¿Es buena idea visitar París en mayo?

Atardecer tras la catedral de Notre Dame

París siempre es una buena idea. Pero visitar París en mayo podría ser la mejor idea de todas las buenas ideas. Con un tiempo perfecto para hacer turismo (cielos soleados, casi nada de lluvia y muy poca humedad), París en mayo es una auténtica delicia. Las temperaturas, que parecen subir día a día, provocan una explosión de flores primaverales junto con una sensación de alegría de la que ni siquiera los parisinos más huraños pueden evitar contagiarse. Más allá del clima, París en mayo presume de un calendario de eventos repleto y de días cada vez más largos para disfrutarlos al máximo. Aunque es el comienzo de la temporada alta en la ciudad, no hay ni de lejos la cantidad de visitantes que hay en julio y agosto. ¿El resultado? Un equilibrio ideal entre un tiempo para ir en camiseta y la longitud de las colas, que por supuesto puedes evitar si exploras con Go City.

Cuando estés en París...

París tiene nada menos que cuatro festivos previstos para mayo: el Día del Trabajo (1 de mayo), el Día de la Victoria de la Segunda Guerra Mundial (8 de mayo), el Día de la Ascensión (40 días después de Pascua) y el Lunes de Pentecostés (50 días después de Pascua). Ten en cuenta que algunas tiendas y restaurantes cerrarán durante esos días. Sin embargo, es mejor consultarlo con antelación, ya que the Louvre’s mighty galleries cierra el 1 de mayo pero abre el resto del mes. Otros museos pueden tener horarios reducidos. ¿Qué significa esto para quienes visiten París en mayo? Significa tener la oportunidad de ver la ciudad a través de los ojos de sus residentes. A muchos les encanta aprovechar sus días libres para ir a las orillas del Sena o a alguno de los múltiples espacios verdes de la ciudad. Los sitios en la Place du Vert-Galant, en la punta de la Île de la Cité, junto a la catedral de Notre Dame, son muy codiciados por sus vistas al Louvre y al Hôtel de la Monnaie del siglo XVIII. Pero no faltan otros posibles lugares para hacer un picnic en una ciudad con más de 400 parques.

Da un paseo

Otras actividades alternativas en la Île de la Cité incluyen un paseo entre los puestos del Mercado de las flores de la Reina Isabel II. A un paso de las vidrieras de la Iglesia de Sainte-Chapelle y de la antigua piedra de La Conciergerie, tiene un significado especial el 1 de mayo. Por tradición, la fecha se celebra regalando un ramito de lirios de los valles a los seres queridos. Cada domingo, se convierte en un mercado de aves lleno de gorjeos. El buen tiempo hace que mayo en París sea una época del año ideal para ponerse los zapatos de caminar, sean cuales sean tus intereses. Las orillas del río son un buen lugar para empezar, con un walking tour along the Seine guiado lleno de historias fascinantes de la extensa historia de la ciudad. Quienes ya conozcan un poco París pueden explorar en su lugar el hidden gems of Le Marais, una zona residencial repleta de lugares históricos como la Place des Vosges, que en su día fue el hogar de Victor Hugo, autor de Les Misérables.

Sol y mar... a su manera

Recorrer las aceras de la capital francesa no es la única forma de descubrir la ciudad. Quienes nos visitan llevan disfrutando de vistas panorámicas desde lo alto de la Torre Eiffel desde 1889. Pero quienes busquen vistas elevadas de la propia torre pueden optar por el Ballon de Paris Generali en su lugar. Es el globo de helio más grande del mundo. Las aventuras pueden continuar bajo las olas en el Aquarium de Paris, en los Jardines del Trocadero, frente a la Torre Eiffel. Centrado en las formas de vida que se encuentran en las aguas francesas (que incluyen islas en el océano Índico y el mar Caribe), sus 60 tanques albergan a 7500 animales, entre ellos 50 tiburones y 2500 medusas. A quienes prefieran la vida nocturna les encantará saber que el cercano Palais de Tokyo abre hasta tarde al menos una vez a la semana. Alberga el Museo de Arte Moderno de París, una de las dos colecciones contemporáneas más importantes de la ciudad. El Centro Pompidou es la otra.

Prueba los menús cordon bleu

Con las mesas de los cafés y restaurantes de nuevo instaladas en las calles de París tras el frío de los meses de invierno, mayo es también un momento ideal para conocer la famosa gastronomía de la ciudad. Para un almuerzo rápido del que cualquier parisino se sentiría orgulloso, no busques más allá del jambon-beurre. Se trata de un bocadillo de jamón con un toque de distinción; tanto las panaderías como las cafeterías preparan cada día grandes cantidades de esta media baguette con mantequilla y jamón de París (jambon de Paris). Si buscas una comida a mediodía más pausada, el croque monsieur puede ser la solución, ya que comparte muchos de los elementos principales del jambon-beurre pero con la suntuosidad extra que aportan la salsa bechamel y un ligero toque de gratinado. Tus papilas gustativas tampoco querrán perderse la Fête de Pain (Fiesta del Pan) durante la semana anterior o posterior al 16 de mayo. Se trata de una celebración anual en honor a San Honorato, el patrón de los panaderos, en la que los artesanos de la ciudad comparten sus habilidades con el público general. ¡Solo tienes que añadirle queso para disfrutar del bocado perfecto!

Principales eventos de mayo

Por las mismas fechas, los aficionados al deporte empiezan a llegar al Bois de Boulogne para presenciar las primeras rondas del Grand Slam de tenis de Francia en Roland Garros. Sin embargo, hay muchos otros eventos para quienes no saben distinguir a Halep de Barty o a Federer de Nadal. El festival callejero Printemps Des Rues en el Quai de Jemmapes del Canal Saint-Martin crea un ambiente mágico ideal para toda la familia. La danza, la música y el teatro se unen durante un solo fin de semana para celebrar la llegada de la primavera a las calles de la ciudad. El exclusivo barrio de Saint Germain-des-Prés es la sede principal de uno de los eventos musicales más destacados de la ciudad: el Festival Jazz. Sus escenarios reúnen tanto a nuevos talentos como a artistas consagrados de cualquier rincón del mundo. Siempre hay un fuerte contingente de músicos estadounidenses, junto a otros procedentes de lugares tan lejanos como Camerún e India. El festival Villette Sonique en el Parc de la Villette atrae a multitudes que dan la bienvenida no solo a grandes del jazz, sino también a grupos experimentales de rock y post-punk. Lo mejor de todo es que se puede asistir gratis a muchos de sus conciertos diurnos al aire libre.

Qué hacer en París en mayo

Mayo en París no tiene nada que envidiar al resto de meses del año. La mejora constante del tiempo, el ambiente relajado de vacaciones y unos eventos fantásticos harán que tus vacaciones en esta época del año se recuerden por los motivos adecuados. Y aunque mayo en París marca el inicio de la temporada alta de vacaciones, con costes de alojamiento más elevados, ¡no olvides que al viajar con tu fiel aplicación Go City a mano vas a ahorrar considerablemente en la entrada de muchas de las principales atracciones de París!

Ian Packham
Experto/a de viajes de Go City®

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Pareja sosteniendo un paraguas en forma de corazón frente a la Torre Eiffel.
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Qué hacer en París cuando llueve

París es un espécimen de lo más inusual: una ciudad hermosa tanto por dentro como por fuera. Seguro que has venido para stroll those swoonsome parks and boulevards del brazo de tu pareja, para daros de comer frutas frescas y fromages de the famous street markets y, por supuesto, para juraros amor eterno (y haceros unos selfis, obviamente) en el Pont des Arts. Pero ya habrá tiempo de sobra para todas esas tonterías en cuanto deje de llover. Mientras tanto, ponte tu gabardina y tus botines más elegantes y sumérgete en nuestra guía de los mejores planes en París cuando llueve, desde museos y galerías de talla mundial hasta elegantes galerías comerciales, cafeterías acogedoras y mausoleos subterráneos. Los mejores museos y galerías para un día de lluvia en París Si buscas algo que hacer en un día lluvioso en París, los extraordinarios museos y galerías que salpican la ciudad deberían ser tu primera parada. Hay bastante más de 100 repartidos por los 20 arrondissements de la ciudad y aquí tienes, para tu deleite, algunos de los mejores. El Louvre Este no necesita presentación, pero vamos a hacérsela de todos modos. Con cerca de ocho millones de visitantes anuales, el the Louvre es el museo más visitado del mundo. No es de extrañar, quizá, si tienes en cuenta que alberga la Venus de Milo y la Mona Lisa de Da Vinci, junto con otros muchos tesoros de valor incalculable; una colección que recorre toda la historia del quehacer artístico de la humanidad. Es el típico lugar en el que puedes pasar fácilmente un día entero (de hecho, se estima que harían falta 200 días para ver todas las obras expuestas), así que sacude tu paraguas y prepárate para una jornada larga. Musée d’Orsay Justo al otro lado del Sena, el tamaño relativamente compacto del Musée d’Orsay lo hace algo más manejable para los entusiastas del arte ocasionales. Cruza las puertas de esta impresionante estación de ferrocarril de estilo Beaux-Arts convertida en museo para disfrutar de la mayor colección de arte impresionista y postimpresionista del planeta. Hablamos de obras de muchos de los maestros del movimiento: Monet, Manet, Renoir, Rodin, Van Gogh, Cézanne, Degas, Gaugin... la lista es interminable. Musée du Vin Podrías pensar que has muerto y has ido al más allá de la uva en el embriagador Musée du Vin, donde sus bodegas abovedadas con una atmósfera especial crean el escenario perfecto para una copa de las buenas. Descubre la historia de la elaboración del champán y el vino en estas cuevas calizas subterráneas, utilizadas en el siglo XV por los frailes de la Orden de los Mínimos, antes de degustar el delicioso botín del propio viñedo del museo. Musée National Gustave Moreau Este es una maravilla, sobre todo si acabas de entrar desde las calles empapadas por la lluvia sin tener ni idea de qué esperar. Aviso para navegantes: no es como los demás museos. Antiguo hogar de la familia Moreau, el this eye-popping extravaganza of 19th-century Symbolist art está dedicado a la vida y obra de Gustave Moreau, conocido por sus composiciones algo psicodélicas con criaturas míticas, flora de otros mundos y paisajes infernales alucinatorios. Las guías impresas, que contienen comentarios a menudo inconexos del propio artista, así como una escalera de caracol bastante espectacular, contribuyen al carácter desorientador del lugar. Musée Édith Piaf No te arrepentirás de rien tras visitar el fascinante Musée Édith Piaf, un pequeño apartamento en el distrito 20 que antaño fue el hogar de la legendaria cantante parisina. La colección de objetos personales de Piaf, cuidadosamente seleccionada, incluye fotografías, cartas de admiradores, discos de platino y su famoso vestido negro. Las visitas se realizan solo con cita previa. Después, desafía a la lluvia para visitar el lugar de descanso final del «pequeño gorrión» en el cercano cementerio del Père Lachaise.Check out our full guide to the best museums and galleries in Paris here. Compras para un día de lluvia Y, si los museos no te convencen para un día gris, quizá lo hagan las legendarias opciones de compras de París. Hay de todo, desde megacentros comerciales de lujo hasta mercadillos de gangas y librerías intelectuales para entretener a cualquier adicto a las compras; estos tres lugares son paradas obligatorias cuando llueve... Galeries Lafayette Haussmann Una visita a las icónicas Galeries Lafayette Haussmann puede parecer más una experiencia religiosa que una simple tarde de compras, gracias a sus ornamentadas galerías, su atrio de cinco plantas y su altísima cúpula de cristal y acero. Esta catedral del capitalismo alberga una lista interminable de marcas de diseño y de renombre; 65.000 metros cuadrados de espacio comercial que abarcan desde Armani hasta Zadig & Voltaire, repletos de bistrós, cafeterías, salones y mucho más. Cuando te hayas cansado de comprar, sube a la terraza de la azotea (con tu recién estrenado parapluie de Prada, por supuesto) para disfrutar de unas vistas panorámicas de París que te devolverán la energía. Consejo profesional: Galeries Lafayette también ofrece diversas experiencias adicionales muy parisinas, como a catwalk fashion show y un macaron-making class. Es imprescindible reservar. Compras a cubierto Diseñados a medida para los días de lluvia, los Paris’s covered shopping arcades son un viaje nostálgico y evocador a tiempos más distinguidos. Pasea bajo techos de vidrieras, curiosea en tiendas de madera de estilo tradicional y admira los intrincados mosaicos, los ornamentados relojes de estuco y las cúpulas y marquesinas de hierro y cristal en estas clases magistrales de arquitectura del siglo XIX. Hay unos 20 de estos elegantes pasajes cubiertos para explorar por los distritos 1.º a 9.º, y cada uno promete una tentadora variedad de panaderías y bistrós, además de un sinfín de boutiques chic, emporios de antigüedades, relojeros, joyeros y librerías donde grandes pilas de libros antiguos se amontonan peligrosamente en las esquinas y desafían la gravedad en estanterías abarrotadas. Un paraíso para los amantes de los libros Si la encantadora y antigua Librairie du Passage en el Passage du Jouffroy te ha abierto el apetito de más aventuras literarias, ¡estás de suerte! París es la meca absoluta para los amantes de la lectura, especialmente en las legendarias calles de su carismático Barrio Latino, un enclave bohemio en la orilla izquierda del Sena frecuentado en su día por Ernest Hemingway, Gertrude Stein, F. Scott Fitzgerald, James Joyce y otras luminarias de la literatura. Refúgiate de la lluvia devorando un clásico en uno de los cafés de moda del distrito y sal entre chaparrón y chaparrón para conseguir más libros en ese tesoro semilegendario que es la librería de lengua inglesa Shakespeare and Company. O pasea junto al Sena para encontrar a los bouquinistes de París: un auténtico ejército de libreros que se alinean en la orilla izquierda y ofrecen una variada selección de tomos antiguos, clásicos literarios, libros infantiles, poesía, novelas gráficas, literatura popular, arte y mucho más. Y eso no es todo... No dejes que un poco de lluvia desanime tus ganas de hacer turismo. Un Citroën 2CV es una forma excelente de contemplar los monumentos de la ciudad sin necesidad de poner un pie en la calle. Ideales haga sol o llueva, estos recorridos rápidos pasan por los principales monumentos y tienen capacidad para hasta tres pasajeros a la vez. Evita cualquier posible incomodidad reservando uno de los paquetes con champán. O esquiva los chaparrones adentrándote bajo tierra en la ciudad secreta de las Catacumbas de París: una vasta red de túneles escalofriantes, pasadizos, alcantarillas y cámaras secretas. Este épico osario laberíntico contiene los restos mortales de unos seis millones de parisienses, trasladados aquí desde los saturados cementerios de París en los siglos XVIII y XIX. Así que quizá no sea el mejor plan para una primera cita. Si todo lo demás falla, simplemente haz lo mismo que la gente de París cuando llueve: busca un café con encanto, pide un cruasán y un café crème, y busca un buen asiento junto a la ventana para ver pasar a la gente, al menos hasta que se empañen los cristales. Ahorra en actividades para días de lluvia en París Ahorra en la entrada a las atracciones de París con Go City. Sigue a @GoCity en Instagram para conocer los mejores consejos de última hora e información sobre las atracciones.
Stuart Bak
Stuart Bak
Una hilera de coloridos llaveros de la Torre Eiffel expuestos en una tienda
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Los mejores recuerdos de París

¿Sabías que la palabra souvenir proviene del término francés para memoria o recuerdo? Entonces, ¿qué podría ser más apropiado que llevarte a casa un recuerdo de tu visita a la Ciudad del Amor? Sigue leyendo nuestra guía sobre los mejores recuerdos de París y dónde encontrarlos. De lo común a lo exclusivo Ningún recuerdo de París es más emblemático o común que la humilde Torre Eiffel. Encontrarás reproducciones de la Dama de Hierro por todas partes, desde puestos de recuerdos kitsch y mercadillos callejeros hasta las joyerías de lujo que bordean los Champs-Élysées. ¿Hortera? Quizás. Pero te garantizamos que recordarás ese maravilloso fin de semana que pasaste en París cada vez que lo mires. La torre se presenta en forma de —respira hondo— imán para la nevera, abrebotellas, tapón de vino, taza, peluche, lámpara de noche, llavero y bolígrafo. La verás en camisetas, paños de cocina y dentro de bolas de nieve. Se presenta en todas las formas, colores, tamaños y formatos imaginables, con o sin luces parpadeantes. Pero nada supera a una sencilla réplica de metal. Estos pequeños y fieles adornos de reproducción se pueden encontrar en las tiendas de regalos de the Eiffel Tower y, bueno, en casi cualquier otro lugar. ¿Buscas algo un poco más único para ti? París alberga a algunos de los mejores perfumistas del planeta, y muchos ofrecen fragancias personalizadas únicas. Los magos del aroma Fragonard tienen un taller en el que puedes design and create your very own mini eau de toilette para llevarte a casa. Como alternativa (si tienes los bolsillos suficientemente llenos), puedes engage the services of celebrated Paris perfumer Stéphanie de Bruijn, quien supervisará personalmente la creación de tu propia fragancia exclusiva. O dirígete a la Place du Tertre en Montmartre donde, en una pintoresca plaza empedrada con el impresionante telón de fondo de la basílica del Sacré-Cœur, artistas locales crearán el que quizá sea el mejor recuerdo de París: un retrato o una caricatura de tu propio rostro, capturado para la posteridad. ¡Y no hay nada más único que eso! Recuerdos para los amantes de la cultura París cuenta literalmente con cientos de museos y galerías de arte. Y donde hay un museo o una galería, hay una tienda de regalos. Pásate por el the Louvre para conseguir todas tus tazas y bolsas de tela de la Mona Lisa. Por supuesto, como corresponde al museo más visitado del mundo, en la preciosa boutique revestida de madera del Louvre hay mucho más que simples baratijas de Da Vinci. Imagina mapas minuciosamente detallados del París anterior y posterior a Haussmann, réplicas de joyas de época y cientos de láminas de obras maestras de la vasta colección de arte del museo. Las tiendas de regalos de los museos Rodin y Picasso también merecen una visita por derecho propio. La boutique del Rodin Museum es el lugar donde encontrarás réplicas ornamentales perfectas de las obras más famosas del escultor francés, como El beso y El pensador. Por su parte, la boutique del Musée Picasso en el Marais es el lugar ideal para comprar artículos de decoración, cerámica, bolsos, cojines artísticos y mucho más, todo diseñado para rendir un elegante homenaje al padre del cubismo. El tramo comprendido entre el muelle Voltaire y el muelle de la Tournelle, en la orilla izquierda del Sena, es un paraíso para los amantes de los libros. Pasea por el precioso malecón mientras disfrutas de unas vistas gloriosas de Notre-Dame y de los bateaux que se mecen en el río mientras curioseas entre los artículos de los bouquinistes. Este es el lugar ideal para encontrar libros de todas las formas y tamaños en los puestos que bordean la orilla del río. Encontrarás clásicos literarios, novelas gráficas, polvorientas joyas de coleccionista, libros infantiles, arte, poesía... aquí está todo eso y mucho más. Los amantes de la filatelia y la deltiología también están de suerte con los bouquinistes, ya que muchos venden sellos franceses antiguos y postales junto a sus libros. En el extremo oriental de este tramo, al borde del Barrio Latino, es donde también encontrarás la querida librería de lengua inglesa Shakespeare and Company. Dentro de este laberinto lleno de estanterías abarrotadas y pilas de libros tambaleantes se esconde el recuerdo o regalo perfecto para cualquier amante de la lectura: un hermoso libro de tu elección, sellado con el famoso logotipo de la tienda en su guarda. Recuerdos de París para llevar y comer Si tienes la suerte de que el estilo de boina y camiseta de rayas te quede tan bien como a la pareja de la foto de arriba, te recomendamos invertir en estas prendas tradicionales en una tienda de productos fabricados en Francia, en lugar de comprar las versiones baratas de imitación que inundan las tiendas de recuerdos turísticas (y que probablemente se estropeen en cuanto llegues a casa). Prueba La Cerise sur le Chapeau para conseguir un gorro elegante y Armor-Lux para tu camiseta de rayas bretonas. Ninguna de las dos opciones te saldrá por un ojo de la cara y ambas tienen sucursales por todo París. Lo que sí podría salirte por un ojo de la cara, sin embargo, es una visita a la megatienda insignia de Louis Vuitton en los Campos Elíseos, la más grande del mundo. Siete plantas de accesorios con precios de vértigo te esperan en este palacio del placer. Vale la pena visitarla solo para deleitarse con sus maravillas pero, si puedes permitírtelo, ese magnífico bolsito sería un recuerdo absolutamente perfecto. Comida, deliciosa comida... Dado que Francia puede presumir de tener la mejor gastronomía del planeta, sería un error no llevarse a casa algo comestible: quizá un exquisito tarrito de mostaza de the Maille boutique, en la Place de la Madeleine. O un poco de chocolate a la taza en polvo de the legendary Café Angelina. París también está repleta de encantadoras fromageries y caves à vin para satisfacer todos tus deseos de queso y vino. Sigue tu olfato hasta la pintoresca Rue Mouffetard, una de las calles más antiguas de París donde se encuentra The House of Androuet; su exterior decorado con esmero te tentará a entrar, donde te esperan cientos de fragantes quesos franceses. Dirígete a la Galerie Vivienne para disfrutar de una experiencia clásica comprando vino en Legrand Filles et Fil. Bajo la gran bóveda de cristal de esta galería del siglo XIX, encontrarás un paraíso de vinos, desde Burdeos hasta Borgoña y mucho más. Y por último, es imposible hablar de recuerdos comestibles sin mencionar los macarons, esos coloridos dulces de merengue tan apreciados por los parisinos y por los usuarios de Instagram de todo el mundo. Puedes comprarlos en cualquier pastelería de París que se precie, pero si buscas un regalo o un recuerdo realmente sofisticado, date el capricho de una caja de macarons con una presentación impecable en the opulent Ladurée store. O visita rival Pierre Hermé, cuyos sabores emblemáticos que no te puedes perder incluyen el Ispahan (frambuesa, lichi y agua de rosas) y el Mogador (chocolate y fruta de la pasión). Encontrarás estos dos excelentes establecimientos en (¿dónde si no?) los Campos Elíseos. Ahorra en tus planes en París Ahorra en la entrada a las atracciones de París con Go City. 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Stuart Bak
Stuart Bak
Magnolia blossom beside the Eiffel Tower in Paris in April
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¿Qué hacer en París en abril?

Hay una canción muy hermosa titulada “Abril en París”, escrita por el compositor ruso-americano Vernon Duke: te invitamos a que la escuches (en cualquiera de sus versiones) mientras lees esta nota, porque pensamos que encapsula perfectamente el sentimiento primaveral que se respira en la capital francesa durante este mes. Es el mes de la Semana Santa, pero con excepción de esos días en los que el turismo vive una mini temporada alta, el mes sigue siendo bastante tranquilo en lo que a visitantes (y precios de alojamiento y vuelos) se refiere. Así que tendrás lo mejor de los dos mundos: un clima suave, con posibilidades de buen tiempo elevadas, y la tranquilidad de la temporada baja. Así que sigue leyendo para conocer los eventos especiales del mes (al final del artículo), nuestras actividades favoritas para hacer en abril, y para los que tengan un poco más de tiempo y ganas de aventuras, hemos incluido un pequeño tour de castillos alrededor de la capital. Al aire libre en París En abril el tiempo en la capital francesa empieza a ser más cálidas, con temperaturas que rondan los 15°C de media, pero las noches y las mañanas son muy frescas. En cuanto a la lluvia, puedes esperar un poco de llovizna parisina, pero los chubascos fuertes son raros y es un mes relativamente seco en general. Por lo tanto, se cumplen todos los requisitos para disfrutar de los muchos espacios verdes de la capital: parques, jardines o plazas, que en esta época del año se vuelven el centro social de la ciudad. Visita el Jardín de las Tullerías, situado entre el Louvre y la Plaza de la Concordia, o los Campos de Marte, a los pies de la Torre Eiffel. Si te sales un poco del centro y de los lugares más populares, descubrirás tesoros ocultos que bien merecen una visita. En el distrito 17 se encuentra el Parque Monceau, uno de los favoritos de las familias locales y una buena opción para visitar si viajas con niños. En el distrito 20 está uno de nuestros favoritos, el Parque de Belleville, situado en una colina desde donde disfrutar de una maravillosa panorámica de la ciudad. Semana Santa en París Abril es, por supuesto, el mes de la Pascua, y durante los días feriados oficialmente (de jueves a lunes santos) algunos comercios e instituciones permanecen cerrados. Pero no te preocupes, seguro encuentras un café donde desayunar. Pascua en Francia es sinónimo de chocolate (en forma de huevo en su mayoría). Pasar la Semana Santa en París es una buena excusa para visitar a uno de los grandes chocolateros de la capital. Como el cheesecake en Nueva York, en París el debate sobre cuál es el mejor chocolate es imposible de cerrar. Aquí van algunos de nuestros héroes personales: Patrick Roger, Jacques Genin, François Pralus y Michel Cluizel. Aunque tal vez nunca hayas escuchado estos nombres, te aseguramos que si pruebas sus chocolates, nunca los olvidará La Semana Santa también puede ser la ocasión perfecta para visitar el Museo del Chocolate: podrá conocer la historia del cacao, la elaboración del chocolate y, por supuesto, hacer una cata. Si vas con niños, allí les organizan una búsqueda de huevos de Pascua. Eventos en abril El gran parque de atracciones móvil Foire du Trône (Feria del Trono) regresa cada año a Paría en abril. Si te gusta segregar adrenalina, esta feria es una gran alternativa a Disneyland o Parc Asterix, y no tan lejos del centro de la ciudad, en la Pelouse de Reuilly, en el Bosque de Vincennes. Este espacio, que se extiende a lo largo de 25 hectáreas, acoge durante los meses de abril y mayo 350 atracciones y puestos de una feria que dice tener más de mil años de tradición. Después del de Nueva York, el Maratón de París es el segundo con más participantes (de los que sí terminan) en el mundo. ¡Es otra manera de conocer la ciudad! El recorrido comienza en los Campos Elíseos y sigue el Sena hacia el este, pasando por la Torre Eiffel, antes de doblar hacia su meta en el Arco del Triunfo. Los días antes del domingo de abril en el que se celebra la carrera (la fecha es cambiante) la ciudad se llena de visitantes curiosamente bien portados. Art Paris, una de las principales ferias de arte contemporáneo de Europa, también se celebra en abril (por lo general a principios de mes). Reúne a unas 150 galerías de 20 países en la impresionante estructura moderna de cristal y acero del Grand Palais Éphémère, frente a la Torre Eiffel. Comisariada por una figura diferente del mundo del arte cada año, es uno de los eventos artísticos más esperados de la ciudad. Tour de castillos Los castillos alrededor de París son parte intrínseca de la historia francesa. En ellos se desarrolló una forma de vivir que sigue fascinándonos y ejerciendo influencia en la cultura. Y abril es un mes perfecto para visitarlos. - Castillo de Versalles: No necesita presentación, es el castillo más famoso de Francia. Fue el hogar de tres reyes con muy distintas fortunas, a saber: Luis XIV, Luis XV y Luis XVI. Obra maestra de la arquitectura y el paisajismo, ocupa 815 hectáreas, de las cuales más de 93 son jardines, es decir, no se puede ver en cinco minutos. Puedes llegar desde París en transporte público: toma el RER C y bájate en la parada "Versailles Château Rive Gauche": el castillo está a 10 minutos caminando. - Castillo de Chantilly: Originalmente una fortaleza medieval, su construcción comenzó en 1352. A lo largo de los siglos, el castillo pasó de mano en mano, fue saqueado, destruido y reconstruido (es la historia de casi todos los castillos, la verdad) y finalmente pasó a ser propiedad de la familia de los Príncipes de Condé. Visítalo por su fascinante historia, sus jardines diseñados por André Le Nôtre (el jardinero de Luis XIV) y por su museo, que alberga una de las colecciones de pintura antigua más importantes de Francia. Para llegar, toma el RER D hasta la estación Chantilly Gouvieux. - Castillo de Pierrefonds: en el límite del Bosque de Compiègne se encuentra este castillo, una fortaleza medieval del siglo XIV reconstruida por el famoso arquitecto Viollet-le-Duc a petición de Napoleón III. El castillo sigue siendo testigo de la época napoleónica. Toma el tren en la Estación del Norte y bájate en Compiègne. El viaje dura 40 minutos y cuesta 5 euros. - Castillo de Malmaison: Construido para la emperatriz Josefina, primera esposa de Napoleón I, el castillo de Malmaison alberga actualmente el Museo Nacional Napoleónico, un imprescindible para los aficionados a la historia. El tiempo en París en primavera La primavera en París es una época del año impredecible, pero en general agradable. Durante los meses de marzo, abril y mayo, la temperatura puede oscilar entre los 8 y los 20 grados centígrados, aunque suele estar alrededor de los 15 grados. Los días son más largos que en invierno, obviamente, con aproximadamente 12 horas de luz solar, y las lluvias pueden ser más frecuentes que en verano, aunque en general no son muy intensas. El clima de la primavera en París es perfecto para pasear por los jardines y parques de la ciudad, como el Jardín de Luxemburgo o el Parque Monceau, o para disfrutar de las terrazas de los cafés y restaurantes en las calles más emblemáticas, como los Campos Elíseos o Montmartre. ¿Qué ropa llevar a París en abril? Si viajas a París en abril, debes tener en cuenta que las mañanas y las noches pueden ser frescas, por lo que es recomendable llevar ropa de abrigo. Sin embargo, a medida que avanza el día, las temperaturas aumentan y puedes sentir calor. Por lo tanto, la mejor opción es llevar varias capas de ropa, para ir añadiendo o quitando según la necesidad. Además, es importante llevar un paraguas o un impermeable, ya que las lluvias pueden aparecer en cualquier momento. También es recomendable llevar calzado cómodo y resistente para caminar por las calles de la ciudad. En resumen... Estamos seguros de que tu viaje a París en abril será inolvidable. Es el momento perfecto para disfrutar de las actividades al aire libre en relativa calma antes del pico de la temporada turística en los meses de verano. El clima un poco impredecible de este mes es la excusa perfecta para darse una vuelta por las tiendas de la ciudad en busca de un suéter ligero, un impermeable o tal vez una camisa de manga corta (visita las Galerías Lafayette aunque sea para ver la impresionante cúpula de vitrales y para tomarte un café en la terraza de la 8a planta y divisar todos los lugares que ya has visitado y los que te faltan por visitar. Nuestra última recomendación es que consideres los dos pases que Go City te ofrece para ahorrar en las entradas a las atracciones principales de París en abril, y en cualquier mes. Y tal vez nuestra selección de actividades te inspirará a incluir en tu agenda cosas que no habías considerado. ¡Entra a la página para descubrir cómo funcionan!
Anna Rivero

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