Dos días en París

Dos días en París parece poco tiempo, pero con un poco de organización (y uno de los dos pases de Go City), podrás aprovechar el tiempo al máximo y darte una buena idea de la belleza y espíritu de esta ciudad. ¡Prepárate para gozar! (Y ruega a los cielos que no te llueva.)

De hecho, si tienes mucha energía y eres de los que no te quieres perder nada, el Pase Todo Incluido de dos días puede ser tu solución perfecta: por el precio del pase, puedes escoger entre aproximadamente ¡80 actividades! Son demasiadas, sí. Pero con este artículo intentaremos ayudarte a diseñar un posible itinerario que luego tú puedes modificar a tu gusto.

Antes de seguir leyendo, tenemos que hacer una advertencia importante: las principales atracciones de París (la torre Eiffel, el Louvre, Notre Dame, etc.) son algunos de los monumentos más visitados DEL MUNDO. Si quieres hacer visitas guiadas de estos lugares (algo que recomendamos encarecidamente), o incluso nada más si quieres visitarlos por tu cuenta ¡haz tu reservación con tiempo! (Y ten paciencia con las filas.)

Día 1: El Triángulo de Oro en autobús

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Nada te hará sentir tanto que has llegado a París como sentarte en un café por la mañana, cuando la ciudad empieza a desperezarse. Así que para empezar con buen pie tu aventura parisina, lo primerísimo que tienes que hacer es escoger la terraza de una cafetería —cualquiera, la más cercana a tu hotel, por ejemplo, o ve al Café Louise en St Germain (el precio del desayuno está incluido en tu Pase Todo Incluido).

Toma tu café con leche y tu croissant crujiente y respira profundamente. ¡Ya has llegado! Las terrazas son parte integral de la vida parisina, y en los últimos años los propietarios han intentado incluso que sean declaradas Patrimonio de la Humanidad.

Si fuiste al café Louis, puedes caminar al Museo de Orsay para tomar el Big Bus París, pero si tienes un poco de tiempo, tal vez quieras entrar y admirar las obras de arte francés albergadas aquí, o tomarte una foto en el gran reloj del edificio que en su otra vida fue una estación de tren.

Déjate llevar por la ruta del autobús turístico que pasa por algunas de las calles más bonitas y principales de la ciudad, y aprende con las narraciones que animan el recorrido. Puedes hacer paradas en los lugares y monumentos que quieras. Sugerimos hacer una en los jardines del Palais-Royal, construido en el siglo XVI. Este jardín es el centro neurálgico de París, y es de muy fácil acceso. Limita por un lado con el Museo del Louvre y por el otro con la Plaza de la Concordia.

Del Palais-Royal a la Plaza de la Concordia, la mayor plaza de París, puedes ir caminando. En su centro se encuentra un obelisco egipcio de 3,300 años de antigüedad, un regalo que Egipto hizo a Francia en 1836 como muestra de agradecimiento por los servicios de Champollion, la primera persona que logró desentrañar el misterio de los jeroglíficos.

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Desde aquí, sube por la avenida más famosa del mundo: los Campos Elíseos, por supuesto. Lleva a otro punto emblemático de París: el Arco del Triunfo, que Napoleón I decidió construir tras la batalla de Austerlitz para honrar a los soldados franceses. Se puede subir a su cima, que ofrece una vista de 360o de la ciudad.

Después, antes de que se vaya el sol, haz tu visita a la Torre Eiffel (como estás leyendo este artículo, ya tendrás tu reservación hecha desde hace días). ¡No puedes irte sin verla de cerca y subir a su mirador! Después del recorrido, y si el tiempo lo permite, échate un descanso en los Campos de Marte, tal vez con una copa de vino en mano.

Día 2: El Sena en barco

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Como Moscú, Londres o Berlín, París tiene su gran río que la atraviesa y la divide, y sus puentes que unen las dos riberas y que se han convertido en símbolos de la ciudad. Tema y material de escritores, pintores y músicos, el Sena es un río que enciende la imaginación a cualquiera que lo recorre o que pasea por sus innumerables muelles y puentes.

Para tu segundo día en París, te proponemos como tema central un recorrido por este mítico río. Haz tu reserva para un tour de una hora en barco que te dará una magnífica perspectiva de la ciudad desde el agua (y de la paliza que te diste ayer en tu primer día en París). Además, podrás admirar de cerca los grandes puentes del Sena, como el Mirabeau, el Puente de las Artes, o el majestuoso Puente Alejandro III, que domina la Plaza de la Concordia. Los cinéfilos se podrán tomarse una foto en el Puente de Bir-Hakeim, donde tiene lugar una escena de la película Inception del director Christopher Nolan.

Después de comer, aprovecha para hacer un tour, ya sea de Notre Dame o del Museo del Louvre, que te llevará un par de horas. Oh, y para comer, toma nota: el Pase Todo Incluido tiene varias opciones que incluyen comida —una gran manera de ahorrar y al mismo tiempo tener una experiencia diferente.

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O tal vez consideres que tu viaje a París no estaría completo sin una visita al barrio de Montmartre y la iglesia del Sacré Coeur. Ve al atardecer para tener unas vistas increíbles de la ciudad desde la colina.

Por la noche recomendamos regresar al río y pasear por los muelles de adoquines del Sena, un punto de referencia para los noctámbulos de la capital. Baja por las estrechas escaleras, y encontrarás bares de moda, pequeños restaurantes y, en verano, música en directo. Los más animados son los muelles de Saint-Michel, así como los de Jussieu (punto de encuentro de los estudiantes de las universidades de los alrededores). El muelle Branly, a los pies de la Torre Eiffel, también es una visita obligada.

En resumen...

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Como ves, con el Pase Todo Incluido es muy fácil armar un itinerario para pasar dos intensos días en París. Como algunas de las actividades incluyen desayunos, comidas o degustaciones de vino y champagne, también podrás ahorrar en ese aspecto del viaje.

Si prefieres llevarlo con más tranquilidad y te gusta perderte por las calles de una ciudad, escoge el Pase Explorer con tres o cuatro de las atracciones que quieres visitar, y con Go City ahorrarás hasta un 40% en el precio de las entradas.

Además, estamos seguros de que después de estos dos días vas a querer regresar. ¡Cuéntanos como te fue en nuestras redes sociales!

Anna Rivero
Experto/a de viajes de Go City®

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Una pareja frente a la Torre Eiffel en París en febrero
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Cómo pasar un día de San Valentín increíble en París

Si París fuera un día del año, sin duda sería el día de San Valentín. Pocas ciudades pueden igualar su reputación romántica, con la imagen de la Torre Eiffel inevitablemente ligada a propuestas de matrimonio y cenas románticas a la luz de las velas. Por suerte, el día de San Valentín en París no es solo apariencia: la Ciudad del Amor casi nunca decepciona. Y eso a pesar de las altas expectativas tanto de los parisinos como de los visitantes. Pero para aprovechar al máximo este gran día, no hay que dejar nada al azar. Sigue nuestra guía sobre lo que se lleva y lo que no para descubrir la manera perfecta de pasar La Saint Valentin. Mañana Probablemente no haya mejor manera de empezar el día de San Valentín en París que despertando junto a tu pareja. Regálale una estancia en uno de los mejores hoteles de París y tendrás además la posibilidad de disfrutar de unas vistas admirables de la ciudad, e incluso de la Torre Eiffel, una vez que el perezoso amanecer de febrero despierte por fin. Sella vuestra unión de la forma más moderna e instagrameable: haciéndoos un selfie junto a los millones de candados que cubren el Pont des Arts. Conocido también como el «puente de los candados de amor», es un ritual al que pocos se pueden resistir. Ahora estás en el lugar ideal para maravillarte con las estatuas de mármol que forman una parte fundamental de la colección del Louvre o, mejor aún, contemplar los puentes de París desde otra perspectiva al unirte a un romántico Seine cruise with Bateaux Parisiens. Hora del almuerzo Un paseo así te dejará en la posición perfecta para subir a la Eiffel Tower. Subir sus 674 escalones hasta el segundo nivel te abrirá el apetito necesario para disfrutar al máximo de la cocina con estrella Michelin del restaurante Jules Verne. Si lo prefieres, reserva energías para la cima, donde las vistas se extienden durante kilómetros y un bar de champán no para de servir copas. Si prefieres dejar la «Dama de Hierro» de París para el atardecer, dirígete directamente a Montmartre. Puede que las vistas desde la basílica del Sacré-Coeur queden en segundo plano frente a las de la torre Eiffel, pero al ser el punto natural más alto de la ciudad, siguen siendo sublimes. Es más, al ser el enclave tradicional de artistas y bohemios de París, el romanticismo parece brotar de cada calle empedrada, como descubrirás en cualquier walk around Montmartre. Pásate por los 612 azulejos azules de Le Mur des Je t’aime (el muro de los «te amo») o disfruta de una clásica historia de amor de Hollywood en una sesión matinal en los cines Pathé Wepler. Tarde Pon rumbo hacia el sur y el este para visitar un museo único en París: el Gourmet Chocolate Museum Choco-Story. Como cabe esperar de un museo dedicado al mundo del chocolate, tendrás muchas oportunidades de probar lo que ves fabricar ante tus propios ojos. Después, queda con las instituciones artísticas de la ciudad. Pasea por las elegantes calles secundarias del segundo distrito y no tardarás en encontrarte frente al exterior del Louvre, del siglo XVI, posiblemente la galería más famosa del mundo. Los 35.000 objetos expuestos incluyen la imperdible Venus de Milo. Si ya la has visitado hoy, puedes pasarte por la Place de la Concorde de camino al Museo Rodin. Aquí no solo podrás contemplar El beso, sino también disfrutar de los tranquilos y extensos jardines que lo rodean. Primera hora de la noche Cualquier restaurante con la más mínima posibilidad de tener vistas a la Torre Eiffel estará reservado con meses de antelación en París para el día de San Valentín. Sin embargo, París tiene tal reputación de romanticismo que probablemente no necesites ninguna ayuda de la «Dama de Hierro» para mantener el ambiente. Dado que la mayoría de los parisinos optan por cenar entre las 20:00 y las 23:00, tienes la oportunidad de escabullirte para disfrutar de un festín temprano si así lo deseas, aunque puede que el ambiente sea un poco escaso a esa hora de la noche. Quizás prefieras pasar la primera parte de la noche con un daiquiri en el Bar Hemingway del Ritz, o con un sidecar en el Harry’s New York Bar. Presumiendo de ser el bar de cócteles más antiguo de Europa, cuenta con un piano bar con mucho ambiente en el sótano. Pero si los bares de estilo clandestino no son lo tuyo, otra opción muy romántica sería acurrucaros bajo una manta mientras recorréis París en coche de caballos para ver sus monumentos iluminados al anochecer. A última hora de la tarde No se necesitan mantas para pasar las noches en el Moulin Rouge y en otros nombres conocidos de clubes de cabaret en Montmartre. Con una extraordinaria exhibición de talento en cualquier época del año, estos clubes se esfuerzan al máximo el día de San Valentín. Organizan veladas especiales que incorporan todo el brillo y el glamur que cabría esperar, junto con una experiencia gastronómica refinada, el tintineo de las copas de champán y la oportunidad de bailar pegados en sus sagrados escenarios entre plato y plato. Además, los teatros de la ópera de París también están a pleno rendimiento el día de San Valentín. ¿Por qué no te vistes de gala y disfrutas de los magníficos tonos de sus estrellas de la ópera o de sus prima ballerinas, dos formas de arte donde el significado se transmite a través de la emoción más que del lenguaje? ¡Brindemos por un día de San Valentín inolvidable en París! Pasar el 14 de febrero en París puede generar muchísimas expectativas. Después de todo, es el día más romántico del año en la ciudad más romántica del mundo. Si tienes la suerte de estar en la Ciudad del Amor por San Valentín, seguro que querrás esforzarte al máximo por tu pareja de aventuras. Pero eso no significa que tengas que gastar dinero innecesariamente. Gasta tu presupuesto en lo que realmente importa ahorrando en la entrada a muchas de las principales atracciones de París. Explora con Go City y podrás hacer precisamente eso, sin perder la flexibilidad que necesitarás para esos largos paseos románticos o las visitas a las cafeterías.
Ian Packham
Una pareja se abraza frente a la Torre Eiffel en París
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Planes románticos en París

Recorre las calles de la Ciudad del Amor y descubrirás pronto por qué París se ganó este apodo tan romántico. Plazas encantadoras arboladas, parejas de la mano en las terrazas de los cafés, jardines de flores secretos y una arquitectura Art Deco fascinante son solo algunos de los muchos motivos. Sigue leyendo para descubrir nuestra selección de planes románticos en París, desde cruceros al atardecer por el Sena hasta cenas en la Torre Eiffel. Paseos y cruceros románticos en París ¿Hay algo más romántico que dejarse llevar suavemente en un bote de remos mientras disfrutas del sol y contemplas con amor a tu persona favorita? Bois de Boulogne es uno de los parques más grandes de París (¡más del doble que Central Park!) y alberga un castillo, un jardín botánico y varios estanques y lagos. Es en el más grande de estos, el Lac Inférieur o Lago Inferior, donde puedes alquilar botes de madera de estilo clásico y remar por sus aguas tranquilas. Sorprende a tu pareja sacando un pícnic parisino con vino, queso y baguette recién hecha al volver a la orilla, antes de dar un paseo tras el almuerzo por el bosque hasta el Parc de Bagatelle botanical garden, repleto de rosas. Mantén los ojos bien abiertos para ver a los pavos reales que viven allí y a las adorables ardillas rojas autóctonas por el camino. París está repleto de oportunidades para dar paseos románticos. Pasea de la mano por el Canal Saint-Martin, con sus muelles sombreados, sus encantadores cafés bohemios y sus bares de cerveza artesana. O dirígete a (escúchame bien): Père Lachaise Cemetery, donde las amplias avenidas arboladas están flanqueadas por esculturas y mausoleos bellamente decorados. Es aquí donde encontrarás la tumba de los amantes trágicos Abelardo y Heloísa, un lugar de encuentro clandestino favorito para los jóvenes enamorados en el siglo XIX. La tradición dicta que quienes visitan el lugar donde descansa Oscar Wilde deben plantar un beso con carmín en la tumba del célebre autor, aunque te recomendamos que mejor le des un beso a tu pareja (que estará más libre de gérmenes) aquí mismo.A sunset Seine cruise es una forma fantástica de ver los monumentos de París desde el agua. Déjate maravillar por lugares emblemáticos como la Torre Eiffel, la catedral de Notre Dame y el Museo del Louvre al caer el sol, mientras miles de luces comienzan a parpadear por toda la ciudad. Pídete una copa de champán para mejorar este momento perfecto mientras tu bateau navega suavemente bajo el imponente arco del puente de Alejandro III, con sus farolas de estilo Art Déco bellamente decoradas. Amo Montmartre De todos los lugares de París que legítimamente pueden presumir de ser los más románticos de la ciudad, Montmartre es posiblemente el único que ostenta el título de verdad. Sus estrechos callejones empedrados, sus adorables cafeterías parisinas y, por supuesto, the sumptuous Sacré-Cœur basilica parecen diseñados con la intención expresa de enamorar a cualquiera. Take a walking tour with a local guide para orientarte y luego piérdete con tu pareja para crear ese tipo de recuerdos románticos que el dinero no puede comprar. Empieza contemplando esa extravagante construcción de estilo bizantino que es el Sacré-Cœur y disfruta de las vistas panorámicas que ofrece desde su privilegiada ubicación en lo más alto de la ciudad. Si tienes pensado pedir matrimonio, te costará encontrar un lugar más romántico que este. Aunque, al parecer, el lugar más popular de París para las propuestas de matrimonio no es el Sacré-Cœur. Ni siquiera la Torre Eiffel. O el Palacio de Versalles. Pues no, es... Disneyland. Tu opinión nos parece tan válida como la nuestra. Escondido en la pequeña plaza del jardín Jehan-Rictus de Montmartre se encuentra el Le Mur Des Je t’aime, que suena de lo más romántico. Esta instalación artística permanente —un muro dedicado al amor hecho con baldosas de lava esmaltada— presenta la frase «te quiero» en 250 idiomas, para que aprendas a susurrar palabras cariñosas en italiano, indonesio, inuit y muchos más. Como muchos lugares de París, Montmartre se vuelve aún más bello y evocador al ponerse el sol. Pocos planes superan el sentarse en las escaleras de la basílica una bochornosa tarde de verano al atardecer, viendo cómo el cielo cambia de color mientras el carrusel clásico de dos pisos empieza a girar abajo, con sus caballos de colores, carruajes ornamentados, luces de feria y el sonido de las risas flotando en el cálido aire nocturno. La Belle Vie the Palace of Versailles, una de las antiguas residencias reales más extravagantes del planeta, se encuentra a poca distancia al oeste de París y es fácil (y barato) llegar en tren directo. Podrías pasar un día entero aquí fácilmente, recorriendo el vasto interior del palacio y descubriendo la multitud de salas increíblemente opulentas que incluyen la Galería de los Espejos y los apartamentos privados del Rey. No te pierdas la pintoresca Aldea de María Antonieta, un refugio «rústico» con un molino en funcionamiento y, por supuesto, los jardines formales del palacio, perfectamente cuidados. Pasea entre los infinitos senderos, estanques, esculturas y fuentes con tu propio rey o reina, admirando esta obra maestra del paisajismo que se ha mantenido prácticamente intacta desde el reinado de Luis XIV en el siglo XVII. No es para menos, el Palacio de Versalles es una de las atracciones más populares del mundo. Así que, si prefieres que tu visita a un château sea algo más íntima, también te recomendamos Fontainebleau y Vincennes como opciones alternativas. Ambas son igual de cautivadoras y resultan igual de accesibles desde el centro de París. París cuenta con una gran variedad de restaurantes y hoteles románticos que te harán sentir como si formaras parte de la realeza. Date un capricho en a lavish dinner inside the Eiffel Tower at Le Jules Verne, donde las vistas de la ciudad brillando a tus pies como miles de pequeños diamantes solo se comparan con el impecable menú degustación y los mejores vinos franceses. Puede que tengas que vender un riñón o dos para conseguir una habitación en the Shangri-La Paris. Pero, ¿qué precio tiene el amor, verdad? Este grandioso hotel de estilo tan parisino, que en su día fue la residencia del príncipe Roland Bonaparte, cuenta con habitaciones y suites de aire vintage en tonos dorados y azul pálido, muchas de ellas con vistas a la torre Eiffel. También dispone de un spa muy chic y una preciosa terraza para disfrutar de cenas al aire libre en verano. Prepárate para rascarte el bolsillo: los precios de las habitaciones sin vistas empiezan a partir de las cuatro cifras. Ooh la la, desde luego. Pero quizás, solo quizás, lo único que necesites para ese momento romántico e inolvidable en París sea una botella de champán bien fría y una bolsa de papel llena de chouquettes recién salidas de la boulangerie. Dirígete a las orillas del Sena con tu pareja al atardecer y contempla cómo se ilumina la ciudad del amor. Perfecto. Ahorra en planes románticos en París Ahorra en la entrada a las atracciones de París con el Go City. Echa un vistazo a @GoCity en Instagram y Facebook para ver los últimos consejos e información sobre las atracciones.
Stuart Bak
Stuart Bak
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Los 10 mejores planes relajantes en París (¡y 2 más de regalo!)

Sabemos por propia experiencia que el turismo es muy cansado y que de vez en cuando es necesario tomarse un respiro para descansar las piernas, escribir postales o sencillamente empaparse del ambiente de la ciudad. ¿Y qué puede haber más idílico que tomárselo con calma en París? Las opciones que ofrece la capital francesa para la relajación son casi infinitas, gracias a sus frondosos parques, sus floridos jardines, sus tranquilos canales, sus coquetos cafés y sus inmejorables restaurantes. Si buscas inspiración para tus momentos de respiro durante tu visita a Paris, estás en el lugar adecuado. A continuación, te contamos las 10 cosas más relajantes que puedes hacer en París. Nuestra selección incluye: Picnic junto a la Torre Eiffel Librerías del Barrio Latino Canal de Saint Martin Crucero por el Sena Museo Rodin Cata de vinos franceses ¡Y mucho más! 1. Picnic junto a la Torre Eiffel Si te gustan los picnics, París te va a parecer un paraíso terrenal. Esta fascinante ciudad cuenta con más de 400 espacios verdes en los que plantar la cesta y extender la manta. Y el menú tampoco se queda atrás: súrtete bien con productos tan típicos como deliciosos: una baguette recién hecha, quesos, embutidos y una botella de Chablis bien fría. Cuando tengas la cesta lista, dirígete a uno de los mejores lugares de París para hacer un picnic: los Campos de Marte, una enorme extensión de césped a los pies de la Torre Eiffel. Las cálidas noches de verano son perfectas para para pasear o sencillamente sentarse a contemplar cómo se ilumina la torre más famosa de París. No te pierdas el espectáculo de luces a cada hora en punto, momento en que la gran estructura de hierro parece cubrirse de miles de diminutos diamantes luminosos. ¿El tiempo no acompaña? No te preocupes, te proponemos un plan a cubierto que seguro que tampoco te querrás perder: una cata de vinos franceses en la espectacular bodega de Les Caves du Louvre. 2. Pasea y ojea libros en el Barrio Latino Las estrechas y sinuosas callejuelas del Barrio Latino pueden ser un remanso de paz si le dedicas un rato a merodear por sus librerías. Este barrio estudiantil no solo alberga montones de librerías de segunda mano y cafés repletos de gente joven leyendo y charlando, también es donde se encuentra la universidad más famosa de la ciudad: la Sorbona de París. A orillas del río, junto a la emblemática Plaza de Saint Michel, se encuentra también una de las librerías más famosas de París, la legendaria librería en lengua inglesa Shakespeare and Company. En definitiva, date un paseo por las callejuelas del barrio y disfruta del ambiente bohemio y cultural. Eso sí, ten cuidado con las compras, ¡no vaya a ser que tengas pagar por el exceso de equipaje a la vuelta! 3. Tómate una pizza y una cerveza en el Canal de Saint-Martin Esquiva la ruta más turística y acércate al Canal Saint-Martin, uno de los lugares favoritos de reunión de la juventud parisina. recorre los agradables muelles arbolados y descubre coquetos cafés, bistrós y bares de cerveza artesanal entre las plazas ajardinadas, los paseos adoquinados y los puentes de estilo veneciano. No solo te lo pasarás genial, además harás unas fotos increíbles. Si te resulta familiar la zona, puede que sea porque la viste en Amélie, la peculiar comedia romántica de 2001 ambientada en algunos de los lugares más pintorescos de París, incluido el Canal de Saint Martin. Cómprate una pizza y una cerveza en uno de los locales de comida para llevar y busca un sitio para sentarte y disfrutar de los reflejos de la luz del atardecer en las aguas del canal (si quieres emular a la protagonista de la película y lanzar una piedra al canal, ¡ten cuidado con el resto de la gente y con los barcos que pasan!). 4. Date un paseo por la Coulée Verte René-Dumont La Coulée Verte, o sendero verde, no es otra cosa que un encantador parque elevado en pleno corazón de París. En origen fue una vía de ferrocarril que atravesaba el centro de París a lo largo de un viaducto. Al caer en desuso, se convirtió en la apacible vía verde peatonal elevada repleta de exuberante vegetación que es hoy. Disfruta de las vistas del skyline parisino desde esta verde atalaya y rellena tu botella de agua con gas (¡sí, en serio!) en la fuente gratuita del Jardin de Reuilly, una de las pocas de este tipo que encontrarás en París. Sabemos lo imprevisible que es el clima de París, así que volvemos a proponerte otro plan encantador a cubierto en caso de que la cosa se ponga fea y no te apetezca caminar bajo la lluvia. ¿Qué tal un viaje al pasado? Descubre el París del siglo XIX en un paseo guiado por las evocadoras galerías y pasajes cubiertos de la ciudad. Puede que incluso salgas con algún que otro souvenir en tu haber. 5. Alquila una barca en el Bois de Boulogne Dos veces más grande que Central Park, el Bois de Boulogne es uno de los parques más grandes de París. Su ubicación, un poco alejada de las rutas turísticas, en el distrito 16, lo convierte en uno de los menos concurridos de la ciudad. En el Lac Inferieur (lago inferior) se alquilan barcas de remos, lo que te permitirá pasar una o dos horas disfrutando de sus tranquilas aguas. Después, date un paseo por el parque para oler las (muchas) rosas del hermoso jardín botánico Parc de Bagatelle. Si tienes suerte, por el camino podrás ver pavos reales y escurridizas ardillas rojas. 6. Disfruta de un hammam Sus maravillosos e intrincados mosaicos y su impresionante minarete de 33 metros de altura no son las únicas razones por las que visitar la Gran Mezquita de París, en el Barrio Latino. También hay un hermoso hammam de estilo bizantino con una sala de vapor de mármol y una fuente de agua. Reserva una exfoliación o un vigoroso masaje para vivir una experiencia casi religiosa y completa tu transición a un estado zen total con la degustación de deliciosos baklavas y té a la menta en el precioso patio. Ten en cuenta que, por motivos religiosos, hay horarios distintos para hombres y mujeres en el hammam. 7. Juega a la petanca La petanca, uno de los pasatiempos más relajantes que existen, es también uno de los más populares en Francia. Verás tanto grupos de estudiantes como personas mayores pasándolo en grande en jardines y plazas con este juego. Nuestra recomendación si quieres practicarlo es que te acerques a la Place de la Nation o al maravilloso Jardín de Luxemburgo, donde también podrás jugar al ajedrez gigante, al tenis o con antiguos barcos de juguete en el estanque ornamental. 8. Contempla la puesta de sol (¡o el amanecer!) Las puestas de sol en París son realmente increíbles. Cuando el cielo se tiñe de rosa y púrpura, y las luces de la ciudad comienzan a iluminarse, el ambiente se llena de magia. No es de extrañar que este momento del día (y su homólogo matutino) haya servido de inspiración a tantos artistas en la historia. Haz un crucero por el Sena para contemplar desde el agua los monumentos más emblemáticos de París, como el Louvre y el Puente Alejandro III, iluminados. O si prefieres contemplar la ciudad a vista de pájaro, el mirador de la moderna Torre de Montparnasse es una muy buena opción. Algo menos tranquilo, ya que el barrio suele animarse bastante con la caída de la noche, pero también maravillosa puede ser una visita a la colina de Montmartre para disfrutar de las imponentes vistas de toda la ciudad con el Sacré-Cœur a tus espaldas. 9. Visita jardines repletos de arte Como ya habrás comprobado, en París nunca se está muy lejos de un parque o un jardín, así que es fácil desconectar del bullicio de la ciudad y pararse a oler las rosas, literalmente. El Jardín de las Tullerías, del siglo XVII, situado estratégicamente entre el Louvre y la Plaza de la Concordia, es un agradable parque con dos estanques, estatuas de Rodin y Giacometti y numerosas sillas en las que descansar. Otro jardín en el que abundan las esculturas es el Museo Rodin, donde los estanques ornamentales, los setos de boj perfectamente cuidados y una variedad de famosas piezas del célebre escultor te permitirán pasar una o dos horas de total relajación. No es precisamente un jardín, aunque tiene zonas realmente boscosas, y solo encontrarás esculturas en las lápidas más elaboradas, pero también es un lugar en el que pasar un rato de relajada introspección. Nos referimos al famoso Cementerio de Père Lachaise, lugar de descanso de Molière, Oscar Wilde, Maria Callas, Édith Piaf y Jim Morrison, entre muchas otras figuras de la cultura y la historia. 10. Contempla a la gente desde la terraza de un café Pocas cosas hay más parisinas que sentarse en la terraza de un café a contemplar cómo pasa la vida ante tus ojos. Pídete un café con un croissant y actúa como si llevases toda la vida en esta ciudad. Lo normal es que no te traigan la cuenta hasta que no la pidas, así que tienes todo el tiempo del mundo para relajarte y disfrutar de uno de los mejore espectáculos de la ciudad: las ajetreadas vidas de sus habitantes. Ahorra en París con Go City® Hasta aquí nuestra selección de los mejores planes relajantes en París. Y, si además de disfrutar y descansar en tus vacaciones en París, también quieres ahorrar en las entradas para las principales atracciones de la ciudad, solo tienes que hacerte con un pase turístico de Go City®. ¡No te lo pierdas!
Maria Ermitas Barrasa Rodriguez
Maria Ermitas Barrasa Rodriguez

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