Haz una parada para visitar Singapur y lo primero de lo que te darás cuenta —después de ver los rascacielos y sentir el aire cálido y húmedo— es de que hay mucha agua. Los ríos, puertos y canales son el alma de esta ciudad, y aportan comercio, turismo y tranquilidad a sus numerosos espacios verdes y apacibles. En el corazón de todo esto, serpenteando de oeste a este desde el puente de Kim Seng hacia el estrecho de Singapur, se encuentra el río Singapur. Este tramo de agua dulce de tres kilómetros, que ahora está flanqueado por vibrantes distritos comerciales y deslumbrantes rascacielos organizados en torno a tres muelles principales, ha estado ligado indeleblemente a la historia y el sustento de Singapur desde su época como remoto pueblo de pescadores hasta la metrópolis mundialmente reconocida que es hoy. Sigue leyendo para saber más sobre:
Historia
La historia del río Singapur se remonta a muchos siglos atrás, cuando la «Ciudad del León» era un pequeño pueblo de pescadores habitado en distintos momentos por pescadores itinerantes (o invasores) de China, Malasia, India, Java y otros países vecinos. No fue hasta la llegada de Sir Stamford Raffles en 1819 cuando comenzó el desarrollo serio y se convirtió en una gran ciudad con un puerto comercial bien conectado. El primer muelle se construyó en 1823 y se levantaron grandes almacenes a lo largo de todo el río Singapur para albergar los bienes y mercancías que se importaban y exportaban por mar. Otras industrias, como las financieras, prosperaron gracias a este éxito, pero el cauce del río se vio afectado. La contaminación y la congestión empeoraron tanto que, en 1977, el primer ministro puso en marcha un ambicioso proyecto de limpieza de diez años. Se instalaron hoteles, espacios verdes y alcantarillado, y la mayor parte del comercio se trasladó al puerto de Keppel para dejar paso a la marea turística que ahora inunda la ciudad. Hoy en día, el río Singapur constituye el eje central de la vida social y comercial de la ciudad, con distritos vibrantes y paseos glamurosos que culminan en las espectaculares vistas de Marina Bay.
Robertson Quay
Robertson Quay
Robertson Quay es el muelle más tranquilo de los tres que hay en Singapur, ya que es el más alejado de la bahía y suele haber un poco más de espacio para moverse. Aquí hay mucho que explorar: no olvides detenerte en el famoso y colorido puente Alkaff, que tiene forma de tongkang (una embarcación tradicional) y está pintado con colores y patrones brillantes, y cruza el puente Jiak Kim justo en la curva del río. Esta zona también es conocida por su oferta gastronómica, donde encontrarás excelentes opciones de tacos, carne asada al carbón y barbacoa coreana. O camina río arriba hasta el canal de Alexandra, donde encontrarás excelentes senderos para pasear y lugares para ir de picnic.
Clarke Quay
Clarke Quay
Siguiendo el río entre los puentes Coleman y Read se encuentra Clarke Quay, llamado así en honor al gobernador del siglo XIX Sir Andrew Clarke. Esta zona, que antaño estaba repleta de almacenes y muelles, constituye hoy el principal distrito comercial y gastronómico de la ciudad, con el enorme centro comercial Clarke Quay Central y docenas de restaurantes y cafeterías. Hay mucho que explorar durante el día: al otro lado del río se encuentra la fotogénica Old Hill Street Police Station y, detrás, el histórico Fort Canning Park y el National Museum of Singapore. Sin embargo, es por la noche cuando esta zona cobra vida de verdad, ya que la gente acude aquí para disfrutar de veladas musicales, discotecas y cenas al aire libre.
Boat Quay
Boat Quay
Boat Quay, el más antiguo de los muelles del río Singapur, es el más cercano a la desembocadura y señala el lugar donde Sir Stamford Raffles desembarcó por primera vez en las orillas del río. Como resultado, hay muchos edificios históricos y monumentos en esta zona, como el Old Parliament Building, el Victoria Concert Hall, el Asian Civilisations Museum, el Dalhousie Obelisk (que conmemora la visita del marqués de Dalhousie a la ciudad en 1850) y la estatua del propio Sir Raffles. Disfruta de un paseo por el amplio paseo marítimo y no olvides cruzar el puente peatonal más antiguo del río, el Cavenagh Suspension Bridge.
The Marina
The Marina
En la desembocadura del río Singapur con el mar, el impresionante Marina Bay señala el lugar donde el príncipe Sang Nila Utama llegó a la orilla y vio una extraña criatura que identificó como un león, dando así a la ciudad su nombre de «Singa Pura», o Ciudad del León. Es probablemente la zona más visitada —y fotografiada— de Singapur, empezando por Merlion Square, donde la majestuosa y emblemática estatua contempla el icónico perfil urbano del ArtScience Museum, el Marina Bay Sands Hotel y el Gardens by the Bay. Es un lugar espectacular para ver el amanecer o el atardecer sobre el estrecho de Singapur, o simplemente para pasear y empaparse del ambiente.
Qué hacer
Por suerte, el tiempo y las horas de luz son bastante constantes durante todo el año en Singapur, así que no importa mucho cuándo vayas. Siempre habrá humedad, por lo que, sin duda, la mejor forma de conocer el río es sobre el agua, donde la brisa fresca y el rocío te refrescarán. Los cruceros por el río en embarcaciones tradicionales (bumboats) te llevarán tranquilamente por los muelles y la zona de The Marina para que saques las fotos perfectas frente al mar; si buscas algo más aventurero, prueba un Duck Tour en un vehículo anfibio. Si prefieres las dos ruedas, hay algunos bike tours fantásticos que recorren los principales lugares de interés del río, aunque también puedes alquilar una bicicleta y explorar por tu cuenta. Si buscas diversión en familia, prueba un juego de pistas en Fort Canning, o si necesitas un descanso y te apetece un toque de exclusividad, tómate algo en el Ce La Vi SkyBar del hotel Marina Bay Sands, desde donde podrás contemplar y maravillarte con toda la longitud del río y las vistas al mar.
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