Guía del Día del Rey | Amsterdam Pass

Guía del Día del Rey en Ámsterdam

Vivir el Día del Rey en Ámsterdam es algo que todo el mundo debería hacer al menos una vez en la vida, y aquí te explicamos por qué

Visitar Ámsterdam durante el Día del Rey (Koningsdag) será un momento inolvidable, garantizado. Únete a las celebraciones nacionales mientras los lugareños y los turistas se reúnen para la fiesta callejera más grande del año y continúan los festejos en los bares y pubs locales cuando se pone el sol. Lo mejor: ¡nunca habrás visto tanto naranja en tu vida! Los amsterdameses son conocidos por sus ganas de fiesta y cualquier estancia en la ciudad te ofrecerá innumerables oportunidades para salir de noche, pero la mejor fiesta del año es el Día del Rey, que se celebra anualmente el 27 de abril de 2019.

Para ver a los reyes en el Día del Rey de los Países Bajos, los lugareños también esperan la llegada de la familia real a la ciudad designada. Como manda la tradición anual, los miembros de la realeza se turnan para visitar un lugar diferente del país en cada cumpleaños. Es posible que puedas ver su aparición en la televisión.

Historia del Día del Rey

Para entrar en contexto, el Día del Rey, que lleva el nombre del actual jefe de la familia real, el rey Guillermo Alejandro, es una celebración del cumpleaños del rey, nacido en 1967. Aunque esta fecha solo está en vigor desde 2014, la tradición se remonta a hace más de un siglo, cuando se celebró el primer Koningsdag (llamado entonces Koninginnedag o Día de la Reina) en 1885 en honor a la reina Guillermina. El día exacto de la celebración puede haber cambiado con el paso de los años, al igual que los miembros de la realeza, pero la exuberancia y la jovialidad se han mantenido constantes, ¡si no es que se han vuelto más fervientes!

Como tributo a la Casa de Orange-Nassau, es una regla no escrita que en este día hay que vestirse solo de naranja. Se recomienda ir de pies a cabeza. Este tema naranja no es ninguna tontería. Desde atuendos de color naranja brillante hasta pelo teñido y pintura facial, gente bebiendo bebidas de color naranja y llevando coronas inflables naranjas, e incluso algunos disfrazados de los propios reyes, es realmente una ocasión para dejarse llevar y unirse a la multitud... de naranja.

Celebraciones del Día del Rey

Las actividades del día comienzan de forma civilizada y encontrarás las calles rebosantes de gente en un mercadillo interminable donde los residentes venden artículos de segunda mano; es lo que allí llaman el vrijmark o mercado libre. Si visitas esta vibrante capital con tus hijos, también hay mucho para mantenerlos entretenidos, con juegos callejeros, pintura facial y el festival gratuito para familias Bredeweg Festival en el distrito de Oost, que cuenta con atracciones de feria y actuaciones durante todo el fin de semana.

Las calles estarán repletas de nacionales y turistas por igual participando en las festividades, y la cosa no se queda ahí. Dirígete a los canales para disfrutar de una gran fiesta de baile durante el día y ver miles de barcos decorados para la ocasión. Si no consigues subir a un barco (suelen ser exclusivos para VIP), intenta hacerte un hueco en los puentes para disfrutar de las mejores vistas.

Si las grandes aglomeraciones no son lo tuyo —y no exageramos, estas multitudes son realmente grandes; miles de personas acuden a la capital desde pueblos y ciudades de todo el país—, aprovecha este momento para visitar los pocos museos que no cierran en este día histórico. En realidad, es uno de los mejores momentos para visitar la Anne Frank Huis , que suele ser uno de los lugares con las colas más largas, así como el Museo Van Gogh y el Rijksmuseum en Museumplein. Aun así, puedes mostrar tu solidaridad vistiéndote de naranja.

Para aprovechar al máximo tu experiencia en el Día del Rey en Ámsterdam, habrá un montón de oportunidades para salir de fiesta desde el día hasta bien entrada la noche. Aunque la mayoría de las fiestas callejeras y actividades comienzan al mediodía, dirígete a Westerstraat, Prinsengracht o Reguliersdwarsstraat cuando las cosas se calmen. Esta fiesta nacional es un momento ideal para ver a DJ de renombre como cabezas de cartel en los clubes, o simplemente para disfrutar del buen ambiente con alguna cerveza artesana holandesa hasta altas horas de la madrugada con tus nuevos amigos locales.

Si todo esto te parece un poco abrumador y no tienes muy claro qué acabarás haciendo cuando llegue el momento, descárgate la aplicación Kings Day al llegar; allí encontrarás toda la información actualizada sobre el día. ¡No es poca cosa, este evento tan divertido parece más un festival que una fiesta nacional!

Consejo: el alojamiento se reserva rápido durante este fin de semana, por lo que se recomienda reservar con mucha antelación para asegurarte una habitación. Además, ten en cuenta que la mayoría de los negocios y servicios de la ciudad cerrarán el 27 de abril, ya que es festivo. El transporte público también se ve afectado y las rutas pueden sufrir modificaciones.

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Experto/a de viajes de Go City®

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Tres días en Ámsterdam

Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras.
Anna Rivero
día del rey
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Cómo moverse por Ámsterdam e información sobre el Día del Rey

¿Vas a visitar Ámsterdam y buscas más información sobre ese «Día del Rey» del que no paras de leer? Has llegado al lugar adecuado. Aquí te daremos toda la información que necesitas sobre el Día del Rey, además de una guía rápida para moverte por Ámsterdam en uno de sus días más celebrados. Sigue leyendo, aprende y disfruta. Cómo moverse por ÁmsterdamVeamos las formas más comunes de moverse por Ámsterdam. Los coches quedan descartados, ya que muchas calles se convierten en zonas de fiesta sin tráfico.BicicletasLas bicicletas son una parte esencial de la cultura holandesa y gran parte de la infraestructura de transporte del país está diseñada para nuestras amigas de dos ruedas. Esto es especialmente cierto en Ámsterdam, con innumerables carriles bici y zonas adaptadas para ciclistas por toda la ciudad.Aunque traer o comprar una no sea viable para una estancia corta, ¿por qué no alquilar una bicicleta? De ese modo, disfrutarás de todas las ventajas sin complicaciones.Eso sí, asegúrate de candarla bien, ya que los robos de bicicletas son frecuentes en Ámsterdam. Además, si hace tiempo que no montas, quizás convenga practicar un poco antes de aventurarte por los carriles bici. El resto de ciclistas no tendrán mucha paciencia con los ruedines: ¡tienen prisa por llegar a su destino! TranvíasMuchas rutas de tranvía y autobús también se cierran durante las celebraciones. Suelen quedar algunas rutas disponibles desde Centraal Station, pero compruébalo antes de planificar tu trayecto.Si tienes suerte y encuentras una ruta que te convenga, puedes comprar billetes de una hora, 24 horas o 48 horas en cualquier tranvía; también sirven para los autobuses y el metro.O hazte con una OV Chipcard. Estas tarjetas de transporte se pueden adquirir en Centraal Station, permiten validar al entrar y salir de estaciones, tranvías y autobuses, y se pueden recargar en máquinas en muchos puntos de recogida o estaciones.AutobusesAl igual que con los tranvías, la excelente red de autobuses de Ámsterdam se reduce considerablemente el Día del Rey. Por eso, planifica tu ruta y consulta qué hay disponible antes de salir.No se pueden comprar billetes en el propio autobús, pero muchas paradas tienen máquinas expendedoras cerca. También puedes usar en ellos tus billetes de 1, 24 o 48 horas, así como tu tarjeta OV Chipcard.Con aire acondicionado, mucho espacio y lunas tintadas para proteger del sol, son una forma estupenda de moverse por la ciudad.MetroDado el tamaño de Ámsterdam, el metro no funciona de la misma forma que en ciudades más grandes. Solo hay unas pocas estaciones en el centro, así que, a menos que quieras ir más lejos o a algún sitio específico como el barrio de moda De Pijp, puede que no lo necesites.Puedes usar billetes de 1, 24 o 48 horas, así como tu tarjeta OV Chipcard para validar al entrar y salir de las estaciones.BarcosSí, hasta puedes usar barcos para moverte por la ciudad. Las numerosas vías fluviales de Ámsterdam nacen en Centraal Station, y puedes alquilar un barco para recorrer sus pintorescos canales.Y si quieres visitar el paraíso urbano-industrial de Ámsterdam Noord, puedes subirte a un ferri gratuito detrás de la Centraal Station para cruzar el río.A pieCaminar es sin duda una de las mejores formas de moverse por Ámsterdam el Día del Rey. La mayoría de la gente irá a pie o en bicicleta, así que ¿por qué no te unes a su aventura de dos patas?¡Ya estás al tanto de cómo desplazarte por Ámsterdam! Ahora, te daremos algo de información sobre el Día del Rey.¿Qué es el Día del Rey?El Día del Rey es un festivo nacional en el que se celebra un cumpleaños muy especial. ¿De quién?, te preguntarás. ¡Pues del rey de los Países Bajos, Guillermo Alejandro, por supuesto! Sí, los neerlandeses tienen un festivo nacional para celebrar el cumpleaños de un rey. Y sí, es genial.¿Cuándo es el Día del Rey?El rey Guillermo Alejandro nació el 27 de abril, así que esa es la fecha en la que se celebra el Día del Rey cada año. Y sí, eso significa que puede caer en pleno miércoles. Y sí, cuando la monarca es una mujer, el nombre cambia a Día de la Reina y se celebra el día de su cumpleaños.¿Qué pasa el Día del Rey?Al ser un festivo nacional, puedes esperar mucha actividad el Día del Rey.Lo habitual es vestirse de naranja al salir de casa, ya sea con un sombrero, una camiseta o incluso un pañuelo. Pero ¿por qué no ir un paso más allá y comprarse un conjunto totalmente naranja para demostrar tu entusiasmo?Una vez que lleves el atuendo adecuado, ve a buscar dónde está la diversión.Mercadillos del Día del ReyLos mercadillos son muy populares en los Países Bajos, así que no es de extrañar que también aparezcan el Día del Rey.De hecho, la gente se encarga de montar sus propios puestos en la puerta de su casa. Se llama el «vrijmarkt» (mercado libre) y suele ser bastante desenfadado. No esperes encontrar grandes tesoros, es más probable que encuentres objetos de broma.Además, encontrarás un mercado enorme a lo largo de tres calles en el sur de Ámsterdam, alrededor de Beethovenstraat, Stadionweg y Apollolaan. Se trata de un mercado más tradicional donde podrás comprar cosas que realmente necesites.Desfiles, fiestas y otras celebraciones del Día del ReyAunque toda la ciudad se convierte en una gran fiesta, encontrarás otras cosas divertidas en la ciudad el Día del Rey.La noche anterior al gran día se llama la Noche del Rey, que es cuando se celebra la fiesta más intensa, seguida de un Día del Rey más relajado y de recuperación.También habrá un enorme desfile de barcos del Día del Rey que recorre los canales de Prinsengracht por la tarde. Junto a los barcos que participan, verás a grupos de gente reunidos en los puentes celebrándolo con ellos.Incluso encontrarás música en directo por todas partes. Museumplein es famosa por sus conciertos improvisados y eventos similares en días como este.¡Ahora ya sabes todo lo necesario para moverte por Ámsterdam el Día del Rey y tienes información sobre la celebración! Si vas a pasar unos días en la ciudad antes o después del Día del Rey y quieres ver todo lo que ofrece, ¿por qué no echas un vistazo a Go City®? Con nuestro Pase Todo Incluido o nuestro Pase Explorer, podrás ver lo mejor de Ámsterdam cuando y como quieras.
Dom Bewley

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