Barcelona en septiembre

Vista panorámica de la Catedral de Barcelona en el Barrio Gótico

Al despedir el verano, septiembre marca el comienzo de un periodo de transición para Barcelona. Al ofrecer lo mejor del verano y de la próxima temporada baja, se considera que la ciudad muestra su mejor cara en esta época.

Sean cuales sean tus preferencias de viaje, seguro que la capital catalana no te decepciona. Desde un clima fantástico hasta una animada vida nocturna que complementa la oferta cultural, histórica y gastronómica disponible todo el año, hay un sinfín de cosas que hacer en Barcelona en septiembre que te garantizan una experiencia gratificante en todos los sentidos.

Turismo en septiembre

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En Barcelona, septiembre ofrece una experiencia que combina el atractivo de visitarla tanto en verano como en otoño. Con el final de las vacaciones estivales, las oleadas de turistas familiares de la temporada alta disminuyen a lo largo del mes, dejando paso a otros tipos de viajeros.

Por ello, la ciudad no suele estar tan concurrida como en los meses anteriores, pero desde luego tampoco está tranquila. Para muchos, esa es precisamente la ventaja de visitarla en este periodo. Una afluencia considerable de visitantes es lo que da a Barcelona su famoso ambiente animado, sobre todo en lo que respecta a la vida nocturna.

Sin embargo, esto significa que es de esperar que haya grandes aglomeraciones en algunas de las principales atracciones de la ciudad. Asegúrate de planificarlo bien y reserva tu visita con antelación si quieres incluir lugares como el Park Güell y la Sagrada Familia en tu viaje.

El tiempo en septiembre

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Septiembre ofrece un punto ideal en cuanto al clima. De forma paralela al descenso del turismo, las temperaturas bajan ligeramente respecto al máximo estival y suelen situarse entre los 18 y los 26 °C. Básicamente, esto permite disfrutar de unas temperaturas veraniegas ideales sin el calor extremo ni la humedad sofocante de julio y agosto.

Si a esto le sumamos que muchos colegios e institutos empiezan el curso en septiembre, podrás disfrutar del sol y el calor de Barcelona sin las multitudes de turistas de las vacaciones de verano. ¿Por qué no te das un agradable chapuzón en el Mediterráneo y tomas el sol en las famosas playas de Barcelona o en sus numerosos espacios verdes?

Mejores atracciones en septiembre

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Septiembre es uno de los pocos momentos del año en los que casi toda Barcelona muestra su mejor cara. Además de aprovechar el clima idílico, es un momento fantástico para visitar las mejores atracciones y lugares culturales de la ciudad. Sea cual sea tu estilo de viaje, seguro que la ciudad se adapta a tus preferencias.

Para quienes tengan interés en la rica diversidad arquitectónica de Barcelona, este periodo es un momento fantástico para recorrer algunos de los edificios más emblemáticos de la ciudad. Explora lugares como la Casa Milà, la Illa de la Discòrdia y el Barrio Gótico para ver cómo la capital catalana combina los estilos gótico tradicional y modernista contemporáneo con una elegancia sorprendente.

Si buscas tu dosis de inspiración cultural, los numerosos y famosos museos de la ciudad tienen todo lo que necesitas. Descubre la vida y obra de los artistas más célebres de Barcelona en el Museo Picasso y la Fundació Joan Miró, o recorre la historia en el Museo de Historia de Barcelona o el Museu d'Història de Catalunya.

Si buscas una experiencia culinaria o quieres sumergirte en la famosa vida nocturna de Barcelona, no dejes de explorar los numerosos bares, restaurantes y encantadoras plazas del Barrio Gótico. Por la noche, dirígete hacia el paseo marítimo y la Barceloneta para disfrutar de algunos de los mejores clubes, bares y locales de música en vivo de la ciudad, ¡o simplemente llévate algo de beber a la playa!

Eventos locales y culturales

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Festes de la Mercè – Hacia finales de septiembre, varias zonas de Barcelona acogen diversas celebraciones en honor a la patrona de la ciudad, la Mare de Déu de la Mercè. Estas fiestas, que suelen durar entre unos días y una semana, llenan de vida las calles y parques principales con actuaciones musicales, arte callejero, actividades culturales y espectáculos de luces.

Al igual que en muchos festivales callejeros que se celebran a lo largo del año, verás desfiles de gigantes y figuras religiosas, junto con los "diables" (diablos) que realizan correfocs durante toda la semana. El 24 de septiembre es el Día de la Mercè, festivo local, por lo que muchas tiendas y negocios independientes cerrarán ese día.

Junto con esta celebración se organiza el BAM Festival. Siglas de Barcelona Acció Musical, se trata de un festival de música alternativa que aporta una diversidad musical aún mayor a las fiestas de la Mercè. Grandes nombres de la escena musical local e internacional de una gran variedad de géneros ofrecen conciertos y actuaciones a lo largo de una semana.

Diada Nacional de Catalunya – El 11 de septiembre en Barcelona se celebra la identidad catalana. Este día, que conmemora la caída de Barcelona durante la guerra de Sucesión española, suele dividirse entre actos culturales y manifestaciones independentistas.

Si te interesan la cultura catalana y la política local, puede ser una gran oportunidad para conocer a fondo Cataluña y, al mismo tiempo, entrar gratis a lugares como el MNAC y el Museu d'Història de Catalunya. Para los demás, lo mejor es evitar el centro de la ciudad, ya que suele llenarse de manifestantes y, al ser festivo, muchas tiendas y negocios cierran.

Festa Major de la Barceloneta/del Poblenou – Al igual que las Festes de la Mercè, estas fiestas transforman sus respectivos barrios en una animada fiesta callejera con música en directo, comida callejera, exposiciones de arte, actividades culturales y muy buen ambiente. Y, por supuesto, ambos barrios también organizan sus propios desfiles de gigantes y diablos, santos y pecadores.

En resumen

Si buscas un viaje de verano fantástico a Barcelona, septiembre ofrece una experiencia ligeramente distinta a la de los meses de temporada alta. Sin las familias de vacaciones escolares ni la multitud de festivales de música de los meses anteriores, septiembre ofrece un clima idílico y una gran variedad de eventos locales y culturales.

Ya sea para tachar de tu lista las principales atracciones de la ciudad, para sumergirte en su famosa vida nocturna o simplemente para relajarte y tomar el sol en sus playas, un viaje a Barcelona en septiembre es la oportunidad perfecta para conocer la ciudad en todo su esplendor.

Robert Heaney
Experto/a de viajes de Go City®

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Barcelona en enero: cuatro planes perfectos

¿Qué hacer en Barcelona en enero? ¡Muchísimas cosas! Las celebraciones navideñas en Barcelona se extienden hasta bien entrado el mes: a la gran fiesta de Año Nuevo le siguen los entrañables Reyes Magos con sus regalos y roscas, las rebajas de enero son una gran excusa para hacer compras, y a mediados de mes se celebra la “Festa dels Tres Tombs”. Los precios de temporada baja en hoteles y vuelos son beneficios nada desdeñables del privilegio de viajar cuando no tanta gente escoge hacerlo. Y todas las atracciones principales de la ciudad siguen ahí, esperándote. En enero Barcelona muestra su rostro más auténtico. Aquí tienes cuatro planes para descubrirlo. Nochevieja y Año Nuevo Como en todas las ciudades españolas, en Barcelona se recibe el Año Nuevo con bombo y platillo, es decir, con cohetes, cava, doce uvas, y alegría en cada casa y cada esquina. Muchos hoteles y restaurantes ofrecen cenas especiales de Nochevieja, y las discotecas y clubs organizan fiestas (los llamados “cotillones”). Desde el 2013, el lugar “oficial” para presenciar la cuenta atrás del año que se va es la Fuente Mágica de Monjuïc, muy cerca de la Plaza de España y colindante con el barrio Poble Espanyol, a donde mucha gente se va después del espectáculo de la fuente para continuar con la fiesta. Por otras zonas de la ciudad también encontrarás muchos bares abiertos, llenos de gente, con avenidas y plazas concurridas toda la noche (especialmente a partir de las 2AM) hasta el amanecer. Únete a la locura del primer baño del año en la Barceloneta, si las condiciones sanitarias (y climáticas) lo permiten. Organizado por el Club Natació Atlètic-Barceloneta desde 1996, los cientos de participantes de todas las edades aportan una cantidad de dinero simbólica como donación para una causa social, y se echan en masa a las frías aguas del Mediterráneo, muchos de ellos disfrazados de Santa Claus. La cita es a las 12 del mediodía el 1 de enero en la playa de San Sebastián, en frente del club. Por supuesto, también puedes interpretar la tradición libremente y meterte al mar en otro momento o en otra playa cercana. ¡No serás el único! Es una manera liberadora y vigorizante de entrar en el nuevo año. No podemos asegurar que traiga suerte, pero desde luego, nunca olvidarás este momento. Cabalgata de los Reyes Magos (¡y las roscas!) A Barcelona los Reyes llegan en barco al Port Vell puntualmente a las 16 horas el 5 de enero, y las autoridades de la ciudad les dan la bienvenida para después iniciar su cabalgata por las calles principales de la ciudad. No tienes que ser un niño para disfrutar del espectáculo, una oportunidad para interactuar con la gran diversidad de barceloneses (y recolectar dulces de los que los Reyes arrojan al público). Antes de que termine el día 5, para seguir con la vena de la dulzura, aprovecha para comprar una rosca de Reyes (“tortell de Reis” en catalán) que proliferan en todas las pastelerías de la ciudad. Prueba las de La Colmena, donde también fabrican unos famosos caramelos de miel, o aventúrate al barrio más fino de la ciudad y visita la legendaria pastelería Foix de Sarrià. Así, el día 6 podrás dar cierre oficial a la temporada navideña como se merece: acompañando el café de la mañana con un buen pedazo de rosca. Si te toca la figurita, te podrás poner la corona. De compras: mercadillos de pulgas A la fiebre de las compras navideñas le sigue la fiebre de las rebajas, pero ya que estás en Barcelona, en vez de ir a las tiendas que puedes encontrar en todas las ciudades del mundo, por qué no mejor explorar algunos de sus mercados de antigüedades, vintage y de pulgas. Dos iniciativas hermanas que comparten la misma filosofía, el Flea y Fleadonia son el lugar para encontrar tesoros de segunda mano, discos, libros y objetos curiosos. Fleadonia se celebra el primer domingo de cada mes en la Plaça Salvador Seguí, y el Flea, el segundo domingo de cada mes en la Plaça Blanquerna, en el Raval. Pero el peso pesado de los mercados de pulgas barceloneses es sin duda el Encants Vells, también conocido como el Mercat de Belcaire, que presume de ser uno de los más antiguos de Europa: se conoce que empezó por ahí del lejano año de 1300. Aquí hay de todo: segunda mano, chácharas de todo tipo, y gangas para parar un tren. Las fiestas de San Antonio Abad En catalán se llama la Festa dels Tres Tombs, pero no hay ninguna tumba involucrada. “Tomb” quiere decir “vuelta” o “vez”, y es que tradicionalmente durante esta festividad religiosa en honor a San Antonio Abad, la gente y sus animales daban tres vueltas a la ruta de la procesión. Hoy en día solo se da una vuelta, pero es lo suficientemente larga para durar casi todo el día. Se celebra el sábado posterior al 17 de enero. San Antonio es el patrón de los animales domésticos, y por eso la gente lleva a sus mascotas para ser bendecidas por el párroco de la iglesia de mismo santo. En la procesión destacan los carruajes tirados por caballos y burros, pero también la gente lleva a sus perros y gatos, y algún que otro ratoncito. Tradicionalmente se hacia la rifa de un cerdo, algo que hoy en día el premio se ha sustituido por una serie de productos porcinos que aportan los charcuteros del barrio. No te pierdas el inicio de la procesión: desde hace unos años, y con la colaboración de la Sociedad de Palomas Mensajeras de Cataluña, se sueltan 150 palomas, que representan 150 deseos colectivos de la ciudad de Barcelona. A San Antoni también se le celebra en el barrio de Gracia con hogueras y música, una fiesta importada de Mallorca que ha encontrado arraigo en la capital catalana, y sucede durante el último fin de semana de enero. El sábado hay verbena popular con bailes tradicionales en la plaza de la Virreina. En resumen... ¡Ánimate a conocer Barcelona en enero! Podrás disfrutar de la ciudad como un verdadero barcelonés, sin aglomeraciones en las atracciones principales, y aunque los días son cortos, las noches son inagotables y hay muchísimas cosas que celebrar. Visita la página de Go City para obtener información sobre cómo ahorrar hasta un 49% en las entradas a las atracciones principales de Barcelona. ¿Qué hacer en Barcelona en enero? ¡Muchísimas cosas! Las celebraciones navideñas en Barcelona se extienden hasta bien entrado el mes: a la gran fiesta de Año Nuevo le siguen los entrañables Reyes Magos con sus regalos y roscas, las rebajas de enero son una gran excusa para hacer compras, y a mediados de mes se celebra la “Festa dels Tres Tombs”. Los precios de temporada baja en hoteles y vuelos son beneficios nada desdeñables del privilegio de viajar cuando no tanta gente escoge hacerlo. Y todas las atracciones principales de la ciudad siguen ahí, esperándote. En enero Barcelona muestra su rostro más auténtico. Aquí tienes cuatro planes para descubrirlo. Nochevieja y Año Nuevo Como en todas las ciudades españolas, en Barcelona se recibe el Año Nuevo con bombo y platillo, es decir, con cohetes, cava, doce uvas, y alegría en cada casa y cada esquina. Muchos hoteles y restaurantes ofrecen cenas especiales de Nochevieja, y las discotecas y clubs organizan fiestas (los llamados “cotillones”). Desde el 2013, el lugar “oficial” para presenciar la cuenta atrás del año que se va es la Fuente Mágica de Monjuïc, muy cerca de la Plaza de España y colindante con el barrio Poble Espanyol, a donde mucha gente se va después del espectáculo de la fuente para continuar con la fiesta. Por otras zonas de la ciudad también encontrarás muchos bares abiertos, llenos de gente, con avenidas y plazas concurridas toda la noche (especialmente a partir de las 2AM) hasta el amanecer. Únete a la locura del primer baño del año en la Barceloneta, si las condiciones sanitarias (y climáticas) lo permiten. Organizado por el Club Natació Atlètic-Barceloneta desde 1996, los cientos de participantes de todas las edades aportan una cantidad de dinero simbólica como donación para una causa social, y se echan en masa a las frías aguas del Mediterráneo, muchos de ellos disfrazados de Santa Claus. La cita es a las 12 del mediodía el 1 de enero en la playa de San Sebastián, en frente del club. Por supuesto, también puedes interpretar la tradición libremente y meterte al mar en otro momento o en otra playa cercana. ¡No serás el único! Es una manera liberadora y vigorizante de entrar en el nuevo año. No podemos asegurar que traiga suerte, pero desde luego, nunca olvidarás este momento. Cabalgata de los Reyes Magos (¡y las roscas!) A Barcelona los Reyes llegan en barco al Port Vell puntualmente a las 16 horas el 5 de enero, y las autoridades de la ciudad les dan la bienvenida para después iniciar su cabalgata por las calles principales de la ciudad. No tienes que ser un niño para disfrutar del espectáculo, una oportunidad para interactuar con la gran diversidad de barceloneses (y recolectar dulces de los que los Reyes arrojan al público). Antes de que termine el día 5, para seguir con la vena de la dulzura, aprovecha para comprar una rosca de Reyes (“tortell de Reis” en catalán) que proliferan en todas las pastelerías de la ciudad. Prueba las de La Colmena, donde también fabrican unos famosos caramelos de miel, o aventúrate al barrio más fino de la ciudad y visita la legendaria pastelería Foix de Sarrià. Así, el día 6 podrás dar cierre oficial a la temporada navideña como se merece: acompañando el café de la mañana con un buen pedazo de rosca. Si te toca la figurita, te podrás poner la corona. De compras: mercadillos de pulgas A la fiebre de las compras navideñas le sigue la fiebre de las rebajas, pero ya que estás en Barcelona, en vez de ir a las tiendas que puedes encontrar en todas las ciudades del mundo, por qué no mejor explorar algunos de sus mercados de antigüedades, vintage y de pulgas. Dos iniciativas hermanas que comparten la misma filosofía, el Flea y Fleadonia son el lugar para encontrar tesoros de segunda mano, discos, libros y objetos curiosos. Fleadonia se celebra el primer domingo de cada mes en la Plaça Salvador Seguí, y el Flea, el segundo domingo de cada mes en la Plaça Blanquerna, en el Raval. Pero el peso pesado de los mercados de pulgas barceloneses es sin duda el Encants Vells, también conocido como el Mercat de Belcaire, que presume de ser uno de los más antiguos de Europa: se conoce que empezó por ahí del lejano año de 1300. Aquí hay de todo: segunda mano, chácharas de todo tipo, y gangas para parar un tren. Las fiestas de San Antonio Abad En catalán se llama la Festa dels Tres Tombs, pero no hay ninguna tumba involucrada. “Tomb” quiere decir “vuelta” o “vez”, y es que tradicionalmente durante esta festividad religiosa en honor a San Antonio Abad, la gente y sus animales daban tres vueltas a la ruta de la procesión. Hoy en día solo se da una vuelta, pero es lo suficientemente larga para durar casi todo el día. Se celebra el sábado posterior al 17 de enero. San Antonio es el patrón de los animales domésticos, y por eso la gente lleva a sus mascotas para ser bendecidas por el párroco de la iglesia de mismo santo. En la procesión destacan los carruajes tirados por caballos y burros, pero también la gente lleva a sus perros y gatos, y algún que otro ratoncito. Tradicionalmente se hacia la rifa de un cerdo, algo que hoy en día el premio se ha sustituido por una serie de productos porcinos que aportan los charcuteros del barrio. No te pierdas el inicio de la procesión: desde hace unos años, y con la colaboración de la Sociedad de Palomas Mensajeras de Cataluña, se sueltan 150 palomas, que representan 150 deseos colectivos de la ciudad de Barcelona. A San Antoni también se le celebra en el barrio de Gracia con hogueras y música, una fiesta importada de Mallorca que ha encontrado arraigo en la capital catalana, y sucede durante el último fin de semana de enero. El sábado hay verbena popular con bailes tradicionales en la plaza de la Virreina. En resumen... ¡Ánimate a conocer Barcelona en enero! Podrás disfrutar de la ciudad como un verdadero barcelonés, sin aglomeraciones en las atracciones principales, y aunque los días son cortos, las noches son inagotables y hay muchísimas cosas que celebrar. Visita la página de Go City para obtener información sobre cómo ahorrar hasta un 49% en las entradas a las atracciones principales de Barcelona. ¿Qué hacer en Barcelona en enero? ¡Muchísimas cosas! Las celebraciones navideñas en Barcelona se extienden hasta bien entrado el mes: a la gran fiesta de Año Nuevo le siguen los entrañables Reyes Magos con sus regalos y roscas, las rebajas de enero son una gran excusa para hacer compras, y a mediados de mes se celebra la “Festa dels Tres Tombs”. Los precios de temporada baja en hoteles y vuelos son beneficios nada desdeñables del privilegio de viajar cuando no tanta gente escoge hacerlo. Y todas las atracciones principales de la ciudad siguen ahí, esperándote. En enero Barcelona muestra su rostro más auténtico. Aquí tienes cuatro planes para descubrirlo. Nochevieja y Año Nuevo Como en todas las ciudades españolas, en Barcelona se recibe el Año Nuevo con bombo y platillo, es decir, con cohetes, cava, doce uvas, y alegría en cada casa y cada esquina. Muchos hoteles y restaurantes ofrecen cenas especiales de Nochevieja, y las discotecas y clubs organizan fiestas (los llamados “cotillones”). Desde el 2013, el lugar “oficial” para presenciar la cuenta atrás del año que se va es la Fuente Mágica de Monjuïc, muy cerca de la Plaza de España y colindante con el barrio Poble Espanyol, a donde mucha gente se va después del espectáculo de la fuente para continuar con la fiesta. Por otras zonas de la ciudad también encontrarás muchos bares abiertos, llenos de gente, con avenidas y plazas concurridas toda la noche (especialmente a partir de las 2AM) hasta el amanecer. Únete a la locura del primer baño del año en la Barceloneta, si las condiciones sanitarias (y climáticas) lo permiten. Organizado por el Club Natació Atlètic-Barceloneta desde 1996, los cientos de participantes de todas las edades aportan una cantidad de dinero simbólica como donación para una causa social, y se echan en masa a las frías aguas del Mediterráneo, muchos de ellos disfrazados de Santa Claus. La cita es a las 12 del mediodía el 1 de enero en la playa de San Sebastián, en frente del club. Por supuesto, también puedes interpretar la tradición libremente y meterte al mar en otro momento o en otra playa cercana. ¡No serás el único! Es una manera liberadora y vigorizante de entrar en el nuevo año. No podemos asegurar que traiga suerte, pero desde luego, nunca olvidarás este momento. Cabalgata de los Reyes Magos (¡y las roscas!) A Barcelona los Reyes llegan en barco al Port Vell puntualmente a las 16 horas el 5 de enero, y las autoridades de la ciudad les dan la bienvenida para después iniciar su cabalgata por las calles principales de la ciudad. No tienes que ser un niño para disfrutar del espectáculo, una oportunidad para interactuar con la gran diversidad de barceloneses (y recolectar dulces de los que los Reyes arrojan al público). Antes de que termine el día 5, para seguir con la vena de la dulzura, aprovecha para comprar una rosca de Reyes (“tortell de Reis” en catalán) que proliferan en todas las pastelerías de la ciudad. Prueba las de La Colmena, donde también fabrican unos famosos caramelos de miel, o aventúrate al barrio más fino de la ciudad y visita la legendaria pastelería Foix de Sarrià. Así, el día 6 podrás dar cierre oficial a la temporada navideña como se merece: acompañando el café de la mañana con un buen pedazo de rosca. Si te toca la figurita, te podrás poner la corona. De compras: mercadillos de pulgas A la fiebre de las compras navideñas le sigue la fiebre de las rebajas, pero ya que estás en Barcelona, en vez de ir a las tiendas que puedes encontrar en todas las ciudades del mundo, por qué no mejor explorar algunos de sus mercados de antigüedades, vintage y de pulgas. Dos iniciativas hermanas que comparten la misma filosofía, el Flea y Fleadonia son el lugar para encontrar tesoros de segunda mano, discos, libros y objetos curiosos. Fleadonia se celebra el primer domingo de cada mes en la Plaça Salvador Seguí, y el Flea, el segundo domingo de cada mes en la Plaça Blanquerna, en el Raval. Pero el peso pesado de los mercados de pulgas barceloneses es sin duda el Encants Vells, también conocido como el Mercat de Belcaire, que presume de ser uno de los más antiguos de Europa: se conoce que empezó por ahí del lejano año de 1300. Aquí hay de todo: segunda mano, chácharas de todo tipo, y gangas para parar un tren. Las fiestas de San Antonio Abad En catalán se llama la Festa dels Tres Tombs, pero no hay ninguna tumba involucrada. “Tomb” quiere decir “vuelta” o “vez”, y es que tradicionalmente durante esta festividad religiosa en honor a San Antonio Abad, la gente y sus animales daban tres vueltas a la ruta de la procesión. Hoy en día solo se da una vuelta, pero es lo suficientemente larga para durar casi todo el día. Se celebra el sábado posterior al 17 de enero. San Antonio es el patrón de los animales domésticos, y por eso la gente lleva a sus mascotas para ser bendecidas por el párroco de la iglesia de mismo santo. En la procesión destacan los carruajes tirados por caballos y burros, pero también la gente lleva a sus perros y gatos, y algún que otro ratoncito. Tradicionalmente se hacia la rifa de un cerdo, algo que hoy en día el premio se ha sustituido por una serie de productos porcinos que aportan los charcuteros del barrio. No te pierdas el inicio de la procesión: desde hace unos años, y con la colaboración de la Sociedad de Palomas Mensajeras de Cataluña, se sueltan 150 palomas, que representan 150 deseos colectivos de la ciudad de Barcelona. A San Antoni también se le celebra en el barrio de Gracia con hogueras y música, una fiesta importada de Mallorca que ha encontrado arraigo en la capital catalana, y sucede durante el último fin de semana de enero. El sábado hay verbena popular con bailes tradicionales en la plaza de la Virreina. En resumen... ¡Ánimate a conocer Barcelona en enero! Podrás disfrutar de la ciudad como un verdadero barcelonés, sin aglomeraciones en las atracciones principales, y aunque los días son cortos, las noches son inagotables y hay muchísimas cosas que celebrar. Visita la página de Go City para obtener información sobre cómo ahorrar hasta un 49% en las entradas a las atracciones principales de Barcelona. ¿Qué hacer en Barcelona en enero? ¡Muchísimas cosas! 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Desde el 2013, el lugar “oficial” para presenciar la cuenta atrás del año que se va es la Fuente Mágica de Monjuïc, muy cerca de la Plaza de España y colindante con el barrio Poble Espanyol, a donde mucha gente se va después del espectáculo de la fuente para continuar con la fiesta. Por otras zonas de la ciudad también encontrarás muchos bares abiertos, llenos de gente, con avenidas y plazas concurridas toda la noche (especialmente a partir de las 2AM) hasta el amanecer. Únete a la locura del primer baño del año en la Barceloneta, si las condiciones sanitarias (y climáticas) lo permiten. Organizado por el Club Natació Atlètic-Barceloneta desde 1996, los cientos de participantes de todas las edades aportan una cantidad de dinero simbólica como donación para una causa social, y se echan en masa a las frías aguas del Mediterráneo, muchos de ellos disfrazados de Santa Claus. La cita es a las 12 del mediodía el 1 de enero en la playa de San Sebastián, en frente del club. Por supuesto, también puedes interpretar la tradición libremente y meterte al mar en otro momento o en otra playa cercana. ¡No serás el único! Es una manera liberadora y vigorizante de entrar en el nuevo año. No podemos asegurar que traiga suerte, pero desde luego, nunca olvidarás este momento. Cabalgata de los Reyes Magos (¡y las roscas!) A Barcelona los Reyes llegan en barco al Port Vell puntualmente a las 16 horas el 5 de enero, y las autoridades de la ciudad les dan la bienvenida para después iniciar su cabalgata por las calles principales de la ciudad. No tienes que ser un niño para disfrutar del espectáculo, una oportunidad para interactuar con la gran diversidad de barceloneses (y recolectar dulces de los que los Reyes arrojan al público). Antes de que termine el día 5, para seguir con la vena de la dulzura, aprovecha para comprar una rosca de Reyes (“tortell de Reis” en catalán) que proliferan en todas las pastelerías de la ciudad. Prueba las de La Colmena, donde también fabrican unos famosos caramelos de miel, o aventúrate al barrio más fino de la ciudad y visita la legendaria pastelería Foix de Sarrià. Así, el día 6 podrás dar cierre oficial a la temporada navideña como se merece: acompañando el café de la mañana con un buen pedazo de rosca. Si te toca la figurita, te podrás poner la corona. De compras: mercadillos de pulgas A la fiebre de las compras navideñas le sigue la fiebre de las rebajas, pero ya que estás en Barcelona, en vez de ir a las tiendas que puedes encontrar en todas las ciudades del mundo, por qué no mejor explorar algunos de sus mercados de antigüedades, vintage y de pulgas. Dos iniciativas hermanas que comparten la misma filosofía, el Flea y Fleadonia son el lugar para encontrar tesoros de segunda mano, discos, libros y objetos curiosos. Fleadonia se celebra el primer domingo de cada mes en la Plaça Salvador Seguí, y el Flea, el segundo domingo de cada mes en la Plaça Blanquerna, en el Raval. Pero el peso pesado de los mercados de pulgas barceloneses es sin duda el Encants Vells, también conocido como el Mercat de Belcaire, que presume de ser uno de los más antiguos de Europa: se conoce que empezó por ahí del lejano año de 1300. Aquí hay de todo: segunda mano, chácharas de todo tipo, y gangas para parar un tren. Las fiestas de San Antonio Abad En catalán se llama la Festa dels Tres Tombs, pero no hay ninguna tumba involucrada. “Tomb” quiere decir “vuelta” o “vez”, y es que tradicionalmente durante esta festividad religiosa en honor a San Antonio Abad, la gente y sus animales daban tres vueltas a la ruta de la procesión. Hoy en día solo se da una vuelta, pero es lo suficientemente larga para durar casi todo el día. Se celebra el sábado posterior al 17 de enero. San Antonio es el patrón de los animales domésticos, y por eso la gente lleva a sus mascotas para ser bendecidas por el párroco de la iglesia de mismo santo. En la procesión destacan los carruajes tirados por caballos y burros, pero también la gente lleva a sus perros y gatos, y algún que otro ratoncito. Tradicionalmente se hacia la rifa de un cerdo, algo que hoy en día el premio se ha sustituido por una serie de productos porcinos que aportan los charcuteros del barrio. No te pierdas el inicio de la procesión: desde hace unos años, y con la colaboración de la Sociedad de Palomas Mensajeras de Cataluña, se sueltan 150 palomas, que representan 150 deseos colectivos de la ciudad de Barcelona. A San Antoni también se le celebra en el barrio de Gracia con hogueras y música, una fiesta importada de Mallorca que ha encontrado arraigo en la capital catalana, y sucede durante el último fin de semana de enero. El sábado hay verbena popular con bailes tradicionales en la plaza de la Virreina. En resumen... ¡Ánimate a conocer Barcelona en enero! Podrás disfrutar de la ciudad como un verdadero barcelonés, sin aglomeraciones en las atracciones principales, y aunque los días son cortos, las noches son inagotables y hay muchísimas cosas que celebrar. Visita la página de Go City para obtener información sobre cómo ahorrar hasta un 49% en las entradas a las atracciones principales de Barcelona. ¿Qué hacer en Barcelona en enero? ¡Muchísimas cosas! Las celebraciones navideñas en Barcelona se extienden hasta bien entrado el mes: a la gran fiesta de Año Nuevo le siguen los entrañables Reyes Magos con sus regalos y roscas, las rebajas de enero son una gran excusa para hacer compras, y a mediados de mes se celebra la “Festa dels Tres Tombs”. Los precios de temporada baja en hoteles y vuelos son beneficios nada desdeñables del privilegio de viajar cuando no tanta gente escoge hacerlo. Y todas las atracciones principales de la ciudad siguen ahí, esperándote. En enero Barcelona muestra su rostro más auténtico. Aquí tienes cuatro planes para descubrirlo. Nochevieja y Año Nuevo Como en todas las ciudades españolas, en Barcelona se recibe el Año Nuevo con bombo y platillo, es decir, con cohetes, cava, doce uvas, y alegría en cada casa y cada esquina. Muchos hoteles y restaurantes ofrecen cenas especiales de Nochevieja, y las discotecas y clubs organizan fiestas (los llamados “cotillones”). Desde el 2013, el lugar “oficial” para presenciar la cuenta atrás del año que se va es la Fuente Mágica de Monjuïc, muy cerca de la Plaza de España y colindante con el barrio Poble Espanyol, a donde mucha gente se va después del espectáculo de la fuente para continuar con la fiesta. Por otras zonas de la ciudad también encontrarás muchos bares abiertos, llenos de gente, con avenidas y plazas concurridas toda la noche (especialmente a partir de las 2AM) hasta el amanecer. Únete a la locura del primer baño del año en la Barceloneta, si las condiciones sanitarias (y climáticas) lo permiten. Organizado por el Club Natació Atlètic-Barceloneta desde 1996, los cientos de participantes de todas las edades aportan una cantidad de dinero simbólica como donación para una causa social, y se echan en masa a las frías aguas del Mediterráneo, muchos de ellos disfrazados de Santa Claus. La cita es a las 12 del mediodía el 1 de enero en la playa de San Sebastián, en frente del club. Por supuesto, también puedes interpretar la tradición libremente y meterte al mar en otro momento o en otra playa cercana. ¡No serás el único! Es una manera liberadora y vigorizante de entrar en el nuevo año. No podemos asegurar que traiga suerte, pero desde luego, nunca olvidarás este momento. Cabalgata de los Reyes Magos (¡y las roscas!) A Barcelona los Reyes llegan en barco al Port Vell puntualmente a las 16 horas el 5 de enero, y las autoridades de la ciudad les dan la bienvenida para después iniciar su cabalgata por las calles principales de la ciudad. No tienes que ser un niño para disfrutar del espectáculo, una oportunidad para interactuar con la gran diversidad de barceloneses (y recolectar dulces de los que los Reyes arrojan al público). Antes de que termine el día 5, para seguir con la vena de la dulzura, aprovecha para comprar una rosca de Reyes (“tortell de Reis” en catalán) que proliferan en todas las pastelerías de la ciudad. Prueba las de La Colmena, donde también fabrican unos famosos caramelos de miel, o aventúrate al barrio más fino de la ciudad y visita la legendaria pastelería Foix de Sarrià. Así, el día 6 podrás dar cierre oficial a la temporada navideña como se merece: acompañando el café de la mañana con un buen pedazo de rosca. Si te toca la figurita, te podrás poner la corona. De compras: mercadillos de pulgas A la fiebre de las compras navideñas le sigue la fiebre de las rebajas, pero ya que estás en Barcelona, en vez de ir a las tiendas que puedes encontrar en todas las ciudades del mundo, por qué no mejor explorar algunos de sus mercados de antigüedades, vintage y de pulgas. Dos iniciativas hermanas que comparten la misma filosofía, el Flea y Fleadonia son el lugar para encontrar tesoros de segunda mano, discos, libros y objetos curiosos. Fleadonia se celebra el primer domingo de cada mes en la Plaça Salvador Seguí, y el Flea, el segundo domingo de cada mes en la Plaça Blanquerna, en el Raval. Pero el peso pesado de los mercados de pulgas barceloneses es sin duda el Encants Vells, también conocido como el Mercat de Belcaire, que presume de ser uno de los más antiguos de Europa: se conoce que empezó por ahí del lejano año de 1300. Aquí hay de todo: segunda mano, chácharas de todo tipo, y gangas para parar un tren. Las fiestas de San Antonio Abad En catalán se llama la Festa dels Tres Tombs, pero no hay ninguna tumba involucrada. “Tomb” quiere decir “vuelta” o “vez”, y es que tradicionalmente durante esta festividad religiosa en honor a San Antonio Abad, la gente y sus animales daban tres vueltas a la ruta de la procesión. Hoy en día solo se da una vuelta, pero es lo suficientemente larga para durar casi todo el día. Se celebra el sábado posterior al 17 de enero. San Antonio es el patrón de los animales domésticos, y por eso la gente lleva a sus mascotas para ser bendecidas por el párroco de la iglesia de mismo santo. En la procesión destacan los carruajes tirados por caballos y burros, pero también la gente lleva a sus perros y gatos, y algún que otro ratoncito. Tradicionalmente se hacia la rifa de un cerdo, algo que hoy en día el premio se ha sustituido por una serie de productos porcinos que aportan los charcuteros del barrio. No te pierdas el inicio de la procesión: desde hace unos años, y con la colaboración de la Sociedad de Palomas Mensajeras de Cataluña, se sueltan 150 palomas, que representan 150 deseos colectivos de la ciudad de Barcelona. A San Antoni también se le celebra en el barrio de Gracia con hogueras y música, una fiesta importada de Mallorca que ha encontrado arraigo en la capital catalana, y sucede durante el último fin de semana de enero. El sábado hay verbena popular con bailes tradicionales en la plaza de la Virreina. En resumen... ¡Ánimate a conocer Barcelona en enero! Podrás disfrutar de la ciudad como un verdadero barcelonés, sin aglomeraciones en las atracciones principales, y aunque los días son cortos, las noches son inagotables y hay muchísimas cosas que celebrar. Visita la página de Go City para obtener información sobre cómo ahorrar hasta un 49% en las entradas a las atracciones principales de Barcelona. ¿Qué hacer en Barcelona en enero? ¡Muchísimas cosas! Las celebraciones navideñas en Barcelona se extienden hasta bien entrado el mes: a la gran fiesta de Año Nuevo le siguen los entrañables Reyes Magos con sus regalos y roscas, las rebajas de enero son una gran excusa para hacer compras, y a mediados de mes se celebra la “Festa dels Tres Tombs”. Los precios de temporada baja en hoteles y vuelos son beneficios nada desdeñables del privilegio de viajar cuando no tanta gente escoge hacerlo. Y todas las atracciones principales de la ciudad siguen ahí, esperándote. En enero Barcelona muestra su rostro más auténtico. Aquí tienes cuatro planes para descubrirlo. Nochevieja y Año Nuevo Como en todas las ciudades españolas, en Barcelona se recibe el Año Nuevo con bombo y platillo, es decir, con cohetes, cava, doce uvas, y alegría en cada casa y cada esquina. Muchos hoteles y restaurantes ofrecen cenas especiales de Nochevieja, y las discotecas y clubs organizan fiestas (los llamados “cotillones”). Desde el 2013, el lugar “oficial” para presenciar la cuenta atrás del año que se va es la Fuente Mágica de Monjuïc, muy cerca de la Plaza de España y colindante con el barrio Poble Espanyol, a donde mucha gente se va después del espectáculo de la fuente para continuar con la fiesta. Por otras zonas de la ciudad también encontrarás muchos bares abiertos, llenos de gente, con avenidas y plazas concurridas toda la noche (especialmente a partir de las 2AM) hasta el amanecer. Únete a la locura del primer baño del año en la Barceloneta, si las condiciones sanitarias (y climáticas) lo permiten. Organizado por el Club Natació Atlètic-Barceloneta desde 1996, los cientos de participantes de todas las edades aportan una cantidad de dinero simbólica como donación para una causa social, y se echan en masa a las frías aguas del Mediterráneo, muchos de ellos disfrazados de Santa Claus. La cita es a las 12 del mediodía el 1 de enero en la playa de San Sebastián, en frente del club. Por supuesto, también puedes interpretar la tradición libremente y meterte al mar en otro momento o en otra playa cercana. ¡No serás el único! Es una manera liberadora y vigorizante de entrar en el nuevo año. No podemos asegurar que traiga suerte, pero desde luego, nunca olvidarás este momento. Cabalgata de los Reyes Magos (¡y las roscas!) A Barcelona los Reyes llegan en barco al Port Vell puntualmente a las 16 horas el 5 de enero, y las autoridades de la ciudad les dan la bienvenida para después iniciar su cabalgata por las calles principales de la ciudad. No tienes que ser un niño para disfrutar del espectáculo, una oportunidad para interactuar con la gran diversidad de barceloneses (y recolectar dulces de los que los Reyes arrojan al público). Antes de que termine el día 5, para seguir con la vena de la dulzura, aprovecha para comprar una rosca de Reyes (“tortell de Reis” en catalán) que proliferan en todas las pastelerías de la ciudad. Prueba las de La Colmena, donde también fabrican unos famosos caramelos de miel, o aventúrate al barrio más fino de la ciudad y visita la legendaria pastelería Foix de Sarrià. Así, el día 6 podrás dar cierre oficial a la temporada navideña como se merece: acompañando el café de la mañana con un buen pedazo de rosca. Si te toca la figurita, te podrás poner la corona. De compras: mercadillos de pulgas A la fiebre de las compras navideñas le sigue la fiebre de las rebajas, pero ya que estás en Barcelona, en vez de ir a las tiendas que puedes encontrar en todas las ciudades del mundo, por qué no mejor explorar algunos de sus mercados de antigüedades, vintage y de pulgas. Dos iniciativas hermanas que comparten la misma filosofía, el Flea y Fleadonia son el lugar para encontrar tesoros de segunda mano, discos, libros y objetos curiosos. Fleadonia se celebra el primer domingo de cada mes en la Plaça Salvador Seguí, y el Flea, el segundo domingo de cada mes en la Plaça Blanquerna, en el Raval. Pero el peso pesado de los mercados de pulgas barceloneses es sin duda el Encants Vells, también conocido como el Mercat de Belcaire, que presume de ser uno de los más antiguos de Europa: se conoce que empezó por ahí del lejano año de 1300. Aquí hay de todo: segunda mano, chácharas de todo tipo, y gangas para parar un tren. Las fiestas de San Antonio Abad En catalán se llama la Festa dels Tres Tombs, pero no hay ninguna tumba involucrada. “Tomb” quiere decir “vuelta” o “vez”, y es que tradicionalmente durante esta festividad religiosa en honor a San Antonio Abad, la gente y sus animales daban tres vueltas a la ruta de la procesión. Hoy en día solo se da una vuelta, pero es lo suficientemente larga para durar casi todo el día. Se celebra el sábado posterior al 17 de enero. San Antonio es el patrón de los animales domésticos, y por eso la gente lleva a sus mascotas para ser bendecidas por el párroco de la iglesia de mismo santo. En la procesión destacan los carruajes tirados por caballos y burros, pero también la gente lleva a sus perros y gatos, y algún que otro ratoncito. Tradicionalmente se hacia la rifa de un cerdo, algo que hoy en día el premio se ha sustituido por una serie de productos porcinos que aportan los charcuteros del barrio. No te pierdas el inicio de la procesión: desde hace unos años, y con la colaboración de la Sociedad de Palomas Mensajeras de Cataluña, se sueltan 150 palomas, que representan 150 deseos colectivos de la ciudad de Barcelona. A San Antoni también se le celebra en el barrio de Gracia con hogueras y música, una fiesta importada de Mallorca que ha encontrado arraigo en la capital catalana, y sucede durante el último fin de semana de enero. El sábado hay verbena popular con bailes tradicionales en la plaza de la Virreina. En resumen... ¡Ánimate a conocer Barcelona en enero! Podrás disfrutar de la ciudad como un verdadero barcelonés, sin aglomeraciones en las atracciones principales, y aunque los días son cortos, las noches son inagotables y hay muchísimas cosas que celebrar. Visita la página de Go City para obtener información sobre cómo ahorrar hasta un 49% en las entradas a las atracciones principales de Barcelona. ¿Qué hacer en Barcelona en enero? ¡Muchísimas cosas! Las celebraciones navideñas en Barcelona se extienden hasta bien entrado el mes: a la gran fiesta de Año Nuevo le siguen los entrañables Reyes Magos con sus regalos y roscas, las rebajas de enero son una gran excusa para hacer compras, y a mediados de mes se celebra la “Festa dels Tres Tombs”. Los precios de temporada baja en hoteles y vuelos son beneficios nada desdeñables del privilegio de viajar cuando no tanta gente escoge hacerlo. Y todas las atracciones principales de la ciudad siguen ahí, esperándote. En enero Barcelona muestra su rostro más auténtico. Aquí tienes cuatro planes para descubrirlo. Nochevieja y Año Nuevo Como en todas las ciudades españolas, en Barcelona se recibe el Año Nuevo con bombo y platillo, es decir, con cohetes, cava, doce uvas, y alegría en cada casa y cada esquina. Muchos hoteles y restaurantes ofrecen cenas especiales de Nochevieja, y las discotecas y clubs organizan fiestas (los llamados “cotillones”). Desde el 2013, el lugar “oficial” para presenciar la cuenta atrás del año que se va es la Fuente Mágica de Monjuïc, muy cerca de la Plaza de España y colindante con el barrio Poble Espanyol, a donde mucha gente se va después del espectáculo de la fuente para continuar con la fiesta. Por otras zonas de la ciudad también encontrarás muchos bares abiertos, llenos de gente, con avenidas y plazas concurridas toda la noche (especialmente a partir de las 2AM) hasta el amanecer. Únete a la locura del primer baño del año en la Barceloneta, si las condiciones sanitarias (y climáticas) lo permiten. Organizado por el Club Natació Atlètic-Barceloneta desde 1996, los cientos de participantes de todas las edades aportan una cantidad de dinero simbólica como donación para una causa social, y se echan en masa a las frías aguas del Mediterráneo, muchos de ellos disfrazados de Santa Claus. La cita es a las 12 del mediodía el 1 de enero en la playa de San Sebastián, en frente del club. Por supuesto, también puedes interpretar la tradición libremente y meterte al mar en otro momento o en otra playa cercana. ¡No serás el único! Es una manera liberadora y vigorizante de entrar en el nuevo año. No podemos asegurar que traiga suerte, pero desde luego, nunca olvidarás este momento. Cabalgata de los Reyes Magos (¡y las roscas!) A Barcelona los Reyes llegan en barco al Port Vell puntualmente a las 16 horas el 5 de enero, y las autoridades de la ciudad les dan la bienvenida para después iniciar su cabalgata por las calles principales de la ciudad. No tienes que ser un niño para disfrutar del espectáculo, una oportunidad para interactuar con la gran diversidad de barceloneses (y recolectar dulces de los que los Reyes arrojan al público). Antes de que termine el día 5, para seguir con la vena de la dulzura, aprovecha para comprar una rosca de Reyes (“tortell de Reis” en catalán) que proliferan en todas las pastelerías de la ciudad. Prueba las de La Colmena, donde también fabrican unos famosos caramelos de miel, o aventúrate al barrio más fino de la ciudad y visita la legendaria pastelería Foix de Sarrià. Así, el día 6 podrás dar cierre oficial a la temporada navideña como se merece: acompañando el café de la mañana con un buen pedazo de rosca. Si te toca la figurita, te podrás poner la corona. De compras: mercadillos de pulgas A la fiebre de las compras navideñas le sigue la fiebre de las rebajas, pero ya que estás en Barcelona, en vez de ir a las tiendas que puedes encontrar en todas las ciudades del mundo, por qué no mejor explorar algunos de sus mercados de antigüedades, vintage y de pulgas. Dos iniciativas hermanas que comparten la misma filosofía, el Flea y Fleadonia son el lugar para encontrar tesoros de segunda mano, discos, libros y objetos curiosos. Fleadonia se celebra el primer domingo de cada mes en la Plaça Salvador Seguí, y el Flea, el segundo domingo de cada mes en la Plaça Blanquerna, en el Raval. Pero el peso pesado de los mercados de pulgas barceloneses es sin duda el Encants Vells, también conocido como el Mercat de Belcaire, que presume de ser uno de los más antiguos de Europa: se conoce que empezó por ahí del lejano año de 1300. Aquí hay de todo: segunda mano, chácharas de todo tipo, y gangas para parar un tren. Las fiestas de San Antonio Abad En catalán se llama la Festa dels Tres Tombs, pero no hay ninguna tumba involucrada. “Tomb” quiere decir “vuelta” o “vez”, y es que tradicionalmente durante esta festividad religiosa en honor a San Antonio Abad, la gente y sus animales daban tres vueltas a la ruta de la procesión. Hoy en día solo se da una vuelta, pero es lo suficientemente larga para durar casi todo el día. Se celebra el sábado posterior al 17 de enero. San Antonio es el patrón de los animales domésticos, y por eso la gente lleva a sus mascotas para ser bendecidas por el párroco de la iglesia de mismo santo. En la procesión destacan los carruajes tirados por caballos y burros, pero también la gente lleva a sus perros y gatos, y algún que otro ratoncito. Tradicionalmente se hacia la rifa de un cerdo, algo que hoy en día el premio se ha sustituido por una serie de productos porcinos que aportan los charcuteros del barrio. No te pierdas el inicio de la procesión: desde hace unos años, y con la colaboración de la Sociedad de Palomas Mensajeras de Cataluña, se sueltan 150 palomas, que representan 150 deseos colectivos de la ciudad de Barcelona. A San Antoni también se le celebra en el barrio de Gracia con hogueras y música, una fiesta importada de Mallorca que ha encontrado arraigo en la capital catalana, y sucede durante el último fin de semana de enero. El sábado hay verbena popular con bailes tradicionales en la plaza de la Virreina. En resumen... ¡Ánimate a conocer Barcelona en enero! Podrás disfrutar de la ciudad como un verdadero barcelonés, sin aglomeraciones en las atracciones principales, y aunque los días son cortos, las noches son inagotables y hay muchísimas cosas que celebrar. Visita la página de Go City para obtener información sobre cómo ahorrar hasta un 49% en las entradas a las atracciones principales de Barcelona. ¿Qué hacer en Barcelona en enero? ¡Muchísimas cosas! Las celebraciones navideñas en Barcelona se extienden hasta bien entrado el mes: a la gran fiesta de Año Nuevo le siguen los entrañables Reyes Magos con sus regalos y roscas, las rebajas de enero son una gran excusa para hacer compras, y a mediados de mes se celebra la “Festa dels Tres Tombs”. Los precios de temporada baja en hoteles y vuelos son beneficios nada desdeñables del privilegio de viajar cuando no tanta gente escoge hacerlo. Y todas las atracciones principales de la ciudad siguen ahí, esperándote. En enero Barcelona muestra su rostro más auténtico. Aquí tienes cuatro planes para descubrirlo. Nochevieja y Año Nuevo Como en todas las ciudades españolas, en Barcelona se recibe el Año Nuevo con bombo y platillo, es decir, con cohetes, cava, doce uvas, y alegría en cada casa y cada esquina. Muchos hoteles y restaurantes ofrecen cenas especiales de Nochevieja, y las discotecas y clubs organizan fiestas (los llamados “cotillones”). Desde el 2013, el lugar “oficial” para presenciar la cuenta atrás del año que se va es la Fuente Mágica de Monjuïc, muy cerca de la Plaza de España y colindante con el barrio Poble Espanyol, a donde mucha gente se va después del espectáculo de la fuente para continuar con la fiesta. Por otras zonas de la ciudad también encontrarás muchos bares abiertos, llenos de gente, con avenidas y plazas concurridas toda la noche (especialmente a partir de las 2AM) hasta el amanecer. Únete a la locura del primer baño del año en la Barceloneta, si las condiciones sanitarias (y climáticas) lo permiten. Organizado por el Club Natació Atlètic-Barceloneta desde 1996, los cientos de participantes de todas las edades aportan una cantidad de dinero simbólica como donación para una causa social, y se echan en masa a las frías aguas del Mediterráneo, muchos de ellos disfrazados de Santa Claus. La cita es a las 12 del mediodía el 1 de enero en la playa de San Sebastián, en frente del club. Por supuesto, también puedes interpretar la tradición libremente y meterte al mar en otro momento o en otra playa cercana. ¡No serás el único! Es una manera liberadora y vigorizante de entrar en el nuevo año. No podemos asegurar que traiga suerte, pero desde luego, nunca olvidarás este momento. Cabalgata de los Reyes Magos (¡y las roscas!) A Barcelona los Reyes llegan en barco al Port Vell puntualmente a las 16 horas el 5 de enero, y las autoridades de la ciudad les dan la bienvenida para después iniciar su cabalgata por las calles principales de la ciudad. No tienes que ser un niño para disfrutar del espectáculo, una oportunidad para interactuar con la gran diversidad de barceloneses (y recolectar dulces de los que los Reyes arrojan al público). Antes de que termine el día 5, para seguir con la vena de la dulzura, aprovecha para comprar una rosca de Reyes (“tortell de Reis” en catalán) que proliferan en todas las pastelerías de la ciudad. Prueba las de La Colmena, donde también fabrican unos famosos caramelos de miel, o aventúrate al barrio más fino de la ciudad y visita la legendaria pastelería Foix de Sarrià. Así, el día 6 podrás dar cierre oficial a la temporada navideña como se merece: acompañando el café de la mañana con un buen pedazo de rosca. Si te toca la figurita, te podrás poner la corona. De compras: mercadillos de pulgas A la fiebre de las compras navideñas le sigue la fiebre de las rebajas, pero ya que estás en Barcelona, en vez de ir a las tiendas que puedes encontrar en todas las ciudades del mundo, por qué no mejor explorar algunos de sus mercados de antigüedades, vintage y de pulgas. Dos iniciativas hermanas que comparten la misma filosofía, el Flea y Fleadonia son el lugar para encontrar tesoros de segunda mano, discos, libros y objetos curiosos. Fleadonia se celebra el primer domingo de cada mes en la Plaça Salvador Seguí, y el Flea, el segundo domingo de cada mes en la Plaça Blanquerna, en el Raval. Pero el peso pesado de los mercados de pulgas barceloneses es sin duda el Encants Vells, también conocido como el Mercat de Belcaire, que presume de ser uno de los más antiguos de Europa: se conoce que empezó por ahí del lejano año de 1300. Aquí hay de todo: segunda mano, chácharas de todo tipo, y gangas para parar un tren. Las fiestas de San Antonio Abad En catalán se llama la Festa dels Tres Tombs, pero no hay ninguna tumba involucrada. “Tomb” quiere decir “vuelta” o “vez”, y es que tradicionalmente durante esta festividad religiosa en honor a San Antonio Abad, la gente y sus animales daban tres vueltas a la ruta de la procesión. Hoy en día solo se da una vuelta, pero es lo suficientemente larga para durar casi todo el día. Se celebra el sábado posterior al 17 de enero. San Antonio es el patrón de los animales domésticos, y por eso la gente lleva a sus mascotas para ser bendecidas por el párroco de la iglesia de mismo santo. En la procesión destacan los carruajes tirados por caballos y burros, pero también la gente lleva a sus perros y gatos, y algún que otro ratoncito. Tradicionalmente se hacia la rifa de un cerdo, algo que hoy en día el premio se ha sustituido por una serie de productos porcinos que aportan los charcuteros del barrio. No te pierdas el inicio de la procesión: desde hace unos años, y con la colaboración de la Sociedad de Palomas Mensajeras de Cataluña, se sueltan 150 palomas, que representan 150 deseos colectivos de la ciudad de Barcelona. A San Antoni también se le celebra en el barrio de Gracia con hogueras y música, una fiesta importada de Mallorca que ha encontrado arraigo en la capital catalana, y sucede durante el último fin de semana de enero. El sábado hay verbena popular con bailes tradicionales en la plaza de la Virreina. En resumen... ¡Ánimate a conocer Barcelona en enero! Podrás disfrutar de la ciudad como un verdadero barcelonés, sin aglomeraciones en las atracciones principales, y aunque los días son cortos, las noches son inagotables y hay muchísimas cosas que celebrar. Visita la página de Go City para obtener información sobre cómo ahorrar hasta un 49% en las entradas a las atracciones principales de Barcelona. ¿Qué hacer en Barcelona en enero? ¡Muchísimas cosas! Las celebraciones navideñas en Barcelona se extienden hasta bien entrado el mes: a la gran fiesta de Año Nuevo le siguen los entrañables Reyes Magos con sus regalos y roscas, las rebajas de enero son una gran excusa para hacer compras, y a mediados de mes se celebra la “Festa dels Tres Tombs”. Los precios de temporada baja en hoteles y vuelos son beneficios nada desdeñables del privilegio de viajar cuando no tanta gente escoge hacerlo. Y todas las atracciones principales de la ciudad siguen ahí, esperándote. En enero Barcelona muestra su rostro más auténtico. Aquí tienes cuatro planes para descubrirlo. Nochevieja y Año Nuevo Como en todas las ciudades españolas, en Barcelona se recibe el Año Nuevo con bombo y platillo, es decir, con cohetes, cava, doce uvas, y alegría en cada casa y cada esquina. Muchos hoteles y restaurantes ofrecen cenas especiales de Nochevieja, y las discotecas y clubs organizan fiestas (los llamados “cotillones”). Desde el 2013, el lugar “oficial” para presenciar la cuenta atrás del año que se va es la Fuente Mágica de Monjuïc, muy cerca de la Plaza de España y colindante con el barrio Poble Espanyol, a donde mucha gente se va después del espectáculo de la fuente para continuar con la fiesta. Por otras zonas de la ciudad también encontrarás muchos bares abiertos, llenos de gente, con avenidas y plazas concurridas toda la noche (especialmente a partir de las 2AM) hasta el amanecer. Únete a la locura del primer baño del año en la Barceloneta, si las condiciones sanitarias (y climáticas) lo permiten. Organizado por el Club Natació Atlètic-Barceloneta desde 1996, los cientos de participantes de todas las edades aportan una cantidad de dinero simbólica como donación para una causa social, y se echan en masa a las frías aguas del Mediterráneo, muchos de ellos disfrazados de Santa Claus. La cita es a las 12 del mediodía el 1 de enero en la playa de San Sebastián, en frente del club. Por supuesto, también puedes interpretar la tradición libremente y meterte al mar en otro momento o en otra playa cercana. ¡No serás el único! Es una manera liberadora y vigorizante de entrar en el nuevo año. No podemos asegurar que traiga suerte, pero desde luego, nunca olvidarás este momento. Cabalgata de los Reyes Magos (¡y las roscas!) A Barcelona los Reyes llegan en barco al Port Vell puntualmente a las 16 horas el 5 de enero, y las autoridades de la ciudad les dan la bienvenida para después iniciar su cabalgata por las calles principales de la ciudad. No tienes que ser un niño para disfrutar del espectáculo, una oportunidad para interactuar con la gran diversidad de barceloneses (y recolectar dulces de los que los Reyes arrojan al público). Antes de que termine el día 5, para seguir con la vena de la dulzura, aprovecha para comprar una rosca de Reyes (“tortell de Reis” en catalán) que proliferan en todas las pastelerías de la ciudad. Prueba las de La Colmena, donde también fabrican unos famosos caramelos de miel, o aventúrate al barrio más fino de la ciudad y visita la legendaria pastelería Foix de Sarrià. Así, el día 6 podrás dar cierre oficial a la temporada navideña como se merece: acompañando el café de la mañana con un buen pedazo de rosca. Si te toca la figurita, te podrás poner la corona. De compras: mercadillos de pulgas A la fiebre de las compras navideñas le sigue la fiebre de las rebajas, pero ya que estás en Barcelona, en vez de ir a las tiendas que puedes encontrar en todas las ciudades del mundo, por qué no mejor explorar algunos de sus mercados de antigüedades, vintage y de pulgas. Dos iniciativas hermanas que comparten la misma filosofía, el Flea y Fleadonia son el lugar para encontrar tesoros de segunda mano, discos, libros y objetos curiosos. Fleadonia se celebra el primer domingo de cada mes en la Plaça Salvador Seguí, y el Flea, el segundo domingo de cada mes en la Plaça Blanquerna, en el Raval. Pero el peso pesado de los mercados de pulgas barceloneses es sin duda el Encants Vells, también conocido como el Mercat de Belcaire, que presume de ser uno de los más antiguos de Europa: se conoce que empezó por ahí del lejano año de 1300. Aquí hay de todo: segunda mano, chácharas de todo tipo, y gangas para parar un tren. Las fiestas de San Antonio Abad En catalán se llama la Festa dels Tres Tombs, pero no hay ninguna tumba involucrada. “Tomb” quiere decir “vuelta” o “vez”, y es que tradicionalmente durante esta festividad religiosa en honor a San Antonio Abad, la gente y sus animales daban tres vueltas a la ruta de la procesión. Hoy en día solo se da una vuelta, pero es lo suficientemente larga para durar casi todo el día. Se celebra el sábado posterior al 17 de enero. San Antonio es el patrón de los animales domésticos, y por eso la gente lleva a sus mascotas para ser bendecidas por el párroco de la iglesia de mismo santo. En la procesión destacan los carruajes tirados por caballos y burros, pero también la gente lleva a sus perros y gatos, y algún que otro ratoncito. Tradicionalmente se hacia la rifa de un cerdo, algo que hoy en día el premio se ha sustituido por una serie de productos porcinos que aportan los charcuteros del barrio. No te pierdas el inicio de la procesión: desde hace unos años, y con la colaboración de la Sociedad de Palomas Mensajeras de Cataluña, se sueltan 150 palomas, que representan 150 deseos colectivos de la ciudad de Barcelona. A San Antoni también se le celebra en el barrio de Gracia con hogueras y música, una fiesta importada de Mallorca que ha encontrado arraigo en la capital catalana, y sucede durante el último fin de semana de enero. El sábado hay verbena popular con bailes tradicionales en la plaza de la Virreina. En resumen... ¡Ánimate a conocer Barcelona en enero! Podrás disfrutar de la ciudad como un verdadero barcelonés, sin aglomeraciones en las atracciones principales, y aunque los días son cortos, las noches son inagotables y hay muchísimas cosas que celebrar. Visita la página de Go City para obtener información sobre cómo ahorrar hasta un 49% en las entradas a las atracciones principales de Barcelona. ¿Qué hacer en Barcelona en enero? ¡Muchísimas cosas! Las celebraciones navideñas en Barcelona se extienden hasta bien entrado el mes: a la gran fiesta de Año Nuevo le siguen los entrañables Reyes Magos con sus regalos y roscas, las rebajas de enero son una gran excusa para hacer compras, y a mediados de mes se celebra la “Festa dels Tres Tombs”. Los precios de temporada baja en hoteles y vuelos son beneficios nada desdeñables del privilegio de viajar cuando no tanta gente escoge hacerlo. Y todas las atracciones principales de la ciudad siguen ahí, esperándote. En enero Barcelona muestra su rostro más auténtico. Aquí tienes cuatro planes para descubrirlo. Nochevieja y Año Nuevo Como en todas las ciudades españolas, en Barcelona se recibe el Año Nuevo con bombo y platillo, es decir, con cohetes, cava, doce uvas, y alegría en cada casa y cada esquina. Muchos hoteles y restaurantes ofrecen cenas especiales de Nochevieja, y las discotecas y clubs organizan fiestas (los llamados “cotillones”). Desde el 2013, el lugar “oficial” para presenciar la cuenta atrás del año que se va es la Fuente Mágica de Monjuïc, muy cerca de la Plaza de España y colindante con el barrio Poble Espanyol, a donde mucha gente se va después del espectáculo de la fuente para continuar con la fiesta. Por otras zonas de la ciudad también encontrarás muchos bares abiertos, llenos de gente, con avenidas y plazas concurridas toda la noche (especialmente a partir de las 2AM) hasta el amanecer. Únete a la locura del primer baño del año en la Barceloneta, si las condiciones sanitarias (y climáticas) lo permiten. Organizado por el Club Natació Atlètic-Barceloneta desde 1996, los cientos de participantes de todas las edades aportan una cantidad de dinero simbólica como donación para una causa social, y se echan en masa a las frías aguas del Mediterráneo, muchos de ellos disfrazados de Santa Claus. La cita es a las 12 del mediodía el 1 de enero en la playa de San Sebastián, en frente del club. Por supuesto, también puedes interpretar la tradición libremente y meterte al mar en otro momento o en otra playa cercana. ¡No serás el único! Es una manera liberadora y vigorizante de entrar en el nuevo año. No podemos asegurar que traiga suerte, pero desde luego, nunca olvidarás este momento. Cabalgata de los Reyes Magos (¡y las roscas!) A Barcelona los Reyes llegan en barco al Port Vell puntualmente a las 16 horas el 5 de enero, y las autoridades de la ciudad les dan la bienvenida para después iniciar su cabalgata por las calles principales de la ciudad. No tienes que ser un niño para disfrutar del espectáculo, una oportunidad para interactuar con la gran diversidad de barceloneses (y recolectar dulces de los que los Reyes arrojan al público). Antes de que termine el día 5, para seguir con la vena de la dulzura, aprovecha para comprar una rosca de Reyes (“tortell de Reis” en catalán) que proliferan en todas las pastelerías de la ciudad. Prueba las de La Colmena, donde también fabrican unos famosos caramelos de miel, o aventúrate al barrio más fino de la ciudad y visita la legendaria pastelería Foix de Sarrià. Así, el día 6 podrás dar cierre oficial a la temporada navideña como se merece: acompañando el café de la mañana con un buen pedazo de rosca. Si te toca la figurita, te podrás poner la corona. De compras: mercadillos de pulgas A la fiebre de las compras navideñas le sigue la fiebre de las rebajas, pero ya que estás en Barcelona, en vez de ir a las tiendas que puedes encontrar en todas las ciudades del mundo, por qué no mejor explorar algunos de sus mercados de antigüedades, vintage y de pulgas. Dos iniciativas hermanas que comparten la misma filosofía, el Flea y Fleadonia son el lugar para encontrar tesoros de segunda mano, discos, libros y objetos curiosos. Fleadonia se celebra el primer domingo de cada mes en la Plaça Salvador Seguí, y el Flea, el segundo domingo de cada mes en la Plaça Blanquerna, en el Raval. Pero el peso pesado de los mercados de pulgas barceloneses es sin duda el Encants Vells, también conocido como el Mercat de Belcaire, que presume de ser uno de los más antiguos de Europa: se conoce que empezó por ahí del lejano año de 1300. Aquí hay de todo: segunda mano, chácharas de todo tipo, y gangas para parar un tren. Las fiestas de San Antonio Abad En catalán se llama la Festa dels Tres Tombs, pero no hay ninguna tumba involucrada. “Tomb” quiere decir “vuelta” o “vez”, y es que tradicionalmente durante esta festividad religiosa en honor a San Antonio Abad, la gente y sus animales daban tres vueltas a la ruta de la procesión. Hoy en día solo se da una vuelta, pero es lo suficientemente larga para durar casi todo el día. Se celebra el sábado posterior al 17 de enero. San Antonio es el patrón de los animales domésticos, y por eso la gente lleva a sus mascotas para ser bendecidas por el párroco de la iglesia de mismo santo. En la procesión destacan los carruajes tirados por caballos y burros, pero también la gente lleva a sus perros y gatos, y algún que otro ratoncito. Tradicionalmente se hacia la rifa de un cerdo, algo que hoy en día el premio se ha sustituido por una serie de productos porcinos que aportan los charcuteros del barrio. No te pierdas el inicio de la procesión: desde hace unos años, y con la colaboración de la Sociedad de Palomas Mensajeras de Cataluña, se sueltan 150 palomas, que representan 150 deseos colectivos de la ciudad de Barcelona. A San Antoni también se le celebra en el barrio de Gracia con hogueras y música, una fiesta importada de Mallorca que ha encontrado arraigo en la capital catalana, y sucede durante el último fin de semana de enero. El sábado hay verbena popular con bailes tradicionales en la plaza de la Virreina. En resumen... ¡Ánimate a conocer Barcelona en enero! Podrás disfrutar de la ciudad como un verdadero barcelonés, sin aglomeraciones en las atracciones principales, y aunque los días son cortos, las noches son inagotables y hay muchísimas cosas que celebrar. Visita la página de Go City para obtener información sobre cómo ahorrar hasta un 49% en las entradas a las atracciones principales de Barcelona. ¿Qué hacer en Barcelona en enero? ¡Muchísimas cosas! Las celebraciones navideñas en Barcelona se extienden hasta bien entrado el mes: a la gran fiesta de Año Nuevo le siguen los entrañables Reyes Magos con sus regalos y roscas, las rebajas de enero son una gran excusa para hacer compras, y a mediados de mes se celebra la “Festa dels Tres Tombs”. Los precios de temporada baja en hoteles y vuelos son beneficios nada desdeñables del privilegio de viajar cuando no tanta gente escoge hacerlo. Y todas las atracciones principales de la ciudad siguen ahí, esperándote. En enero Barcelona muestra su rostro más auténtico. Aquí tienes cuatro planes para descubrirlo. Nochevieja y Año Nuevo Como en todas las ciudades españolas, en Barcelona se recibe el Año Nuevo con bombo y platillo, es decir, con cohetes, cava, doce uvas, y alegría en cada casa y cada esquina. Muchos hoteles y restaurantes ofrecen cenas especiales de Nochevieja, y las discotecas y clubs organizan fiestas (los llamados “cotillones”). Desde el 2013, el lugar “oficial” para presenciar la cuenta atrás del año que se va es la Fuente Mágica de Monjuïc, muy cerca de la Plaza de España y colindante con el barrio Poble Espanyol, a donde mucha gente se va después del espectáculo de la fuente para continuar con la fiesta. Por otras zonas de la ciudad también encontrarás muchos bares abiertos, llenos de gente, con avenidas y plazas concurridas toda la noche (especialmente a partir de las 2AM) hasta el amanecer. Únete a la locura del primer baño del año en la Barceloneta, si las condiciones sanitarias (y climáticas) lo permiten. Organizado por el Club Natació Atlètic-Barceloneta desde 1996, los cientos de participantes de todas las edades aportan una cantidad de dinero simbólica como donación para una causa social, y se echan en masa a las frías aguas del Mediterráneo, muchos de ellos disfrazados de Santa Claus. La cita es a las 12 del mediodía el 1 de enero en la playa de San Sebastián, en frente del club. Por supuesto, también puedes interpretar la tradición libremente y meterte al mar en otro momento o en otra playa cercana. ¡No serás el único! Es una manera liberadora y vigorizante de entrar en el nuevo año. No podemos asegurar que traiga suerte, pero desde luego, nunca olvidarás este momento. Cabalgata de los Reyes Magos (¡y las roscas!) A Barcelona los Reyes llegan en barco al Port Vell puntualmente a las 16 horas el 5 de enero, y las autoridades de la ciudad les dan la bienvenida para después iniciar su cabalgata por las calles principales de la ciudad. No tienes que ser un niño para disfrutar del espectáculo, una oportunidad para interactuar con la gran diversidad de barceloneses (y recolectar dulces de los que los Reyes arrojan al público). Antes de que termine el día 5, para seguir con la vena de la dulzura, aprovecha para comprar una rosca de Reyes (“tortell de Reis” en catalán) que proliferan en todas las pastelerías de la ciudad. Prueba las de La Colmena, donde también fabrican unos famosos caramelos de miel, o aventúrate al barrio más fino de la ciudad y visita la legendaria pastelería Foix de Sarrià. Así, el día 6 podrás dar cierre oficial a la temporada navideña como se merece: acompañando el café de la mañana con un buen pedazo de rosca. Si te toca la figurita, te podrás poner la corona. De compras: mercadillos de pulgas A la fiebre de las compras navideñas le sigue la fiebre de las rebajas, pero ya que estás en Barcelona, en vez de ir a las tiendas que puedes encontrar en todas las ciudades del mundo, por qué no mejor explorar algunos de sus mercados de antigüedades, vintage y de pulgas. Dos iniciativas hermanas que comparten la misma filosofía, el Flea y Fleadonia son el lugar para encontrar tesoros de segunda mano, discos, libros y objetos curiosos. Fleadonia se celebra el primer domingo de cada mes en la Plaça Salvador Seguí, y el Flea, el segundo domingo de cada mes en la Plaça Blanquerna, en el Raval. Pero el peso pesado de los mercados de pulgas barceloneses es sin duda el Encants Vells, también conocido como el Mercat de Belcaire, que presume de ser uno de los más antiguos de Europa: se conoce que empezó por ahí del lejano año de 1300. Aquí hay de todo: segunda mano, chácharas de todo tipo, y gangas para parar un tren. Las fiestas de San Antonio Abad En catalán se llama la Festa dels Tres Tombs, pero no hay ninguna tumba involucrada. “Tomb” quiere decir “vuelta” o “vez”, y es que tradicionalmente durante esta festividad religiosa en honor a San Antonio Abad, la gente y sus animales daban tres vueltas a la ruta de la procesión. Hoy en día solo se da una vuelta, pero es lo suficientemente larga para durar casi todo el día. Se celebra el sábado posterior al 17 de enero. San Antonio es el patrón de los animales domésticos, y por eso la gente lleva a sus mascotas para ser bendecidas por el párroco de la iglesia de mismo santo. En la procesión destacan los carruajes tirados por caballos y burros, pero también la gente lleva a sus perros y gatos, y algún que otro ratoncito. Tradicionalmente se hacia la rifa de un cerdo, algo que hoy en día el premio se ha sustituido por una serie de productos porcinos que aportan los charcuteros del barrio. No te pierdas el inicio de la procesión: desde hace unos años, y con la colaboración de la Sociedad de Palomas Mensajeras de Cataluña, se sueltan 150 palomas, que representan 150 deseos colectivos de la ciudad de Barcelona. A San Antoni también se le celebra en el barrio de Gracia con hogueras y música, una fiesta importada de Mallorca que ha encontrado arraigo en la capital catalana, y sucede durante el último fin de semana de enero. El sábado hay verbena popular con bailes tradicionales en la plaza de la Virreina. En resumen... ¡Ánimate a conocer Barcelona en enero! Podrás disfrutar de la ciudad como un verdadero barcelonés, sin aglomeraciones en las atracciones principales, y aunque los días son cortos, las noches son inagotables y hay muchísimas cosas que celebrar. Visita la página de Go City para obtener información sobre cómo ahorrar hasta un 49% en las entradas a las atracciones principales de Barcelona. ¿Qué hacer en Barcelona en enero? ¡Muchísimas cosas! Las celebraciones navideñas en Barcelona se extienden hasta bien entrado el mes: a la gran fiesta de Año Nuevo le siguen los entrañables Reyes Magos con sus regalos y roscas, las rebajas de enero son una gran excusa para hacer compras, y a mediados de mes se celebra la “Festa dels Tres Tombs”. Los precios de temporada baja en hoteles y vuelos son beneficios nada desdeñables del privilegio de viajar cuando no tanta gente escoge hacerlo. Y todas las atracciones principales de la ciudad siguen ahí, esperándote. En enero Barcelona muestra su rostro más auténtico. Aquí tienes cuatro planes para descubrirlo. Nochevieja y Año Nuevo Como en todas las ciudades españolas, en Barcelona se recibe el Año Nuevo con bombo y platillo, es decir, con cohetes, cava, doce uvas, y alegría en cada casa y cada esquina. Muchos hoteles y restaurantes ofrecen cenas especiales de Nochevieja, y las discotecas y clubs organizan fiestas (los llamados “cotillones”). Desde el 2013, el lugar “oficial” para presenciar la cuenta atrás del año que se va es la Fuente Mágica de Monjuïc, muy cerca de la Plaza de España y colindante con el barrio Poble Espanyol, a donde mucha gente se va después del espectáculo de la fuente para continuar con la fiesta. Por otras zonas de la ciudad también encontrarás muchos bares abiertos, llenos de gente, con avenidas y plazas concurridas toda la noche (especialmente a partir de las 2AM) hasta el amanecer. Únete a la locura del primer baño del año en la Barceloneta, si las condiciones sanitarias (y climáticas) lo permiten. Organizado por el Club Natació Atlètic-Barceloneta desde 1996, los cientos de participantes de todas las edades aportan una cantidad de dinero simbólica como donación para una causa social, y se echan en masa a las frías aguas del Mediterráneo, muchos de ellos disfrazados de Santa Claus. La cita es a las 12 del mediodía el 1 de enero en la playa de San Sebastián, en frente del club. Por supuesto, también puedes interpretar la tradición libremente y meterte al mar en otro momento o en otra playa cercana. ¡No serás el único! Es una manera liberadora y vigorizante de entrar en el nuevo año. No podemos asegurar que traiga suerte, pero desde luego, nunca olvidarás este momento. Cabalgata de los Reyes Magos (¡y las roscas!) A Barcelona los Reyes llegan en barco al Port Vell puntualmente a las 16 horas el 5 de enero, y las autoridades de la ciudad les dan la bienvenida para después iniciar su cabalgata por las calles principales de la ciudad. No tienes que ser un niño para disfrutar del espectáculo, una oportunidad para interactuar con la gran diversidad de barceloneses (y recolectar dulces de los que los Reyes arrojan al público). Antes de que termine el día 5, para seguir con la vena de la dulzura, aprovecha para comprar una rosca de Reyes (“tortell de Reis” en catalán) que proliferan en todas las pastelerías de la ciudad. Prueba las de La Colmena, donde también fabrican unos famosos caramelos de miel, o aventúrate al barrio más fino de la ciudad y visita la legendaria pastelería Foix de Sarrià. Así, el día 6 podrás dar cierre oficial a la temporada navideña como se merece: acompañando el café de la mañana con un buen pedazo de rosca. Si te toca la figurita, te podrás poner la corona. De compras: mercadillos de pulgas A la fiebre de las compras navideñas le sigue la fiebre de las rebajas, pero ya que estás en Barcelona, en vez de ir a las tiendas que puedes encontrar en todas las ciudades del mundo, por qué no mejor explorar algunos de sus mercados de antigüedades, vintage y de pulgas. Dos iniciativas hermanas que comparten la misma filosofía, el Flea y Fleadonia son el lugar para encontrar tesoros de segunda mano, discos, libros y objetos curiosos. Fleadonia se celebra el primer domingo de cada mes en la Plaça Salvador Seguí, y el Flea, el segundo domingo de cada mes en la Plaça Blanquerna, en el Raval. Pero el peso pesado de los mercados de pulgas barceloneses es sin duda el Encants Vells, también conocido como el Mercat de Belcaire, que presume de ser uno de los más antiguos de Europa: se conoce que empezó por ahí del lejano año de 1300. Aquí hay de todo: segunda mano, chácharas de todo tipo, y gangas para parar un tren. Las fiestas de San Antonio Abad En catalán se llama la Festa dels Tres Tombs, pero no hay ninguna tumba involucrada. “Tomb” quiere decir “vuelta” o “vez”, y es que tradicionalmente durante esta festividad religiosa en honor a San Antonio Abad, la gente y sus animales daban tres vueltas a la ruta de la procesión. Hoy en día solo se da una vuelta, pero es lo suficientemente larga para durar casi todo el día. Se celebra el sábado posterior al 17 de enero. San Antonio es el patrón de los animales domésticos, y por eso la gente lleva a sus mascotas para ser bendecidas por el párroco de la iglesia de mismo santo. En la procesión destacan los carruajes tirados por caballos y burros, pero también la gente lleva a sus perros y gatos, y algún que otro ratoncito. Tradicionalmente se hacia la rifa de un cerdo, algo que hoy en día el premio se ha sustituido por una serie de productos porcinos que aportan los charcuteros del barrio. No te pierdas el inicio de la procesión: desde hace unos años, y con la colaboración de la Sociedad de Palomas Mensajeras de Cataluña, se sueltan 150 palomas, que representan 150 deseos colectivos de la ciudad de Barcelona. A San Antoni también se le celebra en el barrio de Gracia con hogueras y música, una fiesta importada de Mallorca que ha encontrado arraigo en la capital catalana, y sucede durante el último fin de semana de enero. El sábado hay verbena popular con bailes tradicionales en la plaza de la Virreina. En resumen... ¡Ánimate a conocer Barcelona en enero! Podrás disfrutar de la ciudad como un verdadero barcelonés, sin aglomeraciones en las atracciones principales, y aunque los días son cortos, las noches son inagotables y hay muchísimas cosas que celebrar. Visita la página de Go City para obtener información sobre cómo ahorrar hasta un 49% en las entradas a las atracciones principales de Barcelona. ¿Qué hacer en Barcelona en enero? ¡Muchísimas cosas! Las celebraciones navideñas en Barcelona se extienden hasta bien entrado el mes: a la gran fiesta de Año Nuevo le siguen los entrañables Reyes Magos con sus regalos y roscas, las rebajas de enero son una gran excusa para hacer compras, y a mediados de mes se celebra la “Festa dels Tres Tombs”. Los precios de temporada baja en hoteles y vuelos son beneficios nada desdeñables del privilegio de viajar cuando no tanta gente escoge hacerlo. Y todas las atracciones principales de la ciudad siguen ahí, esperándote. En enero Barcelona muestra su rostro más auténtico. Aquí tienes cuatro planes para descubrirlo. Nochevieja y Año Nuevo Como en todas las ciudades españolas, en Barcelona se recibe el Año Nuevo con bombo y platillo, es decir, con cohetes, cava, doce uvas, y alegría en cada casa y cada esquina. Muchos hoteles y restaurantes ofrecen cenas especiales de Nochevieja, y las discotecas y clubs organizan fiestas (los llamados “cotillones”). Desde el 2013, el lugar “oficial” para presenciar la cuenta atrás del año que se va es la Fuente Mágica de Monjuïc, muy cerca de la Plaza de España y colindante con el barrio Poble Espanyol, a donde mucha gente se va después del espectáculo de la fuente para continuar con la fiesta. Por otras zonas de la ciudad también encontrarás muchos bares abiertos, llenos de gente, con avenidas y plazas concurridas toda la noche (especialmente a partir de las 2AM) hasta el amanecer. Únete a la locura del primer baño del año en la Barceloneta, si las condiciones sanitarias (y climáticas) lo permiten. Organizado por el Club Natació Atlètic-Barceloneta desde 1996, los cientos de participantes de todas las edades aportan una cantidad de dinero simbólica como donación para una causa social, y se echan en masa a las frías aguas del Mediterráneo, muchos de ellos disfrazados de Santa Claus. La cita es a las 12 del mediodía el 1 de enero en la playa de San Sebastián, en frente del club. Por supuesto, también puedes interpretar la tradición libremente y meterte al mar en otro momento o en otra playa cercana. ¡No serás el único! Es una manera liberadora y vigorizante de entrar en el nuevo año. No podemos asegurar que traiga suerte, pero desde luego, nunca olvidarás este momento. Cabalgata de los Reyes Magos (¡y las roscas!) A Barcelona los Reyes llegan en barco al Port Vell puntualmente a las 16 horas el 5 de enero, y las autoridades de la ciudad les dan la bienvenida para después iniciar su cabalgata por las calles principales de la ciudad. No tienes que ser un niño para disfrutar del espectáculo, una oportunidad para interactuar con la gran diversidad de barceloneses (y recolectar dulces de los que los Reyes arrojan al público). Antes de que termine el día 5, para seguir con la vena de la dulzura, aprovecha para comprar una rosca de Reyes (“tortell de Reis” en catalán) que proliferan en todas las pastelerías de la ciudad. Prueba las de La Colmena, donde también fabrican unos famosos caramelos de miel, o aventúrate al barrio más fino de la ciudad y visita la legendaria pastelería Foix de Sarrià. Así, el día 6 podrás dar cierre oficial a la temporada navideña como se merece: acompañando el café de la mañana con un buen pedazo de rosca. Si te toca la figurita, te podrás poner la corona. De compras: mercadillos de pulgas A la fiebre de las compras navideñas le sigue la fiebre de las rebajas, pero ya que estás en Barcelona, en vez de ir a las tiendas que puedes encontrar en todas las ciudades del mundo, por qué no mejor explorar algunos de sus mercados de antigüedades, vintage y de pulgas. Dos iniciativas hermanas que comparten la misma filosofía, el Flea y Fleadonia son el lugar para encontrar tesoros de segunda mano, discos, libros y objetos curiosos. Fleadonia se celebra el primer domingo de cada mes en la Plaça Salvador Seguí, y el Flea, el segundo domingo de cada mes en la Plaça Blanquerna, en el Raval. Pero el peso pesado de los mercados de pulgas barceloneses es sin duda el Encants Vells, también conocido como el Mercat de Belcaire, que presume de ser uno de los más antiguos de Europa: se conoce que empezó por ahí del lejano año de 1300. Aquí hay de todo: segunda mano, chácharas de todo tipo, y gangas para parar un tren. Las fiestas de San Antonio Abad En catalán se llama la Festa dels Tres Tombs, pero no hay ninguna tumba involucrada. “Tomb” quiere decir “vuelta” o “vez”, y es que tradicionalmente durante esta festividad religiosa en honor a San Antonio Abad, la gente y sus animales daban tres vueltas a la ruta de la procesión. Hoy en día solo se da una vuelta, pero es lo suficientemente larga para durar casi todo el día. Se celebra el sábado posterior al 17 de enero. San Antonio es el patrón de los animales domésticos, y por eso la gente lleva a sus mascotas para ser bendecidas por el párroco de la iglesia de mismo santo. En la procesión destacan los carruajes tirados por caballos y burros, pero también la gente lleva a sus perros y gatos, y algún que otro ratoncito. Tradicionalmente se hacia la rifa de un cerdo, algo que hoy en día el premio se ha sustituido por una serie de productos porcinos que aportan los charcuteros del barrio. No te pierdas el inicio de la procesión: desde hace unos años, y con la colaboración de la Sociedad de Palomas Mensajeras de Cataluña, se sueltan 150 palomas, que representan 150 deseos colectivos de la ciudad de Barcelona. A San Antoni también se le celebra en el barrio de Gracia con hogueras y música, una fiesta importada de Mallorca que ha encontrado arraigo en la capital catalana, y sucede durante el último fin de semana de enero. El sábado hay verbena popular con bailes tradicionales en la plaza de la Virreina. En resumen... ¡Ánimate a conocer Barcelona en enero! Podrás disfrutar de la ciudad como un verdadero barcelonés, sin aglomeraciones en las atracciones principales, y aunque los días son cortos, las noches son inagotables y hay muchísimas cosas que celebrar. Visita la página de Go City para obtener información sobre cómo ahorrar hasta un 49% en las entradas a las atracciones principales de Barcelona. ¿Qué hacer en Barcelona en enero? ¡Muchísimas cosas! Las celebraciones navideñas en Barcelona se extienden hasta bien entrado el mes: a la gran fiesta de Año Nuevo le siguen los entrañables Reyes Magos con sus regalos y roscas, las rebajas de enero son una gran excusa para hacer compras, y a mediados de mes se celebra la “Festa dels Tres Tombs”. Los precios de temporada baja en hoteles y vuelos son beneficios nada desdeñables del privilegio de viajar cuando no tanta gente escoge hacerlo. Y todas las atracciones principales de la ciudad siguen ahí, esperándote. En enero Barcelona muestra su rostro más auténtico. Aquí tienes cuatro planes para descubrirlo. Nochevieja y Año Nuevo Como en todas las ciudades españolas, en Barcelona se recibe el Año Nuevo con bombo y platillo, es decir, con cohetes, cava, doce uvas, y alegría en cada casa y cada esquina. Muchos hoteles y restaurantes ofrecen cenas especiales de Nochevieja, y las discotecas y clubs organizan fiestas (los llamados “cotillones”). Desde el 2013, el lugar “oficial” para presenciar la cuenta atrás del año que se va es la Fuente Mágica de Monjuïc, muy cerca de la Plaza de España y colindante con el barrio Poble Espanyol, a donde mucha gente se va después del espectáculo de la fuente para continuar con la fiesta. Por otras zonas de la ciudad también encontrarás muchos bares abiertos, llenos de gente, con avenidas y plazas concurridas toda la noche (especialmente a partir de las 2AM) hasta el amanecer. Únete a la locura del primer baño del año en la Barceloneta, si las condiciones sanitarias (y climáticas) lo permiten. Organizado por el Club Natació Atlètic-Barceloneta desde 1996, los cientos de participantes de todas las edades aportan una cantidad de dinero simbólica como donación para una causa social, y se echan en masa a las frías aguas del Mediterráneo, muchos de ellos disfrazados de Santa Claus. La cita es a las 12 del mediodía el 1 de enero en la playa de San Sebastián, en frente del club. Por supuesto, también puedes interpretar la tradición libremente y meterte al mar en otro momento o en otra playa cercana. ¡No serás el único! Es una manera liberadora y vigorizante de entrar en el nuevo año. No podemos asegurar que traiga suerte, pero desde luego, nunca olvidarás este momento. Cabalgata de los Reyes Magos (¡y las roscas!) A Barcelona los Reyes llegan en barco al Port Vell puntualmente a las 16 horas el 5 de enero, y las autoridades de la ciudad les dan la bienvenida para después iniciar su cabalgata por las calles principales de la ciudad. No tienes que ser un niño para disfrutar del espectáculo, una oportunidad para interactuar con la gran diversidad de barceloneses (y recolectar dulces de los que los Reyes arrojan al público). Antes de que termine el día 5, para seguir con la vena de la dulzura, aprovecha para comprar una rosca de Reyes (“tortell de Reis” en catalán) que proliferan en todas las pastelerías de la ciudad. Prueba las de La Colmena, donde también fabrican unos famosos caramelos de miel, o aventúrate al barrio más fino de la ciudad y visita la legendaria pastelería Foix de Sarrià. Así, el día 6 podrás dar cierre oficial a la temporada navideña como se merece: acompañando el café de la mañana con un buen pedazo de rosca. Si te toca la figurita, te podrás poner la corona. De compras: mercadillos de pulgas A la fiebre de las compras navideñas le sigue la fiebre de las rebajas, pero ya que estás en Barcelona, en vez de ir a las tiendas que puedes encontrar en todas las ciudades del mundo, por qué no mejor explorar algunos de sus mercados de antigüedades, vintage y de pulgas. Dos iniciativas hermanas que comparten la misma filosofía, el Flea y Fleadonia son el lugar para encontrar tesoros de segunda mano, discos, libros y objetos curiosos. Fleadonia se celebra el primer domingo de cada mes en la Plaça Salvador Seguí, y el Flea, el segundo domingo de cada mes en la Plaça Blanquerna, en el Raval. Pero el peso pesado de los mercados de pulgas barceloneses es sin duda el Encants Vells, también conocido como el Mercat de Belcaire, que presume de ser uno de los más antiguos de Europa: se conoce que empezó por ahí del lejano año de 1300. Aquí hay de todo: segunda mano, chácharas de todo tipo, y gangas para parar un tren. Las fiestas de San Antonio Abad En catalán se llama la Festa dels Tres Tombs, pero no hay ninguna tumba involucrada. “Tomb” quiere decir “vuelta” o “vez”, y es que tradicionalmente durante esta festividad religiosa en honor a San Antonio Abad, la gente y sus animales daban tres vueltas a la ruta de la procesión. Hoy en día solo se da una vuelta, pero es lo suficientemente larga para durar casi todo el día. Se celebra el sábado posterior al 17 de enero. San Antonio es el patrón de los animales domésticos, y por eso la gente lleva a sus mascotas para ser bendecidas por el párroco de la iglesia de mismo santo. En la procesión destacan los carruajes tirados por caballos y burros, pero también la gente lleva a sus perros y gatos, y algún que otro ratoncito. Tradicionalmente se hacia la rifa de un cerdo, algo que hoy en día el premio se ha sustituido por una serie de productos porcinos que aportan los charcuteros del barrio. No te pierdas el inicio de la procesión: desde hace unos años, y con la colaboración de la Sociedad de Palomas Mensajeras de Cataluña, se sueltan 150 palomas, que representan 150 deseos colectivos de la ciudad de Barcelona. A San Antoni también se le celebra en el barrio de Gracia con hogueras y música, una fiesta importada de Mallorca que ha encontrado arraigo en la capital catalana, y sucede durante el último fin de semana de enero. El sábado hay verbena popular con bailes tradicionales en la plaza de la Virreina. En resumen... ¡Ánimate a conocer Barcelona en enero! Podrás disfrutar de la ciudad como un verdadero barcelonés, sin aglomeraciones en las atracciones principales, y aunque los días son cortos, las noches son inagotables y hay muchísimas cosas que celebrar. Visita la página de Go City para obtener información sobre cómo ahorrar hasta un 49% en las entradas a las atracciones principales de Barcelona. ¿Qué hacer en Barcelona en enero? ¡Muchísimas cosas! Las celebraciones navideñas en Barcelona se extienden hasta bien entrado el mes: a la gran fiesta de Año Nuevo le siguen los entrañables Reyes Magos con sus regalos y roscas, las rebajas de enero son una gran excusa para hacer compras, y a mediados de mes se celebra la “Festa dels Tres Tombs”. Los precios de temporada baja en hoteles y vuelos son beneficios nada desdeñables del privilegio de viajar cuando no tanta gente escoge hacerlo. Y todas las atracciones principales de la ciudad siguen ahí, esperándote. En enero Barcelona muestra su rostro más auténtico. Aquí tienes cuatro planes para descubrirlo. Nochevieja y Año Nuevo Como en todas las ciudades españolas, en Barcelona se recibe el Año Nuevo con bombo y platillo, es decir, con cohetes, cava, doce uvas, y alegría en cada casa y cada esquina. Muchos hoteles y restaurantes ofrecen cenas especiales de Nochevieja, y las discotecas y clubs organizan fiestas (los llamados “cotillones”). Desde el 2013, el lugar “oficial” para presenciar la cuenta atrás del año que se va es la Fuente Mágica de Monjuïc, muy cerca de la Plaza de España y colindante con el barrio Poble Espanyol, a donde mucha gente se va después del espectáculo de la fuente para continuar con la fiesta. Por otras zonas de la ciudad también encontrarás muchos bares abiertos, llenos de gente, con avenidas y plazas concurridas toda la noche (especialmente a partir de las 2AM) hasta el amanecer. Únete a la locura del primer baño del año en la Barceloneta, si las condiciones sanitarias (y climáticas) lo permiten. Organizado por el Club Natació Atlètic-Barceloneta desde 1996, los cientos de participantes de todas las edades aportan una cantidad de dinero simbólica como donación para una causa social, y se echan en masa a las frías aguas del Mediterráneo, muchos de ellos disfrazados de Santa Claus. La cita es a las 12 del mediodía el 1 de enero en la playa de San Sebastián, en frente del club. Por supuesto, también puedes interpretar la tradición libremente y meterte al mar en otro momento o en otra playa cercana. ¡No serás el único! Es una manera liberadora y vigorizante de entrar en el nuevo año. No podemos asegurar que traiga suerte, pero desde luego, nunca olvidarás este momento. Cabalgata de los Reyes Magos (¡y las roscas!) A Barcelona los Reyes llegan en barco al Port Vell puntualmente a las 16 horas el 5 de enero, y las autoridades de la ciudad les dan la bienvenida para después iniciar su cabalgata por las calles principales de la ciudad. No tienes que ser un niño para disfrutar del espectáculo, una oportunidad para interactuar con la gran diversidad de barceloneses (y recolectar dulces de los que los Reyes arrojan al público). Antes de que termine el día 5, para seguir con la vena de la dulzura, aprovecha para comprar una rosca de Reyes (“tortell de Reis” en catalán) que proliferan en todas las pastelerías de la ciudad. Prueba las de La Colmena, donde también fabrican unos famosos caramelos de miel, o aventúrate al barrio más fino de la ciudad y visita la legendaria pastelería Foix de Sarrià. Así, el día 6 podrás dar cierre oficial a la temporada navideña como se merece: acompañando el café de la mañana con un buen pedazo de rosca. Si te toca la figurita, te podrás poner la corona. De compras: mercadillos de pulgas A la fiebre de las compras navideñas le sigue la fiebre de las rebajas, pero ya que estás en Barcelona, en vez de ir a las tiendas que puedes encontrar en todas las ciudades del mundo, por qué no mejor explorar algunos de sus mercados de antigüedades, vintage y de pulgas. Dos iniciativas hermanas que comparten la misma filosofía, el Flea y Fleadonia son el lugar para encontrar tesoros de segunda mano, discos, libros y objetos curiosos. Fleadonia se celebra el primer domingo de cada mes en la Plaça Salvador Seguí, y el Flea, el segundo domingo de cada mes en la Plaça Blanquerna, en el Raval. Pero el peso pesado de los mercados de pulgas barceloneses es sin duda el Encants Vells, también conocido como el Mercat de Belcaire, que presume de ser uno de los más antiguos de Europa: se conoce que empezó por ahí del lejano año de 1300. Aquí hay de todo: segunda mano, chácharas de todo tipo, y gangas para parar un tren. Las fiestas de San Antonio Abad En catalán se llama la Festa dels Tres Tombs, pero no hay ninguna tumba involucrada. “Tomb” quiere decir “vuelta” o “vez”, y es que tradicionalmente durante esta festividad religiosa en honor a San Antonio Abad, la gente y sus animales daban tres vueltas a la ruta de la procesión. Hoy en día solo se da una vuelta, pero es lo suficientemente larga para durar casi todo el día. Se celebra el sábado posterior al 17 de enero. San Antonio es el patrón de los animales domésticos, y por eso la gente lleva a sus mascotas para ser bendecidas por el párroco de la iglesia de mismo santo. En la procesión destacan los carruajes tirados por caballos y burros, pero también la gente lleva a sus perros y gatos, y algún que otro ratoncito. Tradicionalmente se hacia la rifa de un cerdo, algo que hoy en día el premio se ha sustituido por una serie de productos porcinos que aportan los charcuteros del barrio. No te pierdas el inicio de la procesión: desde hace unos años, y con la colaboración de la Sociedad de Palomas Mensajeras de Cataluña, se sueltan 150 palomas, que representan 150 deseos colectivos de la ciudad de Barcelona. A San Antoni también se le celebra en el barrio de Gracia con hogueras y música, una fiesta importada de Mallorca que ha encontrado arraigo en la capital catalana, y sucede durante el último fin de semana de enero. El sábado hay verbena popular con bailes tradicionales en la plaza de la Virreina. En resumen... ¡Ánimate a conocer Barcelona en enero! Podrás disfrutar de la ciudad como un verdadero barcelonés, sin aglomeraciones en las atracciones principales, y aunque los días son cortos, las noches son inagotables y hay muchísimas cosas que celebrar. Visita la página de Go City para obtener información sobre cómo ahorrar hasta un 49% en las entradas a las atracciones principales de Barcelona. ¿Qué hacer en Barcelona en enero? ¡Muchísimas cosas! Las celebraciones navideñas en Barcelona se extienden hasta bien entrado el mes: a la gran fiesta de Año Nuevo le siguen los entrañables Reyes Magos con sus regalos y roscas, las rebajas de enero son una gran excusa para hacer compras, y a mediados de mes se celebra la “Festa dels Tres Tombs”. Los precios de temporada baja en hoteles y vuelos son beneficios nada desdeñables del privilegio de viajar cuando no tanta gente escoge hacerlo. Y todas las atracciones principales de la ciudad siguen ahí, esperándote. En enero Barcelona muestra su rostro más auténtico. Aquí tienes cuatro planes para descubrirlo. Nochevieja y Año Nuevo Como en todas las ciudades españolas, en Barcelona se recibe el Año Nuevo con bombo y platillo, es decir, con cohetes, cava, doce uvas, y alegría en cada casa y cada esquina. Muchos hoteles y restaurantes ofrecen cenas especiales de Nochevieja, y las discotecas y clubs organizan fiestas (los llamados “cotillones”). Desde el 2013, el lugar “oficial” para presenciar la cuenta atrás del año que se va es la Fuente Mágica de Monjuïc, muy cerca de la Plaza de España y colindante con el barrio Poble Espanyol, a donde mucha gente se va después del espectáculo de la fuente para continuar con la fiesta. Por otras zonas de la ciudad también encontrarás muchos bares abiertos, llenos de gente, con avenidas y plazas concurridas toda la noche (especialmente a partir de las 2AM) hasta el amanecer. Únete a la locura del primer baño del año en la Barceloneta, si las condiciones sanitarias (y climáticas) lo permiten. Organizado por el Club Natació Atlètic-Barceloneta desde 1996, los cientos de participantes de todas las edades aportan una cantidad de dinero simbólica como donación para una causa social, y se echan en masa a las frías aguas del Mediterráneo, muchos de ellos disfrazados de Santa Claus. La cita es a las 12 del mediodía el 1 de enero en la playa de San Sebastián, en frente del club. Por supuesto, también puedes interpretar la tradición libremente y meterte al mar en otro momento o en otra playa cercana. ¡No serás el único! Es una manera liberadora y vigorizante de entrar en el nuevo año. No podemos asegurar que traiga suerte, pero desde luego, nunca olvidarás este momento. Cabalgata de los Reyes Magos (¡y las roscas!) A Barcelona los Reyes llegan en barco al Port Vell puntualmente a las 16 horas el 5 de enero, y las autoridades de la ciudad les dan la bienvenida para después iniciar su cabalgata por las calles principales de la ciudad. No tienes que ser un niño para disfrutar del espectáculo, una oportunidad para interactuar con la gran diversidad de barceloneses (y recolectar dulces de los que los Reyes arrojan al público). Antes de que termine el día 5, para seguir con la vena de la dulzura, aprovecha para comprar una rosca de Reyes (“tortell de Reis” en catalán) que proliferan en todas las pastelerías de la ciudad. Prueba las de La Colmena, donde también fabrican unos famosos caramelos de miel, o aventúrate al barrio más fino de la ciudad y visita la legendaria pastelería Foix de Sarrià. Así, el día 6 podrás dar cierre oficial a la temporada navideña como se merece: acompañando el café de la mañana con un buen pedazo de rosca. Si te toca la figurita, te podrás poner la corona. De compras: mercadillos de pulgas A la fiebre de las compras navideñas le sigue la fiebre de las rebajas, pero ya que estás en Barcelona, en vez de ir a las tiendas que puedes encontrar en todas las ciudades del mundo, por qué no mejor explorar algunos de sus mercados de antigüedades, vintage y de pulgas. Dos iniciativas hermanas que comparten la misma filosofía, el Flea y Fleadonia son el lugar para encontrar tesoros de segunda mano, discos, libros y objetos curiosos. Fleadonia se celebra el primer domingo de cada mes en la Plaça Salvador Seguí, y el Flea, el segundo domingo de cada mes en la Plaça Blanquerna, en el Raval. Pero el peso pesado de los mercados de pulgas barceloneses es sin duda el Encants Vells, también conocido como el Mercat de Belcaire, que presume de ser uno de los más antiguos de Europa: se conoce que empezó por ahí del lejano año de 1300. Aquí hay de todo: segunda mano, chácharas de todo tipo, y gangas para parar un tren. Las fiestas de San Antonio Abad En catalán se llama la Festa dels Tres Tombs, pero no hay ninguna tumba involucrada. “Tomb” quiere decir “vuelta” o “vez”, y es que tradicionalmente durante esta festividad religiosa en honor a San Antonio Abad, la gente y sus animales daban tres vueltas a la ruta de la procesión. Hoy en día solo se da una vuelta, pero es lo suficientemente larga para durar casi todo el día. Se celebra el sábado posterior al 17 de enero. San Antonio es el patrón de los animales domésticos, y por eso la gente lleva a sus mascotas para ser bendecidas por el párroco de la iglesia de mismo santo. En la procesión destacan los carruajes tirados por caballos y burros, pero también la gente lleva a sus perros y gatos, y algún que otro ratoncito. Tradicionalmente se hacia la rifa de un cerdo, algo que hoy en día el premio se ha sustituido por una serie de productos porcinos que aportan los charcuteros del barrio. No te pierdas el inicio de la procesión: desde hace unos años, y con la colaboración de la Sociedad de Palomas Mensajeras de Cataluña, se sueltan 150 palomas, que representan 150 deseos colectivos de la ciudad de Barcelona. A San Antoni también se le celebra en el barrio de Gracia con hogueras y música, una fiesta importada de Mallorca que ha encontrado arraigo en la capital catalana, y sucede durante el último fin de semana de enero. El sábado hay verbena popular con bailes tradicionales en la plaza de la Virreina. En resumen... ¡Ánimate a conocer Barcelona en enero! Podrás disfrutar de la ciudad como un verdadero barcelonés, sin aglomeraciones en las atracciones principales, y aunque los días son cortos, las noches son inagotables y hay muchísimas cosas que celebrar. Visita la página de Go City para obtener información sobre cómo ahorrar hasta un 49% en las entradas a las atracciones principales de Barcelona. ¿Qué hacer en Barcelona en enero? ¡Muchísimas cosas! Las celebraciones navideñas en Barcelona se extienden hasta bien entrado el mes: a la gran fiesta de Año Nuevo le siguen los entrañables Reyes Magos con sus regalos y roscas, las rebajas de enero son una gran excusa para hacer compras, y a mediados de mes se celebra la “Festa dels Tres Tombs”. Los precios de temporada baja en hoteles y vuelos son beneficios nada desdeñables del privilegio de viajar cuando no tanta gente escoge hacerlo. Y todas las atracciones principales de la ciudad siguen ahí, esperándote. En enero Barcelona muestra su rostro más auténtico. Aquí tienes cuatro planes para descubrirlo. Nochevieja y Año Nuevo Como en todas las ciudades españolas, en Barcelona se recibe el Año Nuevo con bombo y platillo, es decir, con cohetes, cava, doce uvas, y alegría en cada casa y cada esquina. Muchos hoteles y restaurantes ofrecen cenas especiales de Nochevieja, y las discotecas y clubs organizan fiestas (los llamados “cotillones”). Desde el 2013, el lugar “oficial” para presenciar la cuenta atrás del año que se va es la Fuente Mágica de Monjuïc, muy cerca de la Plaza de España y colindante con el barrio Poble Espanyol, a donde mucha gente se va después del espectáculo de la fuente para continuar con la fiesta. Por otras zonas de la ciudad también encontrarás muchos bares abiertos, llenos de gente, con avenidas y plazas concurridas toda la noche (especialmente a partir de las 2AM) hasta el amanecer. Únete a la locura del primer baño del año en la Barceloneta, si las condiciones sanitarias (y climáticas) lo permiten. Organizado por el Club Natació Atlètic-Barceloneta desde 1996, los cientos de participantes de todas las edades aportan una cantidad de dinero simbólica como donación para una causa social, y se echan en masa a las frías aguas del Mediterráneo, muchos de ellos disfrazados de Santa Claus. La cita es a las 12 del mediodía el 1 de enero en la playa de San Sebastián, en frente del club. Por supuesto, también puedes interpretar la tradición libremente y meterte al mar en otro momento o en otra playa cercana. ¡No serás el único! Es una manera liberadora y vigorizante de entrar en el nuevo año. No podemos asegurar que traiga suerte, pero desde luego, nunca olvidarás este momento. Cabalgata de los Reyes Magos (¡y las roscas!) A Barcelona los Reyes llegan en barco al Port Vell puntualmente a las 16 horas el 5 de enero, y las autoridades de la ciudad les dan la bienvenida para después iniciar su cabalgata por las calles principales de la ciudad. No tienes que ser un niño para disfrutar del espectáculo, una oportunidad para interactuar con la gran diversidad de barceloneses (y recolectar dulces de los que los Reyes arrojan al público). Antes de que termine el día 5, para seguir con la vena de la dulzura, aprovecha para comprar una rosca de Reyes (“tortell de Reis” en catalán) que proliferan en todas las pastelerías de la ciudad. Prueba las de La Colmena, donde también fabrican unos famosos caramelos de miel, o aventúrate al barrio más fino de la ciudad y visita la legendaria pastelería Foix de Sarrià. Así, el día 6 podrás dar cierre oficial a la temporada navideña como se merece: acompañando el café de la mañana con un buen pedazo de rosca. Si te toca la figurita, te podrás poner la corona. De compras: mercadillos de pulgas A la fiebre de las compras navideñas le sigue la fiebre de las rebajas, pero ya que estás en Barcelona, en vez de ir a las tiendas que puedes encontrar en todas las ciudades del mundo, por qué no mejor explorar algunos de sus mercados de antigüedades, vintage y de pulgas. Dos iniciativas hermanas que comparten la misma filosofía, el Flea y Fleadonia son el lugar para encontrar tesoros de segunda mano, discos, libros y objetos curiosos. Fleadonia se celebra el primer domingo de cada mes en la Plaça Salvador Seguí, y el Flea, el segundo domingo de cada mes en la Plaça Blanquerna, en el Raval. Pero el peso pesado de los mercados de pulgas barceloneses es sin duda el Encants Vells, también conocido como el Mercat de Belcaire, que presume de ser uno de los más antiguos de Europa: se conoce que empezó por ahí del lejano año de 1300. Aquí hay de todo: segunda mano, chácharas de todo tipo, y gangas para parar un tren. Las fiestas de San Antonio Abad En catalán se llama la Festa dels Tres Tombs, pero no hay ninguna tumba involucrada. “Tomb” quiere decir “vuelta” o “vez”, y es que tradicionalmente durante esta festividad religiosa en honor a San Antonio Abad, la gente y sus animales daban tres vueltas a la ruta de la procesión. Hoy en día solo se da una vuelta, pero es lo suficientemente larga para durar casi todo el día. Se celebra el sábado posterior al 17 de enero. San Antonio es el patrón de los animales domésticos, y por eso la gente lleva a sus mascotas para ser bendecidas por el párroco de la iglesia de mismo santo. En la procesión destacan los carruajes tirados por caballos y burros, pero también la gente lleva a sus perros y gatos, y algún que otro ratoncito. Tradicionalmente se hacia la rifa de un cerdo, algo que hoy en día el premio se ha sustituido por una serie de productos porcinos que aportan los charcuteros del barrio. No te pierdas el inicio de la procesión: desde hace unos años, y con la colaboración de la Sociedad de Palomas Mensajeras de Cataluña, se sueltan 150 palomas, que representan 150 deseos colectivos de la ciudad de Barcelona. A San Antoni también se le celebra en el barrio de Gracia con hogueras y música, una fiesta importada de Mallorca que ha encontrado arraigo en la capital catalana, y sucede durante el último fin de semana de enero. El sábado hay verbena popular con bailes tradicionales en la plaza de la Virreina. En resumen... ¡Ánimate a conocer Barcelona en enero! Podrás disfrutar de la ciudad como un verdadero barcelonés, sin aglomeraciones en las atracciones principales, y aunque los días son cortos, las noches son inagotables y hay muchísimas cosas que celebrar. Visita la página de Go City para obtener información sobre cómo ahorrar hasta un 49% en las entradas a las atracciones principales de Barcelona. ¿Qué hacer en Barcelona en enero? ¡Muchísimas cosas! Las celebraciones navideñas en Barcelona se extienden hasta bien entrado el mes: a la gran fiesta de Año Nuevo le siguen los entrañables Reyes Magos con sus regalos y roscas, las rebajas de enero son una gran excusa para hacer compras, y a mediados de mes se celebra la “Festa dels Tres Tombs”. Los precios de temporada baja en hoteles y vuelos son beneficios nada desdeñables del privilegio de viajar cuando no tanta gente escoge hacerlo. Y todas las atracciones principales de la ciudad siguen ahí, esperándote. En enero Barcelona muestra su rostro más auténtico. Aquí tienes cuatro planes para descubrirlo. Nochevieja y Año Nuevo Como en todas las ciudades españolas, en Barcelona se recibe el Año Nuevo con bombo y platillo, es decir, con cohetes, cava, doce uvas, y alegría en cada casa y cada esquina. Muchos hoteles y restaurantes ofrecen cenas especiales de Nochevieja, y las discotecas y clubs organizan fiestas (los llamados “cotillones”). Desde el 2013, el lugar “oficial” para presenciar la cuenta atrás del año que se va es la Fuente Mágica de Monjuïc, muy cerca de la Plaza de España y colindante con el barrio Poble Espanyol, a donde mucha gente se va después del espectáculo de la fuente para continuar con la fiesta. Por otras zonas de la ciudad también encontrarás muchos bares abiertos, llenos de gente, con avenidas y plazas concurridas toda la noche (especialmente a partir de las 2AM) hasta el amanecer. Únete a la locura del primer baño del año en la Barceloneta, si las condiciones sanitarias (y climáticas) lo permiten. Organizado por el Club Natació Atlètic-Barceloneta desde 1996, los cientos de participantes de todas las edades aportan una cantidad de dinero simbólica como donación para una causa social, y se echan en masa a las frías aguas del Mediterráneo, muchos de ellos disfrazados de Santa Claus. La cita es a las 12 del mediodía el 1 de enero en la playa de San Sebastián, en frente del club. Por supuesto, también puedes interpretar la tradición libremente y meterte al mar en otro momento o en otra playa cercana. ¡No serás el único! Es una manera liberadora y vigorizante de entrar en el nuevo año. No podemos asegurar que traiga suerte, pero desde luego, nunca olvidarás este momento. Cabalgata de los Reyes Magos (¡y las roscas!) A Barcelona los Reyes llegan en barco al Port Vell puntualmente a las 16 horas el 5 de enero, y las autoridades de la ciudad les dan la bienvenida para después iniciar su cabalgata por las calles principales de la ciudad. No tienes que ser un niño para disfrutar del espectáculo, una oportunidad para interactuar con la gran diversidad de barceloneses (y recolectar dulces de los que los Reyes arrojan al público). Antes de que termine el día 5, para seguir con la vena de la dulzura, aprovecha para comprar una rosca de Reyes (“tortell de Reis” en catalán) que proliferan en todas las pastelerías de la ciudad. Prueba las de La Colmena, donde también fabrican unos famosos caramelos de miel, o aventúrate al barrio más fino de la ciudad y visita la legendaria pastelería Foix de Sarrià. Así, el día 6 podrás dar cierre oficial a la temporada navideña como se merece: acompañando el café de la mañana con un buen pedazo de rosca. Si te toca la figurita, te podrás poner la corona. De compras: mercadillos de pulgas A la fiebre de las compras navideñas le sigue la fiebre de las rebajas, pero ya que estás en Barcelona, en vez de ir a las tiendas que puedes encontrar en todas las ciudades del mundo, por qué no mejor explorar algunos de sus mercados de antigüedades, vintage y de pulgas. Dos iniciativas hermanas que comparten la misma filosofía, el Flea y Fleadonia son el lugar para encontrar tesoros de segunda mano, discos, libros y objetos curiosos. Fleadonia se celebra el primer domingo de cada mes en la Plaça Salvador Seguí, y el Flea, el segundo domingo de cada mes en la Plaça Blanquerna, en el Raval. Pero el peso pesado de los mercados de pulgas barceloneses es sin duda el Encants Vells, también conocido como el Mercat de Belcaire, que presume de ser uno de los más antiguos de Europa: se conoce que empezó por ahí del lejano año de 1300. Aquí hay de todo: segunda mano, chácharas de todo tipo, y gangas para parar un tren. Las fiestas de San Antonio Abad En catalán se llama la Festa dels Tres Tombs, pero no hay ninguna tumba involucrada. “Tomb” quiere decir “vuelta” o “vez”, y es que tradicionalmente durante esta festividad religiosa en honor a San Antonio Abad, la gente y sus animales daban tres vueltas a la ruta de la procesión. Hoy en día solo se da una vuelta, pero es lo suficientemente larga para durar casi todo el día. Se celebra el sábado posterior al 17 de enero. San Antonio es el patrón de los animales domésticos, y por eso la gente lleva a sus mascotas para ser bendecidas por el párroco de la iglesia de mismo santo. En la procesión destacan los carruajes tirados por caballos y burros, pero también la gente lleva a sus perros y gatos, y algún que otro ratoncito. Tradicionalmente se hacia la rifa de un cerdo, algo que hoy en día el premio se ha sustituido por una serie de productos porcinos que aportan los charcuteros del barrio. No te pierdas el inicio de la procesión: desde hace unos años, y con la colaboración de la Sociedad de Palomas Mensajeras de Cataluña, se sueltan 150 palomas, que representan 150 deseos colectivos de la ciudad de Barcelona. A San Antoni también se le celebra en el barrio de Gracia con hogueras y música, una fiesta importada de Mallorca que ha encontrado arraigo en la capital catalana, y sucede durante el último fin de semana de enero. El sábado hay verbena popular con bailes tradicionales en la plaza de la Virreina. En resumen... ¡Ánimate a conocer Barcelona en enero! Podrás disfrutar de la ciudad como un verdadero barcelonés, sin aglomeraciones en las atracciones principales, y aunque los días son cortos, las noches son inagotables y hay muchísimas cosas que celebrar. Visita la página de Go City para obtener información sobre cómo ahorrar hasta un 49% en las entradas a las atracciones principales de Barcelona. ¿Qué hacer en Barcelona en enero? ¡Muchísimas cosas! Las celebraciones navideñas en Barcelona se extienden hasta bien entrado el mes: a la gran fiesta de Año Nuevo le siguen los entrañables Reyes Magos con sus regalos y roscas, las rebajas de enero son una gran excusa para hacer compras, y a mediados de mes se celebra la “Festa dels Tres Tombs”. Los precios de temporada baja en hoteles y vuelos son beneficios nada desdeñables del privilegio de viajar cuando no tanta gente escoge hacerlo. Y todas las atracciones principales de la ciudad siguen ahí, esperándote. En enero Barcelona muestra su rostro más auténtico. Aquí tienes cuatro planes para descubrirlo. Nochevieja y Año Nuevo Como en todas las ciudades españolas, en Barcelona se recibe el Año Nuevo con bombo y platillo, es decir, con cohetes, cava, doce uvas, y alegría en cada casa y cada esquina. Muchos hoteles y restaurantes ofrecen cenas especiales de Nochevieja, y las discotecas y clubs organizan fiestas (los llamados “cotillones”). Desde el 2013, el lugar “oficial” para presenciar la cuenta atrás del año que se va es la Fuente Mágica de Monjuïc, muy cerca de la Plaza de España y colindante con el barrio Poble Espanyol, a donde mucha gente se va después del espectáculo de la fuente para continuar con la fiesta. Por otras zonas de la ciudad también encontrarás muchos bares abiertos, llenos de gente, con avenidas y plazas concurridas toda la noche (especialmente a partir de las 2AM) hasta el amanecer. Únete a la locura del primer baño del año en la Barceloneta, si las condiciones sanitarias (y climáticas) lo permiten. Organizado por el Club Natació Atlètic-Barceloneta desde 1996, los cientos de participantes de todas las edades aportan una cantidad de dinero simbólica como donación para una causa social, y se echan en masa a las frías aguas del Mediterráneo, muchos de ellos disfrazados de Santa Claus. La cita es a las 12 del mediodía el 1 de enero en la playa de San Sebastián, en frente del club. Por supuesto, también puedes interpretar la tradición libremente y meterte al mar en otro momento o en otra playa cercana. ¡No serás el único! Es una manera liberadora y vigorizante de entrar en el nuevo año. No podemos asegurar que traiga suerte, pero desde luego, nunca olvidarás este momento. Cabalgata de los Reyes Magos (¡y las roscas!) A Barcelona los Reyes llegan en barco al Port Vell puntualmente a las 16 horas el 5 de enero, y las autoridades de la ciudad les dan la bienvenida para después iniciar su cabalgata por las calles principales de la ciudad. No tienes que ser un niño para disfrutar del espectáculo, una oportunidad para interactuar con la gran diversidad de barceloneses (y recolectar dulces de los que los Reyes arrojan al público). Antes de que termine el día 5, para seguir con la vena de la dulzura, aprovecha para comprar una rosca de Reyes (“tortell de Reis” en catalán) que proliferan en todas las pastelerías de la ciudad. Prueba las de La Colmena, donde también fabrican unos famosos caramelos de miel, o aventúrate al barrio más fino de la ciudad y visita la legendaria pastelería Foix de Sarrià. Así, el día 6 podrás dar cierre oficial a la temporada navideña como se merece: acompañando el café de la mañana con un buen pedazo de rosca. Si te toca la figurita, te podrás poner la corona. De compras: mercadillos de pulgas A la fiebre de las compras navideñas le sigue la fiebre de las rebajas, pero ya que estás en Barcelona, en vez de ir a las tiendas que puedes encontrar en todas las ciudades del mundo, por qué no mejor explorar algunos de sus mercados de antigüedades, vintage y de pulgas. Dos iniciativas hermanas que comparten la misma filosofía, el Flea y Fleadonia son el lugar para encontrar tesoros de segunda mano, discos, libros y objetos curiosos. Fleadonia se celebra el primer domingo de cada mes en la Plaça Salvador Seguí, y el Flea, el segundo domingo de cada mes en la Plaça Blanquerna, en el Raval. Pero el peso pesado de los mercados de pulgas barceloneses es sin duda el Encants Vells, también conocido como el Mercat de Belcaire, que presume de ser uno de los más antiguos de Europa: se conoce que empezó por ahí del lejano año de 1300. Aquí hay de todo: segunda mano, chácharas de todo tipo, y gangas para parar un tren. Las fiestas de San Antonio Abad En catalán se llama la Festa dels Tres Tombs, pero no hay ninguna tumba involucrada. “Tomb” quiere decir “vuelta” o “vez”, y es que tradicionalmente durante esta festividad religiosa en honor a San Antonio Abad, la gente y sus animales daban tres vueltas a la ruta de la procesión. Hoy en día solo se da una vuelta, pero es lo suficientemente larga para durar casi todo el día. Se celebra el sábado posterior al 17 de enero. San Antonio es el patrón de los animales domésticos, y por eso la gente lleva a sus mascotas para ser bendecidas por el párroco de la iglesia de mismo santo. En la procesión destacan los carruajes tirados por caballos y burros, pero también la gente lleva a sus perros y gatos, y algún que otro ratoncito. Tradicionalmente se hacia la rifa de un cerdo, algo que hoy en día el premio se ha sustituido por una serie de productos porcinos que aportan los charcuteros del barrio. No te pierdas el inicio de la procesión: desde hace unos años, y con la colaboración de la Sociedad de Palomas Mensajeras de Cataluña, se sueltan 150 palomas, que representan 150 deseos colectivos de la ciudad de Barcelona. A San Antoni también se le celebra en el barrio de Gracia con hogueras y música, una fiesta importada de Mallorca que ha encontrado arraigo en la capital catalana, y sucede durante el último fin de semana de enero. El sábado hay verbena popular con bailes tradicionales en la plaza de la Virreina. En resumen... ¡Ánimate a conocer Barcelona en enero! Podrás disfrutar de la ciudad como un verdadero barcelonés, sin aglomeraciones en las atracciones principales, y aunque los días son cortos, las noches son inagotables y hay muchísimas cosas que celebrar. Visita la página de Go City para obtener información sobre cómo ahorrar hasta un 49% en las entradas a las atracciones principales de Barcelona. ¿Qué hacer en Barcelona en enero? ¡Muchísimas cosas! Las celebraciones navideñas en Barcelona se extienden hasta bien entrado el mes: a la gran fiesta de Año Nuevo le siguen los entrañables Reyes Magos con sus regalos y roscas, las rebajas de enero son una gran excusa para hacer compras, y a mediados de mes se celebra la “Festa dels Tres Tombs”. Los precios de temporada baja en hoteles y vuelos son beneficios nada desdeñables del privilegio de viajar cuando no tanta gente escoge hacerlo. Y todas las atracciones principales de la ciudad siguen ahí, esperándote. En enero Barcelona muestra su rostro más auténtico. Aquí tienes cuatro planes para descubrirlo. Nochevieja y Año Nuevo Como en todas las ciudades españolas, en Barcelona se recibe el Año Nuevo con bombo y platillo, es decir, con cohetes, cava, doce uvas, y alegría en cada casa y cada esquina. Muchos hoteles y restaurantes ofrecen cenas especiales de Nochevieja, y las discotecas y clubs organizan fiestas (los llamados “cotillones”). Desde el 2013, el lugar “oficial” para presenciar la cuenta atrás del año que se va es la Fuente Mágica de Monjuïc, muy cerca de la Plaza de España y colindante con el barrio Poble Espanyol, a donde mucha gente se va después del espectáculo de la fuente para continuar con la fiesta. Por otras zonas de la ciudad también encontrarás muchos bares abiertos, llenos de gente, con avenidas y plazas concurridas toda la noche (especialmente a partir de las 2AM) hasta el amanecer. Únete a la locura del primer baño del año en la Barceloneta, si las condiciones sanitarias (y climáticas) lo permiten. Organizado por el Club Natació Atlètic-Barceloneta desde 1996, los cientos de participantes de todas las edades aportan una cantidad de dinero simbólica como donación para una causa social, y se echan en masa a las frías aguas del Mediterráneo, muchos de ellos disfrazados de Santa Claus. La cita es a las 12 del mediodía el 1 de enero en la playa de San Sebastián, en frente del club. Por supuesto, también puedes interpretar la tradición libremente y meterte al mar en otro momento o en otra playa cercana. ¡No serás el único! Es una manera liberadora y vigorizante de entrar en el nuevo año. No podemos asegurar que traiga suerte, pero desde luego, nunca olvidarás este momento. Cabalgata de los Reyes Magos (¡y las roscas!) A Barcelona los Reyes llegan en barco al Port Vell puntualmente a las 16 horas el 5 de enero, y las autoridades de la ciudad les dan la bienvenida para después iniciar su cabalgata por las calles principales de la ciudad. No tienes que ser un niño para disfrutar del espectáculo, una oportunidad para interactuar con la gran diversidad de barceloneses (y recolectar dulces de los que los Reyes arrojan al público). Antes de que termine el día 5, para seguir con la vena de la dulzura, aprovecha para comprar una rosca de Reyes (“tortell de Reis” en catalán) que proliferan en todas las pastelerías de la ciudad. Prueba las de La Colmena, donde también fabrican unos famosos caramelos de miel, o aventúrate al barrio más fino de la ciudad y visita la legendaria pastelería Foix de Sarrià. Así, el día 6 podrás dar cierre oficial a la temporada navideña como se merece: acompañando el café de la mañana con un buen pedazo de rosca. Si te toca la figurita, te podrás poner la corona. De compras: mercadillos de pulgas A la fiebre de las compras navideñas le sigue la fiebre de las rebajas, pero ya que estás en Barcelona, en vez de ir a las tiendas que puedes encontrar en todas las ciudades del mundo, por qué no mejor explorar algunos de sus mercados de antigüedades, vintage y de pulgas. Dos iniciativas hermanas que comparten la misma filosofía, el Flea y Fleadonia son el lugar para encontrar tesoros de segunda mano, discos, libros y objetos curiosos. Fleadonia se celebra el primer domingo de cada mes en la Plaça Salvador Seguí, y el Flea, el segundo domingo de cada mes en la Plaça Blanquerna, en el Raval. Pero el peso pesado de los mercados de pulgas barceloneses es sin duda el Encants Vells, también conocido como el Mercat de Belcaire, que presume de ser uno de los más antiguos de Europa: se conoce que empezó por ahí del lejano año de 1300. Aquí hay de todo: segunda mano, chácharas de todo tipo, y gangas para parar un tren. Las fiestas de San Antonio Abad En catalán se llama la Festa dels Tres Tombs, pero no hay ninguna tumba involucrada. “Tomb” quiere decir “vuelta” o “vez”, y es que tradicionalmente durante esta festividad religiosa en honor a San Antonio Abad, la gente y sus animales daban tres vueltas a la ruta de la procesión. Hoy en día solo se da una vuelta, pero es lo suficientemente larga para durar casi todo el día. Se celebra el sábado posterior al 17 de enero. San Antonio es el patrón de los animales domésticos, y por eso la gente lleva a sus mascotas para ser bendecidas por el párroco de la iglesia de mismo santo. En la procesión destacan los carruajes tirados por caballos y burros, pero también la gente lleva a sus perros y gatos, y algún que otro ratoncito. Tradicionalmente se hacia la rifa de un cerdo, algo que hoy en día el premio se ha sustituido por una serie de productos porcinos que aportan los charcuteros del barrio. No te pierdas el inicio de la procesión: desde hace unos años, y con la colaboración de la Sociedad de Palomas Mensajeras de Cataluña, se sueltan 150 palomas, que representan 150 deseos colectivos de la ciudad de Barcelona. A San Antoni también se le celebra en el barrio de Gracia con hogueras y música, una fiesta importada de Mallorca que ha encontrado arraigo en la capital catalana, y sucede durante el último fin de semana de enero. El sábado hay verbena popular con bailes tradicionales en la plaza de la Virreina. En resumen... ¡Ánimate a conocer Barcelona en enero! Podrás disfrutar de la ciudad como un verdadero barcelonés, sin aglomeraciones en las atracciones principales, y aunque los días son cortos, las noches son inagotables y hay muchísimas cosas que celebrar. Visita la página de Go City para obtener información sobre cómo ahorrar hasta un 49% en las entradas a las atracciones principales de Barcelona. ¿Qué hacer en Barcelona en enero? ¡Muchísimas cosas! Las celebraciones navideñas en Barcelona se extienden hasta bien entrado el mes: a la gran fiesta de Año Nuevo le siguen los entrañables Reyes Magos con sus regalos y roscas, las rebajas de enero son una gran excusa para hacer compras, y a mediados de mes se celebra la “Festa dels Tres Tombs”. Los precios de temporada baja en hoteles y vuelos son beneficios nada desdeñables del privilegio de viajar cuando no tanta gente escoge hacerlo. Y todas las atracciones principales de la ciudad siguen ahí, esperándote. En enero Barcelona muestra su rostro más auténtico. Aquí tienes cuatro planes para descubrirlo. Nochevieja y Año Nuevo Como en todas las ciudades españolas, en Barcelona se recibe el Año Nuevo con bombo y platillo, es decir, con cohetes, cava, doce uvas, y alegría en cada casa y cada esquina. Muchos hoteles y restaurantes ofrecen cenas especiales de Nochevieja, y las discotecas y clubs organizan fiestas (los llamados “cotillones”). Desde el 2013, el lugar “oficial” para presenciar la cuenta atrás del año que se va es la Fuente Mágica de Monjuïc, muy cerca de la Plaza de España y colindante con el barrio Poble Espanyol, a donde mucha gente se va después del espectáculo de la fuente para continuar con la fiesta. Por otras zonas de la ciudad también encontrarás muchos bares abiertos, llenos de gente, con avenidas y plazas concurridas toda la noche (especialmente a partir de las 2AM) hasta el amanecer. Únete a la locura del primer baño del año en la Barceloneta, si las condiciones sanitarias (y climáticas) lo permiten. Organizado por el Club Natació Atlètic-Barceloneta desde 1996, los cientos de participantes de todas las edades aportan una cantidad de dinero simbólica como donación para una causa social, y se echan en masa a las frías aguas del Mediterráneo, muchos de ellos disfrazados de Santa Claus. La cita es a las 12 del mediodía el 1 de enero en la playa de San Sebastián, en frente del club. Por supuesto, también puedes interpretar la tradición libremente y meterte al mar en otro momento o en otra playa cercana. ¡No serás el único! Es una manera liberadora y vigorizante de entrar en el nuevo año. No podemos asegurar que traiga suerte, pero desde luego, nunca olvidarás este momento. Cabalgata de los Reyes Magos (¡y las roscas!) A Barcelona los Reyes llegan en barco al Port Vell puntualmente a las 16 horas el 5 de enero, y las autoridades de la ciudad les dan la bienvenida para después iniciar su cabalgata por las calles principales de la ciudad. No tienes que ser un niño para disfrutar del espectáculo, una oportunidad para interactuar con la gran diversidad de barceloneses (y recolectar dulces de los que los Reyes arrojan al público). Antes de que termine el día 5, para seguir con la vena de la dulzura, aprovecha para comprar una rosca de Reyes (“tortell de Reis” en catalán) que proliferan en todas las pastelerías de la ciudad. Prueba las de La Colmena, donde también fabrican unos famosos caramelos de miel, o aventúrate al barrio más fino de la ciudad y visita la legendaria pastelería Foix de Sarrià. Así, el día 6 podrás dar cierre oficial a la temporada navideña como se merece: acompañando el café de la mañana con un buen pedazo de rosca. Si te toca la figurita, te podrás poner la corona. De compras: mercadillos de pulgas A la fiebre de las compras navideñas le sigue la fiebre de las rebajas, pero ya que estás en Barcelona, en vez de ir a las tiendas que puedes encontrar en todas las ciudades del mundo, por qué no mejor explorar algunos de sus mercados de antigüedades, vintage y de pulgas. Dos iniciativas hermanas que comparten la misma filosofía, el Flea y Fleadonia son el lugar para encontrar tesoros de segunda mano, discos, libros y objetos curiosos. Fleadonia se celebra el primer domingo de cada mes en la Plaça Salvador Seguí, y el Flea, el segundo domingo de cada mes en la Plaça Blanquerna, en el Raval. Pero el peso pesado de los mercados de pulgas barceloneses es sin duda el Encants Vells, también conocido como el Mercat de Belcaire, que presume de ser uno de los más antiguos de Europa: se conoce que empezó por ahí del lejano año de 1300. Aquí hay de todo: segunda mano, chácharas de todo tipo, y gangas para parar un tren. Las fiestas de San Antonio Abad En catalán se llama la Festa dels Tres Tombs, pero no hay ninguna tumba involucrada. “Tomb” quiere decir “vuelta” o “vez”, y es que tradicionalmente durante esta festividad religiosa en honor a San Antonio Abad, la gente y sus animales daban tres vueltas a la ruta de la procesión. Hoy en día solo se da una vuelta, pero es lo suficientemente larga para durar casi todo el día. Se celebra el sábado posterior al 17 de enero. San Antonio es el patrón de los animales domésticos, y por eso la gente lleva a sus mascotas para ser bendecidas por el párroco de la iglesia de mismo santo. En la procesión destacan los carruajes tirados por caballos y burros, pero también la gente lleva a sus perros y gatos, y algún que otro ratoncito. Tradicionalmente se hacia la rifa de un cerdo, algo que hoy en día el premio se ha sustituido por una serie de productos porcinos que aportan los charcuteros del barrio. No te pierdas el inicio de la procesión: desde hace unos años, y con la colaboración de la Sociedad de Palomas Mensajeras de Cataluña, se sueltan 150 palomas, que representan 150 deseos colectivos de la ciudad de Barcelona. A San Antoni también se le celebra en el barrio de Gracia con hogueras y música, una fiesta importada de Mallorca que ha encontrado arraigo en la capital catalana, y sucede durante el último fin de semana de enero. El sábado hay verbena popular con bailes tradicionales en la plaza de la Virreina. En resumen... ¡Ánimate a conocer Barcelona en enero! Podrás disfrutar de la ciudad como un verdadero barcelonés, sin aglomeraciones en las atracciones principales, y aunque los días son cortos, las noches son inagotables y hay muchísimas cosas que celebrar. Visita la página de Go City para obtener información sobre cómo ahorrar hasta un 49% en las entradas a las atracciones principales de Barcelona. ¿Qué hacer en Barcelona en enero? ¡Muchísimas cosas! Las celebraciones navideñas en Barcelona se extienden hasta bien entrado el mes: a la gran fiesta de Año Nuevo le siguen los entrañables Reyes Magos con sus regalos y roscas, las rebajas de enero son una gran excusa para hacer compras, y a mediados de mes se celebra la “Festa dels Tres Tombs”. Los precios de temporada baja en hoteles y vuelos son beneficios nada desdeñables del privilegio de viajar cuando no tanta gente escoge hacerlo. Y todas las atracciones principales de la ciudad siguen ahí, esperándote. En enero Barcelona muestra su rostro más auténtico. Aquí tienes cuatro planes para descubrirlo. Nochevieja y Año Nuevo Como en todas las ciudades españolas, en Barcelona se recibe el Año Nuevo con bombo y platillo, es decir, con cohetes, cava, doce uvas, y alegría en cada casa y cada esquina. Muchos hoteles y restaurantes ofrecen cenas especiales de Nochevieja, y las discotecas y clubs organizan fiestas (los llamados “cotillones”). Desde el 2013, el lugar “oficial” para presenciar la cuenta atrás del año que se va es la Fuente Mágica de Monjuïc, muy cerca de la Plaza de España y colindante con el barrio Poble Espanyol, a donde mucha gente se va después del espectáculo de la fuente para continuar con la fiesta. Por otras zonas de la ciudad también encontrarás muchos bares abiertos, llenos de gente, con avenidas y plazas concurridas toda la noche (especialmente a partir de las 2AM) hasta el amanecer. Únete a la locura del primer baño del año en la Barceloneta, si las condiciones sanitarias (y climáticas) lo permiten. Organizado por el Club Natació Atlètic-Barceloneta desde 1996, los cientos de participantes de todas las edades aportan una cantidad de dinero simbólica como donación para una causa social, y se echan en masa a las frías aguas del Mediterráneo, muchos de ellos disfrazados de Santa Claus. La cita es a las 12 del mediodía el 1 de enero en la playa de San Sebastián, en frente del club. Por supuesto, también puedes interpretar la tradición libremente y meterte al mar en otro momento o en otra playa cercana. ¡No serás el único! Es una manera liberadora y vigorizante de entrar en el nuevo año. No podemos asegurar que traiga suerte, pero desde luego, nunca olvidarás este momento. Cabalgata de los Reyes Magos (¡y las roscas!) A Barcelona los Reyes llegan en barco al Port Vell puntualmente a las 16 horas el 5 de enero, y las autoridades de la ciudad les dan la bienvenida para después iniciar su cabalgata por las calles principales de la ciudad. No tienes que ser un niño para disfrutar del espectáculo, una oportunidad para interactuar con la gran diversidad de barceloneses (y recolectar dulces de los que los Reyes arrojan al público). Antes de que termine el día 5, para seguir con la vena de la dulzura, aprovecha para comprar una rosca de Reyes (“tortell de Reis” en catalán) que proliferan en todas las pastelerías de la ciudad. Prueba las de La Colmena, donde también fabrican unos famosos caramelos de miel, o aventúrate al barrio más fino de la ciudad y visita la legendaria pastelería Foix de Sarrià. Así, el día 6 podrás dar cierre oficial a la temporada navideña como se merece: acompañando el café de la mañana con un buen pedazo de rosca. Si te toca la figurita, te podrás poner la corona. De compras: mercadillos de pulgas A la fiebre de las compras navideñas le sigue la fiebre de las rebajas, pero ya que estás en Barcelona, en vez de ir a las tiendas que puedes encontrar en todas las ciudades del mundo, por qué no mejor explorar algunos de sus mercados de antigüedades, vintage y de pulgas. Dos iniciativas hermanas que comparten la misma filosofía, el Flea y Fleadonia son el lugar para encontrar tesoros de segunda mano, discos, libros y objetos curiosos. Fleadonia se celebra el primer domingo de cada mes en la Plaça Salvador Seguí, y el Flea, el segundo domingo de cada mes en la Plaça Blanquerna, en el Raval. Pero el peso pesado de los mercados de pulgas barceloneses es sin duda el Encants Vells, también conocido como el Mercat de Belcaire, que presume de ser uno de los más antiguos de Europa: se conoce que empezó por ahí del lejano año de 1300. Aquí hay de todo: segunda mano, chácharas de todo tipo, y gangas para parar un tren. Las fiestas de San Antonio Abad En catalán se llama la Festa dels Tres Tombs, pero no hay ninguna tumba involucrada. “Tomb” quiere decir “vuelta” o “vez”, y es que tradicionalmente durante esta festividad religiosa en honor a San Antonio Abad, la gente y sus animales daban tres vueltas a la ruta de la procesión. Hoy en día solo se da una vuelta, pero es lo suficientemente larga para durar casi todo el día. Se celebra el sábado posterior al 17 de enero. San Antonio es el patrón de los animales domésticos, y por eso la gente lleva a sus mascotas para ser bendecidas por el párroco de la iglesia de mismo santo. En la procesión destacan los carruajes tirados por caballos y burros, pero también la gente lleva a sus perros y gatos, y algún que otro ratoncito. Tradicionalmente se hacia la rifa de un cerdo, algo que hoy en día el premio se ha sustituido por una serie de productos porcinos que aportan los charcuteros del barrio. No te pierdas el inicio de la procesión: desde hace unos años, y con la colaboración de la Sociedad de Palomas Mensajeras de Cataluña, se sueltan 150 palomas, que representan 150 deseos colectivos de la ciudad de Barcelona. A San Antoni también se le celebra en el barrio de Gracia con hogueras y música, una fiesta importada de Mallorca que ha encontrado arraigo en la capital catalana, y sucede durante el último fin de semana de enero. El sábado hay verbena popular con bailes tradicionales en la plaza de la Virreina. En resumen... ¡Ánimate a conocer Barcelona en enero! Podrás disfrutar de la ciudad como un verdadero barcelonés, sin aglomeraciones en las atracciones principales, y aunque los días son cortos, las noches son inagotables y hay muchísimas cosas que celebrar. Visita la página de Go City para obtener información sobre cómo ahorrar hasta un 49% en las entradas a las atracciones principales de Barcelona. ¿Qué hacer en Barcelona en enero? ¡Muchísimas cosas! Las celebraciones navideñas en Barcelona se extienden hasta bien entrado el mes: a la gran fiesta de Año Nuevo le siguen los entrañables Reyes Magos con sus regalos y roscas, las rebajas de enero son una gran excusa para hacer compras, y a mediados de mes se celebra la “Festa dels Tres Tombs”. Los precios de temporada baja en hoteles y vuelos son beneficios nada desdeñables del privilegio de viajar cuando no tanta gente escoge hacerlo. Y todas las atracciones principales de la ciudad siguen ahí, esperándote. En enero Barcelona muestra su rostro más auténtico. Aquí tienes cuatro planes para descubrirlo. Nochevieja y Año Nuevo Como en todas las ciudades españolas, en Barcelona se recibe el Año Nuevo con bombo y platillo, es decir, con cohetes, cava, doce uvas, y alegría en cada casa y cada esquina. Muchos hoteles y restaurantes ofrecen cenas especiales de Nochevieja, y las discotecas y clubs organizan fiestas (los llamados “cotillones”). Desde el 2013, el lugar “oficial” para presenciar la cuenta atrás del año que se va es la Fuente Mágica de Monjuïc, muy cerca de la Plaza de España y colindante con el barrio Poble Espanyol, a donde mucha gente se va después del espectáculo de la fuente para continuar con la fiesta. Por otras zonas de la ciudad también encontrarás muchos bares abiertos, llenos de gente, con avenidas y plazas concurridas toda la noche (especialmente a partir de las 2AM) hasta el amanecer. Únete a la locura del primer baño del año en la Barceloneta, si las condiciones sanitarias (y climáticas) lo permiten. Organizado por el Club Natació Atlètic-Barceloneta desde 1996, los cientos de participantes de todas las edades aportan una cantidad de dinero simbólica como donación para una causa social, y se echan en masa a las frías aguas del Mediterráneo, muchos de ellos disfrazados de Santa Claus. La cita es a las 12 del mediodía el 1 de enero en la playa de San Sebastián, en frente del club. Por supuesto, también puedes interpretar la tradición libremente y meterte al mar en otro momento o en otra playa cercana. ¡No serás el único! Es una manera liberadora y vigorizante de entrar en el nuevo año. No podemos asegurar que traiga suerte, pero desde luego, nunca olvidarás este momento. Cabalgata de los Reyes Magos (¡y las roscas!) A Barcelona los Reyes llegan en barco al Port Vell puntualmente a las 16 horas el 5 de enero, y las autoridades de la ciudad les dan la bienvenida para después iniciar su cabalgata por las calles principales de la ciudad. No tienes que ser un niño para disfrutar del espectáculo, una oportunidad para interactuar con la gran diversidad de barceloneses (y recolectar dulces de los que los Reyes arrojan al público). Antes de que termine el día 5, para seguir con la vena de la dulzura, aprovecha para comprar una rosca de Reyes (“tortell de Reis” en catalán) que proliferan en todas las pastelerías de la ciudad. Prueba las de La Colmena, donde también fabrican unos famosos caramelos de miel, o aventúrate al barrio más fino de la ciudad y visita la legendaria pastelería Foix de Sarrià. Así, el día 6 podrás dar cierre oficial a la temporada navideña como se merece: acompañando el café de la mañana con un buen pedazo de rosca. Si te toca la figurita, te podrás poner la corona. De compras: mercadillos de pulgas A la fiebre de las compras navideñas le sigue la fiebre de las rebajas, pero ya que estás en Barcelona, en vez de ir a las tiendas que puedes encontrar en todas las ciudades del mundo, por qué no mejor explorar algunos de sus mercados de antigüedades, vintage y de pulgas. Dos iniciativas hermanas que comparten la misma filosofía, el Flea y Fleadonia son el lugar para encontrar tesoros de segunda mano, discos, libros y objetos curiosos. Fleadonia se celebra el primer domingo de cada mes en la Plaça Salvador Seguí, y el Flea, el segundo domingo de cada mes en la Plaça Blanquerna, en el Raval. Pero el peso pesado de los mercados de pulgas barceloneses es sin duda el Encants Vells, también conocido como el Mercat de Belcaire, que presume de ser uno de los más antiguos de Europa: se conoce que empezó por ahí del lejano año de 1300. Aquí hay de todo: segunda mano, chácharas de todo tipo, y gangas para parar un tren. Las fiestas de San Antonio Abad En catalán se llama la Festa dels Tres Tombs, pero no hay ninguna tumba involucrada. “Tomb” quiere decir “vuelta” o “vez”, y es que tradicionalmente durante esta festividad religiosa en honor a San Antonio Abad, la gente y sus animales daban tres vueltas a la ruta de la procesión. Hoy en día solo se da una vuelta, pero es lo suficientemente larga para durar casi todo el día. Se celebra el sábado posterior al 17 de enero. San Antonio es el patrón de los animales domésticos, y por eso la gente lleva a sus mascotas para ser bendecidas por el párroco de la iglesia de mismo santo. En la procesión destacan los carruajes tirados por caballos y burros, pero también la gente lleva a sus perros y gatos, y algún que otro ratoncito. Tradicionalmente se hacia la rifa de un cerdo, algo que hoy en día el premio se ha sustituido por una serie de productos porcinos que aportan los charcuteros del barrio. No te pierdas el inicio de la procesión: desde hace unos años, y con la colaboración de la Sociedad de Palomas Mensajeras de Cataluña, se sueltan 150 palomas, que representan 150 deseos colectivos de la ciudad de Barcelona. A San Antoni también se le celebra en el barrio de Gracia con hogueras y música, una fiesta importada de Mallorca que ha encontrado arraigo en la capital catalana, y sucede durante el último fin de semana de enero. El sábado hay verbena popular con bailes tradicionales en la plaza de la Virreina. En resumen... ¡Ánimate a conocer Barcelona en enero! Podrás disfrutar de la ciudad como un verdadero barcelonés, sin aglomeraciones en las atracciones principales, y aunque los días son cortos, las noches son inagotables y hay muchísimas cosas que celebrar. Visita la página de Go City para obtener información sobre cómo ahorrar hasta un 49% en las entradas a las atracciones principales de Barcelona. ¿Qué hacer en Barcelona en enero? ¡Muchísimas cosas! Las celebraciones navideñas en Barcelona se extienden hasta bien entrado el mes: a la gran fiesta de Año Nuevo le siguen los entrañables Reyes Magos con sus regalos y roscas, las rebajas de enero son una gran excusa para hacer compras, y a mediados de mes se celebra la “Festa dels Tres Tombs”. Los precios de temporada baja en hoteles y vuelos son beneficios nada desdeñables del privilegio de viajar cuando no tanta gente escoge hacerlo. Y todas las atracciones principales de la ciudad siguen ahí, esperándote. En enero Barcelona muestra su rostro más auténtico. Aquí tienes cuatro planes para descubrirlo. Nochevieja y Año Nuevo Como en todas las ciudades españolas, en Barcelona se recibe el Año Nuevo con bombo y platillo, es decir, con cohetes, cava, doce uvas, y alegría en cada casa y cada esquina. Muchos hoteles y restaurantes ofrecen cenas especiales de Nochevieja, y las discotecas y clubs organizan fiestas (los llamados “cotillones”). Desde el 2013, el lugar “oficial” para presenciar la cuenta atrás del año que se va es la Fuente Mágica de Monjuïc, muy cerca de la Plaza de España y colindante con el barrio Poble Espanyol, a donde mucha gente se va después del espectáculo de la fuente para continuar con la fiesta. Por otras zonas de la ciudad también encontrarás muchos bares abiertos, llenos de gente, con avenidas y plazas concurridas toda la noche (especialmente a partir de las 2AM) hasta el amanecer. Únete a la locura del primer baño del año en la Barceloneta, si las condiciones sanitarias (y climáticas) lo permiten. Organizado por el Club Natació Atlètic-Barceloneta desde 1996, los cientos de participantes de todas las edades aportan una cantidad de dinero simbólica como donación para una causa social, y se echan en masa a las frías aguas del Mediterráneo, muchos de ellos disfrazados de Santa Claus. La cita es a las 12 del mediodía el 1 de enero en la playa de San Sebastián, en frente del club. Por supuesto, también puedes interpretar la tradición libremente y meterte al mar en otro momento o en otra playa cercana. ¡No serás el único! Es una manera liberadora y vigorizante de entrar en el nuevo año. No podemos asegurar que traiga suerte, pero desde luego, nunca olvidarás este momento. Cabalgata de los Reyes Magos (¡y las roscas!) A Barcelona los Reyes llegan en barco al Port Vell puntualmente a las 16 horas el 5 de enero, y las autoridades de la ciudad les dan la bienvenida para después iniciar su cabalgata por las calles principales de la ciudad. No tienes que ser un niño para disfrutar del espectáculo, una oportunidad para interactuar con la gran diversidad de barceloneses (y recolectar dulces de los que los Reyes arrojan al público). Antes de que termine el día 5, para seguir con la vena de la dulzura, aprovecha para comprar una rosca de Reyes (“tortell de Reis” en catalán) que proliferan en todas las pastelerías de la ciudad. Prueba las de La Colmena, donde también fabrican unos famosos caramelos de miel, o aventúrate al barrio más fino de la ciudad y visita la legendaria pastelería Foix de Sarrià. Así, el día 6 podrás dar cierre oficial a la temporada navideña como se merece: acompañando el café de la mañana con un buen pedazo de rosca. Si te toca la figurita, te podrás poner la corona. De compras: mercadillos de pulgas A la fiebre de las compras navideñas le sigue la fiebre de las rebajas, pero ya que estás en Barcelona, en vez de ir a las tiendas que puedes encontrar en todas las ciudades del mundo, por qué no mejor explorar algunos de sus mercados de antigüedades, vintage y de pulgas. Dos iniciativas hermanas que comparten la misma filosofía, el Flea y Fleadonia son el lugar para encontrar tesoros de segunda mano, discos, libros y objetos curiosos. Fleadonia se celebra el primer domingo de cada mes en la Plaça Salvador Seguí, y el Flea, el segundo domingo de cada mes en la Plaça Blanquerna, en el Raval. Pero el peso pesado de los mercados de pulgas barceloneses es sin duda el Encants Vells, también conocido como el Mercat de Belcaire, que presume de ser uno de los más antiguos de Europa: se conoce que empezó por ahí del lejano año de 1300. Aquí hay de todo: segunda mano, chácharas de todo tipo, y gangas para parar un tren. Las fiestas de San Antonio Abad En catalán se llama la Festa dels Tres Tombs, pero no hay ninguna tumba involucrada. “Tomb” quiere decir “vuelta” o “vez”, y es que tradicionalmente durante esta festividad religiosa en honor a San Antonio Abad, la gente y sus animales daban tres vueltas a la ruta de la procesión. Hoy en día solo se da una vuelta, pero es lo suficientemente larga para durar casi todo el día. Se celebra el sábado posterior al 17 de enero. San Antonio es el patrón de los animales domésticos, y por eso la gente lleva a sus mascotas para ser bendecidas por el párroco de la iglesia de mismo santo. En la procesión destacan los carruajes tirados por caballos y burros, pero también la gente lleva a sus perros y gatos, y algún que otro ratoncito. Tradicionalmente se hacia la rifa de un cerdo, algo que hoy en día el premio se ha sustituido por una serie de productos porcinos que aportan los charcuteros del barrio. No te pierdas el inicio de la procesión: desde hace unos años, y con la colaboración de la Sociedad de Palomas Mensajeras de Cataluña, se sueltan 150 palomas, que representan 150 deseos colectivos de la ciudad de Barcelona. A San Antoni también se le celebra en el barrio de Gracia con hogueras y música, una fiesta importada de Mallorca que ha encontrado arraigo en la capital catalana, y sucede durante el último fin de semana de enero. El sábado hay verbena popular con bailes tradicionales en la plaza de la Virreina. En resumen... ¡Ánimate a conocer Barcelona en enero! Podrás disfrutar de la ciudad como un verdadero barcelonés, sin aglomeraciones en las atracciones principales, y aunque los días son cortos, las noches son inagotables y hay muchísimas cosas que celebrar. Visita la página de Go City para obtener información sobre cómo ahorrar hasta un 49% en las entradas a las atracciones principales de Barcelona. ¿Qué hacer en Barcelona en enero? ¡Muchísimas cosas! Las celebraciones navideñas en Barcelona se extienden hasta bien entrado el mes: a la gran fiesta de Año Nuevo le siguen los entrañables Reyes Magos con sus regalos y roscas, las rebajas de enero son una gran excusa para hacer compras, y a mediados de mes se celebra la “Festa dels Tres Tombs”. Los precios de temporada baja en hoteles y vuelos son beneficios nada desdeñables del privilegio de viajar cuando no tanta gente escoge hacerlo. Y todas las atracciones principales de la ciudad siguen ahí, esperándote. En enero Barcelona muestra su rostro más auténtico. Aquí tienes cuatro planes para descubrirlo. Nochevieja y Año Nuevo Como en todas las ciudades españolas, en Barcelona se recibe el Año Nuevo con bombo y platillo, es decir, con cohetes, cava, doce uvas, y alegría en cada casa y cada esquina. Muchos hoteles y restaurantes ofrecen cenas especiales de Nochevieja, y las discotecas y clubs organizan fiestas (los llamados “cotillones”). Desde el 2013, el lugar “oficial” para presenciar la cuenta atrás del año que se va es la Fuente Mágica de Monjuïc, muy cerca de la Plaza de España y colindante con el barrio Poble Espanyol, a donde mucha gente se va después del espectáculo de la fuente para continuar con la fiesta. Por otras zonas de la ciudad también encontrarás muchos bares abiertos, llenos de gente, con avenidas y plazas concurridas toda la noche (especialmente a partir de las 2AM) hasta el amanecer. Únete a la locura del primer baño del año en la Barceloneta, si las condiciones sanitarias (y climáticas) lo permiten. Organizado por el Club Natació Atlètic-Barceloneta desde 1996, los cientos de participantes de todas las edades aportan una cantidad de dinero simbólica como donación para una causa social, y se echan en masa a las frías aguas del Mediterráneo, muchos de ellos disfrazados de Santa Claus. La cita es a las 12 del mediodía el 1 de enero en la playa de San Sebastián, en frente del club. Por supuesto, también puedes interpretar la tradición libremente y meterte al mar en otro momento o en otra playa cercana. ¡No serás el único! Es una manera liberadora y vigorizante de entrar en el nuevo año. No podemos asegurar que traiga suerte, pero desde luego, nunca olvidarás este momento. Cabalgata de los Reyes Magos (¡y las roscas!) A Barcelona los Reyes llegan en barco al Port Vell puntualmente a las 16 horas el 5 de enero, y las autoridades de la ciudad les dan la bienvenida para después iniciar su cabalgata por las calles principales de la ciudad. No tienes que ser un niño para disfrutar del espectáculo, una oportunidad para interactuar con la gran diversidad de barceloneses (y recolectar dulces de los que los Reyes arrojan al público). Antes de que termine el día 5, para seguir con la vena de la dulzura, aprovecha para comprar una rosca de Reyes (“tortell de Reis” en catalán) que proliferan en todas las pastelerías de la ciudad. Prueba las de La Colmena, donde también fabrican unos famosos caramelos de miel, o aventúrate al barrio más fino de la ciudad y visita la legendaria pastelería Foix de Sarrià. Así, el día 6 podrás dar cierre oficial a la temporada navideña como se merece: acompañando el café de la mañana con un buen pedazo de rosca. Si te toca la figurita, te podrás poner la corona. De compras: mercadillos de pulgas A la fiebre de las compras navideñas le sigue la fiebre de las rebajas, pero ya que estás en Barcelona, en vez de ir a las tiendas que puedes encontrar en todas las ciudades del mundo, por qué no mejor explorar algunos de sus mercados de antigüedades, vintage y de pulgas. Dos iniciativas hermanas que comparten la misma filosofía, el Flea y Fleadonia son el lugar para encontrar tesoros de segunda mano, discos, libros y objetos curiosos. Fleadonia se celebra el primer domingo de cada mes en la Plaça Salvador Seguí, y el Flea, el segundo domingo de cada mes en la Plaça Blanquerna, en el Raval. Pero el peso pesado de los mercados de pulgas barceloneses es sin duda el Encants Vells, también conocido como el Mercat de Belcaire, que presume de ser uno de los más antiguos de Europa: se conoce que empezó por ahí del lejano año de 1300. Aquí hay de todo: segunda mano, chácharas de todo tipo, y gangas para parar un tren. Las fiestas de San Antonio Abad En catalán se llama la Festa dels Tres Tombs, pero no hay ninguna tumba involucrada. “Tomb” quiere decir “vuelta” o “vez”, y es que tradicionalmente durante esta festividad religiosa en honor a San Antonio Abad, la gente y sus animales daban tres vueltas a la ruta de la procesión. Hoy en día solo se da una vuelta, pero es lo suficientemente larga para durar casi todo el día. Se celebra el sábado posterior al 17 de enero. San Antonio es el patrón de los animales domésticos, y por eso la gente lleva a sus mascotas para ser bendecidas por el párroco de la iglesia de mismo santo. En la procesión destacan los carruajes tirados por caballos y burros, pero también la gente lleva a sus perros y gatos, y algún que otro ratoncito. Tradicionalmente se hacia la rifa de un cerdo, algo que hoy en día el premio se ha sustituido por una serie de productos porcinos que aportan los charcuteros del barrio. No te pierdas el inicio de la procesión: desde hace unos años, y con la colaboración de la Sociedad de Palomas Mensajeras de Cataluña, se sueltan 150 palomas, que representan 150 deseos colectivos de la ciudad de Barcelona. A San Antoni también se le celebra en el barrio de Gracia con hogueras y música, una fiesta importada de Mallorca que ha encontrado arraigo en la capital catalana, y sucede durante el último fin de semana de enero. El sábado hay verbena popular con bailes tradicionales en la plaza de la Virreina. En resumen... ¡Ánimate a conocer Barcelona en enero! Podrás disfrutar de la ciudad como un verdadero barcelonés, sin aglomeraciones en las atracciones principales, y aunque los días son cortos, las noches son inagotables y hay muchísimas cosas que celebrar. Visita la página de Go City para obtener información sobre cómo ahorrar hasta un 49% en las entradas a las atracciones principales de Barcelona. ¿Qué hacer en Barcelona en enero? ¡Muchísimas cosas! Las celebraciones navideñas en Barcelona se extienden hasta bien entrado el mes: a la gran fiesta de Año Nuevo le siguen los entrañables Reyes Magos con sus regalos y roscas, las rebajas de enero son una gran excusa para hacer compras, y a mediados de mes se celebra la “Festa dels Tres Tombs”. Los precios de temporada baja en hoteles y vuelos son beneficios nada desdeñables del privilegio de viajar cuando no tanta gente escoge hacerlo. Y todas las atracciones principales de la ciudad siguen ahí, esperándote. En enero Barcelona muestra su rostro más auténtico. Aquí tienes cuatro planes para descubrirlo. Nochevieja y Año Nuevo Como en todas las ciudades españolas, en Barcelona se recibe el Año Nuevo con bombo y platillo, es decir, con cohetes, cava, doce uvas, y alegría en cada casa y cada esquina. Muchos hoteles y restaurantes ofrecen cenas especiales de Nochevieja, y las discotecas y clubs organizan fiestas (los llamados “cotillones”). Desde el 2013, el lugar “oficial” para presenciar la cuenta atrás del año que se va es la Fuente Mágica de Monjuïc, muy cerca de la Plaza de España y colindante con el barrio Poble Espanyol, a donde mucha gente se va después del espectáculo de la fuente para continuar con la fiesta. Por otras zonas de la ciudad también encontrarás muchos bares abiertos, llenos de gente, con avenidas y plazas concurridas toda la noche (especialmente a partir de las 2AM) hasta el amanecer. Únete a la locura del primer baño del año en la Barceloneta, si las condiciones sanitarias (y climáticas) lo permiten. Organizado por el Club Natació Atlètic-Barceloneta desde 1996, los cientos de participantes de todas las edades aportan una cantidad de dinero simbólica como donación para una causa social, y se echan en masa a las frías aguas del Mediterráneo, muchos de ellos disfrazados de Santa Claus. La cita es a las 12 del mediodía el 1 de enero en la playa de San Sebastián, en frente del club. Por supuesto, también puedes interpretar la tradición libremente y meterte al mar en otro momento o en otra playa cercana. ¡No serás el único! Es una manera liberadora y vigorizante de entrar en el nuevo año. No podemos asegurar que traiga suerte, pero desde luego, nunca olvidarás este momento. Cabalgata de los Reyes Magos (¡y las roscas!) A Barcelona los Reyes llegan en barco al Port Vell puntualmente a las 16 horas el 5 de enero, y las autoridades de la ciudad les dan la bienvenida para después iniciar su cabalgata por las calles principales de la ciudad. No tienes que ser un niño para disfrutar del espectáculo, una oportunidad para interactuar con la gran diversidad de barceloneses (y recolectar dulces de los que los Reyes arrojan al público). Antes de que termine el día 5, para seguir con la vena de la dulzura, aprovecha para comprar una rosca de Reyes (“tortell de Reis” en catalán) que proliferan en todas las pastelerías de la ciudad. Prueba las de La Colmena, donde también fabrican unos famosos caramelos de miel, o aventúrate al barrio más fino de la ciudad y visita la legendaria pastelería Foix de Sarrià. Así, el día 6 podrás dar cierre oficial a la temporada navideña como se merece: acompañando el café de la mañana con un buen pedazo de rosca. Si te toca la figurita, te podrás poner la corona. De compras: mercadillos de pulgas A la fiebre de las compras navideñas le sigue la fiebre de las rebajas, pero ya que estás en Barcelona, en vez de ir a las tiendas que puedes encontrar en todas las ciudades del mundo, por qué no mejor explorar algunos de sus mercados de antigüedades, vintage y de pulgas. Dos iniciativas hermanas que comparten la misma filosofía, el Flea y Fleadonia son el lugar para encontrar tesoros de segunda mano, discos, libros y objetos curiosos. Fleadonia se celebra el primer domingo de cada mes en la Plaça Salvador Seguí, y el Flea, el segundo domingo de cada mes en la Plaça Blanquerna, en el Raval. Pero el peso pesado de los mercados de pulgas barceloneses es sin duda el Encants Vells, también conocido como el Mercat de Belcaire, que presume de ser uno de los más antiguos de Europa: se conoce que empezó por ahí del lejano año de 1300. Aquí hay de todo: segunda mano, chácharas de todo tipo, y gangas para parar un tren. Las fiestas de San Antonio Abad En catalán se llama la Festa dels Tres Tombs, pero no hay ninguna tumba involucrada. “Tomb” quiere decir “vuelta” o “vez”, y es que tradicionalmente durante esta festividad religiosa en honor a San Antonio Abad, la gente y sus animales daban tres vueltas a la ruta de la procesión. Hoy en día solo se da una vuelta, pero es lo suficientemente larga para durar casi todo el día. Se celebra el sábado posterior al 17 de enero. San Antonio es el patrón de los animales domésticos, y por eso la gente lleva a sus mascotas para ser bendecidas por el párroco de la iglesia de mismo santo. En la procesión destacan los carruajes tirados por caballos y burros, pero también la gente lleva a sus perros y gatos, y algún que otro ratoncito. Tradicionalmente se hacia la rifa de un cerdo, algo que hoy en día el premio se ha sustituido por una serie de productos porcinos que aportan los charcuteros del barrio. No te pierdas el inicio de la procesión: desde hace unos años, y con la colaboración de la Sociedad de Palomas Mensajeras de Cataluña, se sueltan 150 palomas, que representan 150 deseos colectivos de la ciudad de Barcelona. A San Antoni también se le celebra en el barrio de Gracia con hogueras y música, una fiesta importada de Mallorca que ha encontrado arraigo en la capital catalana, y sucede durante el último fin de semana de enero. El sábado hay verbena popular con bailes tradicionales en la plaza de la Virreina. En resumen... ¡Ánimate a conocer Barcelona en enero! Podrás disfrutar de la ciudad como un verdadero barcelonés, sin aglomeraciones en las atracciones principales, y aunque los días son cortos, las noches son inagotables y hay muchísimas cosas que celebrar. Visita la página de Go City para obtener información sobre cómo ahorrar hasta un 49% en las entradas a las atracciones principales de Barcelona. ¿Qué hacer en Barcelona en enero? ¡Muchísimas cosas! Las celebraciones navideñas en Barcelona se extienden hasta bien entrado el mes: a la gran fiesta de Año Nuevo le siguen los entrañables Reyes Magos con sus regalos y roscas, las rebajas de enero son una gran excusa para hacer compras, y a mediados de mes se celebra la “Festa dels Tres Tombs”. Los precios de temporada baja en hoteles y vuelos son beneficios nada desdeñables del privilegio de viajar cuando no tanta gente escoge hacerlo. Y todas las atracciones principales de la ciudad siguen ahí, esperándote. En enero Barcelona muestra su rostro más auténtico. Aquí tienes cuatro planes para descubrirlo. Nochevieja y Año Nuevo Como en todas las ciudades españolas, en Barcelona se recibe el Año Nuevo con bombo y platillo, es decir, con cohetes, cava, doce uvas, y alegría en cada casa y cada esquina. Muchos hoteles y restaurantes ofrecen cenas especiales de Nochevieja, y las discotecas y clubs organizan fiestas (los llamados “cotillones”). Desde el 2013, el lugar “oficial” para presenciar la cuenta atrás del año que se va es la Fuente Mágica de Monjuïc, muy cerca de la Plaza de España y colindante con el barrio Poble Espanyol, a donde mucha gente se va después del espectáculo de la fuente para continuar con la fiesta. Por otras zonas de la ciudad también encontrarás muchos bares abiertos, llenos de gente, con avenidas y plazas concurridas toda la noche (especialmente a partir de las 2AM) hasta el amanecer. Únete a la locura del primer baño del año en la Barceloneta, si las condiciones sanitarias (y climáticas) lo permiten. Organizado por el Club Natació Atlètic-Barceloneta desde 1996, los cientos de participantes de todas las edades aportan una cantidad de dinero simbólica como donación para una causa social, y se echan en masa a las frías aguas del Mediterráneo, muchos de ellos disfrazados de Santa Claus. La cita es a las 12 del mediodía el 1 de enero en la playa de San Sebastián, en frente del club. Por supuesto, también puedes interpretar la tradición libremente y meterte al mar en otro momento o en otra playa cercana. ¡No serás el único! Es una manera liberadora y vigorizante de entrar en el nuevo año. No podemos asegurar que traiga suerte, pero desde luego, nunca olvidarás este momento. Cabalgata de los Reyes Magos (¡y las roscas!) A Barcelona los Reyes llegan en barco al Port Vell puntualmente a las 16 horas el 5 de enero, y las autoridades de la ciudad les dan la bienvenida para después iniciar su cabalgata por las calles principales de la ciudad. No tienes que ser un niño para disfrutar del espectáculo, una oportunidad para interactuar con la gran diversidad de barceloneses (y recolectar dulces de los que los Reyes arrojan al público). Antes de que termine el día 5, para seguir con la vena de la dulzura, aprovecha para comprar una rosca de Reyes (“tortell de Reis” en catalán) que proliferan en todas las pastelerías de la ciudad. Prueba las de La Colmena, donde también fabrican unos famosos caramelos de miel, o aventúrate al barrio más fino de la ciudad y visita la legendaria pastelería Foix de Sarrià. Así, el día 6 podrás dar cierre oficial a la temporada navideña como se merece: acompañando el café de la mañana con un buen pedazo de rosca. Si te toca la figurita, te podrás poner la corona. De compras: mercadillos de pulgas A la fiebre de las compras navideñas le sigue la fiebre de las rebajas, pero ya que estás en Barcelona, en vez de ir a las tiendas que puedes encontrar en todas las ciudades del mundo, por qué no mejor explorar algunos de sus mercados de antigüedades, vintage y de pulgas. Dos iniciativas hermanas que comparten la misma filosofía, el Flea y Fleadonia son el lugar para encontrar tesoros de segunda mano, discos, libros y objetos curiosos. Fleadonia se celebra el primer domingo de cada mes en la Plaça Salvador Seguí, y el Flea, el segundo domingo de cada mes en la Plaça Blanquerna, en el Raval. Pero el peso pesado de los mercados de pulgas barceloneses es sin duda el Encants Vells, también conocido como el Mercat de Belcaire, que presume de ser uno de los más antiguos de Europa: se conoce que empezó por ahí del lejano año de 1300. Aquí hay de todo: segunda mano, chácharas de todo tipo, y gangas para parar un tren. Las fiestas de San Antonio Abad En catalán se llama la Festa dels Tres Tombs, pero no hay ninguna tumba involucrada. “Tomb” quiere decir “vuelta” o “vez”, y es que tradicionalmente durante esta festividad religiosa en honor a San Antonio Abad, la gente y sus animales daban tres vueltas a la ruta de la procesión. Hoy en día solo se da una vuelta, pero es lo suficientemente larga para durar casi todo el día. Se celebra el sábado posterior al 17 de enero. San Antonio es el patrón de los animales domésticos, y por eso la gente lleva a sus mascotas para ser bendecidas por el párroco de la iglesia de mismo santo. En la procesión destacan los carruajes tirados por caballos y burros, pero también la gente lleva a sus perros y gatos, y algún que otro ratoncito. Tradicionalmente se hacia la rifa de un cerdo, algo que hoy en día el premio se ha sustituido por una serie de productos porcinos que aportan los charcuteros del barrio. No te pierdas el inicio de la procesión: desde hace unos años, y con la colaboración de la Sociedad de Palomas Mensajeras de Cataluña, se sueltan 150 palomas, que representan 150 deseos colectivos de la ciudad de Barcelona. A San Antoni también se le celebra en el barrio de Gracia con hogueras y música, una fiesta importada de Mallorca que ha encontrado arraigo en la capital catalana, y sucede durante el último fin de semana de enero. El sábado hay verbena popular con bailes tradicionales en la plaza de la Virreina. En resumen... ¡Ánimate a conocer Barcelona en enero! Podrás disfrutar de la ciudad como un verdadero barcelonés, sin aglomeraciones en las atracciones principales, y aunque los días son cortos, las noches son inagotables y hay muchísimas cosas que celebrar. Visita la página de Go City para obtener información sobre cómo ahorrar hasta un 49% en las entradas a las atracciones principales de Barcelona. ¿Qué hacer en Barcelona en enero? ¡Muchísimas cosas! Las celebraciones navideñas en Barcelona se extienden hasta bien entrado el mes: a la gran fiesta de Año Nuevo le siguen los entrañables Reyes Magos con sus regalos y roscas, las rebajas de enero son una gran excusa para hacer compras, y a mediados de mes se celebra la “Festa dels Tres Tombs”. Los precios de temporada baja en hoteles y vuelos son beneficios nada desdeñables del privilegio de viajar cuando no tanta gente escoge hacerlo. Y todas las atracciones principales de la ciudad siguen ahí, esperándote. En enero Barcelona muestra su rostro más auténtico. Aquí tienes cuatro planes para descubrirlo. Nochevieja y Año Nuevo Como en todas las ciudades españolas, en Barcelona se recibe el Año Nuevo con bombo y platillo, es decir, con cohetes, cava, doce uvas, y alegría en cada casa y cada esquina. Muchos hoteles y restaurantes ofrecen cenas especiales de Nochevieja, y las discotecas y clubs organizan fiestas (los llamados “cotillones”). Desde el 2013, el lugar “oficial” para presenciar la cuenta atrás del año que se va es la Fuente Mágica de Monjuïc, muy cerca de la Plaza de España y colindante con el barrio Poble Espanyol, a donde mucha gente se va después del espectáculo de la fuente para continuar con la fiesta. Por otras zonas de la ciudad también encontrarás muchos bares abiertos, llenos de gente, con avenidas y plazas concurridas toda la noche (especialmente a partir de las 2AM) hasta el amanecer. Únete a la locura del primer baño del año en la Barceloneta, si las condiciones sanitarias (y climáticas) lo permiten. Organizado por el Club Natació Atlètic-Barceloneta desde 1996, los cientos de participantes de todas las edades aportan una cantidad de dinero simbólica como donación para una causa social, y se echan en masa a las frías aguas del Mediterráneo, muchos de ellos disfrazados de Santa Claus. La cita es a las 12 del mediodía el 1 de enero en la playa de San Sebastián, en frente del club. Por supuesto, también puedes interpretar la tradición libremente y meterte al mar en otro momento o en otra playa cercana. ¡No serás el único! Es una manera liberadora y vigorizante de entrar en el nuevo año. No podemos asegurar que traiga suerte, pero desde luego, nunca olvidarás este momento. Cabalgata de los Reyes Magos (¡y las roscas!) A Barcelona los Reyes llegan en barco al Port Vell puntualmente a las 16 horas el 5 de enero, y las autoridades de la ciudad les dan la bienvenida para después iniciar su cabalgata por las calles principales de la ciudad. No tienes que ser un niño para disfrutar del espectáculo, una oportunidad para interactuar con la gran diversidad de barceloneses (y recolectar dulces de los que los Reyes arrojan al público). Antes de que termine el día 5, para seguir con la vena de la dulzura, aprovecha para comprar una rosca de Reyes (“tortell de Reis” en catalán) que proliferan en todas las pastelerías de la ciudad. Prueba las de La Colmena, donde también fabrican unos famosos caramelos de miel, o aventúrate al barrio más fino de la ciudad y visita la legendaria pastelería Foix de Sarrià. Así, el día 6 podrás dar cierre oficial a la temporada navideña como se merece: acompañando el café de la mañana con un buen pedazo de rosca. Si te toca la figurita, te podrás poner la corona. De compras: mercadillos de pulgas A la fiebre de las compras navideñas le sigue la fiebre de las rebajas, pero ya que estás en Barcelona, en vez de ir a las tiendas que puedes encontrar en todas las ciudades del mundo, por qué no mejor explorar algunos de sus mercados de antigüedades, vintage y de pulgas. Dos iniciativas hermanas que comparten la misma filosofía, el Flea y Fleadonia son el lugar para encontrar tesoros de segunda mano, discos, libros y objetos curiosos. Fleadonia se celebra el primer domingo de cada mes en la Plaça Salvador Seguí, y el Flea, el segundo domingo de cada mes en la Plaça Blanquerna, en el Raval. Pero el peso pesado de los mercados de pulgas barceloneses es sin duda el Encants Vells, también conocido como el Mercat de Belcaire, que presume de ser uno de los más antiguos de Europa: se conoce que empezó por ahí del lejano año de 1300. Aquí hay de todo: segunda mano, chácharas de todo tipo, y gangas para parar un tren. Las fiestas de San Antonio Abad En catalán se llama la Festa dels Tres Tombs, pero no hay ninguna tumba involucrada. “Tomb” quiere decir “vuelta” o “vez”, y es que tradicionalmente durante esta festividad religiosa en honor a San Antonio Abad, la gente y sus animales daban tres vueltas a la ruta de la procesión. Hoy en día solo se da una vuelta, pero es lo suficientemente larga para durar casi todo el día. Se celebra el sábado posterior al 17 de enero. San Antonio es el patrón de los animales domésticos, y por eso la gente lleva a sus mascotas para ser bendecidas por el párroco de la iglesia de mismo santo. En la procesión destacan los carruajes tirados por caballos y burros, pero también la gente lleva a sus perros y gatos, y algún que otro ratoncito. Tradicionalmente se hacia la rifa de un cerdo, algo que hoy en día el premio se ha sustituido por una serie de productos porcinos que aportan los charcuteros del barrio. No te pierdas el inicio de la procesión: desde hace unos años, y con la colaboración de la Sociedad de Palomas Mensajeras de Cataluña, se sueltan 150 palomas, que representan 150 deseos colectivos de la ciudad de Barcelona. A San Antoni también se le celebra en el barrio de Gracia con hogueras y música, una fiesta importada de Mallorca que ha encontrado arraigo en la capital catalana, y sucede durante el último fin de semana de enero. El sábado hay verbena popular con bailes tradicionales en la plaza de la Virreina. En resumen... ¡Ánimate a conocer Barcelona en enero! Podrás disfrutar de la ciudad como un verdadero barcelonés, sin aglomeraciones en las atracciones principales, y aunque los días son cortos, las noches son inagotables y hay muchísimas cosas que celebrar. Visita la página de Go City para obtener información sobre cómo ahorrar hasta un 49% en las entradas a las atracciones principales de Barcelona. ¿Qué hacer en Barcelona en enero? ¡Muchísimas cosas! Las celebraciones navideñas en Barcelona se extienden hasta bien entrado el mes: a la gran fiesta de Año Nuevo le siguen los entrañables Reyes Magos con sus regalos y roscas, las rebajas de enero son una gran excusa para hacer compras, y a mediados de mes se celebra la “Festa dels Tres Tombs”. Los precios de temporada baja en hoteles y vuelos son beneficios nada desdeñables del privilegio de viajar cuando no tanta gente escoge hacerlo. Y todas las atracciones principales de la ciudad siguen ahí, esperándote. En enero Barcelona muestra su rostro más auténtico. Aquí tienes cuatro planes para descubrirlo. Nochevieja y Año Nuevo Como en todas las ciudades españolas, en Barcelona se recibe el Año Nuevo con bombo y platillo, es decir, con cohetes, cava, doce uvas, y alegría en cada casa y cada esquina. Muchos hoteles y restaurantes ofrecen cenas especiales de Nochevieja, y las discotecas y clubs organizan fiestas (los llamados “cotillones”). Desde el 2013, el lugar “oficial” para presenciar la cuenta atrás del año que se va es la Fuente Mágica de Monjuïc, muy cerca de la Plaza de España y colindante con el barrio Poble Espanyol, a donde mucha gente se va después del espectáculo de la fuente para continuar con la fiesta. Por otras zonas de la ciudad también encontrarás muchos bares abiertos, llenos de gente, con avenidas y plazas concurridas toda la noche (especialmente a partir de las 2AM) hasta el amanecer. Únete a la locura del primer baño del año en la Barceloneta, si las condiciones sanitarias (y climáticas) lo permiten. Organizado por el Club Natació Atlètic-Barceloneta desde 1996, los cientos de participantes de todas las edades aportan una cantidad de dinero simbólica como donación para una causa social, y se echan en masa a las frías aguas del Mediterráneo, muchos de ellos disfrazados de Santa Claus. La cita es a las 12 del mediodía el 1 de enero en la playa de San Sebastián, en frente del club. Por supuesto, también puedes interpretar la tradición libremente y meterte al mar en otro momento o en otra playa cercana. ¡No serás el único! Es una manera liberadora y vigorizante de entrar en el nuevo año. No podemos asegurar que traiga suerte, pero desde luego, nunca olvidarás este momento. Cabalgata de los Reyes Magos (¡y las roscas!) A Barcelona los Reyes llegan en barco al Port Vell puntualmente a las 16 horas el 5 de enero, y las autoridades de la ciudad les dan la bienvenida para después iniciar su cabalgata por las calles principales de la ciudad. No tienes que ser un niño para disfrutar del espectáculo, una oportunidad para interactuar con la gran diversidad de barceloneses (y recolectar dulces de los que los Reyes arrojan al público). Antes de que termine el día 5, para seguir con la vena de la dulzura, aprovecha para comprar una rosca de Reyes (“tortell de Reis” en catalán) que proliferan en todas las pastelerías de la ciudad. Prueba las de La Colmena, donde también fabrican unos famosos caramelos de miel, o aventúrate al barrio más fino de la ciudad y visita la legendaria pastelería Foix de Sarrià. Así, el día 6 podrás dar cierre oficial a la temporada navideña como se merece: acompañando el café de la mañana con un buen pedazo de rosca. Si te toca la figurita, te podrás poner la corona. De compras: mercadillos de pulgas A la fiebre de las compras navideñas le sigue la fiebre de las rebajas, pero ya que estás en Barcelona, en vez de ir a las tiendas que puedes encontrar en todas las ciudades del mundo, por qué no mejor explorar algunos de sus mercados de antigüedades, vintage y de pulgas. Dos iniciativas hermanas que comparten la misma filosofía, el Flea y Fleadonia son el lugar para encontrar tesoros de segunda mano, discos, libros y objetos curiosos. Fleadonia se celebra el primer domingo de cada mes en la Plaça Salvador Seguí, y el Flea, el segundo domingo de cada mes en la Plaça Blanquerna, en el Raval. Pero el peso pesado de los mercados de pulgas barceloneses es sin duda el Encants Vells, también conocido como el Mercat de Belcaire, que presume de ser uno de los más antiguos de Europa: se conoce que empezó por ahí del lejano año de 1300. Aquí hay de todo: segunda mano, chácharas de todo tipo, y gangas para parar un tren. Las fiestas de San Antonio Abad En catalán se llama la Festa dels Tres Tombs, pero no hay ninguna tumba involucrada. “Tomb” quiere decir “vuelta” o “vez”, y es que tradicionalmente durante esta festividad religiosa en honor a San Antonio Abad, la gente y sus animales daban tres vueltas a la ruta de la procesión. Hoy en día solo se da una vuelta, pero es lo suficientemente larga para durar casi todo el día. Se celebra el sábado posterior al 17 de enero. San Antonio es el patrón de los animales domésticos, y por eso la gente lleva a sus mascotas para ser bendecidas por el párroco de la iglesia de mismo santo. En la procesión destacan los carruajes tirados por caballos y burros, pero también la gente lleva a sus perros y gatos, y algún que otro ratoncito. Tradicionalmente se hacia la rifa de un cerdo, algo que hoy en día el premio se ha sustituido por una serie de productos porcinos que aportan los charcuteros del barrio. No te pierdas el inicio de la procesión: desde hace unos años, y con la colaboración de la Sociedad de Palomas Mensajeras de Cataluña, se sueltan 150 palomas, que representan 150 deseos colectivos de la ciudad de Barcelona. A San Antoni también se le celebra en el barrio de Gracia con hogueras y música, una fiesta importada de Mallorca que ha encontrado arraigo en la capital catalana, y sucede durante el último fin de semana de enero. El sábado hay verbena popular con bailes tradicionales en la plaza de la Virreina. En resumen... ¡Ánimate a conocer Barcelona en enero! Podrás disfrutar de la ciudad como un verdadero barcelonés, sin aglomeraciones en las atracciones principales, y aunque los días son cortos, las noches son inagotables y hay muchísimas cosas que celebrar. Visita la página de Go City para obtener información sobre cómo ahorrar hasta un 49% en las entradas a las atracciones principales de Barcelona.
Anna Rivero
Un arcoíris sobre los tejados de Barcelona
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Qué hacer en Barcelona por el Día del Orgullo

Barcelona siempre ha sido toda una pionera. No es de extrañar que la capital catalana fuera la primera ciudad española en celebrar una marcha del Orgullo allá por 1977, cuando unos pocos cientos de personas protestaron por las Ramblas en nombre del Frente de Liberación Gay de Cataluña. Hoy, la celebración se ha convertido en uno de los festivales LGBTQ+ más grandes de España y, durante dos semanas de julio, las calles se transforman en un océano de vibrantes banderas arcoíris. Esta multitudinaria celebración del amor, la diversidad y la inclusión (conocida de diversas formas como Barcelona Pride, Barcelona Gay Pride y Pride! BCN) culmina con un colorido desfile a mediados de mes que atrae a cerca de un cuarto de millón de participantes y espectadores, además de una serie de conciertos y fiestas de clausura que revolucionan Barcelona. Sigue leyendo nuestra guía de los mejores planes en Barcelona para el Día del Orgullo y sus alrededores…El desfile del Orgullo de Barcelona El desfile del Orgullo de Barcelona es (casi) el gran final de una serie de eventos espectaculares que tienen lugar por toda la ciudad durante la primera quincena de julio. Teniendo en cuenta que el mediodía puede ser muy caluroso en verano, el desfile comienza a unas agradables 18:00, trazando un colorido recorrido que empieza en el parque de las Tres Xemeneies, llamado así por las tres chimeneas industriales que dominan el horizonte. El desfile dibuja un arcoíris a lo largo de la avenida del Paral·lel antes de girar hacia la avenida de la Reina Maria Cristina y el Palau Nacional, sede del Pride Village y del escenario principal. Te esperan carrozas extravagantes, temazos de fiesta, disfraces descabellados y boas de plumas a raudales. Llega con tiempo para coger sitio junto a las vallas que bordean la ruta y después dirígete al enorme concierto gratuito y a la fiesta posterior junto al escenario del Orgullo. Este lugar a los pies de la colina de Montjuïc es el epicentro de todo lo relacionado con el Orgullo durante las dos semanas de celebración, con actuaciones diarias, talleres, eventos comunitarios y mucho más, además de comida y bebida.Más eventos del Orgullo de Barcelona La variedad de eventos previos al desfile y al concierto es tan colorida como diversa. El programa cambia cada año, pero hay varios clásicos del festival que suelen repetirse. Entre ellos se incluyen: Gala Miss Drag Pride. Los reyes y reinas del drag con más talento de Barcelona y de fuera se reúnen para actuar ante un jurado de expertos (con atuendos drag espectaculares, por supuesto). El evento, lo más parecido a vivir RuPaul’s Drag Race sin el propio RuPaul, suele celebrarse en el club Maria Cristina. La carrera de tacones. Este evento es exactamente lo que parece: una carrera de tacones de alta velocidad, alto octanaje y alto riesgo hacia la meta, donde los corredores dejan de lado temporalmente el espíritu de amor y aceptación del festival en busca de un objetivo mayor: el dinero. Prepárate para tropezones, caídas y muchas risas en este espectáculo del Orgullo, tan cómico como competitivo. El Pride Village. Con el precioso Palau Nacional (en la foto) como telón de fondo, el Pride Village es tu punto de referencia único para todo lo relacionado con el colectivo LGBTQ+ durante el festival. Hablamos de exposiciones, puestos de información, bares, puestos de comida e incluso una zona de actividades para niños; el Orgullo de Barcelona se centra mucho en la familia y muchos de los eventos están abiertos a participantes de todas las edades. Sí: ¡incluso la Carrera de Tacones! Aquí también es donde se celebran las fiestas de apertura y clausura, con DJ internacionales, bandas en directo, artistas drag y bailarines entre los muchos artistas que pasan por el escenario. Ocio nocturno durante el Orgullo de Barcelona Barcelona es una ciudad acogedora con el colectivo LGBTQ+ y la vida nocturna es excelente durante todo el año. Hay muchísimos bares y discotecas para elegir, pero la terraza en la azotea del sky bar de la cadena de hoteles Axel es una de las mejores. No solo el ambiente es genial, sino que también tiene piscina, tumbonas, una variada carta de cócteles y unas vistas espléndidas de los tejados del Eixample, el distrito LGBTQ+ conocido cariñosamente como "Gayxample" por algunos lugareños. El legendario Safari Club también está cerca del Eixample y de la plaza de España (que ya de por sí es un punto de encuentro durante el mes del Orgullo). Las fiestas habituales en Safari incluyen "Bananas" los viernes por la noche y "YASS!" los sábados, que lógicamente están aún más concurridas y animadas durante el Orgullo. La fiesta mensual Matinée (solo para hombres) es otro de los grandes eventos del Orgullo y se celebra desde la medianoche hasta altas horas de la madrugada. Consulta la agenda local para conocer detalles, fechas y más información sobre todo lo anterior, además de muchas otras grandes noches de fiesta que tienen lugar en Barcelona durante el Orgullo.Lo mejor del resto: qué hacer durante el Orgullo de Barcelona ¡Es verano! ¡Es el Orgullo! ¡Es Barcelona! ¿Qué mejor manera de pasar las largas horas de luz que en una de las playas de la ciudad? La más cercana al centro es la playa de San Sebastián, que reconocerás por el enorme hotel en forma de vela en su extremo sur. O dirígete al norte por la costa hasta el barrio de Poblenou para visitar la playa de la Mar Bella, donde el nudismo es opcional. ¿Te apetece una excursión playera de un día? Pon rumbo a la playa de la Bassa Rodona, a pocos kilómetros al sur de la ciudad, en la vecina Sitges. Todas estas playas son lugares muy pintorescos, de arena y perfectos para tomar el sol en un ambiente inclusivo.También querrás pasarte por el acogedor barrio del Eixample, lo que te da una excusa perfecta para contemplar algunas de las obras arquitectónicas más asombrosas del modernismo catalán de Antoni Gaudí. Hablamos de la emblemática Sagrada Familia, así como de esas extraordinarias maravillas que son la Casa Batlló y la Casa Milà (también conocida como La Pedrera). La entrada a las tres está incluida en el pase Go Barcelona, que también te da acceso a muchos otros lugares imprescindibles de Barcelona, como… Una visita guiada a otra de las obras maestras de Gaudí: el increíble y fotogénico Park Güell (en la foto de arriba). Un tour turístico a bordo del autobús descapotable de Barcelona. Un delicioso tour de degustación de tapas. Un viaje en el teleférico de Barcelona. Entrada a los disparatados mundos del Museum of Illusions y el Big Fun Museum. Entrada al Museo Picasso y un tour a pie por los antiguos rincones del maestro en Barcelona. Un tour a pie por los mejores mercados de Barcelona. … ¡y muchos más! Descubre más y consigue aquí tu pase para las atracciones de Barcelona.Más cosas que hacer en BarcelonaLas mejores actividades de verano en BarcelonaLos mejores parques de BarcelonaGuía de los barrios de BarcelonaCosas gratis que hacer en BarcelonaLas trampas para turistas que debes evitar en Barcelona
Stuart Bak
Stuart Bak
El Corte Ingles shopping mall adorned in Christmas lights
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Barcelona en diciembre

¿Te estás preguntando si diciembre es buen momento para visitar Barcelona, la ciudad que TODO el mundo visita en verano? La respuesta es un rotundo sí, afirmativo, yes. Es más, algunos te dirán que tal vez sea el mejor momento para venir. En verano hace demasiado calor... El solsticio de invierno en la ciudad junto al mar El invierno mediterráneo es por lo general templado, con temperaturas entre los 9o y los 15o C, y rara vez llueve (diciembre es uno de los meses más secos en esta ciudad). Los barceloneses andan en modo festivo, y las calles de la ciudad se animan con mercaditos, ferias e iluminación navideñas. No hay mucho turismo extranjero, así que las filas para las grandes atracciones (como la Sagrada Familia) son mucho más cortas, o inexistentes. Podrás ver el pesebre de la plaza Sant Jaume (y como un auténtico barcelonés, criticarlo); comprar adornos navideños y figuras para el nacimiento en la feria de Santa Llúcia; tomarte un chocolate caliente con churros o con los melindros típicos; salir de excursión a Gerona, o incluso darte un baño vigorizante en la Barceloneta. Pesebres, caganers y el Tió de Nadal Como en muchos países del mundo, la Navidad se celebra en Barcelona con regalos, cenas y comidas con la familia, y reuniones festivas con los amigos y colegas. Pero hay algunas cosas peculiares de Cataluña que tal vez te llamen la atención cuando visites la ciudad en esta época. Una de ellas es la proliferación de nacimientos, que aquí les llaman “pesebres” o “belenes”. Los verás en cada barrio y en muchos de los escaparates de las tiendas. El más famoso de todos y que siempre da mucho de que hablar es el de la plaza Sant Jaume. Cada año, este pesebre corre a cargo de algún artista o diseñador y la polémica nunca falta. Otros pesebres famosos son el del Museu Marès, y el de la Parroquia de Nuestra Señora de Belén (que además es una iglesia preciosa en el barrio del Raval). Para responder a la demanda de la tradición de los nacimientos existen las ferias navideñas donde comprar todo lo necesario para montar el propio en casa. La clásica es la Fira de Santa Llúcia, en la explanada frente a la catedral de Barcelona, con ya más de dos siglos de tradición; otra feria importante es la que se arma frente a la Sagrada Familia. Hay una peculiaridad de la Navidad catalana que suele sorprender a los fuereños por su escatología. Son los dos personajes típicos de las decoraciones navideñas catalanas: el caganers, una figurita que se coloca en algún lugar discreto del nacimiento porque está, en fin, aliviando sus necesidades fisiológicas, y el Tió de Nadal (“tronco de Navidad”), literalmente un tronco de madera con carita simpática que los niños tienen la responsabilidad de cuidar, pero que también “caga” dulces si lo golpean con un palo, y por eso también se conoce como “Caga Tió”. Hay uno en cada casa. Los caganers suelen hacer referencia a alguna celebridad de la actualidad (incluyendo futbolistas, políticos y algún papa que otro), están totalmente aprobados por las autoridades eclesiásticas, y dicen que traen buena suerte. No pierdas la oportunidad de llevarte unos cuantos a casa. Chocolaterías tradicionales en Barcelona Las chocolaterías tienen una larga tradición en Barcelona. Muchas todavía llevan la palabra “granja” en el nombre, porque antiguamente en ellas se vendía leche y productos lácteos de las granjas de los alrededores de la ciudad. Todavía quedan algunas muy antiguas, como la Granja Viader, donde te recomendamos mucho ir porque además de servir un delicioso chocolate, es un local precioso. Prueba el chocolate suizo acompañado de los típicos melindros crujientes (hay que mojar el melindro en el chocolate, claro). El “suizo”, tradición invernal de Barcelona, es un chocolate a la taza espeso que se sirve con una generosa cantidad de crema batida encima. Hay mucha controversia sobre el tema, pero tal vez uno de los mejores suizos de Barcelona lo encuentres en La Nena. Y para completar el tour chocolatero, pasea por la calle Petrixol, “la calle del chocolate”, un paraíso para los apasionados del alimento de los dioses mexicanos. Gerona medieval: excursión de un día Gerona (Girona, en catalán) es una excelente opción para, ya que estás por ahí, conocer una ciudad preciosa que a menudo los turistas pasan por alto. Se encuentra a una hora y media de distancia al norte de Barcelona, ya sea en tren o en coche, y además de estar llena de edificios medievales históricos, es un destino en sí para los gastrónomos apasionados. Si estás un poco al tanto del mundo de la gastronomía, seguramente te suenen los hermanos Roca. Gerona es su cuartel principal, donde se encuentra su premiadísimo restaurante Celler de Can Roca (uno de los mejores del mundo según los expertos). Aquí no se puede venir de improviso: las reservaciones se hacen con al menos un año de antelación. Massana es otro restaurante famoso de Girona, con una estrella Michelin, donde no es tan complicado reservar. Lo cierto es que es difícil comer mal en esta ciudad. Pero simplemente ver esta ciudad merece la pena el esfuerzo del viaje. Tiene un barrio judío medieval, el Call, muy bien preservado, y una catedral gótica impresionante; hay restos de construcciones romanas, casas preciosas que dan al río, puentes que lo cruzan, y murallas de 2,000 años. Para intrépidos: la Barceloneta en diciembre No olvides empacar tu traje de baño cuando vengas a Barcelona en diciembre. Lo decimos en serio. Los baños invernales en las playas de la Barceloneta son una tradición local. Ven preparado con ropa de abrigo y una buena toalla, entra al mar, aguanta al menos un minuto, y cuando salgas te sentirás como otra persona (en cuanto vuelvas a sentir tus extremidades). Además, las cafeterías del barrio de la Barceloneta te esperan con una taza de café con leche caliente, o un caldito para recuperar. Te aseguramos que no serás el único loco en la playa. En resumen... ¡Sí, es buena idea viajar a Barcelona en diciembre! Ven y disfruta de todas las atracciones a tus anchas, y descubre otras que sólo suceden durante este mes, como las ferias navideñas y los pesebres. Y no olvides llevarte tu caganer favorito para la buena suerte. En Go City nos gusta ayudarte a hacer tu viaje más fácil. Consulta nuestras ofertas de pases en Barcelona. Con ellos podrás ahorrar muchísimo en las entradas a las atracciones más importantes de la ciudad, y quien sabe, tal vez te inspiremos a hacer cosas que no habías contemplado. ¡Viaja al máximo con Go City! ¿Te estás preguntando si diciembre es buen momento para visitar Barcelona, la ciudad que TODO el mundo visita en verano? La respuesta es un rotundo sí, afirmativo, yes. Es más, algunos te dirán que tal vez sea el mejor momento para venir. En verano hace demasiado calor... El solsticio de invierno en la ciudad junto al mar El invierno mediterráneo es por lo general templado, con temperaturas entre los 9o y los 15o C, y rara vez llueve (diciembre es uno de los meses más secos en esta ciudad). Los barceloneses andan en modo festivo, y las calles de la ciudad se animan con mercaditos, ferias e iluminación navideñas. No hay mucho turismo extranjero, así que las filas para las grandes atracciones (como la Sagrada Familia) son mucho más cortas, o inexistentes. Podrás ver el pesebre de la plaza Sant Jaume (y como un auténtico barcelonés, criticarlo); comprar adornos navideños y figuras para el nacimiento en la feria de Santa Llúcia; tomarte un chocolate caliente con churros o con los melindros típicos; salir de excursión a Gerona, o incluso darte un baño vigorizante en la Barceloneta. Pesebres, caganers y el Tió de Nadal Como en muchos países del mundo, la Navidad se celebra en Barcelona con regalos, cenas y comidas con la familia, y reuniones festivas con los amigos y colegas. Pero hay algunas cosas peculiares de Cataluña que tal vez te llamen la atención cuando visites la ciudad en esta época. Una de ellas es la proliferación de nacimientos, que aquí les llaman “pesebres” o “belenes”. Los verás en cada barrio y en muchos de los escaparates de las tiendas. El más famoso de todos y que siempre da mucho de que hablar es el de la plaza Sant Jaume. Cada año, este pesebre corre a cargo de algún artista o diseñador y la polémica nunca falta. Otros pesebres famosos son el del Museu Marès, y el de la Parroquia de Nuestra Señora de Belén (que además es una iglesia preciosa en el barrio del Raval). Para responder a la demanda de la tradición de los nacimientos existen las ferias navideñas donde comprar todo lo necesario para montar el propio en casa. La clásica es la Fira de Santa Llúcia, en la explanada frente a la catedral de Barcelona, con ya más de dos siglos de tradición; otra feria importante es la que se arma frente a la Sagrada Familia. Hay una peculiaridad de la Navidad catalana que suele sorprender a los fuereños por su escatología. Son los dos personajes típicos de las decoraciones navideñas catalanas: el caganers, una figurita que se coloca en algún lugar discreto del nacimiento porque está, en fin, aliviando sus necesidades fisiológicas, y el Tió de Nadal (“tronco de Navidad”), literalmente un tronco de madera con carita simpática que los niños tienen la responsabilidad de cuidar, pero que también “caga” dulces si lo golpean con un palo, y por eso también se conoce como “Caga Tió”. Hay uno en cada casa. Los caganers suelen hacer referencia a alguna celebridad de la actualidad (incluyendo futbolistas, políticos y algún papa que otro), están totalmente aprobados por las autoridades eclesiásticas, y dicen que traen buena suerte. No pierdas la oportunidad de llevarte unos cuantos a casa. Chocolaterías tradicionales en Barcelona Las chocolaterías tienen una larga tradición en Barcelona. Muchas todavía llevan la palabra “granja” en el nombre, porque antiguamente en ellas se vendía leche y productos lácteos de las granjas de los alrededores de la ciudad. Todavía quedan algunas muy antiguas, como la Granja Viader, donde te recomendamos mucho ir porque además de servir un delicioso chocolate, es un local precioso. Prueba el chocolate suizo acompañado de los típicos melindros crujientes (hay que mojar el melindro en el chocolate, claro). El “suizo”, tradición invernal de Barcelona, es un chocolate a la taza espeso que se sirve con una generosa cantidad de crema batida encima. Hay mucha controversia sobre el tema, pero tal vez uno de los mejores suizos de Barcelona lo encuentres en La Nena. Y para completar el tour chocolatero, pasea por la calle Petrixol, “la calle del chocolate”, un paraíso para los apasionados del alimento de los dioses mexicanos. Gerona medieval: excursión de un día Gerona (Girona, en catalán) es una excelente opción para, ya que estás por ahí, conocer una ciudad preciosa que a menudo los turistas pasan por alto. Se encuentra a una hora y media de distancia al norte de Barcelona, ya sea en tren o en coche, y además de estar llena de edificios medievales históricos, es un destino en sí para los gastrónomos apasionados. Si estás un poco al tanto del mundo de la gastronomía, seguramente te suenen los hermanos Roca. Gerona es su cuartel principal, donde se encuentra su premiadísimo restaurante Celler de Can Roca (uno de los mejores del mundo según los expertos). Aquí no se puede venir de improviso: las reservaciones se hacen con al menos un año de antelación. Massana es otro restaurante famoso de Girona, con una estrella Michelin, donde no es tan complicado reservar. Lo cierto es que es difícil comer mal en esta ciudad. Pero simplemente ver esta ciudad merece la pena el esfuerzo del viaje. Tiene un barrio judío medieval, el Call, muy bien preservado, y una catedral gótica impresionante; hay restos de construcciones romanas, casas preciosas que dan al río, puentes que lo cruzan, y murallas de 2,000 años. Para intrépidos: la Barceloneta en diciembre No olvides empacar tu traje de baño cuando vengas a Barcelona en diciembre. Lo decimos en serio. Los baños invernales en las playas de la Barceloneta son una tradición local. Ven preparado con ropa de abrigo y una buena toalla, entra al mar, aguanta al menos un minuto, y cuando salgas te sentirás como otra persona (en cuanto vuelvas a sentir tus extremidades). Además, las cafeterías del barrio de la Barceloneta te esperan con una taza de café con leche caliente, o un caldito para recuperar. Te aseguramos que no serás el único loco en la playa. En resumen... ¡Sí, es buena idea viajar a Barcelona en diciembre! Ven y disfruta de todas las atracciones a tus anchas, y descubre otras que sólo suceden durante este mes, como las ferias navideñas y los pesebres. Y no olvides llevarte tu caganer favorito para la buena suerte. En Go City nos gusta ayudarte a hacer tu viaje más fácil. Consulta nuestras ofertas de pases en Barcelona. Con ellos podrás ahorrar muchísimo en las entradas a las atracciones más importantes de la ciudad, y quien sabe, tal vez te inspiremos a hacer cosas que no habías contemplado. ¡Viaja al máximo con Go City! ¿Te estás preguntando si diciembre es buen momento para visitar Barcelona, la ciudad que TODO el mundo visita en verano? La respuesta es un rotundo sí, afirmativo, yes. Es más, algunos te dirán que tal vez sea el mejor momento para venir. En verano hace demasiado calor... El solsticio de invierno en la ciudad junto al mar El invierno mediterráneo es por lo general templado, con temperaturas entre los 9o y los 15o C, y rara vez llueve (diciembre es uno de los meses más secos en esta ciudad). Los barceloneses andan en modo festivo, y las calles de la ciudad se animan con mercaditos, ferias e iluminación navideñas. No hay mucho turismo extranjero, así que las filas para las grandes atracciones (como la Sagrada Familia) son mucho más cortas, o inexistentes. Podrás ver el pesebre de la plaza Sant Jaume (y como un auténtico barcelonés, criticarlo); comprar adornos navideños y figuras para el nacimiento en la feria de Santa Llúcia; tomarte un chocolate caliente con churros o con los melindros típicos; salir de excursión a Gerona, o incluso darte un baño vigorizante en la Barceloneta. Pesebres, caganers y el Tió de Nadal Como en muchos países del mundo, la Navidad se celebra en Barcelona con regalos, cenas y comidas con la familia, y reuniones festivas con los amigos y colegas. Pero hay algunas cosas peculiares de Cataluña que tal vez te llamen la atención cuando visites la ciudad en esta época. Una de ellas es la proliferación de nacimientos, que aquí les llaman “pesebres” o “belenes”. Los verás en cada barrio y en muchos de los escaparates de las tiendas. El más famoso de todos y que siempre da mucho de que hablar es el de la plaza Sant Jaume. Cada año, este pesebre corre a cargo de algún artista o diseñador y la polémica nunca falta. Otros pesebres famosos son el del Museu Marès, y el de la Parroquia de Nuestra Señora de Belén (que además es una iglesia preciosa en el barrio del Raval). Para responder a la demanda de la tradición de los nacimientos existen las ferias navideñas donde comprar todo lo necesario para montar el propio en casa. La clásica es la Fira de Santa Llúcia, en la explanada frente a la catedral de Barcelona, con ya más de dos siglos de tradición; otra feria importante es la que se arma frente a la Sagrada Familia. Hay una peculiaridad de la Navidad catalana que suele sorprender a los fuereños por su escatología. Son los dos personajes típicos de las decoraciones navideñas catalanas: el caganers, una figurita que se coloca en algún lugar discreto del nacimiento porque está, en fin, aliviando sus necesidades fisiológicas, y el Tió de Nadal (“tronco de Navidad”), literalmente un tronco de madera con carita simpática que los niños tienen la responsabilidad de cuidar, pero que también “caga” dulces si lo golpean con un palo, y por eso también se conoce como “Caga Tió”. Hay uno en cada casa. Los caganers suelen hacer referencia a alguna celebridad de la actualidad (incluyendo futbolistas, políticos y algún papa que otro), están totalmente aprobados por las autoridades eclesiásticas, y dicen que traen buena suerte. No pierdas la oportunidad de llevarte unos cuantos a casa. Chocolaterías tradicionales en Barcelona Las chocolaterías tienen una larga tradición en Barcelona. Muchas todavía llevan la palabra “granja” en el nombre, porque antiguamente en ellas se vendía leche y productos lácteos de las granjas de los alrededores de la ciudad. Todavía quedan algunas muy antiguas, como la Granja Viader, donde te recomendamos mucho ir porque además de servir un delicioso chocolate, es un local precioso. Prueba el chocolate suizo acompañado de los típicos melindros crujientes (hay que mojar el melindro en el chocolate, claro). El “suizo”, tradición invernal de Barcelona, es un chocolate a la taza espeso que se sirve con una generosa cantidad de crema batida encima. Hay mucha controversia sobre el tema, pero tal vez uno de los mejores suizos de Barcelona lo encuentres en La Nena. Y para completar el tour chocolatero, pasea por la calle Petrixol, “la calle del chocolate”, un paraíso para los apasionados del alimento de los dioses mexicanos. Gerona medieval: excursión de un día Gerona (Girona, en catalán) es una excelente opción para, ya que estás por ahí, conocer una ciudad preciosa que a menudo los turistas pasan por alto. Se encuentra a una hora y media de distancia al norte de Barcelona, ya sea en tren o en coche, y además de estar llena de edificios medievales históricos, es un destino en sí para los gastrónomos apasionados. Si estás un poco al tanto del mundo de la gastronomía, seguramente te suenen los hermanos Roca. Gerona es su cuartel principal, donde se encuentra su premiadísimo restaurante Celler de Can Roca (uno de los mejores del mundo según los expertos). Aquí no se puede venir de improviso: las reservaciones se hacen con al menos un año de antelación. Massana es otro restaurante famoso de Girona, con una estrella Michelin, donde no es tan complicado reservar. Lo cierto es que es difícil comer mal en esta ciudad. Pero simplemente ver esta ciudad merece la pena el esfuerzo del viaje. Tiene un barrio judío medieval, el Call, muy bien preservado, y una catedral gótica impresionante; hay restos de construcciones romanas, casas preciosas que dan al río, puentes que lo cruzan, y murallas de 2,000 años. Para intrépidos: la Barceloneta en diciembre No olvides empacar tu traje de baño cuando vengas a Barcelona en diciembre. Lo decimos en serio. Los baños invernales en las playas de la Barceloneta son una tradición local. Ven preparado con ropa de abrigo y una buena toalla, entra al mar, aguanta al menos un minuto, y cuando salgas te sentirás como otra persona (en cuanto vuelvas a sentir tus extremidades). Además, las cafeterías del barrio de la Barceloneta te esperan con una taza de café con leche caliente, o un caldito para recuperar. Te aseguramos que no serás el único loco en la playa. En resumen... ¡Sí, es buena idea viajar a Barcelona en diciembre! Ven y disfruta de todas las atracciones a tus anchas, y descubre otras que sólo suceden durante este mes, como las ferias navideñas y los pesebres. Y no olvides llevarte tu caganer favorito para la buena suerte. En Go City nos gusta ayudarte a hacer tu viaje más fácil. Consulta nuestras ofertas de pases en Barcelona. Con ellos podrás ahorrar muchísimo en las entradas a las atracciones más importantes de la ciudad, y quien sabe, tal vez te inspiremos a hacer cosas que no habías contemplado. ¡Viaja al máximo con Go City! ¿Te estás preguntando si diciembre es buen momento para visitar Barcelona, la ciudad que TODO el mundo visita en verano? La respuesta es un rotundo sí, afirmativo, yes. Es más, algunos te dirán que tal vez sea el mejor momento para venir. En verano hace demasiado calor... El solsticio de invierno en la ciudad junto al mar El invierno mediterráneo es por lo general templado, con temperaturas entre los 9o y los 15o C, y rara vez llueve (diciembre es uno de los meses más secos en esta ciudad). Los barceloneses andan en modo festivo, y las calles de la ciudad se animan con mercaditos, ferias e iluminación navideñas. No hay mucho turismo extranjero, así que las filas para las grandes atracciones (como la Sagrada Familia) son mucho más cortas, o inexistentes. Podrás ver el pesebre de la plaza Sant Jaume (y como un auténtico barcelonés, criticarlo); comprar adornos navideños y figuras para el nacimiento en la feria de Santa Llúcia; tomarte un chocolate caliente con churros o con los melindros típicos; salir de excursión a Gerona, o incluso darte un baño vigorizante en la Barceloneta. Pesebres, caganers y el Tió de Nadal Como en muchos países del mundo, la Navidad se celebra en Barcelona con regalos, cenas y comidas con la familia, y reuniones festivas con los amigos y colegas. Pero hay algunas cosas peculiares de Cataluña que tal vez te llamen la atención cuando visites la ciudad en esta época. Una de ellas es la proliferación de nacimientos, que aquí les llaman “pesebres” o “belenes”. Los verás en cada barrio y en muchos de los escaparates de las tiendas. El más famoso de todos y que siempre da mucho de que hablar es el de la plaza Sant Jaume. Cada año, este pesebre corre a cargo de algún artista o diseñador y la polémica nunca falta. Otros pesebres famosos son el del Museu Marès, y el de la Parroquia de Nuestra Señora de Belén (que además es una iglesia preciosa en el barrio del Raval). Para responder a la demanda de la tradición de los nacimientos existen las ferias navideñas donde comprar todo lo necesario para montar el propio en casa. La clásica es la Fira de Santa Llúcia, en la explanada frente a la catedral de Barcelona, con ya más de dos siglos de tradición; otra feria importante es la que se arma frente a la Sagrada Familia. Hay una peculiaridad de la Navidad catalana que suele sorprender a los fuereños por su escatología. Son los dos personajes típicos de las decoraciones navideñas catalanas: el caganers, una figurita que se coloca en algún lugar discreto del nacimiento porque está, en fin, aliviando sus necesidades fisiológicas, y el Tió de Nadal (“tronco de Navidad”), literalmente un tronco de madera con carita simpática que los niños tienen la responsabilidad de cuidar, pero que también “caga” dulces si lo golpean con un palo, y por eso también se conoce como “Caga Tió”. Hay uno en cada casa. Los caganers suelen hacer referencia a alguna celebridad de la actualidad (incluyendo futbolistas, políticos y algún papa que otro), están totalmente aprobados por las autoridades eclesiásticas, y dicen que traen buena suerte. No pierdas la oportunidad de llevarte unos cuantos a casa. Chocolaterías tradicionales en Barcelona Las chocolaterías tienen una larga tradición en Barcelona. Muchas todavía llevan la palabra “granja” en el nombre, porque antiguamente en ellas se vendía leche y productos lácteos de las granjas de los alrededores de la ciudad. Todavía quedan algunas muy antiguas, como la Granja Viader, donde te recomendamos mucho ir porque además de servir un delicioso chocolate, es un local precioso. Prueba el chocolate suizo acompañado de los típicos melindros crujientes (hay que mojar el melindro en el chocolate, claro). El “suizo”, tradición invernal de Barcelona, es un chocolate a la taza espeso que se sirve con una generosa cantidad de crema batida encima. Hay mucha controversia sobre el tema, pero tal vez uno de los mejores suizos de Barcelona lo encuentres en La Nena. Y para completar el tour chocolatero, pasea por la calle Petrixol, “la calle del chocolate”, un paraíso para los apasionados del alimento de los dioses mexicanos. Gerona medieval: excursión de un día Gerona (Girona, en catalán) es una excelente opción para, ya que estás por ahí, conocer una ciudad preciosa que a menudo los turistas pasan por alto. Se encuentra a una hora y media de distancia al norte de Barcelona, ya sea en tren o en coche, y además de estar llena de edificios medievales históricos, es un destino en sí para los gastrónomos apasionados. Si estás un poco al tanto del mundo de la gastronomía, seguramente te suenen los hermanos Roca. Gerona es su cuartel principal, donde se encuentra su premiadísimo restaurante Celler de Can Roca (uno de los mejores del mundo según los expertos). Aquí no se puede venir de improviso: las reservaciones se hacen con al menos un año de antelación. Massana es otro restaurante famoso de Girona, con una estrella Michelin, donde no es tan complicado reservar. Lo cierto es que es difícil comer mal en esta ciudad. Pero simplemente ver esta ciudad merece la pena el esfuerzo del viaje. Tiene un barrio judío medieval, el Call, muy bien preservado, y una catedral gótica impresionante; hay restos de construcciones romanas, casas preciosas que dan al río, puentes que lo cruzan, y murallas de 2,000 años. Para intrépidos: la Barceloneta en diciembre No olvides empacar tu traje de baño cuando vengas a Barcelona en diciembre. Lo decimos en serio. Los baños invernales en las playas de la Barceloneta son una tradición local. Ven preparado con ropa de abrigo y una buena toalla, entra al mar, aguanta al menos un minuto, y cuando salgas te sentirás como otra persona (en cuanto vuelvas a sentir tus extremidades). Además, las cafeterías del barrio de la Barceloneta te esperan con una taza de café con leche caliente, o un caldito para recuperar. Te aseguramos que no serás el único loco en la playa. En resumen... ¡Sí, es buena idea viajar a Barcelona en diciembre! Ven y disfruta de todas las atracciones a tus anchas, y descubre otras que sólo suceden durante este mes, como las ferias navideñas y los pesebres. Y no olvides llevarte tu caganer favorito para la buena suerte. En Go City nos gusta ayudarte a hacer tu viaje más fácil. Consulta nuestras ofertas de pases en Barcelona. Con ellos podrás ahorrar muchísimo en las entradas a las atracciones más importantes de la ciudad, y quien sabe, tal vez te inspiremos a hacer cosas que no habías contemplado. ¡Viaja al máximo con Go City! ¿Te estás preguntando si diciembre es buen momento para visitar Barcelona, la ciudad que TODO el mundo visita en verano? La respuesta es un rotundo sí, afirmativo, yes. Es más, algunos te dirán que tal vez sea el mejor momento para venir. En verano hace demasiado calor... El solsticio de invierno en la ciudad junto al mar El invierno mediterráneo es por lo general templado, con temperaturas entre los 9o y los 15o C, y rara vez llueve (diciembre es uno de los meses más secos en esta ciudad). Los barceloneses andan en modo festivo, y las calles de la ciudad se animan con mercaditos, ferias e iluminación navideñas. No hay mucho turismo extranjero, así que las filas para las grandes atracciones (como la Sagrada Familia) son mucho más cortas, o inexistentes. Podrás ver el pesebre de la plaza Sant Jaume (y como un auténtico barcelonés, criticarlo); comprar adornos navideños y figuras para el nacimiento en la feria de Santa Llúcia; tomarte un chocolate caliente con churros o con los melindros típicos; salir de excursión a Gerona, o incluso darte un baño vigorizante en la Barceloneta. Pesebres, caganers y el Tió de Nadal Como en muchos países del mundo, la Navidad se celebra en Barcelona con regalos, cenas y comidas con la familia, y reuniones festivas con los amigos y colegas. Pero hay algunas cosas peculiares de Cataluña que tal vez te llamen la atención cuando visites la ciudad en esta época. Una de ellas es la proliferación de nacimientos, que aquí les llaman “pesebres” o “belenes”. Los verás en cada barrio y en muchos de los escaparates de las tiendas. El más famoso de todos y que siempre da mucho de que hablar es el de la plaza Sant Jaume. Cada año, este pesebre corre a cargo de algún artista o diseñador y la polémica nunca falta. Otros pesebres famosos son el del Museu Marès, y el de la Parroquia de Nuestra Señora de Belén (que además es una iglesia preciosa en el barrio del Raval). Para responder a la demanda de la tradición de los nacimientos existen las ferias navideñas donde comprar todo lo necesario para montar el propio en casa. La clásica es la Fira de Santa Llúcia, en la explanada frente a la catedral de Barcelona, con ya más de dos siglos de tradición; otra feria importante es la que se arma frente a la Sagrada Familia. Hay una peculiaridad de la Navidad catalana que suele sorprender a los fuereños por su escatología. Son los dos personajes típicos de las decoraciones navideñas catalanas: el caganers, una figurita que se coloca en algún lugar discreto del nacimiento porque está, en fin, aliviando sus necesidades fisiológicas, y el Tió de Nadal (“tronco de Navidad”), literalmente un tronco de madera con carita simpática que los niños tienen la responsabilidad de cuidar, pero que también “caga” dulces si lo golpean con un palo, y por eso también se conoce como “Caga Tió”. Hay uno en cada casa. Los caganers suelen hacer referencia a alguna celebridad de la actualidad (incluyendo futbolistas, políticos y algún papa que otro), están totalmente aprobados por las autoridades eclesiásticas, y dicen que traen buena suerte. No pierdas la oportunidad de llevarte unos cuantos a casa. Chocolaterías tradicionales en Barcelona Las chocolaterías tienen una larga tradición en Barcelona. Muchas todavía llevan la palabra “granja” en el nombre, porque antiguamente en ellas se vendía leche y productos lácteos de las granjas de los alrededores de la ciudad. Todavía quedan algunas muy antiguas, como la Granja Viader, donde te recomendamos mucho ir porque además de servir un delicioso chocolate, es un local precioso. Prueba el chocolate suizo acompañado de los típicos melindros crujientes (hay que mojar el melindro en el chocolate, claro). El “suizo”, tradición invernal de Barcelona, es un chocolate a la taza espeso que se sirve con una generosa cantidad de crema batida encima. Hay mucha controversia sobre el tema, pero tal vez uno de los mejores suizos de Barcelona lo encuentres en La Nena. Y para completar el tour chocolatero, pasea por la calle Petrixol, “la calle del chocolate”, un paraíso para los apasionados del alimento de los dioses mexicanos. Gerona medieval: excursión de un día Gerona (Girona, en catalán) es una excelente opción para, ya que estás por ahí, conocer una ciudad preciosa que a menudo los turistas pasan por alto. Se encuentra a una hora y media de distancia al norte de Barcelona, ya sea en tren o en coche, y además de estar llena de edificios medievales históricos, es un destino en sí para los gastrónomos apasionados. Si estás un poco al tanto del mundo de la gastronomía, seguramente te suenen los hermanos Roca. Gerona es su cuartel principal, donde se encuentra su premiadísimo restaurante Celler de Can Roca (uno de los mejores del mundo según los expertos). Aquí no se puede venir de improviso: las reservaciones se hacen con al menos un año de antelación. Massana es otro restaurante famoso de Girona, con una estrella Michelin, donde no es tan complicado reservar. Lo cierto es que es difícil comer mal en esta ciudad. Pero simplemente ver esta ciudad merece la pena el esfuerzo del viaje. Tiene un barrio judío medieval, el Call, muy bien preservado, y una catedral gótica impresionante; hay restos de construcciones romanas, casas preciosas que dan al río, puentes que lo cruzan, y murallas de 2,000 años. Para intrépidos: la Barceloneta en diciembre No olvides empacar tu traje de baño cuando vengas a Barcelona en diciembre. Lo decimos en serio. Los baños invernales en las playas de la Barceloneta son una tradición local. Ven preparado con ropa de abrigo y una buena toalla, entra al mar, aguanta al menos un minuto, y cuando salgas te sentirás como otra persona (en cuanto vuelvas a sentir tus extremidades). Además, las cafeterías del barrio de la Barceloneta te esperan con una taza de café con leche caliente, o un caldito para recuperar. Te aseguramos que no serás el único loco en la playa. En resumen... ¡Sí, es buena idea viajar a Barcelona en diciembre! Ven y disfruta de todas las atracciones a tus anchas, y descubre otras que sólo suceden durante este mes, como las ferias navideñas y los pesebres. Y no olvides llevarte tu caganer favorito para la buena suerte. En Go City nos gusta ayudarte a hacer tu viaje más fácil. Consulta nuestras ofertas de pases en Barcelona. Con ellos podrás ahorrar muchísimo en las entradas a las atracciones más importantes de la ciudad, y quien sabe, tal vez te inspiremos a hacer cosas que no habías contemplado. ¡Viaja al máximo con Go City! ¿Te estás preguntando si diciembre es buen momento para visitar Barcelona, la ciudad que TODO el mundo visita en verano? La respuesta es un rotundo sí, afirmativo, yes. Es más, algunos te dirán que tal vez sea el mejor momento para venir. En verano hace demasiado calor... El solsticio de invierno en la ciudad junto al mar El invierno mediterráneo es por lo general templado, con temperaturas entre los 9o y los 15o C, y rara vez llueve (diciembre es uno de los meses más secos en esta ciudad). Los barceloneses andan en modo festivo, y las calles de la ciudad se animan con mercaditos, ferias e iluminación navideñas. No hay mucho turismo extranjero, así que las filas para las grandes atracciones (como la Sagrada Familia) son mucho más cortas, o inexistentes. Podrás ver el pesebre de la plaza Sant Jaume (y como un auténtico barcelonés, criticarlo); comprar adornos navideños y figuras para el nacimiento en la feria de Santa Llúcia; tomarte un chocolate caliente con churros o con los melindros típicos; salir de excursión a Gerona, o incluso darte un baño vigorizante en la Barceloneta. Pesebres, caganers y el Tió de Nadal Como en muchos países del mundo, la Navidad se celebra en Barcelona con regalos, cenas y comidas con la familia, y reuniones festivas con los amigos y colegas. Pero hay algunas cosas peculiares de Cataluña que tal vez te llamen la atención cuando visites la ciudad en esta época. Una de ellas es la proliferación de nacimientos, que aquí les llaman “pesebres” o “belenes”. Los verás en cada barrio y en muchos de los escaparates de las tiendas. El más famoso de todos y que siempre da mucho de que hablar es el de la plaza Sant Jaume. Cada año, este pesebre corre a cargo de algún artista o diseñador y la polémica nunca falta. Otros pesebres famosos son el del Museu Marès, y el de la Parroquia de Nuestra Señora de Belén (que además es una iglesia preciosa en el barrio del Raval). Para responder a la demanda de la tradición de los nacimientos existen las ferias navideñas donde comprar todo lo necesario para montar el propio en casa. La clásica es la Fira de Santa Llúcia, en la explanada frente a la catedral de Barcelona, con ya más de dos siglos de tradición; otra feria importante es la que se arma frente a la Sagrada Familia. Hay una peculiaridad de la Navidad catalana que suele sorprender a los fuereños por su escatología. Son los dos personajes típicos de las decoraciones navideñas catalanas: el caganers, una figurita que se coloca en algún lugar discreto del nacimiento porque está, en fin, aliviando sus necesidades fisiológicas, y el Tió de Nadal (“tronco de Navidad”), literalmente un tronco de madera con carita simpática que los niños tienen la responsabilidad de cuidar, pero que también “caga” dulces si lo golpean con un palo, y por eso también se conoce como “Caga Tió”. Hay uno en cada casa. Los caganers suelen hacer referencia a alguna celebridad de la actualidad (incluyendo futbolistas, políticos y algún papa que otro), están totalmente aprobados por las autoridades eclesiásticas, y dicen que traen buena suerte. No pierdas la oportunidad de llevarte unos cuantos a casa. Chocolaterías tradicionales en Barcelona Las chocolaterías tienen una larga tradición en Barcelona. Muchas todavía llevan la palabra “granja” en el nombre, porque antiguamente en ellas se vendía leche y productos lácteos de las granjas de los alrededores de la ciudad. Todavía quedan algunas muy antiguas, como la Granja Viader, donde te recomendamos mucho ir porque además de servir un delicioso chocolate, es un local precioso. Prueba el chocolate suizo acompañado de los típicos melindros crujientes (hay que mojar el melindro en el chocolate, claro). El “suizo”, tradición invernal de Barcelona, es un chocolate a la taza espeso que se sirve con una generosa cantidad de crema batida encima. Hay mucha controversia sobre el tema, pero tal vez uno de los mejores suizos de Barcelona lo encuentres en La Nena. Y para completar el tour chocolatero, pasea por la calle Petrixol, “la calle del chocolate”, un paraíso para los apasionados del alimento de los dioses mexicanos. Gerona medieval: excursión de un día Gerona (Girona, en catalán) es una excelente opción para, ya que estás por ahí, conocer una ciudad preciosa que a menudo los turistas pasan por alto. Se encuentra a una hora y media de distancia al norte de Barcelona, ya sea en tren o en coche, y además de estar llena de edificios medievales históricos, es un destino en sí para los gastrónomos apasionados. Si estás un poco al tanto del mundo de la gastronomía, seguramente te suenen los hermanos Roca. Gerona es su cuartel principal, donde se encuentra su premiadísimo restaurante Celler de Can Roca (uno de los mejores del mundo según los expertos). Aquí no se puede venir de improviso: las reservaciones se hacen con al menos un año de antelación. Massana es otro restaurante famoso de Girona, con una estrella Michelin, donde no es tan complicado reservar. Lo cierto es que es difícil comer mal en esta ciudad. Pero simplemente ver esta ciudad merece la pena el esfuerzo del viaje. Tiene un barrio judío medieval, el Call, muy bien preservado, y una catedral gótica impresionante; hay restos de construcciones romanas, casas preciosas que dan al río, puentes que lo cruzan, y murallas de 2,000 años. Para intrépidos: la Barceloneta en diciembre No olvides empacar tu traje de baño cuando vengas a Barcelona en diciembre. Lo decimos en serio. Los baños invernales en las playas de la Barceloneta son una tradición local. Ven preparado con ropa de abrigo y una buena toalla, entra al mar, aguanta al menos un minuto, y cuando salgas te sentirás como otra persona (en cuanto vuelvas a sentir tus extremidades). Además, las cafeterías del barrio de la Barceloneta te esperan con una taza de café con leche caliente, o un caldito para recuperar. Te aseguramos que no serás el único loco en la playa. En resumen... ¡Sí, es buena idea viajar a Barcelona en diciembre! Ven y disfruta de todas las atracciones a tus anchas, y descubre otras que sólo suceden durante este mes, como las ferias navideñas y los pesebres. Y no olvides llevarte tu caganer favorito para la buena suerte. En Go City nos gusta ayudarte a hacer tu viaje más fácil. Consulta nuestras ofertas de pases en Barcelona. Con ellos podrás ahorrar muchísimo en las entradas a las atracciones más importantes de la ciudad, y quien sabe, tal vez te inspiremos a hacer cosas que no habías contemplado. ¡Viaja al máximo con Go City! ¿Te estás preguntando si diciembre es buen momento para visitar Barcelona, la ciudad que TODO el mundo visita en verano? La respuesta es un rotundo sí, afirmativo, yes. Es más, algunos te dirán que tal vez sea el mejor momento para venir. En verano hace demasiado calor... El solsticio de invierno en la ciudad junto al mar El invierno mediterráneo es por lo general templado, con temperaturas entre los 9o y los 15o C, y rara vez llueve (diciembre es uno de los meses más secos en esta ciudad). Los barceloneses andan en modo festivo, y las calles de la ciudad se animan con mercaditos, ferias e iluminación navideñas. No hay mucho turismo extranjero, así que las filas para las grandes atracciones (como la Sagrada Familia) son mucho más cortas, o inexistentes. Podrás ver el pesebre de la plaza Sant Jaume (y como un auténtico barcelonés, criticarlo); comprar adornos navideños y figuras para el nacimiento en la feria de Santa Llúcia; tomarte un chocolate caliente con churros o con los melindros típicos; salir de excursión a Gerona, o incluso darte un baño vigorizante en la Barceloneta. Pesebres, caganers y el Tió de Nadal Como en muchos países del mundo, la Navidad se celebra en Barcelona con regalos, cenas y comidas con la familia, y reuniones festivas con los amigos y colegas. Pero hay algunas cosas peculiares de Cataluña que tal vez te llamen la atención cuando visites la ciudad en esta época. Una de ellas es la proliferación de nacimientos, que aquí les llaman “pesebres” o “belenes”. Los verás en cada barrio y en muchos de los escaparates de las tiendas. El más famoso de todos y que siempre da mucho de que hablar es el de la plaza Sant Jaume. Cada año, este pesebre corre a cargo de algún artista o diseñador y la polémica nunca falta. Otros pesebres famosos son el del Museu Marès, y el de la Parroquia de Nuestra Señora de Belén (que además es una iglesia preciosa en el barrio del Raval). Para responder a la demanda de la tradición de los nacimientos existen las ferias navideñas donde comprar todo lo necesario para montar el propio en casa. La clásica es la Fira de Santa Llúcia, en la explanada frente a la catedral de Barcelona, con ya más de dos siglos de tradición; otra feria importante es la que se arma frente a la Sagrada Familia. Hay una peculiaridad de la Navidad catalana que suele sorprender a los fuereños por su escatología. Son los dos personajes típicos de las decoraciones navideñas catalanas: el caganers, una figurita que se coloca en algún lugar discreto del nacimiento porque está, en fin, aliviando sus necesidades fisiológicas, y el Tió de Nadal (“tronco de Navidad”), literalmente un tronco de madera con carita simpática que los niños tienen la responsabilidad de cuidar, pero que también “caga” dulces si lo golpean con un palo, y por eso también se conoce como “Caga Tió”. Hay uno en cada casa. Los caganers suelen hacer referencia a alguna celebridad de la actualidad (incluyendo futbolistas, políticos y algún papa que otro), están totalmente aprobados por las autoridades eclesiásticas, y dicen que traen buena suerte. No pierdas la oportunidad de llevarte unos cuantos a casa. Chocolaterías tradicionales en Barcelona Las chocolaterías tienen una larga tradición en Barcelona. Muchas todavía llevan la palabra “granja” en el nombre, porque antiguamente en ellas se vendía leche y productos lácteos de las granjas de los alrededores de la ciudad. Todavía quedan algunas muy antiguas, como la Granja Viader, donde te recomendamos mucho ir porque además de servir un delicioso chocolate, es un local precioso. Prueba el chocolate suizo acompañado de los típicos melindros crujientes (hay que mojar el melindro en el chocolate, claro). El “suizo”, tradición invernal de Barcelona, es un chocolate a la taza espeso que se sirve con una generosa cantidad de crema batida encima. Hay mucha controversia sobre el tema, pero tal vez uno de los mejores suizos de Barcelona lo encuentres en La Nena. Y para completar el tour chocolatero, pasea por la calle Petrixol, “la calle del chocolate”, un paraíso para los apasionados del alimento de los dioses mexicanos. Gerona medieval: excursión de un día Gerona (Girona, en catalán) es una excelente opción para, ya que estás por ahí, conocer una ciudad preciosa que a menudo los turistas pasan por alto. Se encuentra a una hora y media de distancia al norte de Barcelona, ya sea en tren o en coche, y además de estar llena de edificios medievales históricos, es un destino en sí para los gastrónomos apasionados. Si estás un poco al tanto del mundo de la gastronomía, seguramente te suenen los hermanos Roca. Gerona es su cuartel principal, donde se encuentra su premiadísimo restaurante Celler de Can Roca (uno de los mejores del mundo según los expertos). Aquí no se puede venir de improviso: las reservaciones se hacen con al menos un año de antelación. Massana es otro restaurante famoso de Girona, con una estrella Michelin, donde no es tan complicado reservar. Lo cierto es que es difícil comer mal en esta ciudad. Pero simplemente ver esta ciudad merece la pena el esfuerzo del viaje. Tiene un barrio judío medieval, el Call, muy bien preservado, y una catedral gótica impresionante; hay restos de construcciones romanas, casas preciosas que dan al río, puentes que lo cruzan, y murallas de 2,000 años. Para intrépidos: la Barceloneta en diciembre No olvides empacar tu traje de baño cuando vengas a Barcelona en diciembre. Lo decimos en serio. Los baños invernales en las playas de la Barceloneta son una tradición local. Ven preparado con ropa de abrigo y una buena toalla, entra al mar, aguanta al menos un minuto, y cuando salgas te sentirás como otra persona (en cuanto vuelvas a sentir tus extremidades). Además, las cafeterías del barrio de la Barceloneta te esperan con una taza de café con leche caliente, o un caldito para recuperar. Te aseguramos que no serás el único loco en la playa. En resumen... ¡Sí, es buena idea viajar a Barcelona en diciembre! Ven y disfruta de todas las atracciones a tus anchas, y descubre otras que sólo suceden durante este mes, como las ferias navideñas y los pesebres. Y no olvides llevarte tu caganer favorito para la buena suerte. En Go City nos gusta ayudarte a hacer tu viaje más fácil. Consulta nuestras ofertas de pases en Barcelona. Con ellos podrás ahorrar muchísimo en las entradas a las atracciones más importantes de la ciudad, y quien sabe, tal vez te inspiremos a hacer cosas que no habías contemplado. ¡Viaja al máximo con Go City! ¿Te estás preguntando si diciembre es buen momento para visitar Barcelona, la ciudad que TODO el mundo visita en verano? La respuesta es un rotundo sí, afirmativo, yes. Es más, algunos te dirán que tal vez sea el mejor momento para venir. En verano hace demasiado calor... El solsticio de invierno en la ciudad junto al mar El invierno mediterráneo es por lo general templado, con temperaturas entre los 9o y los 15o C, y rara vez llueve (diciembre es uno de los meses más secos en esta ciudad). Los barceloneses andan en modo festivo, y las calles de la ciudad se animan con mercaditos, ferias e iluminación navideñas. No hay mucho turismo extranjero, así que las filas para las grandes atracciones (como la Sagrada Familia) son mucho más cortas, o inexistentes. Podrás ver el pesebre de la plaza Sant Jaume (y como un auténtico barcelonés, criticarlo); comprar adornos navideños y figuras para el nacimiento en la feria de Santa Llúcia; tomarte un chocolate caliente con churros o con los melindros típicos; salir de excursión a Gerona, o incluso darte un baño vigorizante en la Barceloneta. Pesebres, caganers y el Tió de Nadal Como en muchos países del mundo, la Navidad se celebra en Barcelona con regalos, cenas y comidas con la familia, y reuniones festivas con los amigos y colegas. Pero hay algunas cosas peculiares de Cataluña que tal vez te llamen la atención cuando visites la ciudad en esta época. Una de ellas es la proliferación de nacimientos, que aquí les llaman “pesebres” o “belenes”. Los verás en cada barrio y en muchos de los escaparates de las tiendas. El más famoso de todos y que siempre da mucho de que hablar es el de la plaza Sant Jaume. Cada año, este pesebre corre a cargo de algún artista o diseñador y la polémica nunca falta. Otros pesebres famosos son el del Museu Marès, y el de la Parroquia de Nuestra Señora de Belén (que además es una iglesia preciosa en el barrio del Raval). Para responder a la demanda de la tradición de los nacimientos existen las ferias navideñas donde comprar todo lo necesario para montar el propio en casa. La clásica es la Fira de Santa Llúcia, en la explanada frente a la catedral de Barcelona, con ya más de dos siglos de tradición; otra feria importante es la que se arma frente a la Sagrada Familia. Hay una peculiaridad de la Navidad catalana que suele sorprender a los fuereños por su escatología. Son los dos personajes típicos de las decoraciones navideñas catalanas: el caganers, una figurita que se coloca en algún lugar discreto del nacimiento porque está, en fin, aliviando sus necesidades fisiológicas, y el Tió de Nadal (“tronco de Navidad”), literalmente un tronco de madera con carita simpática que los niños tienen la responsabilidad de cuidar, pero que también “caga” dulces si lo golpean con un palo, y por eso también se conoce como “Caga Tió”. Hay uno en cada casa. Los caganers suelen hacer referencia a alguna celebridad de la actualidad (incluyendo futbolistas, políticos y algún papa que otro), están totalmente aprobados por las autoridades eclesiásticas, y dicen que traen buena suerte. No pierdas la oportunidad de llevarte unos cuantos a casa. Chocolaterías tradicionales en Barcelona Las chocolaterías tienen una larga tradición en Barcelona. Muchas todavía llevan la palabra “granja” en el nombre, porque antiguamente en ellas se vendía leche y productos lácteos de las granjas de los alrededores de la ciudad. Todavía quedan algunas muy antiguas, como la Granja Viader, donde te recomendamos mucho ir porque además de servir un delicioso chocolate, es un local precioso. Prueba el chocolate suizo acompañado de los típicos melindros crujientes (hay que mojar el melindro en el chocolate, claro). El “suizo”, tradición invernal de Barcelona, es un chocolate a la taza espeso que se sirve con una generosa cantidad de crema batida encima. Hay mucha controversia sobre el tema, pero tal vez uno de los mejores suizos de Barcelona lo encuentres en La Nena. Y para completar el tour chocolatero, pasea por la calle Petrixol, “la calle del chocolate”, un paraíso para los apasionados del alimento de los dioses mexicanos. Gerona medieval: excursión de un día Gerona (Girona, en catalán) es una excelente opción para, ya que estás por ahí, conocer una ciudad preciosa que a menudo los turistas pasan por alto. Se encuentra a una hora y media de distancia al norte de Barcelona, ya sea en tren o en coche, y además de estar llena de edificios medievales históricos, es un destino en sí para los gastrónomos apasionados. Si estás un poco al tanto del mundo de la gastronomía, seguramente te suenen los hermanos Roca. Gerona es su cuartel principal, donde se encuentra su premiadísimo restaurante Celler de Can Roca (uno de los mejores del mundo según los expertos). Aquí no se puede venir de improviso: las reservaciones se hacen con al menos un año de antelación. Massana es otro restaurante famoso de Girona, con una estrella Michelin, donde no es tan complicado reservar. Lo cierto es que es difícil comer mal en esta ciudad. Pero simplemente ver esta ciudad merece la pena el esfuerzo del viaje. Tiene un barrio judío medieval, el Call, muy bien preservado, y una catedral gótica impresionante; hay restos de construcciones romanas, casas preciosas que dan al río, puentes que lo cruzan, y murallas de 2,000 años. Para intrépidos: la Barceloneta en diciembre No olvides empacar tu traje de baño cuando vengas a Barcelona en diciembre. Lo decimos en serio. Los baños invernales en las playas de la Barceloneta son una tradición local. Ven preparado con ropa de abrigo y una buena toalla, entra al mar, aguanta al menos un minuto, y cuando salgas te sentirás como otra persona (en cuanto vuelvas a sentir tus extremidades). Además, las cafeterías del barrio de la Barceloneta te esperan con una taza de café con leche caliente, o un caldito para recuperar. Te aseguramos que no serás el único loco en la playa. En resumen... ¡Sí, es buena idea viajar a Barcelona en diciembre! Ven y disfruta de todas las atracciones a tus anchas, y descubre otras que sólo suceden durante este mes, como las ferias navideñas y los pesebres. Y no olvides llevarte tu caganer favorito para la buena suerte. En Go City nos gusta ayudarte a hacer tu viaje más fácil. Consulta nuestras ofertas de pases en Barcelona. Con ellos podrás ahorrar muchísimo en las entradas a las atracciones más importantes de la ciudad, y quien sabe, tal vez te inspiremos a hacer cosas que no habías contemplado. ¡Viaja al máximo con Go City! ¿Te estás preguntando si diciembre es buen momento para visitar Barcelona, la ciudad que TODO el mundo visita en verano? La respuesta es un rotundo sí, afirmativo, yes. Es más, algunos te dirán que tal vez sea el mejor momento para venir. En verano hace demasiado calor... El solsticio de invierno en la ciudad junto al mar El invierno mediterráneo es por lo general templado, con temperaturas entre los 9o y los 15o C, y rara vez llueve (diciembre es uno de los meses más secos en esta ciudad). Los barceloneses andan en modo festivo, y las calles de la ciudad se animan con mercaditos, ferias e iluminación navideñas. No hay mucho turismo extranjero, así que las filas para las grandes atracciones (como la Sagrada Familia) son mucho más cortas, o inexistentes. Podrás ver el pesebre de la plaza Sant Jaume (y como un auténtico barcelonés, criticarlo); comprar adornos navideños y figuras para el nacimiento en la feria de Santa Llúcia; tomarte un chocolate caliente con churros o con los melindros típicos; salir de excursión a Gerona, o incluso darte un baño vigorizante en la Barceloneta. Pesebres, caganers y el Tió de Nadal Como en muchos países del mundo, la Navidad se celebra en Barcelona con regalos, cenas y comidas con la familia, y reuniones festivas con los amigos y colegas. Pero hay algunas cosas peculiares de Cataluña que tal vez te llamen la atención cuando visites la ciudad en esta época. Una de ellas es la proliferación de nacimientos, que aquí les llaman “pesebres” o “belenes”. Los verás en cada barrio y en muchos de los escaparates de las tiendas. El más famoso de todos y que siempre da mucho de que hablar es el de la plaza Sant Jaume. Cada año, este pesebre corre a cargo de algún artista o diseñador y la polémica nunca falta. Otros pesebres famosos son el del Museu Marès, y el de la Parroquia de Nuestra Señora de Belén (que además es una iglesia preciosa en el barrio del Raval). Para responder a la demanda de la tradición de los nacimientos existen las ferias navideñas donde comprar todo lo necesario para montar el propio en casa. La clásica es la Fira de Santa Llúcia, en la explanada frente a la catedral de Barcelona, con ya más de dos siglos de tradición; otra feria importante es la que se arma frente a la Sagrada Familia. Hay una peculiaridad de la Navidad catalana que suele sorprender a los fuereños por su escatología. Son los dos personajes típicos de las decoraciones navideñas catalanas: el caganers, una figurita que se coloca en algún lugar discreto del nacimiento porque está, en fin, aliviando sus necesidades fisiológicas, y el Tió de Nadal (“tronco de Navidad”), literalmente un tronco de madera con carita simpática que los niños tienen la responsabilidad de cuidar, pero que también “caga” dulces si lo golpean con un palo, y por eso también se conoce como “Caga Tió”. Hay uno en cada casa. Los caganers suelen hacer referencia a alguna celebridad de la actualidad (incluyendo futbolistas, políticos y algún papa que otro), están totalmente aprobados por las autoridades eclesiásticas, y dicen que traen buena suerte. No pierdas la oportunidad de llevarte unos cuantos a casa. Chocolaterías tradicionales en Barcelona Las chocolaterías tienen una larga tradición en Barcelona. Muchas todavía llevan la palabra “granja” en el nombre, porque antiguamente en ellas se vendía leche y productos lácteos de las granjas de los alrededores de la ciudad. Todavía quedan algunas muy antiguas, como la Granja Viader, donde te recomendamos mucho ir porque además de servir un delicioso chocolate, es un local precioso. Prueba el chocolate suizo acompañado de los típicos melindros crujientes (hay que mojar el melindro en el chocolate, claro). El “suizo”, tradición invernal de Barcelona, es un chocolate a la taza espeso que se sirve con una generosa cantidad de crema batida encima. Hay mucha controversia sobre el tema, pero tal vez uno de los mejores suizos de Barcelona lo encuentres en La Nena. Y para completar el tour chocolatero, pasea por la calle Petrixol, “la calle del chocolate”, un paraíso para los apasionados del alimento de los dioses mexicanos. Gerona medieval: excursión de un día Gerona (Girona, en catalán) es una excelente opción para, ya que estás por ahí, conocer una ciudad preciosa que a menudo los turistas pasan por alto. Se encuentra a una hora y media de distancia al norte de Barcelona, ya sea en tren o en coche, y además de estar llena de edificios medievales históricos, es un destino en sí para los gastrónomos apasionados. Si estás un poco al tanto del mundo de la gastronomía, seguramente te suenen los hermanos Roca. Gerona es su cuartel principal, donde se encuentra su premiadísimo restaurante Celler de Can Roca (uno de los mejores del mundo según los expertos). Aquí no se puede venir de improviso: las reservaciones se hacen con al menos un año de antelación. Massana es otro restaurante famoso de Girona, con una estrella Michelin, donde no es tan complicado reservar. Lo cierto es que es difícil comer mal en esta ciudad. Pero simplemente ver esta ciudad merece la pena el esfuerzo del viaje. Tiene un barrio judío medieval, el Call, muy bien preservado, y una catedral gótica impresionante; hay restos de construcciones romanas, casas preciosas que dan al río, puentes que lo cruzan, y murallas de 2,000 años. Para intrépidos: la Barceloneta en diciembre No olvides empacar tu traje de baño cuando vengas a Barcelona en diciembre. Lo decimos en serio. Los baños invernales en las playas de la Barceloneta son una tradición local. Ven preparado con ropa de abrigo y una buena toalla, entra al mar, aguanta al menos un minuto, y cuando salgas te sentirás como otra persona (en cuanto vuelvas a sentir tus extremidades). Además, las cafeterías del barrio de la Barceloneta te esperan con una taza de café con leche caliente, o un caldito para recuperar. Te aseguramos que no serás el único loco en la playa. En resumen... ¡Sí, es buena idea viajar a Barcelona en diciembre! Ven y disfruta de todas las atracciones a tus anchas, y descubre otras que sólo suceden durante este mes, como las ferias navideñas y los pesebres. Y no olvides llevarte tu caganer favorito para la buena suerte. En Go City nos gusta ayudarte a hacer tu viaje más fácil. Consulta nuestras ofertas de pases en Barcelona. Con ellos podrás ahorrar muchísimo en las entradas a las atracciones más importantes de la ciudad, y quien sabe, tal vez te inspiremos a hacer cosas que no habías contemplado. ¡Viaja al máximo con Go City! ¿Te estás preguntando si diciembre es buen momento para visitar Barcelona, la ciudad que TODO el mundo visita en verano? La respuesta es un rotundo sí, afirmativo, yes. Es más, algunos te dirán que tal vez sea el mejor momento para venir. En verano hace demasiado calor... El solsticio de invierno en la ciudad junto al mar El invierno mediterráneo es por lo general templado, con temperaturas entre los 9o y los 15o C, y rara vez llueve (diciembre es uno de los meses más secos en esta ciudad). Los barceloneses andan en modo festivo, y las calles de la ciudad se animan con mercaditos, ferias e iluminación navideñas. No hay mucho turismo extranjero, así que las filas para las grandes atracciones (como la Sagrada Familia) son mucho más cortas, o inexistentes. Podrás ver el pesebre de la plaza Sant Jaume (y como un auténtico barcelonés, criticarlo); comprar adornos navideños y figuras para el nacimiento en la feria de Santa Llúcia; tomarte un chocolate caliente con churros o con los melindros típicos; salir de excursión a Gerona, o incluso darte un baño vigorizante en la Barceloneta. Pesebres, caganers y el Tió de Nadal Como en muchos países del mundo, la Navidad se celebra en Barcelona con regalos, cenas y comidas con la familia, y reuniones festivas con los amigos y colegas. Pero hay algunas cosas peculiares de Cataluña que tal vez te llamen la atención cuando visites la ciudad en esta época. Una de ellas es la proliferación de nacimientos, que aquí les llaman “pesebres” o “belenes”. Los verás en cada barrio y en muchos de los escaparates de las tiendas. El más famoso de todos y que siempre da mucho de que hablar es el de la plaza Sant Jaume. Cada año, este pesebre corre a cargo de algún artista o diseñador y la polémica nunca falta. Otros pesebres famosos son el del Museu Marès, y el de la Parroquia de Nuestra Señora de Belén (que además es una iglesia preciosa en el barrio del Raval). Para responder a la demanda de la tradición de los nacimientos existen las ferias navideñas donde comprar todo lo necesario para montar el propio en casa. La clásica es la Fira de Santa Llúcia, en la explanada frente a la catedral de Barcelona, con ya más de dos siglos de tradición; otra feria importante es la que se arma frente a la Sagrada Familia. Hay una peculiaridad de la Navidad catalana que suele sorprender a los fuereños por su escatología. Son los dos personajes típicos de las decoraciones navideñas catalanas: el caganers, una figurita que se coloca en algún lugar discreto del nacimiento porque está, en fin, aliviando sus necesidades fisiológicas, y el Tió de Nadal (“tronco de Navidad”), literalmente un tronco de madera con carita simpática que los niños tienen la responsabilidad de cuidar, pero que también “caga” dulces si lo golpean con un palo, y por eso también se conoce como “Caga Tió”. Hay uno en cada casa. Los caganers suelen hacer referencia a alguna celebridad de la actualidad (incluyendo futbolistas, políticos y algún papa que otro), están totalmente aprobados por las autoridades eclesiásticas, y dicen que traen buena suerte. No pierdas la oportunidad de llevarte unos cuantos a casa. Chocolaterías tradicionales en Barcelona Las chocolaterías tienen una larga tradición en Barcelona. Muchas todavía llevan la palabra “granja” en el nombre, porque antiguamente en ellas se vendía leche y productos lácteos de las granjas de los alrededores de la ciudad. Todavía quedan algunas muy antiguas, como la Granja Viader, donde te recomendamos mucho ir porque además de servir un delicioso chocolate, es un local precioso. Prueba el chocolate suizo acompañado de los típicos melindros crujientes (hay que mojar el melindro en el chocolate, claro). El “suizo”, tradición invernal de Barcelona, es un chocolate a la taza espeso que se sirve con una generosa cantidad de crema batida encima. Hay mucha controversia sobre el tema, pero tal vez uno de los mejores suizos de Barcelona lo encuentres en La Nena. Y para completar el tour chocolatero, pasea por la calle Petrixol, “la calle del chocolate”, un paraíso para los apasionados del alimento de los dioses mexicanos. Gerona medieval: excursión de un día Gerona (Girona, en catalán) es una excelente opción para, ya que estás por ahí, conocer una ciudad preciosa que a menudo los turistas pasan por alto. Se encuentra a una hora y media de distancia al norte de Barcelona, ya sea en tren o en coche, y además de estar llena de edificios medievales históricos, es un destino en sí para los gastrónomos apasionados. Si estás un poco al tanto del mundo de la gastronomía, seguramente te suenen los hermanos Roca. Gerona es su cuartel principal, donde se encuentra su premiadísimo restaurante Celler de Can Roca (uno de los mejores del mundo según los expertos). Aquí no se puede venir de improviso: las reservaciones se hacen con al menos un año de antelación. Massana es otro restaurante famoso de Girona, con una estrella Michelin, donde no es tan complicado reservar. Lo cierto es que es difícil comer mal en esta ciudad. Pero simplemente ver esta ciudad merece la pena el esfuerzo del viaje. Tiene un barrio judío medieval, el Call, muy bien preservado, y una catedral gótica impresionante; hay restos de construcciones romanas, casas preciosas que dan al río, puentes que lo cruzan, y murallas de 2,000 años. Para intrépidos: la Barceloneta en diciembre No olvides empacar tu traje de baño cuando vengas a Barcelona en diciembre. Lo decimos en serio. Los baños invernales en las playas de la Barceloneta son una tradición local. Ven preparado con ropa de abrigo y una buena toalla, entra al mar, aguanta al menos un minuto, y cuando salgas te sentirás como otra persona (en cuanto vuelvas a sentir tus extremidades). Además, las cafeterías del barrio de la Barceloneta te esperan con una taza de café con leche caliente, o un caldito para recuperar. Te aseguramos que no serás el único loco en la playa. En resumen... ¡Sí, es buena idea viajar a Barcelona en diciembre! Ven y disfruta de todas las atracciones a tus anchas, y descubre otras que sólo suceden durante este mes, como las ferias navideñas y los pesebres. Y no olvides llevarte tu caganer favorito para la buena suerte. En Go City nos gusta ayudarte a hacer tu viaje más fácil. Consulta nuestras ofertas de pases en Barcelona. Con ellos podrás ahorrar muchísimo en las entradas a las atracciones más importantes de la ciudad, y quien sabe, tal vez te inspiremos a hacer cosas que no habías contemplado. ¡Viaja al máximo con Go City! ¿Te estás preguntando si diciembre es buen momento para visitar Barcelona, la ciudad que TODO el mundo visita en verano? La respuesta es un rotundo sí, afirmativo, yes. Es más, algunos te dirán que tal vez sea el mejor momento para venir. En verano hace demasiado calor... El solsticio de invierno en la ciudad junto al mar El invierno mediterráneo es por lo general templado, con temperaturas entre los 9o y los 15o C, y rara vez llueve (diciembre es uno de los meses más secos en esta ciudad). Los barceloneses andan en modo festivo, y las calles de la ciudad se animan con mercaditos, ferias e iluminación navideñas. No hay mucho turismo extranjero, así que las filas para las grandes atracciones (como la Sagrada Familia) son mucho más cortas, o inexistentes. Podrás ver el pesebre de la plaza Sant Jaume (y como un auténtico barcelonés, criticarlo); comprar adornos navideños y figuras para el nacimiento en la feria de Santa Llúcia; tomarte un chocolate caliente con churros o con los melindros típicos; salir de excursión a Gerona, o incluso darte un baño vigorizante en la Barceloneta. Pesebres, caganers y el Tió de Nadal Como en muchos países del mundo, la Navidad se celebra en Barcelona con regalos, cenas y comidas con la familia, y reuniones festivas con los amigos y colegas. Pero hay algunas cosas peculiares de Cataluña que tal vez te llamen la atención cuando visites la ciudad en esta época. Una de ellas es la proliferación de nacimientos, que aquí les llaman “pesebres” o “belenes”. Los verás en cada barrio y en muchos de los escaparates de las tiendas. El más famoso de todos y que siempre da mucho de que hablar es el de la plaza Sant Jaume. Cada año, este pesebre corre a cargo de algún artista o diseñador y la polémica nunca falta. Otros pesebres famosos son el del Museu Marès, y el de la Parroquia de Nuestra Señora de Belén (que además es una iglesia preciosa en el barrio del Raval). Para responder a la demanda de la tradición de los nacimientos existen las ferias navideñas donde comprar todo lo necesario para montar el propio en casa. La clásica es la Fira de Santa Llúcia, en la explanada frente a la catedral de Barcelona, con ya más de dos siglos de tradición; otra feria importante es la que se arma frente a la Sagrada Familia. Hay una peculiaridad de la Navidad catalana que suele sorprender a los fuereños por su escatología. Son los dos personajes típicos de las decoraciones navideñas catalanas: el caganers, una figurita que se coloca en algún lugar discreto del nacimiento porque está, en fin, aliviando sus necesidades fisiológicas, y el Tió de Nadal (“tronco de Navidad”), literalmente un tronco de madera con carita simpática que los niños tienen la responsabilidad de cuidar, pero que también “caga” dulces si lo golpean con un palo, y por eso también se conoce como “Caga Tió”. Hay uno en cada casa. Los caganers suelen hacer referencia a alguna celebridad de la actualidad (incluyendo futbolistas, políticos y algún papa que otro), están totalmente aprobados por las autoridades eclesiásticas, y dicen que traen buena suerte. No pierdas la oportunidad de llevarte unos cuantos a casa. Chocolaterías tradicionales en Barcelona Las chocolaterías tienen una larga tradición en Barcelona. Muchas todavía llevan la palabra “granja” en el nombre, porque antiguamente en ellas se vendía leche y productos lácteos de las granjas de los alrededores de la ciudad. Todavía quedan algunas muy antiguas, como la Granja Viader, donde te recomendamos mucho ir porque además de servir un delicioso chocolate, es un local precioso. Prueba el chocolate suizo acompañado de los típicos melindros crujientes (hay que mojar el melindro en el chocolate, claro). El “suizo”, tradición invernal de Barcelona, es un chocolate a la taza espeso que se sirve con una generosa cantidad de crema batida encima. Hay mucha controversia sobre el tema, pero tal vez uno de los mejores suizos de Barcelona lo encuentres en La Nena. Y para completar el tour chocolatero, pasea por la calle Petrixol, “la calle del chocolate”, un paraíso para los apasionados del alimento de los dioses mexicanos. Gerona medieval: excursión de un día Gerona (Girona, en catalán) es una excelente opción para, ya que estás por ahí, conocer una ciudad preciosa que a menudo los turistas pasan por alto. Se encuentra a una hora y media de distancia al norte de Barcelona, ya sea en tren o en coche, y además de estar llena de edificios medievales históricos, es un destino en sí para los gastrónomos apasionados. Si estás un poco al tanto del mundo de la gastronomía, seguramente te suenen los hermanos Roca. Gerona es su cuartel principal, donde se encuentra su premiadísimo restaurante Celler de Can Roca (uno de los mejores del mundo según los expertos). Aquí no se puede venir de improviso: las reservaciones se hacen con al menos un año de antelación. Massana es otro restaurante famoso de Girona, con una estrella Michelin, donde no es tan complicado reservar. Lo cierto es que es difícil comer mal en esta ciudad. Pero simplemente ver esta ciudad merece la pena el esfuerzo del viaje. Tiene un barrio judío medieval, el Call, muy bien preservado, y una catedral gótica impresionante; hay restos de construcciones romanas, casas preciosas que dan al río, puentes que lo cruzan, y murallas de 2,000 años. Para intrépidos: la Barceloneta en diciembre No olvides empacar tu traje de baño cuando vengas a Barcelona en diciembre. Lo decimos en serio. Los baños invernales en las playas de la Barceloneta son una tradición local. Ven preparado con ropa de abrigo y una buena toalla, entra al mar, aguanta al menos un minuto, y cuando salgas te sentirás como otra persona (en cuanto vuelvas a sentir tus extremidades). Además, las cafeterías del barrio de la Barceloneta te esperan con una taza de café con leche caliente, o un caldito para recuperar. Te aseguramos que no serás el único loco en la playa. En resumen... ¡Sí, es buena idea viajar a Barcelona en diciembre! Ven y disfruta de todas las atracciones a tus anchas, y descubre otras que sólo suceden durante este mes, como las ferias navideñas y los pesebres. Y no olvides llevarte tu caganer favorito para la buena suerte. En Go City nos gusta ayudarte a hacer tu viaje más fácil. Consulta nuestras ofertas de pases en Barcelona. Con ellos podrás ahorrar muchísimo en las entradas a las atracciones más importantes de la ciudad, y quien sabe, tal vez te inspiremos a hacer cosas que no habías contemplado. ¡Viaja al máximo con Go City! ¿Te estás preguntando si diciembre es buen momento para visitar Barcelona, la ciudad que TODO el mundo visita en verano? La respuesta es un rotundo sí, afirmativo, yes. Es más, algunos te dirán que tal vez sea el mejor momento para venir. En verano hace demasiado calor... El solsticio de invierno en la ciudad junto al mar El invierno mediterráneo es por lo general templado, con temperaturas entre los 9o y los 15o C, y rara vez llueve (diciembre es uno de los meses más secos en esta ciudad). Los barceloneses andan en modo festivo, y las calles de la ciudad se animan con mercaditos, ferias e iluminación navideñas. No hay mucho turismo extranjero, así que las filas para las grandes atracciones (como la Sagrada Familia) son mucho más cortas, o inexistentes. Podrás ver el pesebre de la plaza Sant Jaume (y como un auténtico barcelonés, criticarlo); comprar adornos navideños y figuras para el nacimiento en la feria de Santa Llúcia; tomarte un chocolate caliente con churros o con los melindros típicos; salir de excursión a Gerona, o incluso darte un baño vigorizante en la Barceloneta. Pesebres, caganers y el Tió de Nadal Como en muchos países del mundo, la Navidad se celebra en Barcelona con regalos, cenas y comidas con la familia, y reuniones festivas con los amigos y colegas. Pero hay algunas cosas peculiares de Cataluña que tal vez te llamen la atención cuando visites la ciudad en esta época. Una de ellas es la proliferación de nacimientos, que aquí les llaman “pesebres” o “belenes”. Los verás en cada barrio y en muchos de los escaparates de las tiendas. El más famoso de todos y que siempre da mucho de que hablar es el de la plaza Sant Jaume. Cada año, este pesebre corre a cargo de algún artista o diseñador y la polémica nunca falta. Otros pesebres famosos son el del Museu Marès, y el de la Parroquia de Nuestra Señora de Belén (que además es una iglesia preciosa en el barrio del Raval). Para responder a la demanda de la tradición de los nacimientos existen las ferias navideñas donde comprar todo lo necesario para montar el propio en casa. La clásica es la Fira de Santa Llúcia, en la explanada frente a la catedral de Barcelona, con ya más de dos siglos de tradición; otra feria importante es la que se arma frente a la Sagrada Familia. Hay una peculiaridad de la Navidad catalana que suele sorprender a los fuereños por su escatología. Son los dos personajes típicos de las decoraciones navideñas catalanas: el caganers, una figurita que se coloca en algún lugar discreto del nacimiento porque está, en fin, aliviando sus necesidades fisiológicas, y el Tió de Nadal (“tronco de Navidad”), literalmente un tronco de madera con carita simpática que los niños tienen la responsabilidad de cuidar, pero que también “caga” dulces si lo golpean con un palo, y por eso también se conoce como “Caga Tió”. Hay uno en cada casa. Los caganers suelen hacer referencia a alguna celebridad de la actualidad (incluyendo futbolistas, políticos y algún papa que otro), están totalmente aprobados por las autoridades eclesiásticas, y dicen que traen buena suerte. No pierdas la oportunidad de llevarte unos cuantos a casa. Chocolaterías tradicionales en Barcelona Las chocolaterías tienen una larga tradición en Barcelona. Muchas todavía llevan la palabra “granja” en el nombre, porque antiguamente en ellas se vendía leche y productos lácteos de las granjas de los alrededores de la ciudad. Todavía quedan algunas muy antiguas, como la Granja Viader, donde te recomendamos mucho ir porque además de servir un delicioso chocolate, es un local precioso. Prueba el chocolate suizo acompañado de los típicos melindros crujientes (hay que mojar el melindro en el chocolate, claro). El “suizo”, tradición invernal de Barcelona, es un chocolate a la taza espeso que se sirve con una generosa cantidad de crema batida encima. Hay mucha controversia sobre el tema, pero tal vez uno de los mejores suizos de Barcelona lo encuentres en La Nena. Y para completar el tour chocolatero, pasea por la calle Petrixol, “la calle del chocolate”, un paraíso para los apasionados del alimento de los dioses mexicanos. Gerona medieval: excursión de un día Gerona (Girona, en catalán) es una excelente opción para, ya que estás por ahí, conocer una ciudad preciosa que a menudo los turistas pasan por alto. Se encuentra a una hora y media de distancia al norte de Barcelona, ya sea en tren o en coche, y además de estar llena de edificios medievales históricos, es un destino en sí para los gastrónomos apasionados. Si estás un poco al tanto del mundo de la gastronomía, seguramente te suenen los hermanos Roca. Gerona es su cuartel principal, donde se encuentra su premiadísimo restaurante Celler de Can Roca (uno de los mejores del mundo según los expertos). Aquí no se puede venir de improviso: las reservaciones se hacen con al menos un año de antelación. Massana es otro restaurante famoso de Girona, con una estrella Michelin, donde no es tan complicado reservar. Lo cierto es que es difícil comer mal en esta ciudad. Pero simplemente ver esta ciudad merece la pena el esfuerzo del viaje. Tiene un barrio judío medieval, el Call, muy bien preservado, y una catedral gótica impresionante; hay restos de construcciones romanas, casas preciosas que dan al río, puentes que lo cruzan, y murallas de 2,000 años. Para intrépidos: la Barceloneta en diciembre No olvides empacar tu traje de baño cuando vengas a Barcelona en diciembre. Lo decimos en serio. Los baños invernales en las playas de la Barceloneta son una tradición local. Ven preparado con ropa de abrigo y una buena toalla, entra al mar, aguanta al menos un minuto, y cuando salgas te sentirás como otra persona (en cuanto vuelvas a sentir tus extremidades). Además, las cafeterías del barrio de la Barceloneta te esperan con una taza de café con leche caliente, o un caldito para recuperar. Te aseguramos que no serás el único loco en la playa. En resumen... ¡Sí, es buena idea viajar a Barcelona en diciembre! Ven y disfruta de todas las atracciones a tus anchas, y descubre otras que sólo suceden durante este mes, como las ferias navideñas y los pesebres. Y no olvides llevarte tu caganer favorito para la buena suerte. En Go City nos gusta ayudarte a hacer tu viaje más fácil. Consulta nuestras ofertas de pases en Barcelona. Con ellos podrás ahorrar muchísimo en las entradas a las atracciones más importantes de la ciudad, y quien sabe, tal vez te inspiremos a hacer cosas que no habías contemplado. ¡Viaja al máximo con Go City! ¿Te estás preguntando si diciembre es buen momento para visitar Barcelona, la ciudad que TODO el mundo visita en verano? La respuesta es un rotundo sí, afirmativo, yes. Es más, algunos te dirán que tal vez sea el mejor momento para venir. En verano hace demasiado calor... El solsticio de invierno en la ciudad junto al mar El invierno mediterráneo es por lo general templado, con temperaturas entre los 9o y los 15o C, y rara vez llueve (diciembre es uno de los meses más secos en esta ciudad). Los barceloneses andan en modo festivo, y las calles de la ciudad se animan con mercaditos, ferias e iluminación navideñas. No hay mucho turismo extranjero, así que las filas para las grandes atracciones (como la Sagrada Familia) son mucho más cortas, o inexistentes. Podrás ver el pesebre de la plaza Sant Jaume (y como un auténtico barcelonés, criticarlo); comprar adornos navideños y figuras para el nacimiento en la feria de Santa Llúcia; tomarte un chocolate caliente con churros o con los melindros típicos; salir de excursión a Gerona, o incluso darte un baño vigorizante en la Barceloneta. Pesebres, caganers y el Tió de Nadal Como en muchos países del mundo, la Navidad se celebra en Barcelona con regalos, cenas y comidas con la familia, y reuniones festivas con los amigos y colegas. Pero hay algunas cosas peculiares de Cataluña que tal vez te llamen la atención cuando visites la ciudad en esta época. Una de ellas es la proliferación de nacimientos, que aquí les llaman “pesebres” o “belenes”. Los verás en cada barrio y en muchos de los escaparates de las tiendas. El más famoso de todos y que siempre da mucho de que hablar es el de la plaza Sant Jaume. Cada año, este pesebre corre a cargo de algún artista o diseñador y la polémica nunca falta. Otros pesebres famosos son el del Museu Marès, y el de la Parroquia de Nuestra Señora de Belén (que además es una iglesia preciosa en el barrio del Raval). Para responder a la demanda de la tradición de los nacimientos existen las ferias navideñas donde comprar todo lo necesario para montar el propio en casa. La clásica es la Fira de Santa Llúcia, en la explanada frente a la catedral de Barcelona, con ya más de dos siglos de tradición; otra feria importante es la que se arma frente a la Sagrada Familia. Hay una peculiaridad de la Navidad catalana que suele sorprender a los fuereños por su escatología. Son los dos personajes típicos de las decoraciones navideñas catalanas: el caganers, una figurita que se coloca en algún lugar discreto del nacimiento porque está, en fin, aliviando sus necesidades fisiológicas, y el Tió de Nadal (“tronco de Navidad”), literalmente un tronco de madera con carita simpática que los niños tienen la responsabilidad de cuidar, pero que también “caga” dulces si lo golpean con un palo, y por eso también se conoce como “Caga Tió”. Hay uno en cada casa. Los caganers suelen hacer referencia a alguna celebridad de la actualidad (incluyendo futbolistas, políticos y algún papa que otro), están totalmente aprobados por las autoridades eclesiásticas, y dicen que traen buena suerte. No pierdas la oportunidad de llevarte unos cuantos a casa. Chocolaterías tradicionales en Barcelona Las chocolaterías tienen una larga tradición en Barcelona. Muchas todavía llevan la palabra “granja” en el nombre, porque antiguamente en ellas se vendía leche y productos lácteos de las granjas de los alrededores de la ciudad. Todavía quedan algunas muy antiguas, como la Granja Viader, donde te recomendamos mucho ir porque además de servir un delicioso chocolate, es un local precioso. Prueba el chocolate suizo acompañado de los típicos melindros crujientes (hay que mojar el melindro en el chocolate, claro). El “suizo”, tradición invernal de Barcelona, es un chocolate a la taza espeso que se sirve con una generosa cantidad de crema batida encima. Hay mucha controversia sobre el tema, pero tal vez uno de los mejores suizos de Barcelona lo encuentres en La Nena. Y para completar el tour chocolatero, pasea por la calle Petrixol, “la calle del chocolate”, un paraíso para los apasionados del alimento de los dioses mexicanos. Gerona medieval: excursión de un día Gerona (Girona, en catalán) es una excelente opción para, ya que estás por ahí, conocer una ciudad preciosa que a menudo los turistas pasan por alto. Se encuentra a una hora y media de distancia al norte de Barcelona, ya sea en tren o en coche, y además de estar llena de edificios medievales históricos, es un destino en sí para los gastrónomos apasionados. Si estás un poco al tanto del mundo de la gastronomía, seguramente te suenen los hermanos Roca. Gerona es su cuartel principal, donde se encuentra su premiadísimo restaurante Celler de Can Roca (uno de los mejores del mundo según los expertos). Aquí no se puede venir de improviso: las reservaciones se hacen con al menos un año de antelación. Massana es otro restaurante famoso de Girona, con una estrella Michelin, donde no es tan complicado reservar. Lo cierto es que es difícil comer mal en esta ciudad. Pero simplemente ver esta ciudad merece la pena el esfuerzo del viaje. Tiene un barrio judío medieval, el Call, muy bien preservado, y una catedral gótica impresionante; hay restos de construcciones romanas, casas preciosas que dan al río, puentes que lo cruzan, y murallas de 2,000 años. Para intrépidos: la Barceloneta en diciembre No olvides empacar tu traje de baño cuando vengas a Barcelona en diciembre. Lo decimos en serio. Los baños invernales en las playas de la Barceloneta son una tradición local. Ven preparado con ropa de abrigo y una buena toalla, entra al mar, aguanta al menos un minuto, y cuando salgas te sentirás como otra persona (en cuanto vuelvas a sentir tus extremidades). Además, las cafeterías del barrio de la Barceloneta te esperan con una taza de café con leche caliente, o un caldito para recuperar. Te aseguramos que no serás el único loco en la playa. En resumen... ¡Sí, es buena idea viajar a Barcelona en diciembre! Ven y disfruta de todas las atracciones a tus anchas, y descubre otras que sólo suceden durante este mes, como las ferias navideñas y los pesebres. Y no olvides llevarte tu caganer favorito para la buena suerte. En Go City nos gusta ayudarte a hacer tu viaje más fácil. Consulta nuestras ofertas de pases en Barcelona. Con ellos podrás ahorrar muchísimo en las entradas a las atracciones más importantes de la ciudad, y quien sabe, tal vez te inspiremos a hacer cosas que no habías contemplado. ¡Viaja al máximo con Go City! ¿Te estás preguntando si diciembre es buen momento para visitar Barcelona, la ciudad que TODO el mundo visita en verano? La respuesta es un rotundo sí, afirmativo, yes. Es más, algunos te dirán que tal vez sea el mejor momento para venir. En verano hace demasiado calor... El solsticio de invierno en la ciudad junto al mar El invierno mediterráneo es por lo general templado, con temperaturas entre los 9o y los 15o C, y rara vez llueve (diciembre es uno de los meses más secos en esta ciudad). Los barceloneses andan en modo festivo, y las calles de la ciudad se animan con mercaditos, ferias e iluminación navideñas. No hay mucho turismo extranjero, así que las filas para las grandes atracciones (como la Sagrada Familia) son mucho más cortas, o inexistentes. Podrás ver el pesebre de la plaza Sant Jaume (y como un auténtico barcelonés, criticarlo); comprar adornos navideños y figuras para el nacimiento en la feria de Santa Llúcia; tomarte un chocolate caliente con churros o con los melindros típicos; salir de excursión a Gerona, o incluso darte un baño vigorizante en la Barceloneta. Pesebres, caganers y el Tió de Nadal Como en muchos países del mundo, la Navidad se celebra en Barcelona con regalos, cenas y comidas con la familia, y reuniones festivas con los amigos y colegas. Pero hay algunas cosas peculiares de Cataluña que tal vez te llamen la atención cuando visites la ciudad en esta época. Una de ellas es la proliferación de nacimientos, que aquí les llaman “pesebres” o “belenes”. Los verás en cada barrio y en muchos de los escaparates de las tiendas. El más famoso de todos y que siempre da mucho de que hablar es el de la plaza Sant Jaume. Cada año, este pesebre corre a cargo de algún artista o diseñador y la polémica nunca falta. Otros pesebres famosos son el del Museu Marès, y el de la Parroquia de Nuestra Señora de Belén (que además es una iglesia preciosa en el barrio del Raval). Para responder a la demanda de la tradición de los nacimientos existen las ferias navideñas donde comprar todo lo necesario para montar el propio en casa. La clásica es la Fira de Santa Llúcia, en la explanada frente a la catedral de Barcelona, con ya más de dos siglos de tradición; otra feria importante es la que se arma frente a la Sagrada Familia. Hay una peculiaridad de la Navidad catalana que suele sorprender a los fuereños por su escatología. Son los dos personajes típicos de las decoraciones navideñas catalanas: el caganers, una figurita que se coloca en algún lugar discreto del nacimiento porque está, en fin, aliviando sus necesidades fisiológicas, y el Tió de Nadal (“tronco de Navidad”), literalmente un tronco de madera con carita simpática que los niños tienen la responsabilidad de cuidar, pero que también “caga” dulces si lo golpean con un palo, y por eso también se conoce como “Caga Tió”. Hay uno en cada casa. Los caganers suelen hacer referencia a alguna celebridad de la actualidad (incluyendo futbolistas, políticos y algún papa que otro), están totalmente aprobados por las autoridades eclesiásticas, y dicen que traen buena suerte. No pierdas la oportunidad de llevarte unos cuantos a casa. Chocolaterías tradicionales en Barcelona Las chocolaterías tienen una larga tradición en Barcelona. Muchas todavía llevan la palabra “granja” en el nombre, porque antiguamente en ellas se vendía leche y productos lácteos de las granjas de los alrededores de la ciudad. Todavía quedan algunas muy antiguas, como la Granja Viader, donde te recomendamos mucho ir porque además de servir un delicioso chocolate, es un local precioso. Prueba el chocolate suizo acompañado de los típicos melindros crujientes (hay que mojar el melindro en el chocolate, claro). El “suizo”, tradición invernal de Barcelona, es un chocolate a la taza espeso que se sirve con una generosa cantidad de crema batida encima. Hay mucha controversia sobre el tema, pero tal vez uno de los mejores suizos de Barcelona lo encuentres en La Nena. Y para completar el tour chocolatero, pasea por la calle Petrixol, “la calle del chocolate”, un paraíso para los apasionados del alimento de los dioses mexicanos. Gerona medieval: excursión de un día Gerona (Girona, en catalán) es una excelente opción para, ya que estás por ahí, conocer una ciudad preciosa que a menudo los turistas pasan por alto. Se encuentra a una hora y media de distancia al norte de Barcelona, ya sea en tren o en coche, y además de estar llena de edificios medievales históricos, es un destino en sí para los gastrónomos apasionados. Si estás un poco al tanto del mundo de la gastronomía, seguramente te suenen los hermanos Roca. Gerona es su cuartel principal, donde se encuentra su premiadísimo restaurante Celler de Can Roca (uno de los mejores del mundo según los expertos). Aquí no se puede venir de improviso: las reservaciones se hacen con al menos un año de antelación. Massana es otro restaurante famoso de Girona, con una estrella Michelin, donde no es tan complicado reservar. Lo cierto es que es difícil comer mal en esta ciudad. Pero simplemente ver esta ciudad merece la pena el esfuerzo del viaje. Tiene un barrio judío medieval, el Call, muy bien preservado, y una catedral gótica impresionante; hay restos de construcciones romanas, casas preciosas que dan al río, puentes que lo cruzan, y murallas de 2,000 años. Para intrépidos: la Barceloneta en diciembre No olvides empacar tu traje de baño cuando vengas a Barcelona en diciembre. Lo decimos en serio. Los baños invernales en las playas de la Barceloneta son una tradición local. Ven preparado con ropa de abrigo y una buena toalla, entra al mar, aguanta al menos un minuto, y cuando salgas te sentirás como otra persona (en cuanto vuelvas a sentir tus extremidades). Además, las cafeterías del barrio de la Barceloneta te esperan con una taza de café con leche caliente, o un caldito para recuperar. Te aseguramos que no serás el único loco en la playa. En resumen... ¡Sí, es buena idea viajar a Barcelona en diciembre! Ven y disfruta de todas las atracciones a tus anchas, y descubre otras que sólo suceden durante este mes, como las ferias navideñas y los pesebres. Y no olvides llevarte tu caganer favorito para la buena suerte. En Go City nos gusta ayudarte a hacer tu viaje más fácil. Consulta nuestras ofertas de pases en Barcelona. Con ellos podrás ahorrar muchísimo en las entradas a las atracciones más importantes de la ciudad, y quien sabe, tal vez te inspiremos a hacer cosas que no habías contemplado. ¡Viaja al máximo con Go City! ¿Te estás preguntando si diciembre es buen momento para visitar Barcelona, la ciudad que TODO el mundo visita en verano? La respuesta es un rotundo sí, afirmativo, yes. Es más, algunos te dirán que tal vez sea el mejor momento para venir. En verano hace demasiado calor... El solsticio de invierno en la ciudad junto al mar El invierno mediterráneo es por lo general templado, con temperaturas entre los 9o y los 15o C, y rara vez llueve (diciembre es uno de los meses más secos en esta ciudad). Los barceloneses andan en modo festivo, y las calles de la ciudad se animan con mercaditos, ferias e iluminación navideñas. No hay mucho turismo extranjero, así que las filas para las grandes atracciones (como la Sagrada Familia) son mucho más cortas, o inexistentes. Podrás ver el pesebre de la plaza Sant Jaume (y como un auténtico barcelonés, criticarlo); comprar adornos navideños y figuras para el nacimiento en la feria de Santa Llúcia; tomarte un chocolate caliente con churros o con los melindros típicos; salir de excursión a Gerona, o incluso darte un baño vigorizante en la Barceloneta. Pesebres, caganers y el Tió de Nadal Como en muchos países del mundo, la Navidad se celebra en Barcelona con regalos, cenas y comidas con la familia, y reuniones festivas con los amigos y colegas. Pero hay algunas cosas peculiares de Cataluña que tal vez te llamen la atención cuando visites la ciudad en esta época. Una de ellas es la proliferación de nacimientos, que aquí les llaman “pesebres” o “belenes”. Los verás en cada barrio y en muchos de los escaparates de las tiendas. El más famoso de todos y que siempre da mucho de que hablar es el de la plaza Sant Jaume. Cada año, este pesebre corre a cargo de algún artista o diseñador y la polémica nunca falta. Otros pesebres famosos son el del Museu Marès, y el de la Parroquia de Nuestra Señora de Belén (que además es una iglesia preciosa en el barrio del Raval). Para responder a la demanda de la tradición de los nacimientos existen las ferias navideñas donde comprar todo lo necesario para montar el propio en casa. La clásica es la Fira de Santa Llúcia, en la explanada frente a la catedral de Barcelona, con ya más de dos siglos de tradición; otra feria importante es la que se arma frente a la Sagrada Familia. Hay una peculiaridad de la Navidad catalana que suele sorprender a los fuereños por su escatología. Son los dos personajes típicos de las decoraciones navideñas catalanas: el caganers, una figurita que se coloca en algún lugar discreto del nacimiento porque está, en fin, aliviando sus necesidades fisiológicas, y el Tió de Nadal (“tronco de Navidad”), literalmente un tronco de madera con carita simpática que los niños tienen la responsabilidad de cuidar, pero que también “caga” dulces si lo golpean con un palo, y por eso también se conoce como “Caga Tió”. Hay uno en cada casa. Los caganers suelen hacer referencia a alguna celebridad de la actualidad (incluyendo futbolistas, políticos y algún papa que otro), están totalmente aprobados por las autoridades eclesiásticas, y dicen que traen buena suerte. No pierdas la oportunidad de llevarte unos cuantos a casa. Chocolaterías tradicionales en Barcelona Las chocolaterías tienen una larga tradición en Barcelona. Muchas todavía llevan la palabra “granja” en el nombre, porque antiguamente en ellas se vendía leche y productos lácteos de las granjas de los alrededores de la ciudad. Todavía quedan algunas muy antiguas, como la Granja Viader, donde te recomendamos mucho ir porque además de servir un delicioso chocolate, es un local precioso. Prueba el chocolate suizo acompañado de los típicos melindros crujientes (hay que mojar el melindro en el chocolate, claro). El “suizo”, tradición invernal de Barcelona, es un chocolate a la taza espeso que se sirve con una generosa cantidad de crema batida encima. Hay mucha controversia sobre el tema, pero tal vez uno de los mejores suizos de Barcelona lo encuentres en La Nena. Y para completar el tour chocolatero, pasea por la calle Petrixol, “la calle del chocolate”, un paraíso para los apasionados del alimento de los dioses mexicanos. Gerona medieval: excursión de un día Gerona (Girona, en catalán) es una excelente opción para, ya que estás por ahí, conocer una ciudad preciosa que a menudo los turistas pasan por alto. Se encuentra a una hora y media de distancia al norte de Barcelona, ya sea en tren o en coche, y además de estar llena de edificios medievales históricos, es un destino en sí para los gastrónomos apasionados. Si estás un poco al tanto del mundo de la gastronomía, seguramente te suenen los hermanos Roca. Gerona es su cuartel principal, donde se encuentra su premiadísimo restaurante Celler de Can Roca (uno de los mejores del mundo según los expertos). Aquí no se puede venir de improviso: las reservaciones se hacen con al menos un año de antelación. Massana es otro restaurante famoso de Girona, con una estrella Michelin, donde no es tan complicado reservar. Lo cierto es que es difícil comer mal en esta ciudad. Pero simplemente ver esta ciudad merece la pena el esfuerzo del viaje. Tiene un barrio judío medieval, el Call, muy bien preservado, y una catedral gótica impresionante; hay restos de construcciones romanas, casas preciosas que dan al río, puentes que lo cruzan, y murallas de 2,000 años. Para intrépidos: la Barceloneta en diciembre No olvides empacar tu traje de baño cuando vengas a Barcelona en diciembre. Lo decimos en serio. Los baños invernales en las playas de la Barceloneta son una tradición local. Ven preparado con ropa de abrigo y una buena toalla, entra al mar, aguanta al menos un minuto, y cuando salgas te sentirás como otra persona (en cuanto vuelvas a sentir tus extremidades). Además, las cafeterías del barrio de la Barceloneta te esperan con una taza de café con leche caliente, o un caldito para recuperar. Te aseguramos que no serás el único loco en la playa. En resumen... ¡Sí, es buena idea viajar a Barcelona en diciembre! Ven y disfruta de todas las atracciones a tus anchas, y descubre otras que sólo suceden durante este mes, como las ferias navideñas y los pesebres. Y no olvides llevarte tu caganer favorito para la buena suerte. En Go City nos gusta ayudarte a hacer tu viaje más fácil. Consulta nuestras ofertas de pases en Barcelona. Con ellos podrás ahorrar muchísimo en las entradas a las atracciones más importantes de la ciudad, y quien sabe, tal vez te inspiremos a hacer cosas que no habías contemplado. ¡Viaja al máximo con Go City! ¿Te estás preguntando si diciembre es buen momento para visitar Barcelona, la ciudad que TODO el mundo visita en verano? La respuesta es un rotundo sí, afirmativo, yes. Es más, algunos te dirán que tal vez sea el mejor momento para venir. En verano hace demasiado calor... El solsticio de invierno en la ciudad junto al mar El invierno mediterráneo es por lo general templado, con temperaturas entre los 9o y los 15o C, y rara vez llueve (diciembre es uno de los meses más secos en esta ciudad). Los barceloneses andan en modo festivo, y las calles de la ciudad se animan con mercaditos, ferias e iluminación navideñas. No hay mucho turismo extranjero, así que las filas para las grandes atracciones (como la Sagrada Familia) son mucho más cortas, o inexistentes. Podrás ver el pesebre de la plaza Sant Jaume (y como un auténtico barcelonés, criticarlo); comprar adornos navideños y figuras para el nacimiento en la feria de Santa Llúcia; tomarte un chocolate caliente con churros o con los melindros típicos; salir de excursión a Gerona, o incluso darte un baño vigorizante en la Barceloneta. Pesebres, caganers y el Tió de Nadal Como en muchos países del mundo, la Navidad se celebra en Barcelona con regalos, cenas y comidas con la familia, y reuniones festivas con los amigos y colegas. Pero hay algunas cosas peculiares de Cataluña que tal vez te llamen la atención cuando visites la ciudad en esta época. Una de ellas es la proliferación de nacimientos, que aquí les llaman “pesebres” o “belenes”. Los verás en cada barrio y en muchos de los escaparates de las tiendas. El más famoso de todos y que siempre da mucho de que hablar es el de la plaza Sant Jaume. Cada año, este pesebre corre a cargo de algún artista o diseñador y la polémica nunca falta. Otros pesebres famosos son el del Museu Marès, y el de la Parroquia de Nuestra Señora de Belén (que además es una iglesia preciosa en el barrio del Raval). Para responder a la demanda de la tradición de los nacimientos existen las ferias navideñas donde comprar todo lo necesario para montar el propio en casa. La clásica es la Fira de Santa Llúcia, en la explanada frente a la catedral de Barcelona, con ya más de dos siglos de tradición; otra feria importante es la que se arma frente a la Sagrada Familia. Hay una peculiaridad de la Navidad catalana que suele sorprender a los fuereños por su escatología. Son los dos personajes típicos de las decoraciones navideñas catalanas: el caganers, una figurita que se coloca en algún lugar discreto del nacimiento porque está, en fin, aliviando sus necesidades fisiológicas, y el Tió de Nadal (“tronco de Navidad”), literalmente un tronco de madera con carita simpática que los niños tienen la responsabilidad de cuidar, pero que también “caga” dulces si lo golpean con un palo, y por eso también se conoce como “Caga Tió”. Hay uno en cada casa. Los caganers suelen hacer referencia a alguna celebridad de la actualidad (incluyendo futbolistas, políticos y algún papa que otro), están totalmente aprobados por las autoridades eclesiásticas, y dicen que traen buena suerte. No pierdas la oportunidad de llevarte unos cuantos a casa. Chocolaterías tradicionales en Barcelona Las chocolaterías tienen una larga tradición en Barcelona. Muchas todavía llevan la palabra “granja” en el nombre, porque antiguamente en ellas se vendía leche y productos lácteos de las granjas de los alrededores de la ciudad. Todavía quedan algunas muy antiguas, como la Granja Viader, donde te recomendamos mucho ir porque además de servir un delicioso chocolate, es un local precioso. Prueba el chocolate suizo acompañado de los típicos melindros crujientes (hay que mojar el melindro en el chocolate, claro). El “suizo”, tradición invernal de Barcelona, es un chocolate a la taza espeso que se sirve con una generosa cantidad de crema batida encima. Hay mucha controversia sobre el tema, pero tal vez uno de los mejores suizos de Barcelona lo encuentres en La Nena. Y para completar el tour chocolatero, pasea por la calle Petrixol, “la calle del chocolate”, un paraíso para los apasionados del alimento de los dioses mexicanos. Gerona medieval: excursión de un día Gerona (Girona, en catalán) es una excelente opción para, ya que estás por ahí, conocer una ciudad preciosa que a menudo los turistas pasan por alto. Se encuentra a una hora y media de distancia al norte de Barcelona, ya sea en tren o en coche, y además de estar llena de edificios medievales históricos, es un destino en sí para los gastrónomos apasionados. Si estás un poco al tanto del mundo de la gastronomía, seguramente te suenen los hermanos Roca. Gerona es su cuartel principal, donde se encuentra su premiadísimo restaurante Celler de Can Roca (uno de los mejores del mundo según los expertos). Aquí no se puede venir de improviso: las reservaciones se hacen con al menos un año de antelación. Massana es otro restaurante famoso de Girona, con una estrella Michelin, donde no es tan complicado reservar. Lo cierto es que es difícil comer mal en esta ciudad. Pero simplemente ver esta ciudad merece la pena el esfuerzo del viaje. Tiene un barrio judío medieval, el Call, muy bien preservado, y una catedral gótica impresionante; hay restos de construcciones romanas, casas preciosas que dan al río, puentes que lo cruzan, y murallas de 2,000 años. Para intrépidos: la Barceloneta en diciembre No olvides empacar tu traje de baño cuando vengas a Barcelona en diciembre. Lo decimos en serio. Los baños invernales en las playas de la Barceloneta son una tradición local. Ven preparado con ropa de abrigo y una buena toalla, entra al mar, aguanta al menos un minuto, y cuando salgas te sentirás como otra persona (en cuanto vuelvas a sentir tus extremidades). Además, las cafeterías del barrio de la Barceloneta te esperan con una taza de café con leche caliente, o un caldito para recuperar. Te aseguramos que no serás el único loco en la playa. En resumen... ¡Sí, es buena idea viajar a Barcelona en diciembre! Ven y disfruta de todas las atracciones a tus anchas, y descubre otras que sólo suceden durante este mes, como las ferias navideñas y los pesebres. Y no olvides llevarte tu caganer favorito para la buena suerte. En Go City nos gusta ayudarte a hacer tu viaje más fácil. Consulta nuestras ofertas de pases en Barcelona. Con ellos podrás ahorrar muchísimo en las entradas a las atracciones más importantes de la ciudad, y quien sabe, tal vez te inspiremos a hacer cosas que no habías contemplado. ¡Viaja al máximo con Go City! ¿Te estás preguntando si diciembre es buen momento para visitar Barcelona, la ciudad que TODO el mundo visita en verano? La respuesta es un rotundo sí, afirmativo, yes. Es más, algunos te dirán que tal vez sea el mejor momento para venir. En verano hace demasiado calor... El solsticio de invierno en la ciudad junto al mar El invierno mediterráneo es por lo general templado, con temperaturas entre los 9o y los 15o C, y rara vez llueve (diciembre es uno de los meses más secos en esta ciudad). Los barceloneses andan en modo festivo, y las calles de la ciudad se animan con mercaditos, ferias e iluminación navideñas. No hay mucho turismo extranjero, así que las filas para las grandes atracciones (como la Sagrada Familia) son mucho más cortas, o inexistentes. Podrás ver el pesebre de la plaza Sant Jaume (y como un auténtico barcelonés, criticarlo); comprar adornos navideños y figuras para el nacimiento en la feria de Santa Llúcia; tomarte un chocolate caliente con churros o con los melindros típicos; salir de excursión a Gerona, o incluso darte un baño vigorizante en la Barceloneta. Pesebres, caganers y el Tió de Nadal Como en muchos países del mundo, la Navidad se celebra en Barcelona con regalos, cenas y comidas con la familia, y reuniones festivas con los amigos y colegas. Pero hay algunas cosas peculiares de Cataluña que tal vez te llamen la atención cuando visites la ciudad en esta época. Una de ellas es la proliferación de nacimientos, que aquí les llaman “pesebres” o “belenes”. Los verás en cada barrio y en muchos de los escaparates de las tiendas. El más famoso de todos y que siempre da mucho de que hablar es el de la plaza Sant Jaume. Cada año, este pesebre corre a cargo de algún artista o diseñador y la polémica nunca falta. Otros pesebres famosos son el del Museu Marès, y el de la Parroquia de Nuestra Señora de Belén (que además es una iglesia preciosa en el barrio del Raval). Para responder a la demanda de la tradición de los nacimientos existen las ferias navideñas donde comprar todo lo necesario para montar el propio en casa. La clásica es la Fira de Santa Llúcia, en la explanada frente a la catedral de Barcelona, con ya más de dos siglos de tradición; otra feria importante es la que se arma frente a la Sagrada Familia. Hay una peculiaridad de la Navidad catalana que suele sorprender a los fuereños por su escatología. Son los dos personajes típicos de las decoraciones navideñas catalanas: el caganers, una figurita que se coloca en algún lugar discreto del nacimiento porque está, en fin, aliviando sus necesidades fisiológicas, y el Tió de Nadal (“tronco de Navidad”), literalmente un tronco de madera con carita simpática que los niños tienen la responsabilidad de cuidar, pero que también “caga” dulces si lo golpean con un palo, y por eso también se conoce como “Caga Tió”. Hay uno en cada casa. Los caganers suelen hacer referencia a alguna celebridad de la actualidad (incluyendo futbolistas, políticos y algún papa que otro), están totalmente aprobados por las autoridades eclesiásticas, y dicen que traen buena suerte. No pierdas la oportunidad de llevarte unos cuantos a casa. Chocolaterías tradicionales en Barcelona Las chocolaterías tienen una larga tradición en Barcelona. Muchas todavía llevan la palabra “granja” en el nombre, porque antiguamente en ellas se vendía leche y productos lácteos de las granjas de los alrededores de la ciudad. Todavía quedan algunas muy antiguas, como la Granja Viader, donde te recomendamos mucho ir porque además de servir un delicioso chocolate, es un local precioso. Prueba el chocolate suizo acompañado de los típicos melindros crujientes (hay que mojar el melindro en el chocolate, claro). El “suizo”, tradición invernal de Barcelona, es un chocolate a la taza espeso que se sirve con una generosa cantidad de crema batida encima. Hay mucha controversia sobre el tema, pero tal vez uno de los mejores suizos de Barcelona lo encuentres en La Nena. Y para completar el tour chocolatero, pasea por la calle Petrixol, “la calle del chocolate”, un paraíso para los apasionados del alimento de los dioses mexicanos. Gerona medieval: excursión de un día Gerona (Girona, en catalán) es una excelente opción para, ya que estás por ahí, conocer una ciudad preciosa que a menudo los turistas pasan por alto. Se encuentra a una hora y media de distancia al norte de Barcelona, ya sea en tren o en coche, y además de estar llena de edificios medievales históricos, es un destino en sí para los gastrónomos apasionados. Si estás un poco al tanto del mundo de la gastronomía, seguramente te suenen los hermanos Roca. Gerona es su cuartel principal, donde se encuentra su premiadísimo restaurante Celler de Can Roca (uno de los mejores del mundo según los expertos). Aquí no se puede venir de improviso: las reservaciones se hacen con al menos un año de antelación. Massana es otro restaurante famoso de Girona, con una estrella Michelin, donde no es tan complicado reservar. Lo cierto es que es difícil comer mal en esta ciudad. Pero simplemente ver esta ciudad merece la pena el esfuerzo del viaje. Tiene un barrio judío medieval, el Call, muy bien preservado, y una catedral gótica impresionante; hay restos de construcciones romanas, casas preciosas que dan al río, puentes que lo cruzan, y murallas de 2,000 años. Para intrépidos: la Barceloneta en diciembre No olvides empacar tu traje de baño cuando vengas a Barcelona en diciembre. Lo decimos en serio. Los baños invernales en las playas de la Barceloneta son una tradición local. Ven preparado con ropa de abrigo y una buena toalla, entra al mar, aguanta al menos un minuto, y cuando salgas te sentirás como otra persona (en cuanto vuelvas a sentir tus extremidades). Además, las cafeterías del barrio de la Barceloneta te esperan con una taza de café con leche caliente, o un caldito para recuperar. Te aseguramos que no serás el único loco en la playa. En resumen... ¡Sí, es buena idea viajar a Barcelona en diciembre! Ven y disfruta de todas las atracciones a tus anchas, y descubre otras que sólo suceden durante este mes, como las ferias navideñas y los pesebres. Y no olvides llevarte tu caganer favorito para la buena suerte. En Go City nos gusta ayudarte a hacer tu viaje más fácil. Consulta nuestras ofertas de pases en Barcelona. Con ellos podrás ahorrar muchísimo en las entradas a las atracciones más importantes de la ciudad, y quien sabe, tal vez te inspiremos a hacer cosas que no habías contemplado. ¡Viaja al máximo con Go City! ¿Te estás preguntando si diciembre es buen momento para visitar Barcelona, la ciudad que TODO el mundo visita en verano? La respuesta es un rotundo sí, afirmativo, yes. Es más, algunos te dirán que tal vez sea el mejor momento para venir. En verano hace demasiado calor... El solsticio de invierno en la ciudad junto al mar El invierno mediterráneo es por lo general templado, con temperaturas entre los 9o y los 15o C, y rara vez llueve (diciembre es uno de los meses más secos en esta ciudad). Los barceloneses andan en modo festivo, y las calles de la ciudad se animan con mercaditos, ferias e iluminación navideñas. No hay mucho turismo extranjero, así que las filas para las grandes atracciones (como la Sagrada Familia) son mucho más cortas, o inexistentes. Podrás ver el pesebre de la plaza Sant Jaume (y como un auténtico barcelonés, criticarlo); comprar adornos navideños y figuras para el nacimiento en la feria de Santa Llúcia; tomarte un chocolate caliente con churros o con los melindros típicos; salir de excursión a Gerona, o incluso darte un baño vigorizante en la Barceloneta. Pesebres, caganers y el Tió de Nadal Como en muchos países del mundo, la Navidad se celebra en Barcelona con regalos, cenas y comidas con la familia, y reuniones festivas con los amigos y colegas. Pero hay algunas cosas peculiares de Cataluña que tal vez te llamen la atención cuando visites la ciudad en esta época. Una de ellas es la proliferación de nacimientos, que aquí les llaman “pesebres” o “belenes”. Los verás en cada barrio y en muchos de los escaparates de las tiendas. El más famoso de todos y que siempre da mucho de que hablar es el de la plaza Sant Jaume. Cada año, este pesebre corre a cargo de algún artista o diseñador y la polémica nunca falta. Otros pesebres famosos son el del Museu Marès, y el de la Parroquia de Nuestra Señora de Belén (que además es una iglesia preciosa en el barrio del Raval). Para responder a la demanda de la tradición de los nacimientos existen las ferias navideñas donde comprar todo lo necesario para montar el propio en casa. La clásica es la Fira de Santa Llúcia, en la explanada frente a la catedral de Barcelona, con ya más de dos siglos de tradición; otra feria importante es la que se arma frente a la Sagrada Familia. Hay una peculiaridad de la Navidad catalana que suele sorprender a los fuereños por su escatología. Son los dos personajes típicos de las decoraciones navideñas catalanas: el caganers, una figurita que se coloca en algún lugar discreto del nacimiento porque está, en fin, aliviando sus necesidades fisiológicas, y el Tió de Nadal (“tronco de Navidad”), literalmente un tronco de madera con carita simpática que los niños tienen la responsabilidad de cuidar, pero que también “caga” dulces si lo golpean con un palo, y por eso también se conoce como “Caga Tió”. Hay uno en cada casa. Los caganers suelen hacer referencia a alguna celebridad de la actualidad (incluyendo futbolistas, políticos y algún papa que otro), están totalmente aprobados por las autoridades eclesiásticas, y dicen que traen buena suerte. No pierdas la oportunidad de llevarte unos cuantos a casa. Chocolaterías tradicionales en Barcelona Las chocolaterías tienen una larga tradición en Barcelona. Muchas todavía llevan la palabra “granja” en el nombre, porque antiguamente en ellas se vendía leche y productos lácteos de las granjas de los alrededores de la ciudad. Todavía quedan algunas muy antiguas, como la Granja Viader, donde te recomendamos mucho ir porque además de servir un delicioso chocolate, es un local precioso. Prueba el chocolate suizo acompañado de los típicos melindros crujientes (hay que mojar el melindro en el chocolate, claro). El “suizo”, tradición invernal de Barcelona, es un chocolate a la taza espeso que se sirve con una generosa cantidad de crema batida encima. Hay mucha controversia sobre el tema, pero tal vez uno de los mejores suizos de Barcelona lo encuentres en La Nena. Y para completar el tour chocolatero, pasea por la calle Petrixol, “la calle del chocolate”, un paraíso para los apasionados del alimento de los dioses mexicanos. Gerona medieval: excursión de un día Gerona (Girona, en catalán) es una excelente opción para, ya que estás por ahí, conocer una ciudad preciosa que a menudo los turistas pasan por alto. Se encuentra a una hora y media de distancia al norte de Barcelona, ya sea en tren o en coche, y además de estar llena de edificios medievales históricos, es un destino en sí para los gastrónomos apasionados. Si estás un poco al tanto del mundo de la gastronomía, seguramente te suenen los hermanos Roca. Gerona es su cuartel principal, donde se encuentra su premiadísimo restaurante Celler de Can Roca (uno de los mejores del mundo según los expertos). Aquí no se puede venir de improviso: las reservaciones se hacen con al menos un año de antelación. Massana es otro restaurante famoso de Girona, con una estrella Michelin, donde no es tan complicado reservar. Lo cierto es que es difícil comer mal en esta ciudad. Pero simplemente ver esta ciudad merece la pena el esfuerzo del viaje. Tiene un barrio judío medieval, el Call, muy bien preservado, y una catedral gótica impresionante; hay restos de construcciones romanas, casas preciosas que dan al río, puentes que lo cruzan, y murallas de 2,000 años. Para intrépidos: la Barceloneta en diciembre No olvides empacar tu traje de baño cuando vengas a Barcelona en diciembre. Lo decimos en serio. Los baños invernales en las playas de la Barceloneta son una tradición local. Ven preparado con ropa de abrigo y una buena toalla, entra al mar, aguanta al menos un minuto, y cuando salgas te sentirás como otra persona (en cuanto vuelvas a sentir tus extremidades). Además, las cafeterías del barrio de la Barceloneta te esperan con una taza de café con leche caliente, o un caldito para recuperar. Te aseguramos que no serás el único loco en la playa. En resumen... ¡Sí, es buena idea viajar a Barcelona en diciembre! Ven y disfruta de todas las atracciones a tus anchas, y descubre otras que sólo suceden durante este mes, como las ferias navideñas y los pesebres. Y no olvides llevarte tu caganer favorito para la buena suerte. En Go City nos gusta ayudarte a hacer tu viaje más fácil. Consulta nuestras ofertas de pases en Barcelona. Con ellos podrás ahorrar muchísimo en las entradas a las atracciones más importantes de la ciudad, y quien sabe, tal vez te inspiremos a hacer cosas que no habías contemplado. ¡Viaja al máximo con Go City! ¿Te estás preguntando si diciembre es buen momento para visitar Barcelona, la ciudad que TODO el mundo visita en verano? La respuesta es un rotundo sí, afirmativo, yes. Es más, algunos te dirán que tal vez sea el mejor momento para venir. En verano hace demasiado calor... El solsticio de invierno en la ciudad junto al mar El invierno mediterráneo es por lo general templado, con temperaturas entre los 9o y los 15o C, y rara vez llueve (diciembre es uno de los meses más secos en esta ciudad). Los barceloneses andan en modo festivo, y las calles de la ciudad se animan con mercaditos, ferias e iluminación navideñas. No hay mucho turismo extranjero, así que las filas para las grandes atracciones (como la Sagrada Familia) son mucho más cortas, o inexistentes. Podrás ver el pesebre de la plaza Sant Jaume (y como un auténtico barcelonés, criticarlo); comprar adornos navideños y figuras para el nacimiento en la feria de Santa Llúcia; tomarte un chocolate caliente con churros o con los melindros típicos; salir de excursión a Gerona, o incluso darte un baño vigorizante en la Barceloneta. Pesebres, caganers y el Tió de Nadal Como en muchos países del mundo, la Navidad se celebra en Barcelona con regalos, cenas y comidas con la familia, y reuniones festivas con los amigos y colegas. Pero hay algunas cosas peculiares de Cataluña que tal vez te llamen la atención cuando visites la ciudad en esta época. Una de ellas es la proliferación de nacimientos, que aquí les llaman “pesebres” o “belenes”. Los verás en cada barrio y en muchos de los escaparates de las tiendas. El más famoso de todos y que siempre da mucho de que hablar es el de la plaza Sant Jaume. Cada año, este pesebre corre a cargo de algún artista o diseñador y la polémica nunca falta. Otros pesebres famosos son el del Museu Marès, y el de la Parroquia de Nuestra Señora de Belén (que además es una iglesia preciosa en el barrio del Raval). Para responder a la demanda de la tradición de los nacimientos existen las ferias navideñas donde comprar todo lo necesario para montar el propio en casa. La clásica es la Fira de Santa Llúcia, en la explanada frente a la catedral de Barcelona, con ya más de dos siglos de tradición; otra feria importante es la que se arma frente a la Sagrada Familia. Hay una peculiaridad de la Navidad catalana que suele sorprender a los fuereños por su escatología. Son los dos personajes típicos de las decoraciones navideñas catalanas: el caganers, una figurita que se coloca en algún lugar discreto del nacimiento porque está, en fin, aliviando sus necesidades fisiológicas, y el Tió de Nadal (“tronco de Navidad”), literalmente un tronco de madera con carita simpática que los niños tienen la responsabilidad de cuidar, pero que también “caga” dulces si lo golpean con un palo, y por eso también se conoce como “Caga Tió”. Hay uno en cada casa. Los caganers suelen hacer referencia a alguna celebridad de la actualidad (incluyendo futbolistas, políticos y algún papa que otro), están totalmente aprobados por las autoridades eclesiásticas, y dicen que traen buena suerte. No pierdas la oportunidad de llevarte unos cuantos a casa. Chocolaterías tradicionales en Barcelona Las chocolaterías tienen una larga tradición en Barcelona. Muchas todavía llevan la palabra “granja” en el nombre, porque antiguamente en ellas se vendía leche y productos lácteos de las granjas de los alrededores de la ciudad. Todavía quedan algunas muy antiguas, como la Granja Viader, donde te recomendamos mucho ir porque además de servir un delicioso chocolate, es un local precioso. Prueba el chocolate suizo acompañado de los típicos melindros crujientes (hay que mojar el melindro en el chocolate, claro). El “suizo”, tradición invernal de Barcelona, es un chocolate a la taza espeso que se sirve con una generosa cantidad de crema batida encima. Hay mucha controversia sobre el tema, pero tal vez uno de los mejores suizos de Barcelona lo encuentres en La Nena. Y para completar el tour chocolatero, pasea por la calle Petrixol, “la calle del chocolate”, un paraíso para los apasionados del alimento de los dioses mexicanos. Gerona medieval: excursión de un día Gerona (Girona, en catalán) es una excelente opción para, ya que estás por ahí, conocer una ciudad preciosa que a menudo los turistas pasan por alto. Se encuentra a una hora y media de distancia al norte de Barcelona, ya sea en tren o en coche, y además de estar llena de edificios medievales históricos, es un destino en sí para los gastrónomos apasionados. Si estás un poco al tanto del mundo de la gastronomía, seguramente te suenen los hermanos Roca. Gerona es su cuartel principal, donde se encuentra su premiadísimo restaurante Celler de Can Roca (uno de los mejores del mundo según los expertos). Aquí no se puede venir de improviso: las reservaciones se hacen con al menos un año de antelación. Massana es otro restaurante famoso de Girona, con una estrella Michelin, donde no es tan complicado reservar. Lo cierto es que es difícil comer mal en esta ciudad. Pero simplemente ver esta ciudad merece la pena el esfuerzo del viaje. Tiene un barrio judío medieval, el Call, muy bien preservado, y una catedral gótica impresionante; hay restos de construcciones romanas, casas preciosas que dan al río, puentes que lo cruzan, y murallas de 2,000 años. Para intrépidos: la Barceloneta en diciembre No olvides empacar tu traje de baño cuando vengas a Barcelona en diciembre. Lo decimos en serio. Los baños invernales en las playas de la Barceloneta son una tradición local. Ven preparado con ropa de abrigo y una buena toalla, entra al mar, aguanta al menos un minuto, y cuando salgas te sentirás como otra persona (en cuanto vuelvas a sentir tus extremidades). Además, las cafeterías del barrio de la Barceloneta te esperan con una taza de café con leche caliente, o un caldito para recuperar. Te aseguramos que no serás el único loco en la playa. En resumen... ¡Sí, es buena idea viajar a Barcelona en diciembre! Ven y disfruta de todas las atracciones a tus anchas, y descubre otras que sólo suceden durante este mes, como las ferias navideñas y los pesebres. Y no olvides llevarte tu caganer favorito para la buena suerte. En Go City nos gusta ayudarte a hacer tu viaje más fácil. Consulta nuestras ofertas de pases en Barcelona. Con ellos podrás ahorrar muchísimo en las entradas a las atracciones más importantes de la ciudad, y quien sabe, tal vez te inspiremos a hacer cosas que no habías contemplado. ¡Viaja al máximo con Go City! ¿Te estás preguntando si diciembre es buen momento para visitar Barcelona, la ciudad que TODO el mundo visita en verano? La respuesta es un rotundo sí, afirmativo, yes. Es más, algunos te dirán que tal vez sea el mejor momento para venir. En verano hace demasiado calor... El solsticio de invierno en la ciudad junto al mar El invierno mediterráneo es por lo general templado, con temperaturas entre los 9o y los 15o C, y rara vez llueve (diciembre es uno de los meses más secos en esta ciudad). Los barceloneses andan en modo festivo, y las calles de la ciudad se animan con mercaditos, ferias e iluminación navideñas. No hay mucho turismo extranjero, así que las filas para las grandes atracciones (como la Sagrada Familia) son mucho más cortas, o inexistentes. Podrás ver el pesebre de la plaza Sant Jaume (y como un auténtico barcelonés, criticarlo); comprar adornos navideños y figuras para el nacimiento en la feria de Santa Llúcia; tomarte un chocolate caliente con churros o con los melindros típicos; salir de excursión a Gerona, o incluso darte un baño vigorizante en la Barceloneta. Pesebres, caganers y el Tió de Nadal Como en muchos países del mundo, la Navidad se celebra en Barcelona con regalos, cenas y comidas con la familia, y reuniones festivas con los amigos y colegas. Pero hay algunas cosas peculiares de Cataluña que tal vez te llamen la atención cuando visites la ciudad en esta época. Una de ellas es la proliferación de nacimientos, que aquí les llaman “pesebres” o “belenes”. Los verás en cada barrio y en muchos de los escaparates de las tiendas. El más famoso de todos y que siempre da mucho de que hablar es el de la plaza Sant Jaume. Cada año, este pesebre corre a cargo de algún artista o diseñador y la polémica nunca falta. Otros pesebres famosos son el del Museu Marès, y el de la Parroquia de Nuestra Señora de Belén (que además es una iglesia preciosa en el barrio del Raval). Para responder a la demanda de la tradición de los nacimientos existen las ferias navideñas donde comprar todo lo necesario para montar el propio en casa. La clásica es la Fira de Santa Llúcia, en la explanada frente a la catedral de Barcelona, con ya más de dos siglos de tradición; otra feria importante es la que se arma frente a la Sagrada Familia. Hay una peculiaridad de la Navidad catalana que suele sorprender a los fuereños por su escatología. Son los dos personajes típicos de las decoraciones navideñas catalanas: el caganers, una figurita que se coloca en algún lugar discreto del nacimiento porque está, en fin, aliviando sus necesidades fisiológicas, y el Tió de Nadal (“tronco de Navidad”), literalmente un tronco de madera con carita simpática que los niños tienen la responsabilidad de cuidar, pero que también “caga” dulces si lo golpean con un palo, y por eso también se conoce como “Caga Tió”. Hay uno en cada casa. Los caganers suelen hacer referencia a alguna celebridad de la actualidad (incluyendo futbolistas, políticos y algún papa que otro), están totalmente aprobados por las autoridades eclesiásticas, y dicen que traen buena suerte. No pierdas la oportunidad de llevarte unos cuantos a casa. Chocolaterías tradicionales en Barcelona Las chocolaterías tienen una larga tradición en Barcelona. Muchas todavía llevan la palabra “granja” en el nombre, porque antiguamente en ellas se vendía leche y productos lácteos de las granjas de los alrededores de la ciudad. Todavía quedan algunas muy antiguas, como la Granja Viader, donde te recomendamos mucho ir porque además de servir un delicioso chocolate, es un local precioso. Prueba el chocolate suizo acompañado de los típicos melindros crujientes (hay que mojar el melindro en el chocolate, claro). El “suizo”, tradición invernal de Barcelona, es un chocolate a la taza espeso que se sirve con una generosa cantidad de crema batida encima. Hay mucha controversia sobre el tema, pero tal vez uno de los mejores suizos de Barcelona lo encuentres en La Nena. Y para completar el tour chocolatero, pasea por la calle Petrixol, “la calle del chocolate”, un paraíso para los apasionados del alimento de los dioses mexicanos. Gerona medieval: excursión de un día Gerona (Girona, en catalán) es una excelente opción para, ya que estás por ahí, conocer una ciudad preciosa que a menudo los turistas pasan por alto. Se encuentra a una hora y media de distancia al norte de Barcelona, ya sea en tren o en coche, y además de estar llena de edificios medievales históricos, es un destino en sí para los gastrónomos apasionados. Si estás un poco al tanto del mundo de la gastronomía, seguramente te suenen los hermanos Roca. Gerona es su cuartel principal, donde se encuentra su premiadísimo restaurante Celler de Can Roca (uno de los mejores del mundo según los expertos). Aquí no se puede venir de improviso: las reservaciones se hacen con al menos un año de antelación. Massana es otro restaurante famoso de Girona, con una estrella Michelin, donde no es tan complicado reservar. Lo cierto es que es difícil comer mal en esta ciudad. Pero simplemente ver esta ciudad merece la pena el esfuerzo del viaje. Tiene un barrio judío medieval, el Call, muy bien preservado, y una catedral gótica impresionante; hay restos de construcciones romanas, casas preciosas que dan al río, puentes que lo cruzan, y murallas de 2,000 años. Para intrépidos: la Barceloneta en diciembre No olvides empacar tu traje de baño cuando vengas a Barcelona en diciembre. Lo decimos en serio. Los baños invernales en las playas de la Barceloneta son una tradición local. Ven preparado con ropa de abrigo y una buena toalla, entra al mar, aguanta al menos un minuto, y cuando salgas te sentirás como otra persona (en cuanto vuelvas a sentir tus extremidades). Además, las cafeterías del barrio de la Barceloneta te esperan con una taza de café con leche caliente, o un caldito para recuperar. Te aseguramos que no serás el único loco en la playa. En resumen... ¡Sí, es buena idea viajar a Barcelona en diciembre! Ven y disfruta de todas las atracciones a tus anchas, y descubre otras que sólo suceden durante este mes, como las ferias navideñas y los pesebres. Y no olvides llevarte tu caganer favorito para la buena suerte. En Go City nos gusta ayudarte a hacer tu viaje más fácil. Consulta nuestras ofertas de pases en Barcelona. Con ellos podrás ahorrar muchísimo en las entradas a las atracciones más importantes de la ciudad, y quien sabe, tal vez te inspiremos a hacer cosas que no habías contemplado. ¡Viaja al máximo con Go City! ¿Te estás preguntando si diciembre es buen momento para visitar Barcelona, la ciudad que TODO el mundo visita en verano? La respuesta es un rotundo sí, afirmativo, yes. Es más, algunos te dirán que tal vez sea el mejor momento para venir. En verano hace demasiado calor... El solsticio de invierno en la ciudad junto al mar El invierno mediterráneo es por lo general templado, con temperaturas entre los 9o y los 15o C, y rara vez llueve (diciembre es uno de los meses más secos en esta ciudad). Los barceloneses andan en modo festivo, y las calles de la ciudad se animan con mercaditos, ferias e iluminación navideñas. No hay mucho turismo extranjero, así que las filas para las grandes atracciones (como la Sagrada Familia) son mucho más cortas, o inexistentes. Podrás ver el pesebre de la plaza Sant Jaume (y como un auténtico barcelonés, criticarlo); comprar adornos navideños y figuras para el nacimiento en la feria de Santa Llúcia; tomarte un chocolate caliente con churros o con los melindros típicos; salir de excursión a Gerona, o incluso darte un baño vigorizante en la Barceloneta. Pesebres, caganers y el Tió de Nadal Como en muchos países del mundo, la Navidad se celebra en Barcelona con regalos, cenas y comidas con la familia, y reuniones festivas con los amigos y colegas. Pero hay algunas cosas peculiares de Cataluña que tal vez te llamen la atención cuando visites la ciudad en esta época. Una de ellas es la proliferación de nacimientos, que aquí les llaman “pesebres” o “belenes”. Los verás en cada barrio y en muchos de los escaparates de las tiendas. El más famoso de todos y que siempre da mucho de que hablar es el de la plaza Sant Jaume. Cada año, este pesebre corre a cargo de algún artista o diseñador y la polémica nunca falta. Otros pesebres famosos son el del Museu Marès, y el de la Parroquia de Nuestra Señora de Belén (que además es una iglesia preciosa en el barrio del Raval). Para responder a la demanda de la tradición de los nacimientos existen las ferias navideñas donde comprar todo lo necesario para montar el propio en casa. La clásica es la Fira de Santa Llúcia, en la explanada frente a la catedral de Barcelona, con ya más de dos siglos de tradición; otra feria importante es la que se arma frente a la Sagrada Familia. Hay una peculiaridad de la Navidad catalana que suele sorprender a los fuereños por su escatología. Son los dos personajes típicos de las decoraciones navideñas catalanas: el caganers, una figurita que se coloca en algún lugar discreto del nacimiento porque está, en fin, aliviando sus necesidades fisiológicas, y el Tió de Nadal (“tronco de Navidad”), literalmente un tronco de madera con carita simpática que los niños tienen la responsabilidad de cuidar, pero que también “caga” dulces si lo golpean con un palo, y por eso también se conoce como “Caga Tió”. Hay uno en cada casa. Los caganers suelen hacer referencia a alguna celebridad de la actualidad (incluyendo futbolistas, políticos y algún papa que otro), están totalmente aprobados por las autoridades eclesiásticas, y dicen que traen buena suerte. No pierdas la oportunidad de llevarte unos cuantos a casa. Chocolaterías tradicionales en Barcelona Las chocolaterías tienen una larga tradición en Barcelona. Muchas todavía llevan la palabra “granja” en el nombre, porque antiguamente en ellas se vendía leche y productos lácteos de las granjas de los alrededores de la ciudad. Todavía quedan algunas muy antiguas, como la Granja Viader, donde te recomendamos mucho ir porque además de servir un delicioso chocolate, es un local precioso. Prueba el chocolate suizo acompañado de los típicos melindros crujientes (hay que mojar el melindro en el chocolate, claro). El “suizo”, tradición invernal de Barcelona, es un chocolate a la taza espeso que se sirve con una generosa cantidad de crema batida encima. Hay mucha controversia sobre el tema, pero tal vez uno de los mejores suizos de Barcelona lo encuentres en La Nena. Y para completar el tour chocolatero, pasea por la calle Petrixol, “la calle del chocolate”, un paraíso para los apasionados del alimento de los dioses mexicanos. Gerona medieval: excursión de un día Gerona (Girona, en catalán) es una excelente opción para, ya que estás por ahí, conocer una ciudad preciosa que a menudo los turistas pasan por alto. Se encuentra a una hora y media de distancia al norte de Barcelona, ya sea en tren o en coche, y además de estar llena de edificios medievales históricos, es un destino en sí para los gastrónomos apasionados. Si estás un poco al tanto del mundo de la gastronomía, seguramente te suenen los hermanos Roca. Gerona es su cuartel principal, donde se encuentra su premiadísimo restaurante Celler de Can Roca (uno de los mejores del mundo según los expertos). Aquí no se puede venir de improviso: las reservaciones se hacen con al menos un año de antelación. Massana es otro restaurante famoso de Girona, con una estrella Michelin, donde no es tan complicado reservar. Lo cierto es que es difícil comer mal en esta ciudad. Pero simplemente ver esta ciudad merece la pena el esfuerzo del viaje. Tiene un barrio judío medieval, el Call, muy bien preservado, y una catedral gótica impresionante; hay restos de construcciones romanas, casas preciosas que dan al río, puentes que lo cruzan, y murallas de 2,000 años. Para intrépidos: la Barceloneta en diciembre No olvides empacar tu traje de baño cuando vengas a Barcelona en diciembre. Lo decimos en serio. Los baños invernales en las playas de la Barceloneta son una tradición local. Ven preparado con ropa de abrigo y una buena toalla, entra al mar, aguanta al menos un minuto, y cuando salgas te sentirás como otra persona (en cuanto vuelvas a sentir tus extremidades). Además, las cafeterías del barrio de la Barceloneta te esperan con una taza de café con leche caliente, o un caldito para recuperar. Te aseguramos que no serás el único loco en la playa. En resumen... ¡Sí, es buena idea viajar a Barcelona en diciembre! Ven y disfruta de todas las atracciones a tus anchas, y descubre otras que sólo suceden durante este mes, como las ferias navideñas y los pesebres. Y no olvides llevarte tu caganer favorito para la buena suerte. En Go City nos gusta ayudarte a hacer tu viaje más fácil. Consulta nuestras ofertas de pases en Barcelona. Con ellos podrás ahorrar muchísimo en las entradas a las atracciones más importantes de la ciudad, y quien sabe, tal vez te inspiremos a hacer cosas que no habías contemplado. ¡Viaja al máximo con Go City! ¿Te estás preguntando si diciembre es buen momento para visitar Barcelona, la ciudad que TODO el mundo visita en verano? La respuesta es un rotundo sí, afirmativo, yes. Es más, algunos te dirán que tal vez sea el mejor momento para venir. En verano hace demasiado calor... El solsticio de invierno en la ciudad junto al mar El invierno mediterráneo es por lo general templado, con temperaturas entre los 9o y los 15o C, y rara vez llueve (diciembre es uno de los meses más secos en esta ciudad). Los barceloneses andan en modo festivo, y las calles de la ciudad se animan con mercaditos, ferias e iluminación navideñas. No hay mucho turismo extranjero, así que las filas para las grandes atracciones (como la Sagrada Familia) son mucho más cortas, o inexistentes. Podrás ver el pesebre de la plaza Sant Jaume (y como un auténtico barcelonés, criticarlo); comprar adornos navideños y figuras para el nacimiento en la feria de Santa Llúcia; tomarte un chocolate caliente con churros o con los melindros típicos; salir de excursión a Gerona, o incluso darte un baño vigorizante en la Barceloneta. Pesebres, caganers y el Tió de Nadal Como en muchos países del mundo, la Navidad se celebra en Barcelona con regalos, cenas y comidas con la familia, y reuniones festivas con los amigos y colegas. Pero hay algunas cosas peculiares de Cataluña que tal vez te llamen la atención cuando visites la ciudad en esta época. Una de ellas es la proliferación de nacimientos, que aquí les llaman “pesebres” o “belenes”. Los verás en cada barrio y en muchos de los escaparates de las tiendas. El más famoso de todos y que siempre da mucho de que hablar es el de la plaza Sant Jaume. Cada año, este pesebre corre a cargo de algún artista o diseñador y la polémica nunca falta. Otros pesebres famosos son el del Museu Marès, y el de la Parroquia de Nuestra Señora de Belén (que además es una iglesia preciosa en el barrio del Raval). Para responder a la demanda de la tradición de los nacimientos existen las ferias navideñas donde comprar todo lo necesario para montar el propio en casa. La clásica es la Fira de Santa Llúcia, en la explanada frente a la catedral de Barcelona, con ya más de dos siglos de tradición; otra feria importante es la que se arma frente a la Sagrada Familia. Hay una peculiaridad de la Navidad catalana que suele sorprender a los fuereños por su escatología. Son los dos personajes típicos de las decoraciones navideñas catalanas: el caganers, una figurita que se coloca en algún lugar discreto del nacimiento porque está, en fin, aliviando sus necesidades fisiológicas, y el Tió de Nadal (“tronco de Navidad”), literalmente un tronco de madera con carita simpática que los niños tienen la responsabilidad de cuidar, pero que también “caga” dulces si lo golpean con un palo, y por eso también se conoce como “Caga Tió”. Hay uno en cada casa. Los caganers suelen hacer referencia a alguna celebridad de la actualidad (incluyendo futbolistas, políticos y algún papa que otro), están totalmente aprobados por las autoridades eclesiásticas, y dicen que traen buena suerte. No pierdas la oportunidad de llevarte unos cuantos a casa. Chocolaterías tradicionales en Barcelona Las chocolaterías tienen una larga tradición en Barcelona. Muchas todavía llevan la palabra “granja” en el nombre, porque antiguamente en ellas se vendía leche y productos lácteos de las granjas de los alrededores de la ciudad. Todavía quedan algunas muy antiguas, como la Granja Viader, donde te recomendamos mucho ir porque además de servir un delicioso chocolate, es un local precioso. Prueba el chocolate suizo acompañado de los típicos melindros crujientes (hay que mojar el melindro en el chocolate, claro). El “suizo”, tradición invernal de Barcelona, es un chocolate a la taza espeso que se sirve con una generosa cantidad de crema batida encima. Hay mucha controversia sobre el tema, pero tal vez uno de los mejores suizos de Barcelona lo encuentres en La Nena. Y para completar el tour chocolatero, pasea por la calle Petrixol, “la calle del chocolate”, un paraíso para los apasionados del alimento de los dioses mexicanos. Gerona medieval: excursión de un día Gerona (Girona, en catalán) es una excelente opción para, ya que estás por ahí, conocer una ciudad preciosa que a menudo los turistas pasan por alto. Se encuentra a una hora y media de distancia al norte de Barcelona, ya sea en tren o en coche, y además de estar llena de edificios medievales históricos, es un destino en sí para los gastrónomos apasionados. Si estás un poco al tanto del mundo de la gastronomía, seguramente te suenen los hermanos Roca. Gerona es su cuartel principal, donde se encuentra su premiadísimo restaurante Celler de Can Roca (uno de los mejores del mundo según los expertos). Aquí no se puede venir de improviso: las reservaciones se hacen con al menos un año de antelación. Massana es otro restaurante famoso de Girona, con una estrella Michelin, donde no es tan complicado reservar. Lo cierto es que es difícil comer mal en esta ciudad. Pero simplemente ver esta ciudad merece la pena el esfuerzo del viaje. Tiene un barrio judío medieval, el Call, muy bien preservado, y una catedral gótica impresionante; hay restos de construcciones romanas, casas preciosas que dan al río, puentes que lo cruzan, y murallas de 2,000 años. Para intrépidos: la Barceloneta en diciembre No olvides empacar tu traje de baño cuando vengas a Barcelona en diciembre. Lo decimos en serio. Los baños invernales en las playas de la Barceloneta son una tradición local. Ven preparado con ropa de abrigo y una buena toalla, entra al mar, aguanta al menos un minuto, y cuando salgas te sentirás como otra persona (en cuanto vuelvas a sentir tus extremidades). Además, las cafeterías del barrio de la Barceloneta te esperan con una taza de café con leche caliente, o un caldito para recuperar. Te aseguramos que no serás el único loco en la playa. En resumen... ¡Sí, es buena idea viajar a Barcelona en diciembre! Ven y disfruta de todas las atracciones a tus anchas, y descubre otras que sólo suceden durante este mes, como las ferias navideñas y los pesebres. Y no olvides llevarte tu caganer favorito para la buena suerte. En Go City nos gusta ayudarte a hacer tu viaje más fácil. Consulta nuestras ofertas de pases en Barcelona. Con ellos podrás ahorrar muchísimo en las entradas a las atracciones más importantes de la ciudad, y quien sabe, tal vez te inspiremos a hacer cosas que no habías contemplado. ¡Viaja al máximo con Go City! ¿Te estás preguntando si diciembre es buen momento para visitar Barcelona, la ciudad que TODO el mundo visita en verano? La respuesta es un rotundo sí, afirmativo, yes. Es más, algunos te dirán que tal vez sea el mejor momento para venir. En verano hace demasiado calor... El solsticio de invierno en la ciudad junto al mar El invierno mediterráneo es por lo general templado, con temperaturas entre los 9o y los 15o C, y rara vez llueve (diciembre es uno de los meses más secos en esta ciudad). Los barceloneses andan en modo festivo, y las calles de la ciudad se animan con mercaditos, ferias e iluminación navideñas. No hay mucho turismo extranjero, así que las filas para las grandes atracciones (como la Sagrada Familia) son mucho más cortas, o inexistentes. Podrás ver el pesebre de la plaza Sant Jaume (y como un auténtico barcelonés, criticarlo); comprar adornos navideños y figuras para el nacimiento en la feria de Santa Llúcia; tomarte un chocolate caliente con churros o con los melindros típicos; salir de excursión a Gerona, o incluso darte un baño vigorizante en la Barceloneta. Pesebres, caganers y el Tió de Nadal Como en muchos países del mundo, la Navidad se celebra en Barcelona con regalos, cenas y comidas con la familia, y reuniones festivas con los amigos y colegas. Pero hay algunas cosas peculiares de Cataluña que tal vez te llamen la atención cuando visites la ciudad en esta época. Una de ellas es la proliferación de nacimientos, que aquí les llaman “pesebres” o “belenes”. Los verás en cada barrio y en muchos de los escaparates de las tiendas. El más famoso de todos y que siempre da mucho de que hablar es el de la plaza Sant Jaume. Cada año, este pesebre corre a cargo de algún artista o diseñador y la polémica nunca falta. Otros pesebres famosos son el del Museu Marès, y el de la Parroquia de Nuestra Señora de Belén (que además es una iglesia preciosa en el barrio del Raval). Para responder a la demanda de la tradición de los nacimientos existen las ferias navideñas donde comprar todo lo necesario para montar el propio en casa. La clásica es la Fira de Santa Llúcia, en la explanada frente a la catedral de Barcelona, con ya más de dos siglos de tradición; otra feria importante es la que se arma frente a la Sagrada Familia. Hay una peculiaridad de la Navidad catalana que suele sorprender a los fuereños por su escatología. Son los dos personajes típicos de las decoraciones navideñas catalanas: el caganers, una figurita que se coloca en algún lugar discreto del nacimiento porque está, en fin, aliviando sus necesidades fisiológicas, y el Tió de Nadal (“tronco de Navidad”), literalmente un tronco de madera con carita simpática que los niños tienen la responsabilidad de cuidar, pero que también “caga” dulces si lo golpean con un palo, y por eso también se conoce como “Caga Tió”. Hay uno en cada casa. Los caganers suelen hacer referencia a alguna celebridad de la actualidad (incluyendo futbolistas, políticos y algún papa que otro), están totalmente aprobados por las autoridades eclesiásticas, y dicen que traen buena suerte. No pierdas la oportunidad de llevarte unos cuantos a casa. Chocolaterías tradicionales en Barcelona Las chocolaterías tienen una larga tradición en Barcelona. Muchas todavía llevan la palabra “granja” en el nombre, porque antiguamente en ellas se vendía leche y productos lácteos de las granjas de los alrededores de la ciudad. Todavía quedan algunas muy antiguas, como la Granja Viader, donde te recomendamos mucho ir porque además de servir un delicioso chocolate, es un local precioso. Prueba el chocolate suizo acompañado de los típicos melindros crujientes (hay que mojar el melindro en el chocolate, claro). El “suizo”, tradición invernal de Barcelona, es un chocolate a la taza espeso que se sirve con una generosa cantidad de crema batida encima. Hay mucha controversia sobre el tema, pero tal vez uno de los mejores suizos de Barcelona lo encuentres en La Nena. Y para completar el tour chocolatero, pasea por la calle Petrixol, “la calle del chocolate”, un paraíso para los apasionados del alimento de los dioses mexicanos. Gerona medieval: excursión de un día Gerona (Girona, en catalán) es una excelente opción para, ya que estás por ahí, conocer una ciudad preciosa que a menudo los turistas pasan por alto. Se encuentra a una hora y media de distancia al norte de Barcelona, ya sea en tren o en coche, y además de estar llena de edificios medievales históricos, es un destino en sí para los gastrónomos apasionados. Si estás un poco al tanto del mundo de la gastronomía, seguramente te suenen los hermanos Roca. Gerona es su cuartel principal, donde se encuentra su premiadísimo restaurante Celler de Can Roca (uno de los mejores del mundo según los expertos). Aquí no se puede venir de improviso: las reservaciones se hacen con al menos un año de antelación. Massana es otro restaurante famoso de Girona, con una estrella Michelin, donde no es tan complicado reservar. Lo cierto es que es difícil comer mal en esta ciudad. Pero simplemente ver esta ciudad merece la pena el esfuerzo del viaje. Tiene un barrio judío medieval, el Call, muy bien preservado, y una catedral gótica impresionante; hay restos de construcciones romanas, casas preciosas que dan al río, puentes que lo cruzan, y murallas de 2,000 años. Para intrépidos: la Barceloneta en diciembre No olvides empacar tu traje de baño cuando vengas a Barcelona en diciembre. Lo decimos en serio. Los baños invernales en las playas de la Barceloneta son una tradición local. Ven preparado con ropa de abrigo y una buena toalla, entra al mar, aguanta al menos un minuto, y cuando salgas te sentirás como otra persona (en cuanto vuelvas a sentir tus extremidades). Además, las cafeterías del barrio de la Barceloneta te esperan con una taza de café con leche caliente, o un caldito para recuperar. Te aseguramos que no serás el único loco en la playa. En resumen... ¡Sí, es buena idea viajar a Barcelona en diciembre! Ven y disfruta de todas las atracciones a tus anchas, y descubre otras que sólo suceden durante este mes, como las ferias navideñas y los pesebres. Y no olvides llevarte tu caganer favorito para la buena suerte. En Go City nos gusta ayudarte a hacer tu viaje más fácil. Consulta nuestras ofertas de pases en Barcelona. Con ellos podrás ahorrar muchísimo en las entradas a las atracciones más importantes de la ciudad, y quien sabe, tal vez te inspiremos a hacer cosas que no habías contemplado. ¡Viaja al máximo con Go City! ¿Te estás preguntando si diciembre es buen momento para visitar Barcelona, la ciudad que TODO el mundo visita en verano? La respuesta es un rotundo sí, afirmativo, yes. Es más, algunos te dirán que tal vez sea el mejor momento para venir. En verano hace demasiado calor... El solsticio de invierno en la ciudad junto al mar El invierno mediterráneo es por lo general templado, con temperaturas entre los 9o y los 15o C, y rara vez llueve (diciembre es uno de los meses más secos en esta ciudad). Los barceloneses andan en modo festivo, y las calles de la ciudad se animan con mercaditos, ferias e iluminación navideñas. No hay mucho turismo extranjero, así que las filas para las grandes atracciones (como la Sagrada Familia) son mucho más cortas, o inexistentes. Podrás ver el pesebre de la plaza Sant Jaume (y como un auténtico barcelonés, criticarlo); comprar adornos navideños y figuras para el nacimiento en la feria de Santa Llúcia; tomarte un chocolate caliente con churros o con los melindros típicos; salir de excursión a Gerona, o incluso darte un baño vigorizante en la Barceloneta. Pesebres, caganers y el Tió de Nadal Como en muchos países del mundo, la Navidad se celebra en Barcelona con regalos, cenas y comidas con la familia, y reuniones festivas con los amigos y colegas. Pero hay algunas cosas peculiares de Cataluña que tal vez te llamen la atención cuando visites la ciudad en esta época. Una de ellas es la proliferación de nacimientos, que aquí les llaman “pesebres” o “belenes”. Los verás en cada barrio y en muchos de los escaparates de las tiendas. El más famoso de todos y que siempre da mucho de que hablar es el de la plaza Sant Jaume. Cada año, este pesebre corre a cargo de algún artista o diseñador y la polémica nunca falta. Otros pesebres famosos son el del Museu Marès, y el de la Parroquia de Nuestra Señora de Belén (que además es una iglesia preciosa en el barrio del Raval). Para responder a la demanda de la tradición de los nacimientos existen las ferias navideñas donde comprar todo lo necesario para montar el propio en casa. La clásica es la Fira de Santa Llúcia, en la explanada frente a la catedral de Barcelona, con ya más de dos siglos de tradición; otra feria importante es la que se arma frente a la Sagrada Familia. Hay una peculiaridad de la Navidad catalana que suele sorprender a los fuereños por su escatología. Son los dos personajes típicos de las decoraciones navideñas catalanas: el caganers, una figurita que se coloca en algún lugar discreto del nacimiento porque está, en fin, aliviando sus necesidades fisiológicas, y el Tió de Nadal (“tronco de Navidad”), literalmente un tronco de madera con carita simpática que los niños tienen la responsabilidad de cuidar, pero que también “caga” dulces si lo golpean con un palo, y por eso también se conoce como “Caga Tió”. Hay uno en cada casa. Los caganers suelen hacer referencia a alguna celebridad de la actualidad (incluyendo futbolistas, políticos y algún papa que otro), están totalmente aprobados por las autoridades eclesiásticas, y dicen que traen buena suerte. No pierdas la oportunidad de llevarte unos cuantos a casa. Chocolaterías tradicionales en Barcelona Las chocolaterías tienen una larga tradición en Barcelona. Muchas todavía llevan la palabra “granja” en el nombre, porque antiguamente en ellas se vendía leche y productos lácteos de las granjas de los alrededores de la ciudad. Todavía quedan algunas muy antiguas, como la Granja Viader, donde te recomendamos mucho ir porque además de servir un delicioso chocolate, es un local precioso. Prueba el chocolate suizo acompañado de los típicos melindros crujientes (hay que mojar el melindro en el chocolate, claro). El “suizo”, tradición invernal de Barcelona, es un chocolate a la taza espeso que se sirve con una generosa cantidad de crema batida encima. Hay mucha controversia sobre el tema, pero tal vez uno de los mejores suizos de Barcelona lo encuentres en La Nena. Y para completar el tour chocolatero, pasea por la calle Petrixol, “la calle del chocolate”, un paraíso para los apasionados del alimento de los dioses mexicanos. Gerona medieval: excursión de un día Gerona (Girona, en catalán) es una excelente opción para, ya que estás por ahí, conocer una ciudad preciosa que a menudo los turistas pasan por alto. Se encuentra a una hora y media de distancia al norte de Barcelona, ya sea en tren o en coche, y además de estar llena de edificios medievales históricos, es un destino en sí para los gastrónomos apasionados. Si estás un poco al tanto del mundo de la gastronomía, seguramente te suenen los hermanos Roca. Gerona es su cuartel principal, donde se encuentra su premiadísimo restaurante Celler de Can Roca (uno de los mejores del mundo según los expertos). Aquí no se puede venir de improviso: las reservaciones se hacen con al menos un año de antelación. Massana es otro restaurante famoso de Girona, con una estrella Michelin, donde no es tan complicado reservar. Lo cierto es que es difícil comer mal en esta ciudad. Pero simplemente ver esta ciudad merece la pena el esfuerzo del viaje. Tiene un barrio judío medieval, el Call, muy bien preservado, y una catedral gótica impresionante; hay restos de construcciones romanas, casas preciosas que dan al río, puentes que lo cruzan, y murallas de 2,000 años. Para intrépidos: la Barceloneta en diciembre No olvides empacar tu traje de baño cuando vengas a Barcelona en diciembre. Lo decimos en serio. Los baños invernales en las playas de la Barceloneta son una tradición local. Ven preparado con ropa de abrigo y una buena toalla, entra al mar, aguanta al menos un minuto, y cuando salgas te sentirás como otra persona (en cuanto vuelvas a sentir tus extremidades). Además, las cafeterías del barrio de la Barceloneta te esperan con una taza de café con leche caliente, o un caldito para recuperar. Te aseguramos que no serás el único loco en la playa. En resumen... ¡Sí, es buena idea viajar a Barcelona en diciembre! Ven y disfruta de todas las atracciones a tus anchas, y descubre otras que sólo suceden durante este mes, como las ferias navideñas y los pesebres. Y no olvides llevarte tu caganer favorito para la buena suerte. En Go City nos gusta ayudarte a hacer tu viaje más fácil. Consulta nuestras ofertas de pases en Barcelona. Con ellos podrás ahorrar muchísimo en las entradas a las atracciones más importantes de la ciudad, y quien sabe, tal vez te inspiremos a hacer cosas que no habías contemplado. ¡Viaja al máximo con Go City! ¿Te estás preguntando si diciembre es buen momento para visitar Barcelona, la ciudad que TODO el mundo visita en verano? La respuesta es un rotundo sí, afirmativo, yes. Es más, algunos te dirán que tal vez sea el mejor momento para venir. En verano hace demasiado calor... El solsticio de invierno en la ciudad junto al mar El invierno mediterráneo es por lo general templado, con temperaturas entre los 9o y los 15o C, y rara vez llueve (diciembre es uno de los meses más secos en esta ciudad). Los barceloneses andan en modo festivo, y las calles de la ciudad se animan con mercaditos, ferias e iluminación navideñas. No hay mucho turismo extranjero, así que las filas para las grandes atracciones (como la Sagrada Familia) son mucho más cortas, o inexistentes. Podrás ver el pesebre de la plaza Sant Jaume (y como un auténtico barcelonés, criticarlo); comprar adornos navideños y figuras para el nacimiento en la feria de Santa Llúcia; tomarte un chocolate caliente con churros o con los melindros típicos; salir de excursión a Gerona, o incluso darte un baño vigorizante en la Barceloneta. Pesebres, caganers y el Tió de Nadal Como en muchos países del mundo, la Navidad se celebra en Barcelona con regalos, cenas y comidas con la familia, y reuniones festivas con los amigos y colegas. Pero hay algunas cosas peculiares de Cataluña que tal vez te llamen la atención cuando visites la ciudad en esta época. Una de ellas es la proliferación de nacimientos, que aquí les llaman “pesebres” o “belenes”. Los verás en cada barrio y en muchos de los escaparates de las tiendas. El más famoso de todos y que siempre da mucho de que hablar es el de la plaza Sant Jaume. Cada año, este pesebre corre a cargo de algún artista o diseñador y la polémica nunca falta. Otros pesebres famosos son el del Museu Marès, y el de la Parroquia de Nuestra Señora de Belén (que además es una iglesia preciosa en el barrio del Raval). Para responder a la demanda de la tradición de los nacimientos existen las ferias navideñas donde comprar todo lo necesario para montar el propio en casa. La clásica es la Fira de Santa Llúcia, en la explanada frente a la catedral de Barcelona, con ya más de dos siglos de tradición; otra feria importante es la que se arma frente a la Sagrada Familia. Hay una peculiaridad de la Navidad catalana que suele sorprender a los fuereños por su escatología. Son los dos personajes típicos de las decoraciones navideñas catalanas: el caganers, una figurita que se coloca en algún lugar discreto del nacimiento porque está, en fin, aliviando sus necesidades fisiológicas, y el Tió de Nadal (“tronco de Navidad”), literalmente un tronco de madera con carita simpática que los niños tienen la responsabilidad de cuidar, pero que también “caga” dulces si lo golpean con un palo, y por eso también se conoce como “Caga Tió”. Hay uno en cada casa. Los caganers suelen hacer referencia a alguna celebridad de la actualidad (incluyendo futbolistas, políticos y algún papa que otro), están totalmente aprobados por las autoridades eclesiásticas, y dicen que traen buena suerte. No pierdas la oportunidad de llevarte unos cuantos a casa. Chocolaterías tradicionales en Barcelona Las chocolaterías tienen una larga tradición en Barcelona. Muchas todavía llevan la palabra “granja” en el nombre, porque antiguamente en ellas se vendía leche y productos lácteos de las granjas de los alrededores de la ciudad. Todavía quedan algunas muy antiguas, como la Granja Viader, donde te recomendamos mucho ir porque además de servir un delicioso chocolate, es un local precioso. Prueba el chocolate suizo acompañado de los típicos melindros crujientes (hay que mojar el melindro en el chocolate, claro). El “suizo”, tradición invernal de Barcelona, es un chocolate a la taza espeso que se sirve con una generosa cantidad de crema batida encima. Hay mucha controversia sobre el tema, pero tal vez uno de los mejores suizos de Barcelona lo encuentres en La Nena. Y para completar el tour chocolatero, pasea por la calle Petrixol, “la calle del chocolate”, un paraíso para los apasionados del alimento de los dioses mexicanos. Gerona medieval: excursión de un día Gerona (Girona, en catalán) es una excelente opción para, ya que estás por ahí, conocer una ciudad preciosa que a menudo los turistas pasan por alto. Se encuentra a una hora y media de distancia al norte de Barcelona, ya sea en tren o en coche, y además de estar llena de edificios medievales históricos, es un destino en sí para los gastrónomos apasionados. Si estás un poco al tanto del mundo de la gastronomía, seguramente te suenen los hermanos Roca. Gerona es su cuartel principal, donde se encuentra su premiadísimo restaurante Celler de Can Roca (uno de los mejores del mundo según los expertos). Aquí no se puede venir de improviso: las reservaciones se hacen con al menos un año de antelación. Massana es otro restaurante famoso de Girona, con una estrella Michelin, donde no es tan complicado reservar. Lo cierto es que es difícil comer mal en esta ciudad. Pero simplemente ver esta ciudad merece la pena el esfuerzo del viaje. Tiene un barrio judío medieval, el Call, muy bien preservado, y una catedral gótica impresionante; hay restos de construcciones romanas, casas preciosas que dan al río, puentes que lo cruzan, y murallas de 2,000 años. Para intrépidos: la Barceloneta en diciembre No olvides empacar tu traje de baño cuando vengas a Barcelona en diciembre. Lo decimos en serio. Los baños invernales en las playas de la Barceloneta son una tradición local. Ven preparado con ropa de abrigo y una buena toalla, entra al mar, aguanta al menos un minuto, y cuando salgas te sentirás como otra persona (en cuanto vuelvas a sentir tus extremidades). Además, las cafeterías del barrio de la Barceloneta te esperan con una taza de café con leche caliente, o un caldito para recuperar. Te aseguramos que no serás el único loco en la playa. En resumen... ¡Sí, es buena idea viajar a Barcelona en diciembre! Ven y disfruta de todas las atracciones a tus anchas, y descubre otras que sólo suceden durante este mes, como las ferias navideñas y los pesebres. Y no olvides llevarte tu caganer favorito para la buena suerte. En Go City nos gusta ayudarte a hacer tu viaje más fácil. Consulta nuestras ofertas de pases en Barcelona. Con ellos podrás ahorrar muchísimo en las entradas a las atracciones más importantes de la ciudad, y quien sabe, tal vez te inspiremos a hacer cosas que no habías contemplado. ¡Viaja al máximo con Go City! ¿Te estás preguntando si diciembre es buen momento para visitar Barcelona, la ciudad que TODO el mundo visita en verano? La respuesta es un rotundo sí, afirmativo, yes. Es más, algunos te dirán que tal vez sea el mejor momento para venir. En verano hace demasiado calor... El solsticio de invierno en la ciudad junto al mar El invierno mediterráneo es por lo general templado, con temperaturas entre los 9o y los 15o C, y rara vez llueve (diciembre es uno de los meses más secos en esta ciudad). Los barceloneses andan en modo festivo, y las calles de la ciudad se animan con mercaditos, ferias e iluminación navideñas. No hay mucho turismo extranjero, así que las filas para las grandes atracciones (como la Sagrada Familia) son mucho más cortas, o inexistentes. Podrás ver el pesebre de la plaza Sant Jaume (y como un auténtico barcelonés, criticarlo); comprar adornos navideños y figuras para el nacimiento en la feria de Santa Llúcia; tomarte un chocolate caliente con churros o con los melindros típicos; salir de excursión a Gerona, o incluso darte un baño vigorizante en la Barceloneta. Pesebres, caganers y el Tió de Nadal Como en muchos países del mundo, la Navidad se celebra en Barcelona con regalos, cenas y comidas con la familia, y reuniones festivas con los amigos y colegas. Pero hay algunas cosas peculiares de Cataluña que tal vez te llamen la atención cuando visites la ciudad en esta época. Una de ellas es la proliferación de nacimientos, que aquí les llaman “pesebres” o “belenes”. Los verás en cada barrio y en muchos de los escaparates de las tiendas. El más famoso de todos y que siempre da mucho de que hablar es el de la plaza Sant Jaume. Cada año, este pesebre corre a cargo de algún artista o diseñador y la polémica nunca falta. Otros pesebres famosos son el del Museu Marès, y el de la Parroquia de Nuestra Señora de Belén (que además es una iglesia preciosa en el barrio del Raval). Para responder a la demanda de la tradición de los nacimientos existen las ferias navideñas donde comprar todo lo necesario para montar el propio en casa. La clásica es la Fira de Santa Llúcia, en la explanada frente a la catedral de Barcelona, con ya más de dos siglos de tradición; otra feria importante es la que se arma frente a la Sagrada Familia. Hay una peculiaridad de la Navidad catalana que suele sorprender a los fuereños por su escatología. Son los dos personajes típicos de las decoraciones navideñas catalanas: el caganers, una figurita que se coloca en algún lugar discreto del nacimiento porque está, en fin, aliviando sus necesidades fisiológicas, y el Tió de Nadal (“tronco de Navidad”), literalmente un tronco de madera con carita simpática que los niños tienen la responsabilidad de cuidar, pero que también “caga” dulces si lo golpean con un palo, y por eso también se conoce como “Caga Tió”. Hay uno en cada casa. Los caganers suelen hacer referencia a alguna celebridad de la actualidad (incluyendo futbolistas, políticos y algún papa que otro), están totalmente aprobados por las autoridades eclesiásticas, y dicen que traen buena suerte. No pierdas la oportunidad de llevarte unos cuantos a casa. Chocolaterías tradicionales en Barcelona Las chocolaterías tienen una larga tradición en Barcelona. Muchas todavía llevan la palabra “granja” en el nombre, porque antiguamente en ellas se vendía leche y productos lácteos de las granjas de los alrededores de la ciudad. Todavía quedan algunas muy antiguas, como la Granja Viader, donde te recomendamos mucho ir porque además de servir un delicioso chocolate, es un local precioso. Prueba el chocolate suizo acompañado de los típicos melindros crujientes (hay que mojar el melindro en el chocolate, claro). El “suizo”, tradición invernal de Barcelona, es un chocolate a la taza espeso que se sirve con una generosa cantidad de crema batida encima. Hay mucha controversia sobre el tema, pero tal vez uno de los mejores suizos de Barcelona lo encuentres en La Nena. Y para completar el tour chocolatero, pasea por la calle Petrixol, “la calle del chocolate”, un paraíso para los apasionados del alimento de los dioses mexicanos. Gerona medieval: excursión de un día Gerona (Girona, en catalán) es una excelente opción para, ya que estás por ahí, conocer una ciudad preciosa que a menudo los turistas pasan por alto. Se encuentra a una hora y media de distancia al norte de Barcelona, ya sea en tren o en coche, y además de estar llena de edificios medievales históricos, es un destino en sí para los gastrónomos apasionados. Si estás un poco al tanto del mundo de la gastronomía, seguramente te suenen los hermanos Roca. Gerona es su cuartel principal, donde se encuentra su premiadísimo restaurante Celler de Can Roca (uno de los mejores del mundo según los expertos). Aquí no se puede venir de improviso: las reservaciones se hacen con al menos un año de antelación. Massana es otro restaurante famoso de Girona, con una estrella Michelin, donde no es tan complicado reservar. Lo cierto es que es difícil comer mal en esta ciudad. Pero simplemente ver esta ciudad merece la pena el esfuerzo del viaje. Tiene un barrio judío medieval, el Call, muy bien preservado, y una catedral gótica impresionante; hay restos de construcciones romanas, casas preciosas que dan al río, puentes que lo cruzan, y murallas de 2,000 años. Para intrépidos: la Barceloneta en diciembre No olvides empacar tu traje de baño cuando vengas a Barcelona en diciembre. Lo decimos en serio. Los baños invernales en las playas de la Barceloneta son una tradición local. Ven preparado con ropa de abrigo y una buena toalla, entra al mar, aguanta al menos un minuto, y cuando salgas te sentirás como otra persona (en cuanto vuelvas a sentir tus extremidades). Además, las cafeterías del barrio de la Barceloneta te esperan con una taza de café con leche caliente, o un caldito para recuperar. Te aseguramos que no serás el único loco en la playa. En resumen... ¡Sí, es buena idea viajar a Barcelona en diciembre! Ven y disfruta de todas las atracciones a tus anchas, y descubre otras que sólo suceden durante este mes, como las ferias navideñas y los pesebres. Y no olvides llevarte tu caganer favorito para la buena suerte. En Go City nos gusta ayudarte a hacer tu viaje más fácil. Consulta nuestras ofertas de pases en Barcelona. Con ellos podrás ahorrar muchísimo en las entradas a las atracciones más importantes de la ciudad, y quien sabe, tal vez te inspiremos a hacer cosas que no habías contemplado. ¡Viaja al máximo con Go City! ¿Te estás preguntando si diciembre es buen momento para visitar Barcelona, la ciudad que TODO el mundo visita en verano? La respuesta es un rotundo sí, afirmativo, yes. Es más, algunos te dirán que tal vez sea el mejor momento para venir. En verano hace demasiado calor... El solsticio de invierno en la ciudad junto al mar El invierno mediterráneo es por lo general templado, con temperaturas entre los 9o y los 15o C, y rara vez llueve (diciembre es uno de los meses más secos en esta ciudad). Los barceloneses andan en modo festivo, y las calles de la ciudad se animan con mercaditos, ferias e iluminación navideñas. No hay mucho turismo extranjero, así que las filas para las grandes atracciones (como la Sagrada Familia) son mucho más cortas, o inexistentes. Podrás ver el pesebre de la plaza Sant Jaume (y como un auténtico barcelonés, criticarlo); comprar adornos navideños y figuras para el nacimiento en la feria de Santa Llúcia; tomarte un chocolate caliente con churros o con los melindros típicos; salir de excursión a Gerona, o incluso darte un baño vigorizante en la Barceloneta. Pesebres, caganers y el Tió de Nadal Como en muchos países del mundo, la Navidad se celebra en Barcelona con regalos, cenas y comidas con la familia, y reuniones festivas con los amigos y colegas. Pero hay algunas cosas peculiares de Cataluña que tal vez te llamen la atención cuando visites la ciudad en esta época. Una de ellas es la proliferación de nacimientos, que aquí les llaman “pesebres” o “belenes”. Los verás en cada barrio y en muchos de los escaparates de las tiendas. El más famoso de todos y que siempre da mucho de que hablar es el de la plaza Sant Jaume. Cada año, este pesebre corre a cargo de algún artista o diseñador y la polémica nunca falta. Otros pesebres famosos son el del Museu Marès, y el de la Parroquia de Nuestra Señora de Belén (que además es una iglesia preciosa en el barrio del Raval). Para responder a la demanda de la tradición de los nacimientos existen las ferias navideñas donde comprar todo lo necesario para montar el propio en casa. La clásica es la Fira de Santa Llúcia, en la explanada frente a la catedral de Barcelona, con ya más de dos siglos de tradición; otra feria importante es la que se arma frente a la Sagrada Familia. Hay una peculiaridad de la Navidad catalana que suele sorprender a los fuereños por su escatología. Son los dos personajes típicos de las decoraciones navideñas catalanas: el caganers, una figurita que se coloca en algún lugar discreto del nacimiento porque está, en fin, aliviando sus necesidades fisiológicas, y el Tió de Nadal (“tronco de Navidad”), literalmente un tronco de madera con carita simpática que los niños tienen la responsabilidad de cuidar, pero que también “caga” dulces si lo golpean con un palo, y por eso también se conoce como “Caga Tió”. Hay uno en cada casa. Los caganers suelen hacer referencia a alguna celebridad de la actualidad (incluyendo futbolistas, políticos y algún papa que otro), están totalmente aprobados por las autoridades eclesiásticas, y dicen que traen buena suerte. No pierdas la oportunidad de llevarte unos cuantos a casa. Chocolaterías tradicionales en Barcelona Las chocolaterías tienen una larga tradición en Barcelona. Muchas todavía llevan la palabra “granja” en el nombre, porque antiguamente en ellas se vendía leche y productos lácteos de las granjas de los alrededores de la ciudad. Todavía quedan algunas muy antiguas, como la Granja Viader, donde te recomendamos mucho ir porque además de servir un delicioso chocolate, es un local precioso. Prueba el chocolate suizo acompañado de los típicos melindros crujientes (hay que mojar el melindro en el chocolate, claro). El “suizo”, tradición invernal de Barcelona, es un chocolate a la taza espeso que se sirve con una generosa cantidad de crema batida encima. Hay mucha controversia sobre el tema, pero tal vez uno de los mejores suizos de Barcelona lo encuentres en La Nena. Y para completar el tour chocolatero, pasea por la calle Petrixol, “la calle del chocolate”, un paraíso para los apasionados del alimento de los dioses mexicanos. Gerona medieval: excursión de un día Gerona (Girona, en catalán) es una excelente opción para, ya que estás por ahí, conocer una ciudad preciosa que a menudo los turistas pasan por alto. Se encuentra a una hora y media de distancia al norte de Barcelona, ya sea en tren o en coche, y además de estar llena de edificios medievales históricos, es un destino en sí para los gastrónomos apasionados. Si estás un poco al tanto del mundo de la gastronomía, seguramente te suenen los hermanos Roca. Gerona es su cuartel principal, donde se encuentra su premiadísimo restaurante Celler de Can Roca (uno de los mejores del mundo según los expertos). Aquí no se puede venir de improviso: las reservaciones se hacen con al menos un año de antelación. Massana es otro restaurante famoso de Girona, con una estrella Michelin, donde no es tan complicado reservar. Lo cierto es que es difícil comer mal en esta ciudad. Pero simplemente ver esta ciudad merece la pena el esfuerzo del viaje. Tiene un barrio judío medieval, el Call, muy bien preservado, y una catedral gótica impresionante; hay restos de construcciones romanas, casas preciosas que dan al río, puentes que lo cruzan, y murallas de 2,000 años. Para intrépidos: la Barceloneta en diciembre No olvides empacar tu traje de baño cuando vengas a Barcelona en diciembre. Lo decimos en serio. Los baños invernales en las playas de la Barceloneta son una tradición local. Ven preparado con ropa de abrigo y una buena toalla, entra al mar, aguanta al menos un minuto, y cuando salgas te sentirás como otra persona (en cuanto vuelvas a sentir tus extremidades). Además, las cafeterías del barrio de la Barceloneta te esperan con una taza de café con leche caliente, o un caldito para recuperar. Te aseguramos que no serás el único loco en la playa. En resumen... ¡Sí, es buena idea viajar a Barcelona en diciembre! Ven y disfruta de todas las atracciones a tus anchas, y descubre otras que sólo suceden durante este mes, como las ferias navideñas y los pesebres. Y no olvides llevarte tu caganer favorito para la buena suerte. En Go City nos gusta ayudarte a hacer tu viaje más fácil. Consulta nuestras ofertas de pases en Barcelona. Con ellos podrás ahorrar muchísimo en las entradas a las atracciones más importantes de la ciudad, y quien sabe, tal vez te inspiremos a hacer cosas que no habías contemplado. ¡Viaja al máximo con Go City! ¿Te estás preguntando si diciembre es buen momento para visitar Barcelona, la ciudad que TODO el mundo visita en verano? La respuesta es un rotundo sí, afirmativo, yes. Es más, algunos te dirán que tal vez sea el mejor momento para venir. En verano hace demasiado calor... El solsticio de invierno en la ciudad junto al mar El invierno mediterráneo es por lo general templado, con temperaturas entre los 9o y los 15o C, y rara vez llueve (diciembre es uno de los meses más secos en esta ciudad). Los barceloneses andan en modo festivo, y las calles de la ciudad se animan con mercaditos, ferias e iluminación navideñas. No hay mucho turismo extranjero, así que las filas para las grandes atracciones (como la Sagrada Familia) son mucho más cortas, o inexistentes. Podrás ver el pesebre de la plaza Sant Jaume (y como un auténtico barcelonés, criticarlo); comprar adornos navideños y figuras para el nacimiento en la feria de Santa Llúcia; tomarte un chocolate caliente con churros o con los melindros típicos; salir de excursión a Gerona, o incluso darte un baño vigorizante en la Barceloneta. Pesebres, caganers y el Tió de Nadal Como en muchos países del mundo, la Navidad se celebra en Barcelona con regalos, cenas y comidas con la familia, y reuniones festivas con los amigos y colegas. Pero hay algunas cosas peculiares de Cataluña que tal vez te llamen la atención cuando visites la ciudad en esta época. Una de ellas es la proliferación de nacimientos, que aquí les llaman “pesebres” o “belenes”. Los verás en cada barrio y en muchos de los escaparates de las tiendas. El más famoso de todos y que siempre da mucho de que hablar es el de la plaza Sant Jaume. Cada año, este pesebre corre a cargo de algún artista o diseñador y la polémica nunca falta. Otros pesebres famosos son el del Museu Marès, y el de la Parroquia de Nuestra Señora de Belén (que además es una iglesia preciosa en el barrio del Raval). Para responder a la demanda de la tradición de los nacimientos existen las ferias navideñas donde comprar todo lo necesario para montar el propio en casa. La clásica es la Fira de Santa Llúcia, en la explanada frente a la catedral de Barcelona, con ya más de dos siglos de tradición; otra feria importante es la que se arma frente a la Sagrada Familia. Hay una peculiaridad de la Navidad catalana que suele sorprender a los fuereños por su escatología. Son los dos personajes típicos de las decoraciones navideñas catalanas: el caganers, una figurita que se coloca en algún lugar discreto del nacimiento porque está, en fin, aliviando sus necesidades fisiológicas, y el Tió de Nadal (“tronco de Navidad”), literalmente un tronco de madera con carita simpática que los niños tienen la responsabilidad de cuidar, pero que también “caga” dulces si lo golpean con un palo, y por eso también se conoce como “Caga Tió”. Hay uno en cada casa. Los caganers suelen hacer referencia a alguna celebridad de la actualidad (incluyendo futbolistas, políticos y algún papa que otro), están totalmente aprobados por las autoridades eclesiásticas, y dicen que traen buena suerte. No pierdas la oportunidad de llevarte unos cuantos a casa. Chocolaterías tradicionales en Barcelona Las chocolaterías tienen una larga tradición en Barcelona. Muchas todavía llevan la palabra “granja” en el nombre, porque antiguamente en ellas se vendía leche y productos lácteos de las granjas de los alrededores de la ciudad. Todavía quedan algunas muy antiguas, como la Granja Viader, donde te recomendamos mucho ir porque además de servir un delicioso chocolate, es un local precioso. Prueba el chocolate suizo acompañado de los típicos melindros crujientes (hay que mojar el melindro en el chocolate, claro). El “suizo”, tradición invernal de Barcelona, es un chocolate a la taza espeso que se sirve con una generosa cantidad de crema batida encima. Hay mucha controversia sobre el tema, pero tal vez uno de los mejores suizos de Barcelona lo encuentres en La Nena. Y para completar el tour chocolatero, pasea por la calle Petrixol, “la calle del chocolate”, un paraíso para los apasionados del alimento de los dioses mexicanos. Gerona medieval: excursión de un día Gerona (Girona, en catalán) es una excelente opción para, ya que estás por ahí, conocer una ciudad preciosa que a menudo los turistas pasan por alto. Se encuentra a una hora y media de distancia al norte de Barcelona, ya sea en tren o en coche, y además de estar llena de edificios medievales históricos, es un destino en sí para los gastrónomos apasionados. Si estás un poco al tanto del mundo de la gastronomía, seguramente te suenen los hermanos Roca. Gerona es su cuartel principal, donde se encuentra su premiadísimo restaurante Celler de Can Roca (uno de los mejores del mundo según los expertos). Aquí no se puede venir de improviso: las reservaciones se hacen con al menos un año de antelación. Massana es otro restaurante famoso de Girona, con una estrella Michelin, donde no es tan complicado reservar. Lo cierto es que es difícil comer mal en esta ciudad. Pero simplemente ver esta ciudad merece la pena el esfuerzo del viaje. Tiene un barrio judío medieval, el Call, muy bien preservado, y una catedral gótica impresionante; hay restos de construcciones romanas, casas preciosas que dan al río, puentes que lo cruzan, y murallas de 2,000 años. Para intrépidos: la Barceloneta en diciembre No olvides empacar tu traje de baño cuando vengas a Barcelona en diciembre. Lo decimos en serio. Los baños invernales en las playas de la Barceloneta son una tradición local. Ven preparado con ropa de abrigo y una buena toalla, entra al mar, aguanta al menos un minuto, y cuando salgas te sentirás como otra persona (en cuanto vuelvas a sentir tus extremidades). Además, las cafeterías del barrio de la Barceloneta te esperan con una taza de café con leche caliente, o un caldito para recuperar. Te aseguramos que no serás el único loco en la playa. En resumen... ¡Sí, es buena idea viajar a Barcelona en diciembre! Ven y disfruta de todas las atracciones a tus anchas, y descubre otras que sólo suceden durante este mes, como las ferias navideñas y los pesebres. Y no olvides llevarte tu caganer favorito para la buena suerte. En Go City nos gusta ayudarte a hacer tu viaje más fácil. Consulta nuestras ofertas de pases en Barcelona. Con ellos podrás ahorrar muchísimo en las entradas a las atracciones más importantes de la ciudad, y quien sabe, tal vez te inspiremos a hacer cosas que no habías contemplado. ¡Viaja al máximo con Go City! ¿Te estás preguntando si diciembre es buen momento para visitar Barcelona, la ciudad que TODO el mundo visita en verano? La respuesta es un rotundo sí, afirmativo, yes. Es más, algunos te dirán que tal vez sea el mejor momento para venir. En verano hace demasiado calor... El solsticio de invierno en la ciudad junto al mar El invierno mediterráneo es por lo general templado, con temperaturas entre los 9o y los 15o C, y rara vez llueve (diciembre es uno de los meses más secos en esta ciudad). Los barceloneses andan en modo festivo, y las calles de la ciudad se animan con mercaditos, ferias e iluminación navideñas. No hay mucho turismo extranjero, así que las filas para las grandes atracciones (como la Sagrada Familia) son mucho más cortas, o inexistentes. Podrás ver el pesebre de la plaza Sant Jaume (y como un auténtico barcelonés, criticarlo); comprar adornos navideños y figuras para el nacimiento en la feria de Santa Llúcia; tomarte un chocolate caliente con churros o con los melindros típicos; salir de excursión a Gerona, o incluso darte un baño vigorizante en la Barceloneta. Pesebres, caganers y el Tió de Nadal Como en muchos países del mundo, la Navidad se celebra en Barcelona con regalos, cenas y comidas con la familia, y reuniones festivas con los amigos y colegas. Pero hay algunas cosas peculiares de Cataluña que tal vez te llamen la atención cuando visites la ciudad en esta época. Una de ellas es la proliferación de nacimientos, que aquí les llaman “pesebres” o “belenes”. Los verás en cada barrio y en muchos de los escaparates de las tiendas. El más famoso de todos y que siempre da mucho de que hablar es el de la plaza Sant Jaume. Cada año, este pesebre corre a cargo de algún artista o diseñador y la polémica nunca falta. Otros pesebres famosos son el del Museu Marès, y el de la Parroquia de Nuestra Señora de Belén (que además es una iglesia preciosa en el barrio del Raval). Para responder a la demanda de la tradición de los nacimientos existen las ferias navideñas donde comprar todo lo necesario para montar el propio en casa. La clásica es la Fira de Santa Llúcia, en la explanada frente a la catedral de Barcelona, con ya más de dos siglos de tradición; otra feria importante es la que se arma frente a la Sagrada Familia. Hay una peculiaridad de la Navidad catalana que suele sorprender a los fuereños por su escatología. Son los dos personajes típicos de las decoraciones navideñas catalanas: el caganers, una figurita que se coloca en algún lugar discreto del nacimiento porque está, en fin, aliviando sus necesidades fisiológicas, y el Tió de Nadal (“tronco de Navidad”), literalmente un tronco de madera con carita simpática que los niños tienen la responsabilidad de cuidar, pero que también “caga” dulces si lo golpean con un palo, y por eso también se conoce como “Caga Tió”. Hay uno en cada casa. Los caganers suelen hacer referencia a alguna celebridad de la actualidad (incluyendo futbolistas, políticos y algún papa que otro), están totalmente aprobados por las autoridades eclesiásticas, y dicen que traen buena suerte. No pierdas la oportunidad de llevarte unos cuantos a casa. Chocolaterías tradicionales en Barcelona Las chocolaterías tienen una larga tradición en Barcelona. Muchas todavía llevan la palabra “granja” en el nombre, porque antiguamente en ellas se vendía leche y productos lácteos de las granjas de los alrededores de la ciudad. Todavía quedan algunas muy antiguas, como la Granja Viader, donde te recomendamos mucho ir porque además de servir un delicioso chocolate, es un local precioso. Prueba el chocolate suizo acompañado de los típicos melindros crujientes (hay que mojar el melindro en el chocolate, claro). El “suizo”, tradición invernal de Barcelona, es un chocolate a la taza espeso que se sirve con una generosa cantidad de crema batida encima. Hay mucha controversia sobre el tema, pero tal vez uno de los mejores suizos de Barcelona lo encuentres en La Nena. Y para completar el tour chocolatero, pasea por la calle Petrixol, “la calle del chocolate”, un paraíso para los apasionados del alimento de los dioses mexicanos. Gerona medieval: excursión de un día Gerona (Girona, en catalán) es una excelente opción para, ya que estás por ahí, conocer una ciudad preciosa que a menudo los turistas pasan por alto. Se encuentra a una hora y media de distancia al norte de Barcelona, ya sea en tren o en coche, y además de estar llena de edificios medievales históricos, es un destino en sí para los gastrónomos apasionados. Si estás un poco al tanto del mundo de la gastronomía, seguramente te suenen los hermanos Roca. Gerona es su cuartel principal, donde se encuentra su premiadísimo restaurante Celler de Can Roca (uno de los mejores del mundo según los expertos). Aquí no se puede venir de improviso: las reservaciones se hacen con al menos un año de antelación. Massana es otro restaurante famoso de Girona, con una estrella Michelin, donde no es tan complicado reservar. Lo cierto es que es difícil comer mal en esta ciudad. Pero simplemente ver esta ciudad merece la pena el esfuerzo del viaje. Tiene un barrio judío medieval, el Call, muy bien preservado, y una catedral gótica impresionante; hay restos de construcciones romanas, casas preciosas que dan al río, puentes que lo cruzan, y murallas de 2,000 años. Para intrépidos: la Barceloneta en diciembre No olvides empacar tu traje de baño cuando vengas a Barcelona en diciembre. Lo decimos en serio. Los baños invernales en las playas de la Barceloneta son una tradición local. Ven preparado con ropa de abrigo y una buena toalla, entra al mar, aguanta al menos un minuto, y cuando salgas te sentirás como otra persona (en cuanto vuelvas a sentir tus extremidades). Además, las cafeterías del barrio de la Barceloneta te esperan con una taza de café con leche caliente, o un caldito para recuperar. Te aseguramos que no serás el único loco en la playa. En resumen... ¡Sí, es buena idea viajar a Barcelona en diciembre! Ven y disfruta de todas las atracciones a tus anchas, y descubre otras que sólo suceden durante este mes, como las ferias navideñas y los pesebres. Y no olvides llevarte tu caganer favorito para la buena suerte. En Go City nos gusta ayudarte a hacer tu viaje más fácil. Consulta nuestras ofertas de pases en Barcelona. Con ellos podrás ahorrar muchísimo en las entradas a las atracciones más importantes de la ciudad, y quien sabe, tal vez te inspiremos a hacer cosas que no habías contemplado. ¡Viaja al máximo con Go City! ¿Te estás preguntando si diciembre es buen momento para visitar Barcelona, la ciudad que TODO el mundo visita en verano? La respuesta es un rotundo sí, afirmativo, yes. Es más, algunos te dirán que tal vez sea el mejor momento para venir. En verano hace demasiado calor... El solsticio de invierno en la ciudad junto al mar El invierno mediterráneo es por lo general templado, con temperaturas entre los 9o y los 15o C, y rara vez llueve (diciembre es uno de los meses más secos en esta ciudad). Los barceloneses andan en modo festivo, y las calles de la ciudad se animan con mercaditos, ferias e iluminación navideñas. No hay mucho turismo extranjero, así que las filas para las grandes atracciones (como la Sagrada Familia) son mucho más cortas, o inexistentes. Podrás ver el pesebre de la plaza Sant Jaume (y como un auténtico barcelonés, criticarlo); comprar adornos navideños y figuras para el nacimiento en la feria de Santa Llúcia; tomarte un chocolate caliente con churros o con los melindros típicos; salir de excursión a Gerona, o incluso darte un baño vigorizante en la Barceloneta. Pesebres, caganers y el Tió de Nadal Como en muchos países del mundo, la Navidad se celebra en Barcelona con regalos, cenas y comidas con la familia, y reuniones festivas con los amigos y colegas. Pero hay algunas cosas peculiares de Cataluña que tal vez te llamen la atención cuando visites la ciudad en esta época. Una de ellas es la proliferación de nacimientos, que aquí les llaman “pesebres” o “belenes”. Los verás en cada barrio y en muchos de los escaparates de las tiendas. El más famoso de todos y que siempre da mucho de que hablar es el de la plaza Sant Jaume. Cada año, este pesebre corre a cargo de algún artista o diseñador y la polémica nunca falta. Otros pesebres famosos son el del Museu Marès, y el de la Parroquia de Nuestra Señora de Belén (que además es una iglesia preciosa en el barrio del Raval). Para responder a la demanda de la tradición de los nacimientos existen las ferias navideñas donde comprar todo lo necesario para montar el propio en casa. La clásica es la Fira de Santa Llúcia, en la explanada frente a la catedral de Barcelona, con ya más de dos siglos de tradición; otra feria importante es la que se arma frente a la Sagrada Familia. Hay una peculiaridad de la Navidad catalana que suele sorprender a los fuereños por su escatología. Son los dos personajes típicos de las decoraciones navideñas catalanas: el caganers, una figurita que se coloca en algún lugar discreto del nacimiento porque está, en fin, aliviando sus necesidades fisiológicas, y el Tió de Nadal (“tronco de Navidad”), literalmente un tronco de madera con carita simpática que los niños tienen la responsabilidad de cuidar, pero que también “caga” dulces si lo golpean con un palo, y por eso también se conoce como “Caga Tió”. Hay uno en cada casa. Los caganers suelen hacer referencia a alguna celebridad de la actualidad (incluyendo futbolistas, políticos y algún papa que otro), están totalmente aprobados por las autoridades eclesiásticas, y dicen que traen buena suerte. No pierdas la oportunidad de llevarte unos cuantos a casa. Chocolaterías tradicionales en Barcelona Las chocolaterías tienen una larga tradición en Barcelona. Muchas todavía llevan la palabra “granja” en el nombre, porque antiguamente en ellas se vendía leche y productos lácteos de las granjas de los alrededores de la ciudad. Todavía quedan algunas muy antiguas, como la Granja Viader, donde te recomendamos mucho ir porque además de servir un delicioso chocolate, es un local precioso. Prueba el chocolate suizo acompañado de los típicos melindros crujientes (hay que mojar el melindro en el chocolate, claro). El “suizo”, tradición invernal de Barcelona, es un chocolate a la taza espeso que se sirve con una generosa cantidad de crema batida encima. Hay mucha controversia sobre el tema, pero tal vez uno de los mejores suizos de Barcelona lo encuentres en La Nena. Y para completar el tour chocolatero, pasea por la calle Petrixol, “la calle del chocolate”, un paraíso para los apasionados del alimento de los dioses mexicanos. Gerona medieval: excursión de un día Gerona (Girona, en catalán) es una excelente opción para, ya que estás por ahí, conocer una ciudad preciosa que a menudo los turistas pasan por alto. Se encuentra a una hora y media de distancia al norte de Barcelona, ya sea en tren o en coche, y además de estar llena de edificios medievales históricos, es un destino en sí para los gastrónomos apasionados. Si estás un poco al tanto del mundo de la gastronomía, seguramente te suenen los hermanos Roca. Gerona es su cuartel principal, donde se encuentra su premiadísimo restaurante Celler de Can Roca (uno de los mejores del mundo según los expertos). Aquí no se puede venir de improviso: las reservaciones se hacen con al menos un año de antelación. Massana es otro restaurante famoso de Girona, con una estrella Michelin, donde no es tan complicado reservar. Lo cierto es que es difícil comer mal en esta ciudad. Pero simplemente ver esta ciudad merece la pena el esfuerzo del viaje. Tiene un barrio judío medieval, el Call, muy bien preservado, y una catedral gótica impresionante; hay restos de construcciones romanas, casas preciosas que dan al río, puentes que lo cruzan, y murallas de 2,000 años. Para intrépidos: la Barceloneta en diciembre No olvides empacar tu traje de baño cuando vengas a Barcelona en diciembre. Lo decimos en serio. Los baños invernales en las playas de la Barceloneta son una tradición local. Ven preparado con ropa de abrigo y una buena toalla, entra al mar, aguanta al menos un minuto, y cuando salgas te sentirás como otra persona (en cuanto vuelvas a sentir tus extremidades). Además, las cafeterías del barrio de la Barceloneta te esperan con una taza de café con leche caliente, o un caldito para recuperar. Te aseguramos que no serás el único loco en la playa. En resumen... ¡Sí, es buena idea viajar a Barcelona en diciembre! Ven y disfruta de todas las atracciones a tus anchas, y descubre otras que sólo suceden durante este mes, como las ferias navideñas y los pesebres. Y no olvides llevarte tu caganer favorito para la buena suerte. En Go City nos gusta ayudarte a hacer tu viaje más fácil. Consulta nuestras ofertas de pases en Barcelona. Con ellos podrás ahorrar muchísimo en las entradas a las atracciones más importantes de la ciudad, y quien sabe, tal vez te inspiremos a hacer cosas que no habías contemplado. ¡Viaja al máximo con Go City! ¿Te estás preguntando si diciembre es buen momento para visitar Barcelona, la ciudad que TODO el mundo visita en verano? La respuesta es un rotundo sí, afirmativo, yes. Es más, algunos te dirán que tal vez sea el mejor momento para venir. En verano hace demasiado calor... El solsticio de invierno en la ciudad junto al mar El invierno mediterráneo es por lo general templado, con temperaturas entre los 9o y los 15o C, y rara vez llueve (diciembre es uno de los meses más secos en esta ciudad). Los barceloneses andan en modo festivo, y las calles de la ciudad se animan con mercaditos, ferias e iluminación navideñas. No hay mucho turismo extranjero, así que las filas para las grandes atracciones (como la Sagrada Familia) son mucho más cortas, o inexistentes. Podrás ver el pesebre de la plaza Sant Jaume (y como un auténtico barcelonés, criticarlo); comprar adornos navideños y figuras para el nacimiento en la feria de Santa Llúcia; tomarte un chocolate caliente con churros o con los melindros típicos; salir de excursión a Gerona, o incluso darte un baño vigorizante en la Barceloneta. Pesebres, caganers y el Tió de Nadal Como en muchos países del mundo, la Navidad se celebra en Barcelona con regalos, cenas y comidas con la familia, y reuniones festivas con los amigos y colegas. Pero hay algunas cosas peculiares de Cataluña que tal vez te llamen la atención cuando visites la ciudad en esta época. Una de ellas es la proliferación de nacimientos, que aquí les llaman “pesebres” o “belenes”. Los verás en cada barrio y en muchos de los escaparates de las tiendas. El más famoso de todos y que siempre da mucho de que hablar es el de la plaza Sant Jaume. Cada año, este pesebre corre a cargo de algún artista o diseñador y la polémica nunca falta. Otros pesebres famosos son el del Museu Marès, y el de la Parroquia de Nuestra Señora de Belén (que además es una iglesia preciosa en el barrio del Raval). Para responder a la demanda de la tradición de los nacimientos existen las ferias navideñas donde comprar todo lo necesario para montar el propio en casa. La clásica es la Fira de Santa Llúcia, en la explanada frente a la catedral de Barcelona, con ya más de dos siglos de tradición; otra feria importante es la que se arma frente a la Sagrada Familia. Hay una peculiaridad de la Navidad catalana que suele sorprender a los fuereños por su escatología. Son los dos personajes típicos de las decoraciones navideñas catalanas: el caganers, una figurita que se coloca en algún lugar discreto del nacimiento porque está, en fin, aliviando sus necesidades fisiológicas, y el Tió de Nadal (“tronco de Navidad”), literalmente un tronco de madera con carita simpática que los niños tienen la responsabilidad de cuidar, pero que también “caga” dulces si lo golpean con un palo, y por eso también se conoce como “Caga Tió”. Hay uno en cada casa. Los caganers suelen hacer referencia a alguna celebridad de la actualidad (incluyendo futbolistas, políticos y algún papa que otro), están totalmente aprobados por las autoridades eclesiásticas, y dicen que traen buena suerte. No pierdas la oportunidad de llevarte unos cuantos a casa. Chocolaterías tradicionales en Barcelona Las chocolaterías tienen una larga tradición en Barcelona. Muchas todavía llevan la palabra “granja” en el nombre, porque antiguamente en ellas se vendía leche y productos lácteos de las granjas de los alrededores de la ciudad. Todavía quedan algunas muy antiguas, como la Granja Viader, donde te recomendamos mucho ir porque además de servir un delicioso chocolate, es un local precioso. Prueba el chocolate suizo acompañado de los típicos melindros crujientes (hay que mojar el melindro en el chocolate, claro). El “suizo”, tradición invernal de Barcelona, es un chocolate a la taza espeso que se sirve con una generosa cantidad de crema batida encima. Hay mucha controversia sobre el tema, pero tal vez uno de los mejores suizos de Barcelona lo encuentres en La Nena. Y para completar el tour chocolatero, pasea por la calle Petrixol, “la calle del chocolate”, un paraíso para los apasionados del alimento de los dioses mexicanos. Gerona medieval: excursión de un día Gerona (Girona, en catalán) es una excelente opción para, ya que estás por ahí, conocer una ciudad preciosa que a menudo los turistas pasan por alto. Se encuentra a una hora y media de distancia al norte de Barcelona, ya sea en tren o en coche, y además de estar llena de edificios medievales históricos, es un destino en sí para los gastrónomos apasionados. Si estás un poco al tanto del mundo de la gastronomía, seguramente te suenen los hermanos Roca. Gerona es su cuartel principal, donde se encuentra su premiadísimo restaurante Celler de Can Roca (uno de los mejores del mundo según los expertos). Aquí no se puede venir de improviso: las reservaciones se hacen con al menos un año de antelación. Massana es otro restaurante famoso de Girona, con una estrella Michelin, donde no es tan complicado reservar. Lo cierto es que es difícil comer mal en esta ciudad. Pero simplemente ver esta ciudad merece la pena el esfuerzo del viaje. Tiene un barrio judío medieval, el Call, muy bien preservado, y una catedral gótica impresionante; hay restos de construcciones romanas, casas preciosas que dan al río, puentes que lo cruzan, y murallas de 2,000 años. Para intrépidos: la Barceloneta en diciembre No olvides empacar tu traje de baño cuando vengas a Barcelona en diciembre. Lo decimos en serio. Los baños invernales en las playas de la Barceloneta son una tradición local. Ven preparado con ropa de abrigo y una buena toalla, entra al mar, aguanta al menos un minuto, y cuando salgas te sentirás como otra persona (en cuanto vuelvas a sentir tus extremidades). Además, las cafeterías del barrio de la Barceloneta te esperan con una taza de café con leche caliente, o un caldito para recuperar. Te aseguramos que no serás el único loco en la playa. En resumen... ¡Sí, es buena idea viajar a Barcelona en diciembre! Ven y disfruta de todas las atracciones a tus anchas, y descubre otras que sólo suceden durante este mes, como las ferias navideñas y los pesebres. Y no olvides llevarte tu caganer favorito para la buena suerte. En Go City nos gusta ayudarte a hacer tu viaje más fácil. Consulta nuestras ofertas de pases en Barcelona. Con ellos podrás ahorrar muchísimo en las entradas a las atracciones más importantes de la ciudad, y quien sabe, tal vez te inspiremos a hacer cosas que no habías contemplado. ¡Viaja al máximo con Go City! ¿Te estás preguntando si diciembre es buen momento para visitar Barcelona, la ciudad que TODO el mundo visita en verano? La respuesta es un rotundo sí, afirmativo, yes. Es más, algunos te dirán que tal vez sea el mejor momento para venir. En verano hace demasiado calor... El solsticio de invierno en la ciudad junto al mar El invierno mediterráneo es por lo general templado, con temperaturas entre los 9o y los 15o C, y rara vez llueve (diciembre es uno de los meses más secos en esta ciudad). Los barceloneses andan en modo festivo, y las calles de la ciudad se animan con mercaditos, ferias e iluminación navideñas. No hay mucho turismo extranjero, así que las filas para las grandes atracciones (como la Sagrada Familia) son mucho más cortas, o inexistentes. Podrás ver el pesebre de la plaza Sant Jaume (y como un auténtico barcelonés, criticarlo); comprar adornos navideños y figuras para el nacimiento en la feria de Santa Llúcia; tomarte un chocolate caliente con churros o con los melindros típicos; salir de excursión a Gerona, o incluso darte un baño vigorizante en la Barceloneta. Pesebres, caganers y el Tió de Nadal Como en muchos países del mundo, la Navidad se celebra en Barcelona con regalos, cenas y comidas con la familia, y reuniones festivas con los amigos y colegas. Pero hay algunas cosas peculiares de Cataluña que tal vez te llamen la atención cuando visites la ciudad en esta época. Una de ellas es la proliferación de nacimientos, que aquí les llaman “pesebres” o “belenes”. Los verás en cada barrio y en muchos de los escaparates de las tiendas. El más famoso de todos y que siempre da mucho de que hablar es el de la plaza Sant Jaume. Cada año, este pesebre corre a cargo de algún artista o diseñador y la polémica nunca falta. Otros pesebres famosos son el del Museu Marès, y el de la Parroquia de Nuestra Señora de Belén (que además es una iglesia preciosa en el barrio del Raval). Para responder a la demanda de la tradición de los nacimientos existen las ferias navideñas donde comprar todo lo necesario para montar el propio en casa. La clásica es la Fira de Santa Llúcia, en la explanada frente a la catedral de Barcelona, con ya más de dos siglos de tradición; otra feria importante es la que se arma frente a la Sagrada Familia. Hay una peculiaridad de la Navidad catalana que suele sorprender a los fuereños por su escatología. Son los dos personajes típicos de las decoraciones navideñas catalanas: el caganers, una figurita que se coloca en algún lugar discreto del nacimiento porque está, en fin, aliviando sus necesidades fisiológicas, y el Tió de Nadal (“tronco de Navidad”), literalmente un tronco de madera con carita simpática que los niños tienen la responsabilidad de cuidar, pero que también “caga” dulces si lo golpean con un palo, y por eso también se conoce como “Caga Tió”. Hay uno en cada casa. Los caganers suelen hacer referencia a alguna celebridad de la actualidad (incluyendo futbolistas, políticos y algún papa que otro), están totalmente aprobados por las autoridades eclesiásticas, y dicen que traen buena suerte. No pierdas la oportunidad de llevarte unos cuantos a casa. Chocolaterías tradicionales en Barcelona Las chocolaterías tienen una larga tradición en Barcelona. Muchas todavía llevan la palabra “granja” en el nombre, porque antiguamente en ellas se vendía leche y productos lácteos de las granjas de los alrededores de la ciudad. Todavía quedan algunas muy antiguas, como la Granja Viader, donde te recomendamos mucho ir porque además de servir un delicioso chocolate, es un local precioso. Prueba el chocolate suizo acompañado de los típicos melindros crujientes (hay que mojar el melindro en el chocolate, claro). El “suizo”, tradición invernal de Barcelona, es un chocolate a la taza espeso que se sirve con una generosa cantidad de crema batida encima. Hay mucha controversia sobre el tema, pero tal vez uno de los mejores suizos de Barcelona lo encuentres en La Nena. Y para completar el tour chocolatero, pasea por la calle Petrixol, “la calle del chocolate”, un paraíso para los apasionados del alimento de los dioses mexicanos. Gerona medieval: excursión de un día Gerona (Girona, en catalán) es una excelente opción para, ya que estás por ahí, conocer una ciudad preciosa que a menudo los turistas pasan por alto. Se encuentra a una hora y media de distancia al norte de Barcelona, ya sea en tren o en coche, y además de estar llena de edificios medievales históricos, es un destino en sí para los gastrónomos apasionados. Si estás un poco al tanto del mundo de la gastronomía, seguramente te suenen los hermanos Roca. Gerona es su cuartel principal, donde se encuentra su premiadísimo restaurante Celler de Can Roca (uno de los mejores del mundo según los expertos). Aquí no se puede venir de improviso: las reservaciones se hacen con al menos un año de antelación. Massana es otro restaurante famoso de Girona, con una estrella Michelin, donde no es tan complicado reservar. Lo cierto es que es difícil comer mal en esta ciudad. Pero simplemente ver esta ciudad merece la pena el esfuerzo del viaje. Tiene un barrio judío medieval, el Call, muy bien preservado, y una catedral gótica impresionante; hay restos de construcciones romanas, casas preciosas que dan al río, puentes que lo cruzan, y murallas de 2,000 años. Para intrépidos: la Barceloneta en diciembre No olvides empacar tu traje de baño cuando vengas a Barcelona en diciembre. Lo decimos en serio. Los baños invernales en las playas de la Barceloneta son una tradición local. Ven preparado con ropa de abrigo y una buena toalla, entra al mar, aguanta al menos un minuto, y cuando salgas te sentirás como otra persona (en cuanto vuelvas a sentir tus extremidades). Además, las cafeterías del barrio de la Barceloneta te esperan con una taza de café con leche caliente, o un caldito para recuperar. Te aseguramos que no serás el único loco en la playa. En resumen... ¡Sí, es buena idea viajar a Barcelona en diciembre! Ven y disfruta de todas las atracciones a tus anchas, y descubre otras que sólo suceden durante este mes, como las ferias navideñas y los pesebres. Y no olvides llevarte tu caganer favorito para la buena suerte. En Go City nos gusta ayudarte a hacer tu viaje más fácil. Consulta nuestras ofertas de pases en Barcelona. Con ellos podrás ahorrar muchísimo en las entradas a las atracciones más importantes de la ciudad, y quien sabe, tal vez te inspiremos a hacer cosas que no habías contemplado. ¡Viaja al máximo con Go City! ¿Te estás preguntando si diciembre es buen momento para visitar Barcelona, la ciudad que TODO el mundo visita en verano? La respuesta es un rotundo sí, afirmativo, yes. Es más, algunos te dirán que tal vez sea el mejor momento para venir. En verano hace demasiado calor... El solsticio de invierno en la ciudad junto al mar El invierno mediterráneo es por lo general templado, con temperaturas entre los 9o y los 15o C, y rara vez llueve (diciembre es uno de los meses más secos en esta ciudad). Los barceloneses andan en modo festivo, y las calles de la ciudad se animan con mercaditos, ferias e iluminación navideñas. No hay mucho turismo extranjero, así que las filas para las grandes atracciones (como la Sagrada Familia) son mucho más cortas, o inexistentes. Podrás ver el pesebre de la plaza Sant Jaume (y como un auténtico barcelonés, criticarlo); comprar adornos navideños y figuras para el nacimiento en la feria de Santa Llúcia; tomarte un chocolate caliente con churros o con los melindros típicos; salir de excursión a Gerona, o incluso darte un baño vigorizante en la Barceloneta. Pesebres, caganers y el Tió de Nadal Como en muchos países del mundo, la Navidad se celebra en Barcelona con regalos, cenas y comidas con la familia, y reuniones festivas con los amigos y colegas. Pero hay algunas cosas peculiares de Cataluña que tal vez te llamen la atención cuando visites la ciudad en esta época. Una de ellas es la proliferación de nacimientos, que aquí les llaman “pesebres” o “belenes”. Los verás en cada barrio y en muchos de los escaparates de las tiendas. El más famoso de todos y que siempre da mucho de que hablar es el de la plaza Sant Jaume. Cada año, este pesebre corre a cargo de algún artista o diseñador y la polémica nunca falta. Otros pesebres famosos son el del Museu Marès, y el de la Parroquia de Nuestra Señora de Belén (que además es una iglesia preciosa en el barrio del Raval). Para responder a la demanda de la tradición de los nacimientos existen las ferias navideñas donde comprar todo lo necesario para montar el propio en casa. La clásica es la Fira de Santa Llúcia, en la explanada frente a la catedral de Barcelona, con ya más de dos siglos de tradición; otra feria importante es la que se arma frente a la Sagrada Familia. Hay una peculiaridad de la Navidad catalana que suele sorprender a los fuereños por su escatología. Son los dos personajes típicos de las decoraciones navideñas catalanas: el caganers, una figurita que se coloca en algún lugar discreto del nacimiento porque está, en fin, aliviando sus necesidades fisiológicas, y el Tió de Nadal (“tronco de Navidad”), literalmente un tronco de madera con carita simpática que los niños tienen la responsabilidad de cuidar, pero que también “caga” dulces si lo golpean con un palo, y por eso también se conoce como “Caga Tió”. Hay uno en cada casa. Los caganers suelen hacer referencia a alguna celebridad de la actualidad (incluyendo futbolistas, políticos y algún papa que otro), están totalmente aprobados por las autoridades eclesiásticas, y dicen que traen buena suerte. No pierdas la oportunidad de llevarte unos cuantos a casa. Chocolaterías tradicionales en Barcelona Las chocolaterías tienen una larga tradición en Barcelona. Muchas todavía llevan la palabra “granja” en el nombre, porque antiguamente en ellas se vendía leche y productos lácteos de las granjas de los alrededores de la ciudad. Todavía quedan algunas muy antiguas, como la Granja Viader, donde te recomendamos mucho ir porque además de servir un delicioso chocolate, es un local precioso. Prueba el chocolate suizo acompañado de los típicos melindros crujientes (hay que mojar el melindro en el chocolate, claro). El “suizo”, tradición invernal de Barcelona, es un chocolate a la taza espeso que se sirve con una generosa cantidad de crema batida encima. Hay mucha controversia sobre el tema, pero tal vez uno de los mejores suizos de Barcelona lo encuentres en La Nena. Y para completar el tour chocolatero, pasea por la calle Petrixol, “la calle del chocolate”, un paraíso para los apasionados del alimento de los dioses mexicanos. Gerona medieval: excursión de un día Gerona (Girona, en catalán) es una excelente opción para, ya que estás por ahí, conocer una ciudad preciosa que a menudo los turistas pasan por alto. Se encuentra a una hora y media de distancia al norte de Barcelona, ya sea en tren o en coche, y además de estar llena de edificios medievales históricos, es un destino en sí para los gastrónomos apasionados. Si estás un poco al tanto del mundo de la gastronomía, seguramente te suenen los hermanos Roca. Gerona es su cuartel principal, donde se encuentra su premiadísimo restaurante Celler de Can Roca (uno de los mejores del mundo según los expertos). Aquí no se puede venir de improviso: las reservaciones se hacen con al menos un año de antelación. Massana es otro restaurante famoso de Girona, con una estrella Michelin, donde no es tan complicado reservar. Lo cierto es que es difícil comer mal en esta ciudad. Pero simplemente ver esta ciudad merece la pena el esfuerzo del viaje. Tiene un barrio judío medieval, el Call, muy bien preservado, y una catedral gótica impresionante; hay restos de construcciones romanas, casas preciosas que dan al río, puentes que lo cruzan, y murallas de 2,000 años. Para intrépidos: la Barceloneta en diciembre No olvides empacar tu traje de baño cuando vengas a Barcelona en diciembre. Lo decimos en serio. Los baños invernales en las playas de la Barceloneta son una tradición local. Ven preparado con ropa de abrigo y una buena toalla, entra al mar, aguanta al menos un minuto, y cuando salgas te sentirás como otra persona (en cuanto vuelvas a sentir tus extremidades). Además, las cafeterías del barrio de la Barceloneta te esperan con una taza de café con leche caliente, o un caldito para recuperar. Te aseguramos que no serás el único loco en la playa. En resumen... ¡Sí, es buena idea viajar a Barcelona en diciembre! Ven y disfruta de todas las atracciones a tus anchas, y descubre otras que sólo suceden durante este mes, como las ferias navideñas y los pesebres. Y no olvides llevarte tu caganer favorito para la buena suerte. En Go City nos gusta ayudarte a hacer tu viaje más fácil. Consulta nuestras ofertas de pases en Barcelona. Con ellos podrás ahorrar muchísimo en las entradas a las atracciones más importantes de la ciudad, y quien sabe, tal vez te inspiremos a hacer cosas que no habías contemplado. ¡Viaja al máximo con Go City! ¿Te estás preguntando si diciembre es buen momento para visitar Barcelona, la ciudad que TODO el mundo visita en verano? La respuesta es un rotundo sí, afirmativo, yes. Es más, algunos te dirán que tal vez sea el mejor momento para venir. En verano hace demasiado calor... El solsticio de invierno en la ciudad junto al mar El invierno mediterráneo es por lo general templado, con temperaturas entre los 9o y los 15o C, y rara vez llueve (diciembre es uno de los meses más secos en esta ciudad). Los barceloneses andan en modo festivo, y las calles de la ciudad se animan con mercaditos, ferias e iluminación navideñas. No hay mucho turismo extranjero, así que las filas para las grandes atracciones (como la Sagrada Familia) son mucho más cortas, o inexistentes. Podrás ver el pesebre de la plaza Sant Jaume (y como un auténtico barcelonés, criticarlo); comprar adornos navideños y figuras para el nacimiento en la feria de Santa Llúcia; tomarte un chocolate caliente con churros o con los melindros típicos; salir de excursión a Gerona, o incluso darte un baño vigorizante en la Barceloneta. Pesebres, caganers y el Tió de Nadal Como en muchos países del mundo, la Navidad se celebra en Barcelona con regalos, cenas y comidas con la familia, y reuniones festivas con los amigos y colegas. Pero hay algunas cosas peculiares de Cataluña que tal vez te llamen la atención cuando visites la ciudad en esta época. Una de ellas es la proliferación de nacimientos, que aquí les llaman “pesebres” o “belenes”. Los verás en cada barrio y en muchos de los escaparates de las tiendas. El más famoso de todos y que siempre da mucho de que hablar es el de la plaza Sant Jaume. Cada año, este pesebre corre a cargo de algún artista o diseñador y la polémica nunca falta. Otros pesebres famosos son el del Museu Marès, y el de la Parroquia de Nuestra Señora de Belén (que además es una iglesia preciosa en el barrio del Raval). Para responder a la demanda de la tradición de los nacimientos existen las ferias navideñas donde comprar todo lo necesario para montar el propio en casa. La clásica es la Fira de Santa Llúcia, en la explanada frente a la catedral de Barcelona, con ya más de dos siglos de tradición; otra feria importante es la que se arma frente a la Sagrada Familia. Hay una peculiaridad de la Navidad catalana que suele sorprender a los fuereños por su escatología. Son los dos personajes típicos de las decoraciones navideñas catalanas: el caganers, una figurita que se coloca en algún lugar discreto del nacimiento porque está, en fin, aliviando sus necesidades fisiológicas, y el Tió de Nadal (“tronco de Navidad”), literalmente un tronco de madera con carita simpática que los niños tienen la responsabilidad de cuidar, pero que también “caga” dulces si lo golpean con un palo, y por eso también se conoce como “Caga Tió”. Hay uno en cada casa. Los caganers suelen hacer referencia a alguna celebridad de la actualidad (incluyendo futbolistas, políticos y algún papa que otro), están totalmente aprobados por las autoridades eclesiásticas, y dicen que traen buena suerte. No pierdas la oportunidad de llevarte unos cuantos a casa. Chocolaterías tradicionales en Barcelona Las chocolaterías tienen una larga tradición en Barcelona. Muchas todavía llevan la palabra “granja” en el nombre, porque antiguamente en ellas se vendía leche y productos lácteos de las granjas de los alrededores de la ciudad. Todavía quedan algunas muy antiguas, como la Granja Viader, donde te recomendamos mucho ir porque además de servir un delicioso chocolate, es un local precioso. Prueba el chocolate suizo acompañado de los típicos melindros crujientes (hay que mojar el melindro en el chocolate, claro). El “suizo”, tradición invernal de Barcelona, es un chocolate a la taza espeso que se sirve con una generosa cantidad de crema batida encima. Hay mucha controversia sobre el tema, pero tal vez uno de los mejores suizos de Barcelona lo encuentres en La Nena. Y para completar el tour chocolatero, pasea por la calle Petrixol, “la calle del chocolate”, un paraíso para los apasionados del alimento de los dioses mexicanos. Gerona medieval: excursión de un día Gerona (Girona, en catalán) es una excelente opción para, ya que estás por ahí, conocer una ciudad preciosa que a menudo los turistas pasan por alto. Se encuentra a una hora y media de distancia al norte de Barcelona, ya sea en tren o en coche, y además de estar llena de edificios medievales históricos, es un destino en sí para los gastrónomos apasionados. Si estás un poco al tanto del mundo de la gastronomía, seguramente te suenen los hermanos Roca. Gerona es su cuartel principal, donde se encuentra su premiadísimo restaurante Celler de Can Roca (uno de los mejores del mundo según los expertos). Aquí no se puede venir de improviso: las reservaciones se hacen con al menos un año de antelación. Massana es otro restaurante famoso de Girona, con una estrella Michelin, donde no es tan complicado reservar. Lo cierto es que es difícil comer mal en esta ciudad. Pero simplemente ver esta ciudad merece la pena el esfuerzo del viaje. Tiene un barrio judío medieval, el Call, muy bien preservado, y una catedral gótica impresionante; hay restos de construcciones romanas, casas preciosas que dan al río, puentes que lo cruzan, y murallas de 2,000 años. Para intrépidos: la Barceloneta en diciembre No olvides empacar tu traje de baño cuando vengas a Barcelona en diciembre. Lo decimos en serio. Los baños invernales en las playas de la Barceloneta son una tradición local. Ven preparado con ropa de abrigo y una buena toalla, entra al mar, aguanta al menos un minuto, y cuando salgas te sentirás como otra persona (en cuanto vuelvas a sentir tus extremidades). Además, las cafeterías del barrio de la Barceloneta te esperan con una taza de café con leche caliente, o un caldito para recuperar. Te aseguramos que no serás el único loco en la playa. En resumen... ¡Sí, es buena idea viajar a Barcelona en diciembre! Ven y disfruta de todas las atracciones a tus anchas, y descubre otras que sólo suceden durante este mes, como las ferias navideñas y los pesebres. Y no olvides llevarte tu caganer favorito para la buena suerte. En Go City nos gusta ayudarte a hacer tu viaje más fácil. Consulta nuestras ofertas de pases en Barcelona. Con ellos podrás ahorrar muchísimo en las entradas a las atracciones más importantes de la ciudad, y quien sabe, tal vez te inspiremos a hacer cosas que no habías contemplado. ¡Viaja al máximo con Go City! ¿Te estás preguntando si diciembre es buen momento para visitar Barcelona, la ciudad que TODO el mundo visita en verano? La respuesta es un rotundo sí, afirmativo, yes. Es más, algunos te dirán que tal vez sea el mejor momento para venir. En verano hace demasiado calor... El solsticio de invierno en la ciudad junto al mar El invierno mediterráneo es por lo general templado, con temperaturas entre los 9o y los 15o C, y rara vez llueve (diciembre es uno de los meses más secos en esta ciudad). Los barceloneses andan en modo festivo, y las calles de la ciudad se animan con mercaditos, ferias e iluminación navideñas. No hay mucho turismo extranjero, así que las filas para las grandes atracciones (como la Sagrada Familia) son mucho más cortas, o inexistentes. Podrás ver el pesebre de la plaza Sant Jaume (y como un auténtico barcelonés, criticarlo); comprar adornos navideños y figuras para el nacimiento en la feria de Santa Llúcia; tomarte un chocolate caliente con churros o con los melindros típicos; salir de excursión a Gerona, o incluso darte un baño vigorizante en la Barceloneta. Pesebres, caganers y el Tió de Nadal Como en muchos países del mundo, la Navidad se celebra en Barcelona con regalos, cenas y comidas con la familia, y reuniones festivas con los amigos y colegas. Pero hay algunas cosas peculiares de Cataluña que tal vez te llamen la atención cuando visites la ciudad en esta época. Una de ellas es la proliferación de nacimientos, que aquí les llaman “pesebres” o “belenes”. Los verás en cada barrio y en muchos de los escaparates de las tiendas. El más famoso de todos y que siempre da mucho de que hablar es el de la plaza Sant Jaume. Cada año, este pesebre corre a cargo de algún artista o diseñador y la polémica nunca falta. Otros pesebres famosos son el del Museu Marès, y el de la Parroquia de Nuestra Señora de Belén (que además es una iglesia preciosa en el barrio del Raval). Para responder a la demanda de la tradición de los nacimientos existen las ferias navideñas donde comprar todo lo necesario para montar el propio en casa. La clásica es la Fira de Santa Llúcia, en la explanada frente a la catedral de Barcelona, con ya más de dos siglos de tradición; otra feria importante es la que se arma frente a la Sagrada Familia. Hay una peculiaridad de la Navidad catalana que suele sorprender a los fuereños por su escatología. Son los dos personajes típicos de las decoraciones navideñas catalanas: el caganers, una figurita que se coloca en algún lugar discreto del nacimiento porque está, en fin, aliviando sus necesidades fisiológicas, y el Tió de Nadal (“tronco de Navidad”), literalmente un tronco de madera con carita simpática que los niños tienen la responsabilidad de cuidar, pero que también “caga” dulces si lo golpean con un palo, y por eso también se conoce como “Caga Tió”. Hay uno en cada casa. Los caganers suelen hacer referencia a alguna celebridad de la actualidad (incluyendo futbolistas, políticos y algún papa que otro), están totalmente aprobados por las autoridades eclesiásticas, y dicen que traen buena suerte. No pierdas la oportunidad de llevarte unos cuantos a casa. Chocolaterías tradicionales en Barcelona Las chocolaterías tienen una larga tradición en Barcelona. Muchas todavía llevan la palabra “granja” en el nombre, porque antiguamente en ellas se vendía leche y productos lácteos de las granjas de los alrededores de la ciudad. Todavía quedan algunas muy antiguas, como la Granja Viader, donde te recomendamos mucho ir porque además de servir un delicioso chocolate, es un local precioso. Prueba el chocolate suizo acompañado de los típicos melindros crujientes (hay que mojar el melindro en el chocolate, claro). El “suizo”, tradición invernal de Barcelona, es un chocolate a la taza espeso que se sirve con una generosa cantidad de crema batida encima. Hay mucha controversia sobre el tema, pero tal vez uno de los mejores suizos de Barcelona lo encuentres en La Nena. Y para completar el tour chocolatero, pasea por la calle Petrixol, “la calle del chocolate”, un paraíso para los apasionados del alimento de los dioses mexicanos. Gerona medieval: excursión de un día Gerona (Girona, en catalán) es una excelente opción para, ya que estás por ahí, conocer una ciudad preciosa que a menudo los turistas pasan por alto. Se encuentra a una hora y media de distancia al norte de Barcelona, ya sea en tren o en coche, y además de estar llena de edificios medievales históricos, es un destino en sí para los gastrónomos apasionados. Si estás un poco al tanto del mundo de la gastronomía, seguramente te suenen los hermanos Roca. Gerona es su cuartel principal, donde se encuentra su premiadísimo restaurante Celler de Can Roca (uno de los mejores del mundo según los expertos). Aquí no se puede venir de improviso: las reservaciones se hacen con al menos un año de antelación. Massana es otro restaurante famoso de Girona, con una estrella Michelin, donde no es tan complicado reservar. Lo cierto es que es difícil comer mal en esta ciudad. Pero simplemente ver esta ciudad merece la pena el esfuerzo del viaje. Tiene un barrio judío medieval, el Call, muy bien preservado, y una catedral gótica impresionante; hay restos de construcciones romanas, casas preciosas que dan al río, puentes que lo cruzan, y murallas de 2,000 años. Para intrépidos: la Barceloneta en diciembre No olvides empacar tu traje de baño cuando vengas a Barcelona en diciembre. Lo decimos en serio. Los baños invernales en las playas de la Barceloneta son una tradición local. Ven preparado con ropa de abrigo y una buena toalla, entra al mar, aguanta al menos un minuto, y cuando salgas te sentirás como otra persona (en cuanto vuelvas a sentir tus extremidades). Además, las cafeterías del barrio de la Barceloneta te esperan con una taza de café con leche caliente, o un caldito para recuperar. Te aseguramos que no serás el único loco en la playa. En resumen... ¡Sí, es buena idea viajar a Barcelona en diciembre! Ven y disfruta de todas las atracciones a tus anchas, y descubre otras que sólo suceden durante este mes, como las ferias navideñas y los pesebres. Y no olvides llevarte tu caganer favorito para la buena suerte. En Go City nos gusta ayudarte a hacer tu viaje más fácil. Consulta nuestras ofertas de pases en Barcelona. Con ellos podrás ahorrar muchísimo en las entradas a las atracciones más importantes de la ciudad, y quien sabe, tal vez te inspiremos a hacer cosas que no habías contemplado. ¡Viaja al máximo con Go City! ¿Te estás preguntando si diciembre es buen momento para visitar Barcelona, la ciudad que TODO el mundo visita en verano? La respuesta es un rotundo sí, afirmativo, yes. Es más, algunos te dirán que tal vez sea el mejor momento para venir. En verano hace demasiado calor... El solsticio de invierno en la ciudad junto al mar El invierno mediterráneo es por lo general templado, con temperaturas entre los 9o y los 15o C, y rara vez llueve (diciembre es uno de los meses más secos en esta ciudad). Los barceloneses andan en modo festivo, y las calles de la ciudad se animan con mercaditos, ferias e iluminación navideñas. No hay mucho turismo extranjero, así que las filas para las grandes atracciones (como la Sagrada Familia) son mucho más cortas, o inexistentes. Podrás ver el pesebre de la plaza Sant Jaume (y como un auténtico barcelonés, criticarlo); comprar adornos navideños y figuras para el nacimiento en la feria de Santa Llúcia; tomarte un chocolate caliente con churros o con los melindros típicos; salir de excursión a Gerona, o incluso darte un baño vigorizante en la Barceloneta. Pesebres, caganers y el Tió de Nadal Como en muchos países del mundo, la Navidad se celebra en Barcelona con regalos, cenas y comidas con la familia, y reuniones festivas con los amigos y colegas. Pero hay algunas cosas peculiares de Cataluña que tal vez te llamen la atención cuando visites la ciudad en esta época. Una de ellas es la proliferación de nacimientos, que aquí les llaman “pesebres” o “belenes”. Los verás en cada barrio y en muchos de los escaparates de las tiendas. El más famoso de todos y que siempre da mucho de que hablar es el de la plaza Sant Jaume. Cada año, este pesebre corre a cargo de algún artista o diseñador y la polémica nunca falta. Otros pesebres famosos son el del Museu Marès, y el de la Parroquia de Nuestra Señora de Belén (que además es una iglesia preciosa en el barrio del Raval). Para responder a la demanda de la tradición de los nacimientos existen las ferias navideñas donde comprar todo lo necesario para montar el propio en casa. La clásica es la Fira de Santa Llúcia, en la explanada frente a la catedral de Barcelona, con ya más de dos siglos de tradición; otra feria importante es la que se arma frente a la Sagrada Familia. Hay una peculiaridad de la Navidad catalana que suele sorprender a los fuereños por su escatología. Son los dos personajes típicos de las decoraciones navideñas catalanas: el caganers, una figurita que se coloca en algún lugar discreto del nacimiento porque está, en fin, aliviando sus necesidades fisiológicas, y el Tió de Nadal (“tronco de Navidad”), literalmente un tronco de madera con carita simpática que los niños tienen la responsabilidad de cuidar, pero que también “caga” dulces si lo golpean con un palo, y por eso también se conoce como “Caga Tió”. Hay uno en cada casa. Los caganers suelen hacer referencia a alguna celebridad de la actualidad (incluyendo futbolistas, políticos y algún papa que otro), están totalmente aprobados por las autoridades eclesiásticas, y dicen que traen buena suerte. No pierdas la oportunidad de llevarte unos cuantos a casa. Chocolaterías tradicionales en Barcelona Las chocolaterías tienen una larga tradición en Barcelona. Muchas todavía llevan la palabra “granja” en el nombre, porque antiguamente en ellas se vendía leche y productos lácteos de las granjas de los alrededores de la ciudad. Todavía quedan algunas muy antiguas, como la Granja Viader, donde te recomendamos mucho ir porque además de servir un delicioso chocolate, es un local precioso. Prueba el chocolate suizo acompañado de los típicos melindros crujientes (hay que mojar el melindro en el chocolate, claro). El “suizo”, tradición invernal de Barcelona, es un chocolate a la taza espeso que se sirve con una generosa cantidad de crema batida encima. Hay mucha controversia sobre el tema, pero tal vez uno de los mejores suizos de Barcelona lo encuentres en La Nena. Y para completar el tour chocolatero, pasea por la calle Petrixol, “la calle del chocolate”, un paraíso para los apasionados del alimento de los dioses mexicanos. Gerona medieval: excursión de un día Gerona (Girona, en catalán) es una excelente opción para, ya que estás por ahí, conocer una ciudad preciosa que a menudo los turistas pasan por alto. Se encuentra a una hora y media de distancia al norte de Barcelona, ya sea en tren o en coche, y además de estar llena de edificios medievales históricos, es un destino en sí para los gastrónomos apasionados. Si estás un poco al tanto del mundo de la gastronomía, seguramente te suenen los hermanos Roca. Gerona es su cuartel principal, donde se encuentra su premiadísimo restaurante Celler de Can Roca (uno de los mejores del mundo según los expertos). Aquí no se puede venir de improviso: las reservaciones se hacen con al menos un año de antelación. Massana es otro restaurante famoso de Girona, con una estrella Michelin, donde no es tan complicado reservar. Lo cierto es que es difícil comer mal en esta ciudad. Pero simplemente ver esta ciudad merece la pena el esfuerzo del viaje. Tiene un barrio judío medieval, el Call, muy bien preservado, y una catedral gótica impresionante; hay restos de construcciones romanas, casas preciosas que dan al río, puentes que lo cruzan, y murallas de 2,000 años. Para intrépidos: la Barceloneta en diciembre No olvides empacar tu traje de baño cuando vengas a Barcelona en diciembre. Lo decimos en serio. Los baños invernales en las playas de la Barceloneta son una tradición local. Ven preparado con ropa de abrigo y una buena toalla, entra al mar, aguanta al menos un minuto, y cuando salgas te sentirás como otra persona (en cuanto vuelvas a sentir tus extremidades). Además, las cafeterías del barrio de la Barceloneta te esperan con una taza de café con leche caliente, o un caldito para recuperar. Te aseguramos que no serás el único loco en la playa. En resumen... ¡Sí, es buena idea viajar a Barcelona en diciembre! Ven y disfruta de todas las atracciones a tus anchas, y descubre otras que sólo suceden durante este mes, como las ferias navideñas y los pesebres. Y no olvides llevarte tu caganer favorito para la buena suerte. En Go City nos gusta ayudarte a hacer tu viaje más fácil. Consulta nuestras ofertas de pases en Barcelona. Con ellos podrás ahorrar muchísimo en las entradas a las atracciones más importantes de la ciudad, y quien sabe, tal vez te inspiremos a hacer cosas que no habías contemplado. ¡Viaja al máximo con Go City!
Anna Rivero

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