Empire State Building vs. Estatua de la Libertad

Si te dedicases a parar a la gente por la calle para pedirles que te dijeran las principales atracciones turísticas de Nueva York que se les ocurrieran en 10 segundos, lo más probable es que la Estatua de la Libertad y el Empire State Building fueran las primeras en salir de sus bocas. Pero, ¿cuál de las dos atracciones es la más popular? ¿Cuál lleva más tiempo en pie y cuál ha aparecido en más películas taquilleras? Nos hemos acercado a estos dos titanes del skyline de Manhattan para averiguarlo.

Historia

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La Estatua de la Libertad llegó a las costas de Estados Unidos en 1885, como regalo del pueblo francés. Esta hermosa diosa de cobre fue diseñada por el célebre escultor Frédéric Auguste Bartholdi, con una estructura metálica de su amigo ingeniero Gustave Eiffel. Sí, sí, el mismo. La estatua se erigió en Liberty Island en octubre de 1886, donde ha permanecido desde entonces, y su magnífica pátina le ha valido el sobrenombre de "Diosa Verde". Después de más de 140 años, la estatua sigue siendo el emblema definitivo de la libertad estadounidense y atrae cada año a más de 3,5 millones de visitantes.

El Empire State Building se unió a la fiesta un poco más tarde, y cumplirá su centenario en 2031. Es posible que se trate del edificio art déco más famoso del planeta. Con sus 442 metros de altura, fue el edificio más alto del mundo durante más de cuatro décadas, hasta que la Torre Norte del World Trade Center lo superó en 1970. Ningún otro edificio ha ostentado el récord durante tanto tiempo, uno de los muchos galardones que ostenta esta monolítica obra maestra de Manhattan. El Empire State Building atrae aproximadamente a cuatro millones de visitantes al año, principalmente por las vistas aéreas que ofrecen sus miradores de las plantas 86 y 102, que se eleva a unos 381 metros de altura en pleno centro de Manhattan.

Estrellas de cine

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Tanto la Estatua de la Libertad como el Empire State Building son monumentos icónicos de fama internacional, por lo que no es de extrañar que ambos hayan aparecido en innumerables películas, series de televisión y vídeos musicales a lo largo de los años. ¿De cuántos te acuerdas?

La imagen de King Kong en lo alto del Empire State Building, aferrado a su amada Ann Darrow (Fay Wray) y espantando aviones como moscas antes de sucumbir a sus disparos, es una de las más reconocibles de la historia del cine. Sin duda, pocos edificios han disfrutado de un papel tan protagonista en el cine. Sin embargo, la Diosa Verde tampoco se queda atrás como estrella del celuloide; ha aparecido en la gran pantalla cientos de veces, incluso en la época del cine mudo, cuando hizo lo que se cree que fue su debut junto a Charlie Chaplin en el cortometraje El inmigrante, de 1917.

La Estatua de la Libertad, indudable símbolo de la libertad estadounidense, también ha aparecido en un sinfín de películas de catástrofes, representando la esperanza o la caída de la humanidad. Nos referimos a la inquietante imagen de la estatua semienterrada en la arena de las escenas finales de El planeta de los simios. Pero eso no es todo, desde luego, también están sus apariciones en (toma aire) Independence Day, Deep Impact, El día de mañana, Monstruoso y Sharknado 2.

Qué se puede hacer en la Estatua de la Libertad

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El viaje a la más famosa portadora de antorcha del planeta incluye tanto la visita a Liberty Island (donde se encuentra la Estatua de la Libertad) como a su vecina Ellis Island, sede del Museo Nacional de la Inmigración. Merece la pena visitar ambas. Si quieres sumergirte en la rica historia de Nueva York, y de Estados Unidos en general, no hay mejor lugar para empezar. Una colección de fotografías, reliquias y una base de datos con registros históricos en los que se pueden hacer búsquedas recorren la historia de la inmigración en Estados Unidos. Además, podrás echar un vistazo a las salas de equipajes y a los dormitorios que en su día utilizaron "las masas hacinadas" que llegaron a Nueva York a finales del siglo XIX y principios del XX.

Por supuesto, la estatua en sí es lo principal, y hay varias opciones dependiendo de lo que quieras ver. Puedes reservar una entrada para subir solo a lo alto del pedestal sobre el que se alza la Dama de la Libertad o subir los 162 peldaños de la escalera de caracol del interior de la estatua para disfrutar de unas vistas épicas desde el interior de su famosa corona. Las entradas para estas experiencias están disponibles en el sitio web de Statue City Cruises. Si te basta con visitar las islas y sus museos, y ver la estatua de cerca, sin necesidad de verla por dentro, ten en cuenta que los pases de Go City® incluyen el billete del ferry y la entrada a los museos, además de muchas otras de las mejores atracciones turísticas de Nueva York, como el Guggenheim, el Monumento y Museo del 11-S y, por supuesto, el Empire State Building.

Qué se puede hacer en el Empire State Building

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Realmente, el único inconveniente de visitar los miradores de las plantas 86 y 102 del Empire State Building es el hecho de que esas vistas de locura no incluyen... el propio Empire State Building. En compensación, podrás hacerte algunos de los mejores selfies de la ciudad con Central Park, la Estatua de la Libertad, Times Square, el puente de Brooklyn y muchos otros iconos del skyline neoyorquino de fondo. El piso 86 está en la pole position de las fotos gracias a su plataforma de observación al aire libre, mientras que el último piso está más arriba (obviamente), pero está totalmente acristalado, por lo que es posible que las fotos no salgan tan bien.

Además de los miradores, el Empire State Building cuenta con varias zonas expositivas en las que se cuenta la historia del edificio y de la ciudad de Nueva York, no te las pierdas en tu ascenso a las alturas. Puedes mejorar su visita con una serie de opciones especiales que incluyen entradas sin esperas, paquetes premium con champán y visitas guiadas al edificio, incluido el increíble vestíbulo art déco. También puedes centrarte en el mirador de la planta 86 y en las zonas de exposición con un pase turístico de Go City®.

Cómo llegar a la Estatua de la Libertad

La Estatua de la Libertad se encuentra en Liberty Island, por lo que la única forma de llegar a ella es en ferry desde Battery Park, en Manhattan, o desde Liberty State Park, en Nueva Jersey. Es necesario pasar un control de seguridad antes de embarcar, así que te recomendamos que llegues unos 30 minutos antes de la hora prevista de salida para no perder el barco.

Si tienes poco tiempo o solo te apetece acercarte desde el agua (con un montón de magníficas oportunidades fotográficas tanto de la estatua como del skyline de Manhattan), pero sin visitar físicamente las islas, no te pierdas el crucero Liberty Super Express Cruise.

Consulta nuestro blog sobre el mejor momento para visitar la Estatua de la Libertad aquí.

Cómo llegar al Empire State Building

Llegar al Empire State Building es pan comido. Está en pleno centro de la Gran Manzana y no tiene pérdida: se ve desde casi todas partes. Las estaciones de metro más cercanas son Herald Square y Penn Station, o si quieres aprovechar y visitar una de las estaciones más bonitas de la ciudad, puedes dirigirte a la impresionante Grand Central y caminar hasta el Empire State desde allí, solo te llevará 10 minutos.

Consulta nuestro blog sobre el mejor momento para visitar el Empire State Building.

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Ahorra en Nueva York con Go City®

Y aquí concluye nuestra exploración del Empire State Building vs. la Estatua de la Libertad. Esperamos que, en el improbable caso de que decidas visitar solo una de estas grandes atracciones, nuestra guía te ayude a tomar una decisión. Si no es así, y si la indecisión sigue persiguiéndote, recuerda que puedes visitar ambas y ahorrar dinero gracias al Pase Todo Incluido o al Pase Explorer de Go City® para Nueva York. ¡No lo dudes!

Maria Ermitas Barrasa Rodriguez
Maria Ermitas Barrasa Rodriguez
Escritor/a de viajes freelance

Mitas es una traductora de español afincada en Madrid que disfruta acercando todo tipo de historias al público hispanohablante, ya sea en forma de videojuegos, novelas o blogs de viajes. Cuando no está tomando café y jugando con las palabras, a Mitas le encanta emplear su tiempo en viajar, ir a conciertos y ver teatro, mucho teatro.

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Planes románticos en Nueva York el día de San Valentín

¿Estás pensando en escaparte a Nueva York para el día de San Valentín? ¡Gran idea! Es difícil imaginar un lugar más romántico y con más opciones para las parejas enamoradas que la Gran Manzana. Desde citas en museos hasta patinaje sobre hielo, pasando por impresionantes vistas aéreas de Manhattan y picnics íntimos en Central Park. ¡Te van a sobrar las ideas para tu celebración de San Valentín en Nueva York! De hecho, para asegurarnos de que así sea, te hemos preparado una selección de nuestros planes románticos favoritos en Nueva York para el día de San Valentín. Verás que la Gran Manzana te ofrece montones de opciones para pasar un día mágico junto a tu media naranja (perdón, teníamos que hacerlo). Nuestra selección incluye: Empire State Building MoMA y Guggenheim Central Park Jardín Botánico de Nueva York Pistas de patinaje sobre hielo Museo del Sexo Crucero por el Hudson Cena romántica Musical de Broadway Concierto de jazz Contempla la ciudad desde lo alto en el Empire State Building El Empire State Building tiene fama de ser uno de los edificios más románticos del mundo, lo tenemos grabado en la memoria como escenario de multitud de escenas de amor cinematográficas. Por eso, no es de extrañar que subir al mirador del Empire State Building sea uno de los planes favoritos de las parejas enamoradas para celebrar el día de San Valentín. Son muchas las que se piden la mano allí mismo o incluso las que se casan en el rascacielos. De hecho, el Empire State Building ofrece paquetes especiales para quienes quieren celebrarlo por todo lo alto (no son baratos, pero si vas con ganas de tirar la casa por la ventana, tal vez sea lo que estás buscando). Por supuesto, la iluminación del emblemático rascacielos el 14 de febrero será especial: la famosa aguja del Empire State Building se teñirá de románticos tonos rosados y pasionales tonos rojos la noche de San Valentín. Déjate llevar por el arte La humanidad lleva siglos recurriendo al arte para expresar sus sentimientos más profundos, como el amor y el deseo. Y Nueva York está plagada de increíbles museos en los que disfrutar del arte y de la belleza en estado puro. ¿Se te ocurre algo mejor para el día de San Valentín? El Museo de Arte Moderno (MoMA) por ejemplo, cuenta con piezas tan explícitamente románticas como la icónica obra de arte pop LOVE, de Robert Indiana. Además de salas tan increíblemente evocadoras como la de los Nenúfares (Water Lilies) de Monet. Es el lugar perfecto para perderse con la persona a la que quieres. El Guggenheim es otro de los museos favoritos del público en Nueva York. Ya solo el edificio en el que se encuentra, con sus grandes espacios blancos, es de lo más llamativo. Su colección explora las diferentes corrientes del arte, desde el siglo XIX hasta la actualidad. Las exposiciones temporales varían con frecuencia, así que cada visita al Guggenheim es única. Consulta la programación del museo para saber qué tienen preparado para el día de San Valentín. Disfruta de un paseo por Central Park y otros jardines Sabemos que el 14 de febrero no es precisamente el momento ideal para los planes al aire libre, especialmente en la gélida Nueva York. Aun así, no deberías irte de Nueva York sin dar un paseo por Central Park, y menos aún si has venido en pareja. Puede que hasta te lo encuentres nevado, lo cual hará que el momento sea doblemente mágico. Si no te impresiona el frío, incluso puedes lanzarte a disfrutar de un picnic en el parque y al terminar acercarte a alguna cafetería y saborear un delicioso chocolate caliente. Si vas a pasar el día por Brooklyn, también tienes la opción del precioso Prospect Park para tu romántico paseo invernal. Si no soportas el frío, pero tampoco quieres renunciar a tu romántico paseo en un vergel idílico, tu mejor opción es el Jardín Botánico de Nueva York o el igualmente encantador Jardín Botánico de Brooklyn, ambos ofrecen espacios interiores en los que disfrutar de preciosas plantas tropicales. Patinaje sobre hielo en Rockefeller Center y otras pistas Otro de los planes favoritos de las parejas enamoradas que visitan Nueva York el día de San Valentín es el patinaje sobre hielo. En Nueva York hay varias pistas en las que disfrutar de un momento romántico con tu pareja mientras te deslizas suavemente sobre el hielo. Una de las más famosas es la del Rockefeller Center, pero también en Central Park hay otra. ¿Recuerdas la romántica escena en la que los protagonistas de Serendipity patinan bajo la nieve mientras se conocen mejor? Pues se rodó en la pista de Central Park. Si prefieres algo un poco menos turístico, también tienes la opción de Winter Village en Bryant Park. Aquí, además de la pista de hielo, tienes montones de puestos de comida y tiendas. Perfecto en caso de que te apetezca picar algo después del patinaje o comprarle algún detallito a tu pareja. Despierta tu lado más sensual en el Museo del Sexo ¿Qué sería San Valentín sin un poco de sensualidad? Supongo que estaremos de acuerdo en que no hay día más apropiado para visitar el Museo del Sexo que el día de San Valentín. Este peculiar museo, único en su género, ofrece un recorrido verdaderamente educativo y esclarecedor sobre la relación del ser humano con el sexo. En su colección, verás arte y artefactos que abarcan desde la estética de la fotografía en blanco y negro hasta los cómics o el arte pop. Pero no todo va a ser arte y contenido educativo, por supuesto, el Museo del Sexo también ofrece paquetes especiales para el día de San Valentín en los que incluyen, además de la entrada al museo, algunas golosinas y juguetes especiales. Consulta la programación del museo para estar al día de todo. Sube a bordo de un crucero romántico Aunque febrero es una época fría para navegar, la mayoría de los cruceros turísticos de Nueva York salen al menos una vez al día. Una de nuestras opciones favoritas para el día de San Valentín es el romántico crucero Harbor Lights, que muestra Nueva York bajo su luz más favorecedora: la de la puesta de sol. Es la oportunidad perfecta para conseguir una encantadora foto de pareja frente al skyline de la Manhattan. Otra opción estupenda para disfrutar de un momento romántico sobre las aguas del Hudson mientras sigues haciendo turismo es el crucero NYC Landmark. El plan prefecto si vas a estar poco tiempo en Nueva York y quieres visitar el máximo de atracciones turísticas durante tu escapada romántica. Disfruta de una cena romántica La oferta de restaurantes románticos en Nueva York es prácticamente infinita, y no solo en la época de San Valentín, sino a lo largo de todo el año. Por lo que uno de los planes más populares para el día de San Valentín, tanto para turistas como para las parejas locales, es disfrutar de una cena a la luz de las velas en un restaurante especial. Somos conscientes de que tus gustos culinarios pueden ser muy variados, por lo que más que un restaurante en concreto, te recomendaremos varias de las zonas más animadas y con más opciones culinarias de Manhattan. Algunos de los barrios en los que encontrarás montones de restaurantes con encanto que ofrecen menús de cocina internacional (también opciones vegetarianas y veganas) son Greenwich Village, TriBeCa, West Village y NoMad. Y si te animas a salir de Manhattan, en Brooklyn también encontrarás montones de opciones encantadoras y deliciosas. Asiste a un espectáculo de Broadway La oferta teatral y musical de Nueva York es una de las mejores del mundo, así que aprovecha para ver algún espectáculo romántico el día de San Valentín. Tanto si quieres ir a por todas y hacerte con entradas para el musical de moda del momento, como si prefieres probar algo nuevo en un club de la comedia o en un pequeño teatro independiente del Bronx, en Nueva York lo tienes. Eso sí, si tienes claro lo que quieres ver, es mejor que saques las entradas con antelación, porque los espectáculos más populares suelen llenarse el día de San Valentín. Otra opción un poco más arriesgada es esperar hasta el propio día de San Valentín y comprar entradas con descuentos de último minuto en el quiosco TKTS en Broadway o en la web TodayTix. Pero ten en cuenta que no podrás elegir entre todos los espectáculos en cartel, solo los que les queden para esa noche. Quién sabe, ¡lo mismo tienes suerte y descubres tu musical favorito! Aunque no te decidas a entrar al teatro, te recomendamos que pasees por la zona y contemples las brillantes luces de neón de la plaza de la mano de tu media naranja. Una opción estupenda para no perderse nada es unirse a un recorrido a pie por Broadway y Times Square. Descubrirás montones de anécdotas sobre el mundo del espectáculo y sus principales estrellas. Escucha un concierto de jazz No hay música más romántica y más sensual que el jazz. Y para disfrutar de los mejores conciertos de jazz de la ciudad, nada mejor que visitar Harlem, el lugar donde todo comenzó en el Nueva York de los años 70. Disfruta de uno de las emblemáticas actuaciones de la Harlem Jazz Series. Durante el concierto de aproximadamente una hora, escucharás tanto temas clásicos de artistas de la talla de Ella Fitzgerald, Miles Davies, Duke Ellington y Billie Holiday, como las últimas composiciones del momento. Aprovecha para explorar el barrio de Harlem, donde descubrirás, además de locales de música en directo, montones de restaurantes de moda y preciosas hileras de casas de ladrillo rojo. Ahorra en Nueva York con Go City® Como ves, tanto si prefieres los planes clásicos, como si buscas algo diferente para tu celebración de San Valentín, en Nueva York lo encontrarás todo. Si quieres seguir descubriendo planes inolvidables para celebrar el día de San Valentín en Nueva York, no te pierdas las ventajas de Go City® en Nueva York. Recuerda que con los pases de Go City®, cuanto más visitas más ahorras. ¡No te lo pierdas!
Maria Ermitas Barrasa Rodriguez
Maria Ermitas Barrasa Rodriguez
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Mejor época para viajar a Nueva York

Tal vez llevas mucho tiempo soñando con este viaje, y no estás seguro de cuál es la mejor época para viajar a Nueva York. Lo cierto es que la ciudad cambia mucho en sus cuatro (muy marcadas) estaciones, y tendrás que decidir qué prefieres. En Go City nos hemos dado a la tarea de ayudarte a escoger. El clima en esta esquina del planeta es extremo en verano e invierno, y súper agradable en primavera y otoño. Si puedes escoger, viaja en alguna de estas dos últimas estaciones. Si no, no te preocupes: el verano y el invierno en Nueva York tienen muchos encantos que no se repiten en las otras dos épocas de clima más suave. Así que lee este artículo, consulta con tu almohada, pero no le des muchas vueltas: compra ya tus boletos de avión y haz realidad el viaje de tus sueños. Primavera: cerezos en flor y largos paseos Para muchos viajeros, esta es la mejor época para venir a Nueva York. Las temperaturas son digamos perfectas (ni mucho frío ni mucho calor), es decir, ideales para caminar durante horas y descubrir la ciudad a pie, y los días se notan ya más largos. Si vienes a Nueva York en primavera, te recomendamos hacer tours guiados para aprender un montón de cosas interesantes sobre la ciudad. Es una de las ciudades que más oferta tiene en este sentido: desde tours gastronómicos, hasta street-art, pasando por todos los barrios que quieras, los paseos guiados son tal vez la mejor manera de entender Nueva York. Y además, si vienes entre mediados de abril y mediados de mayo, alcanzas a ver uno de los episodios más hermosos en Nueva York: la época de floración de los cerezos. En el Jardín Botánico de Brooklyn es donde se puede ver el mayor número de estos árboles: actualmente hay más de 220, de unas 30 especies diferentes. Durante la temporada de florecimiento se celebra aquí un festival de un fin de semana que atrae a más de 60,000 visitantes cada año, con música y puestos de comida en el parque. Además, el Museo de Brooklyn está justo al lado: no dejes de visitarlo. Verano: playas, parques y eventos al aire libre El termómetro sube mucho en Nueva York en verano. Las temperaturas rondan los 30°C de media entre julio y agosto, y pueden superar fácilmente los 35°C durante las olas de calor. Para colmo, el calor es húmedo, y esto hace que las condiciones puedan ser un poco sofocantes en medio del asfalto y los edificios. También es la época del año en la que hay más turistas. Pero si vienes en verano, tendrás la oportunidad de disfrutar del mar (¡ve a Coney Island!), de las piscinas públicas, de los grandes parques urbanos y de todas las actividades culturales que se dan en esta época al aire libre, muchas de ellas de forma gratuita, como la temporada de conciertos de Summer Stage, o la de teatro Shakespeare at the Park. En nuestro blog tenemos sendos artículos —Nueva York en julio y Nueva York en agosto— para que sigas leyendo y encuentres más detalles sobre tu viaje. Las otras ventajas de la estación son que, aunque hay más turistas, muchos neoyorquinos abandonan la ciudad (a muchos los encontrarás en los pueblos costeros de Long Island); los días son largos, con atardeceres espectaculares, ideales para hacer tours por los ríos o para contemplar la ciudad desde las alturas de alguno de sus rascacielos; y por último, ¡es el mejor momento para explorar la ciudad en bici! El color (y el calor) del otoño El otoño en Nueva York es divino. Confesamos que es nuestra época favorita. Un poco como la primavera, es una estación con temperaturas agradables, y a veces, en octubre, pueden darse días calurosos, una especie de verano de San Martín (el “Indian summer” le llaman aquí). Y si en primavera están los cerezos en flor, en octubre el espectáculo lo dan las hojas de los árboles cambiando de color, desde el amarillo limón de los ginkgos hasta el rojo profundo de los arces, pasando por una extensa gama de naranjas y ocres. Y de nuevo, como la primavera, es una buena estación para recorrer la ciudad a pie, para disfrutar de los parques y las bellas vistas desde los puentes y los rascacielos. La luz es especialmente mágica durante esta época, con atardeceres y amaneceres dramáticos en los que el cielo se enciende con púrpuras y rosas. Sube al mirador Top of the Rock para obtener la mejor panorámica del Central Park con los árboles de colores; ve a The Edge para sentir el vértigo de su mirador con suelo de cristal; o acércate al observatorio del One Word Trade Center y sube 102 pisos en 47 segundo en el elevador más rápido que te puedas imaginar (y podrás aprovechar para visitar el museo en homenaje a las víctimas del 9/11). Invierno: temporada festiva Más de 8 millones de habitantes, cinco distritos y multitud de barrios por descubrir, Nueva York es una ciudad de superlativos. Y lo mismo ocurre con el clima. Después del calor del verano, el invierno neoyorquino es súper frío, especialmente en enero y febrero. La nieve está muy presente, a veces en forma de tormenta, y tendrás que abrigarte bien, porque las temperaturas pueden bajar hasta los -10°C. Sin embargo, Nueva York en invierno tiene mucho encanto. Durante las festividades de diciembre la ciudad se prende de luces, y los escaparates de las grandes tiendas sobre la Quinta Avenida son un espectáculo digno de ver. Hay pistas de hielo para patinar, y mercados navideños para comprar regalos. Destacamos el de Bryant Park, frente a la Biblioteca Pública de Nueva York, con una pista de patinaje gratuita (solo tienes que pagar por la renta de los patines, a menos de que viajes con ellos), y la mítica pista del Rockefeller Center, súper fotogénica y con el árbol de Navidad más grande de la ciudad. Después de las fiestas, a mediados de enero y durante todo el mes de febrero, Nueva York resiste el último trecho del invierno a base de calefacción y entretenimiento en interiores. Es un buen momento para recorrer todos los grandes museos como el Guggenheim o el Museo Americano de Historia Natural, y para ver algún espectáculo de Broadway si eso te llama la atención. La temporada más baja es por supuesto la mejor para encontrar buenas ofertas en vuelos y alojamientos. Y tal vez para conocer la ciudad en su momento más auténtico (¡y es la época de las grandes rebajas en las tiendas!). En pocas palabras... En realidad, estamos seguros de que vayas cuando vayas será un viaje que nunca podrás olvidar. Después de todo, estás en Nueva York, donde todo es posible en cualquier momento. Así que anímate, empaca tus maletas y no olvides tu Pase Explorer de Go City que te hará la vida mucho más fácil, además de ayudarte a ahorrar en las entradas a las principales atracciones de la ciudad. Y si luego te quedas con las ganas, ¡siempre puedes regresar en otra época! Why not?
Anna Rivero

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