Los mejores restaurantes de París

Aunque solo podemos ofrecerte una pequeña muestra del festín gastronómico que te espera, esperamos ayudarte a evitar las trampas para turistas y a disfrutar de... bueno, de la crème de la crème...

Plato blanco con una tentadora cuña de queso comté, con miel, guarnición de ensalada, pan y mantequilla

«¿Cuántos restaurantes hay en París?» te preguntarás. Sorprendentemente, hay unos 45 000, ¡y unos 630 de ellos tienen estrellas Michelin! Pero con tantas opciones deliciosas, ¿no será casi imposible saber dónde comer en París? Por supuesto, tu elección dependerá del presupuesto y los gustos, pero recuerda que algunos de los mejores restaurantes de París se reservan con mucha antelación, así que es una gran idea investigar un poco y hacer algunas reservas antes de tu viaje. Desde los mejores bistrós de París hasta románticos restaurantes franceses... ya sea que busques una cena para dos, una velada gourmet con amigos, un almuerzo asequible o un menú de tres cifras único en la vida... ponte la servilleta y acompáñanos en este recorrido gastronómico de primer nivel por...

  • Restaurantes de París con vistas, restaurantes de lujo y poco conocidos en París, restaurantes históricos de París, bouillons y bistrós, y restaurantes de cocina internacional en París
  • Bocados para el desayuno

    Antes de empezar nuestra excursión culinaria, conviene comenzar bien el día, aunque, curiosamente, los parisinos no son muy aficionados al desayuno. Aunque puedes encontrar huevos y beicon, yogur o incluso un montón de tortitas americanas, quizás prefieras hacer como los lugareños y empezar con la oferta típica de un cruasán, bollería o una tartine (una baguette u otro tipo de pan con mantequilla y mermelada), servidos con zumo y café solo fuerte. Café Louise, en la orilla izquierda, es un ejemplo perfecto del estilo parisino... O, si te estás preparando para un día de compras en los Campos Elíseos, para a tomar sweet French crepes, servido con chocolate caliente o zumo en el Bistro Marbeuf. Y ahora que hemos abierto el apetito, pasemos a lo importante...

    Restaurantes de París con vistas

    Madame Brasserie y Jules Verne
    Empecemos por lo más alto y creemos que adivinarás dónde. Tal vez hayas subido a la 674 steps of the Eiffel Tower de día pero, si te vistes con tus mejores galas para disfrutarla de noche, descubrirás que los restaurantes de la Torre Eiffel son tan impresionantes como el panorama. Aunque los puntos más altos de la ciudad se reflejan en precios elevados, te prometemos que merece la pena por vivir esta experiencia única en la vida. El antiguo 58 Tour Eiffel reabrió sus puertas en el verano de 2022, tras una renovación completa, como Madame Brasserie, anunciado como «una aventura para el paladar a 57 metros de altura». Elige una mesa en el corazón de «la Dama de Hierro» o con vistas panorámicas al Sena y al Trocadero. En cualquier caso, disfrutarás de la cocina contemporánea del chef Thierry Marx, elaborada con productos locales de temporada. Empieza con una tartaleta de guisantes con queso de cabra Pere Fabre y berros (¿quién iba a decir que los guisantes podían estar tan ricos?), prueba el pollo de granja con espinacas y canelones de queso fresco con jugo Marengo, ¿y qué tal terminar con una tarta de chocolate tradicional? Aún más sofisticado y elevado, a 125 metros de altura, en un entorno excepcional en la segunda planta, se encuentra el restaurante Jules Verne, que hace gala del genio gastronómico del chef con 3 estrellas Frédéric Anton, un Meilleur Ouvrier de France (el título al mejor artesano de Francia, un galardón único que solo se concede cada cuatro años). Sus platos estructurados están diseñados «para complementar y reflejar la arquitectura del edificio». Brinda al caer la noche mientras 20.000 luces centellean por toda la Torre, con la certeza de que el menú es igual de mágico. Georges
    Otro restaurante que ofrece la combinación imbatible de deliciosa cocina francesa y vistas impresionantes es Georges, en la cima del Museo Nacional de Arte Moderno, ubicado en el Centre Pompidou. Contempla el paisaje a través de los enormes ventanales o siéntate en la terraza abierta, especialmente popular los fines de semana, a la hora del almuerzo y al atardecer, cuando puedes disfrutar de cócteles, sesiones de DJ en directo y la vista completa de la Torre Eiffel durante la hora dorada. ¡Ah, y no nos olvidemos de la comida! La cocina fusión combina sencillez e inventiva. Prueba el famoso «bacalao negro». O pásate a tomar el té de la tarde o (al estilo parisino) un café... Les Ombres
    Ya que apuntamos alto, aquí tienes otro refinado restaurante parisino que, aunque no es barato, ofrece una vista panorámica impagable desde su ubicación en los exuberantes jardines colgantes de la cima del Musée de Quai Branly (una fascinante colección de arte indígena). Este paraíso en la azotea está tan cerca de la Torre Eiffel que, mientras el sol brilla a través del techo de cristal, los patrones de encaje metálico caen sobre las mesas de día y, de noche, el comedor se ilumina con las estrellas y el centelleo de las luces de la Torre. La amplia terraza es el lugar perfecto para compartir momentos inolvidables y platos de autor como la «pintada, crema de apio y trompetas de la muerte» (!).

    Restaurantes de lujo y poco conocidos en París

    Si tu presupuesto no da para estrellas Michelin, no te vayas: pronto llegaremos a opciones más asequibles (pero igual de deliciosas)... pero ya sabes, ya que estamos aquí, mejor tirar la casa por la ventana. Supongamos que no vas a París todos los días, así que, cuando vayas, ¡más vale que te des un capricho! Marsan
    En una profesión dominada por hombres, Hélène Darroze está reconocida como una de las mejores chefs del mundo, con 2 estrellas Michelin por Marsan, bautizado así en homenaje al lugar donde creció. El restaurante, situado en la Rive Gauche, utiliza productos tradicionales para crear nuevas experiencias gastronómicas, pero no es pretencioso, sobre todo si consigues reservar la mesa de la chef. «La Table d’Hélène», en la planta baja, ofrece vistas directas a la cocina, con la comida preparada frente a ti y servida al estilo familiar en fuentes grandes. Si prefieres algo más convencional, reserva una mesa en el comedor de la primera planta, donde los platos evocan la infancia y los viajes de Hélène. Descubre el bogavante azul de Bretaña, perfumado con heno y acompañado de boletus de Burdeos; las vieiras (Saint Jacques) con especias tandoori y cilantro para recordar un viaje a la India; y el baba con Armañac de la bodega del hermano de Hélène para completar esta experiencia tan personal. ¡Es muy amable y, a la vez, muy francés! Le Comptoir de Relais Saint-Germain y L’Avant Comptoir
    Ya que hablamos de chefs famosos, Yves Camdebordes también es toda una celebridad en Francia (participó en la edición francesa de Masterchef) y, más que cocina gourmet tradicional, su estilo se ha definido como «gastropub» o «bistronomía». Como resultado, su bistró asequible y sin pretensiones, Le Comptoir de Relais Saint-Germain, es extremadamente popular. Si logras conseguir un sitio, no busques el menú: comerás lo que al chef le apetezca cocinar. Imagina una panceta de cerdo a la parrilla con puré de patatas, una ensalada de fresas silvestres y crujientes de parmesano, ¡todo ello seguido de una irresistible tabla de quesos que rebosa esencia francesa! Justo al lado, pero escondido tras un puesto de crepes, se encuentra un destino delicioso y menos conocido: la barra de aperitivos de Camdeborde, L'Avant Comptoir. Pasa tras la cortina de plástico pintada con un cerdo y comparte este refugio secreto con chefs, viticultores locales y otros apasionados de la gastronomía, de pie alrededor de mesas de zinc (¡no hay sillas!). Pide recomendaciones de vino al amable personal de la barra y elige entre los menús que cuelgan del techo para disfrutar de una comida informal fabulosa, que incluye gofres de alcachofa y jamón curado, perritos calientes de salchicha de pato confitado y buñuelos de queso parmesano fritos. Verjus
    Otro de los secretos mejor guardados de París es Verjus, escondido tras el Palais Royale. Este restaurante surgió de «The Hidden Kitchen», las famosas cenas de varios platos que la pareja estadounidense formada por Braden Perkins y Laura Adrian organizaba en un apartamento privado de París. Convertido ahora en un restaurante por derecho propio, sigue ofreciendo intimidad e imaginación, con platos más ligeros que los de la contundente tradición francesa. Entra por un callejón lateral y encontrarás unos ventanales enormes con vistas a un antiguo teatro y un tentador bar de vinos en el sótano, aunque el protagonismo lo tienen la comida y el servicio más que el diseño del local. Imagínate degustando panceta de cerdo con semillas de sésamo, terrina de pato con pistachos, ostras con ruibarbo, tarta tatin de remolacha, «churros» de parmesano y helado de tupinambo caramelizado con manzana y canela. Eso sí, reserva con mucha antelación: ¡los parisinos suelen adelantarse!

    Restaurantes históricos de París: bouillons y bistrós

    Si buscas una experiencia parisina auténtica, tanto por el menú como por el ambiente, busca un «bouillon». En 1855, un carnicero de París preparó un caldo sencillo de carne que pronto se hizo popular entre los trabajadores, tanto ricos como pobres. Este objetivo de servir comida de calidad, rápido y a un precio asequible, fue el inicio de las cadenas de restaurantes que hoy se replican en todo el mundo. Hacia 1900, había 250 restaurantes bouillon en París; ahora solo queda un puñado donde todavía puedes disfrutar de sus preciosos interiores Art Déco y su ambiente auténtico, además de la tradición de una comida casera deliciosa y económica. Bouillon Chartier
    Este es un ejemplo excelente: uno de los restaurantes mejor conservados del antiguo París. Los hermanos Chartier abrieron la brasserie «Le Bouillon» en Montmartre 1896, y tanto turistas como parisinos siguen adorando su opulencia Art Déco y sus platos tradicionales y económicos. No dejes que las colas te desanimen: los camareros, vestidos con el tradicional «rondin» (un chaleco negro ajustado con bolsillos y un delantal blanco largo), se mueven con tal agilidad que la cola avanza rápido, los pedidos se toman pronto y la comida llega enseguida. ¿A quién no le gustaría el lema original de «comida abundante a un precio módico»? Y su impresionante interior con techo de cristal tampoco ha cambiado; ¡fíjate en los cajones de madera numerados donde los comensales de antaño guardaban sus servilletas personales! Café de la Paix
    Quienes aman la literatura y el cine quizá quieran seguir los pasos de celebridades históricas en este café de renombre internacional, situado cerca de la ostentosa Ópera Garnier y diseñado de forma extravagante por el mismo arquitecto. Pásate por el bar de ostras o tómate un cóctel en la terraza donde solían reunirse Zola, Maupassant y Oscar Wilde. En 1898, Wilde afirmó haber visto un ángel dorado aquí, aunque resultó ser el reflejo de la estatua que corona el edificio de la ópera. Más tarde, Marlene Dietrich atraía a multitudes tan grandes en sus visitas que los camareros idearon una ruta especial para que entrara por la cocina. La historia está incluida en el precio de la comida, aunque los horarios de almuerzo son más económicos. Bistro Benoit
    Comparte la historia del «último auténtico bistró parisino», que data de 1912 y es el único bistró de París con una estrella en la guía Michelin. Fue regentado por la misma familia durante 93 años hasta que, al jubilarse, lo vendieron a Alain Ducasse, el primer chef poseedor de tres restaurantes en tres ciudades distintas, todos con tres estrellas Michelin. Te sentirás como en casa degustando comida auténtica en porcelana antigua entre bancos de terciopelo rojo, accesorios de latón y plantas, todo bajo un techo con un trampantojo de nubes esponjosas. Disfruta de platos tradicionales favoritos como el paté o los caracoles al ajillo, o elige opciones originales como la langosta azul fría con judías verdes y vinagreta de coral. Sáciate con platos principales contundentes que incluyen abadejo confitado, morcilla a la plancha, solomillo de ternera o cassoulet casero, y luego haz hueco para postres tradicionales como el suflé, el milhojas y sus famosos profiteroles gigantes. Les Antiquaires
    Nuestra última parada recomendada entre los bistrós está a un paso del Musée d’Orsay y siempre está repleta tanto de clientes habituales como de turistas. Tras un día maravillándote con las obras maestras impresionistas y posimpresionistas en la impresionante estación de tren de estilo Beaux-Arts, pásate a probar el que anuncian como el mejor boeuf bourguignon de París. Acomódate en este acogedor restaurante repleto de muebles antiguos y bonitos espejos, o tómate un cóctel en su amplia terraza exterior mientras ves pasar el mundo.

    Restaurantes no franceses en París

    Le Servan & Double Dragon
    Hemos visto mucha cocina francesa seria (y masculina), pero ¿y si (dicho en un susurro) te apetece algo que no sea comida tradicional francesa? No te preocupes: encontrarás bares y restaurantes más relajados por el distrito 11, incluido Le Servan. Sus dueñas, las hermanas Tatiana y Katia Levha, nacieron en Filipinas, pero se criaron en París y se formaron en cocinas con estrellas Michelin. Echa un vistazo a su menú siempre cambiante de exquisitos platos pequeños con ingredientes franceses clásicos y un toque del sudeste asiático, como las vieiras a la plancha con espinacas, tuétano y vinagre ahumado, o la sepia cruda con chiles y pimienta de Sichuan. Los postres (y los quesos) son más tradicional y deliciosamente franceses. Su proyecto más reciente, Double Dragon, es un espacio relajado y familiar, con camareros en camiseta y un fondo animado (pero no demasiado alto) de música hip-hop. Todo el mundo encontrará algo que le guste en su asequible menú de comida reconfortante (en su mayoría orgánica). El pollo coreano dulce y picante y los bao buns de queso Comté fritos son otra emocionante mezcla de Francia y Asia Oriental. Buffet
    Botellas frente a una barra de espejos, mesas de madera rústica con manteles de cuadros... el clásico bistró francés, ¿verdad? Pues, de hecho, no. El menú corto y atrevido de platos para compartir de Buffet toma prestados sabores y estilos de presentación de todo el mundo, desde el Lejano Oriente hasta el Medio Oriente. Prueba el boniato, cubierto con queso feta desmenuzado y crujientes chips de champiñones cremosos, pero espolvoreado con cebolletas en lugar de hierbas mediterráneas. La caballa se sirve con shiso (una hierba japonesa), crema de cebollino y daikon rallado (un rábano japonés). Salon de Thé de la Grande Mosquée de Paris
    Una joya escondida en el distrito 5; este oasis de azulejos y vegetación en el patio de la Gran Mezquita es el lugar perfecto para disfrutar del almuerzo y dejar pasar una tarde soleada. O pásate a cenar después de un día de cultura en el Museo Nacional de Historia Natural, justo al cruzar la calle. Los pájaros cantan y los amables camareros te sirven tu elección de cuscús y tajines, junto con té de menta y dulces baklavas. ¿A qué esperas? Esperamos que esto te haya servido para saborear solo algunos de los mejores lugares para comer en París. Y por suerte, con Go City, siempre hay nuevos lugares por explorar. ¡Bonne dégustation!

    Jo Cooke
    Experto/a de viajes de Go City®

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    Moulin Rouge
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    Actividades de interior en París

    Incluso en las ciudades más seductoras, un aguacero puede empañar su encanto de vez en cuando, y París no es una excepción. Por suerte, la capital de Francia está repleta de cosas increíbles que ver y hacer a cubierto (y bajo sus calles) cuando el tiempo arruina tus planes. Desde espectáculos de cabaret hasta las catacumbas, pasando por visitas a iglesias o catas de vinos y quesos, hay más actividades de interior interesantes en París de lo que imaginas. A continuación encontrarás una selección de nuestras favoritas. Galerías y museos Centre Pompidou: la arquitectura «del revés» de esta meca de la cultura, con todos sus conductos de aire y tuberías a la vista en llamativos colores primarios, lo convierte en una obra de arte en sí misma. Quienes lo visiten pueden admirar las vistas desde una escalera mecánica exterior cubierta de cristal que sube las seis plantas. El interior no es menos impresionante: el Centre Pompidou alberga una enorme biblioteca pública, un centro de investigación musical y acústica y, sobre todo, el Museo Nacional de Arte Moderno, una colección que solo el MoMA de Nueva York puede igualar en alcance, variedad y calidad. Entra para admirar obras de fama mundial de (respira hondo) Picasso, Pollock, Matisse, Magritte, Bacon, de Kooning, Warhol, Sherman y muchísimos más. Musée du Quai Branly: París tiene una oferta impresionante de exteriores de edificios peculiares, y el the Musée du Quai Branly, situado a orillas del Sena a la sombra de la Torre Eiffel, no es una excepción. Su muro vegetal, diseñado por el célebre botánico Patrick Blanc, cubre gran parte de la fachada del edificio, así como parte del interior. Hay suficiente vegetación para llenar una docena de perfiles de Instagram, y eso antes de llegar a la asombrosa colección de arte indígena y objetos culturales de todo el mundo, que incluye un monumental moái medieval de la isla de Pascua y un Volkswagen de México con una decoración muy colorida. Museo Rodin: la leyenda gala Auguste Rodin es ese tipo de espécimen tan poco común: un escultor cuyo nombre conoce todo el mundo. Visita el antiguo hotel donde vivió sus últimos años y que ahora alberga muchas de sus mejores piezas, además de mostrar parte de su colección personal de obras de arte de Van Gogh, Renoir, Monet y muchos más. En el interior del the Rodin Museum se exponen varios bustos y obras maestras de su carrera, como El beso, mientras que en su encantador jardin es donde encontrarás su Monumento a Balzac y El pensador meditando entre árboles y setos perfectamente esculpidos. Bajo tierra Las catacumbas de París: ¿sabías que existe una ciudad secreta a gran profundidad bajo las calles de París con más de 130 kilómetros de túneles, pasadizos, alcantarillas y cámaras secretas? No apto para personas sensibles, el laberíntico osario que compone the Paris Catacombs se encuentra a 20 metros bajo tierra y contiene los restos mortales de más de seis millones de parisinos, trasladados aquí desde los desbordados cementerios de París en los siglos XVIII y XIX. Atrévete con el circuito de 1,5 km por este laberinto de túneles para vivir una experiencia realmente escalofriante. Musée du Vin: los aficionados a la uva disfrutarán al máximo en las bodegas abovedadas de the Musée du Vin, sobre todo al final, cuando tendrás la oportunidad de degustar una copa de vino de los propios viñedos del museo. Antes de eso, conocerás la historia de la elaboración del vino y del champán en el evocador entorno de estas cavernas subterráneas de piedra caliza, utilizadas originalmente por los frailes de la Orden de los Mínimos en el siglo XV. Terapia de compras Pasajes cubiertos: hay unos 20 covered passages para explorar en los Grands Boulevards de París y sus alrededores. Diseñadas para atraer a los compradores más exigentes de la ciudad, estas elegantes galerías parisinas son auténticas clases magistrales de arquitectura e ingeniería del siglo XIX. Entre sus numerosos elementos decorativos destacan las marquesinas de hierro y cristal, las altísimas cúpulas, los intrincados suelos de baldosas y los escaparates de madera de estilo antiguo. En su interior, descubrirás multitud de boutiques elegantes, además de tiendas de antigüedades, cafeterías con encanto y braserías bulliciosas. El Passage du Jouffroy es una de las galerías más populares de la ciudad, con sus relucientes baldosas geométricas, su ornamentado reloj de estuco y la encantadora librería del siglo XIX Librairie du Passage, donde los libros nuevos y antiguos se amontonan de forma vertiginosa en los rincones y desafían la gravedad en estanterías abarrotadas. Incluso hay un pequeño museo de cera que lleva funcionando aquí casi 150 años. Con 190 metros, el Passage Choiseul es el más largo de los pasajes cubiertos de París. Compra un pain au chocolat y pasea frente a los escaparates de los relojeros, las joyerías y mucho más a lo largo de su estrecho recorrido. Galeries Lafayette: las Galeries Lafayette Haussmann elevan tu jornada de compras de un simple trámite comercial a una experiencia casi mística. Maravíllate con las ornamentadas galerías y el atrio de cinco plantas, similar al de una catedral, coronado por una extraordinaria cúpula de acero y cristal. Diseñada por el artista del vidrio Jacques Grüber a principios del siglo XX, esta elevada obra maestra de 43 metros de altura es la pièce de résistance del edificio, y se despliega magníficamente desde la azotea. Aquí arriba también hay una terraza desde la cual las vistas panorámicas del horizonte de la ciudad, que incluyen la Torre Eiffel, la catedral de Notre Dame y el Sacré Cœur, recompensan a quienes no tengan miedo a las alturas. Tours are available.En el interior de este elegante megacentro comercial de París, hay 65 000 metros cuadrados de boutiques de grandes firmas por explorar, con marcas de lujo que van desde Armani hasta Zadig & Voltaire, además de un spa Decléor, peluquerías, cabinas de tratamiento Chanel y más de 20 cafeterías y restaurantes. Si eso no es suficiente para entretenerte durante todo el día, las Galeries Lafayette también ofrecen una serie de experiencias complementarias parisinas al máximo, que incluyen un a catwalk fashion show y una clase de elaboración de macarons, donde aprenderás a preparar estos delicados dulces franceses antes de hincarles el diente. Es imprescindible reservar. Puro espectáculo La vida es un cabaret, amigo, y en ningún lugar lo es tanto como en París. Ninguna visita estaría completa sin disfrutar de al menos uno de los deslumbrantes espectáculos de cabaret y burlesque sugerente que se ofrecen. Naturellement, el the Moulin Rouge, con su icónico molino rojo, es el más conocido (y posiblemente el mejor), pero hay docenas más para elegir, que abarcan desde crooners tradicionales, cancán y canciones para cantar a coro hasta acrobacias de alto voltaje y danza moderna. Independientemente del espectáculo que elijas, prepárate para ver trajes lujosos, mucha energía y una buena dosis de estética camp. En París, los cinéfilos también tienen donde elegir, ya que la mayoría de los cines proyectan películas en versión original con subtítulos en francés, lo que significa que el idioma no tiene por qué ser una barrera para ver un clásico o disfrutar del último estreno. Acomódate en antiguos cines con mucha atmósfera, como the Louxor, una impresionante mezcla centenaria de diseño egipcio y Art Déco, o the Grand Rex, que alberga una de las pantallas más grandes de Europa. Consejo profesional: la palabra francesa para decir «palomitas» es «popcorn», ¡así que puedes incluso dejar la guía de frases en casa! Ahorra en actividades de interior en París Ahorra en la entrada a las atracciones de París con Go City. Echa un vistazo a @GoCity en Instagram y Facebook para conocer los últimos consejos e información sobre las atracciones.
    Stuart Bak
    Stuart Bak
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    Las mejores actividades al aire libre en París

    París ofrece multitud de oportunidades para divertirse al aire libre durante todo el año. Además de magníficos canales, inmensos bulevares y cientos de terrazas de cafés y restaurantes, la Ciudad de la Luz cuenta con más de 500 espacios verdes, desde diminutas plazas públicas a cuidados jardines de estilo francés pasando por varias hectáreas de bosques. En definitiva, si buscas actividades al aire libre en París, estás de suerte, porque las opciones son casi infinitas. Alquilar una bicicleta, jugar a la petanca o ver pasar a la gente mientras disfrutas de un espresso y un pain au chocolat en un café céntrico son solo algunas de las opciones más populares. A continuación, te contamos nuestra selección de las mejores actividades al aire libre de París. Disfruta de las vistas de París París es una ciudad que pide ser admirada, fotografiada e incluso dibujada (si tienes el talento suficiente). Hay tanto con lo que maravillarse que resulta difícil decidirse: desde las callejuelas adoquinadas de Montmartre hasta los grandes puentes que cruzan el Sena, pasando por grandes monumentos como el Louvre o la Torre Eiffel y, por supuesto, las puestas de sol. Lo mejor es buscar un punto estratégico en el que conseguir unas vistas panorámicas para contemplarlo todo a la vez. Una opción inmejorable es subir a bordo del Ballon de Paris Generali. Un globo de helio, situado en el Parque André Citroën, que se eleva 150 metros sobre la ciudad para ofrecer unas vistas fantásticas de todos los monumentos de París. No te preocupes, no se trata de recorrer la ciudad sobrevolándola, ¡el globo permanece sujeto durante todo el tiempo! Otra opción estupenda si te has levantado con energía por la mañana es subir los 674 escalones hasta el segundo nivel de la Torre Eiffel. Si no te ves con fuerzas para tanto escalón, no pasa nada, también tienes la opción de subir en ascensor hasta el mirador al aire libre de la Torre Eiffel. La experiencia puede ser un poco fuerte si te dan miedo las alturas..., tal vez una copa de champán en el bar te ayude a sobrellevarlo. No te preocupes por la bajada, hayas subido como hayas subido, la bajada nunca es por las escaleras. Si prefieres no abandonar tierra firme, también tenemos una opción para ti. Una de las ventajas del bohemio barrio de Montmartre es que se encuentra en lo alto de una colina, por lo que las vistas desde lo alto son inmejorables. Toma un funicular hasta el barrio del Sacré-Coeur o sube a pie las empinadas pendientes hasta la cima. Aprovecha para llegar a la hora del atardecer y siéntate en las escaleras de piedra frente a la magnífica basílica para disfrutar de unas de las vistas panorámicas más impresionantes de París. Y si aún te parece poco, tienes la opción de subir a la cúpula de la Basílica del Sagrado Corazón. Eso sí, son 300 escalones a pie (aquí no hay ascensor) y tendrás que pagar una entrada de unos 6 €. Paseos en barco y en bicicleta por París Desplazarse sobre dos ruedas es una forma fácil y cómoda de explorar París, gracias a la excelente red de carriles bici de París y al sistema de alquiler de bicicletas de la ciudad, Vélib'. Puedes hacerte con un abono diario, semanal (o de mayor duración) que te permitirá recoger y dejar las bicicletas en cientos de estaciones repartidas por toda la ciudad, por lo que disfrutarás de toda la libertad del mundo para visitar París a tu ritmo. Además, como todo el mundo en París las utiliza, ¡te sentirás como si llevarás años viviendo allí! Aprovecha la velocidad de la bicicleta para alejarte un poco del centro y evitar las hordas de turistas. Hazte un itinerario por el agradable y pintoresco Canal Saint-Martin. Descubrirás románticas pasarelas, encantadores cafés, deliciosas brasseries y recoletos muelles arbolados. Hacia el norte, el paisaje da un giro claramente industrial, y descubrirás espacios como la Bassin de la Villette, donde dos antiguos almacenes industriales rehabilitados se han convertido en multicines. Pedalea un poco más y llegarás al Pont Levant de la rue de Crimée, el último puente levadizo hidráulico de París, un vestigio de la ampliación del canal a finales del siglo XIX. Puede que incluso tengas la suerte de verlo en acción, elevándose graciosamente para permitir el paso de los barcos por debajo. Si pedalear no es lo tuyo, te proponemos otra forma diferente de disfrutar de las vistas de la ciudad: un crucero por el Sena, idealmente con una copa de vino o de champán en la mano. Haz un crucero al atardecer para admirar la ciudad en todo su esplendor. Verás cómo se iluminan monumentos como la Torre Eiffel, el Puente Alejandro III o la Catedral de Notre Dame bajo el cielo rosado del crepúsculo. Disfruta del verano en París Cada año, entre los meses de julio y agosto, Paris Plages toma las orillas de los Jardines del Trocadero, el Parque Rives de Seine y la Bassin de la Villette. Gracias a esta iniciativa, las orillas del Sena se transforman en playas de arena, adornadas con palmeras y sombrillas. Cómprate un delicioso helado de pistacho (o de lo que más te apetezca), siéntate en una tumbona y disfruta del aroma de la Costa Azul en pleno centro de París. El Parque de la Villette es uno de los mayores espacios verdes de París. También es una especie de paraíso cultural, repleto de salas de conciertos, teatros y museos, así como de una serie de alocadas esculturas de metal rojo brillante diseñadas por el arquitecto Bernard Tschumi: hay 26 en total repartidas por las 55 hectáreas de este gigantesco patio de recreo. En verano, el parque cobra vida con un programa repleto de actividades al aire libre, como el popular festival de música Villette Sonique o el festival Cinéma en Plein Air, para escuchar música o ver grandes clásicos del cine bajo el cielo parisino. Pasea por las calles de la capital y por sus alrededores Para aprovechar el buen tiempo, a veces basta con salir a pasear. Y, en París, te sobran las opciones para pasear mientras disfrutas de las vistas. Puedes empezar, por ejemplo, por la avenida más famosa de París: los Campos Elíseos, recorre sus tiendas y sus elegantes restaurantes hasta llegar al Arco del Triunfo. También puedes dirigirte al Palacio Real del Louvre donde se encuentra ahora la mayor pinacoteca de la ciudad: el Museo del Louvre, aprovecha para visitar el Jardín de las Tullerías y la imponente Plaza de la Concordia. Continúa tu paseo en dirección norte por la avenida de la Ópera, hasta llegar a Ópera Garnier, o en dirección sur, hacia la Catedral de Notre Dame y el Barrio Latino. Como ves, explorar el corazón de París es una actividad interminable, así que asegúrate de meter en la maleta tu calzado más cómodo, ¡lo vas a agradecer! Si te apetece salir de la capital, puedes tomar el RER (tren de cercanías) hasta el Palacio de Versalles. Una vez allí, puedes visitar el palacio y sus suntuosas salas o sencillamente disfrutar de los inmensos y cuidados jardines. Alquila una barca y navega por el estanque del parque, o aprovecha para descubrir la granja de María Antonieta y el Petit Trianon. Todo esto... y mucho más Haz como Henri Lacroix y juega a la petanca en los parques de París. ¿Cómo que no sabes quién es Henri Lacroix? Pues uno de los mejores jugadores de petanca de todo el mundo; trece veces campeón del mundo, nada menos. En París, la petanca es un deporte muy popular y lo juega gente de todas las edades, así que anímate tú también. Verás grupos de gente echando partidas de petanca en lugares como la Place de la Nation y el fascinante Parque de Luxemburgo. Otra opción de plan al aire libre, si quieres además llevarte un recuerdo único de tu viaje, es acercarte hasta la Place du Tertre, en Montmartre, para que te hagan una caricatura o un retrato. Y hablando de recuerdos únicos, otra opción divertida es acercarse al Marché aux Puces de Saint-Ouen, un auténtico laberinto de puestos de todo tipo al norte de París. Si los recuerdos materiales no te interesan tanto y lo que quieres es rendir homenaje a tus estrellas favoritas, puedes darte un paseo por el boscoso y amplio cementerio de Père Lachaise, entre cuyas tumbas encontrarás a personajes de la talla de Oscar Wilde, Édith Piaf, Jim Morrison o Maria Callas, entre muchas otras figuras de las artes y la cultura. Por último, no hay actividad al aire libre más parisina que sentarse con elegancia a la mesa de una terraza de un pequeño café y observar a la gente pasar tras unas gafas oscuras mientras saboreas tu café con leche. El cenicero rebosante de colillas de Gauloises manchadas de carmín empieza a estar bastante pasado de moda, por lo que es totalmente opcional. Ahorra en París con Go City® Como ves, tanto si hace buen tiempo como si no, las opciones en París son casi infinitas: actividades al aire libre, monumentos, museos, parques, mercados... ¡Siempre tendrás montones de cosas que hacer! Y, si además de disfrutar al máximo de París, también quieres ahorrar en las entradas a las principales atracciones de la ciudad, solo tienes que hacerte con un pase turístico de Go City®. ¿Te lo vas a perder?
    Maria Ermitas Barrasa Rodriguez
    Maria Ermitas Barrasa Rodriguez
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    Planes en París para personas adultas

    París es un destino ideal para disfrutar de unas vacaciones en pareja o en compañía de amigos y amigas. Si lo que os gusta es el arte, podréis visitar literalmente cientos de museos y galerías. Si preferís ir de compras, podréis escoger entre las boutiques de lujo de los Campos Elíseos y los mercadillos de antigüedades y cachivaches de todo tipo. Sin olvidarnos, por supuesto de su deliciosa gastronomía y sus encantadores parques. Son tantas las opciones, que puede que te cueste tomar una decisión entre tanta oferta. Y como queremos ponértelo fácil, te hemos preparado una selección de las mejores cosas que hacer en París cuando viajas con personas adultas. Nuestra selección incluye: Torre Eiffel Museo del Louvre Campos Elíseos Montmartre Versalles Cata de vinos Cementerio Père Lachaise ¡Y mucho más!   Cena en la Torre Eiffel Hay pocas cosas en la vida más glamurosas (y románticas) que cenar en la Torre Eiffel, mientras el sol se pone y las luces empiezan a parpadear en las calles de París. Eso sí, comer en el restaurante Le Jules Verne no es precisamente barato: el menú degustación de cinco platos cuesta de 200 € para arriba. Cosa que no es del todo sorprendente, si tienes en cuenta que disfrutarás de la deliciosa cocina francesa de un chef galardonado con una estrella Michelin en lo alto de la torre más famosa de París. Sin duda, una experiencia inolvidable.  Si tu presupuesto para el viaje no da para tanto, no te preocupes, siempre puedes subir a la Torre Eiffel para contemplar las vistas y disfrutar de un relajado picnic en los agradables Campos de Marte a los pies de la Torre Eiffel. Te aseguramos que comer con la Torre Eiffel tan cerca tampoco es algo que vayas a olvidar pronto. Disfruta del arte Las opciones para disfrutar del arte en París son casi infinitas, empezando por el imprescindible y emblemático Museo del Louvre. No muy lejos de esta legendaria institución, a un corto paseo por el regio Jardín de las Tullerías, se encuentra el encantador Museo de la Orangerie, un pequeño tesoro del impresionismo. Famoso por su fascinante colección de ocho de los cuadros de la serie de los Nenúfares de Monet, el Musee de l'Orangerie cuenta también con obras de artistas de la talla de Renoir, Cézanne, Matisse o Modigliani. Al otro lado del Sena, se encuentra también otro maravilloso museo en el que disfrutar de grandes obras de arte de los siglos XIX y XX: el Museo de Orsay. Como ves, la cantidad de arte por metro cuadrado en París es auténticamente de récord. Vete de compras ¿Te gusta ir de compras? Pues estás en la ciudad adecuada. Dirígete a los Campos Elíseos si quieres explorar las boutiques más lujosas, como Louis Vuitton, Tiffany, Apple y Chanel. Además, entre tienda y tienda, podrás disfrutar de unas vistas estupendas del Arco del Triunfo desde la avenida más famosas de París. Si prefieres algo un poco más clásico y típicamente parisino, visita los históricos pasajes cubiertos de París, donde descubrirás encantadoras galerías repletas de tiendas de antigüedades, boutiques independientes y joyerías artesanales. Una auténtica delicia para la vista, tanto si quieres comprar como si no. Si te gustan los grandes almacenes, no puedes perderte el más más famoso y elegante de París: las Galerías Lafayette. Además, si te acercas un viernes por la tarde, podrás asistir en vivo y en directo a un desfile de moda. Y si lo que buscas son productos de segunda mano, moda vintage y viejos discos de vinilo, solo tienes que poner rumbo al Marché aux Puces de Saint-Ouen, el mayor mercadillo de todo París. Haz una cata de vinos En el siglo XVIII, Luis XV, rey de Francia, era vilipendiado por sus súbditos por su extravagante derroche, que incluía la creación de una discreta red de cuevas y túneles bajo las calles de París para almacenar su vino. Hoy en día, se pueden visitar estas curiosas bodegas reales en Les Caves du Louvre, donde una fascinante visita guiada concluye con una cata de tres vinos franceses diferentes. A pesar de que sea menos popular, si prefieres la cerveza artesana a los vinos franceses, siempre puedes acercarte a la cervecería artesanal BAPBAP. Donde, además de visitar las instalaciones, aprenderás sobre el proceso de elaboración de la cerveza y podrás catar algunas de sus variedades artesanales. Disfruta de las vistas Elévate por encima de la ciudad a bordo del Ballon de Paris Generali, un enorme globo de helio cautivo que se eleva 150 metros por encima del Parc André-Citroën y ofrece unas vistas panorámicas fabulosas de la Torre Eiffel, la Catedral de Notre-Dame, la Basílica del Sacré-Cœur y mucho más. Si las alturas no son lo tuyo y prefieres un mirador más fijo, tienes varias opciones. Una de ellas es subir a la altísima Torre de Montparnase. Con una altura de más de 200 metros, la Tour Montparnasse es, sin duda, uno de los mejores lugares para disfrutar de unas vistas panorámicas de París. Hay quien dice que una de las ventajas de subir a la torre es precisamente no verla en el horizonte (en efecto, no todo el mundo aprecia este oscuro titán parisino). Otro de los mejores lugares para contemplar París desde lo alto es el barrio de Montmartre. Esta encantadora y bohemia zona de la ciudad se encuentra en lo alto de una colina, desde la que pueden contemplarse unas de las mejores puestas de sol en París. Aprovecha para visitar el Sacré Coeur y las encantadoras calles y plazas del barrio. Visita un palacio real París está prácticamente rodeada de asombrosos castillos y palacios, residencias regias de las familias reales francesas a lo largo de muchos siglos. Un tren de cercanías (RER) te llevará en menos de media hora hasta el grandioso Palacio de Versalles, residencia favorita de la monarquía francesa en los siglos XVII y XVIII, y que Napoleón utilizó como residencia de verano tras la Revolución Francesa. Un poco más lejos, a una hora en coche del centro de París, se encuentra el Palacio de Fontainebleau, un lugar de cuento de hadas. Este palacio medieval era otro de los favoritos de nuestro viejo amigo Napoleón y contiene el único salón del trono napoleónico que se conserva, además de kilómetros y kilómetros de galerías, pasillos, salones y tocadores increíblemente suntuosos que explorar. Disfruta del Sena al atardecer Con solo vivir un atardecer en París, se comprende perfectamente que esta ciudad haya inspirado tanto a artistas locales e internacionales a lo largo de los siglos. Contempla la puesta de sol desde un crucero en bateau por el Sena, mientras los grandes monumentos de la ciudad comienzan a iluminarse. Hay incluso algunos cruceros por el Sena en los que te ofrecen una copa de champán durante la travesía.  Otra forma maravillosa de descubrir la belleza del Sena y de los edificios que adornan sus orillas es hacer un paseo guiado por los puentes de París. Algunos de los puentes que explorarás en tu visita, conectan las riberas del Sena con la famosísima Isla de la Cité, en pleno corazón de la ciudad. En esta emblemática isla se encuentran algunos de los monumentos más famosos y más maravillosos de París, como la Catedral de Notre Dame, la fascinante Sainte Chapelle y la histórica Conciergerie.  Pasea por Père Lachaise El cementerio de Père Lachaise de París es un lugar muy visitado. Sus hermosos mausoleos y estatuas, y sus agradables senderos repletos de árboles lo han convertido en el cementerio más popular de la capital francesa. Y no solo porque casi da la sensación de estar paseando por un parque, sino porque en su interior se encuentran las tumbas de grandes personajes de la cultura, como Oscar Wilde, Édith Piaf, Jim Morrison o Maria Callas. Si te ha gustado la idea de dar un paseo por un parque parisino y prefieres que no esté repleto de tumbas, por muy famosas que sean las almas residentes, en París tienes mucho donde elegir. Uno de los más populares es el encantador Jardín de Luxmeburgo, con su museo, su palacio, sus fuentes y su estanque. Si lo visitas, no te pierdas tampoco el Panteón de París y el Teatro del Odéon, ¡están al lado! Otra zona verde que también atrae a gran número de visitantes es el jardín del Museo Rodin. Una extensión al aire libre en la que disfrutar tanto de la naturaleza, como de las obras del gran maestro de la escultura francesa. Ahorra en París con Go City® Como ves, las opciones en París son casi infinitas: monumentos, museos, parques, cruceros... Y todo esto sin mencionar algunos de los barrios y zonas más populares de París, como Le Marais, el Barrio Latino o Saint-Germain-des-Prés. ¡Te van a sobrar las ideas durante tu visita a la ciudad! Y, si además de disfrutar al máximo de París, también quieres ahorrar en las entradas para las principales atracciones y actividades de la ciudad, solo tienes que hacerte con un pase turístico de Go City®. ¿Te lo vas a perder?  
    Maria Ermitas Barrasa Rodriguez
    Maria Ermitas Barrasa Rodriguez

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