¿Qué hacer en París en marzo?

View of the Eiffel Tower with magnolia blossom

La primavera asoma su nariz tímidamente en París en marzo, sobre todo la segunda quincena del mes, cuando los cerezos que abundan en la ciudad empiezan a florear.

Las temperaturas siguen siendo casi invernales, pero ya se notan los días más largos, y el sol aparece con más frecuencia que en los meses anteriores. ¡Es un momento emocionante para conocer París!

No solo los árboles empiezan a despertar de su ensoñación invernal, sino también la gente. Los cafés sacan más sillas y mesas a sus terrazas, los paseos a orillas del Sena vuelven a antojarse, y aunque siga siendo temporada baja, los viajeros también empiezan a aumentar su presencia.

En esta pequeña guía te proponemos varias actividades adecuadas para este mes de clima cambiante en esta ciudad que nunca es igual, la visites cuando la visites: actividades de exterior y de interior, y al final del texto, una pequeña agenda con los eventos principales de marzo. Estamos seguros de que querrás regresar (¿tal vez en el otoño?).

El sabor de Francia

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Hay pocas épocas del año mejores que París en marzo para cualquier persona interesada en la comida y la bebida (es decir, para casi todos los seres humanos). En la capital gastronómica del mundo, en la ciudad con el segundo mayor número de restaurantes con estrellas Michelin del mundo, entre las atracciones de marzo en París se encuentran el Día Nacional del Queso y el Día del Macarrón.

Sí, estos dos protagonistas de la cultura culinaria francesa tienen cada uno su propio día en el calendario. Los cerca de 1,600 quesos del país se celebran el 27 de marzo. Cada región tiene sus propias especialidades y especificidades, pero ya que está en París, tal vez podrías concentrarte en los quesos locales.

Île-de-France, la región donde está ubicada la capital francesa, es conocida por sus bries. Incluso hay una fábrica de queso artesanal en el corazón de París. Se trata de La Laiterie de Paris, en el distrito 18, que fabrica queso y yogur frescos con leche ecológica producida en la región de Île-de-France.

Si el clima lo permite, el Día del Queso es una buena excusa para explorar la variedad de mercados que salpican la capital francesa. El histórico Marché des Enfants Rouge se lleva la palma, aunque los puestos de la calle Montorgueil son sin duda los mejores para los amantes del queso, el pan y el chocolate.

Justo una semana antes, el 20 de marzo, se celebra el Día del Macarrón, que exige una visita a cualquiera de las pastelerías de alta gama que recorren los bulevares de los distritos centrales. ¿Qué te gusta a ti? ¿Lo sabores clásicos o los experimentos innovadores? ¿Frutas o cremas? ¿Ladurée o Pierre Hermé? Este día, una parte del dinero que se recauda con la venta de macarrones se destina a una organización benéfica elegida cada año.

Parques y jardines

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Si prefieres el olor de la hierba recién cortada al de la levadura de una sala de degustación en una cervecería parisina, hay muchas opciones en París en marzo para ti.

No es difícil encontrar espacios verdes dentro de los límites de la ciudad de París, como el Bosque de Boulogne al oeste y del Bosque de Vincennes al este. Ambos ofrecen amplios espacios para disfrutar de los primeros amagos de la primavera.

No tan lejos de París se encuentra el Palacio de Versalles y sus legendarios jardines. Residencia principal de los reyes de Francia hasta la Revolución Francesa y EL palacio de referencia para todos los demás palacios que vinieron después, Versalles es una de esas visitas obligadas (si no vas, tendrás que hacerlo la próxima vez que vengas).

En el centro de la ciudad, las primeras flores empiezan a aparecer en los jardines del Campo de Marte, pero los cerezos y magnolias de París son los verdaderos protagonistas de la temporada desde la segunda quincena de marzo.

Para captarlos en su máximo esplendor, ve a los miradores de la Torre Eiffel. Pero cuidado, no te vayas a topar con La Vertical, una carrera que se realiza a mediados de mes desde hace ya varios años en la que los competidores se enfrentan a los 1,665 escalones de la torre para llegar a la meta. ¿O tal vez se te antoje competir?

Actividades de interior que hacer en París si llueve

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Aunque en teoría este es el mes en el que llega la primavera, marzo suele venir con su cuota de lluvia y días nublados, así que no olvides tu paraguas (o cómprate uno parisino). Si no para de llover en todo el día, ríndete y entra en cualquiera de los magníficos museos de la capital francesa. Si no lograste reservar tu entrada al Louvre (hay que hacerlo con mucha antelación), no pasa nada: hay cientos de museos en esta ciudad.

El Centro Pompidou contiene la segunda mayor colección de obras modernas y contemporáneas del mundo, suficiente para mantenerte entretenido durante toda una tarde. Por otro lado, el Museo del Quai Branly cuenta con una extraordinaria colección de objetos culturales procedentes de todos los rincones del mundo, como por ejemplo una de las grandes cabezas de piedra de la Isla de Pascua y tallas bellísimas de Sudamérica, África y Asia.

O ve a buscar la compañía de los grandes personajes de la historia de Francia y visita el Panteón. Este edificio, que estaba destinado a ser una iglesia, es el lugar de descanso de unas 80 personas distinguidas en el país, como Voltaire, Marie Curie y Josephine Baker, la primera mujer negra en recibir lo que se considera uno de los más altos honores de Francia.

Eventos en París en marzo

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Además de los importantísimos días del queso y del macarrón, marzo es el mes en el que da lugar la gran feria del libro en Francia, el Salón del Libro de París (Livre Paris). Aunque el evento —de varios días de duración— esté dirigido a la gente de la industria, cualquier amante de los libros podrá disfrutar de los stands en esta feria llena de editoriales, editores y autores. En el Grand Palais Éphémère, en el extremo opuesto del Campo de Marte a la Torre Eiffel, se celebran talleres y conferencias en directo.

Si tu primer amor es la pantalla grande y no la palabra escrita, intenta hacer coincidir tu visita a París en marzo con el festival de cine documental Cinéma du réel. Las proyecciones se realizan en la Biblioteca de Información Pública del Centro Pompidou y en varias salas de cine asociadas, y cada edición del festival pone a disposición del público parisino unas 200 películas notables del género.

Hacia finales de marzo (ya sea el tercer o el último domingo del mes) sucede el Carnaval des femmes, el "Carnaval de las mujeres", una tradición que las lavanderas del Sena empezaron a celebrar a finales del siglo XVIII. Se trata de un gran desfile de disfraces con música y gran animación para celebrar, efectivamente, a las mujeres, que ese día se disfrazan de reinas. Los hombres también participan, por lo general vestidos de mujer (obvio).

El tiempo en París en marzo y qué ropa llevar

El clima en París en marzo puede ser bastante variable, con temperaturas que oscilan entre los 5oC y los 15oC. Aunque algunos días pueden ser soleados y cálidos, también es común que llueva y haga frío. Por lo tanto, es importante llevar ropa adecuada para adaptarse a las condiciones climáticas cambiantes.

Es recomendable llevar prendas cálidas como suéteres, chaquetas, abrigos y bufandas, así como zapatos cómodos y resistentes al agua. Un paraguas también es esencial para estar preparado en caso de lluvia.

A pesar de las condiciones climáticas, París en marzo tiene su encanto, ya que la ciudad está menos concurrida que en otros meses y se pueden encontrar precios más bajos en hoteles y restaurantes. Además, la nieve no es común en París en esta época del año, lo que significa que es posible disfrutar de los sitios turísticos sin problemas de clima extremo.

En conclusión, si planeas visitar París en marzo, es importante estar preparado para cualquier eventualidad climática y llevar ropa adecuada para asegurarte de que tu viaje sea lo más cómodo y agradable posible.

En resumen...

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Como ves, Marzo es un mes excelente para visitar la capital francesa. Todavía dentro de la temporada baja, encontrarás buenas ofertas en vuelos y alojamiento, y las atracciones principales no estarán tan atascadas como en el verano.

Además, con los dos pases que tenemos en Go City, podrás ahorrar considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y tal vez nuestra selección de actividades te inspirará a incluir algunas que no habías considerado. ¡Entra a la página para descubrir cómo funciona!

Anna Rivero
Experto/a de viajes de Go City®

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Una panorámica de París y la Torre Eiffel con un cielo naranja
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El fin de semana perfecto en París

Una forma muy popular de visitar París es mediante una escapada de fin de semana. Y no es porque París tenga pocos lugares de interés. Al contrario, su larga lista de monumentos y atracciones hace de la capital francesa una de las ciudades más reconocibles del mundo. Entonces, ¿por qué optar por un fin de semana en París? A pesar de todo su patrimonio y destreza arquitectónica, París es una ciudad en constante evolución. Como nunca es igual dos veces, una escapada corta te da la opción de volver una y otra vez, revisitando tus lugares favoritos y descubriendo qué ha cambiado en los meses o años transcurridos. Al mismo tiempo, un viaje de dos o tres días a París te ofrecerá la dosis perfecta de la magia y el romanticismo de la ciudad, desde sus colecciones de museos hasta su vida nocturna. Cómo planificar tu fin de semana en París Para aprovechar al máximo tu fin de semana de ensueño, no olvides los siguientes consejos prácticos: La mayoría de los museos de París cierran los lunes, lo que lo convierte en un día ideal para volver a casa. Lo mejor es planificar los fines de semana largos en París de viernes a domingo. El tiempo puede ser cambiante: el pronóstico de cinco días será tu mejor aliado. Utiliza Go City® y ahorra a lo grande en los costes de entrada a las atracciones. Día 1 Mañana Tras registrarte en tu hotel —y merece la pena reservar un sitio céntrico si solo tienes un par de días para disfrutar—, sacúdete el jet lag con un cruise along the River Seine con Bateaux Parisiens. Es una forma fantástica de familiarizarse con la capital francesa, donde las atracciones más emblemáticas aparecen una tras otra. Deslízate bajo una infinidad de puentes antiguos mientras contemplas la torre Eiffel y la catedral de Notre Dame por el camino. Cambia el suave fluir del río por las calles de la ciudad para continuar tu recorrido con un Hop-on Hop-off sightseeing bus y utiliza tu billete flexible para parar a comer un crepe o algún dulce francés por el camino. Bájate de nuevo en el Arc de Triomphe y sube sus 330 escalones para descubrir unas vistas de 360° de los distritos centrales de la ciudad, incluida la gran avenida arbolada de los Campos Elíseos. Con casi dos kilómetros de línea totalmente recta, es uno de los mejores lugares de Europa para disfrutar de un poco de escaparatismo. Tarde Tras haber visitado muchas de las atracciones principales en tu primera mañana, puedes pasar la tarde viviendo la ciudad como un habitante más. Te sugerimos dirigirte a los populares caminos de sirga del Canal Saint-Martin. Zigzagueando hacia el norte desde el Sena, el tramo del Quai de Valmy posee una maravillosa authenticité. Cobra vida gracias a su elegancia un tanto ruda y su ambiente tranquilo. Se combinan con puentes peatonales de hierro forjado de lo más parisinos, que conducen a una gran cantidad de lugares donde descansar los pies con una taza del mejor café. Noche A pocas paradas de metro hacia el oeste, South Pigalle es el último grito en cuanto a lugares de moda, aunque su pedigrí se remonta a hace bastante tiempo. Considerado por algunos como una alternativa menos conocida a Montmartre, «SoPi» es el hogar del club de cabaré Moulin Rouge, cuyos espectáculos llevan deslumbrando a los visitantes de forma intermitente desde su inauguración en 1889. Restaurantes y bares elegantes se extienden desde la rue des Martyrs; Buvette y Victor son solo dos de los lugares donde te considerarás afortunado si consigues mesa. Después de comer, disfruta de un concierto en Bus Palladium o acércate a la barra de cócteles del evocador interior de Dirty Dick, escondido tras un exterior poco llamativo. Día 2 Mañana Si te apetece madrugar en el segundo día de tu fin de semana en París y tienes buen ojo para las gangas, no busques más: los puestos al aire libre del mercado de Beauvau son tu sitio. Están listos para cerrar sus primeros tratos del día a partir de las 7:30. También conocido como el Marché d’Aligre, en sus tres majestuosos pabellones encontrarás una amplia variedad de productos de alimentación, mientras que en la calle, los fruteros y molinillos de café dan paso a mesas repletas de objetos vintage y antigüedades. Para quienes prefieran quedarse un poco más en la habitación del hotel, está el Marché aux Puces de Saint-Ouen, al norte de Montmartre and the Basilica of the Sacré-Coeur. En este mercadillo, que cuenta con la impresionante cifra de 1700 puestos individuales, hay de todo: desde discos de vinilo raros hasta muebles originales de Luis XV. Además, tiene una hora de inicio muy razonable, a las 10:00, aunque se puede visitar hasta bien entrada la tarde. Tarde Es media tarde, el mejor momento para explorar la inigualable colección de tesoros de the Louvre, ya que las multitudes alrededor de la Mona Lisa y La Libertad guiando al pueblo empiezan a disminuir a partir de las 15:00. Sin embargo, todavía queda tiempo de sobra antes de que el museo cierre sus puertas para absorber su riqueza de objetos históricos y obras de arte. Después, cruza el Sena por el Pont Neuf, o «Puente Nuevo», irónicamente el puente más antiguo que conecta las orillas izquierda y derecha de París. Se abrió al tráfico por primera vez en 1607. Continúa por la calle hacia el sur unos cientos de metros hasta las puertas del Jardin du Luxembourg; se proyectaron solo cinco años después de la construcción del Pont Neuf y tienen un papel importante en la trama de Los miserables, de Victor Hugo. Rodeado de árboles maduros, el punto central de los jardines es una serie de parterres de flores plantados de forma simétrica y un estanque llamado Grand Bassin, donde navega una pequeña flota de barcos de vela por control remoto. Entre los parterres hay más de 100 estatuas copiadas de la antigüedad, aunque la estrella del espectáculo es la magnífica fuente de Médici. Tarde-noche Un recorrido por el Jardin du Luxembourg te deja en la posición perfecta para pasar la tarde-noche en el entramado de callejuelas que conforman el Barrio Latino. La Rue de la Huchette alberga una de las mayores concentraciones de restaurantes de la ciudad, lo que la convierte en la calle ideal para comer a precios razonables. A pocos pasos encontrarás bares con una clientela ecléctica de estudiantes, viajeros e intelectuales que, sin duda, te dejarán recuerdos positivos de todo lo parisino, sea cual sea la hora a la que regreses a tu hotel. Ahorra en tu fin de semana en París Los gastos de viaje, hotel y atracciones pueden acumularse rápidamente, incluso en un fin de semana en París. Puedes ayudar a limitar, e incluso reducir, el esfuerzo para tu bolsillo explorando con Go City. Al ofrecer a los visitantes ahorros en la entrada a muchas de las principales atracciones de la ciudad, nuestros pases son el complemento perfecto para cualquier escapada a París.
Ian Packham
The Eiffel Tower framed by fall color
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París en noviembre

¿Estás dudando de si noviembre es un buen mes para visitar París? A nosotros, que nos gusta descubrir las ciudades sin aglomeraciones y cuando los precios de los vuelos y los alojamientos no están por las nubes, noviembre en París nos parece una idea excelente. Aquí te explicamos por qué. Podrás ver la Mona Lisa de cerca en el Louvre, y tendrás acceso a los elevadores de la Torre Eiffel sin tener que esperar horas en la fila; pasearás por los muelles del Sena en solitario (o con muy poca gente a tu alrededor), y, además, considera tu suerte: en noviembre en París (y en toda Francia) se celebra con gran ceremonia la primera cata del nuevo vino Beaujolais. Que no te de miedo el frío: ve preparado con un buen abrigo (o cómprate uno increíble allí), y disfruta de tu viaje a París en noviembre. Los museos de París Los rankings nos dicen que después de Londres, París es la ciudad con más museos en el mundo, pero el Louvre es el más visitado de todos. Así que, ya que estás aquí, aparta algo de tiempo para hacer una visita guiada y descubrir por ti mismo las maravillas que distinguen a este museo entre todos los demás. Si te interesan las artes visuales, tendrás que hacer una difícil elección entre muchas opciones. El Centro Pompidou es una visita obligada para ver arte contemporáneo, y en el Museo de Orsay podrás admirar las grandes obras de los pintores impresionistas y postimpresionistas que cambiaron el rumbo del arte a finales del XIX y principios del XX, como Renoir, Sisley y Gaugin. Echa un vistazo al Museo Maillol, al Museo Rodin o a la Fundación Louis Vuitton, que abrió sus puertas en 2014. El edificio, una estructura moderna situada en el Bois de Boulogne, merece una visita solo por sí mismo. Por otro lado, no dejes de visitar el Museo Carnavalet, ubicado en un precioso palacio renacentista en el Marais, y dedicado a la historia de París desde los tiempos del Mesolítico. Es buena idea ir al principio de tu viaje, para empaparte de una vez con la geografía y la historia de la ciudad que vas a estar explorando el resto de tu viaje. Y aunque podríamos seguirnos recomendándote museos con entusiasmo, ya solo nos queda espacio para dos más: la Fundación Henri Cartier-Bresson, donde siempre tienen excelentes exposiciones de fotoperiodismo y fotografía documental, y el Museo del Perfume Fragonard, porque qué sería de Francia sin sus perfumes. Los pasajes cubiertos de París En la primera mitad del siglo XIX, los pasajes cubiertos fueron la respuesta parisina al clima otoñal. Techados con preciosas vidrieras de herrería y cristal que deja pasar la luz natural, son pequeños centros comerciales de alcurnia. En algún momento hubo 150 de ellos, pero la famosa transformación de París en la segunda mitad del siglo XIX (la del Barón Haussmann, un señor del que vas a escuchar mucho en tu estancia en esta ciudad) hizo que desaparecieran muchos de ellos. Uno de los pasajes más antiguos aún accesibles data de 1799: el Passage des Panoramas, un sueño para los filatelistas, ya que alberga numerosas tiendas de sellos antiguos. El más largo es el Passage du Caire, con 360 metros de longitud, construido durante la campaña de Napoleón en Egipto. Visita el minúsculo Passage des Princes, con su cúpula de vitrales de colores sobre arabescos metálicos (hoy en día es el “templo de los juegos de video”); el Passage Verdeau, con sus tiendas de antigüedades y librerías de segunda mano; y la muy elegante Galerie Vivienne, donde las tiendas de prêt-à-porter y de diseño de interiores se codean con agradables cafés. Por último, si quieres degustar lo mejor de la cocina indo-pakistaní en París, ve al Passage Brady, en el distrito 10. En esta olorosa galería construida en 1828 se concentran restaurantes de la India y Pakistán, y también de las más exóticas Mauritania y la Isla Reunión. El vino nuevo La fiesta del Beaujolais Nouveau se celebra en toda Francia desde 1951, y el descorche de este vino joven, fresco y afrutado, está regulado por el gobierno francés, que ha decretado el tercer jueves de noviembre (a las 12 del mediodía exactamente) como la fecha oficial para la ceremonia. Conociendo a los franceses, espera quesos, charcutería y conversaciones en voz muy alta para acompañar la cata. Puedes celebrar la llegada del Beaujolais Nouveau en un gran número de brasseries parisinas. Por ejemplo, Au Pied de Cochon, un establecimiento histórico del barrio de Halles, que organiza una tómbola en la que los premios son (lo adivinaste) botellas de Beaujolais. En el barrio del Sentier, la Brasserie Dubillot ofrece una velada de Beaujolais con un concierto y un set de DJs para no parar hasta el final de la noche. Paseos otoñales en París El mes empieza con la celebración del 1 de noviembre, con la celebración de La Toussaint (Todos los Santos). Como en otros países mayormente católicos, este es un día feriado en el que algunas personas visitan los cementerios para recordar a los que ya se fueron. Y tal vez ese día no sea el más adecuado para ir al famoso cementerio de Père Lachaise, pero trata de visitarlo en cualquier otro momento. Seguro que alguno de tus héroes culturales está enterrado allí, y este momento, la primera quincena de noviembre, con el otoño en todo su esplendor, es especialmente adecuado para caminar entre mausoleos, tumbas y grandes árboles. Ve al Jardin des Tuileries para admirar las esculturas de Rodin entre árboles de tonos dorados, camina por los amplios Jardines de Luxemburgo o aventúrate a la periferia de la ciudad y pasea en un entorno natural y tranquilo en el Bois de Vincennes, donde hay un zoo, cuatro lagos y kilómetros y kilómetros de paz, además del viejo castillo de Vincennes (siglo XIV) donde fue ejecutada la supuesta espía Mata Hari. En resumen... Como ves, visitar París en noviembre ofrece grandes ventajas. Más allá de los museos, los paseos otoñales, las galerías cubiertas y el primer vino Beaujolais del año, también tendrás la mejor excusa para probar un delicioso chocolate caliente en alguna de las famosas chocolaterías parisinas como Carette o Charles Chocolatier. Por si fuera poco, con Go City ahorrarás considerablemente en el precio de las entradas a las atracciones principales de París. Elige entre el Pase Explorer o el Pase Todo Incluido para acceder a montones de atracciones en las que tal vez ni siquiera habías pensado, descarga el código en tu móvil y ¡explora París a tu propio ritmo!
Anna Rivero

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