Los mejores pancakes en Ámsterdam

En los diferentes españoles reciben nombres variados: tortitas, pancakes, hotcakes, y para Mafalda (¿te acuerdas de Mafalda?) eran panqueques, su postre favorito en el mundo. ¿A quién no le gustan? Seguro que a ti sí, o no estarías aquí leyendo estas palabras. Estas delicias esponjosas, dulces y sabrosas son famosas en todos los rincones del mundo, incluidos los Países Bajos, donde son ultra populares, casi un plato nacional. Si estás de vacaciones en Ámsterdam, querrás saber cuáles son los mejores lugares de la ciudad para comer pancakes/tortitas/panqueques. ¡Sigue leyendo para descubrir nuestra selección!

Incluimos:

  • Pancakes Amsterdam
  • The Pancake Bakery
  • Moak Pancakes
  • El Club del Desayuno
  • Café y Cocos
  • y más...

Pancakes Amsterdam

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Si buscas las mejores panquequerías de Ámsterdam, ¿por qué no probar primero una que lleva el nombre de la ciudad? Se trata de Pancakes Amsterdam, y su selección de sabrosas tortitas a la sartén te dará muchas sorpresas.

En lugar de ceñirse al estilo holandés de tortitas, ofrecen diferentes pancakes de todo el mundo. La cocina está abierta a la vista de los comensales. De este modo, podrás ver cómo se elaboran tus deliciosos pancakes en vivo y en directo.

The Pancake Bakery

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Tras casi 50 años en el negocio del huevo, la harina y la mantequilla, no es de extrañar que The Pancake Bakery se haya hecho un nombre en Ámsterdam.

Ofrece una selección de tortitas internacionales de por ejemplo Estados Unidos, Chile, Noruega y México, en distintas variedades dulces y saladas. Si a eso le añadimos una amplia carta de omelets, entradas, postres, e incluso un menú infantil, nos encontramos con el paraíso del desayuno.

Y si ninguna de las opciones del menú te gusta, puedes crear tu propia obra maestra. ¿Jamón, champiñones y cerezas? ¿Por qué no?

Moak Pancakes

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Moak comenzó su andadura en Oud-West, pero ahora se ha extendido por toda Ámsterdam. Puede que su humilde fachada traicione su genialidad, pero la inevitable cola que se forma en el exterior disipa las sospechas.

En sus dos plantas encontrarás mesas repletas de fanáticos de las tortitas. Se trata de un local relativamente nuevo, que abrió sus puertas en 2016, pero que sigue haciendo estragos entre los entendidos. Aquí la atención se centra en el clásico pancake estadounidense, con una subsección entera del menú dedicada a varias delicias dulces y saladas del país del rock&roll. Si estás animado, también puedes tomar una copa de champán o una mimosa.

Su plato estrella es sin duda The Gold Digger: una enorme pila de tortitas coronadas con helado de pistacho, más tres hojas de oro de 22 quilates, servidas con champagne y ¡con platos y cubiertos de Versace! Este testimonio de la extravagancia te costará más de 100 euros.

Sin duda, una de las mejores panquequerías de Ámsterdam.

The Breakfast Club

The Breakfast Club, que toma su nombre del clásico éxito de los 80, es ya una marca mundial. Los encontrarás en ciudades de todo el mundo, así que no es de extrañar que hayan llegado al puerto de Ámsterdam.

Con una enorme oferta de desayunos, desde full English breakfast hasta huevos de todas las formas y tamaños, tendrás para elegir. Pero estamos hablando de pancakes, así que concéntrate. Tienen una oferta bastante sólida de tortitas al estilo USA, con un montón de ingredientes que se pueden agregar para satisfacer a los más golosos.

Sin embargo, vale la pena mencionar que las tortitas no son la especialidad de The Breakfast Club, por lo que no tendrás las opciones ilimitadas que tienes en otros lugares de esta lista. Dicho esto, si vas con un grupo grande de gente y no todos le entran al juego de los pancakes, esta es una opción excelente para satisfacer a todos los integrantes.

Coffee & Coconuts

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Coffee & Coconuts, uno de los locales más elegantes de esta lista, es uno de los lugares de moda de De Pijp. El escenario: un antiguo teatro de los años 20. La cocina, divina. Al igual que The Breakfast Club, Coffee & Coconuts atiende a todo tipo de clientes, y su oferta de pancakes se suele limitar a una única opción. Sin embargo, esta opción es una de las mejores de esta lista.

Los pancakes de coco, apropiadamente llamados Coconut Pancakes, son una mezcla de harina de almendra y de trigo sarraceno para la base, y luego le añaden plátano, compota de bayas, trocitos de coco, crema de coco, y lo rematan con un poco de sirope de arce. Apúntanos.

Además, con tres páginas del menú dedicadas al café, los tés, los vinos, la cerveza y cualquier otra cosa que merezca la pena beber, puedes estar seguro de que podrás maridar tu tortita con la bebida perfecta.

El barco de los pancakes

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Imagen cortesía de StudioPortoSabbia/Shutterstock

Sí, has leído bien. No han sacado ese nombre de un sombrero. Se llama The Pancake Boat porque está en un barco. Pero espera, ¡hay más!

No sólo navegarás por los siete mares (o canales en este caso) mientras comes, sino que comerás todo lo que quieras hasta explotar, porque este barco pirata de los pancakes ofrece un menú buffet sin límite.

Pon el cronómetro de tu teléfono en 75 minutos, enciende los motores y come, come y come. Eso sí, asegúrate de que tu barriga está en condiciones de navegar: lo último que quieres es que se te regresen hacia afuera todos los pancakes que has tragado. Sería una gran decepción. Sin duda, uno de los mejores lugares para comer pancakes de Ámsterdam, si es que se puede llamar “lugar” a un barco en movimiento.

Bakers and Roasters

Con locales cerca del Rijksmuseum y en De Pijp, Bakers and Roasters no ha hecho más que empezar. Idea de un neozelandés y un brasileño, la franquicia, con su excelente comida y su compromiso con la hospitalidad, no tardará en llegar a todos los rincones de la ciudad y más allá.

Pero basta de rodeos: ¿qué tal son sus tortitas? Bueno, en el menú sólo hay lugar para una opción, pero es una que nunca olvidarás. Pancakes de arándanos al estilo gringo cocinados a la perfección, glaseados con sirope de arce y cubiertos con más arándanos y plátanos troceados.

¿Te sientes elegante? Acompáñalos con una guarnición fuera de lo común. Por supuesto, puedes recurrir al típico bacon. Pero ¿por qué no los pruebas con chorizo, jalapeños y requesón?

Carousel Pancake House

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Pancakes en un barco... ok, ya lo hemos visto. Pero ¿qué tal en un antiguo carrusel de feria? Y a tiro de piedra de la Heineken Experience, que es justo donde encontrarás la Carousel Pancake House. Un lugar único, sin duda, pero ¿y las tortitas?

Aquí te van: tienen un delicioso menú lleno de bellezas, incluyendo una sección entera dedicada a todas las variantes de Nutella que puedas imaginar. Una delicia. Si a eso le unimos una generosa carta de waffles, baguettes, hamburguesas y cervezas, tenemos un lugar de primera.

Y hasta aquí nuestra lista de los mejores lugares de pancakes en Ámsterdam. ¡Mafalda sería muy feliz aquí!

Pero antes de que te vayas corriendo a por tu siguiente torre de tortitas, te dejamos una recomendación más: mira todo lo que te ofrecen los dos diferentes pases de Go City en Ámsterdam. Son la manera más eficaz de ahorrar en tu viaje, y de aprovechar al máximo tu tiempo. ¡Confía en nosotros!

Anna Rivero
Experto/a de viajes de Go City®

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Ámsterdam en marzo

Aunque la primavera en el hemisferio norte empieza oficialmente a finales de marzo, en Ámsterdam todavía falta un poco para sentir el final definitivo del invierno. La temperatura media ronda los 6°C, y las probabilidades de lluvia son bastante altas (¡bienvenido a Ámsterdam!). Pero no te desanimes: viajar en marzo a una de las ciudades más visitadas de Europa tiene grandes ventajas. La temporada baja presenta la ventaja de disfrutar de una ciudad sin masas de turistas por las calles, sin largas filas en las atracciones principales, y podrás encontrar grandes ofertas en vuelos y alojamiento. Además, aquí la gente sabe muy bien cómo combatir el frío y la lluvia: con un buen paraguas y un impermeable, no hay mal tiempo que se resista, y menos con muchos cafés, restaurantes, tiendas, museos, cines y teatros donde refugiarse. Empaca ropa de abrigo (o cómpratela allí), y ven a disfrutar de Ámsterdam en uno de sus momentos más tranquilos. ¡Y quién sabe, pero (con un poco de suerte) tal vez salgan unos días preciosos! Conoce la historia de Ámsterdam Una manera excelente de empezar tu viaje es visitar los museos y lugares que te harán entender la ciudad en su contexto histórico, y el Museo de Ámsterdam es un buen comienzo. Esta institución, alojada en un edificio que en su día fue un orfanato, guarda una gran colección de pinturas, documentos y objetos relacionados con el desarrollo urbano y económico de la ciudad. Muy cerca de este museo está el Begijnhof, un conjunto de casas e iglesias que incluye uno de los edificios de madera más antiguos que aún sobreviven en Ámsterdam, construido en 1528, además de un patio interior ajardinado trazado en la Edad Media y perfecto para tomarse un respiro de la ciudad. Otro episodio importante en la historia de Ámsterdam es la segunda guerra mundial, que dejó un rastro imborrable en la ciudad. Testigo de ello es una de las atracciones más populares de Ámsterdam, el Museo-Casa de Anne Frank, ubicado en el edificio donde la familia Frank se mantuvo escondida durante dos años, y donde esta extraordinaria niña escribió su diario. Entrar al anexo por la puerta escondida tras la biblioteca es una experiencia impactante. El Museo de la Resistencia es otro lugar imprescindible para los aficionados a esta triste fase de la historia europea. Pero la historia de la comunidad judía de Ámsterdam se remonta a la época medieval tardía, cuando muchos judíos fueron expulsados de otros países como la recién formada España o Portugal y llegaron aquí, aportando sus saberes y costumbres. Te recomendamos hacer un tour guiado del barrio judío para empaparte de la larga e interesante historia de los judíos de Ámsterdam, una ciudad que tanto debe al espíritu emprendedor de esta comunidad. Ya que estás aquí, puedes pasar un buen rato recorriendo el rastro o mercado de pulgas de Waterlooplein, donde encuentras de todo: antigüedades, bisutería, ropa nueva y de segunda mano, souvenirs, y por supuesto, bicicletas. Las noches locas de Ámsterdam Tal vez el único inconveniente es que las noches de Ámsterdam en marzo pasan demasiado rápido. La vida nocturna aquí es legendaria, tanto como sus canales, sus museos y el club de futbol Ajax (por cierto, si eres un fan te recomendamos un tour del estadio Johan Cruijff). Las zonas de animación se concentran en diferentes puntos de la ciudad, como la Leidseplein, donde está la discoteca Chicago Social Club y la sala de conciertos Melkweg. En Rembrandtplein y alrededores, sobre todo en la calle Reguliersdwarsstraat, se concentran los locales de onda LGBTQ+, como el karaoke Duke of Tokyo, el club Taboo, o el Dragshow De Lellebel, uno de los pocos lugares de Ámsterdam con drag-queens. Pero nada supera la leyenda del Barrio rojo de Ámsterdam, De Wallen, que es además una de las zonas más antiguas de la ciudad. El club Bon Ton ofrece una experiencia educativa muy iluminadora (y divertida, por supuesto), y es una buena introducción a la historia de este distrito donde la prostitución está fiscalizada y sucede a la sombra de la iglesia más vieja de la ciudad, la Oude Kerk (siglo XIII). Por otro lado, Amsterdam Noord, cruzando el IJ, ha despertado el interés de una población joven y creativa; es el barrio hip donde se abren restaurantes, cafés, bares con cerveza artesanal, estudios y galerías de arte. Ven por la tarde a sentir el ambiente en uno de los lugares que hay a la orilla del agua y los muelles. En Ámsterdam Noord se ubica el EYE Filmmuseum, donde además de su educativa colección de objetos (cámaras y otra maquinaria relacionada con la filmación desde sus inicios), siempre hay algo interesante que ver en su cartelera. También aquí está la torre A’DAM, con un mirador al aire libre, y (solo para personas sin vértigo) un columpio al borde de la barandilla, para columpiarte sobre el vacío y con las mejores vistas de Ámsterdam desde las alturas. Más cosas que hacer en Ámsterdam en marzo Un festival de cine LGBTQ+ El Roze Filmdagen (literalmente, “días de cine rosa”) es uno de los festivales de cine LGBQ+ más reconocidos a nivel internacional. Empezaron como un pequeño festival local, pero en los últimos años se ha vuelto un evento en el que se proyectan más de 100 películas (largos, cortos, documentales) a lo largo de 10 días, por lo general durante la primera quincena del mes. Da lugar en el cine del Westerpark, una zona que se ha reciclado en las últimas décadas como un centro cultural y de entretenimiento al oeste de la ciudad. Un tour por la fábrica de cerveza Heineken La cerveza, junto con las papas fritas, los quesos, el kibbeling y los bitterballen con mostaza, es una obsesión en Ámsterdam. Nada mejor que la experiencia Heineken para descubrir todos los secretos de uno de los gigantes de la cerveza en el mundo, en la antigua fábrica donde se empezó a producir en 1864. Ubicada en el barrio De Pijp, puedes aprovechar la ocasión para darte una vuelta por el gran mercado callejero en la cercana calle Albert Cuyp. Museo del Tulipán Marzo todavía es un poco temprano para ver a los tulipanes florecidos, aunque si el invierno ha sido cálido, tal vez alcances a ver los primeros hacia finales de mes. Pero siempre es un buen momento para visitar el Museo del Tulipán (ubicado a poca distancia del Museo de Anne Frank). Descubre la relación de Holanda con esta planta oriental que provocó la primera burbuja financiera de la historia en el siglo XVII. En resumen... Prepárate para el clima imprevisible de Ámsterdam en marzo, y encuentra tu propia manera de descubrir esta inagotable ciudad. Con el Pase Todo Incluido de Go City, ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales de la ciudad, y podrás disfrutar de toda la flexibilidad que necesitas para improvisar y explorar a tu propio ritmo. Aunque la primavera en el hemisferio norte empieza oficialmente a finales de marzo, en Ámsterdam todavía falta un poco para sentir el final definitivo del invierno. La temperatura media ronda los 6°C, y las probabilidades de lluvia son bastante altas (¡bienvenido a Ámsterdam!). Pero no te desanimes: viajar en marzo a una de las ciudades más visitadas de Europa tiene grandes ventajas. La temporada baja presenta la ventaja de disfrutar de una ciudad sin masas de turistas por las calles, sin largas filas en las atracciones principales, y podrás encontrar grandes ofertas en vuelos y alojamiento. Además, aquí la gente sabe muy bien cómo combatir el frío y la lluvia: con un buen paraguas y un impermeable, no hay mal tiempo que se resista, y menos con muchos cafés, restaurantes, tiendas, museos, cines y teatros donde refugiarse. Empaca ropa de abrigo (o cómpratela allí), y ven a disfrutar de Ámsterdam en uno de sus momentos más tranquilos. ¡Y quién sabe, pero (con un poco de suerte) tal vez salgan unos días preciosos! Conoce la historia de Ámsterdam Una manera excelente de empezar tu viaje es visitar los museos y lugares que te harán entender la ciudad en su contexto histórico, y el Museo de Ámsterdam es un buen comienzo. Esta institución, alojada en un edificio que en su día fue un orfanato, guarda una gran colección de pinturas, documentos y objetos relacionados con el desarrollo urbano y económico de la ciudad. Muy cerca de este museo está el Begijnhof, un conjunto de casas e iglesias que incluye uno de los edificios de madera más antiguos que aún sobreviven en Ámsterdam, construido en 1528, además de un patio interior ajardinado trazado en la Edad Media y perfecto para tomarse un respiro de la ciudad. Otro episodio importante en la historia de Ámsterdam es la segunda guerra mundial, que dejó un rastro imborrable en la ciudad. Testigo de ello es una de las atracciones más populares de Ámsterdam, el Museo-Casa de Anne Frank, ubicado en el edificio donde la familia Frank se mantuvo escondida durante dos años, y donde esta extraordinaria niña escribió su diario. Entrar al anexo por la puerta escondida tras la biblioteca es una experiencia impactante. El Museo de la Resistencia es otro lugar imprescindible para los aficionados a esta triste fase de la historia europea. Pero la historia de la comunidad judía de Ámsterdam se remonta a la época medieval tardía, cuando muchos judíos fueron expulsados de otros países como la recién formada España o Portugal y llegaron aquí, aportando sus saberes y costumbres. Te recomendamos hacer un tour guiado del barrio judío para empaparte de la larga e interesante historia de los judíos de Ámsterdam, una ciudad que tanto debe al espíritu emprendedor de esta comunidad. Ya que estás aquí, puedes pasar un buen rato recorriendo el rastro o mercado de pulgas de Waterlooplein, donde encuentras de todo: antigüedades, bisutería, ropa nueva y de segunda mano, souvenirs, y por supuesto, bicicletas. Las noches locas de Ámsterdam Tal vez el único inconveniente es que las noches de Ámsterdam en marzo pasan demasiado rápido. La vida nocturna aquí es legendaria, tanto como sus canales, sus museos y el club de futbol Ajax (por cierto, si eres un fan te recomendamos un tour del estadio Johan Cruijff). Las zonas de animación se concentran en diferentes puntos de la ciudad, como la Leidseplein, donde está la discoteca Chicago Social Club y la sala de conciertos Melkweg. En Rembrandtplein y alrededores, sobre todo en la calle Reguliersdwarsstraat, se concentran los locales de onda LGBTQ+, como el karaoke Duke of Tokyo, el club Taboo, o el Dragshow De Lellebel, uno de los pocos lugares de Ámsterdam con drag-queens. Pero nada supera la leyenda del Barrio rojo de Ámsterdam, De Wallen, que es además una de las zonas más antiguas de la ciudad. El club Bon Ton ofrece una experiencia educativa muy iluminadora (y divertida, por supuesto), y es una buena introducción a la historia de este distrito donde la prostitución está fiscalizada y sucede a la sombra de la iglesia más vieja de la ciudad, la Oude Kerk (siglo XIII). Por otro lado, Amsterdam Noord, cruzando el IJ, ha despertado el interés de una población joven y creativa; es el barrio hip donde se abren restaurantes, cafés, bares con cerveza artesanal, estudios y galerías de arte. Ven por la tarde a sentir el ambiente en uno de los lugares que hay a la orilla del agua y los muelles. En Ámsterdam Noord se ubica el EYE Filmmuseum, donde además de su educativa colección de objetos (cámaras y otra maquinaria relacionada con la filmación desde sus inicios), siempre hay algo interesante que ver en su cartelera. También aquí está la torre A’DAM, con un mirador al aire libre, y (solo para personas sin vértigo) un columpio al borde de la barandilla, para columpiarte sobre el vacío y con las mejores vistas de Ámsterdam desde las alturas. Más cosas que hacer en Ámsterdam en marzo Un festival de cine LGBTQ+ El Roze Filmdagen (literalmente, “días de cine rosa”) es uno de los festivales de cine LGBQ+ más reconocidos a nivel internacional. Empezaron como un pequeño festival local, pero en los últimos años se ha vuelto un evento en el que se proyectan más de 100 películas (largos, cortos, documentales) a lo largo de 10 días, por lo general durante la primera quincena del mes. Da lugar en el cine del Westerpark, una zona que se ha reciclado en las últimas décadas como un centro cultural y de entretenimiento al oeste de la ciudad. Un tour por la fábrica de cerveza Heineken La cerveza, junto con las papas fritas, los quesos, el kibbeling y los bitterballen con mostaza, es una obsesión en Ámsterdam. Nada mejor que la experiencia Heineken para descubrir todos los secretos de uno de los gigantes de la cerveza en el mundo, en la antigua fábrica donde se empezó a producir en 1864. Ubicada en el barrio De Pijp, puedes aprovechar la ocasión para darte una vuelta por el gran mercado callejero en la cercana calle Albert Cuyp. Museo del Tulipán Marzo todavía es un poco temprano para ver a los tulipanes florecidos, aunque si el invierno ha sido cálido, tal vez alcances a ver los primeros hacia finales de mes. Pero siempre es un buen momento para visitar el Museo del Tulipán (ubicado a poca distancia del Museo de Anne Frank). Descubre la relación de Holanda con esta planta oriental que provocó la primera burbuja financiera de la historia en el siglo XVII. En resumen... Prepárate para el clima imprevisible de Ámsterdam en marzo, y encuentra tu propia manera de descubrir esta inagotable ciudad. Con el Pase Todo Incluido de Go City, ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales de la ciudad, y podrás disfrutar de toda la flexibilidad que necesitas para improvisar y explorar a tu propio ritmo. Aunque la primavera en el hemisferio norte empieza oficialmente a finales de marzo, en Ámsterdam todavía falta un poco para sentir el final definitivo del invierno. La temperatura media ronda los 6°C, y las probabilidades de lluvia son bastante altas (¡bienvenido a Ámsterdam!). Pero no te desanimes: viajar en marzo a una de las ciudades más visitadas de Europa tiene grandes ventajas. La temporada baja presenta la ventaja de disfrutar de una ciudad sin masas de turistas por las calles, sin largas filas en las atracciones principales, y podrás encontrar grandes ofertas en vuelos y alojamiento. Además, aquí la gente sabe muy bien cómo combatir el frío y la lluvia: con un buen paraguas y un impermeable, no hay mal tiempo que se resista, y menos con muchos cafés, restaurantes, tiendas, museos, cines y teatros donde refugiarse. Empaca ropa de abrigo (o cómpratela allí), y ven a disfrutar de Ámsterdam en uno de sus momentos más tranquilos. ¡Y quién sabe, pero (con un poco de suerte) tal vez salgan unos días preciosos! Conoce la historia de Ámsterdam Una manera excelente de empezar tu viaje es visitar los museos y lugares que te harán entender la ciudad en su contexto histórico, y el Museo de Ámsterdam es un buen comienzo. Esta institución, alojada en un edificio que en su día fue un orfanato, guarda una gran colección de pinturas, documentos y objetos relacionados con el desarrollo urbano y económico de la ciudad. Muy cerca de este museo está el Begijnhof, un conjunto de casas e iglesias que incluye uno de los edificios de madera más antiguos que aún sobreviven en Ámsterdam, construido en 1528, además de un patio interior ajardinado trazado en la Edad Media y perfecto para tomarse un respiro de la ciudad. Otro episodio importante en la historia de Ámsterdam es la segunda guerra mundial, que dejó un rastro imborrable en la ciudad. Testigo de ello es una de las atracciones más populares de Ámsterdam, el Museo-Casa de Anne Frank, ubicado en el edificio donde la familia Frank se mantuvo escondida durante dos años, y donde esta extraordinaria niña escribió su diario. Entrar al anexo por la puerta escondida tras la biblioteca es una experiencia impactante. El Museo de la Resistencia es otro lugar imprescindible para los aficionados a esta triste fase de la historia europea. Pero la historia de la comunidad judía de Ámsterdam se remonta a la época medieval tardía, cuando muchos judíos fueron expulsados de otros países como la recién formada España o Portugal y llegaron aquí, aportando sus saberes y costumbres. Te recomendamos hacer un tour guiado del barrio judío para empaparte de la larga e interesante historia de los judíos de Ámsterdam, una ciudad que tanto debe al espíritu emprendedor de esta comunidad. Ya que estás aquí, puedes pasar un buen rato recorriendo el rastro o mercado de pulgas de Waterlooplein, donde encuentras de todo: antigüedades, bisutería, ropa nueva y de segunda mano, souvenirs, y por supuesto, bicicletas. Las noches locas de Ámsterdam Tal vez el único inconveniente es que las noches de Ámsterdam en marzo pasan demasiado rápido. La vida nocturna aquí es legendaria, tanto como sus canales, sus museos y el club de futbol Ajax (por cierto, si eres un fan te recomendamos un tour del estadio Johan Cruijff). Las zonas de animación se concentran en diferentes puntos de la ciudad, como la Leidseplein, donde está la discoteca Chicago Social Club y la sala de conciertos Melkweg. En Rembrandtplein y alrededores, sobre todo en la calle Reguliersdwarsstraat, se concentran los locales de onda LGBTQ+, como el karaoke Duke of Tokyo, el club Taboo, o el Dragshow De Lellebel, uno de los pocos lugares de Ámsterdam con drag-queens. Pero nada supera la leyenda del Barrio rojo de Ámsterdam, De Wallen, que es además una de las zonas más antiguas de la ciudad. El club Bon Ton ofrece una experiencia educativa muy iluminadora (y divertida, por supuesto), y es una buena introducción a la historia de este distrito donde la prostitución está fiscalizada y sucede a la sombra de la iglesia más vieja de la ciudad, la Oude Kerk (siglo XIII). Por otro lado, Amsterdam Noord, cruzando el IJ, ha despertado el interés de una población joven y creativa; es el barrio hip donde se abren restaurantes, cafés, bares con cerveza artesanal, estudios y galerías de arte. Ven por la tarde a sentir el ambiente en uno de los lugares que hay a la orilla del agua y los muelles. En Ámsterdam Noord se ubica el EYE Filmmuseum, donde además de su educativa colección de objetos (cámaras y otra maquinaria relacionada con la filmación desde sus inicios), siempre hay algo interesante que ver en su cartelera. También aquí está la torre A’DAM, con un mirador al aire libre, y (solo para personas sin vértigo) un columpio al borde de la barandilla, para columpiarte sobre el vacío y con las mejores vistas de Ámsterdam desde las alturas. Más cosas que hacer en Ámsterdam en marzo Un festival de cine LGBTQ+ El Roze Filmdagen (literalmente, “días de cine rosa”) es uno de los festivales de cine LGBQ+ más reconocidos a nivel internacional. Empezaron como un pequeño festival local, pero en los últimos años se ha vuelto un evento en el que se proyectan más de 100 películas (largos, cortos, documentales) a lo largo de 10 días, por lo general durante la primera quincena del mes. Da lugar en el cine del Westerpark, una zona que se ha reciclado en las últimas décadas como un centro cultural y de entretenimiento al oeste de la ciudad. Un tour por la fábrica de cerveza Heineken La cerveza, junto con las papas fritas, los quesos, el kibbeling y los bitterballen con mostaza, es una obsesión en Ámsterdam. Nada mejor que la experiencia Heineken para descubrir todos los secretos de uno de los gigantes de la cerveza en el mundo, en la antigua fábrica donde se empezó a producir en 1864. Ubicada en el barrio De Pijp, puedes aprovechar la ocasión para darte una vuelta por el gran mercado callejero en la cercana calle Albert Cuyp. Museo del Tulipán Marzo todavía es un poco temprano para ver a los tulipanes florecidos, aunque si el invierno ha sido cálido, tal vez alcances a ver los primeros hacia finales de mes. Pero siempre es un buen momento para visitar el Museo del Tulipán (ubicado a poca distancia del Museo de Anne Frank). Descubre la relación de Holanda con esta planta oriental que provocó la primera burbuja financiera de la historia en el siglo XVII. En resumen... Prepárate para el clima imprevisible de Ámsterdam en marzo, y encuentra tu propia manera de descubrir esta inagotable ciudad. Con el Pase Todo Incluido de Go City, ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales de la ciudad, y podrás disfrutar de toda la flexibilidad que necesitas para improvisar y explorar a tu propio ritmo. Aunque la primavera en el hemisferio norte empieza oficialmente a finales de marzo, en Ámsterdam todavía falta un poco para sentir el final definitivo del invierno. La temperatura media ronda los 6°C, y las probabilidades de lluvia son bastante altas (¡bienvenido a Ámsterdam!). Pero no te desanimes: viajar en marzo a una de las ciudades más visitadas de Europa tiene grandes ventajas. La temporada baja presenta la ventaja de disfrutar de una ciudad sin masas de turistas por las calles, sin largas filas en las atracciones principales, y podrás encontrar grandes ofertas en vuelos y alojamiento. Además, aquí la gente sabe muy bien cómo combatir el frío y la lluvia: con un buen paraguas y un impermeable, no hay mal tiempo que se resista, y menos con muchos cafés, restaurantes, tiendas, museos, cines y teatros donde refugiarse. Empaca ropa de abrigo (o cómpratela allí), y ven a disfrutar de Ámsterdam en uno de sus momentos más tranquilos. ¡Y quién sabe, pero (con un poco de suerte) tal vez salgan unos días preciosos! Conoce la historia de Ámsterdam Una manera excelente de empezar tu viaje es visitar los museos y lugares que te harán entender la ciudad en su contexto histórico, y el Museo de Ámsterdam es un buen comienzo. Esta institución, alojada en un edificio que en su día fue un orfanato, guarda una gran colección de pinturas, documentos y objetos relacionados con el desarrollo urbano y económico de la ciudad. Muy cerca de este museo está el Begijnhof, un conjunto de casas e iglesias que incluye uno de los edificios de madera más antiguos que aún sobreviven en Ámsterdam, construido en 1528, además de un patio interior ajardinado trazado en la Edad Media y perfecto para tomarse un respiro de la ciudad. Otro episodio importante en la historia de Ámsterdam es la segunda guerra mundial, que dejó un rastro imborrable en la ciudad. Testigo de ello es una de las atracciones más populares de Ámsterdam, el Museo-Casa de Anne Frank, ubicado en el edificio donde la familia Frank se mantuvo escondida durante dos años, y donde esta extraordinaria niña escribió su diario. Entrar al anexo por la puerta escondida tras la biblioteca es una experiencia impactante. El Museo de la Resistencia es otro lugar imprescindible para los aficionados a esta triste fase de la historia europea. Pero la historia de la comunidad judía de Ámsterdam se remonta a la época medieval tardía, cuando muchos judíos fueron expulsados de otros países como la recién formada España o Portugal y llegaron aquí, aportando sus saberes y costumbres. Te recomendamos hacer un tour guiado del barrio judío para empaparte de la larga e interesante historia de los judíos de Ámsterdam, una ciudad que tanto debe al espíritu emprendedor de esta comunidad. Ya que estás aquí, puedes pasar un buen rato recorriendo el rastro o mercado de pulgas de Waterlooplein, donde encuentras de todo: antigüedades, bisutería, ropa nueva y de segunda mano, souvenirs, y por supuesto, bicicletas. Las noches locas de Ámsterdam Tal vez el único inconveniente es que las noches de Ámsterdam en marzo pasan demasiado rápido. La vida nocturna aquí es legendaria, tanto como sus canales, sus museos y el club de futbol Ajax (por cierto, si eres un fan te recomendamos un tour del estadio Johan Cruijff). Las zonas de animación se concentran en diferentes puntos de la ciudad, como la Leidseplein, donde está la discoteca Chicago Social Club y la sala de conciertos Melkweg. En Rembrandtplein y alrededores, sobre todo en la calle Reguliersdwarsstraat, se concentran los locales de onda LGBTQ+, como el karaoke Duke of Tokyo, el club Taboo, o el Dragshow De Lellebel, uno de los pocos lugares de Ámsterdam con drag-queens. Pero nada supera la leyenda del Barrio rojo de Ámsterdam, De Wallen, que es además una de las zonas más antiguas de la ciudad. El club Bon Ton ofrece una experiencia educativa muy iluminadora (y divertida, por supuesto), y es una buena introducción a la historia de este distrito donde la prostitución está fiscalizada y sucede a la sombra de la iglesia más vieja de la ciudad, la Oude Kerk (siglo XIII). Por otro lado, Amsterdam Noord, cruzando el IJ, ha despertado el interés de una población joven y creativa; es el barrio hip donde se abren restaurantes, cafés, bares con cerveza artesanal, estudios y galerías de arte. Ven por la tarde a sentir el ambiente en uno de los lugares que hay a la orilla del agua y los muelles. En Ámsterdam Noord se ubica el EYE Filmmuseum, donde además de su educativa colección de objetos (cámaras y otra maquinaria relacionada con la filmación desde sus inicios), siempre hay algo interesante que ver en su cartelera. También aquí está la torre A’DAM, con un mirador al aire libre, y (solo para personas sin vértigo) un columpio al borde de la barandilla, para columpiarte sobre el vacío y con las mejores vistas de Ámsterdam desde las alturas. Más cosas que hacer en Ámsterdam en marzo Un festival de cine LGBTQ+ El Roze Filmdagen (literalmente, “días de cine rosa”) es uno de los festivales de cine LGBQ+ más reconocidos a nivel internacional. Empezaron como un pequeño festival local, pero en los últimos años se ha vuelto un evento en el que se proyectan más de 100 películas (largos, cortos, documentales) a lo largo de 10 días, por lo general durante la primera quincena del mes. Da lugar en el cine del Westerpark, una zona que se ha reciclado en las últimas décadas como un centro cultural y de entretenimiento al oeste de la ciudad. Un tour por la fábrica de cerveza Heineken La cerveza, junto con las papas fritas, los quesos, el kibbeling y los bitterballen con mostaza, es una obsesión en Ámsterdam. Nada mejor que la experiencia Heineken para descubrir todos los secretos de uno de los gigantes de la cerveza en el mundo, en la antigua fábrica donde se empezó a producir en 1864. Ubicada en el barrio De Pijp, puedes aprovechar la ocasión para darte una vuelta por el gran mercado callejero en la cercana calle Albert Cuyp. Museo del Tulipán Marzo todavía es un poco temprano para ver a los tulipanes florecidos, aunque si el invierno ha sido cálido, tal vez alcances a ver los primeros hacia finales de mes. Pero siempre es un buen momento para visitar el Museo del Tulipán (ubicado a poca distancia del Museo de Anne Frank). Descubre la relación de Holanda con esta planta oriental que provocó la primera burbuja financiera de la historia en el siglo XVII. En resumen... Prepárate para el clima imprevisible de Ámsterdam en marzo, y encuentra tu propia manera de descubrir esta inagotable ciudad. Con el Pase Todo Incluido de Go City, ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales de la ciudad, y podrás disfrutar de toda la flexibilidad que necesitas para improvisar y explorar a tu propio ritmo. Aunque la primavera en el hemisferio norte empieza oficialmente a finales de marzo, en Ámsterdam todavía falta un poco para sentir el final definitivo del invierno. La temperatura media ronda los 6°C, y las probabilidades de lluvia son bastante altas (¡bienvenido a Ámsterdam!). Pero no te desanimes: viajar en marzo a una de las ciudades más visitadas de Europa tiene grandes ventajas. La temporada baja presenta la ventaja de disfrutar de una ciudad sin masas de turistas por las calles, sin largas filas en las atracciones principales, y podrás encontrar grandes ofertas en vuelos y alojamiento. Además, aquí la gente sabe muy bien cómo combatir el frío y la lluvia: con un buen paraguas y un impermeable, no hay mal tiempo que se resista, y menos con muchos cafés, restaurantes, tiendas, museos, cines y teatros donde refugiarse. Empaca ropa de abrigo (o cómpratela allí), y ven a disfrutar de Ámsterdam en uno de sus momentos más tranquilos. ¡Y quién sabe, pero (con un poco de suerte) tal vez salgan unos días preciosos! Conoce la historia de Ámsterdam Una manera excelente de empezar tu viaje es visitar los museos y lugares que te harán entender la ciudad en su contexto histórico, y el Museo de Ámsterdam es un buen comienzo. Esta institución, alojada en un edificio que en su día fue un orfanato, guarda una gran colección de pinturas, documentos y objetos relacionados con el desarrollo urbano y económico de la ciudad. Muy cerca de este museo está el Begijnhof, un conjunto de casas e iglesias que incluye uno de los edificios de madera más antiguos que aún sobreviven en Ámsterdam, construido en 1528, además de un patio interior ajardinado trazado en la Edad Media y perfecto para tomarse un respiro de la ciudad. Otro episodio importante en la historia de Ámsterdam es la segunda guerra mundial, que dejó un rastro imborrable en la ciudad. Testigo de ello es una de las atracciones más populares de Ámsterdam, el Museo-Casa de Anne Frank, ubicado en el edificio donde la familia Frank se mantuvo escondida durante dos años, y donde esta extraordinaria niña escribió su diario. Entrar al anexo por la puerta escondida tras la biblioteca es una experiencia impactante. El Museo de la Resistencia es otro lugar imprescindible para los aficionados a esta triste fase de la historia europea. Pero la historia de la comunidad judía de Ámsterdam se remonta a la época medieval tardía, cuando muchos judíos fueron expulsados de otros países como la recién formada España o Portugal y llegaron aquí, aportando sus saberes y costumbres. Te recomendamos hacer un tour guiado del barrio judío para empaparte de la larga e interesante historia de los judíos de Ámsterdam, una ciudad que tanto debe al espíritu emprendedor de esta comunidad. Ya que estás aquí, puedes pasar un buen rato recorriendo el rastro o mercado de pulgas de Waterlooplein, donde encuentras de todo: antigüedades, bisutería, ropa nueva y de segunda mano, souvenirs, y por supuesto, bicicletas. Las noches locas de Ámsterdam Tal vez el único inconveniente es que las noches de Ámsterdam en marzo pasan demasiado rápido. La vida nocturna aquí es legendaria, tanto como sus canales, sus museos y el club de futbol Ajax (por cierto, si eres un fan te recomendamos un tour del estadio Johan Cruijff). Las zonas de animación se concentran en diferentes puntos de la ciudad, como la Leidseplein, donde está la discoteca Chicago Social Club y la sala de conciertos Melkweg. En Rembrandtplein y alrededores, sobre todo en la calle Reguliersdwarsstraat, se concentran los locales de onda LGBTQ+, como el karaoke Duke of Tokyo, el club Taboo, o el Dragshow De Lellebel, uno de los pocos lugares de Ámsterdam con drag-queens. Pero nada supera la leyenda del Barrio rojo de Ámsterdam, De Wallen, que es además una de las zonas más antiguas de la ciudad. El club Bon Ton ofrece una experiencia educativa muy iluminadora (y divertida, por supuesto), y es una buena introducción a la historia de este distrito donde la prostitución está fiscalizada y sucede a la sombra de la iglesia más vieja de la ciudad, la Oude Kerk (siglo XIII). Por otro lado, Amsterdam Noord, cruzando el IJ, ha despertado el interés de una población joven y creativa; es el barrio hip donde se abren restaurantes, cafés, bares con cerveza artesanal, estudios y galerías de arte. Ven por la tarde a sentir el ambiente en uno de los lugares que hay a la orilla del agua y los muelles. En Ámsterdam Noord se ubica el EYE Filmmuseum, donde además de su educativa colección de objetos (cámaras y otra maquinaria relacionada con la filmación desde sus inicios), siempre hay algo interesante que ver en su cartelera. También aquí está la torre A’DAM, con un mirador al aire libre, y (solo para personas sin vértigo) un columpio al borde de la barandilla, para columpiarte sobre el vacío y con las mejores vistas de Ámsterdam desde las alturas. Más cosas que hacer en Ámsterdam en marzo Un festival de cine LGBTQ+ El Roze Filmdagen (literalmente, “días de cine rosa”) es uno de los festivales de cine LGBQ+ más reconocidos a nivel internacional. Empezaron como un pequeño festival local, pero en los últimos años se ha vuelto un evento en el que se proyectan más de 100 películas (largos, cortos, documentales) a lo largo de 10 días, por lo general durante la primera quincena del mes. Da lugar en el cine del Westerpark, una zona que se ha reciclado en las últimas décadas como un centro cultural y de entretenimiento al oeste de la ciudad. Un tour por la fábrica de cerveza Heineken La cerveza, junto con las papas fritas, los quesos, el kibbeling y los bitterballen con mostaza, es una obsesión en Ámsterdam. Nada mejor que la experiencia Heineken para descubrir todos los secretos de uno de los gigantes de la cerveza en el mundo, en la antigua fábrica donde se empezó a producir en 1864. Ubicada en el barrio De Pijp, puedes aprovechar la ocasión para darte una vuelta por el gran mercado callejero en la cercana calle Albert Cuyp. Museo del Tulipán Marzo todavía es un poco temprano para ver a los tulipanes florecidos, aunque si el invierno ha sido cálido, tal vez alcances a ver los primeros hacia finales de mes. Pero siempre es un buen momento para visitar el Museo del Tulipán (ubicado a poca distancia del Museo de Anne Frank). Descubre la relación de Holanda con esta planta oriental que provocó la primera burbuja financiera de la historia en el siglo XVII. En resumen... Prepárate para el clima imprevisible de Ámsterdam en marzo, y encuentra tu propia manera de descubrir esta inagotable ciudad. Con el Pase Todo Incluido de Go City, ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales de la ciudad, y podrás disfrutar de toda la flexibilidad que necesitas para improvisar y explorar a tu propio ritmo. Aunque la primavera en el hemisferio norte empieza oficialmente a finales de marzo, en Ámsterdam todavía falta un poco para sentir el final definitivo del invierno. La temperatura media ronda los 6°C, y las probabilidades de lluvia son bastante altas (¡bienvenido a Ámsterdam!). Pero no te desanimes: viajar en marzo a una de las ciudades más visitadas de Europa tiene grandes ventajas. La temporada baja presenta la ventaja de disfrutar de una ciudad sin masas de turistas por las calles, sin largas filas en las atracciones principales, y podrás encontrar grandes ofertas en vuelos y alojamiento. Además, aquí la gente sabe muy bien cómo combatir el frío y la lluvia: con un buen paraguas y un impermeable, no hay mal tiempo que se resista, y menos con muchos cafés, restaurantes, tiendas, museos, cines y teatros donde refugiarse. Empaca ropa de abrigo (o cómpratela allí), y ven a disfrutar de Ámsterdam en uno de sus momentos más tranquilos. ¡Y quién sabe, pero (con un poco de suerte) tal vez salgan unos días preciosos! Conoce la historia de Ámsterdam Una manera excelente de empezar tu viaje es visitar los museos y lugares que te harán entender la ciudad en su contexto histórico, y el Museo de Ámsterdam es un buen comienzo. Esta institución, alojada en un edificio que en su día fue un orfanato, guarda una gran colección de pinturas, documentos y objetos relacionados con el desarrollo urbano y económico de la ciudad. Muy cerca de este museo está el Begijnhof, un conjunto de casas e iglesias que incluye uno de los edificios de madera más antiguos que aún sobreviven en Ámsterdam, construido en 1528, además de un patio interior ajardinado trazado en la Edad Media y perfecto para tomarse un respiro de la ciudad. Otro episodio importante en la historia de Ámsterdam es la segunda guerra mundial, que dejó un rastro imborrable en la ciudad. Testigo de ello es una de las atracciones más populares de Ámsterdam, el Museo-Casa de Anne Frank, ubicado en el edificio donde la familia Frank se mantuvo escondida durante dos años, y donde esta extraordinaria niña escribió su diario. Entrar al anexo por la puerta escondida tras la biblioteca es una experiencia impactante. El Museo de la Resistencia es otro lugar imprescindible para los aficionados a esta triste fase de la historia europea. Pero la historia de la comunidad judía de Ámsterdam se remonta a la época medieval tardía, cuando muchos judíos fueron expulsados de otros países como la recién formada España o Portugal y llegaron aquí, aportando sus saberes y costumbres. Te recomendamos hacer un tour guiado del barrio judío para empaparte de la larga e interesante historia de los judíos de Ámsterdam, una ciudad que tanto debe al espíritu emprendedor de esta comunidad. Ya que estás aquí, puedes pasar un buen rato recorriendo el rastro o mercado de pulgas de Waterlooplein, donde encuentras de todo: antigüedades, bisutería, ropa nueva y de segunda mano, souvenirs, y por supuesto, bicicletas. Las noches locas de Ámsterdam Tal vez el único inconveniente es que las noches de Ámsterdam en marzo pasan demasiado rápido. La vida nocturna aquí es legendaria, tanto como sus canales, sus museos y el club de futbol Ajax (por cierto, si eres un fan te recomendamos un tour del estadio Johan Cruijff). Las zonas de animación se concentran en diferentes puntos de la ciudad, como la Leidseplein, donde está la discoteca Chicago Social Club y la sala de conciertos Melkweg. En Rembrandtplein y alrededores, sobre todo en la calle Reguliersdwarsstraat, se concentran los locales de onda LGBTQ+, como el karaoke Duke of Tokyo, el club Taboo, o el Dragshow De Lellebel, uno de los pocos lugares de Ámsterdam con drag-queens. Pero nada supera la leyenda del Barrio rojo de Ámsterdam, De Wallen, que es además una de las zonas más antiguas de la ciudad. El club Bon Ton ofrece una experiencia educativa muy iluminadora (y divertida, por supuesto), y es una buena introducción a la historia de este distrito donde la prostitución está fiscalizada y sucede a la sombra de la iglesia más vieja de la ciudad, la Oude Kerk (siglo XIII). Por otro lado, Amsterdam Noord, cruzando el IJ, ha despertado el interés de una población joven y creativa; es el barrio hip donde se abren restaurantes, cafés, bares con cerveza artesanal, estudios y galerías de arte. Ven por la tarde a sentir el ambiente en uno de los lugares que hay a la orilla del agua y los muelles. En Ámsterdam Noord se ubica el EYE Filmmuseum, donde además de su educativa colección de objetos (cámaras y otra maquinaria relacionada con la filmación desde sus inicios), siempre hay algo interesante que ver en su cartelera. También aquí está la torre A’DAM, con un mirador al aire libre, y (solo para personas sin vértigo) un columpio al borde de la barandilla, para columpiarte sobre el vacío y con las mejores vistas de Ámsterdam desde las alturas. Más cosas que hacer en Ámsterdam en marzo Un festival de cine LGBTQ+ El Roze Filmdagen (literalmente, “días de cine rosa”) es uno de los festivales de cine LGBQ+ más reconocidos a nivel internacional. Empezaron como un pequeño festival local, pero en los últimos años se ha vuelto un evento en el que se proyectan más de 100 películas (largos, cortos, documentales) a lo largo de 10 días, por lo general durante la primera quincena del mes. Da lugar en el cine del Westerpark, una zona que se ha reciclado en las últimas décadas como un centro cultural y de entretenimiento al oeste de la ciudad. Un tour por la fábrica de cerveza Heineken La cerveza, junto con las papas fritas, los quesos, el kibbeling y los bitterballen con mostaza, es una obsesión en Ámsterdam. Nada mejor que la experiencia Heineken para descubrir todos los secretos de uno de los gigantes de la cerveza en el mundo, en la antigua fábrica donde se empezó a producir en 1864. Ubicada en el barrio De Pijp, puedes aprovechar la ocasión para darte una vuelta por el gran mercado callejero en la cercana calle Albert Cuyp. Museo del Tulipán Marzo todavía es un poco temprano para ver a los tulipanes florecidos, aunque si el invierno ha sido cálido, tal vez alcances a ver los primeros hacia finales de mes. Pero siempre es un buen momento para visitar el Museo del Tulipán (ubicado a poca distancia del Museo de Anne Frank). Descubre la relación de Holanda con esta planta oriental que provocó la primera burbuja financiera de la historia en el siglo XVII. En resumen... Prepárate para el clima imprevisible de Ámsterdam en marzo, y encuentra tu propia manera de descubrir esta inagotable ciudad. Con el Pase Todo Incluido de Go City, ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales de la ciudad, y podrás disfrutar de toda la flexibilidad que necesitas para improvisar y explorar a tu propio ritmo. Aunque la primavera en el hemisferio norte empieza oficialmente a finales de marzo, en Ámsterdam todavía falta un poco para sentir el final definitivo del invierno. La temperatura media ronda los 6°C, y las probabilidades de lluvia son bastante altas (¡bienvenido a Ámsterdam!). Pero no te desanimes: viajar en marzo a una de las ciudades más visitadas de Europa tiene grandes ventajas. La temporada baja presenta la ventaja de disfrutar de una ciudad sin masas de turistas por las calles, sin largas filas en las atracciones principales, y podrás encontrar grandes ofertas en vuelos y alojamiento. Además, aquí la gente sabe muy bien cómo combatir el frío y la lluvia: con un buen paraguas y un impermeable, no hay mal tiempo que se resista, y menos con muchos cafés, restaurantes, tiendas, museos, cines y teatros donde refugiarse. Empaca ropa de abrigo (o cómpratela allí), y ven a disfrutar de Ámsterdam en uno de sus momentos más tranquilos. ¡Y quién sabe, pero (con un poco de suerte) tal vez salgan unos días preciosos! Conoce la historia de Ámsterdam Una manera excelente de empezar tu viaje es visitar los museos y lugares que te harán entender la ciudad en su contexto histórico, y el Museo de Ámsterdam es un buen comienzo. Esta institución, alojada en un edificio que en su día fue un orfanato, guarda una gran colección de pinturas, documentos y objetos relacionados con el desarrollo urbano y económico de la ciudad. Muy cerca de este museo está el Begijnhof, un conjunto de casas e iglesias que incluye uno de los edificios de madera más antiguos que aún sobreviven en Ámsterdam, construido en 1528, además de un patio interior ajardinado trazado en la Edad Media y perfecto para tomarse un respiro de la ciudad. Otro episodio importante en la historia de Ámsterdam es la segunda guerra mundial, que dejó un rastro imborrable en la ciudad. Testigo de ello es una de las atracciones más populares de Ámsterdam, el Museo-Casa de Anne Frank, ubicado en el edificio donde la familia Frank se mantuvo escondida durante dos años, y donde esta extraordinaria niña escribió su diario. Entrar al anexo por la puerta escondida tras la biblioteca es una experiencia impactante. El Museo de la Resistencia es otro lugar imprescindible para los aficionados a esta triste fase de la historia europea. Pero la historia de la comunidad judía de Ámsterdam se remonta a la época medieval tardía, cuando muchos judíos fueron expulsados de otros países como la recién formada España o Portugal y llegaron aquí, aportando sus saberes y costumbres. Te recomendamos hacer un tour guiado del barrio judío para empaparte de la larga e interesante historia de los judíos de Ámsterdam, una ciudad que tanto debe al espíritu emprendedor de esta comunidad. Ya que estás aquí, puedes pasar un buen rato recorriendo el rastro o mercado de pulgas de Waterlooplein, donde encuentras de todo: antigüedades, bisutería, ropa nueva y de segunda mano, souvenirs, y por supuesto, bicicletas. Las noches locas de Ámsterdam Tal vez el único inconveniente es que las noches de Ámsterdam en marzo pasan demasiado rápido. La vida nocturna aquí es legendaria, tanto como sus canales, sus museos y el club de futbol Ajax (por cierto, si eres un fan te recomendamos un tour del estadio Johan Cruijff). Las zonas de animación se concentran en diferentes puntos de la ciudad, como la Leidseplein, donde está la discoteca Chicago Social Club y la sala de conciertos Melkweg. En Rembrandtplein y alrededores, sobre todo en la calle Reguliersdwarsstraat, se concentran los locales de onda LGBTQ+, como el karaoke Duke of Tokyo, el club Taboo, o el Dragshow De Lellebel, uno de los pocos lugares de Ámsterdam con drag-queens. Pero nada supera la leyenda del Barrio rojo de Ámsterdam, De Wallen, que es además una de las zonas más antiguas de la ciudad. El club Bon Ton ofrece una experiencia educativa muy iluminadora (y divertida, por supuesto), y es una buena introducción a la historia de este distrito donde la prostitución está fiscalizada y sucede a la sombra de la iglesia más vieja de la ciudad, la Oude Kerk (siglo XIII). Por otro lado, Amsterdam Noord, cruzando el IJ, ha despertado el interés de una población joven y creativa; es el barrio hip donde se abren restaurantes, cafés, bares con cerveza artesanal, estudios y galerías de arte. Ven por la tarde a sentir el ambiente en uno de los lugares que hay a la orilla del agua y los muelles. En Ámsterdam Noord se ubica el EYE Filmmuseum, donde además de su educativa colección de objetos (cámaras y otra maquinaria relacionada con la filmación desde sus inicios), siempre hay algo interesante que ver en su cartelera. También aquí está la torre A’DAM, con un mirador al aire libre, y (solo para personas sin vértigo) un columpio al borde de la barandilla, para columpiarte sobre el vacío y con las mejores vistas de Ámsterdam desde las alturas. Más cosas que hacer en Ámsterdam en marzo Un festival de cine LGBTQ+ El Roze Filmdagen (literalmente, “días de cine rosa”) es uno de los festivales de cine LGBQ+ más reconocidos a nivel internacional. Empezaron como un pequeño festival local, pero en los últimos años se ha vuelto un evento en el que se proyectan más de 100 películas (largos, cortos, documentales) a lo largo de 10 días, por lo general durante la primera quincena del mes. Da lugar en el cine del Westerpark, una zona que se ha reciclado en las últimas décadas como un centro cultural y de entretenimiento al oeste de la ciudad. Un tour por la fábrica de cerveza Heineken La cerveza, junto con las papas fritas, los quesos, el kibbeling y los bitterballen con mostaza, es una obsesión en Ámsterdam. Nada mejor que la experiencia Heineken para descubrir todos los secretos de uno de los gigantes de la cerveza en el mundo, en la antigua fábrica donde se empezó a producir en 1864. Ubicada en el barrio De Pijp, puedes aprovechar la ocasión para darte una vuelta por el gran mercado callejero en la cercana calle Albert Cuyp. Museo del Tulipán Marzo todavía es un poco temprano para ver a los tulipanes florecidos, aunque si el invierno ha sido cálido, tal vez alcances a ver los primeros hacia finales de mes. Pero siempre es un buen momento para visitar el Museo del Tulipán (ubicado a poca distancia del Museo de Anne Frank). Descubre la relación de Holanda con esta planta oriental que provocó la primera burbuja financiera de la historia en el siglo XVII. En resumen... Prepárate para el clima imprevisible de Ámsterdam en marzo, y encuentra tu propia manera de descubrir esta inagotable ciudad. Con el Pase Todo Incluido de Go City, ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales de la ciudad, y podrás disfrutar de toda la flexibilidad que necesitas para improvisar y explorar a tu propio ritmo. Aunque la primavera en el hemisferio norte empieza oficialmente a finales de marzo, en Ámsterdam todavía falta un poco para sentir el final definitivo del invierno. La temperatura media ronda los 6°C, y las probabilidades de lluvia son bastante altas (¡bienvenido a Ámsterdam!). Pero no te desanimes: viajar en marzo a una de las ciudades más visitadas de Europa tiene grandes ventajas. La temporada baja presenta la ventaja de disfrutar de una ciudad sin masas de turistas por las calles, sin largas filas en las atracciones principales, y podrás encontrar grandes ofertas en vuelos y alojamiento. Además, aquí la gente sabe muy bien cómo combatir el frío y la lluvia: con un buen paraguas y un impermeable, no hay mal tiempo que se resista, y menos con muchos cafés, restaurantes, tiendas, museos, cines y teatros donde refugiarse. Empaca ropa de abrigo (o cómpratela allí), y ven a disfrutar de Ámsterdam en uno de sus momentos más tranquilos. ¡Y quién sabe, pero (con un poco de suerte) tal vez salgan unos días preciosos! Conoce la historia de Ámsterdam Una manera excelente de empezar tu viaje es visitar los museos y lugares que te harán entender la ciudad en su contexto histórico, y el Museo de Ámsterdam es un buen comienzo. Esta institución, alojada en un edificio que en su día fue un orfanato, guarda una gran colección de pinturas, documentos y objetos relacionados con el desarrollo urbano y económico de la ciudad. Muy cerca de este museo está el Begijnhof, un conjunto de casas e iglesias que incluye uno de los edificios de madera más antiguos que aún sobreviven en Ámsterdam, construido en 1528, además de un patio interior ajardinado trazado en la Edad Media y perfecto para tomarse un respiro de la ciudad. Otro episodio importante en la historia de Ámsterdam es la segunda guerra mundial, que dejó un rastro imborrable en la ciudad. Testigo de ello es una de las atracciones más populares de Ámsterdam, el Museo-Casa de Anne Frank, ubicado en el edificio donde la familia Frank se mantuvo escondida durante dos años, y donde esta extraordinaria niña escribió su diario. Entrar al anexo por la puerta escondida tras la biblioteca es una experiencia impactante. El Museo de la Resistencia es otro lugar imprescindible para los aficionados a esta triste fase de la historia europea. Pero la historia de la comunidad judía de Ámsterdam se remonta a la época medieval tardía, cuando muchos judíos fueron expulsados de otros países como la recién formada España o Portugal y llegaron aquí, aportando sus saberes y costumbres. Te recomendamos hacer un tour guiado del barrio judío para empaparte de la larga e interesante historia de los judíos de Ámsterdam, una ciudad que tanto debe al espíritu emprendedor de esta comunidad. Ya que estás aquí, puedes pasar un buen rato recorriendo el rastro o mercado de pulgas de Waterlooplein, donde encuentras de todo: antigüedades, bisutería, ropa nueva y de segunda mano, souvenirs, y por supuesto, bicicletas. Las noches locas de Ámsterdam Tal vez el único inconveniente es que las noches de Ámsterdam en marzo pasan demasiado rápido. La vida nocturna aquí es legendaria, tanto como sus canales, sus museos y el club de futbol Ajax (por cierto, si eres un fan te recomendamos un tour del estadio Johan Cruijff). Las zonas de animación se concentran en diferentes puntos de la ciudad, como la Leidseplein, donde está la discoteca Chicago Social Club y la sala de conciertos Melkweg. En Rembrandtplein y alrededores, sobre todo en la calle Reguliersdwarsstraat, se concentran los locales de onda LGBTQ+, como el karaoke Duke of Tokyo, el club Taboo, o el Dragshow De Lellebel, uno de los pocos lugares de Ámsterdam con drag-queens. Pero nada supera la leyenda del Barrio rojo de Ámsterdam, De Wallen, que es además una de las zonas más antiguas de la ciudad. El club Bon Ton ofrece una experiencia educativa muy iluminadora (y divertida, por supuesto), y es una buena introducción a la historia de este distrito donde la prostitución está fiscalizada y sucede a la sombra de la iglesia más vieja de la ciudad, la Oude Kerk (siglo XIII). Por otro lado, Amsterdam Noord, cruzando el IJ, ha despertado el interés de una población joven y creativa; es el barrio hip donde se abren restaurantes, cafés, bares con cerveza artesanal, estudios y galerías de arte. Ven por la tarde a sentir el ambiente en uno de los lugares que hay a la orilla del agua y los muelles. En Ámsterdam Noord se ubica el EYE Filmmuseum, donde además de su educativa colección de objetos (cámaras y otra maquinaria relacionada con la filmación desde sus inicios), siempre hay algo interesante que ver en su cartelera. También aquí está la torre A’DAM, con un mirador al aire libre, y (solo para personas sin vértigo) un columpio al borde de la barandilla, para columpiarte sobre el vacío y con las mejores vistas de Ámsterdam desde las alturas. Más cosas que hacer en Ámsterdam en marzo Un festival de cine LGBTQ+ El Roze Filmdagen (literalmente, “días de cine rosa”) es uno de los festivales de cine LGBQ+ más reconocidos a nivel internacional. Empezaron como un pequeño festival local, pero en los últimos años se ha vuelto un evento en el que se proyectan más de 100 películas (largos, cortos, documentales) a lo largo de 10 días, por lo general durante la primera quincena del mes. Da lugar en el cine del Westerpark, una zona que se ha reciclado en las últimas décadas como un centro cultural y de entretenimiento al oeste de la ciudad. Un tour por la fábrica de cerveza Heineken La cerveza, junto con las papas fritas, los quesos, el kibbeling y los bitterballen con mostaza, es una obsesión en Ámsterdam. Nada mejor que la experiencia Heineken para descubrir todos los secretos de uno de los gigantes de la cerveza en el mundo, en la antigua fábrica donde se empezó a producir en 1864. Ubicada en el barrio De Pijp, puedes aprovechar la ocasión para darte una vuelta por el gran mercado callejero en la cercana calle Albert Cuyp. Museo del Tulipán Marzo todavía es un poco temprano para ver a los tulipanes florecidos, aunque si el invierno ha sido cálido, tal vez alcances a ver los primeros hacia finales de mes. Pero siempre es un buen momento para visitar el Museo del Tulipán (ubicado a poca distancia del Museo de Anne Frank). Descubre la relación de Holanda con esta planta oriental que provocó la primera burbuja financiera de la historia en el siglo XVII. En resumen... Prepárate para el clima imprevisible de Ámsterdam en marzo, y encuentra tu propia manera de descubrir esta inagotable ciudad. Con el Pase Todo Incluido de Go City, ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales de la ciudad, y podrás disfrutar de toda la flexibilidad que necesitas para improvisar y explorar a tu propio ritmo. Aunque la primavera en el hemisferio norte empieza oficialmente a finales de marzo, en Ámsterdam todavía falta un poco para sentir el final definitivo del invierno. La temperatura media ronda los 6°C, y las probabilidades de lluvia son bastante altas (¡bienvenido a Ámsterdam!). Pero no te desanimes: viajar en marzo a una de las ciudades más visitadas de Europa tiene grandes ventajas. La temporada baja presenta la ventaja de disfrutar de una ciudad sin masas de turistas por las calles, sin largas filas en las atracciones principales, y podrás encontrar grandes ofertas en vuelos y alojamiento. Además, aquí la gente sabe muy bien cómo combatir el frío y la lluvia: con un buen paraguas y un impermeable, no hay mal tiempo que se resista, y menos con muchos cafés, restaurantes, tiendas, museos, cines y teatros donde refugiarse. Empaca ropa de abrigo (o cómpratela allí), y ven a disfrutar de Ámsterdam en uno de sus momentos más tranquilos. ¡Y quién sabe, pero (con un poco de suerte) tal vez salgan unos días preciosos! Conoce la historia de Ámsterdam Una manera excelente de empezar tu viaje es visitar los museos y lugares que te harán entender la ciudad en su contexto histórico, y el Museo de Ámsterdam es un buen comienzo. Esta institución, alojada en un edificio que en su día fue un orfanato, guarda una gran colección de pinturas, documentos y objetos relacionados con el desarrollo urbano y económico de la ciudad. Muy cerca de este museo está el Begijnhof, un conjunto de casas e iglesias que incluye uno de los edificios de madera más antiguos que aún sobreviven en Ámsterdam, construido en 1528, además de un patio interior ajardinado trazado en la Edad Media y perfecto para tomarse un respiro de la ciudad. Otro episodio importante en la historia de Ámsterdam es la segunda guerra mundial, que dejó un rastro imborrable en la ciudad. Testigo de ello es una de las atracciones más populares de Ámsterdam, el Museo-Casa de Anne Frank, ubicado en el edificio donde la familia Frank se mantuvo escondida durante dos años, y donde esta extraordinaria niña escribió su diario. Entrar al anexo por la puerta escondida tras la biblioteca es una experiencia impactante. El Museo de la Resistencia es otro lugar imprescindible para los aficionados a esta triste fase de la historia europea. Pero la historia de la comunidad judía de Ámsterdam se remonta a la época medieval tardía, cuando muchos judíos fueron expulsados de otros países como la recién formada España o Portugal y llegaron aquí, aportando sus saberes y costumbres. Te recomendamos hacer un tour guiado del barrio judío para empaparte de la larga e interesante historia de los judíos de Ámsterdam, una ciudad que tanto debe al espíritu emprendedor de esta comunidad. Ya que estás aquí, puedes pasar un buen rato recorriendo el rastro o mercado de pulgas de Waterlooplein, donde encuentras de todo: antigüedades, bisutería, ropa nueva y de segunda mano, souvenirs, y por supuesto, bicicletas. Las noches locas de Ámsterdam Tal vez el único inconveniente es que las noches de Ámsterdam en marzo pasan demasiado rápido. La vida nocturna aquí es legendaria, tanto como sus canales, sus museos y el club de futbol Ajax (por cierto, si eres un fan te recomendamos un tour del estadio Johan Cruijff). Las zonas de animación se concentran en diferentes puntos de la ciudad, como la Leidseplein, donde está la discoteca Chicago Social Club y la sala de conciertos Melkweg. En Rembrandtplein y alrededores, sobre todo en la calle Reguliersdwarsstraat, se concentran los locales de onda LGBTQ+, como el karaoke Duke of Tokyo, el club Taboo, o el Dragshow De Lellebel, uno de los pocos lugares de Ámsterdam con drag-queens. Pero nada supera la leyenda del Barrio rojo de Ámsterdam, De Wallen, que es además una de las zonas más antiguas de la ciudad. El club Bon Ton ofrece una experiencia educativa muy iluminadora (y divertida, por supuesto), y es una buena introducción a la historia de este distrito donde la prostitución está fiscalizada y sucede a la sombra de la iglesia más vieja de la ciudad, la Oude Kerk (siglo XIII). Por otro lado, Amsterdam Noord, cruzando el IJ, ha despertado el interés de una población joven y creativa; es el barrio hip donde se abren restaurantes, cafés, bares con cerveza artesanal, estudios y galerías de arte. Ven por la tarde a sentir el ambiente en uno de los lugares que hay a la orilla del agua y los muelles. En Ámsterdam Noord se ubica el EYE Filmmuseum, donde además de su educativa colección de objetos (cámaras y otra maquinaria relacionada con la filmación desde sus inicios), siempre hay algo interesante que ver en su cartelera. También aquí está la torre A’DAM, con un mirador al aire libre, y (solo para personas sin vértigo) un columpio al borde de la barandilla, para columpiarte sobre el vacío y con las mejores vistas de Ámsterdam desde las alturas. Más cosas que hacer en Ámsterdam en marzo Un festival de cine LGBTQ+ El Roze Filmdagen (literalmente, “días de cine rosa”) es uno de los festivales de cine LGBQ+ más reconocidos a nivel internacional. Empezaron como un pequeño festival local, pero en los últimos años se ha vuelto un evento en el que se proyectan más de 100 películas (largos, cortos, documentales) a lo largo de 10 días, por lo general durante la primera quincena del mes. Da lugar en el cine del Westerpark, una zona que se ha reciclado en las últimas décadas como un centro cultural y de entretenimiento al oeste de la ciudad. Un tour por la fábrica de cerveza Heineken La cerveza, junto con las papas fritas, los quesos, el kibbeling y los bitterballen con mostaza, es una obsesión en Ámsterdam. Nada mejor que la experiencia Heineken para descubrir todos los secretos de uno de los gigantes de la cerveza en el mundo, en la antigua fábrica donde se empezó a producir en 1864. Ubicada en el barrio De Pijp, puedes aprovechar la ocasión para darte una vuelta por el gran mercado callejero en la cercana calle Albert Cuyp. Museo del Tulipán Marzo todavía es un poco temprano para ver a los tulipanes florecidos, aunque si el invierno ha sido cálido, tal vez alcances a ver los primeros hacia finales de mes. Pero siempre es un buen momento para visitar el Museo del Tulipán (ubicado a poca distancia del Museo de Anne Frank). Descubre la relación de Holanda con esta planta oriental que provocó la primera burbuja financiera de la historia en el siglo XVII. En resumen... Prepárate para el clima imprevisible de Ámsterdam en marzo, y encuentra tu propia manera de descubrir esta inagotable ciudad. Con el Pase Todo Incluido de Go City, ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales de la ciudad, y podrás disfrutar de toda la flexibilidad que necesitas para improvisar y explorar a tu propio ritmo. Aunque la primavera en el hemisferio norte empieza oficialmente a finales de marzo, en Ámsterdam todavía falta un poco para sentir el final definitivo del invierno. La temperatura media ronda los 6°C, y las probabilidades de lluvia son bastante altas (¡bienvenido a Ámsterdam!). Pero no te desanimes: viajar en marzo a una de las ciudades más visitadas de Europa tiene grandes ventajas. La temporada baja presenta la ventaja de disfrutar de una ciudad sin masas de turistas por las calles, sin largas filas en las atracciones principales, y podrás encontrar grandes ofertas en vuelos y alojamiento. Además, aquí la gente sabe muy bien cómo combatir el frío y la lluvia: con un buen paraguas y un impermeable, no hay mal tiempo que se resista, y menos con muchos cafés, restaurantes, tiendas, museos, cines y teatros donde refugiarse. Empaca ropa de abrigo (o cómpratela allí), y ven a disfrutar de Ámsterdam en uno de sus momentos más tranquilos. ¡Y quién sabe, pero (con un poco de suerte) tal vez salgan unos días preciosos! Conoce la historia de Ámsterdam Una manera excelente de empezar tu viaje es visitar los museos y lugares que te harán entender la ciudad en su contexto histórico, y el Museo de Ámsterdam es un buen comienzo. Esta institución, alojada en un edificio que en su día fue un orfanato, guarda una gran colección de pinturas, documentos y objetos relacionados con el desarrollo urbano y económico de la ciudad. Muy cerca de este museo está el Begijnhof, un conjunto de casas e iglesias que incluye uno de los edificios de madera más antiguos que aún sobreviven en Ámsterdam, construido en 1528, además de un patio interior ajardinado trazado en la Edad Media y perfecto para tomarse un respiro de la ciudad. Otro episodio importante en la historia de Ámsterdam es la segunda guerra mundial, que dejó un rastro imborrable en la ciudad. Testigo de ello es una de las atracciones más populares de Ámsterdam, el Museo-Casa de Anne Frank, ubicado en el edificio donde la familia Frank se mantuvo escondida durante dos años, y donde esta extraordinaria niña escribió su diario. Entrar al anexo por la puerta escondida tras la biblioteca es una experiencia impactante. El Museo de la Resistencia es otro lugar imprescindible para los aficionados a esta triste fase de la historia europea. Pero la historia de la comunidad judía de Ámsterdam se remonta a la época medieval tardía, cuando muchos judíos fueron expulsados de otros países como la recién formada España o Portugal y llegaron aquí, aportando sus saberes y costumbres. Te recomendamos hacer un tour guiado del barrio judío para empaparte de la larga e interesante historia de los judíos de Ámsterdam, una ciudad que tanto debe al espíritu emprendedor de esta comunidad. Ya que estás aquí, puedes pasar un buen rato recorriendo el rastro o mercado de pulgas de Waterlooplein, donde encuentras de todo: antigüedades, bisutería, ropa nueva y de segunda mano, souvenirs, y por supuesto, bicicletas. Las noches locas de Ámsterdam Tal vez el único inconveniente es que las noches de Ámsterdam en marzo pasan demasiado rápido. La vida nocturna aquí es legendaria, tanto como sus canales, sus museos y el club de futbol Ajax (por cierto, si eres un fan te recomendamos un tour del estadio Johan Cruijff). Las zonas de animación se concentran en diferentes puntos de la ciudad, como la Leidseplein, donde está la discoteca Chicago Social Club y la sala de conciertos Melkweg. En Rembrandtplein y alrededores, sobre todo en la calle Reguliersdwarsstraat, se concentran los locales de onda LGBTQ+, como el karaoke Duke of Tokyo, el club Taboo, o el Dragshow De Lellebel, uno de los pocos lugares de Ámsterdam con drag-queens. Pero nada supera la leyenda del Barrio rojo de Ámsterdam, De Wallen, que es además una de las zonas más antiguas de la ciudad. El club Bon Ton ofrece una experiencia educativa muy iluminadora (y divertida, por supuesto), y es una buena introducción a la historia de este distrito donde la prostitución está fiscalizada y sucede a la sombra de la iglesia más vieja de la ciudad, la Oude Kerk (siglo XIII). Por otro lado, Amsterdam Noord, cruzando el IJ, ha despertado el interés de una población joven y creativa; es el barrio hip donde se abren restaurantes, cafés, bares con cerveza artesanal, estudios y galerías de arte. Ven por la tarde a sentir el ambiente en uno de los lugares que hay a la orilla del agua y los muelles. En Ámsterdam Noord se ubica el EYE Filmmuseum, donde además de su educativa colección de objetos (cámaras y otra maquinaria relacionada con la filmación desde sus inicios), siempre hay algo interesante que ver en su cartelera. También aquí está la torre A’DAM, con un mirador al aire libre, y (solo para personas sin vértigo) un columpio al borde de la barandilla, para columpiarte sobre el vacío y con las mejores vistas de Ámsterdam desde las alturas. Más cosas que hacer en Ámsterdam en marzo Un festival de cine LGBTQ+ El Roze Filmdagen (literalmente, “días de cine rosa”) es uno de los festivales de cine LGBQ+ más reconocidos a nivel internacional. Empezaron como un pequeño festival local, pero en los últimos años se ha vuelto un evento en el que se proyectan más de 100 películas (largos, cortos, documentales) a lo largo de 10 días, por lo general durante la primera quincena del mes. Da lugar en el cine del Westerpark, una zona que se ha reciclado en las últimas décadas como un centro cultural y de entretenimiento al oeste de la ciudad. Un tour por la fábrica de cerveza Heineken La cerveza, junto con las papas fritas, los quesos, el kibbeling y los bitterballen con mostaza, es una obsesión en Ámsterdam. Nada mejor que la experiencia Heineken para descubrir todos los secretos de uno de los gigantes de la cerveza en el mundo, en la antigua fábrica donde se empezó a producir en 1864. Ubicada en el barrio De Pijp, puedes aprovechar la ocasión para darte una vuelta por el gran mercado callejero en la cercana calle Albert Cuyp. Museo del Tulipán Marzo todavía es un poco temprano para ver a los tulipanes florecidos, aunque si el invierno ha sido cálido, tal vez alcances a ver los primeros hacia finales de mes. Pero siempre es un buen momento para visitar el Museo del Tulipán (ubicado a poca distancia del Museo de Anne Frank). Descubre la relación de Holanda con esta planta oriental que provocó la primera burbuja financiera de la historia en el siglo XVII. En resumen... Prepárate para el clima imprevisible de Ámsterdam en marzo, y encuentra tu propia manera de descubrir esta inagotable ciudad. Con el Pase Todo Incluido de Go City, ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales de la ciudad, y podrás disfrutar de toda la flexibilidad que necesitas para improvisar y explorar a tu propio ritmo. Aunque la primavera en el hemisferio norte empieza oficialmente a finales de marzo, en Ámsterdam todavía falta un poco para sentir el final definitivo del invierno. La temperatura media ronda los 6°C, y las probabilidades de lluvia son bastante altas (¡bienvenido a Ámsterdam!). Pero no te desanimes: viajar en marzo a una de las ciudades más visitadas de Europa tiene grandes ventajas. La temporada baja presenta la ventaja de disfrutar de una ciudad sin masas de turistas por las calles, sin largas filas en las atracciones principales, y podrás encontrar grandes ofertas en vuelos y alojamiento. Además, aquí la gente sabe muy bien cómo combatir el frío y la lluvia: con un buen paraguas y un impermeable, no hay mal tiempo que se resista, y menos con muchos cafés, restaurantes, tiendas, museos, cines y teatros donde refugiarse. Empaca ropa de abrigo (o cómpratela allí), y ven a disfrutar de Ámsterdam en uno de sus momentos más tranquilos. ¡Y quién sabe, pero (con un poco de suerte) tal vez salgan unos días preciosos! Conoce la historia de Ámsterdam Una manera excelente de empezar tu viaje es visitar los museos y lugares que te harán entender la ciudad en su contexto histórico, y el Museo de Ámsterdam es un buen comienzo. Esta institución, alojada en un edificio que en su día fue un orfanato, guarda una gran colección de pinturas, documentos y objetos relacionados con el desarrollo urbano y económico de la ciudad. Muy cerca de este museo está el Begijnhof, un conjunto de casas e iglesias que incluye uno de los edificios de madera más antiguos que aún sobreviven en Ámsterdam, construido en 1528, además de un patio interior ajardinado trazado en la Edad Media y perfecto para tomarse un respiro de la ciudad. Otro episodio importante en la historia de Ámsterdam es la segunda guerra mundial, que dejó un rastro imborrable en la ciudad. Testigo de ello es una de las atracciones más populares de Ámsterdam, el Museo-Casa de Anne Frank, ubicado en el edificio donde la familia Frank se mantuvo escondida durante dos años, y donde esta extraordinaria niña escribió su diario. Entrar al anexo por la puerta escondida tras la biblioteca es una experiencia impactante. El Museo de la Resistencia es otro lugar imprescindible para los aficionados a esta triste fase de la historia europea. Pero la historia de la comunidad judía de Ámsterdam se remonta a la época medieval tardía, cuando muchos judíos fueron expulsados de otros países como la recién formada España o Portugal y llegaron aquí, aportando sus saberes y costumbres. Te recomendamos hacer un tour guiado del barrio judío para empaparte de la larga e interesante historia de los judíos de Ámsterdam, una ciudad que tanto debe al espíritu emprendedor de esta comunidad. Ya que estás aquí, puedes pasar un buen rato recorriendo el rastro o mercado de pulgas de Waterlooplein, donde encuentras de todo: antigüedades, bisutería, ropa nueva y de segunda mano, souvenirs, y por supuesto, bicicletas. Las noches locas de Ámsterdam Tal vez el único inconveniente es que las noches de Ámsterdam en marzo pasan demasiado rápido. La vida nocturna aquí es legendaria, tanto como sus canales, sus museos y el club de futbol Ajax (por cierto, si eres un fan te recomendamos un tour del estadio Johan Cruijff). Las zonas de animación se concentran en diferentes puntos de la ciudad, como la Leidseplein, donde está la discoteca Chicago Social Club y la sala de conciertos Melkweg. En Rembrandtplein y alrededores, sobre todo en la calle Reguliersdwarsstraat, se concentran los locales de onda LGBTQ+, como el karaoke Duke of Tokyo, el club Taboo, o el Dragshow De Lellebel, uno de los pocos lugares de Ámsterdam con drag-queens. Pero nada supera la leyenda del Barrio rojo de Ámsterdam, De Wallen, que es además una de las zonas más antiguas de la ciudad. El club Bon Ton ofrece una experiencia educativa muy iluminadora (y divertida, por supuesto), y es una buena introducción a la historia de este distrito donde la prostitución está fiscalizada y sucede a la sombra de la iglesia más vieja de la ciudad, la Oude Kerk (siglo XIII). Por otro lado, Amsterdam Noord, cruzando el IJ, ha despertado el interés de una población joven y creativa; es el barrio hip donde se abren restaurantes, cafés, bares con cerveza artesanal, estudios y galerías de arte. Ven por la tarde a sentir el ambiente en uno de los lugares que hay a la orilla del agua y los muelles. En Ámsterdam Noord se ubica el EYE Filmmuseum, donde además de su educativa colección de objetos (cámaras y otra maquinaria relacionada con la filmación desde sus inicios), siempre hay algo interesante que ver en su cartelera. También aquí está la torre A’DAM, con un mirador al aire libre, y (solo para personas sin vértigo) un columpio al borde de la barandilla, para columpiarte sobre el vacío y con las mejores vistas de Ámsterdam desde las alturas. Más cosas que hacer en Ámsterdam en marzo Un festival de cine LGBTQ+ El Roze Filmdagen (literalmente, “días de cine rosa”) es uno de los festivales de cine LGBQ+ más reconocidos a nivel internacional. Empezaron como un pequeño festival local, pero en los últimos años se ha vuelto un evento en el que se proyectan más de 100 películas (largos, cortos, documentales) a lo largo de 10 días, por lo general durante la primera quincena del mes. Da lugar en el cine del Westerpark, una zona que se ha reciclado en las últimas décadas como un centro cultural y de entretenimiento al oeste de la ciudad. Un tour por la fábrica de cerveza Heineken La cerveza, junto con las papas fritas, los quesos, el kibbeling y los bitterballen con mostaza, es una obsesión en Ámsterdam. Nada mejor que la experiencia Heineken para descubrir todos los secretos de uno de los gigantes de la cerveza en el mundo, en la antigua fábrica donde se empezó a producir en 1864. Ubicada en el barrio De Pijp, puedes aprovechar la ocasión para darte una vuelta por el gran mercado callejero en la cercana calle Albert Cuyp. Museo del Tulipán Marzo todavía es un poco temprano para ver a los tulipanes florecidos, aunque si el invierno ha sido cálido, tal vez alcances a ver los primeros hacia finales de mes. Pero siempre es un buen momento para visitar el Museo del Tulipán (ubicado a poca distancia del Museo de Anne Frank). Descubre la relación de Holanda con esta planta oriental que provocó la primera burbuja financiera de la historia en el siglo XVII. En resumen... Prepárate para el clima imprevisible de Ámsterdam en marzo, y encuentra tu propia manera de descubrir esta inagotable ciudad. Con el Pase Todo Incluido de Go City, ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales de la ciudad, y podrás disfrutar de toda la flexibilidad que necesitas para improvisar y explorar a tu propio ritmo. Aunque la primavera en el hemisferio norte empieza oficialmente a finales de marzo, en Ámsterdam todavía falta un poco para sentir el final definitivo del invierno. La temperatura media ronda los 6°C, y las probabilidades de lluvia son bastante altas (¡bienvenido a Ámsterdam!). Pero no te desanimes: viajar en marzo a una de las ciudades más visitadas de Europa tiene grandes ventajas. La temporada baja presenta la ventaja de disfrutar de una ciudad sin masas de turistas por las calles, sin largas filas en las atracciones principales, y podrás encontrar grandes ofertas en vuelos y alojamiento. Además, aquí la gente sabe muy bien cómo combatir el frío y la lluvia: con un buen paraguas y un impermeable, no hay mal tiempo que se resista, y menos con muchos cafés, restaurantes, tiendas, museos, cines y teatros donde refugiarse. Empaca ropa de abrigo (o cómpratela allí), y ven a disfrutar de Ámsterdam en uno de sus momentos más tranquilos. ¡Y quién sabe, pero (con un poco de suerte) tal vez salgan unos días preciosos! Conoce la historia de Ámsterdam Una manera excelente de empezar tu viaje es visitar los museos y lugares que te harán entender la ciudad en su contexto histórico, y el Museo de Ámsterdam es un buen comienzo. Esta institución, alojada en un edificio que en su día fue un orfanato, guarda una gran colección de pinturas, documentos y objetos relacionados con el desarrollo urbano y económico de la ciudad. Muy cerca de este museo está el Begijnhof, un conjunto de casas e iglesias que incluye uno de los edificios de madera más antiguos que aún sobreviven en Ámsterdam, construido en 1528, además de un patio interior ajardinado trazado en la Edad Media y perfecto para tomarse un respiro de la ciudad. Otro episodio importante en la historia de Ámsterdam es la segunda guerra mundial, que dejó un rastro imborrable en la ciudad. Testigo de ello es una de las atracciones más populares de Ámsterdam, el Museo-Casa de Anne Frank, ubicado en el edificio donde la familia Frank se mantuvo escondida durante dos años, y donde esta extraordinaria niña escribió su diario. Entrar al anexo por la puerta escondida tras la biblioteca es una experiencia impactante. El Museo de la Resistencia es otro lugar imprescindible para los aficionados a esta triste fase de la historia europea. Pero la historia de la comunidad judía de Ámsterdam se remonta a la época medieval tardía, cuando muchos judíos fueron expulsados de otros países como la recién formada España o Portugal y llegaron aquí, aportando sus saberes y costumbres. Te recomendamos hacer un tour guiado del barrio judío para empaparte de la larga e interesante historia de los judíos de Ámsterdam, una ciudad que tanto debe al espíritu emprendedor de esta comunidad. Ya que estás aquí, puedes pasar un buen rato recorriendo el rastro o mercado de pulgas de Waterlooplein, donde encuentras de todo: antigüedades, bisutería, ropa nueva y de segunda mano, souvenirs, y por supuesto, bicicletas. Las noches locas de Ámsterdam Tal vez el único inconveniente es que las noches de Ámsterdam en marzo pasan demasiado rápido. La vida nocturna aquí es legendaria, tanto como sus canales, sus museos y el club de futbol Ajax (por cierto, si eres un fan te recomendamos un tour del estadio Johan Cruijff). Las zonas de animación se concentran en diferentes puntos de la ciudad, como la Leidseplein, donde está la discoteca Chicago Social Club y la sala de conciertos Melkweg. En Rembrandtplein y alrededores, sobre todo en la calle Reguliersdwarsstraat, se concentran los locales de onda LGBTQ+, como el karaoke Duke of Tokyo, el club Taboo, o el Dragshow De Lellebel, uno de los pocos lugares de Ámsterdam con drag-queens. Pero nada supera la leyenda del Barrio rojo de Ámsterdam, De Wallen, que es además una de las zonas más antiguas de la ciudad. El club Bon Ton ofrece una experiencia educativa muy iluminadora (y divertida, por supuesto), y es una buena introducción a la historia de este distrito donde la prostitución está fiscalizada y sucede a la sombra de la iglesia más vieja de la ciudad, la Oude Kerk (siglo XIII). Por otro lado, Amsterdam Noord, cruzando el IJ, ha despertado el interés de una población joven y creativa; es el barrio hip donde se abren restaurantes, cafés, bares con cerveza artesanal, estudios y galerías de arte. Ven por la tarde a sentir el ambiente en uno de los lugares que hay a la orilla del agua y los muelles. En Ámsterdam Noord se ubica el EYE Filmmuseum, donde además de su educativa colección de objetos (cámaras y otra maquinaria relacionada con la filmación desde sus inicios), siempre hay algo interesante que ver en su cartelera. También aquí está la torre A’DAM, con un mirador al aire libre, y (solo para personas sin vértigo) un columpio al borde de la barandilla, para columpiarte sobre el vacío y con las mejores vistas de Ámsterdam desde las alturas. Más cosas que hacer en Ámsterdam en marzo Un festival de cine LGBTQ+ El Roze Filmdagen (literalmente, “días de cine rosa”) es uno de los festivales de cine LGBQ+ más reconocidos a nivel internacional. Empezaron como un pequeño festival local, pero en los últimos años se ha vuelto un evento en el que se proyectan más de 100 películas (largos, cortos, documentales) a lo largo de 10 días, por lo general durante la primera quincena del mes. Da lugar en el cine del Westerpark, una zona que se ha reciclado en las últimas décadas como un centro cultural y de entretenimiento al oeste de la ciudad. Un tour por la fábrica de cerveza Heineken La cerveza, junto con las papas fritas, los quesos, el kibbeling y los bitterballen con mostaza, es una obsesión en Ámsterdam. Nada mejor que la experiencia Heineken para descubrir todos los secretos de uno de los gigantes de la cerveza en el mundo, en la antigua fábrica donde se empezó a producir en 1864. Ubicada en el barrio De Pijp, puedes aprovechar la ocasión para darte una vuelta por el gran mercado callejero en la cercana calle Albert Cuyp. Museo del Tulipán Marzo todavía es un poco temprano para ver a los tulipanes florecidos, aunque si el invierno ha sido cálido, tal vez alcances a ver los primeros hacia finales de mes. Pero siempre es un buen momento para visitar el Museo del Tulipán (ubicado a poca distancia del Museo de Anne Frank). Descubre la relación de Holanda con esta planta oriental que provocó la primera burbuja financiera de la historia en el siglo XVII. En resumen... Prepárate para el clima imprevisible de Ámsterdam en marzo, y encuentra tu propia manera de descubrir esta inagotable ciudad. Con el Pase Todo Incluido de Go City, ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales de la ciudad, y podrás disfrutar de toda la flexibilidad que necesitas para improvisar y explorar a tu propio ritmo. Aunque la primavera en el hemisferio norte empieza oficialmente a finales de marzo, en Ámsterdam todavía falta un poco para sentir el final definitivo del invierno. La temperatura media ronda los 6°C, y las probabilidades de lluvia son bastante altas (¡bienvenido a Ámsterdam!). Pero no te desanimes: viajar en marzo a una de las ciudades más visitadas de Europa tiene grandes ventajas. La temporada baja presenta la ventaja de disfrutar de una ciudad sin masas de turistas por las calles, sin largas filas en las atracciones principales, y podrás encontrar grandes ofertas en vuelos y alojamiento. Además, aquí la gente sabe muy bien cómo combatir el frío y la lluvia: con un buen paraguas y un impermeable, no hay mal tiempo que se resista, y menos con muchos cafés, restaurantes, tiendas, museos, cines y teatros donde refugiarse. Empaca ropa de abrigo (o cómpratela allí), y ven a disfrutar de Ámsterdam en uno de sus momentos más tranquilos. ¡Y quién sabe, pero (con un poco de suerte) tal vez salgan unos días preciosos! Conoce la historia de Ámsterdam Una manera excelente de empezar tu viaje es visitar los museos y lugares que te harán entender la ciudad en su contexto histórico, y el Museo de Ámsterdam es un buen comienzo. Esta institución, alojada en un edificio que en su día fue un orfanato, guarda una gran colección de pinturas, documentos y objetos relacionados con el desarrollo urbano y económico de la ciudad. Muy cerca de este museo está el Begijnhof, un conjunto de casas e iglesias que incluye uno de los edificios de madera más antiguos que aún sobreviven en Ámsterdam, construido en 1528, además de un patio interior ajardinado trazado en la Edad Media y perfecto para tomarse un respiro de la ciudad. Otro episodio importante en la historia de Ámsterdam es la segunda guerra mundial, que dejó un rastro imborrable en la ciudad. Testigo de ello es una de las atracciones más populares de Ámsterdam, el Museo-Casa de Anne Frank, ubicado en el edificio donde la familia Frank se mantuvo escondida durante dos años, y donde esta extraordinaria niña escribió su diario. Entrar al anexo por la puerta escondida tras la biblioteca es una experiencia impactante. El Museo de la Resistencia es otro lugar imprescindible para los aficionados a esta triste fase de la historia europea. Pero la historia de la comunidad judía de Ámsterdam se remonta a la época medieval tardía, cuando muchos judíos fueron expulsados de otros países como la recién formada España o Portugal y llegaron aquí, aportando sus saberes y costumbres. Te recomendamos hacer un tour guiado del barrio judío para empaparte de la larga e interesante historia de los judíos de Ámsterdam, una ciudad que tanto debe al espíritu emprendedor de esta comunidad. Ya que estás aquí, puedes pasar un buen rato recorriendo el rastro o mercado de pulgas de Waterlooplein, donde encuentras de todo: antigüedades, bisutería, ropa nueva y de segunda mano, souvenirs, y por supuesto, bicicletas. Las noches locas de Ámsterdam Tal vez el único inconveniente es que las noches de Ámsterdam en marzo pasan demasiado rápido. La vida nocturna aquí es legendaria, tanto como sus canales, sus museos y el club de futbol Ajax (por cierto, si eres un fan te recomendamos un tour del estadio Johan Cruijff). Las zonas de animación se concentran en diferentes puntos de la ciudad, como la Leidseplein, donde está la discoteca Chicago Social Club y la sala de conciertos Melkweg. En Rembrandtplein y alrededores, sobre todo en la calle Reguliersdwarsstraat, se concentran los locales de onda LGBTQ+, como el karaoke Duke of Tokyo, el club Taboo, o el Dragshow De Lellebel, uno de los pocos lugares de Ámsterdam con drag-queens. Pero nada supera la leyenda del Barrio rojo de Ámsterdam, De Wallen, que es además una de las zonas más antiguas de la ciudad. El club Bon Ton ofrece una experiencia educativa muy iluminadora (y divertida, por supuesto), y es una buena introducción a la historia de este distrito donde la prostitución está fiscalizada y sucede a la sombra de la iglesia más vieja de la ciudad, la Oude Kerk (siglo XIII). Por otro lado, Amsterdam Noord, cruzando el IJ, ha despertado el interés de una población joven y creativa; es el barrio hip donde se abren restaurantes, cafés, bares con cerveza artesanal, estudios y galerías de arte. Ven por la tarde a sentir el ambiente en uno de los lugares que hay a la orilla del agua y los muelles. En Ámsterdam Noord se ubica el EYE Filmmuseum, donde además de su educativa colección de objetos (cámaras y otra maquinaria relacionada con la filmación desde sus inicios), siempre hay algo interesante que ver en su cartelera. También aquí está la torre A’DAM, con un mirador al aire libre, y (solo para personas sin vértigo) un columpio al borde de la barandilla, para columpiarte sobre el vacío y con las mejores vistas de Ámsterdam desde las alturas. Más cosas que hacer en Ámsterdam en marzo Un festival de cine LGBTQ+ El Roze Filmdagen (literalmente, “días de cine rosa”) es uno de los festivales de cine LGBQ+ más reconocidos a nivel internacional. Empezaron como un pequeño festival local, pero en los últimos años se ha vuelto un evento en el que se proyectan más de 100 películas (largos, cortos, documentales) a lo largo de 10 días, por lo general durante la primera quincena del mes. Da lugar en el cine del Westerpark, una zona que se ha reciclado en las últimas décadas como un centro cultural y de entretenimiento al oeste de la ciudad. Un tour por la fábrica de cerveza Heineken La cerveza, junto con las papas fritas, los quesos, el kibbeling y los bitterballen con mostaza, es una obsesión en Ámsterdam. Nada mejor que la experiencia Heineken para descubrir todos los secretos de uno de los gigantes de la cerveza en el mundo, en la antigua fábrica donde se empezó a producir en 1864. Ubicada en el barrio De Pijp, puedes aprovechar la ocasión para darte una vuelta por el gran mercado callejero en la cercana calle Albert Cuyp. Museo del Tulipán Marzo todavía es un poco temprano para ver a los tulipanes florecidos, aunque si el invierno ha sido cálido, tal vez alcances a ver los primeros hacia finales de mes. Pero siempre es un buen momento para visitar el Museo del Tulipán (ubicado a poca distancia del Museo de Anne Frank). Descubre la relación de Holanda con esta planta oriental que provocó la primera burbuja financiera de la historia en el siglo XVII. En resumen... Prepárate para el clima imprevisible de Ámsterdam en marzo, y encuentra tu propia manera de descubrir esta inagotable ciudad. Con el Pase Todo Incluido de Go City, ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales de la ciudad, y podrás disfrutar de toda la flexibilidad que necesitas para improvisar y explorar a tu propio ritmo. Aunque la primavera en el hemisferio norte empieza oficialmente a finales de marzo, en Ámsterdam todavía falta un poco para sentir el final definitivo del invierno. La temperatura media ronda los 6°C, y las probabilidades de lluvia son bastante altas (¡bienvenido a Ámsterdam!). Pero no te desanimes: viajar en marzo a una de las ciudades más visitadas de Europa tiene grandes ventajas. La temporada baja presenta la ventaja de disfrutar de una ciudad sin masas de turistas por las calles, sin largas filas en las atracciones principales, y podrás encontrar grandes ofertas en vuelos y alojamiento. Además, aquí la gente sabe muy bien cómo combatir el frío y la lluvia: con un buen paraguas y un impermeable, no hay mal tiempo que se resista, y menos con muchos cafés, restaurantes, tiendas, museos, cines y teatros donde refugiarse. Empaca ropa de abrigo (o cómpratela allí), y ven a disfrutar de Ámsterdam en uno de sus momentos más tranquilos. ¡Y quién sabe, pero (con un poco de suerte) tal vez salgan unos días preciosos! Conoce la historia de Ámsterdam Una manera excelente de empezar tu viaje es visitar los museos y lugares que te harán entender la ciudad en su contexto histórico, y el Museo de Ámsterdam es un buen comienzo. Esta institución, alojada en un edificio que en su día fue un orfanato, guarda una gran colección de pinturas, documentos y objetos relacionados con el desarrollo urbano y económico de la ciudad. Muy cerca de este museo está el Begijnhof, un conjunto de casas e iglesias que incluye uno de los edificios de madera más antiguos que aún sobreviven en Ámsterdam, construido en 1528, además de un patio interior ajardinado trazado en la Edad Media y perfecto para tomarse un respiro de la ciudad. Otro episodio importante en la historia de Ámsterdam es la segunda guerra mundial, que dejó un rastro imborrable en la ciudad. Testigo de ello es una de las atracciones más populares de Ámsterdam, el Museo-Casa de Anne Frank, ubicado en el edificio donde la familia Frank se mantuvo escondida durante dos años, y donde esta extraordinaria niña escribió su diario. Entrar al anexo por la puerta escondida tras la biblioteca es una experiencia impactante. El Museo de la Resistencia es otro lugar imprescindible para los aficionados a esta triste fase de la historia europea. Pero la historia de la comunidad judía de Ámsterdam se remonta a la época medieval tardía, cuando muchos judíos fueron expulsados de otros países como la recién formada España o Portugal y llegaron aquí, aportando sus saberes y costumbres. Te recomendamos hacer un tour guiado del barrio judío para empaparte de la larga e interesante historia de los judíos de Ámsterdam, una ciudad que tanto debe al espíritu emprendedor de esta comunidad. Ya que estás aquí, puedes pasar un buen rato recorriendo el rastro o mercado de pulgas de Waterlooplein, donde encuentras de todo: antigüedades, bisutería, ropa nueva y de segunda mano, souvenirs, y por supuesto, bicicletas. Las noches locas de Ámsterdam Tal vez el único inconveniente es que las noches de Ámsterdam en marzo pasan demasiado rápido. La vida nocturna aquí es legendaria, tanto como sus canales, sus museos y el club de futbol Ajax (por cierto, si eres un fan te recomendamos un tour del estadio Johan Cruijff). Las zonas de animación se concentran en diferentes puntos de la ciudad, como la Leidseplein, donde está la discoteca Chicago Social Club y la sala de conciertos Melkweg. En Rembrandtplein y alrededores, sobre todo en la calle Reguliersdwarsstraat, se concentran los locales de onda LGBTQ+, como el karaoke Duke of Tokyo, el club Taboo, o el Dragshow De Lellebel, uno de los pocos lugares de Ámsterdam con drag-queens. Pero nada supera la leyenda del Barrio rojo de Ámsterdam, De Wallen, que es además una de las zonas más antiguas de la ciudad. El club Bon Ton ofrece una experiencia educativa muy iluminadora (y divertida, por supuesto), y es una buena introducción a la historia de este distrito donde la prostitución está fiscalizada y sucede a la sombra de la iglesia más vieja de la ciudad, la Oude Kerk (siglo XIII). Por otro lado, Amsterdam Noord, cruzando el IJ, ha despertado el interés de una población joven y creativa; es el barrio hip donde se abren restaurantes, cafés, bares con cerveza artesanal, estudios y galerías de arte. Ven por la tarde a sentir el ambiente en uno de los lugares que hay a la orilla del agua y los muelles. En Ámsterdam Noord se ubica el EYE Filmmuseum, donde además de su educativa colección de objetos (cámaras y otra maquinaria relacionada con la filmación desde sus inicios), siempre hay algo interesante que ver en su cartelera. También aquí está la torre A’DAM, con un mirador al aire libre, y (solo para personas sin vértigo) un columpio al borde de la barandilla, para columpiarte sobre el vacío y con las mejores vistas de Ámsterdam desde las alturas. Más cosas que hacer en Ámsterdam en marzo Un festival de cine LGBTQ+ El Roze Filmdagen (literalmente, “días de cine rosa”) es uno de los festivales de cine LGBQ+ más reconocidos a nivel internacional. Empezaron como un pequeño festival local, pero en los últimos años se ha vuelto un evento en el que se proyectan más de 100 películas (largos, cortos, documentales) a lo largo de 10 días, por lo general durante la primera quincena del mes. Da lugar en el cine del Westerpark, una zona que se ha reciclado en las últimas décadas como un centro cultural y de entretenimiento al oeste de la ciudad. Un tour por la fábrica de cerveza Heineken La cerveza, junto con las papas fritas, los quesos, el kibbeling y los bitterballen con mostaza, es una obsesión en Ámsterdam. Nada mejor que la experiencia Heineken para descubrir todos los secretos de uno de los gigantes de la cerveza en el mundo, en la antigua fábrica donde se empezó a producir en 1864. Ubicada en el barrio De Pijp, puedes aprovechar la ocasión para darte una vuelta por el gran mercado callejero en la cercana calle Albert Cuyp. Museo del Tulipán Marzo todavía es un poco temprano para ver a los tulipanes florecidos, aunque si el invierno ha sido cálido, tal vez alcances a ver los primeros hacia finales de mes. Pero siempre es un buen momento para visitar el Museo del Tulipán (ubicado a poca distancia del Museo de Anne Frank). Descubre la relación de Holanda con esta planta oriental que provocó la primera burbuja financiera de la historia en el siglo XVII. En resumen... Prepárate para el clima imprevisible de Ámsterdam en marzo, y encuentra tu propia manera de descubrir esta inagotable ciudad. Con el Pase Todo Incluido de Go City, ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales de la ciudad, y podrás disfrutar de toda la flexibilidad que necesitas para improvisar y explorar a tu propio ritmo. Aunque la primavera en el hemisferio norte empieza oficialmente a finales de marzo, en Ámsterdam todavía falta un poco para sentir el final definitivo del invierno. La temperatura media ronda los 6°C, y las probabilidades de lluvia son bastante altas (¡bienvenido a Ámsterdam!). Pero no te desanimes: viajar en marzo a una de las ciudades más visitadas de Europa tiene grandes ventajas. La temporada baja presenta la ventaja de disfrutar de una ciudad sin masas de turistas por las calles, sin largas filas en las atracciones principales, y podrás encontrar grandes ofertas en vuelos y alojamiento. Además, aquí la gente sabe muy bien cómo combatir el frío y la lluvia: con un buen paraguas y un impermeable, no hay mal tiempo que se resista, y menos con muchos cafés, restaurantes, tiendas, museos, cines y teatros donde refugiarse. Empaca ropa de abrigo (o cómpratela allí), y ven a disfrutar de Ámsterdam en uno de sus momentos más tranquilos. ¡Y quién sabe, pero (con un poco de suerte) tal vez salgan unos días preciosos! Conoce la historia de Ámsterdam Una manera excelente de empezar tu viaje es visitar los museos y lugares que te harán entender la ciudad en su contexto histórico, y el Museo de Ámsterdam es un buen comienzo. Esta institución, alojada en un edificio que en su día fue un orfanato, guarda una gran colección de pinturas, documentos y objetos relacionados con el desarrollo urbano y económico de la ciudad. Muy cerca de este museo está el Begijnhof, un conjunto de casas e iglesias que incluye uno de los edificios de madera más antiguos que aún sobreviven en Ámsterdam, construido en 1528, además de un patio interior ajardinado trazado en la Edad Media y perfecto para tomarse un respiro de la ciudad. Otro episodio importante en la historia de Ámsterdam es la segunda guerra mundial, que dejó un rastro imborrable en la ciudad. Testigo de ello es una de las atracciones más populares de Ámsterdam, el Museo-Casa de Anne Frank, ubicado en el edificio donde la familia Frank se mantuvo escondida durante dos años, y donde esta extraordinaria niña escribió su diario. Entrar al anexo por la puerta escondida tras la biblioteca es una experiencia impactante. El Museo de la Resistencia es otro lugar imprescindible para los aficionados a esta triste fase de la historia europea. Pero la historia de la comunidad judía de Ámsterdam se remonta a la época medieval tardía, cuando muchos judíos fueron expulsados de otros países como la recién formada España o Portugal y llegaron aquí, aportando sus saberes y costumbres. Te recomendamos hacer un tour guiado del barrio judío para empaparte de la larga e interesante historia de los judíos de Ámsterdam, una ciudad que tanto debe al espíritu emprendedor de esta comunidad. Ya que estás aquí, puedes pasar un buen rato recorriendo el rastro o mercado de pulgas de Waterlooplein, donde encuentras de todo: antigüedades, bisutería, ropa nueva y de segunda mano, souvenirs, y por supuesto, bicicletas. Las noches locas de Ámsterdam Tal vez el único inconveniente es que las noches de Ámsterdam en marzo pasan demasiado rápido. La vida nocturna aquí es legendaria, tanto como sus canales, sus museos y el club de futbol Ajax (por cierto, si eres un fan te recomendamos un tour del estadio Johan Cruijff). Las zonas de animación se concentran en diferentes puntos de la ciudad, como la Leidseplein, donde está la discoteca Chicago Social Club y la sala de conciertos Melkweg. En Rembrandtplein y alrededores, sobre todo en la calle Reguliersdwarsstraat, se concentran los locales de onda LGBTQ+, como el karaoke Duke of Tokyo, el club Taboo, o el Dragshow De Lellebel, uno de los pocos lugares de Ámsterdam con drag-queens. Pero nada supera la leyenda del Barrio rojo de Ámsterdam, De Wallen, que es además una de las zonas más antiguas de la ciudad. El club Bon Ton ofrece una experiencia educativa muy iluminadora (y divertida, por supuesto), y es una buena introducción a la historia de este distrito donde la prostitución está fiscalizada y sucede a la sombra de la iglesia más vieja de la ciudad, la Oude Kerk (siglo XIII). Por otro lado, Amsterdam Noord, cruzando el IJ, ha despertado el interés de una población joven y creativa; es el barrio hip donde se abren restaurantes, cafés, bares con cerveza artesanal, estudios y galerías de arte. Ven por la tarde a sentir el ambiente en uno de los lugares que hay a la orilla del agua y los muelles. En Ámsterdam Noord se ubica el EYE Filmmuseum, donde además de su educativa colección de objetos (cámaras y otra maquinaria relacionada con la filmación desde sus inicios), siempre hay algo interesante que ver en su cartelera. También aquí está la torre A’DAM, con un mirador al aire libre, y (solo para personas sin vértigo) un columpio al borde de la barandilla, para columpiarte sobre el vacío y con las mejores vistas de Ámsterdam desde las alturas. Más cosas que hacer en Ámsterdam en marzo Un festival de cine LGBTQ+ El Roze Filmdagen (literalmente, “días de cine rosa”) es uno de los festivales de cine LGBQ+ más reconocidos a nivel internacional. Empezaron como un pequeño festival local, pero en los últimos años se ha vuelto un evento en el que se proyectan más de 100 películas (largos, cortos, documentales) a lo largo de 10 días, por lo general durante la primera quincena del mes. Da lugar en el cine del Westerpark, una zona que se ha reciclado en las últimas décadas como un centro cultural y de entretenimiento al oeste de la ciudad. Un tour por la fábrica de cerveza Heineken La cerveza, junto con las papas fritas, los quesos, el kibbeling y los bitterballen con mostaza, es una obsesión en Ámsterdam. Nada mejor que la experiencia Heineken para descubrir todos los secretos de uno de los gigantes de la cerveza en el mundo, en la antigua fábrica donde se empezó a producir en 1864. Ubicada en el barrio De Pijp, puedes aprovechar la ocasión para darte una vuelta por el gran mercado callejero en la cercana calle Albert Cuyp. Museo del Tulipán Marzo todavía es un poco temprano para ver a los tulipanes florecidos, aunque si el invierno ha sido cálido, tal vez alcances a ver los primeros hacia finales de mes. Pero siempre es un buen momento para visitar el Museo del Tulipán (ubicado a poca distancia del Museo de Anne Frank). Descubre la relación de Holanda con esta planta oriental que provocó la primera burbuja financiera de la historia en el siglo XVII. En resumen... Prepárate para el clima imprevisible de Ámsterdam en marzo, y encuentra tu propia manera de descubrir esta inagotable ciudad. Con el Pase Todo Incluido de Go City, ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales de la ciudad, y podrás disfrutar de toda la flexibilidad que necesitas para improvisar y explorar a tu propio ritmo. Aunque la primavera en el hemisferio norte empieza oficialmente a finales de marzo, en Ámsterdam todavía falta un poco para sentir el final definitivo del invierno. La temperatura media ronda los 6°C, y las probabilidades de lluvia son bastante altas (¡bienvenido a Ámsterdam!). Pero no te desanimes: viajar en marzo a una de las ciudades más visitadas de Europa tiene grandes ventajas. La temporada baja presenta la ventaja de disfrutar de una ciudad sin masas de turistas por las calles, sin largas filas en las atracciones principales, y podrás encontrar grandes ofertas en vuelos y alojamiento. Además, aquí la gente sabe muy bien cómo combatir el frío y la lluvia: con un buen paraguas y un impermeable, no hay mal tiempo que se resista, y menos con muchos cafés, restaurantes, tiendas, museos, cines y teatros donde refugiarse. Empaca ropa de abrigo (o cómpratela allí), y ven a disfrutar de Ámsterdam en uno de sus momentos más tranquilos. ¡Y quién sabe, pero (con un poco de suerte) tal vez salgan unos días preciosos! Conoce la historia de Ámsterdam Una manera excelente de empezar tu viaje es visitar los museos y lugares que te harán entender la ciudad en su contexto histórico, y el Museo de Ámsterdam es un buen comienzo. Esta institución, alojada en un edificio que en su día fue un orfanato, guarda una gran colección de pinturas, documentos y objetos relacionados con el desarrollo urbano y económico de la ciudad. Muy cerca de este museo está el Begijnhof, un conjunto de casas e iglesias que incluye uno de los edificios de madera más antiguos que aún sobreviven en Ámsterdam, construido en 1528, además de un patio interior ajardinado trazado en la Edad Media y perfecto para tomarse un respiro de la ciudad. Otro episodio importante en la historia de Ámsterdam es la segunda guerra mundial, que dejó un rastro imborrable en la ciudad. Testigo de ello es una de las atracciones más populares de Ámsterdam, el Museo-Casa de Anne Frank, ubicado en el edificio donde la familia Frank se mantuvo escondida durante dos años, y donde esta extraordinaria niña escribió su diario. Entrar al anexo por la puerta escondida tras la biblioteca es una experiencia impactante. El Museo de la Resistencia es otro lugar imprescindible para los aficionados a esta triste fase de la historia europea. Pero la historia de la comunidad judía de Ámsterdam se remonta a la época medieval tardía, cuando muchos judíos fueron expulsados de otros países como la recién formada España o Portugal y llegaron aquí, aportando sus saberes y costumbres. Te recomendamos hacer un tour guiado del barrio judío para empaparte de la larga e interesante historia de los judíos de Ámsterdam, una ciudad que tanto debe al espíritu emprendedor de esta comunidad. Ya que estás aquí, puedes pasar un buen rato recorriendo el rastro o mercado de pulgas de Waterlooplein, donde encuentras de todo: antigüedades, bisutería, ropa nueva y de segunda mano, souvenirs, y por supuesto, bicicletas. Las noches locas de Ámsterdam Tal vez el único inconveniente es que las noches de Ámsterdam en marzo pasan demasiado rápido. La vida nocturna aquí es legendaria, tanto como sus canales, sus museos y el club de futbol Ajax (por cierto, si eres un fan te recomendamos un tour del estadio Johan Cruijff). Las zonas de animación se concentran en diferentes puntos de la ciudad, como la Leidseplein, donde está la discoteca Chicago Social Club y la sala de conciertos Melkweg. En Rembrandtplein y alrededores, sobre todo en la calle Reguliersdwarsstraat, se concentran los locales de onda LGBTQ+, como el karaoke Duke of Tokyo, el club Taboo, o el Dragshow De Lellebel, uno de los pocos lugares de Ámsterdam con drag-queens. Pero nada supera la leyenda del Barrio rojo de Ámsterdam, De Wallen, que es además una de las zonas más antiguas de la ciudad. El club Bon Ton ofrece una experiencia educativa muy iluminadora (y divertida, por supuesto), y es una buena introducción a la historia de este distrito donde la prostitución está fiscalizada y sucede a la sombra de la iglesia más vieja de la ciudad, la Oude Kerk (siglo XIII). Por otro lado, Amsterdam Noord, cruzando el IJ, ha despertado el interés de una población joven y creativa; es el barrio hip donde se abren restaurantes, cafés, bares con cerveza artesanal, estudios y galerías de arte. Ven por la tarde a sentir el ambiente en uno de los lugares que hay a la orilla del agua y los muelles. En Ámsterdam Noord se ubica el EYE Filmmuseum, donde además de su educativa colección de objetos (cámaras y otra maquinaria relacionada con la filmación desde sus inicios), siempre hay algo interesante que ver en su cartelera. También aquí está la torre A’DAM, con un mirador al aire libre, y (solo para personas sin vértigo) un columpio al borde de la barandilla, para columpiarte sobre el vacío y con las mejores vistas de Ámsterdam desde las alturas. Más cosas que hacer en Ámsterdam en marzo Un festival de cine LGBTQ+ El Roze Filmdagen (literalmente, “días de cine rosa”) es uno de los festivales de cine LGBQ+ más reconocidos a nivel internacional. Empezaron como un pequeño festival local, pero en los últimos años se ha vuelto un evento en el que se proyectan más de 100 películas (largos, cortos, documentales) a lo largo de 10 días, por lo general durante la primera quincena del mes. Da lugar en el cine del Westerpark, una zona que se ha reciclado en las últimas décadas como un centro cultural y de entretenimiento al oeste de la ciudad. Un tour por la fábrica de cerveza Heineken La cerveza, junto con las papas fritas, los quesos, el kibbeling y los bitterballen con mostaza, es una obsesión en Ámsterdam. Nada mejor que la experiencia Heineken para descubrir todos los secretos de uno de los gigantes de la cerveza en el mundo, en la antigua fábrica donde se empezó a producir en 1864. Ubicada en el barrio De Pijp, puedes aprovechar la ocasión para darte una vuelta por el gran mercado callejero en la cercana calle Albert Cuyp. Museo del Tulipán Marzo todavía es un poco temprano para ver a los tulipanes florecidos, aunque si el invierno ha sido cálido, tal vez alcances a ver los primeros hacia finales de mes. Pero siempre es un buen momento para visitar el Museo del Tulipán (ubicado a poca distancia del Museo de Anne Frank). Descubre la relación de Holanda con esta planta oriental que provocó la primera burbuja financiera de la historia en el siglo XVII. En resumen... Prepárate para el clima imprevisible de Ámsterdam en marzo, y encuentra tu propia manera de descubrir esta inagotable ciudad. Con el Pase Todo Incluido de Go City, ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales de la ciudad, y podrás disfrutar de toda la flexibilidad que necesitas para improvisar y explorar a tu propio ritmo. Aunque la primavera en el hemisferio norte empieza oficialmente a finales de marzo, en Ámsterdam todavía falta un poco para sentir el final definitivo del invierno. La temperatura media ronda los 6°C, y las probabilidades de lluvia son bastante altas (¡bienvenido a Ámsterdam!). Pero no te desanimes: viajar en marzo a una de las ciudades más visitadas de Europa tiene grandes ventajas. La temporada baja presenta la ventaja de disfrutar de una ciudad sin masas de turistas por las calles, sin largas filas en las atracciones principales, y podrás encontrar grandes ofertas en vuelos y alojamiento. Además, aquí la gente sabe muy bien cómo combatir el frío y la lluvia: con un buen paraguas y un impermeable, no hay mal tiempo que se resista, y menos con muchos cafés, restaurantes, tiendas, museos, cines y teatros donde refugiarse. Empaca ropa de abrigo (o cómpratela allí), y ven a disfrutar de Ámsterdam en uno de sus momentos más tranquilos. ¡Y quién sabe, pero (con un poco de suerte) tal vez salgan unos días preciosos! Conoce la historia de Ámsterdam Una manera excelente de empezar tu viaje es visitar los museos y lugares que te harán entender la ciudad en su contexto histórico, y el Museo de Ámsterdam es un buen comienzo. Esta institución, alojada en un edificio que en su día fue un orfanato, guarda una gran colección de pinturas, documentos y objetos relacionados con el desarrollo urbano y económico de la ciudad. Muy cerca de este museo está el Begijnhof, un conjunto de casas e iglesias que incluye uno de los edificios de madera más antiguos que aún sobreviven en Ámsterdam, construido en 1528, además de un patio interior ajardinado trazado en la Edad Media y perfecto para tomarse un respiro de la ciudad. Otro episodio importante en la historia de Ámsterdam es la segunda guerra mundial, que dejó un rastro imborrable en la ciudad. Testigo de ello es una de las atracciones más populares de Ámsterdam, el Museo-Casa de Anne Frank, ubicado en el edificio donde la familia Frank se mantuvo escondida durante dos años, y donde esta extraordinaria niña escribió su diario. Entrar al anexo por la puerta escondida tras la biblioteca es una experiencia impactante. El Museo de la Resistencia es otro lugar imprescindible para los aficionados a esta triste fase de la historia europea. Pero la historia de la comunidad judía de Ámsterdam se remonta a la época medieval tardía, cuando muchos judíos fueron expulsados de otros países como la recién formada España o Portugal y llegaron aquí, aportando sus saberes y costumbres. Te recomendamos hacer un tour guiado del barrio judío para empaparte de la larga e interesante historia de los judíos de Ámsterdam, una ciudad que tanto debe al espíritu emprendedor de esta comunidad. Ya que estás aquí, puedes pasar un buen rato recorriendo el rastro o mercado de pulgas de Waterlooplein, donde encuentras de todo: antigüedades, bisutería, ropa nueva y de segunda mano, souvenirs, y por supuesto, bicicletas. Las noches locas de Ámsterdam Tal vez el único inconveniente es que las noches de Ámsterdam en marzo pasan demasiado rápido. La vida nocturna aquí es legendaria, tanto como sus canales, sus museos y el club de futbol Ajax (por cierto, si eres un fan te recomendamos un tour del estadio Johan Cruijff). Las zonas de animación se concentran en diferentes puntos de la ciudad, como la Leidseplein, donde está la discoteca Chicago Social Club y la sala de conciertos Melkweg. En Rembrandtplein y alrededores, sobre todo en la calle Reguliersdwarsstraat, se concentran los locales de onda LGBTQ+, como el karaoke Duke of Tokyo, el club Taboo, o el Dragshow De Lellebel, uno de los pocos lugares de Ámsterdam con drag-queens. Pero nada supera la leyenda del Barrio rojo de Ámsterdam, De Wallen, que es además una de las zonas más antiguas de la ciudad. El club Bon Ton ofrece una experiencia educativa muy iluminadora (y divertida, por supuesto), y es una buena introducción a la historia de este distrito donde la prostitución está fiscalizada y sucede a la sombra de la iglesia más vieja de la ciudad, la Oude Kerk (siglo XIII). Por otro lado, Amsterdam Noord, cruzando el IJ, ha despertado el interés de una población joven y creativa; es el barrio hip donde se abren restaurantes, cafés, bares con cerveza artesanal, estudios y galerías de arte. Ven por la tarde a sentir el ambiente en uno de los lugares que hay a la orilla del agua y los muelles. En Ámsterdam Noord se ubica el EYE Filmmuseum, donde además de su educativa colección de objetos (cámaras y otra maquinaria relacionada con la filmación desde sus inicios), siempre hay algo interesante que ver en su cartelera. También aquí está la torre A’DAM, con un mirador al aire libre, y (solo para personas sin vértigo) un columpio al borde de la barandilla, para columpiarte sobre el vacío y con las mejores vistas de Ámsterdam desde las alturas. Más cosas que hacer en Ámsterdam en marzo Un festival de cine LGBTQ+ El Roze Filmdagen (literalmente, “días de cine rosa”) es uno de los festivales de cine LGBQ+ más reconocidos a nivel internacional. Empezaron como un pequeño festival local, pero en los últimos años se ha vuelto un evento en el que se proyectan más de 100 películas (largos, cortos, documentales) a lo largo de 10 días, por lo general durante la primera quincena del mes. Da lugar en el cine del Westerpark, una zona que se ha reciclado en las últimas décadas como un centro cultural y de entretenimiento al oeste de la ciudad. Un tour por la fábrica de cerveza Heineken La cerveza, junto con las papas fritas, los quesos, el kibbeling y los bitterballen con mostaza, es una obsesión en Ámsterdam. Nada mejor que la experiencia Heineken para descubrir todos los secretos de uno de los gigantes de la cerveza en el mundo, en la antigua fábrica donde se empezó a producir en 1864. Ubicada en el barrio De Pijp, puedes aprovechar la ocasión para darte una vuelta por el gran mercado callejero en la cercana calle Albert Cuyp. Museo del Tulipán Marzo todavía es un poco temprano para ver a los tulipanes florecidos, aunque si el invierno ha sido cálido, tal vez alcances a ver los primeros hacia finales de mes. Pero siempre es un buen momento para visitar el Museo del Tulipán (ubicado a poca distancia del Museo de Anne Frank). Descubre la relación de Holanda con esta planta oriental que provocó la primera burbuja financiera de la historia en el siglo XVII. En resumen... Prepárate para el clima imprevisible de Ámsterdam en marzo, y encuentra tu propia manera de descubrir esta inagotable ciudad. Con el Pase Todo Incluido de Go City, ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales de la ciudad, y podrás disfrutar de toda la flexibilidad que necesitas para improvisar y explorar a tu propio ritmo. Aunque la primavera en el hemisferio norte empieza oficialmente a finales de marzo, en Ámsterdam todavía falta un poco para sentir el final definitivo del invierno. La temperatura media ronda los 6°C, y las probabilidades de lluvia son bastante altas (¡bienvenido a Ámsterdam!). Pero no te desanimes: viajar en marzo a una de las ciudades más visitadas de Europa tiene grandes ventajas. La temporada baja presenta la ventaja de disfrutar de una ciudad sin masas de turistas por las calles, sin largas filas en las atracciones principales, y podrás encontrar grandes ofertas en vuelos y alojamiento. Además, aquí la gente sabe muy bien cómo combatir el frío y la lluvia: con un buen paraguas y un impermeable, no hay mal tiempo que se resista, y menos con muchos cafés, restaurantes, tiendas, museos, cines y teatros donde refugiarse. Empaca ropa de abrigo (o cómpratela allí), y ven a disfrutar de Ámsterdam en uno de sus momentos más tranquilos. ¡Y quién sabe, pero (con un poco de suerte) tal vez salgan unos días preciosos! Conoce la historia de Ámsterdam Una manera excelente de empezar tu viaje es visitar los museos y lugares que te harán entender la ciudad en su contexto histórico, y el Museo de Ámsterdam es un buen comienzo. Esta institución, alojada en un edificio que en su día fue un orfanato, guarda una gran colección de pinturas, documentos y objetos relacionados con el desarrollo urbano y económico de la ciudad. Muy cerca de este museo está el Begijnhof, un conjunto de casas e iglesias que incluye uno de los edificios de madera más antiguos que aún sobreviven en Ámsterdam, construido en 1528, además de un patio interior ajardinado trazado en la Edad Media y perfecto para tomarse un respiro de la ciudad. Otro episodio importante en la historia de Ámsterdam es la segunda guerra mundial, que dejó un rastro imborrable en la ciudad. Testigo de ello es una de las atracciones más populares de Ámsterdam, el Museo-Casa de Anne Frank, ubicado en el edificio donde la familia Frank se mantuvo escondida durante dos años, y donde esta extraordinaria niña escribió su diario. Entrar al anexo por la puerta escondida tras la biblioteca es una experiencia impactante. El Museo de la Resistencia es otro lugar imprescindible para los aficionados a esta triste fase de la historia europea. Pero la historia de la comunidad judía de Ámsterdam se remonta a la época medieval tardía, cuando muchos judíos fueron expulsados de otros países como la recién formada España o Portugal y llegaron aquí, aportando sus saberes y costumbres. Te recomendamos hacer un tour guiado del barrio judío para empaparte de la larga e interesante historia de los judíos de Ámsterdam, una ciudad que tanto debe al espíritu emprendedor de esta comunidad. Ya que estás aquí, puedes pasar un buen rato recorriendo el rastro o mercado de pulgas de Waterlooplein, donde encuentras de todo: antigüedades, bisutería, ropa nueva y de segunda mano, souvenirs, y por supuesto, bicicletas. Las noches locas de Ámsterdam Tal vez el único inconveniente es que las noches de Ámsterdam en marzo pasan demasiado rápido. La vida nocturna aquí es legendaria, tanto como sus canales, sus museos y el club de futbol Ajax (por cierto, si eres un fan te recomendamos un tour del estadio Johan Cruijff). Las zonas de animación se concentran en diferentes puntos de la ciudad, como la Leidseplein, donde está la discoteca Chicago Social Club y la sala de conciertos Melkweg. En Rembrandtplein y alrededores, sobre todo en la calle Reguliersdwarsstraat, se concentran los locales de onda LGBTQ+, como el karaoke Duke of Tokyo, el club Taboo, o el Dragshow De Lellebel, uno de los pocos lugares de Ámsterdam con drag-queens. Pero nada supera la leyenda del Barrio rojo de Ámsterdam, De Wallen, que es además una de las zonas más antiguas de la ciudad. El club Bon Ton ofrece una experiencia educativa muy iluminadora (y divertida, por supuesto), y es una buena introducción a la historia de este distrito donde la prostitución está fiscalizada y sucede a la sombra de la iglesia más vieja de la ciudad, la Oude Kerk (siglo XIII). Por otro lado, Amsterdam Noord, cruzando el IJ, ha despertado el interés de una población joven y creativa; es el barrio hip donde se abren restaurantes, cafés, bares con cerveza artesanal, estudios y galerías de arte. Ven por la tarde a sentir el ambiente en uno de los lugares que hay a la orilla del agua y los muelles. En Ámsterdam Noord se ubica el EYE Filmmuseum, donde además de su educativa colección de objetos (cámaras y otra maquinaria relacionada con la filmación desde sus inicios), siempre hay algo interesante que ver en su cartelera. También aquí está la torre A’DAM, con un mirador al aire libre, y (solo para personas sin vértigo) un columpio al borde de la barandilla, para columpiarte sobre el vacío y con las mejores vistas de Ámsterdam desde las alturas. Más cosas que hacer en Ámsterdam en marzo Un festival de cine LGBTQ+ El Roze Filmdagen (literalmente, “días de cine rosa”) es uno de los festivales de cine LGBQ+ más reconocidos a nivel internacional. Empezaron como un pequeño festival local, pero en los últimos años se ha vuelto un evento en el que se proyectan más de 100 películas (largos, cortos, documentales) a lo largo de 10 días, por lo general durante la primera quincena del mes. Da lugar en el cine del Westerpark, una zona que se ha reciclado en las últimas décadas como un centro cultural y de entretenimiento al oeste de la ciudad. Un tour por la fábrica de cerveza Heineken La cerveza, junto con las papas fritas, los quesos, el kibbeling y los bitterballen con mostaza, es una obsesión en Ámsterdam. Nada mejor que la experiencia Heineken para descubrir todos los secretos de uno de los gigantes de la cerveza en el mundo, en la antigua fábrica donde se empezó a producir en 1864. Ubicada en el barrio De Pijp, puedes aprovechar la ocasión para darte una vuelta por el gran mercado callejero en la cercana calle Albert Cuyp. Museo del Tulipán Marzo todavía es un poco temprano para ver a los tulipanes florecidos, aunque si el invierno ha sido cálido, tal vez alcances a ver los primeros hacia finales de mes. Pero siempre es un buen momento para visitar el Museo del Tulipán (ubicado a poca distancia del Museo de Anne Frank). Descubre la relación de Holanda con esta planta oriental que provocó la primera burbuja financiera de la historia en el siglo XVII. En resumen... Prepárate para el clima imprevisible de Ámsterdam en marzo, y encuentra tu propia manera de descubrir esta inagotable ciudad. Con el Pase Todo Incluido de Go City, ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales de la ciudad, y podrás disfrutar de toda la flexibilidad que necesitas para improvisar y explorar a tu propio ritmo. Aunque la primavera en el hemisferio norte empieza oficialmente a finales de marzo, en Ámsterdam todavía falta un poco para sentir el final definitivo del invierno. La temperatura media ronda los 6°C, y las probabilidades de lluvia son bastante altas (¡bienvenido a Ámsterdam!). Pero no te desanimes: viajar en marzo a una de las ciudades más visitadas de Europa tiene grandes ventajas. La temporada baja presenta la ventaja de disfrutar de una ciudad sin masas de turistas por las calles, sin largas filas en las atracciones principales, y podrás encontrar grandes ofertas en vuelos y alojamiento. Además, aquí la gente sabe muy bien cómo combatir el frío y la lluvia: con un buen paraguas y un impermeable, no hay mal tiempo que se resista, y menos con muchos cafés, restaurantes, tiendas, museos, cines y teatros donde refugiarse. Empaca ropa de abrigo (o cómpratela allí), y ven a disfrutar de Ámsterdam en uno de sus momentos más tranquilos. ¡Y quién sabe, pero (con un poco de suerte) tal vez salgan unos días preciosos! Conoce la historia de Ámsterdam Una manera excelente de empezar tu viaje es visitar los museos y lugares que te harán entender la ciudad en su contexto histórico, y el Museo de Ámsterdam es un buen comienzo. Esta institución, alojada en un edificio que en su día fue un orfanato, guarda una gran colección de pinturas, documentos y objetos relacionados con el desarrollo urbano y económico de la ciudad. Muy cerca de este museo está el Begijnhof, un conjunto de casas e iglesias que incluye uno de los edificios de madera más antiguos que aún sobreviven en Ámsterdam, construido en 1528, además de un patio interior ajardinado trazado en la Edad Media y perfecto para tomarse un respiro de la ciudad. Otro episodio importante en la historia de Ámsterdam es la segunda guerra mundial, que dejó un rastro imborrable en la ciudad. Testigo de ello es una de las atracciones más populares de Ámsterdam, el Museo-Casa de Anne Frank, ubicado en el edificio donde la familia Frank se mantuvo escondida durante dos años, y donde esta extraordinaria niña escribió su diario. Entrar al anexo por la puerta escondida tras la biblioteca es una experiencia impactante. El Museo de la Resistencia es otro lugar imprescindible para los aficionados a esta triste fase de la historia europea. Pero la historia de la comunidad judía de Ámsterdam se remonta a la época medieval tardía, cuando muchos judíos fueron expulsados de otros países como la recién formada España o Portugal y llegaron aquí, aportando sus saberes y costumbres. Te recomendamos hacer un tour guiado del barrio judío para empaparte de la larga e interesante historia de los judíos de Ámsterdam, una ciudad que tanto debe al espíritu emprendedor de esta comunidad. Ya que estás aquí, puedes pasar un buen rato recorriendo el rastro o mercado de pulgas de Waterlooplein, donde encuentras de todo: antigüedades, bisutería, ropa nueva y de segunda mano, souvenirs, y por supuesto, bicicletas. Las noches locas de Ámsterdam Tal vez el único inconveniente es que las noches de Ámsterdam en marzo pasan demasiado rápido. La vida nocturna aquí es legendaria, tanto como sus canales, sus museos y el club de futbol Ajax (por cierto, si eres un fan te recomendamos un tour del estadio Johan Cruijff). Las zonas de animación se concentran en diferentes puntos de la ciudad, como la Leidseplein, donde está la discoteca Chicago Social Club y la sala de conciertos Melkweg. En Rembrandtplein y alrededores, sobre todo en la calle Reguliersdwarsstraat, se concentran los locales de onda LGBTQ+, como el karaoke Duke of Tokyo, el club Taboo, o el Dragshow De Lellebel, uno de los pocos lugares de Ámsterdam con drag-queens. Pero nada supera la leyenda del Barrio rojo de Ámsterdam, De Wallen, que es además una de las zonas más antiguas de la ciudad. El club Bon Ton ofrece una experiencia educativa muy iluminadora (y divertida, por supuesto), y es una buena introducción a la historia de este distrito donde la prostitución está fiscalizada y sucede a la sombra de la iglesia más vieja de la ciudad, la Oude Kerk (siglo XIII). Por otro lado, Amsterdam Noord, cruzando el IJ, ha despertado el interés de una población joven y creativa; es el barrio hip donde se abren restaurantes, cafés, bares con cerveza artesanal, estudios y galerías de arte. Ven por la tarde a sentir el ambiente en uno de los lugares que hay a la orilla del agua y los muelles. En Ámsterdam Noord se ubica el EYE Filmmuseum, donde además de su educativa colección de objetos (cámaras y otra maquinaria relacionada con la filmación desde sus inicios), siempre hay algo interesante que ver en su cartelera. También aquí está la torre A’DAM, con un mirador al aire libre, y (solo para personas sin vértigo) un columpio al borde de la barandilla, para columpiarte sobre el vacío y con las mejores vistas de Ámsterdam desde las alturas. Más cosas que hacer en Ámsterdam en marzo Un festival de cine LGBTQ+ El Roze Filmdagen (literalmente, “días de cine rosa”) es uno de los festivales de cine LGBQ+ más reconocidos a nivel internacional. Empezaron como un pequeño festival local, pero en los últimos años se ha vuelto un evento en el que se proyectan más de 100 películas (largos, cortos, documentales) a lo largo de 10 días, por lo general durante la primera quincena del mes. Da lugar en el cine del Westerpark, una zona que se ha reciclado en las últimas décadas como un centro cultural y de entretenimiento al oeste de la ciudad. Un tour por la fábrica de cerveza Heineken La cerveza, junto con las papas fritas, los quesos, el kibbeling y los bitterballen con mostaza, es una obsesión en Ámsterdam. Nada mejor que la experiencia Heineken para descubrir todos los secretos de uno de los gigantes de la cerveza en el mundo, en la antigua fábrica donde se empezó a producir en 1864. Ubicada en el barrio De Pijp, puedes aprovechar la ocasión para darte una vuelta por el gran mercado callejero en la cercana calle Albert Cuyp. Museo del Tulipán Marzo todavía es un poco temprano para ver a los tulipanes florecidos, aunque si el invierno ha sido cálido, tal vez alcances a ver los primeros hacia finales de mes. Pero siempre es un buen momento para visitar el Museo del Tulipán (ubicado a poca distancia del Museo de Anne Frank). Descubre la relación de Holanda con esta planta oriental que provocó la primera burbuja financiera de la historia en el siglo XVII. En resumen... Prepárate para el clima imprevisible de Ámsterdam en marzo, y encuentra tu propia manera de descubrir esta inagotable ciudad. Con el Pase Todo Incluido de Go City, ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales de la ciudad, y podrás disfrutar de toda la flexibilidad que necesitas para improvisar y explorar a tu propio ritmo. Aunque la primavera en el hemisferio norte empieza oficialmente a finales de marzo, en Ámsterdam todavía falta un poco para sentir el final definitivo del invierno. La temperatura media ronda los 6°C, y las probabilidades de lluvia son bastante altas (¡bienvenido a Ámsterdam!). Pero no te desanimes: viajar en marzo a una de las ciudades más visitadas de Europa tiene grandes ventajas. La temporada baja presenta la ventaja de disfrutar de una ciudad sin masas de turistas por las calles, sin largas filas en las atracciones principales, y podrás encontrar grandes ofertas en vuelos y alojamiento. Además, aquí la gente sabe muy bien cómo combatir el frío y la lluvia: con un buen paraguas y un impermeable, no hay mal tiempo que se resista, y menos con muchos cafés, restaurantes, tiendas, museos, cines y teatros donde refugiarse. Empaca ropa de abrigo (o cómpratela allí), y ven a disfrutar de Ámsterdam en uno de sus momentos más tranquilos. ¡Y quién sabe, pero (con un poco de suerte) tal vez salgan unos días preciosos! Conoce la historia de Ámsterdam Una manera excelente de empezar tu viaje es visitar los museos y lugares que te harán entender la ciudad en su contexto histórico, y el Museo de Ámsterdam es un buen comienzo. Esta institución, alojada en un edificio que en su día fue un orfanato, guarda una gran colección de pinturas, documentos y objetos relacionados con el desarrollo urbano y económico de la ciudad. Muy cerca de este museo está el Begijnhof, un conjunto de casas e iglesias que incluye uno de los edificios de madera más antiguos que aún sobreviven en Ámsterdam, construido en 1528, además de un patio interior ajardinado trazado en la Edad Media y perfecto para tomarse un respiro de la ciudad. Otro episodio importante en la historia de Ámsterdam es la segunda guerra mundial, que dejó un rastro imborrable en la ciudad. Testigo de ello es una de las atracciones más populares de Ámsterdam, el Museo-Casa de Anne Frank, ubicado en el edificio donde la familia Frank se mantuvo escondida durante dos años, y donde esta extraordinaria niña escribió su diario. Entrar al anexo por la puerta escondida tras la biblioteca es una experiencia impactante. El Museo de la Resistencia es otro lugar imprescindible para los aficionados a esta triste fase de la historia europea. Pero la historia de la comunidad judía de Ámsterdam se remonta a la época medieval tardía, cuando muchos judíos fueron expulsados de otros países como la recién formada España o Portugal y llegaron aquí, aportando sus saberes y costumbres. Te recomendamos hacer un tour guiado del barrio judío para empaparte de la larga e interesante historia de los judíos de Ámsterdam, una ciudad que tanto debe al espíritu emprendedor de esta comunidad. Ya que estás aquí, puedes pasar un buen rato recorriendo el rastro o mercado de pulgas de Waterlooplein, donde encuentras de todo: antigüedades, bisutería, ropa nueva y de segunda mano, souvenirs, y por supuesto, bicicletas. Las noches locas de Ámsterdam Tal vez el único inconveniente es que las noches de Ámsterdam en marzo pasan demasiado rápido. La vida nocturna aquí es legendaria, tanto como sus canales, sus museos y el club de futbol Ajax (por cierto, si eres un fan te recomendamos un tour del estadio Johan Cruijff). Las zonas de animación se concentran en diferentes puntos de la ciudad, como la Leidseplein, donde está la discoteca Chicago Social Club y la sala de conciertos Melkweg. En Rembrandtplein y alrededores, sobre todo en la calle Reguliersdwarsstraat, se concentran los locales de onda LGBTQ+, como el karaoke Duke of Tokyo, el club Taboo, o el Dragshow De Lellebel, uno de los pocos lugares de Ámsterdam con drag-queens. Pero nada supera la leyenda del Barrio rojo de Ámsterdam, De Wallen, que es además una de las zonas más antiguas de la ciudad. El club Bon Ton ofrece una experiencia educativa muy iluminadora (y divertida, por supuesto), y es una buena introducción a la historia de este distrito donde la prostitución está fiscalizada y sucede a la sombra de la iglesia más vieja de la ciudad, la Oude Kerk (siglo XIII). Por otro lado, Amsterdam Noord, cruzando el IJ, ha despertado el interés de una población joven y creativa; es el barrio hip donde se abren restaurantes, cafés, bares con cerveza artesanal, estudios y galerías de arte. Ven por la tarde a sentir el ambiente en uno de los lugares que hay a la orilla del agua y los muelles. En Ámsterdam Noord se ubica el EYE Filmmuseum, donde además de su educativa colección de objetos (cámaras y otra maquinaria relacionada con la filmación desde sus inicios), siempre hay algo interesante que ver en su cartelera. También aquí está la torre A’DAM, con un mirador al aire libre, y (solo para personas sin vértigo) un columpio al borde de la barandilla, para columpiarte sobre el vacío y con las mejores vistas de Ámsterdam desde las alturas. Más cosas que hacer en Ámsterdam en marzo Un festival de cine LGBTQ+ El Roze Filmdagen (literalmente, “días de cine rosa”) es uno de los festivales de cine LGBQ+ más reconocidos a nivel internacional. Empezaron como un pequeño festival local, pero en los últimos años se ha vuelto un evento en el que se proyectan más de 100 películas (largos, cortos, documentales) a lo largo de 10 días, por lo general durante la primera quincena del mes. Da lugar en el cine del Westerpark, una zona que se ha reciclado en las últimas décadas como un centro cultural y de entretenimiento al oeste de la ciudad. Un tour por la fábrica de cerveza Heineken La cerveza, junto con las papas fritas, los quesos, el kibbeling y los bitterballen con mostaza, es una obsesión en Ámsterdam. Nada mejor que la experiencia Heineken para descubrir todos los secretos de uno de los gigantes de la cerveza en el mundo, en la antigua fábrica donde se empezó a producir en 1864. Ubicada en el barrio De Pijp, puedes aprovechar la ocasión para darte una vuelta por el gran mercado callejero en la cercana calle Albert Cuyp. Museo del Tulipán Marzo todavía es un poco temprano para ver a los tulipanes florecidos, aunque si el invierno ha sido cálido, tal vez alcances a ver los primeros hacia finales de mes. Pero siempre es un buen momento para visitar el Museo del Tulipán (ubicado a poca distancia del Museo de Anne Frank). Descubre la relación de Holanda con esta planta oriental que provocó la primera burbuja financiera de la historia en el siglo XVII. En resumen... Prepárate para el clima imprevisible de Ámsterdam en marzo, y encuentra tu propia manera de descubrir esta inagotable ciudad. Con el Pase Todo Incluido de Go City, ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales de la ciudad, y podrás disfrutar de toda la flexibilidad que necesitas para improvisar y explorar a tu propio ritmo. Aunque la primavera en el hemisferio norte empieza oficialmente a finales de marzo, en Ámsterdam todavía falta un poco para sentir el final definitivo del invierno. La temperatura media ronda los 6°C, y las probabilidades de lluvia son bastante altas (¡bienvenido a Ámsterdam!). Pero no te desanimes: viajar en marzo a una de las ciudades más visitadas de Europa tiene grandes ventajas. La temporada baja presenta la ventaja de disfrutar de una ciudad sin masas de turistas por las calles, sin largas filas en las atracciones principales, y podrás encontrar grandes ofertas en vuelos y alojamiento. Además, aquí la gente sabe muy bien cómo combatir el frío y la lluvia: con un buen paraguas y un impermeable, no hay mal tiempo que se resista, y menos con muchos cafés, restaurantes, tiendas, museos, cines y teatros donde refugiarse. Empaca ropa de abrigo (o cómpratela allí), y ven a disfrutar de Ámsterdam en uno de sus momentos más tranquilos. ¡Y quién sabe, pero (con un poco de suerte) tal vez salgan unos días preciosos! Conoce la historia de Ámsterdam Una manera excelente de empezar tu viaje es visitar los museos y lugares que te harán entender la ciudad en su contexto histórico, y el Museo de Ámsterdam es un buen comienzo. Esta institución, alojada en un edificio que en su día fue un orfanato, guarda una gran colección de pinturas, documentos y objetos relacionados con el desarrollo urbano y económico de la ciudad. Muy cerca de este museo está el Begijnhof, un conjunto de casas e iglesias que incluye uno de los edificios de madera más antiguos que aún sobreviven en Ámsterdam, construido en 1528, además de un patio interior ajardinado trazado en la Edad Media y perfecto para tomarse un respiro de la ciudad. Otro episodio importante en la historia de Ámsterdam es la segunda guerra mundial, que dejó un rastro imborrable en la ciudad. Testigo de ello es una de las atracciones más populares de Ámsterdam, el Museo-Casa de Anne Frank, ubicado en el edificio donde la familia Frank se mantuvo escondida durante dos años, y donde esta extraordinaria niña escribió su diario. Entrar al anexo por la puerta escondida tras la biblioteca es una experiencia impactante. El Museo de la Resistencia es otro lugar imprescindible para los aficionados a esta triste fase de la historia europea. Pero la historia de la comunidad judía de Ámsterdam se remonta a la época medieval tardía, cuando muchos judíos fueron expulsados de otros países como la recién formada España o Portugal y llegaron aquí, aportando sus saberes y costumbres. Te recomendamos hacer un tour guiado del barrio judío para empaparte de la larga e interesante historia de los judíos de Ámsterdam, una ciudad que tanto debe al espíritu emprendedor de esta comunidad. Ya que estás aquí, puedes pasar un buen rato recorriendo el rastro o mercado de pulgas de Waterlooplein, donde encuentras de todo: antigüedades, bisutería, ropa nueva y de segunda mano, souvenirs, y por supuesto, bicicletas. Las noches locas de Ámsterdam Tal vez el único inconveniente es que las noches de Ámsterdam en marzo pasan demasiado rápido. La vida nocturna aquí es legendaria, tanto como sus canales, sus museos y el club de futbol Ajax (por cierto, si eres un fan te recomendamos un tour del estadio Johan Cruijff). Las zonas de animación se concentran en diferentes puntos de la ciudad, como la Leidseplein, donde está la discoteca Chicago Social Club y la sala de conciertos Melkweg. En Rembrandtplein y alrededores, sobre todo en la calle Reguliersdwarsstraat, se concentran los locales de onda LGBTQ+, como el karaoke Duke of Tokyo, el club Taboo, o el Dragshow De Lellebel, uno de los pocos lugares de Ámsterdam con drag-queens. Pero nada supera la leyenda del Barrio rojo de Ámsterdam, De Wallen, que es además una de las zonas más antiguas de la ciudad. El club Bon Ton ofrece una experiencia educativa muy iluminadora (y divertida, por supuesto), y es una buena introducción a la historia de este distrito donde la prostitución está fiscalizada y sucede a la sombra de la iglesia más vieja de la ciudad, la Oude Kerk (siglo XIII). Por otro lado, Amsterdam Noord, cruzando el IJ, ha despertado el interés de una población joven y creativa; es el barrio hip donde se abren restaurantes, cafés, bares con cerveza artesanal, estudios y galerías de arte. Ven por la tarde a sentir el ambiente en uno de los lugares que hay a la orilla del agua y los muelles. En Ámsterdam Noord se ubica el EYE Filmmuseum, donde además de su educativa colección de objetos (cámaras y otra maquinaria relacionada con la filmación desde sus inicios), siempre hay algo interesante que ver en su cartelera. También aquí está la torre A’DAM, con un mirador al aire libre, y (solo para personas sin vértigo) un columpio al borde de la barandilla, para columpiarte sobre el vacío y con las mejores vistas de Ámsterdam desde las alturas. Más cosas que hacer en Ámsterdam en marzo Un festival de cine LGBTQ+ El Roze Filmdagen (literalmente, “días de cine rosa”) es uno de los festivales de cine LGBQ+ más reconocidos a nivel internacional. Empezaron como un pequeño festival local, pero en los últimos años se ha vuelto un evento en el que se proyectan más de 100 películas (largos, cortos, documentales) a lo largo de 10 días, por lo general durante la primera quincena del mes. Da lugar en el cine del Westerpark, una zona que se ha reciclado en las últimas décadas como un centro cultural y de entretenimiento al oeste de la ciudad. Un tour por la fábrica de cerveza Heineken La cerveza, junto con las papas fritas, los quesos, el kibbeling y los bitterballen con mostaza, es una obsesión en Ámsterdam. Nada mejor que la experiencia Heineken para descubrir todos los secretos de uno de los gigantes de la cerveza en el mundo, en la antigua fábrica donde se empezó a producir en 1864. Ubicada en el barrio De Pijp, puedes aprovechar la ocasión para darte una vuelta por el gran mercado callejero en la cercana calle Albert Cuyp. Museo del Tulipán Marzo todavía es un poco temprano para ver a los tulipanes florecidos, aunque si el invierno ha sido cálido, tal vez alcances a ver los primeros hacia finales de mes. Pero siempre es un buen momento para visitar el Museo del Tulipán (ubicado a poca distancia del Museo de Anne Frank). Descubre la relación de Holanda con esta planta oriental que provocó la primera burbuja financiera de la historia en el siglo XVII. En resumen... Prepárate para el clima imprevisible de Ámsterdam en marzo, y encuentra tu propia manera de descubrir esta inagotable ciudad. Con el Pase Todo Incluido de Go City, ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales de la ciudad, y podrás disfrutar de toda la flexibilidad que necesitas para improvisar y explorar a tu propio ritmo. Aunque la primavera en el hemisferio norte empieza oficialmente a finales de marzo, en Ámsterdam todavía falta un poco para sentir el final definitivo del invierno. La temperatura media ronda los 6°C, y las probabilidades de lluvia son bastante altas (¡bienvenido a Ámsterdam!). Pero no te desanimes: viajar en marzo a una de las ciudades más visitadas de Europa tiene grandes ventajas. La temporada baja presenta la ventaja de disfrutar de una ciudad sin masas de turistas por las calles, sin largas filas en las atracciones principales, y podrás encontrar grandes ofertas en vuelos y alojamiento. Además, aquí la gente sabe muy bien cómo combatir el frío y la lluvia: con un buen paraguas y un impermeable, no hay mal tiempo que se resista, y menos con muchos cafés, restaurantes, tiendas, museos, cines y teatros donde refugiarse. Empaca ropa de abrigo (o cómpratela allí), y ven a disfrutar de Ámsterdam en uno de sus momentos más tranquilos. ¡Y quién sabe, pero (con un poco de suerte) tal vez salgan unos días preciosos! Conoce la historia de Ámsterdam Una manera excelente de empezar tu viaje es visitar los museos y lugares que te harán entender la ciudad en su contexto histórico, y el Museo de Ámsterdam es un buen comienzo. Esta institución, alojada en un edificio que en su día fue un orfanato, guarda una gran colección de pinturas, documentos y objetos relacionados con el desarrollo urbano y económico de la ciudad. Muy cerca de este museo está el Begijnhof, un conjunto de casas e iglesias que incluye uno de los edificios de madera más antiguos que aún sobreviven en Ámsterdam, construido en 1528, además de un patio interior ajardinado trazado en la Edad Media y perfecto para tomarse un respiro de la ciudad. Otro episodio importante en la historia de Ámsterdam es la segunda guerra mundial, que dejó un rastro imborrable en la ciudad. Testigo de ello es una de las atracciones más populares de Ámsterdam, el Museo-Casa de Anne Frank, ubicado en el edificio donde la familia Frank se mantuvo escondida durante dos años, y donde esta extraordinaria niña escribió su diario. Entrar al anexo por la puerta escondida tras la biblioteca es una experiencia impactante. El Museo de la Resistencia es otro lugar imprescindible para los aficionados a esta triste fase de la historia europea. Pero la historia de la comunidad judía de Ámsterdam se remonta a la época medieval tardía, cuando muchos judíos fueron expulsados de otros países como la recién formada España o Portugal y llegaron aquí, aportando sus saberes y costumbres. Te recomendamos hacer un tour guiado del barrio judío para empaparte de la larga e interesante historia de los judíos de Ámsterdam, una ciudad que tanto debe al espíritu emprendedor de esta comunidad. Ya que estás aquí, puedes pasar un buen rato recorriendo el rastro o mercado de pulgas de Waterlooplein, donde encuentras de todo: antigüedades, bisutería, ropa nueva y de segunda mano, souvenirs, y por supuesto, bicicletas. Las noches locas de Ámsterdam Tal vez el único inconveniente es que las noches de Ámsterdam en marzo pasan demasiado rápido. La vida nocturna aquí es legendaria, tanto como sus canales, sus museos y el club de futbol Ajax (por cierto, si eres un fan te recomendamos un tour del estadio Johan Cruijff). Las zonas de animación se concentran en diferentes puntos de la ciudad, como la Leidseplein, donde está la discoteca Chicago Social Club y la sala de conciertos Melkweg. En Rembrandtplein y alrededores, sobre todo en la calle Reguliersdwarsstraat, se concentran los locales de onda LGBTQ+, como el karaoke Duke of Tokyo, el club Taboo, o el Dragshow De Lellebel, uno de los pocos lugares de Ámsterdam con drag-queens. Pero nada supera la leyenda del Barrio rojo de Ámsterdam, De Wallen, que es además una de las zonas más antiguas de la ciudad. El club Bon Ton ofrece una experiencia educativa muy iluminadora (y divertida, por supuesto), y es una buena introducción a la historia de este distrito donde la prostitución está fiscalizada y sucede a la sombra de la iglesia más vieja de la ciudad, la Oude Kerk (siglo XIII). Por otro lado, Amsterdam Noord, cruzando el IJ, ha despertado el interés de una población joven y creativa; es el barrio hip donde se abren restaurantes, cafés, bares con cerveza artesanal, estudios y galerías de arte. Ven por la tarde a sentir el ambiente en uno de los lugares que hay a la orilla del agua y los muelles. En Ámsterdam Noord se ubica el EYE Filmmuseum, donde además de su educativa colección de objetos (cámaras y otra maquinaria relacionada con la filmación desde sus inicios), siempre hay algo interesante que ver en su cartelera. También aquí está la torre A’DAM, con un mirador al aire libre, y (solo para personas sin vértigo) un columpio al borde de la barandilla, para columpiarte sobre el vacío y con las mejores vistas de Ámsterdam desde las alturas. Más cosas que hacer en Ámsterdam en marzo Un festival de cine LGBTQ+ El Roze Filmdagen (literalmente, “días de cine rosa”) es uno de los festivales de cine LGBQ+ más reconocidos a nivel internacional. Empezaron como un pequeño festival local, pero en los últimos años se ha vuelto un evento en el que se proyectan más de 100 películas (largos, cortos, documentales) a lo largo de 10 días, por lo general durante la primera quincena del mes. Da lugar en el cine del Westerpark, una zona que se ha reciclado en las últimas décadas como un centro cultural y de entretenimiento al oeste de la ciudad. Un tour por la fábrica de cerveza Heineken La cerveza, junto con las papas fritas, los quesos, el kibbeling y los bitterballen con mostaza, es una obsesión en Ámsterdam. Nada mejor que la experiencia Heineken para descubrir todos los secretos de uno de los gigantes de la cerveza en el mundo, en la antigua fábrica donde se empezó a producir en 1864. Ubicada en el barrio De Pijp, puedes aprovechar la ocasión para darte una vuelta por el gran mercado callejero en la cercana calle Albert Cuyp. Museo del Tulipán Marzo todavía es un poco temprano para ver a los tulipanes florecidos, aunque si el invierno ha sido cálido, tal vez alcances a ver los primeros hacia finales de mes. Pero siempre es un buen momento para visitar el Museo del Tulipán (ubicado a poca distancia del Museo de Anne Frank). Descubre la relación de Holanda con esta planta oriental que provocó la primera burbuja financiera de la historia en el siglo XVII. En resumen... Prepárate para el clima imprevisible de Ámsterdam en marzo, y encuentra tu propia manera de descubrir esta inagotable ciudad. Con el Pase Todo Incluido de Go City, ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales de la ciudad, y podrás disfrutar de toda la flexibilidad que necesitas para improvisar y explorar a tu propio ritmo. Aunque la primavera en el hemisferio norte empieza oficialmente a finales de marzo, en Ámsterdam todavía falta un poco para sentir el final definitivo del invierno. La temperatura media ronda los 6°C, y las probabilidades de lluvia son bastante altas (¡bienvenido a Ámsterdam!). Pero no te desanimes: viajar en marzo a una de las ciudades más visitadas de Europa tiene grandes ventajas. La temporada baja presenta la ventaja de disfrutar de una ciudad sin masas de turistas por las calles, sin largas filas en las atracciones principales, y podrás encontrar grandes ofertas en vuelos y alojamiento. Además, aquí la gente sabe muy bien cómo combatir el frío y la lluvia: con un buen paraguas y un impermeable, no hay mal tiempo que se resista, y menos con muchos cafés, restaurantes, tiendas, museos, cines y teatros donde refugiarse. Empaca ropa de abrigo (o cómpratela allí), y ven a disfrutar de Ámsterdam en uno de sus momentos más tranquilos. ¡Y quién sabe, pero (con un poco de suerte) tal vez salgan unos días preciosos! Conoce la historia de Ámsterdam Una manera excelente de empezar tu viaje es visitar los museos y lugares que te harán entender la ciudad en su contexto histórico, y el Museo de Ámsterdam es un buen comienzo. Esta institución, alojada en un edificio que en su día fue un orfanato, guarda una gran colección de pinturas, documentos y objetos relacionados con el desarrollo urbano y económico de la ciudad. Muy cerca de este museo está el Begijnhof, un conjunto de casas e iglesias que incluye uno de los edificios de madera más antiguos que aún sobreviven en Ámsterdam, construido en 1528, además de un patio interior ajardinado trazado en la Edad Media y perfecto para tomarse un respiro de la ciudad. Otro episodio importante en la historia de Ámsterdam es la segunda guerra mundial, que dejó un rastro imborrable en la ciudad. Testigo de ello es una de las atracciones más populares de Ámsterdam, el Museo-Casa de Anne Frank, ubicado en el edificio donde la familia Frank se mantuvo escondida durante dos años, y donde esta extraordinaria niña escribió su diario. Entrar al anexo por la puerta escondida tras la biblioteca es una experiencia impactante. El Museo de la Resistencia es otro lugar imprescindible para los aficionados a esta triste fase de la historia europea. Pero la historia de la comunidad judía de Ámsterdam se remonta a la época medieval tardía, cuando muchos judíos fueron expulsados de otros países como la recién formada España o Portugal y llegaron aquí, aportando sus saberes y costumbres. Te recomendamos hacer un tour guiado del barrio judío para empaparte de la larga e interesante historia de los judíos de Ámsterdam, una ciudad que tanto debe al espíritu emprendedor de esta comunidad. Ya que estás aquí, puedes pasar un buen rato recorriendo el rastro o mercado de pulgas de Waterlooplein, donde encuentras de todo: antigüedades, bisutería, ropa nueva y de segunda mano, souvenirs, y por supuesto, bicicletas. Las noches locas de Ámsterdam Tal vez el único inconveniente es que las noches de Ámsterdam en marzo pasan demasiado rápido. La vida nocturna aquí es legendaria, tanto como sus canales, sus museos y el club de futbol Ajax (por cierto, si eres un fan te recomendamos un tour del estadio Johan Cruijff). Las zonas de animación se concentran en diferentes puntos de la ciudad, como la Leidseplein, donde está la discoteca Chicago Social Club y la sala de conciertos Melkweg. En Rembrandtplein y alrededores, sobre todo en la calle Reguliersdwarsstraat, se concentran los locales de onda LGBTQ+, como el karaoke Duke of Tokyo, el club Taboo, o el Dragshow De Lellebel, uno de los pocos lugares de Ámsterdam con drag-queens. Pero nada supera la leyenda del Barrio rojo de Ámsterdam, De Wallen, que es además una de las zonas más antiguas de la ciudad. El club Bon Ton ofrece una experiencia educativa muy iluminadora (y divertida, por supuesto), y es una buena introducción a la historia de este distrito donde la prostitución está fiscalizada y sucede a la sombra de la iglesia más vieja de la ciudad, la Oude Kerk (siglo XIII). Por otro lado, Amsterdam Noord, cruzando el IJ, ha despertado el interés de una población joven y creativa; es el barrio hip donde se abren restaurantes, cafés, bares con cerveza artesanal, estudios y galerías de arte. Ven por la tarde a sentir el ambiente en uno de los lugares que hay a la orilla del agua y los muelles. En Ámsterdam Noord se ubica el EYE Filmmuseum, donde además de su educativa colección de objetos (cámaras y otra maquinaria relacionada con la filmación desde sus inicios), siempre hay algo interesante que ver en su cartelera. También aquí está la torre A’DAM, con un mirador al aire libre, y (solo para personas sin vértigo) un columpio al borde de la barandilla, para columpiarte sobre el vacío y con las mejores vistas de Ámsterdam desde las alturas. Más cosas que hacer en Ámsterdam en marzo Un festival de cine LGBTQ+ El Roze Filmdagen (literalmente, “días de cine rosa”) es uno de los festivales de cine LGBQ+ más reconocidos a nivel internacional. Empezaron como un pequeño festival local, pero en los últimos años se ha vuelto un evento en el que se proyectan más de 100 películas (largos, cortos, documentales) a lo largo de 10 días, por lo general durante la primera quincena del mes. Da lugar en el cine del Westerpark, una zona que se ha reciclado en las últimas décadas como un centro cultural y de entretenimiento al oeste de la ciudad. Un tour por la fábrica de cerveza Heineken La cerveza, junto con las papas fritas, los quesos, el kibbeling y los bitterballen con mostaza, es una obsesión en Ámsterdam. Nada mejor que la experiencia Heineken para descubrir todos los secretos de uno de los gigantes de la cerveza en el mundo, en la antigua fábrica donde se empezó a producir en 1864. Ubicada en el barrio De Pijp, puedes aprovechar la ocasión para darte una vuelta por el gran mercado callejero en la cercana calle Albert Cuyp. Museo del Tulipán Marzo todavía es un poco temprano para ver a los tulipanes florecidos, aunque si el invierno ha sido cálido, tal vez alcances a ver los primeros hacia finales de mes. Pero siempre es un buen momento para visitar el Museo del Tulipán (ubicado a poca distancia del Museo de Anne Frank). Descubre la relación de Holanda con esta planta oriental que provocó la primera burbuja financiera de la historia en el siglo XVII. En resumen... Prepárate para el clima imprevisible de Ámsterdam en marzo, y encuentra tu propia manera de descubrir esta inagotable ciudad. Con el Pase Todo Incluido de Go City, ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales de la ciudad, y podrás disfrutar de toda la flexibilidad que necesitas para improvisar y explorar a tu propio ritmo. Aunque la primavera en el hemisferio norte empieza oficialmente a finales de marzo, en Ámsterdam todavía falta un poco para sentir el final definitivo del invierno. La temperatura media ronda los 6°C, y las probabilidades de lluvia son bastante altas (¡bienvenido a Ámsterdam!). Pero no te desanimes: viajar en marzo a una de las ciudades más visitadas de Europa tiene grandes ventajas. La temporada baja presenta la ventaja de disfrutar de una ciudad sin masas de turistas por las calles, sin largas filas en las atracciones principales, y podrás encontrar grandes ofertas en vuelos y alojamiento. Además, aquí la gente sabe muy bien cómo combatir el frío y la lluvia: con un buen paraguas y un impermeable, no hay mal tiempo que se resista, y menos con muchos cafés, restaurantes, tiendas, museos, cines y teatros donde refugiarse. Empaca ropa de abrigo (o cómpratela allí), y ven a disfrutar de Ámsterdam en uno de sus momentos más tranquilos. ¡Y quién sabe, pero (con un poco de suerte) tal vez salgan unos días preciosos! Conoce la historia de Ámsterdam Una manera excelente de empezar tu viaje es visitar los museos y lugares que te harán entender la ciudad en su contexto histórico, y el Museo de Ámsterdam es un buen comienzo. Esta institución, alojada en un edificio que en su día fue un orfanato, guarda una gran colección de pinturas, documentos y objetos relacionados con el desarrollo urbano y económico de la ciudad. Muy cerca de este museo está el Begijnhof, un conjunto de casas e iglesias que incluye uno de los edificios de madera más antiguos que aún sobreviven en Ámsterdam, construido en 1528, además de un patio interior ajardinado trazado en la Edad Media y perfecto para tomarse un respiro de la ciudad. Otro episodio importante en la historia de Ámsterdam es la segunda guerra mundial, que dejó un rastro imborrable en la ciudad. Testigo de ello es una de las atracciones más populares de Ámsterdam, el Museo-Casa de Anne Frank, ubicado en el edificio donde la familia Frank se mantuvo escondida durante dos años, y donde esta extraordinaria niña escribió su diario. Entrar al anexo por la puerta escondida tras la biblioteca es una experiencia impactante. El Museo de la Resistencia es otro lugar imprescindible para los aficionados a esta triste fase de la historia europea. Pero la historia de la comunidad judía de Ámsterdam se remonta a la época medieval tardía, cuando muchos judíos fueron expulsados de otros países como la recién formada España o Portugal y llegaron aquí, aportando sus saberes y costumbres. Te recomendamos hacer un tour guiado del barrio judío para empaparte de la larga e interesante historia de los judíos de Ámsterdam, una ciudad que tanto debe al espíritu emprendedor de esta comunidad. Ya que estás aquí, puedes pasar un buen rato recorriendo el rastro o mercado de pulgas de Waterlooplein, donde encuentras de todo: antigüedades, bisutería, ropa nueva y de segunda mano, souvenirs, y por supuesto, bicicletas. Las noches locas de Ámsterdam Tal vez el único inconveniente es que las noches de Ámsterdam en marzo pasan demasiado rápido. La vida nocturna aquí es legendaria, tanto como sus canales, sus museos y el club de futbol Ajax (por cierto, si eres un fan te recomendamos un tour del estadio Johan Cruijff). Las zonas de animación se concentran en diferentes puntos de la ciudad, como la Leidseplein, donde está la discoteca Chicago Social Club y la sala de conciertos Melkweg. En Rembrandtplein y alrededores, sobre todo en la calle Reguliersdwarsstraat, se concentran los locales de onda LGBTQ+, como el karaoke Duke of Tokyo, el club Taboo, o el Dragshow De Lellebel, uno de los pocos lugares de Ámsterdam con drag-queens. Pero nada supera la leyenda del Barrio rojo de Ámsterdam, De Wallen, que es además una de las zonas más antiguas de la ciudad. El club Bon Ton ofrece una experiencia educativa muy iluminadora (y divertida, por supuesto), y es una buena introducción a la historia de este distrito donde la prostitución está fiscalizada y sucede a la sombra de la iglesia más vieja de la ciudad, la Oude Kerk (siglo XIII). Por otro lado, Amsterdam Noord, cruzando el IJ, ha despertado el interés de una población joven y creativa; es el barrio hip donde se abren restaurantes, cafés, bares con cerveza artesanal, estudios y galerías de arte. Ven por la tarde a sentir el ambiente en uno de los lugares que hay a la orilla del agua y los muelles. En Ámsterdam Noord se ubica el EYE Filmmuseum, donde además de su educativa colección de objetos (cámaras y otra maquinaria relacionada con la filmación desde sus inicios), siempre hay algo interesante que ver en su cartelera. También aquí está la torre A’DAM, con un mirador al aire libre, y (solo para personas sin vértigo) un columpio al borde de la barandilla, para columpiarte sobre el vacío y con las mejores vistas de Ámsterdam desde las alturas. Más cosas que hacer en Ámsterdam en marzo Un festival de cine LGBTQ+ El Roze Filmdagen (literalmente, “días de cine rosa”) es uno de los festivales de cine LGBQ+ más reconocidos a nivel internacional. Empezaron como un pequeño festival local, pero en los últimos años se ha vuelto un evento en el que se proyectan más de 100 películas (largos, cortos, documentales) a lo largo de 10 días, por lo general durante la primera quincena del mes. Da lugar en el cine del Westerpark, una zona que se ha reciclado en las últimas décadas como un centro cultural y de entretenimiento al oeste de la ciudad. Un tour por la fábrica de cerveza Heineken La cerveza, junto con las papas fritas, los quesos, el kibbeling y los bitterballen con mostaza, es una obsesión en Ámsterdam. Nada mejor que la experiencia Heineken para descubrir todos los secretos de uno de los gigantes de la cerveza en el mundo, en la antigua fábrica donde se empezó a producir en 1864. Ubicada en el barrio De Pijp, puedes aprovechar la ocasión para darte una vuelta por el gran mercado callejero en la cercana calle Albert Cuyp. Museo del Tulipán Marzo todavía es un poco temprano para ver a los tulipanes florecidos, aunque si el invierno ha sido cálido, tal vez alcances a ver los primeros hacia finales de mes. Pero siempre es un buen momento para visitar el Museo del Tulipán (ubicado a poca distancia del Museo de Anne Frank). Descubre la relación de Holanda con esta planta oriental que provocó la primera burbuja financiera de la historia en el siglo XVII. En resumen... Prepárate para el clima imprevisible de Ámsterdam en marzo, y encuentra tu propia manera de descubrir esta inagotable ciudad. Con el Pase Todo Incluido de Go City, ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales de la ciudad, y podrás disfrutar de toda la flexibilidad que necesitas para improvisar y explorar a tu propio ritmo. Aunque la primavera en el hemisferio norte empieza oficialmente a finales de marzo, en Ámsterdam todavía falta un poco para sentir el final definitivo del invierno. La temperatura media ronda los 6°C, y las probabilidades de lluvia son bastante altas (¡bienvenido a Ámsterdam!). Pero no te desanimes: viajar en marzo a una de las ciudades más visitadas de Europa tiene grandes ventajas. La temporada baja presenta la ventaja de disfrutar de una ciudad sin masas de turistas por las calles, sin largas filas en las atracciones principales, y podrás encontrar grandes ofertas en vuelos y alojamiento. Además, aquí la gente sabe muy bien cómo combatir el frío y la lluvia: con un buen paraguas y un impermeable, no hay mal tiempo que se resista, y menos con muchos cafés, restaurantes, tiendas, museos, cines y teatros donde refugiarse. Empaca ropa de abrigo (o cómpratela allí), y ven a disfrutar de Ámsterdam en uno de sus momentos más tranquilos. ¡Y quién sabe, pero (con un poco de suerte) tal vez salgan unos días preciosos! Conoce la historia de Ámsterdam Una manera excelente de empezar tu viaje es visitar los museos y lugares que te harán entender la ciudad en su contexto histórico, y el Museo de Ámsterdam es un buen comienzo. Esta institución, alojada en un edificio que en su día fue un orfanato, guarda una gran colección de pinturas, documentos y objetos relacionados con el desarrollo urbano y económico de la ciudad. Muy cerca de este museo está el Begijnhof, un conjunto de casas e iglesias que incluye uno de los edificios de madera más antiguos que aún sobreviven en Ámsterdam, construido en 1528, además de un patio interior ajardinado trazado en la Edad Media y perfecto para tomarse un respiro de la ciudad. Otro episodio importante en la historia de Ámsterdam es la segunda guerra mundial, que dejó un rastro imborrable en la ciudad. Testigo de ello es una de las atracciones más populares de Ámsterdam, el Museo-Casa de Anne Frank, ubicado en el edificio donde la familia Frank se mantuvo escondida durante dos años, y donde esta extraordinaria niña escribió su diario. Entrar al anexo por la puerta escondida tras la biblioteca es una experiencia impactante. El Museo de la Resistencia es otro lugar imprescindible para los aficionados a esta triste fase de la historia europea. Pero la historia de la comunidad judía de Ámsterdam se remonta a la época medieval tardía, cuando muchos judíos fueron expulsados de otros países como la recién formada España o Portugal y llegaron aquí, aportando sus saberes y costumbres. Te recomendamos hacer un tour guiado del barrio judío para empaparte de la larga e interesante historia de los judíos de Ámsterdam, una ciudad que tanto debe al espíritu emprendedor de esta comunidad. Ya que estás aquí, puedes pasar un buen rato recorriendo el rastro o mercado de pulgas de Waterlooplein, donde encuentras de todo: antigüedades, bisutería, ropa nueva y de segunda mano, souvenirs, y por supuesto, bicicletas. Las noches locas de Ámsterdam Tal vez el único inconveniente es que las noches de Ámsterdam en marzo pasan demasiado rápido. La vida nocturna aquí es legendaria, tanto como sus canales, sus museos y el club de futbol Ajax (por cierto, si eres un fan te recomendamos un tour del estadio Johan Cruijff). Las zonas de animación se concentran en diferentes puntos de la ciudad, como la Leidseplein, donde está la discoteca Chicago Social Club y la sala de conciertos Melkweg. En Rembrandtplein y alrededores, sobre todo en la calle Reguliersdwarsstraat, se concentran los locales de onda LGBTQ+, como el karaoke Duke of Tokyo, el club Taboo, o el Dragshow De Lellebel, uno de los pocos lugares de Ámsterdam con drag-queens. Pero nada supera la leyenda del Barrio rojo de Ámsterdam, De Wallen, que es además una de las zonas más antiguas de la ciudad. El club Bon Ton ofrece una experiencia educativa muy iluminadora (y divertida, por supuesto), y es una buena introducción a la historia de este distrito donde la prostitución está fiscalizada y sucede a la sombra de la iglesia más vieja de la ciudad, la Oude Kerk (siglo XIII). Por otro lado, Amsterdam Noord, cruzando el IJ, ha despertado el interés de una población joven y creativa; es el barrio hip donde se abren restaurantes, cafés, bares con cerveza artesanal, estudios y galerías de arte. Ven por la tarde a sentir el ambiente en uno de los lugares que hay a la orilla del agua y los muelles. En Ámsterdam Noord se ubica el EYE Filmmuseum, donde además de su educativa colección de objetos (cámaras y otra maquinaria relacionada con la filmación desde sus inicios), siempre hay algo interesante que ver en su cartelera. También aquí está la torre A’DAM, con un mirador al aire libre, y (solo para personas sin vértigo) un columpio al borde de la barandilla, para columpiarte sobre el vacío y con las mejores vistas de Ámsterdam desde las alturas. Más cosas que hacer en Ámsterdam en marzo Un festival de cine LGBTQ+ El Roze Filmdagen (literalmente, “días de cine rosa”) es uno de los festivales de cine LGBQ+ más reconocidos a nivel internacional. Empezaron como un pequeño festival local, pero en los últimos años se ha vuelto un evento en el que se proyectan más de 100 películas (largos, cortos, documentales) a lo largo de 10 días, por lo general durante la primera quincena del mes. Da lugar en el cine del Westerpark, una zona que se ha reciclado en las últimas décadas como un centro cultural y de entretenimiento al oeste de la ciudad. Un tour por la fábrica de cerveza Heineken La cerveza, junto con las papas fritas, los quesos, el kibbeling y los bitterballen con mostaza, es una obsesión en Ámsterdam. Nada mejor que la experiencia Heineken para descubrir todos los secretos de uno de los gigantes de la cerveza en el mundo, en la antigua fábrica donde se empezó a producir en 1864. Ubicada en el barrio De Pijp, puedes aprovechar la ocasión para darte una vuelta por el gran mercado callejero en la cercana calle Albert Cuyp. Museo del Tulipán Marzo todavía es un poco temprano para ver a los tulipanes florecidos, aunque si el invierno ha sido cálido, tal vez alcances a ver los primeros hacia finales de mes. Pero siempre es un buen momento para visitar el Museo del Tulipán (ubicado a poca distancia del Museo de Anne Frank). Descubre la relación de Holanda con esta planta oriental que provocó la primera burbuja financiera de la historia en el siglo XVII. En resumen... Prepárate para el clima imprevisible de Ámsterdam en marzo, y encuentra tu propia manera de descubrir esta inagotable ciudad. Con el Pase Todo Incluido de Go City, ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales de la ciudad, y podrás disfrutar de toda la flexibilidad que necesitas para improvisar y explorar a tu propio ritmo. Aunque la primavera en el hemisferio norte empieza oficialmente a finales de marzo, en Ámsterdam todavía falta un poco para sentir el final definitivo del invierno. La temperatura media ronda los 6°C, y las probabilidades de lluvia son bastante altas (¡bienvenido a Ámsterdam!). Pero no te desanimes: viajar en marzo a una de las ciudades más visitadas de Europa tiene grandes ventajas. La temporada baja presenta la ventaja de disfrutar de una ciudad sin masas de turistas por las calles, sin largas filas en las atracciones principales, y podrás encontrar grandes ofertas en vuelos y alojamiento. Además, aquí la gente sabe muy bien cómo combatir el frío y la lluvia: con un buen paraguas y un impermeable, no hay mal tiempo que se resista, y menos con muchos cafés, restaurantes, tiendas, museos, cines y teatros donde refugiarse. Empaca ropa de abrigo (o cómpratela allí), y ven a disfrutar de Ámsterdam en uno de sus momentos más tranquilos. ¡Y quién sabe, pero (con un poco de suerte) tal vez salgan unos días preciosos! Conoce la historia de Ámsterdam Una manera excelente de empezar tu viaje es visitar los museos y lugares que te harán entender la ciudad en su contexto histórico, y el Museo de Ámsterdam es un buen comienzo. Esta institución, alojada en un edificio que en su día fue un orfanato, guarda una gran colección de pinturas, documentos y objetos relacionados con el desarrollo urbano y económico de la ciudad. Muy cerca de este museo está el Begijnhof, un conjunto de casas e iglesias que incluye uno de los edificios de madera más antiguos que aún sobreviven en Ámsterdam, construido en 1528, además de un patio interior ajardinado trazado en la Edad Media y perfecto para tomarse un respiro de la ciudad. Otro episodio importante en la historia de Ámsterdam es la segunda guerra mundial, que dejó un rastro imborrable en la ciudad. Testigo de ello es una de las atracciones más populares de Ámsterdam, el Museo-Casa de Anne Frank, ubicado en el edificio donde la familia Frank se mantuvo escondida durante dos años, y donde esta extraordinaria niña escribió su diario. Entrar al anexo por la puerta escondida tras la biblioteca es una experiencia impactante. El Museo de la Resistencia es otro lugar imprescindible para los aficionados a esta triste fase de la historia europea. Pero la historia de la comunidad judía de Ámsterdam se remonta a la época medieval tardía, cuando muchos judíos fueron expulsados de otros países como la recién formada España o Portugal y llegaron aquí, aportando sus saberes y costumbres. Te recomendamos hacer un tour guiado del barrio judío para empaparte de la larga e interesante historia de los judíos de Ámsterdam, una ciudad que tanto debe al espíritu emprendedor de esta comunidad. Ya que estás aquí, puedes pasar un buen rato recorriendo el rastro o mercado de pulgas de Waterlooplein, donde encuentras de todo: antigüedades, bisutería, ropa nueva y de segunda mano, souvenirs, y por supuesto, bicicletas. Las noches locas de Ámsterdam Tal vez el único inconveniente es que las noches de Ámsterdam en marzo pasan demasiado rápido. La vida nocturna aquí es legendaria, tanto como sus canales, sus museos y el club de futbol Ajax (por cierto, si eres un fan te recomendamos un tour del estadio Johan Cruijff). Las zonas de animación se concentran en diferentes puntos de la ciudad, como la Leidseplein, donde está la discoteca Chicago Social Club y la sala de conciertos Melkweg. En Rembrandtplein y alrededores, sobre todo en la calle Reguliersdwarsstraat, se concentran los locales de onda LGBTQ+, como el karaoke Duke of Tokyo, el club Taboo, o el Dragshow De Lellebel, uno de los pocos lugares de Ámsterdam con drag-queens. Pero nada supera la leyenda del Barrio rojo de Ámsterdam, De Wallen, que es además una de las zonas más antiguas de la ciudad. El club Bon Ton ofrece una experiencia educativa muy iluminadora (y divertida, por supuesto), y es una buena introducción a la historia de este distrito donde la prostitución está fiscalizada y sucede a la sombra de la iglesia más vieja de la ciudad, la Oude Kerk (siglo XIII). Por otro lado, Amsterdam Noord, cruzando el IJ, ha despertado el interés de una población joven y creativa; es el barrio hip donde se abren restaurantes, cafés, bares con cerveza artesanal, estudios y galerías de arte. Ven por la tarde a sentir el ambiente en uno de los lugares que hay a la orilla del agua y los muelles. En Ámsterdam Noord se ubica el EYE Filmmuseum, donde además de su educativa colección de objetos (cámaras y otra maquinaria relacionada con la filmación desde sus inicios), siempre hay algo interesante que ver en su cartelera. También aquí está la torre A’DAM, con un mirador al aire libre, y (solo para personas sin vértigo) un columpio al borde de la barandilla, para columpiarte sobre el vacío y con las mejores vistas de Ámsterdam desde las alturas. Más cosas que hacer en Ámsterdam en marzo Un festival de cine LGBTQ+ El Roze Filmdagen (literalmente, “días de cine rosa”) es uno de los festivales de cine LGBQ+ más reconocidos a nivel internacional. Empezaron como un pequeño festival local, pero en los últimos años se ha vuelto un evento en el que se proyectan más de 100 películas (largos, cortos, documentales) a lo largo de 10 días, por lo general durante la primera quincena del mes. Da lugar en el cine del Westerpark, una zona que se ha reciclado en las últimas décadas como un centro cultural y de entretenimiento al oeste de la ciudad. Un tour por la fábrica de cerveza Heineken La cerveza, junto con las papas fritas, los quesos, el kibbeling y los bitterballen con mostaza, es una obsesión en Ámsterdam. Nada mejor que la experiencia Heineken para descubrir todos los secretos de uno de los gigantes de la cerveza en el mundo, en la antigua fábrica donde se empezó a producir en 1864. Ubicada en el barrio De Pijp, puedes aprovechar la ocasión para darte una vuelta por el gran mercado callejero en la cercana calle Albert Cuyp. Museo del Tulipán Marzo todavía es un poco temprano para ver a los tulipanes florecidos, aunque si el invierno ha sido cálido, tal vez alcances a ver los primeros hacia finales de mes. Pero siempre es un buen momento para visitar el Museo del Tulipán (ubicado a poca distancia del Museo de Anne Frank). Descubre la relación de Holanda con esta planta oriental que provocó la primera burbuja financiera de la historia en el siglo XVII. En resumen... Prepárate para el clima imprevisible de Ámsterdam en marzo, y encuentra tu propia manera de descubrir esta inagotable ciudad. Con el Pase Todo Incluido de Go City, ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales de la ciudad, y podrás disfrutar de toda la flexibilidad que necesitas para improvisar y explorar a tu propio ritmo.
Anna Rivero
Amsterdam bridge and canal houses surrounded by fall-colored trees
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Ámsterdam en noviembre

Si prefieres viajar cuando no mucha gente lo hace, noviembre es un buen mes para venir a Ámsterdam. Con el año escolar y laboral en plena marcha, y el invierno acechando con su frío y su lluvia, podrás disfrutar de las atracciones de esta ciudad a tus anchas, además de aprovechar las mejores ofertas en alojamiento y vuelos. Que sea temporada baja para el turismo no quiere decir que en la ciudad no haya miles de cosas que hacer. Más allá de las actividades imprescindibles como visitar los grandes museos o explorar su dinámica vida nocturna, en noviembre suceden varios eventos especiales, como la llegada de Sinterklaas (el personaje que trae regalos a los niños holandeses la noche del 5 de diciembre). ¡Sigue leyendo y descubre nuestros consejos para que tu viaje a Ámsterdam en noviembre sea memorable! Museos de Ámsterdam El clima de noviembre incita a escoger actividades en interiores, y Ámsterdam tiene una gran selección de museos de importancia internacional que simplemente tienes que visitar cuando estés aquí. El Rijksmuseum es la joya de la corona de los museos de la ciudad, ocupando un lugar prominente en la Museumplein, donde también se ubican los museos de arte contemporáneo Stedelijk y Moco, y por si fuera poco, el Museo de Van Gogh. Puedes pasar todo un día en esta zona de la ciudad visitando dos o tres de estas instituciones, las que más te interesen. La Casa Museo de Anne Frank es otro de los lugares más populares para visitar, y aunque noviembre no sea un mes de mucho movimiento, recomendamos reservar la visita con antelación. Es una experiencia sobrecogedora visitar el anexo donde se escondió la familia Frank durante dos años y la pequeña cronista escribió su famoso diario. Para los amantes del séptimo arte, Ámsterdam tiene un fantástico museo de cine e imagen en movimiento, el EYE Filmmuseum. Aquí podrás aprender muchísimo sobre todo lo relacionado con el cine, sobre todo con el aspecto técnico de la filmación, y desde una perspectiva histórica. Y por supuesto, el museo tiene un programa continuo de ciclos de cine con diferentes temáticas. Otros museos interesantes de Ámsterdam: Museo del Diamante Museo del Tulipán Museo Casa flotante Museo de las Pipas Museo del Sexo Bebidas de Ámsterdam para el mundo Hay muchas maneras de refugiarse de la lluvia en Ámsterdam, y tal vez una de las más divertidas es hacer un tour de la antigua cervecería Heineken, donde dio comienzo la historia de la marca en 1894. Aquí puedes aprender sobre las innovaciones que introdujeron en la industria y el método que utilizan para producir su deliciosa cerveza. Por supuesto, también podrás probar el producto en su sala de degustaciones, y salir muy feliz de la experiencia. La otra bebida espirituosa de Ámsterdam es la ginebra Bols, que técnicamente no es una ginebra. Se llama genever, y Bols lleva haciéndola desde 1575, así que saben una cosa o dos sobre este delicioso licor. La experiencia Bols es un viaje por la historia y el método de fabricación de la bebida espirituosa, y por supuesto incluye un coctel mezclado por alguno de los expertos bartenders del lugar (el coctel está incluido en la entrada). También dan talleres diarios para aprender a mezclar cocteles. Lo mejor es que estas dos actividades están ubicadas muy cerca de Museumplein, donde se encuentran algunos de los museos que mencionamos arriba. El plan perfecto: puedes pasar la mañana en el museo, y la tarde descubriendo alguna de las dos bebidas que siendo de Ámsterdam, llegaron a todo el mundo. Eventos especiales de noviembre Sinterklaas El acontecimiento principal de noviembre, sobre todo para los niños (y todos llevamos un niño dentro) es la llegada de Sinterklaas el primer sábado después del día de San Martín, el 11 de noviembre, que también se celebra en Holanda: los niños salen por la noche a pedir dulces de casa en casa, como en Halloween, con lamparitas de papel. La similitud de Sinterklaas (San Nicolás) con Santa Claus no es casual: es uno de los predecesores del tradicional Santa que llega del Polo Norte. Sinterklaas, más mundano, es santo y obispo y llega (dice la leyenda) de España en un barco de vapor. Se le recibe con gran alegría y ceremonia desde el momento que desembarca en el Museo Marítimo, donde da comienzo el desfile con Sinterklaas montado en su caballo blanco, Amerigo. Los niños holandeses tendrán que esperar hasta la noche del 5 de diciembre para recibir los regalos de este “primo” de Santa. Seguro que durante este intervalo de aproximadamente dos semanas todos los niños holandeses se portan como angelitos. Desde el mes de noviembre también se puede patinar sobre hielo en la pista Ice*Amsterdam, por lo general en el gran espacio público de la Museumplein. Aunque no te animes a hacer piruetas, es un lugar fantástico para ver gente y tomar algo al aire libre. International Documentary Film Amsterdam El mes de noviembre es también el mes del cine documental en Ámsterdam. El Festival Internacional de Documentales (IDFA) presenta un extenso programa de películas de todo el mundo seleccionadas para participar en el concurso. A lo largo de todo el mes dan lugar más de 1,000 proyecciones en varias sedes (como el EYE Filmmuseum), además de charlas, exposiciones y cursos. Si te interesa el futuro del cine de no-ficción, este es tu mes para visitar Ámsterdam. Y por último: tulipanes. Noviembre es el mejor mes para comprar (y plantar) los bulbos que después alegrarán la primavera. Ve al mercado de flores flotante, el Bloemenmarkt, para comprar bulbos listos para exportación, o simplemente para disfrutar de la variedad de colores y la animación del mercado, donde también hay puestos de souvenirs y lugares donde tomar un chocolate caliente. En resumen... Ámsterdam es una ciudad súper dinámica y multicultural, donde es posible sorprenderse con sólo caminar sin rumbo por sus calles y puentes, y en cualquier época del año. Para más ideas de qué hacer en Ámsterdam, sigue leyendo nuestro blog. Y recuerda que mientras vayas bien preparado para protegerte del clima, en noviembre podrás disfrutar de una ciudad sin las hordas de turistas del verano y con grandes descuentos en alojamiento y vuelos. Si estás planeando ir, considera el Pase Todo Incluido de Go City para ahorrar considerablemente en las entradas a sus atracciones principales. Una última recomendación: no te vayas sin probar las patatas fritas que venden por toda la ciudad, y recuerda que en Ámsterdam son una religión. Nunca, nunca pidas kétchup para acompañarlas. Si prefieres viajar cuando no mucha gente lo hace, noviembre es un buen mes para venir a Ámsterdam. Con el año escolar y laboral en plena marcha, y el invierno acechando con su frío y su lluvia, podrás disfrutar de las atracciones de esta ciudad a tus anchas, además de aprovechar las mejores ofertas en alojamiento y vuelos. Que sea temporada baja para el turismo no quiere decir que en la ciudad no haya miles de cosas que hacer. Más allá de las actividades imprescindibles como visitar los grandes museos o explorar su dinámica vida nocturna, en noviembre suceden varios eventos especiales, como la llegada de Sinterklaas (el personaje que trae regalos a los niños holandeses la noche del 5 de diciembre). ¡Sigue leyendo y descubre nuestros consejos para que tu viaje a Ámsterdam en noviembre sea memorable! Museos de Ámsterdam El clima de noviembre incita a escoger actividades en interiores, y Ámsterdam tiene una gran selección de museos de importancia internacional que simplemente tienes que visitar cuando estés aquí. El Rijksmuseum es la joya de la corona de los museos de la ciudad, ocupando un lugar prominente en la Museumplein, donde también se ubican los museos de arte contemporáneo Stedelijk y Moco, y por si fuera poco, el Museo de Van Gogh. Puedes pasar todo un día en esta zona de la ciudad visitando dos o tres de estas instituciones, las que más te interesen. La Casa Museo de Anne Frank es otro de los lugares más populares para visitar, y aunque noviembre no sea un mes de mucho movimiento, recomendamos reservar la visita con antelación. Es una experiencia sobrecogedora visitar el anexo donde se escondió la familia Frank durante dos años y la pequeña cronista escribió su famoso diario. Para los amantes del séptimo arte, Ámsterdam tiene un fantástico museo de cine e imagen en movimiento, el EYE Filmmuseum. Aquí podrás aprender muchísimo sobre todo lo relacionado con el cine, sobre todo con el aspecto técnico de la filmación, y desde una perspectiva histórica. Y por supuesto, el museo tiene un programa continuo de ciclos de cine con diferentes temáticas. Otros museos interesantes de Ámsterdam: Museo del Diamante Museo del Tulipán Museo Casa flotante Museo de las Pipas Museo del Sexo Bebidas de Ámsterdam para el mundo Hay muchas maneras de refugiarse de la lluvia en Ámsterdam, y tal vez una de las más divertidas es hacer un tour de la antigua cervecería Heineken, donde dio comienzo la historia de la marca en 1894. Aquí puedes aprender sobre las innovaciones que introdujeron en la industria y el método que utilizan para producir su deliciosa cerveza. Por supuesto, también podrás probar el producto en su sala de degustaciones, y salir muy feliz de la experiencia. La otra bebida espirituosa de Ámsterdam es la ginebra Bols, que técnicamente no es una ginebra. Se llama genever, y Bols lleva haciéndola desde 1575, así que saben una cosa o dos sobre este delicioso licor. La experiencia Bols es un viaje por la historia y el método de fabricación de la bebida espirituosa, y por supuesto incluye un coctel mezclado por alguno de los expertos bartenders del lugar (el coctel está incluido en la entrada). También dan talleres diarios para aprender a mezclar cocteles. Lo mejor es que estas dos actividades están ubicadas muy cerca de Museumplein, donde se encuentran algunos de los museos que mencionamos arriba. El plan perfecto: puedes pasar la mañana en el museo, y la tarde descubriendo alguna de las dos bebidas que siendo de Ámsterdam, llegaron a todo el mundo. Eventos especiales de noviembre Sinterklaas El acontecimiento principal de noviembre, sobre todo para los niños (y todos llevamos un niño dentro) es la llegada de Sinterklaas el primer sábado después del día de San Martín, el 11 de noviembre, que también se celebra en Holanda: los niños salen por la noche a pedir dulces de casa en casa, como en Halloween, con lamparitas de papel. La similitud de Sinterklaas (San Nicolás) con Santa Claus no es casual: es uno de los predecesores del tradicional Santa que llega del Polo Norte. Sinterklaas, más mundano, es santo y obispo y llega (dice la leyenda) de España en un barco de vapor. Se le recibe con gran alegría y ceremonia desde el momento que desembarca en el Museo Marítimo, donde da comienzo el desfile con Sinterklaas montado en su caballo blanco, Amerigo. Los niños holandeses tendrán que esperar hasta la noche del 5 de diciembre para recibir los regalos de este “primo” de Santa. Seguro que durante este intervalo de aproximadamente dos semanas todos los niños holandeses se portan como angelitos. Desde el mes de noviembre también se puede patinar sobre hielo en la pista Ice*Amsterdam, por lo general en el gran espacio público de la Museumplein. Aunque no te animes a hacer piruetas, es un lugar fantástico para ver gente y tomar algo al aire libre. International Documentary Film Amsterdam El mes de noviembre es también el mes del cine documental en Ámsterdam. El Festival Internacional de Documentales (IDFA) presenta un extenso programa de películas de todo el mundo seleccionadas para participar en el concurso. A lo largo de todo el mes dan lugar más de 1,000 proyecciones en varias sedes (como el EYE Filmmuseum), además de charlas, exposiciones y cursos. Si te interesa el futuro del cine de no-ficción, este es tu mes para visitar Ámsterdam. Y por último: tulipanes. Noviembre es el mejor mes para comprar (y plantar) los bulbos que después alegrarán la primavera. Ve al mercado de flores flotante, el Bloemenmarkt, para comprar bulbos listos para exportación, o simplemente para disfrutar de la variedad de colores y la animación del mercado, donde también hay puestos de souvenirs y lugares donde tomar un chocolate caliente. En resumen... Ámsterdam es una ciudad súper dinámica y multicultural, donde es posible sorprenderse con sólo caminar sin rumbo por sus calles y puentes, y en cualquier época del año. Para más ideas de qué hacer en Ámsterdam, sigue leyendo nuestro blog. Y recuerda que mientras vayas bien preparado para protegerte del clima, en noviembre podrás disfrutar de una ciudad sin las hordas de turistas del verano y con grandes descuentos en alojamiento y vuelos. Si estás planeando ir, considera el Pase Todo Incluido de Go City para ahorrar considerablemente en las entradas a sus atracciones principales. Una última recomendación: no te vayas sin probar las patatas fritas que venden por toda la ciudad, y recuerda que en Ámsterdam son una religión. Nunca, nunca pidas kétchup para acompañarlas. Si prefieres viajar cuando no mucha gente lo hace, noviembre es un buen mes para venir a Ámsterdam. Con el año escolar y laboral en plena marcha, y el invierno acechando con su frío y su lluvia, podrás disfrutar de las atracciones de esta ciudad a tus anchas, además de aprovechar las mejores ofertas en alojamiento y vuelos. Que sea temporada baja para el turismo no quiere decir que en la ciudad no haya miles de cosas que hacer. Más allá de las actividades imprescindibles como visitar los grandes museos o explorar su dinámica vida nocturna, en noviembre suceden varios eventos especiales, como la llegada de Sinterklaas (el personaje que trae regalos a los niños holandeses la noche del 5 de diciembre). ¡Sigue leyendo y descubre nuestros consejos para que tu viaje a Ámsterdam en noviembre sea memorable! Museos de Ámsterdam El clima de noviembre incita a escoger actividades en interiores, y Ámsterdam tiene una gran selección de museos de importancia internacional que simplemente tienes que visitar cuando estés aquí. El Rijksmuseum es la joya de la corona de los museos de la ciudad, ocupando un lugar prominente en la Museumplein, donde también se ubican los museos de arte contemporáneo Stedelijk y Moco, y por si fuera poco, el Museo de Van Gogh. Puedes pasar todo un día en esta zona de la ciudad visitando dos o tres de estas instituciones, las que más te interesen. La Casa Museo de Anne Frank es otro de los lugares más populares para visitar, y aunque noviembre no sea un mes de mucho movimiento, recomendamos reservar la visita con antelación. Es una experiencia sobrecogedora visitar el anexo donde se escondió la familia Frank durante dos años y la pequeña cronista escribió su famoso diario. Para los amantes del séptimo arte, Ámsterdam tiene un fantástico museo de cine e imagen en movimiento, el EYE Filmmuseum. Aquí podrás aprender muchísimo sobre todo lo relacionado con el cine, sobre todo con el aspecto técnico de la filmación, y desde una perspectiva histórica. Y por supuesto, el museo tiene un programa continuo de ciclos de cine con diferentes temáticas. Otros museos interesantes de Ámsterdam: Museo del Diamante Museo del Tulipán Museo Casa flotante Museo de las Pipas Museo del Sexo Bebidas de Ámsterdam para el mundo Hay muchas maneras de refugiarse de la lluvia en Ámsterdam, y tal vez una de las más divertidas es hacer un tour de la antigua cervecería Heineken, donde dio comienzo la historia de la marca en 1894. Aquí puedes aprender sobre las innovaciones que introdujeron en la industria y el método que utilizan para producir su deliciosa cerveza. Por supuesto, también podrás probar el producto en su sala de degustaciones, y salir muy feliz de la experiencia. La otra bebida espirituosa de Ámsterdam es la ginebra Bols, que técnicamente no es una ginebra. Se llama genever, y Bols lleva haciéndola desde 1575, así que saben una cosa o dos sobre este delicioso licor. La experiencia Bols es un viaje por la historia y el método de fabricación de la bebida espirituosa, y por supuesto incluye un coctel mezclado por alguno de los expertos bartenders del lugar (el coctel está incluido en la entrada). También dan talleres diarios para aprender a mezclar cocteles. Lo mejor es que estas dos actividades están ubicadas muy cerca de Museumplein, donde se encuentran algunos de los museos que mencionamos arriba. El plan perfecto: puedes pasar la mañana en el museo, y la tarde descubriendo alguna de las dos bebidas que siendo de Ámsterdam, llegaron a todo el mundo. Eventos especiales de noviembre Sinterklaas El acontecimiento principal de noviembre, sobre todo para los niños (y todos llevamos un niño dentro) es la llegada de Sinterklaas el primer sábado después del día de San Martín, el 11 de noviembre, que también se celebra en Holanda: los niños salen por la noche a pedir dulces de casa en casa, como en Halloween, con lamparitas de papel. La similitud de Sinterklaas (San Nicolás) con Santa Claus no es casual: es uno de los predecesores del tradicional Santa que llega del Polo Norte. Sinterklaas, más mundano, es santo y obispo y llega (dice la leyenda) de España en un barco de vapor. Se le recibe con gran alegría y ceremonia desde el momento que desembarca en el Museo Marítimo, donde da comienzo el desfile con Sinterklaas montado en su caballo blanco, Amerigo. Los niños holandeses tendrán que esperar hasta la noche del 5 de diciembre para recibir los regalos de este “primo” de Santa. Seguro que durante este intervalo de aproximadamente dos semanas todos los niños holandeses se portan como angelitos. Desde el mes de noviembre también se puede patinar sobre hielo en la pista Ice*Amsterdam, por lo general en el gran espacio público de la Museumplein. Aunque no te animes a hacer piruetas, es un lugar fantástico para ver gente y tomar algo al aire libre. International Documentary Film Amsterdam El mes de noviembre es también el mes del cine documental en Ámsterdam. El Festival Internacional de Documentales (IDFA) presenta un extenso programa de películas de todo el mundo seleccionadas para participar en el concurso. A lo largo de todo el mes dan lugar más de 1,000 proyecciones en varias sedes (como el EYE Filmmuseum), además de charlas, exposiciones y cursos. Si te interesa el futuro del cine de no-ficción, este es tu mes para visitar Ámsterdam. Y por último: tulipanes. Noviembre es el mejor mes para comprar (y plantar) los bulbos que después alegrarán la primavera. Ve al mercado de flores flotante, el Bloemenmarkt, para comprar bulbos listos para exportación, o simplemente para disfrutar de la variedad de colores y la animación del mercado, donde también hay puestos de souvenirs y lugares donde tomar un chocolate caliente. En resumen... Ámsterdam es una ciudad súper dinámica y multicultural, donde es posible sorprenderse con sólo caminar sin rumbo por sus calles y puentes, y en cualquier época del año. Para más ideas de qué hacer en Ámsterdam, sigue leyendo nuestro blog. Y recuerda que mientras vayas bien preparado para protegerte del clima, en noviembre podrás disfrutar de una ciudad sin las hordas de turistas del verano y con grandes descuentos en alojamiento y vuelos. Si estás planeando ir, considera el Pase Todo Incluido de Go City para ahorrar considerablemente en las entradas a sus atracciones principales. Una última recomendación: no te vayas sin probar las patatas fritas que venden por toda la ciudad, y recuerda que en Ámsterdam son una religión. Nunca, nunca pidas kétchup para acompañarlas. Si prefieres viajar cuando no mucha gente lo hace, noviembre es un buen mes para venir a Ámsterdam. Con el año escolar y laboral en plena marcha, y el invierno acechando con su frío y su lluvia, podrás disfrutar de las atracciones de esta ciudad a tus anchas, además de aprovechar las mejores ofertas en alojamiento y vuelos. Que sea temporada baja para el turismo no quiere decir que en la ciudad no haya miles de cosas que hacer. Más allá de las actividades imprescindibles como visitar los grandes museos o explorar su dinámica vida nocturna, en noviembre suceden varios eventos especiales, como la llegada de Sinterklaas (el personaje que trae regalos a los niños holandeses la noche del 5 de diciembre). ¡Sigue leyendo y descubre nuestros consejos para que tu viaje a Ámsterdam en noviembre sea memorable! Museos de Ámsterdam El clima de noviembre incita a escoger actividades en interiores, y Ámsterdam tiene una gran selección de museos de importancia internacional que simplemente tienes que visitar cuando estés aquí. El Rijksmuseum es la joya de la corona de los museos de la ciudad, ocupando un lugar prominente en la Museumplein, donde también se ubican los museos de arte contemporáneo Stedelijk y Moco, y por si fuera poco, el Museo de Van Gogh. Puedes pasar todo un día en esta zona de la ciudad visitando dos o tres de estas instituciones, las que más te interesen. La Casa Museo de Anne Frank es otro de los lugares más populares para visitar, y aunque noviembre no sea un mes de mucho movimiento, recomendamos reservar la visita con antelación. Es una experiencia sobrecogedora visitar el anexo donde se escondió la familia Frank durante dos años y la pequeña cronista escribió su famoso diario. Para los amantes del séptimo arte, Ámsterdam tiene un fantástico museo de cine e imagen en movimiento, el EYE Filmmuseum. Aquí podrás aprender muchísimo sobre todo lo relacionado con el cine, sobre todo con el aspecto técnico de la filmación, y desde una perspectiva histórica. Y por supuesto, el museo tiene un programa continuo de ciclos de cine con diferentes temáticas. Otros museos interesantes de Ámsterdam: Museo del Diamante Museo del Tulipán Museo Casa flotante Museo de las Pipas Museo del Sexo Bebidas de Ámsterdam para el mundo Hay muchas maneras de refugiarse de la lluvia en Ámsterdam, y tal vez una de las más divertidas es hacer un tour de la antigua cervecería Heineken, donde dio comienzo la historia de la marca en 1894. Aquí puedes aprender sobre las innovaciones que introdujeron en la industria y el método que utilizan para producir su deliciosa cerveza. Por supuesto, también podrás probar el producto en su sala de degustaciones, y salir muy feliz de la experiencia. La otra bebida espirituosa de Ámsterdam es la ginebra Bols, que técnicamente no es una ginebra. Se llama genever, y Bols lleva haciéndola desde 1575, así que saben una cosa o dos sobre este delicioso licor. La experiencia Bols es un viaje por la historia y el método de fabricación de la bebida espirituosa, y por supuesto incluye un coctel mezclado por alguno de los expertos bartenders del lugar (el coctel está incluido en la entrada). También dan talleres diarios para aprender a mezclar cocteles. Lo mejor es que estas dos actividades están ubicadas muy cerca de Museumplein, donde se encuentran algunos de los museos que mencionamos arriba. El plan perfecto: puedes pasar la mañana en el museo, y la tarde descubriendo alguna de las dos bebidas que siendo de Ámsterdam, llegaron a todo el mundo. Eventos especiales de noviembre Sinterklaas El acontecimiento principal de noviembre, sobre todo para los niños (y todos llevamos un niño dentro) es la llegada de Sinterklaas el primer sábado después del día de San Martín, el 11 de noviembre, que también se celebra en Holanda: los niños salen por la noche a pedir dulces de casa en casa, como en Halloween, con lamparitas de papel. La similitud de Sinterklaas (San Nicolás) con Santa Claus no es casual: es uno de los predecesores del tradicional Santa que llega del Polo Norte. Sinterklaas, más mundano, es santo y obispo y llega (dice la leyenda) de España en un barco de vapor. Se le recibe con gran alegría y ceremonia desde el momento que desembarca en el Museo Marítimo, donde da comienzo el desfile con Sinterklaas montado en su caballo blanco, Amerigo. Los niños holandeses tendrán que esperar hasta la noche del 5 de diciembre para recibir los regalos de este “primo” de Santa. Seguro que durante este intervalo de aproximadamente dos semanas todos los niños holandeses se portan como angelitos. Desde el mes de noviembre también se puede patinar sobre hielo en la pista Ice*Amsterdam, por lo general en el gran espacio público de la Museumplein. Aunque no te animes a hacer piruetas, es un lugar fantástico para ver gente y tomar algo al aire libre. International Documentary Film Amsterdam El mes de noviembre es también el mes del cine documental en Ámsterdam. El Festival Internacional de Documentales (IDFA) presenta un extenso programa de películas de todo el mundo seleccionadas para participar en el concurso. A lo largo de todo el mes dan lugar más de 1,000 proyecciones en varias sedes (como el EYE Filmmuseum), además de charlas, exposiciones y cursos. Si te interesa el futuro del cine de no-ficción, este es tu mes para visitar Ámsterdam. Y por último: tulipanes. Noviembre es el mejor mes para comprar (y plantar) los bulbos que después alegrarán la primavera. Ve al mercado de flores flotante, el Bloemenmarkt, para comprar bulbos listos para exportación, o simplemente para disfrutar de la variedad de colores y la animación del mercado, donde también hay puestos de souvenirs y lugares donde tomar un chocolate caliente. En resumen... Ámsterdam es una ciudad súper dinámica y multicultural, donde es posible sorprenderse con sólo caminar sin rumbo por sus calles y puentes, y en cualquier época del año. Para más ideas de qué hacer en Ámsterdam, sigue leyendo nuestro blog. Y recuerda que mientras vayas bien preparado para protegerte del clima, en noviembre podrás disfrutar de una ciudad sin las hordas de turistas del verano y con grandes descuentos en alojamiento y vuelos. Si estás planeando ir, considera el Pase Todo Incluido de Go City para ahorrar considerablemente en las entradas a sus atracciones principales. Una última recomendación: no te vayas sin probar las patatas fritas que venden por toda la ciudad, y recuerda que en Ámsterdam son una religión. Nunca, nunca pidas kétchup para acompañarlas. Si prefieres viajar cuando no mucha gente lo hace, noviembre es un buen mes para venir a Ámsterdam. Con el año escolar y laboral en plena marcha, y el invierno acechando con su frío y su lluvia, podrás disfrutar de las atracciones de esta ciudad a tus anchas, además de aprovechar las mejores ofertas en alojamiento y vuelos. Que sea temporada baja para el turismo no quiere decir que en la ciudad no haya miles de cosas que hacer. Más allá de las actividades imprescindibles como visitar los grandes museos o explorar su dinámica vida nocturna, en noviembre suceden varios eventos especiales, como la llegada de Sinterklaas (el personaje que trae regalos a los niños holandeses la noche del 5 de diciembre). ¡Sigue leyendo y descubre nuestros consejos para que tu viaje a Ámsterdam en noviembre sea memorable! Museos de Ámsterdam El clima de noviembre incita a escoger actividades en interiores, y Ámsterdam tiene una gran selección de museos de importancia internacional que simplemente tienes que visitar cuando estés aquí. El Rijksmuseum es la joya de la corona de los museos de la ciudad, ocupando un lugar prominente en la Museumplein, donde también se ubican los museos de arte contemporáneo Stedelijk y Moco, y por si fuera poco, el Museo de Van Gogh. Puedes pasar todo un día en esta zona de la ciudad visitando dos o tres de estas instituciones, las que más te interesen. La Casa Museo de Anne Frank es otro de los lugares más populares para visitar, y aunque noviembre no sea un mes de mucho movimiento, recomendamos reservar la visita con antelación. Es una experiencia sobrecogedora visitar el anexo donde se escondió la familia Frank durante dos años y la pequeña cronista escribió su famoso diario. Para los amantes del séptimo arte, Ámsterdam tiene un fantástico museo de cine e imagen en movimiento, el EYE Filmmuseum. Aquí podrás aprender muchísimo sobre todo lo relacionado con el cine, sobre todo con el aspecto técnico de la filmación, y desde una perspectiva histórica. Y por supuesto, el museo tiene un programa continuo de ciclos de cine con diferentes temáticas. Otros museos interesantes de Ámsterdam: Museo del Diamante Museo del Tulipán Museo Casa flotante Museo de las Pipas Museo del Sexo Bebidas de Ámsterdam para el mundo Hay muchas maneras de refugiarse de la lluvia en Ámsterdam, y tal vez una de las más divertidas es hacer un tour de la antigua cervecería Heineken, donde dio comienzo la historia de la marca en 1894. Aquí puedes aprender sobre las innovaciones que introdujeron en la industria y el método que utilizan para producir su deliciosa cerveza. Por supuesto, también podrás probar el producto en su sala de degustaciones, y salir muy feliz de la experiencia. La otra bebida espirituosa de Ámsterdam es la ginebra Bols, que técnicamente no es una ginebra. Se llama genever, y Bols lleva haciéndola desde 1575, así que saben una cosa o dos sobre este delicioso licor. La experiencia Bols es un viaje por la historia y el método de fabricación de la bebida espirituosa, y por supuesto incluye un coctel mezclado por alguno de los expertos bartenders del lugar (el coctel está incluido en la entrada). También dan talleres diarios para aprender a mezclar cocteles. Lo mejor es que estas dos actividades están ubicadas muy cerca de Museumplein, donde se encuentran algunos de los museos que mencionamos arriba. El plan perfecto: puedes pasar la mañana en el museo, y la tarde descubriendo alguna de las dos bebidas que siendo de Ámsterdam, llegaron a todo el mundo. Eventos especiales de noviembre Sinterklaas El acontecimiento principal de noviembre, sobre todo para los niños (y todos llevamos un niño dentro) es la llegada de Sinterklaas el primer sábado después del día de San Martín, el 11 de noviembre, que también se celebra en Holanda: los niños salen por la noche a pedir dulces de casa en casa, como en Halloween, con lamparitas de papel. La similitud de Sinterklaas (San Nicolás) con Santa Claus no es casual: es uno de los predecesores del tradicional Santa que llega del Polo Norte. Sinterklaas, más mundano, es santo y obispo y llega (dice la leyenda) de España en un barco de vapor. Se le recibe con gran alegría y ceremonia desde el momento que desembarca en el Museo Marítimo, donde da comienzo el desfile con Sinterklaas montado en su caballo blanco, Amerigo. Los niños holandeses tendrán que esperar hasta la noche del 5 de diciembre para recibir los regalos de este “primo” de Santa. Seguro que durante este intervalo de aproximadamente dos semanas todos los niños holandeses se portan como angelitos. Desde el mes de noviembre también se puede patinar sobre hielo en la pista Ice*Amsterdam, por lo general en el gran espacio público de la Museumplein. Aunque no te animes a hacer piruetas, es un lugar fantástico para ver gente y tomar algo al aire libre. International Documentary Film Amsterdam El mes de noviembre es también el mes del cine documental en Ámsterdam. El Festival Internacional de Documentales (IDFA) presenta un extenso programa de películas de todo el mundo seleccionadas para participar en el concurso. A lo largo de todo el mes dan lugar más de 1,000 proyecciones en varias sedes (como el EYE Filmmuseum), además de charlas, exposiciones y cursos. Si te interesa el futuro del cine de no-ficción, este es tu mes para visitar Ámsterdam. Y por último: tulipanes. Noviembre es el mejor mes para comprar (y plantar) los bulbos que después alegrarán la primavera. Ve al mercado de flores flotante, el Bloemenmarkt, para comprar bulbos listos para exportación, o simplemente para disfrutar de la variedad de colores y la animación del mercado, donde también hay puestos de souvenirs y lugares donde tomar un chocolate caliente. En resumen... Ámsterdam es una ciudad súper dinámica y multicultural, donde es posible sorprenderse con sólo caminar sin rumbo por sus calles y puentes, y en cualquier época del año. Para más ideas de qué hacer en Ámsterdam, sigue leyendo nuestro blog. Y recuerda que mientras vayas bien preparado para protegerte del clima, en noviembre podrás disfrutar de una ciudad sin las hordas de turistas del verano y con grandes descuentos en alojamiento y vuelos. Si estás planeando ir, considera el Pase Todo Incluido de Go City para ahorrar considerablemente en las entradas a sus atracciones principales. Una última recomendación: no te vayas sin probar las patatas fritas que venden por toda la ciudad, y recuerda que en Ámsterdam son una religión. Nunca, nunca pidas kétchup para acompañarlas. Si prefieres viajar cuando no mucha gente lo hace, noviembre es un buen mes para venir a Ámsterdam. Con el año escolar y laboral en plena marcha, y el invierno acechando con su frío y su lluvia, podrás disfrutar de las atracciones de esta ciudad a tus anchas, además de aprovechar las mejores ofertas en alojamiento y vuelos. Que sea temporada baja para el turismo no quiere decir que en la ciudad no haya miles de cosas que hacer. Más allá de las actividades imprescindibles como visitar los grandes museos o explorar su dinámica vida nocturna, en noviembre suceden varios eventos especiales, como la llegada de Sinterklaas (el personaje que trae regalos a los niños holandeses la noche del 5 de diciembre). ¡Sigue leyendo y descubre nuestros consejos para que tu viaje a Ámsterdam en noviembre sea memorable! Museos de Ámsterdam El clima de noviembre incita a escoger actividades en interiores, y Ámsterdam tiene una gran selección de museos de importancia internacional que simplemente tienes que visitar cuando estés aquí. El Rijksmuseum es la joya de la corona de los museos de la ciudad, ocupando un lugar prominente en la Museumplein, donde también se ubican los museos de arte contemporáneo Stedelijk y Moco, y por si fuera poco, el Museo de Van Gogh. Puedes pasar todo un día en esta zona de la ciudad visitando dos o tres de estas instituciones, las que más te interesen. La Casa Museo de Anne Frank es otro de los lugares más populares para visitar, y aunque noviembre no sea un mes de mucho movimiento, recomendamos reservar la visita con antelación. Es una experiencia sobrecogedora visitar el anexo donde se escondió la familia Frank durante dos años y la pequeña cronista escribió su famoso diario. Para los amantes del séptimo arte, Ámsterdam tiene un fantástico museo de cine e imagen en movimiento, el EYE Filmmuseum. Aquí podrás aprender muchísimo sobre todo lo relacionado con el cine, sobre todo con el aspecto técnico de la filmación, y desde una perspectiva histórica. Y por supuesto, el museo tiene un programa continuo de ciclos de cine con diferentes temáticas. Otros museos interesantes de Ámsterdam: Museo del Diamante Museo del Tulipán Museo Casa flotante Museo de las Pipas Museo del Sexo Bebidas de Ámsterdam para el mundo Hay muchas maneras de refugiarse de la lluvia en Ámsterdam, y tal vez una de las más divertidas es hacer un tour de la antigua cervecería Heineken, donde dio comienzo la historia de la marca en 1894. Aquí puedes aprender sobre las innovaciones que introdujeron en la industria y el método que utilizan para producir su deliciosa cerveza. Por supuesto, también podrás probar el producto en su sala de degustaciones, y salir muy feliz de la experiencia. La otra bebida espirituosa de Ámsterdam es la ginebra Bols, que técnicamente no es una ginebra. Se llama genever, y Bols lleva haciéndola desde 1575, así que saben una cosa o dos sobre este delicioso licor. La experiencia Bols es un viaje por la historia y el método de fabricación de la bebida espirituosa, y por supuesto incluye un coctel mezclado por alguno de los expertos bartenders del lugar (el coctel está incluido en la entrada). También dan talleres diarios para aprender a mezclar cocteles. Lo mejor es que estas dos actividades están ubicadas muy cerca de Museumplein, donde se encuentran algunos de los museos que mencionamos arriba. El plan perfecto: puedes pasar la mañana en el museo, y la tarde descubriendo alguna de las dos bebidas que siendo de Ámsterdam, llegaron a todo el mundo. Eventos especiales de noviembre Sinterklaas El acontecimiento principal de noviembre, sobre todo para los niños (y todos llevamos un niño dentro) es la llegada de Sinterklaas el primer sábado después del día de San Martín, el 11 de noviembre, que también se celebra en Holanda: los niños salen por la noche a pedir dulces de casa en casa, como en Halloween, con lamparitas de papel. La similitud de Sinterklaas (San Nicolás) con Santa Claus no es casual: es uno de los predecesores del tradicional Santa que llega del Polo Norte. Sinterklaas, más mundano, es santo y obispo y llega (dice la leyenda) de España en un barco de vapor. Se le recibe con gran alegría y ceremonia desde el momento que desembarca en el Museo Marítimo, donde da comienzo el desfile con Sinterklaas montado en su caballo blanco, Amerigo. Los niños holandeses tendrán que esperar hasta la noche del 5 de diciembre para recibir los regalos de este “primo” de Santa. Seguro que durante este intervalo de aproximadamente dos semanas todos los niños holandeses se portan como angelitos. Desde el mes de noviembre también se puede patinar sobre hielo en la pista Ice*Amsterdam, por lo general en el gran espacio público de la Museumplein. Aunque no te animes a hacer piruetas, es un lugar fantástico para ver gente y tomar algo al aire libre. International Documentary Film Amsterdam El mes de noviembre es también el mes del cine documental en Ámsterdam. El Festival Internacional de Documentales (IDFA) presenta un extenso programa de películas de todo el mundo seleccionadas para participar en el concurso. A lo largo de todo el mes dan lugar más de 1,000 proyecciones en varias sedes (como el EYE Filmmuseum), además de charlas, exposiciones y cursos. Si te interesa el futuro del cine de no-ficción, este es tu mes para visitar Ámsterdam. Y por último: tulipanes. Noviembre es el mejor mes para comprar (y plantar) los bulbos que después alegrarán la primavera. Ve al mercado de flores flotante, el Bloemenmarkt, para comprar bulbos listos para exportación, o simplemente para disfrutar de la variedad de colores y la animación del mercado, donde también hay puestos de souvenirs y lugares donde tomar un chocolate caliente. En resumen... Ámsterdam es una ciudad súper dinámica y multicultural, donde es posible sorprenderse con sólo caminar sin rumbo por sus calles y puentes, y en cualquier época del año. Para más ideas de qué hacer en Ámsterdam, sigue leyendo nuestro blog. Y recuerda que mientras vayas bien preparado para protegerte del clima, en noviembre podrás disfrutar de una ciudad sin las hordas de turistas del verano y con grandes descuentos en alojamiento y vuelos. Si estás planeando ir, considera el Pase Todo Incluido de Go City para ahorrar considerablemente en las entradas a sus atracciones principales. Una última recomendación: no te vayas sin probar las patatas fritas que venden por toda la ciudad, y recuerda que en Ámsterdam son una religión. Nunca, nunca pidas kétchup para acompañarlas. Si prefieres viajar cuando no mucha gente lo hace, noviembre es un buen mes para venir a Ámsterdam. Con el año escolar y laboral en plena marcha, y el invierno acechando con su frío y su lluvia, podrás disfrutar de las atracciones de esta ciudad a tus anchas, además de aprovechar las mejores ofertas en alojamiento y vuelos. Que sea temporada baja para el turismo no quiere decir que en la ciudad no haya miles de cosas que hacer. Más allá de las actividades imprescindibles como visitar los grandes museos o explorar su dinámica vida nocturna, en noviembre suceden varios eventos especiales, como la llegada de Sinterklaas (el personaje que trae regalos a los niños holandeses la noche del 5 de diciembre). ¡Sigue leyendo y descubre nuestros consejos para que tu viaje a Ámsterdam en noviembre sea memorable! Museos de Ámsterdam El clima de noviembre incita a escoger actividades en interiores, y Ámsterdam tiene una gran selección de museos de importancia internacional que simplemente tienes que visitar cuando estés aquí. El Rijksmuseum es la joya de la corona de los museos de la ciudad, ocupando un lugar prominente en la Museumplein, donde también se ubican los museos de arte contemporáneo Stedelijk y Moco, y por si fuera poco, el Museo de Van Gogh. Puedes pasar todo un día en esta zona de la ciudad visitando dos o tres de estas instituciones, las que más te interesen. La Casa Museo de Anne Frank es otro de los lugares más populares para visitar, y aunque noviembre no sea un mes de mucho movimiento, recomendamos reservar la visita con antelación. Es una experiencia sobrecogedora visitar el anexo donde se escondió la familia Frank durante dos años y la pequeña cronista escribió su famoso diario. Para los amantes del séptimo arte, Ámsterdam tiene un fantástico museo de cine e imagen en movimiento, el EYE Filmmuseum. Aquí podrás aprender muchísimo sobre todo lo relacionado con el cine, sobre todo con el aspecto técnico de la filmación, y desde una perspectiva histórica. Y por supuesto, el museo tiene un programa continuo de ciclos de cine con diferentes temáticas. Otros museos interesantes de Ámsterdam: Museo del Diamante Museo del Tulipán Museo Casa flotante Museo de las Pipas Museo del Sexo Bebidas de Ámsterdam para el mundo Hay muchas maneras de refugiarse de la lluvia en Ámsterdam, y tal vez una de las más divertidas es hacer un tour de la antigua cervecería Heineken, donde dio comienzo la historia de la marca en 1894. Aquí puedes aprender sobre las innovaciones que introdujeron en la industria y el método que utilizan para producir su deliciosa cerveza. Por supuesto, también podrás probar el producto en su sala de degustaciones, y salir muy feliz de la experiencia. La otra bebida espirituosa de Ámsterdam es la ginebra Bols, que técnicamente no es una ginebra. Se llama genever, y Bols lleva haciéndola desde 1575, así que saben una cosa o dos sobre este delicioso licor. La experiencia Bols es un viaje por la historia y el método de fabricación de la bebida espirituosa, y por supuesto incluye un coctel mezclado por alguno de los expertos bartenders del lugar (el coctel está incluido en la entrada). También dan talleres diarios para aprender a mezclar cocteles. Lo mejor es que estas dos actividades están ubicadas muy cerca de Museumplein, donde se encuentran algunos de los museos que mencionamos arriba. El plan perfecto: puedes pasar la mañana en el museo, y la tarde descubriendo alguna de las dos bebidas que siendo de Ámsterdam, llegaron a todo el mundo. Eventos especiales de noviembre Sinterklaas El acontecimiento principal de noviembre, sobre todo para los niños (y todos llevamos un niño dentro) es la llegada de Sinterklaas el primer sábado después del día de San Martín, el 11 de noviembre, que también se celebra en Holanda: los niños salen por la noche a pedir dulces de casa en casa, como en Halloween, con lamparitas de papel. La similitud de Sinterklaas (San Nicolás) con Santa Claus no es casual: es uno de los predecesores del tradicional Santa que llega del Polo Norte. Sinterklaas, más mundano, es santo y obispo y llega (dice la leyenda) de España en un barco de vapor. Se le recibe con gran alegría y ceremonia desde el momento que desembarca en el Museo Marítimo, donde da comienzo el desfile con Sinterklaas montado en su caballo blanco, Amerigo. Los niños holandeses tendrán que esperar hasta la noche del 5 de diciembre para recibir los regalos de este “primo” de Santa. Seguro que durante este intervalo de aproximadamente dos semanas todos los niños holandeses se portan como angelitos. Desde el mes de noviembre también se puede patinar sobre hielo en la pista Ice*Amsterdam, por lo general en el gran espacio público de la Museumplein. Aunque no te animes a hacer piruetas, es un lugar fantástico para ver gente y tomar algo al aire libre. International Documentary Film Amsterdam El mes de noviembre es también el mes del cine documental en Ámsterdam. El Festival Internacional de Documentales (IDFA) presenta un extenso programa de películas de todo el mundo seleccionadas para participar en el concurso. A lo largo de todo el mes dan lugar más de 1,000 proyecciones en varias sedes (como el EYE Filmmuseum), además de charlas, exposiciones y cursos. Si te interesa el futuro del cine de no-ficción, este es tu mes para visitar Ámsterdam. Y por último: tulipanes. Noviembre es el mejor mes para comprar (y plantar) los bulbos que después alegrarán la primavera. Ve al mercado de flores flotante, el Bloemenmarkt, para comprar bulbos listos para exportación, o simplemente para disfrutar de la variedad de colores y la animación del mercado, donde también hay puestos de souvenirs y lugares donde tomar un chocolate caliente. En resumen... Ámsterdam es una ciudad súper dinámica y multicultural, donde es posible sorprenderse con sólo caminar sin rumbo por sus calles y puentes, y en cualquier época del año. Para más ideas de qué hacer en Ámsterdam, sigue leyendo nuestro blog. Y recuerda que mientras vayas bien preparado para protegerte del clima, en noviembre podrás disfrutar de una ciudad sin las hordas de turistas del verano y con grandes descuentos en alojamiento y vuelos. Si estás planeando ir, considera el Pase Todo Incluido de Go City para ahorrar considerablemente en las entradas a sus atracciones principales. Una última recomendación: no te vayas sin probar las patatas fritas que venden por toda la ciudad, y recuerda que en Ámsterdam son una religión. Nunca, nunca pidas kétchup para acompañarlas. Si prefieres viajar cuando no mucha gente lo hace, noviembre es un buen mes para venir a Ámsterdam. Con el año escolar y laboral en plena marcha, y el invierno acechando con su frío y su lluvia, podrás disfrutar de las atracciones de esta ciudad a tus anchas, además de aprovechar las mejores ofertas en alojamiento y vuelos. Que sea temporada baja para el turismo no quiere decir que en la ciudad no haya miles de cosas que hacer. Más allá de las actividades imprescindibles como visitar los grandes museos o explorar su dinámica vida nocturna, en noviembre suceden varios eventos especiales, como la llegada de Sinterklaas (el personaje que trae regalos a los niños holandeses la noche del 5 de diciembre). ¡Sigue leyendo y descubre nuestros consejos para que tu viaje a Ámsterdam en noviembre sea memorable! Museos de Ámsterdam El clima de noviembre incita a escoger actividades en interiores, y Ámsterdam tiene una gran selección de museos de importancia internacional que simplemente tienes que visitar cuando estés aquí. El Rijksmuseum es la joya de la corona de los museos de la ciudad, ocupando un lugar prominente en la Museumplein, donde también se ubican los museos de arte contemporáneo Stedelijk y Moco, y por si fuera poco, el Museo de Van Gogh. Puedes pasar todo un día en esta zona de la ciudad visitando dos o tres de estas instituciones, las que más te interesen. La Casa Museo de Anne Frank es otro de los lugares más populares para visitar, y aunque noviembre no sea un mes de mucho movimiento, recomendamos reservar la visita con antelación. Es una experiencia sobrecogedora visitar el anexo donde se escondió la familia Frank durante dos años y la pequeña cronista escribió su famoso diario. Para los amantes del séptimo arte, Ámsterdam tiene un fantástico museo de cine e imagen en movimiento, el EYE Filmmuseum. Aquí podrás aprender muchísimo sobre todo lo relacionado con el cine, sobre todo con el aspecto técnico de la filmación, y desde una perspectiva histórica. Y por supuesto, el museo tiene un programa continuo de ciclos de cine con diferentes temáticas. Otros museos interesantes de Ámsterdam: Museo del Diamante Museo del Tulipán Museo Casa flotante Museo de las Pipas Museo del Sexo Bebidas de Ámsterdam para el mundo Hay muchas maneras de refugiarse de la lluvia en Ámsterdam, y tal vez una de las más divertidas es hacer un tour de la antigua cervecería Heineken, donde dio comienzo la historia de la marca en 1894. Aquí puedes aprender sobre las innovaciones que introdujeron en la industria y el método que utilizan para producir su deliciosa cerveza. Por supuesto, también podrás probar el producto en su sala de degustaciones, y salir muy feliz de la experiencia. La otra bebida espirituosa de Ámsterdam es la ginebra Bols, que técnicamente no es una ginebra. Se llama genever, y Bols lleva haciéndola desde 1575, así que saben una cosa o dos sobre este delicioso licor. La experiencia Bols es un viaje por la historia y el método de fabricación de la bebida espirituosa, y por supuesto incluye un coctel mezclado por alguno de los expertos bartenders del lugar (el coctel está incluido en la entrada). También dan talleres diarios para aprender a mezclar cocteles. Lo mejor es que estas dos actividades están ubicadas muy cerca de Museumplein, donde se encuentran algunos de los museos que mencionamos arriba. El plan perfecto: puedes pasar la mañana en el museo, y la tarde descubriendo alguna de las dos bebidas que siendo de Ámsterdam, llegaron a todo el mundo. Eventos especiales de noviembre Sinterklaas El acontecimiento principal de noviembre, sobre todo para los niños (y todos llevamos un niño dentro) es la llegada de Sinterklaas el primer sábado después del día de San Martín, el 11 de noviembre, que también se celebra en Holanda: los niños salen por la noche a pedir dulces de casa en casa, como en Halloween, con lamparitas de papel. La similitud de Sinterklaas (San Nicolás) con Santa Claus no es casual: es uno de los predecesores del tradicional Santa que llega del Polo Norte. Sinterklaas, más mundano, es santo y obispo y llega (dice la leyenda) de España en un barco de vapor. Se le recibe con gran alegría y ceremonia desde el momento que desembarca en el Museo Marítimo, donde da comienzo el desfile con Sinterklaas montado en su caballo blanco, Amerigo. Los niños holandeses tendrán que esperar hasta la noche del 5 de diciembre para recibir los regalos de este “primo” de Santa. Seguro que durante este intervalo de aproximadamente dos semanas todos los niños holandeses se portan como angelitos. Desde el mes de noviembre también se puede patinar sobre hielo en la pista Ice*Amsterdam, por lo general en el gran espacio público de la Museumplein. Aunque no te animes a hacer piruetas, es un lugar fantástico para ver gente y tomar algo al aire libre. International Documentary Film Amsterdam El mes de noviembre es también el mes del cine documental en Ámsterdam. El Festival Internacional de Documentales (IDFA) presenta un extenso programa de películas de todo el mundo seleccionadas para participar en el concurso. A lo largo de todo el mes dan lugar más de 1,000 proyecciones en varias sedes (como el EYE Filmmuseum), además de charlas, exposiciones y cursos. Si te interesa el futuro del cine de no-ficción, este es tu mes para visitar Ámsterdam. Y por último: tulipanes. Noviembre es el mejor mes para comprar (y plantar) los bulbos que después alegrarán la primavera. Ve al mercado de flores flotante, el Bloemenmarkt, para comprar bulbos listos para exportación, o simplemente para disfrutar de la variedad de colores y la animación del mercado, donde también hay puestos de souvenirs y lugares donde tomar un chocolate caliente. En resumen... Ámsterdam es una ciudad súper dinámica y multicultural, donde es posible sorprenderse con sólo caminar sin rumbo por sus calles y puentes, y en cualquier época del año. Para más ideas de qué hacer en Ámsterdam, sigue leyendo nuestro blog. Y recuerda que mientras vayas bien preparado para protegerte del clima, en noviembre podrás disfrutar de una ciudad sin las hordas de turistas del verano y con grandes descuentos en alojamiento y vuelos. Si estás planeando ir, considera el Pase Todo Incluido de Go City para ahorrar considerablemente en las entradas a sus atracciones principales. Una última recomendación: no te vayas sin probar las patatas fritas que venden por toda la ciudad, y recuerda que en Ámsterdam son una religión. Nunca, nunca pidas kétchup para acompañarlas. Si prefieres viajar cuando no mucha gente lo hace, noviembre es un buen mes para venir a Ámsterdam. Con el año escolar y laboral en plena marcha, y el invierno acechando con su frío y su lluvia, podrás disfrutar de las atracciones de esta ciudad a tus anchas, además de aprovechar las mejores ofertas en alojamiento y vuelos. Que sea temporada baja para el turismo no quiere decir que en la ciudad no haya miles de cosas que hacer. Más allá de las actividades imprescindibles como visitar los grandes museos o explorar su dinámica vida nocturna, en noviembre suceden varios eventos especiales, como la llegada de Sinterklaas (el personaje que trae regalos a los niños holandeses la noche del 5 de diciembre). ¡Sigue leyendo y descubre nuestros consejos para que tu viaje a Ámsterdam en noviembre sea memorable! Museos de Ámsterdam El clima de noviembre incita a escoger actividades en interiores, y Ámsterdam tiene una gran selección de museos de importancia internacional que simplemente tienes que visitar cuando estés aquí. El Rijksmuseum es la joya de la corona de los museos de la ciudad, ocupando un lugar prominente en la Museumplein, donde también se ubican los museos de arte contemporáneo Stedelijk y Moco, y por si fuera poco, el Museo de Van Gogh. Puedes pasar todo un día en esta zona de la ciudad visitando dos o tres de estas instituciones, las que más te interesen. La Casa Museo de Anne Frank es otro de los lugares más populares para visitar, y aunque noviembre no sea un mes de mucho movimiento, recomendamos reservar la visita con antelación. Es una experiencia sobrecogedora visitar el anexo donde se escondió la familia Frank durante dos años y la pequeña cronista escribió su famoso diario. Para los amantes del séptimo arte, Ámsterdam tiene un fantástico museo de cine e imagen en movimiento, el EYE Filmmuseum. Aquí podrás aprender muchísimo sobre todo lo relacionado con el cine, sobre todo con el aspecto técnico de la filmación, y desde una perspectiva histórica. Y por supuesto, el museo tiene un programa continuo de ciclos de cine con diferentes temáticas. Otros museos interesantes de Ámsterdam: Museo del Diamante Museo del Tulipán Museo Casa flotante Museo de las Pipas Museo del Sexo Bebidas de Ámsterdam para el mundo Hay muchas maneras de refugiarse de la lluvia en Ámsterdam, y tal vez una de las más divertidas es hacer un tour de la antigua cervecería Heineken, donde dio comienzo la historia de la marca en 1894. Aquí puedes aprender sobre las innovaciones que introdujeron en la industria y el método que utilizan para producir su deliciosa cerveza. Por supuesto, también podrás probar el producto en su sala de degustaciones, y salir muy feliz de la experiencia. La otra bebida espirituosa de Ámsterdam es la ginebra Bols, que técnicamente no es una ginebra. Se llama genever, y Bols lleva haciéndola desde 1575, así que saben una cosa o dos sobre este delicioso licor. La experiencia Bols es un viaje por la historia y el método de fabricación de la bebida espirituosa, y por supuesto incluye un coctel mezclado por alguno de los expertos bartenders del lugar (el coctel está incluido en la entrada). También dan talleres diarios para aprender a mezclar cocteles. Lo mejor es que estas dos actividades están ubicadas muy cerca de Museumplein, donde se encuentran algunos de los museos que mencionamos arriba. El plan perfecto: puedes pasar la mañana en el museo, y la tarde descubriendo alguna de las dos bebidas que siendo de Ámsterdam, llegaron a todo el mundo. Eventos especiales de noviembre Sinterklaas El acontecimiento principal de noviembre, sobre todo para los niños (y todos llevamos un niño dentro) es la llegada de Sinterklaas el primer sábado después del día de San Martín, el 11 de noviembre, que también se celebra en Holanda: los niños salen por la noche a pedir dulces de casa en casa, como en Halloween, con lamparitas de papel. La similitud de Sinterklaas (San Nicolás) con Santa Claus no es casual: es uno de los predecesores del tradicional Santa que llega del Polo Norte. Sinterklaas, más mundano, es santo y obispo y llega (dice la leyenda) de España en un barco de vapor. Se le recibe con gran alegría y ceremonia desde el momento que desembarca en el Museo Marítimo, donde da comienzo el desfile con Sinterklaas montado en su caballo blanco, Amerigo. Los niños holandeses tendrán que esperar hasta la noche del 5 de diciembre para recibir los regalos de este “primo” de Santa. Seguro que durante este intervalo de aproximadamente dos semanas todos los niños holandeses se portan como angelitos. Desde el mes de noviembre también se puede patinar sobre hielo en la pista Ice*Amsterdam, por lo general en el gran espacio público de la Museumplein. Aunque no te animes a hacer piruetas, es un lugar fantástico para ver gente y tomar algo al aire libre. International Documentary Film Amsterdam El mes de noviembre es también el mes del cine documental en Ámsterdam. El Festival Internacional de Documentales (IDFA) presenta un extenso programa de películas de todo el mundo seleccionadas para participar en el concurso. A lo largo de todo el mes dan lugar más de 1,000 proyecciones en varias sedes (como el EYE Filmmuseum), además de charlas, exposiciones y cursos. Si te interesa el futuro del cine de no-ficción, este es tu mes para visitar Ámsterdam. Y por último: tulipanes. Noviembre es el mejor mes para comprar (y plantar) los bulbos que después alegrarán la primavera. Ve al mercado de flores flotante, el Bloemenmarkt, para comprar bulbos listos para exportación, o simplemente para disfrutar de la variedad de colores y la animación del mercado, donde también hay puestos de souvenirs y lugares donde tomar un chocolate caliente. En resumen... Ámsterdam es una ciudad súper dinámica y multicultural, donde es posible sorprenderse con sólo caminar sin rumbo por sus calles y puentes, y en cualquier época del año. Para más ideas de qué hacer en Ámsterdam, sigue leyendo nuestro blog. Y recuerda que mientras vayas bien preparado para protegerte del clima, en noviembre podrás disfrutar de una ciudad sin las hordas de turistas del verano y con grandes descuentos en alojamiento y vuelos. Si estás planeando ir, considera el Pase Todo Incluido de Go City para ahorrar considerablemente en las entradas a sus atracciones principales. Una última recomendación: no te vayas sin probar las patatas fritas que venden por toda la ciudad, y recuerda que en Ámsterdam son una religión. Nunca, nunca pidas kétchup para acompañarlas. Si prefieres viajar cuando no mucha gente lo hace, noviembre es un buen mes para venir a Ámsterdam. Con el año escolar y laboral en plena marcha, y el invierno acechando con su frío y su lluvia, podrás disfrutar de las atracciones de esta ciudad a tus anchas, además de aprovechar las mejores ofertas en alojamiento y vuelos. Que sea temporada baja para el turismo no quiere decir que en la ciudad no haya miles de cosas que hacer. Más allá de las actividades imprescindibles como visitar los grandes museos o explorar su dinámica vida nocturna, en noviembre suceden varios eventos especiales, como la llegada de Sinterklaas (el personaje que trae regalos a los niños holandeses la noche del 5 de diciembre). ¡Sigue leyendo y descubre nuestros consejos para que tu viaje a Ámsterdam en noviembre sea memorable! Museos de Ámsterdam El clima de noviembre incita a escoger actividades en interiores, y Ámsterdam tiene una gran selección de museos de importancia internacional que simplemente tienes que visitar cuando estés aquí. El Rijksmuseum es la joya de la corona de los museos de la ciudad, ocupando un lugar prominente en la Museumplein, donde también se ubican los museos de arte contemporáneo Stedelijk y Moco, y por si fuera poco, el Museo de Van Gogh. Puedes pasar todo un día en esta zona de la ciudad visitando dos o tres de estas instituciones, las que más te interesen. La Casa Museo de Anne Frank es otro de los lugares más populares para visitar, y aunque noviembre no sea un mes de mucho movimiento, recomendamos reservar la visita con antelación. Es una experiencia sobrecogedora visitar el anexo donde se escondió la familia Frank durante dos años y la pequeña cronista escribió su famoso diario. Para los amantes del séptimo arte, Ámsterdam tiene un fantástico museo de cine e imagen en movimiento, el EYE Filmmuseum. Aquí podrás aprender muchísimo sobre todo lo relacionado con el cine, sobre todo con el aspecto técnico de la filmación, y desde una perspectiva histórica. Y por supuesto, el museo tiene un programa continuo de ciclos de cine con diferentes temáticas. Otros museos interesantes de Ámsterdam: Museo del Diamante Museo del Tulipán Museo Casa flotante Museo de las Pipas Museo del Sexo Bebidas de Ámsterdam para el mundo Hay muchas maneras de refugiarse de la lluvia en Ámsterdam, y tal vez una de las más divertidas es hacer un tour de la antigua cervecería Heineken, donde dio comienzo la historia de la marca en 1894. Aquí puedes aprender sobre las innovaciones que introdujeron en la industria y el método que utilizan para producir su deliciosa cerveza. Por supuesto, también podrás probar el producto en su sala de degustaciones, y salir muy feliz de la experiencia. La otra bebida espirituosa de Ámsterdam es la ginebra Bols, que técnicamente no es una ginebra. Se llama genever, y Bols lleva haciéndola desde 1575, así que saben una cosa o dos sobre este delicioso licor. La experiencia Bols es un viaje por la historia y el método de fabricación de la bebida espirituosa, y por supuesto incluye un coctel mezclado por alguno de los expertos bartenders del lugar (el coctel está incluido en la entrada). También dan talleres diarios para aprender a mezclar cocteles. Lo mejor es que estas dos actividades están ubicadas muy cerca de Museumplein, donde se encuentran algunos de los museos que mencionamos arriba. El plan perfecto: puedes pasar la mañana en el museo, y la tarde descubriendo alguna de las dos bebidas que siendo de Ámsterdam, llegaron a todo el mundo. Eventos especiales de noviembre Sinterklaas El acontecimiento principal de noviembre, sobre todo para los niños (y todos llevamos un niño dentro) es la llegada de Sinterklaas el primer sábado después del día de San Martín, el 11 de noviembre, que también se celebra en Holanda: los niños salen por la noche a pedir dulces de casa en casa, como en Halloween, con lamparitas de papel. La similitud de Sinterklaas (San Nicolás) con Santa Claus no es casual: es uno de los predecesores del tradicional Santa que llega del Polo Norte. Sinterklaas, más mundano, es santo y obispo y llega (dice la leyenda) de España en un barco de vapor. Se le recibe con gran alegría y ceremonia desde el momento que desembarca en el Museo Marítimo, donde da comienzo el desfile con Sinterklaas montado en su caballo blanco, Amerigo. Los niños holandeses tendrán que esperar hasta la noche del 5 de diciembre para recibir los regalos de este “primo” de Santa. Seguro que durante este intervalo de aproximadamente dos semanas todos los niños holandeses se portan como angelitos. Desde el mes de noviembre también se puede patinar sobre hielo en la pista Ice*Amsterdam, por lo general en el gran espacio público de la Museumplein. Aunque no te animes a hacer piruetas, es un lugar fantástico para ver gente y tomar algo al aire libre. International Documentary Film Amsterdam El mes de noviembre es también el mes del cine documental en Ámsterdam. El Festival Internacional de Documentales (IDFA) presenta un extenso programa de películas de todo el mundo seleccionadas para participar en el concurso. A lo largo de todo el mes dan lugar más de 1,000 proyecciones en varias sedes (como el EYE Filmmuseum), además de charlas, exposiciones y cursos. Si te interesa el futuro del cine de no-ficción, este es tu mes para visitar Ámsterdam. Y por último: tulipanes. Noviembre es el mejor mes para comprar (y plantar) los bulbos que después alegrarán la primavera. Ve al mercado de flores flotante, el Bloemenmarkt, para comprar bulbos listos para exportación, o simplemente para disfrutar de la variedad de colores y la animación del mercado, donde también hay puestos de souvenirs y lugares donde tomar un chocolate caliente. En resumen... Ámsterdam es una ciudad súper dinámica y multicultural, donde es posible sorprenderse con sólo caminar sin rumbo por sus calles y puentes, y en cualquier época del año. Para más ideas de qué hacer en Ámsterdam, sigue leyendo nuestro blog. Y recuerda que mientras vayas bien preparado para protegerte del clima, en noviembre podrás disfrutar de una ciudad sin las hordas de turistas del verano y con grandes descuentos en alojamiento y vuelos. Si estás planeando ir, considera el Pase Todo Incluido de Go City para ahorrar considerablemente en las entradas a sus atracciones principales. Una última recomendación: no te vayas sin probar las patatas fritas que venden por toda la ciudad, y recuerda que en Ámsterdam son una religión. Nunca, nunca pidas kétchup para acompañarlas. Si prefieres viajar cuando no mucha gente lo hace, noviembre es un buen mes para venir a Ámsterdam. Con el año escolar y laboral en plena marcha, y el invierno acechando con su frío y su lluvia, podrás disfrutar de las atracciones de esta ciudad a tus anchas, además de aprovechar las mejores ofertas en alojamiento y vuelos. Que sea temporada baja para el turismo no quiere decir que en la ciudad no haya miles de cosas que hacer. Más allá de las actividades imprescindibles como visitar los grandes museos o explorar su dinámica vida nocturna, en noviembre suceden varios eventos especiales, como la llegada de Sinterklaas (el personaje que trae regalos a los niños holandeses la noche del 5 de diciembre). ¡Sigue leyendo y descubre nuestros consejos para que tu viaje a Ámsterdam en noviembre sea memorable! Museos de Ámsterdam El clima de noviembre incita a escoger actividades en interiores, y Ámsterdam tiene una gran selección de museos de importancia internacional que simplemente tienes que visitar cuando estés aquí. El Rijksmuseum es la joya de la corona de los museos de la ciudad, ocupando un lugar prominente en la Museumplein, donde también se ubican los museos de arte contemporáneo Stedelijk y Moco, y por si fuera poco, el Museo de Van Gogh. Puedes pasar todo un día en esta zona de la ciudad visitando dos o tres de estas instituciones, las que más te interesen. La Casa Museo de Anne Frank es otro de los lugares más populares para visitar, y aunque noviembre no sea un mes de mucho movimiento, recomendamos reservar la visita con antelación. Es una experiencia sobrecogedora visitar el anexo donde se escondió la familia Frank durante dos años y la pequeña cronista escribió su famoso diario. Para los amantes del séptimo arte, Ámsterdam tiene un fantástico museo de cine e imagen en movimiento, el EYE Filmmuseum. Aquí podrás aprender muchísimo sobre todo lo relacionado con el cine, sobre todo con el aspecto técnico de la filmación, y desde una perspectiva histórica. Y por supuesto, el museo tiene un programa continuo de ciclos de cine con diferentes temáticas. Otros museos interesantes de Ámsterdam: Museo del Diamante Museo del Tulipán Museo Casa flotante Museo de las Pipas Museo del Sexo Bebidas de Ámsterdam para el mundo Hay muchas maneras de refugiarse de la lluvia en Ámsterdam, y tal vez una de las más divertidas es hacer un tour de la antigua cervecería Heineken, donde dio comienzo la historia de la marca en 1894. Aquí puedes aprender sobre las innovaciones que introdujeron en la industria y el método que utilizan para producir su deliciosa cerveza. Por supuesto, también podrás probar el producto en su sala de degustaciones, y salir muy feliz de la experiencia. La otra bebida espirituosa de Ámsterdam es la ginebra Bols, que técnicamente no es una ginebra. Se llama genever, y Bols lleva haciéndola desde 1575, así que saben una cosa o dos sobre este delicioso licor. La experiencia Bols es un viaje por la historia y el método de fabricación de la bebida espirituosa, y por supuesto incluye un coctel mezclado por alguno de los expertos bartenders del lugar (el coctel está incluido en la entrada). También dan talleres diarios para aprender a mezclar cocteles. Lo mejor es que estas dos actividades están ubicadas muy cerca de Museumplein, donde se encuentran algunos de los museos que mencionamos arriba. El plan perfecto: puedes pasar la mañana en el museo, y la tarde descubriendo alguna de las dos bebidas que siendo de Ámsterdam, llegaron a todo el mundo. Eventos especiales de noviembre Sinterklaas El acontecimiento principal de noviembre, sobre todo para los niños (y todos llevamos un niño dentro) es la llegada de Sinterklaas el primer sábado después del día de San Martín, el 11 de noviembre, que también se celebra en Holanda: los niños salen por la noche a pedir dulces de casa en casa, como en Halloween, con lamparitas de papel. La similitud de Sinterklaas (San Nicolás) con Santa Claus no es casual: es uno de los predecesores del tradicional Santa que llega del Polo Norte. Sinterklaas, más mundano, es santo y obispo y llega (dice la leyenda) de España en un barco de vapor. Se le recibe con gran alegría y ceremonia desde el momento que desembarca en el Museo Marítimo, donde da comienzo el desfile con Sinterklaas montado en su caballo blanco, Amerigo. Los niños holandeses tendrán que esperar hasta la noche del 5 de diciembre para recibir los regalos de este “primo” de Santa. Seguro que durante este intervalo de aproximadamente dos semanas todos los niños holandeses se portan como angelitos. Desde el mes de noviembre también se puede patinar sobre hielo en la pista Ice*Amsterdam, por lo general en el gran espacio público de la Museumplein. Aunque no te animes a hacer piruetas, es un lugar fantástico para ver gente y tomar algo al aire libre. International Documentary Film Amsterdam El mes de noviembre es también el mes del cine documental en Ámsterdam. El Festival Internacional de Documentales (IDFA) presenta un extenso programa de películas de todo el mundo seleccionadas para participar en el concurso. A lo largo de todo el mes dan lugar más de 1,000 proyecciones en varias sedes (como el EYE Filmmuseum), además de charlas, exposiciones y cursos. Si te interesa el futuro del cine de no-ficción, este es tu mes para visitar Ámsterdam. Y por último: tulipanes. Noviembre es el mejor mes para comprar (y plantar) los bulbos que después alegrarán la primavera. Ve al mercado de flores flotante, el Bloemenmarkt, para comprar bulbos listos para exportación, o simplemente para disfrutar de la variedad de colores y la animación del mercado, donde también hay puestos de souvenirs y lugares donde tomar un chocolate caliente. En resumen... Ámsterdam es una ciudad súper dinámica y multicultural, donde es posible sorprenderse con sólo caminar sin rumbo por sus calles y puentes, y en cualquier época del año. Para más ideas de qué hacer en Ámsterdam, sigue leyendo nuestro blog. Y recuerda que mientras vayas bien preparado para protegerte del clima, en noviembre podrás disfrutar de una ciudad sin las hordas de turistas del verano y con grandes descuentos en alojamiento y vuelos. Si estás planeando ir, considera el Pase Todo Incluido de Go City para ahorrar considerablemente en las entradas a sus atracciones principales. Una última recomendación: no te vayas sin probar las patatas fritas que venden por toda la ciudad, y recuerda que en Ámsterdam son una religión. Nunca, nunca pidas kétchup para acompañarlas. Si prefieres viajar cuando no mucha gente lo hace, noviembre es un buen mes para venir a Ámsterdam. Con el año escolar y laboral en plena marcha, y el invierno acechando con su frío y su lluvia, podrás disfrutar de las atracciones de esta ciudad a tus anchas, además de aprovechar las mejores ofertas en alojamiento y vuelos. Que sea temporada baja para el turismo no quiere decir que en la ciudad no haya miles de cosas que hacer. Más allá de las actividades imprescindibles como visitar los grandes museos o explorar su dinámica vida nocturna, en noviembre suceden varios eventos especiales, como la llegada de Sinterklaas (el personaje que trae regalos a los niños holandeses la noche del 5 de diciembre). ¡Sigue leyendo y descubre nuestros consejos para que tu viaje a Ámsterdam en noviembre sea memorable! Museos de Ámsterdam El clima de noviembre incita a escoger actividades en interiores, y Ámsterdam tiene una gran selección de museos de importancia internacional que simplemente tienes que visitar cuando estés aquí. El Rijksmuseum es la joya de la corona de los museos de la ciudad, ocupando un lugar prominente en la Museumplein, donde también se ubican los museos de arte contemporáneo Stedelijk y Moco, y por si fuera poco, el Museo de Van Gogh. Puedes pasar todo un día en esta zona de la ciudad visitando dos o tres de estas instituciones, las que más te interesen. La Casa Museo de Anne Frank es otro de los lugares más populares para visitar, y aunque noviembre no sea un mes de mucho movimiento, recomendamos reservar la visita con antelación. Es una experiencia sobrecogedora visitar el anexo donde se escondió la familia Frank durante dos años y la pequeña cronista escribió su famoso diario. Para los amantes del séptimo arte, Ámsterdam tiene un fantástico museo de cine e imagen en movimiento, el EYE Filmmuseum. Aquí podrás aprender muchísimo sobre todo lo relacionado con el cine, sobre todo con el aspecto técnico de la filmación, y desde una perspectiva histórica. Y por supuesto, el museo tiene un programa continuo de ciclos de cine con diferentes temáticas. Otros museos interesantes de Ámsterdam: Museo del Diamante Museo del Tulipán Museo Casa flotante Museo de las Pipas Museo del Sexo Bebidas de Ámsterdam para el mundo Hay muchas maneras de refugiarse de la lluvia en Ámsterdam, y tal vez una de las más divertidas es hacer un tour de la antigua cervecería Heineken, donde dio comienzo la historia de la marca en 1894. Aquí puedes aprender sobre las innovaciones que introdujeron en la industria y el método que utilizan para producir su deliciosa cerveza. Por supuesto, también podrás probar el producto en su sala de degustaciones, y salir muy feliz de la experiencia. La otra bebida espirituosa de Ámsterdam es la ginebra Bols, que técnicamente no es una ginebra. Se llama genever, y Bols lleva haciéndola desde 1575, así que saben una cosa o dos sobre este delicioso licor. La experiencia Bols es un viaje por la historia y el método de fabricación de la bebida espirituosa, y por supuesto incluye un coctel mezclado por alguno de los expertos bartenders del lugar (el coctel está incluido en la entrada). También dan talleres diarios para aprender a mezclar cocteles. Lo mejor es que estas dos actividades están ubicadas muy cerca de Museumplein, donde se encuentran algunos de los museos que mencionamos arriba. El plan perfecto: puedes pasar la mañana en el museo, y la tarde descubriendo alguna de las dos bebidas que siendo de Ámsterdam, llegaron a todo el mundo. Eventos especiales de noviembre Sinterklaas El acontecimiento principal de noviembre, sobre todo para los niños (y todos llevamos un niño dentro) es la llegada de Sinterklaas el primer sábado después del día de San Martín, el 11 de noviembre, que también se celebra en Holanda: los niños salen por la noche a pedir dulces de casa en casa, como en Halloween, con lamparitas de papel. La similitud de Sinterklaas (San Nicolás) con Santa Claus no es casual: es uno de los predecesores del tradicional Santa que llega del Polo Norte. Sinterklaas, más mundano, es santo y obispo y llega (dice la leyenda) de España en un barco de vapor. Se le recibe con gran alegría y ceremonia desde el momento que desembarca en el Museo Marítimo, donde da comienzo el desfile con Sinterklaas montado en su caballo blanco, Amerigo. Los niños holandeses tendrán que esperar hasta la noche del 5 de diciembre para recibir los regalos de este “primo” de Santa. Seguro que durante este intervalo de aproximadamente dos semanas todos los niños holandeses se portan como angelitos. Desde el mes de noviembre también se puede patinar sobre hielo en la pista Ice*Amsterdam, por lo general en el gran espacio público de la Museumplein. Aunque no te animes a hacer piruetas, es un lugar fantástico para ver gente y tomar algo al aire libre. International Documentary Film Amsterdam El mes de noviembre es también el mes del cine documental en Ámsterdam. El Festival Internacional de Documentales (IDFA) presenta un extenso programa de películas de todo el mundo seleccionadas para participar en el concurso. A lo largo de todo el mes dan lugar más de 1,000 proyecciones en varias sedes (como el EYE Filmmuseum), además de charlas, exposiciones y cursos. Si te interesa el futuro del cine de no-ficción, este es tu mes para visitar Ámsterdam. Y por último: tulipanes. Noviembre es el mejor mes para comprar (y plantar) los bulbos que después alegrarán la primavera. Ve al mercado de flores flotante, el Bloemenmarkt, para comprar bulbos listos para exportación, o simplemente para disfrutar de la variedad de colores y la animación del mercado, donde también hay puestos de souvenirs y lugares donde tomar un chocolate caliente. En resumen... Ámsterdam es una ciudad súper dinámica y multicultural, donde es posible sorprenderse con sólo caminar sin rumbo por sus calles y puentes, y en cualquier época del año. Para más ideas de qué hacer en Ámsterdam, sigue leyendo nuestro blog. Y recuerda que mientras vayas bien preparado para protegerte del clima, en noviembre podrás disfrutar de una ciudad sin las hordas de turistas del verano y con grandes descuentos en alojamiento y vuelos. Si estás planeando ir, considera el Pase Todo Incluido de Go City para ahorrar considerablemente en las entradas a sus atracciones principales. Una última recomendación: no te vayas sin probar las patatas fritas que venden por toda la ciudad, y recuerda que en Ámsterdam son una religión. Nunca, nunca pidas kétchup para acompañarlas. Si prefieres viajar cuando no mucha gente lo hace, noviembre es un buen mes para venir a Ámsterdam. Con el año escolar y laboral en plena marcha, y el invierno acechando con su frío y su lluvia, podrás disfrutar de las atracciones de esta ciudad a tus anchas, además de aprovechar las mejores ofertas en alojamiento y vuelos. Que sea temporada baja para el turismo no quiere decir que en la ciudad no haya miles de cosas que hacer. Más allá de las actividades imprescindibles como visitar los grandes museos o explorar su dinámica vida nocturna, en noviembre suceden varios eventos especiales, como la llegada de Sinterklaas (el personaje que trae regalos a los niños holandeses la noche del 5 de diciembre). ¡Sigue leyendo y descubre nuestros consejos para que tu viaje a Ámsterdam en noviembre sea memorable! Museos de Ámsterdam El clima de noviembre incita a escoger actividades en interiores, y Ámsterdam tiene una gran selección de museos de importancia internacional que simplemente tienes que visitar cuando estés aquí. El Rijksmuseum es la joya de la corona de los museos de la ciudad, ocupando un lugar prominente en la Museumplein, donde también se ubican los museos de arte contemporáneo Stedelijk y Moco, y por si fuera poco, el Museo de Van Gogh. Puedes pasar todo un día en esta zona de la ciudad visitando dos o tres de estas instituciones, las que más te interesen. La Casa Museo de Anne Frank es otro de los lugares más populares para visitar, y aunque noviembre no sea un mes de mucho movimiento, recomendamos reservar la visita con antelación. Es una experiencia sobrecogedora visitar el anexo donde se escondió la familia Frank durante dos años y la pequeña cronista escribió su famoso diario. Para los amantes del séptimo arte, Ámsterdam tiene un fantástico museo de cine e imagen en movimiento, el EYE Filmmuseum. Aquí podrás aprender muchísimo sobre todo lo relacionado con el cine, sobre todo con el aspecto técnico de la filmación, y desde una perspectiva histórica. Y por supuesto, el museo tiene un programa continuo de ciclos de cine con diferentes temáticas. Otros museos interesantes de Ámsterdam: Museo del Diamante Museo del Tulipán Museo Casa flotante Museo de las Pipas Museo del Sexo Bebidas de Ámsterdam para el mundo Hay muchas maneras de refugiarse de la lluvia en Ámsterdam, y tal vez una de las más divertidas es hacer un tour de la antigua cervecería Heineken, donde dio comienzo la historia de la marca en 1894. Aquí puedes aprender sobre las innovaciones que introdujeron en la industria y el método que utilizan para producir su deliciosa cerveza. Por supuesto, también podrás probar el producto en su sala de degustaciones, y salir muy feliz de la experiencia. La otra bebida espirituosa de Ámsterdam es la ginebra Bols, que técnicamente no es una ginebra. Se llama genever, y Bols lleva haciéndola desde 1575, así que saben una cosa o dos sobre este delicioso licor. La experiencia Bols es un viaje por la historia y el método de fabricación de la bebida espirituosa, y por supuesto incluye un coctel mezclado por alguno de los expertos bartenders del lugar (el coctel está incluido en la entrada). También dan talleres diarios para aprender a mezclar cocteles. Lo mejor es que estas dos actividades están ubicadas muy cerca de Museumplein, donde se encuentran algunos de los museos que mencionamos arriba. El plan perfecto: puedes pasar la mañana en el museo, y la tarde descubriendo alguna de las dos bebidas que siendo de Ámsterdam, llegaron a todo el mundo. Eventos especiales de noviembre Sinterklaas El acontecimiento principal de noviembre, sobre todo para los niños (y todos llevamos un niño dentro) es la llegada de Sinterklaas el primer sábado después del día de San Martín, el 11 de noviembre, que también se celebra en Holanda: los niños salen por la noche a pedir dulces de casa en casa, como en Halloween, con lamparitas de papel. La similitud de Sinterklaas (San Nicolás) con Santa Claus no es casual: es uno de los predecesores del tradicional Santa que llega del Polo Norte. Sinterklaas, más mundano, es santo y obispo y llega (dice la leyenda) de España en un barco de vapor. Se le recibe con gran alegría y ceremonia desde el momento que desembarca en el Museo Marítimo, donde da comienzo el desfile con Sinterklaas montado en su caballo blanco, Amerigo. Los niños holandeses tendrán que esperar hasta la noche del 5 de diciembre para recibir los regalos de este “primo” de Santa. Seguro que durante este intervalo de aproximadamente dos semanas todos los niños holandeses se portan como angelitos. Desde el mes de noviembre también se puede patinar sobre hielo en la pista Ice*Amsterdam, por lo general en el gran espacio público de la Museumplein. Aunque no te animes a hacer piruetas, es un lugar fantástico para ver gente y tomar algo al aire libre. International Documentary Film Amsterdam El mes de noviembre es también el mes del cine documental en Ámsterdam. El Festival Internacional de Documentales (IDFA) presenta un extenso programa de películas de todo el mundo seleccionadas para participar en el concurso. A lo largo de todo el mes dan lugar más de 1,000 proyecciones en varias sedes (como el EYE Filmmuseum), además de charlas, exposiciones y cursos. Si te interesa el futuro del cine de no-ficción, este es tu mes para visitar Ámsterdam. Y por último: tulipanes. Noviembre es el mejor mes para comprar (y plantar) los bulbos que después alegrarán la primavera. Ve al mercado de flores flotante, el Bloemenmarkt, para comprar bulbos listos para exportación, o simplemente para disfrutar de la variedad de colores y la animación del mercado, donde también hay puestos de souvenirs y lugares donde tomar un chocolate caliente. En resumen... Ámsterdam es una ciudad súper dinámica y multicultural, donde es posible sorprenderse con sólo caminar sin rumbo por sus calles y puentes, y en cualquier época del año. Para más ideas de qué hacer en Ámsterdam, sigue leyendo nuestro blog. Y recuerda que mientras vayas bien preparado para protegerte del clima, en noviembre podrás disfrutar de una ciudad sin las hordas de turistas del verano y con grandes descuentos en alojamiento y vuelos. Si estás planeando ir, considera el Pase Todo Incluido de Go City para ahorrar considerablemente en las entradas a sus atracciones principales. Una última recomendación: no te vayas sin probar las patatas fritas que venden por toda la ciudad, y recuerda que en Ámsterdam son una religión. Nunca, nunca pidas kétchup para acompañarlas. Si prefieres viajar cuando no mucha gente lo hace, noviembre es un buen mes para venir a Ámsterdam. Con el año escolar y laboral en plena marcha, y el invierno acechando con su frío y su lluvia, podrás disfrutar de las atracciones de esta ciudad a tus anchas, además de aprovechar las mejores ofertas en alojamiento y vuelos. Que sea temporada baja para el turismo no quiere decir que en la ciudad no haya miles de cosas que hacer. Más allá de las actividades imprescindibles como visitar los grandes museos o explorar su dinámica vida nocturna, en noviembre suceden varios eventos especiales, como la llegada de Sinterklaas (el personaje que trae regalos a los niños holandeses la noche del 5 de diciembre). ¡Sigue leyendo y descubre nuestros consejos para que tu viaje a Ámsterdam en noviembre sea memorable! Museos de Ámsterdam El clima de noviembre incita a escoger actividades en interiores, y Ámsterdam tiene una gran selección de museos de importancia internacional que simplemente tienes que visitar cuando estés aquí. El Rijksmuseum es la joya de la corona de los museos de la ciudad, ocupando un lugar prominente en la Museumplein, donde también se ubican los museos de arte contemporáneo Stedelijk y Moco, y por si fuera poco, el Museo de Van Gogh. Puedes pasar todo un día en esta zona de la ciudad visitando dos o tres de estas instituciones, las que más te interesen. La Casa Museo de Anne Frank es otro de los lugares más populares para visitar, y aunque noviembre no sea un mes de mucho movimiento, recomendamos reservar la visita con antelación. Es una experiencia sobrecogedora visitar el anexo donde se escondió la familia Frank durante dos años y la pequeña cronista escribió su famoso diario. Para los amantes del séptimo arte, Ámsterdam tiene un fantástico museo de cine e imagen en movimiento, el EYE Filmmuseum. Aquí podrás aprender muchísimo sobre todo lo relacionado con el cine, sobre todo con el aspecto técnico de la filmación, y desde una perspectiva histórica. Y por supuesto, el museo tiene un programa continuo de ciclos de cine con diferentes temáticas. Otros museos interesantes de Ámsterdam: Museo del Diamante Museo del Tulipán Museo Casa flotante Museo de las Pipas Museo del Sexo Bebidas de Ámsterdam para el mundo Hay muchas maneras de refugiarse de la lluvia en Ámsterdam, y tal vez una de las más divertidas es hacer un tour de la antigua cervecería Heineken, donde dio comienzo la historia de la marca en 1894. Aquí puedes aprender sobre las innovaciones que introdujeron en la industria y el método que utilizan para producir su deliciosa cerveza. Por supuesto, también podrás probar el producto en su sala de degustaciones, y salir muy feliz de la experiencia. La otra bebida espirituosa de Ámsterdam es la ginebra Bols, que técnicamente no es una ginebra. Se llama genever, y Bols lleva haciéndola desde 1575, así que saben una cosa o dos sobre este delicioso licor. La experiencia Bols es un viaje por la historia y el método de fabricación de la bebida espirituosa, y por supuesto incluye un coctel mezclado por alguno de los expertos bartenders del lugar (el coctel está incluido en la entrada). También dan talleres diarios para aprender a mezclar cocteles. Lo mejor es que estas dos actividades están ubicadas muy cerca de Museumplein, donde se encuentran algunos de los museos que mencionamos arriba. El plan perfecto: puedes pasar la mañana en el museo, y la tarde descubriendo alguna de las dos bebidas que siendo de Ámsterdam, llegaron a todo el mundo. Eventos especiales de noviembre Sinterklaas El acontecimiento principal de noviembre, sobre todo para los niños (y todos llevamos un niño dentro) es la llegada de Sinterklaas el primer sábado después del día de San Martín, el 11 de noviembre, que también se celebra en Holanda: los niños salen por la noche a pedir dulces de casa en casa, como en Halloween, con lamparitas de papel. La similitud de Sinterklaas (San Nicolás) con Santa Claus no es casual: es uno de los predecesores del tradicional Santa que llega del Polo Norte. Sinterklaas, más mundano, es santo y obispo y llega (dice la leyenda) de España en un barco de vapor. Se le recibe con gran alegría y ceremonia desde el momento que desembarca en el Museo Marítimo, donde da comienzo el desfile con Sinterklaas montado en su caballo blanco, Amerigo. Los niños holandeses tendrán que esperar hasta la noche del 5 de diciembre para recibir los regalos de este “primo” de Santa. Seguro que durante este intervalo de aproximadamente dos semanas todos los niños holandeses se portan como angelitos. Desde el mes de noviembre también se puede patinar sobre hielo en la pista Ice*Amsterdam, por lo general en el gran espacio público de la Museumplein. Aunque no te animes a hacer piruetas, es un lugar fantástico para ver gente y tomar algo al aire libre. International Documentary Film Amsterdam El mes de noviembre es también el mes del cine documental en Ámsterdam. El Festival Internacional de Documentales (IDFA) presenta un extenso programa de películas de todo el mundo seleccionadas para participar en el concurso. A lo largo de todo el mes dan lugar más de 1,000 proyecciones en varias sedes (como el EYE Filmmuseum), además de charlas, exposiciones y cursos. Si te interesa el futuro del cine de no-ficción, este es tu mes para visitar Ámsterdam. Y por último: tulipanes. Noviembre es el mejor mes para comprar (y plantar) los bulbos que después alegrarán la primavera. Ve al mercado de flores flotante, el Bloemenmarkt, para comprar bulbos listos para exportación, o simplemente para disfrutar de la variedad de colores y la animación del mercado, donde también hay puestos de souvenirs y lugares donde tomar un chocolate caliente. En resumen... Ámsterdam es una ciudad súper dinámica y multicultural, donde es posible sorprenderse con sólo caminar sin rumbo por sus calles y puentes, y en cualquier época del año. Para más ideas de qué hacer en Ámsterdam, sigue leyendo nuestro blog. Y recuerda que mientras vayas bien preparado para protegerte del clima, en noviembre podrás disfrutar de una ciudad sin las hordas de turistas del verano y con grandes descuentos en alojamiento y vuelos. Si estás planeando ir, considera el Pase Todo Incluido de Go City para ahorrar considerablemente en las entradas a sus atracciones principales. Una última recomendación: no te vayas sin probar las patatas fritas que venden por toda la ciudad, y recuerda que en Ámsterdam son una religión. Nunca, nunca pidas kétchup para acompañarlas. Si prefieres viajar cuando no mucha gente lo hace, noviembre es un buen mes para venir a Ámsterdam. Con el año escolar y laboral en plena marcha, y el invierno acechando con su frío y su lluvia, podrás disfrutar de las atracciones de esta ciudad a tus anchas, además de aprovechar las mejores ofertas en alojamiento y vuelos. Que sea temporada baja para el turismo no quiere decir que en la ciudad no haya miles de cosas que hacer. Más allá de las actividades imprescindibles como visitar los grandes museos o explorar su dinámica vida nocturna, en noviembre suceden varios eventos especiales, como la llegada de Sinterklaas (el personaje que trae regalos a los niños holandeses la noche del 5 de diciembre). ¡Sigue leyendo y descubre nuestros consejos para que tu viaje a Ámsterdam en noviembre sea memorable! Museos de Ámsterdam El clima de noviembre incita a escoger actividades en interiores, y Ámsterdam tiene una gran selección de museos de importancia internacional que simplemente tienes que visitar cuando estés aquí. El Rijksmuseum es la joya de la corona de los museos de la ciudad, ocupando un lugar prominente en la Museumplein, donde también se ubican los museos de arte contemporáneo Stedelijk y Moco, y por si fuera poco, el Museo de Van Gogh. Puedes pasar todo un día en esta zona de la ciudad visitando dos o tres de estas instituciones, las que más te interesen. La Casa Museo de Anne Frank es otro de los lugares más populares para visitar, y aunque noviembre no sea un mes de mucho movimiento, recomendamos reservar la visita con antelación. Es una experiencia sobrecogedora visitar el anexo donde se escondió la familia Frank durante dos años y la pequeña cronista escribió su famoso diario. Para los amantes del séptimo arte, Ámsterdam tiene un fantástico museo de cine e imagen en movimiento, el EYE Filmmuseum. Aquí podrás aprender muchísimo sobre todo lo relacionado con el cine, sobre todo con el aspecto técnico de la filmación, y desde una perspectiva histórica. Y por supuesto, el museo tiene un programa continuo de ciclos de cine con diferentes temáticas. Otros museos interesantes de Ámsterdam: Museo del Diamante Museo del Tulipán Museo Casa flotante Museo de las Pipas Museo del Sexo Bebidas de Ámsterdam para el mundo Hay muchas maneras de refugiarse de la lluvia en Ámsterdam, y tal vez una de las más divertidas es hacer un tour de la antigua cervecería Heineken, donde dio comienzo la historia de la marca en 1894. Aquí puedes aprender sobre las innovaciones que introdujeron en la industria y el método que utilizan para producir su deliciosa cerveza. Por supuesto, también podrás probar el producto en su sala de degustaciones, y salir muy feliz de la experiencia. La otra bebida espirituosa de Ámsterdam es la ginebra Bols, que técnicamente no es una ginebra. Se llama genever, y Bols lleva haciéndola desde 1575, así que saben una cosa o dos sobre este delicioso licor. La experiencia Bols es un viaje por la historia y el método de fabricación de la bebida espirituosa, y por supuesto incluye un coctel mezclado por alguno de los expertos bartenders del lugar (el coctel está incluido en la entrada). También dan talleres diarios para aprender a mezclar cocteles. Lo mejor es que estas dos actividades están ubicadas muy cerca de Museumplein, donde se encuentran algunos de los museos que mencionamos arriba. El plan perfecto: puedes pasar la mañana en el museo, y la tarde descubriendo alguna de las dos bebidas que siendo de Ámsterdam, llegaron a todo el mundo. Eventos especiales de noviembre Sinterklaas El acontecimiento principal de noviembre, sobre todo para los niños (y todos llevamos un niño dentro) es la llegada de Sinterklaas el primer sábado después del día de San Martín, el 11 de noviembre, que también se celebra en Holanda: los niños salen por la noche a pedir dulces de casa en casa, como en Halloween, con lamparitas de papel. La similitud de Sinterklaas (San Nicolás) con Santa Claus no es casual: es uno de los predecesores del tradicional Santa que llega del Polo Norte. Sinterklaas, más mundano, es santo y obispo y llega (dice la leyenda) de España en un barco de vapor. Se le recibe con gran alegría y ceremonia desde el momento que desembarca en el Museo Marítimo, donde da comienzo el desfile con Sinterklaas montado en su caballo blanco, Amerigo. Los niños holandeses tendrán que esperar hasta la noche del 5 de diciembre para recibir los regalos de este “primo” de Santa. Seguro que durante este intervalo de aproximadamente dos semanas todos los niños holandeses se portan como angelitos. Desde el mes de noviembre también se puede patinar sobre hielo en la pista Ice*Amsterdam, por lo general en el gran espacio público de la Museumplein. Aunque no te animes a hacer piruetas, es un lugar fantástico para ver gente y tomar algo al aire libre. International Documentary Film Amsterdam El mes de noviembre es también el mes del cine documental en Ámsterdam. El Festival Internacional de Documentales (IDFA) presenta un extenso programa de películas de todo el mundo seleccionadas para participar en el concurso. A lo largo de todo el mes dan lugar más de 1,000 proyecciones en varias sedes (como el EYE Filmmuseum), además de charlas, exposiciones y cursos. Si te interesa el futuro del cine de no-ficción, este es tu mes para visitar Ámsterdam. Y por último: tulipanes. Noviembre es el mejor mes para comprar (y plantar) los bulbos que después alegrarán la primavera. Ve al mercado de flores flotante, el Bloemenmarkt, para comprar bulbos listos para exportación, o simplemente para disfrutar de la variedad de colores y la animación del mercado, donde también hay puestos de souvenirs y lugares donde tomar un chocolate caliente. En resumen... Ámsterdam es una ciudad súper dinámica y multicultural, donde es posible sorprenderse con sólo caminar sin rumbo por sus calles y puentes, y en cualquier época del año. Para más ideas de qué hacer en Ámsterdam, sigue leyendo nuestro blog. Y recuerda que mientras vayas bien preparado para protegerte del clima, en noviembre podrás disfrutar de una ciudad sin las hordas de turistas del verano y con grandes descuentos en alojamiento y vuelos. Si estás planeando ir, considera el Pase Todo Incluido de Go City para ahorrar considerablemente en las entradas a sus atracciones principales. Una última recomendación: no te vayas sin probar las patatas fritas que venden por toda la ciudad, y recuerda que en Ámsterdam son una religión. Nunca, nunca pidas kétchup para acompañarlas. Si prefieres viajar cuando no mucha gente lo hace, noviembre es un buen mes para venir a Ámsterdam. Con el año escolar y laboral en plena marcha, y el invierno acechando con su frío y su lluvia, podrás disfrutar de las atracciones de esta ciudad a tus anchas, además de aprovechar las mejores ofertas en alojamiento y vuelos. Que sea temporada baja para el turismo no quiere decir que en la ciudad no haya miles de cosas que hacer. Más allá de las actividades imprescindibles como visitar los grandes museos o explorar su dinámica vida nocturna, en noviembre suceden varios eventos especiales, como la llegada de Sinterklaas (el personaje que trae regalos a los niños holandeses la noche del 5 de diciembre). ¡Sigue leyendo y descubre nuestros consejos para que tu viaje a Ámsterdam en noviembre sea memorable! Museos de Ámsterdam El clima de noviembre incita a escoger actividades en interiores, y Ámsterdam tiene una gran selección de museos de importancia internacional que simplemente tienes que visitar cuando estés aquí. El Rijksmuseum es la joya de la corona de los museos de la ciudad, ocupando un lugar prominente en la Museumplein, donde también se ubican los museos de arte contemporáneo Stedelijk y Moco, y por si fuera poco, el Museo de Van Gogh. Puedes pasar todo un día en esta zona de la ciudad visitando dos o tres de estas instituciones, las que más te interesen. La Casa Museo de Anne Frank es otro de los lugares más populares para visitar, y aunque noviembre no sea un mes de mucho movimiento, recomendamos reservar la visita con antelación. Es una experiencia sobrecogedora visitar el anexo donde se escondió la familia Frank durante dos años y la pequeña cronista escribió su famoso diario. Para los amantes del séptimo arte, Ámsterdam tiene un fantástico museo de cine e imagen en movimiento, el EYE Filmmuseum. Aquí podrás aprender muchísimo sobre todo lo relacionado con el cine, sobre todo con el aspecto técnico de la filmación, y desde una perspectiva histórica. Y por supuesto, el museo tiene un programa continuo de ciclos de cine con diferentes temáticas. Otros museos interesantes de Ámsterdam: Museo del Diamante Museo del Tulipán Museo Casa flotante Museo de las Pipas Museo del Sexo Bebidas de Ámsterdam para el mundo Hay muchas maneras de refugiarse de la lluvia en Ámsterdam, y tal vez una de las más divertidas es hacer un tour de la antigua cervecería Heineken, donde dio comienzo la historia de la marca en 1894. Aquí puedes aprender sobre las innovaciones que introdujeron en la industria y el método que utilizan para producir su deliciosa cerveza. Por supuesto, también podrás probar el producto en su sala de degustaciones, y salir muy feliz de la experiencia. La otra bebida espirituosa de Ámsterdam es la ginebra Bols, que técnicamente no es una ginebra. Se llama genever, y Bols lleva haciéndola desde 1575, así que saben una cosa o dos sobre este delicioso licor. La experiencia Bols es un viaje por la historia y el método de fabricación de la bebida espirituosa, y por supuesto incluye un coctel mezclado por alguno de los expertos bartenders del lugar (el coctel está incluido en la entrada). También dan talleres diarios para aprender a mezclar cocteles. Lo mejor es que estas dos actividades están ubicadas muy cerca de Museumplein, donde se encuentran algunos de los museos que mencionamos arriba. El plan perfecto: puedes pasar la mañana en el museo, y la tarde descubriendo alguna de las dos bebidas que siendo de Ámsterdam, llegaron a todo el mundo. Eventos especiales de noviembre Sinterklaas El acontecimiento principal de noviembre, sobre todo para los niños (y todos llevamos un niño dentro) es la llegada de Sinterklaas el primer sábado después del día de San Martín, el 11 de noviembre, que también se celebra en Holanda: los niños salen por la noche a pedir dulces de casa en casa, como en Halloween, con lamparitas de papel. La similitud de Sinterklaas (San Nicolás) con Santa Claus no es casual: es uno de los predecesores del tradicional Santa que llega del Polo Norte. Sinterklaas, más mundano, es santo y obispo y llega (dice la leyenda) de España en un barco de vapor. Se le recibe con gran alegría y ceremonia desde el momento que desembarca en el Museo Marítimo, donde da comienzo el desfile con Sinterklaas montado en su caballo blanco, Amerigo. Los niños holandeses tendrán que esperar hasta la noche del 5 de diciembre para recibir los regalos de este “primo” de Santa. Seguro que durante este intervalo de aproximadamente dos semanas todos los niños holandeses se portan como angelitos. Desde el mes de noviembre también se puede patinar sobre hielo en la pista Ice*Amsterdam, por lo general en el gran espacio público de la Museumplein. Aunque no te animes a hacer piruetas, es un lugar fantástico para ver gente y tomar algo al aire libre. International Documentary Film Amsterdam El mes de noviembre es también el mes del cine documental en Ámsterdam. El Festival Internacional de Documentales (IDFA) presenta un extenso programa de películas de todo el mundo seleccionadas para participar en el concurso. A lo largo de todo el mes dan lugar más de 1,000 proyecciones en varias sedes (como el EYE Filmmuseum), además de charlas, exposiciones y cursos. Si te interesa el futuro del cine de no-ficción, este es tu mes para visitar Ámsterdam. Y por último: tulipanes. Noviembre es el mejor mes para comprar (y plantar) los bulbos que después alegrarán la primavera. Ve al mercado de flores flotante, el Bloemenmarkt, para comprar bulbos listos para exportación, o simplemente para disfrutar de la variedad de colores y la animación del mercado, donde también hay puestos de souvenirs y lugares donde tomar un chocolate caliente. En resumen... Ámsterdam es una ciudad súper dinámica y multicultural, donde es posible sorprenderse con sólo caminar sin rumbo por sus calles y puentes, y en cualquier época del año. Para más ideas de qué hacer en Ámsterdam, sigue leyendo nuestro blog. Y recuerda que mientras vayas bien preparado para protegerte del clima, en noviembre podrás disfrutar de una ciudad sin las hordas de turistas del verano y con grandes descuentos en alojamiento y vuelos. Si estás planeando ir, considera el Pase Todo Incluido de Go City para ahorrar considerablemente en las entradas a sus atracciones principales. Una última recomendación: no te vayas sin probar las patatas fritas que venden por toda la ciudad, y recuerda que en Ámsterdam son una religión. Nunca, nunca pidas kétchup para acompañarlas. Si prefieres viajar cuando no mucha gente lo hace, noviembre es un buen mes para venir a Ámsterdam. Con el año escolar y laboral en plena marcha, y el invierno acechando con su frío y su lluvia, podrás disfrutar de las atracciones de esta ciudad a tus anchas, además de aprovechar las mejores ofertas en alojamiento y vuelos. Que sea temporada baja para el turismo no quiere decir que en la ciudad no haya miles de cosas que hacer. Más allá de las actividades imprescindibles como visitar los grandes museos o explorar su dinámica vida nocturna, en noviembre suceden varios eventos especiales, como la llegada de Sinterklaas (el personaje que trae regalos a los niños holandeses la noche del 5 de diciembre). ¡Sigue leyendo y descubre nuestros consejos para que tu viaje a Ámsterdam en noviembre sea memorable! Museos de Ámsterdam El clima de noviembre incita a escoger actividades en interiores, y Ámsterdam tiene una gran selección de museos de importancia internacional que simplemente tienes que visitar cuando estés aquí. El Rijksmuseum es la joya de la corona de los museos de la ciudad, ocupando un lugar prominente en la Museumplein, donde también se ubican los museos de arte contemporáneo Stedelijk y Moco, y por si fuera poco, el Museo de Van Gogh. Puedes pasar todo un día en esta zona de la ciudad visitando dos o tres de estas instituciones, las que más te interesen. La Casa Museo de Anne Frank es otro de los lugares más populares para visitar, y aunque noviembre no sea un mes de mucho movimiento, recomendamos reservar la visita con antelación. Es una experiencia sobrecogedora visitar el anexo donde se escondió la familia Frank durante dos años y la pequeña cronista escribió su famoso diario. Para los amantes del séptimo arte, Ámsterdam tiene un fantástico museo de cine e imagen en movimiento, el EYE Filmmuseum. Aquí podrás aprender muchísimo sobre todo lo relacionado con el cine, sobre todo con el aspecto técnico de la filmación, y desde una perspectiva histórica. Y por supuesto, el museo tiene un programa continuo de ciclos de cine con diferentes temáticas. Otros museos interesantes de Ámsterdam: Museo del Diamante Museo del Tulipán Museo Casa flotante Museo de las Pipas Museo del Sexo Bebidas de Ámsterdam para el mundo Hay muchas maneras de refugiarse de la lluvia en Ámsterdam, y tal vez una de las más divertidas es hacer un tour de la antigua cervecería Heineken, donde dio comienzo la historia de la marca en 1894. Aquí puedes aprender sobre las innovaciones que introdujeron en la industria y el método que utilizan para producir su deliciosa cerveza. Por supuesto, también podrás probar el producto en su sala de degustaciones, y salir muy feliz de la experiencia. La otra bebida espirituosa de Ámsterdam es la ginebra Bols, que técnicamente no es una ginebra. Se llama genever, y Bols lleva haciéndola desde 1575, así que saben una cosa o dos sobre este delicioso licor. La experiencia Bols es un viaje por la historia y el método de fabricación de la bebida espirituosa, y por supuesto incluye un coctel mezclado por alguno de los expertos bartenders del lugar (el coctel está incluido en la entrada). También dan talleres diarios para aprender a mezclar cocteles. Lo mejor es que estas dos actividades están ubicadas muy cerca de Museumplein, donde se encuentran algunos de los museos que mencionamos arriba. El plan perfecto: puedes pasar la mañana en el museo, y la tarde descubriendo alguna de las dos bebidas que siendo de Ámsterdam, llegaron a todo el mundo. Eventos especiales de noviembre Sinterklaas El acontecimiento principal de noviembre, sobre todo para los niños (y todos llevamos un niño dentro) es la llegada de Sinterklaas el primer sábado después del día de San Martín, el 11 de noviembre, que también se celebra en Holanda: los niños salen por la noche a pedir dulces de casa en casa, como en Halloween, con lamparitas de papel. La similitud de Sinterklaas (San Nicolás) con Santa Claus no es casual: es uno de los predecesores del tradicional Santa que llega del Polo Norte. Sinterklaas, más mundano, es santo y obispo y llega (dice la leyenda) de España en un barco de vapor. Se le recibe con gran alegría y ceremonia desde el momento que desembarca en el Museo Marítimo, donde da comienzo el desfile con Sinterklaas montado en su caballo blanco, Amerigo. Los niños holandeses tendrán que esperar hasta la noche del 5 de diciembre para recibir los regalos de este “primo” de Santa. Seguro que durante este intervalo de aproximadamente dos semanas todos los niños holandeses se portan como angelitos. Desde el mes de noviembre también se puede patinar sobre hielo en la pista Ice*Amsterdam, por lo general en el gran espacio público de la Museumplein. Aunque no te animes a hacer piruetas, es un lugar fantástico para ver gente y tomar algo al aire libre. International Documentary Film Amsterdam El mes de noviembre es también el mes del cine documental en Ámsterdam. El Festival Internacional de Documentales (IDFA) presenta un extenso programa de películas de todo el mundo seleccionadas para participar en el concurso. A lo largo de todo el mes dan lugar más de 1,000 proyecciones en varias sedes (como el EYE Filmmuseum), además de charlas, exposiciones y cursos. Si te interesa el futuro del cine de no-ficción, este es tu mes para visitar Ámsterdam. Y por último: tulipanes. Noviembre es el mejor mes para comprar (y plantar) los bulbos que después alegrarán la primavera. Ve al mercado de flores flotante, el Bloemenmarkt, para comprar bulbos listos para exportación, o simplemente para disfrutar de la variedad de colores y la animación del mercado, donde también hay puestos de souvenirs y lugares donde tomar un chocolate caliente. En resumen... Ámsterdam es una ciudad súper dinámica y multicultural, donde es posible sorprenderse con sólo caminar sin rumbo por sus calles y puentes, y en cualquier época del año. Para más ideas de qué hacer en Ámsterdam, sigue leyendo nuestro blog. Y recuerda que mientras vayas bien preparado para protegerte del clima, en noviembre podrás disfrutar de una ciudad sin las hordas de turistas del verano y con grandes descuentos en alojamiento y vuelos. Si estás planeando ir, considera el Pase Todo Incluido de Go City para ahorrar considerablemente en las entradas a sus atracciones principales. Una última recomendación: no te vayas sin probar las patatas fritas que venden por toda la ciudad, y recuerda que en Ámsterdam son una religión. Nunca, nunca pidas kétchup para acompañarlas. Si prefieres viajar cuando no mucha gente lo hace, noviembre es un buen mes para venir a Ámsterdam. Con el año escolar y laboral en plena marcha, y el invierno acechando con su frío y su lluvia, podrás disfrutar de las atracciones de esta ciudad a tus anchas, además de aprovechar las mejores ofertas en alojamiento y vuelos. Que sea temporada baja para el turismo no quiere decir que en la ciudad no haya miles de cosas que hacer. Más allá de las actividades imprescindibles como visitar los grandes museos o explorar su dinámica vida nocturna, en noviembre suceden varios eventos especiales, como la llegada de Sinterklaas (el personaje que trae regalos a los niños holandeses la noche del 5 de diciembre). ¡Sigue leyendo y descubre nuestros consejos para que tu viaje a Ámsterdam en noviembre sea memorable! Museos de Ámsterdam El clima de noviembre incita a escoger actividades en interiores, y Ámsterdam tiene una gran selección de museos de importancia internacional que simplemente tienes que visitar cuando estés aquí. El Rijksmuseum es la joya de la corona de los museos de la ciudad, ocupando un lugar prominente en la Museumplein, donde también se ubican los museos de arte contemporáneo Stedelijk y Moco, y por si fuera poco, el Museo de Van Gogh. Puedes pasar todo un día en esta zona de la ciudad visitando dos o tres de estas instituciones, las que más te interesen. La Casa Museo de Anne Frank es otro de los lugares más populares para visitar, y aunque noviembre no sea un mes de mucho movimiento, recomendamos reservar la visita con antelación. Es una experiencia sobrecogedora visitar el anexo donde se escondió la familia Frank durante dos años y la pequeña cronista escribió su famoso diario. Para los amantes del séptimo arte, Ámsterdam tiene un fantástico museo de cine e imagen en movimiento, el EYE Filmmuseum. Aquí podrás aprender muchísimo sobre todo lo relacionado con el cine, sobre todo con el aspecto técnico de la filmación, y desde una perspectiva histórica. Y por supuesto, el museo tiene un programa continuo de ciclos de cine con diferentes temáticas. Otros museos interesantes de Ámsterdam: Museo del Diamante Museo del Tulipán Museo Casa flotante Museo de las Pipas Museo del Sexo Bebidas de Ámsterdam para el mundo Hay muchas maneras de refugiarse de la lluvia en Ámsterdam, y tal vez una de las más divertidas es hacer un tour de la antigua cervecería Heineken, donde dio comienzo la historia de la marca en 1894. Aquí puedes aprender sobre las innovaciones que introdujeron en la industria y el método que utilizan para producir su deliciosa cerveza. Por supuesto, también podrás probar el producto en su sala de degustaciones, y salir muy feliz de la experiencia. La otra bebida espirituosa de Ámsterdam es la ginebra Bols, que técnicamente no es una ginebra. Se llama genever, y Bols lleva haciéndola desde 1575, así que saben una cosa o dos sobre este delicioso licor. La experiencia Bols es un viaje por la historia y el método de fabricación de la bebida espirituosa, y por supuesto incluye un coctel mezclado por alguno de los expertos bartenders del lugar (el coctel está incluido en la entrada). También dan talleres diarios para aprender a mezclar cocteles. Lo mejor es que estas dos actividades están ubicadas muy cerca de Museumplein, donde se encuentran algunos de los museos que mencionamos arriba. El plan perfecto: puedes pasar la mañana en el museo, y la tarde descubriendo alguna de las dos bebidas que siendo de Ámsterdam, llegaron a todo el mundo. Eventos especiales de noviembre Sinterklaas El acontecimiento principal de noviembre, sobre todo para los niños (y todos llevamos un niño dentro) es la llegada de Sinterklaas el primer sábado después del día de San Martín, el 11 de noviembre, que también se celebra en Holanda: los niños salen por la noche a pedir dulces de casa en casa, como en Halloween, con lamparitas de papel. La similitud de Sinterklaas (San Nicolás) con Santa Claus no es casual: es uno de los predecesores del tradicional Santa que llega del Polo Norte. Sinterklaas, más mundano, es santo y obispo y llega (dice la leyenda) de España en un barco de vapor. Se le recibe con gran alegría y ceremonia desde el momento que desembarca en el Museo Marítimo, donde da comienzo el desfile con Sinterklaas montado en su caballo blanco, Amerigo. Los niños holandeses tendrán que esperar hasta la noche del 5 de diciembre para recibir los regalos de este “primo” de Santa. Seguro que durante este intervalo de aproximadamente dos semanas todos los niños holandeses se portan como angelitos. Desde el mes de noviembre también se puede patinar sobre hielo en la pista Ice*Amsterdam, por lo general en el gran espacio público de la Museumplein. Aunque no te animes a hacer piruetas, es un lugar fantástico para ver gente y tomar algo al aire libre. International Documentary Film Amsterdam El mes de noviembre es también el mes del cine documental en Ámsterdam. El Festival Internacional de Documentales (IDFA) presenta un extenso programa de películas de todo el mundo seleccionadas para participar en el concurso. A lo largo de todo el mes dan lugar más de 1,000 proyecciones en varias sedes (como el EYE Filmmuseum), además de charlas, exposiciones y cursos. Si te interesa el futuro del cine de no-ficción, este es tu mes para visitar Ámsterdam. Y por último: tulipanes. Noviembre es el mejor mes para comprar (y plantar) los bulbos que después alegrarán la primavera. Ve al mercado de flores flotante, el Bloemenmarkt, para comprar bulbos listos para exportación, o simplemente para disfrutar de la variedad de colores y la animación del mercado, donde también hay puestos de souvenirs y lugares donde tomar un chocolate caliente. En resumen... Ámsterdam es una ciudad súper dinámica y multicultural, donde es posible sorprenderse con sólo caminar sin rumbo por sus calles y puentes, y en cualquier época del año. Para más ideas de qué hacer en Ámsterdam, sigue leyendo nuestro blog. Y recuerda que mientras vayas bien preparado para protegerte del clima, en noviembre podrás disfrutar de una ciudad sin las hordas de turistas del verano y con grandes descuentos en alojamiento y vuelos. Si estás planeando ir, considera el Pase Todo Incluido de Go City para ahorrar considerablemente en las entradas a sus atracciones principales. Una última recomendación: no te vayas sin probar las patatas fritas que venden por toda la ciudad, y recuerda que en Ámsterdam son una religión. Nunca, nunca pidas kétchup para acompañarlas. Si prefieres viajar cuando no mucha gente lo hace, noviembre es un buen mes para venir a Ámsterdam. Con el año escolar y laboral en plena marcha, y el invierno acechando con su frío y su lluvia, podrás disfrutar de las atracciones de esta ciudad a tus anchas, además de aprovechar las mejores ofertas en alojamiento y vuelos. Que sea temporada baja para el turismo no quiere decir que en la ciudad no haya miles de cosas que hacer. Más allá de las actividades imprescindibles como visitar los grandes museos o explorar su dinámica vida nocturna, en noviembre suceden varios eventos especiales, como la llegada de Sinterklaas (el personaje que trae regalos a los niños holandeses la noche del 5 de diciembre). ¡Sigue leyendo y descubre nuestros consejos para que tu viaje a Ámsterdam en noviembre sea memorable! Museos de Ámsterdam El clima de noviembre incita a escoger actividades en interiores, y Ámsterdam tiene una gran selección de museos de importancia internacional que simplemente tienes que visitar cuando estés aquí. El Rijksmuseum es la joya de la corona de los museos de la ciudad, ocupando un lugar prominente en la Museumplein, donde también se ubican los museos de arte contemporáneo Stedelijk y Moco, y por si fuera poco, el Museo de Van Gogh. Puedes pasar todo un día en esta zona de la ciudad visitando dos o tres de estas instituciones, las que más te interesen. La Casa Museo de Anne Frank es otro de los lugares más populares para visitar, y aunque noviembre no sea un mes de mucho movimiento, recomendamos reservar la visita con antelación. Es una experiencia sobrecogedora visitar el anexo donde se escondió la familia Frank durante dos años y la pequeña cronista escribió su famoso diario. Para los amantes del séptimo arte, Ámsterdam tiene un fantástico museo de cine e imagen en movimiento, el EYE Filmmuseum. Aquí podrás aprender muchísimo sobre todo lo relacionado con el cine, sobre todo con el aspecto técnico de la filmación, y desde una perspectiva histórica. Y por supuesto, el museo tiene un programa continuo de ciclos de cine con diferentes temáticas. Otros museos interesantes de Ámsterdam: Museo del Diamante Museo del Tulipán Museo Casa flotante Museo de las Pipas Museo del Sexo Bebidas de Ámsterdam para el mundo Hay muchas maneras de refugiarse de la lluvia en Ámsterdam, y tal vez una de las más divertidas es hacer un tour de la antigua cervecería Heineken, donde dio comienzo la historia de la marca en 1894. Aquí puedes aprender sobre las innovaciones que introdujeron en la industria y el método que utilizan para producir su deliciosa cerveza. Por supuesto, también podrás probar el producto en su sala de degustaciones, y salir muy feliz de la experiencia. La otra bebida espirituosa de Ámsterdam es la ginebra Bols, que técnicamente no es una ginebra. Se llama genever, y Bols lleva haciéndola desde 1575, así que saben una cosa o dos sobre este delicioso licor. La experiencia Bols es un viaje por la historia y el método de fabricación de la bebida espirituosa, y por supuesto incluye un coctel mezclado por alguno de los expertos bartenders del lugar (el coctel está incluido en la entrada). También dan talleres diarios para aprender a mezclar cocteles. Lo mejor es que estas dos actividades están ubicadas muy cerca de Museumplein, donde se encuentran algunos de los museos que mencionamos arriba. El plan perfecto: puedes pasar la mañana en el museo, y la tarde descubriendo alguna de las dos bebidas que siendo de Ámsterdam, llegaron a todo el mundo. Eventos especiales de noviembre Sinterklaas El acontecimiento principal de noviembre, sobre todo para los niños (y todos llevamos un niño dentro) es la llegada de Sinterklaas el primer sábado después del día de San Martín, el 11 de noviembre, que también se celebra en Holanda: los niños salen por la noche a pedir dulces de casa en casa, como en Halloween, con lamparitas de papel. La similitud de Sinterklaas (San Nicolás) con Santa Claus no es casual: es uno de los predecesores del tradicional Santa que llega del Polo Norte. Sinterklaas, más mundano, es santo y obispo y llega (dice la leyenda) de España en un barco de vapor. Se le recibe con gran alegría y ceremonia desde el momento que desembarca en el Museo Marítimo, donde da comienzo el desfile con Sinterklaas montado en su caballo blanco, Amerigo. Los niños holandeses tendrán que esperar hasta la noche del 5 de diciembre para recibir los regalos de este “primo” de Santa. Seguro que durante este intervalo de aproximadamente dos semanas todos los niños holandeses se portan como angelitos. Desde el mes de noviembre también se puede patinar sobre hielo en la pista Ice*Amsterdam, por lo general en el gran espacio público de la Museumplein. Aunque no te animes a hacer piruetas, es un lugar fantástico para ver gente y tomar algo al aire libre. International Documentary Film Amsterdam El mes de noviembre es también el mes del cine documental en Ámsterdam. El Festival Internacional de Documentales (IDFA) presenta un extenso programa de películas de todo el mundo seleccionadas para participar en el concurso. A lo largo de todo el mes dan lugar más de 1,000 proyecciones en varias sedes (como el EYE Filmmuseum), además de charlas, exposiciones y cursos. Si te interesa el futuro del cine de no-ficción, este es tu mes para visitar Ámsterdam. Y por último: tulipanes. Noviembre es el mejor mes para comprar (y plantar) los bulbos que después alegrarán la primavera. Ve al mercado de flores flotante, el Bloemenmarkt, para comprar bulbos listos para exportación, o simplemente para disfrutar de la variedad de colores y la animación del mercado, donde también hay puestos de souvenirs y lugares donde tomar un chocolate caliente. En resumen... Ámsterdam es una ciudad súper dinámica y multicultural, donde es posible sorprenderse con sólo caminar sin rumbo por sus calles y puentes, y en cualquier época del año. Para más ideas de qué hacer en Ámsterdam, sigue leyendo nuestro blog. Y recuerda que mientras vayas bien preparado para protegerte del clima, en noviembre podrás disfrutar de una ciudad sin las hordas de turistas del verano y con grandes descuentos en alojamiento y vuelos. Si estás planeando ir, considera el Pase Todo Incluido de Go City para ahorrar considerablemente en las entradas a sus atracciones principales. Una última recomendación: no te vayas sin probar las patatas fritas que venden por toda la ciudad, y recuerda que en Ámsterdam son una religión. Nunca, nunca pidas kétchup para acompañarlas. Si prefieres viajar cuando no mucha gente lo hace, noviembre es un buen mes para venir a Ámsterdam. Con el año escolar y laboral en plena marcha, y el invierno acechando con su frío y su lluvia, podrás disfrutar de las atracciones de esta ciudad a tus anchas, además de aprovechar las mejores ofertas en alojamiento y vuelos. Que sea temporada baja para el turismo no quiere decir que en la ciudad no haya miles de cosas que hacer. Más allá de las actividades imprescindibles como visitar los grandes museos o explorar su dinámica vida nocturna, en noviembre suceden varios eventos especiales, como la llegada de Sinterklaas (el personaje que trae regalos a los niños holandeses la noche del 5 de diciembre). ¡Sigue leyendo y descubre nuestros consejos para que tu viaje a Ámsterdam en noviembre sea memorable! Museos de Ámsterdam El clima de noviembre incita a escoger actividades en interiores, y Ámsterdam tiene una gran selección de museos de importancia internacional que simplemente tienes que visitar cuando estés aquí. El Rijksmuseum es la joya de la corona de los museos de la ciudad, ocupando un lugar prominente en la Museumplein, donde también se ubican los museos de arte contemporáneo Stedelijk y Moco, y por si fuera poco, el Museo de Van Gogh. Puedes pasar todo un día en esta zona de la ciudad visitando dos o tres de estas instituciones, las que más te interesen. La Casa Museo de Anne Frank es otro de los lugares más populares para visitar, y aunque noviembre no sea un mes de mucho movimiento, recomendamos reservar la visita con antelación. Es una experiencia sobrecogedora visitar el anexo donde se escondió la familia Frank durante dos años y la pequeña cronista escribió su famoso diario. Para los amantes del séptimo arte, Ámsterdam tiene un fantástico museo de cine e imagen en movimiento, el EYE Filmmuseum. Aquí podrás aprender muchísimo sobre todo lo relacionado con el cine, sobre todo con el aspecto técnico de la filmación, y desde una perspectiva histórica. Y por supuesto, el museo tiene un programa continuo de ciclos de cine con diferentes temáticas. Otros museos interesantes de Ámsterdam: Museo del Diamante Museo del Tulipán Museo Casa flotante Museo de las Pipas Museo del Sexo Bebidas de Ámsterdam para el mundo Hay muchas maneras de refugiarse de la lluvia en Ámsterdam, y tal vez una de las más divertidas es hacer un tour de la antigua cervecería Heineken, donde dio comienzo la historia de la marca en 1894. Aquí puedes aprender sobre las innovaciones que introdujeron en la industria y el método que utilizan para producir su deliciosa cerveza. Por supuesto, también podrás probar el producto en su sala de degustaciones, y salir muy feliz de la experiencia. La otra bebida espirituosa de Ámsterdam es la ginebra Bols, que técnicamente no es una ginebra. Se llama genever, y Bols lleva haciéndola desde 1575, así que saben una cosa o dos sobre este delicioso licor. La experiencia Bols es un viaje por la historia y el método de fabricación de la bebida espirituosa, y por supuesto incluye un coctel mezclado por alguno de los expertos bartenders del lugar (el coctel está incluido en la entrada). También dan talleres diarios para aprender a mezclar cocteles. Lo mejor es que estas dos actividades están ubicadas muy cerca de Museumplein, donde se encuentran algunos de los museos que mencionamos arriba. El plan perfecto: puedes pasar la mañana en el museo, y la tarde descubriendo alguna de las dos bebidas que siendo de Ámsterdam, llegaron a todo el mundo. Eventos especiales de noviembre Sinterklaas El acontecimiento principal de noviembre, sobre todo para los niños (y todos llevamos un niño dentro) es la llegada de Sinterklaas el primer sábado después del día de San Martín, el 11 de noviembre, que también se celebra en Holanda: los niños salen por la noche a pedir dulces de casa en casa, como en Halloween, con lamparitas de papel. La similitud de Sinterklaas (San Nicolás) con Santa Claus no es casual: es uno de los predecesores del tradicional Santa que llega del Polo Norte. Sinterklaas, más mundano, es santo y obispo y llega (dice la leyenda) de España en un barco de vapor. Se le recibe con gran alegría y ceremonia desde el momento que desembarca en el Museo Marítimo, donde da comienzo el desfile con Sinterklaas montado en su caballo blanco, Amerigo. Los niños holandeses tendrán que esperar hasta la noche del 5 de diciembre para recibir los regalos de este “primo” de Santa. Seguro que durante este intervalo de aproximadamente dos semanas todos los niños holandeses se portan como angelitos. Desde el mes de noviembre también se puede patinar sobre hielo en la pista Ice*Amsterdam, por lo general en el gran espacio público de la Museumplein. Aunque no te animes a hacer piruetas, es un lugar fantástico para ver gente y tomar algo al aire libre. International Documentary Film Amsterdam El mes de noviembre es también el mes del cine documental en Ámsterdam. El Festival Internacional de Documentales (IDFA) presenta un extenso programa de películas de todo el mundo seleccionadas para participar en el concurso. A lo largo de todo el mes dan lugar más de 1,000 proyecciones en varias sedes (como el EYE Filmmuseum), además de charlas, exposiciones y cursos. Si te interesa el futuro del cine de no-ficción, este es tu mes para visitar Ámsterdam. Y por último: tulipanes. Noviembre es el mejor mes para comprar (y plantar) los bulbos que después alegrarán la primavera. Ve al mercado de flores flotante, el Bloemenmarkt, para comprar bulbos listos para exportación, o simplemente para disfrutar de la variedad de colores y la animación del mercado, donde también hay puestos de souvenirs y lugares donde tomar un chocolate caliente. En resumen... Ámsterdam es una ciudad súper dinámica y multicultural, donde es posible sorprenderse con sólo caminar sin rumbo por sus calles y puentes, y en cualquier época del año. Para más ideas de qué hacer en Ámsterdam, sigue leyendo nuestro blog. Y recuerda que mientras vayas bien preparado para protegerte del clima, en noviembre podrás disfrutar de una ciudad sin las hordas de turistas del verano y con grandes descuentos en alojamiento y vuelos. Si estás planeando ir, considera el Pase Todo Incluido de Go City para ahorrar considerablemente en las entradas a sus atracciones principales. Una última recomendación: no te vayas sin probar las patatas fritas que venden por toda la ciudad, y recuerda que en Ámsterdam son una religión. Nunca, nunca pidas kétchup para acompañarlas. Si prefieres viajar cuando no mucha gente lo hace, noviembre es un buen mes para venir a Ámsterdam. Con el año escolar y laboral en plena marcha, y el invierno acechando con su frío y su lluvia, podrás disfrutar de las atracciones de esta ciudad a tus anchas, además de aprovechar las mejores ofertas en alojamiento y vuelos. Que sea temporada baja para el turismo no quiere decir que en la ciudad no haya miles de cosas que hacer. Más allá de las actividades imprescindibles como visitar los grandes museos o explorar su dinámica vida nocturna, en noviembre suceden varios eventos especiales, como la llegada de Sinterklaas (el personaje que trae regalos a los niños holandeses la noche del 5 de diciembre). ¡Sigue leyendo y descubre nuestros consejos para que tu viaje a Ámsterdam en noviembre sea memorable! Museos de Ámsterdam El clima de noviembre incita a escoger actividades en interiores, y Ámsterdam tiene una gran selección de museos de importancia internacional que simplemente tienes que visitar cuando estés aquí. El Rijksmuseum es la joya de la corona de los museos de la ciudad, ocupando un lugar prominente en la Museumplein, donde también se ubican los museos de arte contemporáneo Stedelijk y Moco, y por si fuera poco, el Museo de Van Gogh. Puedes pasar todo un día en esta zona de la ciudad visitando dos o tres de estas instituciones, las que más te interesen. La Casa Museo de Anne Frank es otro de los lugares más populares para visitar, y aunque noviembre no sea un mes de mucho movimiento, recomendamos reservar la visita con antelación. Es una experiencia sobrecogedora visitar el anexo donde se escondió la familia Frank durante dos años y la pequeña cronista escribió su famoso diario. Para los amantes del séptimo arte, Ámsterdam tiene un fantástico museo de cine e imagen en movimiento, el EYE Filmmuseum. Aquí podrás aprender muchísimo sobre todo lo relacionado con el cine, sobre todo con el aspecto técnico de la filmación, y desde una perspectiva histórica. Y por supuesto, el museo tiene un programa continuo de ciclos de cine con diferentes temáticas. Otros museos interesantes de Ámsterdam: Museo del Diamante Museo del Tulipán Museo Casa flotante Museo de las Pipas Museo del Sexo Bebidas de Ámsterdam para el mundo Hay muchas maneras de refugiarse de la lluvia en Ámsterdam, y tal vez una de las más divertidas es hacer un tour de la antigua cervecería Heineken, donde dio comienzo la historia de la marca en 1894. Aquí puedes aprender sobre las innovaciones que introdujeron en la industria y el método que utilizan para producir su deliciosa cerveza. Por supuesto, también podrás probar el producto en su sala de degustaciones, y salir muy feliz de la experiencia. La otra bebida espirituosa de Ámsterdam es la ginebra Bols, que técnicamente no es una ginebra. Se llama genever, y Bols lleva haciéndola desde 1575, así que saben una cosa o dos sobre este delicioso licor. La experiencia Bols es un viaje por la historia y el método de fabricación de la bebida espirituosa, y por supuesto incluye un coctel mezclado por alguno de los expertos bartenders del lugar (el coctel está incluido en la entrada). También dan talleres diarios para aprender a mezclar cocteles. Lo mejor es que estas dos actividades están ubicadas muy cerca de Museumplein, donde se encuentran algunos de los museos que mencionamos arriba. El plan perfecto: puedes pasar la mañana en el museo, y la tarde descubriendo alguna de las dos bebidas que siendo de Ámsterdam, llegaron a todo el mundo. Eventos especiales de noviembre Sinterklaas El acontecimiento principal de noviembre, sobre todo para los niños (y todos llevamos un niño dentro) es la llegada de Sinterklaas el primer sábado después del día de San Martín, el 11 de noviembre, que también se celebra en Holanda: los niños salen por la noche a pedir dulces de casa en casa, como en Halloween, con lamparitas de papel. La similitud de Sinterklaas (San Nicolás) con Santa Claus no es casual: es uno de los predecesores del tradicional Santa que llega del Polo Norte. Sinterklaas, más mundano, es santo y obispo y llega (dice la leyenda) de España en un barco de vapor. Se le recibe con gran alegría y ceremonia desde el momento que desembarca en el Museo Marítimo, donde da comienzo el desfile con Sinterklaas montado en su caballo blanco, Amerigo. Los niños holandeses tendrán que esperar hasta la noche del 5 de diciembre para recibir los regalos de este “primo” de Santa. Seguro que durante este intervalo de aproximadamente dos semanas todos los niños holandeses se portan como angelitos. Desde el mes de noviembre también se puede patinar sobre hielo en la pista Ice*Amsterdam, por lo general en el gran espacio público de la Museumplein. Aunque no te animes a hacer piruetas, es un lugar fantástico para ver gente y tomar algo al aire libre. International Documentary Film Amsterdam El mes de noviembre es también el mes del cine documental en Ámsterdam. El Festival Internacional de Documentales (IDFA) presenta un extenso programa de películas de todo el mundo seleccionadas para participar en el concurso. A lo largo de todo el mes dan lugar más de 1,000 proyecciones en varias sedes (como el EYE Filmmuseum), además de charlas, exposiciones y cursos. Si te interesa el futuro del cine de no-ficción, este es tu mes para visitar Ámsterdam. Y por último: tulipanes. Noviembre es el mejor mes para comprar (y plantar) los bulbos que después alegrarán la primavera. Ve al mercado de flores flotante, el Bloemenmarkt, para comprar bulbos listos para exportación, o simplemente para disfrutar de la variedad de colores y la animación del mercado, donde también hay puestos de souvenirs y lugares donde tomar un chocolate caliente. En resumen... Ámsterdam es una ciudad súper dinámica y multicultural, donde es posible sorprenderse con sólo caminar sin rumbo por sus calles y puentes, y en cualquier época del año. Para más ideas de qué hacer en Ámsterdam, sigue leyendo nuestro blog. Y recuerda que mientras vayas bien preparado para protegerte del clima, en noviembre podrás disfrutar de una ciudad sin las hordas de turistas del verano y con grandes descuentos en alojamiento y vuelos. Si estás planeando ir, considera el Pase Todo Incluido de Go City para ahorrar considerablemente en las entradas a sus atracciones principales. Una última recomendación: no te vayas sin probar las patatas fritas que venden por toda la ciudad, y recuerda que en Ámsterdam son una religión. Nunca, nunca pidas kétchup para acompañarlas. Si prefieres viajar cuando no mucha gente lo hace, noviembre es un buen mes para venir a Ámsterdam. Con el año escolar y laboral en plena marcha, y el invierno acechando con su frío y su lluvia, podrás disfrutar de las atracciones de esta ciudad a tus anchas, además de aprovechar las mejores ofertas en alojamiento y vuelos. Que sea temporada baja para el turismo no quiere decir que en la ciudad no haya miles de cosas que hacer. Más allá de las actividades imprescindibles como visitar los grandes museos o explorar su dinámica vida nocturna, en noviembre suceden varios eventos especiales, como la llegada de Sinterklaas (el personaje que trae regalos a los niños holandeses la noche del 5 de diciembre). ¡Sigue leyendo y descubre nuestros consejos para que tu viaje a Ámsterdam en noviembre sea memorable! Museos de Ámsterdam El clima de noviembre incita a escoger actividades en interiores, y Ámsterdam tiene una gran selección de museos de importancia internacional que simplemente tienes que visitar cuando estés aquí. El Rijksmuseum es la joya de la corona de los museos de la ciudad, ocupando un lugar prominente en la Museumplein, donde también se ubican los museos de arte contemporáneo Stedelijk y Moco, y por si fuera poco, el Museo de Van Gogh. Puedes pasar todo un día en esta zona de la ciudad visitando dos o tres de estas instituciones, las que más te interesen. La Casa Museo de Anne Frank es otro de los lugares más populares para visitar, y aunque noviembre no sea un mes de mucho movimiento, recomendamos reservar la visita con antelación. Es una experiencia sobrecogedora visitar el anexo donde se escondió la familia Frank durante dos años y la pequeña cronista escribió su famoso diario. Para los amantes del séptimo arte, Ámsterdam tiene un fantástico museo de cine e imagen en movimiento, el EYE Filmmuseum. Aquí podrás aprender muchísimo sobre todo lo relacionado con el cine, sobre todo con el aspecto técnico de la filmación, y desde una perspectiva histórica. Y por supuesto, el museo tiene un programa continuo de ciclos de cine con diferentes temáticas. Otros museos interesantes de Ámsterdam: Museo del Diamante Museo del Tulipán Museo Casa flotante Museo de las Pipas Museo del Sexo Bebidas de Ámsterdam para el mundo Hay muchas maneras de refugiarse de la lluvia en Ámsterdam, y tal vez una de las más divertidas es hacer un tour de la antigua cervecería Heineken, donde dio comienzo la historia de la marca en 1894. Aquí puedes aprender sobre las innovaciones que introdujeron en la industria y el método que utilizan para producir su deliciosa cerveza. Por supuesto, también podrás probar el producto en su sala de degustaciones, y salir muy feliz de la experiencia. La otra bebida espirituosa de Ámsterdam es la ginebra Bols, que técnicamente no es una ginebra. Se llama genever, y Bols lleva haciéndola desde 1575, así que saben una cosa o dos sobre este delicioso licor. La experiencia Bols es un viaje por la historia y el método de fabricación de la bebida espirituosa, y por supuesto incluye un coctel mezclado por alguno de los expertos bartenders del lugar (el coctel está incluido en la entrada). También dan talleres diarios para aprender a mezclar cocteles. Lo mejor es que estas dos actividades están ubicadas muy cerca de Museumplein, donde se encuentran algunos de los museos que mencionamos arriba. El plan perfecto: puedes pasar la mañana en el museo, y la tarde descubriendo alguna de las dos bebidas que siendo de Ámsterdam, llegaron a todo el mundo. Eventos especiales de noviembre Sinterklaas El acontecimiento principal de noviembre, sobre todo para los niños (y todos llevamos un niño dentro) es la llegada de Sinterklaas el primer sábado después del día de San Martín, el 11 de noviembre, que también se celebra en Holanda: los niños salen por la noche a pedir dulces de casa en casa, como en Halloween, con lamparitas de papel. La similitud de Sinterklaas (San Nicolás) con Santa Claus no es casual: es uno de los predecesores del tradicional Santa que llega del Polo Norte. Sinterklaas, más mundano, es santo y obispo y llega (dice la leyenda) de España en un barco de vapor. Se le recibe con gran alegría y ceremonia desde el momento que desembarca en el Museo Marítimo, donde da comienzo el desfile con Sinterklaas montado en su caballo blanco, Amerigo. Los niños holandeses tendrán que esperar hasta la noche del 5 de diciembre para recibir los regalos de este “primo” de Santa. Seguro que durante este intervalo de aproximadamente dos semanas todos los niños holandeses se portan como angelitos. Desde el mes de noviembre también se puede patinar sobre hielo en la pista Ice*Amsterdam, por lo general en el gran espacio público de la Museumplein. Aunque no te animes a hacer piruetas, es un lugar fantástico para ver gente y tomar algo al aire libre. International Documentary Film Amsterdam El mes de noviembre es también el mes del cine documental en Ámsterdam. El Festival Internacional de Documentales (IDFA) presenta un extenso programa de películas de todo el mundo seleccionadas para participar en el concurso. A lo largo de todo el mes dan lugar más de 1,000 proyecciones en varias sedes (como el EYE Filmmuseum), además de charlas, exposiciones y cursos. Si te interesa el futuro del cine de no-ficción, este es tu mes para visitar Ámsterdam. Y por último: tulipanes. Noviembre es el mejor mes para comprar (y plantar) los bulbos que después alegrarán la primavera. Ve al mercado de flores flotante, el Bloemenmarkt, para comprar bulbos listos para exportación, o simplemente para disfrutar de la variedad de colores y la animación del mercado, donde también hay puestos de souvenirs y lugares donde tomar un chocolate caliente. En resumen... Ámsterdam es una ciudad súper dinámica y multicultural, donde es posible sorprenderse con sólo caminar sin rumbo por sus calles y puentes, y en cualquier época del año. Para más ideas de qué hacer en Ámsterdam, sigue leyendo nuestro blog. Y recuerda que mientras vayas bien preparado para protegerte del clima, en noviembre podrás disfrutar de una ciudad sin las hordas de turistas del verano y con grandes descuentos en alojamiento y vuelos. Si estás planeando ir, considera el Pase Todo Incluido de Go City para ahorrar considerablemente en las entradas a sus atracciones principales. Una última recomendación: no te vayas sin probar las patatas fritas que venden por toda la ciudad, y recuerda que en Ámsterdam son una religión. Nunca, nunca pidas kétchup para acompañarlas. Si prefieres viajar cuando no mucha gente lo hace, noviembre es un buen mes para venir a Ámsterdam. Con el año escolar y laboral en plena marcha, y el invierno acechando con su frío y su lluvia, podrás disfrutar de las atracciones de esta ciudad a tus anchas, además de aprovechar las mejores ofertas en alojamiento y vuelos. Que sea temporada baja para el turismo no quiere decir que en la ciudad no haya miles de cosas que hacer. Más allá de las actividades imprescindibles como visitar los grandes museos o explorar su dinámica vida nocturna, en noviembre suceden varios eventos especiales, como la llegada de Sinterklaas (el personaje que trae regalos a los niños holandeses la noche del 5 de diciembre). ¡Sigue leyendo y descubre nuestros consejos para que tu viaje a Ámsterdam en noviembre sea memorable! Museos de Ámsterdam El clima de noviembre incita a escoger actividades en interiores, y Ámsterdam tiene una gran selección de museos de importancia internacional que simplemente tienes que visitar cuando estés aquí. El Rijksmuseum es la joya de la corona de los museos de la ciudad, ocupando un lugar prominente en la Museumplein, donde también se ubican los museos de arte contemporáneo Stedelijk y Moco, y por si fuera poco, el Museo de Van Gogh. Puedes pasar todo un día en esta zona de la ciudad visitando dos o tres de estas instituciones, las que más te interesen. La Casa Museo de Anne Frank es otro de los lugares más populares para visitar, y aunque noviembre no sea un mes de mucho movimiento, recomendamos reservar la visita con antelación. Es una experiencia sobrecogedora visitar el anexo donde se escondió la familia Frank durante dos años y la pequeña cronista escribió su famoso diario. Para los amantes del séptimo arte, Ámsterdam tiene un fantástico museo de cine e imagen en movimiento, el EYE Filmmuseum. Aquí podrás aprender muchísimo sobre todo lo relacionado con el cine, sobre todo con el aspecto técnico de la filmación, y desde una perspectiva histórica. Y por supuesto, el museo tiene un programa continuo de ciclos de cine con diferentes temáticas. Otros museos interesantes de Ámsterdam: Museo del Diamante Museo del Tulipán Museo Casa flotante Museo de las Pipas Museo del Sexo Bebidas de Ámsterdam para el mundo Hay muchas maneras de refugiarse de la lluvia en Ámsterdam, y tal vez una de las más divertidas es hacer un tour de la antigua cervecería Heineken, donde dio comienzo la historia de la marca en 1894. Aquí puedes aprender sobre las innovaciones que introdujeron en la industria y el método que utilizan para producir su deliciosa cerveza. Por supuesto, también podrás probar el producto en su sala de degustaciones, y salir muy feliz de la experiencia. La otra bebida espirituosa de Ámsterdam es la ginebra Bols, que técnicamente no es una ginebra. Se llama genever, y Bols lleva haciéndola desde 1575, así que saben una cosa o dos sobre este delicioso licor. La experiencia Bols es un viaje por la historia y el método de fabricación de la bebida espirituosa, y por supuesto incluye un coctel mezclado por alguno de los expertos bartenders del lugar (el coctel está incluido en la entrada). También dan talleres diarios para aprender a mezclar cocteles. Lo mejor es que estas dos actividades están ubicadas muy cerca de Museumplein, donde se encuentran algunos de los museos que mencionamos arriba. El plan perfecto: puedes pasar la mañana en el museo, y la tarde descubriendo alguna de las dos bebidas que siendo de Ámsterdam, llegaron a todo el mundo. Eventos especiales de noviembre Sinterklaas El acontecimiento principal de noviembre, sobre todo para los niños (y todos llevamos un niño dentro) es la llegada de Sinterklaas el primer sábado después del día de San Martín, el 11 de noviembre, que también se celebra en Holanda: los niños salen por la noche a pedir dulces de casa en casa, como en Halloween, con lamparitas de papel. La similitud de Sinterklaas (San Nicolás) con Santa Claus no es casual: es uno de los predecesores del tradicional Santa que llega del Polo Norte. Sinterklaas, más mundano, es santo y obispo y llega (dice la leyenda) de España en un barco de vapor. Se le recibe con gran alegría y ceremonia desde el momento que desembarca en el Museo Marítimo, donde da comienzo el desfile con Sinterklaas montado en su caballo blanco, Amerigo. Los niños holandeses tendrán que esperar hasta la noche del 5 de diciembre para recibir los regalos de este “primo” de Santa. Seguro que durante este intervalo de aproximadamente dos semanas todos los niños holandeses se portan como angelitos. Desde el mes de noviembre también se puede patinar sobre hielo en la pista Ice*Amsterdam, por lo general en el gran espacio público de la Museumplein. Aunque no te animes a hacer piruetas, es un lugar fantástico para ver gente y tomar algo al aire libre. International Documentary Film Amsterdam El mes de noviembre es también el mes del cine documental en Ámsterdam. El Festival Internacional de Documentales (IDFA) presenta un extenso programa de películas de todo el mundo seleccionadas para participar en el concurso. A lo largo de todo el mes dan lugar más de 1,000 proyecciones en varias sedes (como el EYE Filmmuseum), además de charlas, exposiciones y cursos. Si te interesa el futuro del cine de no-ficción, este es tu mes para visitar Ámsterdam. Y por último: tulipanes. Noviembre es el mejor mes para comprar (y plantar) los bulbos que después alegrarán la primavera. Ve al mercado de flores flotante, el Bloemenmarkt, para comprar bulbos listos para exportación, o simplemente para disfrutar de la variedad de colores y la animación del mercado, donde también hay puestos de souvenirs y lugares donde tomar un chocolate caliente. En resumen... Ámsterdam es una ciudad súper dinámica y multicultural, donde es posible sorprenderse con sólo caminar sin rumbo por sus calles y puentes, y en cualquier época del año. Para más ideas de qué hacer en Ámsterdam, sigue leyendo nuestro blog. Y recuerda que mientras vayas bien preparado para protegerte del clima, en noviembre podrás disfrutar de una ciudad sin las hordas de turistas del verano y con grandes descuentos en alojamiento y vuelos. Si estás planeando ir, considera el Pase Todo Incluido de Go City para ahorrar considerablemente en las entradas a sus atracciones principales. Una última recomendación: no te vayas sin probar las patatas fritas que venden por toda la ciudad, y recuerda que en Ámsterdam son una religión. Nunca, nunca pidas kétchup para acompañarlas. Si prefieres viajar cuando no mucha gente lo hace, noviembre es un buen mes para venir a Ámsterdam. Con el año escolar y laboral en plena marcha, y el invierno acechando con su frío y su lluvia, podrás disfrutar de las atracciones de esta ciudad a tus anchas, además de aprovechar las mejores ofertas en alojamiento y vuelos. Que sea temporada baja para el turismo no quiere decir que en la ciudad no haya miles de cosas que hacer. Más allá de las actividades imprescindibles como visitar los grandes museos o explorar su dinámica vida nocturna, en noviembre suceden varios eventos especiales, como la llegada de Sinterklaas (el personaje que trae regalos a los niños holandeses la noche del 5 de diciembre). ¡Sigue leyendo y descubre nuestros consejos para que tu viaje a Ámsterdam en noviembre sea memorable! Museos de Ámsterdam El clima de noviembre incita a escoger actividades en interiores, y Ámsterdam tiene una gran selección de museos de importancia internacional que simplemente tienes que visitar cuando estés aquí. El Rijksmuseum es la joya de la corona de los museos de la ciudad, ocupando un lugar prominente en la Museumplein, donde también se ubican los museos de arte contemporáneo Stedelijk y Moco, y por si fuera poco, el Museo de Van Gogh. Puedes pasar todo un día en esta zona de la ciudad visitando dos o tres de estas instituciones, las que más te interesen. La Casa Museo de Anne Frank es otro de los lugares más populares para visitar, y aunque noviembre no sea un mes de mucho movimiento, recomendamos reservar la visita con antelación. Es una experiencia sobrecogedora visitar el anexo donde se escondió la familia Frank durante dos años y la pequeña cronista escribió su famoso diario. Para los amantes del séptimo arte, Ámsterdam tiene un fantástico museo de cine e imagen en movimiento, el EYE Filmmuseum. Aquí podrás aprender muchísimo sobre todo lo relacionado con el cine, sobre todo con el aspecto técnico de la filmación, y desde una perspectiva histórica. Y por supuesto, el museo tiene un programa continuo de ciclos de cine con diferentes temáticas. Otros museos interesantes de Ámsterdam: Museo del Diamante Museo del Tulipán Museo Casa flotante Museo de las Pipas Museo del Sexo Bebidas de Ámsterdam para el mundo Hay muchas maneras de refugiarse de la lluvia en Ámsterdam, y tal vez una de las más divertidas es hacer un tour de la antigua cervecería Heineken, donde dio comienzo la historia de la marca en 1894. Aquí puedes aprender sobre las innovaciones que introdujeron en la industria y el método que utilizan para producir su deliciosa cerveza. Por supuesto, también podrás probar el producto en su sala de degustaciones, y salir muy feliz de la experiencia. La otra bebida espirituosa de Ámsterdam es la ginebra Bols, que técnicamente no es una ginebra. Se llama genever, y Bols lleva haciéndola desde 1575, así que saben una cosa o dos sobre este delicioso licor. La experiencia Bols es un viaje por la historia y el método de fabricación de la bebida espirituosa, y por supuesto incluye un coctel mezclado por alguno de los expertos bartenders del lugar (el coctel está incluido en la entrada). También dan talleres diarios para aprender a mezclar cocteles. Lo mejor es que estas dos actividades están ubicadas muy cerca de Museumplein, donde se encuentran algunos de los museos que mencionamos arriba. El plan perfecto: puedes pasar la mañana en el museo, y la tarde descubriendo alguna de las dos bebidas que siendo de Ámsterdam, llegaron a todo el mundo. Eventos especiales de noviembre Sinterklaas El acontecimiento principal de noviembre, sobre todo para los niños (y todos llevamos un niño dentro) es la llegada de Sinterklaas el primer sábado después del día de San Martín, el 11 de noviembre, que también se celebra en Holanda: los niños salen por la noche a pedir dulces de casa en casa, como en Halloween, con lamparitas de papel. La similitud de Sinterklaas (San Nicolás) con Santa Claus no es casual: es uno de los predecesores del tradicional Santa que llega del Polo Norte. Sinterklaas, más mundano, es santo y obispo y llega (dice la leyenda) de España en un barco de vapor. Se le recibe con gran alegría y ceremonia desde el momento que desembarca en el Museo Marítimo, donde da comienzo el desfile con Sinterklaas montado en su caballo blanco, Amerigo. Los niños holandeses tendrán que esperar hasta la noche del 5 de diciembre para recibir los regalos de este “primo” de Santa. Seguro que durante este intervalo de aproximadamente dos semanas todos los niños holandeses se portan como angelitos. Desde el mes de noviembre también se puede patinar sobre hielo en la pista Ice*Amsterdam, por lo general en el gran espacio público de la Museumplein. Aunque no te animes a hacer piruetas, es un lugar fantástico para ver gente y tomar algo al aire libre. International Documentary Film Amsterdam El mes de noviembre es también el mes del cine documental en Ámsterdam. El Festival Internacional de Documentales (IDFA) presenta un extenso programa de películas de todo el mundo seleccionadas para participar en el concurso. A lo largo de todo el mes dan lugar más de 1,000 proyecciones en varias sedes (como el EYE Filmmuseum), además de charlas, exposiciones y cursos. Si te interesa el futuro del cine de no-ficción, este es tu mes para visitar Ámsterdam. Y por último: tulipanes. Noviembre es el mejor mes para comprar (y plantar) los bulbos que después alegrarán la primavera. Ve al mercado de flores flotante, el Bloemenmarkt, para comprar bulbos listos para exportación, o simplemente para disfrutar de la variedad de colores y la animación del mercado, donde también hay puestos de souvenirs y lugares donde tomar un chocolate caliente. En resumen... Ámsterdam es una ciudad súper dinámica y multicultural, donde es posible sorprenderse con sólo caminar sin rumbo por sus calles y puentes, y en cualquier época del año. Para más ideas de qué hacer en Ámsterdam, sigue leyendo nuestro blog. Y recuerda que mientras vayas bien preparado para protegerte del clima, en noviembre podrás disfrutar de una ciudad sin las hordas de turistas del verano y con grandes descuentos en alojamiento y vuelos. Si estás planeando ir, considera el Pase Todo Incluido de Go City para ahorrar considerablemente en las entradas a sus atracciones principales. Una última recomendación: no te vayas sin probar las patatas fritas que venden por toda la ciudad, y recuerda que en Ámsterdam son una religión. Nunca, nunca pidas kétchup para acompañarlas. Si prefieres viajar cuando no mucha gente lo hace, noviembre es un buen mes para venir a Ámsterdam. Con el año escolar y laboral en plena marcha, y el invierno acechando con su frío y su lluvia, podrás disfrutar de las atracciones de esta ciudad a tus anchas, además de aprovechar las mejores ofertas en alojamiento y vuelos. Que sea temporada baja para el turismo no quiere decir que en la ciudad no haya miles de cosas que hacer. Más allá de las actividades imprescindibles como visitar los grandes museos o explorar su dinámica vida nocturna, en noviembre suceden varios eventos especiales, como la llegada de Sinterklaas (el personaje que trae regalos a los niños holandeses la noche del 5 de diciembre). ¡Sigue leyendo y descubre nuestros consejos para que tu viaje a Ámsterdam en noviembre sea memorable! Museos de Ámsterdam El clima de noviembre incita a escoger actividades en interiores, y Ámsterdam tiene una gran selección de museos de importancia internacional que simplemente tienes que visitar cuando estés aquí. El Rijksmuseum es la joya de la corona de los museos de la ciudad, ocupando un lugar prominente en la Museumplein, donde también se ubican los museos de arte contemporáneo Stedelijk y Moco, y por si fuera poco, el Museo de Van Gogh. Puedes pasar todo un día en esta zona de la ciudad visitando dos o tres de estas instituciones, las que más te interesen. La Casa Museo de Anne Frank es otro de los lugares más populares para visitar, y aunque noviembre no sea un mes de mucho movimiento, recomendamos reservar la visita con antelación. Es una experiencia sobrecogedora visitar el anexo donde se escondió la familia Frank durante dos años y la pequeña cronista escribió su famoso diario. Para los amantes del séptimo arte, Ámsterdam tiene un fantástico museo de cine e imagen en movimiento, el EYE Filmmuseum. Aquí podrás aprender muchísimo sobre todo lo relacionado con el cine, sobre todo con el aspecto técnico de la filmación, y desde una perspectiva histórica. Y por supuesto, el museo tiene un programa continuo de ciclos de cine con diferentes temáticas. Otros museos interesantes de Ámsterdam: Museo del Diamante Museo del Tulipán Museo Casa flotante Museo de las Pipas Museo del Sexo Bebidas de Ámsterdam para el mundo Hay muchas maneras de refugiarse de la lluvia en Ámsterdam, y tal vez una de las más divertidas es hacer un tour de la antigua cervecería Heineken, donde dio comienzo la historia de la marca en 1894. Aquí puedes aprender sobre las innovaciones que introdujeron en la industria y el método que utilizan para producir su deliciosa cerveza. Por supuesto, también podrás probar el producto en su sala de degustaciones, y salir muy feliz de la experiencia. La otra bebida espirituosa de Ámsterdam es la ginebra Bols, que técnicamente no es una ginebra. Se llama genever, y Bols lleva haciéndola desde 1575, así que saben una cosa o dos sobre este delicioso licor. La experiencia Bols es un viaje por la historia y el método de fabricación de la bebida espirituosa, y por supuesto incluye un coctel mezclado por alguno de los expertos bartenders del lugar (el coctel está incluido en la entrada). También dan talleres diarios para aprender a mezclar cocteles. Lo mejor es que estas dos actividades están ubicadas muy cerca de Museumplein, donde se encuentran algunos de los museos que mencionamos arriba. El plan perfecto: puedes pasar la mañana en el museo, y la tarde descubriendo alguna de las dos bebidas que siendo de Ámsterdam, llegaron a todo el mundo. Eventos especiales de noviembre Sinterklaas El acontecimiento principal de noviembre, sobre todo para los niños (y todos llevamos un niño dentro) es la llegada de Sinterklaas el primer sábado después del día de San Martín, el 11 de noviembre, que también se celebra en Holanda: los niños salen por la noche a pedir dulces de casa en casa, como en Halloween, con lamparitas de papel. La similitud de Sinterklaas (San Nicolás) con Santa Claus no es casual: es uno de los predecesores del tradicional Santa que llega del Polo Norte. Sinterklaas, más mundano, es santo y obispo y llega (dice la leyenda) de España en un barco de vapor. Se le recibe con gran alegría y ceremonia desde el momento que desembarca en el Museo Marítimo, donde da comienzo el desfile con Sinterklaas montado en su caballo blanco, Amerigo. Los niños holandeses tendrán que esperar hasta la noche del 5 de diciembre para recibir los regalos de este “primo” de Santa. Seguro que durante este intervalo de aproximadamente dos semanas todos los niños holandeses se portan como angelitos. Desde el mes de noviembre también se puede patinar sobre hielo en la pista Ice*Amsterdam, por lo general en el gran espacio público de la Museumplein. Aunque no te animes a hacer piruetas, es un lugar fantástico para ver gente y tomar algo al aire libre. International Documentary Film Amsterdam El mes de noviembre es también el mes del cine documental en Ámsterdam. El Festival Internacional de Documentales (IDFA) presenta un extenso programa de películas de todo el mundo seleccionadas para participar en el concurso. A lo largo de todo el mes dan lugar más de 1,000 proyecciones en varias sedes (como el EYE Filmmuseum), además de charlas, exposiciones y cursos. Si te interesa el futuro del cine de no-ficción, este es tu mes para visitar Ámsterdam. Y por último: tulipanes. Noviembre es el mejor mes para comprar (y plantar) los bulbos que después alegrarán la primavera. Ve al mercado de flores flotante, el Bloemenmarkt, para comprar bulbos listos para exportación, o simplemente para disfrutar de la variedad de colores y la animación del mercado, donde también hay puestos de souvenirs y lugares donde tomar un chocolate caliente. En resumen... Ámsterdam es una ciudad súper dinámica y multicultural, donde es posible sorprenderse con sólo caminar sin rumbo por sus calles y puentes, y en cualquier época del año. Para más ideas de qué hacer en Ámsterdam, sigue leyendo nuestro blog. Y recuerda que mientras vayas bien preparado para protegerte del clima, en noviembre podrás disfrutar de una ciudad sin las hordas de turistas del verano y con grandes descuentos en alojamiento y vuelos. Si estás planeando ir, considera el Pase Todo Incluido de Go City para ahorrar considerablemente en las entradas a sus atracciones principales. Una última recomendación: no te vayas sin probar las patatas fritas que venden por toda la ciudad, y recuerda que en Ámsterdam son una religión. Nunca, nunca pidas kétchup para acompañarlas. Si prefieres viajar cuando no mucha gente lo hace, noviembre es un buen mes para venir a Ámsterdam. Con el año escolar y laboral en plena marcha, y el invierno acechando con su frío y su lluvia, podrás disfrutar de las atracciones de esta ciudad a tus anchas, además de aprovechar las mejores ofertas en alojamiento y vuelos. Que sea temporada baja para el turismo no quiere decir que en la ciudad no haya miles de cosas que hacer. Más allá de las actividades imprescindibles como visitar los grandes museos o explorar su dinámica vida nocturna, en noviembre suceden varios eventos especiales, como la llegada de Sinterklaas (el personaje que trae regalos a los niños holandeses la noche del 5 de diciembre). ¡Sigue leyendo y descubre nuestros consejos para que tu viaje a Ámsterdam en noviembre sea memorable! Museos de Ámsterdam El clima de noviembre incita a escoger actividades en interiores, y Ámsterdam tiene una gran selección de museos de importancia internacional que simplemente tienes que visitar cuando estés aquí. El Rijksmuseum es la joya de la corona de los museos de la ciudad, ocupando un lugar prominente en la Museumplein, donde también se ubican los museos de arte contemporáneo Stedelijk y Moco, y por si fuera poco, el Museo de Van Gogh. Puedes pasar todo un día en esta zona de la ciudad visitando dos o tres de estas instituciones, las que más te interesen. La Casa Museo de Anne Frank es otro de los lugares más populares para visitar, y aunque noviembre no sea un mes de mucho movimiento, recomendamos reservar la visita con antelación. Es una experiencia sobrecogedora visitar el anexo donde se escondió la familia Frank durante dos años y la pequeña cronista escribió su famoso diario. Para los amantes del séptimo arte, Ámsterdam tiene un fantástico museo de cine e imagen en movimiento, el EYE Filmmuseum. Aquí podrás aprender muchísimo sobre todo lo relacionado con el cine, sobre todo con el aspecto técnico de la filmación, y desde una perspectiva histórica. Y por supuesto, el museo tiene un programa continuo de ciclos de cine con diferentes temáticas. Otros museos interesantes de Ámsterdam: Museo del Diamante Museo del Tulipán Museo Casa flotante Museo de las Pipas Museo del Sexo Bebidas de Ámsterdam para el mundo Hay muchas maneras de refugiarse de la lluvia en Ámsterdam, y tal vez una de las más divertidas es hacer un tour de la antigua cervecería Heineken, donde dio comienzo la historia de la marca en 1894. Aquí puedes aprender sobre las innovaciones que introdujeron en la industria y el método que utilizan para producir su deliciosa cerveza. Por supuesto, también podrás probar el producto en su sala de degustaciones, y salir muy feliz de la experiencia. La otra bebida espirituosa de Ámsterdam es la ginebra Bols, que técnicamente no es una ginebra. Se llama genever, y Bols lleva haciéndola desde 1575, así que saben una cosa o dos sobre este delicioso licor. La experiencia Bols es un viaje por la historia y el método de fabricación de la bebida espirituosa, y por supuesto incluye un coctel mezclado por alguno de los expertos bartenders del lugar (el coctel está incluido en la entrada). También dan talleres diarios para aprender a mezclar cocteles. Lo mejor es que estas dos actividades están ubicadas muy cerca de Museumplein, donde se encuentran algunos de los museos que mencionamos arriba. El plan perfecto: puedes pasar la mañana en el museo, y la tarde descubriendo alguna de las dos bebidas que siendo de Ámsterdam, llegaron a todo el mundo. Eventos especiales de noviembre Sinterklaas El acontecimiento principal de noviembre, sobre todo para los niños (y todos llevamos un niño dentro) es la llegada de Sinterklaas el primer sábado después del día de San Martín, el 11 de noviembre, que también se celebra en Holanda: los niños salen por la noche a pedir dulces de casa en casa, como en Halloween, con lamparitas de papel. La similitud de Sinterklaas (San Nicolás) con Santa Claus no es casual: es uno de los predecesores del tradicional Santa que llega del Polo Norte. Sinterklaas, más mundano, es santo y obispo y llega (dice la leyenda) de España en un barco de vapor. Se le recibe con gran alegría y ceremonia desde el momento que desembarca en el Museo Marítimo, donde da comienzo el desfile con Sinterklaas montado en su caballo blanco, Amerigo. Los niños holandeses tendrán que esperar hasta la noche del 5 de diciembre para recibir los regalos de este “primo” de Santa. Seguro que durante este intervalo de aproximadamente dos semanas todos los niños holandeses se portan como angelitos. Desde el mes de noviembre también se puede patinar sobre hielo en la pista Ice*Amsterdam, por lo general en el gran espacio público de la Museumplein. Aunque no te animes a hacer piruetas, es un lugar fantástico para ver gente y tomar algo al aire libre. International Documentary Film Amsterdam El mes de noviembre es también el mes del cine documental en Ámsterdam. El Festival Internacional de Documentales (IDFA) presenta un extenso programa de películas de todo el mundo seleccionadas para participar en el concurso. A lo largo de todo el mes dan lugar más de 1,000 proyecciones en varias sedes (como el EYE Filmmuseum), además de charlas, exposiciones y cursos. Si te interesa el futuro del cine de no-ficción, este es tu mes para visitar Ámsterdam. Y por último: tulipanes. Noviembre es el mejor mes para comprar (y plantar) los bulbos que después alegrarán la primavera. Ve al mercado de flores flotante, el Bloemenmarkt, para comprar bulbos listos para exportación, o simplemente para disfrutar de la variedad de colores y la animación del mercado, donde también hay puestos de souvenirs y lugares donde tomar un chocolate caliente. En resumen... Ámsterdam es una ciudad súper dinámica y multicultural, donde es posible sorprenderse con sólo caminar sin rumbo por sus calles y puentes, y en cualquier época del año. Para más ideas de qué hacer en Ámsterdam, sigue leyendo nuestro blog. Y recuerda que mientras vayas bien preparado para protegerte del clima, en noviembre podrás disfrutar de una ciudad sin las hordas de turistas del verano y con grandes descuentos en alojamiento y vuelos. Si estás planeando ir, considera el Pase Todo Incluido de Go City para ahorrar considerablemente en las entradas a sus atracciones principales. Una última recomendación: no te vayas sin probar las patatas fritas que venden por toda la ciudad, y recuerda que en Ámsterdam son una religión. Nunca, nunca pidas kétchup para acompañarlas. Si prefieres viajar cuando no mucha gente lo hace, noviembre es un buen mes para venir a Ámsterdam. Con el año escolar y laboral en plena marcha, y el invierno acechando con su frío y su lluvia, podrás disfrutar de las atracciones de esta ciudad a tus anchas, además de aprovechar las mejores ofertas en alojamiento y vuelos. Que sea temporada baja para el turismo no quiere decir que en la ciudad no haya miles de cosas que hacer. Más allá de las actividades imprescindibles como visitar los grandes museos o explorar su dinámica vida nocturna, en noviembre suceden varios eventos especiales, como la llegada de Sinterklaas (el personaje que trae regalos a los niños holandeses la noche del 5 de diciembre). ¡Sigue leyendo y descubre nuestros consejos para que tu viaje a Ámsterdam en noviembre sea memorable! Museos de Ámsterdam El clima de noviembre incita a escoger actividades en interiores, y Ámsterdam tiene una gran selección de museos de importancia internacional que simplemente tienes que visitar cuando estés aquí. El Rijksmuseum es la joya de la corona de los museos de la ciudad, ocupando un lugar prominente en la Museumplein, donde también se ubican los museos de arte contemporáneo Stedelijk y Moco, y por si fuera poco, el Museo de Van Gogh. Puedes pasar todo un día en esta zona de la ciudad visitando dos o tres de estas instituciones, las que más te interesen. La Casa Museo de Anne Frank es otro de los lugares más populares para visitar, y aunque noviembre no sea un mes de mucho movimiento, recomendamos reservar la visita con antelación. Es una experiencia sobrecogedora visitar el anexo donde se escondió la familia Frank durante dos años y la pequeña cronista escribió su famoso diario. Para los amantes del séptimo arte, Ámsterdam tiene un fantástico museo de cine e imagen en movimiento, el EYE Filmmuseum. Aquí podrás aprender muchísimo sobre todo lo relacionado con el cine, sobre todo con el aspecto técnico de la filmación, y desde una perspectiva histórica. Y por supuesto, el museo tiene un programa continuo de ciclos de cine con diferentes temáticas. Otros museos interesantes de Ámsterdam: Museo del Diamante Museo del Tulipán Museo Casa flotante Museo de las Pipas Museo del Sexo Bebidas de Ámsterdam para el mundo Hay muchas maneras de refugiarse de la lluvia en Ámsterdam, y tal vez una de las más divertidas es hacer un tour de la antigua cervecería Heineken, donde dio comienzo la historia de la marca en 1894. Aquí puedes aprender sobre las innovaciones que introdujeron en la industria y el método que utilizan para producir su deliciosa cerveza. Por supuesto, también podrás probar el producto en su sala de degustaciones, y salir muy feliz de la experiencia. La otra bebida espirituosa de Ámsterdam es la ginebra Bols, que técnicamente no es una ginebra. Se llama genever, y Bols lleva haciéndola desde 1575, así que saben una cosa o dos sobre este delicioso licor. La experiencia Bols es un viaje por la historia y el método de fabricación de la bebida espirituosa, y por supuesto incluye un coctel mezclado por alguno de los expertos bartenders del lugar (el coctel está incluido en la entrada). También dan talleres diarios para aprender a mezclar cocteles. Lo mejor es que estas dos actividades están ubicadas muy cerca de Museumplein, donde se encuentran algunos de los museos que mencionamos arriba. El plan perfecto: puedes pasar la mañana en el museo, y la tarde descubriendo alguna de las dos bebidas que siendo de Ámsterdam, llegaron a todo el mundo. Eventos especiales de noviembre Sinterklaas El acontecimiento principal de noviembre, sobre todo para los niños (y todos llevamos un niño dentro) es la llegada de Sinterklaas el primer sábado después del día de San Martín, el 11 de noviembre, que también se celebra en Holanda: los niños salen por la noche a pedir dulces de casa en casa, como en Halloween, con lamparitas de papel. La similitud de Sinterklaas (San Nicolás) con Santa Claus no es casual: es uno de los predecesores del tradicional Santa que llega del Polo Norte. Sinterklaas, más mundano, es santo y obispo y llega (dice la leyenda) de España en un barco de vapor. Se le recibe con gran alegría y ceremonia desde el momento que desembarca en el Museo Marítimo, donde da comienzo el desfile con Sinterklaas montado en su caballo blanco, Amerigo. Los niños holandeses tendrán que esperar hasta la noche del 5 de diciembre para recibir los regalos de este “primo” de Santa. Seguro que durante este intervalo de aproximadamente dos semanas todos los niños holandeses se portan como angelitos. Desde el mes de noviembre también se puede patinar sobre hielo en la pista Ice*Amsterdam, por lo general en el gran espacio público de la Museumplein. Aunque no te animes a hacer piruetas, es un lugar fantástico para ver gente y tomar algo al aire libre. International Documentary Film Amsterdam El mes de noviembre es también el mes del cine documental en Ámsterdam. El Festival Internacional de Documentales (IDFA) presenta un extenso programa de películas de todo el mundo seleccionadas para participar en el concurso. A lo largo de todo el mes dan lugar más de 1,000 proyecciones en varias sedes (como el EYE Filmmuseum), además de charlas, exposiciones y cursos. Si te interesa el futuro del cine de no-ficción, este es tu mes para visitar Ámsterdam. Y por último: tulipanes. Noviembre es el mejor mes para comprar (y plantar) los bulbos que después alegrarán la primavera. Ve al mercado de flores flotante, el Bloemenmarkt, para comprar bulbos listos para exportación, o simplemente para disfrutar de la variedad de colores y la animación del mercado, donde también hay puestos de souvenirs y lugares donde tomar un chocolate caliente. En resumen... Ámsterdam es una ciudad súper dinámica y multicultural, donde es posible sorprenderse con sólo caminar sin rumbo por sus calles y puentes, y en cualquier época del año. Para más ideas de qué hacer en Ámsterdam, sigue leyendo nuestro blog. Y recuerda que mientras vayas bien preparado para protegerte del clima, en noviembre podrás disfrutar de una ciudad sin las hordas de turistas del verano y con grandes descuentos en alojamiento y vuelos. Si estás planeando ir, considera el Pase Todo Incluido de Go City para ahorrar considerablemente en las entradas a sus atracciones principales. Una última recomendación: no te vayas sin probar las patatas fritas que venden por toda la ciudad, y recuerda que en Ámsterdam son una religión. Nunca, nunca pidas kétchup para acompañarlas. Si prefieres viajar cuando no mucha gente lo hace, noviembre es un buen mes para venir a Ámsterdam. Con el año escolar y laboral en plena marcha, y el invierno acechando con su frío y su lluvia, podrás disfrutar de las atracciones de esta ciudad a tus anchas, además de aprovechar las mejores ofertas en alojamiento y vuelos. Que sea temporada baja para el turismo no quiere decir que en la ciudad no haya miles de cosas que hacer. Más allá de las actividades imprescindibles como visitar los grandes museos o explorar su dinámica vida nocturna, en noviembre suceden varios eventos especiales, como la llegada de Sinterklaas (el personaje que trae regalos a los niños holandeses la noche del 5 de diciembre). ¡Sigue leyendo y descubre nuestros consejos para que tu viaje a Ámsterdam en noviembre sea memorable! Museos de Ámsterdam El clima de noviembre incita a escoger actividades en interiores, y Ámsterdam tiene una gran selección de museos de importancia internacional que simplemente tienes que visitar cuando estés aquí. El Rijksmuseum es la joya de la corona de los museos de la ciudad, ocupando un lugar prominente en la Museumplein, donde también se ubican los museos de arte contemporáneo Stedelijk y Moco, y por si fuera poco, el Museo de Van Gogh. Puedes pasar todo un día en esta zona de la ciudad visitando dos o tres de estas instituciones, las que más te interesen. La Casa Museo de Anne Frank es otro de los lugares más populares para visitar, y aunque noviembre no sea un mes de mucho movimiento, recomendamos reservar la visita con antelación. Es una experiencia sobrecogedora visitar el anexo donde se escondió la familia Frank durante dos años y la pequeña cronista escribió su famoso diario. Para los amantes del séptimo arte, Ámsterdam tiene un fantástico museo de cine e imagen en movimiento, el EYE Filmmuseum. Aquí podrás aprender muchísimo sobre todo lo relacionado con el cine, sobre todo con el aspecto técnico de la filmación, y desde una perspectiva histórica. Y por supuesto, el museo tiene un programa continuo de ciclos de cine con diferentes temáticas. Otros museos interesantes de Ámsterdam: Museo del Diamante Museo del Tulipán Museo Casa flotante Museo de las Pipas Museo del Sexo Bebidas de Ámsterdam para el mundo Hay muchas maneras de refugiarse de la lluvia en Ámsterdam, y tal vez una de las más divertidas es hacer un tour de la antigua cervecería Heineken, donde dio comienzo la historia de la marca en 1894. Aquí puedes aprender sobre las innovaciones que introdujeron en la industria y el método que utilizan para producir su deliciosa cerveza. Por supuesto, también podrás probar el producto en su sala de degustaciones, y salir muy feliz de la experiencia. La otra bebida espirituosa de Ámsterdam es la ginebra Bols, que técnicamente no es una ginebra. Se llama genever, y Bols lleva haciéndola desde 1575, así que saben una cosa o dos sobre este delicioso licor. La experiencia Bols es un viaje por la historia y el método de fabricación de la bebida espirituosa, y por supuesto incluye un coctel mezclado por alguno de los expertos bartenders del lugar (el coctel está incluido en la entrada). También dan talleres diarios para aprender a mezclar cocteles. Lo mejor es que estas dos actividades están ubicadas muy cerca de Museumplein, donde se encuentran algunos de los museos que mencionamos arriba. El plan perfecto: puedes pasar la mañana en el museo, y la tarde descubriendo alguna de las dos bebidas que siendo de Ámsterdam, llegaron a todo el mundo. Eventos especiales de noviembre Sinterklaas El acontecimiento principal de noviembre, sobre todo para los niños (y todos llevamos un niño dentro) es la llegada de Sinterklaas el primer sábado después del día de San Martín, el 11 de noviembre, que también se celebra en Holanda: los niños salen por la noche a pedir dulces de casa en casa, como en Halloween, con lamparitas de papel. La similitud de Sinterklaas (San Nicolás) con Santa Claus no es casual: es uno de los predecesores del tradicional Santa que llega del Polo Norte. Sinterklaas, más mundano, es santo y obispo y llega (dice la leyenda) de España en un barco de vapor. Se le recibe con gran alegría y ceremonia desde el momento que desembarca en el Museo Marítimo, donde da comienzo el desfile con Sinterklaas montado en su caballo blanco, Amerigo. Los niños holandeses tendrán que esperar hasta la noche del 5 de diciembre para recibir los regalos de este “primo” de Santa. Seguro que durante este intervalo de aproximadamente dos semanas todos los niños holandeses se portan como angelitos. Desde el mes de noviembre también se puede patinar sobre hielo en la pista Ice*Amsterdam, por lo general en el gran espacio público de la Museumplein. Aunque no te animes a hacer piruetas, es un lugar fantástico para ver gente y tomar algo al aire libre. International Documentary Film Amsterdam El mes de noviembre es también el mes del cine documental en Ámsterdam. El Festival Internacional de Documentales (IDFA) presenta un extenso programa de películas de todo el mundo seleccionadas para participar en el concurso. A lo largo de todo el mes dan lugar más de 1,000 proyecciones en varias sedes (como el EYE Filmmuseum), además de charlas, exposiciones y cursos. Si te interesa el futuro del cine de no-ficción, este es tu mes para visitar Ámsterdam. Y por último: tulipanes. Noviembre es el mejor mes para comprar (y plantar) los bulbos que después alegrarán la primavera. Ve al mercado de flores flotante, el Bloemenmarkt, para comprar bulbos listos para exportación, o simplemente para disfrutar de la variedad de colores y la animación del mercado, donde también hay puestos de souvenirs y lugares donde tomar un chocolate caliente. En resumen... Ámsterdam es una ciudad súper dinámica y multicultural, donde es posible sorprenderse con sólo caminar sin rumbo por sus calles y puentes, y en cualquier época del año. Para más ideas de qué hacer en Ámsterdam, sigue leyendo nuestro blog. Y recuerda que mientras vayas bien preparado para protegerte del clima, en noviembre podrás disfrutar de una ciudad sin las hordas de turistas del verano y con grandes descuentos en alojamiento y vuelos. Si estás planeando ir, considera el Pase Todo Incluido de Go City para ahorrar considerablemente en las entradas a sus atracciones principales. Una última recomendación: no te vayas sin probar las patatas fritas que venden por toda la ciudad, y recuerda que en Ámsterdam son una religión. Nunca, nunca pidas kétchup para acompañarlas. Si prefieres viajar cuando no mucha gente lo hace, noviembre es un buen mes para venir a Ámsterdam. Con el año escolar y laboral en plena marcha, y el invierno acechando con su frío y su lluvia, podrás disfrutar de las atracciones de esta ciudad a tus anchas, además de aprovechar las mejores ofertas en alojamiento y vuelos. Que sea temporada baja para el turismo no quiere decir que en la ciudad no haya miles de cosas que hacer. Más allá de las actividades imprescindibles como visitar los grandes museos o explorar su dinámica vida nocturna, en noviembre suceden varios eventos especiales, como la llegada de Sinterklaas (el personaje que trae regalos a los niños holandeses la noche del 5 de diciembre). ¡Sigue leyendo y descubre nuestros consejos para que tu viaje a Ámsterdam en noviembre sea memorable! Museos de Ámsterdam El clima de noviembre incita a escoger actividades en interiores, y Ámsterdam tiene una gran selección de museos de importancia internacional que simplemente tienes que visitar cuando estés aquí. El Rijksmuseum es la joya de la corona de los museos de la ciudad, ocupando un lugar prominente en la Museumplein, donde también se ubican los museos de arte contemporáneo Stedelijk y Moco, y por si fuera poco, el Museo de Van Gogh. Puedes pasar todo un día en esta zona de la ciudad visitando dos o tres de estas instituciones, las que más te interesen. La Casa Museo de Anne Frank es otro de los lugares más populares para visitar, y aunque noviembre no sea un mes de mucho movimiento, recomendamos reservar la visita con antelación. Es una experiencia sobrecogedora visitar el anexo donde se escondió la familia Frank durante dos años y la pequeña cronista escribió su famoso diario. Para los amantes del séptimo arte, Ámsterdam tiene un fantástico museo de cine e imagen en movimiento, el EYE Filmmuseum. Aquí podrás aprender muchísimo sobre todo lo relacionado con el cine, sobre todo con el aspecto técnico de la filmación, y desde una perspectiva histórica. Y por supuesto, el museo tiene un programa continuo de ciclos de cine con diferentes temáticas. Otros museos interesantes de Ámsterdam: Museo del Diamante Museo del Tulipán Museo Casa flotante Museo de las Pipas Museo del Sexo Bebidas de Ámsterdam para el mundo Hay muchas maneras de refugiarse de la lluvia en Ámsterdam, y tal vez una de las más divertidas es hacer un tour de la antigua cervecería Heineken, donde dio comienzo la historia de la marca en 1894. Aquí puedes aprender sobre las innovaciones que introdujeron en la industria y el método que utilizan para producir su deliciosa cerveza. Por supuesto, también podrás probar el producto en su sala de degustaciones, y salir muy feliz de la experiencia. La otra bebida espirituosa de Ámsterdam es la ginebra Bols, que técnicamente no es una ginebra. Se llama genever, y Bols lleva haciéndola desde 1575, así que saben una cosa o dos sobre este delicioso licor. La experiencia Bols es un viaje por la historia y el método de fabricación de la bebida espirituosa, y por supuesto incluye un coctel mezclado por alguno de los expertos bartenders del lugar (el coctel está incluido en la entrada). También dan talleres diarios para aprender a mezclar cocteles. Lo mejor es que estas dos actividades están ubicadas muy cerca de Museumplein, donde se encuentran algunos de los museos que mencionamos arriba. El plan perfecto: puedes pasar la mañana en el museo, y la tarde descubriendo alguna de las dos bebidas que siendo de Ámsterdam, llegaron a todo el mundo. Eventos especiales de noviembre Sinterklaas El acontecimiento principal de noviembre, sobre todo para los niños (y todos llevamos un niño dentro) es la llegada de Sinterklaas el primer sábado después del día de San Martín, el 11 de noviembre, que también se celebra en Holanda: los niños salen por la noche a pedir dulces de casa en casa, como en Halloween, con lamparitas de papel. La similitud de Sinterklaas (San Nicolás) con Santa Claus no es casual: es uno de los predecesores del tradicional Santa que llega del Polo Norte. Sinterklaas, más mundano, es santo y obispo y llega (dice la leyenda) de España en un barco de vapor. Se le recibe con gran alegría y ceremonia desde el momento que desembarca en el Museo Marítimo, donde da comienzo el desfile con Sinterklaas montado en su caballo blanco, Amerigo. Los niños holandeses tendrán que esperar hasta la noche del 5 de diciembre para recibir los regalos de este “primo” de Santa. Seguro que durante este intervalo de aproximadamente dos semanas todos los niños holandeses se portan como angelitos. Desde el mes de noviembre también se puede patinar sobre hielo en la pista Ice*Amsterdam, por lo general en el gran espacio público de la Museumplein. Aunque no te animes a hacer piruetas, es un lugar fantástico para ver gente y tomar algo al aire libre. International Documentary Film Amsterdam El mes de noviembre es también el mes del cine documental en Ámsterdam. El Festival Internacional de Documentales (IDFA) presenta un extenso programa de películas de todo el mundo seleccionadas para participar en el concurso. A lo largo de todo el mes dan lugar más de 1,000 proyecciones en varias sedes (como el EYE Filmmuseum), además de charlas, exposiciones y cursos. Si te interesa el futuro del cine de no-ficción, este es tu mes para visitar Ámsterdam. Y por último: tulipanes. Noviembre es el mejor mes para comprar (y plantar) los bulbos que después alegrarán la primavera. Ve al mercado de flores flotante, el Bloemenmarkt, para comprar bulbos listos para exportación, o simplemente para disfrutar de la variedad de colores y la animación del mercado, donde también hay puestos de souvenirs y lugares donde tomar un chocolate caliente. En resumen... Ámsterdam es una ciudad súper dinámica y multicultural, donde es posible sorprenderse con sólo caminar sin rumbo por sus calles y puentes, y en cualquier época del año. Para más ideas de qué hacer en Ámsterdam, sigue leyendo nuestro blog. Y recuerda que mientras vayas bien preparado para protegerte del clima, en noviembre podrás disfrutar de una ciudad sin las hordas de turistas del verano y con grandes descuentos en alojamiento y vuelos. Si estás planeando ir, considera el Pase Todo Incluido de Go City para ahorrar considerablemente en las entradas a sus atracciones principales. Una última recomendación: no te vayas sin probar las patatas fritas que venden por toda la ciudad, y recuerda que en Ámsterdam son una religión. Nunca, nunca pidas kétchup para acompañarlas. Si prefieres viajar cuando no mucha gente lo hace, noviembre es un buen mes para venir a Ámsterdam. Con el año escolar y laboral en plena marcha, y el invierno acechando con su frío y su lluvia, podrás disfrutar de las atracciones de esta ciudad a tus anchas, además de aprovechar las mejores ofertas en alojamiento y vuelos. Que sea temporada baja para el turismo no quiere decir que en la ciudad no haya miles de cosas que hacer. Más allá de las actividades imprescindibles como visitar los grandes museos o explorar su dinámica vida nocturna, en noviembre suceden varios eventos especiales, como la llegada de Sinterklaas (el personaje que trae regalos a los niños holandeses la noche del 5 de diciembre). ¡Sigue leyendo y descubre nuestros consejos para que tu viaje a Ámsterdam en noviembre sea memorable! Museos de Ámsterdam El clima de noviembre incita a escoger actividades en interiores, y Ámsterdam tiene una gran selección de museos de importancia internacional que simplemente tienes que visitar cuando estés aquí. El Rijksmuseum es la joya de la corona de los museos de la ciudad, ocupando un lugar prominente en la Museumplein, donde también se ubican los museos de arte contemporáneo Stedelijk y Moco, y por si fuera poco, el Museo de Van Gogh. Puedes pasar todo un día en esta zona de la ciudad visitando dos o tres de estas instituciones, las que más te interesen. La Casa Museo de Anne Frank es otro de los lugares más populares para visitar, y aunque noviembre no sea un mes de mucho movimiento, recomendamos reservar la visita con antelación. Es una experiencia sobrecogedora visitar el anexo donde se escondió la familia Frank durante dos años y la pequeña cronista escribió su famoso diario. Para los amantes del séptimo arte, Ámsterdam tiene un fantástico museo de cine e imagen en movimiento, el EYE Filmmuseum. Aquí podrás aprender muchísimo sobre todo lo relacionado con el cine, sobre todo con el aspecto técnico de la filmación, y desde una perspectiva histórica. Y por supuesto, el museo tiene un programa continuo de ciclos de cine con diferentes temáticas. Otros museos interesantes de Ámsterdam: Museo del Diamante Museo del Tulipán Museo Casa flotante Museo de las Pipas Museo del Sexo Bebidas de Ámsterdam para el mundo Hay muchas maneras de refugiarse de la lluvia en Ámsterdam, y tal vez una de las más divertidas es hacer un tour de la antigua cervecería Heineken, donde dio comienzo la historia de la marca en 1894. Aquí puedes aprender sobre las innovaciones que introdujeron en la industria y el método que utilizan para producir su deliciosa cerveza. Por supuesto, también podrás probar el producto en su sala de degustaciones, y salir muy feliz de la experiencia. La otra bebida espirituosa de Ámsterdam es la ginebra Bols, que técnicamente no es una ginebra. Se llama genever, y Bols lleva haciéndola desde 1575, así que saben una cosa o dos sobre este delicioso licor. La experiencia Bols es un viaje por la historia y el método de fabricación de la bebida espirituosa, y por supuesto incluye un coctel mezclado por alguno de los expertos bartenders del lugar (el coctel está incluido en la entrada). También dan talleres diarios para aprender a mezclar cocteles. Lo mejor es que estas dos actividades están ubicadas muy cerca de Museumplein, donde se encuentran algunos de los museos que mencionamos arriba. El plan perfecto: puedes pasar la mañana en el museo, y la tarde descubriendo alguna de las dos bebidas que siendo de Ámsterdam, llegaron a todo el mundo. Eventos especiales de noviembre Sinterklaas El acontecimiento principal de noviembre, sobre todo para los niños (y todos llevamos un niño dentro) es la llegada de Sinterklaas el primer sábado después del día de San Martín, el 11 de noviembre, que también se celebra en Holanda: los niños salen por la noche a pedir dulces de casa en casa, como en Halloween, con lamparitas de papel. La similitud de Sinterklaas (San Nicolás) con Santa Claus no es casual: es uno de los predecesores del tradicional Santa que llega del Polo Norte. Sinterklaas, más mundano, es santo y obispo y llega (dice la leyenda) de España en un barco de vapor. Se le recibe con gran alegría y ceremonia desde el momento que desembarca en el Museo Marítimo, donde da comienzo el desfile con Sinterklaas montado en su caballo blanco, Amerigo. Los niños holandeses tendrán que esperar hasta la noche del 5 de diciembre para recibir los regalos de este “primo” de Santa. Seguro que durante este intervalo de aproximadamente dos semanas todos los niños holandeses se portan como angelitos. Desde el mes de noviembre también se puede patinar sobre hielo en la pista Ice*Amsterdam, por lo general en el gran espacio público de la Museumplein. Aunque no te animes a hacer piruetas, es un lugar fantástico para ver gente y tomar algo al aire libre. International Documentary Film Amsterdam El mes de noviembre es también el mes del cine documental en Ámsterdam. El Festival Internacional de Documentales (IDFA) presenta un extenso programa de películas de todo el mundo seleccionadas para participar en el concurso. A lo largo de todo el mes dan lugar más de 1,000 proyecciones en varias sedes (como el EYE Filmmuseum), además de charlas, exposiciones y cursos. Si te interesa el futuro del cine de no-ficción, este es tu mes para visitar Ámsterdam. Y por último: tulipanes. Noviembre es el mejor mes para comprar (y plantar) los bulbos que después alegrarán la primavera. Ve al mercado de flores flotante, el Bloemenmarkt, para comprar bulbos listos para exportación, o simplemente para disfrutar de la variedad de colores y la animación del mercado, donde también hay puestos de souvenirs y lugares donde tomar un chocolate caliente. En resumen... Ámsterdam es una ciudad súper dinámica y multicultural, donde es posible sorprenderse con sólo caminar sin rumbo por sus calles y puentes, y en cualquier época del año. Para más ideas de qué hacer en Ámsterdam, sigue leyendo nuestro blog. Y recuerda que mientras vayas bien preparado para protegerte del clima, en noviembre podrás disfrutar de una ciudad sin las hordas de turistas del verano y con grandes descuentos en alojamiento y vuelos. Si estás planeando ir, considera el Pase Todo Incluido de Go City para ahorrar considerablemente en las entradas a sus atracciones principales. Una última recomendación: no te vayas sin probar las patatas fritas que venden por toda la ciudad, y recuerda que en Ámsterdam son una religión. Nunca, nunca pidas kétchup para acompañarlas. Si prefieres viajar cuando no mucha gente lo hace, noviembre es un buen mes para venir a Ámsterdam. Con el año escolar y laboral en plena marcha, y el invierno acechando con su frío y su lluvia, podrás disfrutar de las atracciones de esta ciudad a tus anchas, además de aprovechar las mejores ofertas en alojamiento y vuelos. Que sea temporada baja para el turismo no quiere decir que en la ciudad no haya miles de cosas que hacer. Más allá de las actividades imprescindibles como visitar los grandes museos o explorar su dinámica vida nocturna, en noviembre suceden varios eventos especiales, como la llegada de Sinterklaas (el personaje que trae regalos a los niños holandeses la noche del 5 de diciembre). ¡Sigue leyendo y descubre nuestros consejos para que tu viaje a Ámsterdam en noviembre sea memorable! Museos de Ámsterdam El clima de noviembre incita a escoger actividades en interiores, y Ámsterdam tiene una gran selección de museos de importancia internacional que simplemente tienes que visitar cuando estés aquí. El Rijksmuseum es la joya de la corona de los museos de la ciudad, ocupando un lugar prominente en la Museumplein, donde también se ubican los museos de arte contemporáneo Stedelijk y Moco, y por si fuera poco, el Museo de Van Gogh. Puedes pasar todo un día en esta zona de la ciudad visitando dos o tres de estas instituciones, las que más te interesen. La Casa Museo de Anne Frank es otro de los lugares más populares para visitar, y aunque noviembre no sea un mes de mucho movimiento, recomendamos reservar la visita con antelación. Es una experiencia sobrecogedora visitar el anexo donde se escondió la familia Frank durante dos años y la pequeña cronista escribió su famoso diario. Para los amantes del séptimo arte, Ámsterdam tiene un fantástico museo de cine e imagen en movimiento, el EYE Filmmuseum. Aquí podrás aprender muchísimo sobre todo lo relacionado con el cine, sobre todo con el aspecto técnico de la filmación, y desde una perspectiva histórica. Y por supuesto, el museo tiene un programa continuo de ciclos de cine con diferentes temáticas. Otros museos interesantes de Ámsterdam: Museo del Diamante Museo del Tulipán Museo Casa flotante Museo de las Pipas Museo del Sexo Bebidas de Ámsterdam para el mundo Hay muchas maneras de refugiarse de la lluvia en Ámsterdam, y tal vez una de las más divertidas es hacer un tour de la antigua cervecería Heineken, donde dio comienzo la historia de la marca en 1894. Aquí puedes aprender sobre las innovaciones que introdujeron en la industria y el método que utilizan para producir su deliciosa cerveza. Por supuesto, también podrás probar el producto en su sala de degustaciones, y salir muy feliz de la experiencia. La otra bebida espirituosa de Ámsterdam es la ginebra Bols, que técnicamente no es una ginebra. Se llama genever, y Bols lleva haciéndola desde 1575, así que saben una cosa o dos sobre este delicioso licor. La experiencia Bols es un viaje por la historia y el método de fabricación de la bebida espirituosa, y por supuesto incluye un coctel mezclado por alguno de los expertos bartenders del lugar (el coctel está incluido en la entrada). También dan talleres diarios para aprender a mezclar cocteles. Lo mejor es que estas dos actividades están ubicadas muy cerca de Museumplein, donde se encuentran algunos de los museos que mencionamos arriba. El plan perfecto: puedes pasar la mañana en el museo, y la tarde descubriendo alguna de las dos bebidas que siendo de Ámsterdam, llegaron a todo el mundo. Eventos especiales de noviembre Sinterklaas El acontecimiento principal de noviembre, sobre todo para los niños (y todos llevamos un niño dentro) es la llegada de Sinterklaas el primer sábado después del día de San Martín, el 11 de noviembre, que también se celebra en Holanda: los niños salen por la noche a pedir dulces de casa en casa, como en Halloween, con lamparitas de papel. La similitud de Sinterklaas (San Nicolás) con Santa Claus no es casual: es uno de los predecesores del tradicional Santa que llega del Polo Norte. Sinterklaas, más mundano, es santo y obispo y llega (dice la leyenda) de España en un barco de vapor. Se le recibe con gran alegría y ceremonia desde el momento que desembarca en el Museo Marítimo, donde da comienzo el desfile con Sinterklaas montado en su caballo blanco, Amerigo. Los niños holandeses tendrán que esperar hasta la noche del 5 de diciembre para recibir los regalos de este “primo” de Santa. Seguro que durante este intervalo de aproximadamente dos semanas todos los niños holandeses se portan como angelitos. Desde el mes de noviembre también se puede patinar sobre hielo en la pista Ice*Amsterdam, por lo general en el gran espacio público de la Museumplein. Aunque no te animes a hacer piruetas, es un lugar fantástico para ver gente y tomar algo al aire libre. International Documentary Film Amsterdam El mes de noviembre es también el mes del cine documental en Ámsterdam. El Festival Internacional de Documentales (IDFA) presenta un extenso programa de películas de todo el mundo seleccionadas para participar en el concurso. A lo largo de todo el mes dan lugar más de 1,000 proyecciones en varias sedes (como el EYE Filmmuseum), además de charlas, exposiciones y cursos. Si te interesa el futuro del cine de no-ficción, este es tu mes para visitar Ámsterdam. Y por último: tulipanes. Noviembre es el mejor mes para comprar (y plantar) los bulbos que después alegrarán la primavera. Ve al mercado de flores flotante, el Bloemenmarkt, para comprar bulbos listos para exportación, o simplemente para disfrutar de la variedad de colores y la animación del mercado, donde también hay puestos de souvenirs y lugares donde tomar un chocolate caliente. En resumen... Ámsterdam es una ciudad súper dinámica y multicultural, donde es posible sorprenderse con sólo caminar sin rumbo por sus calles y puentes, y en cualquier época del año. Para más ideas de qué hacer en Ámsterdam, sigue leyendo nuestro blog. Y recuerda que mientras vayas bien preparado para protegerte del clima, en noviembre podrás disfrutar de una ciudad sin las hordas de turistas del verano y con grandes descuentos en alojamiento y vuelos. Si estás planeando ir, considera el Pase Todo Incluido de Go City para ahorrar considerablemente en las entradas a sus atracciones principales. Una última recomendación: no te vayas sin probar las patatas fritas que venden por toda la ciudad, y recuerda que en Ámsterdam son una religión. Nunca, nunca pidas kétchup para acompañarlas. Si prefieres viajar cuando no mucha gente lo hace, noviembre es un buen mes para venir a Ámsterdam. Con el año escolar y laboral en plena marcha, y el invierno acechando con su frío y su lluvia, podrás disfrutar de las atracciones de esta ciudad a tus anchas, además de aprovechar las mejores ofertas en alojamiento y vuelos. Que sea temporada baja para el turismo no quiere decir que en la ciudad no haya miles de cosas que hacer. Más allá de las actividades imprescindibles como visitar los grandes museos o explorar su dinámica vida nocturna, en noviembre suceden varios eventos especiales, como la llegada de Sinterklaas (el personaje que trae regalos a los niños holandeses la noche del 5 de diciembre). ¡Sigue leyendo y descubre nuestros consejos para que tu viaje a Ámsterdam en noviembre sea memorable! Museos de Ámsterdam El clima de noviembre incita a escoger actividades en interiores, y Ámsterdam tiene una gran selección de museos de importancia internacional que simplemente tienes que visitar cuando estés aquí. El Rijksmuseum es la joya de la corona de los museos de la ciudad, ocupando un lugar prominente en la Museumplein, donde también se ubican los museos de arte contemporáneo Stedelijk y Moco, y por si fuera poco, el Museo de Van Gogh. Puedes pasar todo un día en esta zona de la ciudad visitando dos o tres de estas instituciones, las que más te interesen. La Casa Museo de Anne Frank es otro de los lugares más populares para visitar, y aunque noviembre no sea un mes de mucho movimiento, recomendamos reservar la visita con antelación. Es una experiencia sobrecogedora visitar el anexo donde se escondió la familia Frank durante dos años y la pequeña cronista escribió su famoso diario. Para los amantes del séptimo arte, Ámsterdam tiene un fantástico museo de cine e imagen en movimiento, el EYE Filmmuseum. Aquí podrás aprender muchísimo sobre todo lo relacionado con el cine, sobre todo con el aspecto técnico de la filmación, y desde una perspectiva histórica. Y por supuesto, el museo tiene un programa continuo de ciclos de cine con diferentes temáticas. Otros museos interesantes de Ámsterdam: Museo del Diamante Museo del Tulipán Museo Casa flotante Museo de las Pipas Museo del Sexo Bebidas de Ámsterdam para el mundo Hay muchas maneras de refugiarse de la lluvia en Ámsterdam, y tal vez una de las más divertidas es hacer un tour de la antigua cervecería Heineken, donde dio comienzo la historia de la marca en 1894. Aquí puedes aprender sobre las innovaciones que introdujeron en la industria y el método que utilizan para producir su deliciosa cerveza. Por supuesto, también podrás probar el producto en su sala de degustaciones, y salir muy feliz de la experiencia. La otra bebida espirituosa de Ámsterdam es la ginebra Bols, que técnicamente no es una ginebra. Se llama genever, y Bols lleva haciéndola desde 1575, así que saben una cosa o dos sobre este delicioso licor. La experiencia Bols es un viaje por la historia y el método de fabricación de la bebida espirituosa, y por supuesto incluye un coctel mezclado por alguno de los expertos bartenders del lugar (el coctel está incluido en la entrada). También dan talleres diarios para aprender a mezclar cocteles. Lo mejor es que estas dos actividades están ubicadas muy cerca de Museumplein, donde se encuentran algunos de los museos que mencionamos arriba. El plan perfecto: puedes pasar la mañana en el museo, y la tarde descubriendo alguna de las dos bebidas que siendo de Ámsterdam, llegaron a todo el mundo. Eventos especiales de noviembre Sinterklaas El acontecimiento principal de noviembre, sobre todo para los niños (y todos llevamos un niño dentro) es la llegada de Sinterklaas el primer sábado después del día de San Martín, el 11 de noviembre, que también se celebra en Holanda: los niños salen por la noche a pedir dulces de casa en casa, como en Halloween, con lamparitas de papel. La similitud de Sinterklaas (San Nicolás) con Santa Claus no es casual: es uno de los predecesores del tradicional Santa que llega del Polo Norte. Sinterklaas, más mundano, es santo y obispo y llega (dice la leyenda) de España en un barco de vapor. Se le recibe con gran alegría y ceremonia desde el momento que desembarca en el Museo Marítimo, donde da comienzo el desfile con Sinterklaas montado en su caballo blanco, Amerigo. Los niños holandeses tendrán que esperar hasta la noche del 5 de diciembre para recibir los regalos de este “primo” de Santa. Seguro que durante este intervalo de aproximadamente dos semanas todos los niños holandeses se portan como angelitos. Desde el mes de noviembre también se puede patinar sobre hielo en la pista Ice*Amsterdam, por lo general en el gran espacio público de la Museumplein. Aunque no te animes a hacer piruetas, es un lugar fantástico para ver gente y tomar algo al aire libre. International Documentary Film Amsterdam El mes de noviembre es también el mes del cine documental en Ámsterdam. El Festival Internacional de Documentales (IDFA) presenta un extenso programa de películas de todo el mundo seleccionadas para participar en el concurso. A lo largo de todo el mes dan lugar más de 1,000 proyecciones en varias sedes (como el EYE Filmmuseum), además de charlas, exposiciones y cursos. Si te interesa el futuro del cine de no-ficción, este es tu mes para visitar Ámsterdam. Y por último: tulipanes. Noviembre es el mejor mes para comprar (y plantar) los bulbos que después alegrarán la primavera. Ve al mercado de flores flotante, el Bloemenmarkt, para comprar bulbos listos para exportación, o simplemente para disfrutar de la variedad de colores y la animación del mercado, donde también hay puestos de souvenirs y lugares donde tomar un chocolate caliente. En resumen... Ámsterdam es una ciudad súper dinámica y multicultural, donde es posible sorprenderse con sólo caminar sin rumbo por sus calles y puentes, y en cualquier época del año. Para más ideas de qué hacer en Ámsterdam, sigue leyendo nuestro blog. Y recuerda que mientras vayas bien preparado para protegerte del clima, en noviembre podrás disfrutar de una ciudad sin las hordas de turistas del verano y con grandes descuentos en alojamiento y vuelos. Si estás planeando ir, considera el Pase Todo Incluido de Go City para ahorrar considerablemente en las entradas a sus atracciones principales. Una última recomendación: no te vayas sin probar las patatas fritas que venden por toda la ciudad, y recuerda que en Ámsterdam son una religión. Nunca, nunca pidas kétchup para acompañarlas.
Anna Rivero
Tram passing in front of the Rijksmuseum
Blog

Moverse por Ámsterdam

Ámsterdam tiene todas las características de una gran metrópoli: es un centro económico y cultural de importancia internacional, con uno de los aeropuertos principales de Europa a su lado, y el dinamismo de una población joven y multicultural. Sin embargo, no es una ciudad gigantesca, y su zona central se puede recorrer fácilmente a pie. Lo cierto es que moverse por Ámsterdam no es solo fácil, sino también divertido. La ciudad presume de tener uno de los mejores sistemas de transporte público en Europa, combinando autobuses, tranvías, metro, ferris y trenes de cercanías; también están los canales, que además de ser bonitos forman parte del sistema funcional conectivo de la ciudad, y por supuesto, una red de carriles para bici que permite el uso de estos vehículos hasta límites insospechados. Sigue leyendo para descubrir más detalles útiles que te servirán para moverte por la ciudad (casi) como si hubieras nacido en Ámsterdam. Transporte público Autobuses Ámsterdam cuenta con una amplia red de autobuses que prestan servicio entre el centro de la ciudad y los barrios que la rodean. Operados por tres compañías —GVB, Connexxion y EBS— los autobuses de Ámsterdam son un medio perfecto para desplazarse rápidamente por la ciudad, con muchas rutas que tienen paradas cerca de las atracciones principales. Doce rutas de autobuses nocturnos te ayudarán a ir de un lugar a otro cuando explores la legendaria vida nocturna de la ciudad. Entre la medianoche y las 7 de la mañana hay un autobús cada media hora en cada ruta. Tranvía Después de las bicicletas, los tranvías son quizás el medio de transporte más conocido de Ámsterdam. Las líneas 1, 2, 5, 9, 13 y 17, que conectan la Estación Central de Ámsterdam con las principales zonas y barrios de la ciudad, suelen ser la mejor opción para moverse por la ciudad. Dependiendo del día y la hora, la frecuencia de los tranvías varía, pero por lo general llegan cada 5 minutos —10 máximo. Metro El metro de Ámsterdam ofrece un medio alternativo para atravesar el eje central de la ciudad y acceder a las afueras. Con cinco líneas y un total de 39 paradas, el metro es el medio más rápido y eficaz para atravesar la ciudad, ya que pasa por los principales distritos de negocios y oficinas y se conecta con las principales estaciones de tren. Si tienes prisa, puede ser la mejor opción de transporte. Horarios Los tres medios de que componen la infraestructura de transporte público de Ámsterdam funcionan prácticamente con el mismo horario y servicio de venta de billetes. La mayoría de los servicios comienzan a funcionar a las 6 de la mañana y terminan a las 00:30 del día siguiente. Por la noche, y como mencionamos arriba, las rutas de autobuses nocturnos son la única opción (aparte de los taxis, la bici, o tus propios pies). Cómo pagar por tu viaje en transporte público Esto depende totalmente de la duración de tu estancia en Ámsterdam y de la frecuencia con la que pienses utilizar el transporte público. Si sólo lo vas a usar ocasionalmente, puedes comprar billetes de ida y vuelta en todos los servicios, o incluso un viaje sencillo. También puedes adquirir abonos que permiten viajar de forma ilimitada durante periodos de 24, 48, 72 y 96 horas. Si vas a usar mucho el transporte público, esta es una opción que te conviene. Por otro lado, si te vas a quedar en Holanda más de tres días, tal vez la mejor opción sea comprar y recargar una tarjeta OV-chipkaart en cualquier estación, tienda de periódicos o supermercado. Este es el pase que más utilizan los propios holandeses; es fácil de usar (simplemente escaneas tu tarjeta al entrar en el transporte que sea), y sirve para todos los medios, incluyendo algunos ferris. En busca del tesoro: un juego en transporte público La empresa municipal de transporte público GVB tiene un divertido juego que consiste en encontrar seis de las 16 “GVBestiecillas” (GVBeasties) escondidas en diferentes puntos de interés de la ciudad. Cada vez que te encuentras con una, tienes que tomarte un selfie con ella, y si logras encontrar seis, recibes un premio. Si quieres participar en el reto, encuentra toda la información en la página de GVB. Caminos de agua Los canales de Ámsterdam forman parte indisoluble de su fisionomía desde principios del siglo XVII, cuando los oficiales de la ciudad planearon su construcción para facilitar el comercio y la gestión del agua. Hoy en día surcan la ciudad más de 100 kilómetros de canales, cruzados por unos 1,300 puentes. Además de ser hermosos, son un excelente medio de transporte —pero no si vas con prisa. Además de los “waterbuses” que navegan por el IJ (el ancho cuerpo de agua que divide la ciudad en dos), las opciones para transportarte sobre los canales son múltiples. Puedes participar en un tour con guía y recorrer los diferentes puntos de interés de la ciudad, o alquilar un “pedaló” (bici de agua). Otra opción popular es rentar un barco con piloto incluido para pasear por la ciudad a tus anchas. ¡En bici! Es un hecho que en Holanda hay más bicicletas que personas, y esta abundancia es la consecuencia de la voluntad de los ciudadanos holandeses que desde principios de los 70 decidieron que los coches no eran lo suyo, y protestaron hasta que las autoridades vieron que sería mejor hacerles caso. Desde la década de los 80, la red de carriles para bici no deja de ampliarse, y cada vez es más difícil el tráfico en coche por la ciudad. Más de la mitad de los aproximadamente 800,000 habitantes de Ámsterdam utilizan la bicicleta como medio de transporte cotidiano, y la planificación urbana refleja esta preferencia. La red de ciclopistas es simplemente impresionante, y por si fuera poco, Ámsterdam tiene una tasa bajísima de accidentes de bici en comparación con otras ciudades europeas. Para los viajeros, la mejor opción es rentar una bicicleta por día o por semana en uno de los muchos establecimientos que ofrecen este servicio; en ocasiones, los hoteles tienen su propia flotilla de bicicletas que puedes alquilar a precio reducido. Eso sí, necesitarás un poco de suerte para encontrar un lugar donde estacionarla, o tener la habilidad de un holandés para hacerlo. A continuación, te dejamos unas cuantas reglas de circulación para pedalear con seguridad por Ámsterdam: Trata de ir siempre por el carril para bicicletas. Un accidente muy común de los turistas es meter las ruedas de la bici en el carril del tranvía. Mantente en el lado derecho del carril y deja espacio para otros ciclistas. Lleva luces delanteras y traseras cuando circules de noche. Observa el lenguaje corporal de los demás ciclistas para anticiparte a sus acciones, y señaliza las tuyas (es decir, aplica el viejo principio de “allá donde fueres, haz lo que vieres”). Si vas a seguir las direcciones en tu teléfono, asegúrate de utilizar un soporte autorizado en el manillar. Los ciclistas deben adelantarse por la izquierda, pero pueden adelantar a otros vehículos por la derecha. Usa el timbre sólo cuando sea necesario. Estaciona siempre la bicicleta en los espacios destinados a ello y asegúrate de utilizar un buen candado. Taxis En Ámsterdam el coche es el medio de transporte menos utilizado. Es carísimo estacionar dentro de la ciudad, y durante las horas de más tráfico, entre bicis, tranvías y peatones, tal vez no sea la manera más eficaz de moverse. De cualquier manera, los taxis siempre serán de gran ayuda si necesitas cubrir una distancia considerable en poco tiempo, como por ejemplo llegar a tiempo a un concierto en el lado opuesto de la ciudad. Los taxis están regulados por las autoridades municipales, así que no tendrás sorpresas, pero ten en cuenta que las tarifas son altas en comparación con otras ciudades europeas. También puedes reservar un servicio de taxi en la página de TCA, o utilizar aplicaciones como Uber o Bolt. Ámsterdam tiene todas las características de una gran metrópoli: es un centro económico y cultural de importancia internacional, con uno de los aeropuertos principales de Europa a su lado, y el dinamismo de una población joven y multicultural. Sin embargo, no es una ciudad gigantesca, y su zona central se puede recorrer fácilmente a pie. Lo cierto es que moverse por Ámsterdam no es solo fácil, sino también divertido. La ciudad presume de tener uno de los mejores sistemas de transporte público en Europa, combinando autobuses, tranvías, metro, ferris y trenes de cercanías; también están los canales, que además de ser bonitos forman parte del sistema funcional conectivo de la ciudad, y por supuesto, una red de carriles para bici que permite el uso de estos vehículos hasta límites insospechados. Sigue leyendo para descubrir más detalles útiles que te servirán para moverte por la ciudad (casi) como si hubieras nacido en Ámsterdam. Transporte público Autobuses Ámsterdam cuenta con una amplia red de autobuses que prestan servicio entre el centro de la ciudad y los barrios que la rodean. Operados por tres compañías —GVB, Connexxion y EBS— los autobuses de Ámsterdam son un medio perfecto para desplazarse rápidamente por la ciudad, con muchas rutas que tienen paradas cerca de las atracciones principales. Doce rutas de autobuses nocturnos te ayudarán a ir de un lugar a otro cuando explores la legendaria vida nocturna de la ciudad. Entre la medianoche y las 7 de la mañana hay un autobús cada media hora en cada ruta. Tranvía Después de las bicicletas, los tranvías son quizás el medio de transporte más conocido de Ámsterdam. Las líneas 1, 2, 5, 9, 13 y 17, que conectan la Estación Central de Ámsterdam con las principales zonas y barrios de la ciudad, suelen ser la mejor opción para moverse por la ciudad. Dependiendo del día y la hora, la frecuencia de los tranvías varía, pero por lo general llegan cada 5 minutos —10 máximo. Metro El metro de Ámsterdam ofrece un medio alternativo para atravesar el eje central de la ciudad y acceder a las afueras. Con cinco líneas y un total de 39 paradas, el metro es el medio más rápido y eficaz para atravesar la ciudad, ya que pasa por los principales distritos de negocios y oficinas y se conecta con las principales estaciones de tren. Si tienes prisa, puede ser la mejor opción de transporte. Horarios Los tres medios de que componen la infraestructura de transporte público de Ámsterdam funcionan prácticamente con el mismo horario y servicio de venta de billetes. La mayoría de los servicios comienzan a funcionar a las 6 de la mañana y terminan a las 00:30 del día siguiente. Por la noche, y como mencionamos arriba, las rutas de autobuses nocturnos son la única opción (aparte de los taxis, la bici, o tus propios pies). Cómo pagar por tu viaje en transporte público Esto depende totalmente de la duración de tu estancia en Ámsterdam y de la frecuencia con la que pienses utilizar el transporte público. Si sólo lo vas a usar ocasionalmente, puedes comprar billetes de ida y vuelta en todos los servicios, o incluso un viaje sencillo. También puedes adquirir abonos que permiten viajar de forma ilimitada durante periodos de 24, 48, 72 y 96 horas. Si vas a usar mucho el transporte público, esta es una opción que te conviene. Por otro lado, si te vas a quedar en Holanda más de tres días, tal vez la mejor opción sea comprar y recargar una tarjeta OV-chipkaart en cualquier estación, tienda de periódicos o supermercado. Este es el pase que más utilizan los propios holandeses; es fácil de usar (simplemente escaneas tu tarjeta al entrar en el transporte que sea), y sirve para todos los medios, incluyendo algunos ferris. En busca del tesoro: un juego en transporte público La empresa municipal de transporte público GVB tiene un divertido juego que consiste en encontrar seis de las 16 “GVBestiecillas” (GVBeasties) escondidas en diferentes puntos de interés de la ciudad. Cada vez que te encuentras con una, tienes que tomarte un selfie con ella, y si logras encontrar seis, recibes un premio. Si quieres participar en el reto, encuentra toda la información en la página de GVB. Caminos de agua Los canales de Ámsterdam forman parte indisoluble de su fisionomía desde principios del siglo XVII, cuando los oficiales de la ciudad planearon su construcción para facilitar el comercio y la gestión del agua. Hoy en día surcan la ciudad más de 100 kilómetros de canales, cruzados por unos 1,300 puentes. Además de ser hermosos, son un excelente medio de transporte —pero no si vas con prisa. Además de los “waterbuses” que navegan por el IJ (el ancho cuerpo de agua que divide la ciudad en dos), las opciones para transportarte sobre los canales son múltiples. Puedes participar en un tour con guía y recorrer los diferentes puntos de interés de la ciudad, o alquilar un “pedaló” (bici de agua). Otra opción popular es rentar un barco con piloto incluido para pasear por la ciudad a tus anchas. ¡En bici! Es un hecho que en Holanda hay más bicicletas que personas, y esta abundancia es la consecuencia de la voluntad de los ciudadanos holandeses que desde principios de los 70 decidieron que los coches no eran lo suyo, y protestaron hasta que las autoridades vieron que sería mejor hacerles caso. Desde la década de los 80, la red de carriles para bici no deja de ampliarse, y cada vez es más difícil el tráfico en coche por la ciudad. Más de la mitad de los aproximadamente 800,000 habitantes de Ámsterdam utilizan la bicicleta como medio de transporte cotidiano, y la planificación urbana refleja esta preferencia. La red de ciclopistas es simplemente impresionante, y por si fuera poco, Ámsterdam tiene una tasa bajísima de accidentes de bici en comparación con otras ciudades europeas. Para los viajeros, la mejor opción es rentar una bicicleta por día o por semana en uno de los muchos establecimientos que ofrecen este servicio; en ocasiones, los hoteles tienen su propia flotilla de bicicletas que puedes alquilar a precio reducido. Eso sí, necesitarás un poco de suerte para encontrar un lugar donde estacionarla, o tener la habilidad de un holandés para hacerlo. A continuación, te dejamos unas cuantas reglas de circulación para pedalear con seguridad por Ámsterdam: Trata de ir siempre por el carril para bicicletas. Un accidente muy común de los turistas es meter las ruedas de la bici en el carril del tranvía. Mantente en el lado derecho del carril y deja espacio para otros ciclistas. Lleva luces delanteras y traseras cuando circules de noche. Observa el lenguaje corporal de los demás ciclistas para anticiparte a sus acciones, y señaliza las tuyas (es decir, aplica el viejo principio de “allá donde fueres, haz lo que vieres”). Si vas a seguir las direcciones en tu teléfono, asegúrate de utilizar un soporte autorizado en el manillar. Los ciclistas deben adelantarse por la izquierda, pero pueden adelantar a otros vehículos por la derecha. Usa el timbre sólo cuando sea necesario. Estaciona siempre la bicicleta en los espacios destinados a ello y asegúrate de utilizar un buen candado. Taxis En Ámsterdam el coche es el medio de transporte menos utilizado. Es carísimo estacionar dentro de la ciudad, y durante las horas de más tráfico, entre bicis, tranvías y peatones, tal vez no sea la manera más eficaz de moverse. De cualquier manera, los taxis siempre serán de gran ayuda si necesitas cubrir una distancia considerable en poco tiempo, como por ejemplo llegar a tiempo a un concierto en el lado opuesto de la ciudad. Los taxis están regulados por las autoridades municipales, así que no tendrás sorpresas, pero ten en cuenta que las tarifas son altas en comparación con otras ciudades europeas. También puedes reservar un servicio de taxi en la página de TCA, o utilizar aplicaciones como Uber o Bolt. Ámsterdam tiene todas las características de una gran metrópoli: es un centro económico y cultural de importancia internacional, con uno de los aeropuertos principales de Europa a su lado, y el dinamismo de una población joven y multicultural. Sin embargo, no es una ciudad gigantesca, y su zona central se puede recorrer fácilmente a pie. Lo cierto es que moverse por Ámsterdam no es solo fácil, sino también divertido. La ciudad presume de tener uno de los mejores sistemas de transporte público en Europa, combinando autobuses, tranvías, metro, ferris y trenes de cercanías; también están los canales, que además de ser bonitos forman parte del sistema funcional conectivo de la ciudad, y por supuesto, una red de carriles para bici que permite el uso de estos vehículos hasta límites insospechados. Sigue leyendo para descubrir más detalles útiles que te servirán para moverte por la ciudad (casi) como si hubieras nacido en Ámsterdam. Transporte público Autobuses Ámsterdam cuenta con una amplia red de autobuses que prestan servicio entre el centro de la ciudad y los barrios que la rodean. Operados por tres compañías —GVB, Connexxion y EBS— los autobuses de Ámsterdam son un medio perfecto para desplazarse rápidamente por la ciudad, con muchas rutas que tienen paradas cerca de las atracciones principales. Doce rutas de autobuses nocturnos te ayudarán a ir de un lugar a otro cuando explores la legendaria vida nocturna de la ciudad. Entre la medianoche y las 7 de la mañana hay un autobús cada media hora en cada ruta. Tranvía Después de las bicicletas, los tranvías son quizás el medio de transporte más conocido de Ámsterdam. Las líneas 1, 2, 5, 9, 13 y 17, que conectan la Estación Central de Ámsterdam con las principales zonas y barrios de la ciudad, suelen ser la mejor opción para moverse por la ciudad. Dependiendo del día y la hora, la frecuencia de los tranvías varía, pero por lo general llegan cada 5 minutos —10 máximo. Metro El metro de Ámsterdam ofrece un medio alternativo para atravesar el eje central de la ciudad y acceder a las afueras. Con cinco líneas y un total de 39 paradas, el metro es el medio más rápido y eficaz para atravesar la ciudad, ya que pasa por los principales distritos de negocios y oficinas y se conecta con las principales estaciones de tren. Si tienes prisa, puede ser la mejor opción de transporte. Horarios Los tres medios de que componen la infraestructura de transporte público de Ámsterdam funcionan prácticamente con el mismo horario y servicio de venta de billetes. La mayoría de los servicios comienzan a funcionar a las 6 de la mañana y terminan a las 00:30 del día siguiente. Por la noche, y como mencionamos arriba, las rutas de autobuses nocturnos son la única opción (aparte de los taxis, la bici, o tus propios pies). Cómo pagar por tu viaje en transporte público Esto depende totalmente de la duración de tu estancia en Ámsterdam y de la frecuencia con la que pienses utilizar el transporte público. Si sólo lo vas a usar ocasionalmente, puedes comprar billetes de ida y vuelta en todos los servicios, o incluso un viaje sencillo. También puedes adquirir abonos que permiten viajar de forma ilimitada durante periodos de 24, 48, 72 y 96 horas. Si vas a usar mucho el transporte público, esta es una opción que te conviene. Por otro lado, si te vas a quedar en Holanda más de tres días, tal vez la mejor opción sea comprar y recargar una tarjeta OV-chipkaart en cualquier estación, tienda de periódicos o supermercado. Este es el pase que más utilizan los propios holandeses; es fácil de usar (simplemente escaneas tu tarjeta al entrar en el transporte que sea), y sirve para todos los medios, incluyendo algunos ferris. En busca del tesoro: un juego en transporte público La empresa municipal de transporte público GVB tiene un divertido juego que consiste en encontrar seis de las 16 “GVBestiecillas” (GVBeasties) escondidas en diferentes puntos de interés de la ciudad. Cada vez que te encuentras con una, tienes que tomarte un selfie con ella, y si logras encontrar seis, recibes un premio. Si quieres participar en el reto, encuentra toda la información en la página de GVB. Caminos de agua Los canales de Ámsterdam forman parte indisoluble de su fisionomía desde principios del siglo XVII, cuando los oficiales de la ciudad planearon su construcción para facilitar el comercio y la gestión del agua. Hoy en día surcan la ciudad más de 100 kilómetros de canales, cruzados por unos 1,300 puentes. Además de ser hermosos, son un excelente medio de transporte —pero no si vas con prisa. Además de los “waterbuses” que navegan por el IJ (el ancho cuerpo de agua que divide la ciudad en dos), las opciones para transportarte sobre los canales son múltiples. Puedes participar en un tour con guía y recorrer los diferentes puntos de interés de la ciudad, o alquilar un “pedaló” (bici de agua). Otra opción popular es rentar un barco con piloto incluido para pasear por la ciudad a tus anchas. ¡En bici! Es un hecho que en Holanda hay más bicicletas que personas, y esta abundancia es la consecuencia de la voluntad de los ciudadanos holandeses que desde principios de los 70 decidieron que los coches no eran lo suyo, y protestaron hasta que las autoridades vieron que sería mejor hacerles caso. Desde la década de los 80, la red de carriles para bici no deja de ampliarse, y cada vez es más difícil el tráfico en coche por la ciudad. Más de la mitad de los aproximadamente 800,000 habitantes de Ámsterdam utilizan la bicicleta como medio de transporte cotidiano, y la planificación urbana refleja esta preferencia. La red de ciclopistas es simplemente impresionante, y por si fuera poco, Ámsterdam tiene una tasa bajísima de accidentes de bici en comparación con otras ciudades europeas. Para los viajeros, la mejor opción es rentar una bicicleta por día o por semana en uno de los muchos establecimientos que ofrecen este servicio; en ocasiones, los hoteles tienen su propia flotilla de bicicletas que puedes alquilar a precio reducido. Eso sí, necesitarás un poco de suerte para encontrar un lugar donde estacionarla, o tener la habilidad de un holandés para hacerlo. A continuación, te dejamos unas cuantas reglas de circulación para pedalear con seguridad por Ámsterdam: Trata de ir siempre por el carril para bicicletas. Un accidente muy común de los turistas es meter las ruedas de la bici en el carril del tranvía. Mantente en el lado derecho del carril y deja espacio para otros ciclistas. Lleva luces delanteras y traseras cuando circules de noche. Observa el lenguaje corporal de los demás ciclistas para anticiparte a sus acciones, y señaliza las tuyas (es decir, aplica el viejo principio de “allá donde fueres, haz lo que vieres”). Si vas a seguir las direcciones en tu teléfono, asegúrate de utilizar un soporte autorizado en el manillar. Los ciclistas deben adelantarse por la izquierda, pero pueden adelantar a otros vehículos por la derecha. Usa el timbre sólo cuando sea necesario. Estaciona siempre la bicicleta en los espacios destinados a ello y asegúrate de utilizar un buen candado. Taxis En Ámsterdam el coche es el medio de transporte menos utilizado. Es carísimo estacionar dentro de la ciudad, y durante las horas de más tráfico, entre bicis, tranvías y peatones, tal vez no sea la manera más eficaz de moverse. De cualquier manera, los taxis siempre serán de gran ayuda si necesitas cubrir una distancia considerable en poco tiempo, como por ejemplo llegar a tiempo a un concierto en el lado opuesto de la ciudad. Los taxis están regulados por las autoridades municipales, así que no tendrás sorpresas, pero ten en cuenta que las tarifas son altas en comparación con otras ciudades europeas. También puedes reservar un servicio de taxi en la página de TCA, o utilizar aplicaciones como Uber o Bolt. Ámsterdam tiene todas las características de una gran metrópoli: es un centro económico y cultural de importancia internacional, con uno de los aeropuertos principales de Europa a su lado, y el dinamismo de una población joven y multicultural. Sin embargo, no es una ciudad gigantesca, y su zona central se puede recorrer fácilmente a pie. Lo cierto es que moverse por Ámsterdam no es solo fácil, sino también divertido. La ciudad presume de tener uno de los mejores sistemas de transporte público en Europa, combinando autobuses, tranvías, metro, ferris y trenes de cercanías; también están los canales, que además de ser bonitos forman parte del sistema funcional conectivo de la ciudad, y por supuesto, una red de carriles para bici que permite el uso de estos vehículos hasta límites insospechados. Sigue leyendo para descubrir más detalles útiles que te servirán para moverte por la ciudad (casi) como si hubieras nacido en Ámsterdam. Transporte público Autobuses Ámsterdam cuenta con una amplia red de autobuses que prestan servicio entre el centro de la ciudad y los barrios que la rodean. Operados por tres compañías —GVB, Connexxion y EBS— los autobuses de Ámsterdam son un medio perfecto para desplazarse rápidamente por la ciudad, con muchas rutas que tienen paradas cerca de las atracciones principales. Doce rutas de autobuses nocturnos te ayudarán a ir de un lugar a otro cuando explores la legendaria vida nocturna de la ciudad. Entre la medianoche y las 7 de la mañana hay un autobús cada media hora en cada ruta. Tranvía Después de las bicicletas, los tranvías son quizás el medio de transporte más conocido de Ámsterdam. Las líneas 1, 2, 5, 9, 13 y 17, que conectan la Estación Central de Ámsterdam con las principales zonas y barrios de la ciudad, suelen ser la mejor opción para moverse por la ciudad. Dependiendo del día y la hora, la frecuencia de los tranvías varía, pero por lo general llegan cada 5 minutos —10 máximo. Metro El metro de Ámsterdam ofrece un medio alternativo para atravesar el eje central de la ciudad y acceder a las afueras. Con cinco líneas y un total de 39 paradas, el metro es el medio más rápido y eficaz para atravesar la ciudad, ya que pasa por los principales distritos de negocios y oficinas y se conecta con las principales estaciones de tren. Si tienes prisa, puede ser la mejor opción de transporte. Horarios Los tres medios de que componen la infraestructura de transporte público de Ámsterdam funcionan prácticamente con el mismo horario y servicio de venta de billetes. La mayoría de los servicios comienzan a funcionar a las 6 de la mañana y terminan a las 00:30 del día siguiente. Por la noche, y como mencionamos arriba, las rutas de autobuses nocturnos son la única opción (aparte de los taxis, la bici, o tus propios pies). Cómo pagar por tu viaje en transporte público Esto depende totalmente de la duración de tu estancia en Ámsterdam y de la frecuencia con la que pienses utilizar el transporte público. Si sólo lo vas a usar ocasionalmente, puedes comprar billetes de ida y vuelta en todos los servicios, o incluso un viaje sencillo. También puedes adquirir abonos que permiten viajar de forma ilimitada durante periodos de 24, 48, 72 y 96 horas. Si vas a usar mucho el transporte público, esta es una opción que te conviene. Por otro lado, si te vas a quedar en Holanda más de tres días, tal vez la mejor opción sea comprar y recargar una tarjeta OV-chipkaart en cualquier estación, tienda de periódicos o supermercado. Este es el pase que más utilizan los propios holandeses; es fácil de usar (simplemente escaneas tu tarjeta al entrar en el transporte que sea), y sirve para todos los medios, incluyendo algunos ferris. En busca del tesoro: un juego en transporte público La empresa municipal de transporte público GVB tiene un divertido juego que consiste en encontrar seis de las 16 “GVBestiecillas” (GVBeasties) escondidas en diferentes puntos de interés de la ciudad. Cada vez que te encuentras con una, tienes que tomarte un selfie con ella, y si logras encontrar seis, recibes un premio. Si quieres participar en el reto, encuentra toda la información en la página de GVB. Caminos de agua Los canales de Ámsterdam forman parte indisoluble de su fisionomía desde principios del siglo XVII, cuando los oficiales de la ciudad planearon su construcción para facilitar el comercio y la gestión del agua. Hoy en día surcan la ciudad más de 100 kilómetros de canales, cruzados por unos 1,300 puentes. Además de ser hermosos, son un excelente medio de transporte —pero no si vas con prisa. Además de los “waterbuses” que navegan por el IJ (el ancho cuerpo de agua que divide la ciudad en dos), las opciones para transportarte sobre los canales son múltiples. Puedes participar en un tour con guía y recorrer los diferentes puntos de interés de la ciudad, o alquilar un “pedaló” (bici de agua). Otra opción popular es rentar un barco con piloto incluido para pasear por la ciudad a tus anchas. ¡En bici! Es un hecho que en Holanda hay más bicicletas que personas, y esta abundancia es la consecuencia de la voluntad de los ciudadanos holandeses que desde principios de los 70 decidieron que los coches no eran lo suyo, y protestaron hasta que las autoridades vieron que sería mejor hacerles caso. Desde la década de los 80, la red de carriles para bici no deja de ampliarse, y cada vez es más difícil el tráfico en coche por la ciudad. Más de la mitad de los aproximadamente 800,000 habitantes de Ámsterdam utilizan la bicicleta como medio de transporte cotidiano, y la planificación urbana refleja esta preferencia. La red de ciclopistas es simplemente impresionante, y por si fuera poco, Ámsterdam tiene una tasa bajísima de accidentes de bici en comparación con otras ciudades europeas. Para los viajeros, la mejor opción es rentar una bicicleta por día o por semana en uno de los muchos establecimientos que ofrecen este servicio; en ocasiones, los hoteles tienen su propia flotilla de bicicletas que puedes alquilar a precio reducido. Eso sí, necesitarás un poco de suerte para encontrar un lugar donde estacionarla, o tener la habilidad de un holandés para hacerlo. A continuación, te dejamos unas cuantas reglas de circulación para pedalear con seguridad por Ámsterdam: Trata de ir siempre por el carril para bicicletas. Un accidente muy común de los turistas es meter las ruedas de la bici en el carril del tranvía. Mantente en el lado derecho del carril y deja espacio para otros ciclistas. Lleva luces delanteras y traseras cuando circules de noche. Observa el lenguaje corporal de los demás ciclistas para anticiparte a sus acciones, y señaliza las tuyas (es decir, aplica el viejo principio de “allá donde fueres, haz lo que vieres”). Si vas a seguir las direcciones en tu teléfono, asegúrate de utilizar un soporte autorizado en el manillar. Los ciclistas deben adelantarse por la izquierda, pero pueden adelantar a otros vehículos por la derecha. Usa el timbre sólo cuando sea necesario. Estaciona siempre la bicicleta en los espacios destinados a ello y asegúrate de utilizar un buen candado. Taxis En Ámsterdam el coche es el medio de transporte menos utilizado. Es carísimo estacionar dentro de la ciudad, y durante las horas de más tráfico, entre bicis, tranvías y peatones, tal vez no sea la manera más eficaz de moverse. De cualquier manera, los taxis siempre serán de gran ayuda si necesitas cubrir una distancia considerable en poco tiempo, como por ejemplo llegar a tiempo a un concierto en el lado opuesto de la ciudad. Los taxis están regulados por las autoridades municipales, así que no tendrás sorpresas, pero ten en cuenta que las tarifas son altas en comparación con otras ciudades europeas. También puedes reservar un servicio de taxi en la página de TCA, o utilizar aplicaciones como Uber o Bolt. Ámsterdam tiene todas las características de una gran metrópoli: es un centro económico y cultural de importancia internacional, con uno de los aeropuertos principales de Europa a su lado, y el dinamismo de una población joven y multicultural. Sin embargo, no es una ciudad gigantesca, y su zona central se puede recorrer fácilmente a pie. Lo cierto es que moverse por Ámsterdam no es solo fácil, sino también divertido. La ciudad presume de tener uno de los mejores sistemas de transporte público en Europa, combinando autobuses, tranvías, metro, ferris y trenes de cercanías; también están los canales, que además de ser bonitos forman parte del sistema funcional conectivo de la ciudad, y por supuesto, una red de carriles para bici que permite el uso de estos vehículos hasta límites insospechados. Sigue leyendo para descubrir más detalles útiles que te servirán para moverte por la ciudad (casi) como si hubieras nacido en Ámsterdam. Transporte público Autobuses Ámsterdam cuenta con una amplia red de autobuses que prestan servicio entre el centro de la ciudad y los barrios que la rodean. Operados por tres compañías —GVB, Connexxion y EBS— los autobuses de Ámsterdam son un medio perfecto para desplazarse rápidamente por la ciudad, con muchas rutas que tienen paradas cerca de las atracciones principales. Doce rutas de autobuses nocturnos te ayudarán a ir de un lugar a otro cuando explores la legendaria vida nocturna de la ciudad. Entre la medianoche y las 7 de la mañana hay un autobús cada media hora en cada ruta. Tranvía Después de las bicicletas, los tranvías son quizás el medio de transporte más conocido de Ámsterdam. Las líneas 1, 2, 5, 9, 13 y 17, que conectan la Estación Central de Ámsterdam con las principales zonas y barrios de la ciudad, suelen ser la mejor opción para moverse por la ciudad. Dependiendo del día y la hora, la frecuencia de los tranvías varía, pero por lo general llegan cada 5 minutos —10 máximo. Metro El metro de Ámsterdam ofrece un medio alternativo para atravesar el eje central de la ciudad y acceder a las afueras. Con cinco líneas y un total de 39 paradas, el metro es el medio más rápido y eficaz para atravesar la ciudad, ya que pasa por los principales distritos de negocios y oficinas y se conecta con las principales estaciones de tren. Si tienes prisa, puede ser la mejor opción de transporte. Horarios Los tres medios de que componen la infraestructura de transporte público de Ámsterdam funcionan prácticamente con el mismo horario y servicio de venta de billetes. La mayoría de los servicios comienzan a funcionar a las 6 de la mañana y terminan a las 00:30 del día siguiente. Por la noche, y como mencionamos arriba, las rutas de autobuses nocturnos son la única opción (aparte de los taxis, la bici, o tus propios pies). Cómo pagar por tu viaje en transporte público Esto depende totalmente de la duración de tu estancia en Ámsterdam y de la frecuencia con la que pienses utilizar el transporte público. Si sólo lo vas a usar ocasionalmente, puedes comprar billetes de ida y vuelta en todos los servicios, o incluso un viaje sencillo. También puedes adquirir abonos que permiten viajar de forma ilimitada durante periodos de 24, 48, 72 y 96 horas. Si vas a usar mucho el transporte público, esta es una opción que te conviene. Por otro lado, si te vas a quedar en Holanda más de tres días, tal vez la mejor opción sea comprar y recargar una tarjeta OV-chipkaart en cualquier estación, tienda de periódicos o supermercado. Este es el pase que más utilizan los propios holandeses; es fácil de usar (simplemente escaneas tu tarjeta al entrar en el transporte que sea), y sirve para todos los medios, incluyendo algunos ferris. En busca del tesoro: un juego en transporte público La empresa municipal de transporte público GVB tiene un divertido juego que consiste en encontrar seis de las 16 “GVBestiecillas” (GVBeasties) escondidas en diferentes puntos de interés de la ciudad. Cada vez que te encuentras con una, tienes que tomarte un selfie con ella, y si logras encontrar seis, recibes un premio. Si quieres participar en el reto, encuentra toda la información en la página de GVB. Caminos de agua Los canales de Ámsterdam forman parte indisoluble de su fisionomía desde principios del siglo XVII, cuando los oficiales de la ciudad planearon su construcción para facilitar el comercio y la gestión del agua. Hoy en día surcan la ciudad más de 100 kilómetros de canales, cruzados por unos 1,300 puentes. Además de ser hermosos, son un excelente medio de transporte —pero no si vas con prisa. Además de los “waterbuses” que navegan por el IJ (el ancho cuerpo de agua que divide la ciudad en dos), las opciones para transportarte sobre los canales son múltiples. Puedes participar en un tour con guía y recorrer los diferentes puntos de interés de la ciudad, o alquilar un “pedaló” (bici de agua). Otra opción popular es rentar un barco con piloto incluido para pasear por la ciudad a tus anchas. ¡En bici! Es un hecho que en Holanda hay más bicicletas que personas, y esta abundancia es la consecuencia de la voluntad de los ciudadanos holandeses que desde principios de los 70 decidieron que los coches no eran lo suyo, y protestaron hasta que las autoridades vieron que sería mejor hacerles caso. Desde la década de los 80, la red de carriles para bici no deja de ampliarse, y cada vez es más difícil el tráfico en coche por la ciudad. Más de la mitad de los aproximadamente 800,000 habitantes de Ámsterdam utilizan la bicicleta como medio de transporte cotidiano, y la planificación urbana refleja esta preferencia. La red de ciclopistas es simplemente impresionante, y por si fuera poco, Ámsterdam tiene una tasa bajísima de accidentes de bici en comparación con otras ciudades europeas. Para los viajeros, la mejor opción es rentar una bicicleta por día o por semana en uno de los muchos establecimientos que ofrecen este servicio; en ocasiones, los hoteles tienen su propia flotilla de bicicletas que puedes alquilar a precio reducido. Eso sí, necesitarás un poco de suerte para encontrar un lugar donde estacionarla, o tener la habilidad de un holandés para hacerlo. A continuación, te dejamos unas cuantas reglas de circulación para pedalear con seguridad por Ámsterdam: Trata de ir siempre por el carril para bicicletas. Un accidente muy común de los turistas es meter las ruedas de la bici en el carril del tranvía. Mantente en el lado derecho del carril y deja espacio para otros ciclistas. Lleva luces delanteras y traseras cuando circules de noche. Observa el lenguaje corporal de los demás ciclistas para anticiparte a sus acciones, y señaliza las tuyas (es decir, aplica el viejo principio de “allá donde fueres, haz lo que vieres”). Si vas a seguir las direcciones en tu teléfono, asegúrate de utilizar un soporte autorizado en el manillar. Los ciclistas deben adelantarse por la izquierda, pero pueden adelantar a otros vehículos por la derecha. Usa el timbre sólo cuando sea necesario. Estaciona siempre la bicicleta en los espacios destinados a ello y asegúrate de utilizar un buen candado. Taxis En Ámsterdam el coche es el medio de transporte menos utilizado. Es carísimo estacionar dentro de la ciudad, y durante las horas de más tráfico, entre bicis, tranvías y peatones, tal vez no sea la manera más eficaz de moverse. De cualquier manera, los taxis siempre serán de gran ayuda si necesitas cubrir una distancia considerable en poco tiempo, como por ejemplo llegar a tiempo a un concierto en el lado opuesto de la ciudad. Los taxis están regulados por las autoridades municipales, así que no tendrás sorpresas, pero ten en cuenta que las tarifas son altas en comparación con otras ciudades europeas. También puedes reservar un servicio de taxi en la página de TCA, o utilizar aplicaciones como Uber o Bolt. Ámsterdam tiene todas las características de una gran metrópoli: es un centro económico y cultural de importancia internacional, con uno de los aeropuertos principales de Europa a su lado, y el dinamismo de una población joven y multicultural. Sin embargo, no es una ciudad gigantesca, y su zona central se puede recorrer fácilmente a pie. Lo cierto es que moverse por Ámsterdam no es solo fácil, sino también divertido. La ciudad presume de tener uno de los mejores sistemas de transporte público en Europa, combinando autobuses, tranvías, metro, ferris y trenes de cercanías; también están los canales, que además de ser bonitos forman parte del sistema funcional conectivo de la ciudad, y por supuesto, una red de carriles para bici que permite el uso de estos vehículos hasta límites insospechados. Sigue leyendo para descubrir más detalles útiles que te servirán para moverte por la ciudad (casi) como si hubieras nacido en Ámsterdam. Transporte público Autobuses Ámsterdam cuenta con una amplia red de autobuses que prestan servicio entre el centro de la ciudad y los barrios que la rodean. Operados por tres compañías —GVB, Connexxion y EBS— los autobuses de Ámsterdam son un medio perfecto para desplazarse rápidamente por la ciudad, con muchas rutas que tienen paradas cerca de las atracciones principales. Doce rutas de autobuses nocturnos te ayudarán a ir de un lugar a otro cuando explores la legendaria vida nocturna de la ciudad. Entre la medianoche y las 7 de la mañana hay un autobús cada media hora en cada ruta. Tranvía Después de las bicicletas, los tranvías son quizás el medio de transporte más conocido de Ámsterdam. Las líneas 1, 2, 5, 9, 13 y 17, que conectan la Estación Central de Ámsterdam con las principales zonas y barrios de la ciudad, suelen ser la mejor opción para moverse por la ciudad. Dependiendo del día y la hora, la frecuencia de los tranvías varía, pero por lo general llegan cada 5 minutos —10 máximo. Metro El metro de Ámsterdam ofrece un medio alternativo para atravesar el eje central de la ciudad y acceder a las afueras. Con cinco líneas y un total de 39 paradas, el metro es el medio más rápido y eficaz para atravesar la ciudad, ya que pasa por los principales distritos de negocios y oficinas y se conecta con las principales estaciones de tren. Si tienes prisa, puede ser la mejor opción de transporte. Horarios Los tres medios de que componen la infraestructura de transporte público de Ámsterdam funcionan prácticamente con el mismo horario y servicio de venta de billetes. La mayoría de los servicios comienzan a funcionar a las 6 de la mañana y terminan a las 00:30 del día siguiente. Por la noche, y como mencionamos arriba, las rutas de autobuses nocturnos son la única opción (aparte de los taxis, la bici, o tus propios pies). Cómo pagar por tu viaje en transporte público Esto depende totalmente de la duración de tu estancia en Ámsterdam y de la frecuencia con la que pienses utilizar el transporte público. Si sólo lo vas a usar ocasionalmente, puedes comprar billetes de ida y vuelta en todos los servicios, o incluso un viaje sencillo. También puedes adquirir abonos que permiten viajar de forma ilimitada durante periodos de 24, 48, 72 y 96 horas. Si vas a usar mucho el transporte público, esta es una opción que te conviene. Por otro lado, si te vas a quedar en Holanda más de tres días, tal vez la mejor opción sea comprar y recargar una tarjeta OV-chipkaart en cualquier estación, tienda de periódicos o supermercado. Este es el pase que más utilizan los propios holandeses; es fácil de usar (simplemente escaneas tu tarjeta al entrar en el transporte que sea), y sirve para todos los medios, incluyendo algunos ferris. En busca del tesoro: un juego en transporte público La empresa municipal de transporte público GVB tiene un divertido juego que consiste en encontrar seis de las 16 “GVBestiecillas” (GVBeasties) escondidas en diferentes puntos de interés de la ciudad. Cada vez que te encuentras con una, tienes que tomarte un selfie con ella, y si logras encontrar seis, recibes un premio. Si quieres participar en el reto, encuentra toda la información en la página de GVB. Caminos de agua Los canales de Ámsterdam forman parte indisoluble de su fisionomía desde principios del siglo XVII, cuando los oficiales de la ciudad planearon su construcción para facilitar el comercio y la gestión del agua. Hoy en día surcan la ciudad más de 100 kilómetros de canales, cruzados por unos 1,300 puentes. Además de ser hermosos, son un excelente medio de transporte —pero no si vas con prisa. Además de los “waterbuses” que navegan por el IJ (el ancho cuerpo de agua que divide la ciudad en dos), las opciones para transportarte sobre los canales son múltiples. Puedes participar en un tour con guía y recorrer los diferentes puntos de interés de la ciudad, o alquilar un “pedaló” (bici de agua). Otra opción popular es rentar un barco con piloto incluido para pasear por la ciudad a tus anchas. ¡En bici! Es un hecho que en Holanda hay más bicicletas que personas, y esta abundancia es la consecuencia de la voluntad de los ciudadanos holandeses que desde principios de los 70 decidieron que los coches no eran lo suyo, y protestaron hasta que las autoridades vieron que sería mejor hacerles caso. Desde la década de los 80, la red de carriles para bici no deja de ampliarse, y cada vez es más difícil el tráfico en coche por la ciudad. Más de la mitad de los aproximadamente 800,000 habitantes de Ámsterdam utilizan la bicicleta como medio de transporte cotidiano, y la planificación urbana refleja esta preferencia. La red de ciclopistas es simplemente impresionante, y por si fuera poco, Ámsterdam tiene una tasa bajísima de accidentes de bici en comparación con otras ciudades europeas. Para los viajeros, la mejor opción es rentar una bicicleta por día o por semana en uno de los muchos establecimientos que ofrecen este servicio; en ocasiones, los hoteles tienen su propia flotilla de bicicletas que puedes alquilar a precio reducido. Eso sí, necesitarás un poco de suerte para encontrar un lugar donde estacionarla, o tener la habilidad de un holandés para hacerlo. A continuación, te dejamos unas cuantas reglas de circulación para pedalear con seguridad por Ámsterdam: Trata de ir siempre por el carril para bicicletas. Un accidente muy común de los turistas es meter las ruedas de la bici en el carril del tranvía. Mantente en el lado derecho del carril y deja espacio para otros ciclistas. Lleva luces delanteras y traseras cuando circules de noche. Observa el lenguaje corporal de los demás ciclistas para anticiparte a sus acciones, y señaliza las tuyas (es decir, aplica el viejo principio de “allá donde fueres, haz lo que vieres”). Si vas a seguir las direcciones en tu teléfono, asegúrate de utilizar un soporte autorizado en el manillar. Los ciclistas deben adelantarse por la izquierda, pero pueden adelantar a otros vehículos por la derecha. Usa el timbre sólo cuando sea necesario. Estaciona siempre la bicicleta en los espacios destinados a ello y asegúrate de utilizar un buen candado. Taxis En Ámsterdam el coche es el medio de transporte menos utilizado. Es carísimo estacionar dentro de la ciudad, y durante las horas de más tráfico, entre bicis, tranvías y peatones, tal vez no sea la manera más eficaz de moverse. De cualquier manera, los taxis siempre serán de gran ayuda si necesitas cubrir una distancia considerable en poco tiempo, como por ejemplo llegar a tiempo a un concierto en el lado opuesto de la ciudad. Los taxis están regulados por las autoridades municipales, así que no tendrás sorpresas, pero ten en cuenta que las tarifas son altas en comparación con otras ciudades europeas. También puedes reservar un servicio de taxi en la página de TCA, o utilizar aplicaciones como Uber o Bolt. Ámsterdam tiene todas las características de una gran metrópoli: es un centro económico y cultural de importancia internacional, con uno de los aeropuertos principales de Europa a su lado, y el dinamismo de una población joven y multicultural. Sin embargo, no es una ciudad gigantesca, y su zona central se puede recorrer fácilmente a pie. Lo cierto es que moverse por Ámsterdam no es solo fácil, sino también divertido. La ciudad presume de tener uno de los mejores sistemas de transporte público en Europa, combinando autobuses, tranvías, metro, ferris y trenes de cercanías; también están los canales, que además de ser bonitos forman parte del sistema funcional conectivo de la ciudad, y por supuesto, una red de carriles para bici que permite el uso de estos vehículos hasta límites insospechados. Sigue leyendo para descubrir más detalles útiles que te servirán para moverte por la ciudad (casi) como si hubieras nacido en Ámsterdam. Transporte público Autobuses Ámsterdam cuenta con una amplia red de autobuses que prestan servicio entre el centro de la ciudad y los barrios que la rodean. Operados por tres compañías —GVB, Connexxion y EBS— los autobuses de Ámsterdam son un medio perfecto para desplazarse rápidamente por la ciudad, con muchas rutas que tienen paradas cerca de las atracciones principales. Doce rutas de autobuses nocturnos te ayudarán a ir de un lugar a otro cuando explores la legendaria vida nocturna de la ciudad. Entre la medianoche y las 7 de la mañana hay un autobús cada media hora en cada ruta. Tranvía Después de las bicicletas, los tranvías son quizás el medio de transporte más conocido de Ámsterdam. Las líneas 1, 2, 5, 9, 13 y 17, que conectan la Estación Central de Ámsterdam con las principales zonas y barrios de la ciudad, suelen ser la mejor opción para moverse por la ciudad. Dependiendo del día y la hora, la frecuencia de los tranvías varía, pero por lo general llegan cada 5 minutos —10 máximo. Metro El metro de Ámsterdam ofrece un medio alternativo para atravesar el eje central de la ciudad y acceder a las afueras. Con cinco líneas y un total de 39 paradas, el metro es el medio más rápido y eficaz para atravesar la ciudad, ya que pasa por los principales distritos de negocios y oficinas y se conecta con las principales estaciones de tren. Si tienes prisa, puede ser la mejor opción de transporte. Horarios Los tres medios de que componen la infraestructura de transporte público de Ámsterdam funcionan prácticamente con el mismo horario y servicio de venta de billetes. La mayoría de los servicios comienzan a funcionar a las 6 de la mañana y terminan a las 00:30 del día siguiente. Por la noche, y como mencionamos arriba, las rutas de autobuses nocturnos son la única opción (aparte de los taxis, la bici, o tus propios pies). Cómo pagar por tu viaje en transporte público Esto depende totalmente de la duración de tu estancia en Ámsterdam y de la frecuencia con la que pienses utilizar el transporte público. Si sólo lo vas a usar ocasionalmente, puedes comprar billetes de ida y vuelta en todos los servicios, o incluso un viaje sencillo. También puedes adquirir abonos que permiten viajar de forma ilimitada durante periodos de 24, 48, 72 y 96 horas. Si vas a usar mucho el transporte público, esta es una opción que te conviene. Por otro lado, si te vas a quedar en Holanda más de tres días, tal vez la mejor opción sea comprar y recargar una tarjeta OV-chipkaart en cualquier estación, tienda de periódicos o supermercado. Este es el pase que más utilizan los propios holandeses; es fácil de usar (simplemente escaneas tu tarjeta al entrar en el transporte que sea), y sirve para todos los medios, incluyendo algunos ferris. En busca del tesoro: un juego en transporte público La empresa municipal de transporte público GVB tiene un divertido juego que consiste en encontrar seis de las 16 “GVBestiecillas” (GVBeasties) escondidas en diferentes puntos de interés de la ciudad. Cada vez que te encuentras con una, tienes que tomarte un selfie con ella, y si logras encontrar seis, recibes un premio. Si quieres participar en el reto, encuentra toda la información en la página de GVB. Caminos de agua Los canales de Ámsterdam forman parte indisoluble de su fisionomía desde principios del siglo XVII, cuando los oficiales de la ciudad planearon su construcción para facilitar el comercio y la gestión del agua. Hoy en día surcan la ciudad más de 100 kilómetros de canales, cruzados por unos 1,300 puentes. Además de ser hermosos, son un excelente medio de transporte —pero no si vas con prisa. Además de los “waterbuses” que navegan por el IJ (el ancho cuerpo de agua que divide la ciudad en dos), las opciones para transportarte sobre los canales son múltiples. Puedes participar en un tour con guía y recorrer los diferentes puntos de interés de la ciudad, o alquilar un “pedaló” (bici de agua). Otra opción popular es rentar un barco con piloto incluido para pasear por la ciudad a tus anchas. ¡En bici! Es un hecho que en Holanda hay más bicicletas que personas, y esta abundancia es la consecuencia de la voluntad de los ciudadanos holandeses que desde principios de los 70 decidieron que los coches no eran lo suyo, y protestaron hasta que las autoridades vieron que sería mejor hacerles caso. Desde la década de los 80, la red de carriles para bici no deja de ampliarse, y cada vez es más difícil el tráfico en coche por la ciudad. Más de la mitad de los aproximadamente 800,000 habitantes de Ámsterdam utilizan la bicicleta como medio de transporte cotidiano, y la planificación urbana refleja esta preferencia. La red de ciclopistas es simplemente impresionante, y por si fuera poco, Ámsterdam tiene una tasa bajísima de accidentes de bici en comparación con otras ciudades europeas. Para los viajeros, la mejor opción es rentar una bicicleta por día o por semana en uno de los muchos establecimientos que ofrecen este servicio; en ocasiones, los hoteles tienen su propia flotilla de bicicletas que puedes alquilar a precio reducido. Eso sí, necesitarás un poco de suerte para encontrar un lugar donde estacionarla, o tener la habilidad de un holandés para hacerlo. A continuación, te dejamos unas cuantas reglas de circulación para pedalear con seguridad por Ámsterdam: Trata de ir siempre por el carril para bicicletas. Un accidente muy común de los turistas es meter las ruedas de la bici en el carril del tranvía. Mantente en el lado derecho del carril y deja espacio para otros ciclistas. Lleva luces delanteras y traseras cuando circules de noche. Observa el lenguaje corporal de los demás ciclistas para anticiparte a sus acciones, y señaliza las tuyas (es decir, aplica el viejo principio de “allá donde fueres, haz lo que vieres”). Si vas a seguir las direcciones en tu teléfono, asegúrate de utilizar un soporte autorizado en el manillar. Los ciclistas deben adelantarse por la izquierda, pero pueden adelantar a otros vehículos por la derecha. Usa el timbre sólo cuando sea necesario. Estaciona siempre la bicicleta en los espacios destinados a ello y asegúrate de utilizar un buen candado. Taxis En Ámsterdam el coche es el medio de transporte menos utilizado. Es carísimo estacionar dentro de la ciudad, y durante las horas de más tráfico, entre bicis, tranvías y peatones, tal vez no sea la manera más eficaz de moverse. De cualquier manera, los taxis siempre serán de gran ayuda si necesitas cubrir una distancia considerable en poco tiempo, como por ejemplo llegar a tiempo a un concierto en el lado opuesto de la ciudad. Los taxis están regulados por las autoridades municipales, así que no tendrás sorpresas, pero ten en cuenta que las tarifas son altas en comparación con otras ciudades europeas. También puedes reservar un servicio de taxi en la página de TCA, o utilizar aplicaciones como Uber o Bolt. Ámsterdam tiene todas las características de una gran metrópoli: es un centro económico y cultural de importancia internacional, con uno de los aeropuertos principales de Europa a su lado, y el dinamismo de una población joven y multicultural. Sin embargo, no es una ciudad gigantesca, y su zona central se puede recorrer fácilmente a pie. Lo cierto es que moverse por Ámsterdam no es solo fácil, sino también divertido. La ciudad presume de tener uno de los mejores sistemas de transporte público en Europa, combinando autobuses, tranvías, metro, ferris y trenes de cercanías; también están los canales, que además de ser bonitos forman parte del sistema funcional conectivo de la ciudad, y por supuesto, una red de carriles para bici que permite el uso de estos vehículos hasta límites insospechados. Sigue leyendo para descubrir más detalles útiles que te servirán para moverte por la ciudad (casi) como si hubieras nacido en Ámsterdam. Transporte público Autobuses Ámsterdam cuenta con una amplia red de autobuses que prestan servicio entre el centro de la ciudad y los barrios que la rodean. Operados por tres compañías —GVB, Connexxion y EBS— los autobuses de Ámsterdam son un medio perfecto para desplazarse rápidamente por la ciudad, con muchas rutas que tienen paradas cerca de las atracciones principales. Doce rutas de autobuses nocturnos te ayudarán a ir de un lugar a otro cuando explores la legendaria vida nocturna de la ciudad. Entre la medianoche y las 7 de la mañana hay un autobús cada media hora en cada ruta. Tranvía Después de las bicicletas, los tranvías son quizás el medio de transporte más conocido de Ámsterdam. Las líneas 1, 2, 5, 9, 13 y 17, que conectan la Estación Central de Ámsterdam con las principales zonas y barrios de la ciudad, suelen ser la mejor opción para moverse por la ciudad. Dependiendo del día y la hora, la frecuencia de los tranvías varía, pero por lo general llegan cada 5 minutos —10 máximo. Metro El metro de Ámsterdam ofrece un medio alternativo para atravesar el eje central de la ciudad y acceder a las afueras. Con cinco líneas y un total de 39 paradas, el metro es el medio más rápido y eficaz para atravesar la ciudad, ya que pasa por los principales distritos de negocios y oficinas y se conecta con las principales estaciones de tren. Si tienes prisa, puede ser la mejor opción de transporte. Horarios Los tres medios de que componen la infraestructura de transporte público de Ámsterdam funcionan prácticamente con el mismo horario y servicio de venta de billetes. La mayoría de los servicios comienzan a funcionar a las 6 de la mañana y terminan a las 00:30 del día siguiente. Por la noche, y como mencionamos arriba, las rutas de autobuses nocturnos son la única opción (aparte de los taxis, la bici, o tus propios pies). Cómo pagar por tu viaje en transporte público Esto depende totalmente de la duración de tu estancia en Ámsterdam y de la frecuencia con la que pienses utilizar el transporte público. Si sólo lo vas a usar ocasionalmente, puedes comprar billetes de ida y vuelta en todos los servicios, o incluso un viaje sencillo. También puedes adquirir abonos que permiten viajar de forma ilimitada durante periodos de 24, 48, 72 y 96 horas. Si vas a usar mucho el transporte público, esta es una opción que te conviene. Por otro lado, si te vas a quedar en Holanda más de tres días, tal vez la mejor opción sea comprar y recargar una tarjeta OV-chipkaart en cualquier estación, tienda de periódicos o supermercado. Este es el pase que más utilizan los propios holandeses; es fácil de usar (simplemente escaneas tu tarjeta al entrar en el transporte que sea), y sirve para todos los medios, incluyendo algunos ferris. En busca del tesoro: un juego en transporte público La empresa municipal de transporte público GVB tiene un divertido juego que consiste en encontrar seis de las 16 “GVBestiecillas” (GVBeasties) escondidas en diferentes puntos de interés de la ciudad. Cada vez que te encuentras con una, tienes que tomarte un selfie con ella, y si logras encontrar seis, recibes un premio. Si quieres participar en el reto, encuentra toda la información en la página de GVB. Caminos de agua Los canales de Ámsterdam forman parte indisoluble de su fisionomía desde principios del siglo XVII, cuando los oficiales de la ciudad planearon su construcción para facilitar el comercio y la gestión del agua. Hoy en día surcan la ciudad más de 100 kilómetros de canales, cruzados por unos 1,300 puentes. Además de ser hermosos, son un excelente medio de transporte —pero no si vas con prisa. Además de los “waterbuses” que navegan por el IJ (el ancho cuerpo de agua que divide la ciudad en dos), las opciones para transportarte sobre los canales son múltiples. Puedes participar en un tour con guía y recorrer los diferentes puntos de interés de la ciudad, o alquilar un “pedaló” (bici de agua). Otra opción popular es rentar un barco con piloto incluido para pasear por la ciudad a tus anchas. ¡En bici! Es un hecho que en Holanda hay más bicicletas que personas, y esta abundancia es la consecuencia de la voluntad de los ciudadanos holandeses que desde principios de los 70 decidieron que los coches no eran lo suyo, y protestaron hasta que las autoridades vieron que sería mejor hacerles caso. Desde la década de los 80, la red de carriles para bici no deja de ampliarse, y cada vez es más difícil el tráfico en coche por la ciudad. Más de la mitad de los aproximadamente 800,000 habitantes de Ámsterdam utilizan la bicicleta como medio de transporte cotidiano, y la planificación urbana refleja esta preferencia. La red de ciclopistas es simplemente impresionante, y por si fuera poco, Ámsterdam tiene una tasa bajísima de accidentes de bici en comparación con otras ciudades europeas. Para los viajeros, la mejor opción es rentar una bicicleta por día o por semana en uno de los muchos establecimientos que ofrecen este servicio; en ocasiones, los hoteles tienen su propia flotilla de bicicletas que puedes alquilar a precio reducido. Eso sí, necesitarás un poco de suerte para encontrar un lugar donde estacionarla, o tener la habilidad de un holandés para hacerlo. A continuación, te dejamos unas cuantas reglas de circulación para pedalear con seguridad por Ámsterdam: Trata de ir siempre por el carril para bicicletas. Un accidente muy común de los turistas es meter las ruedas de la bici en el carril del tranvía. Mantente en el lado derecho del carril y deja espacio para otros ciclistas. Lleva luces delanteras y traseras cuando circules de noche. Observa el lenguaje corporal de los demás ciclistas para anticiparte a sus acciones, y señaliza las tuyas (es decir, aplica el viejo principio de “allá donde fueres, haz lo que vieres”). Si vas a seguir las direcciones en tu teléfono, asegúrate de utilizar un soporte autorizado en el manillar. Los ciclistas deben adelantarse por la izquierda, pero pueden adelantar a otros vehículos por la derecha. Usa el timbre sólo cuando sea necesario. Estaciona siempre la bicicleta en los espacios destinados a ello y asegúrate de utilizar un buen candado. Taxis En Ámsterdam el coche es el medio de transporte menos utilizado. Es carísimo estacionar dentro de la ciudad, y durante las horas de más tráfico, entre bicis, tranvías y peatones, tal vez no sea la manera más eficaz de moverse. De cualquier manera, los taxis siempre serán de gran ayuda si necesitas cubrir una distancia considerable en poco tiempo, como por ejemplo llegar a tiempo a un concierto en el lado opuesto de la ciudad. Los taxis están regulados por las autoridades municipales, así que no tendrás sorpresas, pero ten en cuenta que las tarifas son altas en comparación con otras ciudades europeas. También puedes reservar un servicio de taxi en la página de TCA, o utilizar aplicaciones como Uber o Bolt. Ámsterdam tiene todas las características de una gran metrópoli: es un centro económico y cultural de importancia internacional, con uno de los aeropuertos principales de Europa a su lado, y el dinamismo de una población joven y multicultural. Sin embargo, no es una ciudad gigantesca, y su zona central se puede recorrer fácilmente a pie. Lo cierto es que moverse por Ámsterdam no es solo fácil, sino también divertido. La ciudad presume de tener uno de los mejores sistemas de transporte público en Europa, combinando autobuses, tranvías, metro, ferris y trenes de cercanías; también están los canales, que además de ser bonitos forman parte del sistema funcional conectivo de la ciudad, y por supuesto, una red de carriles para bici que permite el uso de estos vehículos hasta límites insospechados. Sigue leyendo para descubrir más detalles útiles que te servirán para moverte por la ciudad (casi) como si hubieras nacido en Ámsterdam. Transporte público Autobuses Ámsterdam cuenta con una amplia red de autobuses que prestan servicio entre el centro de la ciudad y los barrios que la rodean. Operados por tres compañías —GVB, Connexxion y EBS— los autobuses de Ámsterdam son un medio perfecto para desplazarse rápidamente por la ciudad, con muchas rutas que tienen paradas cerca de las atracciones principales. Doce rutas de autobuses nocturnos te ayudarán a ir de un lugar a otro cuando explores la legendaria vida nocturna de la ciudad. Entre la medianoche y las 7 de la mañana hay un autobús cada media hora en cada ruta. Tranvía Después de las bicicletas, los tranvías son quizás el medio de transporte más conocido de Ámsterdam. Las líneas 1, 2, 5, 9, 13 y 17, que conectan la Estación Central de Ámsterdam con las principales zonas y barrios de la ciudad, suelen ser la mejor opción para moverse por la ciudad. Dependiendo del día y la hora, la frecuencia de los tranvías varía, pero por lo general llegan cada 5 minutos —10 máximo. Metro El metro de Ámsterdam ofrece un medio alternativo para atravesar el eje central de la ciudad y acceder a las afueras. Con cinco líneas y un total de 39 paradas, el metro es el medio más rápido y eficaz para atravesar la ciudad, ya que pasa por los principales distritos de negocios y oficinas y se conecta con las principales estaciones de tren. Si tienes prisa, puede ser la mejor opción de transporte. Horarios Los tres medios de que componen la infraestructura de transporte público de Ámsterdam funcionan prácticamente con el mismo horario y servicio de venta de billetes. La mayoría de los servicios comienzan a funcionar a las 6 de la mañana y terminan a las 00:30 del día siguiente. Por la noche, y como mencionamos arriba, las rutas de autobuses nocturnos son la única opción (aparte de los taxis, la bici, o tus propios pies). Cómo pagar por tu viaje en transporte público Esto depende totalmente de la duración de tu estancia en Ámsterdam y de la frecuencia con la que pienses utilizar el transporte público. Si sólo lo vas a usar ocasionalmente, puedes comprar billetes de ida y vuelta en todos los servicios, o incluso un viaje sencillo. También puedes adquirir abonos que permiten viajar de forma ilimitada durante periodos de 24, 48, 72 y 96 horas. Si vas a usar mucho el transporte público, esta es una opción que te conviene. Por otro lado, si te vas a quedar en Holanda más de tres días, tal vez la mejor opción sea comprar y recargar una tarjeta OV-chipkaart en cualquier estación, tienda de periódicos o supermercado. Este es el pase que más utilizan los propios holandeses; es fácil de usar (simplemente escaneas tu tarjeta al entrar en el transporte que sea), y sirve para todos los medios, incluyendo algunos ferris. En busca del tesoro: un juego en transporte público La empresa municipal de transporte público GVB tiene un divertido juego que consiste en encontrar seis de las 16 “GVBestiecillas” (GVBeasties) escondidas en diferentes puntos de interés de la ciudad. Cada vez que te encuentras con una, tienes que tomarte un selfie con ella, y si logras encontrar seis, recibes un premio. Si quieres participar en el reto, encuentra toda la información en la página de GVB. Caminos de agua Los canales de Ámsterdam forman parte indisoluble de su fisionomía desde principios del siglo XVII, cuando los oficiales de la ciudad planearon su construcción para facilitar el comercio y la gestión del agua. Hoy en día surcan la ciudad más de 100 kilómetros de canales, cruzados por unos 1,300 puentes. Además de ser hermosos, son un excelente medio de transporte —pero no si vas con prisa. Además de los “waterbuses” que navegan por el IJ (el ancho cuerpo de agua que divide la ciudad en dos), las opciones para transportarte sobre los canales son múltiples. Puedes participar en un tour con guía y recorrer los diferentes puntos de interés de la ciudad, o alquilar un “pedaló” (bici de agua). Otra opción popular es rentar un barco con piloto incluido para pasear por la ciudad a tus anchas. ¡En bici! Es un hecho que en Holanda hay más bicicletas que personas, y esta abundancia es la consecuencia de la voluntad de los ciudadanos holandeses que desde principios de los 70 decidieron que los coches no eran lo suyo, y protestaron hasta que las autoridades vieron que sería mejor hacerles caso. Desde la década de los 80, la red de carriles para bici no deja de ampliarse, y cada vez es más difícil el tráfico en coche por la ciudad. Más de la mitad de los aproximadamente 800,000 habitantes de Ámsterdam utilizan la bicicleta como medio de transporte cotidiano, y la planificación urbana refleja esta preferencia. La red de ciclopistas es simplemente impresionante, y por si fuera poco, Ámsterdam tiene una tasa bajísima de accidentes de bici en comparación con otras ciudades europeas. Para los viajeros, la mejor opción es rentar una bicicleta por día o por semana en uno de los muchos establecimientos que ofrecen este servicio; en ocasiones, los hoteles tienen su propia flotilla de bicicletas que puedes alquilar a precio reducido. Eso sí, necesitarás un poco de suerte para encontrar un lugar donde estacionarla, o tener la habilidad de un holandés para hacerlo. A continuación, te dejamos unas cuantas reglas de circulación para pedalear con seguridad por Ámsterdam: Trata de ir siempre por el carril para bicicletas. Un accidente muy común de los turistas es meter las ruedas de la bici en el carril del tranvía. Mantente en el lado derecho del carril y deja espacio para otros ciclistas. Lleva luces delanteras y traseras cuando circules de noche. Observa el lenguaje corporal de los demás ciclistas para anticiparte a sus acciones, y señaliza las tuyas (es decir, aplica el viejo principio de “allá donde fueres, haz lo que vieres”). Si vas a seguir las direcciones en tu teléfono, asegúrate de utilizar un soporte autorizado en el manillar. Los ciclistas deben adelantarse por la izquierda, pero pueden adelantar a otros vehículos por la derecha. Usa el timbre sólo cuando sea necesario. Estaciona siempre la bicicleta en los espacios destinados a ello y asegúrate de utilizar un buen candado. Taxis En Ámsterdam el coche es el medio de transporte menos utilizado. Es carísimo estacionar dentro de la ciudad, y durante las horas de más tráfico, entre bicis, tranvías y peatones, tal vez no sea la manera más eficaz de moverse. De cualquier manera, los taxis siempre serán de gran ayuda si necesitas cubrir una distancia considerable en poco tiempo, como por ejemplo llegar a tiempo a un concierto en el lado opuesto de la ciudad. Los taxis están regulados por las autoridades municipales, así que no tendrás sorpresas, pero ten en cuenta que las tarifas son altas en comparación con otras ciudades europeas. También puedes reservar un servicio de taxi en la página de TCA, o utilizar aplicaciones como Uber o Bolt. Ámsterdam tiene todas las características de una gran metrópoli: es un centro económico y cultural de importancia internacional, con uno de los aeropuertos principales de Europa a su lado, y el dinamismo de una población joven y multicultural. Sin embargo, no es una ciudad gigantesca, y su zona central se puede recorrer fácilmente a pie. Lo cierto es que moverse por Ámsterdam no es solo fácil, sino también divertido. La ciudad presume de tener uno de los mejores sistemas de transporte público en Europa, combinando autobuses, tranvías, metro, ferris y trenes de cercanías; también están los canales, que además de ser bonitos forman parte del sistema funcional conectivo de la ciudad, y por supuesto, una red de carriles para bici que permite el uso de estos vehículos hasta límites insospechados. Sigue leyendo para descubrir más detalles útiles que te servirán para moverte por la ciudad (casi) como si hubieras nacido en Ámsterdam. Transporte público Autobuses Ámsterdam cuenta con una amplia red de autobuses que prestan servicio entre el centro de la ciudad y los barrios que la rodean. Operados por tres compañías —GVB, Connexxion y EBS— los autobuses de Ámsterdam son un medio perfecto para desplazarse rápidamente por la ciudad, con muchas rutas que tienen paradas cerca de las atracciones principales. Doce rutas de autobuses nocturnos te ayudarán a ir de un lugar a otro cuando explores la legendaria vida nocturna de la ciudad. Entre la medianoche y las 7 de la mañana hay un autobús cada media hora en cada ruta. Tranvía Después de las bicicletas, los tranvías son quizás el medio de transporte más conocido de Ámsterdam. Las líneas 1, 2, 5, 9, 13 y 17, que conectan la Estación Central de Ámsterdam con las principales zonas y barrios de la ciudad, suelen ser la mejor opción para moverse por la ciudad. Dependiendo del día y la hora, la frecuencia de los tranvías varía, pero por lo general llegan cada 5 minutos —10 máximo. Metro El metro de Ámsterdam ofrece un medio alternativo para atravesar el eje central de la ciudad y acceder a las afueras. Con cinco líneas y un total de 39 paradas, el metro es el medio más rápido y eficaz para atravesar la ciudad, ya que pasa por los principales distritos de negocios y oficinas y se conecta con las principales estaciones de tren. Si tienes prisa, puede ser la mejor opción de transporte. Horarios Los tres medios de que componen la infraestructura de transporte público de Ámsterdam funcionan prácticamente con el mismo horario y servicio de venta de billetes. La mayoría de los servicios comienzan a funcionar a las 6 de la mañana y terminan a las 00:30 del día siguiente. Por la noche, y como mencionamos arriba, las rutas de autobuses nocturnos son la única opción (aparte de los taxis, la bici, o tus propios pies). Cómo pagar por tu viaje en transporte público Esto depende totalmente de la duración de tu estancia en Ámsterdam y de la frecuencia con la que pienses utilizar el transporte público. Si sólo lo vas a usar ocasionalmente, puedes comprar billetes de ida y vuelta en todos los servicios, o incluso un viaje sencillo. También puedes adquirir abonos que permiten viajar de forma ilimitada durante periodos de 24, 48, 72 y 96 horas. Si vas a usar mucho el transporte público, esta es una opción que te conviene. Por otro lado, si te vas a quedar en Holanda más de tres días, tal vez la mejor opción sea comprar y recargar una tarjeta OV-chipkaart en cualquier estación, tienda de periódicos o supermercado. Este es el pase que más utilizan los propios holandeses; es fácil de usar (simplemente escaneas tu tarjeta al entrar en el transporte que sea), y sirve para todos los medios, incluyendo algunos ferris. En busca del tesoro: un juego en transporte público La empresa municipal de transporte público GVB tiene un divertido juego que consiste en encontrar seis de las 16 “GVBestiecillas” (GVBeasties) escondidas en diferentes puntos de interés de la ciudad. Cada vez que te encuentras con una, tienes que tomarte un selfie con ella, y si logras encontrar seis, recibes un premio. Si quieres participar en el reto, encuentra toda la información en la página de GVB. Caminos de agua Los canales de Ámsterdam forman parte indisoluble de su fisionomía desde principios del siglo XVII, cuando los oficiales de la ciudad planearon su construcción para facilitar el comercio y la gestión del agua. Hoy en día surcan la ciudad más de 100 kilómetros de canales, cruzados por unos 1,300 puentes. Además de ser hermosos, son un excelente medio de transporte —pero no si vas con prisa. Además de los “waterbuses” que navegan por el IJ (el ancho cuerpo de agua que divide la ciudad en dos), las opciones para transportarte sobre los canales son múltiples. Puedes participar en un tour con guía y recorrer los diferentes puntos de interés de la ciudad, o alquilar un “pedaló” (bici de agua). Otra opción popular es rentar un barco con piloto incluido para pasear por la ciudad a tus anchas. ¡En bici! Es un hecho que en Holanda hay más bicicletas que personas, y esta abundancia es la consecuencia de la voluntad de los ciudadanos holandeses que desde principios de los 70 decidieron que los coches no eran lo suyo, y protestaron hasta que las autoridades vieron que sería mejor hacerles caso. Desde la década de los 80, la red de carriles para bici no deja de ampliarse, y cada vez es más difícil el tráfico en coche por la ciudad. Más de la mitad de los aproximadamente 800,000 habitantes de Ámsterdam utilizan la bicicleta como medio de transporte cotidiano, y la planificación urbana refleja esta preferencia. La red de ciclopistas es simplemente impresionante, y por si fuera poco, Ámsterdam tiene una tasa bajísima de accidentes de bici en comparación con otras ciudades europeas. Para los viajeros, la mejor opción es rentar una bicicleta por día o por semana en uno de los muchos establecimientos que ofrecen este servicio; en ocasiones, los hoteles tienen su propia flotilla de bicicletas que puedes alquilar a precio reducido. Eso sí, necesitarás un poco de suerte para encontrar un lugar donde estacionarla, o tener la habilidad de un holandés para hacerlo. A continuación, te dejamos unas cuantas reglas de circulación para pedalear con seguridad por Ámsterdam: Trata de ir siempre por el carril para bicicletas. Un accidente muy común de los turistas es meter las ruedas de la bici en el carril del tranvía. Mantente en el lado derecho del carril y deja espacio para otros ciclistas. Lleva luces delanteras y traseras cuando circules de noche. Observa el lenguaje corporal de los demás ciclistas para anticiparte a sus acciones, y señaliza las tuyas (es decir, aplica el viejo principio de “allá donde fueres, haz lo que vieres”). Si vas a seguir las direcciones en tu teléfono, asegúrate de utilizar un soporte autorizado en el manillar. Los ciclistas deben adelantarse por la izquierda, pero pueden adelantar a otros vehículos por la derecha. Usa el timbre sólo cuando sea necesario. Estaciona siempre la bicicleta en los espacios destinados a ello y asegúrate de utilizar un buen candado. Taxis En Ámsterdam el coche es el medio de transporte menos utilizado. Es carísimo estacionar dentro de la ciudad, y durante las horas de más tráfico, entre bicis, tranvías y peatones, tal vez no sea la manera más eficaz de moverse. De cualquier manera, los taxis siempre serán de gran ayuda si necesitas cubrir una distancia considerable en poco tiempo, como por ejemplo llegar a tiempo a un concierto en el lado opuesto de la ciudad. Los taxis están regulados por las autoridades municipales, así que no tendrás sorpresas, pero ten en cuenta que las tarifas son altas en comparación con otras ciudades europeas. También puedes reservar un servicio de taxi en la página de TCA, o utilizar aplicaciones como Uber o Bolt. Ámsterdam tiene todas las características de una gran metrópoli: es un centro económico y cultural de importancia internacional, con uno de los aeropuertos principales de Europa a su lado, y el dinamismo de una población joven y multicultural. Sin embargo, no es una ciudad gigantesca, y su zona central se puede recorrer fácilmente a pie. Lo cierto es que moverse por Ámsterdam no es solo fácil, sino también divertido. La ciudad presume de tener uno de los mejores sistemas de transporte público en Europa, combinando autobuses, tranvías, metro, ferris y trenes de cercanías; también están los canales, que además de ser bonitos forman parte del sistema funcional conectivo de la ciudad, y por supuesto, una red de carriles para bici que permite el uso de estos vehículos hasta límites insospechados. Sigue leyendo para descubrir más detalles útiles que te servirán para moverte por la ciudad (casi) como si hubieras nacido en Ámsterdam. Transporte público Autobuses Ámsterdam cuenta con una amplia red de autobuses que prestan servicio entre el centro de la ciudad y los barrios que la rodean. Operados por tres compañías —GVB, Connexxion y EBS— los autobuses de Ámsterdam son un medio perfecto para desplazarse rápidamente por la ciudad, con muchas rutas que tienen paradas cerca de las atracciones principales. Doce rutas de autobuses nocturnos te ayudarán a ir de un lugar a otro cuando explores la legendaria vida nocturna de la ciudad. Entre la medianoche y las 7 de la mañana hay un autobús cada media hora en cada ruta. Tranvía Después de las bicicletas, los tranvías son quizás el medio de transporte más conocido de Ámsterdam. Las líneas 1, 2, 5, 9, 13 y 17, que conectan la Estación Central de Ámsterdam con las principales zonas y barrios de la ciudad, suelen ser la mejor opción para moverse por la ciudad. Dependiendo del día y la hora, la frecuencia de los tranvías varía, pero por lo general llegan cada 5 minutos —10 máximo. Metro El metro de Ámsterdam ofrece un medio alternativo para atravesar el eje central de la ciudad y acceder a las afueras. Con cinco líneas y un total de 39 paradas, el metro es el medio más rápido y eficaz para atravesar la ciudad, ya que pasa por los principales distritos de negocios y oficinas y se conecta con las principales estaciones de tren. Si tienes prisa, puede ser la mejor opción de transporte. Horarios Los tres medios de que componen la infraestructura de transporte público de Ámsterdam funcionan prácticamente con el mismo horario y servicio de venta de billetes. La mayoría de los servicios comienzan a funcionar a las 6 de la mañana y terminan a las 00:30 del día siguiente. Por la noche, y como mencionamos arriba, las rutas de autobuses nocturnos son la única opción (aparte de los taxis, la bici, o tus propios pies). Cómo pagar por tu viaje en transporte público Esto depende totalmente de la duración de tu estancia en Ámsterdam y de la frecuencia con la que pienses utilizar el transporte público. Si sólo lo vas a usar ocasionalmente, puedes comprar billetes de ida y vuelta en todos los servicios, o incluso un viaje sencillo. También puedes adquirir abonos que permiten viajar de forma ilimitada durante periodos de 24, 48, 72 y 96 horas. Si vas a usar mucho el transporte público, esta es una opción que te conviene. Por otro lado, si te vas a quedar en Holanda más de tres días, tal vez la mejor opción sea comprar y recargar una tarjeta OV-chipkaart en cualquier estación, tienda de periódicos o supermercado. Este es el pase que más utilizan los propios holandeses; es fácil de usar (simplemente escaneas tu tarjeta al entrar en el transporte que sea), y sirve para todos los medios, incluyendo algunos ferris. En busca del tesoro: un juego en transporte público La empresa municipal de transporte público GVB tiene un divertido juego que consiste en encontrar seis de las 16 “GVBestiecillas” (GVBeasties) escondidas en diferentes puntos de interés de la ciudad. Cada vez que te encuentras con una, tienes que tomarte un selfie con ella, y si logras encontrar seis, recibes un premio. Si quieres participar en el reto, encuentra toda la información en la página de GVB. Caminos de agua Los canales de Ámsterdam forman parte indisoluble de su fisionomía desde principios del siglo XVII, cuando los oficiales de la ciudad planearon su construcción para facilitar el comercio y la gestión del agua. Hoy en día surcan la ciudad más de 100 kilómetros de canales, cruzados por unos 1,300 puentes. Además de ser hermosos, son un excelente medio de transporte —pero no si vas con prisa. Además de los “waterbuses” que navegan por el IJ (el ancho cuerpo de agua que divide la ciudad en dos), las opciones para transportarte sobre los canales son múltiples. Puedes participar en un tour con guía y recorrer los diferentes puntos de interés de la ciudad, o alquilar un “pedaló” (bici de agua). Otra opción popular es rentar un barco con piloto incluido para pasear por la ciudad a tus anchas. ¡En bici! Es un hecho que en Holanda hay más bicicletas que personas, y esta abundancia es la consecuencia de la voluntad de los ciudadanos holandeses que desde principios de los 70 decidieron que los coches no eran lo suyo, y protestaron hasta que las autoridades vieron que sería mejor hacerles caso. Desde la década de los 80, la red de carriles para bici no deja de ampliarse, y cada vez es más difícil el tráfico en coche por la ciudad. Más de la mitad de los aproximadamente 800,000 habitantes de Ámsterdam utilizan la bicicleta como medio de transporte cotidiano, y la planificación urbana refleja esta preferencia. La red de ciclopistas es simplemente impresionante, y por si fuera poco, Ámsterdam tiene una tasa bajísima de accidentes de bici en comparación con otras ciudades europeas. Para los viajeros, la mejor opción es rentar una bicicleta por día o por semana en uno de los muchos establecimientos que ofrecen este servicio; en ocasiones, los hoteles tienen su propia flotilla de bicicletas que puedes alquilar a precio reducido. Eso sí, necesitarás un poco de suerte para encontrar un lugar donde estacionarla, o tener la habilidad de un holandés para hacerlo. A continuación, te dejamos unas cuantas reglas de circulación para pedalear con seguridad por Ámsterdam: Trata de ir siempre por el carril para bicicletas. Un accidente muy común de los turistas es meter las ruedas de la bici en el carril del tranvía. Mantente en el lado derecho del carril y deja espacio para otros ciclistas. Lleva luces delanteras y traseras cuando circules de noche. Observa el lenguaje corporal de los demás ciclistas para anticiparte a sus acciones, y señaliza las tuyas (es decir, aplica el viejo principio de “allá donde fueres, haz lo que vieres”). Si vas a seguir las direcciones en tu teléfono, asegúrate de utilizar un soporte autorizado en el manillar. Los ciclistas deben adelantarse por la izquierda, pero pueden adelantar a otros vehículos por la derecha. Usa el timbre sólo cuando sea necesario. Estaciona siempre la bicicleta en los espacios destinados a ello y asegúrate de utilizar un buen candado. Taxis En Ámsterdam el coche es el medio de transporte menos utilizado. Es carísimo estacionar dentro de la ciudad, y durante las horas de más tráfico, entre bicis, tranvías y peatones, tal vez no sea la manera más eficaz de moverse. De cualquier manera, los taxis siempre serán de gran ayuda si necesitas cubrir una distancia considerable en poco tiempo, como por ejemplo llegar a tiempo a un concierto en el lado opuesto de la ciudad. Los taxis están regulados por las autoridades municipales, así que no tendrás sorpresas, pero ten en cuenta que las tarifas son altas en comparación con otras ciudades europeas. También puedes reservar un servicio de taxi en la página de TCA, o utilizar aplicaciones como Uber o Bolt. Ámsterdam tiene todas las características de una gran metrópoli: es un centro económico y cultural de importancia internacional, con uno de los aeropuertos principales de Europa a su lado, y el dinamismo de una población joven y multicultural. Sin embargo, no es una ciudad gigantesca, y su zona central se puede recorrer fácilmente a pie. Lo cierto es que moverse por Ámsterdam no es solo fácil, sino también divertido. La ciudad presume de tener uno de los mejores sistemas de transporte público en Europa, combinando autobuses, tranvías, metro, ferris y trenes de cercanías; también están los canales, que además de ser bonitos forman parte del sistema funcional conectivo de la ciudad, y por supuesto, una red de carriles para bici que permite el uso de estos vehículos hasta límites insospechados. Sigue leyendo para descubrir más detalles útiles que te servirán para moverte por la ciudad (casi) como si hubieras nacido en Ámsterdam. Transporte público Autobuses Ámsterdam cuenta con una amplia red de autobuses que prestan servicio entre el centro de la ciudad y los barrios que la rodean. Operados por tres compañías —GVB, Connexxion y EBS— los autobuses de Ámsterdam son un medio perfecto para desplazarse rápidamente por la ciudad, con muchas rutas que tienen paradas cerca de las atracciones principales. Doce rutas de autobuses nocturnos te ayudarán a ir de un lugar a otro cuando explores la legendaria vida nocturna de la ciudad. Entre la medianoche y las 7 de la mañana hay un autobús cada media hora en cada ruta. Tranvía Después de las bicicletas, los tranvías son quizás el medio de transporte más conocido de Ámsterdam. Las líneas 1, 2, 5, 9, 13 y 17, que conectan la Estación Central de Ámsterdam con las principales zonas y barrios de la ciudad, suelen ser la mejor opción para moverse por la ciudad. Dependiendo del día y la hora, la frecuencia de los tranvías varía, pero por lo general llegan cada 5 minutos —10 máximo. Metro El metro de Ámsterdam ofrece un medio alternativo para atravesar el eje central de la ciudad y acceder a las afueras. Con cinco líneas y un total de 39 paradas, el metro es el medio más rápido y eficaz para atravesar la ciudad, ya que pasa por los principales distritos de negocios y oficinas y se conecta con las principales estaciones de tren. Si tienes prisa, puede ser la mejor opción de transporte. Horarios Los tres medios de que componen la infraestructura de transporte público de Ámsterdam funcionan prácticamente con el mismo horario y servicio de venta de billetes. La mayoría de los servicios comienzan a funcionar a las 6 de la mañana y terminan a las 00:30 del día siguiente. Por la noche, y como mencionamos arriba, las rutas de autobuses nocturnos son la única opción (aparte de los taxis, la bici, o tus propios pies). Cómo pagar por tu viaje en transporte público Esto depende totalmente de la duración de tu estancia en Ámsterdam y de la frecuencia con la que pienses utilizar el transporte público. Si sólo lo vas a usar ocasionalmente, puedes comprar billetes de ida y vuelta en todos los servicios, o incluso un viaje sencillo. También puedes adquirir abonos que permiten viajar de forma ilimitada durante periodos de 24, 48, 72 y 96 horas. Si vas a usar mucho el transporte público, esta es una opción que te conviene. Por otro lado, si te vas a quedar en Holanda más de tres días, tal vez la mejor opción sea comprar y recargar una tarjeta OV-chipkaart en cualquier estación, tienda de periódicos o supermercado. Este es el pase que más utilizan los propios holandeses; es fácil de usar (simplemente escaneas tu tarjeta al entrar en el transporte que sea), y sirve para todos los medios, incluyendo algunos ferris. En busca del tesoro: un juego en transporte público La empresa municipal de transporte público GVB tiene un divertido juego que consiste en encontrar seis de las 16 “GVBestiecillas” (GVBeasties) escondidas en diferentes puntos de interés de la ciudad. Cada vez que te encuentras con una, tienes que tomarte un selfie con ella, y si logras encontrar seis, recibes un premio. Si quieres participar en el reto, encuentra toda la información en la página de GVB. Caminos de agua Los canales de Ámsterdam forman parte indisoluble de su fisionomía desde principios del siglo XVII, cuando los oficiales de la ciudad planearon su construcción para facilitar el comercio y la gestión del agua. Hoy en día surcan la ciudad más de 100 kilómetros de canales, cruzados por unos 1,300 puentes. Además de ser hermosos, son un excelente medio de transporte —pero no si vas con prisa. Además de los “waterbuses” que navegan por el IJ (el ancho cuerpo de agua que divide la ciudad en dos), las opciones para transportarte sobre los canales son múltiples. Puedes participar en un tour con guía y recorrer los diferentes puntos de interés de la ciudad, o alquilar un “pedaló” (bici de agua). Otra opción popular es rentar un barco con piloto incluido para pasear por la ciudad a tus anchas. ¡En bici! Es un hecho que en Holanda hay más bicicletas que personas, y esta abundancia es la consecuencia de la voluntad de los ciudadanos holandeses que desde principios de los 70 decidieron que los coches no eran lo suyo, y protestaron hasta que las autoridades vieron que sería mejor hacerles caso. Desde la década de los 80, la red de carriles para bici no deja de ampliarse, y cada vez es más difícil el tráfico en coche por la ciudad. Más de la mitad de los aproximadamente 800,000 habitantes de Ámsterdam utilizan la bicicleta como medio de transporte cotidiano, y la planificación urbana refleja esta preferencia. La red de ciclopistas es simplemente impresionante, y por si fuera poco, Ámsterdam tiene una tasa bajísima de accidentes de bici en comparación con otras ciudades europeas. Para los viajeros, la mejor opción es rentar una bicicleta por día o por semana en uno de los muchos establecimientos que ofrecen este servicio; en ocasiones, los hoteles tienen su propia flotilla de bicicletas que puedes alquilar a precio reducido. Eso sí, necesitarás un poco de suerte para encontrar un lugar donde estacionarla, o tener la habilidad de un holandés para hacerlo. A continuación, te dejamos unas cuantas reglas de circulación para pedalear con seguridad por Ámsterdam: Trata de ir siempre por el carril para bicicletas. Un accidente muy común de los turistas es meter las ruedas de la bici en el carril del tranvía. Mantente en el lado derecho del carril y deja espacio para otros ciclistas. Lleva luces delanteras y traseras cuando circules de noche. Observa el lenguaje corporal de los demás ciclistas para anticiparte a sus acciones, y señaliza las tuyas (es decir, aplica el viejo principio de “allá donde fueres, haz lo que vieres”). Si vas a seguir las direcciones en tu teléfono, asegúrate de utilizar un soporte autorizado en el manillar. Los ciclistas deben adelantarse por la izquierda, pero pueden adelantar a otros vehículos por la derecha. Usa el timbre sólo cuando sea necesario. Estaciona siempre la bicicleta en los espacios destinados a ello y asegúrate de utilizar un buen candado. Taxis En Ámsterdam el coche es el medio de transporte menos utilizado. Es carísimo estacionar dentro de la ciudad, y durante las horas de más tráfico, entre bicis, tranvías y peatones, tal vez no sea la manera más eficaz de moverse. De cualquier manera, los taxis siempre serán de gran ayuda si necesitas cubrir una distancia considerable en poco tiempo, como por ejemplo llegar a tiempo a un concierto en el lado opuesto de la ciudad. Los taxis están regulados por las autoridades municipales, así que no tendrás sorpresas, pero ten en cuenta que las tarifas son altas en comparación con otras ciudades europeas. También puedes reservar un servicio de taxi en la página de TCA, o utilizar aplicaciones como Uber o Bolt. Ámsterdam tiene todas las características de una gran metrópoli: es un centro económico y cultural de importancia internacional, con uno de los aeropuertos principales de Europa a su lado, y el dinamismo de una población joven y multicultural. Sin embargo, no es una ciudad gigantesca, y su zona central se puede recorrer fácilmente a pie. Lo cierto es que moverse por Ámsterdam no es solo fácil, sino también divertido. La ciudad presume de tener uno de los mejores sistemas de transporte público en Europa, combinando autobuses, tranvías, metro, ferris y trenes de cercanías; también están los canales, que además de ser bonitos forman parte del sistema funcional conectivo de la ciudad, y por supuesto, una red de carriles para bici que permite el uso de estos vehículos hasta límites insospechados. Sigue leyendo para descubrir más detalles útiles que te servirán para moverte por la ciudad (casi) como si hubieras nacido en Ámsterdam. Transporte público Autobuses Ámsterdam cuenta con una amplia red de autobuses que prestan servicio entre el centro de la ciudad y los barrios que la rodean. Operados por tres compañías —GVB, Connexxion y EBS— los autobuses de Ámsterdam son un medio perfecto para desplazarse rápidamente por la ciudad, con muchas rutas que tienen paradas cerca de las atracciones principales. Doce rutas de autobuses nocturnos te ayudarán a ir de un lugar a otro cuando explores la legendaria vida nocturna de la ciudad. Entre la medianoche y las 7 de la mañana hay un autobús cada media hora en cada ruta. Tranvía Después de las bicicletas, los tranvías son quizás el medio de transporte más conocido de Ámsterdam. Las líneas 1, 2, 5, 9, 13 y 17, que conectan la Estación Central de Ámsterdam con las principales zonas y barrios de la ciudad, suelen ser la mejor opción para moverse por la ciudad. Dependiendo del día y la hora, la frecuencia de los tranvías varía, pero por lo general llegan cada 5 minutos —10 máximo. Metro El metro de Ámsterdam ofrece un medio alternativo para atravesar el eje central de la ciudad y acceder a las afueras. Con cinco líneas y un total de 39 paradas, el metro es el medio más rápido y eficaz para atravesar la ciudad, ya que pasa por los principales distritos de negocios y oficinas y se conecta con las principales estaciones de tren. Si tienes prisa, puede ser la mejor opción de transporte. Horarios Los tres medios de que componen la infraestructura de transporte público de Ámsterdam funcionan prácticamente con el mismo horario y servicio de venta de billetes. La mayoría de los servicios comienzan a funcionar a las 6 de la mañana y terminan a las 00:30 del día siguiente. Por la noche, y como mencionamos arriba, las rutas de autobuses nocturnos son la única opción (aparte de los taxis, la bici, o tus propios pies). Cómo pagar por tu viaje en transporte público Esto depende totalmente de la duración de tu estancia en Ámsterdam y de la frecuencia con la que pienses utilizar el transporte público. Si sólo lo vas a usar ocasionalmente, puedes comprar billetes de ida y vuelta en todos los servicios, o incluso un viaje sencillo. También puedes adquirir abonos que permiten viajar de forma ilimitada durante periodos de 24, 48, 72 y 96 horas. Si vas a usar mucho el transporte público, esta es una opción que te conviene. Por otro lado, si te vas a quedar en Holanda más de tres días, tal vez la mejor opción sea comprar y recargar una tarjeta OV-chipkaart en cualquier estación, tienda de periódicos o supermercado. Este es el pase que más utilizan los propios holandeses; es fácil de usar (simplemente escaneas tu tarjeta al entrar en el transporte que sea), y sirve para todos los medios, incluyendo algunos ferris. En busca del tesoro: un juego en transporte público La empresa municipal de transporte público GVB tiene un divertido juego que consiste en encontrar seis de las 16 “GVBestiecillas” (GVBeasties) escondidas en diferentes puntos de interés de la ciudad. Cada vez que te encuentras con una, tienes que tomarte un selfie con ella, y si logras encontrar seis, recibes un premio. Si quieres participar en el reto, encuentra toda la información en la página de GVB. Caminos de agua Los canales de Ámsterdam forman parte indisoluble de su fisionomía desde principios del siglo XVII, cuando los oficiales de la ciudad planearon su construcción para facilitar el comercio y la gestión del agua. Hoy en día surcan la ciudad más de 100 kilómetros de canales, cruzados por unos 1,300 puentes. Además de ser hermosos, son un excelente medio de transporte —pero no si vas con prisa. Además de los “waterbuses” que navegan por el IJ (el ancho cuerpo de agua que divide la ciudad en dos), las opciones para transportarte sobre los canales son múltiples. Puedes participar en un tour con guía y recorrer los diferentes puntos de interés de la ciudad, o alquilar un “pedaló” (bici de agua). Otra opción popular es rentar un barco con piloto incluido para pasear por la ciudad a tus anchas. ¡En bici! Es un hecho que en Holanda hay más bicicletas que personas, y esta abundancia es la consecuencia de la voluntad de los ciudadanos holandeses que desde principios de los 70 decidieron que los coches no eran lo suyo, y protestaron hasta que las autoridades vieron que sería mejor hacerles caso. Desde la década de los 80, la red de carriles para bici no deja de ampliarse, y cada vez es más difícil el tráfico en coche por la ciudad. Más de la mitad de los aproximadamente 800,000 habitantes de Ámsterdam utilizan la bicicleta como medio de transporte cotidiano, y la planificación urbana refleja esta preferencia. La red de ciclopistas es simplemente impresionante, y por si fuera poco, Ámsterdam tiene una tasa bajísima de accidentes de bici en comparación con otras ciudades europeas. Para los viajeros, la mejor opción es rentar una bicicleta por día o por semana en uno de los muchos establecimientos que ofrecen este servicio; en ocasiones, los hoteles tienen su propia flotilla de bicicletas que puedes alquilar a precio reducido. Eso sí, necesitarás un poco de suerte para encontrar un lugar donde estacionarla, o tener la habilidad de un holandés para hacerlo. A continuación, te dejamos unas cuantas reglas de circulación para pedalear con seguridad por Ámsterdam: Trata de ir siempre por el carril para bicicletas. Un accidente muy común de los turistas es meter las ruedas de la bici en el carril del tranvía. Mantente en el lado derecho del carril y deja espacio para otros ciclistas. Lleva luces delanteras y traseras cuando circules de noche. Observa el lenguaje corporal de los demás ciclistas para anticiparte a sus acciones, y señaliza las tuyas (es decir, aplica el viejo principio de “allá donde fueres, haz lo que vieres”). Si vas a seguir las direcciones en tu teléfono, asegúrate de utilizar un soporte autorizado en el manillar. Los ciclistas deben adelantarse por la izquierda, pero pueden adelantar a otros vehículos por la derecha. Usa el timbre sólo cuando sea necesario. Estaciona siempre la bicicleta en los espacios destinados a ello y asegúrate de utilizar un buen candado. Taxis En Ámsterdam el coche es el medio de transporte menos utilizado. Es carísimo estacionar dentro de la ciudad, y durante las horas de más tráfico, entre bicis, tranvías y peatones, tal vez no sea la manera más eficaz de moverse. De cualquier manera, los taxis siempre serán de gran ayuda si necesitas cubrir una distancia considerable en poco tiempo, como por ejemplo llegar a tiempo a un concierto en el lado opuesto de la ciudad. Los taxis están regulados por las autoridades municipales, así que no tendrás sorpresas, pero ten en cuenta que las tarifas son altas en comparación con otras ciudades europeas. También puedes reservar un servicio de taxi en la página de TCA, o utilizar aplicaciones como Uber o Bolt. Ámsterdam tiene todas las características de una gran metrópoli: es un centro económico y cultural de importancia internacional, con uno de los aeropuertos principales de Europa a su lado, y el dinamismo de una población joven y multicultural. Sin embargo, no es una ciudad gigantesca, y su zona central se puede recorrer fácilmente a pie. Lo cierto es que moverse por Ámsterdam no es solo fácil, sino también divertido. La ciudad presume de tener uno de los mejores sistemas de transporte público en Europa, combinando autobuses, tranvías, metro, ferris y trenes de cercanías; también están los canales, que además de ser bonitos forman parte del sistema funcional conectivo de la ciudad, y por supuesto, una red de carriles para bici que permite el uso de estos vehículos hasta límites insospechados. Sigue leyendo para descubrir más detalles útiles que te servirán para moverte por la ciudad (casi) como si hubieras nacido en Ámsterdam. Transporte público Autobuses Ámsterdam cuenta con una amplia red de autobuses que prestan servicio entre el centro de la ciudad y los barrios que la rodean. Operados por tres compañías —GVB, Connexxion y EBS— los autobuses de Ámsterdam son un medio perfecto para desplazarse rápidamente por la ciudad, con muchas rutas que tienen paradas cerca de las atracciones principales. Doce rutas de autobuses nocturnos te ayudarán a ir de un lugar a otro cuando explores la legendaria vida nocturna de la ciudad. Entre la medianoche y las 7 de la mañana hay un autobús cada media hora en cada ruta. Tranvía Después de las bicicletas, los tranvías son quizás el medio de transporte más conocido de Ámsterdam. Las líneas 1, 2, 5, 9, 13 y 17, que conectan la Estación Central de Ámsterdam con las principales zonas y barrios de la ciudad, suelen ser la mejor opción para moverse por la ciudad. Dependiendo del día y la hora, la frecuencia de los tranvías varía, pero por lo general llegan cada 5 minutos —10 máximo. Metro El metro de Ámsterdam ofrece un medio alternativo para atravesar el eje central de la ciudad y acceder a las afueras. Con cinco líneas y un total de 39 paradas, el metro es el medio más rápido y eficaz para atravesar la ciudad, ya que pasa por los principales distritos de negocios y oficinas y se conecta con las principales estaciones de tren. Si tienes prisa, puede ser la mejor opción de transporte. Horarios Los tres medios de que componen la infraestructura de transporte público de Ámsterdam funcionan prácticamente con el mismo horario y servicio de venta de billetes. La mayoría de los servicios comienzan a funcionar a las 6 de la mañana y terminan a las 00:30 del día siguiente. Por la noche, y como mencionamos arriba, las rutas de autobuses nocturnos son la única opción (aparte de los taxis, la bici, o tus propios pies). Cómo pagar por tu viaje en transporte público Esto depende totalmente de la duración de tu estancia en Ámsterdam y de la frecuencia con la que pienses utilizar el transporte público. Si sólo lo vas a usar ocasionalmente, puedes comprar billetes de ida y vuelta en todos los servicios, o incluso un viaje sencillo. También puedes adquirir abonos que permiten viajar de forma ilimitada durante periodos de 24, 48, 72 y 96 horas. Si vas a usar mucho el transporte público, esta es una opción que te conviene. Por otro lado, si te vas a quedar en Holanda más de tres días, tal vez la mejor opción sea comprar y recargar una tarjeta OV-chipkaart en cualquier estación, tienda de periódicos o supermercado. Este es el pase que más utilizan los propios holandeses; es fácil de usar (simplemente escaneas tu tarjeta al entrar en el transporte que sea), y sirve para todos los medios, incluyendo algunos ferris. En busca del tesoro: un juego en transporte público La empresa municipal de transporte público GVB tiene un divertido juego que consiste en encontrar seis de las 16 “GVBestiecillas” (GVBeasties) escondidas en diferentes puntos de interés de la ciudad. Cada vez que te encuentras con una, tienes que tomarte un selfie con ella, y si logras encontrar seis, recibes un premio. Si quieres participar en el reto, encuentra toda la información en la página de GVB. Caminos de agua Los canales de Ámsterdam forman parte indisoluble de su fisionomía desde principios del siglo XVII, cuando los oficiales de la ciudad planearon su construcción para facilitar el comercio y la gestión del agua. Hoy en día surcan la ciudad más de 100 kilómetros de canales, cruzados por unos 1,300 puentes. Además de ser hermosos, son un excelente medio de transporte —pero no si vas con prisa. Además de los “waterbuses” que navegan por el IJ (el ancho cuerpo de agua que divide la ciudad en dos), las opciones para transportarte sobre los canales son múltiples. Puedes participar en un tour con guía y recorrer los diferentes puntos de interés de la ciudad, o alquilar un “pedaló” (bici de agua). Otra opción popular es rentar un barco con piloto incluido para pasear por la ciudad a tus anchas. ¡En bici! Es un hecho que en Holanda hay más bicicletas que personas, y esta abundancia es la consecuencia de la voluntad de los ciudadanos holandeses que desde principios de los 70 decidieron que los coches no eran lo suyo, y protestaron hasta que las autoridades vieron que sería mejor hacerles caso. Desde la década de los 80, la red de carriles para bici no deja de ampliarse, y cada vez es más difícil el tráfico en coche por la ciudad. Más de la mitad de los aproximadamente 800,000 habitantes de Ámsterdam utilizan la bicicleta como medio de transporte cotidiano, y la planificación urbana refleja esta preferencia. La red de ciclopistas es simplemente impresionante, y por si fuera poco, Ámsterdam tiene una tasa bajísima de accidentes de bici en comparación con otras ciudades europeas. Para los viajeros, la mejor opción es rentar una bicicleta por día o por semana en uno de los muchos establecimientos que ofrecen este servicio; en ocasiones, los hoteles tienen su propia flotilla de bicicletas que puedes alquilar a precio reducido. Eso sí, necesitarás un poco de suerte para encontrar un lugar donde estacionarla, o tener la habilidad de un holandés para hacerlo. A continuación, te dejamos unas cuantas reglas de circulación para pedalear con seguridad por Ámsterdam: Trata de ir siempre por el carril para bicicletas. Un accidente muy común de los turistas es meter las ruedas de la bici en el carril del tranvía. Mantente en el lado derecho del carril y deja espacio para otros ciclistas. Lleva luces delanteras y traseras cuando circules de noche. Observa el lenguaje corporal de los demás ciclistas para anticiparte a sus acciones, y señaliza las tuyas (es decir, aplica el viejo principio de “allá donde fueres, haz lo que vieres”). Si vas a seguir las direcciones en tu teléfono, asegúrate de utilizar un soporte autorizado en el manillar. Los ciclistas deben adelantarse por la izquierda, pero pueden adelantar a otros vehículos por la derecha. Usa el timbre sólo cuando sea necesario. Estaciona siempre la bicicleta en los espacios destinados a ello y asegúrate de utilizar un buen candado. Taxis En Ámsterdam el coche es el medio de transporte menos utilizado. Es carísimo estacionar dentro de la ciudad, y durante las horas de más tráfico, entre bicis, tranvías y peatones, tal vez no sea la manera más eficaz de moverse. De cualquier manera, los taxis siempre serán de gran ayuda si necesitas cubrir una distancia considerable en poco tiempo, como por ejemplo llegar a tiempo a un concierto en el lado opuesto de la ciudad. Los taxis están regulados por las autoridades municipales, así que no tendrás sorpresas, pero ten en cuenta que las tarifas son altas en comparación con otras ciudades europeas. También puedes reservar un servicio de taxi en la página de TCA, o utilizar aplicaciones como Uber o Bolt. Ámsterdam tiene todas las características de una gran metrópoli: es un centro económico y cultural de importancia internacional, con uno de los aeropuertos principales de Europa a su lado, y el dinamismo de una población joven y multicultural. Sin embargo, no es una ciudad gigantesca, y su zona central se puede recorrer fácilmente a pie. Lo cierto es que moverse por Ámsterdam no es solo fácil, sino también divertido. La ciudad presume de tener uno de los mejores sistemas de transporte público en Europa, combinando autobuses, tranvías, metro, ferris y trenes de cercanías; también están los canales, que además de ser bonitos forman parte del sistema funcional conectivo de la ciudad, y por supuesto, una red de carriles para bici que permite el uso de estos vehículos hasta límites insospechados. Sigue leyendo para descubrir más detalles útiles que te servirán para moverte por la ciudad (casi) como si hubieras nacido en Ámsterdam. Transporte público Autobuses Ámsterdam cuenta con una amplia red de autobuses que prestan servicio entre el centro de la ciudad y los barrios que la rodean. Operados por tres compañías —GVB, Connexxion y EBS— los autobuses de Ámsterdam son un medio perfecto para desplazarse rápidamente por la ciudad, con muchas rutas que tienen paradas cerca de las atracciones principales. Doce rutas de autobuses nocturnos te ayudarán a ir de un lugar a otro cuando explores la legendaria vida nocturna de la ciudad. Entre la medianoche y las 7 de la mañana hay un autobús cada media hora en cada ruta. Tranvía Después de las bicicletas, los tranvías son quizás el medio de transporte más conocido de Ámsterdam. Las líneas 1, 2, 5, 9, 13 y 17, que conectan la Estación Central de Ámsterdam con las principales zonas y barrios de la ciudad, suelen ser la mejor opción para moverse por la ciudad. Dependiendo del día y la hora, la frecuencia de los tranvías varía, pero por lo general llegan cada 5 minutos —10 máximo. Metro El metro de Ámsterdam ofrece un medio alternativo para atravesar el eje central de la ciudad y acceder a las afueras. Con cinco líneas y un total de 39 paradas, el metro es el medio más rápido y eficaz para atravesar la ciudad, ya que pasa por los principales distritos de negocios y oficinas y se conecta con las principales estaciones de tren. Si tienes prisa, puede ser la mejor opción de transporte. Horarios Los tres medios de que componen la infraestructura de transporte público de Ámsterdam funcionan prácticamente con el mismo horario y servicio de venta de billetes. La mayoría de los servicios comienzan a funcionar a las 6 de la mañana y terminan a las 00:30 del día siguiente. Por la noche, y como mencionamos arriba, las rutas de autobuses nocturnos son la única opción (aparte de los taxis, la bici, o tus propios pies). Cómo pagar por tu viaje en transporte público Esto depende totalmente de la duración de tu estancia en Ámsterdam y de la frecuencia con la que pienses utilizar el transporte público. Si sólo lo vas a usar ocasionalmente, puedes comprar billetes de ida y vuelta en todos los servicios, o incluso un viaje sencillo. También puedes adquirir abonos que permiten viajar de forma ilimitada durante periodos de 24, 48, 72 y 96 horas. Si vas a usar mucho el transporte público, esta es una opción que te conviene. Por otro lado, si te vas a quedar en Holanda más de tres días, tal vez la mejor opción sea comprar y recargar una tarjeta OV-chipkaart en cualquier estación, tienda de periódicos o supermercado. Este es el pase que más utilizan los propios holandeses; es fácil de usar (simplemente escaneas tu tarjeta al entrar en el transporte que sea), y sirve para todos los medios, incluyendo algunos ferris. En busca del tesoro: un juego en transporte público La empresa municipal de transporte público GVB tiene un divertido juego que consiste en encontrar seis de las 16 “GVBestiecillas” (GVBeasties) escondidas en diferentes puntos de interés de la ciudad. Cada vez que te encuentras con una, tienes que tomarte un selfie con ella, y si logras encontrar seis, recibes un premio. Si quieres participar en el reto, encuentra toda la información en la página de GVB. Caminos de agua Los canales de Ámsterdam forman parte indisoluble de su fisionomía desde principios del siglo XVII, cuando los oficiales de la ciudad planearon su construcción para facilitar el comercio y la gestión del agua. Hoy en día surcan la ciudad más de 100 kilómetros de canales, cruzados por unos 1,300 puentes. Además de ser hermosos, son un excelente medio de transporte —pero no si vas con prisa. Además de los “waterbuses” que navegan por el IJ (el ancho cuerpo de agua que divide la ciudad en dos), las opciones para transportarte sobre los canales son múltiples. Puedes participar en un tour con guía y recorrer los diferentes puntos de interés de la ciudad, o alquilar un “pedaló” (bici de agua). Otra opción popular es rentar un barco con piloto incluido para pasear por la ciudad a tus anchas. ¡En bici! Es un hecho que en Holanda hay más bicicletas que personas, y esta abundancia es la consecuencia de la voluntad de los ciudadanos holandeses que desde principios de los 70 decidieron que los coches no eran lo suyo, y protestaron hasta que las autoridades vieron que sería mejor hacerles caso. Desde la década de los 80, la red de carriles para bici no deja de ampliarse, y cada vez es más difícil el tráfico en coche por la ciudad. Más de la mitad de los aproximadamente 800,000 habitantes de Ámsterdam utilizan la bicicleta como medio de transporte cotidiano, y la planificación urbana refleja esta preferencia. La red de ciclopistas es simplemente impresionante, y por si fuera poco, Ámsterdam tiene una tasa bajísima de accidentes de bici en comparación con otras ciudades europeas. Para los viajeros, la mejor opción es rentar una bicicleta por día o por semana en uno de los muchos establecimientos que ofrecen este servicio; en ocasiones, los hoteles tienen su propia flotilla de bicicletas que puedes alquilar a precio reducido. Eso sí, necesitarás un poco de suerte para encontrar un lugar donde estacionarla, o tener la habilidad de un holandés para hacerlo. A continuación, te dejamos unas cuantas reglas de circulación para pedalear con seguridad por Ámsterdam: Trata de ir siempre por el carril para bicicletas. Un accidente muy común de los turistas es meter las ruedas de la bici en el carril del tranvía. Mantente en el lado derecho del carril y deja espacio para otros ciclistas. Lleva luces delanteras y traseras cuando circules de noche. Observa el lenguaje corporal de los demás ciclistas para anticiparte a sus acciones, y señaliza las tuyas (es decir, aplica el viejo principio de “allá donde fueres, haz lo que vieres”). Si vas a seguir las direcciones en tu teléfono, asegúrate de utilizar un soporte autorizado en el manillar. Los ciclistas deben adelantarse por la izquierda, pero pueden adelantar a otros vehículos por la derecha. Usa el timbre sólo cuando sea necesario. Estaciona siempre la bicicleta en los espacios destinados a ello y asegúrate de utilizar un buen candado. Taxis En Ámsterdam el coche es el medio de transporte menos utilizado. Es carísimo estacionar dentro de la ciudad, y durante las horas de más tráfico, entre bicis, tranvías y peatones, tal vez no sea la manera más eficaz de moverse. De cualquier manera, los taxis siempre serán de gran ayuda si necesitas cubrir una distancia considerable en poco tiempo, como por ejemplo llegar a tiempo a un concierto en el lado opuesto de la ciudad. Los taxis están regulados por las autoridades municipales, así que no tendrás sorpresas, pero ten en cuenta que las tarifas son altas en comparación con otras ciudades europeas. También puedes reservar un servicio de taxi en la página de TCA, o utilizar aplicaciones como Uber o Bolt. Ámsterdam tiene todas las características de una gran metrópoli: es un centro económico y cultural de importancia internacional, con uno de los aeropuertos principales de Europa a su lado, y el dinamismo de una población joven y multicultural. Sin embargo, no es una ciudad gigantesca, y su zona central se puede recorrer fácilmente a pie. Lo cierto es que moverse por Ámsterdam no es solo fácil, sino también divertido. La ciudad presume de tener uno de los mejores sistemas de transporte público en Europa, combinando autobuses, tranvías, metro, ferris y trenes de cercanías; también están los canales, que además de ser bonitos forman parte del sistema funcional conectivo de la ciudad, y por supuesto, una red de carriles para bici que permite el uso de estos vehículos hasta límites insospechados. Sigue leyendo para descubrir más detalles útiles que te servirán para moverte por la ciudad (casi) como si hubieras nacido en Ámsterdam. Transporte público Autobuses Ámsterdam cuenta con una amplia red de autobuses que prestan servicio entre el centro de la ciudad y los barrios que la rodean. Operados por tres compañías —GVB, Connexxion y EBS— los autobuses de Ámsterdam son un medio perfecto para desplazarse rápidamente por la ciudad, con muchas rutas que tienen paradas cerca de las atracciones principales. Doce rutas de autobuses nocturnos te ayudarán a ir de un lugar a otro cuando explores la legendaria vida nocturna de la ciudad. Entre la medianoche y las 7 de la mañana hay un autobús cada media hora en cada ruta. Tranvía Después de las bicicletas, los tranvías son quizás el medio de transporte más conocido de Ámsterdam. Las líneas 1, 2, 5, 9, 13 y 17, que conectan la Estación Central de Ámsterdam con las principales zonas y barrios de la ciudad, suelen ser la mejor opción para moverse por la ciudad. Dependiendo del día y la hora, la frecuencia de los tranvías varía, pero por lo general llegan cada 5 minutos —10 máximo. Metro El metro de Ámsterdam ofrece un medio alternativo para atravesar el eje central de la ciudad y acceder a las afueras. Con cinco líneas y un total de 39 paradas, el metro es el medio más rápido y eficaz para atravesar la ciudad, ya que pasa por los principales distritos de negocios y oficinas y se conecta con las principales estaciones de tren. Si tienes prisa, puede ser la mejor opción de transporte. Horarios Los tres medios de que componen la infraestructura de transporte público de Ámsterdam funcionan prácticamente con el mismo horario y servicio de venta de billetes. La mayoría de los servicios comienzan a funcionar a las 6 de la mañana y terminan a las 00:30 del día siguiente. Por la noche, y como mencionamos arriba, las rutas de autobuses nocturnos son la única opción (aparte de los taxis, la bici, o tus propios pies). Cómo pagar por tu viaje en transporte público Esto depende totalmente de la duración de tu estancia en Ámsterdam y de la frecuencia con la que pienses utilizar el transporte público. Si sólo lo vas a usar ocasionalmente, puedes comprar billetes de ida y vuelta en todos los servicios, o incluso un viaje sencillo. También puedes adquirir abonos que permiten viajar de forma ilimitada durante periodos de 24, 48, 72 y 96 horas. Si vas a usar mucho el transporte público, esta es una opción que te conviene. Por otro lado, si te vas a quedar en Holanda más de tres días, tal vez la mejor opción sea comprar y recargar una tarjeta OV-chipkaart en cualquier estación, tienda de periódicos o supermercado. Este es el pase que más utilizan los propios holandeses; es fácil de usar (simplemente escaneas tu tarjeta al entrar en el transporte que sea), y sirve para todos los medios, incluyendo algunos ferris. En busca del tesoro: un juego en transporte público La empresa municipal de transporte público GVB tiene un divertido juego que consiste en encontrar seis de las 16 “GVBestiecillas” (GVBeasties) escondidas en diferentes puntos de interés de la ciudad. Cada vez que te encuentras con una, tienes que tomarte un selfie con ella, y si logras encontrar seis, recibes un premio. Si quieres participar en el reto, encuentra toda la información en la página de GVB. Caminos de agua Los canales de Ámsterdam forman parte indisoluble de su fisionomía desde principios del siglo XVII, cuando los oficiales de la ciudad planearon su construcción para facilitar el comercio y la gestión del agua. Hoy en día surcan la ciudad más de 100 kilómetros de canales, cruzados por unos 1,300 puentes. Además de ser hermosos, son un excelente medio de transporte —pero no si vas con prisa. Además de los “waterbuses” que navegan por el IJ (el ancho cuerpo de agua que divide la ciudad en dos), las opciones para transportarte sobre los canales son múltiples. Puedes participar en un tour con guía y recorrer los diferentes puntos de interés de la ciudad, o alquilar un “pedaló” (bici de agua). Otra opción popular es rentar un barco con piloto incluido para pasear por la ciudad a tus anchas. ¡En bici! Es un hecho que en Holanda hay más bicicletas que personas, y esta abundancia es la consecuencia de la voluntad de los ciudadanos holandeses que desde principios de los 70 decidieron que los coches no eran lo suyo, y protestaron hasta que las autoridades vieron que sería mejor hacerles caso. Desde la década de los 80, la red de carriles para bici no deja de ampliarse, y cada vez es más difícil el tráfico en coche por la ciudad. Más de la mitad de los aproximadamente 800,000 habitantes de Ámsterdam utilizan la bicicleta como medio de transporte cotidiano, y la planificación urbana refleja esta preferencia. La red de ciclopistas es simplemente impresionante, y por si fuera poco, Ámsterdam tiene una tasa bajísima de accidentes de bici en comparación con otras ciudades europeas. Para los viajeros, la mejor opción es rentar una bicicleta por día o por semana en uno de los muchos establecimientos que ofrecen este servicio; en ocasiones, los hoteles tienen su propia flotilla de bicicletas que puedes alquilar a precio reducido. Eso sí, necesitarás un poco de suerte para encontrar un lugar donde estacionarla, o tener la habilidad de un holandés para hacerlo. A continuación, te dejamos unas cuantas reglas de circulación para pedalear con seguridad por Ámsterdam: Trata de ir siempre por el carril para bicicletas. Un accidente muy común de los turistas es meter las ruedas de la bici en el carril del tranvía. Mantente en el lado derecho del carril y deja espacio para otros ciclistas. Lleva luces delanteras y traseras cuando circules de noche. Observa el lenguaje corporal de los demás ciclistas para anticiparte a sus acciones, y señaliza las tuyas (es decir, aplica el viejo principio de “allá donde fueres, haz lo que vieres”). Si vas a seguir las direcciones en tu teléfono, asegúrate de utilizar un soporte autorizado en el manillar. Los ciclistas deben adelantarse por la izquierda, pero pueden adelantar a otros vehículos por la derecha. Usa el timbre sólo cuando sea necesario. Estaciona siempre la bicicleta en los espacios destinados a ello y asegúrate de utilizar un buen candado. Taxis En Ámsterdam el coche es el medio de transporte menos utilizado. Es carísimo estacionar dentro de la ciudad, y durante las horas de más tráfico, entre bicis, tranvías y peatones, tal vez no sea la manera más eficaz de moverse. De cualquier manera, los taxis siempre serán de gran ayuda si necesitas cubrir una distancia considerable en poco tiempo, como por ejemplo llegar a tiempo a un concierto en el lado opuesto de la ciudad. Los taxis están regulados por las autoridades municipales, así que no tendrás sorpresas, pero ten en cuenta que las tarifas son altas en comparación con otras ciudades europeas. También puedes reservar un servicio de taxi en la página de TCA, o utilizar aplicaciones como Uber o Bolt. Ámsterdam tiene todas las características de una gran metrópoli: es un centro económico y cultural de importancia internacional, con uno de los aeropuertos principales de Europa a su lado, y el dinamismo de una población joven y multicultural. Sin embargo, no es una ciudad gigantesca, y su zona central se puede recorrer fácilmente a pie. Lo cierto es que moverse por Ámsterdam no es solo fácil, sino también divertido. La ciudad presume de tener uno de los mejores sistemas de transporte público en Europa, combinando autobuses, tranvías, metro, ferris y trenes de cercanías; también están los canales, que además de ser bonitos forman parte del sistema funcional conectivo de la ciudad, y por supuesto, una red de carriles para bici que permite el uso de estos vehículos hasta límites insospechados. Sigue leyendo para descubrir más detalles útiles que te servirán para moverte por la ciudad (casi) como si hubieras nacido en Ámsterdam. Transporte público Autobuses Ámsterdam cuenta con una amplia red de autobuses que prestan servicio entre el centro de la ciudad y los barrios que la rodean. Operados por tres compañías —GVB, Connexxion y EBS— los autobuses de Ámsterdam son un medio perfecto para desplazarse rápidamente por la ciudad, con muchas rutas que tienen paradas cerca de las atracciones principales. Doce rutas de autobuses nocturnos te ayudarán a ir de un lugar a otro cuando explores la legendaria vida nocturna de la ciudad. Entre la medianoche y las 7 de la mañana hay un autobús cada media hora en cada ruta. Tranvía Después de las bicicletas, los tranvías son quizás el medio de transporte más conocido de Ámsterdam. Las líneas 1, 2, 5, 9, 13 y 17, que conectan la Estación Central de Ámsterdam con las principales zonas y barrios de la ciudad, suelen ser la mejor opción para moverse por la ciudad. Dependiendo del día y la hora, la frecuencia de los tranvías varía, pero por lo general llegan cada 5 minutos —10 máximo. Metro El metro de Ámsterdam ofrece un medio alternativo para atravesar el eje central de la ciudad y acceder a las afueras. Con cinco líneas y un total de 39 paradas, el metro es el medio más rápido y eficaz para atravesar la ciudad, ya que pasa por los principales distritos de negocios y oficinas y se conecta con las principales estaciones de tren. Si tienes prisa, puede ser la mejor opción de transporte. Horarios Los tres medios de que componen la infraestructura de transporte público de Ámsterdam funcionan prácticamente con el mismo horario y servicio de venta de billetes. La mayoría de los servicios comienzan a funcionar a las 6 de la mañana y terminan a las 00:30 del día siguiente. Por la noche, y como mencionamos arriba, las rutas de autobuses nocturnos son la única opción (aparte de los taxis, la bici, o tus propios pies). Cómo pagar por tu viaje en transporte público Esto depende totalmente de la duración de tu estancia en Ámsterdam y de la frecuencia con la que pienses utilizar el transporte público. Si sólo lo vas a usar ocasionalmente, puedes comprar billetes de ida y vuelta en todos los servicios, o incluso un viaje sencillo. También puedes adquirir abonos que permiten viajar de forma ilimitada durante periodos de 24, 48, 72 y 96 horas. Si vas a usar mucho el transporte público, esta es una opción que te conviene. Por otro lado, si te vas a quedar en Holanda más de tres días, tal vez la mejor opción sea comprar y recargar una tarjeta OV-chipkaart en cualquier estación, tienda de periódicos o supermercado. Este es el pase que más utilizan los propios holandeses; es fácil de usar (simplemente escaneas tu tarjeta al entrar en el transporte que sea), y sirve para todos los medios, incluyendo algunos ferris. En busca del tesoro: un juego en transporte público La empresa municipal de transporte público GVB tiene un divertido juego que consiste en encontrar seis de las 16 “GVBestiecillas” (GVBeasties) escondidas en diferentes puntos de interés de la ciudad. Cada vez que te encuentras con una, tienes que tomarte un selfie con ella, y si logras encontrar seis, recibes un premio. Si quieres participar en el reto, encuentra toda la información en la página de GVB. Caminos de agua Los canales de Ámsterdam forman parte indisoluble de su fisionomía desde principios del siglo XVII, cuando los oficiales de la ciudad planearon su construcción para facilitar el comercio y la gestión del agua. Hoy en día surcan la ciudad más de 100 kilómetros de canales, cruzados por unos 1,300 puentes. Además de ser hermosos, son un excelente medio de transporte —pero no si vas con prisa. Además de los “waterbuses” que navegan por el IJ (el ancho cuerpo de agua que divide la ciudad en dos), las opciones para transportarte sobre los canales son múltiples. Puedes participar en un tour con guía y recorrer los diferentes puntos de interés de la ciudad, o alquilar un “pedaló” (bici de agua). Otra opción popular es rentar un barco con piloto incluido para pasear por la ciudad a tus anchas. ¡En bici! Es un hecho que en Holanda hay más bicicletas que personas, y esta abundancia es la consecuencia de la voluntad de los ciudadanos holandeses que desde principios de los 70 decidieron que los coches no eran lo suyo, y protestaron hasta que las autoridades vieron que sería mejor hacerles caso. Desde la década de los 80, la red de carriles para bici no deja de ampliarse, y cada vez es más difícil el tráfico en coche por la ciudad. Más de la mitad de los aproximadamente 800,000 habitantes de Ámsterdam utilizan la bicicleta como medio de transporte cotidiano, y la planificación urbana refleja esta preferencia. La red de ciclopistas es simplemente impresionante, y por si fuera poco, Ámsterdam tiene una tasa bajísima de accidentes de bici en comparación con otras ciudades europeas. Para los viajeros, la mejor opción es rentar una bicicleta por día o por semana en uno de los muchos establecimientos que ofrecen este servicio; en ocasiones, los hoteles tienen su propia flotilla de bicicletas que puedes alquilar a precio reducido. Eso sí, necesitarás un poco de suerte para encontrar un lugar donde estacionarla, o tener la habilidad de un holandés para hacerlo. A continuación, te dejamos unas cuantas reglas de circulación para pedalear con seguridad por Ámsterdam: Trata de ir siempre por el carril para bicicletas. Un accidente muy común de los turistas es meter las ruedas de la bici en el carril del tranvía. Mantente en el lado derecho del carril y deja espacio para otros ciclistas. Lleva luces delanteras y traseras cuando circules de noche. Observa el lenguaje corporal de los demás ciclistas para anticiparte a sus acciones, y señaliza las tuyas (es decir, aplica el viejo principio de “allá donde fueres, haz lo que vieres”). Si vas a seguir las direcciones en tu teléfono, asegúrate de utilizar un soporte autorizado en el manillar. Los ciclistas deben adelantarse por la izquierda, pero pueden adelantar a otros vehículos por la derecha. Usa el timbre sólo cuando sea necesario. Estaciona siempre la bicicleta en los espacios destinados a ello y asegúrate de utilizar un buen candado. Taxis En Ámsterdam el coche es el medio de transporte menos utilizado. Es carísimo estacionar dentro de la ciudad, y durante las horas de más tráfico, entre bicis, tranvías y peatones, tal vez no sea la manera más eficaz de moverse. De cualquier manera, los taxis siempre serán de gran ayuda si necesitas cubrir una distancia considerable en poco tiempo, como por ejemplo llegar a tiempo a un concierto en el lado opuesto de la ciudad. Los taxis están regulados por las autoridades municipales, así que no tendrás sorpresas, pero ten en cuenta que las tarifas son altas en comparación con otras ciudades europeas. También puedes reservar un servicio de taxi en la página de TCA, o utilizar aplicaciones como Uber o Bolt. Ámsterdam tiene todas las características de una gran metrópoli: es un centro económico y cultural de importancia internacional, con uno de los aeropuertos principales de Europa a su lado, y el dinamismo de una población joven y multicultural. Sin embargo, no es una ciudad gigantesca, y su zona central se puede recorrer fácilmente a pie. Lo cierto es que moverse por Ámsterdam no es solo fácil, sino también divertido. La ciudad presume de tener uno de los mejores sistemas de transporte público en Europa, combinando autobuses, tranvías, metro, ferris y trenes de cercanías; también están los canales, que además de ser bonitos forman parte del sistema funcional conectivo de la ciudad, y por supuesto, una red de carriles para bici que permite el uso de estos vehículos hasta límites insospechados. Sigue leyendo para descubrir más detalles útiles que te servirán para moverte por la ciudad (casi) como si hubieras nacido en Ámsterdam. Transporte público Autobuses Ámsterdam cuenta con una amplia red de autobuses que prestan servicio entre el centro de la ciudad y los barrios que la rodean. Operados por tres compañías —GVB, Connexxion y EBS— los autobuses de Ámsterdam son un medio perfecto para desplazarse rápidamente por la ciudad, con muchas rutas que tienen paradas cerca de las atracciones principales. Doce rutas de autobuses nocturnos te ayudarán a ir de un lugar a otro cuando explores la legendaria vida nocturna de la ciudad. Entre la medianoche y las 7 de la mañana hay un autobús cada media hora en cada ruta. Tranvía Después de las bicicletas, los tranvías son quizás el medio de transporte más conocido de Ámsterdam. Las líneas 1, 2, 5, 9, 13 y 17, que conectan la Estación Central de Ámsterdam con las principales zonas y barrios de la ciudad, suelen ser la mejor opción para moverse por la ciudad. Dependiendo del día y la hora, la frecuencia de los tranvías varía, pero por lo general llegan cada 5 minutos —10 máximo. Metro El metro de Ámsterdam ofrece un medio alternativo para atravesar el eje central de la ciudad y acceder a las afueras. Con cinco líneas y un total de 39 paradas, el metro es el medio más rápido y eficaz para atravesar la ciudad, ya que pasa por los principales distritos de negocios y oficinas y se conecta con las principales estaciones de tren. Si tienes prisa, puede ser la mejor opción de transporte. Horarios Los tres medios de que componen la infraestructura de transporte público de Ámsterdam funcionan prácticamente con el mismo horario y servicio de venta de billetes. La mayoría de los servicios comienzan a funcionar a las 6 de la mañana y terminan a las 00:30 del día siguiente. Por la noche, y como mencionamos arriba, las rutas de autobuses nocturnos son la única opción (aparte de los taxis, la bici, o tus propios pies). Cómo pagar por tu viaje en transporte público Esto depende totalmente de la duración de tu estancia en Ámsterdam y de la frecuencia con la que pienses utilizar el transporte público. Si sólo lo vas a usar ocasionalmente, puedes comprar billetes de ida y vuelta en todos los servicios, o incluso un viaje sencillo. También puedes adquirir abonos que permiten viajar de forma ilimitada durante periodos de 24, 48, 72 y 96 horas. Si vas a usar mucho el transporte público, esta es una opción que te conviene. Por otro lado, si te vas a quedar en Holanda más de tres días, tal vez la mejor opción sea comprar y recargar una tarjeta OV-chipkaart en cualquier estación, tienda de periódicos o supermercado. Este es el pase que más utilizan los propios holandeses; es fácil de usar (simplemente escaneas tu tarjeta al entrar en el transporte que sea), y sirve para todos los medios, incluyendo algunos ferris. En busca del tesoro: un juego en transporte público La empresa municipal de transporte público GVB tiene un divertido juego que consiste en encontrar seis de las 16 “GVBestiecillas” (GVBeasties) escondidas en diferentes puntos de interés de la ciudad. Cada vez que te encuentras con una, tienes que tomarte un selfie con ella, y si logras encontrar seis, recibes un premio. Si quieres participar en el reto, encuentra toda la información en la página de GVB. Caminos de agua Los canales de Ámsterdam forman parte indisoluble de su fisionomía desde principios del siglo XVII, cuando los oficiales de la ciudad planearon su construcción para facilitar el comercio y la gestión del agua. Hoy en día surcan la ciudad más de 100 kilómetros de canales, cruzados por unos 1,300 puentes. Además de ser hermosos, son un excelente medio de transporte —pero no si vas con prisa. Además de los “waterbuses” que navegan por el IJ (el ancho cuerpo de agua que divide la ciudad en dos), las opciones para transportarte sobre los canales son múltiples. Puedes participar en un tour con guía y recorrer los diferentes puntos de interés de la ciudad, o alquilar un “pedaló” (bici de agua). Otra opción popular es rentar un barco con piloto incluido para pasear por la ciudad a tus anchas. ¡En bici! Es un hecho que en Holanda hay más bicicletas que personas, y esta abundancia es la consecuencia de la voluntad de los ciudadanos holandeses que desde principios de los 70 decidieron que los coches no eran lo suyo, y protestaron hasta que las autoridades vieron que sería mejor hacerles caso. Desde la década de los 80, la red de carriles para bici no deja de ampliarse, y cada vez es más difícil el tráfico en coche por la ciudad. Más de la mitad de los aproximadamente 800,000 habitantes de Ámsterdam utilizan la bicicleta como medio de transporte cotidiano, y la planificación urbana refleja esta preferencia. La red de ciclopistas es simplemente impresionante, y por si fuera poco, Ámsterdam tiene una tasa bajísima de accidentes de bici en comparación con otras ciudades europeas. Para los viajeros, la mejor opción es rentar una bicicleta por día o por semana en uno de los muchos establecimientos que ofrecen este servicio; en ocasiones, los hoteles tienen su propia flotilla de bicicletas que puedes alquilar a precio reducido. Eso sí, necesitarás un poco de suerte para encontrar un lugar donde estacionarla, o tener la habilidad de un holandés para hacerlo. A continuación, te dejamos unas cuantas reglas de circulación para pedalear con seguridad por Ámsterdam: Trata de ir siempre por el carril para bicicletas. Un accidente muy común de los turistas es meter las ruedas de la bici en el carril del tranvía. Mantente en el lado derecho del carril y deja espacio para otros ciclistas. Lleva luces delanteras y traseras cuando circules de noche. Observa el lenguaje corporal de los demás ciclistas para anticiparte a sus acciones, y señaliza las tuyas (es decir, aplica el viejo principio de “allá donde fueres, haz lo que vieres”). Si vas a seguir las direcciones en tu teléfono, asegúrate de utilizar un soporte autorizado en el manillar. Los ciclistas deben adelantarse por la izquierda, pero pueden adelantar a otros vehículos por la derecha. Usa el timbre sólo cuando sea necesario. Estaciona siempre la bicicleta en los espacios destinados a ello y asegúrate de utilizar un buen candado. Taxis En Ámsterdam el coche es el medio de transporte menos utilizado. Es carísimo estacionar dentro de la ciudad, y durante las horas de más tráfico, entre bicis, tranvías y peatones, tal vez no sea la manera más eficaz de moverse. De cualquier manera, los taxis siempre serán de gran ayuda si necesitas cubrir una distancia considerable en poco tiempo, como por ejemplo llegar a tiempo a un concierto en el lado opuesto de la ciudad. Los taxis están regulados por las autoridades municipales, así que no tendrás sorpresas, pero ten en cuenta que las tarifas son altas en comparación con otras ciudades europeas. También puedes reservar un servicio de taxi en la página de TCA, o utilizar aplicaciones como Uber o Bolt. Ámsterdam tiene todas las características de una gran metrópoli: es un centro económico y cultural de importancia internacional, con uno de los aeropuertos principales de Europa a su lado, y el dinamismo de una población joven y multicultural. Sin embargo, no es una ciudad gigantesca, y su zona central se puede recorrer fácilmente a pie. Lo cierto es que moverse por Ámsterdam no es solo fácil, sino también divertido. La ciudad presume de tener uno de los mejores sistemas de transporte público en Europa, combinando autobuses, tranvías, metro, ferris y trenes de cercanías; también están los canales, que además de ser bonitos forman parte del sistema funcional conectivo de la ciudad, y por supuesto, una red de carriles para bici que permite el uso de estos vehículos hasta límites insospechados. Sigue leyendo para descubrir más detalles útiles que te servirán para moverte por la ciudad (casi) como si hubieras nacido en Ámsterdam. Transporte público Autobuses Ámsterdam cuenta con una amplia red de autobuses que prestan servicio entre el centro de la ciudad y los barrios que la rodean. Operados por tres compañías —GVB, Connexxion y EBS— los autobuses de Ámsterdam son un medio perfecto para desplazarse rápidamente por la ciudad, con muchas rutas que tienen paradas cerca de las atracciones principales. Doce rutas de autobuses nocturnos te ayudarán a ir de un lugar a otro cuando explores la legendaria vida nocturna de la ciudad. Entre la medianoche y las 7 de la mañana hay un autobús cada media hora en cada ruta. Tranvía Después de las bicicletas, los tranvías son quizás el medio de transporte más conocido de Ámsterdam. Las líneas 1, 2, 5, 9, 13 y 17, que conectan la Estación Central de Ámsterdam con las principales zonas y barrios de la ciudad, suelen ser la mejor opción para moverse por la ciudad. Dependiendo del día y la hora, la frecuencia de los tranvías varía, pero por lo general llegan cada 5 minutos —10 máximo. Metro El metro de Ámsterdam ofrece un medio alternativo para atravesar el eje central de la ciudad y acceder a las afueras. Con cinco líneas y un total de 39 paradas, el metro es el medio más rápido y eficaz para atravesar la ciudad, ya que pasa por los principales distritos de negocios y oficinas y se conecta con las principales estaciones de tren. Si tienes prisa, puede ser la mejor opción de transporte. Horarios Los tres medios de que componen la infraestructura de transporte público de Ámsterdam funcionan prácticamente con el mismo horario y servicio de venta de billetes. La mayoría de los servicios comienzan a funcionar a las 6 de la mañana y terminan a las 00:30 del día siguiente. Por la noche, y como mencionamos arriba, las rutas de autobuses nocturnos son la única opción (aparte de los taxis, la bici, o tus propios pies). Cómo pagar por tu viaje en transporte público Esto depende totalmente de la duración de tu estancia en Ámsterdam y de la frecuencia con la que pienses utilizar el transporte público. Si sólo lo vas a usar ocasionalmente, puedes comprar billetes de ida y vuelta en todos los servicios, o incluso un viaje sencillo. También puedes adquirir abonos que permiten viajar de forma ilimitada durante periodos de 24, 48, 72 y 96 horas. Si vas a usar mucho el transporte público, esta es una opción que te conviene. Por otro lado, si te vas a quedar en Holanda más de tres días, tal vez la mejor opción sea comprar y recargar una tarjeta OV-chipkaart en cualquier estación, tienda de periódicos o supermercado. Este es el pase que más utilizan los propios holandeses; es fácil de usar (simplemente escaneas tu tarjeta al entrar en el transporte que sea), y sirve para todos los medios, incluyendo algunos ferris. En busca del tesoro: un juego en transporte público La empresa municipal de transporte público GVB tiene un divertido juego que consiste en encontrar seis de las 16 “GVBestiecillas” (GVBeasties) escondidas en diferentes puntos de interés de la ciudad. Cada vez que te encuentras con una, tienes que tomarte un selfie con ella, y si logras encontrar seis, recibes un premio. Si quieres participar en el reto, encuentra toda la información en la página de GVB. Caminos de agua Los canales de Ámsterdam forman parte indisoluble de su fisionomía desde principios del siglo XVII, cuando los oficiales de la ciudad planearon su construcción para facilitar el comercio y la gestión del agua. Hoy en día surcan la ciudad más de 100 kilómetros de canales, cruzados por unos 1,300 puentes. Además de ser hermosos, son un excelente medio de transporte —pero no si vas con prisa. Además de los “waterbuses” que navegan por el IJ (el ancho cuerpo de agua que divide la ciudad en dos), las opciones para transportarte sobre los canales son múltiples. Puedes participar en un tour con guía y recorrer los diferentes puntos de interés de la ciudad, o alquilar un “pedaló” (bici de agua). Otra opción popular es rentar un barco con piloto incluido para pasear por la ciudad a tus anchas. ¡En bici! Es un hecho que en Holanda hay más bicicletas que personas, y esta abundancia es la consecuencia de la voluntad de los ciudadanos holandeses que desde principios de los 70 decidieron que los coches no eran lo suyo, y protestaron hasta que las autoridades vieron que sería mejor hacerles caso. Desde la década de los 80, la red de carriles para bici no deja de ampliarse, y cada vez es más difícil el tráfico en coche por la ciudad. Más de la mitad de los aproximadamente 800,000 habitantes de Ámsterdam utilizan la bicicleta como medio de transporte cotidiano, y la planificación urbana refleja esta preferencia. La red de ciclopistas es simplemente impresionante, y por si fuera poco, Ámsterdam tiene una tasa bajísima de accidentes de bici en comparación con otras ciudades europeas. Para los viajeros, la mejor opción es rentar una bicicleta por día o por semana en uno de los muchos establecimientos que ofrecen este servicio; en ocasiones, los hoteles tienen su propia flotilla de bicicletas que puedes alquilar a precio reducido. Eso sí, necesitarás un poco de suerte para encontrar un lugar donde estacionarla, o tener la habilidad de un holandés para hacerlo. A continuación, te dejamos unas cuantas reglas de circulación para pedalear con seguridad por Ámsterdam: Trata de ir siempre por el carril para bicicletas. Un accidente muy común de los turistas es meter las ruedas de la bici en el carril del tranvía. Mantente en el lado derecho del carril y deja espacio para otros ciclistas. Lleva luces delanteras y traseras cuando circules de noche. Observa el lenguaje corporal de los demás ciclistas para anticiparte a sus acciones, y señaliza las tuyas (es decir, aplica el viejo principio de “allá donde fueres, haz lo que vieres”). Si vas a seguir las direcciones en tu teléfono, asegúrate de utilizar un soporte autorizado en el manillar. Los ciclistas deben adelantarse por la izquierda, pero pueden adelantar a otros vehículos por la derecha. Usa el timbre sólo cuando sea necesario. Estaciona siempre la bicicleta en los espacios destinados a ello y asegúrate de utilizar un buen candado. Taxis En Ámsterdam el coche es el medio de transporte menos utilizado. Es carísimo estacionar dentro de la ciudad, y durante las horas de más tráfico, entre bicis, tranvías y peatones, tal vez no sea la manera más eficaz de moverse. De cualquier manera, los taxis siempre serán de gran ayuda si necesitas cubrir una distancia considerable en poco tiempo, como por ejemplo llegar a tiempo a un concierto en el lado opuesto de la ciudad. Los taxis están regulados por las autoridades municipales, así que no tendrás sorpresas, pero ten en cuenta que las tarifas son altas en comparación con otras ciudades europeas. También puedes reservar un servicio de taxi en la página de TCA, o utilizar aplicaciones como Uber o Bolt. Ámsterdam tiene todas las características de una gran metrópoli: es un centro económico y cultural de importancia internacional, con uno de los aeropuertos principales de Europa a su lado, y el dinamismo de una población joven y multicultural. Sin embargo, no es una ciudad gigantesca, y su zona central se puede recorrer fácilmente a pie. Lo cierto es que moverse por Ámsterdam no es solo fácil, sino también divertido. La ciudad presume de tener uno de los mejores sistemas de transporte público en Europa, combinando autobuses, tranvías, metro, ferris y trenes de cercanías; también están los canales, que además de ser bonitos forman parte del sistema funcional conectivo de la ciudad, y por supuesto, una red de carriles para bici que permite el uso de estos vehículos hasta límites insospechados. Sigue leyendo para descubrir más detalles útiles que te servirán para moverte por la ciudad (casi) como si hubieras nacido en Ámsterdam. Transporte público Autobuses Ámsterdam cuenta con una amplia red de autobuses que prestan servicio entre el centro de la ciudad y los barrios que la rodean. Operados por tres compañías —GVB, Connexxion y EBS— los autobuses de Ámsterdam son un medio perfecto para desplazarse rápidamente por la ciudad, con muchas rutas que tienen paradas cerca de las atracciones principales. Doce rutas de autobuses nocturnos te ayudarán a ir de un lugar a otro cuando explores la legendaria vida nocturna de la ciudad. Entre la medianoche y las 7 de la mañana hay un autobús cada media hora en cada ruta. Tranvía Después de las bicicletas, los tranvías son quizás el medio de transporte más conocido de Ámsterdam. Las líneas 1, 2, 5, 9, 13 y 17, que conectan la Estación Central de Ámsterdam con las principales zonas y barrios de la ciudad, suelen ser la mejor opción para moverse por la ciudad. Dependiendo del día y la hora, la frecuencia de los tranvías varía, pero por lo general llegan cada 5 minutos —10 máximo. Metro El metro de Ámsterdam ofrece un medio alternativo para atravesar el eje central de la ciudad y acceder a las afueras. Con cinco líneas y un total de 39 paradas, el metro es el medio más rápido y eficaz para atravesar la ciudad, ya que pasa por los principales distritos de negocios y oficinas y se conecta con las principales estaciones de tren. Si tienes prisa, puede ser la mejor opción de transporte. Horarios Los tres medios de que componen la infraestructura de transporte público de Ámsterdam funcionan prácticamente con el mismo horario y servicio de venta de billetes. La mayoría de los servicios comienzan a funcionar a las 6 de la mañana y terminan a las 00:30 del día siguiente. Por la noche, y como mencionamos arriba, las rutas de autobuses nocturnos son la única opción (aparte de los taxis, la bici, o tus propios pies). Cómo pagar por tu viaje en transporte público Esto depende totalmente de la duración de tu estancia en Ámsterdam y de la frecuencia con la que pienses utilizar el transporte público. Si sólo lo vas a usar ocasionalmente, puedes comprar billetes de ida y vuelta en todos los servicios, o incluso un viaje sencillo. También puedes adquirir abonos que permiten viajar de forma ilimitada durante periodos de 24, 48, 72 y 96 horas. Si vas a usar mucho el transporte público, esta es una opción que te conviene. Por otro lado, si te vas a quedar en Holanda más de tres días, tal vez la mejor opción sea comprar y recargar una tarjeta OV-chipkaart en cualquier estación, tienda de periódicos o supermercado. Este es el pase que más utilizan los propios holandeses; es fácil de usar (simplemente escaneas tu tarjeta al entrar en el transporte que sea), y sirve para todos los medios, incluyendo algunos ferris. En busca del tesoro: un juego en transporte público La empresa municipal de transporte público GVB tiene un divertido juego que consiste en encontrar seis de las 16 “GVBestiecillas” (GVBeasties) escondidas en diferentes puntos de interés de la ciudad. Cada vez que te encuentras con una, tienes que tomarte un selfie con ella, y si logras encontrar seis, recibes un premio. Si quieres participar en el reto, encuentra toda la información en la página de GVB. Caminos de agua Los canales de Ámsterdam forman parte indisoluble de su fisionomía desde principios del siglo XVII, cuando los oficiales de la ciudad planearon su construcción para facilitar el comercio y la gestión del agua. Hoy en día surcan la ciudad más de 100 kilómetros de canales, cruzados por unos 1,300 puentes. Además de ser hermosos, son un excelente medio de transporte —pero no si vas con prisa. Además de los “waterbuses” que navegan por el IJ (el ancho cuerpo de agua que divide la ciudad en dos), las opciones para transportarte sobre los canales son múltiples. Puedes participar en un tour con guía y recorrer los diferentes puntos de interés de la ciudad, o alquilar un “pedaló” (bici de agua). Otra opción popular es rentar un barco con piloto incluido para pasear por la ciudad a tus anchas. ¡En bici! Es un hecho que en Holanda hay más bicicletas que personas, y esta abundancia es la consecuencia de la voluntad de los ciudadanos holandeses que desde principios de los 70 decidieron que los coches no eran lo suyo, y protestaron hasta que las autoridades vieron que sería mejor hacerles caso. Desde la década de los 80, la red de carriles para bici no deja de ampliarse, y cada vez es más difícil el tráfico en coche por la ciudad. Más de la mitad de los aproximadamente 800,000 habitantes de Ámsterdam utilizan la bicicleta como medio de transporte cotidiano, y la planificación urbana refleja esta preferencia. La red de ciclopistas es simplemente impresionante, y por si fuera poco, Ámsterdam tiene una tasa bajísima de accidentes de bici en comparación con otras ciudades europeas. Para los viajeros, la mejor opción es rentar una bicicleta por día o por semana en uno de los muchos establecimientos que ofrecen este servicio; en ocasiones, los hoteles tienen su propia flotilla de bicicletas que puedes alquilar a precio reducido. Eso sí, necesitarás un poco de suerte para encontrar un lugar donde estacionarla, o tener la habilidad de un holandés para hacerlo. A continuación, te dejamos unas cuantas reglas de circulación para pedalear con seguridad por Ámsterdam: Trata de ir siempre por el carril para bicicletas. Un accidente muy común de los turistas es meter las ruedas de la bici en el carril del tranvía. Mantente en el lado derecho del carril y deja espacio para otros ciclistas. Lleva luces delanteras y traseras cuando circules de noche. Observa el lenguaje corporal de los demás ciclistas para anticiparte a sus acciones, y señaliza las tuyas (es decir, aplica el viejo principio de “allá donde fueres, haz lo que vieres”). Si vas a seguir las direcciones en tu teléfono, asegúrate de utilizar un soporte autorizado en el manillar. Los ciclistas deben adelantarse por la izquierda, pero pueden adelantar a otros vehículos por la derecha. Usa el timbre sólo cuando sea necesario. Estaciona siempre la bicicleta en los espacios destinados a ello y asegúrate de utilizar un buen candado. Taxis En Ámsterdam el coche es el medio de transporte menos utilizado. Es carísimo estacionar dentro de la ciudad, y durante las horas de más tráfico, entre bicis, tranvías y peatones, tal vez no sea la manera más eficaz de moverse. De cualquier manera, los taxis siempre serán de gran ayuda si necesitas cubrir una distancia considerable en poco tiempo, como por ejemplo llegar a tiempo a un concierto en el lado opuesto de la ciudad. Los taxis están regulados por las autoridades municipales, así que no tendrás sorpresas, pero ten en cuenta que las tarifas son altas en comparación con otras ciudades europeas. También puedes reservar un servicio de taxi en la página de TCA, o utilizar aplicaciones como Uber o Bolt. Ámsterdam tiene todas las características de una gran metrópoli: es un centro económico y cultural de importancia internacional, con uno de los aeropuertos principales de Europa a su lado, y el dinamismo de una población joven y multicultural. Sin embargo, no es una ciudad gigantesca, y su zona central se puede recorrer fácilmente a pie. Lo cierto es que moverse por Ámsterdam no es solo fácil, sino también divertido. La ciudad presume de tener uno de los mejores sistemas de transporte público en Europa, combinando autobuses, tranvías, metro, ferris y trenes de cercanías; también están los canales, que además de ser bonitos forman parte del sistema funcional conectivo de la ciudad, y por supuesto, una red de carriles para bici que permite el uso de estos vehículos hasta límites insospechados. Sigue leyendo para descubrir más detalles útiles que te servirán para moverte por la ciudad (casi) como si hubieras nacido en Ámsterdam. Transporte público Autobuses Ámsterdam cuenta con una amplia red de autobuses que prestan servicio entre el centro de la ciudad y los barrios que la rodean. Operados por tres compañías —GVB, Connexxion y EBS— los autobuses de Ámsterdam son un medio perfecto para desplazarse rápidamente por la ciudad, con muchas rutas que tienen paradas cerca de las atracciones principales. Doce rutas de autobuses nocturnos te ayudarán a ir de un lugar a otro cuando explores la legendaria vida nocturna de la ciudad. Entre la medianoche y las 7 de la mañana hay un autobús cada media hora en cada ruta. Tranvía Después de las bicicletas, los tranvías son quizás el medio de transporte más conocido de Ámsterdam. Las líneas 1, 2, 5, 9, 13 y 17, que conectan la Estación Central de Ámsterdam con las principales zonas y barrios de la ciudad, suelen ser la mejor opción para moverse por la ciudad. Dependiendo del día y la hora, la frecuencia de los tranvías varía, pero por lo general llegan cada 5 minutos —10 máximo. Metro El metro de Ámsterdam ofrece un medio alternativo para atravesar el eje central de la ciudad y acceder a las afueras. Con cinco líneas y un total de 39 paradas, el metro es el medio más rápido y eficaz para atravesar la ciudad, ya que pasa por los principales distritos de negocios y oficinas y se conecta con las principales estaciones de tren. Si tienes prisa, puede ser la mejor opción de transporte. Horarios Los tres medios de que componen la infraestructura de transporte público de Ámsterdam funcionan prácticamente con el mismo horario y servicio de venta de billetes. La mayoría de los servicios comienzan a funcionar a las 6 de la mañana y terminan a las 00:30 del día siguiente. Por la noche, y como mencionamos arriba, las rutas de autobuses nocturnos son la única opción (aparte de los taxis, la bici, o tus propios pies). Cómo pagar por tu viaje en transporte público Esto depende totalmente de la duración de tu estancia en Ámsterdam y de la frecuencia con la que pienses utilizar el transporte público. Si sólo lo vas a usar ocasionalmente, puedes comprar billetes de ida y vuelta en todos los servicios, o incluso un viaje sencillo. También puedes adquirir abonos que permiten viajar de forma ilimitada durante periodos de 24, 48, 72 y 96 horas. Si vas a usar mucho el transporte público, esta es una opción que te conviene. Por otro lado, si te vas a quedar en Holanda más de tres días, tal vez la mejor opción sea comprar y recargar una tarjeta OV-chipkaart en cualquier estación, tienda de periódicos o supermercado. Este es el pase que más utilizan los propios holandeses; es fácil de usar (simplemente escaneas tu tarjeta al entrar en el transporte que sea), y sirve para todos los medios, incluyendo algunos ferris. En busca del tesoro: un juego en transporte público La empresa municipal de transporte público GVB tiene un divertido juego que consiste en encontrar seis de las 16 “GVBestiecillas” (GVBeasties) escondidas en diferentes puntos de interés de la ciudad. Cada vez que te encuentras con una, tienes que tomarte un selfie con ella, y si logras encontrar seis, recibes un premio. Si quieres participar en el reto, encuentra toda la información en la página de GVB. Caminos de agua Los canales de Ámsterdam forman parte indisoluble de su fisionomía desde principios del siglo XVII, cuando los oficiales de la ciudad planearon su construcción para facilitar el comercio y la gestión del agua. Hoy en día surcan la ciudad más de 100 kilómetros de canales, cruzados por unos 1,300 puentes. Además de ser hermosos, son un excelente medio de transporte —pero no si vas con prisa. Además de los “waterbuses” que navegan por el IJ (el ancho cuerpo de agua que divide la ciudad en dos), las opciones para transportarte sobre los canales son múltiples. Puedes participar en un tour con guía y recorrer los diferentes puntos de interés de la ciudad, o alquilar un “pedaló” (bici de agua). Otra opción popular es rentar un barco con piloto incluido para pasear por la ciudad a tus anchas. ¡En bici! Es un hecho que en Holanda hay más bicicletas que personas, y esta abundancia es la consecuencia de la voluntad de los ciudadanos holandeses que desde principios de los 70 decidieron que los coches no eran lo suyo, y protestaron hasta que las autoridades vieron que sería mejor hacerles caso. Desde la década de los 80, la red de carriles para bici no deja de ampliarse, y cada vez es más difícil el tráfico en coche por la ciudad. Más de la mitad de los aproximadamente 800,000 habitantes de Ámsterdam utilizan la bicicleta como medio de transporte cotidiano, y la planificación urbana refleja esta preferencia. La red de ciclopistas es simplemente impresionante, y por si fuera poco, Ámsterdam tiene una tasa bajísima de accidentes de bici en comparación con otras ciudades europeas. Para los viajeros, la mejor opción es rentar una bicicleta por día o por semana en uno de los muchos establecimientos que ofrecen este servicio; en ocasiones, los hoteles tienen su propia flotilla de bicicletas que puedes alquilar a precio reducido. Eso sí, necesitarás un poco de suerte para encontrar un lugar donde estacionarla, o tener la habilidad de un holandés para hacerlo. A continuación, te dejamos unas cuantas reglas de circulación para pedalear con seguridad por Ámsterdam: Trata de ir siempre por el carril para bicicletas. Un accidente muy común de los turistas es meter las ruedas de la bici en el carril del tranvía. Mantente en el lado derecho del carril y deja espacio para otros ciclistas. Lleva luces delanteras y traseras cuando circules de noche. Observa el lenguaje corporal de los demás ciclistas para anticiparte a sus acciones, y señaliza las tuyas (es decir, aplica el viejo principio de “allá donde fueres, haz lo que vieres”). Si vas a seguir las direcciones en tu teléfono, asegúrate de utilizar un soporte autorizado en el manillar. Los ciclistas deben adelantarse por la izquierda, pero pueden adelantar a otros vehículos por la derecha. Usa el timbre sólo cuando sea necesario. Estaciona siempre la bicicleta en los espacios destinados a ello y asegúrate de utilizar un buen candado. Taxis En Ámsterdam el coche es el medio de transporte menos utilizado. Es carísimo estacionar dentro de la ciudad, y durante las horas de más tráfico, entre bicis, tranvías y peatones, tal vez no sea la manera más eficaz de moverse. De cualquier manera, los taxis siempre serán de gran ayuda si necesitas cubrir una distancia considerable en poco tiempo, como por ejemplo llegar a tiempo a un concierto en el lado opuesto de la ciudad. Los taxis están regulados por las autoridades municipales, así que no tendrás sorpresas, pero ten en cuenta que las tarifas son altas en comparación con otras ciudades europeas. También puedes reservar un servicio de taxi en la página de TCA, o utilizar aplicaciones como Uber o Bolt. Ámsterdam tiene todas las características de una gran metrópoli: es un centro económico y cultural de importancia internacional, con uno de los aeropuertos principales de Europa a su lado, y el dinamismo de una población joven y multicultural. Sin embargo, no es una ciudad gigantesca, y su zona central se puede recorrer fácilmente a pie. Lo cierto es que moverse por Ámsterdam no es solo fácil, sino también divertido. La ciudad presume de tener uno de los mejores sistemas de transporte público en Europa, combinando autobuses, tranvías, metro, ferris y trenes de cercanías; también están los canales, que además de ser bonitos forman parte del sistema funcional conectivo de la ciudad, y por supuesto, una red de carriles para bici que permite el uso de estos vehículos hasta límites insospechados. Sigue leyendo para descubrir más detalles útiles que te servirán para moverte por la ciudad (casi) como si hubieras nacido en Ámsterdam. Transporte público Autobuses Ámsterdam cuenta con una amplia red de autobuses que prestan servicio entre el centro de la ciudad y los barrios que la rodean. Operados por tres compañías —GVB, Connexxion y EBS— los autobuses de Ámsterdam son un medio perfecto para desplazarse rápidamente por la ciudad, con muchas rutas que tienen paradas cerca de las atracciones principales. Doce rutas de autobuses nocturnos te ayudarán a ir de un lugar a otro cuando explores la legendaria vida nocturna de la ciudad. Entre la medianoche y las 7 de la mañana hay un autobús cada media hora en cada ruta. Tranvía Después de las bicicletas, los tranvías son quizás el medio de transporte más conocido de Ámsterdam. Las líneas 1, 2, 5, 9, 13 y 17, que conectan la Estación Central de Ámsterdam con las principales zonas y barrios de la ciudad, suelen ser la mejor opción para moverse por la ciudad. Dependiendo del día y la hora, la frecuencia de los tranvías varía, pero por lo general llegan cada 5 minutos —10 máximo. Metro El metro de Ámsterdam ofrece un medio alternativo para atravesar el eje central de la ciudad y acceder a las afueras. Con cinco líneas y un total de 39 paradas, el metro es el medio más rápido y eficaz para atravesar la ciudad, ya que pasa por los principales distritos de negocios y oficinas y se conecta con las principales estaciones de tren. Si tienes prisa, puede ser la mejor opción de transporte. Horarios Los tres medios de que componen la infraestructura de transporte público de Ámsterdam funcionan prácticamente con el mismo horario y servicio de venta de billetes. La mayoría de los servicios comienzan a funcionar a las 6 de la mañana y terminan a las 00:30 del día siguiente. Por la noche, y como mencionamos arriba, las rutas de autobuses nocturnos son la única opción (aparte de los taxis, la bici, o tus propios pies). Cómo pagar por tu viaje en transporte público Esto depende totalmente de la duración de tu estancia en Ámsterdam y de la frecuencia con la que pienses utilizar el transporte público. Si sólo lo vas a usar ocasionalmente, puedes comprar billetes de ida y vuelta en todos los servicios, o incluso un viaje sencillo. También puedes adquirir abonos que permiten viajar de forma ilimitada durante periodos de 24, 48, 72 y 96 horas. Si vas a usar mucho el transporte público, esta es una opción que te conviene. Por otro lado, si te vas a quedar en Holanda más de tres días, tal vez la mejor opción sea comprar y recargar una tarjeta OV-chipkaart en cualquier estación, tienda de periódicos o supermercado. Este es el pase que más utilizan los propios holandeses; es fácil de usar (simplemente escaneas tu tarjeta al entrar en el transporte que sea), y sirve para todos los medios, incluyendo algunos ferris. En busca del tesoro: un juego en transporte público La empresa municipal de transporte público GVB tiene un divertido juego que consiste en encontrar seis de las 16 “GVBestiecillas” (GVBeasties) escondidas en diferentes puntos de interés de la ciudad. Cada vez que te encuentras con una, tienes que tomarte un selfie con ella, y si logras encontrar seis, recibes un premio. Si quieres participar en el reto, encuentra toda la información en la página de GVB. Caminos de agua Los canales de Ámsterdam forman parte indisoluble de su fisionomía desde principios del siglo XVII, cuando los oficiales de la ciudad planearon su construcción para facilitar el comercio y la gestión del agua. Hoy en día surcan la ciudad más de 100 kilómetros de canales, cruzados por unos 1,300 puentes. Además de ser hermosos, son un excelente medio de transporte —pero no si vas con prisa. Además de los “waterbuses” que navegan por el IJ (el ancho cuerpo de agua que divide la ciudad en dos), las opciones para transportarte sobre los canales son múltiples. Puedes participar en un tour con guía y recorrer los diferentes puntos de interés de la ciudad, o alquilar un “pedaló” (bici de agua). Otra opción popular es rentar un barco con piloto incluido para pasear por la ciudad a tus anchas. ¡En bici! Es un hecho que en Holanda hay más bicicletas que personas, y esta abundancia es la consecuencia de la voluntad de los ciudadanos holandeses que desde principios de los 70 decidieron que los coches no eran lo suyo, y protestaron hasta que las autoridades vieron que sería mejor hacerles caso. Desde la década de los 80, la red de carriles para bici no deja de ampliarse, y cada vez es más difícil el tráfico en coche por la ciudad. Más de la mitad de los aproximadamente 800,000 habitantes de Ámsterdam utilizan la bicicleta como medio de transporte cotidiano, y la planificación urbana refleja esta preferencia. La red de ciclopistas es simplemente impresionante, y por si fuera poco, Ámsterdam tiene una tasa bajísima de accidentes de bici en comparación con otras ciudades europeas. Para los viajeros, la mejor opción es rentar una bicicleta por día o por semana en uno de los muchos establecimientos que ofrecen este servicio; en ocasiones, los hoteles tienen su propia flotilla de bicicletas que puedes alquilar a precio reducido. Eso sí, necesitarás un poco de suerte para encontrar un lugar donde estacionarla, o tener la habilidad de un holandés para hacerlo. A continuación, te dejamos unas cuantas reglas de circulación para pedalear con seguridad por Ámsterdam: Trata de ir siempre por el carril para bicicletas. Un accidente muy común de los turistas es meter las ruedas de la bici en el carril del tranvía. Mantente en el lado derecho del carril y deja espacio para otros ciclistas. Lleva luces delanteras y traseras cuando circules de noche. Observa el lenguaje corporal de los demás ciclistas para anticiparte a sus acciones, y señaliza las tuyas (es decir, aplica el viejo principio de “allá donde fueres, haz lo que vieres”). Si vas a seguir las direcciones en tu teléfono, asegúrate de utilizar un soporte autorizado en el manillar. Los ciclistas deben adelantarse por la izquierda, pero pueden adelantar a otros vehículos por la derecha. Usa el timbre sólo cuando sea necesario. Estaciona siempre la bicicleta en los espacios destinados a ello y asegúrate de utilizar un buen candado. Taxis En Ámsterdam el coche es el medio de transporte menos utilizado. Es carísimo estacionar dentro de la ciudad, y durante las horas de más tráfico, entre bicis, tranvías y peatones, tal vez no sea la manera más eficaz de moverse. De cualquier manera, los taxis siempre serán de gran ayuda si necesitas cubrir una distancia considerable en poco tiempo, como por ejemplo llegar a tiempo a un concierto en el lado opuesto de la ciudad. Los taxis están regulados por las autoridades municipales, así que no tendrás sorpresas, pero ten en cuenta que las tarifas son altas en comparación con otras ciudades europeas. También puedes reservar un servicio de taxi en la página de TCA, o utilizar aplicaciones como Uber o Bolt. Ámsterdam tiene todas las características de una gran metrópoli: es un centro económico y cultural de importancia internacional, con uno de los aeropuertos principales de Europa a su lado, y el dinamismo de una población joven y multicultural. Sin embargo, no es una ciudad gigantesca, y su zona central se puede recorrer fácilmente a pie. Lo cierto es que moverse por Ámsterdam no es solo fácil, sino también divertido. La ciudad presume de tener uno de los mejores sistemas de transporte público en Europa, combinando autobuses, tranvías, metro, ferris y trenes de cercanías; también están los canales, que además de ser bonitos forman parte del sistema funcional conectivo de la ciudad, y por supuesto, una red de carriles para bici que permite el uso de estos vehículos hasta límites insospechados. Sigue leyendo para descubrir más detalles útiles que te servirán para moverte por la ciudad (casi) como si hubieras nacido en Ámsterdam. Transporte público Autobuses Ámsterdam cuenta con una amplia red de autobuses que prestan servicio entre el centro de la ciudad y los barrios que la rodean. Operados por tres compañías —GVB, Connexxion y EBS— los autobuses de Ámsterdam son un medio perfecto para desplazarse rápidamente por la ciudad, con muchas rutas que tienen paradas cerca de las atracciones principales. Doce rutas de autobuses nocturnos te ayudarán a ir de un lugar a otro cuando explores la legendaria vida nocturna de la ciudad. Entre la medianoche y las 7 de la mañana hay un autobús cada media hora en cada ruta. Tranvía Después de las bicicletas, los tranvías son quizás el medio de transporte más conocido de Ámsterdam. Las líneas 1, 2, 5, 9, 13 y 17, que conectan la Estación Central de Ámsterdam con las principales zonas y barrios de la ciudad, suelen ser la mejor opción para moverse por la ciudad. Dependiendo del día y la hora, la frecuencia de los tranvías varía, pero por lo general llegan cada 5 minutos —10 máximo. Metro El metro de Ámsterdam ofrece un medio alternativo para atravesar el eje central de la ciudad y acceder a las afueras. Con cinco líneas y un total de 39 paradas, el metro es el medio más rápido y eficaz para atravesar la ciudad, ya que pasa por los principales distritos de negocios y oficinas y se conecta con las principales estaciones de tren. Si tienes prisa, puede ser la mejor opción de transporte. Horarios Los tres medios de que componen la infraestructura de transporte público de Ámsterdam funcionan prácticamente con el mismo horario y servicio de venta de billetes. La mayoría de los servicios comienzan a funcionar a las 6 de la mañana y terminan a las 00:30 del día siguiente. Por la noche, y como mencionamos arriba, las rutas de autobuses nocturnos son la única opción (aparte de los taxis, la bici, o tus propios pies). Cómo pagar por tu viaje en transporte público Esto depende totalmente de la duración de tu estancia en Ámsterdam y de la frecuencia con la que pienses utilizar el transporte público. Si sólo lo vas a usar ocasionalmente, puedes comprar billetes de ida y vuelta en todos los servicios, o incluso un viaje sencillo. También puedes adquirir abonos que permiten viajar de forma ilimitada durante periodos de 24, 48, 72 y 96 horas. Si vas a usar mucho el transporte público, esta es una opción que te conviene. Por otro lado, si te vas a quedar en Holanda más de tres días, tal vez la mejor opción sea comprar y recargar una tarjeta OV-chipkaart en cualquier estación, tienda de periódicos o supermercado. Este es el pase que más utilizan los propios holandeses; es fácil de usar (simplemente escaneas tu tarjeta al entrar en el transporte que sea), y sirve para todos los medios, incluyendo algunos ferris. En busca del tesoro: un juego en transporte público La empresa municipal de transporte público GVB tiene un divertido juego que consiste en encontrar seis de las 16 “GVBestiecillas” (GVBeasties) escondidas en diferentes puntos de interés de la ciudad. Cada vez que te encuentras con una, tienes que tomarte un selfie con ella, y si logras encontrar seis, recibes un premio. Si quieres participar en el reto, encuentra toda la información en la página de GVB. Caminos de agua Los canales de Ámsterdam forman parte indisoluble de su fisionomía desde principios del siglo XVII, cuando los oficiales de la ciudad planearon su construcción para facilitar el comercio y la gestión del agua. Hoy en día surcan la ciudad más de 100 kilómetros de canales, cruzados por unos 1,300 puentes. Además de ser hermosos, son un excelente medio de transporte —pero no si vas con prisa. Además de los “waterbuses” que navegan por el IJ (el ancho cuerpo de agua que divide la ciudad en dos), las opciones para transportarte sobre los canales son múltiples. Puedes participar en un tour con guía y recorrer los diferentes puntos de interés de la ciudad, o alquilar un “pedaló” (bici de agua). Otra opción popular es rentar un barco con piloto incluido para pasear por la ciudad a tus anchas. ¡En bici! Es un hecho que en Holanda hay más bicicletas que personas, y esta abundancia es la consecuencia de la voluntad de los ciudadanos holandeses que desde principios de los 70 decidieron que los coches no eran lo suyo, y protestaron hasta que las autoridades vieron que sería mejor hacerles caso. Desde la década de los 80, la red de carriles para bici no deja de ampliarse, y cada vez es más difícil el tráfico en coche por la ciudad. Más de la mitad de los aproximadamente 800,000 habitantes de Ámsterdam utilizan la bicicleta como medio de transporte cotidiano, y la planificación urbana refleja esta preferencia. La red de ciclopistas es simplemente impresionante, y por si fuera poco, Ámsterdam tiene una tasa bajísima de accidentes de bici en comparación con otras ciudades europeas. Para los viajeros, la mejor opción es rentar una bicicleta por día o por semana en uno de los muchos establecimientos que ofrecen este servicio; en ocasiones, los hoteles tienen su propia flotilla de bicicletas que puedes alquilar a precio reducido. Eso sí, necesitarás un poco de suerte para encontrar un lugar donde estacionarla, o tener la habilidad de un holandés para hacerlo. A continuación, te dejamos unas cuantas reglas de circulación para pedalear con seguridad por Ámsterdam: Trata de ir siempre por el carril para bicicletas. Un accidente muy común de los turistas es meter las ruedas de la bici en el carril del tranvía. Mantente en el lado derecho del carril y deja espacio para otros ciclistas. Lleva luces delanteras y traseras cuando circules de noche. Observa el lenguaje corporal de los demás ciclistas para anticiparte a sus acciones, y señaliza las tuyas (es decir, aplica el viejo principio de “allá donde fueres, haz lo que vieres”). Si vas a seguir las direcciones en tu teléfono, asegúrate de utilizar un soporte autorizado en el manillar. Los ciclistas deben adelantarse por la izquierda, pero pueden adelantar a otros vehículos por la derecha. Usa el timbre sólo cuando sea necesario. Estaciona siempre la bicicleta en los espacios destinados a ello y asegúrate de utilizar un buen candado. Taxis En Ámsterdam el coche es el medio de transporte menos utilizado. Es carísimo estacionar dentro de la ciudad, y durante las horas de más tráfico, entre bicis, tranvías y peatones, tal vez no sea la manera más eficaz de moverse. De cualquier manera, los taxis siempre serán de gran ayuda si necesitas cubrir una distancia considerable en poco tiempo, como por ejemplo llegar a tiempo a un concierto en el lado opuesto de la ciudad. Los taxis están regulados por las autoridades municipales, así que no tendrás sorpresas, pero ten en cuenta que las tarifas son altas en comparación con otras ciudades europeas. También puedes reservar un servicio de taxi en la página de TCA, o utilizar aplicaciones como Uber o Bolt. Ámsterdam tiene todas las características de una gran metrópoli: es un centro económico y cultural de importancia internacional, con uno de los aeropuertos principales de Europa a su lado, y el dinamismo de una población joven y multicultural. Sin embargo, no es una ciudad gigantesca, y su zona central se puede recorrer fácilmente a pie. Lo cierto es que moverse por Ámsterdam no es solo fácil, sino también divertido. La ciudad presume de tener uno de los mejores sistemas de transporte público en Europa, combinando autobuses, tranvías, metro, ferris y trenes de cercanías; también están los canales, que además de ser bonitos forman parte del sistema funcional conectivo de la ciudad, y por supuesto, una red de carriles para bici que permite el uso de estos vehículos hasta límites insospechados. Sigue leyendo para descubrir más detalles útiles que te servirán para moverte por la ciudad (casi) como si hubieras nacido en Ámsterdam. Transporte público Autobuses Ámsterdam cuenta con una amplia red de autobuses que prestan servicio entre el centro de la ciudad y los barrios que la rodean. Operados por tres compañías —GVB, Connexxion y EBS— los autobuses de Ámsterdam son un medio perfecto para desplazarse rápidamente por la ciudad, con muchas rutas que tienen paradas cerca de las atracciones principales. Doce rutas de autobuses nocturnos te ayudarán a ir de un lugar a otro cuando explores la legendaria vida nocturna de la ciudad. Entre la medianoche y las 7 de la mañana hay un autobús cada media hora en cada ruta. Tranvía Después de las bicicletas, los tranvías son quizás el medio de transporte más conocido de Ámsterdam. Las líneas 1, 2, 5, 9, 13 y 17, que conectan la Estación Central de Ámsterdam con las principales zonas y barrios de la ciudad, suelen ser la mejor opción para moverse por la ciudad. Dependiendo del día y la hora, la frecuencia de los tranvías varía, pero por lo general llegan cada 5 minutos —10 máximo. Metro El metro de Ámsterdam ofrece un medio alternativo para atravesar el eje central de la ciudad y acceder a las afueras. Con cinco líneas y un total de 39 paradas, el metro es el medio más rápido y eficaz para atravesar la ciudad, ya que pasa por los principales distritos de negocios y oficinas y se conecta con las principales estaciones de tren. Si tienes prisa, puede ser la mejor opción de transporte. Horarios Los tres medios de que componen la infraestructura de transporte público de Ámsterdam funcionan prácticamente con el mismo horario y servicio de venta de billetes. La mayoría de los servicios comienzan a funcionar a las 6 de la mañana y terminan a las 00:30 del día siguiente. Por la noche, y como mencionamos arriba, las rutas de autobuses nocturnos son la única opción (aparte de los taxis, la bici, o tus propios pies). Cómo pagar por tu viaje en transporte público Esto depende totalmente de la duración de tu estancia en Ámsterdam y de la frecuencia con la que pienses utilizar el transporte público. Si sólo lo vas a usar ocasionalmente, puedes comprar billetes de ida y vuelta en todos los servicios, o incluso un viaje sencillo. También puedes adquirir abonos que permiten viajar de forma ilimitada durante periodos de 24, 48, 72 y 96 horas. Si vas a usar mucho el transporte público, esta es una opción que te conviene. Por otro lado, si te vas a quedar en Holanda más de tres días, tal vez la mejor opción sea comprar y recargar una tarjeta OV-chipkaart en cualquier estación, tienda de periódicos o supermercado. Este es el pase que más utilizan los propios holandeses; es fácil de usar (simplemente escaneas tu tarjeta al entrar en el transporte que sea), y sirve para todos los medios, incluyendo algunos ferris. En busca del tesoro: un juego en transporte público La empresa municipal de transporte público GVB tiene un divertido juego que consiste en encontrar seis de las 16 “GVBestiecillas” (GVBeasties) escondidas en diferentes puntos de interés de la ciudad. Cada vez que te encuentras con una, tienes que tomarte un selfie con ella, y si logras encontrar seis, recibes un premio. Si quieres participar en el reto, encuentra toda la información en la página de GVB. Caminos de agua Los canales de Ámsterdam forman parte indisoluble de su fisionomía desde principios del siglo XVII, cuando los oficiales de la ciudad planearon su construcción para facilitar el comercio y la gestión del agua. Hoy en día surcan la ciudad más de 100 kilómetros de canales, cruzados por unos 1,300 puentes. Además de ser hermosos, son un excelente medio de transporte —pero no si vas con prisa. Además de los “waterbuses” que navegan por el IJ (el ancho cuerpo de agua que divide la ciudad en dos), las opciones para transportarte sobre los canales son múltiples. Puedes participar en un tour con guía y recorrer los diferentes puntos de interés de la ciudad, o alquilar un “pedaló” (bici de agua). Otra opción popular es rentar un barco con piloto incluido para pasear por la ciudad a tus anchas. ¡En bici! Es un hecho que en Holanda hay más bicicletas que personas, y esta abundancia es la consecuencia de la voluntad de los ciudadanos holandeses que desde principios de los 70 decidieron que los coches no eran lo suyo, y protestaron hasta que las autoridades vieron que sería mejor hacerles caso. Desde la década de los 80, la red de carriles para bici no deja de ampliarse, y cada vez es más difícil el tráfico en coche por la ciudad. Más de la mitad de los aproximadamente 800,000 habitantes de Ámsterdam utilizan la bicicleta como medio de transporte cotidiano, y la planificación urbana refleja esta preferencia. La red de ciclopistas es simplemente impresionante, y por si fuera poco, Ámsterdam tiene una tasa bajísima de accidentes de bici en comparación con otras ciudades europeas. Para los viajeros, la mejor opción es rentar una bicicleta por día o por semana en uno de los muchos establecimientos que ofrecen este servicio; en ocasiones, los hoteles tienen su propia flotilla de bicicletas que puedes alquilar a precio reducido. Eso sí, necesitarás un poco de suerte para encontrar un lugar donde estacionarla, o tener la habilidad de un holandés para hacerlo. A continuación, te dejamos unas cuantas reglas de circulación para pedalear con seguridad por Ámsterdam: Trata de ir siempre por el carril para bicicletas. Un accidente muy común de los turistas es meter las ruedas de la bici en el carril del tranvía. Mantente en el lado derecho del carril y deja espacio para otros ciclistas. Lleva luces delanteras y traseras cuando circules de noche. Observa el lenguaje corporal de los demás ciclistas para anticiparte a sus acciones, y señaliza las tuyas (es decir, aplica el viejo principio de “allá donde fueres, haz lo que vieres”). Si vas a seguir las direcciones en tu teléfono, asegúrate de utilizar un soporte autorizado en el manillar. Los ciclistas deben adelantarse por la izquierda, pero pueden adelantar a otros vehículos por la derecha. Usa el timbre sólo cuando sea necesario. Estaciona siempre la bicicleta en los espacios destinados a ello y asegúrate de utilizar un buen candado. Taxis En Ámsterdam el coche es el medio de transporte menos utilizado. Es carísimo estacionar dentro de la ciudad, y durante las horas de más tráfico, entre bicis, tranvías y peatones, tal vez no sea la manera más eficaz de moverse. De cualquier manera, los taxis siempre serán de gran ayuda si necesitas cubrir una distancia considerable en poco tiempo, como por ejemplo llegar a tiempo a un concierto en el lado opuesto de la ciudad. Los taxis están regulados por las autoridades municipales, así que no tendrás sorpresas, pero ten en cuenta que las tarifas son altas en comparación con otras ciudades europeas. También puedes reservar un servicio de taxi en la página de TCA, o utilizar aplicaciones como Uber o Bolt. Ámsterdam tiene todas las características de una gran metrópoli: es un centro económico y cultural de importancia internacional, con uno de los aeropuertos principales de Europa a su lado, y el dinamismo de una población joven y multicultural. Sin embargo, no es una ciudad gigantesca, y su zona central se puede recorrer fácilmente a pie. Lo cierto es que moverse por Ámsterdam no es solo fácil, sino también divertido. La ciudad presume de tener uno de los mejores sistemas de transporte público en Europa, combinando autobuses, tranvías, metro, ferris y trenes de cercanías; también están los canales, que además de ser bonitos forman parte del sistema funcional conectivo de la ciudad, y por supuesto, una red de carriles para bici que permite el uso de estos vehículos hasta límites insospechados. Sigue leyendo para descubrir más detalles útiles que te servirán para moverte por la ciudad (casi) como si hubieras nacido en Ámsterdam. Transporte público Autobuses Ámsterdam cuenta con una amplia red de autobuses que prestan servicio entre el centro de la ciudad y los barrios que la rodean. Operados por tres compañías —GVB, Connexxion y EBS— los autobuses de Ámsterdam son un medio perfecto para desplazarse rápidamente por la ciudad, con muchas rutas que tienen paradas cerca de las atracciones principales. Doce rutas de autobuses nocturnos te ayudarán a ir de un lugar a otro cuando explores la legendaria vida nocturna de la ciudad. Entre la medianoche y las 7 de la mañana hay un autobús cada media hora en cada ruta. Tranvía Después de las bicicletas, los tranvías son quizás el medio de transporte más conocido de Ámsterdam. Las líneas 1, 2, 5, 9, 13 y 17, que conectan la Estación Central de Ámsterdam con las principales zonas y barrios de la ciudad, suelen ser la mejor opción para moverse por la ciudad. Dependiendo del día y la hora, la frecuencia de los tranvías varía, pero por lo general llegan cada 5 minutos —10 máximo. Metro El metro de Ámsterdam ofrece un medio alternativo para atravesar el eje central de la ciudad y acceder a las afueras. Con cinco líneas y un total de 39 paradas, el metro es el medio más rápido y eficaz para atravesar la ciudad, ya que pasa por los principales distritos de negocios y oficinas y se conecta con las principales estaciones de tren. Si tienes prisa, puede ser la mejor opción de transporte. Horarios Los tres medios de que componen la infraestructura de transporte público de Ámsterdam funcionan prácticamente con el mismo horario y servicio de venta de billetes. La mayoría de los servicios comienzan a funcionar a las 6 de la mañana y terminan a las 00:30 del día siguiente. Por la noche, y como mencionamos arriba, las rutas de autobuses nocturnos son la única opción (aparte de los taxis, la bici, o tus propios pies). Cómo pagar por tu viaje en transporte público Esto depende totalmente de la duración de tu estancia en Ámsterdam y de la frecuencia con la que pienses utilizar el transporte público. Si sólo lo vas a usar ocasionalmente, puedes comprar billetes de ida y vuelta en todos los servicios, o incluso un viaje sencillo. También puedes adquirir abonos que permiten viajar de forma ilimitada durante periodos de 24, 48, 72 y 96 horas. Si vas a usar mucho el transporte público, esta es una opción que te conviene. Por otro lado, si te vas a quedar en Holanda más de tres días, tal vez la mejor opción sea comprar y recargar una tarjeta OV-chipkaart en cualquier estación, tienda de periódicos o supermercado. Este es el pase que más utilizan los propios holandeses; es fácil de usar (simplemente escaneas tu tarjeta al entrar en el transporte que sea), y sirve para todos los medios, incluyendo algunos ferris. En busca del tesoro: un juego en transporte público La empresa municipal de transporte público GVB tiene un divertido juego que consiste en encontrar seis de las 16 “GVBestiecillas” (GVBeasties) escondidas en diferentes puntos de interés de la ciudad. Cada vez que te encuentras con una, tienes que tomarte un selfie con ella, y si logras encontrar seis, recibes un premio. Si quieres participar en el reto, encuentra toda la información en la página de GVB. Caminos de agua Los canales de Ámsterdam forman parte indisoluble de su fisionomía desde principios del siglo XVII, cuando los oficiales de la ciudad planearon su construcción para facilitar el comercio y la gestión del agua. Hoy en día surcan la ciudad más de 100 kilómetros de canales, cruzados por unos 1,300 puentes. Además de ser hermosos, son un excelente medio de transporte —pero no si vas con prisa. Además de los “waterbuses” que navegan por el IJ (el ancho cuerpo de agua que divide la ciudad en dos), las opciones para transportarte sobre los canales son múltiples. Puedes participar en un tour con guía y recorrer los diferentes puntos de interés de la ciudad, o alquilar un “pedaló” (bici de agua). Otra opción popular es rentar un barco con piloto incluido para pasear por la ciudad a tus anchas. ¡En bici! Es un hecho que en Holanda hay más bicicletas que personas, y esta abundancia es la consecuencia de la voluntad de los ciudadanos holandeses que desde principios de los 70 decidieron que los coches no eran lo suyo, y protestaron hasta que las autoridades vieron que sería mejor hacerles caso. Desde la década de los 80, la red de carriles para bici no deja de ampliarse, y cada vez es más difícil el tráfico en coche por la ciudad. Más de la mitad de los aproximadamente 800,000 habitantes de Ámsterdam utilizan la bicicleta como medio de transporte cotidiano, y la planificación urbana refleja esta preferencia. La red de ciclopistas es simplemente impresionante, y por si fuera poco, Ámsterdam tiene una tasa bajísima de accidentes de bici en comparación con otras ciudades europeas. Para los viajeros, la mejor opción es rentar una bicicleta por día o por semana en uno de los muchos establecimientos que ofrecen este servicio; en ocasiones, los hoteles tienen su propia flotilla de bicicletas que puedes alquilar a precio reducido. Eso sí, necesitarás un poco de suerte para encontrar un lugar donde estacionarla, o tener la habilidad de un holandés para hacerlo. A continuación, te dejamos unas cuantas reglas de circulación para pedalear con seguridad por Ámsterdam: Trata de ir siempre por el carril para bicicletas. Un accidente muy común de los turistas es meter las ruedas de la bici en el carril del tranvía. Mantente en el lado derecho del carril y deja espacio para otros ciclistas. Lleva luces delanteras y traseras cuando circules de noche. Observa el lenguaje corporal de los demás ciclistas para anticiparte a sus acciones, y señaliza las tuyas (es decir, aplica el viejo principio de “allá donde fueres, haz lo que vieres”). Si vas a seguir las direcciones en tu teléfono, asegúrate de utilizar un soporte autorizado en el manillar. Los ciclistas deben adelantarse por la izquierda, pero pueden adelantar a otros vehículos por la derecha. Usa el timbre sólo cuando sea necesario. Estaciona siempre la bicicleta en los espacios destinados a ello y asegúrate de utilizar un buen candado. Taxis En Ámsterdam el coche es el medio de transporte menos utilizado. Es carísimo estacionar dentro de la ciudad, y durante las horas de más tráfico, entre bicis, tranvías y peatones, tal vez no sea la manera más eficaz de moverse. De cualquier manera, los taxis siempre serán de gran ayuda si necesitas cubrir una distancia considerable en poco tiempo, como por ejemplo llegar a tiempo a un concierto en el lado opuesto de la ciudad. Los taxis están regulados por las autoridades municipales, así que no tendrás sorpresas, pero ten en cuenta que las tarifas son altas en comparación con otras ciudades europeas. También puedes reservar un servicio de taxi en la página de TCA, o utilizar aplicaciones como Uber o Bolt. Ámsterdam tiene todas las características de una gran metrópoli: es un centro económico y cultural de importancia internacional, con uno de los aeropuertos principales de Europa a su lado, y el dinamismo de una población joven y multicultural. Sin embargo, no es una ciudad gigantesca, y su zona central se puede recorrer fácilmente a pie. Lo cierto es que moverse por Ámsterdam no es solo fácil, sino también divertido. La ciudad presume de tener uno de los mejores sistemas de transporte público en Europa, combinando autobuses, tranvías, metro, ferris y trenes de cercanías; también están los canales, que además de ser bonitos forman parte del sistema funcional conectivo de la ciudad, y por supuesto, una red de carriles para bici que permite el uso de estos vehículos hasta límites insospechados. Sigue leyendo para descubrir más detalles útiles que te servirán para moverte por la ciudad (casi) como si hubieras nacido en Ámsterdam. Transporte público Autobuses Ámsterdam cuenta con una amplia red de autobuses que prestan servicio entre el centro de la ciudad y los barrios que la rodean. Operados por tres compañías —GVB, Connexxion y EBS— los autobuses de Ámsterdam son un medio perfecto para desplazarse rápidamente por la ciudad, con muchas rutas que tienen paradas cerca de las atracciones principales. Doce rutas de autobuses nocturnos te ayudarán a ir de un lugar a otro cuando explores la legendaria vida nocturna de la ciudad. Entre la medianoche y las 7 de la mañana hay un autobús cada media hora en cada ruta. Tranvía Después de las bicicletas, los tranvías son quizás el medio de transporte más conocido de Ámsterdam. Las líneas 1, 2, 5, 9, 13 y 17, que conectan la Estación Central de Ámsterdam con las principales zonas y barrios de la ciudad, suelen ser la mejor opción para moverse por la ciudad. Dependiendo del día y la hora, la frecuencia de los tranvías varía, pero por lo general llegan cada 5 minutos —10 máximo. Metro El metro de Ámsterdam ofrece un medio alternativo para atravesar el eje central de la ciudad y acceder a las afueras. Con cinco líneas y un total de 39 paradas, el metro es el medio más rápido y eficaz para atravesar la ciudad, ya que pasa por los principales distritos de negocios y oficinas y se conecta con las principales estaciones de tren. Si tienes prisa, puede ser la mejor opción de transporte. Horarios Los tres medios de que componen la infraestructura de transporte público de Ámsterdam funcionan prácticamente con el mismo horario y servicio de venta de billetes. La mayoría de los servicios comienzan a funcionar a las 6 de la mañana y terminan a las 00:30 del día siguiente. Por la noche, y como mencionamos arriba, las rutas de autobuses nocturnos son la única opción (aparte de los taxis, la bici, o tus propios pies). Cómo pagar por tu viaje en transporte público Esto depende totalmente de la duración de tu estancia en Ámsterdam y de la frecuencia con la que pienses utilizar el transporte público. Si sólo lo vas a usar ocasionalmente, puedes comprar billetes de ida y vuelta en todos los servicios, o incluso un viaje sencillo. También puedes adquirir abonos que permiten viajar de forma ilimitada durante periodos de 24, 48, 72 y 96 horas. Si vas a usar mucho el transporte público, esta es una opción que te conviene. Por otro lado, si te vas a quedar en Holanda más de tres días, tal vez la mejor opción sea comprar y recargar una tarjeta OV-chipkaart en cualquier estación, tienda de periódicos o supermercado. Este es el pase que más utilizan los propios holandeses; es fácil de usar (simplemente escaneas tu tarjeta al entrar en el transporte que sea), y sirve para todos los medios, incluyendo algunos ferris. En busca del tesoro: un juego en transporte público La empresa municipal de transporte público GVB tiene un divertido juego que consiste en encontrar seis de las 16 “GVBestiecillas” (GVBeasties) escondidas en diferentes puntos de interés de la ciudad. Cada vez que te encuentras con una, tienes que tomarte un selfie con ella, y si logras encontrar seis, recibes un premio. Si quieres participar en el reto, encuentra toda la información en la página de GVB. Caminos de agua Los canales de Ámsterdam forman parte indisoluble de su fisionomía desde principios del siglo XVII, cuando los oficiales de la ciudad planearon su construcción para facilitar el comercio y la gestión del agua. Hoy en día surcan la ciudad más de 100 kilómetros de canales, cruzados por unos 1,300 puentes. Además de ser hermosos, son un excelente medio de transporte —pero no si vas con prisa. Además de los “waterbuses” que navegan por el IJ (el ancho cuerpo de agua que divide la ciudad en dos), las opciones para transportarte sobre los canales son múltiples. Puedes participar en un tour con guía y recorrer los diferentes puntos de interés de la ciudad, o alquilar un “pedaló” (bici de agua). Otra opción popular es rentar un barco con piloto incluido para pasear por la ciudad a tus anchas. ¡En bici! Es un hecho que en Holanda hay más bicicletas que personas, y esta abundancia es la consecuencia de la voluntad de los ciudadanos holandeses que desde principios de los 70 decidieron que los coches no eran lo suyo, y protestaron hasta que las autoridades vieron que sería mejor hacerles caso. Desde la década de los 80, la red de carriles para bici no deja de ampliarse, y cada vez es más difícil el tráfico en coche por la ciudad. Más de la mitad de los aproximadamente 800,000 habitantes de Ámsterdam utilizan la bicicleta como medio de transporte cotidiano, y la planificación urbana refleja esta preferencia. La red de ciclopistas es simplemente impresionante, y por si fuera poco, Ámsterdam tiene una tasa bajísima de accidentes de bici en comparación con otras ciudades europeas. Para los viajeros, la mejor opción es rentar una bicicleta por día o por semana en uno de los muchos establecimientos que ofrecen este servicio; en ocasiones, los hoteles tienen su propia flotilla de bicicletas que puedes alquilar a precio reducido. Eso sí, necesitarás un poco de suerte para encontrar un lugar donde estacionarla, o tener la habilidad de un holandés para hacerlo. A continuación, te dejamos unas cuantas reglas de circulación para pedalear con seguridad por Ámsterdam: Trata de ir siempre por el carril para bicicletas. Un accidente muy común de los turistas es meter las ruedas de la bici en el carril del tranvía. Mantente en el lado derecho del carril y deja espacio para otros ciclistas. Lleva luces delanteras y traseras cuando circules de noche. Observa el lenguaje corporal de los demás ciclistas para anticiparte a sus acciones, y señaliza las tuyas (es decir, aplica el viejo principio de “allá donde fueres, haz lo que vieres”). Si vas a seguir las direcciones en tu teléfono, asegúrate de utilizar un soporte autorizado en el manillar. Los ciclistas deben adelantarse por la izquierda, pero pueden adelantar a otros vehículos por la derecha. Usa el timbre sólo cuando sea necesario. Estaciona siempre la bicicleta en los espacios destinados a ello y asegúrate de utilizar un buen candado. Taxis En Ámsterdam el coche es el medio de transporte menos utilizado. Es carísimo estacionar dentro de la ciudad, y durante las horas de más tráfico, entre bicis, tranvías y peatones, tal vez no sea la manera más eficaz de moverse. De cualquier manera, los taxis siempre serán de gran ayuda si necesitas cubrir una distancia considerable en poco tiempo, como por ejemplo llegar a tiempo a un concierto en el lado opuesto de la ciudad. Los taxis están regulados por las autoridades municipales, así que no tendrás sorpresas, pero ten en cuenta que las tarifas son altas en comparación con otras ciudades europeas. También puedes reservar un servicio de taxi en la página de TCA, o utilizar aplicaciones como Uber o Bolt. Ámsterdam tiene todas las características de una gran metrópoli: es un centro económico y cultural de importancia internacional, con uno de los aeropuertos principales de Europa a su lado, y el dinamismo de una población joven y multicultural. Sin embargo, no es una ciudad gigantesca, y su zona central se puede recorrer fácilmente a pie. Lo cierto es que moverse por Ámsterdam no es solo fácil, sino también divertido. La ciudad presume de tener uno de los mejores sistemas de transporte público en Europa, combinando autobuses, tranvías, metro, ferris y trenes de cercanías; también están los canales, que además de ser bonitos forman parte del sistema funcional conectivo de la ciudad, y por supuesto, una red de carriles para bici que permite el uso de estos vehículos hasta límites insospechados. Sigue leyendo para descubrir más detalles útiles que te servirán para moverte por la ciudad (casi) como si hubieras nacido en Ámsterdam. Transporte público Autobuses Ámsterdam cuenta con una amplia red de autobuses que prestan servicio entre el centro de la ciudad y los barrios que la rodean. Operados por tres compañías —GVB, Connexxion y EBS— los autobuses de Ámsterdam son un medio perfecto para desplazarse rápidamente por la ciudad, con muchas rutas que tienen paradas cerca de las atracciones principales. Doce rutas de autobuses nocturnos te ayudarán a ir de un lugar a otro cuando explores la legendaria vida nocturna de la ciudad. Entre la medianoche y las 7 de la mañana hay un autobús cada media hora en cada ruta. Tranvía Después de las bicicletas, los tranvías son quizás el medio de transporte más conocido de Ámsterdam. Las líneas 1, 2, 5, 9, 13 y 17, que conectan la Estación Central de Ámsterdam con las principales zonas y barrios de la ciudad, suelen ser la mejor opción para moverse por la ciudad. Dependiendo del día y la hora, la frecuencia de los tranvías varía, pero por lo general llegan cada 5 minutos —10 máximo. Metro El metro de Ámsterdam ofrece un medio alternativo para atravesar el eje central de la ciudad y acceder a las afueras. Con cinco líneas y un total de 39 paradas, el metro es el medio más rápido y eficaz para atravesar la ciudad, ya que pasa por los principales distritos de negocios y oficinas y se conecta con las principales estaciones de tren. Si tienes prisa, puede ser la mejor opción de transporte. Horarios Los tres medios de que componen la infraestructura de transporte público de Ámsterdam funcionan prácticamente con el mismo horario y servicio de venta de billetes. La mayoría de los servicios comienzan a funcionar a las 6 de la mañana y terminan a las 00:30 del día siguiente. Por la noche, y como mencionamos arriba, las rutas de autobuses nocturnos son la única opción (aparte de los taxis, la bici, o tus propios pies). Cómo pagar por tu viaje en transporte público Esto depende totalmente de la duración de tu estancia en Ámsterdam y de la frecuencia con la que pienses utilizar el transporte público. Si sólo lo vas a usar ocasionalmente, puedes comprar billetes de ida y vuelta en todos los servicios, o incluso un viaje sencillo. También puedes adquirir abonos que permiten viajar de forma ilimitada durante periodos de 24, 48, 72 y 96 horas. Si vas a usar mucho el transporte público, esta es una opción que te conviene. Por otro lado, si te vas a quedar en Holanda más de tres días, tal vez la mejor opción sea comprar y recargar una tarjeta OV-chipkaart en cualquier estación, tienda de periódicos o supermercado. Este es el pase que más utilizan los propios holandeses; es fácil de usar (simplemente escaneas tu tarjeta al entrar en el transporte que sea), y sirve para todos los medios, incluyendo algunos ferris. En busca del tesoro: un juego en transporte público La empresa municipal de transporte público GVB tiene un divertido juego que consiste en encontrar seis de las 16 “GVBestiecillas” (GVBeasties) escondidas en diferentes puntos de interés de la ciudad. Cada vez que te encuentras con una, tienes que tomarte un selfie con ella, y si logras encontrar seis, recibes un premio. Si quieres participar en el reto, encuentra toda la información en la página de GVB. Caminos de agua Los canales de Ámsterdam forman parte indisoluble de su fisionomía desde principios del siglo XVII, cuando los oficiales de la ciudad planearon su construcción para facilitar el comercio y la gestión del agua. Hoy en día surcan la ciudad más de 100 kilómetros de canales, cruzados por unos 1,300 puentes. Además de ser hermosos, son un excelente medio de transporte —pero no si vas con prisa. Además de los “waterbuses” que navegan por el IJ (el ancho cuerpo de agua que divide la ciudad en dos), las opciones para transportarte sobre los canales son múltiples. Puedes participar en un tour con guía y recorrer los diferentes puntos de interés de la ciudad, o alquilar un “pedaló” (bici de agua). Otra opción popular es rentar un barco con piloto incluido para pasear por la ciudad a tus anchas. ¡En bici! Es un hecho que en Holanda hay más bicicletas que personas, y esta abundancia es la consecuencia de la voluntad de los ciudadanos holandeses que desde principios de los 70 decidieron que los coches no eran lo suyo, y protestaron hasta que las autoridades vieron que sería mejor hacerles caso. Desde la década de los 80, la red de carriles para bici no deja de ampliarse, y cada vez es más difícil el tráfico en coche por la ciudad. Más de la mitad de los aproximadamente 800,000 habitantes de Ámsterdam utilizan la bicicleta como medio de transporte cotidiano, y la planificación urbana refleja esta preferencia. La red de ciclopistas es simplemente impresionante, y por si fuera poco, Ámsterdam tiene una tasa bajísima de accidentes de bici en comparación con otras ciudades europeas. Para los viajeros, la mejor opción es rentar una bicicleta por día o por semana en uno de los muchos establecimientos que ofrecen este servicio; en ocasiones, los hoteles tienen su propia flotilla de bicicletas que puedes alquilar a precio reducido. Eso sí, necesitarás un poco de suerte para encontrar un lugar donde estacionarla, o tener la habilidad de un holandés para hacerlo. A continuación, te dejamos unas cuantas reglas de circulación para pedalear con seguridad por Ámsterdam: Trata de ir siempre por el carril para bicicletas. Un accidente muy común de los turistas es meter las ruedas de la bici en el carril del tranvía. Mantente en el lado derecho del carril y deja espacio para otros ciclistas. Lleva luces delanteras y traseras cuando circules de noche. Observa el lenguaje corporal de los demás ciclistas para anticiparte a sus acciones, y señaliza las tuyas (es decir, aplica el viejo principio de “allá donde fueres, haz lo que vieres”). Si vas a seguir las direcciones en tu teléfono, asegúrate de utilizar un soporte autorizado en el manillar. Los ciclistas deben adelantarse por la izquierda, pero pueden adelantar a otros vehículos por la derecha. Usa el timbre sólo cuando sea necesario. Estaciona siempre la bicicleta en los espacios destinados a ello y asegúrate de utilizar un buen candado. Taxis En Ámsterdam el coche es el medio de transporte menos utilizado. Es carísimo estacionar dentro de la ciudad, y durante las horas de más tráfico, entre bicis, tranvías y peatones, tal vez no sea la manera más eficaz de moverse. De cualquier manera, los taxis siempre serán de gran ayuda si necesitas cubrir una distancia considerable en poco tiempo, como por ejemplo llegar a tiempo a un concierto en el lado opuesto de la ciudad. Los taxis están regulados por las autoridades municipales, así que no tendrás sorpresas, pero ten en cuenta que las tarifas son altas en comparación con otras ciudades europeas. También puedes reservar un servicio de taxi en la página de TCA, o utilizar aplicaciones como Uber o Bolt. Ámsterdam tiene todas las características de una gran metrópoli: es un centro económico y cultural de importancia internacional, con uno de los aeropuertos principales de Europa a su lado, y el dinamismo de una población joven y multicultural. Sin embargo, no es una ciudad gigantesca, y su zona central se puede recorrer fácilmente a pie. Lo cierto es que moverse por Ámsterdam no es solo fácil, sino también divertido. La ciudad presume de tener uno de los mejores sistemas de transporte público en Europa, combinando autobuses, tranvías, metro, ferris y trenes de cercanías; también están los canales, que además de ser bonitos forman parte del sistema funcional conectivo de la ciudad, y por supuesto, una red de carriles para bici que permite el uso de estos vehículos hasta límites insospechados. Sigue leyendo para descubrir más detalles útiles que te servirán para moverte por la ciudad (casi) como si hubieras nacido en Ámsterdam. Transporte público Autobuses Ámsterdam cuenta con una amplia red de autobuses que prestan servicio entre el centro de la ciudad y los barrios que la rodean. Operados por tres compañías —GVB, Connexxion y EBS— los autobuses de Ámsterdam son un medio perfecto para desplazarse rápidamente por la ciudad, con muchas rutas que tienen paradas cerca de las atracciones principales. Doce rutas de autobuses nocturnos te ayudarán a ir de un lugar a otro cuando explores la legendaria vida nocturna de la ciudad. Entre la medianoche y las 7 de la mañana hay un autobús cada media hora en cada ruta. Tranvía Después de las bicicletas, los tranvías son quizás el medio de transporte más conocido de Ámsterdam. Las líneas 1, 2, 5, 9, 13 y 17, que conectan la Estación Central de Ámsterdam con las principales zonas y barrios de la ciudad, suelen ser la mejor opción para moverse por la ciudad. Dependiendo del día y la hora, la frecuencia de los tranvías varía, pero por lo general llegan cada 5 minutos —10 máximo. Metro El metro de Ámsterdam ofrece un medio alternativo para atravesar el eje central de la ciudad y acceder a las afueras. Con cinco líneas y un total de 39 paradas, el metro es el medio más rápido y eficaz para atravesar la ciudad, ya que pasa por los principales distritos de negocios y oficinas y se conecta con las principales estaciones de tren. Si tienes prisa, puede ser la mejor opción de transporte. Horarios Los tres medios de que componen la infraestructura de transporte público de Ámsterdam funcionan prácticamente con el mismo horario y servicio de venta de billetes. La mayoría de los servicios comienzan a funcionar a las 6 de la mañana y terminan a las 00:30 del día siguiente. Por la noche, y como mencionamos arriba, las rutas de autobuses nocturnos son la única opción (aparte de los taxis, la bici, o tus propios pies). Cómo pagar por tu viaje en transporte público Esto depende totalmente de la duración de tu estancia en Ámsterdam y de la frecuencia con la que pienses utilizar el transporte público. Si sólo lo vas a usar ocasionalmente, puedes comprar billetes de ida y vuelta en todos los servicios, o incluso un viaje sencillo. También puedes adquirir abonos que permiten viajar de forma ilimitada durante periodos de 24, 48, 72 y 96 horas. Si vas a usar mucho el transporte público, esta es una opción que te conviene. Por otro lado, si te vas a quedar en Holanda más de tres días, tal vez la mejor opción sea comprar y recargar una tarjeta OV-chipkaart en cualquier estación, tienda de periódicos o supermercado. Este es el pase que más utilizan los propios holandeses; es fácil de usar (simplemente escaneas tu tarjeta al entrar en el transporte que sea), y sirve para todos los medios, incluyendo algunos ferris. En busca del tesoro: un juego en transporte público La empresa municipal de transporte público GVB tiene un divertido juego que consiste en encontrar seis de las 16 “GVBestiecillas” (GVBeasties) escondidas en diferentes puntos de interés de la ciudad. Cada vez que te encuentras con una, tienes que tomarte un selfie con ella, y si logras encontrar seis, recibes un premio. Si quieres participar en el reto, encuentra toda la información en la página de GVB. Caminos de agua Los canales de Ámsterdam forman parte indisoluble de su fisionomía desde principios del siglo XVII, cuando los oficiales de la ciudad planearon su construcción para facilitar el comercio y la gestión del agua. Hoy en día surcan la ciudad más de 100 kilómetros de canales, cruzados por unos 1,300 puentes. Además de ser hermosos, son un excelente medio de transporte —pero no si vas con prisa. Además de los “waterbuses” que navegan por el IJ (el ancho cuerpo de agua que divide la ciudad en dos), las opciones para transportarte sobre los canales son múltiples. Puedes participar en un tour con guía y recorrer los diferentes puntos de interés de la ciudad, o alquilar un “pedaló” (bici de agua). Otra opción popular es rentar un barco con piloto incluido para pasear por la ciudad a tus anchas. ¡En bici! Es un hecho que en Holanda hay más bicicletas que personas, y esta abundancia es la consecuencia de la voluntad de los ciudadanos holandeses que desde principios de los 70 decidieron que los coches no eran lo suyo, y protestaron hasta que las autoridades vieron que sería mejor hacerles caso. Desde la década de los 80, la red de carriles para bici no deja de ampliarse, y cada vez es más difícil el tráfico en coche por la ciudad. Más de la mitad de los aproximadamente 800,000 habitantes de Ámsterdam utilizan la bicicleta como medio de transporte cotidiano, y la planificación urbana refleja esta preferencia. La red de ciclopistas es simplemente impresionante, y por si fuera poco, Ámsterdam tiene una tasa bajísima de accidentes de bici en comparación con otras ciudades europeas. Para los viajeros, la mejor opción es rentar una bicicleta por día o por semana en uno de los muchos establecimientos que ofrecen este servicio; en ocasiones, los hoteles tienen su propia flotilla de bicicletas que puedes alquilar a precio reducido. Eso sí, necesitarás un poco de suerte para encontrar un lugar donde estacionarla, o tener la habilidad de un holandés para hacerlo. A continuación, te dejamos unas cuantas reglas de circulación para pedalear con seguridad por Ámsterdam: Trata de ir siempre por el carril para bicicletas. Un accidente muy común de los turistas es meter las ruedas de la bici en el carril del tranvía. Mantente en el lado derecho del carril y deja espacio para otros ciclistas. Lleva luces delanteras y traseras cuando circules de noche. Observa el lenguaje corporal de los demás ciclistas para anticiparte a sus acciones, y señaliza las tuyas (es decir, aplica el viejo principio de “allá donde fueres, haz lo que vieres”). Si vas a seguir las direcciones en tu teléfono, asegúrate de utilizar un soporte autorizado en el manillar. Los ciclistas deben adelantarse por la izquierda, pero pueden adelantar a otros vehículos por la derecha. Usa el timbre sólo cuando sea necesario. Estaciona siempre la bicicleta en los espacios destinados a ello y asegúrate de utilizar un buen candado. Taxis En Ámsterdam el coche es el medio de transporte menos utilizado. Es carísimo estacionar dentro de la ciudad, y durante las horas de más tráfico, entre bicis, tranvías y peatones, tal vez no sea la manera más eficaz de moverse. De cualquier manera, los taxis siempre serán de gran ayuda si necesitas cubrir una distancia considerable en poco tiempo, como por ejemplo llegar a tiempo a un concierto en el lado opuesto de la ciudad. Los taxis están regulados por las autoridades municipales, así que no tendrás sorpresas, pero ten en cuenta que las tarifas son altas en comparación con otras ciudades europeas. También puedes reservar un servicio de taxi en la página de TCA, o utilizar aplicaciones como Uber o Bolt. Ámsterdam tiene todas las características de una gran metrópoli: es un centro económico y cultural de importancia internacional, con uno de los aeropuertos principales de Europa a su lado, y el dinamismo de una población joven y multicultural. Sin embargo, no es una ciudad gigantesca, y su zona central se puede recorrer fácilmente a pie. Lo cierto es que moverse por Ámsterdam no es solo fácil, sino también divertido. La ciudad presume de tener uno de los mejores sistemas de transporte público en Europa, combinando autobuses, tranvías, metro, ferris y trenes de cercanías; también están los canales, que además de ser bonitos forman parte del sistema funcional conectivo de la ciudad, y por supuesto, una red de carriles para bici que permite el uso de estos vehículos hasta límites insospechados. Sigue leyendo para descubrir más detalles útiles que te servirán para moverte por la ciudad (casi) como si hubieras nacido en Ámsterdam. Transporte público Autobuses Ámsterdam cuenta con una amplia red de autobuses que prestan servicio entre el centro de la ciudad y los barrios que la rodean. Operados por tres compañías —GVB, Connexxion y EBS— los autobuses de Ámsterdam son un medio perfecto para desplazarse rápidamente por la ciudad, con muchas rutas que tienen paradas cerca de las atracciones principales. Doce rutas de autobuses nocturnos te ayudarán a ir de un lugar a otro cuando explores la legendaria vida nocturna de la ciudad. Entre la medianoche y las 7 de la mañana hay un autobús cada media hora en cada ruta. Tranvía Después de las bicicletas, los tranvías son quizás el medio de transporte más conocido de Ámsterdam. Las líneas 1, 2, 5, 9, 13 y 17, que conectan la Estación Central de Ámsterdam con las principales zonas y barrios de la ciudad, suelen ser la mejor opción para moverse por la ciudad. Dependiendo del día y la hora, la frecuencia de los tranvías varía, pero por lo general llegan cada 5 minutos —10 máximo. Metro El metro de Ámsterdam ofrece un medio alternativo para atravesar el eje central de la ciudad y acceder a las afueras. Con cinco líneas y un total de 39 paradas, el metro es el medio más rápido y eficaz para atravesar la ciudad, ya que pasa por los principales distritos de negocios y oficinas y se conecta con las principales estaciones de tren. Si tienes prisa, puede ser la mejor opción de transporte. Horarios Los tres medios de que componen la infraestructura de transporte público de Ámsterdam funcionan prácticamente con el mismo horario y servicio de venta de billetes. La mayoría de los servicios comienzan a funcionar a las 6 de la mañana y terminan a las 00:30 del día siguiente. Por la noche, y como mencionamos arriba, las rutas de autobuses nocturnos son la única opción (aparte de los taxis, la bici, o tus propios pies). Cómo pagar por tu viaje en transporte público Esto depende totalmente de la duración de tu estancia en Ámsterdam y de la frecuencia con la que pienses utilizar el transporte público. Si sólo lo vas a usar ocasionalmente, puedes comprar billetes de ida y vuelta en todos los servicios, o incluso un viaje sencillo. También puedes adquirir abonos que permiten viajar de forma ilimitada durante periodos de 24, 48, 72 y 96 horas. Si vas a usar mucho el transporte público, esta es una opción que te conviene. Por otro lado, si te vas a quedar en Holanda más de tres días, tal vez la mejor opción sea comprar y recargar una tarjeta OV-chipkaart en cualquier estación, tienda de periódicos o supermercado. Este es el pase que más utilizan los propios holandeses; es fácil de usar (simplemente escaneas tu tarjeta al entrar en el transporte que sea), y sirve para todos los medios, incluyendo algunos ferris. En busca del tesoro: un juego en transporte público La empresa municipal de transporte público GVB tiene un divertido juego que consiste en encontrar seis de las 16 “GVBestiecillas” (GVBeasties) escondidas en diferentes puntos de interés de la ciudad. Cada vez que te encuentras con una, tienes que tomarte un selfie con ella, y si logras encontrar seis, recibes un premio. Si quieres participar en el reto, encuentra toda la información en la página de GVB. Caminos de agua Los canales de Ámsterdam forman parte indisoluble de su fisionomía desde principios del siglo XVII, cuando los oficiales de la ciudad planearon su construcción para facilitar el comercio y la gestión del agua. Hoy en día surcan la ciudad más de 100 kilómetros de canales, cruzados por unos 1,300 puentes. Además de ser hermosos, son un excelente medio de transporte —pero no si vas con prisa. Además de los “waterbuses” que navegan por el IJ (el ancho cuerpo de agua que divide la ciudad en dos), las opciones para transportarte sobre los canales son múltiples. Puedes participar en un tour con guía y recorrer los diferentes puntos de interés de la ciudad, o alquilar un “pedaló” (bici de agua). Otra opción popular es rentar un barco con piloto incluido para pasear por la ciudad a tus anchas. ¡En bici! Es un hecho que en Holanda hay más bicicletas que personas, y esta abundancia es la consecuencia de la voluntad de los ciudadanos holandeses que desde principios de los 70 decidieron que los coches no eran lo suyo, y protestaron hasta que las autoridades vieron que sería mejor hacerles caso. Desde la década de los 80, la red de carriles para bici no deja de ampliarse, y cada vez es más difícil el tráfico en coche por la ciudad. Más de la mitad de los aproximadamente 800,000 habitantes de Ámsterdam utilizan la bicicleta como medio de transporte cotidiano, y la planificación urbana refleja esta preferencia. La red de ciclopistas es simplemente impresionante, y por si fuera poco, Ámsterdam tiene una tasa bajísima de accidentes de bici en comparación con otras ciudades europeas. Para los viajeros, la mejor opción es rentar una bicicleta por día o por semana en uno de los muchos establecimientos que ofrecen este servicio; en ocasiones, los hoteles tienen su propia flotilla de bicicletas que puedes alquilar a precio reducido. Eso sí, necesitarás un poco de suerte para encontrar un lugar donde estacionarla, o tener la habilidad de un holandés para hacerlo. A continuación, te dejamos unas cuantas reglas de circulación para pedalear con seguridad por Ámsterdam: Trata de ir siempre por el carril para bicicletas. Un accidente muy común de los turistas es meter las ruedas de la bici en el carril del tranvía. Mantente en el lado derecho del carril y deja espacio para otros ciclistas. Lleva luces delanteras y traseras cuando circules de noche. Observa el lenguaje corporal de los demás ciclistas para anticiparte a sus acciones, y señaliza las tuyas (es decir, aplica el viejo principio de “allá donde fueres, haz lo que vieres”). Si vas a seguir las direcciones en tu teléfono, asegúrate de utilizar un soporte autorizado en el manillar. Los ciclistas deben adelantarse por la izquierda, pero pueden adelantar a otros vehículos por la derecha. Usa el timbre sólo cuando sea necesario. Estaciona siempre la bicicleta en los espacios destinados a ello y asegúrate de utilizar un buen candado. Taxis En Ámsterdam el coche es el medio de transporte menos utilizado. Es carísimo estacionar dentro de la ciudad, y durante las horas de más tráfico, entre bicis, tranvías y peatones, tal vez no sea la manera más eficaz de moverse. De cualquier manera, los taxis siempre serán de gran ayuda si necesitas cubrir una distancia considerable en poco tiempo, como por ejemplo llegar a tiempo a un concierto en el lado opuesto de la ciudad. Los taxis están regulados por las autoridades municipales, así que no tendrás sorpresas, pero ten en cuenta que las tarifas son altas en comparación con otras ciudades europeas. También puedes reservar un servicio de taxi en la página de TCA, o utilizar aplicaciones como Uber o Bolt. Ámsterdam tiene todas las características de una gran metrópoli: es un centro económico y cultural de importancia internacional, con uno de los aeropuertos principales de Europa a su lado, y el dinamismo de una población joven y multicultural. Sin embargo, no es una ciudad gigantesca, y su zona central se puede recorrer fácilmente a pie. Lo cierto es que moverse por Ámsterdam no es solo fácil, sino también divertido. La ciudad presume de tener uno de los mejores sistemas de transporte público en Europa, combinando autobuses, tranvías, metro, ferris y trenes de cercanías; también están los canales, que además de ser bonitos forman parte del sistema funcional conectivo de la ciudad, y por supuesto, una red de carriles para bici que permite el uso de estos vehículos hasta límites insospechados. Sigue leyendo para descubrir más detalles útiles que te servirán para moverte por la ciudad (casi) como si hubieras nacido en Ámsterdam. Transporte público Autobuses Ámsterdam cuenta con una amplia red de autobuses que prestan servicio entre el centro de la ciudad y los barrios que la rodean. Operados por tres compañías —GVB, Connexxion y EBS— los autobuses de Ámsterdam son un medio perfecto para desplazarse rápidamente por la ciudad, con muchas rutas que tienen paradas cerca de las atracciones principales. Doce rutas de autobuses nocturnos te ayudarán a ir de un lugar a otro cuando explores la legendaria vida nocturna de la ciudad. Entre la medianoche y las 7 de la mañana hay un autobús cada media hora en cada ruta. Tranvía Después de las bicicletas, los tranvías son quizás el medio de transporte más conocido de Ámsterdam. Las líneas 1, 2, 5, 9, 13 y 17, que conectan la Estación Central de Ámsterdam con las principales zonas y barrios de la ciudad, suelen ser la mejor opción para moverse por la ciudad. Dependiendo del día y la hora, la frecuencia de los tranvías varía, pero por lo general llegan cada 5 minutos —10 máximo. Metro El metro de Ámsterdam ofrece un medio alternativo para atravesar el eje central de la ciudad y acceder a las afueras. Con cinco líneas y un total de 39 paradas, el metro es el medio más rápido y eficaz para atravesar la ciudad, ya que pasa por los principales distritos de negocios y oficinas y se conecta con las principales estaciones de tren. Si tienes prisa, puede ser la mejor opción de transporte. Horarios Los tres medios de que componen la infraestructura de transporte público de Ámsterdam funcionan prácticamente con el mismo horario y servicio de venta de billetes. La mayoría de los servicios comienzan a funcionar a las 6 de la mañana y terminan a las 00:30 del día siguiente. Por la noche, y como mencionamos arriba, las rutas de autobuses nocturnos son la única opción (aparte de los taxis, la bici, o tus propios pies). Cómo pagar por tu viaje en transporte público Esto depende totalmente de la duración de tu estancia en Ámsterdam y de la frecuencia con la que pienses utilizar el transporte público. Si sólo lo vas a usar ocasionalmente, puedes comprar billetes de ida y vuelta en todos los servicios, o incluso un viaje sencillo. También puedes adquirir abonos que permiten viajar de forma ilimitada durante periodos de 24, 48, 72 y 96 horas. Si vas a usar mucho el transporte público, esta es una opción que te conviene. Por otro lado, si te vas a quedar en Holanda más de tres días, tal vez la mejor opción sea comprar y recargar una tarjeta OV-chipkaart en cualquier estación, tienda de periódicos o supermercado. Este es el pase que más utilizan los propios holandeses; es fácil de usar (simplemente escaneas tu tarjeta al entrar en el transporte que sea), y sirve para todos los medios, incluyendo algunos ferris. En busca del tesoro: un juego en transporte público La empresa municipal de transporte público GVB tiene un divertido juego que consiste en encontrar seis de las 16 “GVBestiecillas” (GVBeasties) escondidas en diferentes puntos de interés de la ciudad. Cada vez que te encuentras con una, tienes que tomarte un selfie con ella, y si logras encontrar seis, recibes un premio. Si quieres participar en el reto, encuentra toda la información en la página de GVB. Caminos de agua Los canales de Ámsterdam forman parte indisoluble de su fisionomía desde principios del siglo XVII, cuando los oficiales de la ciudad planearon su construcción para facilitar el comercio y la gestión del agua. Hoy en día surcan la ciudad más de 100 kilómetros de canales, cruzados por unos 1,300 puentes. Además de ser hermosos, son un excelente medio de transporte —pero no si vas con prisa. Además de los “waterbuses” que navegan por el IJ (el ancho cuerpo de agua que divide la ciudad en dos), las opciones para transportarte sobre los canales son múltiples. Puedes participar en un tour con guía y recorrer los diferentes puntos de interés de la ciudad, o alquilar un “pedaló” (bici de agua). Otra opción popular es rentar un barco con piloto incluido para pasear por la ciudad a tus anchas. ¡En bici! Es un hecho que en Holanda hay más bicicletas que personas, y esta abundancia es la consecuencia de la voluntad de los ciudadanos holandeses que desde principios de los 70 decidieron que los coches no eran lo suyo, y protestaron hasta que las autoridades vieron que sería mejor hacerles caso. Desde la década de los 80, la red de carriles para bici no deja de ampliarse, y cada vez es más difícil el tráfico en coche por la ciudad. Más de la mitad de los aproximadamente 800,000 habitantes de Ámsterdam utilizan la bicicleta como medio de transporte cotidiano, y la planificación urbana refleja esta preferencia. La red de ciclopistas es simplemente impresionante, y por si fuera poco, Ámsterdam tiene una tasa bajísima de accidentes de bici en comparación con otras ciudades europeas. Para los viajeros, la mejor opción es rentar una bicicleta por día o por semana en uno de los muchos establecimientos que ofrecen este servicio; en ocasiones, los hoteles tienen su propia flotilla de bicicletas que puedes alquilar a precio reducido. Eso sí, necesitarás un poco de suerte para encontrar un lugar donde estacionarla, o tener la habilidad de un holandés para hacerlo. A continuación, te dejamos unas cuantas reglas de circulación para pedalear con seguridad por Ámsterdam: Trata de ir siempre por el carril para bicicletas. Un accidente muy común de los turistas es meter las ruedas de la bici en el carril del tranvía. Mantente en el lado derecho del carril y deja espacio para otros ciclistas. Lleva luces delanteras y traseras cuando circules de noche. Observa el lenguaje corporal de los demás ciclistas para anticiparte a sus acciones, y señaliza las tuyas (es decir, aplica el viejo principio de “allá donde fueres, haz lo que vieres”). Si vas a seguir las direcciones en tu teléfono, asegúrate de utilizar un soporte autorizado en el manillar. Los ciclistas deben adelantarse por la izquierda, pero pueden adelantar a otros vehículos por la derecha. Usa el timbre sólo cuando sea necesario. Estaciona siempre la bicicleta en los espacios destinados a ello y asegúrate de utilizar un buen candado. Taxis En Ámsterdam el coche es el medio de transporte menos utilizado. Es carísimo estacionar dentro de la ciudad, y durante las horas de más tráfico, entre bicis, tranvías y peatones, tal vez no sea la manera más eficaz de moverse. De cualquier manera, los taxis siempre serán de gran ayuda si necesitas cubrir una distancia considerable en poco tiempo, como por ejemplo llegar a tiempo a un concierto en el lado opuesto de la ciudad. Los taxis están regulados por las autoridades municipales, así que no tendrás sorpresas, pero ten en cuenta que las tarifas son altas en comparación con otras ciudades europeas. También puedes reservar un servicio de taxi en la página de TCA, o utilizar aplicaciones como Uber o Bolt. Ámsterdam tiene todas las características de una gran metrópoli: es un centro económico y cultural de importancia internacional, con uno de los aeropuertos principales de Europa a su lado, y el dinamismo de una población joven y multicultural. Sin embargo, no es una ciudad gigantesca, y su zona central se puede recorrer fácilmente a pie. Lo cierto es que moverse por Ámsterdam no es solo fácil, sino también divertido. La ciudad presume de tener uno de los mejores sistemas de transporte público en Europa, combinando autobuses, tranvías, metro, ferris y trenes de cercanías; también están los canales, que además de ser bonitos forman parte del sistema funcional conectivo de la ciudad, y por supuesto, una red de carriles para bici que permite el uso de estos vehículos hasta límites insospechados. Sigue leyendo para descubrir más detalles útiles que te servirán para moverte por la ciudad (casi) como si hubieras nacido en Ámsterdam. Transporte público Autobuses Ámsterdam cuenta con una amplia red de autobuses que prestan servicio entre el centro de la ciudad y los barrios que la rodean. Operados por tres compañías —GVB, Connexxion y EBS— los autobuses de Ámsterdam son un medio perfecto para desplazarse rápidamente por la ciudad, con muchas rutas que tienen paradas cerca de las atracciones principales. Doce rutas de autobuses nocturnos te ayudarán a ir de un lugar a otro cuando explores la legendaria vida nocturna de la ciudad. Entre la medianoche y las 7 de la mañana hay un autobús cada media hora en cada ruta. Tranvía Después de las bicicletas, los tranvías son quizás el medio de transporte más conocido de Ámsterdam. Las líneas 1, 2, 5, 9, 13 y 17, que conectan la Estación Central de Ámsterdam con las principales zonas y barrios de la ciudad, suelen ser la mejor opción para moverse por la ciudad. Dependiendo del día y la hora, la frecuencia de los tranvías varía, pero por lo general llegan cada 5 minutos —10 máximo. Metro El metro de Ámsterdam ofrece un medio alternativo para atravesar el eje central de la ciudad y acceder a las afueras. Con cinco líneas y un total de 39 paradas, el metro es el medio más rápido y eficaz para atravesar la ciudad, ya que pasa por los principales distritos de negocios y oficinas y se conecta con las principales estaciones de tren. Si tienes prisa, puede ser la mejor opción de transporte. Horarios Los tres medios de que componen la infraestructura de transporte público de Ámsterdam funcionan prácticamente con el mismo horario y servicio de venta de billetes. La mayoría de los servicios comienzan a funcionar a las 6 de la mañana y terminan a las 00:30 del día siguiente. Por la noche, y como mencionamos arriba, las rutas de autobuses nocturnos son la única opción (aparte de los taxis, la bici, o tus propios pies). Cómo pagar por tu viaje en transporte público Esto depende totalmente de la duración de tu estancia en Ámsterdam y de la frecuencia con la que pienses utilizar el transporte público. Si sólo lo vas a usar ocasionalmente, puedes comprar billetes de ida y vuelta en todos los servicios, o incluso un viaje sencillo. También puedes adquirir abonos que permiten viajar de forma ilimitada durante periodos de 24, 48, 72 y 96 horas. Si vas a usar mucho el transporte público, esta es una opción que te conviene. Por otro lado, si te vas a quedar en Holanda más de tres días, tal vez la mejor opción sea comprar y recargar una tarjeta OV-chipkaart en cualquier estación, tienda de periódicos o supermercado. Este es el pase que más utilizan los propios holandeses; es fácil de usar (simplemente escaneas tu tarjeta al entrar en el transporte que sea), y sirve para todos los medios, incluyendo algunos ferris. En busca del tesoro: un juego en transporte público La empresa municipal de transporte público GVB tiene un divertido juego que consiste en encontrar seis de las 16 “GVBestiecillas” (GVBeasties) escondidas en diferentes puntos de interés de la ciudad. Cada vez que te encuentras con una, tienes que tomarte un selfie con ella, y si logras encontrar seis, recibes un premio. Si quieres participar en el reto, encuentra toda la información en la página de GVB. Caminos de agua Los canales de Ámsterdam forman parte indisoluble de su fisionomía desde principios del siglo XVII, cuando los oficiales de la ciudad planearon su construcción para facilitar el comercio y la gestión del agua. Hoy en día surcan la ciudad más de 100 kilómetros de canales, cruzados por unos 1,300 puentes. Además de ser hermosos, son un excelente medio de transporte —pero no si vas con prisa. Además de los “waterbuses” que navegan por el IJ (el ancho cuerpo de agua que divide la ciudad en dos), las opciones para transportarte sobre los canales son múltiples. Puedes participar en un tour con guía y recorrer los diferentes puntos de interés de la ciudad, o alquilar un “pedaló” (bici de agua). Otra opción popular es rentar un barco con piloto incluido para pasear por la ciudad a tus anchas. ¡En bici! Es un hecho que en Holanda hay más bicicletas que personas, y esta abundancia es la consecuencia de la voluntad de los ciudadanos holandeses que desde principios de los 70 decidieron que los coches no eran lo suyo, y protestaron hasta que las autoridades vieron que sería mejor hacerles caso. Desde la década de los 80, la red de carriles para bici no deja de ampliarse, y cada vez es más difícil el tráfico en coche por la ciudad. Más de la mitad de los aproximadamente 800,000 habitantes de Ámsterdam utilizan la bicicleta como medio de transporte cotidiano, y la planificación urbana refleja esta preferencia. La red de ciclopistas es simplemente impresionante, y por si fuera poco, Ámsterdam tiene una tasa bajísima de accidentes de bici en comparación con otras ciudades europeas. Para los viajeros, la mejor opción es rentar una bicicleta por día o por semana en uno de los muchos establecimientos que ofrecen este servicio; en ocasiones, los hoteles tienen su propia flotilla de bicicletas que puedes alquilar a precio reducido. Eso sí, necesitarás un poco de suerte para encontrar un lugar donde estacionarla, o tener la habilidad de un holandés para hacerlo. A continuación, te dejamos unas cuantas reglas de circulación para pedalear con seguridad por Ámsterdam: Trata de ir siempre por el carril para bicicletas. Un accidente muy común de los turistas es meter las ruedas de la bici en el carril del tranvía. Mantente en el lado derecho del carril y deja espacio para otros ciclistas. Lleva luces delanteras y traseras cuando circules de noche. Observa el lenguaje corporal de los demás ciclistas para anticiparte a sus acciones, y señaliza las tuyas (es decir, aplica el viejo principio de “allá donde fueres, haz lo que vieres”). Si vas a seguir las direcciones en tu teléfono, asegúrate de utilizar un soporte autorizado en el manillar. Los ciclistas deben adelantarse por la izquierda, pero pueden adelantar a otros vehículos por la derecha. Usa el timbre sólo cuando sea necesario. Estaciona siempre la bicicleta en los espacios destinados a ello y asegúrate de utilizar un buen candado. Taxis En Ámsterdam el coche es el medio de transporte menos utilizado. Es carísimo estacionar dentro de la ciudad, y durante las horas de más tráfico, entre bicis, tranvías y peatones, tal vez no sea la manera más eficaz de moverse. De cualquier manera, los taxis siempre serán de gran ayuda si necesitas cubrir una distancia considerable en poco tiempo, como por ejemplo llegar a tiempo a un concierto en el lado opuesto de la ciudad. Los taxis están regulados por las autoridades municipales, así que no tendrás sorpresas, pero ten en cuenta que las tarifas son altas en comparación con otras ciudades europeas. También puedes reservar un servicio de taxi en la página de TCA, o utilizar aplicaciones como Uber o Bolt. Ámsterdam tiene todas las características de una gran metrópoli: es un centro económico y cultural de importancia internacional, con uno de los aeropuertos principales de Europa a su lado, y el dinamismo de una población joven y multicultural. Sin embargo, no es una ciudad gigantesca, y su zona central se puede recorrer fácilmente a pie. Lo cierto es que moverse por Ámsterdam no es solo fácil, sino también divertido. La ciudad presume de tener uno de los mejores sistemas de transporte público en Europa, combinando autobuses, tranvías, metro, ferris y trenes de cercanías; también están los canales, que además de ser bonitos forman parte del sistema funcional conectivo de la ciudad, y por supuesto, una red de carriles para bici que permite el uso de estos vehículos hasta límites insospechados. Sigue leyendo para descubrir más detalles útiles que te servirán para moverte por la ciudad (casi) como si hubieras nacido en Ámsterdam. Transporte público Autobuses Ámsterdam cuenta con una amplia red de autobuses que prestan servicio entre el centro de la ciudad y los barrios que la rodean. Operados por tres compañías —GVB, Connexxion y EBS— los autobuses de Ámsterdam son un medio perfecto para desplazarse rápidamente por la ciudad, con muchas rutas que tienen paradas cerca de las atracciones principales. Doce rutas de autobuses nocturnos te ayudarán a ir de un lugar a otro cuando explores la legendaria vida nocturna de la ciudad. Entre la medianoche y las 7 de la mañana hay un autobús cada media hora en cada ruta. Tranvía Después de las bicicletas, los tranvías son quizás el medio de transporte más conocido de Ámsterdam. Las líneas 1, 2, 5, 9, 13 y 17, que conectan la Estación Central de Ámsterdam con las principales zonas y barrios de la ciudad, suelen ser la mejor opción para moverse por la ciudad. Dependiendo del día y la hora, la frecuencia de los tranvías varía, pero por lo general llegan cada 5 minutos —10 máximo. Metro El metro de Ámsterdam ofrece un medio alternativo para atravesar el eje central de la ciudad y acceder a las afueras. Con cinco líneas y un total de 39 paradas, el metro es el medio más rápido y eficaz para atravesar la ciudad, ya que pasa por los principales distritos de negocios y oficinas y se conecta con las principales estaciones de tren. Si tienes prisa, puede ser la mejor opción de transporte. Horarios Los tres medios de que componen la infraestructura de transporte público de Ámsterdam funcionan prácticamente con el mismo horario y servicio de venta de billetes. La mayoría de los servicios comienzan a funcionar a las 6 de la mañana y terminan a las 00:30 del día siguiente. Por la noche, y como mencionamos arriba, las rutas de autobuses nocturnos son la única opción (aparte de los taxis, la bici, o tus propios pies). Cómo pagar por tu viaje en transporte público Esto depende totalmente de la duración de tu estancia en Ámsterdam y de la frecuencia con la que pienses utilizar el transporte público. Si sólo lo vas a usar ocasionalmente, puedes comprar billetes de ida y vuelta en todos los servicios, o incluso un viaje sencillo. También puedes adquirir abonos que permiten viajar de forma ilimitada durante periodos de 24, 48, 72 y 96 horas. Si vas a usar mucho el transporte público, esta es una opción que te conviene. Por otro lado, si te vas a quedar en Holanda más de tres días, tal vez la mejor opción sea comprar y recargar una tarjeta OV-chipkaart en cualquier estación, tienda de periódicos o supermercado. Este es el pase que más utilizan los propios holandeses; es fácil de usar (simplemente escaneas tu tarjeta al entrar en el transporte que sea), y sirve para todos los medios, incluyendo algunos ferris. En busca del tesoro: un juego en transporte público La empresa municipal de transporte público GVB tiene un divertido juego que consiste en encontrar seis de las 16 “GVBestiecillas” (GVBeasties) escondidas en diferentes puntos de interés de la ciudad. Cada vez que te encuentras con una, tienes que tomarte un selfie con ella, y si logras encontrar seis, recibes un premio. Si quieres participar en el reto, encuentra toda la información en la página de GVB. Caminos de agua Los canales de Ámsterdam forman parte indisoluble de su fisionomía desde principios del siglo XVII, cuando los oficiales de la ciudad planearon su construcción para facilitar el comercio y la gestión del agua. Hoy en día surcan la ciudad más de 100 kilómetros de canales, cruzados por unos 1,300 puentes. Además de ser hermosos, son un excelente medio de transporte —pero no si vas con prisa. Además de los “waterbuses” que navegan por el IJ (el ancho cuerpo de agua que divide la ciudad en dos), las opciones para transportarte sobre los canales son múltiples. Puedes participar en un tour con guía y recorrer los diferentes puntos de interés de la ciudad, o alquilar un “pedaló” (bici de agua). Otra opción popular es rentar un barco con piloto incluido para pasear por la ciudad a tus anchas. ¡En bici! Es un hecho que en Holanda hay más bicicletas que personas, y esta abundancia es la consecuencia de la voluntad de los ciudadanos holandeses que desde principios de los 70 decidieron que los coches no eran lo suyo, y protestaron hasta que las autoridades vieron que sería mejor hacerles caso. Desde la década de los 80, la red de carriles para bici no deja de ampliarse, y cada vez es más difícil el tráfico en coche por la ciudad. Más de la mitad de los aproximadamente 800,000 habitantes de Ámsterdam utilizan la bicicleta como medio de transporte cotidiano, y la planificación urbana refleja esta preferencia. La red de ciclopistas es simplemente impresionante, y por si fuera poco, Ámsterdam tiene una tasa bajísima de accidentes de bici en comparación con otras ciudades europeas. Para los viajeros, la mejor opción es rentar una bicicleta por día o por semana en uno de los muchos establecimientos que ofrecen este servicio; en ocasiones, los hoteles tienen su propia flotilla de bicicletas que puedes alquilar a precio reducido. Eso sí, necesitarás un poco de suerte para encontrar un lugar donde estacionarla, o tener la habilidad de un holandés para hacerlo. A continuación, te dejamos unas cuantas reglas de circulación para pedalear con seguridad por Ámsterdam: Trata de ir siempre por el carril para bicicletas. Un accidente muy común de los turistas es meter las ruedas de la bici en el carril del tranvía. Mantente en el lado derecho del carril y deja espacio para otros ciclistas. Lleva luces delanteras y traseras cuando circules de noche. Observa el lenguaje corporal de los demás ciclistas para anticiparte a sus acciones, y señaliza las tuyas (es decir, aplica el viejo principio de “allá donde fueres, haz lo que vieres”). Si vas a seguir las direcciones en tu teléfono, asegúrate de utilizar un soporte autorizado en el manillar. Los ciclistas deben adelantarse por la izquierda, pero pueden adelantar a otros vehículos por la derecha. Usa el timbre sólo cuando sea necesario. Estaciona siempre la bicicleta en los espacios destinados a ello y asegúrate de utilizar un buen candado. Taxis En Ámsterdam el coche es el medio de transporte menos utilizado. Es carísimo estacionar dentro de la ciudad, y durante las horas de más tráfico, entre bicis, tranvías y peatones, tal vez no sea la manera más eficaz de moverse. De cualquier manera, los taxis siempre serán de gran ayuda si necesitas cubrir una distancia considerable en poco tiempo, como por ejemplo llegar a tiempo a un concierto en el lado opuesto de la ciudad. Los taxis están regulados por las autoridades municipales, así que no tendrás sorpresas, pero ten en cuenta que las tarifas son altas en comparación con otras ciudades europeas. También puedes reservar un servicio de taxi en la página de TCA, o utilizar aplicaciones como Uber o Bolt.
Anna Rivero

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