Comparación entre el Museo Van Gogh y el Museo Rembrandthuis en Ámsterdam

Girasoles frente a una señal que apunta al Museo Van Gogh en Ámsterdam

Pregunta a cualquiera por el nombre de todos los pintores neerlandeses que conozca y te garantizamos que los dos primeros que mencionará serán Rembrandt y Van Gogh; uno, el artista principal de la Edad de Oro neerlandesa, el otro, el 'artista torturado' original del posimpresionismo que, tras su muerte, se convirtió en una de las figuras más famosas e influyentes de la historia del arte occidental. No es de extrañar que, dada su incalculable contribución al arte y la cultura neerlandesa y europea, ambos hayan sido homenajeados con sus propios museos dedicados en la capital de los Países Bajos. Pero, ¿cuál de estas atracciones imprescindibles de Ámsterdam es mejor? Sigue leyendo para conocer todos los detalles de este duelo entre el Museo Van Gogh y la Rembrandthuis (también conocida como el Museo Casa de Rembrandt)...

Museo Van Gogh vs. Museo Rembrandthuis: datos principales

El Museo Van Gogh tras un mar de tulipanes

Tamaño: En comparación con los principales museos de arte de Ámsterdam (el Rijksmuseum y el Stedelijk, entre ellos), tanto la Casa de Rembrandt como el Museo Van Gogh son relativamente pequeños y solo requieren de 1 a 2 horas de tu tiempo para conocer de cerca la vida y obra de estos virtuosos visuales.

Antigüedad: El Museo Casa de Rembrandt abrió sus puertas en 1911 y recibió a la reina Guillermina y al príncipe Enrique de los Países Bajos como sus primeros visitantes; el Museo Van Gogh se inauguró en la Museumplein de Ámsterdam en 1973.

Obras de arte: Las colecciones son muy distintas, ya que, como su nombre indica, el Museo Casa de Rembrandt es el antiguo hogar real del pintor, donde vivió con su familia (y varias amantes) desde 1639 hasta que la quiebra lo obligó a abandonarla en 1658. En el interior, puedes conocer la casa casi tal y como era en tiempos de Rembrandt, ya que el mobiliario se ha buscado y sustituido meticulosamente basándose en un inventario de subasta de 1656 de sus obras de arte, muebles y otros objetos domésticos.

También hay aquí una colección casi completa de grabados de Rembrandt (260 de los aproximadamente 290 que creó en su vida), además de cuadros de sus alumnos, su maestro y sus contemporáneos, así como un par de vasijas que el propio Rembrandt utilizaba para mezclar cuarzo y arcilla para preparar el lienzo.

Interior del Museo Casa de Rembrandt

El Museo Van Gogh, por otro lado, es una galería dedicada exclusivamente a la obra del prodigio posimpresionista. Sin embargo, su colección no tiene nada de ordinaria: consta de unas 1.300 pinturas, dibujos y cartas de Van Gogh, incluidas obras icónicas como Los comedores de patatas y Los girasoles. Junto a esta, la mayor colección de piezas de Van Gogh del planeta, el museo también exhibe obras notables de sus contemporáneos impresionistas y posimpresionistas, entre ellas cuadros de Monet, Gauguin y Toulouse-Lautrec, y esculturas de Rodin.

Visitantes anuales: El Museo Van Gogh supera a la mayoría de la competencia local en este aspecto, ya que atrae a unos 2,2 millones de visitantes al año, frente a los 250.000 de Rembrandt.

Museo Van Gogh vs. Casa de Rembrandt: lo más destacado

Turistas en el Museo Van Gogh de Ámsterdam

Estamos hablando de dos de los mayores genios del arte occidental de todos los tiempos, así que es probable que tus expectativas sean altas, y el Museo Van Gogh no decepciona. Aquí es donde puedes contemplar unas 200 pinturas del maestro, entre ellas su hermoso Almendro en flor que, si te gusta, también está disponible para comprar en muchísimos formatos diferentes en la tienda de regalos del museo. Luego están sus Girasoles, sus Lirios, su Trigal con cuervos, su Autorretrato con pipa y esa obra maestra desafiante que es Los comedores de patatas, la representación de Van Gogh de los campesinos neerlandeses del siglo XVIII cenando. Si a esto le sumas unos 400 dibujos y 700 cartas, los devotos de Van Gogh estarán en el paraíso.

El Museo Casa de Rembrandt es más bien una experiencia inmersiva, en la que puedes entrar en el antiguo hogar del maestro de la Edad de Oro y conocer las estancias y el estudio casi como lo hicieron Rembrandt y su familia en el siglo XVII. Muebles y obras de arte contemporáneos auténticos adornan las habitaciones, incluyendo piezas del maestro de Rembrandt, Pieter Lastman, y de sus alumnos Ferdinand Bol y Govert Flinck.

La obra maestra de Rembrandt «La ronda de noche» en el Rijksmuseum

Los grabados de Rembrandt eran mucho más conocidos que sus pinturas durante su vida (debido a la relativa facilidad de la reproducción en masa) y, a día de hoy, se consideran algunos de los mejores ejemplos de esta forma de arte. El museo posee la gran mayoría de ellos y algunos se pueden ver aquí, junto a reliquias que incluyen vasijas utilizadas por el artista, así como su medallón funerario. Si lo que buscas es conocer de cerca la vida de Rembrandt, este es sin duda tu lugar. Sin embargo, si quieres contemplar de cerca algunas de las obras más célebres del artista, tendrás que pasarte por el cercano Rijksmuseum, hogar de La ronda de noche (en la foto de arriba), Autorretrato con el pelo despeinado y otras obras maestras de Rembrandt de fama mundial.

Museo Van Gogh vs. Casa de Rembrandt: ¿cuál es mejor?

Vasijas de pintura al óleo y material

Bueno, no es tanto una cuestión de cuál es mejor, sino más bien de si tienes una predilección especial por la obra (muy diferente) de Rembrandt o la de Van Gogh. Por supuesto, podrías matar dos pájaros de un tiro y ver las obras de ambos (y muchas más) en el Rijksmuseum, pero si buscas profundizar en la vida y obra de estos maestros neerlandeses en particular, no encontrarás mejor lugar en el planeta que el Museo Van Gogh y la Casa de Rembrandt en Ámsterdam.

La Casa de Rembrandt y el Museo Van Gogh: datos curiosos

El Museo Casa de Rembrandt en Ámsterdam

¿Sabías que...? En 1656, las deudas crecientes de Rembrandt le llevaron a solicitar la bancarrota. El contenido de su casa se catalogó meticulosamente para su venta, lo que facilitó mucho que, 250 años después, la casa se restaurara a su estado original antes de abrirse como museo en 1911.

¿Sabías que...? Van Gogh es uno de los precursores de los selfies, ya que pintó unos 36 autorretratos a lo largo de su breve carrera de 10 años. Su cifra solo es superada por (lo has adivinado) Rembrandt, que acumuló unos 100 cuadros, grabados y dibujos de su propio rostro, aunque durante un periodo mucho más largo.

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Stuart Bak
Stuart Bak
Escritor/a de viajes freelance

Stu caught the travel bug at an early age, thanks to childhood road trips to the south of France squeezed into the back of a Ford Cortina with two brothers and a Sony Walkman. Now a freelance writer living on the Norfolk coast, Stu has produced content for travel giants including Frommer’s, British Airways, Expedia, Mr & Mrs Smith, and now Go City. His most memorable travel experiences include drinking kava with the locals in Fiji and pranging a taxi driver’s car in the Honduran capital.

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Los mejores brunches en Ámsterdam (y cómo llegar a ellos en transporte público)

Si eres una de esas almas perdidas que piensan que el desayuno es demasiado temprano, pero la comida es demasiado tarde, probablemente estarás más que familiarizado con el brunch (o como diría la Fundéu, con el “desalmuerzo”). Es una moda que se ha extendido por todo el mundo en los últimos veinte años, y ha llegado para quedarse. Aunque en principio se ideó como una comida para la resaca del domingo, hoy en día cualquier día es bueno para brunchear a gusto. ¿Y en Ámsterdam? ¿Se celebra el brunch en esta ciudad como en las demás? Pues sí. Hablemos de ello. Ésta es nuestra guía de los mejores brunchs de Ámsterdam, y cómo llegar a ellos en transporte público. Incluímos: G's Brunch Boat Little Collins Dignita Coffee & Coconuts Omelegg Moverse por Ámsterdam en transporte público   Antes de hablar de los mejores brunches de Ámsterdam, empecemos con una guía rápida sobre el transporte público en la ciudad. Dispones de varias opciones, de las que hablamos con más detalle en otro blog que va únicamente sobre el transporte público en Ámsterdam (que es un sistema excelente, por cierto). Pero aquí abajo tienes la versión resumida de esa guía. Para los tranvías, autobuses y metro, puede comprar billetes de viaje de una hora, 24 horas y 48 horas en todas las estaciones de metro, en el tranvía al subir o en una de las muchas máquinas expendedoras de billetes que encontrarás en las paradas de autobús, tranvía o en la Centraal Station. Si vas a utilizar el transporte público de Ámsterdam más de 48 horas, te conviene adquirir una tarjeta OV Chipcard. Esta tarjeta te permite disponer de la cantidad de dinero que quieras, y sólo tienes que pasarla por el lector al subir y bajar del autobús y recargarla cuando se te acabe el crédito. Y ahora, ¡a desalmorzar! Brunch en un barco   ¡Todos a bordo, almas hambrientas! Si nunca has almorzado en alta mar, es que nunca has almorzado. Pero podemos arreglarlo. Dirígete a G's Brunch Boat y experimenta la vida flotante por ti mismo. Tienes dos opciones si decides subir a bordo de este delicioso barco. En primer lugar, tomar una bebida con alcohol y elegir entre el maravilloso menú. Acompaña tu vino, bloody mary, mimosa o cerveza con huevos Benedicte, un burrito de desayuno o, nuestro favorito, el pollo frito con waffles. ¿Tu segunda opción? El brunch “sin fondo”, y tomar tantas bebidas como puedas durante este espectacular brunch de 75 minutos. Sin duda, uno de los mejores desalmuerzos de Ámsterdam. Cómo llegar en transporte público Una vez hecha la reserva, dirígete al punto de recogida cerca de la Casa de Ana Frank. Está a cinco minutos a pie de las paradas de tranvía y autobús de Westermarkt. Un brunch como es debido   El restaurante Little Collins, que toma su nombre de la elegante calle de Melbourne repleta de tiendas de diseño, hoteles y cafeterías, hace las cosas de una forma un poco diferente. Dejaron en casa el menú australiano por algo más internacional, así que encontrarás un montón de platos interesantes y exóticos en sus dos locales de Ámsterdam. Si vas a tomar el brunch antes de las 12, su menú matinal te llenará la barriga. Prueba los huevos Benedicte con patatas fritas y nos lo agradecerás más tarde. ¿Vas después del mediodía? Prueba sus platos para compartir y quédatelos todos para ti. Es un brunch, pero con un toque de clase. Cómo llegar en transporte público Hay dos locales de Little Collins en Ámsterdam. El del Oeste está a un minuto a pie de las paradas de tranvía y autobús de Bilderdijkstraat y Kinkerstraat. El local de De Pijp está a un paseo de Sarphatpark y a ocho minutos a pie de la estación de metro De Pijp. Ten un poco de dignidad   ¿Buscas un brunch pintoresco? ¿Por qué no probar Dignita? Con dos de sus tres locales situados en algunos de los mejores espacios verdes de Ámsterdam, es la excusa perfecta para hacer un respiro de la intensidad de la vida urbana, aunque sólo sea por un momento. Con un brunch que dura todo el día, puedes ir a cualquier hora a por tu dosis (al menos hasta las 4 de la tarde, cuando cierran). Y qué dosis, con todas las ofertas habituales de brunch. Huevos, bowls saludables, pancakes, e incluso sándwiches a la plancha. Su plato estrella es el Chook Norris: pollo frito, alubias negras, aguacate, mayonesa de chipotle, chips de maíz y jalapeño encurtido al lado. Seguro que te despiertas. Cómo llegar en transporte público Hay tres locales de Dignita en Ámsterdam. El de Hoftuin está a cinco minutos a pie de las estaciones de metro, autobús y tranvía de Waterlooplein. El de Vondelpark está junto a la parada de tranvía de Amstelveenseweg. Y el local de Westerpark está enfrente de la parada de tranvía de Assendelftstraat. ¿Unos cocos con tu café?   Si buscas uno de los sitios más cool de la ciudad para desalmorzarte, empieza el día en Coffee & Coconuts. Con una gran variedad de cafés, tés, jugos e incluso bebidas más fuertes (¿qué te parece un agua de coco con un shot de ron?), puedes tomar tu bebida a tu manera. Tuestan y exprimen todo in situ, por lo que puedes estar seguro de que sólo recibirás el café más fresco de la mañana. En cuanto a la comida, ofrecen desayunos durante todo el día, con burritos, pancakes, tostadas francesas, bowls de coco, huevos revueltos y repostería entre otras cosas. O, a partir del mediodía, puedes echar un vistazo a su fantástica carta de delicatessen y saborear sándwiches con combinaciones únicas. Cómo llegar en transporte público El único local de C&C se encuentra en De Pijp. Está justo enfrente de la parada de metro De Pijp y a un minuto a pie de la parada de tranvía De Pijp. Omelets que te harán temblar las rodillas   Si te gustan las omelets (o tortilla francesa, le dicen en España) con deliciosos rellenos y coberturas, te encantará Omelegg, un lugar especializado en esta maravilla culinaria. Ofrecen tortillas francesas de calidad a partir de las 7 de la mañana entre semana y de las 8 los fines de semana, para que puedas llenar la barriga antes de que empiece el día. Su menú está lleno de opciones inspiradas en cocinas de todo el mundo. Tienen omelets con verduras, carnes, pescados, e incluso algunos dulces. Ideal para todas las sensibilidades. Cómo llegar en transporte público Hay dos locales de Omelegg en la ciudad. El local de De Pijp está justo al final de la calle de la estación de metro De Pijp, así como de las paradas de tranvía De Pijp y Amsterdam, 2e v.d.Helststraat. Y en el centro de la ciudad, a cinco minutos a pie de la estación Centraal. Ahora ya conoces algunos de los mejores lugares para tomar el brunch en Ámsterdam y ya sabes cómo llegar a ellos con el excelente sistema de transporte público de la ciudad. ¿Buscas más cosas divertidas que hacer en Ámsterdam? ¿Por qué no echas un vistazo a Go City? Con nuestro Pase Todo Incluido o nuestro Pase Explorer, podrás ver todo lo mejor de Ámsterdam a tu propio ritmo y ahorrando hasta un 50% en el precio combinado de las entradas.
Anna Rivero
Canal houses over a canal bridge
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Tres días en Ámsterdam

Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras. Parece poco tiempo, pero te sorprenderá cuántas cosas puedes hacer en tres días en Ámsterdam. Es una ciudad compacta y densa, con un sistema de movilidad urbana ejemplar, y muchos lugares de interés se encuentran a poca distancia unos de otros, lo que la hace un destino ideal para un fin de semana largo. Si sólo tienes tres días y no sabes ni por dónde empezar a planear un itinerario, esperamos que el nuestro te ayude con un poco de inspiración y que tú lo completes a tu gusto. Por supuesto, te vas a quedar con ganas de regresar (ese es el objetivo). Día 1 Museumplein: Rijksmuseum y Museo Van Gogh Para entrar a Ámsterdam por la puerta grande, nada como empezar por el Rijksmuseum, en Museumplein. Este es el museo más importante de arte e historia en Holanda, y el que recibe un mayor número de visitantes. Con 8,000 objetos en exhibición, aquí puedes quedarte toda una mañana sin darte cuenta del paso del tiempo. Una de las piezas más célebres que se encuentra aquí es La ronda nocturna de Rembrandt, un retrato colectivo de la Compañía de Arcabuceros de Ámsterdam que pintó el gran maestro por encargo de la susodicha. Completado en 1642, este enorme lienzo tiene una larga y fascinante historia que podrás conocer mientras lo ves con tus propios ojos. No te pierdas la galería con las pinturas de Johannes Vermeer, ni la magnífica biblioteca. Alrededor de Museumplein (un área ajardinada entre plaza y parque, y un animado lugar de encuentro cuando el clima lo permite) se encuentran también otros museos importantes en la vida cultural de la ciudad: el Museo Van Gogh, el Stedelijk y el Moco. Estos dos últimos albergan colecciones internacionales de arte contemporáneo y moderno. En el Moco son muy populares las piezas del artista inglés Banksy. Voldenpark y De Pipj Ya sea que tengas la fuerza y la concentración suficiente para ver dos museos en un mismo día o que con uno te parezca suficiente, para la hora de comer te sugerimos dos opciones. Una es Vondelpark, uno de los parques más bonitos y antiguos de la ciudad, a quince minutos caminando desde el Rijksmuseum. En el mismo parque hay lugares donde puedes comer. Otra opción es ir directamente a pasear por el barrio De Pijp, un barrio multicultural y joven con una gran concentración de boutiques, cafés y restaurantes. Aquí se encuentra el mercado callejero de la calle Albert Cuyp, donde hay literalmente de todo, desde ropa y libros de segunda mano hasta artesanías, productos para el hogar, alimentos y puestos de comida. La pescadería Vishandel en el mercado Albert Cuyp es el lugar para probar el kibbeling, un plato típico de Holanda: pescado rebozado y frito a la perfección. Para completar el recorrido de De Pijp, hay que visitar la vieja fábrica de cerveza Heineken. La experiencia dura aproximadamente una hora, durante la cual conocerás la historia y algunos secretos de este gigante de la cerveza. El tour de la fábrica, obviamente, termina con una degustación. Si todavía te quedan fuerzas, anímate a explorar la vida nocturna alrededor de Leidseplein, una de las zonas de bares, clubs y discotecas más populares de la ciudad. Desde la fábrica de Heineken a Leidseplein haces aproximadamente un cuarto de hora caminando. Día 2 Museo de Ámsterdam, el Begijnhof y las patatas fritas Para empaparte del carácter de la ciudad, ve al Museo de Ámsterdam, donde, a través de pinturas, objetos y exposiciones interactivas recorrerás la historia de la ciudad. Es un museo que se puede visitar en una hora o dos, ya que no es gigantesco. A pocos minutos caminando desde el museo se encuentra uno de los lugares más famosos para comer patatas fritas holandesas. Apúnta el nombre porque nunca vas a recordar cómo se escribe: Vlaam Fritehuis Vleminckx. Es un local pequeño, y si no encuentras fila es porque estás de suerte, pero despachan rápido y merece la pena la espera (y así vas decidiendo qué salsa quieres comer con tus “frites”). Pero entre el Museo de Ámsterdam y las papas hay una pequeña joya escondida: el Begijnhof, un grupo de edificios antiguos con un patio-jardín interior que es un oasis de tranquilidad en medio del bullicio urbano. Detente aquí un rato para admirar los edificios e imaginar todo lo que estas paredes contarían si pudieran hablar. Amsterdam Noord: La torre A’DAM y This is Holland Por la tarde, nuestra sugerencia es explorar una zona de la ciudad de más reciente desarrollo, Amsterdam Noord. La manera más rápida de llegar es en bici. Tendrás que cruzar el IJ en el ferry (en nuestro articulo sobre cómo moverse por Ámsterdam encontrarás más consejos). Aquí está la torre A’DAM, un edificio alto con un mirador al aire libre que permite una panorámica de 360o de la ciudad. También hay un restaurante bar, una exposición interactiva sobre Ámsterdam, y una montaña rusa virtual con un vertiginoso recorrido de las calles (virtuales) de la ciudad. Pero lo mejor es sin duda, y si no sufres de vértigo, el columpio al borde de la torre donde te puedes columpiar sintiendo el vacío a tus pies. Muy cerca del mirador está el EYE Filmmuseum, un espacio dedicado al séptimo arte. Aquí puedes ver su colección de objetos y maquinas relacionados con el cine, y tal vez, si tienes tiempo e interés, puedas ver una buena película. Otra opción cercana a la torre A’ADAM es la experiencia This Is Holland, sobre todo si viajas con niños. Se trata de un simulador de vuelo en el que los participantes recorren el paisaje holandés desde los aires. Para terminar el día, puedes explorar los restaurantes de moda al borde del agua en los muelles de Amsterdam Noord. Los hay de todos los presupuestos y gustos. Día 3 Casa Museo Anne Frank Ok, ok. Sabemos que la vida del viajero es dura, y por eso proponemos que el tercer día, si quieres visitar sólo un museo más, que sea el de Anne Frank. El museo es el mismo edificio donde Anne y su familia se escondieron durante dos años en un anexo secreto al que se accedía por una puerta disfrazada de librero. Aquí se exhiben sus cuadernos originales, y mucha más información interesante sobre su historia y contexto. Es una experiencia sobrecogedora (recomendamos reservar). De Negen Straatges y los canales Muy cerca del museo se encuentra un núcleo de callecitas y plazas conocido como De Negen Straatges (las nueve calles) que forman un pequeño distrito comercial con boutiques independientes, galerías, cafeterías, librerías y restaurantes. Es una zona ideal para agendar un descanso y comer. Por la tarde puedes relajarte durante una hora en un tour por los canales, navegando por Ámsterdam mientras el barco te lleva a conocer los lugares destacados de la ciudad. Para cerrar la última noche con broche de oro, pasea por el Barrio rojo, o por la zona de bares y terrazas alrededor de Rembrandtplein. ¡O por las dos! Unos consejos más... Para más información sobre qué hacer en Ámsterdam, puedes seguir leyendo nuestro blog donde encontrarás consejos sobre cómo moverte, más recomendaciones y eventos especiales de cada mes. También considera el Pase Todo Incluido con el que ahorrarás considerablemente en las entradas a las atracciones principales, y te dará la flexibilidad que requieres para improvisar los itinerarios como tu quieras.
Anna Rivero

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