Los mejores barrios de Barcelona para explorar

Barcelona

De Gaudí a la gastronomía: recorre los barrios más encantadores de Barcelona

Por Mia Russell

Barcelona, una ciudad que no necesita presentación, es un cautivador mosaico de historia, cultura y modernidad. Al pasear por sus calles, te sumergirás en una mezcla única de maravillas arquitectónicas, tesoros artísticos y unas ganas de vivir que resultan contagiosas.

Pero la capital catalana no es solo una entidad única; es un mosaico de barrios, cada uno con su propia personalidad e historia que contar. Desde las bulliciosas Ramblas hasta el refugio creativo de Gràcia, cada rincón de esta ciudad ofrece una perspectiva diferente de lo que hace que Barcelona sea tan especial.

 

Al explorar estos barrios, descubrirás joyas ocultas, saborearás una cocina deliciosa y conocerás el corazón y el alma de los catalanes. Ya sea paseando por los callejones históricos del Barrio Gótico o disfrutando de la brisa marina en la Barceloneta, cada barrio tiene algo único que ofrecer.

1. Gràcia

El mejor barrio para disfrutar de lo más moderno y cool.

Gràcia desprende un espíritu bohemio, energía artística y una deliciosa mezcla de cultura tradicional catalana y creatividad moderna. El ambiente acogedor de Gràcia, parecido al de un pueblo dentro de la bulliciosa ciudad, lo hace único. A diferencia de las zonas más turísticas, Gràcia se siente como una comunidad unida donde los vecinos se reúnen en las plazas, charlan entre ellos y celebran los placeres sencillos de la vida. Es una escapada refrescante del ajetreo del centro urbano que ofrece una sensación de tranquilidad y autenticidad.

 

Atracciones y actividades

Gràcia está repleta de atracciones para todos los gustos. Comienza tu recorrido paseando por la Plaça de la Vila de Gràcia, el corazón del barrio. Aquí encontrarás cafeterías, tiendas y un ambiente relajado ideal para observar a la gente. No pierdas la oportunidad de visitar la emblemática torre del reloj del ayuntamiento, un símbolo de la historia de Gràcia.

Visitar la Casa Vicens, una de las primeras obras de Antoni Gaudí, es una cita obligada para los amantes del arte. Esta joya arquitectónica muestra el estilo único de Gaudí y es precursora de sus diseños más famosos, como la Sagrada Família y el Park Güell.

Conocido por

Gràcia es famosa por sus vibrantes fiestas callejeras y, si tienes la suerte de estar allí en agosto, podrás ver la Festa Major de Gràcia. Durante estos días, las calles se llenan de color y cada una compite en un concurso de decoración creativa, transformando la zona en un mundo de fantasía.

Consejos de expertos para visitantes

  • Acércate a las terrazas de la Plaça del Sol al atardecer, siéntate en una de sus cafeterías y sumérgete en el ambiente local mientras disfrutas de la puesta de sol.
  • El Carrer de Verdi es un epicentro de creatividad artística. Explora sus boutiques independientes, galerías y teatros para conocer el auténtico espíritu bohemio de Gràcia.
  • Olvida las grandes cadenas y opta por las encantadoras cafeterías y bares de tapas locales que bordean las calles. Disfrutarás del auténtico sabor catalán y de una experiencia culinaria más personal.
  • La Plaça del Diamant es un oasis de paz escondido en Gràcia. Pasea por aquí para desconectar, leer un libro o disfrutar de la soledad en medio del bullicio urbano.
  • Si estás en Barcelona un domingo, no te pierdas el mercado de Els Encants cerca de la Plaça de les Glòries. Podrías encontrar tesoros y recuerdos únicos para llevarte a casa.

2. La Barceloneta

El mejor barrio para disfrutar de playas preciosas y un ambiente costero

Hogar de una gloriosa costa de playas, la Barceloneta («la pequeña Barcelona») es un imán para quienes buscan sol, mar y un toque de encanto marítimo. Aunque es un lugar de moda para bañistas y entusiastas de los deportes acuáticos, también desprende un ambiente relajado que te invita a desconectar a tu ritmo. Su proximidad al mar crea una atmósfera refrescante, convirtiéndola en el lugar ideal para recargar pilas.

Atracciones y actividades

En la Barceloneta todo gira en torno a disfrutar de la vida de playa. Empieza el día con un paseo por la emblemática playa de la Barceloneta, donde la arena dorada se encuentra con el brillante mar Mediterráneo. Si te sientes con ganas de aventura, plantéate alquilar una tabla de paddle surf o un kayak para adentrarte en las olas.

El barrio también cuenta con el impresionante Port Vell, donde se encuentra el L'Aquàrium de Barcelona. Este paraíso acuático te permite ver de cerca la vida marina de todo el mundo, por lo que es un plan ideal tanto para niños como para adultos.

Conocido por

La fama de la Barceloneta va más allá de sus costas arenosas. Es célebre por su escena gastronómica marinera, ya que ofrece algunos de los pescados y mariscos más frescos de la ciudad. Mientras exploras sus calles, encontrarás encantadores restaurantes de marisco que sirven deliciosas paellas, tapas y otras delicias inspiradas en el océano.

Consejos de expertos para visitantes:

  • Empieza el día temprano con un tranquilo paseo por la playa antes de que lleguen las multitudes. El suave chapoteo de las olas y los tonos del amanecer sobre el mar crean una experiencia mágica.
  • Para una aventura culinaria auténtica, busca La Cova Fumada, una joya oculta famosa por sus tapas tradicionales y platos de marisco. Su exterior modesto no deja adivinar los sabores que te esperan dentro.
  • Los chiringuitos ofrecen refrescos y aperitivos ligeros. Son perfectos para picar algo rápido o refrescarse con una bebida mientras disfrutas de la brisa marina.
  • Dirígete a la zona del Port Vell por la tarde para ver cómo se pone el sol sobre el agua, bañando el puerto con un cálido resplandor y creando un escenario impresionante para tu paseo nocturno.
  • Explora el Passeig de Joan de Borbó. Esta bulliciosa calle está llena de cafeterías encantadoras y restaurantes de marisco. Pasea por este paseo, disfruta de la arquitectura y empápate del ambiente local.

3. El Born

El mejor barrio para hacer turismo

Combinando sin esfuerzo lo antiguo y lo nuevo, el barrio histórico de El Born tiene una atmósfera encantadora que invita a explorar sus calles empedradas y descubrir sus tesoros artísticos. El atractivo de El Born reside en su ambiente acogedor. Aunque rebosa historia, desprende una energía contemporánea que cautiva a lugareños y visitantes. La abundancia de plazas con encanto, callejones estrechos y cafeterías con estilo crean un ambiente acogedor que te anima a explorar a tu propio ritmo.

Atracciones y actividades

El Born es un tesoro de atracciones para todos los gustos. Comienza tu viaje visitando la impresionante basílica de Santa Maria del Mar, un magnífico ejemplo de la arquitectura gótica catalana. Al entrar, te asombrarán sus altísimas columnas y su intrincado diseño.

Para los aficionados al arte, el Museu Picasso es una visita obligada. Este museo alberga una impresionante colección de obras del artista, lo que te permitirá conocer sus primeros años y su evolución creativa.

Conocido por

El Born es famoso por su próspera escena artística y sus tiendas de diseño. El barrio está salpicado de galerías de arte, tiendas de artesanía y boutiques de moda, lo que lo convierte en un paraíso para quienes buscan tesoros únicos y hechos a mano.

Consejos de expertos para visitantes

  • El animado paseo del Born está lleno de cafeterías y restaurantes, lo que lo convierte en un lugar ideal para observar a la gente y empaparse del ambiente local. Es especialmente animado por las noches.
  • Escondida de las bulliciosas calles, la tranquila plaza de Sant Felip Neri ofrece un momento de paz. Su encanto histórico y su pintoresca fuente la convierten en un lugar excelente para un descanso tranquilo.
  • Explora los bares de tapas del barrio para vivir una aventura culinaria. No dejes de probar especialidades locales como las «bombas» (croquetas de patata) y el «pan con tomate».
  • A poca distancia a pie, el parque de la Ciutadella ofrece una escapada serena de la ciudad. Alquila una barca de remos en el lago, relájate en el césped o visita la impresionante fuente de la Cascada.
  • El carrer de la Princesa cobra vida al anochecer con varios bares y pequeñas salas de música. Es un lugar fantástico para experimentar la vibrante vida nocturna de El Born.

4. L'Eixample

El mejor barrio para disfrutar de la arquitectura de Gaudí

La grandeza y sofisticación de L'Eixample lo distinguen como un barrio que desprende un encanto cosmopolita y es testimonio de la grandeza arquitectónica y cultural de Barcelona. Este extenso distrito es famoso por sus avenidas arboladas, sus boutiques de lujo, sus monumentos emblemáticos y una mezcla de maravillas modernistas que dejan una huella indeleble en el horizonte de la ciudad.

Atracciones y actividades

L'Eixample es un patio de recreo para los entusiastas de la arquitectura. Empieza tu exploración con una visita a la espectacular Sagrada Família, la obra maestra de Antoni Gaudí. La intrincada fachada de la basílica y su fascinante interior son un testimonio del genio de Gaudí.

Con un pase de Go City® conseguirás la entrada a la Sagrada Família, junto con una visita guiada a la basílica de la mano de un guía experto en arte, ¡además de acceso sin colas a la taquilla general!

Otra joya arquitectónica es Casa Batlló, una obra maestra surrealista que te invita a adentrarte en la mente creativa de Gaudí. Sus formas onduladas y colores vibrantes son realmente cautivadores. Utiliza un pase de Go City® para entrar gratis en este increíble lugar declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, además de recibir una guía inteligente de cortesía.

Conocido por

L'Eixample es famoso por su arquitectura modernista, que transformó el paisaje de la ciudad a finales del siglo XIX y principios del XX. El diseño único de calles en cuadrícula y grandes bulevares del distrito es un testimonio de la innovación en la planificación urbana.

Consejos de expertos para visitantes

  • Plantéate reservar una entrada a primera hora de la mañana para apreciar de verdad la belleza de la Sagrada Família sin las multitudes. La suave luz de la mañana filtrándose por las vidrieras crea un ambiente mágico.
  • Explora el carrer d'Enric Granados, una calle encantadora y favorita de los lugareños por sus deliciosas cafeterías, galerías de arte y atmósfera tranquila. Es un lugar ideal para pasear o disfrutar de un brunch relajado.
  • Para disfrutar de vistas panorámicas de la ciudad, dirígete a la terraza de la azotea del Hotel Claris. Disfruta de un cóctel mientras admiras el horizonte de Barcelona y el mar a lo lejos.
  • Aunque las obras maestras de Gaudí atraen a las multitudes, hay otros tesoros modernistas ocultos repartidos por L'Eixample. Busca edificios como la Casa Amatller y la Casa de les Punxes.
  • El passeig de Gràcia adquiere un encanto diferente tras la puesta de sol, con sus edificios emblemáticos iluminados y un ambiente más sereno.

5. El Raval

El mejor barrio para ir de bares

El ecléctico y vibrante barrio de El Raval ofrece una experiencia única y auténtica que refleja el alma dinámica de la propia Barcelona. Cerca del corazón de Barcelona, este distrito ecléctico cuenta con una mezcla fascinante de culturas y expresión artística con un toque de bohemia.

El encanto de El Raval reside en su autenticidad y en su atmósfera vanguardista. Aunque puede que no tenga el barniz pulido de otros barrios, lo compensa con un ambiente animado y acogedor. Las calles rebosan de una mezcla de residentes, estudiantes, artistas y visitantes, lo que crea un ambiente integrador y de mentalidad abierta.

Atracciones y actividades

El Raval es un centro cultural con algo para todos. Empieza tu recorrido en el el MACBA (Museo de Arte Contemporáneo), donde te esperan exposiciones de vanguardia y arte que invita a la reflexión. ¡Un pase de Go City® incluye la entrada al museo!

El cercano CCCB (Centro de Cultura Contemporánea) es otra joya que acoge exposiciones, charlas y eventos que profundizan en diversos aspectos de la cultura contemporánea.

Para saborear la vida local, visita el mercado de la Boqueria, un bullicioso mercado de comida donde podrás probar productos frescos, aperitivos tradicionales y una mezcla de sabores internacionales.

Conocido por

El Raval es famoso por su carácter diverso e inclusivo. Es un crisol de culturas donde lo antiguo y lo nuevo chocan, y la expresión artística florece en rincones inesperados.

Adéntrate en el pasado oscuro y misterioso de Barcelona en un tour a pie por El Raval guiado por este barrio de moda. Utiliza un pase para disfrutar de este recorrido mientras paseas por la ciudad escuchando los relatos del convulso pasado de Barcelona.

Consejos de expertos para visitantes

  • Adelántate a las multitudes visitando el Palau Güell, una de las joyas menos conocidas de Gaudí, a primera hora de la mañana. La luz del sol filtrándose a través de sus vidrieras es realmente encantadora.
  • Escondida de las calles principales, la plaça de Salvador Seguí es una de las favoritas de los lugareños para relajarse. Tómate un café, busca un banco y sumérgete en el ambiente relajado.
  • Embárcate en un recorrido autoguiado de arte callejero. El Raval es un lienzo para artistas locales e internacionales; descubrirás vibrantes murales y grafitis en cada esquina.
  • El Raval cuenta con una plétora de cafés modernos ideales para observar a la gente. Pide un café, siéntate y sumérgete en la energía creativa del barrio.
  • Si eres un amante de los libros, visita la Biblioteca de Catalunya. Esta biblioteca es un tesoro de conocimiento y una joya arquitectónica.

6. Barri Gòtic (Barrio Gótico)

El mejor barrio para disfrutar de la historia

El Barri Gòtic es el corazón palpitante de la Barcelona histórica. Este encantador barrio es un tapiz de estrechas calles medievales, arquitectura gótica y una palpable sensación de encanto centenario que invita a retroceder en el tiempo.

El atractivo del Barri Gòtic reside en su capacidad para transportarte a una época pasada mientras ofrece una atmósfera vibrante. La yuxtaposición de monumentos históricos y vida moderna crea un ambiente único que atrae por igual a aficionados a la historia, entusiastas del arte y exploradores curiosos.

Atracciones y actividades

El Barri Gòtic es un tesoro de atracciones históricas y culturales. Empieza tu exploración en la impresionante Catedral de Barcelona, donde te esperan detalles intrincados y vidrieras espectaculares. No olvides visitar la encantadora plaça de Sant Felip Neri, una plaza tranquila cargada de historia.

Adéntrate en las laberínticas calles para descubrir joyas ocultas como la plaça Reial, una elegante plaza rodeada de bulliciosas cafeterías y farolas ornamentadas del propio Gaudí.

Conocido por

El Barri Gòtic es famoso por su rica historia y sus maravillas arquitectónicas. Es un testimonio vivo del pasado de Barcelona, con sus calles empedradas, edificios medievales y una sensación de atemporalidad que te transporta a otra época.

La mejor manera de explorar este barrio es a pie, así que ¿por qué no usas un pase de Go City® para disfrutar de un tour a pie gratuito de tres horas por el casco antiguo y el Barrio Gótico?

Consejos de expertos para visitantes

Déjate llevar por las laberínticas calles del Barri Gòtic y piérdete en ellas. Cada curva revela plazas ocultas, patios inesperados y boutiques con encanto.

Para disfrutar de vistas panorámicas de la ciudad, sube al campanario de la iglesia de Santa Maria del Pi. Puede que la subida sea un poco empinada, pero las impresionantes vistas de Barcelona merecen mucho la pena.

Date un capricho dulce visitando las chocolaterías de la calle Petritxol, donde se concentran varios establecimientos famosos. Una taza de chocolate espeso con churros es una merienda deliciosa.

Explora el Temple d'August, un templo romano del siglo I. Es una muestra fascinante del pasado antiguo de la ciudad, escondida a plena vista.

Vive la pasión del flamenco en un ambiente íntimo. Busca locales pequeños en el Barri Gòtic para presenciar un espectáculo auténtico y cautivador.

Reflexiones finales

Los barrios de Barcelona forman un colorido mosaico que refleja la rica historia, la diversidad cultural y el espíritu dinámico de la ciudad. Desde las maravillas modernistas de L'Eixample hasta el encanto medieval del Barri Gòtic, cada distrito tiene su propia historia y un ambiente único.

Cada barrio es una invitación a descubrir las múltiples facetas de Barcelona, a disfrutar de sus tradiciones e innovación, y a sumergirte en su vibrante esencia. Así que, tanto si te atrae la arquitectura, la gastronomía, el arte o simplemente el placer de explorar, los barrios de Barcelona prometen un viaje tan diverso como la propia ciudad.

Con un pase para Barcelona de Go City® puedes disfrutar de muchas de las atracciones mencionadas aquí y más, ¡y además ahorrar hasta un 50 % en la entrada!

Go City Expert
Experto/a de viajes de Go City®

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Barcelona en enero: cuatro planes perfectos

¿Qué hacer en Barcelona en enero? ¡Muchísimas cosas! Las celebraciones navideñas en Barcelona se extienden hasta bien entrado el mes: a la gran fiesta de Año Nuevo le siguen los entrañables Reyes Magos con sus regalos y roscas, las rebajas de enero son una gran excusa para hacer compras, y a mediados de mes se celebra la “Festa dels Tres Tombs”. Los precios de temporada baja en hoteles y vuelos son beneficios nada desdeñables del privilegio de viajar cuando no tanta gente escoge hacerlo. Y todas las atracciones principales de la ciudad siguen ahí, esperándote. En enero Barcelona muestra su rostro más auténtico. Aquí tienes cuatro planes para descubrirlo. Nochevieja y Año Nuevo Como en todas las ciudades españolas, en Barcelona se recibe el Año Nuevo con bombo y platillo, es decir, con cohetes, cava, doce uvas, y alegría en cada casa y cada esquina. Muchos hoteles y restaurantes ofrecen cenas especiales de Nochevieja, y las discotecas y clubs organizan fiestas (los llamados “cotillones”). Desde el 2013, el lugar “oficial” para presenciar la cuenta atrás del año que se va es la Fuente Mágica de Monjuïc, muy cerca de la Plaza de España y colindante con el barrio Poble Espanyol, a donde mucha gente se va después del espectáculo de la fuente para continuar con la fiesta. Por otras zonas de la ciudad también encontrarás muchos bares abiertos, llenos de gente, con avenidas y plazas concurridas toda la noche (especialmente a partir de las 2AM) hasta el amanecer. Únete a la locura del primer baño del año en la Barceloneta, si las condiciones sanitarias (y climáticas) lo permiten. Organizado por el Club Natació Atlètic-Barceloneta desde 1996, los cientos de participantes de todas las edades aportan una cantidad de dinero simbólica como donación para una causa social, y se echan en masa a las frías aguas del Mediterráneo, muchos de ellos disfrazados de Santa Claus. La cita es a las 12 del mediodía el 1 de enero en la playa de San Sebastián, en frente del club. Por supuesto, también puedes interpretar la tradición libremente y meterte al mar en otro momento o en otra playa cercana. ¡No serás el único! Es una manera liberadora y vigorizante de entrar en el nuevo año. No podemos asegurar que traiga suerte, pero desde luego, nunca olvidarás este momento. Cabalgata de los Reyes Magos (¡y las roscas!) A Barcelona los Reyes llegan en barco al Port Vell puntualmente a las 16 horas el 5 de enero, y las autoridades de la ciudad les dan la bienvenida para después iniciar su cabalgata por las calles principales de la ciudad. No tienes que ser un niño para disfrutar del espectáculo, una oportunidad para interactuar con la gran diversidad de barceloneses (y recolectar dulces de los que los Reyes arrojan al público). Antes de que termine el día 5, para seguir con la vena de la dulzura, aprovecha para comprar una rosca de Reyes (“tortell de Reis” en catalán) que proliferan en todas las pastelerías de la ciudad. Prueba las de La Colmena, donde también fabrican unos famosos caramelos de miel, o aventúrate al barrio más fino de la ciudad y visita la legendaria pastelería Foix de Sarrià. Así, el día 6 podrás dar cierre oficial a la temporada navideña como se merece: acompañando el café de la mañana con un buen pedazo de rosca. Si te toca la figurita, te podrás poner la corona. De compras: mercadillos de pulgas A la fiebre de las compras navideñas le sigue la fiebre de las rebajas, pero ya que estás en Barcelona, en vez de ir a las tiendas que puedes encontrar en todas las ciudades del mundo, por qué no mejor explorar algunos de sus mercados de antigüedades, vintage y de pulgas. Dos iniciativas hermanas que comparten la misma filosofía, el Flea y Fleadonia son el lugar para encontrar tesoros de segunda mano, discos, libros y objetos curiosos. Fleadonia se celebra el primer domingo de cada mes en la Plaça Salvador Seguí, y el Flea, el segundo domingo de cada mes en la Plaça Blanquerna, en el Raval. Pero el peso pesado de los mercados de pulgas barceloneses es sin duda el Encants Vells, también conocido como el Mercat de Belcaire, que presume de ser uno de los más antiguos de Europa: se conoce que empezó por ahí del lejano año de 1300. Aquí hay de todo: segunda mano, chácharas de todo tipo, y gangas para parar un tren. Las fiestas de San Antonio Abad En catalán se llama la Festa dels Tres Tombs, pero no hay ninguna tumba involucrada. “Tomb” quiere decir “vuelta” o “vez”, y es que tradicionalmente durante esta festividad religiosa en honor a San Antonio Abad, la gente y sus animales daban tres vueltas a la ruta de la procesión. Hoy en día solo se da una vuelta, pero es lo suficientemente larga para durar casi todo el día. Se celebra el sábado posterior al 17 de enero. San Antonio es el patrón de los animales domésticos, y por eso la gente lleva a sus mascotas para ser bendecidas por el párroco de la iglesia de mismo santo. En la procesión destacan los carruajes tirados por caballos y burros, pero también la gente lleva a sus perros y gatos, y algún que otro ratoncito. Tradicionalmente se hacia la rifa de un cerdo, algo que hoy en día el premio se ha sustituido por una serie de productos porcinos que aportan los charcuteros del barrio. No te pierdas el inicio de la procesión: desde hace unos años, y con la colaboración de la Sociedad de Palomas Mensajeras de Cataluña, se sueltan 150 palomas, que representan 150 deseos colectivos de la ciudad de Barcelona. A San Antoni también se le celebra en el barrio de Gracia con hogueras y música, una fiesta importada de Mallorca que ha encontrado arraigo en la capital catalana, y sucede durante el último fin de semana de enero. El sábado hay verbena popular con bailes tradicionales en la plaza de la Virreina. En resumen... ¡Ánimate a conocer Barcelona en enero! Podrás disfrutar de la ciudad como un verdadero barcelonés, sin aglomeraciones en las atracciones principales, y aunque los días son cortos, las noches son inagotables y hay muchísimas cosas que celebrar. Visita la página de Go City para obtener información sobre cómo ahorrar hasta un 49% en las entradas a las atracciones principales de Barcelona. ¿Qué hacer en Barcelona en enero? ¡Muchísimas cosas! Las celebraciones navideñas en Barcelona se extienden hasta bien entrado el mes: a la gran fiesta de Año Nuevo le siguen los entrañables Reyes Magos con sus regalos y roscas, las rebajas de enero son una gran excusa para hacer compras, y a mediados de mes se celebra la “Festa dels Tres Tombs”. Los precios de temporada baja en hoteles y vuelos son beneficios nada desdeñables del privilegio de viajar cuando no tanta gente escoge hacerlo. Y todas las atracciones principales de la ciudad siguen ahí, esperándote. En enero Barcelona muestra su rostro más auténtico. Aquí tienes cuatro planes para descubrirlo. Nochevieja y Año Nuevo Como en todas las ciudades españolas, en Barcelona se recibe el Año Nuevo con bombo y platillo, es decir, con cohetes, cava, doce uvas, y alegría en cada casa y cada esquina. Muchos hoteles y restaurantes ofrecen cenas especiales de Nochevieja, y las discotecas y clubs organizan fiestas (los llamados “cotillones”). Desde el 2013, el lugar “oficial” para presenciar la cuenta atrás del año que se va es la Fuente Mágica de Monjuïc, muy cerca de la Plaza de España y colindante con el barrio Poble Espanyol, a donde mucha gente se va después del espectáculo de la fuente para continuar con la fiesta. Por otras zonas de la ciudad también encontrarás muchos bares abiertos, llenos de gente, con avenidas y plazas concurridas toda la noche (especialmente a partir de las 2AM) hasta el amanecer. Únete a la locura del primer baño del año en la Barceloneta, si las condiciones sanitarias (y climáticas) lo permiten. Organizado por el Club Natació Atlètic-Barceloneta desde 1996, los cientos de participantes de todas las edades aportan una cantidad de dinero simbólica como donación para una causa social, y se echan en masa a las frías aguas del Mediterráneo, muchos de ellos disfrazados de Santa Claus. La cita es a las 12 del mediodía el 1 de enero en la playa de San Sebastián, en frente del club. Por supuesto, también puedes interpretar la tradición libremente y meterte al mar en otro momento o en otra playa cercana. ¡No serás el único! Es una manera liberadora y vigorizante de entrar en el nuevo año. No podemos asegurar que traiga suerte, pero desde luego, nunca olvidarás este momento. Cabalgata de los Reyes Magos (¡y las roscas!) A Barcelona los Reyes llegan en barco al Port Vell puntualmente a las 16 horas el 5 de enero, y las autoridades de la ciudad les dan la bienvenida para después iniciar su cabalgata por las calles principales de la ciudad. No tienes que ser un niño para disfrutar del espectáculo, una oportunidad para interactuar con la gran diversidad de barceloneses (y recolectar dulces de los que los Reyes arrojan al público). Antes de que termine el día 5, para seguir con la vena de la dulzura, aprovecha para comprar una rosca de Reyes (“tortell de Reis” en catalán) que proliferan en todas las pastelerías de la ciudad. Prueba las de La Colmena, donde también fabrican unos famosos caramelos de miel, o aventúrate al barrio más fino de la ciudad y visita la legendaria pastelería Foix de Sarrià. Así, el día 6 podrás dar cierre oficial a la temporada navideña como se merece: acompañando el café de la mañana con un buen pedazo de rosca. Si te toca la figurita, te podrás poner la corona. De compras: mercadillos de pulgas A la fiebre de las compras navideñas le sigue la fiebre de las rebajas, pero ya que estás en Barcelona, en vez de ir a las tiendas que puedes encontrar en todas las ciudades del mundo, por qué no mejor explorar algunos de sus mercados de antigüedades, vintage y de pulgas. Dos iniciativas hermanas que comparten la misma filosofía, el Flea y Fleadonia son el lugar para encontrar tesoros de segunda mano, discos, libros y objetos curiosos. Fleadonia se celebra el primer domingo de cada mes en la Plaça Salvador Seguí, y el Flea, el segundo domingo de cada mes en la Plaça Blanquerna, en el Raval. Pero el peso pesado de los mercados de pulgas barceloneses es sin duda el Encants Vells, también conocido como el Mercat de Belcaire, que presume de ser uno de los más antiguos de Europa: se conoce que empezó por ahí del lejano año de 1300. Aquí hay de todo: segunda mano, chácharas de todo tipo, y gangas para parar un tren. Las fiestas de San Antonio Abad En catalán se llama la Festa dels Tres Tombs, pero no hay ninguna tumba involucrada. “Tomb” quiere decir “vuelta” o “vez”, y es que tradicionalmente durante esta festividad religiosa en honor a San Antonio Abad, la gente y sus animales daban tres vueltas a la ruta de la procesión. Hoy en día solo se da una vuelta, pero es lo suficientemente larga para durar casi todo el día. Se celebra el sábado posterior al 17 de enero. San Antonio es el patrón de los animales domésticos, y por eso la gente lleva a sus mascotas para ser bendecidas por el párroco de la iglesia de mismo santo. En la procesión destacan los carruajes tirados por caballos y burros, pero también la gente lleva a sus perros y gatos, y algún que otro ratoncito. Tradicionalmente se hacia la rifa de un cerdo, algo que hoy en día el premio se ha sustituido por una serie de productos porcinos que aportan los charcuteros del barrio. No te pierdas el inicio de la procesión: desde hace unos años, y con la colaboración de la Sociedad de Palomas Mensajeras de Cataluña, se sueltan 150 palomas, que representan 150 deseos colectivos de la ciudad de Barcelona. A San Antoni también se le celebra en el barrio de Gracia con hogueras y música, una fiesta importada de Mallorca que ha encontrado arraigo en la capital catalana, y sucede durante el último fin de semana de enero. El sábado hay verbena popular con bailes tradicionales en la plaza de la Virreina. En resumen... ¡Ánimate a conocer Barcelona en enero! Podrás disfrutar de la ciudad como un verdadero barcelonés, sin aglomeraciones en las atracciones principales, y aunque los días son cortos, las noches son inagotables y hay muchísimas cosas que celebrar. Visita la página de Go City para obtener información sobre cómo ahorrar hasta un 49% en las entradas a las atracciones principales de Barcelona. ¿Qué hacer en Barcelona en enero? ¡Muchísimas cosas! Las celebraciones navideñas en Barcelona se extienden hasta bien entrado el mes: a la gran fiesta de Año Nuevo le siguen los entrañables Reyes Magos con sus regalos y roscas, las rebajas de enero son una gran excusa para hacer compras, y a mediados de mes se celebra la “Festa dels Tres Tombs”. Los precios de temporada baja en hoteles y vuelos son beneficios nada desdeñables del privilegio de viajar cuando no tanta gente escoge hacerlo. Y todas las atracciones principales de la ciudad siguen ahí, esperándote. En enero Barcelona muestra su rostro más auténtico. Aquí tienes cuatro planes para descubrirlo. Nochevieja y Año Nuevo Como en todas las ciudades españolas, en Barcelona se recibe el Año Nuevo con bombo y platillo, es decir, con cohetes, cava, doce uvas, y alegría en cada casa y cada esquina. Muchos hoteles y restaurantes ofrecen cenas especiales de Nochevieja, y las discotecas y clubs organizan fiestas (los llamados “cotillones”). Desde el 2013, el lugar “oficial” para presenciar la cuenta atrás del año que se va es la Fuente Mágica de Monjuïc, muy cerca de la Plaza de España y colindante con el barrio Poble Espanyol, a donde mucha gente se va después del espectáculo de la fuente para continuar con la fiesta. Por otras zonas de la ciudad también encontrarás muchos bares abiertos, llenos de gente, con avenidas y plazas concurridas toda la noche (especialmente a partir de las 2AM) hasta el amanecer. Únete a la locura del primer baño del año en la Barceloneta, si las condiciones sanitarias (y climáticas) lo permiten. Organizado por el Club Natació Atlètic-Barceloneta desde 1996, los cientos de participantes de todas las edades aportan una cantidad de dinero simbólica como donación para una causa social, y se echan en masa a las frías aguas del Mediterráneo, muchos de ellos disfrazados de Santa Claus. La cita es a las 12 del mediodía el 1 de enero en la playa de San Sebastián, en frente del club. Por supuesto, también puedes interpretar la tradición libremente y meterte al mar en otro momento o en otra playa cercana. ¡No serás el único! Es una manera liberadora y vigorizante de entrar en el nuevo año. No podemos asegurar que traiga suerte, pero desde luego, nunca olvidarás este momento. Cabalgata de los Reyes Magos (¡y las roscas!) A Barcelona los Reyes llegan en barco al Port Vell puntualmente a las 16 horas el 5 de enero, y las autoridades de la ciudad les dan la bienvenida para después iniciar su cabalgata por las calles principales de la ciudad. No tienes que ser un niño para disfrutar del espectáculo, una oportunidad para interactuar con la gran diversidad de barceloneses (y recolectar dulces de los que los Reyes arrojan al público). Antes de que termine el día 5, para seguir con la vena de la dulzura, aprovecha para comprar una rosca de Reyes (“tortell de Reis” en catalán) que proliferan en todas las pastelerías de la ciudad. Prueba las de La Colmena, donde también fabrican unos famosos caramelos de miel, o aventúrate al barrio más fino de la ciudad y visita la legendaria pastelería Foix de Sarrià. Así, el día 6 podrás dar cierre oficial a la temporada navideña como se merece: acompañando el café de la mañana con un buen pedazo de rosca. Si te toca la figurita, te podrás poner la corona. De compras: mercadillos de pulgas A la fiebre de las compras navideñas le sigue la fiebre de las rebajas, pero ya que estás en Barcelona, en vez de ir a las tiendas que puedes encontrar en todas las ciudades del mundo, por qué no mejor explorar algunos de sus mercados de antigüedades, vintage y de pulgas. Dos iniciativas hermanas que comparten la misma filosofía, el Flea y Fleadonia son el lugar para encontrar tesoros de segunda mano, discos, libros y objetos curiosos. Fleadonia se celebra el primer domingo de cada mes en la Plaça Salvador Seguí, y el Flea, el segundo domingo de cada mes en la Plaça Blanquerna, en el Raval. Pero el peso pesado de los mercados de pulgas barceloneses es sin duda el Encants Vells, también conocido como el Mercat de Belcaire, que presume de ser uno de los más antiguos de Europa: se conoce que empezó por ahí del lejano año de 1300. Aquí hay de todo: segunda mano, chácharas de todo tipo, y gangas para parar un tren. Las fiestas de San Antonio Abad En catalán se llama la Festa dels Tres Tombs, pero no hay ninguna tumba involucrada. “Tomb” quiere decir “vuelta” o “vez”, y es que tradicionalmente durante esta festividad religiosa en honor a San Antonio Abad, la gente y sus animales daban tres vueltas a la ruta de la procesión. Hoy en día solo se da una vuelta, pero es lo suficientemente larga para durar casi todo el día. Se celebra el sábado posterior al 17 de enero. San Antonio es el patrón de los animales domésticos, y por eso la gente lleva a sus mascotas para ser bendecidas por el párroco de la iglesia de mismo santo. En la procesión destacan los carruajes tirados por caballos y burros, pero también la gente lleva a sus perros y gatos, y algún que otro ratoncito. Tradicionalmente se hacia la rifa de un cerdo, algo que hoy en día el premio se ha sustituido por una serie de productos porcinos que aportan los charcuteros del barrio. No te pierdas el inicio de la procesión: desde hace unos años, y con la colaboración de la Sociedad de Palomas Mensajeras de Cataluña, se sueltan 150 palomas, que representan 150 deseos colectivos de la ciudad de Barcelona. A San Antoni también se le celebra en el barrio de Gracia con hogueras y música, una fiesta importada de Mallorca que ha encontrado arraigo en la capital catalana, y sucede durante el último fin de semana de enero. El sábado hay verbena popular con bailes tradicionales en la plaza de la Virreina. En resumen... ¡Ánimate a conocer Barcelona en enero! Podrás disfrutar de la ciudad como un verdadero barcelonés, sin aglomeraciones en las atracciones principales, y aunque los días son cortos, las noches son inagotables y hay muchísimas cosas que celebrar. Visita la página de Go City para obtener información sobre cómo ahorrar hasta un 49% en las entradas a las atracciones principales de Barcelona. ¿Qué hacer en Barcelona en enero? ¡Muchísimas cosas! Las celebraciones navideñas en Barcelona se extienden hasta bien entrado el mes: a la gran fiesta de Año Nuevo le siguen los entrañables Reyes Magos con sus regalos y roscas, las rebajas de enero son una gran excusa para hacer compras, y a mediados de mes se celebra la “Festa dels Tres Tombs”. Los precios de temporada baja en hoteles y vuelos son beneficios nada desdeñables del privilegio de viajar cuando no tanta gente escoge hacerlo. Y todas las atracciones principales de la ciudad siguen ahí, esperándote. En enero Barcelona muestra su rostro más auténtico. Aquí tienes cuatro planes para descubrirlo. Nochevieja y Año Nuevo Como en todas las ciudades españolas, en Barcelona se recibe el Año Nuevo con bombo y platillo, es decir, con cohetes, cava, doce uvas, y alegría en cada casa y cada esquina. Muchos hoteles y restaurantes ofrecen cenas especiales de Nochevieja, y las discotecas y clubs organizan fiestas (los llamados “cotillones”). Desde el 2013, el lugar “oficial” para presenciar la cuenta atrás del año que se va es la Fuente Mágica de Monjuïc, muy cerca de la Plaza de España y colindante con el barrio Poble Espanyol, a donde mucha gente se va después del espectáculo de la fuente para continuar con la fiesta. Por otras zonas de la ciudad también encontrarás muchos bares abiertos, llenos de gente, con avenidas y plazas concurridas toda la noche (especialmente a partir de las 2AM) hasta el amanecer. Únete a la locura del primer baño del año en la Barceloneta, si las condiciones sanitarias (y climáticas) lo permiten. Organizado por el Club Natació Atlètic-Barceloneta desde 1996, los cientos de participantes de todas las edades aportan una cantidad de dinero simbólica como donación para una causa social, y se echan en masa a las frías aguas del Mediterráneo, muchos de ellos disfrazados de Santa Claus. La cita es a las 12 del mediodía el 1 de enero en la playa de San Sebastián, en frente del club. Por supuesto, también puedes interpretar la tradición libremente y meterte al mar en otro momento o en otra playa cercana. ¡No serás el único! Es una manera liberadora y vigorizante de entrar en el nuevo año. No podemos asegurar que traiga suerte, pero desde luego, nunca olvidarás este momento. Cabalgata de los Reyes Magos (¡y las roscas!) A Barcelona los Reyes llegan en barco al Port Vell puntualmente a las 16 horas el 5 de enero, y las autoridades de la ciudad les dan la bienvenida para después iniciar su cabalgata por las calles principales de la ciudad. No tienes que ser un niño para disfrutar del espectáculo, una oportunidad para interactuar con la gran diversidad de barceloneses (y recolectar dulces de los que los Reyes arrojan al público). Antes de que termine el día 5, para seguir con la vena de la dulzura, aprovecha para comprar una rosca de Reyes (“tortell de Reis” en catalán) que proliferan en todas las pastelerías de la ciudad. Prueba las de La Colmena, donde también fabrican unos famosos caramelos de miel, o aventúrate al barrio más fino de la ciudad y visita la legendaria pastelería Foix de Sarrià. Así, el día 6 podrás dar cierre oficial a la temporada navideña como se merece: acompañando el café de la mañana con un buen pedazo de rosca. Si te toca la figurita, te podrás poner la corona. De compras: mercadillos de pulgas A la fiebre de las compras navideñas le sigue la fiebre de las rebajas, pero ya que estás en Barcelona, en vez de ir a las tiendas que puedes encontrar en todas las ciudades del mundo, por qué no mejor explorar algunos de sus mercados de antigüedades, vintage y de pulgas. Dos iniciativas hermanas que comparten la misma filosofía, el Flea y Fleadonia son el lugar para encontrar tesoros de segunda mano, discos, libros y objetos curiosos. Fleadonia se celebra el primer domingo de cada mes en la Plaça Salvador Seguí, y el Flea, el segundo domingo de cada mes en la Plaça Blanquerna, en el Raval. Pero el peso pesado de los mercados de pulgas barceloneses es sin duda el Encants Vells, también conocido como el Mercat de Belcaire, que presume de ser uno de los más antiguos de Europa: se conoce que empezó por ahí del lejano año de 1300. Aquí hay de todo: segunda mano, chácharas de todo tipo, y gangas para parar un tren. Las fiestas de San Antonio Abad En catalán se llama la Festa dels Tres Tombs, pero no hay ninguna tumba involucrada. “Tomb” quiere decir “vuelta” o “vez”, y es que tradicionalmente durante esta festividad religiosa en honor a San Antonio Abad, la gente y sus animales daban tres vueltas a la ruta de la procesión. Hoy en día solo se da una vuelta, pero es lo suficientemente larga para durar casi todo el día. Se celebra el sábado posterior al 17 de enero. San Antonio es el patrón de los animales domésticos, y por eso la gente lleva a sus mascotas para ser bendecidas por el párroco de la iglesia de mismo santo. En la procesión destacan los carruajes tirados por caballos y burros, pero también la gente lleva a sus perros y gatos, y algún que otro ratoncito. Tradicionalmente se hacia la rifa de un cerdo, algo que hoy en día el premio se ha sustituido por una serie de productos porcinos que aportan los charcuteros del barrio. No te pierdas el inicio de la procesión: desde hace unos años, y con la colaboración de la Sociedad de Palomas Mensajeras de Cataluña, se sueltan 150 palomas, que representan 150 deseos colectivos de la ciudad de Barcelona. A San Antoni también se le celebra en el barrio de Gracia con hogueras y música, una fiesta importada de Mallorca que ha encontrado arraigo en la capital catalana, y sucede durante el último fin de semana de enero. El sábado hay verbena popular con bailes tradicionales en la plaza de la Virreina. En resumen... ¡Ánimate a conocer Barcelona en enero! Podrás disfrutar de la ciudad como un verdadero barcelonés, sin aglomeraciones en las atracciones principales, y aunque los días son cortos, las noches son inagotables y hay muchísimas cosas que celebrar. Visita la página de Go City para obtener información sobre cómo ahorrar hasta un 49% en las entradas a las atracciones principales de Barcelona. ¿Qué hacer en Barcelona en enero? ¡Muchísimas cosas! Las celebraciones navideñas en Barcelona se extienden hasta bien entrado el mes: a la gran fiesta de Año Nuevo le siguen los entrañables Reyes Magos con sus regalos y roscas, las rebajas de enero son una gran excusa para hacer compras, y a mediados de mes se celebra la “Festa dels Tres Tombs”. Los precios de temporada baja en hoteles y vuelos son beneficios nada desdeñables del privilegio de viajar cuando no tanta gente escoge hacerlo. Y todas las atracciones principales de la ciudad siguen ahí, esperándote. En enero Barcelona muestra su rostro más auténtico. Aquí tienes cuatro planes para descubrirlo. Nochevieja y Año Nuevo Como en todas las ciudades españolas, en Barcelona se recibe el Año Nuevo con bombo y platillo, es decir, con cohetes, cava, doce uvas, y alegría en cada casa y cada esquina. Muchos hoteles y restaurantes ofrecen cenas especiales de Nochevieja, y las discotecas y clubs organizan fiestas (los llamados “cotillones”). Desde el 2013, el lugar “oficial” para presenciar la cuenta atrás del año que se va es la Fuente Mágica de Monjuïc, muy cerca de la Plaza de España y colindante con el barrio Poble Espanyol, a donde mucha gente se va después del espectáculo de la fuente para continuar con la fiesta. Por otras zonas de la ciudad también encontrarás muchos bares abiertos, llenos de gente, con avenidas y plazas concurridas toda la noche (especialmente a partir de las 2AM) hasta el amanecer. Únete a la locura del primer baño del año en la Barceloneta, si las condiciones sanitarias (y climáticas) lo permiten. Organizado por el Club Natació Atlètic-Barceloneta desde 1996, los cientos de participantes de todas las edades aportan una cantidad de dinero simbólica como donación para una causa social, y se echan en masa a las frías aguas del Mediterráneo, muchos de ellos disfrazados de Santa Claus. La cita es a las 12 del mediodía el 1 de enero en la playa de San Sebastián, en frente del club. Por supuesto, también puedes interpretar la tradición libremente y meterte al mar en otro momento o en otra playa cercana. ¡No serás el único! Es una manera liberadora y vigorizante de entrar en el nuevo año. No podemos asegurar que traiga suerte, pero desde luego, nunca olvidarás este momento. Cabalgata de los Reyes Magos (¡y las roscas!) A Barcelona los Reyes llegan en barco al Port Vell puntualmente a las 16 horas el 5 de enero, y las autoridades de la ciudad les dan la bienvenida para después iniciar su cabalgata por las calles principales de la ciudad. No tienes que ser un niño para disfrutar del espectáculo, una oportunidad para interactuar con la gran diversidad de barceloneses (y recolectar dulces de los que los Reyes arrojan al público). Antes de que termine el día 5, para seguir con la vena de la dulzura, aprovecha para comprar una rosca de Reyes (“tortell de Reis” en catalán) que proliferan en todas las pastelerías de la ciudad. Prueba las de La Colmena, donde también fabrican unos famosos caramelos de miel, o aventúrate al barrio más fino de la ciudad y visita la legendaria pastelería Foix de Sarrià. Así, el día 6 podrás dar cierre oficial a la temporada navideña como se merece: acompañando el café de la mañana con un buen pedazo de rosca. Si te toca la figurita, te podrás poner la corona. De compras: mercadillos de pulgas A la fiebre de las compras navideñas le sigue la fiebre de las rebajas, pero ya que estás en Barcelona, en vez de ir a las tiendas que puedes encontrar en todas las ciudades del mundo, por qué no mejor explorar algunos de sus mercados de antigüedades, vintage y de pulgas. Dos iniciativas hermanas que comparten la misma filosofía, el Flea y Fleadonia son el lugar para encontrar tesoros de segunda mano, discos, libros y objetos curiosos. Fleadonia se celebra el primer domingo de cada mes en la Plaça Salvador Seguí, y el Flea, el segundo domingo de cada mes en la Plaça Blanquerna, en el Raval. Pero el peso pesado de los mercados de pulgas barceloneses es sin duda el Encants Vells, también conocido como el Mercat de Belcaire, que presume de ser uno de los más antiguos de Europa: se conoce que empezó por ahí del lejano año de 1300. Aquí hay de todo: segunda mano, chácharas de todo tipo, y gangas para parar un tren. Las fiestas de San Antonio Abad En catalán se llama la Festa dels Tres Tombs, pero no hay ninguna tumba involucrada. “Tomb” quiere decir “vuelta” o “vez”, y es que tradicionalmente durante esta festividad religiosa en honor a San Antonio Abad, la gente y sus animales daban tres vueltas a la ruta de la procesión. Hoy en día solo se da una vuelta, pero es lo suficientemente larga para durar casi todo el día. Se celebra el sábado posterior al 17 de enero. San Antonio es el patrón de los animales domésticos, y por eso la gente lleva a sus mascotas para ser bendecidas por el párroco de la iglesia de mismo santo. En la procesión destacan los carruajes tirados por caballos y burros, pero también la gente lleva a sus perros y gatos, y algún que otro ratoncito. Tradicionalmente se hacia la rifa de un cerdo, algo que hoy en día el premio se ha sustituido por una serie de productos porcinos que aportan los charcuteros del barrio. No te pierdas el inicio de la procesión: desde hace unos años, y con la colaboración de la Sociedad de Palomas Mensajeras de Cataluña, se sueltan 150 palomas, que representan 150 deseos colectivos de la ciudad de Barcelona. A San Antoni también se le celebra en el barrio de Gracia con hogueras y música, una fiesta importada de Mallorca que ha encontrado arraigo en la capital catalana, y sucede durante el último fin de semana de enero. El sábado hay verbena popular con bailes tradicionales en la plaza de la Virreina. En resumen... ¡Ánimate a conocer Barcelona en enero! Podrás disfrutar de la ciudad como un verdadero barcelonés, sin aglomeraciones en las atracciones principales, y aunque los días son cortos, las noches son inagotables y hay muchísimas cosas que celebrar. Visita la página de Go City para obtener información sobre cómo ahorrar hasta un 49% en las entradas a las atracciones principales de Barcelona. ¿Qué hacer en Barcelona en enero? ¡Muchísimas cosas! Las celebraciones navideñas en Barcelona se extienden hasta bien entrado el mes: a la gran fiesta de Año Nuevo le siguen los entrañables Reyes Magos con sus regalos y roscas, las rebajas de enero son una gran excusa para hacer compras, y a mediados de mes se celebra la “Festa dels Tres Tombs”. Los precios de temporada baja en hoteles y vuelos son beneficios nada desdeñables del privilegio de viajar cuando no tanta gente escoge hacerlo. Y todas las atracciones principales de la ciudad siguen ahí, esperándote. En enero Barcelona muestra su rostro más auténtico. Aquí tienes cuatro planes para descubrirlo. Nochevieja y Año Nuevo Como en todas las ciudades españolas, en Barcelona se recibe el Año Nuevo con bombo y platillo, es decir, con cohetes, cava, doce uvas, y alegría en cada casa y cada esquina. Muchos hoteles y restaurantes ofrecen cenas especiales de Nochevieja, y las discotecas y clubs organizan fiestas (los llamados “cotillones”). Desde el 2013, el lugar “oficial” para presenciar la cuenta atrás del año que se va es la Fuente Mágica de Monjuïc, muy cerca de la Plaza de España y colindante con el barrio Poble Espanyol, a donde mucha gente se va después del espectáculo de la fuente para continuar con la fiesta. Por otras zonas de la ciudad también encontrarás muchos bares abiertos, llenos de gente, con avenidas y plazas concurridas toda la noche (especialmente a partir de las 2AM) hasta el amanecer. Únete a la locura del primer baño del año en la Barceloneta, si las condiciones sanitarias (y climáticas) lo permiten. Organizado por el Club Natació Atlètic-Barceloneta desde 1996, los cientos de participantes de todas las edades aportan una cantidad de dinero simbólica como donación para una causa social, y se echan en masa a las frías aguas del Mediterráneo, muchos de ellos disfrazados de Santa Claus. La cita es a las 12 del mediodía el 1 de enero en la playa de San Sebastián, en frente del club. Por supuesto, también puedes interpretar la tradición libremente y meterte al mar en otro momento o en otra playa cercana. ¡No serás el único! Es una manera liberadora y vigorizante de entrar en el nuevo año. No podemos asegurar que traiga suerte, pero desde luego, nunca olvidarás este momento. Cabalgata de los Reyes Magos (¡y las roscas!) A Barcelona los Reyes llegan en barco al Port Vell puntualmente a las 16 horas el 5 de enero, y las autoridades de la ciudad les dan la bienvenida para después iniciar su cabalgata por las calles principales de la ciudad. No tienes que ser un niño para disfrutar del espectáculo, una oportunidad para interactuar con la gran diversidad de barceloneses (y recolectar dulces de los que los Reyes arrojan al público). Antes de que termine el día 5, para seguir con la vena de la dulzura, aprovecha para comprar una rosca de Reyes (“tortell de Reis” en catalán) que proliferan en todas las pastelerías de la ciudad. Prueba las de La Colmena, donde también fabrican unos famosos caramelos de miel, o aventúrate al barrio más fino de la ciudad y visita la legendaria pastelería Foix de Sarrià. Así, el día 6 podrás dar cierre oficial a la temporada navideña como se merece: acompañando el café de la mañana con un buen pedazo de rosca. Si te toca la figurita, te podrás poner la corona. De compras: mercadillos de pulgas A la fiebre de las compras navideñas le sigue la fiebre de las rebajas, pero ya que estás en Barcelona, en vez de ir a las tiendas que puedes encontrar en todas las ciudades del mundo, por qué no mejor explorar algunos de sus mercados de antigüedades, vintage y de pulgas. Dos iniciativas hermanas que comparten la misma filosofía, el Flea y Fleadonia son el lugar para encontrar tesoros de segunda mano, discos, libros y objetos curiosos. Fleadonia se celebra el primer domingo de cada mes en la Plaça Salvador Seguí, y el Flea, el segundo domingo de cada mes en la Plaça Blanquerna, en el Raval. Pero el peso pesado de los mercados de pulgas barceloneses es sin duda el Encants Vells, también conocido como el Mercat de Belcaire, que presume de ser uno de los más antiguos de Europa: se conoce que empezó por ahí del lejano año de 1300. Aquí hay de todo: segunda mano, chácharas de todo tipo, y gangas para parar un tren. Las fiestas de San Antonio Abad En catalán se llama la Festa dels Tres Tombs, pero no hay ninguna tumba involucrada. “Tomb” quiere decir “vuelta” o “vez”, y es que tradicionalmente durante esta festividad religiosa en honor a San Antonio Abad, la gente y sus animales daban tres vueltas a la ruta de la procesión. Hoy en día solo se da una vuelta, pero es lo suficientemente larga para durar casi todo el día. Se celebra el sábado posterior al 17 de enero. San Antonio es el patrón de los animales domésticos, y por eso la gente lleva a sus mascotas para ser bendecidas por el párroco de la iglesia de mismo santo. En la procesión destacan los carruajes tirados por caballos y burros, pero también la gente lleva a sus perros y gatos, y algún que otro ratoncito. Tradicionalmente se hacia la rifa de un cerdo, algo que hoy en día el premio se ha sustituido por una serie de productos porcinos que aportan los charcuteros del barrio. No te pierdas el inicio de la procesión: desde hace unos años, y con la colaboración de la Sociedad de Palomas Mensajeras de Cataluña, se sueltan 150 palomas, que representan 150 deseos colectivos de la ciudad de Barcelona. A San Antoni también se le celebra en el barrio de Gracia con hogueras y música, una fiesta importada de Mallorca que ha encontrado arraigo en la capital catalana, y sucede durante el último fin de semana de enero. El sábado hay verbena popular con bailes tradicionales en la plaza de la Virreina. En resumen... ¡Ánimate a conocer Barcelona en enero! Podrás disfrutar de la ciudad como un verdadero barcelonés, sin aglomeraciones en las atracciones principales, y aunque los días son cortos, las noches son inagotables y hay muchísimas cosas que celebrar. Visita la página de Go City para obtener información sobre cómo ahorrar hasta un 49% en las entradas a las atracciones principales de Barcelona. ¿Qué hacer en Barcelona en enero? ¡Muchísimas cosas! Las celebraciones navideñas en Barcelona se extienden hasta bien entrado el mes: a la gran fiesta de Año Nuevo le siguen los entrañables Reyes Magos con sus regalos y roscas, las rebajas de enero son una gran excusa para hacer compras, y a mediados de mes se celebra la “Festa dels Tres Tombs”. Los precios de temporada baja en hoteles y vuelos son beneficios nada desdeñables del privilegio de viajar cuando no tanta gente escoge hacerlo. Y todas las atracciones principales de la ciudad siguen ahí, esperándote. En enero Barcelona muestra su rostro más auténtico. Aquí tienes cuatro planes para descubrirlo. Nochevieja y Año Nuevo Como en todas las ciudades españolas, en Barcelona se recibe el Año Nuevo con bombo y platillo, es decir, con cohetes, cava, doce uvas, y alegría en cada casa y cada esquina. Muchos hoteles y restaurantes ofrecen cenas especiales de Nochevieja, y las discotecas y clubs organizan fiestas (los llamados “cotillones”). Desde el 2013, el lugar “oficial” para presenciar la cuenta atrás del año que se va es la Fuente Mágica de Monjuïc, muy cerca de la Plaza de España y colindante con el barrio Poble Espanyol, a donde mucha gente se va después del espectáculo de la fuente para continuar con la fiesta. Por otras zonas de la ciudad también encontrarás muchos bares abiertos, llenos de gente, con avenidas y plazas concurridas toda la noche (especialmente a partir de las 2AM) hasta el amanecer. Únete a la locura del primer baño del año en la Barceloneta, si las condiciones sanitarias (y climáticas) lo permiten. Organizado por el Club Natació Atlètic-Barceloneta desde 1996, los cientos de participantes de todas las edades aportan una cantidad de dinero simbólica como donación para una causa social, y se echan en masa a las frías aguas del Mediterráneo, muchos de ellos disfrazados de Santa Claus. La cita es a las 12 del mediodía el 1 de enero en la playa de San Sebastián, en frente del club. Por supuesto, también puedes interpretar la tradición libremente y meterte al mar en otro momento o en otra playa cercana. ¡No serás el único! Es una manera liberadora y vigorizante de entrar en el nuevo año. No podemos asegurar que traiga suerte, pero desde luego, nunca olvidarás este momento. Cabalgata de los Reyes Magos (¡y las roscas!) A Barcelona los Reyes llegan en barco al Port Vell puntualmente a las 16 horas el 5 de enero, y las autoridades de la ciudad les dan la bienvenida para después iniciar su cabalgata por las calles principales de la ciudad. No tienes que ser un niño para disfrutar del espectáculo, una oportunidad para interactuar con la gran diversidad de barceloneses (y recolectar dulces de los que los Reyes arrojan al público). Antes de que termine el día 5, para seguir con la vena de la dulzura, aprovecha para comprar una rosca de Reyes (“tortell de Reis” en catalán) que proliferan en todas las pastelerías de la ciudad. Prueba las de La Colmena, donde también fabrican unos famosos caramelos de miel, o aventúrate al barrio más fino de la ciudad y visita la legendaria pastelería Foix de Sarrià. Así, el día 6 podrás dar cierre oficial a la temporada navideña como se merece: acompañando el café de la mañana con un buen pedazo de rosca. Si te toca la figurita, te podrás poner la corona. De compras: mercadillos de pulgas A la fiebre de las compras navideñas le sigue la fiebre de las rebajas, pero ya que estás en Barcelona, en vez de ir a las tiendas que puedes encontrar en todas las ciudades del mundo, por qué no mejor explorar algunos de sus mercados de antigüedades, vintage y de pulgas. Dos iniciativas hermanas que comparten la misma filosofía, el Flea y Fleadonia son el lugar para encontrar tesoros de segunda mano, discos, libros y objetos curiosos. Fleadonia se celebra el primer domingo de cada mes en la Plaça Salvador Seguí, y el Flea, el segundo domingo de cada mes en la Plaça Blanquerna, en el Raval. Pero el peso pesado de los mercados de pulgas barceloneses es sin duda el Encants Vells, también conocido como el Mercat de Belcaire, que presume de ser uno de los más antiguos de Europa: se conoce que empezó por ahí del lejano año de 1300. Aquí hay de todo: segunda mano, chácharas de todo tipo, y gangas para parar un tren. Las fiestas de San Antonio Abad En catalán se llama la Festa dels Tres Tombs, pero no hay ninguna tumba involucrada. “Tomb” quiere decir “vuelta” o “vez”, y es que tradicionalmente durante esta festividad religiosa en honor a San Antonio Abad, la gente y sus animales daban tres vueltas a la ruta de la procesión. Hoy en día solo se da una vuelta, pero es lo suficientemente larga para durar casi todo el día. Se celebra el sábado posterior al 17 de enero. San Antonio es el patrón de los animales domésticos, y por eso la gente lleva a sus mascotas para ser bendecidas por el párroco de la iglesia de mismo santo. En la procesión destacan los carruajes tirados por caballos y burros, pero también la gente lleva a sus perros y gatos, y algún que otro ratoncito. Tradicionalmente se hacia la rifa de un cerdo, algo que hoy en día el premio se ha sustituido por una serie de productos porcinos que aportan los charcuteros del barrio. No te pierdas el inicio de la procesión: desde hace unos años, y con la colaboración de la Sociedad de Palomas Mensajeras de Cataluña, se sueltan 150 palomas, que representan 150 deseos colectivos de la ciudad de Barcelona. A San Antoni también se le celebra en el barrio de Gracia con hogueras y música, una fiesta importada de Mallorca que ha encontrado arraigo en la capital catalana, y sucede durante el último fin de semana de enero. El sábado hay verbena popular con bailes tradicionales en la plaza de la Virreina. En resumen... ¡Ánimate a conocer Barcelona en enero! Podrás disfrutar de la ciudad como un verdadero barcelonés, sin aglomeraciones en las atracciones principales, y aunque los días son cortos, las noches son inagotables y hay muchísimas cosas que celebrar. Visita la página de Go City para obtener información sobre cómo ahorrar hasta un 49% en las entradas a las atracciones principales de Barcelona. ¿Qué hacer en Barcelona en enero? ¡Muchísimas cosas! Las celebraciones navideñas en Barcelona se extienden hasta bien entrado el mes: a la gran fiesta de Año Nuevo le siguen los entrañables Reyes Magos con sus regalos y roscas, las rebajas de enero son una gran excusa para hacer compras, y a mediados de mes se celebra la “Festa dels Tres Tombs”. Los precios de temporada baja en hoteles y vuelos son beneficios nada desdeñables del privilegio de viajar cuando no tanta gente escoge hacerlo. Y todas las atracciones principales de la ciudad siguen ahí, esperándote. En enero Barcelona muestra su rostro más auténtico. Aquí tienes cuatro planes para descubrirlo. Nochevieja y Año Nuevo Como en todas las ciudades españolas, en Barcelona se recibe el Año Nuevo con bombo y platillo, es decir, con cohetes, cava, doce uvas, y alegría en cada casa y cada esquina. Muchos hoteles y restaurantes ofrecen cenas especiales de Nochevieja, y las discotecas y clubs organizan fiestas (los llamados “cotillones”). Desde el 2013, el lugar “oficial” para presenciar la cuenta atrás del año que se va es la Fuente Mágica de Monjuïc, muy cerca de la Plaza de España y colindante con el barrio Poble Espanyol, a donde mucha gente se va después del espectáculo de la fuente para continuar con la fiesta. Por otras zonas de la ciudad también encontrarás muchos bares abiertos, llenos de gente, con avenidas y plazas concurridas toda la noche (especialmente a partir de las 2AM) hasta el amanecer. Únete a la locura del primer baño del año en la Barceloneta, si las condiciones sanitarias (y climáticas) lo permiten. Organizado por el Club Natació Atlètic-Barceloneta desde 1996, los cientos de participantes de todas las edades aportan una cantidad de dinero simbólica como donación para una causa social, y se echan en masa a las frías aguas del Mediterráneo, muchos de ellos disfrazados de Santa Claus. La cita es a las 12 del mediodía el 1 de enero en la playa de San Sebastián, en frente del club. Por supuesto, también puedes interpretar la tradición libremente y meterte al mar en otro momento o en otra playa cercana. ¡No serás el único! Es una manera liberadora y vigorizante de entrar en el nuevo año. No podemos asegurar que traiga suerte, pero desde luego, nunca olvidarás este momento. Cabalgata de los Reyes Magos (¡y las roscas!) A Barcelona los Reyes llegan en barco al Port Vell puntualmente a las 16 horas el 5 de enero, y las autoridades de la ciudad les dan la bienvenida para después iniciar su cabalgata por las calles principales de la ciudad. No tienes que ser un niño para disfrutar del espectáculo, una oportunidad para interactuar con la gran diversidad de barceloneses (y recolectar dulces de los que los Reyes arrojan al público). Antes de que termine el día 5, para seguir con la vena de la dulzura, aprovecha para comprar una rosca de Reyes (“tortell de Reis” en catalán) que proliferan en todas las pastelerías de la ciudad. Prueba las de La Colmena, donde también fabrican unos famosos caramelos de miel, o aventúrate al barrio más fino de la ciudad y visita la legendaria pastelería Foix de Sarrià. Así, el día 6 podrás dar cierre oficial a la temporada navideña como se merece: acompañando el café de la mañana con un buen pedazo de rosca. Si te toca la figurita, te podrás poner la corona. De compras: mercadillos de pulgas A la fiebre de las compras navideñas le sigue la fiebre de las rebajas, pero ya que estás en Barcelona, en vez de ir a las tiendas que puedes encontrar en todas las ciudades del mundo, por qué no mejor explorar algunos de sus mercados de antigüedades, vintage y de pulgas. Dos iniciativas hermanas que comparten la misma filosofía, el Flea y Fleadonia son el lugar para encontrar tesoros de segunda mano, discos, libros y objetos curiosos. Fleadonia se celebra el primer domingo de cada mes en la Plaça Salvador Seguí, y el Flea, el segundo domingo de cada mes en la Plaça Blanquerna, en el Raval. Pero el peso pesado de los mercados de pulgas barceloneses es sin duda el Encants Vells, también conocido como el Mercat de Belcaire, que presume de ser uno de los más antiguos de Europa: se conoce que empezó por ahí del lejano año de 1300. Aquí hay de todo: segunda mano, chácharas de todo tipo, y gangas para parar un tren. Las fiestas de San Antonio Abad En catalán se llama la Festa dels Tres Tombs, pero no hay ninguna tumba involucrada. “Tomb” quiere decir “vuelta” o “vez”, y es que tradicionalmente durante esta festividad religiosa en honor a San Antonio Abad, la gente y sus animales daban tres vueltas a la ruta de la procesión. Hoy en día solo se da una vuelta, pero es lo suficientemente larga para durar casi todo el día. Se celebra el sábado posterior al 17 de enero. San Antonio es el patrón de los animales domésticos, y por eso la gente lleva a sus mascotas para ser bendecidas por el párroco de la iglesia de mismo santo. En la procesión destacan los carruajes tirados por caballos y burros, pero también la gente lleva a sus perros y gatos, y algún que otro ratoncito. Tradicionalmente se hacia la rifa de un cerdo, algo que hoy en día el premio se ha sustituido por una serie de productos porcinos que aportan los charcuteros del barrio. No te pierdas el inicio de la procesión: desde hace unos años, y con la colaboración de la Sociedad de Palomas Mensajeras de Cataluña, se sueltan 150 palomas, que representan 150 deseos colectivos de la ciudad de Barcelona. A San Antoni también se le celebra en el barrio de Gracia con hogueras y música, una fiesta importada de Mallorca que ha encontrado arraigo en la capital catalana, y sucede durante el último fin de semana de enero. El sábado hay verbena popular con bailes tradicionales en la plaza de la Virreina. En resumen... ¡Ánimate a conocer Barcelona en enero! Podrás disfrutar de la ciudad como un verdadero barcelonés, sin aglomeraciones en las atracciones principales, y aunque los días son cortos, las noches son inagotables y hay muchísimas cosas que celebrar. Visita la página de Go City para obtener información sobre cómo ahorrar hasta un 49% en las entradas a las atracciones principales de Barcelona. ¿Qué hacer en Barcelona en enero? ¡Muchísimas cosas! Las celebraciones navideñas en Barcelona se extienden hasta bien entrado el mes: a la gran fiesta de Año Nuevo le siguen los entrañables Reyes Magos con sus regalos y roscas, las rebajas de enero son una gran excusa para hacer compras, y a mediados de mes se celebra la “Festa dels Tres Tombs”. Los precios de temporada baja en hoteles y vuelos son beneficios nada desdeñables del privilegio de viajar cuando no tanta gente escoge hacerlo. Y todas las atracciones principales de la ciudad siguen ahí, esperándote. En enero Barcelona muestra su rostro más auténtico. Aquí tienes cuatro planes para descubrirlo. Nochevieja y Año Nuevo Como en todas las ciudades españolas, en Barcelona se recibe el Año Nuevo con bombo y platillo, es decir, con cohetes, cava, doce uvas, y alegría en cada casa y cada esquina. Muchos hoteles y restaurantes ofrecen cenas especiales de Nochevieja, y las discotecas y clubs organizan fiestas (los llamados “cotillones”). Desde el 2013, el lugar “oficial” para presenciar la cuenta atrás del año que se va es la Fuente Mágica de Monjuïc, muy cerca de la Plaza de España y colindante con el barrio Poble Espanyol, a donde mucha gente se va después del espectáculo de la fuente para continuar con la fiesta. Por otras zonas de la ciudad también encontrarás muchos bares abiertos, llenos de gente, con avenidas y plazas concurridas toda la noche (especialmente a partir de las 2AM) hasta el amanecer. Únete a la locura del primer baño del año en la Barceloneta, si las condiciones sanitarias (y climáticas) lo permiten. Organizado por el Club Natació Atlètic-Barceloneta desde 1996, los cientos de participantes de todas las edades aportan una cantidad de dinero simbólica como donación para una causa social, y se echan en masa a las frías aguas del Mediterráneo, muchos de ellos disfrazados de Santa Claus. La cita es a las 12 del mediodía el 1 de enero en la playa de San Sebastián, en frente del club. Por supuesto, también puedes interpretar la tradición libremente y meterte al mar en otro momento o en otra playa cercana. ¡No serás el único! Es una manera liberadora y vigorizante de entrar en el nuevo año. No podemos asegurar que traiga suerte, pero desde luego, nunca olvidarás este momento. Cabalgata de los Reyes Magos (¡y las roscas!) A Barcelona los Reyes llegan en barco al Port Vell puntualmente a las 16 horas el 5 de enero, y las autoridades de la ciudad les dan la bienvenida para después iniciar su cabalgata por las calles principales de la ciudad. No tienes que ser un niño para disfrutar del espectáculo, una oportunidad para interactuar con la gran diversidad de barceloneses (y recolectar dulces de los que los Reyes arrojan al público). Antes de que termine el día 5, para seguir con la vena de la dulzura, aprovecha para comprar una rosca de Reyes (“tortell de Reis” en catalán) que proliferan en todas las pastelerías de la ciudad. Prueba las de La Colmena, donde también fabrican unos famosos caramelos de miel, o aventúrate al barrio más fino de la ciudad y visita la legendaria pastelería Foix de Sarrià. Así, el día 6 podrás dar cierre oficial a la temporada navideña como se merece: acompañando el café de la mañana con un buen pedazo de rosca. Si te toca la figurita, te podrás poner la corona. De compras: mercadillos de pulgas A la fiebre de las compras navideñas le sigue la fiebre de las rebajas, pero ya que estás en Barcelona, en vez de ir a las tiendas que puedes encontrar en todas las ciudades del mundo, por qué no mejor explorar algunos de sus mercados de antigüedades, vintage y de pulgas. Dos iniciativas hermanas que comparten la misma filosofía, el Flea y Fleadonia son el lugar para encontrar tesoros de segunda mano, discos, libros y objetos curiosos. Fleadonia se celebra el primer domingo de cada mes en la Plaça Salvador Seguí, y el Flea, el segundo domingo de cada mes en la Plaça Blanquerna, en el Raval. Pero el peso pesado de los mercados de pulgas barceloneses es sin duda el Encants Vells, también conocido como el Mercat de Belcaire, que presume de ser uno de los más antiguos de Europa: se conoce que empezó por ahí del lejano año de 1300. Aquí hay de todo: segunda mano, chácharas de todo tipo, y gangas para parar un tren. Las fiestas de San Antonio Abad En catalán se llama la Festa dels Tres Tombs, pero no hay ninguna tumba involucrada. “Tomb” quiere decir “vuelta” o “vez”, y es que tradicionalmente durante esta festividad religiosa en honor a San Antonio Abad, la gente y sus animales daban tres vueltas a la ruta de la procesión. Hoy en día solo se da una vuelta, pero es lo suficientemente larga para durar casi todo el día. Se celebra el sábado posterior al 17 de enero. San Antonio es el patrón de los animales domésticos, y por eso la gente lleva a sus mascotas para ser bendecidas por el párroco de la iglesia de mismo santo. En la procesión destacan los carruajes tirados por caballos y burros, pero también la gente lleva a sus perros y gatos, y algún que otro ratoncito. Tradicionalmente se hacia la rifa de un cerdo, algo que hoy en día el premio se ha sustituido por una serie de productos porcinos que aportan los charcuteros del barrio. No te pierdas el inicio de la procesión: desde hace unos años, y con la colaboración de la Sociedad de Palomas Mensajeras de Cataluña, se sueltan 150 palomas, que representan 150 deseos colectivos de la ciudad de Barcelona. A San Antoni también se le celebra en el barrio de Gracia con hogueras y música, una fiesta importada de Mallorca que ha encontrado arraigo en la capital catalana, y sucede durante el último fin de semana de enero. El sábado hay verbena popular con bailes tradicionales en la plaza de la Virreina. En resumen... ¡Ánimate a conocer Barcelona en enero! Podrás disfrutar de la ciudad como un verdadero barcelonés, sin aglomeraciones en las atracciones principales, y aunque los días son cortos, las noches son inagotables y hay muchísimas cosas que celebrar. Visita la página de Go City para obtener información sobre cómo ahorrar hasta un 49% en las entradas a las atracciones principales de Barcelona. ¿Qué hacer en Barcelona en enero? ¡Muchísimas cosas! Las celebraciones navideñas en Barcelona se extienden hasta bien entrado el mes: a la gran fiesta de Año Nuevo le siguen los entrañables Reyes Magos con sus regalos y roscas, las rebajas de enero son una gran excusa para hacer compras, y a mediados de mes se celebra la “Festa dels Tres Tombs”. Los precios de temporada baja en hoteles y vuelos son beneficios nada desdeñables del privilegio de viajar cuando no tanta gente escoge hacerlo. Y todas las atracciones principales de la ciudad siguen ahí, esperándote. En enero Barcelona muestra su rostro más auténtico. Aquí tienes cuatro planes para descubrirlo. Nochevieja y Año Nuevo Como en todas las ciudades españolas, en Barcelona se recibe el Año Nuevo con bombo y platillo, es decir, con cohetes, cava, doce uvas, y alegría en cada casa y cada esquina. Muchos hoteles y restaurantes ofrecen cenas especiales de Nochevieja, y las discotecas y clubs organizan fiestas (los llamados “cotillones”). Desde el 2013, el lugar “oficial” para presenciar la cuenta atrás del año que se va es la Fuente Mágica de Monjuïc, muy cerca de la Plaza de España y colindante con el barrio Poble Espanyol, a donde mucha gente se va después del espectáculo de la fuente para continuar con la fiesta. Por otras zonas de la ciudad también encontrarás muchos bares abiertos, llenos de gente, con avenidas y plazas concurridas toda la noche (especialmente a partir de las 2AM) hasta el amanecer. Únete a la locura del primer baño del año en la Barceloneta, si las condiciones sanitarias (y climáticas) lo permiten. Organizado por el Club Natació Atlètic-Barceloneta desde 1996, los cientos de participantes de todas las edades aportan una cantidad de dinero simbólica como donación para una causa social, y se echan en masa a las frías aguas del Mediterráneo, muchos de ellos disfrazados de Santa Claus. La cita es a las 12 del mediodía el 1 de enero en la playa de San Sebastián, en frente del club. Por supuesto, también puedes interpretar la tradición libremente y meterte al mar en otro momento o en otra playa cercana. ¡No serás el único! Es una manera liberadora y vigorizante de entrar en el nuevo año. No podemos asegurar que traiga suerte, pero desde luego, nunca olvidarás este momento. Cabalgata de los Reyes Magos (¡y las roscas!) A Barcelona los Reyes llegan en barco al Port Vell puntualmente a las 16 horas el 5 de enero, y las autoridades de la ciudad les dan la bienvenida para después iniciar su cabalgata por las calles principales de la ciudad. No tienes que ser un niño para disfrutar del espectáculo, una oportunidad para interactuar con la gran diversidad de barceloneses (y recolectar dulces de los que los Reyes arrojan al público). Antes de que termine el día 5, para seguir con la vena de la dulzura, aprovecha para comprar una rosca de Reyes (“tortell de Reis” en catalán) que proliferan en todas las pastelerías de la ciudad. Prueba las de La Colmena, donde también fabrican unos famosos caramelos de miel, o aventúrate al barrio más fino de la ciudad y visita la legendaria pastelería Foix de Sarrià. Así, el día 6 podrás dar cierre oficial a la temporada navideña como se merece: acompañando el café de la mañana con un buen pedazo de rosca. Si te toca la figurita, te podrás poner la corona. De compras: mercadillos de pulgas A la fiebre de las compras navideñas le sigue la fiebre de las rebajas, pero ya que estás en Barcelona, en vez de ir a las tiendas que puedes encontrar en todas las ciudades del mundo, por qué no mejor explorar algunos de sus mercados de antigüedades, vintage y de pulgas. Dos iniciativas hermanas que comparten la misma filosofía, el Flea y Fleadonia son el lugar para encontrar tesoros de segunda mano, discos, libros y objetos curiosos. Fleadonia se celebra el primer domingo de cada mes en la Plaça Salvador Seguí, y el Flea, el segundo domingo de cada mes en la Plaça Blanquerna, en el Raval. Pero el peso pesado de los mercados de pulgas barceloneses es sin duda el Encants Vells, también conocido como el Mercat de Belcaire, que presume de ser uno de los más antiguos de Europa: se conoce que empezó por ahí del lejano año de 1300. Aquí hay de todo: segunda mano, chácharas de todo tipo, y gangas para parar un tren. Las fiestas de San Antonio Abad En catalán se llama la Festa dels Tres Tombs, pero no hay ninguna tumba involucrada. “Tomb” quiere decir “vuelta” o “vez”, y es que tradicionalmente durante esta festividad religiosa en honor a San Antonio Abad, la gente y sus animales daban tres vueltas a la ruta de la procesión. Hoy en día solo se da una vuelta, pero es lo suficientemente larga para durar casi todo el día. Se celebra el sábado posterior al 17 de enero. San Antonio es el patrón de los animales domésticos, y por eso la gente lleva a sus mascotas para ser bendecidas por el párroco de la iglesia de mismo santo. En la procesión destacan los carruajes tirados por caballos y burros, pero también la gente lleva a sus perros y gatos, y algún que otro ratoncito. Tradicionalmente se hacia la rifa de un cerdo, algo que hoy en día el premio se ha sustituido por una serie de productos porcinos que aportan los charcuteros del barrio. No te pierdas el inicio de la procesión: desde hace unos años, y con la colaboración de la Sociedad de Palomas Mensajeras de Cataluña, se sueltan 150 palomas, que representan 150 deseos colectivos de la ciudad de Barcelona. A San Antoni también se le celebra en el barrio de Gracia con hogueras y música, una fiesta importada de Mallorca que ha encontrado arraigo en la capital catalana, y sucede durante el último fin de semana de enero. El sábado hay verbena popular con bailes tradicionales en la plaza de la Virreina. En resumen... ¡Ánimate a conocer Barcelona en enero! Podrás disfrutar de la ciudad como un verdadero barcelonés, sin aglomeraciones en las atracciones principales, y aunque los días son cortos, las noches son inagotables y hay muchísimas cosas que celebrar. Visita la página de Go City para obtener información sobre cómo ahorrar hasta un 49% en las entradas a las atracciones principales de Barcelona. ¿Qué hacer en Barcelona en enero? ¡Muchísimas cosas! Las celebraciones navideñas en Barcelona se extienden hasta bien entrado el mes: a la gran fiesta de Año Nuevo le siguen los entrañables Reyes Magos con sus regalos y roscas, las rebajas de enero son una gran excusa para hacer compras, y a mediados de mes se celebra la “Festa dels Tres Tombs”. Los precios de temporada baja en hoteles y vuelos son beneficios nada desdeñables del privilegio de viajar cuando no tanta gente escoge hacerlo. Y todas las atracciones principales de la ciudad siguen ahí, esperándote. En enero Barcelona muestra su rostro más auténtico. Aquí tienes cuatro planes para descubrirlo. Nochevieja y Año Nuevo Como en todas las ciudades españolas, en Barcelona se recibe el Año Nuevo con bombo y platillo, es decir, con cohetes, cava, doce uvas, y alegría en cada casa y cada esquina. Muchos hoteles y restaurantes ofrecen cenas especiales de Nochevieja, y las discotecas y clubs organizan fiestas (los llamados “cotillones”). Desde el 2013, el lugar “oficial” para presenciar la cuenta atrás del año que se va es la Fuente Mágica de Monjuïc, muy cerca de la Plaza de España y colindante con el barrio Poble Espanyol, a donde mucha gente se va después del espectáculo de la fuente para continuar con la fiesta. Por otras zonas de la ciudad también encontrarás muchos bares abiertos, llenos de gente, con avenidas y plazas concurridas toda la noche (especialmente a partir de las 2AM) hasta el amanecer. Únete a la locura del primer baño del año en la Barceloneta, si las condiciones sanitarias (y climáticas) lo permiten. Organizado por el Club Natació Atlètic-Barceloneta desde 1996, los cientos de participantes de todas las edades aportan una cantidad de dinero simbólica como donación para una causa social, y se echan en masa a las frías aguas del Mediterráneo, muchos de ellos disfrazados de Santa Claus. La cita es a las 12 del mediodía el 1 de enero en la playa de San Sebastián, en frente del club. Por supuesto, también puedes interpretar la tradición libremente y meterte al mar en otro momento o en otra playa cercana. ¡No serás el único! Es una manera liberadora y vigorizante de entrar en el nuevo año. No podemos asegurar que traiga suerte, pero desde luego, nunca olvidarás este momento. Cabalgata de los Reyes Magos (¡y las roscas!) A Barcelona los Reyes llegan en barco al Port Vell puntualmente a las 16 horas el 5 de enero, y las autoridades de la ciudad les dan la bienvenida para después iniciar su cabalgata por las calles principales de la ciudad. No tienes que ser un niño para disfrutar del espectáculo, una oportunidad para interactuar con la gran diversidad de barceloneses (y recolectar dulces de los que los Reyes arrojan al público). Antes de que termine el día 5, para seguir con la vena de la dulzura, aprovecha para comprar una rosca de Reyes (“tortell de Reis” en catalán) que proliferan en todas las pastelerías de la ciudad. Prueba las de La Colmena, donde también fabrican unos famosos caramelos de miel, o aventúrate al barrio más fino de la ciudad y visita la legendaria pastelería Foix de Sarrià. Así, el día 6 podrás dar cierre oficial a la temporada navideña como se merece: acompañando el café de la mañana con un buen pedazo de rosca. Si te toca la figurita, te podrás poner la corona. De compras: mercadillos de pulgas A la fiebre de las compras navideñas le sigue la fiebre de las rebajas, pero ya que estás en Barcelona, en vez de ir a las tiendas que puedes encontrar en todas las ciudades del mundo, por qué no mejor explorar algunos de sus mercados de antigüedades, vintage y de pulgas. Dos iniciativas hermanas que comparten la misma filosofía, el Flea y Fleadonia son el lugar para encontrar tesoros de segunda mano, discos, libros y objetos curiosos. Fleadonia se celebra el primer domingo de cada mes en la Plaça Salvador Seguí, y el Flea, el segundo domingo de cada mes en la Plaça Blanquerna, en el Raval. Pero el peso pesado de los mercados de pulgas barceloneses es sin duda el Encants Vells, también conocido como el Mercat de Belcaire, que presume de ser uno de los más antiguos de Europa: se conoce que empezó por ahí del lejano año de 1300. Aquí hay de todo: segunda mano, chácharas de todo tipo, y gangas para parar un tren. Las fiestas de San Antonio Abad En catalán se llama la Festa dels Tres Tombs, pero no hay ninguna tumba involucrada. “Tomb” quiere decir “vuelta” o “vez”, y es que tradicionalmente durante esta festividad religiosa en honor a San Antonio Abad, la gente y sus animales daban tres vueltas a la ruta de la procesión. Hoy en día solo se da una vuelta, pero es lo suficientemente larga para durar casi todo el día. Se celebra el sábado posterior al 17 de enero. San Antonio es el patrón de los animales domésticos, y por eso la gente lleva a sus mascotas para ser bendecidas por el párroco de la iglesia de mismo santo. En la procesión destacan los carruajes tirados por caballos y burros, pero también la gente lleva a sus perros y gatos, y algún que otro ratoncito. Tradicionalmente se hacia la rifa de un cerdo, algo que hoy en día el premio se ha sustituido por una serie de productos porcinos que aportan los charcuteros del barrio. No te pierdas el inicio de la procesión: desde hace unos años, y con la colaboración de la Sociedad de Palomas Mensajeras de Cataluña, se sueltan 150 palomas, que representan 150 deseos colectivos de la ciudad de Barcelona. A San Antoni también se le celebra en el barrio de Gracia con hogueras y música, una fiesta importada de Mallorca que ha encontrado arraigo en la capital catalana, y sucede durante el último fin de semana de enero. El sábado hay verbena popular con bailes tradicionales en la plaza de la Virreina. En resumen... ¡Ánimate a conocer Barcelona en enero! Podrás disfrutar de la ciudad como un verdadero barcelonés, sin aglomeraciones en las atracciones principales, y aunque los días son cortos, las noches son inagotables y hay muchísimas cosas que celebrar. Visita la página de Go City para obtener información sobre cómo ahorrar hasta un 49% en las entradas a las atracciones principales de Barcelona. ¿Qué hacer en Barcelona en enero? ¡Muchísimas cosas! Las celebraciones navideñas en Barcelona se extienden hasta bien entrado el mes: a la gran fiesta de Año Nuevo le siguen los entrañables Reyes Magos con sus regalos y roscas, las rebajas de enero son una gran excusa para hacer compras, y a mediados de mes se celebra la “Festa dels Tres Tombs”. Los precios de temporada baja en hoteles y vuelos son beneficios nada desdeñables del privilegio de viajar cuando no tanta gente escoge hacerlo. Y todas las atracciones principales de la ciudad siguen ahí, esperándote. En enero Barcelona muestra su rostro más auténtico. Aquí tienes cuatro planes para descubrirlo. Nochevieja y Año Nuevo Como en todas las ciudades españolas, en Barcelona se recibe el Año Nuevo con bombo y platillo, es decir, con cohetes, cava, doce uvas, y alegría en cada casa y cada esquina. Muchos hoteles y restaurantes ofrecen cenas especiales de Nochevieja, y las discotecas y clubs organizan fiestas (los llamados “cotillones”). Desde el 2013, el lugar “oficial” para presenciar la cuenta atrás del año que se va es la Fuente Mágica de Monjuïc, muy cerca de la Plaza de España y colindante con el barrio Poble Espanyol, a donde mucha gente se va después del espectáculo de la fuente para continuar con la fiesta. Por otras zonas de la ciudad también encontrarás muchos bares abiertos, llenos de gente, con avenidas y plazas concurridas toda la noche (especialmente a partir de las 2AM) hasta el amanecer. Únete a la locura del primer baño del año en la Barceloneta, si las condiciones sanitarias (y climáticas) lo permiten. Organizado por el Club Natació Atlètic-Barceloneta desde 1996, los cientos de participantes de todas las edades aportan una cantidad de dinero simbólica como donación para una causa social, y se echan en masa a las frías aguas del Mediterráneo, muchos de ellos disfrazados de Santa Claus. La cita es a las 12 del mediodía el 1 de enero en la playa de San Sebastián, en frente del club. Por supuesto, también puedes interpretar la tradición libremente y meterte al mar en otro momento o en otra playa cercana. ¡No serás el único! Es una manera liberadora y vigorizante de entrar en el nuevo año. No podemos asegurar que traiga suerte, pero desde luego, nunca olvidarás este momento. Cabalgata de los Reyes Magos (¡y las roscas!) A Barcelona los Reyes llegan en barco al Port Vell puntualmente a las 16 horas el 5 de enero, y las autoridades de la ciudad les dan la bienvenida para después iniciar su cabalgata por las calles principales de la ciudad. No tienes que ser un niño para disfrutar del espectáculo, una oportunidad para interactuar con la gran diversidad de barceloneses (y recolectar dulces de los que los Reyes arrojan al público). Antes de que termine el día 5, para seguir con la vena de la dulzura, aprovecha para comprar una rosca de Reyes (“tortell de Reis” en catalán) que proliferan en todas las pastelerías de la ciudad. Prueba las de La Colmena, donde también fabrican unos famosos caramelos de miel, o aventúrate al barrio más fino de la ciudad y visita la legendaria pastelería Foix de Sarrià. Así, el día 6 podrás dar cierre oficial a la temporada navideña como se merece: acompañando el café de la mañana con un buen pedazo de rosca. Si te toca la figurita, te podrás poner la corona. De compras: mercadillos de pulgas A la fiebre de las compras navideñas le sigue la fiebre de las rebajas, pero ya que estás en Barcelona, en vez de ir a las tiendas que puedes encontrar en todas las ciudades del mundo, por qué no mejor explorar algunos de sus mercados de antigüedades, vintage y de pulgas. Dos iniciativas hermanas que comparten la misma filosofía, el Flea y Fleadonia son el lugar para encontrar tesoros de segunda mano, discos, libros y objetos curiosos. Fleadonia se celebra el primer domingo de cada mes en la Plaça Salvador Seguí, y el Flea, el segundo domingo de cada mes en la Plaça Blanquerna, en el Raval. Pero el peso pesado de los mercados de pulgas barceloneses es sin duda el Encants Vells, también conocido como el Mercat de Belcaire, que presume de ser uno de los más antiguos de Europa: se conoce que empezó por ahí del lejano año de 1300. Aquí hay de todo: segunda mano, chácharas de todo tipo, y gangas para parar un tren. Las fiestas de San Antonio Abad En catalán se llama la Festa dels Tres Tombs, pero no hay ninguna tumba involucrada. “Tomb” quiere decir “vuelta” o “vez”, y es que tradicionalmente durante esta festividad religiosa en honor a San Antonio Abad, la gente y sus animales daban tres vueltas a la ruta de la procesión. Hoy en día solo se da una vuelta, pero es lo suficientemente larga para durar casi todo el día. Se celebra el sábado posterior al 17 de enero. San Antonio es el patrón de los animales domésticos, y por eso la gente lleva a sus mascotas para ser bendecidas por el párroco de la iglesia de mismo santo. En la procesión destacan los carruajes tirados por caballos y burros, pero también la gente lleva a sus perros y gatos, y algún que otro ratoncito. Tradicionalmente se hacia la rifa de un cerdo, algo que hoy en día el premio se ha sustituido por una serie de productos porcinos que aportan los charcuteros del barrio. No te pierdas el inicio de la procesión: desde hace unos años, y con la colaboración de la Sociedad de Palomas Mensajeras de Cataluña, se sueltan 150 palomas, que representan 150 deseos colectivos de la ciudad de Barcelona. A San Antoni también se le celebra en el barrio de Gracia con hogueras y música, una fiesta importada de Mallorca que ha encontrado arraigo en la capital catalana, y sucede durante el último fin de semana de enero. El sábado hay verbena popular con bailes tradicionales en la plaza de la Virreina. En resumen... ¡Ánimate a conocer Barcelona en enero! Podrás disfrutar de la ciudad como un verdadero barcelonés, sin aglomeraciones en las atracciones principales, y aunque los días son cortos, las noches son inagotables y hay muchísimas cosas que celebrar. Visita la página de Go City para obtener información sobre cómo ahorrar hasta un 49% en las entradas a las atracciones principales de Barcelona. ¿Qué hacer en Barcelona en enero? ¡Muchísimas cosas! Las celebraciones navideñas en Barcelona se extienden hasta bien entrado el mes: a la gran fiesta de Año Nuevo le siguen los entrañables Reyes Magos con sus regalos y roscas, las rebajas de enero son una gran excusa para hacer compras, y a mediados de mes se celebra la “Festa dels Tres Tombs”. Los precios de temporada baja en hoteles y vuelos son beneficios nada desdeñables del privilegio de viajar cuando no tanta gente escoge hacerlo. Y todas las atracciones principales de la ciudad siguen ahí, esperándote. En enero Barcelona muestra su rostro más auténtico. Aquí tienes cuatro planes para descubrirlo. Nochevieja y Año Nuevo Como en todas las ciudades españolas, en Barcelona se recibe el Año Nuevo con bombo y platillo, es decir, con cohetes, cava, doce uvas, y alegría en cada casa y cada esquina. Muchos hoteles y restaurantes ofrecen cenas especiales de Nochevieja, y las discotecas y clubs organizan fiestas (los llamados “cotillones”). Desde el 2013, el lugar “oficial” para presenciar la cuenta atrás del año que se va es la Fuente Mágica de Monjuïc, muy cerca de la Plaza de España y colindante con el barrio Poble Espanyol, a donde mucha gente se va después del espectáculo de la fuente para continuar con la fiesta. Por otras zonas de la ciudad también encontrarás muchos bares abiertos, llenos de gente, con avenidas y plazas concurridas toda la noche (especialmente a partir de las 2AM) hasta el amanecer. Únete a la locura del primer baño del año en la Barceloneta, si las condiciones sanitarias (y climáticas) lo permiten. Organizado por el Club Natació Atlètic-Barceloneta desde 1996, los cientos de participantes de todas las edades aportan una cantidad de dinero simbólica como donación para una causa social, y se echan en masa a las frías aguas del Mediterráneo, muchos de ellos disfrazados de Santa Claus. La cita es a las 12 del mediodía el 1 de enero en la playa de San Sebastián, en frente del club. Por supuesto, también puedes interpretar la tradición libremente y meterte al mar en otro momento o en otra playa cercana. ¡No serás el único! Es una manera liberadora y vigorizante de entrar en el nuevo año. No podemos asegurar que traiga suerte, pero desde luego, nunca olvidarás este momento. Cabalgata de los Reyes Magos (¡y las roscas!) A Barcelona los Reyes llegan en barco al Port Vell puntualmente a las 16 horas el 5 de enero, y las autoridades de la ciudad les dan la bienvenida para después iniciar su cabalgata por las calles principales de la ciudad. No tienes que ser un niño para disfrutar del espectáculo, una oportunidad para interactuar con la gran diversidad de barceloneses (y recolectar dulces de los que los Reyes arrojan al público). Antes de que termine el día 5, para seguir con la vena de la dulzura, aprovecha para comprar una rosca de Reyes (“tortell de Reis” en catalán) que proliferan en todas las pastelerías de la ciudad. Prueba las de La Colmena, donde también fabrican unos famosos caramelos de miel, o aventúrate al barrio más fino de la ciudad y visita la legendaria pastelería Foix de Sarrià. Así, el día 6 podrás dar cierre oficial a la temporada navideña como se merece: acompañando el café de la mañana con un buen pedazo de rosca. Si te toca la figurita, te podrás poner la corona. De compras: mercadillos de pulgas A la fiebre de las compras navideñas le sigue la fiebre de las rebajas, pero ya que estás en Barcelona, en vez de ir a las tiendas que puedes encontrar en todas las ciudades del mundo, por qué no mejor explorar algunos de sus mercados de antigüedades, vintage y de pulgas. Dos iniciativas hermanas que comparten la misma filosofía, el Flea y Fleadonia son el lugar para encontrar tesoros de segunda mano, discos, libros y objetos curiosos. Fleadonia se celebra el primer domingo de cada mes en la Plaça Salvador Seguí, y el Flea, el segundo domingo de cada mes en la Plaça Blanquerna, en el Raval. Pero el peso pesado de los mercados de pulgas barceloneses es sin duda el Encants Vells, también conocido como el Mercat de Belcaire, que presume de ser uno de los más antiguos de Europa: se conoce que empezó por ahí del lejano año de 1300. Aquí hay de todo: segunda mano, chácharas de todo tipo, y gangas para parar un tren. Las fiestas de San Antonio Abad En catalán se llama la Festa dels Tres Tombs, pero no hay ninguna tumba involucrada. “Tomb” quiere decir “vuelta” o “vez”, y es que tradicionalmente durante esta festividad religiosa en honor a San Antonio Abad, la gente y sus animales daban tres vueltas a la ruta de la procesión. Hoy en día solo se da una vuelta, pero es lo suficientemente larga para durar casi todo el día. Se celebra el sábado posterior al 17 de enero. San Antonio es el patrón de los animales domésticos, y por eso la gente lleva a sus mascotas para ser bendecidas por el párroco de la iglesia de mismo santo. En la procesión destacan los carruajes tirados por caballos y burros, pero también la gente lleva a sus perros y gatos, y algún que otro ratoncito. Tradicionalmente se hacia la rifa de un cerdo, algo que hoy en día el premio se ha sustituido por una serie de productos porcinos que aportan los charcuteros del barrio. No te pierdas el inicio de la procesión: desde hace unos años, y con la colaboración de la Sociedad de Palomas Mensajeras de Cataluña, se sueltan 150 palomas, que representan 150 deseos colectivos de la ciudad de Barcelona. A San Antoni también se le celebra en el barrio de Gracia con hogueras y música, una fiesta importada de Mallorca que ha encontrado arraigo en la capital catalana, y sucede durante el último fin de semana de enero. El sábado hay verbena popular con bailes tradicionales en la plaza de la Virreina. En resumen... ¡Ánimate a conocer Barcelona en enero! Podrás disfrutar de la ciudad como un verdadero barcelonés, sin aglomeraciones en las atracciones principales, y aunque los días son cortos, las noches son inagotables y hay muchísimas cosas que celebrar. Visita la página de Go City para obtener información sobre cómo ahorrar hasta un 49% en las entradas a las atracciones principales de Barcelona. ¿Qué hacer en Barcelona en enero? ¡Muchísimas cosas! Las celebraciones navideñas en Barcelona se extienden hasta bien entrado el mes: a la gran fiesta de Año Nuevo le siguen los entrañables Reyes Magos con sus regalos y roscas, las rebajas de enero son una gran excusa para hacer compras, y a mediados de mes se celebra la “Festa dels Tres Tombs”. Los precios de temporada baja en hoteles y vuelos son beneficios nada desdeñables del privilegio de viajar cuando no tanta gente escoge hacerlo. Y todas las atracciones principales de la ciudad siguen ahí, esperándote. En enero Barcelona muestra su rostro más auténtico. Aquí tienes cuatro planes para descubrirlo. Nochevieja y Año Nuevo Como en todas las ciudades españolas, en Barcelona se recibe el Año Nuevo con bombo y platillo, es decir, con cohetes, cava, doce uvas, y alegría en cada casa y cada esquina. Muchos hoteles y restaurantes ofrecen cenas especiales de Nochevieja, y las discotecas y clubs organizan fiestas (los llamados “cotillones”). Desde el 2013, el lugar “oficial” para presenciar la cuenta atrás del año que se va es la Fuente Mágica de Monjuïc, muy cerca de la Plaza de España y colindante con el barrio Poble Espanyol, a donde mucha gente se va después del espectáculo de la fuente para continuar con la fiesta. Por otras zonas de la ciudad también encontrarás muchos bares abiertos, llenos de gente, con avenidas y plazas concurridas toda la noche (especialmente a partir de las 2AM) hasta el amanecer. Únete a la locura del primer baño del año en la Barceloneta, si las condiciones sanitarias (y climáticas) lo permiten. Organizado por el Club Natació Atlètic-Barceloneta desde 1996, los cientos de participantes de todas las edades aportan una cantidad de dinero simbólica como donación para una causa social, y se echan en masa a las frías aguas del Mediterráneo, muchos de ellos disfrazados de Santa Claus. La cita es a las 12 del mediodía el 1 de enero en la playa de San Sebastián, en frente del club. Por supuesto, también puedes interpretar la tradición libremente y meterte al mar en otro momento o en otra playa cercana. ¡No serás el único! Es una manera liberadora y vigorizante de entrar en el nuevo año. No podemos asegurar que traiga suerte, pero desde luego, nunca olvidarás este momento. Cabalgata de los Reyes Magos (¡y las roscas!) A Barcelona los Reyes llegan en barco al Port Vell puntualmente a las 16 horas el 5 de enero, y las autoridades de la ciudad les dan la bienvenida para después iniciar su cabalgata por las calles principales de la ciudad. No tienes que ser un niño para disfrutar del espectáculo, una oportunidad para interactuar con la gran diversidad de barceloneses (y recolectar dulces de los que los Reyes arrojan al público). Antes de que termine el día 5, para seguir con la vena de la dulzura, aprovecha para comprar una rosca de Reyes (“tortell de Reis” en catalán) que proliferan en todas las pastelerías de la ciudad. Prueba las de La Colmena, donde también fabrican unos famosos caramelos de miel, o aventúrate al barrio más fino de la ciudad y visita la legendaria pastelería Foix de Sarrià. Así, el día 6 podrás dar cierre oficial a la temporada navideña como se merece: acompañando el café de la mañana con un buen pedazo de rosca. Si te toca la figurita, te podrás poner la corona. De compras: mercadillos de pulgas A la fiebre de las compras navideñas le sigue la fiebre de las rebajas, pero ya que estás en Barcelona, en vez de ir a las tiendas que puedes encontrar en todas las ciudades del mundo, por qué no mejor explorar algunos de sus mercados de antigüedades, vintage y de pulgas. Dos iniciativas hermanas que comparten la misma filosofía, el Flea y Fleadonia son el lugar para encontrar tesoros de segunda mano, discos, libros y objetos curiosos. Fleadonia se celebra el primer domingo de cada mes en la Plaça Salvador Seguí, y el Flea, el segundo domingo de cada mes en la Plaça Blanquerna, en el Raval. Pero el peso pesado de los mercados de pulgas barceloneses es sin duda el Encants Vells, también conocido como el Mercat de Belcaire, que presume de ser uno de los más antiguos de Europa: se conoce que empezó por ahí del lejano año de 1300. Aquí hay de todo: segunda mano, chácharas de todo tipo, y gangas para parar un tren. Las fiestas de San Antonio Abad En catalán se llama la Festa dels Tres Tombs, pero no hay ninguna tumba involucrada. “Tomb” quiere decir “vuelta” o “vez”, y es que tradicionalmente durante esta festividad religiosa en honor a San Antonio Abad, la gente y sus animales daban tres vueltas a la ruta de la procesión. Hoy en día solo se da una vuelta, pero es lo suficientemente larga para durar casi todo el día. Se celebra el sábado posterior al 17 de enero. San Antonio es el patrón de los animales domésticos, y por eso la gente lleva a sus mascotas para ser bendecidas por el párroco de la iglesia de mismo santo. En la procesión destacan los carruajes tirados por caballos y burros, pero también la gente lleva a sus perros y gatos, y algún que otro ratoncito. Tradicionalmente se hacia la rifa de un cerdo, algo que hoy en día el premio se ha sustituido por una serie de productos porcinos que aportan los charcuteros del barrio. No te pierdas el inicio de la procesión: desde hace unos años, y con la colaboración de la Sociedad de Palomas Mensajeras de Cataluña, se sueltan 150 palomas, que representan 150 deseos colectivos de la ciudad de Barcelona. A San Antoni también se le celebra en el barrio de Gracia con hogueras y música, una fiesta importada de Mallorca que ha encontrado arraigo en la capital catalana, y sucede durante el último fin de semana de enero. El sábado hay verbena popular con bailes tradicionales en la plaza de la Virreina. En resumen... ¡Ánimate a conocer Barcelona en enero! Podrás disfrutar de la ciudad como un verdadero barcelonés, sin aglomeraciones en las atracciones principales, y aunque los días son cortos, las noches son inagotables y hay muchísimas cosas que celebrar. Visita la página de Go City para obtener información sobre cómo ahorrar hasta un 49% en las entradas a las atracciones principales de Barcelona. ¿Qué hacer en Barcelona en enero? ¡Muchísimas cosas! Las celebraciones navideñas en Barcelona se extienden hasta bien entrado el mes: a la gran fiesta de Año Nuevo le siguen los entrañables Reyes Magos con sus regalos y roscas, las rebajas de enero son una gran excusa para hacer compras, y a mediados de mes se celebra la “Festa dels Tres Tombs”. Los precios de temporada baja en hoteles y vuelos son beneficios nada desdeñables del privilegio de viajar cuando no tanta gente escoge hacerlo. Y todas las atracciones principales de la ciudad siguen ahí, esperándote. En enero Barcelona muestra su rostro más auténtico. Aquí tienes cuatro planes para descubrirlo. Nochevieja y Año Nuevo Como en todas las ciudades españolas, en Barcelona se recibe el Año Nuevo con bombo y platillo, es decir, con cohetes, cava, doce uvas, y alegría en cada casa y cada esquina. Muchos hoteles y restaurantes ofrecen cenas especiales de Nochevieja, y las discotecas y clubs organizan fiestas (los llamados “cotillones”). Desde el 2013, el lugar “oficial” para presenciar la cuenta atrás del año que se va es la Fuente Mágica de Monjuïc, muy cerca de la Plaza de España y colindante con el barrio Poble Espanyol, a donde mucha gente se va después del espectáculo de la fuente para continuar con la fiesta. Por otras zonas de la ciudad también encontrarás muchos bares abiertos, llenos de gente, con avenidas y plazas concurridas toda la noche (especialmente a partir de las 2AM) hasta el amanecer. Únete a la locura del primer baño del año en la Barceloneta, si las condiciones sanitarias (y climáticas) lo permiten. Organizado por el Club Natació Atlètic-Barceloneta desde 1996, los cientos de participantes de todas las edades aportan una cantidad de dinero simbólica como donación para una causa social, y se echan en masa a las frías aguas del Mediterráneo, muchos de ellos disfrazados de Santa Claus. La cita es a las 12 del mediodía el 1 de enero en la playa de San Sebastián, en frente del club. Por supuesto, también puedes interpretar la tradición libremente y meterte al mar en otro momento o en otra playa cercana. ¡No serás el único! Es una manera liberadora y vigorizante de entrar en el nuevo año. No podemos asegurar que traiga suerte, pero desde luego, nunca olvidarás este momento. Cabalgata de los Reyes Magos (¡y las roscas!) A Barcelona los Reyes llegan en barco al Port Vell puntualmente a las 16 horas el 5 de enero, y las autoridades de la ciudad les dan la bienvenida para después iniciar su cabalgata por las calles principales de la ciudad. No tienes que ser un niño para disfrutar del espectáculo, una oportunidad para interactuar con la gran diversidad de barceloneses (y recolectar dulces de los que los Reyes arrojan al público). Antes de que termine el día 5, para seguir con la vena de la dulzura, aprovecha para comprar una rosca de Reyes (“tortell de Reis” en catalán) que proliferan en todas las pastelerías de la ciudad. Prueba las de La Colmena, donde también fabrican unos famosos caramelos de miel, o aventúrate al barrio más fino de la ciudad y visita la legendaria pastelería Foix de Sarrià. Así, el día 6 podrás dar cierre oficial a la temporada navideña como se merece: acompañando el café de la mañana con un buen pedazo de rosca. Si te toca la figurita, te podrás poner la corona. De compras: mercadillos de pulgas A la fiebre de las compras navideñas le sigue la fiebre de las rebajas, pero ya que estás en Barcelona, en vez de ir a las tiendas que puedes encontrar en todas las ciudades del mundo, por qué no mejor explorar algunos de sus mercados de antigüedades, vintage y de pulgas. Dos iniciativas hermanas que comparten la misma filosofía, el Flea y Fleadonia son el lugar para encontrar tesoros de segunda mano, discos, libros y objetos curiosos. Fleadonia se celebra el primer domingo de cada mes en la Plaça Salvador Seguí, y el Flea, el segundo domingo de cada mes en la Plaça Blanquerna, en el Raval. Pero el peso pesado de los mercados de pulgas barceloneses es sin duda el Encants Vells, también conocido como el Mercat de Belcaire, que presume de ser uno de los más antiguos de Europa: se conoce que empezó por ahí del lejano año de 1300. Aquí hay de todo: segunda mano, chácharas de todo tipo, y gangas para parar un tren. Las fiestas de San Antonio Abad En catalán se llama la Festa dels Tres Tombs, pero no hay ninguna tumba involucrada. “Tomb” quiere decir “vuelta” o “vez”, y es que tradicionalmente durante esta festividad religiosa en honor a San Antonio Abad, la gente y sus animales daban tres vueltas a la ruta de la procesión. Hoy en día solo se da una vuelta, pero es lo suficientemente larga para durar casi todo el día. Se celebra el sábado posterior al 17 de enero. San Antonio es el patrón de los animales domésticos, y por eso la gente lleva a sus mascotas para ser bendecidas por el párroco de la iglesia de mismo santo. En la procesión destacan los carruajes tirados por caballos y burros, pero también la gente lleva a sus perros y gatos, y algún que otro ratoncito. Tradicionalmente se hacia la rifa de un cerdo, algo que hoy en día el premio se ha sustituido por una serie de productos porcinos que aportan los charcuteros del barrio. No te pierdas el inicio de la procesión: desde hace unos años, y con la colaboración de la Sociedad de Palomas Mensajeras de Cataluña, se sueltan 150 palomas, que representan 150 deseos colectivos de la ciudad de Barcelona. A San Antoni también se le celebra en el barrio de Gracia con hogueras y música, una fiesta importada de Mallorca que ha encontrado arraigo en la capital catalana, y sucede durante el último fin de semana de enero. El sábado hay verbena popular con bailes tradicionales en la plaza de la Virreina. En resumen... ¡Ánimate a conocer Barcelona en enero! Podrás disfrutar de la ciudad como un verdadero barcelonés, sin aglomeraciones en las atracciones principales, y aunque los días son cortos, las noches son inagotables y hay muchísimas cosas que celebrar. Visita la página de Go City para obtener información sobre cómo ahorrar hasta un 49% en las entradas a las atracciones principales de Barcelona. ¿Qué hacer en Barcelona en enero? ¡Muchísimas cosas! Las celebraciones navideñas en Barcelona se extienden hasta bien entrado el mes: a la gran fiesta de Año Nuevo le siguen los entrañables Reyes Magos con sus regalos y roscas, las rebajas de enero son una gran excusa para hacer compras, y a mediados de mes se celebra la “Festa dels Tres Tombs”. Los precios de temporada baja en hoteles y vuelos son beneficios nada desdeñables del privilegio de viajar cuando no tanta gente escoge hacerlo. Y todas las atracciones principales de la ciudad siguen ahí, esperándote. En enero Barcelona muestra su rostro más auténtico. Aquí tienes cuatro planes para descubrirlo. Nochevieja y Año Nuevo Como en todas las ciudades españolas, en Barcelona se recibe el Año Nuevo con bombo y platillo, es decir, con cohetes, cava, doce uvas, y alegría en cada casa y cada esquina. Muchos hoteles y restaurantes ofrecen cenas especiales de Nochevieja, y las discotecas y clubs organizan fiestas (los llamados “cotillones”). Desde el 2013, el lugar “oficial” para presenciar la cuenta atrás del año que se va es la Fuente Mágica de Monjuïc, muy cerca de la Plaza de España y colindante con el barrio Poble Espanyol, a donde mucha gente se va después del espectáculo de la fuente para continuar con la fiesta. Por otras zonas de la ciudad también encontrarás muchos bares abiertos, llenos de gente, con avenidas y plazas concurridas toda la noche (especialmente a partir de las 2AM) hasta el amanecer. Únete a la locura del primer baño del año en la Barceloneta, si las condiciones sanitarias (y climáticas) lo permiten. Organizado por el Club Natació Atlètic-Barceloneta desde 1996, los cientos de participantes de todas las edades aportan una cantidad de dinero simbólica como donación para una causa social, y se echan en masa a las frías aguas del Mediterráneo, muchos de ellos disfrazados de Santa Claus. La cita es a las 12 del mediodía el 1 de enero en la playa de San Sebastián, en frente del club. Por supuesto, también puedes interpretar la tradición libremente y meterte al mar en otro momento o en otra playa cercana. ¡No serás el único! Es una manera liberadora y vigorizante de entrar en el nuevo año. No podemos asegurar que traiga suerte, pero desde luego, nunca olvidarás este momento. Cabalgata de los Reyes Magos (¡y las roscas!) A Barcelona los Reyes llegan en barco al Port Vell puntualmente a las 16 horas el 5 de enero, y las autoridades de la ciudad les dan la bienvenida para después iniciar su cabalgata por las calles principales de la ciudad. No tienes que ser un niño para disfrutar del espectáculo, una oportunidad para interactuar con la gran diversidad de barceloneses (y recolectar dulces de los que los Reyes arrojan al público). Antes de que termine el día 5, para seguir con la vena de la dulzura, aprovecha para comprar una rosca de Reyes (“tortell de Reis” en catalán) que proliferan en todas las pastelerías de la ciudad. Prueba las de La Colmena, donde también fabrican unos famosos caramelos de miel, o aventúrate al barrio más fino de la ciudad y visita la legendaria pastelería Foix de Sarrià. Así, el día 6 podrás dar cierre oficial a la temporada navideña como se merece: acompañando el café de la mañana con un buen pedazo de rosca. Si te toca la figurita, te podrás poner la corona. De compras: mercadillos de pulgas A la fiebre de las compras navideñas le sigue la fiebre de las rebajas, pero ya que estás en Barcelona, en vez de ir a las tiendas que puedes encontrar en todas las ciudades del mundo, por qué no mejor explorar algunos de sus mercados de antigüedades, vintage y de pulgas. Dos iniciativas hermanas que comparten la misma filosofía, el Flea y Fleadonia son el lugar para encontrar tesoros de segunda mano, discos, libros y objetos curiosos. Fleadonia se celebra el primer domingo de cada mes en la Plaça Salvador Seguí, y el Flea, el segundo domingo de cada mes en la Plaça Blanquerna, en el Raval. Pero el peso pesado de los mercados de pulgas barceloneses es sin duda el Encants Vells, también conocido como el Mercat de Belcaire, que presume de ser uno de los más antiguos de Europa: se conoce que empezó por ahí del lejano año de 1300. Aquí hay de todo: segunda mano, chácharas de todo tipo, y gangas para parar un tren. Las fiestas de San Antonio Abad En catalán se llama la Festa dels Tres Tombs, pero no hay ninguna tumba involucrada. “Tomb” quiere decir “vuelta” o “vez”, y es que tradicionalmente durante esta festividad religiosa en honor a San Antonio Abad, la gente y sus animales daban tres vueltas a la ruta de la procesión. Hoy en día solo se da una vuelta, pero es lo suficientemente larga para durar casi todo el día. Se celebra el sábado posterior al 17 de enero. San Antonio es el patrón de los animales domésticos, y por eso la gente lleva a sus mascotas para ser bendecidas por el párroco de la iglesia de mismo santo. En la procesión destacan los carruajes tirados por caballos y burros, pero también la gente lleva a sus perros y gatos, y algún que otro ratoncito. Tradicionalmente se hacia la rifa de un cerdo, algo que hoy en día el premio se ha sustituido por una serie de productos porcinos que aportan los charcuteros del barrio. No te pierdas el inicio de la procesión: desde hace unos años, y con la colaboración de la Sociedad de Palomas Mensajeras de Cataluña, se sueltan 150 palomas, que representan 150 deseos colectivos de la ciudad de Barcelona. A San Antoni también se le celebra en el barrio de Gracia con hogueras y música, una fiesta importada de Mallorca que ha encontrado arraigo en la capital catalana, y sucede durante el último fin de semana de enero. El sábado hay verbena popular con bailes tradicionales en la plaza de la Virreina. En resumen... ¡Ánimate a conocer Barcelona en enero! Podrás disfrutar de la ciudad como un verdadero barcelonés, sin aglomeraciones en las atracciones principales, y aunque los días son cortos, las noches son inagotables y hay muchísimas cosas que celebrar. Visita la página de Go City para obtener información sobre cómo ahorrar hasta un 49% en las entradas a las atracciones principales de Barcelona. ¿Qué hacer en Barcelona en enero? ¡Muchísimas cosas! Las celebraciones navideñas en Barcelona se extienden hasta bien entrado el mes: a la gran fiesta de Año Nuevo le siguen los entrañables Reyes Magos con sus regalos y roscas, las rebajas de enero son una gran excusa para hacer compras, y a mediados de mes se celebra la “Festa dels Tres Tombs”. Los precios de temporada baja en hoteles y vuelos son beneficios nada desdeñables del privilegio de viajar cuando no tanta gente escoge hacerlo. Y todas las atracciones principales de la ciudad siguen ahí, esperándote. En enero Barcelona muestra su rostro más auténtico. Aquí tienes cuatro planes para descubrirlo. Nochevieja y Año Nuevo Como en todas las ciudades españolas, en Barcelona se recibe el Año Nuevo con bombo y platillo, es decir, con cohetes, cava, doce uvas, y alegría en cada casa y cada esquina. Muchos hoteles y restaurantes ofrecen cenas especiales de Nochevieja, y las discotecas y clubs organizan fiestas (los llamados “cotillones”). Desde el 2013, el lugar “oficial” para presenciar la cuenta atrás del año que se va es la Fuente Mágica de Monjuïc, muy cerca de la Plaza de España y colindante con el barrio Poble Espanyol, a donde mucha gente se va después del espectáculo de la fuente para continuar con la fiesta. Por otras zonas de la ciudad también encontrarás muchos bares abiertos, llenos de gente, con avenidas y plazas concurridas toda la noche (especialmente a partir de las 2AM) hasta el amanecer. Únete a la locura del primer baño del año en la Barceloneta, si las condiciones sanitarias (y climáticas) lo permiten. Organizado por el Club Natació Atlètic-Barceloneta desde 1996, los cientos de participantes de todas las edades aportan una cantidad de dinero simbólica como donación para una causa social, y se echan en masa a las frías aguas del Mediterráneo, muchos de ellos disfrazados de Santa Claus. La cita es a las 12 del mediodía el 1 de enero en la playa de San Sebastián, en frente del club. Por supuesto, también puedes interpretar la tradición libremente y meterte al mar en otro momento o en otra playa cercana. ¡No serás el único! Es una manera liberadora y vigorizante de entrar en el nuevo año. No podemos asegurar que traiga suerte, pero desde luego, nunca olvidarás este momento. Cabalgata de los Reyes Magos (¡y las roscas!) A Barcelona los Reyes llegan en barco al Port Vell puntualmente a las 16 horas el 5 de enero, y las autoridades de la ciudad les dan la bienvenida para después iniciar su cabalgata por las calles principales de la ciudad. No tienes que ser un niño para disfrutar del espectáculo, una oportunidad para interactuar con la gran diversidad de barceloneses (y recolectar dulces de los que los Reyes arrojan al público). Antes de que termine el día 5, para seguir con la vena de la dulzura, aprovecha para comprar una rosca de Reyes (“tortell de Reis” en catalán) que proliferan en todas las pastelerías de la ciudad. Prueba las de La Colmena, donde también fabrican unos famosos caramelos de miel, o aventúrate al barrio más fino de la ciudad y visita la legendaria pastelería Foix de Sarrià. Así, el día 6 podrás dar cierre oficial a la temporada navideña como se merece: acompañando el café de la mañana con un buen pedazo de rosca. Si te toca la figurita, te podrás poner la corona. De compras: mercadillos de pulgas A la fiebre de las compras navideñas le sigue la fiebre de las rebajas, pero ya que estás en Barcelona, en vez de ir a las tiendas que puedes encontrar en todas las ciudades del mundo, por qué no mejor explorar algunos de sus mercados de antigüedades, vintage y de pulgas. Dos iniciativas hermanas que comparten la misma filosofía, el Flea y Fleadonia son el lugar para encontrar tesoros de segunda mano, discos, libros y objetos curiosos. Fleadonia se celebra el primer domingo de cada mes en la Plaça Salvador Seguí, y el Flea, el segundo domingo de cada mes en la Plaça Blanquerna, en el Raval. Pero el peso pesado de los mercados de pulgas barceloneses es sin duda el Encants Vells, también conocido como el Mercat de Belcaire, que presume de ser uno de los más antiguos de Europa: se conoce que empezó por ahí del lejano año de 1300. Aquí hay de todo: segunda mano, chácharas de todo tipo, y gangas para parar un tren. Las fiestas de San Antonio Abad En catalán se llama la Festa dels Tres Tombs, pero no hay ninguna tumba involucrada. “Tomb” quiere decir “vuelta” o “vez”, y es que tradicionalmente durante esta festividad religiosa en honor a San Antonio Abad, la gente y sus animales daban tres vueltas a la ruta de la procesión. Hoy en día solo se da una vuelta, pero es lo suficientemente larga para durar casi todo el día. Se celebra el sábado posterior al 17 de enero. San Antonio es el patrón de los animales domésticos, y por eso la gente lleva a sus mascotas para ser bendecidas por el párroco de la iglesia de mismo santo. En la procesión destacan los carruajes tirados por caballos y burros, pero también la gente lleva a sus perros y gatos, y algún que otro ratoncito. Tradicionalmente se hacia la rifa de un cerdo, algo que hoy en día el premio se ha sustituido por una serie de productos porcinos que aportan los charcuteros del barrio. No te pierdas el inicio de la procesión: desde hace unos años, y con la colaboración de la Sociedad de Palomas Mensajeras de Cataluña, se sueltan 150 palomas, que representan 150 deseos colectivos de la ciudad de Barcelona. A San Antoni también se le celebra en el barrio de Gracia con hogueras y música, una fiesta importada de Mallorca que ha encontrado arraigo en la capital catalana, y sucede durante el último fin de semana de enero. El sábado hay verbena popular con bailes tradicionales en la plaza de la Virreina. En resumen... ¡Ánimate a conocer Barcelona en enero! Podrás disfrutar de la ciudad como un verdadero barcelonés, sin aglomeraciones en las atracciones principales, y aunque los días son cortos, las noches son inagotables y hay muchísimas cosas que celebrar. Visita la página de Go City para obtener información sobre cómo ahorrar hasta un 49% en las entradas a las atracciones principales de Barcelona. ¿Qué hacer en Barcelona en enero? ¡Muchísimas cosas! Las celebraciones navideñas en Barcelona se extienden hasta bien entrado el mes: a la gran fiesta de Año Nuevo le siguen los entrañables Reyes Magos con sus regalos y roscas, las rebajas de enero son una gran excusa para hacer compras, y a mediados de mes se celebra la “Festa dels Tres Tombs”. Los precios de temporada baja en hoteles y vuelos son beneficios nada desdeñables del privilegio de viajar cuando no tanta gente escoge hacerlo. Y todas las atracciones principales de la ciudad siguen ahí, esperándote. En enero Barcelona muestra su rostro más auténtico. Aquí tienes cuatro planes para descubrirlo. Nochevieja y Año Nuevo Como en todas las ciudades españolas, en Barcelona se recibe el Año Nuevo con bombo y platillo, es decir, con cohetes, cava, doce uvas, y alegría en cada casa y cada esquina. Muchos hoteles y restaurantes ofrecen cenas especiales de Nochevieja, y las discotecas y clubs organizan fiestas (los llamados “cotillones”). Desde el 2013, el lugar “oficial” para presenciar la cuenta atrás del año que se va es la Fuente Mágica de Monjuïc, muy cerca de la Plaza de España y colindante con el barrio Poble Espanyol, a donde mucha gente se va después del espectáculo de la fuente para continuar con la fiesta. Por otras zonas de la ciudad también encontrarás muchos bares abiertos, llenos de gente, con avenidas y plazas concurridas toda la noche (especialmente a partir de las 2AM) hasta el amanecer. Únete a la locura del primer baño del año en la Barceloneta, si las condiciones sanitarias (y climáticas) lo permiten. Organizado por el Club Natació Atlètic-Barceloneta desde 1996, los cientos de participantes de todas las edades aportan una cantidad de dinero simbólica como donación para una causa social, y se echan en masa a las frías aguas del Mediterráneo, muchos de ellos disfrazados de Santa Claus. La cita es a las 12 del mediodía el 1 de enero en la playa de San Sebastián, en frente del club. Por supuesto, también puedes interpretar la tradición libremente y meterte al mar en otro momento o en otra playa cercana. ¡No serás el único! Es una manera liberadora y vigorizante de entrar en el nuevo año. No podemos asegurar que traiga suerte, pero desde luego, nunca olvidarás este momento. Cabalgata de los Reyes Magos (¡y las roscas!) A Barcelona los Reyes llegan en barco al Port Vell puntualmente a las 16 horas el 5 de enero, y las autoridades de la ciudad les dan la bienvenida para después iniciar su cabalgata por las calles principales de la ciudad. No tienes que ser un niño para disfrutar del espectáculo, una oportunidad para interactuar con la gran diversidad de barceloneses (y recolectar dulces de los que los Reyes arrojan al público). Antes de que termine el día 5, para seguir con la vena de la dulzura, aprovecha para comprar una rosca de Reyes (“tortell de Reis” en catalán) que proliferan en todas las pastelerías de la ciudad. Prueba las de La Colmena, donde también fabrican unos famosos caramelos de miel, o aventúrate al barrio más fino de la ciudad y visita la legendaria pastelería Foix de Sarrià. Así, el día 6 podrás dar cierre oficial a la temporada navideña como se merece: acompañando el café de la mañana con un buen pedazo de rosca. Si te toca la figurita, te podrás poner la corona. De compras: mercadillos de pulgas A la fiebre de las compras navideñas le sigue la fiebre de las rebajas, pero ya que estás en Barcelona, en vez de ir a las tiendas que puedes encontrar en todas las ciudades del mundo, por qué no mejor explorar algunos de sus mercados de antigüedades, vintage y de pulgas. Dos iniciativas hermanas que comparten la misma filosofía, el Flea y Fleadonia son el lugar para encontrar tesoros de segunda mano, discos, libros y objetos curiosos. Fleadonia se celebra el primer domingo de cada mes en la Plaça Salvador Seguí, y el Flea, el segundo domingo de cada mes en la Plaça Blanquerna, en el Raval. Pero el peso pesado de los mercados de pulgas barceloneses es sin duda el Encants Vells, también conocido como el Mercat de Belcaire, que presume de ser uno de los más antiguos de Europa: se conoce que empezó por ahí del lejano año de 1300. Aquí hay de todo: segunda mano, chácharas de todo tipo, y gangas para parar un tren. Las fiestas de San Antonio Abad En catalán se llama la Festa dels Tres Tombs, pero no hay ninguna tumba involucrada. “Tomb” quiere decir “vuelta” o “vez”, y es que tradicionalmente durante esta festividad religiosa en honor a San Antonio Abad, la gente y sus animales daban tres vueltas a la ruta de la procesión. Hoy en día solo se da una vuelta, pero es lo suficientemente larga para durar casi todo el día. Se celebra el sábado posterior al 17 de enero. San Antonio es el patrón de los animales domésticos, y por eso la gente lleva a sus mascotas para ser bendecidas por el párroco de la iglesia de mismo santo. En la procesión destacan los carruajes tirados por caballos y burros, pero también la gente lleva a sus perros y gatos, y algún que otro ratoncito. Tradicionalmente se hacia la rifa de un cerdo, algo que hoy en día el premio se ha sustituido por una serie de productos porcinos que aportan los charcuteros del barrio. No te pierdas el inicio de la procesión: desde hace unos años, y con la colaboración de la Sociedad de Palomas Mensajeras de Cataluña, se sueltan 150 palomas, que representan 150 deseos colectivos de la ciudad de Barcelona. A San Antoni también se le celebra en el barrio de Gracia con hogueras y música, una fiesta importada de Mallorca que ha encontrado arraigo en la capital catalana, y sucede durante el último fin de semana de enero. El sábado hay verbena popular con bailes tradicionales en la plaza de la Virreina. En resumen... ¡Ánimate a conocer Barcelona en enero! Podrás disfrutar de la ciudad como un verdadero barcelonés, sin aglomeraciones en las atracciones principales, y aunque los días son cortos, las noches son inagotables y hay muchísimas cosas que celebrar. Visita la página de Go City para obtener información sobre cómo ahorrar hasta un 49% en las entradas a las atracciones principales de Barcelona. ¿Qué hacer en Barcelona en enero? ¡Muchísimas cosas! Las celebraciones navideñas en Barcelona se extienden hasta bien entrado el mes: a la gran fiesta de Año Nuevo le siguen los entrañables Reyes Magos con sus regalos y roscas, las rebajas de enero son una gran excusa para hacer compras, y a mediados de mes se celebra la “Festa dels Tres Tombs”. Los precios de temporada baja en hoteles y vuelos son beneficios nada desdeñables del privilegio de viajar cuando no tanta gente escoge hacerlo. Y todas las atracciones principales de la ciudad siguen ahí, esperándote. En enero Barcelona muestra su rostro más auténtico. Aquí tienes cuatro planes para descubrirlo. Nochevieja y Año Nuevo Como en todas las ciudades españolas, en Barcelona se recibe el Año Nuevo con bombo y platillo, es decir, con cohetes, cava, doce uvas, y alegría en cada casa y cada esquina. Muchos hoteles y restaurantes ofrecen cenas especiales de Nochevieja, y las discotecas y clubs organizan fiestas (los llamados “cotillones”). Desde el 2013, el lugar “oficial” para presenciar la cuenta atrás del año que se va es la Fuente Mágica de Monjuïc, muy cerca de la Plaza de España y colindante con el barrio Poble Espanyol, a donde mucha gente se va después del espectáculo de la fuente para continuar con la fiesta. Por otras zonas de la ciudad también encontrarás muchos bares abiertos, llenos de gente, con avenidas y plazas concurridas toda la noche (especialmente a partir de las 2AM) hasta el amanecer. Únete a la locura del primer baño del año en la Barceloneta, si las condiciones sanitarias (y climáticas) lo permiten. Organizado por el Club Natació Atlètic-Barceloneta desde 1996, los cientos de participantes de todas las edades aportan una cantidad de dinero simbólica como donación para una causa social, y se echan en masa a las frías aguas del Mediterráneo, muchos de ellos disfrazados de Santa Claus. La cita es a las 12 del mediodía el 1 de enero en la playa de San Sebastián, en frente del club. Por supuesto, también puedes interpretar la tradición libremente y meterte al mar en otro momento o en otra playa cercana. ¡No serás el único! Es una manera liberadora y vigorizante de entrar en el nuevo año. No podemos asegurar que traiga suerte, pero desde luego, nunca olvidarás este momento. Cabalgata de los Reyes Magos (¡y las roscas!) A Barcelona los Reyes llegan en barco al Port Vell puntualmente a las 16 horas el 5 de enero, y las autoridades de la ciudad les dan la bienvenida para después iniciar su cabalgata por las calles principales de la ciudad. No tienes que ser un niño para disfrutar del espectáculo, una oportunidad para interactuar con la gran diversidad de barceloneses (y recolectar dulces de los que los Reyes arrojan al público). Antes de que termine el día 5, para seguir con la vena de la dulzura, aprovecha para comprar una rosca de Reyes (“tortell de Reis” en catalán) que proliferan en todas las pastelerías de la ciudad. Prueba las de La Colmena, donde también fabrican unos famosos caramelos de miel, o aventúrate al barrio más fino de la ciudad y visita la legendaria pastelería Foix de Sarrià. Así, el día 6 podrás dar cierre oficial a la temporada navideña como se merece: acompañando el café de la mañana con un buen pedazo de rosca. Si te toca la figurita, te podrás poner la corona. De compras: mercadillos de pulgas A la fiebre de las compras navideñas le sigue la fiebre de las rebajas, pero ya que estás en Barcelona, en vez de ir a las tiendas que puedes encontrar en todas las ciudades del mundo, por qué no mejor explorar algunos de sus mercados de antigüedades, vintage y de pulgas. Dos iniciativas hermanas que comparten la misma filosofía, el Flea y Fleadonia son el lugar para encontrar tesoros de segunda mano, discos, libros y objetos curiosos. Fleadonia se celebra el primer domingo de cada mes en la Plaça Salvador Seguí, y el Flea, el segundo domingo de cada mes en la Plaça Blanquerna, en el Raval. Pero el peso pesado de los mercados de pulgas barceloneses es sin duda el Encants Vells, también conocido como el Mercat de Belcaire, que presume de ser uno de los más antiguos de Europa: se conoce que empezó por ahí del lejano año de 1300. Aquí hay de todo: segunda mano, chácharas de todo tipo, y gangas para parar un tren. Las fiestas de San Antonio Abad En catalán se llama la Festa dels Tres Tombs, pero no hay ninguna tumba involucrada. “Tomb” quiere decir “vuelta” o “vez”, y es que tradicionalmente durante esta festividad religiosa en honor a San Antonio Abad, la gente y sus animales daban tres vueltas a la ruta de la procesión. Hoy en día solo se da una vuelta, pero es lo suficientemente larga para durar casi todo el día. Se celebra el sábado posterior al 17 de enero. San Antonio es el patrón de los animales domésticos, y por eso la gente lleva a sus mascotas para ser bendecidas por el párroco de la iglesia de mismo santo. En la procesión destacan los carruajes tirados por caballos y burros, pero también la gente lleva a sus perros y gatos, y algún que otro ratoncito. Tradicionalmente se hacia la rifa de un cerdo, algo que hoy en día el premio se ha sustituido por una serie de productos porcinos que aportan los charcuteros del barrio. No te pierdas el inicio de la procesión: desde hace unos años, y con la colaboración de la Sociedad de Palomas Mensajeras de Cataluña, se sueltan 150 palomas, que representan 150 deseos colectivos de la ciudad de Barcelona. A San Antoni también se le celebra en el barrio de Gracia con hogueras y música, una fiesta importada de Mallorca que ha encontrado arraigo en la capital catalana, y sucede durante el último fin de semana de enero. El sábado hay verbena popular con bailes tradicionales en la plaza de la Virreina. En resumen... ¡Ánimate a conocer Barcelona en enero! Podrás disfrutar de la ciudad como un verdadero barcelonés, sin aglomeraciones en las atracciones principales, y aunque los días son cortos, las noches son inagotables y hay muchísimas cosas que celebrar. Visita la página de Go City para obtener información sobre cómo ahorrar hasta un 49% en las entradas a las atracciones principales de Barcelona. ¿Qué hacer en Barcelona en enero? ¡Muchísimas cosas! Las celebraciones navideñas en Barcelona se extienden hasta bien entrado el mes: a la gran fiesta de Año Nuevo le siguen los entrañables Reyes Magos con sus regalos y roscas, las rebajas de enero son una gran excusa para hacer compras, y a mediados de mes se celebra la “Festa dels Tres Tombs”. Los precios de temporada baja en hoteles y vuelos son beneficios nada desdeñables del privilegio de viajar cuando no tanta gente escoge hacerlo. Y todas las atracciones principales de la ciudad siguen ahí, esperándote. En enero Barcelona muestra su rostro más auténtico. Aquí tienes cuatro planes para descubrirlo. Nochevieja y Año Nuevo Como en todas las ciudades españolas, en Barcelona se recibe el Año Nuevo con bombo y platillo, es decir, con cohetes, cava, doce uvas, y alegría en cada casa y cada esquina. Muchos hoteles y restaurantes ofrecen cenas especiales de Nochevieja, y las discotecas y clubs organizan fiestas (los llamados “cotillones”). Desde el 2013, el lugar “oficial” para presenciar la cuenta atrás del año que se va es la Fuente Mágica de Monjuïc, muy cerca de la Plaza de España y colindante con el barrio Poble Espanyol, a donde mucha gente se va después del espectáculo de la fuente para continuar con la fiesta. Por otras zonas de la ciudad también encontrarás muchos bares abiertos, llenos de gente, con avenidas y plazas concurridas toda la noche (especialmente a partir de las 2AM) hasta el amanecer. Únete a la locura del primer baño del año en la Barceloneta, si las condiciones sanitarias (y climáticas) lo permiten. Organizado por el Club Natació Atlètic-Barceloneta desde 1996, los cientos de participantes de todas las edades aportan una cantidad de dinero simbólica como donación para una causa social, y se echan en masa a las frías aguas del Mediterráneo, muchos de ellos disfrazados de Santa Claus. La cita es a las 12 del mediodía el 1 de enero en la playa de San Sebastián, en frente del club. Por supuesto, también puedes interpretar la tradición libremente y meterte al mar en otro momento o en otra playa cercana. ¡No serás el único! Es una manera liberadora y vigorizante de entrar en el nuevo año. No podemos asegurar que traiga suerte, pero desde luego, nunca olvidarás este momento. Cabalgata de los Reyes Magos (¡y las roscas!) A Barcelona los Reyes llegan en barco al Port Vell puntualmente a las 16 horas el 5 de enero, y las autoridades de la ciudad les dan la bienvenida para después iniciar su cabalgata por las calles principales de la ciudad. No tienes que ser un niño para disfrutar del espectáculo, una oportunidad para interactuar con la gran diversidad de barceloneses (y recolectar dulces de los que los Reyes arrojan al público). Antes de que termine el día 5, para seguir con la vena de la dulzura, aprovecha para comprar una rosca de Reyes (“tortell de Reis” en catalán) que proliferan en todas las pastelerías de la ciudad. Prueba las de La Colmena, donde también fabrican unos famosos caramelos de miel, o aventúrate al barrio más fino de la ciudad y visita la legendaria pastelería Foix de Sarrià. Así, el día 6 podrás dar cierre oficial a la temporada navideña como se merece: acompañando el café de la mañana con un buen pedazo de rosca. Si te toca la figurita, te podrás poner la corona. De compras: mercadillos de pulgas A la fiebre de las compras navideñas le sigue la fiebre de las rebajas, pero ya que estás en Barcelona, en vez de ir a las tiendas que puedes encontrar en todas las ciudades del mundo, por qué no mejor explorar algunos de sus mercados de antigüedades, vintage y de pulgas. Dos iniciativas hermanas que comparten la misma filosofía, el Flea y Fleadonia son el lugar para encontrar tesoros de segunda mano, discos, libros y objetos curiosos. Fleadonia se celebra el primer domingo de cada mes en la Plaça Salvador Seguí, y el Flea, el segundo domingo de cada mes en la Plaça Blanquerna, en el Raval. Pero el peso pesado de los mercados de pulgas barceloneses es sin duda el Encants Vells, también conocido como el Mercat de Belcaire, que presume de ser uno de los más antiguos de Europa: se conoce que empezó por ahí del lejano año de 1300. Aquí hay de todo: segunda mano, chácharas de todo tipo, y gangas para parar un tren. Las fiestas de San Antonio Abad En catalán se llama la Festa dels Tres Tombs, pero no hay ninguna tumba involucrada. “Tomb” quiere decir “vuelta” o “vez”, y es que tradicionalmente durante esta festividad religiosa en honor a San Antonio Abad, la gente y sus animales daban tres vueltas a la ruta de la procesión. Hoy en día solo se da una vuelta, pero es lo suficientemente larga para durar casi todo el día. Se celebra el sábado posterior al 17 de enero. San Antonio es el patrón de los animales domésticos, y por eso la gente lleva a sus mascotas para ser bendecidas por el párroco de la iglesia de mismo santo. En la procesión destacan los carruajes tirados por caballos y burros, pero también la gente lleva a sus perros y gatos, y algún que otro ratoncito. Tradicionalmente se hacia la rifa de un cerdo, algo que hoy en día el premio se ha sustituido por una serie de productos porcinos que aportan los charcuteros del barrio. No te pierdas el inicio de la procesión: desde hace unos años, y con la colaboración de la Sociedad de Palomas Mensajeras de Cataluña, se sueltan 150 palomas, que representan 150 deseos colectivos de la ciudad de Barcelona. A San Antoni también se le celebra en el barrio de Gracia con hogueras y música, una fiesta importada de Mallorca que ha encontrado arraigo en la capital catalana, y sucede durante el último fin de semana de enero. El sábado hay verbena popular con bailes tradicionales en la plaza de la Virreina. En resumen... ¡Ánimate a conocer Barcelona en enero! Podrás disfrutar de la ciudad como un verdadero barcelonés, sin aglomeraciones en las atracciones principales, y aunque los días son cortos, las noches son inagotables y hay muchísimas cosas que celebrar. Visita la página de Go City para obtener información sobre cómo ahorrar hasta un 49% en las entradas a las atracciones principales de Barcelona. ¿Qué hacer en Barcelona en enero? ¡Muchísimas cosas! Las celebraciones navideñas en Barcelona se extienden hasta bien entrado el mes: a la gran fiesta de Año Nuevo le siguen los entrañables Reyes Magos con sus regalos y roscas, las rebajas de enero son una gran excusa para hacer compras, y a mediados de mes se celebra la “Festa dels Tres Tombs”. Los precios de temporada baja en hoteles y vuelos son beneficios nada desdeñables del privilegio de viajar cuando no tanta gente escoge hacerlo. Y todas las atracciones principales de la ciudad siguen ahí, esperándote. En enero Barcelona muestra su rostro más auténtico. Aquí tienes cuatro planes para descubrirlo. Nochevieja y Año Nuevo Como en todas las ciudades españolas, en Barcelona se recibe el Año Nuevo con bombo y platillo, es decir, con cohetes, cava, doce uvas, y alegría en cada casa y cada esquina. Muchos hoteles y restaurantes ofrecen cenas especiales de Nochevieja, y las discotecas y clubs organizan fiestas (los llamados “cotillones”). Desde el 2013, el lugar “oficial” para presenciar la cuenta atrás del año que se va es la Fuente Mágica de Monjuïc, muy cerca de la Plaza de España y colindante con el barrio Poble Espanyol, a donde mucha gente se va después del espectáculo de la fuente para continuar con la fiesta. Por otras zonas de la ciudad también encontrarás muchos bares abiertos, llenos de gente, con avenidas y plazas concurridas toda la noche (especialmente a partir de las 2AM) hasta el amanecer. Únete a la locura del primer baño del año en la Barceloneta, si las condiciones sanitarias (y climáticas) lo permiten. Organizado por el Club Natació Atlètic-Barceloneta desde 1996, los cientos de participantes de todas las edades aportan una cantidad de dinero simbólica como donación para una causa social, y se echan en masa a las frías aguas del Mediterráneo, muchos de ellos disfrazados de Santa Claus. La cita es a las 12 del mediodía el 1 de enero en la playa de San Sebastián, en frente del club. Por supuesto, también puedes interpretar la tradición libremente y meterte al mar en otro momento o en otra playa cercana. ¡No serás el único! Es una manera liberadora y vigorizante de entrar en el nuevo año. No podemos asegurar que traiga suerte, pero desde luego, nunca olvidarás este momento. Cabalgata de los Reyes Magos (¡y las roscas!) A Barcelona los Reyes llegan en barco al Port Vell puntualmente a las 16 horas el 5 de enero, y las autoridades de la ciudad les dan la bienvenida para después iniciar su cabalgata por las calles principales de la ciudad. No tienes que ser un niño para disfrutar del espectáculo, una oportunidad para interactuar con la gran diversidad de barceloneses (y recolectar dulces de los que los Reyes arrojan al público). Antes de que termine el día 5, para seguir con la vena de la dulzura, aprovecha para comprar una rosca de Reyes (“tortell de Reis” en catalán) que proliferan en todas las pastelerías de la ciudad. Prueba las de La Colmena, donde también fabrican unos famosos caramelos de miel, o aventúrate al barrio más fino de la ciudad y visita la legendaria pastelería Foix de Sarrià. Así, el día 6 podrás dar cierre oficial a la temporada navideña como se merece: acompañando el café de la mañana con un buen pedazo de rosca. Si te toca la figurita, te podrás poner la corona. De compras: mercadillos de pulgas A la fiebre de las compras navideñas le sigue la fiebre de las rebajas, pero ya que estás en Barcelona, en vez de ir a las tiendas que puedes encontrar en todas las ciudades del mundo, por qué no mejor explorar algunos de sus mercados de antigüedades, vintage y de pulgas. Dos iniciativas hermanas que comparten la misma filosofía, el Flea y Fleadonia son el lugar para encontrar tesoros de segunda mano, discos, libros y objetos curiosos. Fleadonia se celebra el primer domingo de cada mes en la Plaça Salvador Seguí, y el Flea, el segundo domingo de cada mes en la Plaça Blanquerna, en el Raval. Pero el peso pesado de los mercados de pulgas barceloneses es sin duda el Encants Vells, también conocido como el Mercat de Belcaire, que presume de ser uno de los más antiguos de Europa: se conoce que empezó por ahí del lejano año de 1300. Aquí hay de todo: segunda mano, chácharas de todo tipo, y gangas para parar un tren. Las fiestas de San Antonio Abad En catalán se llama la Festa dels Tres Tombs, pero no hay ninguna tumba involucrada. “Tomb” quiere decir “vuelta” o “vez”, y es que tradicionalmente durante esta festividad religiosa en honor a San Antonio Abad, la gente y sus animales daban tres vueltas a la ruta de la procesión. Hoy en día solo se da una vuelta, pero es lo suficientemente larga para durar casi todo el día. Se celebra el sábado posterior al 17 de enero. San Antonio es el patrón de los animales domésticos, y por eso la gente lleva a sus mascotas para ser bendecidas por el párroco de la iglesia de mismo santo. En la procesión destacan los carruajes tirados por caballos y burros, pero también la gente lleva a sus perros y gatos, y algún que otro ratoncito. Tradicionalmente se hacia la rifa de un cerdo, algo que hoy en día el premio se ha sustituido por una serie de productos porcinos que aportan los charcuteros del barrio. No te pierdas el inicio de la procesión: desde hace unos años, y con la colaboración de la Sociedad de Palomas Mensajeras de Cataluña, se sueltan 150 palomas, que representan 150 deseos colectivos de la ciudad de Barcelona. A San Antoni también se le celebra en el barrio de Gracia con hogueras y música, una fiesta importada de Mallorca que ha encontrado arraigo en la capital catalana, y sucede durante el último fin de semana de enero. El sábado hay verbena popular con bailes tradicionales en la plaza de la Virreina. En resumen... ¡Ánimate a conocer Barcelona en enero! Podrás disfrutar de la ciudad como un verdadero barcelonés, sin aglomeraciones en las atracciones principales, y aunque los días son cortos, las noches son inagotables y hay muchísimas cosas que celebrar. Visita la página de Go City para obtener información sobre cómo ahorrar hasta un 49% en las entradas a las atracciones principales de Barcelona. ¿Qué hacer en Barcelona en enero? ¡Muchísimas cosas! Las celebraciones navideñas en Barcelona se extienden hasta bien entrado el mes: a la gran fiesta de Año Nuevo le siguen los entrañables Reyes Magos con sus regalos y roscas, las rebajas de enero son una gran excusa para hacer compras, y a mediados de mes se celebra la “Festa dels Tres Tombs”. Los precios de temporada baja en hoteles y vuelos son beneficios nada desdeñables del privilegio de viajar cuando no tanta gente escoge hacerlo. Y todas las atracciones principales de la ciudad siguen ahí, esperándote. En enero Barcelona muestra su rostro más auténtico. Aquí tienes cuatro planes para descubrirlo. Nochevieja y Año Nuevo Como en todas las ciudades españolas, en Barcelona se recibe el Año Nuevo con bombo y platillo, es decir, con cohetes, cava, doce uvas, y alegría en cada casa y cada esquina. Muchos hoteles y restaurantes ofrecen cenas especiales de Nochevieja, y las discotecas y clubs organizan fiestas (los llamados “cotillones”). Desde el 2013, el lugar “oficial” para presenciar la cuenta atrás del año que se va es la Fuente Mágica de Monjuïc, muy cerca de la Plaza de España y colindante con el barrio Poble Espanyol, a donde mucha gente se va después del espectáculo de la fuente para continuar con la fiesta. Por otras zonas de la ciudad también encontrarás muchos bares abiertos, llenos de gente, con avenidas y plazas concurridas toda la noche (especialmente a partir de las 2AM) hasta el amanecer. Únete a la locura del primer baño del año en la Barceloneta, si las condiciones sanitarias (y climáticas) lo permiten. Organizado por el Club Natació Atlètic-Barceloneta desde 1996, los cientos de participantes de todas las edades aportan una cantidad de dinero simbólica como donación para una causa social, y se echan en masa a las frías aguas del Mediterráneo, muchos de ellos disfrazados de Santa Claus. La cita es a las 12 del mediodía el 1 de enero en la playa de San Sebastián, en frente del club. Por supuesto, también puedes interpretar la tradición libremente y meterte al mar en otro momento o en otra playa cercana. ¡No serás el único! Es una manera liberadora y vigorizante de entrar en el nuevo año. No podemos asegurar que traiga suerte, pero desde luego, nunca olvidarás este momento. Cabalgata de los Reyes Magos (¡y las roscas!) A Barcelona los Reyes llegan en barco al Port Vell puntualmente a las 16 horas el 5 de enero, y las autoridades de la ciudad les dan la bienvenida para después iniciar su cabalgata por las calles principales de la ciudad. No tienes que ser un niño para disfrutar del espectáculo, una oportunidad para interactuar con la gran diversidad de barceloneses (y recolectar dulces de los que los Reyes arrojan al público). Antes de que termine el día 5, para seguir con la vena de la dulzura, aprovecha para comprar una rosca de Reyes (“tortell de Reis” en catalán) que proliferan en todas las pastelerías de la ciudad. Prueba las de La Colmena, donde también fabrican unos famosos caramelos de miel, o aventúrate al barrio más fino de la ciudad y visita la legendaria pastelería Foix de Sarrià. Así, el día 6 podrás dar cierre oficial a la temporada navideña como se merece: acompañando el café de la mañana con un buen pedazo de rosca. Si te toca la figurita, te podrás poner la corona. De compras: mercadillos de pulgas A la fiebre de las compras navideñas le sigue la fiebre de las rebajas, pero ya que estás en Barcelona, en vez de ir a las tiendas que puedes encontrar en todas las ciudades del mundo, por qué no mejor explorar algunos de sus mercados de antigüedades, vintage y de pulgas. Dos iniciativas hermanas que comparten la misma filosofía, el Flea y Fleadonia son el lugar para encontrar tesoros de segunda mano, discos, libros y objetos curiosos. Fleadonia se celebra el primer domingo de cada mes en la Plaça Salvador Seguí, y el Flea, el segundo domingo de cada mes en la Plaça Blanquerna, en el Raval. Pero el peso pesado de los mercados de pulgas barceloneses es sin duda el Encants Vells, también conocido como el Mercat de Belcaire, que presume de ser uno de los más antiguos de Europa: se conoce que empezó por ahí del lejano año de 1300. Aquí hay de todo: segunda mano, chácharas de todo tipo, y gangas para parar un tren. Las fiestas de San Antonio Abad En catalán se llama la Festa dels Tres Tombs, pero no hay ninguna tumba involucrada. “Tomb” quiere decir “vuelta” o “vez”, y es que tradicionalmente durante esta festividad religiosa en honor a San Antonio Abad, la gente y sus animales daban tres vueltas a la ruta de la procesión. Hoy en día solo se da una vuelta, pero es lo suficientemente larga para durar casi todo el día. Se celebra el sábado posterior al 17 de enero. San Antonio es el patrón de los animales domésticos, y por eso la gente lleva a sus mascotas para ser bendecidas por el párroco de la iglesia de mismo santo. En la procesión destacan los carruajes tirados por caballos y burros, pero también la gente lleva a sus perros y gatos, y algún que otro ratoncito. Tradicionalmente se hacia la rifa de un cerdo, algo que hoy en día el premio se ha sustituido por una serie de productos porcinos que aportan los charcuteros del barrio. No te pierdas el inicio de la procesión: desde hace unos años, y con la colaboración de la Sociedad de Palomas Mensajeras de Cataluña, se sueltan 150 palomas, que representan 150 deseos colectivos de la ciudad de Barcelona. A San Antoni también se le celebra en el barrio de Gracia con hogueras y música, una fiesta importada de Mallorca que ha encontrado arraigo en la capital catalana, y sucede durante el último fin de semana de enero. El sábado hay verbena popular con bailes tradicionales en la plaza de la Virreina. En resumen... ¡Ánimate a conocer Barcelona en enero! Podrás disfrutar de la ciudad como un verdadero barcelonés, sin aglomeraciones en las atracciones principales, y aunque los días son cortos, las noches son inagotables y hay muchísimas cosas que celebrar. Visita la página de Go City para obtener información sobre cómo ahorrar hasta un 49% en las entradas a las atracciones principales de Barcelona. ¿Qué hacer en Barcelona en enero? ¡Muchísimas cosas! Las celebraciones navideñas en Barcelona se extienden hasta bien entrado el mes: a la gran fiesta de Año Nuevo le siguen los entrañables Reyes Magos con sus regalos y roscas, las rebajas de enero son una gran excusa para hacer compras, y a mediados de mes se celebra la “Festa dels Tres Tombs”. Los precios de temporada baja en hoteles y vuelos son beneficios nada desdeñables del privilegio de viajar cuando no tanta gente escoge hacerlo. Y todas las atracciones principales de la ciudad siguen ahí, esperándote. En enero Barcelona muestra su rostro más auténtico. Aquí tienes cuatro planes para descubrirlo. Nochevieja y Año Nuevo Como en todas las ciudades españolas, en Barcelona se recibe el Año Nuevo con bombo y platillo, es decir, con cohetes, cava, doce uvas, y alegría en cada casa y cada esquina. Muchos hoteles y restaurantes ofrecen cenas especiales de Nochevieja, y las discotecas y clubs organizan fiestas (los llamados “cotillones”). Desde el 2013, el lugar “oficial” para presenciar la cuenta atrás del año que se va es la Fuente Mágica de Monjuïc, muy cerca de la Plaza de España y colindante con el barrio Poble Espanyol, a donde mucha gente se va después del espectáculo de la fuente para continuar con la fiesta. Por otras zonas de la ciudad también encontrarás muchos bares abiertos, llenos de gente, con avenidas y plazas concurridas toda la noche (especialmente a partir de las 2AM) hasta el amanecer. Únete a la locura del primer baño del año en la Barceloneta, si las condiciones sanitarias (y climáticas) lo permiten. Organizado por el Club Natació Atlètic-Barceloneta desde 1996, los cientos de participantes de todas las edades aportan una cantidad de dinero simbólica como donación para una causa social, y se echan en masa a las frías aguas del Mediterráneo, muchos de ellos disfrazados de Santa Claus. La cita es a las 12 del mediodía el 1 de enero en la playa de San Sebastián, en frente del club. Por supuesto, también puedes interpretar la tradición libremente y meterte al mar en otro momento o en otra playa cercana. ¡No serás el único! Es una manera liberadora y vigorizante de entrar en el nuevo año. No podemos asegurar que traiga suerte, pero desde luego, nunca olvidarás este momento. Cabalgata de los Reyes Magos (¡y las roscas!) A Barcelona los Reyes llegan en barco al Port Vell puntualmente a las 16 horas el 5 de enero, y las autoridades de la ciudad les dan la bienvenida para después iniciar su cabalgata por las calles principales de la ciudad. No tienes que ser un niño para disfrutar del espectáculo, una oportunidad para interactuar con la gran diversidad de barceloneses (y recolectar dulces de los que los Reyes arrojan al público). Antes de que termine el día 5, para seguir con la vena de la dulzura, aprovecha para comprar una rosca de Reyes (“tortell de Reis” en catalán) que proliferan en todas las pastelerías de la ciudad. Prueba las de La Colmena, donde también fabrican unos famosos caramelos de miel, o aventúrate al barrio más fino de la ciudad y visita la legendaria pastelería Foix de Sarrià. Así, el día 6 podrás dar cierre oficial a la temporada navideña como se merece: acompañando el café de la mañana con un buen pedazo de rosca. Si te toca la figurita, te podrás poner la corona. De compras: mercadillos de pulgas A la fiebre de las compras navideñas le sigue la fiebre de las rebajas, pero ya que estás en Barcelona, en vez de ir a las tiendas que puedes encontrar en todas las ciudades del mundo, por qué no mejor explorar algunos de sus mercados de antigüedades, vintage y de pulgas. Dos iniciativas hermanas que comparten la misma filosofía, el Flea y Fleadonia son el lugar para encontrar tesoros de segunda mano, discos, libros y objetos curiosos. Fleadonia se celebra el primer domingo de cada mes en la Plaça Salvador Seguí, y el Flea, el segundo domingo de cada mes en la Plaça Blanquerna, en el Raval. Pero el peso pesado de los mercados de pulgas barceloneses es sin duda el Encants Vells, también conocido como el Mercat de Belcaire, que presume de ser uno de los más antiguos de Europa: se conoce que empezó por ahí del lejano año de 1300. Aquí hay de todo: segunda mano, chácharas de todo tipo, y gangas para parar un tren. Las fiestas de San Antonio Abad En catalán se llama la Festa dels Tres Tombs, pero no hay ninguna tumba involucrada. “Tomb” quiere decir “vuelta” o “vez”, y es que tradicionalmente durante esta festividad religiosa en honor a San Antonio Abad, la gente y sus animales daban tres vueltas a la ruta de la procesión. Hoy en día solo se da una vuelta, pero es lo suficientemente larga para durar casi todo el día. Se celebra el sábado posterior al 17 de enero. San Antonio es el patrón de los animales domésticos, y por eso la gente lleva a sus mascotas para ser bendecidas por el párroco de la iglesia de mismo santo. En la procesión destacan los carruajes tirados por caballos y burros, pero también la gente lleva a sus perros y gatos, y algún que otro ratoncito. Tradicionalmente se hacia la rifa de un cerdo, algo que hoy en día el premio se ha sustituido por una serie de productos porcinos que aportan los charcuteros del barrio. No te pierdas el inicio de la procesión: desde hace unos años, y con la colaboración de la Sociedad de Palomas Mensajeras de Cataluña, se sueltan 150 palomas, que representan 150 deseos colectivos de la ciudad de Barcelona. A San Antoni también se le celebra en el barrio de Gracia con hogueras y música, una fiesta importada de Mallorca que ha encontrado arraigo en la capital catalana, y sucede durante el último fin de semana de enero. El sábado hay verbena popular con bailes tradicionales en la plaza de la Virreina. En resumen... ¡Ánimate a conocer Barcelona en enero! Podrás disfrutar de la ciudad como un verdadero barcelonés, sin aglomeraciones en las atracciones principales, y aunque los días son cortos, las noches son inagotables y hay muchísimas cosas que celebrar. Visita la página de Go City para obtener información sobre cómo ahorrar hasta un 49% en las entradas a las atracciones principales de Barcelona. ¿Qué hacer en Barcelona en enero? ¡Muchísimas cosas! Las celebraciones navideñas en Barcelona se extienden hasta bien entrado el mes: a la gran fiesta de Año Nuevo le siguen los entrañables Reyes Magos con sus regalos y roscas, las rebajas de enero son una gran excusa para hacer compras, y a mediados de mes se celebra la “Festa dels Tres Tombs”. Los precios de temporada baja en hoteles y vuelos son beneficios nada desdeñables del privilegio de viajar cuando no tanta gente escoge hacerlo. Y todas las atracciones principales de la ciudad siguen ahí, esperándote. En enero Barcelona muestra su rostro más auténtico. Aquí tienes cuatro planes para descubrirlo. Nochevieja y Año Nuevo Como en todas las ciudades españolas, en Barcelona se recibe el Año Nuevo con bombo y platillo, es decir, con cohetes, cava, doce uvas, y alegría en cada casa y cada esquina. Muchos hoteles y restaurantes ofrecen cenas especiales de Nochevieja, y las discotecas y clubs organizan fiestas (los llamados “cotillones”). Desde el 2013, el lugar “oficial” para presenciar la cuenta atrás del año que se va es la Fuente Mágica de Monjuïc, muy cerca de la Plaza de España y colindante con el barrio Poble Espanyol, a donde mucha gente se va después del espectáculo de la fuente para continuar con la fiesta. Por otras zonas de la ciudad también encontrarás muchos bares abiertos, llenos de gente, con avenidas y plazas concurridas toda la noche (especialmente a partir de las 2AM) hasta el amanecer. Únete a la locura del primer baño del año en la Barceloneta, si las condiciones sanitarias (y climáticas) lo permiten. Organizado por el Club Natació Atlètic-Barceloneta desde 1996, los cientos de participantes de todas las edades aportan una cantidad de dinero simbólica como donación para una causa social, y se echan en masa a las frías aguas del Mediterráneo, muchos de ellos disfrazados de Santa Claus. La cita es a las 12 del mediodía el 1 de enero en la playa de San Sebastián, en frente del club. Por supuesto, también puedes interpretar la tradición libremente y meterte al mar en otro momento o en otra playa cercana. ¡No serás el único! Es una manera liberadora y vigorizante de entrar en el nuevo año. No podemos asegurar que traiga suerte, pero desde luego, nunca olvidarás este momento. Cabalgata de los Reyes Magos (¡y las roscas!) A Barcelona los Reyes llegan en barco al Port Vell puntualmente a las 16 horas el 5 de enero, y las autoridades de la ciudad les dan la bienvenida para después iniciar su cabalgata por las calles principales de la ciudad. No tienes que ser un niño para disfrutar del espectáculo, una oportunidad para interactuar con la gran diversidad de barceloneses (y recolectar dulces de los que los Reyes arrojan al público). Antes de que termine el día 5, para seguir con la vena de la dulzura, aprovecha para comprar una rosca de Reyes (“tortell de Reis” en catalán) que proliferan en todas las pastelerías de la ciudad. Prueba las de La Colmena, donde también fabrican unos famosos caramelos de miel, o aventúrate al barrio más fino de la ciudad y visita la legendaria pastelería Foix de Sarrià. Así, el día 6 podrás dar cierre oficial a la temporada navideña como se merece: acompañando el café de la mañana con un buen pedazo de rosca. Si te toca la figurita, te podrás poner la corona. De compras: mercadillos de pulgas A la fiebre de las compras navideñas le sigue la fiebre de las rebajas, pero ya que estás en Barcelona, en vez de ir a las tiendas que puedes encontrar en todas las ciudades del mundo, por qué no mejor explorar algunos de sus mercados de antigüedades, vintage y de pulgas. Dos iniciativas hermanas que comparten la misma filosofía, el Flea y Fleadonia son el lugar para encontrar tesoros de segunda mano, discos, libros y objetos curiosos. Fleadonia se celebra el primer domingo de cada mes en la Plaça Salvador Seguí, y el Flea, el segundo domingo de cada mes en la Plaça Blanquerna, en el Raval. Pero el peso pesado de los mercados de pulgas barceloneses es sin duda el Encants Vells, también conocido como el Mercat de Belcaire, que presume de ser uno de los más antiguos de Europa: se conoce que empezó por ahí del lejano año de 1300. Aquí hay de todo: segunda mano, chácharas de todo tipo, y gangas para parar un tren. Las fiestas de San Antonio Abad En catalán se llama la Festa dels Tres Tombs, pero no hay ninguna tumba involucrada. “Tomb” quiere decir “vuelta” o “vez”, y es que tradicionalmente durante esta festividad religiosa en honor a San Antonio Abad, la gente y sus animales daban tres vueltas a la ruta de la procesión. Hoy en día solo se da una vuelta, pero es lo suficientemente larga para durar casi todo el día. Se celebra el sábado posterior al 17 de enero. San Antonio es el patrón de los animales domésticos, y por eso la gente lleva a sus mascotas para ser bendecidas por el párroco de la iglesia de mismo santo. En la procesión destacan los carruajes tirados por caballos y burros, pero también la gente lleva a sus perros y gatos, y algún que otro ratoncito. Tradicionalmente se hacia la rifa de un cerdo, algo que hoy en día el premio se ha sustituido por una serie de productos porcinos que aportan los charcuteros del barrio. No te pierdas el inicio de la procesión: desde hace unos años, y con la colaboración de la Sociedad de Palomas Mensajeras de Cataluña, se sueltan 150 palomas, que representan 150 deseos colectivos de la ciudad de Barcelona. A San Antoni también se le celebra en el barrio de Gracia con hogueras y música, una fiesta importada de Mallorca que ha encontrado arraigo en la capital catalana, y sucede durante el último fin de semana de enero. El sábado hay verbena popular con bailes tradicionales en la plaza de la Virreina. En resumen... ¡Ánimate a conocer Barcelona en enero! Podrás disfrutar de la ciudad como un verdadero barcelonés, sin aglomeraciones en las atracciones principales, y aunque los días son cortos, las noches son inagotables y hay muchísimas cosas que celebrar. Visita la página de Go City para obtener información sobre cómo ahorrar hasta un 49% en las entradas a las atracciones principales de Barcelona. ¿Qué hacer en Barcelona en enero? ¡Muchísimas cosas! Las celebraciones navideñas en Barcelona se extienden hasta bien entrado el mes: a la gran fiesta de Año Nuevo le siguen los entrañables Reyes Magos con sus regalos y roscas, las rebajas de enero son una gran excusa para hacer compras, y a mediados de mes se celebra la “Festa dels Tres Tombs”. Los precios de temporada baja en hoteles y vuelos son beneficios nada desdeñables del privilegio de viajar cuando no tanta gente escoge hacerlo. Y todas las atracciones principales de la ciudad siguen ahí, esperándote. En enero Barcelona muestra su rostro más auténtico. Aquí tienes cuatro planes para descubrirlo. Nochevieja y Año Nuevo Como en todas las ciudades españolas, en Barcelona se recibe el Año Nuevo con bombo y platillo, es decir, con cohetes, cava, doce uvas, y alegría en cada casa y cada esquina. Muchos hoteles y restaurantes ofrecen cenas especiales de Nochevieja, y las discotecas y clubs organizan fiestas (los llamados “cotillones”). Desde el 2013, el lugar “oficial” para presenciar la cuenta atrás del año que se va es la Fuente Mágica de Monjuïc, muy cerca de la Plaza de España y colindante con el barrio Poble Espanyol, a donde mucha gente se va después del espectáculo de la fuente para continuar con la fiesta. Por otras zonas de la ciudad también encontrarás muchos bares abiertos, llenos de gente, con avenidas y plazas concurridas toda la noche (especialmente a partir de las 2AM) hasta el amanecer. Únete a la locura del primer baño del año en la Barceloneta, si las condiciones sanitarias (y climáticas) lo permiten. Organizado por el Club Natació Atlètic-Barceloneta desde 1996, los cientos de participantes de todas las edades aportan una cantidad de dinero simbólica como donación para una causa social, y se echan en masa a las frías aguas del Mediterráneo, muchos de ellos disfrazados de Santa Claus. La cita es a las 12 del mediodía el 1 de enero en la playa de San Sebastián, en frente del club. Por supuesto, también puedes interpretar la tradición libremente y meterte al mar en otro momento o en otra playa cercana. ¡No serás el único! Es una manera liberadora y vigorizante de entrar en el nuevo año. No podemos asegurar que traiga suerte, pero desde luego, nunca olvidarás este momento. Cabalgata de los Reyes Magos (¡y las roscas!) A Barcelona los Reyes llegan en barco al Port Vell puntualmente a las 16 horas el 5 de enero, y las autoridades de la ciudad les dan la bienvenida para después iniciar su cabalgata por las calles principales de la ciudad. No tienes que ser un niño para disfrutar del espectáculo, una oportunidad para interactuar con la gran diversidad de barceloneses (y recolectar dulces de los que los Reyes arrojan al público). Antes de que termine el día 5, para seguir con la vena de la dulzura, aprovecha para comprar una rosca de Reyes (“tortell de Reis” en catalán) que proliferan en todas las pastelerías de la ciudad. Prueba las de La Colmena, donde también fabrican unos famosos caramelos de miel, o aventúrate al barrio más fino de la ciudad y visita la legendaria pastelería Foix de Sarrià. Así, el día 6 podrás dar cierre oficial a la temporada navideña como se merece: acompañando el café de la mañana con un buen pedazo de rosca. Si te toca la figurita, te podrás poner la corona. De compras: mercadillos de pulgas A la fiebre de las compras navideñas le sigue la fiebre de las rebajas, pero ya que estás en Barcelona, en vez de ir a las tiendas que puedes encontrar en todas las ciudades del mundo, por qué no mejor explorar algunos de sus mercados de antigüedades, vintage y de pulgas. Dos iniciativas hermanas que comparten la misma filosofía, el Flea y Fleadonia son el lugar para encontrar tesoros de segunda mano, discos, libros y objetos curiosos. Fleadonia se celebra el primer domingo de cada mes en la Plaça Salvador Seguí, y el Flea, el segundo domingo de cada mes en la Plaça Blanquerna, en el Raval. Pero el peso pesado de los mercados de pulgas barceloneses es sin duda el Encants Vells, también conocido como el Mercat de Belcaire, que presume de ser uno de los más antiguos de Europa: se conoce que empezó por ahí del lejano año de 1300. Aquí hay de todo: segunda mano, chácharas de todo tipo, y gangas para parar un tren. Las fiestas de San Antonio Abad En catalán se llama la Festa dels Tres Tombs, pero no hay ninguna tumba involucrada. “Tomb” quiere decir “vuelta” o “vez”, y es que tradicionalmente durante esta festividad religiosa en honor a San Antonio Abad, la gente y sus animales daban tres vueltas a la ruta de la procesión. Hoy en día solo se da una vuelta, pero es lo suficientemente larga para durar casi todo el día. Se celebra el sábado posterior al 17 de enero. San Antonio es el patrón de los animales domésticos, y por eso la gente lleva a sus mascotas para ser bendecidas por el párroco de la iglesia de mismo santo. En la procesión destacan los carruajes tirados por caballos y burros, pero también la gente lleva a sus perros y gatos, y algún que otro ratoncito. Tradicionalmente se hacia la rifa de un cerdo, algo que hoy en día el premio se ha sustituido por una serie de productos porcinos que aportan los charcuteros del barrio. No te pierdas el inicio de la procesión: desde hace unos años, y con la colaboración de la Sociedad de Palomas Mensajeras de Cataluña, se sueltan 150 palomas, que representan 150 deseos colectivos de la ciudad de Barcelona. A San Antoni también se le celebra en el barrio de Gracia con hogueras y música, una fiesta importada de Mallorca que ha encontrado arraigo en la capital catalana, y sucede durante el último fin de semana de enero. El sábado hay verbena popular con bailes tradicionales en la plaza de la Virreina. En resumen... ¡Ánimate a conocer Barcelona en enero! Podrás disfrutar de la ciudad como un verdadero barcelonés, sin aglomeraciones en las atracciones principales, y aunque los días son cortos, las noches son inagotables y hay muchísimas cosas que celebrar. Visita la página de Go City para obtener información sobre cómo ahorrar hasta un 49% en las entradas a las atracciones principales de Barcelona. ¿Qué hacer en Barcelona en enero? ¡Muchísimas cosas! Las celebraciones navideñas en Barcelona se extienden hasta bien entrado el mes: a la gran fiesta de Año Nuevo le siguen los entrañables Reyes Magos con sus regalos y roscas, las rebajas de enero son una gran excusa para hacer compras, y a mediados de mes se celebra la “Festa dels Tres Tombs”. Los precios de temporada baja en hoteles y vuelos son beneficios nada desdeñables del privilegio de viajar cuando no tanta gente escoge hacerlo. Y todas las atracciones principales de la ciudad siguen ahí, esperándote. En enero Barcelona muestra su rostro más auténtico. Aquí tienes cuatro planes para descubrirlo. Nochevieja y Año Nuevo Como en todas las ciudades españolas, en Barcelona se recibe el Año Nuevo con bombo y platillo, es decir, con cohetes, cava, doce uvas, y alegría en cada casa y cada esquina. Muchos hoteles y restaurantes ofrecen cenas especiales de Nochevieja, y las discotecas y clubs organizan fiestas (los llamados “cotillones”). Desde el 2013, el lugar “oficial” para presenciar la cuenta atrás del año que se va es la Fuente Mágica de Monjuïc, muy cerca de la Plaza de España y colindante con el barrio Poble Espanyol, a donde mucha gente se va después del espectáculo de la fuente para continuar con la fiesta. Por otras zonas de la ciudad también encontrarás muchos bares abiertos, llenos de gente, con avenidas y plazas concurridas toda la noche (especialmente a partir de las 2AM) hasta el amanecer. Únete a la locura del primer baño del año en la Barceloneta, si las condiciones sanitarias (y climáticas) lo permiten. Organizado por el Club Natació Atlètic-Barceloneta desde 1996, los cientos de participantes de todas las edades aportan una cantidad de dinero simbólica como donación para una causa social, y se echan en masa a las frías aguas del Mediterráneo, muchos de ellos disfrazados de Santa Claus. La cita es a las 12 del mediodía el 1 de enero en la playa de San Sebastián, en frente del club. Por supuesto, también puedes interpretar la tradición libremente y meterte al mar en otro momento o en otra playa cercana. ¡No serás el único! Es una manera liberadora y vigorizante de entrar en el nuevo año. No podemos asegurar que traiga suerte, pero desde luego, nunca olvidarás este momento. Cabalgata de los Reyes Magos (¡y las roscas!) A Barcelona los Reyes llegan en barco al Port Vell puntualmente a las 16 horas el 5 de enero, y las autoridades de la ciudad les dan la bienvenida para después iniciar su cabalgata por las calles principales de la ciudad. No tienes que ser un niño para disfrutar del espectáculo, una oportunidad para interactuar con la gran diversidad de barceloneses (y recolectar dulces de los que los Reyes arrojan al público). Antes de que termine el día 5, para seguir con la vena de la dulzura, aprovecha para comprar una rosca de Reyes (“tortell de Reis” en catalán) que proliferan en todas las pastelerías de la ciudad. Prueba las de La Colmena, donde también fabrican unos famosos caramelos de miel, o aventúrate al barrio más fino de la ciudad y visita la legendaria pastelería Foix de Sarrià. Así, el día 6 podrás dar cierre oficial a la temporada navideña como se merece: acompañando el café de la mañana con un buen pedazo de rosca. Si te toca la figurita, te podrás poner la corona. De compras: mercadillos de pulgas A la fiebre de las compras navideñas le sigue la fiebre de las rebajas, pero ya que estás en Barcelona, en vez de ir a las tiendas que puedes encontrar en todas las ciudades del mundo, por qué no mejor explorar algunos de sus mercados de antigüedades, vintage y de pulgas. Dos iniciativas hermanas que comparten la misma filosofía, el Flea y Fleadonia son el lugar para encontrar tesoros de segunda mano, discos, libros y objetos curiosos. Fleadonia se celebra el primer domingo de cada mes en la Plaça Salvador Seguí, y el Flea, el segundo domingo de cada mes en la Plaça Blanquerna, en el Raval. Pero el peso pesado de los mercados de pulgas barceloneses es sin duda el Encants Vells, también conocido como el Mercat de Belcaire, que presume de ser uno de los más antiguos de Europa: se conoce que empezó por ahí del lejano año de 1300. Aquí hay de todo: segunda mano, chácharas de todo tipo, y gangas para parar un tren. Las fiestas de San Antonio Abad En catalán se llama la Festa dels Tres Tombs, pero no hay ninguna tumba involucrada. “Tomb” quiere decir “vuelta” o “vez”, y es que tradicionalmente durante esta festividad religiosa en honor a San Antonio Abad, la gente y sus animales daban tres vueltas a la ruta de la procesión. Hoy en día solo se da una vuelta, pero es lo suficientemente larga para durar casi todo el día. Se celebra el sábado posterior al 17 de enero. San Antonio es el patrón de los animales domésticos, y por eso la gente lleva a sus mascotas para ser bendecidas por el párroco de la iglesia de mismo santo. En la procesión destacan los carruajes tirados por caballos y burros, pero también la gente lleva a sus perros y gatos, y algún que otro ratoncito. Tradicionalmente se hacia la rifa de un cerdo, algo que hoy en día el premio se ha sustituido por una serie de productos porcinos que aportan los charcuteros del barrio. No te pierdas el inicio de la procesión: desde hace unos años, y con la colaboración de la Sociedad de Palomas Mensajeras de Cataluña, se sueltan 150 palomas, que representan 150 deseos colectivos de la ciudad de Barcelona. A San Antoni también se le celebra en el barrio de Gracia con hogueras y música, una fiesta importada de Mallorca que ha encontrado arraigo en la capital catalana, y sucede durante el último fin de semana de enero. El sábado hay verbena popular con bailes tradicionales en la plaza de la Virreina. En resumen... ¡Ánimate a conocer Barcelona en enero! Podrás disfrutar de la ciudad como un verdadero barcelonés, sin aglomeraciones en las atracciones principales, y aunque los días son cortos, las noches son inagotables y hay muchísimas cosas que celebrar. Visita la página de Go City para obtener información sobre cómo ahorrar hasta un 49% en las entradas a las atracciones principales de Barcelona. ¿Qué hacer en Barcelona en enero? ¡Muchísimas cosas! Las celebraciones navideñas en Barcelona se extienden hasta bien entrado el mes: a la gran fiesta de Año Nuevo le siguen los entrañables Reyes Magos con sus regalos y roscas, las rebajas de enero son una gran excusa para hacer compras, y a mediados de mes se celebra la “Festa dels Tres Tombs”. Los precios de temporada baja en hoteles y vuelos son beneficios nada desdeñables del privilegio de viajar cuando no tanta gente escoge hacerlo. Y todas las atracciones principales de la ciudad siguen ahí, esperándote. En enero Barcelona muestra su rostro más auténtico. Aquí tienes cuatro planes para descubrirlo. Nochevieja y Año Nuevo Como en todas las ciudades españolas, en Barcelona se recibe el Año Nuevo con bombo y platillo, es decir, con cohetes, cava, doce uvas, y alegría en cada casa y cada esquina. Muchos hoteles y restaurantes ofrecen cenas especiales de Nochevieja, y las discotecas y clubs organizan fiestas (los llamados “cotillones”). Desde el 2013, el lugar “oficial” para presenciar la cuenta atrás del año que se va es la Fuente Mágica de Monjuïc, muy cerca de la Plaza de España y colindante con el barrio Poble Espanyol, a donde mucha gente se va después del espectáculo de la fuente para continuar con la fiesta. Por otras zonas de la ciudad también encontrarás muchos bares abiertos, llenos de gente, con avenidas y plazas concurridas toda la noche (especialmente a partir de las 2AM) hasta el amanecer. Únete a la locura del primer baño del año en la Barceloneta, si las condiciones sanitarias (y climáticas) lo permiten. Organizado por el Club Natació Atlètic-Barceloneta desde 1996, los cientos de participantes de todas las edades aportan una cantidad de dinero simbólica como donación para una causa social, y se echan en masa a las frías aguas del Mediterráneo, muchos de ellos disfrazados de Santa Claus. La cita es a las 12 del mediodía el 1 de enero en la playa de San Sebastián, en frente del club. Por supuesto, también puedes interpretar la tradición libremente y meterte al mar en otro momento o en otra playa cercana. ¡No serás el único! Es una manera liberadora y vigorizante de entrar en el nuevo año. No podemos asegurar que traiga suerte, pero desde luego, nunca olvidarás este momento. Cabalgata de los Reyes Magos (¡y las roscas!) A Barcelona los Reyes llegan en barco al Port Vell puntualmente a las 16 horas el 5 de enero, y las autoridades de la ciudad les dan la bienvenida para después iniciar su cabalgata por las calles principales de la ciudad. No tienes que ser un niño para disfrutar del espectáculo, una oportunidad para interactuar con la gran diversidad de barceloneses (y recolectar dulces de los que los Reyes arrojan al público). Antes de que termine el día 5, para seguir con la vena de la dulzura, aprovecha para comprar una rosca de Reyes (“tortell de Reis” en catalán) que proliferan en todas las pastelerías de la ciudad. Prueba las de La Colmena, donde también fabrican unos famosos caramelos de miel, o aventúrate al barrio más fino de la ciudad y visita la legendaria pastelería Foix de Sarrià. Así, el día 6 podrás dar cierre oficial a la temporada navideña como se merece: acompañando el café de la mañana con un buen pedazo de rosca. Si te toca la figurita, te podrás poner la corona. De compras: mercadillos de pulgas A la fiebre de las compras navideñas le sigue la fiebre de las rebajas, pero ya que estás en Barcelona, en vez de ir a las tiendas que puedes encontrar en todas las ciudades del mundo, por qué no mejor explorar algunos de sus mercados de antigüedades, vintage y de pulgas. Dos iniciativas hermanas que comparten la misma filosofía, el Flea y Fleadonia son el lugar para encontrar tesoros de segunda mano, discos, libros y objetos curiosos. Fleadonia se celebra el primer domingo de cada mes en la Plaça Salvador Seguí, y el Flea, el segundo domingo de cada mes en la Plaça Blanquerna, en el Raval. Pero el peso pesado de los mercados de pulgas barceloneses es sin duda el Encants Vells, también conocido como el Mercat de Belcaire, que presume de ser uno de los más antiguos de Europa: se conoce que empezó por ahí del lejano año de 1300. Aquí hay de todo: segunda mano, chácharas de todo tipo, y gangas para parar un tren. Las fiestas de San Antonio Abad En catalán se llama la Festa dels Tres Tombs, pero no hay ninguna tumba involucrada. “Tomb” quiere decir “vuelta” o “vez”, y es que tradicionalmente durante esta festividad religiosa en honor a San Antonio Abad, la gente y sus animales daban tres vueltas a la ruta de la procesión. Hoy en día solo se da una vuelta, pero es lo suficientemente larga para durar casi todo el día. Se celebra el sábado posterior al 17 de enero. San Antonio es el patrón de los animales domésticos, y por eso la gente lleva a sus mascotas para ser bendecidas por el párroco de la iglesia de mismo santo. En la procesión destacan los carruajes tirados por caballos y burros, pero también la gente lleva a sus perros y gatos, y algún que otro ratoncito. Tradicionalmente se hacia la rifa de un cerdo, algo que hoy en día el premio se ha sustituido por una serie de productos porcinos que aportan los charcuteros del barrio. No te pierdas el inicio de la procesión: desde hace unos años, y con la colaboración de la Sociedad de Palomas Mensajeras de Cataluña, se sueltan 150 palomas, que representan 150 deseos colectivos de la ciudad de Barcelona. A San Antoni también se le celebra en el barrio de Gracia con hogueras y música, una fiesta importada de Mallorca que ha encontrado arraigo en la capital catalana, y sucede durante el último fin de semana de enero. El sábado hay verbena popular con bailes tradicionales en la plaza de la Virreina. En resumen... ¡Ánimate a conocer Barcelona en enero! Podrás disfrutar de la ciudad como un verdadero barcelonés, sin aglomeraciones en las atracciones principales, y aunque los días son cortos, las noches son inagotables y hay muchísimas cosas que celebrar. Visita la página de Go City para obtener información sobre cómo ahorrar hasta un 49% en las entradas a las atracciones principales de Barcelona. ¿Qué hacer en Barcelona en enero? ¡Muchísimas cosas! Las celebraciones navideñas en Barcelona se extienden hasta bien entrado el mes: a la gran fiesta de Año Nuevo le siguen los entrañables Reyes Magos con sus regalos y roscas, las rebajas de enero son una gran excusa para hacer compras, y a mediados de mes se celebra la “Festa dels Tres Tombs”. Los precios de temporada baja en hoteles y vuelos son beneficios nada desdeñables del privilegio de viajar cuando no tanta gente escoge hacerlo. Y todas las atracciones principales de la ciudad siguen ahí, esperándote. En enero Barcelona muestra su rostro más auténtico. Aquí tienes cuatro planes para descubrirlo. Nochevieja y Año Nuevo Como en todas las ciudades españolas, en Barcelona se recibe el Año Nuevo con bombo y platillo, es decir, con cohetes, cava, doce uvas, y alegría en cada casa y cada esquina. Muchos hoteles y restaurantes ofrecen cenas especiales de Nochevieja, y las discotecas y clubs organizan fiestas (los llamados “cotillones”). Desde el 2013, el lugar “oficial” para presenciar la cuenta atrás del año que se va es la Fuente Mágica de Monjuïc, muy cerca de la Plaza de España y colindante con el barrio Poble Espanyol, a donde mucha gente se va después del espectáculo de la fuente para continuar con la fiesta. Por otras zonas de la ciudad también encontrarás muchos bares abiertos, llenos de gente, con avenidas y plazas concurridas toda la noche (especialmente a partir de las 2AM) hasta el amanecer. Únete a la locura del primer baño del año en la Barceloneta, si las condiciones sanitarias (y climáticas) lo permiten. Organizado por el Club Natació Atlètic-Barceloneta desde 1996, los cientos de participantes de todas las edades aportan una cantidad de dinero simbólica como donación para una causa social, y se echan en masa a las frías aguas del Mediterráneo, muchos de ellos disfrazados de Santa Claus. La cita es a las 12 del mediodía el 1 de enero en la playa de San Sebastián, en frente del club. Por supuesto, también puedes interpretar la tradición libremente y meterte al mar en otro momento o en otra playa cercana. ¡No serás el único! Es una manera liberadora y vigorizante de entrar en el nuevo año. No podemos asegurar que traiga suerte, pero desde luego, nunca olvidarás este momento. Cabalgata de los Reyes Magos (¡y las roscas!) A Barcelona los Reyes llegan en barco al Port Vell puntualmente a las 16 horas el 5 de enero, y las autoridades de la ciudad les dan la bienvenida para después iniciar su cabalgata por las calles principales de la ciudad. No tienes que ser un niño para disfrutar del espectáculo, una oportunidad para interactuar con la gran diversidad de barceloneses (y recolectar dulces de los que los Reyes arrojan al público). Antes de que termine el día 5, para seguir con la vena de la dulzura, aprovecha para comprar una rosca de Reyes (“tortell de Reis” en catalán) que proliferan en todas las pastelerías de la ciudad. Prueba las de La Colmena, donde también fabrican unos famosos caramelos de miel, o aventúrate al barrio más fino de la ciudad y visita la legendaria pastelería Foix de Sarrià. Así, el día 6 podrás dar cierre oficial a la temporada navideña como se merece: acompañando el café de la mañana con un buen pedazo de rosca. Si te toca la figurita, te podrás poner la corona. De compras: mercadillos de pulgas A la fiebre de las compras navideñas le sigue la fiebre de las rebajas, pero ya que estás en Barcelona, en vez de ir a las tiendas que puedes encontrar en todas las ciudades del mundo, por qué no mejor explorar algunos de sus mercados de antigüedades, vintage y de pulgas. Dos iniciativas hermanas que comparten la misma filosofía, el Flea y Fleadonia son el lugar para encontrar tesoros de segunda mano, discos, libros y objetos curiosos. Fleadonia se celebra el primer domingo de cada mes en la Plaça Salvador Seguí, y el Flea, el segundo domingo de cada mes en la Plaça Blanquerna, en el Raval. Pero el peso pesado de los mercados de pulgas barceloneses es sin duda el Encants Vells, también conocido como el Mercat de Belcaire, que presume de ser uno de los más antiguos de Europa: se conoce que empezó por ahí del lejano año de 1300. Aquí hay de todo: segunda mano, chácharas de todo tipo, y gangas para parar un tren. Las fiestas de San Antonio Abad En catalán se llama la Festa dels Tres Tombs, pero no hay ninguna tumba involucrada. “Tomb” quiere decir “vuelta” o “vez”, y es que tradicionalmente durante esta festividad religiosa en honor a San Antonio Abad, la gente y sus animales daban tres vueltas a la ruta de la procesión. Hoy en día solo se da una vuelta, pero es lo suficientemente larga para durar casi todo el día. Se celebra el sábado posterior al 17 de enero. San Antonio es el patrón de los animales domésticos, y por eso la gente lleva a sus mascotas para ser bendecidas por el párroco de la iglesia de mismo santo. En la procesión destacan los carruajes tirados por caballos y burros, pero también la gente lleva a sus perros y gatos, y algún que otro ratoncito. Tradicionalmente se hacia la rifa de un cerdo, algo que hoy en día el premio se ha sustituido por una serie de productos porcinos que aportan los charcuteros del barrio. No te pierdas el inicio de la procesión: desde hace unos años, y con la colaboración de la Sociedad de Palomas Mensajeras de Cataluña, se sueltan 150 palomas, que representan 150 deseos colectivos de la ciudad de Barcelona. A San Antoni también se le celebra en el barrio de Gracia con hogueras y música, una fiesta importada de Mallorca que ha encontrado arraigo en la capital catalana, y sucede durante el último fin de semana de enero. El sábado hay verbena popular con bailes tradicionales en la plaza de la Virreina. En resumen... ¡Ánimate a conocer Barcelona en enero! Podrás disfrutar de la ciudad como un verdadero barcelonés, sin aglomeraciones en las atracciones principales, y aunque los días son cortos, las noches son inagotables y hay muchísimas cosas que celebrar. Visita la página de Go City para obtener información sobre cómo ahorrar hasta un 49% en las entradas a las atracciones principales de Barcelona. ¿Qué hacer en Barcelona en enero? ¡Muchísimas cosas! Las celebraciones navideñas en Barcelona se extienden hasta bien entrado el mes: a la gran fiesta de Año Nuevo le siguen los entrañables Reyes Magos con sus regalos y roscas, las rebajas de enero son una gran excusa para hacer compras, y a mediados de mes se celebra la “Festa dels Tres Tombs”. Los precios de temporada baja en hoteles y vuelos son beneficios nada desdeñables del privilegio de viajar cuando no tanta gente escoge hacerlo. Y todas las atracciones principales de la ciudad siguen ahí, esperándote. En enero Barcelona muestra su rostro más auténtico. Aquí tienes cuatro planes para descubrirlo. Nochevieja y Año Nuevo Como en todas las ciudades españolas, en Barcelona se recibe el Año Nuevo con bombo y platillo, es decir, con cohetes, cava, doce uvas, y alegría en cada casa y cada esquina. Muchos hoteles y restaurantes ofrecen cenas especiales de Nochevieja, y las discotecas y clubs organizan fiestas (los llamados “cotillones”). Desde el 2013, el lugar “oficial” para presenciar la cuenta atrás del año que se va es la Fuente Mágica de Monjuïc, muy cerca de la Plaza de España y colindante con el barrio Poble Espanyol, a donde mucha gente se va después del espectáculo de la fuente para continuar con la fiesta. Por otras zonas de la ciudad también encontrarás muchos bares abiertos, llenos de gente, con avenidas y plazas concurridas toda la noche (especialmente a partir de las 2AM) hasta el amanecer. Únete a la locura del primer baño del año en la Barceloneta, si las condiciones sanitarias (y climáticas) lo permiten. Organizado por el Club Natació Atlètic-Barceloneta desde 1996, los cientos de participantes de todas las edades aportan una cantidad de dinero simbólica como donación para una causa social, y se echan en masa a las frías aguas del Mediterráneo, muchos de ellos disfrazados de Santa Claus. La cita es a las 12 del mediodía el 1 de enero en la playa de San Sebastián, en frente del club. Por supuesto, también puedes interpretar la tradición libremente y meterte al mar en otro momento o en otra playa cercana. ¡No serás el único! Es una manera liberadora y vigorizante de entrar en el nuevo año. No podemos asegurar que traiga suerte, pero desde luego, nunca olvidarás este momento. Cabalgata de los Reyes Magos (¡y las roscas!) A Barcelona los Reyes llegan en barco al Port Vell puntualmente a las 16 horas el 5 de enero, y las autoridades de la ciudad les dan la bienvenida para después iniciar su cabalgata por las calles principales de la ciudad. No tienes que ser un niño para disfrutar del espectáculo, una oportunidad para interactuar con la gran diversidad de barceloneses (y recolectar dulces de los que los Reyes arrojan al público). Antes de que termine el día 5, para seguir con la vena de la dulzura, aprovecha para comprar una rosca de Reyes (“tortell de Reis” en catalán) que proliferan en todas las pastelerías de la ciudad. Prueba las de La Colmena, donde también fabrican unos famosos caramelos de miel, o aventúrate al barrio más fino de la ciudad y visita la legendaria pastelería Foix de Sarrià. Así, el día 6 podrás dar cierre oficial a la temporada navideña como se merece: acompañando el café de la mañana con un buen pedazo de rosca. Si te toca la figurita, te podrás poner la corona. De compras: mercadillos de pulgas A la fiebre de las compras navideñas le sigue la fiebre de las rebajas, pero ya que estás en Barcelona, en vez de ir a las tiendas que puedes encontrar en todas las ciudades del mundo, por qué no mejor explorar algunos de sus mercados de antigüedades, vintage y de pulgas. Dos iniciativas hermanas que comparten la misma filosofía, el Flea y Fleadonia son el lugar para encontrar tesoros de segunda mano, discos, libros y objetos curiosos. Fleadonia se celebra el primer domingo de cada mes en la Plaça Salvador Seguí, y el Flea, el segundo domingo de cada mes en la Plaça Blanquerna, en el Raval. Pero el peso pesado de los mercados de pulgas barceloneses es sin duda el Encants Vells, también conocido como el Mercat de Belcaire, que presume de ser uno de los más antiguos de Europa: se conoce que empezó por ahí del lejano año de 1300. Aquí hay de todo: segunda mano, chácharas de todo tipo, y gangas para parar un tren. Las fiestas de San Antonio Abad En catalán se llama la Festa dels Tres Tombs, pero no hay ninguna tumba involucrada. “Tomb” quiere decir “vuelta” o “vez”, y es que tradicionalmente durante esta festividad religiosa en honor a San Antonio Abad, la gente y sus animales daban tres vueltas a la ruta de la procesión. Hoy en día solo se da una vuelta, pero es lo suficientemente larga para durar casi todo el día. Se celebra el sábado posterior al 17 de enero. San Antonio es el patrón de los animales domésticos, y por eso la gente lleva a sus mascotas para ser bendecidas por el párroco de la iglesia de mismo santo. En la procesión destacan los carruajes tirados por caballos y burros, pero también la gente lleva a sus perros y gatos, y algún que otro ratoncito. Tradicionalmente se hacia la rifa de un cerdo, algo que hoy en día el premio se ha sustituido por una serie de productos porcinos que aportan los charcuteros del barrio. No te pierdas el inicio de la procesión: desde hace unos años, y con la colaboración de la Sociedad de Palomas Mensajeras de Cataluña, se sueltan 150 palomas, que representan 150 deseos colectivos de la ciudad de Barcelona. A San Antoni también se le celebra en el barrio de Gracia con hogueras y música, una fiesta importada de Mallorca que ha encontrado arraigo en la capital catalana, y sucede durante el último fin de semana de enero. El sábado hay verbena popular con bailes tradicionales en la plaza de la Virreina. En resumen... ¡Ánimate a conocer Barcelona en enero! Podrás disfrutar de la ciudad como un verdadero barcelonés, sin aglomeraciones en las atracciones principales, y aunque los días son cortos, las noches son inagotables y hay muchísimas cosas que celebrar. Visita la página de Go City para obtener información sobre cómo ahorrar hasta un 49% en las entradas a las atracciones principales de Barcelona.
Anna Rivero
Un arcoíris sobre los tejados de Barcelona
Blog

Qué hacer en Barcelona por el Día del Orgullo

Barcelona siempre ha sido toda una pionera. No es de extrañar que la capital catalana fuera la primera ciudad española en celebrar una marcha del Orgullo allá por 1977, cuando unos pocos cientos de personas protestaron por las Ramblas en nombre del Frente de Liberación Gay de Cataluña. Hoy, la celebración se ha convertido en uno de los festivales LGBTQ+ más grandes de España y, durante dos semanas de julio, las calles se transforman en un océano de vibrantes banderas arcoíris. Esta multitudinaria celebración del amor, la diversidad y la inclusión (conocida de diversas formas como Barcelona Pride, Barcelona Gay Pride y Pride! BCN) culmina con un colorido desfile a mediados de mes que atrae a cerca de un cuarto de millón de participantes y espectadores, además de una serie de conciertos y fiestas de clausura que revolucionan Barcelona. Sigue leyendo nuestra guía de los mejores planes en Barcelona para el Día del Orgullo y sus alrededores…El desfile del Orgullo de Barcelona El desfile del Orgullo de Barcelona es (casi) el gran final de una serie de eventos espectaculares que tienen lugar por toda la ciudad durante la primera quincena de julio. Teniendo en cuenta que el mediodía puede ser muy caluroso en verano, el desfile comienza a unas agradables 18:00, trazando un colorido recorrido que empieza en el parque de las Tres Xemeneies, llamado así por las tres chimeneas industriales que dominan el horizonte. El desfile dibuja un arcoíris a lo largo de la avenida del Paral·lel antes de girar hacia la avenida de la Reina Maria Cristina y el Palau Nacional, sede del Pride Village y del escenario principal. Te esperan carrozas extravagantes, temazos de fiesta, disfraces descabellados y boas de plumas a raudales. Llega con tiempo para coger sitio junto a las vallas que bordean la ruta y después dirígete al enorme concierto gratuito y a la fiesta posterior junto al escenario del Orgullo. Este lugar a los pies de la colina de Montjuïc es el epicentro de todo lo relacionado con el Orgullo durante las dos semanas de celebración, con actuaciones diarias, talleres, eventos comunitarios y mucho más, además de comida y bebida.Más eventos del Orgullo de Barcelona La variedad de eventos previos al desfile y al concierto es tan colorida como diversa. El programa cambia cada año, pero hay varios clásicos del festival que suelen repetirse. Entre ellos se incluyen: Gala Miss Drag Pride. Los reyes y reinas del drag con más talento de Barcelona y de fuera se reúnen para actuar ante un jurado de expertos (con atuendos drag espectaculares, por supuesto). El evento, lo más parecido a vivir RuPaul’s Drag Race sin el propio RuPaul, suele celebrarse en el club Maria Cristina. La carrera de tacones. Este evento es exactamente lo que parece: una carrera de tacones de alta velocidad, alto octanaje y alto riesgo hacia la meta, donde los corredores dejan de lado temporalmente el espíritu de amor y aceptación del festival en busca de un objetivo mayor: el dinero. Prepárate para tropezones, caídas y muchas risas en este espectáculo del Orgullo, tan cómico como competitivo. El Pride Village. Con el precioso Palau Nacional (en la foto) como telón de fondo, el Pride Village es tu punto de referencia único para todo lo relacionado con el colectivo LGBTQ+ durante el festival. Hablamos de exposiciones, puestos de información, bares, puestos de comida e incluso una zona de actividades para niños; el Orgullo de Barcelona se centra mucho en la familia y muchos de los eventos están abiertos a participantes de todas las edades. Sí: ¡incluso la Carrera de Tacones! Aquí también es donde se celebran las fiestas de apertura y clausura, con DJ internacionales, bandas en directo, artistas drag y bailarines entre los muchos artistas que pasan por el escenario. Ocio nocturno durante el Orgullo de Barcelona Barcelona es una ciudad acogedora con el colectivo LGBTQ+ y la vida nocturna es excelente durante todo el año. Hay muchísimos bares y discotecas para elegir, pero la terraza en la azotea del sky bar de la cadena de hoteles Axel es una de las mejores. No solo el ambiente es genial, sino que también tiene piscina, tumbonas, una variada carta de cócteles y unas vistas espléndidas de los tejados del Eixample, el distrito LGBTQ+ conocido cariñosamente como "Gayxample" por algunos lugareños. El legendario Safari Club también está cerca del Eixample y de la plaza de España (que ya de por sí es un punto de encuentro durante el mes del Orgullo). Las fiestas habituales en Safari incluyen "Bananas" los viernes por la noche y "YASS!" los sábados, que lógicamente están aún más concurridas y animadas durante el Orgullo. La fiesta mensual Matinée (solo para hombres) es otro de los grandes eventos del Orgullo y se celebra desde la medianoche hasta altas horas de la madrugada. Consulta la agenda local para conocer detalles, fechas y más información sobre todo lo anterior, además de muchas otras grandes noches de fiesta que tienen lugar en Barcelona durante el Orgullo.Lo mejor del resto: qué hacer durante el Orgullo de Barcelona ¡Es verano! ¡Es el Orgullo! ¡Es Barcelona! ¿Qué mejor manera de pasar las largas horas de luz que en una de las playas de la ciudad? La más cercana al centro es la playa de San Sebastián, que reconocerás por el enorme hotel en forma de vela en su extremo sur. O dirígete al norte por la costa hasta el barrio de Poblenou para visitar la playa de la Mar Bella, donde el nudismo es opcional. ¿Te apetece una excursión playera de un día? Pon rumbo a la playa de la Bassa Rodona, a pocos kilómetros al sur de la ciudad, en la vecina Sitges. Todas estas playas son lugares muy pintorescos, de arena y perfectos para tomar el sol en un ambiente inclusivo.También querrás pasarte por el acogedor barrio del Eixample, lo que te da una excusa perfecta para contemplar algunas de las obras arquitectónicas más asombrosas del modernismo catalán de Antoni Gaudí. Hablamos de la emblemática Sagrada Familia, así como de esas extraordinarias maravillas que son la Casa Batlló y la Casa Milà (también conocida como La Pedrera). La entrada a las tres está incluida en el pase Go Barcelona, que también te da acceso a muchos otros lugares imprescindibles de Barcelona, como… Una visita guiada a otra de las obras maestras de Gaudí: el increíble y fotogénico Park Güell (en la foto de arriba). Un tour turístico a bordo del autobús descapotable de Barcelona. Un delicioso tour de degustación de tapas. Un viaje en el teleférico de Barcelona. Entrada a los disparatados mundos del Museum of Illusions y el Big Fun Museum. Entrada al Museo Picasso y un tour a pie por los antiguos rincones del maestro en Barcelona. Un tour a pie por los mejores mercados de Barcelona. … ¡y muchos más! Descubre más y consigue aquí tu pase para las atracciones de Barcelona.Más cosas que hacer en BarcelonaLas mejores actividades de verano en BarcelonaLos mejores parques de BarcelonaGuía de los barrios de BarcelonaCosas gratis que hacer en BarcelonaLas trampas para turistas que debes evitar en Barcelona
Stuart Bak
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Barcelona en diciembre

¿Te estás preguntando si diciembre es buen momento para visitar Barcelona, la ciudad que TODO el mundo visita en verano? La respuesta es un rotundo sí, afirmativo, yes. Es más, algunos te dirán que tal vez sea el mejor momento para venir. En verano hace demasiado calor... El solsticio de invierno en la ciudad junto al mar El invierno mediterráneo es por lo general templado, con temperaturas entre los 9o y los 15o C, y rara vez llueve (diciembre es uno de los meses más secos en esta ciudad). Los barceloneses andan en modo festivo, y las calles de la ciudad se animan con mercaditos, ferias e iluminación navideñas. No hay mucho turismo extranjero, así que las filas para las grandes atracciones (como la Sagrada Familia) son mucho más cortas, o inexistentes. Podrás ver el pesebre de la plaza Sant Jaume (y como un auténtico barcelonés, criticarlo); comprar adornos navideños y figuras para el nacimiento en la feria de Santa Llúcia; tomarte un chocolate caliente con churros o con los melindros típicos; salir de excursión a Gerona, o incluso darte un baño vigorizante en la Barceloneta. Pesebres, caganers y el Tió de Nadal Como en muchos países del mundo, la Navidad se celebra en Barcelona con regalos, cenas y comidas con la familia, y reuniones festivas con los amigos y colegas. Pero hay algunas cosas peculiares de Cataluña que tal vez te llamen la atención cuando visites la ciudad en esta época. Una de ellas es la proliferación de nacimientos, que aquí les llaman “pesebres” o “belenes”. Los verás en cada barrio y en muchos de los escaparates de las tiendas. El más famoso de todos y que siempre da mucho de que hablar es el de la plaza Sant Jaume. Cada año, este pesebre corre a cargo de algún artista o diseñador y la polémica nunca falta. Otros pesebres famosos son el del Museu Marès, y el de la Parroquia de Nuestra Señora de Belén (que además es una iglesia preciosa en el barrio del Raval). Para responder a la demanda de la tradición de los nacimientos existen las ferias navideñas donde comprar todo lo necesario para montar el propio en casa. La clásica es la Fira de Santa Llúcia, en la explanada frente a la catedral de Barcelona, con ya más de dos siglos de tradición; otra feria importante es la que se arma frente a la Sagrada Familia. Hay una peculiaridad de la Navidad catalana que suele sorprender a los fuereños por su escatología. Son los dos personajes típicos de las decoraciones navideñas catalanas: el caganers, una figurita que se coloca en algún lugar discreto del nacimiento porque está, en fin, aliviando sus necesidades fisiológicas, y el Tió de Nadal (“tronco de Navidad”), literalmente un tronco de madera con carita simpática que los niños tienen la responsabilidad de cuidar, pero que también “caga” dulces si lo golpean con un palo, y por eso también se conoce como “Caga Tió”. Hay uno en cada casa. Los caganers suelen hacer referencia a alguna celebridad de la actualidad (incluyendo futbolistas, políticos y algún papa que otro), están totalmente aprobados por las autoridades eclesiásticas, y dicen que traen buena suerte. No pierdas la oportunidad de llevarte unos cuantos a casa. Chocolaterías tradicionales en Barcelona Las chocolaterías tienen una larga tradición en Barcelona. Muchas todavía llevan la palabra “granja” en el nombre, porque antiguamente en ellas se vendía leche y productos lácteos de las granjas de los alrededores de la ciudad. Todavía quedan algunas muy antiguas, como la Granja Viader, donde te recomendamos mucho ir porque además de servir un delicioso chocolate, es un local precioso. Prueba el chocolate suizo acompañado de los típicos melindros crujientes (hay que mojar el melindro en el chocolate, claro). El “suizo”, tradición invernal de Barcelona, es un chocolate a la taza espeso que se sirve con una generosa cantidad de crema batida encima. Hay mucha controversia sobre el tema, pero tal vez uno de los mejores suizos de Barcelona lo encuentres en La Nena. Y para completar el tour chocolatero, pasea por la calle Petrixol, “la calle del chocolate”, un paraíso para los apasionados del alimento de los dioses mexicanos. Gerona medieval: excursión de un día Gerona (Girona, en catalán) es una excelente opción para, ya que estás por ahí, conocer una ciudad preciosa que a menudo los turistas pasan por alto. Se encuentra a una hora y media de distancia al norte de Barcelona, ya sea en tren o en coche, y además de estar llena de edificios medievales históricos, es un destino en sí para los gastrónomos apasionados. Si estás un poco al tanto del mundo de la gastronomía, seguramente te suenen los hermanos Roca. Gerona es su cuartel principal, donde se encuentra su premiadísimo restaurante Celler de Can Roca (uno de los mejores del mundo según los expertos). Aquí no se puede venir de improviso: las reservaciones se hacen con al menos un año de antelación. Massana es otro restaurante famoso de Girona, con una estrella Michelin, donde no es tan complicado reservar. Lo cierto es que es difícil comer mal en esta ciudad. Pero simplemente ver esta ciudad merece la pena el esfuerzo del viaje. Tiene un barrio judío medieval, el Call, muy bien preservado, y una catedral gótica impresionante; hay restos de construcciones romanas, casas preciosas que dan al río, puentes que lo cruzan, y murallas de 2,000 años. Para intrépidos: la Barceloneta en diciembre No olvides empacar tu traje de baño cuando vengas a Barcelona en diciembre. Lo decimos en serio. Los baños invernales en las playas de la Barceloneta son una tradición local. Ven preparado con ropa de abrigo y una buena toalla, entra al mar, aguanta al menos un minuto, y cuando salgas te sentirás como otra persona (en cuanto vuelvas a sentir tus extremidades). Además, las cafeterías del barrio de la Barceloneta te esperan con una taza de café con leche caliente, o un caldito para recuperar. Te aseguramos que no serás el único loco en la playa. En resumen... ¡Sí, es buena idea viajar a Barcelona en diciembre! Ven y disfruta de todas las atracciones a tus anchas, y descubre otras que sólo suceden durante este mes, como las ferias navideñas y los pesebres. Y no olvides llevarte tu caganer favorito para la buena suerte. En Go City nos gusta ayudarte a hacer tu viaje más fácil. Consulta nuestras ofertas de pases en Barcelona. Con ellos podrás ahorrar muchísimo en las entradas a las atracciones más importantes de la ciudad, y quien sabe, tal vez te inspiremos a hacer cosas que no habías contemplado. ¡Viaja al máximo con Go City! ¿Te estás preguntando si diciembre es buen momento para visitar Barcelona, la ciudad que TODO el mundo visita en verano? La respuesta es un rotundo sí, afirmativo, yes. Es más, algunos te dirán que tal vez sea el mejor momento para venir. En verano hace demasiado calor... El solsticio de invierno en la ciudad junto al mar El invierno mediterráneo es por lo general templado, con temperaturas entre los 9o y los 15o C, y rara vez llueve (diciembre es uno de los meses más secos en esta ciudad). Los barceloneses andan en modo festivo, y las calles de la ciudad se animan con mercaditos, ferias e iluminación navideñas. No hay mucho turismo extranjero, así que las filas para las grandes atracciones (como la Sagrada Familia) son mucho más cortas, o inexistentes. Podrás ver el pesebre de la plaza Sant Jaume (y como un auténtico barcelonés, criticarlo); comprar adornos navideños y figuras para el nacimiento en la feria de Santa Llúcia; tomarte un chocolate caliente con churros o con los melindros típicos; salir de excursión a Gerona, o incluso darte un baño vigorizante en la Barceloneta. Pesebres, caganers y el Tió de Nadal Como en muchos países del mundo, la Navidad se celebra en Barcelona con regalos, cenas y comidas con la familia, y reuniones festivas con los amigos y colegas. Pero hay algunas cosas peculiares de Cataluña que tal vez te llamen la atención cuando visites la ciudad en esta época. Una de ellas es la proliferación de nacimientos, que aquí les llaman “pesebres” o “belenes”. Los verás en cada barrio y en muchos de los escaparates de las tiendas. El más famoso de todos y que siempre da mucho de que hablar es el de la plaza Sant Jaume. Cada año, este pesebre corre a cargo de algún artista o diseñador y la polémica nunca falta. Otros pesebres famosos son el del Museu Marès, y el de la Parroquia de Nuestra Señora de Belén (que además es una iglesia preciosa en el barrio del Raval). Para responder a la demanda de la tradición de los nacimientos existen las ferias navideñas donde comprar todo lo necesario para montar el propio en casa. La clásica es la Fira de Santa Llúcia, en la explanada frente a la catedral de Barcelona, con ya más de dos siglos de tradición; otra feria importante es la que se arma frente a la Sagrada Familia. Hay una peculiaridad de la Navidad catalana que suele sorprender a los fuereños por su escatología. Son los dos personajes típicos de las decoraciones navideñas catalanas: el caganers, una figurita que se coloca en algún lugar discreto del nacimiento porque está, en fin, aliviando sus necesidades fisiológicas, y el Tió de Nadal (“tronco de Navidad”), literalmente un tronco de madera con carita simpática que los niños tienen la responsabilidad de cuidar, pero que también “caga” dulces si lo golpean con un palo, y por eso también se conoce como “Caga Tió”. Hay uno en cada casa. Los caganers suelen hacer referencia a alguna celebridad de la actualidad (incluyendo futbolistas, políticos y algún papa que otro), están totalmente aprobados por las autoridades eclesiásticas, y dicen que traen buena suerte. No pierdas la oportunidad de llevarte unos cuantos a casa. Chocolaterías tradicionales en Barcelona Las chocolaterías tienen una larga tradición en Barcelona. Muchas todavía llevan la palabra “granja” en el nombre, porque antiguamente en ellas se vendía leche y productos lácteos de las granjas de los alrededores de la ciudad. Todavía quedan algunas muy antiguas, como la Granja Viader, donde te recomendamos mucho ir porque además de servir un delicioso chocolate, es un local precioso. Prueba el chocolate suizo acompañado de los típicos melindros crujientes (hay que mojar el melindro en el chocolate, claro). El “suizo”, tradición invernal de Barcelona, es un chocolate a la taza espeso que se sirve con una generosa cantidad de crema batida encima. Hay mucha controversia sobre el tema, pero tal vez uno de los mejores suizos de Barcelona lo encuentres en La Nena. Y para completar el tour chocolatero, pasea por la calle Petrixol, “la calle del chocolate”, un paraíso para los apasionados del alimento de los dioses mexicanos. Gerona medieval: excursión de un día Gerona (Girona, en catalán) es una excelente opción para, ya que estás por ahí, conocer una ciudad preciosa que a menudo los turistas pasan por alto. Se encuentra a una hora y media de distancia al norte de Barcelona, ya sea en tren o en coche, y además de estar llena de edificios medievales históricos, es un destino en sí para los gastrónomos apasionados. Si estás un poco al tanto del mundo de la gastronomía, seguramente te suenen los hermanos Roca. Gerona es su cuartel principal, donde se encuentra su premiadísimo restaurante Celler de Can Roca (uno de los mejores del mundo según los expertos). Aquí no se puede venir de improviso: las reservaciones se hacen con al menos un año de antelación. Massana es otro restaurante famoso de Girona, con una estrella Michelin, donde no es tan complicado reservar. Lo cierto es que es difícil comer mal en esta ciudad. Pero simplemente ver esta ciudad merece la pena el esfuerzo del viaje. Tiene un barrio judío medieval, el Call, muy bien preservado, y una catedral gótica impresionante; hay restos de construcciones romanas, casas preciosas que dan al río, puentes que lo cruzan, y murallas de 2,000 años. Para intrépidos: la Barceloneta en diciembre No olvides empacar tu traje de baño cuando vengas a Barcelona en diciembre. Lo decimos en serio. Los baños invernales en las playas de la Barceloneta son una tradición local. Ven preparado con ropa de abrigo y una buena toalla, entra al mar, aguanta al menos un minuto, y cuando salgas te sentirás como otra persona (en cuanto vuelvas a sentir tus extremidades). Además, las cafeterías del barrio de la Barceloneta te esperan con una taza de café con leche caliente, o un caldito para recuperar. Te aseguramos que no serás el único loco en la playa. En resumen... ¡Sí, es buena idea viajar a Barcelona en diciembre! Ven y disfruta de todas las atracciones a tus anchas, y descubre otras que sólo suceden durante este mes, como las ferias navideñas y los pesebres. Y no olvides llevarte tu caganer favorito para la buena suerte. En Go City nos gusta ayudarte a hacer tu viaje más fácil. Consulta nuestras ofertas de pases en Barcelona. Con ellos podrás ahorrar muchísimo en las entradas a las atracciones más importantes de la ciudad, y quien sabe, tal vez te inspiremos a hacer cosas que no habías contemplado. ¡Viaja al máximo con Go City! ¿Te estás preguntando si diciembre es buen momento para visitar Barcelona, la ciudad que TODO el mundo visita en verano? La respuesta es un rotundo sí, afirmativo, yes. Es más, algunos te dirán que tal vez sea el mejor momento para venir. En verano hace demasiado calor... El solsticio de invierno en la ciudad junto al mar El invierno mediterráneo es por lo general templado, con temperaturas entre los 9o y los 15o C, y rara vez llueve (diciembre es uno de los meses más secos en esta ciudad). Los barceloneses andan en modo festivo, y las calles de la ciudad se animan con mercaditos, ferias e iluminación navideñas. No hay mucho turismo extranjero, así que las filas para las grandes atracciones (como la Sagrada Familia) son mucho más cortas, o inexistentes. Podrás ver el pesebre de la plaza Sant Jaume (y como un auténtico barcelonés, criticarlo); comprar adornos navideños y figuras para el nacimiento en la feria de Santa Llúcia; tomarte un chocolate caliente con churros o con los melindros típicos; salir de excursión a Gerona, o incluso darte un baño vigorizante en la Barceloneta. Pesebres, caganers y el Tió de Nadal Como en muchos países del mundo, la Navidad se celebra en Barcelona con regalos, cenas y comidas con la familia, y reuniones festivas con los amigos y colegas. Pero hay algunas cosas peculiares de Cataluña que tal vez te llamen la atención cuando visites la ciudad en esta época. Una de ellas es la proliferación de nacimientos, que aquí les llaman “pesebres” o “belenes”. Los verás en cada barrio y en muchos de los escaparates de las tiendas. El más famoso de todos y que siempre da mucho de que hablar es el de la plaza Sant Jaume. Cada año, este pesebre corre a cargo de algún artista o diseñador y la polémica nunca falta. Otros pesebres famosos son el del Museu Marès, y el de la Parroquia de Nuestra Señora de Belén (que además es una iglesia preciosa en el barrio del Raval). Para responder a la demanda de la tradición de los nacimientos existen las ferias navideñas donde comprar todo lo necesario para montar el propio en casa. La clásica es la Fira de Santa Llúcia, en la explanada frente a la catedral de Barcelona, con ya más de dos siglos de tradición; otra feria importante es la que se arma frente a la Sagrada Familia. Hay una peculiaridad de la Navidad catalana que suele sorprender a los fuereños por su escatología. Son los dos personajes típicos de las decoraciones navideñas catalanas: el caganers, una figurita que se coloca en algún lugar discreto del nacimiento porque está, en fin, aliviando sus necesidades fisiológicas, y el Tió de Nadal (“tronco de Navidad”), literalmente un tronco de madera con carita simpática que los niños tienen la responsabilidad de cuidar, pero que también “caga” dulces si lo golpean con un palo, y por eso también se conoce como “Caga Tió”. Hay uno en cada casa. Los caganers suelen hacer referencia a alguna celebridad de la actualidad (incluyendo futbolistas, políticos y algún papa que otro), están totalmente aprobados por las autoridades eclesiásticas, y dicen que traen buena suerte. No pierdas la oportunidad de llevarte unos cuantos a casa. Chocolaterías tradicionales en Barcelona Las chocolaterías tienen una larga tradición en Barcelona. Muchas todavía llevan la palabra “granja” en el nombre, porque antiguamente en ellas se vendía leche y productos lácteos de las granjas de los alrededores de la ciudad. Todavía quedan algunas muy antiguas, como la Granja Viader, donde te recomendamos mucho ir porque además de servir un delicioso chocolate, es un local precioso. Prueba el chocolate suizo acompañado de los típicos melindros crujientes (hay que mojar el melindro en el chocolate, claro). El “suizo”, tradición invernal de Barcelona, es un chocolate a la taza espeso que se sirve con una generosa cantidad de crema batida encima. Hay mucha controversia sobre el tema, pero tal vez uno de los mejores suizos de Barcelona lo encuentres en La Nena. Y para completar el tour chocolatero, pasea por la calle Petrixol, “la calle del chocolate”, un paraíso para los apasionados del alimento de los dioses mexicanos. Gerona medieval: excursión de un día Gerona (Girona, en catalán) es una excelente opción para, ya que estás por ahí, conocer una ciudad preciosa que a menudo los turistas pasan por alto. Se encuentra a una hora y media de distancia al norte de Barcelona, ya sea en tren o en coche, y además de estar llena de edificios medievales históricos, es un destino en sí para los gastrónomos apasionados. Si estás un poco al tanto del mundo de la gastronomía, seguramente te suenen los hermanos Roca. Gerona es su cuartel principal, donde se encuentra su premiadísimo restaurante Celler de Can Roca (uno de los mejores del mundo según los expertos). Aquí no se puede venir de improviso: las reservaciones se hacen con al menos un año de antelación. Massana es otro restaurante famoso de Girona, con una estrella Michelin, donde no es tan complicado reservar. Lo cierto es que es difícil comer mal en esta ciudad. Pero simplemente ver esta ciudad merece la pena el esfuerzo del viaje. Tiene un barrio judío medieval, el Call, muy bien preservado, y una catedral gótica impresionante; hay restos de construcciones romanas, casas preciosas que dan al río, puentes que lo cruzan, y murallas de 2,000 años. Para intrépidos: la Barceloneta en diciembre No olvides empacar tu traje de baño cuando vengas a Barcelona en diciembre. Lo decimos en serio. Los baños invernales en las playas de la Barceloneta son una tradición local. Ven preparado con ropa de abrigo y una buena toalla, entra al mar, aguanta al menos un minuto, y cuando salgas te sentirás como otra persona (en cuanto vuelvas a sentir tus extremidades). Además, las cafeterías del barrio de la Barceloneta te esperan con una taza de café con leche caliente, o un caldito para recuperar. Te aseguramos que no serás el único loco en la playa. En resumen... ¡Sí, es buena idea viajar a Barcelona en diciembre! Ven y disfruta de todas las atracciones a tus anchas, y descubre otras que sólo suceden durante este mes, como las ferias navideñas y los pesebres. Y no olvides llevarte tu caganer favorito para la buena suerte. En Go City nos gusta ayudarte a hacer tu viaje más fácil. Consulta nuestras ofertas de pases en Barcelona. Con ellos podrás ahorrar muchísimo en las entradas a las atracciones más importantes de la ciudad, y quien sabe, tal vez te inspiremos a hacer cosas que no habías contemplado. ¡Viaja al máximo con Go City! ¿Te estás preguntando si diciembre es buen momento para visitar Barcelona, la ciudad que TODO el mundo visita en verano? La respuesta es un rotundo sí, afirmativo, yes. Es más, algunos te dirán que tal vez sea el mejor momento para venir. En verano hace demasiado calor... El solsticio de invierno en la ciudad junto al mar El invierno mediterráneo es por lo general templado, con temperaturas entre los 9o y los 15o C, y rara vez llueve (diciembre es uno de los meses más secos en esta ciudad). Los barceloneses andan en modo festivo, y las calles de la ciudad se animan con mercaditos, ferias e iluminación navideñas. No hay mucho turismo extranjero, así que las filas para las grandes atracciones (como la Sagrada Familia) son mucho más cortas, o inexistentes. Podrás ver el pesebre de la plaza Sant Jaume (y como un auténtico barcelonés, criticarlo); comprar adornos navideños y figuras para el nacimiento en la feria de Santa Llúcia; tomarte un chocolate caliente con churros o con los melindros típicos; salir de excursión a Gerona, o incluso darte un baño vigorizante en la Barceloneta. Pesebres, caganers y el Tió de Nadal Como en muchos países del mundo, la Navidad se celebra en Barcelona con regalos, cenas y comidas con la familia, y reuniones festivas con los amigos y colegas. Pero hay algunas cosas peculiares de Cataluña que tal vez te llamen la atención cuando visites la ciudad en esta época. Una de ellas es la proliferación de nacimientos, que aquí les llaman “pesebres” o “belenes”. Los verás en cada barrio y en muchos de los escaparates de las tiendas. El más famoso de todos y que siempre da mucho de que hablar es el de la plaza Sant Jaume. Cada año, este pesebre corre a cargo de algún artista o diseñador y la polémica nunca falta. Otros pesebres famosos son el del Museu Marès, y el de la Parroquia de Nuestra Señora de Belén (que además es una iglesia preciosa en el barrio del Raval). Para responder a la demanda de la tradición de los nacimientos existen las ferias navideñas donde comprar todo lo necesario para montar el propio en casa. La clásica es la Fira de Santa Llúcia, en la explanada frente a la catedral de Barcelona, con ya más de dos siglos de tradición; otra feria importante es la que se arma frente a la Sagrada Familia. Hay una peculiaridad de la Navidad catalana que suele sorprender a los fuereños por su escatología. Son los dos personajes típicos de las decoraciones navideñas catalanas: el caganers, una figurita que se coloca en algún lugar discreto del nacimiento porque está, en fin, aliviando sus necesidades fisiológicas, y el Tió de Nadal (“tronco de Navidad”), literalmente un tronco de madera con carita simpática que los niños tienen la responsabilidad de cuidar, pero que también “caga” dulces si lo golpean con un palo, y por eso también se conoce como “Caga Tió”. Hay uno en cada casa. Los caganers suelen hacer referencia a alguna celebridad de la actualidad (incluyendo futbolistas, políticos y algún papa que otro), están totalmente aprobados por las autoridades eclesiásticas, y dicen que traen buena suerte. No pierdas la oportunidad de llevarte unos cuantos a casa. Chocolaterías tradicionales en Barcelona Las chocolaterías tienen una larga tradición en Barcelona. Muchas todavía llevan la palabra “granja” en el nombre, porque antiguamente en ellas se vendía leche y productos lácteos de las granjas de los alrededores de la ciudad. Todavía quedan algunas muy antiguas, como la Granja Viader, donde te recomendamos mucho ir porque además de servir un delicioso chocolate, es un local precioso. Prueba el chocolate suizo acompañado de los típicos melindros crujientes (hay que mojar el melindro en el chocolate, claro). El “suizo”, tradición invernal de Barcelona, es un chocolate a la taza espeso que se sirve con una generosa cantidad de crema batida encima. Hay mucha controversia sobre el tema, pero tal vez uno de los mejores suizos de Barcelona lo encuentres en La Nena. Y para completar el tour chocolatero, pasea por la calle Petrixol, “la calle del chocolate”, un paraíso para los apasionados del alimento de los dioses mexicanos. Gerona medieval: excursión de un día Gerona (Girona, en catalán) es una excelente opción para, ya que estás por ahí, conocer una ciudad preciosa que a menudo los turistas pasan por alto. Se encuentra a una hora y media de distancia al norte de Barcelona, ya sea en tren o en coche, y además de estar llena de edificios medievales históricos, es un destino en sí para los gastrónomos apasionados. Si estás un poco al tanto del mundo de la gastronomía, seguramente te suenen los hermanos Roca. Gerona es su cuartel principal, donde se encuentra su premiadísimo restaurante Celler de Can Roca (uno de los mejores del mundo según los expertos). Aquí no se puede venir de improviso: las reservaciones se hacen con al menos un año de antelación. Massana es otro restaurante famoso de Girona, con una estrella Michelin, donde no es tan complicado reservar. Lo cierto es que es difícil comer mal en esta ciudad. Pero simplemente ver esta ciudad merece la pena el esfuerzo del viaje. Tiene un barrio judío medieval, el Call, muy bien preservado, y una catedral gótica impresionante; hay restos de construcciones romanas, casas preciosas que dan al río, puentes que lo cruzan, y murallas de 2,000 años. Para intrépidos: la Barceloneta en diciembre No olvides empacar tu traje de baño cuando vengas a Barcelona en diciembre. Lo decimos en serio. Los baños invernales en las playas de la Barceloneta son una tradición local. Ven preparado con ropa de abrigo y una buena toalla, entra al mar, aguanta al menos un minuto, y cuando salgas te sentirás como otra persona (en cuanto vuelvas a sentir tus extremidades). Además, las cafeterías del barrio de la Barceloneta te esperan con una taza de café con leche caliente, o un caldito para recuperar. Te aseguramos que no serás el único loco en la playa. En resumen... ¡Sí, es buena idea viajar a Barcelona en diciembre! Ven y disfruta de todas las atracciones a tus anchas, y descubre otras que sólo suceden durante este mes, como las ferias navideñas y los pesebres. Y no olvides llevarte tu caganer favorito para la buena suerte. En Go City nos gusta ayudarte a hacer tu viaje más fácil. Consulta nuestras ofertas de pases en Barcelona. Con ellos podrás ahorrar muchísimo en las entradas a las atracciones más importantes de la ciudad, y quien sabe, tal vez te inspiremos a hacer cosas que no habías contemplado. ¡Viaja al máximo con Go City! ¿Te estás preguntando si diciembre es buen momento para visitar Barcelona, la ciudad que TODO el mundo visita en verano? La respuesta es un rotundo sí, afirmativo, yes. Es más, algunos te dirán que tal vez sea el mejor momento para venir. En verano hace demasiado calor... El solsticio de invierno en la ciudad junto al mar El invierno mediterráneo es por lo general templado, con temperaturas entre los 9o y los 15o C, y rara vez llueve (diciembre es uno de los meses más secos en esta ciudad). Los barceloneses andan en modo festivo, y las calles de la ciudad se animan con mercaditos, ferias e iluminación navideñas. No hay mucho turismo extranjero, así que las filas para las grandes atracciones (como la Sagrada Familia) son mucho más cortas, o inexistentes. Podrás ver el pesebre de la plaza Sant Jaume (y como un auténtico barcelonés, criticarlo); comprar adornos navideños y figuras para el nacimiento en la feria de Santa Llúcia; tomarte un chocolate caliente con churros o con los melindros típicos; salir de excursión a Gerona, o incluso darte un baño vigorizante en la Barceloneta. Pesebres, caganers y el Tió de Nadal Como en muchos países del mundo, la Navidad se celebra en Barcelona con regalos, cenas y comidas con la familia, y reuniones festivas con los amigos y colegas. Pero hay algunas cosas peculiares de Cataluña que tal vez te llamen la atención cuando visites la ciudad en esta época. Una de ellas es la proliferación de nacimientos, que aquí les llaman “pesebres” o “belenes”. Los verás en cada barrio y en muchos de los escaparates de las tiendas. El más famoso de todos y que siempre da mucho de que hablar es el de la plaza Sant Jaume. Cada año, este pesebre corre a cargo de algún artista o diseñador y la polémica nunca falta. Otros pesebres famosos son el del Museu Marès, y el de la Parroquia de Nuestra Señora de Belén (que además es una iglesia preciosa en el barrio del Raval). Para responder a la demanda de la tradición de los nacimientos existen las ferias navideñas donde comprar todo lo necesario para montar el propio en casa. La clásica es la Fira de Santa Llúcia, en la explanada frente a la catedral de Barcelona, con ya más de dos siglos de tradición; otra feria importante es la que se arma frente a la Sagrada Familia. Hay una peculiaridad de la Navidad catalana que suele sorprender a los fuereños por su escatología. Son los dos personajes típicos de las decoraciones navideñas catalanas: el caganers, una figurita que se coloca en algún lugar discreto del nacimiento porque está, en fin, aliviando sus necesidades fisiológicas, y el Tió de Nadal (“tronco de Navidad”), literalmente un tronco de madera con carita simpática que los niños tienen la responsabilidad de cuidar, pero que también “caga” dulces si lo golpean con un palo, y por eso también se conoce como “Caga Tió”. Hay uno en cada casa. Los caganers suelen hacer referencia a alguna celebridad de la actualidad (incluyendo futbolistas, políticos y algún papa que otro), están totalmente aprobados por las autoridades eclesiásticas, y dicen que traen buena suerte. No pierdas la oportunidad de llevarte unos cuantos a casa. Chocolaterías tradicionales en Barcelona Las chocolaterías tienen una larga tradición en Barcelona. Muchas todavía llevan la palabra “granja” en el nombre, porque antiguamente en ellas se vendía leche y productos lácteos de las granjas de los alrededores de la ciudad. Todavía quedan algunas muy antiguas, como la Granja Viader, donde te recomendamos mucho ir porque además de servir un delicioso chocolate, es un local precioso. Prueba el chocolate suizo acompañado de los típicos melindros crujientes (hay que mojar el melindro en el chocolate, claro). El “suizo”, tradición invernal de Barcelona, es un chocolate a la taza espeso que se sirve con una generosa cantidad de crema batida encima. Hay mucha controversia sobre el tema, pero tal vez uno de los mejores suizos de Barcelona lo encuentres en La Nena. Y para completar el tour chocolatero, pasea por la calle Petrixol, “la calle del chocolate”, un paraíso para los apasionados del alimento de los dioses mexicanos. Gerona medieval: excursión de un día Gerona (Girona, en catalán) es una excelente opción para, ya que estás por ahí, conocer una ciudad preciosa que a menudo los turistas pasan por alto. Se encuentra a una hora y media de distancia al norte de Barcelona, ya sea en tren o en coche, y además de estar llena de edificios medievales históricos, es un destino en sí para los gastrónomos apasionados. Si estás un poco al tanto del mundo de la gastronomía, seguramente te suenen los hermanos Roca. Gerona es su cuartel principal, donde se encuentra su premiadísimo restaurante Celler de Can Roca (uno de los mejores del mundo según los expertos). Aquí no se puede venir de improviso: las reservaciones se hacen con al menos un año de antelación. Massana es otro restaurante famoso de Girona, con una estrella Michelin, donde no es tan complicado reservar. Lo cierto es que es difícil comer mal en esta ciudad. Pero simplemente ver esta ciudad merece la pena el esfuerzo del viaje. Tiene un barrio judío medieval, el Call, muy bien preservado, y una catedral gótica impresionante; hay restos de construcciones romanas, casas preciosas que dan al río, puentes que lo cruzan, y murallas de 2,000 años. Para intrépidos: la Barceloneta en diciembre No olvides empacar tu traje de baño cuando vengas a Barcelona en diciembre. Lo decimos en serio. Los baños invernales en las playas de la Barceloneta son una tradición local. Ven preparado con ropa de abrigo y una buena toalla, entra al mar, aguanta al menos un minuto, y cuando salgas te sentirás como otra persona (en cuanto vuelvas a sentir tus extremidades). Además, las cafeterías del barrio de la Barceloneta te esperan con una taza de café con leche caliente, o un caldito para recuperar. Te aseguramos que no serás el único loco en la playa. En resumen... ¡Sí, es buena idea viajar a Barcelona en diciembre! Ven y disfruta de todas las atracciones a tus anchas, y descubre otras que sólo suceden durante este mes, como las ferias navideñas y los pesebres. Y no olvides llevarte tu caganer favorito para la buena suerte. En Go City nos gusta ayudarte a hacer tu viaje más fácil. Consulta nuestras ofertas de pases en Barcelona. Con ellos podrás ahorrar muchísimo en las entradas a las atracciones más importantes de la ciudad, y quien sabe, tal vez te inspiremos a hacer cosas que no habías contemplado. ¡Viaja al máximo con Go City! ¿Te estás preguntando si diciembre es buen momento para visitar Barcelona, la ciudad que TODO el mundo visita en verano? La respuesta es un rotundo sí, afirmativo, yes. Es más, algunos te dirán que tal vez sea el mejor momento para venir. En verano hace demasiado calor... El solsticio de invierno en la ciudad junto al mar El invierno mediterráneo es por lo general templado, con temperaturas entre los 9o y los 15o C, y rara vez llueve (diciembre es uno de los meses más secos en esta ciudad). Los barceloneses andan en modo festivo, y las calles de la ciudad se animan con mercaditos, ferias e iluminación navideñas. No hay mucho turismo extranjero, así que las filas para las grandes atracciones (como la Sagrada Familia) son mucho más cortas, o inexistentes. Podrás ver el pesebre de la plaza Sant Jaume (y como un auténtico barcelonés, criticarlo); comprar adornos navideños y figuras para el nacimiento en la feria de Santa Llúcia; tomarte un chocolate caliente con churros o con los melindros típicos; salir de excursión a Gerona, o incluso darte un baño vigorizante en la Barceloneta. Pesebres, caganers y el Tió de Nadal Como en muchos países del mundo, la Navidad se celebra en Barcelona con regalos, cenas y comidas con la familia, y reuniones festivas con los amigos y colegas. Pero hay algunas cosas peculiares de Cataluña que tal vez te llamen la atención cuando visites la ciudad en esta época. Una de ellas es la proliferación de nacimientos, que aquí les llaman “pesebres” o “belenes”. Los verás en cada barrio y en muchos de los escaparates de las tiendas. El más famoso de todos y que siempre da mucho de que hablar es el de la plaza Sant Jaume. Cada año, este pesebre corre a cargo de algún artista o diseñador y la polémica nunca falta. Otros pesebres famosos son el del Museu Marès, y el de la Parroquia de Nuestra Señora de Belén (que además es una iglesia preciosa en el barrio del Raval). Para responder a la demanda de la tradición de los nacimientos existen las ferias navideñas donde comprar todo lo necesario para montar el propio en casa. La clásica es la Fira de Santa Llúcia, en la explanada frente a la catedral de Barcelona, con ya más de dos siglos de tradición; otra feria importante es la que se arma frente a la Sagrada Familia. Hay una peculiaridad de la Navidad catalana que suele sorprender a los fuereños por su escatología. Son los dos personajes típicos de las decoraciones navideñas catalanas: el caganers, una figurita que se coloca en algún lugar discreto del nacimiento porque está, en fin, aliviando sus necesidades fisiológicas, y el Tió de Nadal (“tronco de Navidad”), literalmente un tronco de madera con carita simpática que los niños tienen la responsabilidad de cuidar, pero que también “caga” dulces si lo golpean con un palo, y por eso también se conoce como “Caga Tió”. Hay uno en cada casa. Los caganers suelen hacer referencia a alguna celebridad de la actualidad (incluyendo futbolistas, políticos y algún papa que otro), están totalmente aprobados por las autoridades eclesiásticas, y dicen que traen buena suerte. No pierdas la oportunidad de llevarte unos cuantos a casa. Chocolaterías tradicionales en Barcelona Las chocolaterías tienen una larga tradición en Barcelona. Muchas todavía llevan la palabra “granja” en el nombre, porque antiguamente en ellas se vendía leche y productos lácteos de las granjas de los alrededores de la ciudad. Todavía quedan algunas muy antiguas, como la Granja Viader, donde te recomendamos mucho ir porque además de servir un delicioso chocolate, es un local precioso. Prueba el chocolate suizo acompañado de los típicos melindros crujientes (hay que mojar el melindro en el chocolate, claro). El “suizo”, tradición invernal de Barcelona, es un chocolate a la taza espeso que se sirve con una generosa cantidad de crema batida encima. Hay mucha controversia sobre el tema, pero tal vez uno de los mejores suizos de Barcelona lo encuentres en La Nena. Y para completar el tour chocolatero, pasea por la calle Petrixol, “la calle del chocolate”, un paraíso para los apasionados del alimento de los dioses mexicanos. Gerona medieval: excursión de un día Gerona (Girona, en catalán) es una excelente opción para, ya que estás por ahí, conocer una ciudad preciosa que a menudo los turistas pasan por alto. Se encuentra a una hora y media de distancia al norte de Barcelona, ya sea en tren o en coche, y además de estar llena de edificios medievales históricos, es un destino en sí para los gastrónomos apasionados. Si estás un poco al tanto del mundo de la gastronomía, seguramente te suenen los hermanos Roca. Gerona es su cuartel principal, donde se encuentra su premiadísimo restaurante Celler de Can Roca (uno de los mejores del mundo según los expertos). Aquí no se puede venir de improviso: las reservaciones se hacen con al menos un año de antelación. Massana es otro restaurante famoso de Girona, con una estrella Michelin, donde no es tan complicado reservar. Lo cierto es que es difícil comer mal en esta ciudad. Pero simplemente ver esta ciudad merece la pena el esfuerzo del viaje. Tiene un barrio judío medieval, el Call, muy bien preservado, y una catedral gótica impresionante; hay restos de construcciones romanas, casas preciosas que dan al río, puentes que lo cruzan, y murallas de 2,000 años. Para intrépidos: la Barceloneta en diciembre No olvides empacar tu traje de baño cuando vengas a Barcelona en diciembre. Lo decimos en serio. Los baños invernales en las playas de la Barceloneta son una tradición local. Ven preparado con ropa de abrigo y una buena toalla, entra al mar, aguanta al menos un minuto, y cuando salgas te sentirás como otra persona (en cuanto vuelvas a sentir tus extremidades). Además, las cafeterías del barrio de la Barceloneta te esperan con una taza de café con leche caliente, o un caldito para recuperar. Te aseguramos que no serás el único loco en la playa. En resumen... ¡Sí, es buena idea viajar a Barcelona en diciembre! Ven y disfruta de todas las atracciones a tus anchas, y descubre otras que sólo suceden durante este mes, como las ferias navideñas y los pesebres. Y no olvides llevarte tu caganer favorito para la buena suerte. En Go City nos gusta ayudarte a hacer tu viaje más fácil. Consulta nuestras ofertas de pases en Barcelona. Con ellos podrás ahorrar muchísimo en las entradas a las atracciones más importantes de la ciudad, y quien sabe, tal vez te inspiremos a hacer cosas que no habías contemplado. ¡Viaja al máximo con Go City! ¿Te estás preguntando si diciembre es buen momento para visitar Barcelona, la ciudad que TODO el mundo visita en verano? La respuesta es un rotundo sí, afirmativo, yes. Es más, algunos te dirán que tal vez sea el mejor momento para venir. En verano hace demasiado calor... El solsticio de invierno en la ciudad junto al mar El invierno mediterráneo es por lo general templado, con temperaturas entre los 9o y los 15o C, y rara vez llueve (diciembre es uno de los meses más secos en esta ciudad). Los barceloneses andan en modo festivo, y las calles de la ciudad se animan con mercaditos, ferias e iluminación navideñas. No hay mucho turismo extranjero, así que las filas para las grandes atracciones (como la Sagrada Familia) son mucho más cortas, o inexistentes. Podrás ver el pesebre de la plaza Sant Jaume (y como un auténtico barcelonés, criticarlo); comprar adornos navideños y figuras para el nacimiento en la feria de Santa Llúcia; tomarte un chocolate caliente con churros o con los melindros típicos; salir de excursión a Gerona, o incluso darte un baño vigorizante en la Barceloneta. Pesebres, caganers y el Tió de Nadal Como en muchos países del mundo, la Navidad se celebra en Barcelona con regalos, cenas y comidas con la familia, y reuniones festivas con los amigos y colegas. Pero hay algunas cosas peculiares de Cataluña que tal vez te llamen la atención cuando visites la ciudad en esta época. Una de ellas es la proliferación de nacimientos, que aquí les llaman “pesebres” o “belenes”. Los verás en cada barrio y en muchos de los escaparates de las tiendas. El más famoso de todos y que siempre da mucho de que hablar es el de la plaza Sant Jaume. Cada año, este pesebre corre a cargo de algún artista o diseñador y la polémica nunca falta. Otros pesebres famosos son el del Museu Marès, y el de la Parroquia de Nuestra Señora de Belén (que además es una iglesia preciosa en el barrio del Raval). Para responder a la demanda de la tradición de los nacimientos existen las ferias navideñas donde comprar todo lo necesario para montar el propio en casa. La clásica es la Fira de Santa Llúcia, en la explanada frente a la catedral de Barcelona, con ya más de dos siglos de tradición; otra feria importante es la que se arma frente a la Sagrada Familia. Hay una peculiaridad de la Navidad catalana que suele sorprender a los fuereños por su escatología. Son los dos personajes típicos de las decoraciones navideñas catalanas: el caganers, una figurita que se coloca en algún lugar discreto del nacimiento porque está, en fin, aliviando sus necesidades fisiológicas, y el Tió de Nadal (“tronco de Navidad”), literalmente un tronco de madera con carita simpática que los niños tienen la responsabilidad de cuidar, pero que también “caga” dulces si lo golpean con un palo, y por eso también se conoce como “Caga Tió”. Hay uno en cada casa. Los caganers suelen hacer referencia a alguna celebridad de la actualidad (incluyendo futbolistas, políticos y algún papa que otro), están totalmente aprobados por las autoridades eclesiásticas, y dicen que traen buena suerte. No pierdas la oportunidad de llevarte unos cuantos a casa. Chocolaterías tradicionales en Barcelona Las chocolaterías tienen una larga tradición en Barcelona. Muchas todavía llevan la palabra “granja” en el nombre, porque antiguamente en ellas se vendía leche y productos lácteos de las granjas de los alrededores de la ciudad. Todavía quedan algunas muy antiguas, como la Granja Viader, donde te recomendamos mucho ir porque además de servir un delicioso chocolate, es un local precioso. Prueba el chocolate suizo acompañado de los típicos melindros crujientes (hay que mojar el melindro en el chocolate, claro). El “suizo”, tradición invernal de Barcelona, es un chocolate a la taza espeso que se sirve con una generosa cantidad de crema batida encima. Hay mucha controversia sobre el tema, pero tal vez uno de los mejores suizos de Barcelona lo encuentres en La Nena. Y para completar el tour chocolatero, pasea por la calle Petrixol, “la calle del chocolate”, un paraíso para los apasionados del alimento de los dioses mexicanos. Gerona medieval: excursión de un día Gerona (Girona, en catalán) es una excelente opción para, ya que estás por ahí, conocer una ciudad preciosa que a menudo los turistas pasan por alto. Se encuentra a una hora y media de distancia al norte de Barcelona, ya sea en tren o en coche, y además de estar llena de edificios medievales históricos, es un destino en sí para los gastrónomos apasionados. Si estás un poco al tanto del mundo de la gastronomía, seguramente te suenen los hermanos Roca. Gerona es su cuartel principal, donde se encuentra su premiadísimo restaurante Celler de Can Roca (uno de los mejores del mundo según los expertos). Aquí no se puede venir de improviso: las reservaciones se hacen con al menos un año de antelación. Massana es otro restaurante famoso de Girona, con una estrella Michelin, donde no es tan complicado reservar. Lo cierto es que es difícil comer mal en esta ciudad. Pero simplemente ver esta ciudad merece la pena el esfuerzo del viaje. Tiene un barrio judío medieval, el Call, muy bien preservado, y una catedral gótica impresionante; hay restos de construcciones romanas, casas preciosas que dan al río, puentes que lo cruzan, y murallas de 2,000 años. Para intrépidos: la Barceloneta en diciembre No olvides empacar tu traje de baño cuando vengas a Barcelona en diciembre. Lo decimos en serio. Los baños invernales en las playas de la Barceloneta son una tradición local. Ven preparado con ropa de abrigo y una buena toalla, entra al mar, aguanta al menos un minuto, y cuando salgas te sentirás como otra persona (en cuanto vuelvas a sentir tus extremidades). Además, las cafeterías del barrio de la Barceloneta te esperan con una taza de café con leche caliente, o un caldito para recuperar. Te aseguramos que no serás el único loco en la playa. En resumen... ¡Sí, es buena idea viajar a Barcelona en diciembre! Ven y disfruta de todas las atracciones a tus anchas, y descubre otras que sólo suceden durante este mes, como las ferias navideñas y los pesebres. Y no olvides llevarte tu caganer favorito para la buena suerte. En Go City nos gusta ayudarte a hacer tu viaje más fácil. Consulta nuestras ofertas de pases en Barcelona. Con ellos podrás ahorrar muchísimo en las entradas a las atracciones más importantes de la ciudad, y quien sabe, tal vez te inspiremos a hacer cosas que no habías contemplado. ¡Viaja al máximo con Go City! ¿Te estás preguntando si diciembre es buen momento para visitar Barcelona, la ciudad que TODO el mundo visita en verano? La respuesta es un rotundo sí, afirmativo, yes. Es más, algunos te dirán que tal vez sea el mejor momento para venir. En verano hace demasiado calor... El solsticio de invierno en la ciudad junto al mar El invierno mediterráneo es por lo general templado, con temperaturas entre los 9o y los 15o C, y rara vez llueve (diciembre es uno de los meses más secos en esta ciudad). Los barceloneses andan en modo festivo, y las calles de la ciudad se animan con mercaditos, ferias e iluminación navideñas. No hay mucho turismo extranjero, así que las filas para las grandes atracciones (como la Sagrada Familia) son mucho más cortas, o inexistentes. Podrás ver el pesebre de la plaza Sant Jaume (y como un auténtico barcelonés, criticarlo); comprar adornos navideños y figuras para el nacimiento en la feria de Santa Llúcia; tomarte un chocolate caliente con churros o con los melindros típicos; salir de excursión a Gerona, o incluso darte un baño vigorizante en la Barceloneta. Pesebres, caganers y el Tió de Nadal Como en muchos países del mundo, la Navidad se celebra en Barcelona con regalos, cenas y comidas con la familia, y reuniones festivas con los amigos y colegas. Pero hay algunas cosas peculiares de Cataluña que tal vez te llamen la atención cuando visites la ciudad en esta época. Una de ellas es la proliferación de nacimientos, que aquí les llaman “pesebres” o “belenes”. Los verás en cada barrio y en muchos de los escaparates de las tiendas. El más famoso de todos y que siempre da mucho de que hablar es el de la plaza Sant Jaume. Cada año, este pesebre corre a cargo de algún artista o diseñador y la polémica nunca falta. Otros pesebres famosos son el del Museu Marès, y el de la Parroquia de Nuestra Señora de Belén (que además es una iglesia preciosa en el barrio del Raval). Para responder a la demanda de la tradición de los nacimientos existen las ferias navideñas donde comprar todo lo necesario para montar el propio en casa. La clásica es la Fira de Santa Llúcia, en la explanada frente a la catedral de Barcelona, con ya más de dos siglos de tradición; otra feria importante es la que se arma frente a la Sagrada Familia. Hay una peculiaridad de la Navidad catalana que suele sorprender a los fuereños por su escatología. Son los dos personajes típicos de las decoraciones navideñas catalanas: el caganers, una figurita que se coloca en algún lugar discreto del nacimiento porque está, en fin, aliviando sus necesidades fisiológicas, y el Tió de Nadal (“tronco de Navidad”), literalmente un tronco de madera con carita simpática que los niños tienen la responsabilidad de cuidar, pero que también “caga” dulces si lo golpean con un palo, y por eso también se conoce como “Caga Tió”. Hay uno en cada casa. Los caganers suelen hacer referencia a alguna celebridad de la actualidad (incluyendo futbolistas, políticos y algún papa que otro), están totalmente aprobados por las autoridades eclesiásticas, y dicen que traen buena suerte. No pierdas la oportunidad de llevarte unos cuantos a casa. Chocolaterías tradicionales en Barcelona Las chocolaterías tienen una larga tradición en Barcelona. Muchas todavía llevan la palabra “granja” en el nombre, porque antiguamente en ellas se vendía leche y productos lácteos de las granjas de los alrededores de la ciudad. Todavía quedan algunas muy antiguas, como la Granja Viader, donde te recomendamos mucho ir porque además de servir un delicioso chocolate, es un local precioso. Prueba el chocolate suizo acompañado de los típicos melindros crujientes (hay que mojar el melindro en el chocolate, claro). El “suizo”, tradición invernal de Barcelona, es un chocolate a la taza espeso que se sirve con una generosa cantidad de crema batida encima. Hay mucha controversia sobre el tema, pero tal vez uno de los mejores suizos de Barcelona lo encuentres en La Nena. Y para completar el tour chocolatero, pasea por la calle Petrixol, “la calle del chocolate”, un paraíso para los apasionados del alimento de los dioses mexicanos. Gerona medieval: excursión de un día Gerona (Girona, en catalán) es una excelente opción para, ya que estás por ahí, conocer una ciudad preciosa que a menudo los turistas pasan por alto. Se encuentra a una hora y media de distancia al norte de Barcelona, ya sea en tren o en coche, y además de estar llena de edificios medievales históricos, es un destino en sí para los gastrónomos apasionados. Si estás un poco al tanto del mundo de la gastronomía, seguramente te suenen los hermanos Roca. Gerona es su cuartel principal, donde se encuentra su premiadísimo restaurante Celler de Can Roca (uno de los mejores del mundo según los expertos). Aquí no se puede venir de improviso: las reservaciones se hacen con al menos un año de antelación. Massana es otro restaurante famoso de Girona, con una estrella Michelin, donde no es tan complicado reservar. Lo cierto es que es difícil comer mal en esta ciudad. Pero simplemente ver esta ciudad merece la pena el esfuerzo del viaje. Tiene un barrio judío medieval, el Call, muy bien preservado, y una catedral gótica impresionante; hay restos de construcciones romanas, casas preciosas que dan al río, puentes que lo cruzan, y murallas de 2,000 años. Para intrépidos: la Barceloneta en diciembre No olvides empacar tu traje de baño cuando vengas a Barcelona en diciembre. Lo decimos en serio. Los baños invernales en las playas de la Barceloneta son una tradición local. Ven preparado con ropa de abrigo y una buena toalla, entra al mar, aguanta al menos un minuto, y cuando salgas te sentirás como otra persona (en cuanto vuelvas a sentir tus extremidades). Además, las cafeterías del barrio de la Barceloneta te esperan con una taza de café con leche caliente, o un caldito para recuperar. Te aseguramos que no serás el único loco en la playa. En resumen... ¡Sí, es buena idea viajar a Barcelona en diciembre! Ven y disfruta de todas las atracciones a tus anchas, y descubre otras que sólo suceden durante este mes, como las ferias navideñas y los pesebres. Y no olvides llevarte tu caganer favorito para la buena suerte. En Go City nos gusta ayudarte a hacer tu viaje más fácil. Consulta nuestras ofertas de pases en Barcelona. Con ellos podrás ahorrar muchísimo en las entradas a las atracciones más importantes de la ciudad, y quien sabe, tal vez te inspiremos a hacer cosas que no habías contemplado. ¡Viaja al máximo con Go City! ¿Te estás preguntando si diciembre es buen momento para visitar Barcelona, la ciudad que TODO el mundo visita en verano? La respuesta es un rotundo sí, afirmativo, yes. Es más, algunos te dirán que tal vez sea el mejor momento para venir. En verano hace demasiado calor... El solsticio de invierno en la ciudad junto al mar El invierno mediterráneo es por lo general templado, con temperaturas entre los 9o y los 15o C, y rara vez llueve (diciembre es uno de los meses más secos en esta ciudad). Los barceloneses andan en modo festivo, y las calles de la ciudad se animan con mercaditos, ferias e iluminación navideñas. No hay mucho turismo extranjero, así que las filas para las grandes atracciones (como la Sagrada Familia) son mucho más cortas, o inexistentes. Podrás ver el pesebre de la plaza Sant Jaume (y como un auténtico barcelonés, criticarlo); comprar adornos navideños y figuras para el nacimiento en la feria de Santa Llúcia; tomarte un chocolate caliente con churros o con los melindros típicos; salir de excursión a Gerona, o incluso darte un baño vigorizante en la Barceloneta. Pesebres, caganers y el Tió de Nadal Como en muchos países del mundo, la Navidad se celebra en Barcelona con regalos, cenas y comidas con la familia, y reuniones festivas con los amigos y colegas. Pero hay algunas cosas peculiares de Cataluña que tal vez te llamen la atención cuando visites la ciudad en esta época. Una de ellas es la proliferación de nacimientos, que aquí les llaman “pesebres” o “belenes”. Los verás en cada barrio y en muchos de los escaparates de las tiendas. El más famoso de todos y que siempre da mucho de que hablar es el de la plaza Sant Jaume. Cada año, este pesebre corre a cargo de algún artista o diseñador y la polémica nunca falta. Otros pesebres famosos son el del Museu Marès, y el de la Parroquia de Nuestra Señora de Belén (que además es una iglesia preciosa en el barrio del Raval). Para responder a la demanda de la tradición de los nacimientos existen las ferias navideñas donde comprar todo lo necesario para montar el propio en casa. La clásica es la Fira de Santa Llúcia, en la explanada frente a la catedral de Barcelona, con ya más de dos siglos de tradición; otra feria importante es la que se arma frente a la Sagrada Familia. Hay una peculiaridad de la Navidad catalana que suele sorprender a los fuereños por su escatología. Son los dos personajes típicos de las decoraciones navideñas catalanas: el caganers, una figurita que se coloca en algún lugar discreto del nacimiento porque está, en fin, aliviando sus necesidades fisiológicas, y el Tió de Nadal (“tronco de Navidad”), literalmente un tronco de madera con carita simpática que los niños tienen la responsabilidad de cuidar, pero que también “caga” dulces si lo golpean con un palo, y por eso también se conoce como “Caga Tió”. Hay uno en cada casa. Los caganers suelen hacer referencia a alguna celebridad de la actualidad (incluyendo futbolistas, políticos y algún papa que otro), están totalmente aprobados por las autoridades eclesiásticas, y dicen que traen buena suerte. No pierdas la oportunidad de llevarte unos cuantos a casa. Chocolaterías tradicionales en Barcelona Las chocolaterías tienen una larga tradición en Barcelona. Muchas todavía llevan la palabra “granja” en el nombre, porque antiguamente en ellas se vendía leche y productos lácteos de las granjas de los alrededores de la ciudad. Todavía quedan algunas muy antiguas, como la Granja Viader, donde te recomendamos mucho ir porque además de servir un delicioso chocolate, es un local precioso. Prueba el chocolate suizo acompañado de los típicos melindros crujientes (hay que mojar el melindro en el chocolate, claro). El “suizo”, tradición invernal de Barcelona, es un chocolate a la taza espeso que se sirve con una generosa cantidad de crema batida encima. Hay mucha controversia sobre el tema, pero tal vez uno de los mejores suizos de Barcelona lo encuentres en La Nena. Y para completar el tour chocolatero, pasea por la calle Petrixol, “la calle del chocolate”, un paraíso para los apasionados del alimento de los dioses mexicanos. Gerona medieval: excursión de un día Gerona (Girona, en catalán) es una excelente opción para, ya que estás por ahí, conocer una ciudad preciosa que a menudo los turistas pasan por alto. Se encuentra a una hora y media de distancia al norte de Barcelona, ya sea en tren o en coche, y además de estar llena de edificios medievales históricos, es un destino en sí para los gastrónomos apasionados. Si estás un poco al tanto del mundo de la gastronomía, seguramente te suenen los hermanos Roca. Gerona es su cuartel principal, donde se encuentra su premiadísimo restaurante Celler de Can Roca (uno de los mejores del mundo según los expertos). Aquí no se puede venir de improviso: las reservaciones se hacen con al menos un año de antelación. Massana es otro restaurante famoso de Girona, con una estrella Michelin, donde no es tan complicado reservar. Lo cierto es que es difícil comer mal en esta ciudad. Pero simplemente ver esta ciudad merece la pena el esfuerzo del viaje. Tiene un barrio judío medieval, el Call, muy bien preservado, y una catedral gótica impresionante; hay restos de construcciones romanas, casas preciosas que dan al río, puentes que lo cruzan, y murallas de 2,000 años. Para intrépidos: la Barceloneta en diciembre No olvides empacar tu traje de baño cuando vengas a Barcelona en diciembre. Lo decimos en serio. Los baños invernales en las playas de la Barceloneta son una tradición local. Ven preparado con ropa de abrigo y una buena toalla, entra al mar, aguanta al menos un minuto, y cuando salgas te sentirás como otra persona (en cuanto vuelvas a sentir tus extremidades). Además, las cafeterías del barrio de la Barceloneta te esperan con una taza de café con leche caliente, o un caldito para recuperar. Te aseguramos que no serás el único loco en la playa. En resumen... ¡Sí, es buena idea viajar a Barcelona en diciembre! Ven y disfruta de todas las atracciones a tus anchas, y descubre otras que sólo suceden durante este mes, como las ferias navideñas y los pesebres. Y no olvides llevarte tu caganer favorito para la buena suerte. En Go City nos gusta ayudarte a hacer tu viaje más fácil. Consulta nuestras ofertas de pases en Barcelona. Con ellos podrás ahorrar muchísimo en las entradas a las atracciones más importantes de la ciudad, y quien sabe, tal vez te inspiremos a hacer cosas que no habías contemplado. ¡Viaja al máximo con Go City! ¿Te estás preguntando si diciembre es buen momento para visitar Barcelona, la ciudad que TODO el mundo visita en verano? La respuesta es un rotundo sí, afirmativo, yes. Es más, algunos te dirán que tal vez sea el mejor momento para venir. En verano hace demasiado calor... El solsticio de invierno en la ciudad junto al mar El invierno mediterráneo es por lo general templado, con temperaturas entre los 9o y los 15o C, y rara vez llueve (diciembre es uno de los meses más secos en esta ciudad). Los barceloneses andan en modo festivo, y las calles de la ciudad se animan con mercaditos, ferias e iluminación navideñas. No hay mucho turismo extranjero, así que las filas para las grandes atracciones (como la Sagrada Familia) son mucho más cortas, o inexistentes. Podrás ver el pesebre de la plaza Sant Jaume (y como un auténtico barcelonés, criticarlo); comprar adornos navideños y figuras para el nacimiento en la feria de Santa Llúcia; tomarte un chocolate caliente con churros o con los melindros típicos; salir de excursión a Gerona, o incluso darte un baño vigorizante en la Barceloneta. Pesebres, caganers y el Tió de Nadal Como en muchos países del mundo, la Navidad se celebra en Barcelona con regalos, cenas y comidas con la familia, y reuniones festivas con los amigos y colegas. Pero hay algunas cosas peculiares de Cataluña que tal vez te llamen la atención cuando visites la ciudad en esta época. Una de ellas es la proliferación de nacimientos, que aquí les llaman “pesebres” o “belenes”. Los verás en cada barrio y en muchos de los escaparates de las tiendas. El más famoso de todos y que siempre da mucho de que hablar es el de la plaza Sant Jaume. Cada año, este pesebre corre a cargo de algún artista o diseñador y la polémica nunca falta. Otros pesebres famosos son el del Museu Marès, y el de la Parroquia de Nuestra Señora de Belén (que además es una iglesia preciosa en el barrio del Raval). Para responder a la demanda de la tradición de los nacimientos existen las ferias navideñas donde comprar todo lo necesario para montar el propio en casa. La clásica es la Fira de Santa Llúcia, en la explanada frente a la catedral de Barcelona, con ya más de dos siglos de tradición; otra feria importante es la que se arma frente a la Sagrada Familia. Hay una peculiaridad de la Navidad catalana que suele sorprender a los fuereños por su escatología. Son los dos personajes típicos de las decoraciones navideñas catalanas: el caganers, una figurita que se coloca en algún lugar discreto del nacimiento porque está, en fin, aliviando sus necesidades fisiológicas, y el Tió de Nadal (“tronco de Navidad”), literalmente un tronco de madera con carita simpática que los niños tienen la responsabilidad de cuidar, pero que también “caga” dulces si lo golpean con un palo, y por eso también se conoce como “Caga Tió”. Hay uno en cada casa. Los caganers suelen hacer referencia a alguna celebridad de la actualidad (incluyendo futbolistas, políticos y algún papa que otro), están totalmente aprobados por las autoridades eclesiásticas, y dicen que traen buena suerte. No pierdas la oportunidad de llevarte unos cuantos a casa. Chocolaterías tradicionales en Barcelona Las chocolaterías tienen una larga tradición en Barcelona. Muchas todavía llevan la palabra “granja” en el nombre, porque antiguamente en ellas se vendía leche y productos lácteos de las granjas de los alrededores de la ciudad. Todavía quedan algunas muy antiguas, como la Granja Viader, donde te recomendamos mucho ir porque además de servir un delicioso chocolate, es un local precioso. Prueba el chocolate suizo acompañado de los típicos melindros crujientes (hay que mojar el melindro en el chocolate, claro). El “suizo”, tradición invernal de Barcelona, es un chocolate a la taza espeso que se sirve con una generosa cantidad de crema batida encima. Hay mucha controversia sobre el tema, pero tal vez uno de los mejores suizos de Barcelona lo encuentres en La Nena. Y para completar el tour chocolatero, pasea por la calle Petrixol, “la calle del chocolate”, un paraíso para los apasionados del alimento de los dioses mexicanos. Gerona medieval: excursión de un día Gerona (Girona, en catalán) es una excelente opción para, ya que estás por ahí, conocer una ciudad preciosa que a menudo los turistas pasan por alto. Se encuentra a una hora y media de distancia al norte de Barcelona, ya sea en tren o en coche, y además de estar llena de edificios medievales históricos, es un destino en sí para los gastrónomos apasionados. Si estás un poco al tanto del mundo de la gastronomía, seguramente te suenen los hermanos Roca. Gerona es su cuartel principal, donde se encuentra su premiadísimo restaurante Celler de Can Roca (uno de los mejores del mundo según los expertos). Aquí no se puede venir de improviso: las reservaciones se hacen con al menos un año de antelación. Massana es otro restaurante famoso de Girona, con una estrella Michelin, donde no es tan complicado reservar. Lo cierto es que es difícil comer mal en esta ciudad. Pero simplemente ver esta ciudad merece la pena el esfuerzo del viaje. Tiene un barrio judío medieval, el Call, muy bien preservado, y una catedral gótica impresionante; hay restos de construcciones romanas, casas preciosas que dan al río, puentes que lo cruzan, y murallas de 2,000 años. Para intrépidos: la Barceloneta en diciembre No olvides empacar tu traje de baño cuando vengas a Barcelona en diciembre. Lo decimos en serio. Los baños invernales en las playas de la Barceloneta son una tradición local. Ven preparado con ropa de abrigo y una buena toalla, entra al mar, aguanta al menos un minuto, y cuando salgas te sentirás como otra persona (en cuanto vuelvas a sentir tus extremidades). Además, las cafeterías del barrio de la Barceloneta te esperan con una taza de café con leche caliente, o un caldito para recuperar. Te aseguramos que no serás el único loco en la playa. En resumen... ¡Sí, es buena idea viajar a Barcelona en diciembre! Ven y disfruta de todas las atracciones a tus anchas, y descubre otras que sólo suceden durante este mes, como las ferias navideñas y los pesebres. Y no olvides llevarte tu caganer favorito para la buena suerte. En Go City nos gusta ayudarte a hacer tu viaje más fácil. Consulta nuestras ofertas de pases en Barcelona. Con ellos podrás ahorrar muchísimo en las entradas a las atracciones más importantes de la ciudad, y quien sabe, tal vez te inspiremos a hacer cosas que no habías contemplado. ¡Viaja al máximo con Go City! ¿Te estás preguntando si diciembre es buen momento para visitar Barcelona, la ciudad que TODO el mundo visita en verano? La respuesta es un rotundo sí, afirmativo, yes. Es más, algunos te dirán que tal vez sea el mejor momento para venir. En verano hace demasiado calor... El solsticio de invierno en la ciudad junto al mar El invierno mediterráneo es por lo general templado, con temperaturas entre los 9o y los 15o C, y rara vez llueve (diciembre es uno de los meses más secos en esta ciudad). Los barceloneses andan en modo festivo, y las calles de la ciudad se animan con mercaditos, ferias e iluminación navideñas. No hay mucho turismo extranjero, así que las filas para las grandes atracciones (como la Sagrada Familia) son mucho más cortas, o inexistentes. Podrás ver el pesebre de la plaza Sant Jaume (y como un auténtico barcelonés, criticarlo); comprar adornos navideños y figuras para el nacimiento en la feria de Santa Llúcia; tomarte un chocolate caliente con churros o con los melindros típicos; salir de excursión a Gerona, o incluso darte un baño vigorizante en la Barceloneta. Pesebres, caganers y el Tió de Nadal Como en muchos países del mundo, la Navidad se celebra en Barcelona con regalos, cenas y comidas con la familia, y reuniones festivas con los amigos y colegas. Pero hay algunas cosas peculiares de Cataluña que tal vez te llamen la atención cuando visites la ciudad en esta época. Una de ellas es la proliferación de nacimientos, que aquí les llaman “pesebres” o “belenes”. Los verás en cada barrio y en muchos de los escaparates de las tiendas. El más famoso de todos y que siempre da mucho de que hablar es el de la plaza Sant Jaume. Cada año, este pesebre corre a cargo de algún artista o diseñador y la polémica nunca falta. Otros pesebres famosos son el del Museu Marès, y el de la Parroquia de Nuestra Señora de Belén (que además es una iglesia preciosa en el barrio del Raval). Para responder a la demanda de la tradición de los nacimientos existen las ferias navideñas donde comprar todo lo necesario para montar el propio en casa. La clásica es la Fira de Santa Llúcia, en la explanada frente a la catedral de Barcelona, con ya más de dos siglos de tradición; otra feria importante es la que se arma frente a la Sagrada Familia. Hay una peculiaridad de la Navidad catalana que suele sorprender a los fuereños por su escatología. Son los dos personajes típicos de las decoraciones navideñas catalanas: el caganers, una figurita que se coloca en algún lugar discreto del nacimiento porque está, en fin, aliviando sus necesidades fisiológicas, y el Tió de Nadal (“tronco de Navidad”), literalmente un tronco de madera con carita simpática que los niños tienen la responsabilidad de cuidar, pero que también “caga” dulces si lo golpean con un palo, y por eso también se conoce como “Caga Tió”. Hay uno en cada casa. Los caganers suelen hacer referencia a alguna celebridad de la actualidad (incluyendo futbolistas, políticos y algún papa que otro), están totalmente aprobados por las autoridades eclesiásticas, y dicen que traen buena suerte. No pierdas la oportunidad de llevarte unos cuantos a casa. Chocolaterías tradicionales en Barcelona Las chocolaterías tienen una larga tradición en Barcelona. Muchas todavía llevan la palabra “granja” en el nombre, porque antiguamente en ellas se vendía leche y productos lácteos de las granjas de los alrededores de la ciudad. Todavía quedan algunas muy antiguas, como la Granja Viader, donde te recomendamos mucho ir porque además de servir un delicioso chocolate, es un local precioso. Prueba el chocolate suizo acompañado de los típicos melindros crujientes (hay que mojar el melindro en el chocolate, claro). El “suizo”, tradición invernal de Barcelona, es un chocolate a la taza espeso que se sirve con una generosa cantidad de crema batida encima. Hay mucha controversia sobre el tema, pero tal vez uno de los mejores suizos de Barcelona lo encuentres en La Nena. Y para completar el tour chocolatero, pasea por la calle Petrixol, “la calle del chocolate”, un paraíso para los apasionados del alimento de los dioses mexicanos. Gerona medieval: excursión de un día Gerona (Girona, en catalán) es una excelente opción para, ya que estás por ahí, conocer una ciudad preciosa que a menudo los turistas pasan por alto. Se encuentra a una hora y media de distancia al norte de Barcelona, ya sea en tren o en coche, y además de estar llena de edificios medievales históricos, es un destino en sí para los gastrónomos apasionados. Si estás un poco al tanto del mundo de la gastronomía, seguramente te suenen los hermanos Roca. Gerona es su cuartel principal, donde se encuentra su premiadísimo restaurante Celler de Can Roca (uno de los mejores del mundo según los expertos). Aquí no se puede venir de improviso: las reservaciones se hacen con al menos un año de antelación. Massana es otro restaurante famoso de Girona, con una estrella Michelin, donde no es tan complicado reservar. Lo cierto es que es difícil comer mal en esta ciudad. Pero simplemente ver esta ciudad merece la pena el esfuerzo del viaje. Tiene un barrio judío medieval, el Call, muy bien preservado, y una catedral gótica impresionante; hay restos de construcciones romanas, casas preciosas que dan al río, puentes que lo cruzan, y murallas de 2,000 años. Para intrépidos: la Barceloneta en diciembre No olvides empacar tu traje de baño cuando vengas a Barcelona en diciembre. Lo decimos en serio. Los baños invernales en las playas de la Barceloneta son una tradición local. Ven preparado con ropa de abrigo y una buena toalla, entra al mar, aguanta al menos un minuto, y cuando salgas te sentirás como otra persona (en cuanto vuelvas a sentir tus extremidades). Además, las cafeterías del barrio de la Barceloneta te esperan con una taza de café con leche caliente, o un caldito para recuperar. Te aseguramos que no serás el único loco en la playa. En resumen... ¡Sí, es buena idea viajar a Barcelona en diciembre! Ven y disfruta de todas las atracciones a tus anchas, y descubre otras que sólo suceden durante este mes, como las ferias navideñas y los pesebres. Y no olvides llevarte tu caganer favorito para la buena suerte. En Go City nos gusta ayudarte a hacer tu viaje más fácil. Consulta nuestras ofertas de pases en Barcelona. Con ellos podrás ahorrar muchísimo en las entradas a las atracciones más importantes de la ciudad, y quien sabe, tal vez te inspiremos a hacer cosas que no habías contemplado. ¡Viaja al máximo con Go City! ¿Te estás preguntando si diciembre es buen momento para visitar Barcelona, la ciudad que TODO el mundo visita en verano? La respuesta es un rotundo sí, afirmativo, yes. Es más, algunos te dirán que tal vez sea el mejor momento para venir. En verano hace demasiado calor... El solsticio de invierno en la ciudad junto al mar El invierno mediterráneo es por lo general templado, con temperaturas entre los 9o y los 15o C, y rara vez llueve (diciembre es uno de los meses más secos en esta ciudad). Los barceloneses andan en modo festivo, y las calles de la ciudad se animan con mercaditos, ferias e iluminación navideñas. No hay mucho turismo extranjero, así que las filas para las grandes atracciones (como la Sagrada Familia) son mucho más cortas, o inexistentes. Podrás ver el pesebre de la plaza Sant Jaume (y como un auténtico barcelonés, criticarlo); comprar adornos navideños y figuras para el nacimiento en la feria de Santa Llúcia; tomarte un chocolate caliente con churros o con los melindros típicos; salir de excursión a Gerona, o incluso darte un baño vigorizante en la Barceloneta. Pesebres, caganers y el Tió de Nadal Como en muchos países del mundo, la Navidad se celebra en Barcelona con regalos, cenas y comidas con la familia, y reuniones festivas con los amigos y colegas. Pero hay algunas cosas peculiares de Cataluña que tal vez te llamen la atención cuando visites la ciudad en esta época. Una de ellas es la proliferación de nacimientos, que aquí les llaman “pesebres” o “belenes”. Los verás en cada barrio y en muchos de los escaparates de las tiendas. El más famoso de todos y que siempre da mucho de que hablar es el de la plaza Sant Jaume. Cada año, este pesebre corre a cargo de algún artista o diseñador y la polémica nunca falta. Otros pesebres famosos son el del Museu Marès, y el de la Parroquia de Nuestra Señora de Belén (que además es una iglesia preciosa en el barrio del Raval). Para responder a la demanda de la tradición de los nacimientos existen las ferias navideñas donde comprar todo lo necesario para montar el propio en casa. La clásica es la Fira de Santa Llúcia, en la explanada frente a la catedral de Barcelona, con ya más de dos siglos de tradición; otra feria importante es la que se arma frente a la Sagrada Familia. Hay una peculiaridad de la Navidad catalana que suele sorprender a los fuereños por su escatología. Son los dos personajes típicos de las decoraciones navideñas catalanas: el caganers, una figurita que se coloca en algún lugar discreto del nacimiento porque está, en fin, aliviando sus necesidades fisiológicas, y el Tió de Nadal (“tronco de Navidad”), literalmente un tronco de madera con carita simpática que los niños tienen la responsabilidad de cuidar, pero que también “caga” dulces si lo golpean con un palo, y por eso también se conoce como “Caga Tió”. Hay uno en cada casa. Los caganers suelen hacer referencia a alguna celebridad de la actualidad (incluyendo futbolistas, políticos y algún papa que otro), están totalmente aprobados por las autoridades eclesiásticas, y dicen que traen buena suerte. No pierdas la oportunidad de llevarte unos cuantos a casa. Chocolaterías tradicionales en Barcelona Las chocolaterías tienen una larga tradición en Barcelona. Muchas todavía llevan la palabra “granja” en el nombre, porque antiguamente en ellas se vendía leche y productos lácteos de las granjas de los alrededores de la ciudad. Todavía quedan algunas muy antiguas, como la Granja Viader, donde te recomendamos mucho ir porque además de servir un delicioso chocolate, es un local precioso. Prueba el chocolate suizo acompañado de los típicos melindros crujientes (hay que mojar el melindro en el chocolate, claro). El “suizo”, tradición invernal de Barcelona, es un chocolate a la taza espeso que se sirve con una generosa cantidad de crema batida encima. Hay mucha controversia sobre el tema, pero tal vez uno de los mejores suizos de Barcelona lo encuentres en La Nena. Y para completar el tour chocolatero, pasea por la calle Petrixol, “la calle del chocolate”, un paraíso para los apasionados del alimento de los dioses mexicanos. Gerona medieval: excursión de un día Gerona (Girona, en catalán) es una excelente opción para, ya que estás por ahí, conocer una ciudad preciosa que a menudo los turistas pasan por alto. Se encuentra a una hora y media de distancia al norte de Barcelona, ya sea en tren o en coche, y además de estar llena de edificios medievales históricos, es un destino en sí para los gastrónomos apasionados. Si estás un poco al tanto del mundo de la gastronomía, seguramente te suenen los hermanos Roca. Gerona es su cuartel principal, donde se encuentra su premiadísimo restaurante Celler de Can Roca (uno de los mejores del mundo según los expertos). Aquí no se puede venir de improviso: las reservaciones se hacen con al menos un año de antelación. Massana es otro restaurante famoso de Girona, con una estrella Michelin, donde no es tan complicado reservar. Lo cierto es que es difícil comer mal en esta ciudad. Pero simplemente ver esta ciudad merece la pena el esfuerzo del viaje. Tiene un barrio judío medieval, el Call, muy bien preservado, y una catedral gótica impresionante; hay restos de construcciones romanas, casas preciosas que dan al río, puentes que lo cruzan, y murallas de 2,000 años. Para intrépidos: la Barceloneta en diciembre No olvides empacar tu traje de baño cuando vengas a Barcelona en diciembre. Lo decimos en serio. Los baños invernales en las playas de la Barceloneta son una tradición local. Ven preparado con ropa de abrigo y una buena toalla, entra al mar, aguanta al menos un minuto, y cuando salgas te sentirás como otra persona (en cuanto vuelvas a sentir tus extremidades). Además, las cafeterías del barrio de la Barceloneta te esperan con una taza de café con leche caliente, o un caldito para recuperar. Te aseguramos que no serás el único loco en la playa. En resumen... ¡Sí, es buena idea viajar a Barcelona en diciembre! Ven y disfruta de todas las atracciones a tus anchas, y descubre otras que sólo suceden durante este mes, como las ferias navideñas y los pesebres. Y no olvides llevarte tu caganer favorito para la buena suerte. En Go City nos gusta ayudarte a hacer tu viaje más fácil. Consulta nuestras ofertas de pases en Barcelona. Con ellos podrás ahorrar muchísimo en las entradas a las atracciones más importantes de la ciudad, y quien sabe, tal vez te inspiremos a hacer cosas que no habías contemplado. ¡Viaja al máximo con Go City! ¿Te estás preguntando si diciembre es buen momento para visitar Barcelona, la ciudad que TODO el mundo visita en verano? La respuesta es un rotundo sí, afirmativo, yes. Es más, algunos te dirán que tal vez sea el mejor momento para venir. En verano hace demasiado calor... El solsticio de invierno en la ciudad junto al mar El invierno mediterráneo es por lo general templado, con temperaturas entre los 9o y los 15o C, y rara vez llueve (diciembre es uno de los meses más secos en esta ciudad). Los barceloneses andan en modo festivo, y las calles de la ciudad se animan con mercaditos, ferias e iluminación navideñas. No hay mucho turismo extranjero, así que las filas para las grandes atracciones (como la Sagrada Familia) son mucho más cortas, o inexistentes. Podrás ver el pesebre de la plaza Sant Jaume (y como un auténtico barcelonés, criticarlo); comprar adornos navideños y figuras para el nacimiento en la feria de Santa Llúcia; tomarte un chocolate caliente con churros o con los melindros típicos; salir de excursión a Gerona, o incluso darte un baño vigorizante en la Barceloneta. Pesebres, caganers y el Tió de Nadal Como en muchos países del mundo, la Navidad se celebra en Barcelona con regalos, cenas y comidas con la familia, y reuniones festivas con los amigos y colegas. Pero hay algunas cosas peculiares de Cataluña que tal vez te llamen la atención cuando visites la ciudad en esta época. Una de ellas es la proliferación de nacimientos, que aquí les llaman “pesebres” o “belenes”. Los verás en cada barrio y en muchos de los escaparates de las tiendas. El más famoso de todos y que siempre da mucho de que hablar es el de la plaza Sant Jaume. Cada año, este pesebre corre a cargo de algún artista o diseñador y la polémica nunca falta. Otros pesebres famosos son el del Museu Marès, y el de la Parroquia de Nuestra Señora de Belén (que además es una iglesia preciosa en el barrio del Raval). Para responder a la demanda de la tradición de los nacimientos existen las ferias navideñas donde comprar todo lo necesario para montar el propio en casa. La clásica es la Fira de Santa Llúcia, en la explanada frente a la catedral de Barcelona, con ya más de dos siglos de tradición; otra feria importante es la que se arma frente a la Sagrada Familia. Hay una peculiaridad de la Navidad catalana que suele sorprender a los fuereños por su escatología. Son los dos personajes típicos de las decoraciones navideñas catalanas: el caganers, una figurita que se coloca en algún lugar discreto del nacimiento porque está, en fin, aliviando sus necesidades fisiológicas, y el Tió de Nadal (“tronco de Navidad”), literalmente un tronco de madera con carita simpática que los niños tienen la responsabilidad de cuidar, pero que también “caga” dulces si lo golpean con un palo, y por eso también se conoce como “Caga Tió”. Hay uno en cada casa. Los caganers suelen hacer referencia a alguna celebridad de la actualidad (incluyendo futbolistas, políticos y algún papa que otro), están totalmente aprobados por las autoridades eclesiásticas, y dicen que traen buena suerte. No pierdas la oportunidad de llevarte unos cuantos a casa. Chocolaterías tradicionales en Barcelona Las chocolaterías tienen una larga tradición en Barcelona. Muchas todavía llevan la palabra “granja” en el nombre, porque antiguamente en ellas se vendía leche y productos lácteos de las granjas de los alrededores de la ciudad. Todavía quedan algunas muy antiguas, como la Granja Viader, donde te recomendamos mucho ir porque además de servir un delicioso chocolate, es un local precioso. Prueba el chocolate suizo acompañado de los típicos melindros crujientes (hay que mojar el melindro en el chocolate, claro). El “suizo”, tradición invernal de Barcelona, es un chocolate a la taza espeso que se sirve con una generosa cantidad de crema batida encima. Hay mucha controversia sobre el tema, pero tal vez uno de los mejores suizos de Barcelona lo encuentres en La Nena. Y para completar el tour chocolatero, pasea por la calle Petrixol, “la calle del chocolate”, un paraíso para los apasionados del alimento de los dioses mexicanos. Gerona medieval: excursión de un día Gerona (Girona, en catalán) es una excelente opción para, ya que estás por ahí, conocer una ciudad preciosa que a menudo los turistas pasan por alto. Se encuentra a una hora y media de distancia al norte de Barcelona, ya sea en tren o en coche, y además de estar llena de edificios medievales históricos, es un destino en sí para los gastrónomos apasionados. Si estás un poco al tanto del mundo de la gastronomía, seguramente te suenen los hermanos Roca. Gerona es su cuartel principal, donde se encuentra su premiadísimo restaurante Celler de Can Roca (uno de los mejores del mundo según los expertos). Aquí no se puede venir de improviso: las reservaciones se hacen con al menos un año de antelación. Massana es otro restaurante famoso de Girona, con una estrella Michelin, donde no es tan complicado reservar. Lo cierto es que es difícil comer mal en esta ciudad. Pero simplemente ver esta ciudad merece la pena el esfuerzo del viaje. Tiene un barrio judío medieval, el Call, muy bien preservado, y una catedral gótica impresionante; hay restos de construcciones romanas, casas preciosas que dan al río, puentes que lo cruzan, y murallas de 2,000 años. Para intrépidos: la Barceloneta en diciembre No olvides empacar tu traje de baño cuando vengas a Barcelona en diciembre. Lo decimos en serio. Los baños invernales en las playas de la Barceloneta son una tradición local. Ven preparado con ropa de abrigo y una buena toalla, entra al mar, aguanta al menos un minuto, y cuando salgas te sentirás como otra persona (en cuanto vuelvas a sentir tus extremidades). Además, las cafeterías del barrio de la Barceloneta te esperan con una taza de café con leche caliente, o un caldito para recuperar. Te aseguramos que no serás el único loco en la playa. En resumen... ¡Sí, es buena idea viajar a Barcelona en diciembre! Ven y disfruta de todas las atracciones a tus anchas, y descubre otras que sólo suceden durante este mes, como las ferias navideñas y los pesebres. Y no olvides llevarte tu caganer favorito para la buena suerte. En Go City nos gusta ayudarte a hacer tu viaje más fácil. Consulta nuestras ofertas de pases en Barcelona. Con ellos podrás ahorrar muchísimo en las entradas a las atracciones más importantes de la ciudad, y quien sabe, tal vez te inspiremos a hacer cosas que no habías contemplado. ¡Viaja al máximo con Go City! ¿Te estás preguntando si diciembre es buen momento para visitar Barcelona, la ciudad que TODO el mundo visita en verano? La respuesta es un rotundo sí, afirmativo, yes. Es más, algunos te dirán que tal vez sea el mejor momento para venir. En verano hace demasiado calor... El solsticio de invierno en la ciudad junto al mar El invierno mediterráneo es por lo general templado, con temperaturas entre los 9o y los 15o C, y rara vez llueve (diciembre es uno de los meses más secos en esta ciudad). Los barceloneses andan en modo festivo, y las calles de la ciudad se animan con mercaditos, ferias e iluminación navideñas. No hay mucho turismo extranjero, así que las filas para las grandes atracciones (como la Sagrada Familia) son mucho más cortas, o inexistentes. Podrás ver el pesebre de la plaza Sant Jaume (y como un auténtico barcelonés, criticarlo); comprar adornos navideños y figuras para el nacimiento en la feria de Santa Llúcia; tomarte un chocolate caliente con churros o con los melindros típicos; salir de excursión a Gerona, o incluso darte un baño vigorizante en la Barceloneta. Pesebres, caganers y el Tió de Nadal Como en muchos países del mundo, la Navidad se celebra en Barcelona con regalos, cenas y comidas con la familia, y reuniones festivas con los amigos y colegas. Pero hay algunas cosas peculiares de Cataluña que tal vez te llamen la atención cuando visites la ciudad en esta época. Una de ellas es la proliferación de nacimientos, que aquí les llaman “pesebres” o “belenes”. Los verás en cada barrio y en muchos de los escaparates de las tiendas. El más famoso de todos y que siempre da mucho de que hablar es el de la plaza Sant Jaume. Cada año, este pesebre corre a cargo de algún artista o diseñador y la polémica nunca falta. Otros pesebres famosos son el del Museu Marès, y el de la Parroquia de Nuestra Señora de Belén (que además es una iglesia preciosa en el barrio del Raval). Para responder a la demanda de la tradición de los nacimientos existen las ferias navideñas donde comprar todo lo necesario para montar el propio en casa. La clásica es la Fira de Santa Llúcia, en la explanada frente a la catedral de Barcelona, con ya más de dos siglos de tradición; otra feria importante es la que se arma frente a la Sagrada Familia. Hay una peculiaridad de la Navidad catalana que suele sorprender a los fuereños por su escatología. Son los dos personajes típicos de las decoraciones navideñas catalanas: el caganers, una figurita que se coloca en algún lugar discreto del nacimiento porque está, en fin, aliviando sus necesidades fisiológicas, y el Tió de Nadal (“tronco de Navidad”), literalmente un tronco de madera con carita simpática que los niños tienen la responsabilidad de cuidar, pero que también “caga” dulces si lo golpean con un palo, y por eso también se conoce como “Caga Tió”. Hay uno en cada casa. Los caganers suelen hacer referencia a alguna celebridad de la actualidad (incluyendo futbolistas, políticos y algún papa que otro), están totalmente aprobados por las autoridades eclesiásticas, y dicen que traen buena suerte. No pierdas la oportunidad de llevarte unos cuantos a casa. Chocolaterías tradicionales en Barcelona Las chocolaterías tienen una larga tradición en Barcelona. Muchas todavía llevan la palabra “granja” en el nombre, porque antiguamente en ellas se vendía leche y productos lácteos de las granjas de los alrededores de la ciudad. Todavía quedan algunas muy antiguas, como la Granja Viader, donde te recomendamos mucho ir porque además de servir un delicioso chocolate, es un local precioso. Prueba el chocolate suizo acompañado de los típicos melindros crujientes (hay que mojar el melindro en el chocolate, claro). El “suizo”, tradición invernal de Barcelona, es un chocolate a la taza espeso que se sirve con una generosa cantidad de crema batida encima. Hay mucha controversia sobre el tema, pero tal vez uno de los mejores suizos de Barcelona lo encuentres en La Nena. Y para completar el tour chocolatero, pasea por la calle Petrixol, “la calle del chocolate”, un paraíso para los apasionados del alimento de los dioses mexicanos. Gerona medieval: excursión de un día Gerona (Girona, en catalán) es una excelente opción para, ya que estás por ahí, conocer una ciudad preciosa que a menudo los turistas pasan por alto. Se encuentra a una hora y media de distancia al norte de Barcelona, ya sea en tren o en coche, y además de estar llena de edificios medievales históricos, es un destino en sí para los gastrónomos apasionados. Si estás un poco al tanto del mundo de la gastronomía, seguramente te suenen los hermanos Roca. Gerona es su cuartel principal, donde se encuentra su premiadísimo restaurante Celler de Can Roca (uno de los mejores del mundo según los expertos). Aquí no se puede venir de improviso: las reservaciones se hacen con al menos un año de antelación. Massana es otro restaurante famoso de Girona, con una estrella Michelin, donde no es tan complicado reservar. Lo cierto es que es difícil comer mal en esta ciudad. Pero simplemente ver esta ciudad merece la pena el esfuerzo del viaje. Tiene un barrio judío medieval, el Call, muy bien preservado, y una catedral gótica impresionante; hay restos de construcciones romanas, casas preciosas que dan al río, puentes que lo cruzan, y murallas de 2,000 años. Para intrépidos: la Barceloneta en diciembre No olvides empacar tu traje de baño cuando vengas a Barcelona en diciembre. Lo decimos en serio. Los baños invernales en las playas de la Barceloneta son una tradición local. Ven preparado con ropa de abrigo y una buena toalla, entra al mar, aguanta al menos un minuto, y cuando salgas te sentirás como otra persona (en cuanto vuelvas a sentir tus extremidades). Además, las cafeterías del barrio de la Barceloneta te esperan con una taza de café con leche caliente, o un caldito para recuperar. Te aseguramos que no serás el único loco en la playa. En resumen... ¡Sí, es buena idea viajar a Barcelona en diciembre! Ven y disfruta de todas las atracciones a tus anchas, y descubre otras que sólo suceden durante este mes, como las ferias navideñas y los pesebres. Y no olvides llevarte tu caganer favorito para la buena suerte. En Go City nos gusta ayudarte a hacer tu viaje más fácil. Consulta nuestras ofertas de pases en Barcelona. Con ellos podrás ahorrar muchísimo en las entradas a las atracciones más importantes de la ciudad, y quien sabe, tal vez te inspiremos a hacer cosas que no habías contemplado. ¡Viaja al máximo con Go City! ¿Te estás preguntando si diciembre es buen momento para visitar Barcelona, la ciudad que TODO el mundo visita en verano? La respuesta es un rotundo sí, afirmativo, yes. Es más, algunos te dirán que tal vez sea el mejor momento para venir. En verano hace demasiado calor... El solsticio de invierno en la ciudad junto al mar El invierno mediterráneo es por lo general templado, con temperaturas entre los 9o y los 15o C, y rara vez llueve (diciembre es uno de los meses más secos en esta ciudad). Los barceloneses andan en modo festivo, y las calles de la ciudad se animan con mercaditos, ferias e iluminación navideñas. No hay mucho turismo extranjero, así que las filas para las grandes atracciones (como la Sagrada Familia) son mucho más cortas, o inexistentes. Podrás ver el pesebre de la plaza Sant Jaume (y como un auténtico barcelonés, criticarlo); comprar adornos navideños y figuras para el nacimiento en la feria de Santa Llúcia; tomarte un chocolate caliente con churros o con los melindros típicos; salir de excursión a Gerona, o incluso darte un baño vigorizante en la Barceloneta. Pesebres, caganers y el Tió de Nadal Como en muchos países del mundo, la Navidad se celebra en Barcelona con regalos, cenas y comidas con la familia, y reuniones festivas con los amigos y colegas. Pero hay algunas cosas peculiares de Cataluña que tal vez te llamen la atención cuando visites la ciudad en esta época. Una de ellas es la proliferación de nacimientos, que aquí les llaman “pesebres” o “belenes”. Los verás en cada barrio y en muchos de los escaparates de las tiendas. El más famoso de todos y que siempre da mucho de que hablar es el de la plaza Sant Jaume. Cada año, este pesebre corre a cargo de algún artista o diseñador y la polémica nunca falta. Otros pesebres famosos son el del Museu Marès, y el de la Parroquia de Nuestra Señora de Belén (que además es una iglesia preciosa en el barrio del Raval). Para responder a la demanda de la tradición de los nacimientos existen las ferias navideñas donde comprar todo lo necesario para montar el propio en casa. La clásica es la Fira de Santa Llúcia, en la explanada frente a la catedral de Barcelona, con ya más de dos siglos de tradición; otra feria importante es la que se arma frente a la Sagrada Familia. Hay una peculiaridad de la Navidad catalana que suele sorprender a los fuereños por su escatología. Son los dos personajes típicos de las decoraciones navideñas catalanas: el caganers, una figurita que se coloca en algún lugar discreto del nacimiento porque está, en fin, aliviando sus necesidades fisiológicas, y el Tió de Nadal (“tronco de Navidad”), literalmente un tronco de madera con carita simpática que los niños tienen la responsabilidad de cuidar, pero que también “caga” dulces si lo golpean con un palo, y por eso también se conoce como “Caga Tió”. Hay uno en cada casa. Los caganers suelen hacer referencia a alguna celebridad de la actualidad (incluyendo futbolistas, políticos y algún papa que otro), están totalmente aprobados por las autoridades eclesiásticas, y dicen que traen buena suerte. No pierdas la oportunidad de llevarte unos cuantos a casa. Chocolaterías tradicionales en Barcelona Las chocolaterías tienen una larga tradición en Barcelona. Muchas todavía llevan la palabra “granja” en el nombre, porque antiguamente en ellas se vendía leche y productos lácteos de las granjas de los alrededores de la ciudad. Todavía quedan algunas muy antiguas, como la Granja Viader, donde te recomendamos mucho ir porque además de servir un delicioso chocolate, es un local precioso. Prueba el chocolate suizo acompañado de los típicos melindros crujientes (hay que mojar el melindro en el chocolate, claro). El “suizo”, tradición invernal de Barcelona, es un chocolate a la taza espeso que se sirve con una generosa cantidad de crema batida encima. Hay mucha controversia sobre el tema, pero tal vez uno de los mejores suizos de Barcelona lo encuentres en La Nena. Y para completar el tour chocolatero, pasea por la calle Petrixol, “la calle del chocolate”, un paraíso para los apasionados del alimento de los dioses mexicanos. Gerona medieval: excursión de un día Gerona (Girona, en catalán) es una excelente opción para, ya que estás por ahí, conocer una ciudad preciosa que a menudo los turistas pasan por alto. Se encuentra a una hora y media de distancia al norte de Barcelona, ya sea en tren o en coche, y además de estar llena de edificios medievales históricos, es un destino en sí para los gastrónomos apasionados. Si estás un poco al tanto del mundo de la gastronomía, seguramente te suenen los hermanos Roca. Gerona es su cuartel principal, donde se encuentra su premiadísimo restaurante Celler de Can Roca (uno de los mejores del mundo según los expertos). Aquí no se puede venir de improviso: las reservaciones se hacen con al menos un año de antelación. Massana es otro restaurante famoso de Girona, con una estrella Michelin, donde no es tan complicado reservar. Lo cierto es que es difícil comer mal en esta ciudad. Pero simplemente ver esta ciudad merece la pena el esfuerzo del viaje. Tiene un barrio judío medieval, el Call, muy bien preservado, y una catedral gótica impresionante; hay restos de construcciones romanas, casas preciosas que dan al río, puentes que lo cruzan, y murallas de 2,000 años. Para intrépidos: la Barceloneta en diciembre No olvides empacar tu traje de baño cuando vengas a Barcelona en diciembre. Lo decimos en serio. Los baños invernales en las playas de la Barceloneta son una tradición local. Ven preparado con ropa de abrigo y una buena toalla, entra al mar, aguanta al menos un minuto, y cuando salgas te sentirás como otra persona (en cuanto vuelvas a sentir tus extremidades). Además, las cafeterías del barrio de la Barceloneta te esperan con una taza de café con leche caliente, o un caldito para recuperar. Te aseguramos que no serás el único loco en la playa. En resumen... ¡Sí, es buena idea viajar a Barcelona en diciembre! Ven y disfruta de todas las atracciones a tus anchas, y descubre otras que sólo suceden durante este mes, como las ferias navideñas y los pesebres. Y no olvides llevarte tu caganer favorito para la buena suerte. En Go City nos gusta ayudarte a hacer tu viaje más fácil. Consulta nuestras ofertas de pases en Barcelona. Con ellos podrás ahorrar muchísimo en las entradas a las atracciones más importantes de la ciudad, y quien sabe, tal vez te inspiremos a hacer cosas que no habías contemplado. ¡Viaja al máximo con Go City! ¿Te estás preguntando si diciembre es buen momento para visitar Barcelona, la ciudad que TODO el mundo visita en verano? La respuesta es un rotundo sí, afirmativo, yes. Es más, algunos te dirán que tal vez sea el mejor momento para venir. En verano hace demasiado calor... El solsticio de invierno en la ciudad junto al mar El invierno mediterráneo es por lo general templado, con temperaturas entre los 9o y los 15o C, y rara vez llueve (diciembre es uno de los meses más secos en esta ciudad). Los barceloneses andan en modo festivo, y las calles de la ciudad se animan con mercaditos, ferias e iluminación navideñas. No hay mucho turismo extranjero, así que las filas para las grandes atracciones (como la Sagrada Familia) son mucho más cortas, o inexistentes. Podrás ver el pesebre de la plaza Sant Jaume (y como un auténtico barcelonés, criticarlo); comprar adornos navideños y figuras para el nacimiento en la feria de Santa Llúcia; tomarte un chocolate caliente con churros o con los melindros típicos; salir de excursión a Gerona, o incluso darte un baño vigorizante en la Barceloneta. Pesebres, caganers y el Tió de Nadal Como en muchos países del mundo, la Navidad se celebra en Barcelona con regalos, cenas y comidas con la familia, y reuniones festivas con los amigos y colegas. Pero hay algunas cosas peculiares de Cataluña que tal vez te llamen la atención cuando visites la ciudad en esta época. Una de ellas es la proliferación de nacimientos, que aquí les llaman “pesebres” o “belenes”. Los verás en cada barrio y en muchos de los escaparates de las tiendas. El más famoso de todos y que siempre da mucho de que hablar es el de la plaza Sant Jaume. Cada año, este pesebre corre a cargo de algún artista o diseñador y la polémica nunca falta. Otros pesebres famosos son el del Museu Marès, y el de la Parroquia de Nuestra Señora de Belén (que además es una iglesia preciosa en el barrio del Raval). Para responder a la demanda de la tradición de los nacimientos existen las ferias navideñas donde comprar todo lo necesario para montar el propio en casa. La clásica es la Fira de Santa Llúcia, en la explanada frente a la catedral de Barcelona, con ya más de dos siglos de tradición; otra feria importante es la que se arma frente a la Sagrada Familia. Hay una peculiaridad de la Navidad catalana que suele sorprender a los fuereños por su escatología. Son los dos personajes típicos de las decoraciones navideñas catalanas: el caganers, una figurita que se coloca en algún lugar discreto del nacimiento porque está, en fin, aliviando sus necesidades fisiológicas, y el Tió de Nadal (“tronco de Navidad”), literalmente un tronco de madera con carita simpática que los niños tienen la responsabilidad de cuidar, pero que también “caga” dulces si lo golpean con un palo, y por eso también se conoce como “Caga Tió”. Hay uno en cada casa. Los caganers suelen hacer referencia a alguna celebridad de la actualidad (incluyendo futbolistas, políticos y algún papa que otro), están totalmente aprobados por las autoridades eclesiásticas, y dicen que traen buena suerte. No pierdas la oportunidad de llevarte unos cuantos a casa. Chocolaterías tradicionales en Barcelona Las chocolaterías tienen una larga tradición en Barcelona. Muchas todavía llevan la palabra “granja” en el nombre, porque antiguamente en ellas se vendía leche y productos lácteos de las granjas de los alrededores de la ciudad. Todavía quedan algunas muy antiguas, como la Granja Viader, donde te recomendamos mucho ir porque además de servir un delicioso chocolate, es un local precioso. Prueba el chocolate suizo acompañado de los típicos melindros crujientes (hay que mojar el melindro en el chocolate, claro). El “suizo”, tradición invernal de Barcelona, es un chocolate a la taza espeso que se sirve con una generosa cantidad de crema batida encima. Hay mucha controversia sobre el tema, pero tal vez uno de los mejores suizos de Barcelona lo encuentres en La Nena. Y para completar el tour chocolatero, pasea por la calle Petrixol, “la calle del chocolate”, un paraíso para los apasionados del alimento de los dioses mexicanos. Gerona medieval: excursión de un día Gerona (Girona, en catalán) es una excelente opción para, ya que estás por ahí, conocer una ciudad preciosa que a menudo los turistas pasan por alto. Se encuentra a una hora y media de distancia al norte de Barcelona, ya sea en tren o en coche, y además de estar llena de edificios medievales históricos, es un destino en sí para los gastrónomos apasionados. Si estás un poco al tanto del mundo de la gastronomía, seguramente te suenen los hermanos Roca. Gerona es su cuartel principal, donde se encuentra su premiadísimo restaurante Celler de Can Roca (uno de los mejores del mundo según los expertos). Aquí no se puede venir de improviso: las reservaciones se hacen con al menos un año de antelación. Massana es otro restaurante famoso de Girona, con una estrella Michelin, donde no es tan complicado reservar. Lo cierto es que es difícil comer mal en esta ciudad. Pero simplemente ver esta ciudad merece la pena el esfuerzo del viaje. Tiene un barrio judío medieval, el Call, muy bien preservado, y una catedral gótica impresionante; hay restos de construcciones romanas, casas preciosas que dan al río, puentes que lo cruzan, y murallas de 2,000 años. Para intrépidos: la Barceloneta en diciembre No olvides empacar tu traje de baño cuando vengas a Barcelona en diciembre. Lo decimos en serio. Los baños invernales en las playas de la Barceloneta son una tradición local. Ven preparado con ropa de abrigo y una buena toalla, entra al mar, aguanta al menos un minuto, y cuando salgas te sentirás como otra persona (en cuanto vuelvas a sentir tus extremidades). Además, las cafeterías del barrio de la Barceloneta te esperan con una taza de café con leche caliente, o un caldito para recuperar. Te aseguramos que no serás el único loco en la playa. En resumen... ¡Sí, es buena idea viajar a Barcelona en diciembre! Ven y disfruta de todas las atracciones a tus anchas, y descubre otras que sólo suceden durante este mes, como las ferias navideñas y los pesebres. Y no olvides llevarte tu caganer favorito para la buena suerte. En Go City nos gusta ayudarte a hacer tu viaje más fácil. Consulta nuestras ofertas de pases en Barcelona. Con ellos podrás ahorrar muchísimo en las entradas a las atracciones más importantes de la ciudad, y quien sabe, tal vez te inspiremos a hacer cosas que no habías contemplado. ¡Viaja al máximo con Go City! ¿Te estás preguntando si diciembre es buen momento para visitar Barcelona, la ciudad que TODO el mundo visita en verano? La respuesta es un rotundo sí, afirmativo, yes. Es más, algunos te dirán que tal vez sea el mejor momento para venir. En verano hace demasiado calor... El solsticio de invierno en la ciudad junto al mar El invierno mediterráneo es por lo general templado, con temperaturas entre los 9o y los 15o C, y rara vez llueve (diciembre es uno de los meses más secos en esta ciudad). Los barceloneses andan en modo festivo, y las calles de la ciudad se animan con mercaditos, ferias e iluminación navideñas. No hay mucho turismo extranjero, así que las filas para las grandes atracciones (como la Sagrada Familia) son mucho más cortas, o inexistentes. Podrás ver el pesebre de la plaza Sant Jaume (y como un auténtico barcelonés, criticarlo); comprar adornos navideños y figuras para el nacimiento en la feria de Santa Llúcia; tomarte un chocolate caliente con churros o con los melindros típicos; salir de excursión a Gerona, o incluso darte un baño vigorizante en la Barceloneta. Pesebres, caganers y el Tió de Nadal Como en muchos países del mundo, la Navidad se celebra en Barcelona con regalos, cenas y comidas con la familia, y reuniones festivas con los amigos y colegas. Pero hay algunas cosas peculiares de Cataluña que tal vez te llamen la atención cuando visites la ciudad en esta época. Una de ellas es la proliferación de nacimientos, que aquí les llaman “pesebres” o “belenes”. Los verás en cada barrio y en muchos de los escaparates de las tiendas. El más famoso de todos y que siempre da mucho de que hablar es el de la plaza Sant Jaume. Cada año, este pesebre corre a cargo de algún artista o diseñador y la polémica nunca falta. Otros pesebres famosos son el del Museu Marès, y el de la Parroquia de Nuestra Señora de Belén (que además es una iglesia preciosa en el barrio del Raval). Para responder a la demanda de la tradición de los nacimientos existen las ferias navideñas donde comprar todo lo necesario para montar el propio en casa. La clásica es la Fira de Santa Llúcia, en la explanada frente a la catedral de Barcelona, con ya más de dos siglos de tradición; otra feria importante es la que se arma frente a la Sagrada Familia. Hay una peculiaridad de la Navidad catalana que suele sorprender a los fuereños por su escatología. Son los dos personajes típicos de las decoraciones navideñas catalanas: el caganers, una figurita que se coloca en algún lugar discreto del nacimiento porque está, en fin, aliviando sus necesidades fisiológicas, y el Tió de Nadal (“tronco de Navidad”), literalmente un tronco de madera con carita simpática que los niños tienen la responsabilidad de cuidar, pero que también “caga” dulces si lo golpean con un palo, y por eso también se conoce como “Caga Tió”. Hay uno en cada casa. Los caganers suelen hacer referencia a alguna celebridad de la actualidad (incluyendo futbolistas, políticos y algún papa que otro), están totalmente aprobados por las autoridades eclesiásticas, y dicen que traen buena suerte. No pierdas la oportunidad de llevarte unos cuantos a casa. Chocolaterías tradicionales en Barcelona Las chocolaterías tienen una larga tradición en Barcelona. Muchas todavía llevan la palabra “granja” en el nombre, porque antiguamente en ellas se vendía leche y productos lácteos de las granjas de los alrededores de la ciudad. Todavía quedan algunas muy antiguas, como la Granja Viader, donde te recomendamos mucho ir porque además de servir un delicioso chocolate, es un local precioso. Prueba el chocolate suizo acompañado de los típicos melindros crujientes (hay que mojar el melindro en el chocolate, claro). El “suizo”, tradición invernal de Barcelona, es un chocolate a la taza espeso que se sirve con una generosa cantidad de crema batida encima. Hay mucha controversia sobre el tema, pero tal vez uno de los mejores suizos de Barcelona lo encuentres en La Nena. Y para completar el tour chocolatero, pasea por la calle Petrixol, “la calle del chocolate”, un paraíso para los apasionados del alimento de los dioses mexicanos. Gerona medieval: excursión de un día Gerona (Girona, en catalán) es una excelente opción para, ya que estás por ahí, conocer una ciudad preciosa que a menudo los turistas pasan por alto. Se encuentra a una hora y media de distancia al norte de Barcelona, ya sea en tren o en coche, y además de estar llena de edificios medievales históricos, es un destino en sí para los gastrónomos apasionados. Si estás un poco al tanto del mundo de la gastronomía, seguramente te suenen los hermanos Roca. Gerona es su cuartel principal, donde se encuentra su premiadísimo restaurante Celler de Can Roca (uno de los mejores del mundo según los expertos). Aquí no se puede venir de improviso: las reservaciones se hacen con al menos un año de antelación. Massana es otro restaurante famoso de Girona, con una estrella Michelin, donde no es tan complicado reservar. Lo cierto es que es difícil comer mal en esta ciudad. Pero simplemente ver esta ciudad merece la pena el esfuerzo del viaje. Tiene un barrio judío medieval, el Call, muy bien preservado, y una catedral gótica impresionante; hay restos de construcciones romanas, casas preciosas que dan al río, puentes que lo cruzan, y murallas de 2,000 años. Para intrépidos: la Barceloneta en diciembre No olvides empacar tu traje de baño cuando vengas a Barcelona en diciembre. Lo decimos en serio. Los baños invernales en las playas de la Barceloneta son una tradición local. Ven preparado con ropa de abrigo y una buena toalla, entra al mar, aguanta al menos un minuto, y cuando salgas te sentirás como otra persona (en cuanto vuelvas a sentir tus extremidades). Además, las cafeterías del barrio de la Barceloneta te esperan con una taza de café con leche caliente, o un caldito para recuperar. Te aseguramos que no serás el único loco en la playa. En resumen... ¡Sí, es buena idea viajar a Barcelona en diciembre! Ven y disfruta de todas las atracciones a tus anchas, y descubre otras que sólo suceden durante este mes, como las ferias navideñas y los pesebres. Y no olvides llevarte tu caganer favorito para la buena suerte. En Go City nos gusta ayudarte a hacer tu viaje más fácil. Consulta nuestras ofertas de pases en Barcelona. Con ellos podrás ahorrar muchísimo en las entradas a las atracciones más importantes de la ciudad, y quien sabe, tal vez te inspiremos a hacer cosas que no habías contemplado. ¡Viaja al máximo con Go City! ¿Te estás preguntando si diciembre es buen momento para visitar Barcelona, la ciudad que TODO el mundo visita en verano? La respuesta es un rotundo sí, afirmativo, yes. Es más, algunos te dirán que tal vez sea el mejor momento para venir. En verano hace demasiado calor... El solsticio de invierno en la ciudad junto al mar El invierno mediterráneo es por lo general templado, con temperaturas entre los 9o y los 15o C, y rara vez llueve (diciembre es uno de los meses más secos en esta ciudad). Los barceloneses andan en modo festivo, y las calles de la ciudad se animan con mercaditos, ferias e iluminación navideñas. No hay mucho turismo extranjero, así que las filas para las grandes atracciones (como la Sagrada Familia) son mucho más cortas, o inexistentes. Podrás ver el pesebre de la plaza Sant Jaume (y como un auténtico barcelonés, criticarlo); comprar adornos navideños y figuras para el nacimiento en la feria de Santa Llúcia; tomarte un chocolate caliente con churros o con los melindros típicos; salir de excursión a Gerona, o incluso darte un baño vigorizante en la Barceloneta. Pesebres, caganers y el Tió de Nadal Como en muchos países del mundo, la Navidad se celebra en Barcelona con regalos, cenas y comidas con la familia, y reuniones festivas con los amigos y colegas. Pero hay algunas cosas peculiares de Cataluña que tal vez te llamen la atención cuando visites la ciudad en esta época. Una de ellas es la proliferación de nacimientos, que aquí les llaman “pesebres” o “belenes”. Los verás en cada barrio y en muchos de los escaparates de las tiendas. El más famoso de todos y que siempre da mucho de que hablar es el de la plaza Sant Jaume. Cada año, este pesebre corre a cargo de algún artista o diseñador y la polémica nunca falta. Otros pesebres famosos son el del Museu Marès, y el de la Parroquia de Nuestra Señora de Belén (que además es una iglesia preciosa en el barrio del Raval). Para responder a la demanda de la tradición de los nacimientos existen las ferias navideñas donde comprar todo lo necesario para montar el propio en casa. La clásica es la Fira de Santa Llúcia, en la explanada frente a la catedral de Barcelona, con ya más de dos siglos de tradición; otra feria importante es la que se arma frente a la Sagrada Familia. Hay una peculiaridad de la Navidad catalana que suele sorprender a los fuereños por su escatología. Son los dos personajes típicos de las decoraciones navideñas catalanas: el caganers, una figurita que se coloca en algún lugar discreto del nacimiento porque está, en fin, aliviando sus necesidades fisiológicas, y el Tió de Nadal (“tronco de Navidad”), literalmente un tronco de madera con carita simpática que los niños tienen la responsabilidad de cuidar, pero que también “caga” dulces si lo golpean con un palo, y por eso también se conoce como “Caga Tió”. Hay uno en cada casa. Los caganers suelen hacer referencia a alguna celebridad de la actualidad (incluyendo futbolistas, políticos y algún papa que otro), están totalmente aprobados por las autoridades eclesiásticas, y dicen que traen buena suerte. No pierdas la oportunidad de llevarte unos cuantos a casa. Chocolaterías tradicionales en Barcelona Las chocolaterías tienen una larga tradición en Barcelona. Muchas todavía llevan la palabra “granja” en el nombre, porque antiguamente en ellas se vendía leche y productos lácteos de las granjas de los alrededores de la ciudad. Todavía quedan algunas muy antiguas, como la Granja Viader, donde te recomendamos mucho ir porque además de servir un delicioso chocolate, es un local precioso. Prueba el chocolate suizo acompañado de los típicos melindros crujientes (hay que mojar el melindro en el chocolate, claro). El “suizo”, tradición invernal de Barcelona, es un chocolate a la taza espeso que se sirve con una generosa cantidad de crema batida encima. Hay mucha controversia sobre el tema, pero tal vez uno de los mejores suizos de Barcelona lo encuentres en La Nena. Y para completar el tour chocolatero, pasea por la calle Petrixol, “la calle del chocolate”, un paraíso para los apasionados del alimento de los dioses mexicanos. Gerona medieval: excursión de un día Gerona (Girona, en catalán) es una excelente opción para, ya que estás por ahí, conocer una ciudad preciosa que a menudo los turistas pasan por alto. Se encuentra a una hora y media de distancia al norte de Barcelona, ya sea en tren o en coche, y además de estar llena de edificios medievales históricos, es un destino en sí para los gastrónomos apasionados. Si estás un poco al tanto del mundo de la gastronomía, seguramente te suenen los hermanos Roca. Gerona es su cuartel principal, donde se encuentra su premiadísimo restaurante Celler de Can Roca (uno de los mejores del mundo según los expertos). Aquí no se puede venir de improviso: las reservaciones se hacen con al menos un año de antelación. Massana es otro restaurante famoso de Girona, con una estrella Michelin, donde no es tan complicado reservar. Lo cierto es que es difícil comer mal en esta ciudad. Pero simplemente ver esta ciudad merece la pena el esfuerzo del viaje. Tiene un barrio judío medieval, el Call, muy bien preservado, y una catedral gótica impresionante; hay restos de construcciones romanas, casas preciosas que dan al río, puentes que lo cruzan, y murallas de 2,000 años. Para intrépidos: la Barceloneta en diciembre No olvides empacar tu traje de baño cuando vengas a Barcelona en diciembre. Lo decimos en serio. Los baños invernales en las playas de la Barceloneta son una tradición local. Ven preparado con ropa de abrigo y una buena toalla, entra al mar, aguanta al menos un minuto, y cuando salgas te sentirás como otra persona (en cuanto vuelvas a sentir tus extremidades). Además, las cafeterías del barrio de la Barceloneta te esperan con una taza de café con leche caliente, o un caldito para recuperar. Te aseguramos que no serás el único loco en la playa. En resumen... ¡Sí, es buena idea viajar a Barcelona en diciembre! Ven y disfruta de todas las atracciones a tus anchas, y descubre otras que sólo suceden durante este mes, como las ferias navideñas y los pesebres. Y no olvides llevarte tu caganer favorito para la buena suerte. En Go City nos gusta ayudarte a hacer tu viaje más fácil. Consulta nuestras ofertas de pases en Barcelona. Con ellos podrás ahorrar muchísimo en las entradas a las atracciones más importantes de la ciudad, y quien sabe, tal vez te inspiremos a hacer cosas que no habías contemplado. ¡Viaja al máximo con Go City! ¿Te estás preguntando si diciembre es buen momento para visitar Barcelona, la ciudad que TODO el mundo visita en verano? La respuesta es un rotundo sí, afirmativo, yes. Es más, algunos te dirán que tal vez sea el mejor momento para venir. En verano hace demasiado calor... El solsticio de invierno en la ciudad junto al mar El invierno mediterráneo es por lo general templado, con temperaturas entre los 9o y los 15o C, y rara vez llueve (diciembre es uno de los meses más secos en esta ciudad). Los barceloneses andan en modo festivo, y las calles de la ciudad se animan con mercaditos, ferias e iluminación navideñas. No hay mucho turismo extranjero, así que las filas para las grandes atracciones (como la Sagrada Familia) son mucho más cortas, o inexistentes. Podrás ver el pesebre de la plaza Sant Jaume (y como un auténtico barcelonés, criticarlo); comprar adornos navideños y figuras para el nacimiento en la feria de Santa Llúcia; tomarte un chocolate caliente con churros o con los melindros típicos; salir de excursión a Gerona, o incluso darte un baño vigorizante en la Barceloneta. Pesebres, caganers y el Tió de Nadal Como en muchos países del mundo, la Navidad se celebra en Barcelona con regalos, cenas y comidas con la familia, y reuniones festivas con los amigos y colegas. Pero hay algunas cosas peculiares de Cataluña que tal vez te llamen la atención cuando visites la ciudad en esta época. Una de ellas es la proliferación de nacimientos, que aquí les llaman “pesebres” o “belenes”. Los verás en cada barrio y en muchos de los escaparates de las tiendas. El más famoso de todos y que siempre da mucho de que hablar es el de la plaza Sant Jaume. Cada año, este pesebre corre a cargo de algún artista o diseñador y la polémica nunca falta. Otros pesebres famosos son el del Museu Marès, y el de la Parroquia de Nuestra Señora de Belén (que además es una iglesia preciosa en el barrio del Raval). Para responder a la demanda de la tradición de los nacimientos existen las ferias navideñas donde comprar todo lo necesario para montar el propio en casa. La clásica es la Fira de Santa Llúcia, en la explanada frente a la catedral de Barcelona, con ya más de dos siglos de tradición; otra feria importante es la que se arma frente a la Sagrada Familia. Hay una peculiaridad de la Navidad catalana que suele sorprender a los fuereños por su escatología. Son los dos personajes típicos de las decoraciones navideñas catalanas: el caganers, una figurita que se coloca en algún lugar discreto del nacimiento porque está, en fin, aliviando sus necesidades fisiológicas, y el Tió de Nadal (“tronco de Navidad”), literalmente un tronco de madera con carita simpática que los niños tienen la responsabilidad de cuidar, pero que también “caga” dulces si lo golpean con un palo, y por eso también se conoce como “Caga Tió”. Hay uno en cada casa. Los caganers suelen hacer referencia a alguna celebridad de la actualidad (incluyendo futbolistas, políticos y algún papa que otro), están totalmente aprobados por las autoridades eclesiásticas, y dicen que traen buena suerte. No pierdas la oportunidad de llevarte unos cuantos a casa. Chocolaterías tradicionales en Barcelona Las chocolaterías tienen una larga tradición en Barcelona. Muchas todavía llevan la palabra “granja” en el nombre, porque antiguamente en ellas se vendía leche y productos lácteos de las granjas de los alrededores de la ciudad. Todavía quedan algunas muy antiguas, como la Granja Viader, donde te recomendamos mucho ir porque además de servir un delicioso chocolate, es un local precioso. Prueba el chocolate suizo acompañado de los típicos melindros crujientes (hay que mojar el melindro en el chocolate, claro). El “suizo”, tradición invernal de Barcelona, es un chocolate a la taza espeso que se sirve con una generosa cantidad de crema batida encima. Hay mucha controversia sobre el tema, pero tal vez uno de los mejores suizos de Barcelona lo encuentres en La Nena. Y para completar el tour chocolatero, pasea por la calle Petrixol, “la calle del chocolate”, un paraíso para los apasionados del alimento de los dioses mexicanos. Gerona medieval: excursión de un día Gerona (Girona, en catalán) es una excelente opción para, ya que estás por ahí, conocer una ciudad preciosa que a menudo los turistas pasan por alto. Se encuentra a una hora y media de distancia al norte de Barcelona, ya sea en tren o en coche, y además de estar llena de edificios medievales históricos, es un destino en sí para los gastrónomos apasionados. Si estás un poco al tanto del mundo de la gastronomía, seguramente te suenen los hermanos Roca. Gerona es su cuartel principal, donde se encuentra su premiadísimo restaurante Celler de Can Roca (uno de los mejores del mundo según los expertos). Aquí no se puede venir de improviso: las reservaciones se hacen con al menos un año de antelación. Massana es otro restaurante famoso de Girona, con una estrella Michelin, donde no es tan complicado reservar. Lo cierto es que es difícil comer mal en esta ciudad. Pero simplemente ver esta ciudad merece la pena el esfuerzo del viaje. Tiene un barrio judío medieval, el Call, muy bien preservado, y una catedral gótica impresionante; hay restos de construcciones romanas, casas preciosas que dan al río, puentes que lo cruzan, y murallas de 2,000 años. Para intrépidos: la Barceloneta en diciembre No olvides empacar tu traje de baño cuando vengas a Barcelona en diciembre. Lo decimos en serio. Los baños invernales en las playas de la Barceloneta son una tradición local. Ven preparado con ropa de abrigo y una buena toalla, entra al mar, aguanta al menos un minuto, y cuando salgas te sentirás como otra persona (en cuanto vuelvas a sentir tus extremidades). Además, las cafeterías del barrio de la Barceloneta te esperan con una taza de café con leche caliente, o un caldito para recuperar. Te aseguramos que no serás el único loco en la playa. En resumen... ¡Sí, es buena idea viajar a Barcelona en diciembre! Ven y disfruta de todas las atracciones a tus anchas, y descubre otras que sólo suceden durante este mes, como las ferias navideñas y los pesebres. Y no olvides llevarte tu caganer favorito para la buena suerte. En Go City nos gusta ayudarte a hacer tu viaje más fácil. Consulta nuestras ofertas de pases en Barcelona. Con ellos podrás ahorrar muchísimo en las entradas a las atracciones más importantes de la ciudad, y quien sabe, tal vez te inspiremos a hacer cosas que no habías contemplado. ¡Viaja al máximo con Go City! ¿Te estás preguntando si diciembre es buen momento para visitar Barcelona, la ciudad que TODO el mundo visita en verano? La respuesta es un rotundo sí, afirmativo, yes. Es más, algunos te dirán que tal vez sea el mejor momento para venir. En verano hace demasiado calor... El solsticio de invierno en la ciudad junto al mar El invierno mediterráneo es por lo general templado, con temperaturas entre los 9o y los 15o C, y rara vez llueve (diciembre es uno de los meses más secos en esta ciudad). Los barceloneses andan en modo festivo, y las calles de la ciudad se animan con mercaditos, ferias e iluminación navideñas. No hay mucho turismo extranjero, así que las filas para las grandes atracciones (como la Sagrada Familia) son mucho más cortas, o inexistentes. Podrás ver el pesebre de la plaza Sant Jaume (y como un auténtico barcelonés, criticarlo); comprar adornos navideños y figuras para el nacimiento en la feria de Santa Llúcia; tomarte un chocolate caliente con churros o con los melindros típicos; salir de excursión a Gerona, o incluso darte un baño vigorizante en la Barceloneta. Pesebres, caganers y el Tió de Nadal Como en muchos países del mundo, la Navidad se celebra en Barcelona con regalos, cenas y comidas con la familia, y reuniones festivas con los amigos y colegas. Pero hay algunas cosas peculiares de Cataluña que tal vez te llamen la atención cuando visites la ciudad en esta época. Una de ellas es la proliferación de nacimientos, que aquí les llaman “pesebres” o “belenes”. Los verás en cada barrio y en muchos de los escaparates de las tiendas. El más famoso de todos y que siempre da mucho de que hablar es el de la plaza Sant Jaume. Cada año, este pesebre corre a cargo de algún artista o diseñador y la polémica nunca falta. Otros pesebres famosos son el del Museu Marès, y el de la Parroquia de Nuestra Señora de Belén (que además es una iglesia preciosa en el barrio del Raval). Para responder a la demanda de la tradición de los nacimientos existen las ferias navideñas donde comprar todo lo necesario para montar el propio en casa. La clásica es la Fira de Santa Llúcia, en la explanada frente a la catedral de Barcelona, con ya más de dos siglos de tradición; otra feria importante es la que se arma frente a la Sagrada Familia. Hay una peculiaridad de la Navidad catalana que suele sorprender a los fuereños por su escatología. Son los dos personajes típicos de las decoraciones navideñas catalanas: el caganers, una figurita que se coloca en algún lugar discreto del nacimiento porque está, en fin, aliviando sus necesidades fisiológicas, y el Tió de Nadal (“tronco de Navidad”), literalmente un tronco de madera con carita simpática que los niños tienen la responsabilidad de cuidar, pero que también “caga” dulces si lo golpean con un palo, y por eso también se conoce como “Caga Tió”. Hay uno en cada casa. Los caganers suelen hacer referencia a alguna celebridad de la actualidad (incluyendo futbolistas, políticos y algún papa que otro), están totalmente aprobados por las autoridades eclesiásticas, y dicen que traen buena suerte. No pierdas la oportunidad de llevarte unos cuantos a casa. Chocolaterías tradicionales en Barcelona Las chocolaterías tienen una larga tradición en Barcelona. Muchas todavía llevan la palabra “granja” en el nombre, porque antiguamente en ellas se vendía leche y productos lácteos de las granjas de los alrededores de la ciudad. Todavía quedan algunas muy antiguas, como la Granja Viader, donde te recomendamos mucho ir porque además de servir un delicioso chocolate, es un local precioso. Prueba el chocolate suizo acompañado de los típicos melindros crujientes (hay que mojar el melindro en el chocolate, claro). El “suizo”, tradición invernal de Barcelona, es un chocolate a la taza espeso que se sirve con una generosa cantidad de crema batida encima. Hay mucha controversia sobre el tema, pero tal vez uno de los mejores suizos de Barcelona lo encuentres en La Nena. Y para completar el tour chocolatero, pasea por la calle Petrixol, “la calle del chocolate”, un paraíso para los apasionados del alimento de los dioses mexicanos. Gerona medieval: excursión de un día Gerona (Girona, en catalán) es una excelente opción para, ya que estás por ahí, conocer una ciudad preciosa que a menudo los turistas pasan por alto. Se encuentra a una hora y media de distancia al norte de Barcelona, ya sea en tren o en coche, y además de estar llena de edificios medievales históricos, es un destino en sí para los gastrónomos apasionados. Si estás un poco al tanto del mundo de la gastronomía, seguramente te suenen los hermanos Roca. Gerona es su cuartel principal, donde se encuentra su premiadísimo restaurante Celler de Can Roca (uno de los mejores del mundo según los expertos). Aquí no se puede venir de improviso: las reservaciones se hacen con al menos un año de antelación. Massana es otro restaurante famoso de Girona, con una estrella Michelin, donde no es tan complicado reservar. Lo cierto es que es difícil comer mal en esta ciudad. Pero simplemente ver esta ciudad merece la pena el esfuerzo del viaje. Tiene un barrio judío medieval, el Call, muy bien preservado, y una catedral gótica impresionante; hay restos de construcciones romanas, casas preciosas que dan al río, puentes que lo cruzan, y murallas de 2,000 años. Para intrépidos: la Barceloneta en diciembre No olvides empacar tu traje de baño cuando vengas a Barcelona en diciembre. Lo decimos en serio. Los baños invernales en las playas de la Barceloneta son una tradición local. Ven preparado con ropa de abrigo y una buena toalla, entra al mar, aguanta al menos un minuto, y cuando salgas te sentirás como otra persona (en cuanto vuelvas a sentir tus extremidades). Además, las cafeterías del barrio de la Barceloneta te esperan con una taza de café con leche caliente, o un caldito para recuperar. Te aseguramos que no serás el único loco en la playa. En resumen... ¡Sí, es buena idea viajar a Barcelona en diciembre! Ven y disfruta de todas las atracciones a tus anchas, y descubre otras que sólo suceden durante este mes, como las ferias navideñas y los pesebres. Y no olvides llevarte tu caganer favorito para la buena suerte. En Go City nos gusta ayudarte a hacer tu viaje más fácil. Consulta nuestras ofertas de pases en Barcelona. Con ellos podrás ahorrar muchísimo en las entradas a las atracciones más importantes de la ciudad, y quien sabe, tal vez te inspiremos a hacer cosas que no habías contemplado. ¡Viaja al máximo con Go City! ¿Te estás preguntando si diciembre es buen momento para visitar Barcelona, la ciudad que TODO el mundo visita en verano? La respuesta es un rotundo sí, afirmativo, yes. Es más, algunos te dirán que tal vez sea el mejor momento para venir. En verano hace demasiado calor... El solsticio de invierno en la ciudad junto al mar El invierno mediterráneo es por lo general templado, con temperaturas entre los 9o y los 15o C, y rara vez llueve (diciembre es uno de los meses más secos en esta ciudad). Los barceloneses andan en modo festivo, y las calles de la ciudad se animan con mercaditos, ferias e iluminación navideñas. No hay mucho turismo extranjero, así que las filas para las grandes atracciones (como la Sagrada Familia) son mucho más cortas, o inexistentes. Podrás ver el pesebre de la plaza Sant Jaume (y como un auténtico barcelonés, criticarlo); comprar adornos navideños y figuras para el nacimiento en la feria de Santa Llúcia; tomarte un chocolate caliente con churros o con los melindros típicos; salir de excursión a Gerona, o incluso darte un baño vigorizante en la Barceloneta. Pesebres, caganers y el Tió de Nadal Como en muchos países del mundo, la Navidad se celebra en Barcelona con regalos, cenas y comidas con la familia, y reuniones festivas con los amigos y colegas. Pero hay algunas cosas peculiares de Cataluña que tal vez te llamen la atención cuando visites la ciudad en esta época. Una de ellas es la proliferación de nacimientos, que aquí les llaman “pesebres” o “belenes”. Los verás en cada barrio y en muchos de los escaparates de las tiendas. El más famoso de todos y que siempre da mucho de que hablar es el de la plaza Sant Jaume. Cada año, este pesebre corre a cargo de algún artista o diseñador y la polémica nunca falta. Otros pesebres famosos son el del Museu Marès, y el de la Parroquia de Nuestra Señora de Belén (que además es una iglesia preciosa en el barrio del Raval). Para responder a la demanda de la tradición de los nacimientos existen las ferias navideñas donde comprar todo lo necesario para montar el propio en casa. La clásica es la Fira de Santa Llúcia, en la explanada frente a la catedral de Barcelona, con ya más de dos siglos de tradición; otra feria importante es la que se arma frente a la Sagrada Familia. Hay una peculiaridad de la Navidad catalana que suele sorprender a los fuereños por su escatología. Son los dos personajes típicos de las decoraciones navideñas catalanas: el caganers, una figurita que se coloca en algún lugar discreto del nacimiento porque está, en fin, aliviando sus necesidades fisiológicas, y el Tió de Nadal (“tronco de Navidad”), literalmente un tronco de madera con carita simpática que los niños tienen la responsabilidad de cuidar, pero que también “caga” dulces si lo golpean con un palo, y por eso también se conoce como “Caga Tió”. Hay uno en cada casa. Los caganers suelen hacer referencia a alguna celebridad de la actualidad (incluyendo futbolistas, políticos y algún papa que otro), están totalmente aprobados por las autoridades eclesiásticas, y dicen que traen buena suerte. No pierdas la oportunidad de llevarte unos cuantos a casa. Chocolaterías tradicionales en Barcelona Las chocolaterías tienen una larga tradición en Barcelona. Muchas todavía llevan la palabra “granja” en el nombre, porque antiguamente en ellas se vendía leche y productos lácteos de las granjas de los alrededores de la ciudad. Todavía quedan algunas muy antiguas, como la Granja Viader, donde te recomendamos mucho ir porque además de servir un delicioso chocolate, es un local precioso. Prueba el chocolate suizo acompañado de los típicos melindros crujientes (hay que mojar el melindro en el chocolate, claro). El “suizo”, tradición invernal de Barcelona, es un chocolate a la taza espeso que se sirve con una generosa cantidad de crema batida encima. Hay mucha controversia sobre el tema, pero tal vez uno de los mejores suizos de Barcelona lo encuentres en La Nena. Y para completar el tour chocolatero, pasea por la calle Petrixol, “la calle del chocolate”, un paraíso para los apasionados del alimento de los dioses mexicanos. Gerona medieval: excursión de un día Gerona (Girona, en catalán) es una excelente opción para, ya que estás por ahí, conocer una ciudad preciosa que a menudo los turistas pasan por alto. Se encuentra a una hora y media de distancia al norte de Barcelona, ya sea en tren o en coche, y además de estar llena de edificios medievales históricos, es un destino en sí para los gastrónomos apasionados. Si estás un poco al tanto del mundo de la gastronomía, seguramente te suenen los hermanos Roca. Gerona es su cuartel principal, donde se encuentra su premiadísimo restaurante Celler de Can Roca (uno de los mejores del mundo según los expertos). Aquí no se puede venir de improviso: las reservaciones se hacen con al menos un año de antelación. Massana es otro restaurante famoso de Girona, con una estrella Michelin, donde no es tan complicado reservar. Lo cierto es que es difícil comer mal en esta ciudad. Pero simplemente ver esta ciudad merece la pena el esfuerzo del viaje. Tiene un barrio judío medieval, el Call, muy bien preservado, y una catedral gótica impresionante; hay restos de construcciones romanas, casas preciosas que dan al río, puentes que lo cruzan, y murallas de 2,000 años. Para intrépidos: la Barceloneta en diciembre No olvides empacar tu traje de baño cuando vengas a Barcelona en diciembre. Lo decimos en serio. Los baños invernales en las playas de la Barceloneta son una tradición local. Ven preparado con ropa de abrigo y una buena toalla, entra al mar, aguanta al menos un minuto, y cuando salgas te sentirás como otra persona (en cuanto vuelvas a sentir tus extremidades). Además, las cafeterías del barrio de la Barceloneta te esperan con una taza de café con leche caliente, o un caldito para recuperar. Te aseguramos que no serás el único loco en la playa. En resumen... ¡Sí, es buena idea viajar a Barcelona en diciembre! Ven y disfruta de todas las atracciones a tus anchas, y descubre otras que sólo suceden durante este mes, como las ferias navideñas y los pesebres. Y no olvides llevarte tu caganer favorito para la buena suerte. En Go City nos gusta ayudarte a hacer tu viaje más fácil. Consulta nuestras ofertas de pases en Barcelona. Con ellos podrás ahorrar muchísimo en las entradas a las atracciones más importantes de la ciudad, y quien sabe, tal vez te inspiremos a hacer cosas que no habías contemplado. ¡Viaja al máximo con Go City! ¿Te estás preguntando si diciembre es buen momento para visitar Barcelona, la ciudad que TODO el mundo visita en verano? La respuesta es un rotundo sí, afirmativo, yes. Es más, algunos te dirán que tal vez sea el mejor momento para venir. En verano hace demasiado calor... El solsticio de invierno en la ciudad junto al mar El invierno mediterráneo es por lo general templado, con temperaturas entre los 9o y los 15o C, y rara vez llueve (diciembre es uno de los meses más secos en esta ciudad). Los barceloneses andan en modo festivo, y las calles de la ciudad se animan con mercaditos, ferias e iluminación navideñas. No hay mucho turismo extranjero, así que las filas para las grandes atracciones (como la Sagrada Familia) son mucho más cortas, o inexistentes. Podrás ver el pesebre de la plaza Sant Jaume (y como un auténtico barcelonés, criticarlo); comprar adornos navideños y figuras para el nacimiento en la feria de Santa Llúcia; tomarte un chocolate caliente con churros o con los melindros típicos; salir de excursión a Gerona, o incluso darte un baño vigorizante en la Barceloneta. Pesebres, caganers y el Tió de Nadal Como en muchos países del mundo, la Navidad se celebra en Barcelona con regalos, cenas y comidas con la familia, y reuniones festivas con los amigos y colegas. Pero hay algunas cosas peculiares de Cataluña que tal vez te llamen la atención cuando visites la ciudad en esta época. Una de ellas es la proliferación de nacimientos, que aquí les llaman “pesebres” o “belenes”. Los verás en cada barrio y en muchos de los escaparates de las tiendas. El más famoso de todos y que siempre da mucho de que hablar es el de la plaza Sant Jaume. Cada año, este pesebre corre a cargo de algún artista o diseñador y la polémica nunca falta. Otros pesebres famosos son el del Museu Marès, y el de la Parroquia de Nuestra Señora de Belén (que además es una iglesia preciosa en el barrio del Raval). Para responder a la demanda de la tradición de los nacimientos existen las ferias navideñas donde comprar todo lo necesario para montar el propio en casa. La clásica es la Fira de Santa Llúcia, en la explanada frente a la catedral de Barcelona, con ya más de dos siglos de tradición; otra feria importante es la que se arma frente a la Sagrada Familia. Hay una peculiaridad de la Navidad catalana que suele sorprender a los fuereños por su escatología. Son los dos personajes típicos de las decoraciones navideñas catalanas: el caganers, una figurita que se coloca en algún lugar discreto del nacimiento porque está, en fin, aliviando sus necesidades fisiológicas, y el Tió de Nadal (“tronco de Navidad”), literalmente un tronco de madera con carita simpática que los niños tienen la responsabilidad de cuidar, pero que también “caga” dulces si lo golpean con un palo, y por eso también se conoce como “Caga Tió”. Hay uno en cada casa. Los caganers suelen hacer referencia a alguna celebridad de la actualidad (incluyendo futbolistas, políticos y algún papa que otro), están totalmente aprobados por las autoridades eclesiásticas, y dicen que traen buena suerte. No pierdas la oportunidad de llevarte unos cuantos a casa. Chocolaterías tradicionales en Barcelona Las chocolaterías tienen una larga tradición en Barcelona. Muchas todavía llevan la palabra “granja” en el nombre, porque antiguamente en ellas se vendía leche y productos lácteos de las granjas de los alrededores de la ciudad. Todavía quedan algunas muy antiguas, como la Granja Viader, donde te recomendamos mucho ir porque además de servir un delicioso chocolate, es un local precioso. Prueba el chocolate suizo acompañado de los típicos melindros crujientes (hay que mojar el melindro en el chocolate, claro). El “suizo”, tradición invernal de Barcelona, es un chocolate a la taza espeso que se sirve con una generosa cantidad de crema batida encima. Hay mucha controversia sobre el tema, pero tal vez uno de los mejores suizos de Barcelona lo encuentres en La Nena. Y para completar el tour chocolatero, pasea por la calle Petrixol, “la calle del chocolate”, un paraíso para los apasionados del alimento de los dioses mexicanos. Gerona medieval: excursión de un día Gerona (Girona, en catalán) es una excelente opción para, ya que estás por ahí, conocer una ciudad preciosa que a menudo los turistas pasan por alto. Se encuentra a una hora y media de distancia al norte de Barcelona, ya sea en tren o en coche, y además de estar llena de edificios medievales históricos, es un destino en sí para los gastrónomos apasionados. Si estás un poco al tanto del mundo de la gastronomía, seguramente te suenen los hermanos Roca. Gerona es su cuartel principal, donde se encuentra su premiadísimo restaurante Celler de Can Roca (uno de los mejores del mundo según los expertos). Aquí no se puede venir de improviso: las reservaciones se hacen con al menos un año de antelación. Massana es otro restaurante famoso de Girona, con una estrella Michelin, donde no es tan complicado reservar. Lo cierto es que es difícil comer mal en esta ciudad. Pero simplemente ver esta ciudad merece la pena el esfuerzo del viaje. Tiene un barrio judío medieval, el Call, muy bien preservado, y una catedral gótica impresionante; hay restos de construcciones romanas, casas preciosas que dan al río, puentes que lo cruzan, y murallas de 2,000 años. Para intrépidos: la Barceloneta en diciembre No olvides empacar tu traje de baño cuando vengas a Barcelona en diciembre. Lo decimos en serio. Los baños invernales en las playas de la Barceloneta son una tradición local. Ven preparado con ropa de abrigo y una buena toalla, entra al mar, aguanta al menos un minuto, y cuando salgas te sentirás como otra persona (en cuanto vuelvas a sentir tus extremidades). Además, las cafeterías del barrio de la Barceloneta te esperan con una taza de café con leche caliente, o un caldito para recuperar. Te aseguramos que no serás el único loco en la playa. En resumen... ¡Sí, es buena idea viajar a Barcelona en diciembre! Ven y disfruta de todas las atracciones a tus anchas, y descubre otras que sólo suceden durante este mes, como las ferias navideñas y los pesebres. Y no olvides llevarte tu caganer favorito para la buena suerte. En Go City nos gusta ayudarte a hacer tu viaje más fácil. Consulta nuestras ofertas de pases en Barcelona. Con ellos podrás ahorrar muchísimo en las entradas a las atracciones más importantes de la ciudad, y quien sabe, tal vez te inspiremos a hacer cosas que no habías contemplado. ¡Viaja al máximo con Go City! ¿Te estás preguntando si diciembre es buen momento para visitar Barcelona, la ciudad que TODO el mundo visita en verano? La respuesta es un rotundo sí, afirmativo, yes. Es más, algunos te dirán que tal vez sea el mejor momento para venir. En verano hace demasiado calor... El solsticio de invierno en la ciudad junto al mar El invierno mediterráneo es por lo general templado, con temperaturas entre los 9o y los 15o C, y rara vez llueve (diciembre es uno de los meses más secos en esta ciudad). Los barceloneses andan en modo festivo, y las calles de la ciudad se animan con mercaditos, ferias e iluminación navideñas. No hay mucho turismo extranjero, así que las filas para las grandes atracciones (como la Sagrada Familia) son mucho más cortas, o inexistentes. Podrás ver el pesebre de la plaza Sant Jaume (y como un auténtico barcelonés, criticarlo); comprar adornos navideños y figuras para el nacimiento en la feria de Santa Llúcia; tomarte un chocolate caliente con churros o con los melindros típicos; salir de excursión a Gerona, o incluso darte un baño vigorizante en la Barceloneta. Pesebres, caganers y el Tió de Nadal Como en muchos países del mundo, la Navidad se celebra en Barcelona con regalos, cenas y comidas con la familia, y reuniones festivas con los amigos y colegas. Pero hay algunas cosas peculiares de Cataluña que tal vez te llamen la atención cuando visites la ciudad en esta época. Una de ellas es la proliferación de nacimientos, que aquí les llaman “pesebres” o “belenes”. Los verás en cada barrio y en muchos de los escaparates de las tiendas. El más famoso de todos y que siempre da mucho de que hablar es el de la plaza Sant Jaume. Cada año, este pesebre corre a cargo de algún artista o diseñador y la polémica nunca falta. Otros pesebres famosos son el del Museu Marès, y el de la Parroquia de Nuestra Señora de Belén (que además es una iglesia preciosa en el barrio del Raval). Para responder a la demanda de la tradición de los nacimientos existen las ferias navideñas donde comprar todo lo necesario para montar el propio en casa. La clásica es la Fira de Santa Llúcia, en la explanada frente a la catedral de Barcelona, con ya más de dos siglos de tradición; otra feria importante es la que se arma frente a la Sagrada Familia. Hay una peculiaridad de la Navidad catalana que suele sorprender a los fuereños por su escatología. Son los dos personajes típicos de las decoraciones navideñas catalanas: el caganers, una figurita que se coloca en algún lugar discreto del nacimiento porque está, en fin, aliviando sus necesidades fisiológicas, y el Tió de Nadal (“tronco de Navidad”), literalmente un tronco de madera con carita simpática que los niños tienen la responsabilidad de cuidar, pero que también “caga” dulces si lo golpean con un palo, y por eso también se conoce como “Caga Tió”. Hay uno en cada casa. Los caganers suelen hacer referencia a alguna celebridad de la actualidad (incluyendo futbolistas, políticos y algún papa que otro), están totalmente aprobados por las autoridades eclesiásticas, y dicen que traen buena suerte. No pierdas la oportunidad de llevarte unos cuantos a casa. Chocolaterías tradicionales en Barcelona Las chocolaterías tienen una larga tradición en Barcelona. Muchas todavía llevan la palabra “granja” en el nombre, porque antiguamente en ellas se vendía leche y productos lácteos de las granjas de los alrededores de la ciudad. Todavía quedan algunas muy antiguas, como la Granja Viader, donde te recomendamos mucho ir porque además de servir un delicioso chocolate, es un local precioso. Prueba el chocolate suizo acompañado de los típicos melindros crujientes (hay que mojar el melindro en el chocolate, claro). El “suizo”, tradición invernal de Barcelona, es un chocolate a la taza espeso que se sirve con una generosa cantidad de crema batida encima. Hay mucha controversia sobre el tema, pero tal vez uno de los mejores suizos de Barcelona lo encuentres en La Nena. Y para completar el tour chocolatero, pasea por la calle Petrixol, “la calle del chocolate”, un paraíso para los apasionados del alimento de los dioses mexicanos. Gerona medieval: excursión de un día Gerona (Girona, en catalán) es una excelente opción para, ya que estás por ahí, conocer una ciudad preciosa que a menudo los turistas pasan por alto. Se encuentra a una hora y media de distancia al norte de Barcelona, ya sea en tren o en coche, y además de estar llena de edificios medievales históricos, es un destino en sí para los gastrónomos apasionados. Si estás un poco al tanto del mundo de la gastronomía, seguramente te suenen los hermanos Roca. Gerona es su cuartel principal, donde se encuentra su premiadísimo restaurante Celler de Can Roca (uno de los mejores del mundo según los expertos). Aquí no se puede venir de improviso: las reservaciones se hacen con al menos un año de antelación. Massana es otro restaurante famoso de Girona, con una estrella Michelin, donde no es tan complicado reservar. Lo cierto es que es difícil comer mal en esta ciudad. Pero simplemente ver esta ciudad merece la pena el esfuerzo del viaje. Tiene un barrio judío medieval, el Call, muy bien preservado, y una catedral gótica impresionante; hay restos de construcciones romanas, casas preciosas que dan al río, puentes que lo cruzan, y murallas de 2,000 años. Para intrépidos: la Barceloneta en diciembre No olvides empacar tu traje de baño cuando vengas a Barcelona en diciembre. Lo decimos en serio. Los baños invernales en las playas de la Barceloneta son una tradición local. Ven preparado con ropa de abrigo y una buena toalla, entra al mar, aguanta al menos un minuto, y cuando salgas te sentirás como otra persona (en cuanto vuelvas a sentir tus extremidades). Además, las cafeterías del barrio de la Barceloneta te esperan con una taza de café con leche caliente, o un caldito para recuperar. Te aseguramos que no serás el único loco en la playa. En resumen... ¡Sí, es buena idea viajar a Barcelona en diciembre! Ven y disfruta de todas las atracciones a tus anchas, y descubre otras que sólo suceden durante este mes, como las ferias navideñas y los pesebres. Y no olvides llevarte tu caganer favorito para la buena suerte. En Go City nos gusta ayudarte a hacer tu viaje más fácil. Consulta nuestras ofertas de pases en Barcelona. Con ellos podrás ahorrar muchísimo en las entradas a las atracciones más importantes de la ciudad, y quien sabe, tal vez te inspiremos a hacer cosas que no habías contemplado. ¡Viaja al máximo con Go City! ¿Te estás preguntando si diciembre es buen momento para visitar Barcelona, la ciudad que TODO el mundo visita en verano? La respuesta es un rotundo sí, afirmativo, yes. Es más, algunos te dirán que tal vez sea el mejor momento para venir. En verano hace demasiado calor... El solsticio de invierno en la ciudad junto al mar El invierno mediterráneo es por lo general templado, con temperaturas entre los 9o y los 15o C, y rara vez llueve (diciembre es uno de los meses más secos en esta ciudad). Los barceloneses andan en modo festivo, y las calles de la ciudad se animan con mercaditos, ferias e iluminación navideñas. No hay mucho turismo extranjero, así que las filas para las grandes atracciones (como la Sagrada Familia) son mucho más cortas, o inexistentes. Podrás ver el pesebre de la plaza Sant Jaume (y como un auténtico barcelonés, criticarlo); comprar adornos navideños y figuras para el nacimiento en la feria de Santa Llúcia; tomarte un chocolate caliente con churros o con los melindros típicos; salir de excursión a Gerona, o incluso darte un baño vigorizante en la Barceloneta. Pesebres, caganers y el Tió de Nadal Como en muchos países del mundo, la Navidad se celebra en Barcelona con regalos, cenas y comidas con la familia, y reuniones festivas con los amigos y colegas. Pero hay algunas cosas peculiares de Cataluña que tal vez te llamen la atención cuando visites la ciudad en esta época. Una de ellas es la proliferación de nacimientos, que aquí les llaman “pesebres” o “belenes”. Los verás en cada barrio y en muchos de los escaparates de las tiendas. El más famoso de todos y que siempre da mucho de que hablar es el de la plaza Sant Jaume. Cada año, este pesebre corre a cargo de algún artista o diseñador y la polémica nunca falta. Otros pesebres famosos son el del Museu Marès, y el de la Parroquia de Nuestra Señora de Belén (que además es una iglesia preciosa en el barrio del Raval). Para responder a la demanda de la tradición de los nacimientos existen las ferias navideñas donde comprar todo lo necesario para montar el propio en casa. La clásica es la Fira de Santa Llúcia, en la explanada frente a la catedral de Barcelona, con ya más de dos siglos de tradición; otra feria importante es la que se arma frente a la Sagrada Familia. Hay una peculiaridad de la Navidad catalana que suele sorprender a los fuereños por su escatología. Son los dos personajes típicos de las decoraciones navideñas catalanas: el caganers, una figurita que se coloca en algún lugar discreto del nacimiento porque está, en fin, aliviando sus necesidades fisiológicas, y el Tió de Nadal (“tronco de Navidad”), literalmente un tronco de madera con carita simpática que los niños tienen la responsabilidad de cuidar, pero que también “caga” dulces si lo golpean con un palo, y por eso también se conoce como “Caga Tió”. Hay uno en cada casa. Los caganers suelen hacer referencia a alguna celebridad de la actualidad (incluyendo futbolistas, políticos y algún papa que otro), están totalmente aprobados por las autoridades eclesiásticas, y dicen que traen buena suerte. No pierdas la oportunidad de llevarte unos cuantos a casa. Chocolaterías tradicionales en Barcelona Las chocolaterías tienen una larga tradición en Barcelona. Muchas todavía llevan la palabra “granja” en el nombre, porque antiguamente en ellas se vendía leche y productos lácteos de las granjas de los alrededores de la ciudad. Todavía quedan algunas muy antiguas, como la Granja Viader, donde te recomendamos mucho ir porque además de servir un delicioso chocolate, es un local precioso. Prueba el chocolate suizo acompañado de los típicos melindros crujientes (hay que mojar el melindro en el chocolate, claro). El “suizo”, tradición invernal de Barcelona, es un chocolate a la taza espeso que se sirve con una generosa cantidad de crema batida encima. Hay mucha controversia sobre el tema, pero tal vez uno de los mejores suizos de Barcelona lo encuentres en La Nena. Y para completar el tour chocolatero, pasea por la calle Petrixol, “la calle del chocolate”, un paraíso para los apasionados del alimento de los dioses mexicanos. Gerona medieval: excursión de un día Gerona (Girona, en catalán) es una excelente opción para, ya que estás por ahí, conocer una ciudad preciosa que a menudo los turistas pasan por alto. Se encuentra a una hora y media de distancia al norte de Barcelona, ya sea en tren o en coche, y además de estar llena de edificios medievales históricos, es un destino en sí para los gastrónomos apasionados. Si estás un poco al tanto del mundo de la gastronomía, seguramente te suenen los hermanos Roca. Gerona es su cuartel principal, donde se encuentra su premiadísimo restaurante Celler de Can Roca (uno de los mejores del mundo según los expertos). Aquí no se puede venir de improviso: las reservaciones se hacen con al menos un año de antelación. Massana es otro restaurante famoso de Girona, con una estrella Michelin, donde no es tan complicado reservar. Lo cierto es que es difícil comer mal en esta ciudad. Pero simplemente ver esta ciudad merece la pena el esfuerzo del viaje. Tiene un barrio judío medieval, el Call, muy bien preservado, y una catedral gótica impresionante; hay restos de construcciones romanas, casas preciosas que dan al río, puentes que lo cruzan, y murallas de 2,000 años. Para intrépidos: la Barceloneta en diciembre No olvides empacar tu traje de baño cuando vengas a Barcelona en diciembre. Lo decimos en serio. Los baños invernales en las playas de la Barceloneta son una tradición local. Ven preparado con ropa de abrigo y una buena toalla, entra al mar, aguanta al menos un minuto, y cuando salgas te sentirás como otra persona (en cuanto vuelvas a sentir tus extremidades). Además, las cafeterías del barrio de la Barceloneta te esperan con una taza de café con leche caliente, o un caldito para recuperar. Te aseguramos que no serás el único loco en la playa. En resumen... ¡Sí, es buena idea viajar a Barcelona en diciembre! Ven y disfruta de todas las atracciones a tus anchas, y descubre otras que sólo suceden durante este mes, como las ferias navideñas y los pesebres. Y no olvides llevarte tu caganer favorito para la buena suerte. En Go City nos gusta ayudarte a hacer tu viaje más fácil. Consulta nuestras ofertas de pases en Barcelona. Con ellos podrás ahorrar muchísimo en las entradas a las atracciones más importantes de la ciudad, y quien sabe, tal vez te inspiremos a hacer cosas que no habías contemplado. ¡Viaja al máximo con Go City! ¿Te estás preguntando si diciembre es buen momento para visitar Barcelona, la ciudad que TODO el mundo visita en verano? La respuesta es un rotundo sí, afirmativo, yes. Es más, algunos te dirán que tal vez sea el mejor momento para venir. En verano hace demasiado calor... El solsticio de invierno en la ciudad junto al mar El invierno mediterráneo es por lo general templado, con temperaturas entre los 9o y los 15o C, y rara vez llueve (diciembre es uno de los meses más secos en esta ciudad). Los barceloneses andan en modo festivo, y las calles de la ciudad se animan con mercaditos, ferias e iluminación navideñas. No hay mucho turismo extranjero, así que las filas para las grandes atracciones (como la Sagrada Familia) son mucho más cortas, o inexistentes. Podrás ver el pesebre de la plaza Sant Jaume (y como un auténtico barcelonés, criticarlo); comprar adornos navideños y figuras para el nacimiento en la feria de Santa Llúcia; tomarte un chocolate caliente con churros o con los melindros típicos; salir de excursión a Gerona, o incluso darte un baño vigorizante en la Barceloneta. Pesebres, caganers y el Tió de Nadal Como en muchos países del mundo, la Navidad se celebra en Barcelona con regalos, cenas y comidas con la familia, y reuniones festivas con los amigos y colegas. Pero hay algunas cosas peculiares de Cataluña que tal vez te llamen la atención cuando visites la ciudad en esta época. Una de ellas es la proliferación de nacimientos, que aquí les llaman “pesebres” o “belenes”. Los verás en cada barrio y en muchos de los escaparates de las tiendas. El más famoso de todos y que siempre da mucho de que hablar es el de la plaza Sant Jaume. Cada año, este pesebre corre a cargo de algún artista o diseñador y la polémica nunca falta. Otros pesebres famosos son el del Museu Marès, y el de la Parroquia de Nuestra Señora de Belén (que además es una iglesia preciosa en el barrio del Raval). Para responder a la demanda de la tradición de los nacimientos existen las ferias navideñas donde comprar todo lo necesario para montar el propio en casa. La clásica es la Fira de Santa Llúcia, en la explanada frente a la catedral de Barcelona, con ya más de dos siglos de tradición; otra feria importante es la que se arma frente a la Sagrada Familia. Hay una peculiaridad de la Navidad catalana que suele sorprender a los fuereños por su escatología. Son los dos personajes típicos de las decoraciones navideñas catalanas: el caganers, una figurita que se coloca en algún lugar discreto del nacimiento porque está, en fin, aliviando sus necesidades fisiológicas, y el Tió de Nadal (“tronco de Navidad”), literalmente un tronco de madera con carita simpática que los niños tienen la responsabilidad de cuidar, pero que también “caga” dulces si lo golpean con un palo, y por eso también se conoce como “Caga Tió”. Hay uno en cada casa. Los caganers suelen hacer referencia a alguna celebridad de la actualidad (incluyendo futbolistas, políticos y algún papa que otro), están totalmente aprobados por las autoridades eclesiásticas, y dicen que traen buena suerte. No pierdas la oportunidad de llevarte unos cuantos a casa. Chocolaterías tradicionales en Barcelona Las chocolaterías tienen una larga tradición en Barcelona. Muchas todavía llevan la palabra “granja” en el nombre, porque antiguamente en ellas se vendía leche y productos lácteos de las granjas de los alrededores de la ciudad. Todavía quedan algunas muy antiguas, como la Granja Viader, donde te recomendamos mucho ir porque además de servir un delicioso chocolate, es un local precioso. Prueba el chocolate suizo acompañado de los típicos melindros crujientes (hay que mojar el melindro en el chocolate, claro). El “suizo”, tradición invernal de Barcelona, es un chocolate a la taza espeso que se sirve con una generosa cantidad de crema batida encima. Hay mucha controversia sobre el tema, pero tal vez uno de los mejores suizos de Barcelona lo encuentres en La Nena. Y para completar el tour chocolatero, pasea por la calle Petrixol, “la calle del chocolate”, un paraíso para los apasionados del alimento de los dioses mexicanos. Gerona medieval: excursión de un día Gerona (Girona, en catalán) es una excelente opción para, ya que estás por ahí, conocer una ciudad preciosa que a menudo los turistas pasan por alto. Se encuentra a una hora y media de distancia al norte de Barcelona, ya sea en tren o en coche, y además de estar llena de edificios medievales históricos, es un destino en sí para los gastrónomos apasionados. Si estás un poco al tanto del mundo de la gastronomía, seguramente te suenen los hermanos Roca. Gerona es su cuartel principal, donde se encuentra su premiadísimo restaurante Celler de Can Roca (uno de los mejores del mundo según los expertos). Aquí no se puede venir de improviso: las reservaciones se hacen con al menos un año de antelación. Massana es otro restaurante famoso de Girona, con una estrella Michelin, donde no es tan complicado reservar. Lo cierto es que es difícil comer mal en esta ciudad. Pero simplemente ver esta ciudad merece la pena el esfuerzo del viaje. Tiene un barrio judío medieval, el Call, muy bien preservado, y una catedral gótica impresionante; hay restos de construcciones romanas, casas preciosas que dan al río, puentes que lo cruzan, y murallas de 2,000 años. Para intrépidos: la Barceloneta en diciembre No olvides empacar tu traje de baño cuando vengas a Barcelona en diciembre. Lo decimos en serio. Los baños invernales en las playas de la Barceloneta son una tradición local. Ven preparado con ropa de abrigo y una buena toalla, entra al mar, aguanta al menos un minuto, y cuando salgas te sentirás como otra persona (en cuanto vuelvas a sentir tus extremidades). Además, las cafeterías del barrio de la Barceloneta te esperan con una taza de café con leche caliente, o un caldito para recuperar. Te aseguramos que no serás el único loco en la playa. En resumen... ¡Sí, es buena idea viajar a Barcelona en diciembre! Ven y disfruta de todas las atracciones a tus anchas, y descubre otras que sólo suceden durante este mes, como las ferias navideñas y los pesebres. Y no olvides llevarte tu caganer favorito para la buena suerte. En Go City nos gusta ayudarte a hacer tu viaje más fácil. Consulta nuestras ofertas de pases en Barcelona. Con ellos podrás ahorrar muchísimo en las entradas a las atracciones más importantes de la ciudad, y quien sabe, tal vez te inspiremos a hacer cosas que no habías contemplado. ¡Viaja al máximo con Go City! ¿Te estás preguntando si diciembre es buen momento para visitar Barcelona, la ciudad que TODO el mundo visita en verano? La respuesta es un rotundo sí, afirmativo, yes. Es más, algunos te dirán que tal vez sea el mejor momento para venir. En verano hace demasiado calor... El solsticio de invierno en la ciudad junto al mar El invierno mediterráneo es por lo general templado, con temperaturas entre los 9o y los 15o C, y rara vez llueve (diciembre es uno de los meses más secos en esta ciudad). Los barceloneses andan en modo festivo, y las calles de la ciudad se animan con mercaditos, ferias e iluminación navideñas. No hay mucho turismo extranjero, así que las filas para las grandes atracciones (como la Sagrada Familia) son mucho más cortas, o inexistentes. Podrás ver el pesebre de la plaza Sant Jaume (y como un auténtico barcelonés, criticarlo); comprar adornos navideños y figuras para el nacimiento en la feria de Santa Llúcia; tomarte un chocolate caliente con churros o con los melindros típicos; salir de excursión a Gerona, o incluso darte un baño vigorizante en la Barceloneta. Pesebres, caganers y el Tió de Nadal Como en muchos países del mundo, la Navidad se celebra en Barcelona con regalos, cenas y comidas con la familia, y reuniones festivas con los amigos y colegas. Pero hay algunas cosas peculiares de Cataluña que tal vez te llamen la atención cuando visites la ciudad en esta época. Una de ellas es la proliferación de nacimientos, que aquí les llaman “pesebres” o “belenes”. Los verás en cada barrio y en muchos de los escaparates de las tiendas. El más famoso de todos y que siempre da mucho de que hablar es el de la plaza Sant Jaume. Cada año, este pesebre corre a cargo de algún artista o diseñador y la polémica nunca falta. Otros pesebres famosos son el del Museu Marès, y el de la Parroquia de Nuestra Señora de Belén (que además es una iglesia preciosa en el barrio del Raval). Para responder a la demanda de la tradición de los nacimientos existen las ferias navideñas donde comprar todo lo necesario para montar el propio en casa. La clásica es la Fira de Santa Llúcia, en la explanada frente a la catedral de Barcelona, con ya más de dos siglos de tradición; otra feria importante es la que se arma frente a la Sagrada Familia. Hay una peculiaridad de la Navidad catalana que suele sorprender a los fuereños por su escatología. Son los dos personajes típicos de las decoraciones navideñas catalanas: el caganers, una figurita que se coloca en algún lugar discreto del nacimiento porque está, en fin, aliviando sus necesidades fisiológicas, y el Tió de Nadal (“tronco de Navidad”), literalmente un tronco de madera con carita simpática que los niños tienen la responsabilidad de cuidar, pero que también “caga” dulces si lo golpean con un palo, y por eso también se conoce como “Caga Tió”. Hay uno en cada casa. Los caganers suelen hacer referencia a alguna celebridad de la actualidad (incluyendo futbolistas, políticos y algún papa que otro), están totalmente aprobados por las autoridades eclesiásticas, y dicen que traen buena suerte. No pierdas la oportunidad de llevarte unos cuantos a casa. Chocolaterías tradicionales en Barcelona Las chocolaterías tienen una larga tradición en Barcelona. Muchas todavía llevan la palabra “granja” en el nombre, porque antiguamente en ellas se vendía leche y productos lácteos de las granjas de los alrededores de la ciudad. Todavía quedan algunas muy antiguas, como la Granja Viader, donde te recomendamos mucho ir porque además de servir un delicioso chocolate, es un local precioso. Prueba el chocolate suizo acompañado de los típicos melindros crujientes (hay que mojar el melindro en el chocolate, claro). El “suizo”, tradición invernal de Barcelona, es un chocolate a la taza espeso que se sirve con una generosa cantidad de crema batida encima. Hay mucha controversia sobre el tema, pero tal vez uno de los mejores suizos de Barcelona lo encuentres en La Nena. Y para completar el tour chocolatero, pasea por la calle Petrixol, “la calle del chocolate”, un paraíso para los apasionados del alimento de los dioses mexicanos. Gerona medieval: excursión de un día Gerona (Girona, en catalán) es una excelente opción para, ya que estás por ahí, conocer una ciudad preciosa que a menudo los turistas pasan por alto. Se encuentra a una hora y media de distancia al norte de Barcelona, ya sea en tren o en coche, y además de estar llena de edificios medievales históricos, es un destino en sí para los gastrónomos apasionados. Si estás un poco al tanto del mundo de la gastronomía, seguramente te suenen los hermanos Roca. Gerona es su cuartel principal, donde se encuentra su premiadísimo restaurante Celler de Can Roca (uno de los mejores del mundo según los expertos). Aquí no se puede venir de improviso: las reservaciones se hacen con al menos un año de antelación. Massana es otro restaurante famoso de Girona, con una estrella Michelin, donde no es tan complicado reservar. Lo cierto es que es difícil comer mal en esta ciudad. Pero simplemente ver esta ciudad merece la pena el esfuerzo del viaje. Tiene un barrio judío medieval, el Call, muy bien preservado, y una catedral gótica impresionante; hay restos de construcciones romanas, casas preciosas que dan al río, puentes que lo cruzan, y murallas de 2,000 años. Para intrépidos: la Barceloneta en diciembre No olvides empacar tu traje de baño cuando vengas a Barcelona en diciembre. Lo decimos en serio. Los baños invernales en las playas de la Barceloneta son una tradición local. Ven preparado con ropa de abrigo y una buena toalla, entra al mar, aguanta al menos un minuto, y cuando salgas te sentirás como otra persona (en cuanto vuelvas a sentir tus extremidades). Además, las cafeterías del barrio de la Barceloneta te esperan con una taza de café con leche caliente, o un caldito para recuperar. Te aseguramos que no serás el único loco en la playa. En resumen... ¡Sí, es buena idea viajar a Barcelona en diciembre! Ven y disfruta de todas las atracciones a tus anchas, y descubre otras que sólo suceden durante este mes, como las ferias navideñas y los pesebres. Y no olvides llevarte tu caganer favorito para la buena suerte. En Go City nos gusta ayudarte a hacer tu viaje más fácil. Consulta nuestras ofertas de pases en Barcelona. Con ellos podrás ahorrar muchísimo en las entradas a las atracciones más importantes de la ciudad, y quien sabe, tal vez te inspiremos a hacer cosas que no habías contemplado. ¡Viaja al máximo con Go City! ¿Te estás preguntando si diciembre es buen momento para visitar Barcelona, la ciudad que TODO el mundo visita en verano? La respuesta es un rotundo sí, afirmativo, yes. Es más, algunos te dirán que tal vez sea el mejor momento para venir. En verano hace demasiado calor... El solsticio de invierno en la ciudad junto al mar El invierno mediterráneo es por lo general templado, con temperaturas entre los 9o y los 15o C, y rara vez llueve (diciembre es uno de los meses más secos en esta ciudad). Los barceloneses andan en modo festivo, y las calles de la ciudad se animan con mercaditos, ferias e iluminación navideñas. No hay mucho turismo extranjero, así que las filas para las grandes atracciones (como la Sagrada Familia) son mucho más cortas, o inexistentes. Podrás ver el pesebre de la plaza Sant Jaume (y como un auténtico barcelonés, criticarlo); comprar adornos navideños y figuras para el nacimiento en la feria de Santa Llúcia; tomarte un chocolate caliente con churros o con los melindros típicos; salir de excursión a Gerona, o incluso darte un baño vigorizante en la Barceloneta. Pesebres, caganers y el Tió de Nadal Como en muchos países del mundo, la Navidad se celebra en Barcelona con regalos, cenas y comidas con la familia, y reuniones festivas con los amigos y colegas. Pero hay algunas cosas peculiares de Cataluña que tal vez te llamen la atención cuando visites la ciudad en esta época. Una de ellas es la proliferación de nacimientos, que aquí les llaman “pesebres” o “belenes”. Los verás en cada barrio y en muchos de los escaparates de las tiendas. El más famoso de todos y que siempre da mucho de que hablar es el de la plaza Sant Jaume. Cada año, este pesebre corre a cargo de algún artista o diseñador y la polémica nunca falta. Otros pesebres famosos son el del Museu Marès, y el de la Parroquia de Nuestra Señora de Belén (que además es una iglesia preciosa en el barrio del Raval). Para responder a la demanda de la tradición de los nacimientos existen las ferias navideñas donde comprar todo lo necesario para montar el propio en casa. La clásica es la Fira de Santa Llúcia, en la explanada frente a la catedral de Barcelona, con ya más de dos siglos de tradición; otra feria importante es la que se arma frente a la Sagrada Familia. Hay una peculiaridad de la Navidad catalana que suele sorprender a los fuereños por su escatología. Son los dos personajes típicos de las decoraciones navideñas catalanas: el caganers, una figurita que se coloca en algún lugar discreto del nacimiento porque está, en fin, aliviando sus necesidades fisiológicas, y el Tió de Nadal (“tronco de Navidad”), literalmente un tronco de madera con carita simpática que los niños tienen la responsabilidad de cuidar, pero que también “caga” dulces si lo golpean con un palo, y por eso también se conoce como “Caga Tió”. Hay uno en cada casa. Los caganers suelen hacer referencia a alguna celebridad de la actualidad (incluyendo futbolistas, políticos y algún papa que otro), están totalmente aprobados por las autoridades eclesiásticas, y dicen que traen buena suerte. No pierdas la oportunidad de llevarte unos cuantos a casa. Chocolaterías tradicionales en Barcelona Las chocolaterías tienen una larga tradición en Barcelona. Muchas todavía llevan la palabra “granja” en el nombre, porque antiguamente en ellas se vendía leche y productos lácteos de las granjas de los alrededores de la ciudad. Todavía quedan algunas muy antiguas, como la Granja Viader, donde te recomendamos mucho ir porque además de servir un delicioso chocolate, es un local precioso. Prueba el chocolate suizo acompañado de los típicos melindros crujientes (hay que mojar el melindro en el chocolate, claro). El “suizo”, tradición invernal de Barcelona, es un chocolate a la taza espeso que se sirve con una generosa cantidad de crema batida encima. Hay mucha controversia sobre el tema, pero tal vez uno de los mejores suizos de Barcelona lo encuentres en La Nena. Y para completar el tour chocolatero, pasea por la calle Petrixol, “la calle del chocolate”, un paraíso para los apasionados del alimento de los dioses mexicanos. Gerona medieval: excursión de un día Gerona (Girona, en catalán) es una excelente opción para, ya que estás por ahí, conocer una ciudad preciosa que a menudo los turistas pasan por alto. Se encuentra a una hora y media de distancia al norte de Barcelona, ya sea en tren o en coche, y además de estar llena de edificios medievales históricos, es un destino en sí para los gastrónomos apasionados. Si estás un poco al tanto del mundo de la gastronomía, seguramente te suenen los hermanos Roca. Gerona es su cuartel principal, donde se encuentra su premiadísimo restaurante Celler de Can Roca (uno de los mejores del mundo según los expertos). Aquí no se puede venir de improviso: las reservaciones se hacen con al menos un año de antelación. Massana es otro restaurante famoso de Girona, con una estrella Michelin, donde no es tan complicado reservar. Lo cierto es que es difícil comer mal en esta ciudad. Pero simplemente ver esta ciudad merece la pena el esfuerzo del viaje. Tiene un barrio judío medieval, el Call, muy bien preservado, y una catedral gótica impresionante; hay restos de construcciones romanas, casas preciosas que dan al río, puentes que lo cruzan, y murallas de 2,000 años. Para intrépidos: la Barceloneta en diciembre No olvides empacar tu traje de baño cuando vengas a Barcelona en diciembre. Lo decimos en serio. Los baños invernales en las playas de la Barceloneta son una tradición local. Ven preparado con ropa de abrigo y una buena toalla, entra al mar, aguanta al menos un minuto, y cuando salgas te sentirás como otra persona (en cuanto vuelvas a sentir tus extremidades). Además, las cafeterías del barrio de la Barceloneta te esperan con una taza de café con leche caliente, o un caldito para recuperar. Te aseguramos que no serás el único loco en la playa. En resumen... ¡Sí, es buena idea viajar a Barcelona en diciembre! Ven y disfruta de todas las atracciones a tus anchas, y descubre otras que sólo suceden durante este mes, como las ferias navideñas y los pesebres. Y no olvides llevarte tu caganer favorito para la buena suerte. En Go City nos gusta ayudarte a hacer tu viaje más fácil. Consulta nuestras ofertas de pases en Barcelona. Con ellos podrás ahorrar muchísimo en las entradas a las atracciones más importantes de la ciudad, y quien sabe, tal vez te inspiremos a hacer cosas que no habías contemplado. ¡Viaja al máximo con Go City! ¿Te estás preguntando si diciembre es buen momento para visitar Barcelona, la ciudad que TODO el mundo visita en verano? La respuesta es un rotundo sí, afirmativo, yes. Es más, algunos te dirán que tal vez sea el mejor momento para venir. En verano hace demasiado calor... El solsticio de invierno en la ciudad junto al mar El invierno mediterráneo es por lo general templado, con temperaturas entre los 9o y los 15o C, y rara vez llueve (diciembre es uno de los meses más secos en esta ciudad). Los barceloneses andan en modo festivo, y las calles de la ciudad se animan con mercaditos, ferias e iluminación navideñas. No hay mucho turismo extranjero, así que las filas para las grandes atracciones (como la Sagrada Familia) son mucho más cortas, o inexistentes. Podrás ver el pesebre de la plaza Sant Jaume (y como un auténtico barcelonés, criticarlo); comprar adornos navideños y figuras para el nacimiento en la feria de Santa Llúcia; tomarte un chocolate caliente con churros o con los melindros típicos; salir de excursión a Gerona, o incluso darte un baño vigorizante en la Barceloneta. Pesebres, caganers y el Tió de Nadal Como en muchos países del mundo, la Navidad se celebra en Barcelona con regalos, cenas y comidas con la familia, y reuniones festivas con los amigos y colegas. Pero hay algunas cosas peculiares de Cataluña que tal vez te llamen la atención cuando visites la ciudad en esta época. Una de ellas es la proliferación de nacimientos, que aquí les llaman “pesebres” o “belenes”. Los verás en cada barrio y en muchos de los escaparates de las tiendas. El más famoso de todos y que siempre da mucho de que hablar es el de la plaza Sant Jaume. Cada año, este pesebre corre a cargo de algún artista o diseñador y la polémica nunca falta. Otros pesebres famosos son el del Museu Marès, y el de la Parroquia de Nuestra Señora de Belén (que además es una iglesia preciosa en el barrio del Raval). Para responder a la demanda de la tradición de los nacimientos existen las ferias navideñas donde comprar todo lo necesario para montar el propio en casa. La clásica es la Fira de Santa Llúcia, en la explanada frente a la catedral de Barcelona, con ya más de dos siglos de tradición; otra feria importante es la que se arma frente a la Sagrada Familia. Hay una peculiaridad de la Navidad catalana que suele sorprender a los fuereños por su escatología. Son los dos personajes típicos de las decoraciones navideñas catalanas: el caganers, una figurita que se coloca en algún lugar discreto del nacimiento porque está, en fin, aliviando sus necesidades fisiológicas, y el Tió de Nadal (“tronco de Navidad”), literalmente un tronco de madera con carita simpática que los niños tienen la responsabilidad de cuidar, pero que también “caga” dulces si lo golpean con un palo, y por eso también se conoce como “Caga Tió”. Hay uno en cada casa. Los caganers suelen hacer referencia a alguna celebridad de la actualidad (incluyendo futbolistas, políticos y algún papa que otro), están totalmente aprobados por las autoridades eclesiásticas, y dicen que traen buena suerte. No pierdas la oportunidad de llevarte unos cuantos a casa. Chocolaterías tradicionales en Barcelona Las chocolaterías tienen una larga tradición en Barcelona. Muchas todavía llevan la palabra “granja” en el nombre, porque antiguamente en ellas se vendía leche y productos lácteos de las granjas de los alrededores de la ciudad. Todavía quedan algunas muy antiguas, como la Granja Viader, donde te recomendamos mucho ir porque además de servir un delicioso chocolate, es un local precioso. Prueba el chocolate suizo acompañado de los típicos melindros crujientes (hay que mojar el melindro en el chocolate, claro). El “suizo”, tradición invernal de Barcelona, es un chocolate a la taza espeso que se sirve con una generosa cantidad de crema batida encima. Hay mucha controversia sobre el tema, pero tal vez uno de los mejores suizos de Barcelona lo encuentres en La Nena. Y para completar el tour chocolatero, pasea por la calle Petrixol, “la calle del chocolate”, un paraíso para los apasionados del alimento de los dioses mexicanos. Gerona medieval: excursión de un día Gerona (Girona, en catalán) es una excelente opción para, ya que estás por ahí, conocer una ciudad preciosa que a menudo los turistas pasan por alto. Se encuentra a una hora y media de distancia al norte de Barcelona, ya sea en tren o en coche, y además de estar llena de edificios medievales históricos, es un destino en sí para los gastrónomos apasionados. Si estás un poco al tanto del mundo de la gastronomía, seguramente te suenen los hermanos Roca. Gerona es su cuartel principal, donde se encuentra su premiadísimo restaurante Celler de Can Roca (uno de los mejores del mundo según los expertos). Aquí no se puede venir de improviso: las reservaciones se hacen con al menos un año de antelación. Massana es otro restaurante famoso de Girona, con una estrella Michelin, donde no es tan complicado reservar. Lo cierto es que es difícil comer mal en esta ciudad. Pero simplemente ver esta ciudad merece la pena el esfuerzo del viaje. Tiene un barrio judío medieval, el Call, muy bien preservado, y una catedral gótica impresionante; hay restos de construcciones romanas, casas preciosas que dan al río, puentes que lo cruzan, y murallas de 2,000 años. Para intrépidos: la Barceloneta en diciembre No olvides empacar tu traje de baño cuando vengas a Barcelona en diciembre. Lo decimos en serio. Los baños invernales en las playas de la Barceloneta son una tradición local. Ven preparado con ropa de abrigo y una buena toalla, entra al mar, aguanta al menos un minuto, y cuando salgas te sentirás como otra persona (en cuanto vuelvas a sentir tus extremidades). Además, las cafeterías del barrio de la Barceloneta te esperan con una taza de café con leche caliente, o un caldito para recuperar. Te aseguramos que no serás el único loco en la playa. En resumen... ¡Sí, es buena idea viajar a Barcelona en diciembre! Ven y disfruta de todas las atracciones a tus anchas, y descubre otras que sólo suceden durante este mes, como las ferias navideñas y los pesebres. Y no olvides llevarte tu caganer favorito para la buena suerte. En Go City nos gusta ayudarte a hacer tu viaje más fácil. Consulta nuestras ofertas de pases en Barcelona. Con ellos podrás ahorrar muchísimo en las entradas a las atracciones más importantes de la ciudad, y quien sabe, tal vez te inspiremos a hacer cosas que no habías contemplado. ¡Viaja al máximo con Go City! ¿Te estás preguntando si diciembre es buen momento para visitar Barcelona, la ciudad que TODO el mundo visita en verano? La respuesta es un rotundo sí, afirmativo, yes. Es más, algunos te dirán que tal vez sea el mejor momento para venir. En verano hace demasiado calor... El solsticio de invierno en la ciudad junto al mar El invierno mediterráneo es por lo general templado, con temperaturas entre los 9o y los 15o C, y rara vez llueve (diciembre es uno de los meses más secos en esta ciudad). Los barceloneses andan en modo festivo, y las calles de la ciudad se animan con mercaditos, ferias e iluminación navideñas. No hay mucho turismo extranjero, así que las filas para las grandes atracciones (como la Sagrada Familia) son mucho más cortas, o inexistentes. Podrás ver el pesebre de la plaza Sant Jaume (y como un auténtico barcelonés, criticarlo); comprar adornos navideños y figuras para el nacimiento en la feria de Santa Llúcia; tomarte un chocolate caliente con churros o con los melindros típicos; salir de excursión a Gerona, o incluso darte un baño vigorizante en la Barceloneta. Pesebres, caganers y el Tió de Nadal Como en muchos países del mundo, la Navidad se celebra en Barcelona con regalos, cenas y comidas con la familia, y reuniones festivas con los amigos y colegas. Pero hay algunas cosas peculiares de Cataluña que tal vez te llamen la atención cuando visites la ciudad en esta época. Una de ellas es la proliferación de nacimientos, que aquí les llaman “pesebres” o “belenes”. Los verás en cada barrio y en muchos de los escaparates de las tiendas. El más famoso de todos y que siempre da mucho de que hablar es el de la plaza Sant Jaume. Cada año, este pesebre corre a cargo de algún artista o diseñador y la polémica nunca falta. Otros pesebres famosos son el del Museu Marès, y el de la Parroquia de Nuestra Señora de Belén (que además es una iglesia preciosa en el barrio del Raval). Para responder a la demanda de la tradición de los nacimientos existen las ferias navideñas donde comprar todo lo necesario para montar el propio en casa. La clásica es la Fira de Santa Llúcia, en la explanada frente a la catedral de Barcelona, con ya más de dos siglos de tradición; otra feria importante es la que se arma frente a la Sagrada Familia. Hay una peculiaridad de la Navidad catalana que suele sorprender a los fuereños por su escatología. Son los dos personajes típicos de las decoraciones navideñas catalanas: el caganers, una figurita que se coloca en algún lugar discreto del nacimiento porque está, en fin, aliviando sus necesidades fisiológicas, y el Tió de Nadal (“tronco de Navidad”), literalmente un tronco de madera con carita simpática que los niños tienen la responsabilidad de cuidar, pero que también “caga” dulces si lo golpean con un palo, y por eso también se conoce como “Caga Tió”. Hay uno en cada casa. Los caganers suelen hacer referencia a alguna celebridad de la actualidad (incluyendo futbolistas, políticos y algún papa que otro), están totalmente aprobados por las autoridades eclesiásticas, y dicen que traen buena suerte. No pierdas la oportunidad de llevarte unos cuantos a casa. Chocolaterías tradicionales en Barcelona Las chocolaterías tienen una larga tradición en Barcelona. Muchas todavía llevan la palabra “granja” en el nombre, porque antiguamente en ellas se vendía leche y productos lácteos de las granjas de los alrededores de la ciudad. Todavía quedan algunas muy antiguas, como la Granja Viader, donde te recomendamos mucho ir porque además de servir un delicioso chocolate, es un local precioso. Prueba el chocolate suizo acompañado de los típicos melindros crujientes (hay que mojar el melindro en el chocolate, claro). El “suizo”, tradición invernal de Barcelona, es un chocolate a la taza espeso que se sirve con una generosa cantidad de crema batida encima. Hay mucha controversia sobre el tema, pero tal vez uno de los mejores suizos de Barcelona lo encuentres en La Nena. Y para completar el tour chocolatero, pasea por la calle Petrixol, “la calle del chocolate”, un paraíso para los apasionados del alimento de los dioses mexicanos. Gerona medieval: excursión de un día Gerona (Girona, en catalán) es una excelente opción para, ya que estás por ahí, conocer una ciudad preciosa que a menudo los turistas pasan por alto. Se encuentra a una hora y media de distancia al norte de Barcelona, ya sea en tren o en coche, y además de estar llena de edificios medievales históricos, es un destino en sí para los gastrónomos apasionados. Si estás un poco al tanto del mundo de la gastronomía, seguramente te suenen los hermanos Roca. Gerona es su cuartel principal, donde se encuentra su premiadísimo restaurante Celler de Can Roca (uno de los mejores del mundo según los expertos). Aquí no se puede venir de improviso: las reservaciones se hacen con al menos un año de antelación. Massana es otro restaurante famoso de Girona, con una estrella Michelin, donde no es tan complicado reservar. Lo cierto es que es difícil comer mal en esta ciudad. Pero simplemente ver esta ciudad merece la pena el esfuerzo del viaje. Tiene un barrio judío medieval, el Call, muy bien preservado, y una catedral gótica impresionante; hay restos de construcciones romanas, casas preciosas que dan al río, puentes que lo cruzan, y murallas de 2,000 años. Para intrépidos: la Barceloneta en diciembre No olvides empacar tu traje de baño cuando vengas a Barcelona en diciembre. Lo decimos en serio. Los baños invernales en las playas de la Barceloneta son una tradición local. Ven preparado con ropa de abrigo y una buena toalla, entra al mar, aguanta al menos un minuto, y cuando salgas te sentirás como otra persona (en cuanto vuelvas a sentir tus extremidades). Además, las cafeterías del barrio de la Barceloneta te esperan con una taza de café con leche caliente, o un caldito para recuperar. Te aseguramos que no serás el único loco en la playa. En resumen... ¡Sí, es buena idea viajar a Barcelona en diciembre! Ven y disfruta de todas las atracciones a tus anchas, y descubre otras que sólo suceden durante este mes, como las ferias navideñas y los pesebres. Y no olvides llevarte tu caganer favorito para la buena suerte. En Go City nos gusta ayudarte a hacer tu viaje más fácil. Consulta nuestras ofertas de pases en Barcelona. Con ellos podrás ahorrar muchísimo en las entradas a las atracciones más importantes de la ciudad, y quien sabe, tal vez te inspiremos a hacer cosas que no habías contemplado. ¡Viaja al máximo con Go City! ¿Te estás preguntando si diciembre es buen momento para visitar Barcelona, la ciudad que TODO el mundo visita en verano? La respuesta es un rotundo sí, afirmativo, yes. Es más, algunos te dirán que tal vez sea el mejor momento para venir. En verano hace demasiado calor... El solsticio de invierno en la ciudad junto al mar El invierno mediterráneo es por lo general templado, con temperaturas entre los 9o y los 15o C, y rara vez llueve (diciembre es uno de los meses más secos en esta ciudad). Los barceloneses andan en modo festivo, y las calles de la ciudad se animan con mercaditos, ferias e iluminación navideñas. No hay mucho turismo extranjero, así que las filas para las grandes atracciones (como la Sagrada Familia) son mucho más cortas, o inexistentes. Podrás ver el pesebre de la plaza Sant Jaume (y como un auténtico barcelonés, criticarlo); comprar adornos navideños y figuras para el nacimiento en la feria de Santa Llúcia; tomarte un chocolate caliente con churros o con los melindros típicos; salir de excursión a Gerona, o incluso darte un baño vigorizante en la Barceloneta. Pesebres, caganers y el Tió de Nadal Como en muchos países del mundo, la Navidad se celebra en Barcelona con regalos, cenas y comidas con la familia, y reuniones festivas con los amigos y colegas. Pero hay algunas cosas peculiares de Cataluña que tal vez te llamen la atención cuando visites la ciudad en esta época. Una de ellas es la proliferación de nacimientos, que aquí les llaman “pesebres” o “belenes”. Los verás en cada barrio y en muchos de los escaparates de las tiendas. El más famoso de todos y que siempre da mucho de que hablar es el de la plaza Sant Jaume. Cada año, este pesebre corre a cargo de algún artista o diseñador y la polémica nunca falta. Otros pesebres famosos son el del Museu Marès, y el de la Parroquia de Nuestra Señora de Belén (que además es una iglesia preciosa en el barrio del Raval). Para responder a la demanda de la tradición de los nacimientos existen las ferias navideñas donde comprar todo lo necesario para montar el propio en casa. La clásica es la Fira de Santa Llúcia, en la explanada frente a la catedral de Barcelona, con ya más de dos siglos de tradición; otra feria importante es la que se arma frente a la Sagrada Familia. Hay una peculiaridad de la Navidad catalana que suele sorprender a los fuereños por su escatología. Son los dos personajes típicos de las decoraciones navideñas catalanas: el caganers, una figurita que se coloca en algún lugar discreto del nacimiento porque está, en fin, aliviando sus necesidades fisiológicas, y el Tió de Nadal (“tronco de Navidad”), literalmente un tronco de madera con carita simpática que los niños tienen la responsabilidad de cuidar, pero que también “caga” dulces si lo golpean con un palo, y por eso también se conoce como “Caga Tió”. Hay uno en cada casa. Los caganers suelen hacer referencia a alguna celebridad de la actualidad (incluyendo futbolistas, políticos y algún papa que otro), están totalmente aprobados por las autoridades eclesiásticas, y dicen que traen buena suerte. No pierdas la oportunidad de llevarte unos cuantos a casa. Chocolaterías tradicionales en Barcelona Las chocolaterías tienen una larga tradición en Barcelona. Muchas todavía llevan la palabra “granja” en el nombre, porque antiguamente en ellas se vendía leche y productos lácteos de las granjas de los alrededores de la ciudad. Todavía quedan algunas muy antiguas, como la Granja Viader, donde te recomendamos mucho ir porque además de servir un delicioso chocolate, es un local precioso. Prueba el chocolate suizo acompañado de los típicos melindros crujientes (hay que mojar el melindro en el chocolate, claro). El “suizo”, tradición invernal de Barcelona, es un chocolate a la taza espeso que se sirve con una generosa cantidad de crema batida encima. Hay mucha controversia sobre el tema, pero tal vez uno de los mejores suizos de Barcelona lo encuentres en La Nena. Y para completar el tour chocolatero, pasea por la calle Petrixol, “la calle del chocolate”, un paraíso para los apasionados del alimento de los dioses mexicanos. Gerona medieval: excursión de un día Gerona (Girona, en catalán) es una excelente opción para, ya que estás por ahí, conocer una ciudad preciosa que a menudo los turistas pasan por alto. Se encuentra a una hora y media de distancia al norte de Barcelona, ya sea en tren o en coche, y además de estar llena de edificios medievales históricos, es un destino en sí para los gastrónomos apasionados. Si estás un poco al tanto del mundo de la gastronomía, seguramente te suenen los hermanos Roca. Gerona es su cuartel principal, donde se encuentra su premiadísimo restaurante Celler de Can Roca (uno de los mejores del mundo según los expertos). Aquí no se puede venir de improviso: las reservaciones se hacen con al menos un año de antelación. Massana es otro restaurante famoso de Girona, con una estrella Michelin, donde no es tan complicado reservar. Lo cierto es que es difícil comer mal en esta ciudad. Pero simplemente ver esta ciudad merece la pena el esfuerzo del viaje. Tiene un barrio judío medieval, el Call, muy bien preservado, y una catedral gótica impresionante; hay restos de construcciones romanas, casas preciosas que dan al río, puentes que lo cruzan, y murallas de 2,000 años. Para intrépidos: la Barceloneta en diciembre No olvides empacar tu traje de baño cuando vengas a Barcelona en diciembre. Lo decimos en serio. Los baños invernales en las playas de la Barceloneta son una tradición local. Ven preparado con ropa de abrigo y una buena toalla, entra al mar, aguanta al menos un minuto, y cuando salgas te sentirás como otra persona (en cuanto vuelvas a sentir tus extremidades). Además, las cafeterías del barrio de la Barceloneta te esperan con una taza de café con leche caliente, o un caldito para recuperar. Te aseguramos que no serás el único loco en la playa. En resumen... ¡Sí, es buena idea viajar a Barcelona en diciembre! Ven y disfruta de todas las atracciones a tus anchas, y descubre otras que sólo suceden durante este mes, como las ferias navideñas y los pesebres. Y no olvides llevarte tu caganer favorito para la buena suerte. En Go City nos gusta ayudarte a hacer tu viaje más fácil. Consulta nuestras ofertas de pases en Barcelona. Con ellos podrás ahorrar muchísimo en las entradas a las atracciones más importantes de la ciudad, y quien sabe, tal vez te inspiremos a hacer cosas que no habías contemplado. ¡Viaja al máximo con Go City! ¿Te estás preguntando si diciembre es buen momento para visitar Barcelona, la ciudad que TODO el mundo visita en verano? La respuesta es un rotundo sí, afirmativo, yes. Es más, algunos te dirán que tal vez sea el mejor momento para venir. En verano hace demasiado calor... El solsticio de invierno en la ciudad junto al mar El invierno mediterráneo es por lo general templado, con temperaturas entre los 9o y los 15o C, y rara vez llueve (diciembre es uno de los meses más secos en esta ciudad). Los barceloneses andan en modo festivo, y las calles de la ciudad se animan con mercaditos, ferias e iluminación navideñas. No hay mucho turismo extranjero, así que las filas para las grandes atracciones (como la Sagrada Familia) son mucho más cortas, o inexistentes. Podrás ver el pesebre de la plaza Sant Jaume (y como un auténtico barcelonés, criticarlo); comprar adornos navideños y figuras para el nacimiento en la feria de Santa Llúcia; tomarte un chocolate caliente con churros o con los melindros típicos; salir de excursión a Gerona, o incluso darte un baño vigorizante en la Barceloneta. Pesebres, caganers y el Tió de Nadal Como en muchos países del mundo, la Navidad se celebra en Barcelona con regalos, cenas y comidas con la familia, y reuniones festivas con los amigos y colegas. Pero hay algunas cosas peculiares de Cataluña que tal vez te llamen la atención cuando visites la ciudad en esta época. Una de ellas es la proliferación de nacimientos, que aquí les llaman “pesebres” o “belenes”. Los verás en cada barrio y en muchos de los escaparates de las tiendas. El más famoso de todos y que siempre da mucho de que hablar es el de la plaza Sant Jaume. Cada año, este pesebre corre a cargo de algún artista o diseñador y la polémica nunca falta. Otros pesebres famosos son el del Museu Marès, y el de la Parroquia de Nuestra Señora de Belén (que además es una iglesia preciosa en el barrio del Raval). Para responder a la demanda de la tradición de los nacimientos existen las ferias navideñas donde comprar todo lo necesario para montar el propio en casa. La clásica es la Fira de Santa Llúcia, en la explanada frente a la catedral de Barcelona, con ya más de dos siglos de tradición; otra feria importante es la que se arma frente a la Sagrada Familia. Hay una peculiaridad de la Navidad catalana que suele sorprender a los fuereños por su escatología. Son los dos personajes típicos de las decoraciones navideñas catalanas: el caganers, una figurita que se coloca en algún lugar discreto del nacimiento porque está, en fin, aliviando sus necesidades fisiológicas, y el Tió de Nadal (“tronco de Navidad”), literalmente un tronco de madera con carita simpática que los niños tienen la responsabilidad de cuidar, pero que también “caga” dulces si lo golpean con un palo, y por eso también se conoce como “Caga Tió”. Hay uno en cada casa. Los caganers suelen hacer referencia a alguna celebridad de la actualidad (incluyendo futbolistas, políticos y algún papa que otro), están totalmente aprobados por las autoridades eclesiásticas, y dicen que traen buena suerte. No pierdas la oportunidad de llevarte unos cuantos a casa. Chocolaterías tradicionales en Barcelona Las chocolaterías tienen una larga tradición en Barcelona. Muchas todavía llevan la palabra “granja” en el nombre, porque antiguamente en ellas se vendía leche y productos lácteos de las granjas de los alrededores de la ciudad. Todavía quedan algunas muy antiguas, como la Granja Viader, donde te recomendamos mucho ir porque además de servir un delicioso chocolate, es un local precioso. Prueba el chocolate suizo acompañado de los típicos melindros crujientes (hay que mojar el melindro en el chocolate, claro). El “suizo”, tradición invernal de Barcelona, es un chocolate a la taza espeso que se sirve con una generosa cantidad de crema batida encima. Hay mucha controversia sobre el tema, pero tal vez uno de los mejores suizos de Barcelona lo encuentres en La Nena. Y para completar el tour chocolatero, pasea por la calle Petrixol, “la calle del chocolate”, un paraíso para los apasionados del alimento de los dioses mexicanos. Gerona medieval: excursión de un día Gerona (Girona, en catalán) es una excelente opción para, ya que estás por ahí, conocer una ciudad preciosa que a menudo los turistas pasan por alto. Se encuentra a una hora y media de distancia al norte de Barcelona, ya sea en tren o en coche, y además de estar llena de edificios medievales históricos, es un destino en sí para los gastrónomos apasionados. Si estás un poco al tanto del mundo de la gastronomía, seguramente te suenen los hermanos Roca. Gerona es su cuartel principal, donde se encuentra su premiadísimo restaurante Celler de Can Roca (uno de los mejores del mundo según los expertos). Aquí no se puede venir de improviso: las reservaciones se hacen con al menos un año de antelación. Massana es otro restaurante famoso de Girona, con una estrella Michelin, donde no es tan complicado reservar. Lo cierto es que es difícil comer mal en esta ciudad. Pero simplemente ver esta ciudad merece la pena el esfuerzo del viaje. Tiene un barrio judío medieval, el Call, muy bien preservado, y una catedral gótica impresionante; hay restos de construcciones romanas, casas preciosas que dan al río, puentes que lo cruzan, y murallas de 2,000 años. Para intrépidos: la Barceloneta en diciembre No olvides empacar tu traje de baño cuando vengas a Barcelona en diciembre. Lo decimos en serio. Los baños invernales en las playas de la Barceloneta son una tradición local. Ven preparado con ropa de abrigo y una buena toalla, entra al mar, aguanta al menos un minuto, y cuando salgas te sentirás como otra persona (en cuanto vuelvas a sentir tus extremidades). Además, las cafeterías del barrio de la Barceloneta te esperan con una taza de café con leche caliente, o un caldito para recuperar. Te aseguramos que no serás el único loco en la playa. En resumen... ¡Sí, es buena idea viajar a Barcelona en diciembre! Ven y disfruta de todas las atracciones a tus anchas, y descubre otras que sólo suceden durante este mes, como las ferias navideñas y los pesebres. Y no olvides llevarte tu caganer favorito para la buena suerte. En Go City nos gusta ayudarte a hacer tu viaje más fácil. Consulta nuestras ofertas de pases en Barcelona. Con ellos podrás ahorrar muchísimo en las entradas a las atracciones más importantes de la ciudad, y quien sabe, tal vez te inspiremos a hacer cosas que no habías contemplado. ¡Viaja al máximo con Go City! ¿Te estás preguntando si diciembre es buen momento para visitar Barcelona, la ciudad que TODO el mundo visita en verano? La respuesta es un rotundo sí, afirmativo, yes. Es más, algunos te dirán que tal vez sea el mejor momento para venir. En verano hace demasiado calor... El solsticio de invierno en la ciudad junto al mar El invierno mediterráneo es por lo general templado, con temperaturas entre los 9o y los 15o C, y rara vez llueve (diciembre es uno de los meses más secos en esta ciudad). Los barceloneses andan en modo festivo, y las calles de la ciudad se animan con mercaditos, ferias e iluminación navideñas. No hay mucho turismo extranjero, así que las filas para las grandes atracciones (como la Sagrada Familia) son mucho más cortas, o inexistentes. Podrás ver el pesebre de la plaza Sant Jaume (y como un auténtico barcelonés, criticarlo); comprar adornos navideños y figuras para el nacimiento en la feria de Santa Llúcia; tomarte un chocolate caliente con churros o con los melindros típicos; salir de excursión a Gerona, o incluso darte un baño vigorizante en la Barceloneta. Pesebres, caganers y el Tió de Nadal Como en muchos países del mundo, la Navidad se celebra en Barcelona con regalos, cenas y comidas con la familia, y reuniones festivas con los amigos y colegas. Pero hay algunas cosas peculiares de Cataluña que tal vez te llamen la atención cuando visites la ciudad en esta época. Una de ellas es la proliferación de nacimientos, que aquí les llaman “pesebres” o “belenes”. Los verás en cada barrio y en muchos de los escaparates de las tiendas. El más famoso de todos y que siempre da mucho de que hablar es el de la plaza Sant Jaume. Cada año, este pesebre corre a cargo de algún artista o diseñador y la polémica nunca falta. Otros pesebres famosos son el del Museu Marès, y el de la Parroquia de Nuestra Señora de Belén (que además es una iglesia preciosa en el barrio del Raval). Para responder a la demanda de la tradición de los nacimientos existen las ferias navideñas donde comprar todo lo necesario para montar el propio en casa. La clásica es la Fira de Santa Llúcia, en la explanada frente a la catedral de Barcelona, con ya más de dos siglos de tradición; otra feria importante es la que se arma frente a la Sagrada Familia. Hay una peculiaridad de la Navidad catalana que suele sorprender a los fuereños por su escatología. Son los dos personajes típicos de las decoraciones navideñas catalanas: el caganers, una figurita que se coloca en algún lugar discreto del nacimiento porque está, en fin, aliviando sus necesidades fisiológicas, y el Tió de Nadal (“tronco de Navidad”), literalmente un tronco de madera con carita simpática que los niños tienen la responsabilidad de cuidar, pero que también “caga” dulces si lo golpean con un palo, y por eso también se conoce como “Caga Tió”. Hay uno en cada casa. Los caganers suelen hacer referencia a alguna celebridad de la actualidad (incluyendo futbolistas, políticos y algún papa que otro), están totalmente aprobados por las autoridades eclesiásticas, y dicen que traen buena suerte. No pierdas la oportunidad de llevarte unos cuantos a casa. Chocolaterías tradicionales en Barcelona Las chocolaterías tienen una larga tradición en Barcelona. Muchas todavía llevan la palabra “granja” en el nombre, porque antiguamente en ellas se vendía leche y productos lácteos de las granjas de los alrededores de la ciudad. Todavía quedan algunas muy antiguas, como la Granja Viader, donde te recomendamos mucho ir porque además de servir un delicioso chocolate, es un local precioso. Prueba el chocolate suizo acompañado de los típicos melindros crujientes (hay que mojar el melindro en el chocolate, claro). El “suizo”, tradición invernal de Barcelona, es un chocolate a la taza espeso que se sirve con una generosa cantidad de crema batida encima. Hay mucha controversia sobre el tema, pero tal vez uno de los mejores suizos de Barcelona lo encuentres en La Nena. Y para completar el tour chocolatero, pasea por la calle Petrixol, “la calle del chocolate”, un paraíso para los apasionados del alimento de los dioses mexicanos. Gerona medieval: excursión de un día Gerona (Girona, en catalán) es una excelente opción para, ya que estás por ahí, conocer una ciudad preciosa que a menudo los turistas pasan por alto. Se encuentra a una hora y media de distancia al norte de Barcelona, ya sea en tren o en coche, y además de estar llena de edificios medievales históricos, es un destino en sí para los gastrónomos apasionados. Si estás un poco al tanto del mundo de la gastronomía, seguramente te suenen los hermanos Roca. Gerona es su cuartel principal, donde se encuentra su premiadísimo restaurante Celler de Can Roca (uno de los mejores del mundo según los expertos). Aquí no se puede venir de improviso: las reservaciones se hacen con al menos un año de antelación. Massana es otro restaurante famoso de Girona, con una estrella Michelin, donde no es tan complicado reservar. Lo cierto es que es difícil comer mal en esta ciudad. Pero simplemente ver esta ciudad merece la pena el esfuerzo del viaje. Tiene un barrio judío medieval, el Call, muy bien preservado, y una catedral gótica impresionante; hay restos de construcciones romanas, casas preciosas que dan al río, puentes que lo cruzan, y murallas de 2,000 años. Para intrépidos: la Barceloneta en diciembre No olvides empacar tu traje de baño cuando vengas a Barcelona en diciembre. Lo decimos en serio. Los baños invernales en las playas de la Barceloneta son una tradición local. Ven preparado con ropa de abrigo y una buena toalla, entra al mar, aguanta al menos un minuto, y cuando salgas te sentirás como otra persona (en cuanto vuelvas a sentir tus extremidades). Además, las cafeterías del barrio de la Barceloneta te esperan con una taza de café con leche caliente, o un caldito para recuperar. Te aseguramos que no serás el único loco en la playa. En resumen... ¡Sí, es buena idea viajar a Barcelona en diciembre! Ven y disfruta de todas las atracciones a tus anchas, y descubre otras que sólo suceden durante este mes, como las ferias navideñas y los pesebres. Y no olvides llevarte tu caganer favorito para la buena suerte. En Go City nos gusta ayudarte a hacer tu viaje más fácil. Consulta nuestras ofertas de pases en Barcelona. Con ellos podrás ahorrar muchísimo en las entradas a las atracciones más importantes de la ciudad, y quien sabe, tal vez te inspiremos a hacer cosas que no habías contemplado. ¡Viaja al máximo con Go City! ¿Te estás preguntando si diciembre es buen momento para visitar Barcelona, la ciudad que TODO el mundo visita en verano? La respuesta es un rotundo sí, afirmativo, yes. Es más, algunos te dirán que tal vez sea el mejor momento para venir. En verano hace demasiado calor... El solsticio de invierno en la ciudad junto al mar El invierno mediterráneo es por lo general templado, con temperaturas entre los 9o y los 15o C, y rara vez llueve (diciembre es uno de los meses más secos en esta ciudad). Los barceloneses andan en modo festivo, y las calles de la ciudad se animan con mercaditos, ferias e iluminación navideñas. No hay mucho turismo extranjero, así que las filas para las grandes atracciones (como la Sagrada Familia) son mucho más cortas, o inexistentes. Podrás ver el pesebre de la plaza Sant Jaume (y como un auténtico barcelonés, criticarlo); comprar adornos navideños y figuras para el nacimiento en la feria de Santa Llúcia; tomarte un chocolate caliente con churros o con los melindros típicos; salir de excursión a Gerona, o incluso darte un baño vigorizante en la Barceloneta. Pesebres, caganers y el Tió de Nadal Como en muchos países del mundo, la Navidad se celebra en Barcelona con regalos, cenas y comidas con la familia, y reuniones festivas con los amigos y colegas. Pero hay algunas cosas peculiares de Cataluña que tal vez te llamen la atención cuando visites la ciudad en esta época. Una de ellas es la proliferación de nacimientos, que aquí les llaman “pesebres” o “belenes”. Los verás en cada barrio y en muchos de los escaparates de las tiendas. El más famoso de todos y que siempre da mucho de que hablar es el de la plaza Sant Jaume. Cada año, este pesebre corre a cargo de algún artista o diseñador y la polémica nunca falta. Otros pesebres famosos son el del Museu Marès, y el de la Parroquia de Nuestra Señora de Belén (que además es una iglesia preciosa en el barrio del Raval). Para responder a la demanda de la tradición de los nacimientos existen las ferias navideñas donde comprar todo lo necesario para montar el propio en casa. La clásica es la Fira de Santa Llúcia, en la explanada frente a la catedral de Barcelona, con ya más de dos siglos de tradición; otra feria importante es la que se arma frente a la Sagrada Familia. Hay una peculiaridad de la Navidad catalana que suele sorprender a los fuereños por su escatología. Son los dos personajes típicos de las decoraciones navideñas catalanas: el caganers, una figurita que se coloca en algún lugar discreto del nacimiento porque está, en fin, aliviando sus necesidades fisiológicas, y el Tió de Nadal (“tronco de Navidad”), literalmente un tronco de madera con carita simpática que los niños tienen la responsabilidad de cuidar, pero que también “caga” dulces si lo golpean con un palo, y por eso también se conoce como “Caga Tió”. Hay uno en cada casa. Los caganers suelen hacer referencia a alguna celebridad de la actualidad (incluyendo futbolistas, políticos y algún papa que otro), están totalmente aprobados por las autoridades eclesiásticas, y dicen que traen buena suerte. No pierdas la oportunidad de llevarte unos cuantos a casa. Chocolaterías tradicionales en Barcelona Las chocolaterías tienen una larga tradición en Barcelona. Muchas todavía llevan la palabra “granja” en el nombre, porque antiguamente en ellas se vendía leche y productos lácteos de las granjas de los alrededores de la ciudad. Todavía quedan algunas muy antiguas, como la Granja Viader, donde te recomendamos mucho ir porque además de servir un delicioso chocolate, es un local precioso. Prueba el chocolate suizo acompañado de los típicos melindros crujientes (hay que mojar el melindro en el chocolate, claro). El “suizo”, tradición invernal de Barcelona, es un chocolate a la taza espeso que se sirve con una generosa cantidad de crema batida encima. Hay mucha controversia sobre el tema, pero tal vez uno de los mejores suizos de Barcelona lo encuentres en La Nena. Y para completar el tour chocolatero, pasea por la calle Petrixol, “la calle del chocolate”, un paraíso para los apasionados del alimento de los dioses mexicanos. Gerona medieval: excursión de un día Gerona (Girona, en catalán) es una excelente opción para, ya que estás por ahí, conocer una ciudad preciosa que a menudo los turistas pasan por alto. Se encuentra a una hora y media de distancia al norte de Barcelona, ya sea en tren o en coche, y además de estar llena de edificios medievales históricos, es un destino en sí para los gastrónomos apasionados. Si estás un poco al tanto del mundo de la gastronomía, seguramente te suenen los hermanos Roca. Gerona es su cuartel principal, donde se encuentra su premiadísimo restaurante Celler de Can Roca (uno de los mejores del mundo según los expertos). Aquí no se puede venir de improviso: las reservaciones se hacen con al menos un año de antelación. Massana es otro restaurante famoso de Girona, con una estrella Michelin, donde no es tan complicado reservar. Lo cierto es que es difícil comer mal en esta ciudad. Pero simplemente ver esta ciudad merece la pena el esfuerzo del viaje. Tiene un barrio judío medieval, el Call, muy bien preservado, y una catedral gótica impresionante; hay restos de construcciones romanas, casas preciosas que dan al río, puentes que lo cruzan, y murallas de 2,000 años. Para intrépidos: la Barceloneta en diciembre No olvides empacar tu traje de baño cuando vengas a Barcelona en diciembre. Lo decimos en serio. Los baños invernales en las playas de la Barceloneta son una tradición local. Ven preparado con ropa de abrigo y una buena toalla, entra al mar, aguanta al menos un minuto, y cuando salgas te sentirás como otra persona (en cuanto vuelvas a sentir tus extremidades). Además, las cafeterías del barrio de la Barceloneta te esperan con una taza de café con leche caliente, o un caldito para recuperar. Te aseguramos que no serás el único loco en la playa. En resumen... ¡Sí, es buena idea viajar a Barcelona en diciembre! Ven y disfruta de todas las atracciones a tus anchas, y descubre otras que sólo suceden durante este mes, como las ferias navideñas y los pesebres. Y no olvides llevarte tu caganer favorito para la buena suerte. En Go City nos gusta ayudarte a hacer tu viaje más fácil. Consulta nuestras ofertas de pases en Barcelona. Con ellos podrás ahorrar muchísimo en las entradas a las atracciones más importantes de la ciudad, y quien sabe, tal vez te inspiremos a hacer cosas que no habías contemplado. ¡Viaja al máximo con Go City! ¿Te estás preguntando si diciembre es buen momento para visitar Barcelona, la ciudad que TODO el mundo visita en verano? La respuesta es un rotundo sí, afirmativo, yes. Es más, algunos te dirán que tal vez sea el mejor momento para venir. En verano hace demasiado calor... El solsticio de invierno en la ciudad junto al mar El invierno mediterráneo es por lo general templado, con temperaturas entre los 9o y los 15o C, y rara vez llueve (diciembre es uno de los meses más secos en esta ciudad). Los barceloneses andan en modo festivo, y las calles de la ciudad se animan con mercaditos, ferias e iluminación navideñas. No hay mucho turismo extranjero, así que las filas para las grandes atracciones (como la Sagrada Familia) son mucho más cortas, o inexistentes. Podrás ver el pesebre de la plaza Sant Jaume (y como un auténtico barcelonés, criticarlo); comprar adornos navideños y figuras para el nacimiento en la feria de Santa Llúcia; tomarte un chocolate caliente con churros o con los melindros típicos; salir de excursión a Gerona, o incluso darte un baño vigorizante en la Barceloneta. Pesebres, caganers y el Tió de Nadal Como en muchos países del mundo, la Navidad se celebra en Barcelona con regalos, cenas y comidas con la familia, y reuniones festivas con los amigos y colegas. Pero hay algunas cosas peculiares de Cataluña que tal vez te llamen la atención cuando visites la ciudad en esta época. Una de ellas es la proliferación de nacimientos, que aquí les llaman “pesebres” o “belenes”. Los verás en cada barrio y en muchos de los escaparates de las tiendas. El más famoso de todos y que siempre da mucho de que hablar es el de la plaza Sant Jaume. Cada año, este pesebre corre a cargo de algún artista o diseñador y la polémica nunca falta. Otros pesebres famosos son el del Museu Marès, y el de la Parroquia de Nuestra Señora de Belén (que además es una iglesia preciosa en el barrio del Raval). Para responder a la demanda de la tradición de los nacimientos existen las ferias navideñas donde comprar todo lo necesario para montar el propio en casa. La clásica es la Fira de Santa Llúcia, en la explanada frente a la catedral de Barcelona, con ya más de dos siglos de tradición; otra feria importante es la que se arma frente a la Sagrada Familia. Hay una peculiaridad de la Navidad catalana que suele sorprender a los fuereños por su escatología. Son los dos personajes típicos de las decoraciones navideñas catalanas: el caganers, una figurita que se coloca en algún lugar discreto del nacimiento porque está, en fin, aliviando sus necesidades fisiológicas, y el Tió de Nadal (“tronco de Navidad”), literalmente un tronco de madera con carita simpática que los niños tienen la responsabilidad de cuidar, pero que también “caga” dulces si lo golpean con un palo, y por eso también se conoce como “Caga Tió”. Hay uno en cada casa. Los caganers suelen hacer referencia a alguna celebridad de la actualidad (incluyendo futbolistas, políticos y algún papa que otro), están totalmente aprobados por las autoridades eclesiásticas, y dicen que traen buena suerte. No pierdas la oportunidad de llevarte unos cuantos a casa. Chocolaterías tradicionales en Barcelona Las chocolaterías tienen una larga tradición en Barcelona. Muchas todavía llevan la palabra “granja” en el nombre, porque antiguamente en ellas se vendía leche y productos lácteos de las granjas de los alrededores de la ciudad. Todavía quedan algunas muy antiguas, como la Granja Viader, donde te recomendamos mucho ir porque además de servir un delicioso chocolate, es un local precioso. Prueba el chocolate suizo acompañado de los típicos melindros crujientes (hay que mojar el melindro en el chocolate, claro). El “suizo”, tradición invernal de Barcelona, es un chocolate a la taza espeso que se sirve con una generosa cantidad de crema batida encima. Hay mucha controversia sobre el tema, pero tal vez uno de los mejores suizos de Barcelona lo encuentres en La Nena. Y para completar el tour chocolatero, pasea por la calle Petrixol, “la calle del chocolate”, un paraíso para los apasionados del alimento de los dioses mexicanos. Gerona medieval: excursión de un día Gerona (Girona, en catalán) es una excelente opción para, ya que estás por ahí, conocer una ciudad preciosa que a menudo los turistas pasan por alto. Se encuentra a una hora y media de distancia al norte de Barcelona, ya sea en tren o en coche, y además de estar llena de edificios medievales históricos, es un destino en sí para los gastrónomos apasionados. Si estás un poco al tanto del mundo de la gastronomía, seguramente te suenen los hermanos Roca. Gerona es su cuartel principal, donde se encuentra su premiadísimo restaurante Celler de Can Roca (uno de los mejores del mundo según los expertos). Aquí no se puede venir de improviso: las reservaciones se hacen con al menos un año de antelación. Massana es otro restaurante famoso de Girona, con una estrella Michelin, donde no es tan complicado reservar. Lo cierto es que es difícil comer mal en esta ciudad. Pero simplemente ver esta ciudad merece la pena el esfuerzo del viaje. Tiene un barrio judío medieval, el Call, muy bien preservado, y una catedral gótica impresionante; hay restos de construcciones romanas, casas preciosas que dan al río, puentes que lo cruzan, y murallas de 2,000 años. Para intrépidos: la Barceloneta en diciembre No olvides empacar tu traje de baño cuando vengas a Barcelona en diciembre. Lo decimos en serio. Los baños invernales en las playas de la Barceloneta son una tradición local. Ven preparado con ropa de abrigo y una buena toalla, entra al mar, aguanta al menos un minuto, y cuando salgas te sentirás como otra persona (en cuanto vuelvas a sentir tus extremidades). Además, las cafeterías del barrio de la Barceloneta te esperan con una taza de café con leche caliente, o un caldito para recuperar. Te aseguramos que no serás el único loco en la playa. En resumen... ¡Sí, es buena idea viajar a Barcelona en diciembre! Ven y disfruta de todas las atracciones a tus anchas, y descubre otras que sólo suceden durante este mes, como las ferias navideñas y los pesebres. Y no olvides llevarte tu caganer favorito para la buena suerte. En Go City nos gusta ayudarte a hacer tu viaje más fácil. Consulta nuestras ofertas de pases en Barcelona. Con ellos podrás ahorrar muchísimo en las entradas a las atracciones más importantes de la ciudad, y quien sabe, tal vez te inspiremos a hacer cosas que no habías contemplado. ¡Viaja al máximo con Go City! ¿Te estás preguntando si diciembre es buen momento para visitar Barcelona, la ciudad que TODO el mundo visita en verano? La respuesta es un rotundo sí, afirmativo, yes. Es más, algunos te dirán que tal vez sea el mejor momento para venir. En verano hace demasiado calor... El solsticio de invierno en la ciudad junto al mar El invierno mediterráneo es por lo general templado, con temperaturas entre los 9o y los 15o C, y rara vez llueve (diciembre es uno de los meses más secos en esta ciudad). Los barceloneses andan en modo festivo, y las calles de la ciudad se animan con mercaditos, ferias e iluminación navideñas. No hay mucho turismo extranjero, así que las filas para las grandes atracciones (como la Sagrada Familia) son mucho más cortas, o inexistentes. Podrás ver el pesebre de la plaza Sant Jaume (y como un auténtico barcelonés, criticarlo); comprar adornos navideños y figuras para el nacimiento en la feria de Santa Llúcia; tomarte un chocolate caliente con churros o con los melindros típicos; salir de excursión a Gerona, o incluso darte un baño vigorizante en la Barceloneta. Pesebres, caganers y el Tió de Nadal Como en muchos países del mundo, la Navidad se celebra en Barcelona con regalos, cenas y comidas con la familia, y reuniones festivas con los amigos y colegas. Pero hay algunas cosas peculiares de Cataluña que tal vez te llamen la atención cuando visites la ciudad en esta época. Una de ellas es la proliferación de nacimientos, que aquí les llaman “pesebres” o “belenes”. Los verás en cada barrio y en muchos de los escaparates de las tiendas. El más famoso de todos y que siempre da mucho de que hablar es el de la plaza Sant Jaume. Cada año, este pesebre corre a cargo de algún artista o diseñador y la polémica nunca falta. Otros pesebres famosos son el del Museu Marès, y el de la Parroquia de Nuestra Señora de Belén (que además es una iglesia preciosa en el barrio del Raval). Para responder a la demanda de la tradición de los nacimientos existen las ferias navideñas donde comprar todo lo necesario para montar el propio en casa. La clásica es la Fira de Santa Llúcia, en la explanada frente a la catedral de Barcelona, con ya más de dos siglos de tradición; otra feria importante es la que se arma frente a la Sagrada Familia. Hay una peculiaridad de la Navidad catalana que suele sorprender a los fuereños por su escatología. Son los dos personajes típicos de las decoraciones navideñas catalanas: el caganers, una figurita que se coloca en algún lugar discreto del nacimiento porque está, en fin, aliviando sus necesidades fisiológicas, y el Tió de Nadal (“tronco de Navidad”), literalmente un tronco de madera con carita simpática que los niños tienen la responsabilidad de cuidar, pero que también “caga” dulces si lo golpean con un palo, y por eso también se conoce como “Caga Tió”. Hay uno en cada casa. Los caganers suelen hacer referencia a alguna celebridad de la actualidad (incluyendo futbolistas, políticos y algún papa que otro), están totalmente aprobados por las autoridades eclesiásticas, y dicen que traen buena suerte. No pierdas la oportunidad de llevarte unos cuantos a casa. Chocolaterías tradicionales en Barcelona Las chocolaterías tienen una larga tradición en Barcelona. Muchas todavía llevan la palabra “granja” en el nombre, porque antiguamente en ellas se vendía leche y productos lácteos de las granjas de los alrededores de la ciudad. Todavía quedan algunas muy antiguas, como la Granja Viader, donde te recomendamos mucho ir porque además de servir un delicioso chocolate, es un local precioso. Prueba el chocolate suizo acompañado de los típicos melindros crujientes (hay que mojar el melindro en el chocolate, claro). El “suizo”, tradición invernal de Barcelona, es un chocolate a la taza espeso que se sirve con una generosa cantidad de crema batida encima. Hay mucha controversia sobre el tema, pero tal vez uno de los mejores suizos de Barcelona lo encuentres en La Nena. Y para completar el tour chocolatero, pasea por la calle Petrixol, “la calle del chocolate”, un paraíso para los apasionados del alimento de los dioses mexicanos. Gerona medieval: excursión de un día Gerona (Girona, en catalán) es una excelente opción para, ya que estás por ahí, conocer una ciudad preciosa que a menudo los turistas pasan por alto. Se encuentra a una hora y media de distancia al norte de Barcelona, ya sea en tren o en coche, y además de estar llena de edificios medievales históricos, es un destino en sí para los gastrónomos apasionados. Si estás un poco al tanto del mundo de la gastronomía, seguramente te suenen los hermanos Roca. Gerona es su cuartel principal, donde se encuentra su premiadísimo restaurante Celler de Can Roca (uno de los mejores del mundo según los expertos). Aquí no se puede venir de improviso: las reservaciones se hacen con al menos un año de antelación. Massana es otro restaurante famoso de Girona, con una estrella Michelin, donde no es tan complicado reservar. Lo cierto es que es difícil comer mal en esta ciudad. Pero simplemente ver esta ciudad merece la pena el esfuerzo del viaje. Tiene un barrio judío medieval, el Call, muy bien preservado, y una catedral gótica impresionante; hay restos de construcciones romanas, casas preciosas que dan al río, puentes que lo cruzan, y murallas de 2,000 años. Para intrépidos: la Barceloneta en diciembre No olvides empacar tu traje de baño cuando vengas a Barcelona en diciembre. Lo decimos en serio. Los baños invernales en las playas de la Barceloneta son una tradición local. Ven preparado con ropa de abrigo y una buena toalla, entra al mar, aguanta al menos un minuto, y cuando salgas te sentirás como otra persona (en cuanto vuelvas a sentir tus extremidades). Además, las cafeterías del barrio de la Barceloneta te esperan con una taza de café con leche caliente, o un caldito para recuperar. Te aseguramos que no serás el único loco en la playa. En resumen... ¡Sí, es buena idea viajar a Barcelona en diciembre! Ven y disfruta de todas las atracciones a tus anchas, y descubre otras que sólo suceden durante este mes, como las ferias navideñas y los pesebres. Y no olvides llevarte tu caganer favorito para la buena suerte. En Go City nos gusta ayudarte a hacer tu viaje más fácil. Consulta nuestras ofertas de pases en Barcelona. Con ellos podrás ahorrar muchísimo en las entradas a las atracciones más importantes de la ciudad, y quien sabe, tal vez te inspiremos a hacer cosas que no habías contemplado. ¡Viaja al máximo con Go City! ¿Te estás preguntando si diciembre es buen momento para visitar Barcelona, la ciudad que TODO el mundo visita en verano? La respuesta es un rotundo sí, afirmativo, yes. Es más, algunos te dirán que tal vez sea el mejor momento para venir. En verano hace demasiado calor... El solsticio de invierno en la ciudad junto al mar El invierno mediterráneo es por lo general templado, con temperaturas entre los 9o y los 15o C, y rara vez llueve (diciembre es uno de los meses más secos en esta ciudad). Los barceloneses andan en modo festivo, y las calles de la ciudad se animan con mercaditos, ferias e iluminación navideñas. No hay mucho turismo extranjero, así que las filas para las grandes atracciones (como la Sagrada Familia) son mucho más cortas, o inexistentes. Podrás ver el pesebre de la plaza Sant Jaume (y como un auténtico barcelonés, criticarlo); comprar adornos navideños y figuras para el nacimiento en la feria de Santa Llúcia; tomarte un chocolate caliente con churros o con los melindros típicos; salir de excursión a Gerona, o incluso darte un baño vigorizante en la Barceloneta. Pesebres, caganers y el Tió de Nadal Como en muchos países del mundo, la Navidad se celebra en Barcelona con regalos, cenas y comidas con la familia, y reuniones festivas con los amigos y colegas. Pero hay algunas cosas peculiares de Cataluña que tal vez te llamen la atención cuando visites la ciudad en esta época. Una de ellas es la proliferación de nacimientos, que aquí les llaman “pesebres” o “belenes”. Los verás en cada barrio y en muchos de los escaparates de las tiendas. El más famoso de todos y que siempre da mucho de que hablar es el de la plaza Sant Jaume. Cada año, este pesebre corre a cargo de algún artista o diseñador y la polémica nunca falta. Otros pesebres famosos son el del Museu Marès, y el de la Parroquia de Nuestra Señora de Belén (que además es una iglesia preciosa en el barrio del Raval). Para responder a la demanda de la tradición de los nacimientos existen las ferias navideñas donde comprar todo lo necesario para montar el propio en casa. La clásica es la Fira de Santa Llúcia, en la explanada frente a la catedral de Barcelona, con ya más de dos siglos de tradición; otra feria importante es la que se arma frente a la Sagrada Familia. Hay una peculiaridad de la Navidad catalana que suele sorprender a los fuereños por su escatología. Son los dos personajes típicos de las decoraciones navideñas catalanas: el caganers, una figurita que se coloca en algún lugar discreto del nacimiento porque está, en fin, aliviando sus necesidades fisiológicas, y el Tió de Nadal (“tronco de Navidad”), literalmente un tronco de madera con carita simpática que los niños tienen la responsabilidad de cuidar, pero que también “caga” dulces si lo golpean con un palo, y por eso también se conoce como “Caga Tió”. Hay uno en cada casa. Los caganers suelen hacer referencia a alguna celebridad de la actualidad (incluyendo futbolistas, políticos y algún papa que otro), están totalmente aprobados por las autoridades eclesiásticas, y dicen que traen buena suerte. No pierdas la oportunidad de llevarte unos cuantos a casa. Chocolaterías tradicionales en Barcelona Las chocolaterías tienen una larga tradición en Barcelona. Muchas todavía llevan la palabra “granja” en el nombre, porque antiguamente en ellas se vendía leche y productos lácteos de las granjas de los alrededores de la ciudad. Todavía quedan algunas muy antiguas, como la Granja Viader, donde te recomendamos mucho ir porque además de servir un delicioso chocolate, es un local precioso. Prueba el chocolate suizo acompañado de los típicos melindros crujientes (hay que mojar el melindro en el chocolate, claro). El “suizo”, tradición invernal de Barcelona, es un chocolate a la taza espeso que se sirve con una generosa cantidad de crema batida encima. Hay mucha controversia sobre el tema, pero tal vez uno de los mejores suizos de Barcelona lo encuentres en La Nena. Y para completar el tour chocolatero, pasea por la calle Petrixol, “la calle del chocolate”, un paraíso para los apasionados del alimento de los dioses mexicanos. Gerona medieval: excursión de un día Gerona (Girona, en catalán) es una excelente opción para, ya que estás por ahí, conocer una ciudad preciosa que a menudo los turistas pasan por alto. Se encuentra a una hora y media de distancia al norte de Barcelona, ya sea en tren o en coche, y además de estar llena de edificios medievales históricos, es un destino en sí para los gastrónomos apasionados. Si estás un poco al tanto del mundo de la gastronomía, seguramente te suenen los hermanos Roca. Gerona es su cuartel principal, donde se encuentra su premiadísimo restaurante Celler de Can Roca (uno de los mejores del mundo según los expertos). Aquí no se puede venir de improviso: las reservaciones se hacen con al menos un año de antelación. Massana es otro restaurante famoso de Girona, con una estrella Michelin, donde no es tan complicado reservar. Lo cierto es que es difícil comer mal en esta ciudad. Pero simplemente ver esta ciudad merece la pena el esfuerzo del viaje. Tiene un barrio judío medieval, el Call, muy bien preservado, y una catedral gótica impresionante; hay restos de construcciones romanas, casas preciosas que dan al río, puentes que lo cruzan, y murallas de 2,000 años. Para intrépidos: la Barceloneta en diciembre No olvides empacar tu traje de baño cuando vengas a Barcelona en diciembre. Lo decimos en serio. Los baños invernales en las playas de la Barceloneta son una tradición local. Ven preparado con ropa de abrigo y una buena toalla, entra al mar, aguanta al menos un minuto, y cuando salgas te sentirás como otra persona (en cuanto vuelvas a sentir tus extremidades). Además, las cafeterías del barrio de la Barceloneta te esperan con una taza de café con leche caliente, o un caldito para recuperar. Te aseguramos que no serás el único loco en la playa. En resumen... ¡Sí, es buena idea viajar a Barcelona en diciembre! Ven y disfruta de todas las atracciones a tus anchas, y descubre otras que sólo suceden durante este mes, como las ferias navideñas y los pesebres. Y no olvides llevarte tu caganer favorito para la buena suerte. En Go City nos gusta ayudarte a hacer tu viaje más fácil. Consulta nuestras ofertas de pases en Barcelona. Con ellos podrás ahorrar muchísimo en las entradas a las atracciones más importantes de la ciudad, y quien sabe, tal vez te inspiremos a hacer cosas que no habías contemplado. ¡Viaja al máximo con Go City!
Anna Rivero

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