Guía del Museo del Louvre: consejos para tu visita

Fecha de publicación: 18 de julio de 2024
Museo del Louvre

Si solo haces una cosa en París, que sea visitar el Louvre. Visita el museo de arte más grande del mundo y pasa un día entero maravillándote con sus exhaustivas colecciones de arte y objetos históricos. Se encuentra constantemente entre los museos de arte más visitados y es una de las atracciones más populares de París. Aunque sus colecciones abarcan unos 380.000 objetos, solo una parte de ellos se exhibe al público en un momento dado. Las piezas proceden de todo el mundo y de toda la historia de la humanidad, desde objetos de la prehistoria hasta obras de arte del siglo XXI. El Louvre destaca especialmente en antigüedades egipcias, griegas, etruscas y romanas, así como en escultura y pintura, entre otras áreas. El propio museo es una obra de arte: ubicado en el palacio del Louvre (construido originalmente a finales del siglo XII como el castillo del Louvre), es un auténtico laberinto de arte y obras maestras. Los perfiles creativos encontrarán aquí un paraíso, con piezas de casi todos los periodos y disciplinas para dejarse maravillar. ¡No te olvides de la emblemática pirámide de I. M. Pei en el exterior, que no solo es una obra de arte, sino también una entrada impresionante al museo!

Entradas para el Louvre

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Consejos para visitar el Louvre

  • Asegúrate de descargar un interactive floor plan antes de tu visita; está disponible en siete idiomas y te será de gran ayuda para planificar tu recorrido por el museo. Consulta el museum calendar para ver qué eventos especiales, charlas en las galerías o tours se llevan a cabo el día de tu visita. También puedes alquilar una audioguía para el Louvre. Disponible en siete idiomas, esta es una de las audioguías más interesantes y completas que existen. El Louvre es grande; es decir, realmente grande. Lleva calzado cómodo y planifica descansar de vez en cuando. El Louvre también es difícil de recorrer, pero han simplificado mucho las cosas al clasificar sus colecciones por colores. A cada uno de los ocho departamentos curatoriales se le asigna un color, y a cada sala dentro del departamento se le asigna un número. Sigue tu mapa y las señales en la pared y no tendrás ningún problema. Lleva a tus hijos a la Galería Táctil. Es el único lugar de todo el museo donde se anima a los visitantes a tocar las esculturas (que son réplicas de las que se encuentran en las colecciones del museo). Otros lugares importantes, como ascensores, baños y restaurantes, se identifican mediante pictogramas, así que no te preocupes si no lees francés. Para quienes viajen con niños pequeños, visitad el Jardín de las Tullerías, que está lleno de actividades infantiles como un carrusel, trampolines y barquitos.
  • ¿Cuál es el mejor momento para ir al Louvre?

    Deberías planear pasar la mayor parte del día en el Louvre si quieres ver una muestra representativa de las exposiciones; sin embargo, también es posible organizar un recorrido de "lo más destacado" y completarlo todo en unas pocas horas. Recomendamos visitar el museo a primera hora de la mañana, en cuanto abran, para aprovechar al máximo el tiempo dentro de la institución. Las aglomeraciones serán mayores a media mañana y a última hora de la tarde. Si quieres asistir a una visita guiada especial, es recomendable consultar el calendario de eventos del museo para ver qué hay disponible el día de tu visita.

    Qué llevar al Louvre

  • Zapatos cómodos para caminar: los suelos son duros y te desplazarás bastante por el museo. Dinero para recuerdos: su librería es uno de los mejores lugares de la ciudad para ir de compras si eres turista y merece la pena pasar un rato allí. Ropa por capas: el museo dispone de climatización, pero esta puede variar según el tipo de arte. Como resultado, es posible que sientas frío en algunas salas pero más calor en otras. Una cámara: hay lugares en el Louvre donde la fotografía está limitada o prohibida, pero querrás tenerla a mano para las ocasiones en las que sí esté permitida.
  • Qué hacer en el Louvre

    Las colecciones del museo se dividen en ocho departamentos curatoriales: Antigüedades Egipcias; Antigüedades Griegas, Etruscas y Romanas; Antigüedades del Próximo Oriente; Arte del Islam; Pinturas; Esculturas; Artes Decorativas; y Dibujos y Grabados. A continuación, enumeramos algunos de los aspectos más destacados de cada departamento.

    Antigüedades Egipcias

    El departamento de Antigüedades Egipcias, una de las colecciones más famosas de los extensos fondos del Louvre, alberga cientos de objetos de las civilizaciones del valle del Nilo. Los objetos datan desde el periodo prehistórico (alrededor del 4000 a. C.) hasta principios de la era cristiana (en torno al siglo IV d. C.). Los artículos de este departamento incluyen desde pequeñas piezas de joyería, juegos, urnas funerarias y amuletos hasta grandes sarcófagos, fragmentos grabados de paredes de tumbas y estatuas.

    Antigüedades Griegas, Etruscas y Romanas

    Con una cronología que abarca las ricas y diversas culturas de Grecia, Italia y la zona del Mediterráneo en general, los objetos y artefactos de este departamento van desde el Neolítico hasta el siglo VI d. C. Aquí es donde los aficionados a la arqueología clásica y la mitología encontrarán su inspiración. Con objetos de arte que abarcan desde las icónicas ánforas hasta intrincadas estatuas de dioses y la emblemática cerámica griega negra y roja, te sorprenderá la amplitud y profundidad de estas colecciones.

    Antigüedades del Próximo Oriente

    El departamento de Antigüedades del Próximo Oriente, una de las categorías de arte y objetos más amplias del Louvre, abarca un periodo asombroso de nueve mil años: desde la prehistoria hasta los inicios del periodo islámico. Los artefactos se descubrieron en un vasto territorio que va desde el norte de África hasta Asia Central, y desde el mar Negro hasta la península arábiga. Entre lo más destacado de este departamento se encuentran tablillas con algunas de las formas de escritura más antiguas, joyas de cuentas ancestrales, juegos de mesa y decenas de estatuas y figuras religiosas.

    Arte del Islam

    En 2012 se inauguraron nuevas salas en este departamento, lo que permite a quienes visitan el Louvre disfrutar de una colección de arte islámico más amplia. Aquí se exponen unos cuantos miles de objetos que abarcan geográficamente desde el sudeste asiático hasta España, y temporalmente casi 1.300 años de historia de la humanidad. Algunos de los objetos que puedes ver en este departamento incluyen vajillas y cerámica, esculturas, textiles y textos, así como páginas de manuscritos.

    Pinturas

    Con un par de cientos de obras expuestas actualmente, la pintura es uno de los puntos de enfoque curatorial más importantes del Louvre. Este departamento es también uno de los más famosos y destaca especialmente por su arte del Renacimiento italiano y por los grandes maestros holandeses. La colección abarca asimismo todas las principales escuelas europeas de pintura, con obras que van desde el siglo XIII hasta el XIX. Algunas de las obras más famosas de esta colección incluyen la mundialmente conocida Mona Lisa de Leonardo da Vinci, La Libertad guiando al pueblo de Eugène Delacroix y El astrónomo de Johannes Vermeer.

    Esculturas

    El Departamento de Esculturas cuenta con una larga y variada historia, y actualmente engloba esculturas medievales, renacentistas y modernas. Todas las obras de aquí son anteriores a 1850 e incluye únicamente aquellas que no pertenecen al Departamento de Antigüedades Griegas, Etruscas y Romanas. Aquí se encuentran algunos de los objetos artísticos más impresionantes de todo el Louvre, que van desde estatuas de dioses y diosas hasta personajes bíblicos e individuos modernos destacados.

    Artes decorativas

    Este departamento del Louvre, uno de los mejores para quienes aprecian o estudian la historia de la cultura material en un contexto global, cuenta con una colección de objetos de todo el mundo sencillamente impresionante. Los objetos se crearon entre principios de la Edad Media y mediados del siglo XIX. Encontrarás de todo, desde joyería y trabajos en marfil hasta vidrieras y mobiliario. Muchos de estos objetos nos invitan a preguntarnos qué pasará con nuestras pertenencias más preciadas cuando ya no estemos.

    Grabados y dibujos

    Esta sección es ideal para los amantes de la historia del libro. Aquí encontrarás una amplia selección de material impreso, incluyendo dibujos, pasteles, libros impresos, manuscritos, grabados en madera y piedras litográficas. Lo peculiar de este departamento es su enfoque al mostrar las colecciones: debido a su fragilidad innata, la mayoría de las obras se guardan en depósitos especializados y van rotando en exposiciones temporales. Como resultado, todas las exhibiciones aquí son temporales, por lo que lo que veas durante tu visita será totalmente único.

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    Katie Sagal
    Experto/a de viajes de Go City®

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    Una pareja se inclina para darse un beso en la mesa de una cafetería
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    Por qué nos encanta París en febrero

    ¿Qué hay mejor que un viaje a la Ciudad del Amor por San Valentín? Si te preguntas si febrero es un buen momento para visitar París, la respuesta es: ¡claro que sí! Aunque París en febrero no tenga el florecimiento de la primavera ni el calor del verano, cuenta con una cantidad sorprendente de eventos que no te puedes perder. Es más, aunque podrías pensar que París en febrero estaría a tope por San Valentín, el mes se sitúa de lleno en la temporada baja de la ciudad, lo que significa que hay menos visitantes y la posibilidad de encontrar hoteles más baratos. Estas son solo algunas de las razones por las que nos encanta París en febrero. París sin multitudes Aunque nunca se puede decir que París esté libre de visitantes, sin duda lo parece si comparamos la afluencia de gente en los museos de la ciudad en febrero con la de los meses de julio y agosto. Así que, ¿por qué no aprovechas que hay menos gente para ver de cerca la Mona Lisa en the Louvre o subir los 674 escalones hasta los miradores de la Eiffel Tower with a guide? La única excepción es el gran día, el 14 de febrero, cuando las entradas para la torre se suelen agotar con meses de antelación. Si tienes pensado hacer la gran pregunta, ¡que esto no te pille por sorpresa! Celebra el Día de la Crepe Aunque es una de las celebraciones menos conocidas de París, el Día de la Crepe ocupa un lugar especial en el corazón de muchos parisinos. Se celebra el 2 de febrero y tiene su origen en la festividad católica de la Candelaria o La Chandeleur. Parece que surgió a partir de la tradición de los papas de siglos pasados, que daban comida a los pobres como parte de esta festividad sagrada de mitad del invierno. Se ha convertido en una forma de marcar los últimos días del invierno y los primeros de la primavera. Busca menús de cena especiales que incorporen todo lo relacionado con las crepes o compra una en un puesto durante el día. Descubre las extrañas historias de amor de Versalles El Palace of Versailles y sus extensos jardines, quizá la finca más grandiosa jamás construida, se convirtieron en uno de los primeros lugares declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1979 debido a su gran importancia. Residencia principal de los reyes de Francia durante 200 años, sus salas y pasillos han sido testigos de un gran número de extrañas historias de amor. Por ejemplo, Luis XIII nunca permitió que su reina pasara ni una sola noche aquí. Recorrer estos espacios históricos, donde el oro brilla sobre el cristal, el mármol y las pinturas de los grandes maestros, es un plan ideal para un día nublado de febrero, ya sea si viajas en pareja, en grupo o por tu cuenta. Disfruta de la cara más glamurosa de París A finales de febrero, muchos de los mejores modelos del mundo acuden a los bulevares de la capital francesa para la celebración semestral de la Paris Fashion Week. Los principales diseñadores y casas de moda del país, como Chanel y Dior, organizan fastuosos eventos que coinciden con el lanzamiento de sus últimas colecciones. Muchos de ellos tienen lugar en escenarios únicos como la sala de exposiciones Grand Palais y el centro comercial subterráneo Carrousel du Louvre. Si por el contrario llegas a París a principios de mes, no tienes por qué perderte la oportunidad de disfrutar de una buena sesión de compras. Se pueden conseguir grandes ahorros con el final del periodo de rebajas de invierno: tiendas de todos los presupuestos bajan sus precios aún más. Disfruta de las festividades del Año Nuevo chino Petardos estallando por todo París. Artistas saltando al ritmo de los platillos. Desfiles coloridos invadiendo las calles. Solo puede ser el Año Nuevo chino, que cae a principios de febrero (o a finales de enero). El tamaño de París le permite presumir de varias celebraciones del «Festival de la Primavera». La más grande tiene lugar en el Barrio Asiático (Quartier Asiatique) del distrito 13. El desfile callejero de la zona suele contar con unos 2000 participantes de ascendencia china y de países vecinos. Pero eso no es nada comparado con las 200 000 personas que acuden para participar, admirar las danzas de leones meticulosamente coreografiadas y probar la cocina tradicional de Año Nuevo. Únete al desfile del carnaval El Año Nuevo chino no es el único festival callejero que tiene lugar en París en febrero. También está el pequeño detalle del Carnaval de París, o La Promenade du Boeuf Gras, que coincide con el Mardi Gras. Organizado de una forma u otra desde el siglo XVI, el carnaval comienza con un desfile de figuras enmascaradas en la Place Gambetta, en el distrito 20. El recorrido avanza hacia la Place de la République, donde las celebraciones continúan con una fiesta callejera. Dedica un día a los monumentos al amor de París Con vistas a la catedral de Notre Dame, el Pont des Arts es más conocido por muchos como el puente de los candados de amor. Literalmente millones de candados marcados o grabados con las iniciales de los enamorados se han colgado de sus barandillas, creando un mar de metal que se estima pesa unas 45 toneladas. Entre las serpenteantes calles de Montmartre se encuentra el Muro de los Te Quiero, de 40 metros cuadrados. Compuesto por más de 600 azulejos de cerámica individuales, incluye las palabras «te amo» unas 300 veces en 250 idiomas diferentes, entre ellos el inuit y el esperanto. No hacen falta palabras para visitar el corazón de Voltaire, situado bajo una estatua de mármol del escritor y filósofo en el Salon d’honneur (Salón de Honor) de la Biblioteca Nacional. Pero si eso te resulta un poco macabro, puedes sobrevolar los edificios de París con un romántico paseo en globo en el Ballon de Paris Generali, el más grande del mundo. Explora el lado oculto de París El evento Face Cachée (El lado oculto), que tiene lugar durante un fin de semana largo, es otra de las cosas maravillosas que puedes hacer en París en febrero. Alrededor de 120 sedes y organizaciones participan en la creación de experiencias únicas. Permiten al público acceder a partes de la ciudad que suelen estar cerradas o vivir eventos que de otro modo nunca podrían disfrutar. No existen tales limitaciones en la Ópera Garnier, el supuesto hogar del Fantasma de la Ópera. Abre sus puertas durante todo el mes de febrero para realizar visitas libres o guiadas por sus extraordinarios interiores. Formas de ahorrar en París en febrero Echar un vistazo a los percheros de rebajas de los grandes almacenes no es la única forma de ahorrar en París en febrero. Los pases de Go City All-Inclusive y Explorer te ofrecen un precio fantástico en la entrada a muchas de las principales atracciones de la ciudad. Solo tienes que elegir el pase adecuado para ti y empezar a explorar para ahorrar.
    Ian Packham
    Pareja sosteniendo un paraguas en forma de corazón frente a la Torre Eiffel.
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    Qué hacer en París cuando llueve

    París es un espécimen de lo más inusual: una ciudad hermosa tanto por dentro como por fuera. Seguro que has venido para stroll those swoonsome parks and boulevards del brazo de tu pareja, para daros de comer frutas frescas y fromages de the famous street markets y, por supuesto, para juraros amor eterno (y haceros unos selfis, obviamente) en el Pont des Arts. Pero ya habrá tiempo de sobra para todas esas tonterías en cuanto deje de llover. Mientras tanto, ponte tu gabardina y tus botines más elegantes y sumérgete en nuestra guía de los mejores planes en París cuando llueve, desde museos y galerías de talla mundial hasta elegantes galerías comerciales, cafeterías acogedoras y mausoleos subterráneos. Los mejores museos y galerías para un día de lluvia en París Si buscas algo que hacer en un día lluvioso en París, los extraordinarios museos y galerías que salpican la ciudad deberían ser tu primera parada. Hay bastante más de 100 repartidos por los 20 arrondissements de la ciudad y aquí tienes, para tu deleite, algunos de los mejores. El Louvre Este no necesita presentación, pero vamos a hacérsela de todos modos. Con cerca de ocho millones de visitantes anuales, el the Louvre es el museo más visitado del mundo. No es de extrañar, quizá, si tienes en cuenta que alberga la Venus de Milo y la Mona Lisa de Da Vinci, junto con otros muchos tesoros de valor incalculable; una colección que recorre toda la historia del quehacer artístico de la humanidad. Es el típico lugar en el que puedes pasar fácilmente un día entero (de hecho, se estima que harían falta 200 días para ver todas las obras expuestas), así que sacude tu paraguas y prepárate para una jornada larga. Musée d’Orsay Justo al otro lado del Sena, el tamaño relativamente compacto del Musée d’Orsay lo hace algo más manejable para los entusiastas del arte ocasionales. Cruza las puertas de esta impresionante estación de ferrocarril de estilo Beaux-Arts convertida en museo para disfrutar de la mayor colección de arte impresionista y postimpresionista del planeta. Hablamos de obras de muchos de los maestros del movimiento: Monet, Manet, Renoir, Rodin, Van Gogh, Cézanne, Degas, Gaugin... la lista es interminable. Musée du Vin Podrías pensar que has muerto y has ido al más allá de la uva en el embriagador Musée du Vin, donde sus bodegas abovedadas con una atmósfera especial crean el escenario perfecto para una copa de las buenas. Descubre la historia de la elaboración del champán y el vino en estas cuevas calizas subterráneas, utilizadas en el siglo XV por los frailes de la Orden de los Mínimos, antes de degustar el delicioso botín del propio viñedo del museo. Musée National Gustave Moreau Este es una maravilla, sobre todo si acabas de entrar desde las calles empapadas por la lluvia sin tener ni idea de qué esperar. Aviso para navegantes: no es como los demás museos. Antiguo hogar de la familia Moreau, el this eye-popping extravaganza of 19th-century Symbolist art está dedicado a la vida y obra de Gustave Moreau, conocido por sus composiciones algo psicodélicas con criaturas míticas, flora de otros mundos y paisajes infernales alucinatorios. Las guías impresas, que contienen comentarios a menudo inconexos del propio artista, así como una escalera de caracol bastante espectacular, contribuyen al carácter desorientador del lugar. Musée Édith Piaf No te arrepentirás de rien tras visitar el fascinante Musée Édith Piaf, un pequeño apartamento en el distrito 20 que antaño fue el hogar de la legendaria cantante parisina. La colección de objetos personales de Piaf, cuidadosamente seleccionada, incluye fotografías, cartas de admiradores, discos de platino y su famoso vestido negro. Las visitas se realizan solo con cita previa. Después, desafía a la lluvia para visitar el lugar de descanso final del «pequeño gorrión» en el cercano cementerio del Père Lachaise.Check out our full guide to the best museums and galleries in Paris here. Compras para un día de lluvia Y, si los museos no te convencen para un día gris, quizá lo hagan las legendarias opciones de compras de París. Hay de todo, desde megacentros comerciales de lujo hasta mercadillos de gangas y librerías intelectuales para entretener a cualquier adicto a las compras; estos tres lugares son paradas obligatorias cuando llueve... Galeries Lafayette Haussmann Una visita a las icónicas Galeries Lafayette Haussmann puede parecer más una experiencia religiosa que una simple tarde de compras, gracias a sus ornamentadas galerías, su atrio de cinco plantas y su altísima cúpula de cristal y acero. Esta catedral del capitalismo alberga una lista interminable de marcas de diseño y de renombre; 65.000 metros cuadrados de espacio comercial que abarcan desde Armani hasta Zadig & Voltaire, repletos de bistrós, cafeterías, salones y mucho más. Cuando te hayas cansado de comprar, sube a la terraza de la azotea (con tu recién estrenado parapluie de Prada, por supuesto) para disfrutar de unas vistas panorámicas de París que te devolverán la energía. Consejo profesional: Galeries Lafayette también ofrece diversas experiencias adicionales muy parisinas, como a catwalk fashion show y un macaron-making class. Es imprescindible reservar. Compras a cubierto Diseñados a medida para los días de lluvia, los Paris’s covered shopping arcades son un viaje nostálgico y evocador a tiempos más distinguidos. Pasea bajo techos de vidrieras, curiosea en tiendas de madera de estilo tradicional y admira los intrincados mosaicos, los ornamentados relojes de estuco y las cúpulas y marquesinas de hierro y cristal en estas clases magistrales de arquitectura del siglo XIX. Hay unos 20 de estos elegantes pasajes cubiertos para explorar por los distritos 1.º a 9.º, y cada uno promete una tentadora variedad de panaderías y bistrós, además de un sinfín de boutiques chic, emporios de antigüedades, relojeros, joyeros y librerías donde grandes pilas de libros antiguos se amontonan peligrosamente en las esquinas y desafían la gravedad en estanterías abarrotadas. Un paraíso para los amantes de los libros Si la encantadora y antigua Librairie du Passage en el Passage du Jouffroy te ha abierto el apetito de más aventuras literarias, ¡estás de suerte! París es la meca absoluta para los amantes de la lectura, especialmente en las legendarias calles de su carismático Barrio Latino, un enclave bohemio en la orilla izquierda del Sena frecuentado en su día por Ernest Hemingway, Gertrude Stein, F. Scott Fitzgerald, James Joyce y otras luminarias de la literatura. Refúgiate de la lluvia devorando un clásico en uno de los cafés de moda del distrito y sal entre chaparrón y chaparrón para conseguir más libros en ese tesoro semilegendario que es la librería de lengua inglesa Shakespeare and Company. O pasea junto al Sena para encontrar a los bouquinistes de París: un auténtico ejército de libreros que se alinean en la orilla izquierda y ofrecen una variada selección de tomos antiguos, clásicos literarios, libros infantiles, poesía, novelas gráficas, literatura popular, arte y mucho más. Y eso no es todo... No dejes que un poco de lluvia desanime tus ganas de hacer turismo. Un Citroën 2CV es una forma excelente de contemplar los monumentos de la ciudad sin necesidad de poner un pie en la calle. Ideales haga sol o llueva, estos recorridos rápidos pasan por los principales monumentos y tienen capacidad para hasta tres pasajeros a la vez. Evita cualquier posible incomodidad reservando uno de los paquetes con champán. O esquiva los chaparrones adentrándote bajo tierra en la ciudad secreta de las Catacumbas de París: una vasta red de túneles escalofriantes, pasadizos, alcantarillas y cámaras secretas. Este épico osario laberíntico contiene los restos mortales de unos seis millones de parisienses, trasladados aquí desde los saturados cementerios de París en los siglos XVIII y XIX. Así que quizá no sea el mejor plan para una primera cita. Si todo lo demás falla, simplemente haz lo mismo que la gente de París cuando llueve: busca un café con encanto, pide un cruasán y un café crème, y busca un buen asiento junto a la ventana para ver pasar a la gente, al menos hasta que se empañen los cristales. Ahorra en actividades para días de lluvia en París Ahorra en la entrada a las atracciones de París con Go City. Sigue a @GoCity en Instagram para conocer los mejores consejos de última hora e información sobre las atracciones.
    Stuart Bak
    Stuart Bak
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    Los 10 mejores planes relajantes en París (¡y 2 más de regalo!)

    Sabemos por propia experiencia que el turismo es muy cansado y que de vez en cuando es necesario tomarse un respiro para descansar las piernas, escribir postales o sencillamente empaparse del ambiente de la ciudad. ¿Y qué puede haber más idílico que tomárselo con calma en París? Las opciones que ofrece la capital francesa para la relajación son casi infinitas, gracias a sus frondosos parques, sus floridos jardines, sus tranquilos canales, sus coquetos cafés y sus inmejorables restaurantes. Si buscas inspiración para tus momentos de respiro durante tu visita a Paris, estás en el lugar adecuado. A continuación, te contamos las 10 cosas más relajantes que puedes hacer en París. Nuestra selección incluye: Picnic junto a la Torre Eiffel Librerías del Barrio Latino Canal de Saint Martin Crucero por el Sena Museo Rodin Cata de vinos franceses ¡Y mucho más! 1. Picnic junto a la Torre Eiffel Si te gustan los picnics, París te va a parecer un paraíso terrenal. Esta fascinante ciudad cuenta con más de 400 espacios verdes en los que plantar la cesta y extender la manta. Y el menú tampoco se queda atrás: súrtete bien con productos tan típicos como deliciosos: una baguette recién hecha, quesos, embutidos y una botella de Chablis bien fría. Cuando tengas la cesta lista, dirígete a uno de los mejores lugares de París para hacer un picnic: los Campos de Marte, una enorme extensión de césped a los pies de la Torre Eiffel. Las cálidas noches de verano son perfectas para para pasear o sencillamente sentarse a contemplar cómo se ilumina la torre más famosa de París. No te pierdas el espectáculo de luces a cada hora en punto, momento en que la gran estructura de hierro parece cubrirse de miles de diminutos diamantes luminosos. ¿El tiempo no acompaña? No te preocupes, te proponemos un plan a cubierto que seguro que tampoco te querrás perder: una cata de vinos franceses en la espectacular bodega de Les Caves du Louvre. 2. Pasea y ojea libros en el Barrio Latino Las estrechas y sinuosas callejuelas del Barrio Latino pueden ser un remanso de paz si le dedicas un rato a merodear por sus librerías. Este barrio estudiantil no solo alberga montones de librerías de segunda mano y cafés repletos de gente joven leyendo y charlando, también es donde se encuentra la universidad más famosa de la ciudad: la Sorbona de París. A orillas del río, junto a la emblemática Plaza de Saint Michel, se encuentra también una de las librerías más famosas de París, la legendaria librería en lengua inglesa Shakespeare and Company. En definitiva, date un paseo por las callejuelas del barrio y disfruta del ambiente bohemio y cultural. Eso sí, ten cuidado con las compras, ¡no vaya a ser que tengas pagar por el exceso de equipaje a la vuelta! 3. Tómate una pizza y una cerveza en el Canal de Saint-Martin Esquiva la ruta más turística y acércate al Canal Saint-Martin, uno de los lugares favoritos de reunión de la juventud parisina. recorre los agradables muelles arbolados y descubre coquetos cafés, bistrós y bares de cerveza artesanal entre las plazas ajardinadas, los paseos adoquinados y los puentes de estilo veneciano. No solo te lo pasarás genial, además harás unas fotos increíbles. Si te resulta familiar la zona, puede que sea porque la viste en Amélie, la peculiar comedia romántica de 2001 ambientada en algunos de los lugares más pintorescos de París, incluido el Canal de Saint Martin. Cómprate una pizza y una cerveza en uno de los locales de comida para llevar y busca un sitio para sentarte y disfrutar de los reflejos de la luz del atardecer en las aguas del canal (si quieres emular a la protagonista de la película y lanzar una piedra al canal, ¡ten cuidado con el resto de la gente y con los barcos que pasan!). 4. Date un paseo por la Coulée Verte René-Dumont La Coulée Verte, o sendero verde, no es otra cosa que un encantador parque elevado en pleno corazón de París. En origen fue una vía de ferrocarril que atravesaba el centro de París a lo largo de un viaducto. Al caer en desuso, se convirtió en la apacible vía verde peatonal elevada repleta de exuberante vegetación que es hoy. Disfruta de las vistas del skyline parisino desde esta verde atalaya y rellena tu botella de agua con gas (¡sí, en serio!) en la fuente gratuita del Jardin de Reuilly, una de las pocas de este tipo que encontrarás en París. Sabemos lo imprevisible que es el clima de París, así que volvemos a proponerte otro plan encantador a cubierto en caso de que la cosa se ponga fea y no te apetezca caminar bajo la lluvia. ¿Qué tal un viaje al pasado? Descubre el París del siglo XIX en un paseo guiado por las evocadoras galerías y pasajes cubiertos de la ciudad. Puede que incluso salgas con algún que otro souvenir en tu haber. 5. Alquila una barca en el Bois de Boulogne Dos veces más grande que Central Park, el Bois de Boulogne es uno de los parques más grandes de París. Su ubicación, un poco alejada de las rutas turísticas, en el distrito 16, lo convierte en uno de los menos concurridos de la ciudad. En el Lac Inferieur (lago inferior) se alquilan barcas de remos, lo que te permitirá pasar una o dos horas disfrutando de sus tranquilas aguas. Después, date un paseo por el parque para oler las (muchas) rosas del hermoso jardín botánico Parc de Bagatelle. Si tienes suerte, por el camino podrás ver pavos reales y escurridizas ardillas rojas. 6. Disfruta de un hammam Sus maravillosos e intrincados mosaicos y su impresionante minarete de 33 metros de altura no son las únicas razones por las que visitar la Gran Mezquita de París, en el Barrio Latino. También hay un hermoso hammam de estilo bizantino con una sala de vapor de mármol y una fuente de agua. Reserva una exfoliación o un vigoroso masaje para vivir una experiencia casi religiosa y completa tu transición a un estado zen total con la degustación de deliciosos baklavas y té a la menta en el precioso patio. Ten en cuenta que, por motivos religiosos, hay horarios distintos para hombres y mujeres en el hammam. 7. Juega a la petanca La petanca, uno de los pasatiempos más relajantes que existen, es también uno de los más populares en Francia. Verás tanto grupos de estudiantes como personas mayores pasándolo en grande en jardines y plazas con este juego. Nuestra recomendación si quieres practicarlo es que te acerques a la Place de la Nation o al maravilloso Jardín de Luxemburgo, donde también podrás jugar al ajedrez gigante, al tenis o con antiguos barcos de juguete en el estanque ornamental. 8. Contempla la puesta de sol (¡o el amanecer!) Las puestas de sol en París son realmente increíbles. Cuando el cielo se tiñe de rosa y púrpura, y las luces de la ciudad comienzan a iluminarse, el ambiente se llena de magia. No es de extrañar que este momento del día (y su homólogo matutino) haya servido de inspiración a tantos artistas en la historia. Haz un crucero por el Sena para contemplar desde el agua los monumentos más emblemáticos de París, como el Louvre y el Puente Alejandro III, iluminados. O si prefieres contemplar la ciudad a vista de pájaro, el mirador de la moderna Torre de Montparnasse es una muy buena opción. Algo menos tranquilo, ya que el barrio suele animarse bastante con la caída de la noche, pero también maravillosa puede ser una visita a la colina de Montmartre para disfrutar de las imponentes vistas de toda la ciudad con el Sacré-Cœur a tus espaldas. 9. Visita jardines repletos de arte Como ya habrás comprobado, en París nunca se está muy lejos de un parque o un jardín, así que es fácil desconectar del bullicio de la ciudad y pararse a oler las rosas, literalmente. El Jardín de las Tullerías, del siglo XVII, situado estratégicamente entre el Louvre y la Plaza de la Concordia, es un agradable parque con dos estanques, estatuas de Rodin y Giacometti y numerosas sillas en las que descansar. Otro jardín en el que abundan las esculturas es el Museo Rodin, donde los estanques ornamentales, los setos de boj perfectamente cuidados y una variedad de famosas piezas del célebre escultor te permitirán pasar una o dos horas de total relajación. No es precisamente un jardín, aunque tiene zonas realmente boscosas, y solo encontrarás esculturas en las lápidas más elaboradas, pero también es un lugar en el que pasar un rato de relajada introspección. Nos referimos al famoso Cementerio de Père Lachaise, lugar de descanso de Molière, Oscar Wilde, Maria Callas, Édith Piaf y Jim Morrison, entre muchas otras figuras de la cultura y la historia. 10. Contempla a la gente desde la terraza de un café Pocas cosas hay más parisinas que sentarse en la terraza de un café a contemplar cómo pasa la vida ante tus ojos. Pídete un café con un croissant y actúa como si llevases toda la vida en esta ciudad. Lo normal es que no te traigan la cuenta hasta que no la pidas, así que tienes todo el tiempo del mundo para relajarte y disfrutar de uno de los mejore espectáculos de la ciudad: las ajetreadas vidas de sus habitantes. Ahorra en París con Go City® Hasta aquí nuestra selección de los mejores planes relajantes en París. Y, si además de disfrutar y descansar en tus vacaciones en París, también quieres ahorrar en las entradas para las principales atracciones de la ciudad, solo tienes que hacerte con un pase turístico de Go City®. ¡No te lo pierdas!
    Maria Ermitas Barrasa Rodriguez
    Maria Ermitas Barrasa Rodriguez

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