Las mejores galerías de arte en París

Fecha de publicación: 18 de julio de 2024

Cuna del Impresionismo y sede de varias de las mejores pinacotecas del mundo, París es un auténtico paraíso para quienes aprecian el arte en sus viajes. Lugar de peregrinación de artistas de todas las épocas y estilos, París ha sido y sigue siendo la musa perfecta. En ella vivieron y produjeron grandes obras artistas de la talla de Matisse, Modigliani, Claudel, Bonheur, Toulouse-Lautrec o Lempica (el listado podría ser interminable).

No es de extrañar, por tanto, que en París se encuentren algunas de las mejores galerías y museos del mundo, así como, por supuesto, posiblemente el cuadro más famoso y más visitado del planeta (¿verdad que no hace falta que lo nombremos?). Si quieres aprovechar tu viaje a París para disfrutar al máximo de todo el arte que esta fascinante ciudad tiene que ofrecer, sigue leyendo. Te hemos preparado una lista con las mejores galerías de arte de París.

Los imprescindibles Museo del Louvre

Por supuesto, ninguna visita a París estaría completa sin atravesar la icónica pirámide de cristal del Museo del Louvre y adentrarse en su laberinto de galerías, salas, pasillos y escaleras mecánicas. Con sus cerca de 40 000 obras de arte expuestas, este fascinante museo abarca pintura, escultura, antigüedades y mucho más, por lo que no es de extrañar que sea el museo más visitado del mundo.

Por supuesto no te pierdas los grandes entre los grandes: la Mona Lisa, la Venus de Milo, la Gran Esfinge de Tanis, los Toros alados asirios, el Escriba sentado, la Victoria de Samotracia, la Libertad guiando al pueblo... y un largo etcétera. Ten en cuenta que, si tanta obra maestra te abre el apetito, también podrás disfrutar del arte culinario francés en el Café Richelieu Angelina del museo. ¡Así da gusto!

Musée d’Orsay

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El Museo de Orsay, más compacto, más abarcable y mucho menos concurrido que el Louvre, posee una colección de arte de los siglos XIX y XX realmente fascinante. Aquí, en lo que solía ser la estación de tren Gare d'Orsay, podrás contemplar obras de talla mundial, como el famoso Dormitorio en Arlés de Van Gogh y varios de sus autorretratos (todo un visionario de los selfies este Van Gogh).

El Impresionismo y el Postimpresionismo franceses están especialmente bien representados en el Museo de Orsay, con una gran variedad de obras de Toulouse-Lautrec inspiradas en el Moulin Rouge y varias obras maestras de Monet, Manet, Cézane, etc. Observa cómo el reloj original de la estación, que adorna el sensacional vestíbulo principal, encaja perfectamente entre tanta obra de arte. No te pierdas el Café Campana de la quinta planta, justo al lado de la Galería Impresionista, donde un enorme ventanal con la esfera del reloj ofrece unas encantadoras vistas del Sena, del Louvre e incluso de la Basílica del Sacré-Cœur.

Musée de Montmartre

Las calles adoquinadas de Montmartre, su ambiente bohemio y sus impresionantes vistas de París lo convirtieron desde el principio en el barrio favorito de las grandes figuras del arte que poblaron París a lo largo de los años y, muy particularmente, a finales del siglo XIX y principios del XX. De hecho, el edificio que hoy alberga el Museo de Montmartre, uno de los edificios más antiguos del barrio, albergó en su día los estudios y apartamentos de artistas de la talla de Auguste Renoir, Charles Camoin y Suzanne Valadon.

Los tranquilos jardines que lo rodean llevan, de hecho, el nombre de Renoir, que pintó varias de sus obras maestras mientras vivía aquí, en la década de 1870, como el Bal du moulin de la Galette y el Jardin de la rue Cortot, que representan precisamente el jardín del museo.

Los mejores museos de París si viajas en familia Centre Pompidou

París tiene un montón de museos fabulosos para visitantes de todas las edades. Además, muchos de ellos, como los más importantes (el Louvre y el Museo de Orsay) ofrecen entrada gratuita a las personas menores de 18 años. Pero, si quieres asegurarte de que tus peques se lo pasan bien, no hay mejor lugar que el enorme Centro Pompidou, que tiene una planta entera dedicada a sus visitantes de 2 a 16 años. Aquí podrán disfrutar de visitas informativas, actividades, talleres y un montón de diversión interactiva.

Y lo que es mejor, si tus peques tienen nueve años o más, podrás dejarlos en los talleres si n supervisión por tu parte, lo que te permitirá a ti explorar el Museo Nacional de Arte Moderno del Centro Pompidou a tu ritmo. Donde descubrirás una colección de arte moderno que rivaliza con el MoMA de Nueva York en cuanto a variedad, alcance y calidad.

Musée du Quai Branly

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A tus peques les encantará el Museo del Quai Branly incluso antes de entrar, por su peculiar y frondosa fachada: un jardín vertical salpicado de ventanales. Y lo mejor de todo es que en el interior, hay montones de objetos fascinantes que intrigarán a las jóvenes mentes brillantes. Entre las piezas más destacadas y divertidas de la vasta colección de arte indígena de todo el mundo que alberga el museo se encuentran espectaculares máscaras ceremoniales de la India y África, pinturas aborígenes en corteza de árbol, un Volkswagen Beetle decorado con coloridos motivos mexicanos y una gigantesca cabeza Moái de la Isla de Pascua. Además, si viajas con peques de entre 6 y 12 años, también podrás dejarlos en los talleres artísticos en los que se divertirán mientras aprenden.

Museos monográficos de artistas Musée Rodin

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Auguste Rodin, posiblemente el mejor escultor francés de todos los tiempos, cuenta con un museo propio en París dedicado principalmente a su obra, aunque incluye también la de algunos de sus coetáneos, como Renoir, Monet y, por supuesto, Camille Claudel, discípula y colaboradora de Rodin.

La estrella indiscutible de la colección es el agradable jardín de esculturas de casi tres hectáreas, donde muchas de las creaciones más famosas de Rodin, incluido el Pensador, el Monumento a los burgueses de Calais y Las puertas del infierno, se pueden encontrar repartidas entre setos perfectamente cuidados y estanques ornamentales.

Musée Picasso

La colección del Museo Picasso de París, con más de 5000 obras del padre del cubismo, es una de las mejores del mundo. Su universo insólito y algo inquietante se despliega a la perfección en las diferentes salas del museo, en las que se exponen pinturas y esculturas surrealistas, dibujos, cuadernos, fotografías, grabados y otros objetos del artista.

Explora las cuatro plantas de este encantador palacio del siglo XVII para descubrir piezas como su Autorretrato y La Celestina, pintados durante el Periodo Azul de Picasso, así como obras posteriores de su etapa cubista y obras que representan escenas terribles de la Guerra Civil española, de su desgarradora serie de pinturas de guerra.

Musée National Gustave Moreau

Dedicado a la vida y la obra del pintor simbolista del siglo XIX Gustave Moreau, este fascinante museo fue el hogar de la familia Moreau hasta la muerte del artista en 1898. Entre sus muchos atractivos destaca la extraordinaria escalera de caracol de la casa y algunas composiciones realmente extravagantes con visiones alucinatorias, plantas extrañas, unicornios y otras criaturas míticas. Hay guías impresas muy interesantes con los extensos y a menudo incoherentes comentarios del propio artista. Además, se puede visitar el antiguo estudio de Moreau y su apartamento del último piso de la casa.

Musée de l'Orangerie

No se trata propiamente de un museo monográfico, porque además de las obras de Monet, en el Museo de la Orangerie, hay también obras de otras figuras emblemáticas del Impresionismo y del arte moderno. Pero sin duda, la estrella del museo es Monet y más concretamente su famosa y espectacular serie de los Nenúfares. El edificio del museo, que en origen sirvió de invernadero para los árboles de cítricos de Napoleón III, cuenta con dos salas ovaladas en las que se despliegan los inmensos murales de Monet, lo que proporciona una experiencia estética inmersiva y fascinante.

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Maria Ermitas Barrasa Rodriguez
Maria Ermitas Barrasa Rodriguez
Escritor/a de viajes freelance

Mitas es una traductora de español afincada en Madrid que disfruta acercando todo tipo de historias al público hispanohablante, ya sea en forma de videojuegos, novelas o blogs de viajes. Cuando no está tomando café y jugando con las palabras, a Mitas le encanta emplear su tiempo en viajar, ir a conciertos y ver teatro, mucho teatro.

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Llaveros de la Torre Eiffel. Los mejores souvenirs de París.
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Los mejores souvenirs de París

¿Estás pensando en llevarte algunos recuerdos de tu viaje a París, pero te falla la inspiración? No te preocupes, le puede pasar a cualquiera, es normal. Precisamente por eso, hemos preparado una selección con los mejores recuerdos y souvenirs de París. ¿Sabías que la palabra "souvenir" viene precisamente del francés y que significa "recuerdo" o "memoria"? Y eso es justo lo que conseguirás con nuestras recomendaciones, hacer que tu inolvidable viaje a París sea aún más inolvidable con recuerdos entrañables, divertidos e incluso deliciosos. La Torre Eiffel en todas sus posibles versiones No hay recuerdo de París más emblemático y omnipresente que una Torre Eiffel. Se pueden encontrar reproducciones de la Dama de Hierro por todas partes, en tiendas de recuerdos, en puestos callejeros y en joyerías de alta gama de los Campos Elíseos. ¿Te parece una idea demasiado trillada? Tal vez, pero te garantizamos que cada vez que la mires, te acordarás de tu maravilloso viaje a París y te sacará una sonrisa. El formato ya lo dejamos a tu elección, las opciones son casi infinitas: imán para la nevera, abrebotellas, taza, peluche, lámpara de noche, llavero y bolígrafo. También estampada en camisetas, tote bags, sudaderas, paños de cocina y láminas. Por supuesto, en todos los tamaños, colores y formatos imaginables, con o sin luces intermitentes, de metal o de otros materiales... La lista es interminable. Podrás comprarla en la tienda de regalos de la Torre Eiffel y, en realidad, en casi cualquier parte. Souvenirs únicos ¿Buscas algo un poco más exclusivo y original? ¿Qué tal un perfume personalizado? En París se encuentran algunas de las mejores marcas de perfume del planeta, y muchas de ellas ofrecen fragancias personalizadas únicas. Fragonard no solo cuenta con un interesante museo del perfume en sus instalaciones, además ofrece un taller en el que podrás crear tu propia eau de toilette personalizada para llevártela a casa. También puedes contratar los servicios de la célebre perfumista parisina Stéphanie de Bruijn para que supervise personalmente la creación de tu propia fragancia. Otra opción popular en lo que a souvenirs personalizados se refiere es poner rumbo al barrio de Montmartre, concretamente a la Place du Tertre, una pintoresca plaza adoquinada con la imponente Basílica del Sacré-Cœur de fondo, para que artistas locales te hagan un retrato o una caricatura en vivo y en directo. Tesoros de las tiendas de los museos En París hay cientos de museos y galerías de arte. Y donde hay un museo, hay una tienda de regalos. Aprovecha tu visita al Louvre para hacerte con un recuerdo especial, más allá de la típica taza de la Mona Lisa. En la bonita tienda de regalos del museo encontrarás todo tipo de tesoros, como mapas minuciosamente detallados del París anterior y posterior a Haussmann, réplicas de joyas de época y cientos de grabados de obras maestras de la vasta colección del museo. Las tiendas de regalos del Museo Rodin y del Museo Picasso tampoco se quedan atrás. En la boutique del Museo Rodin encontrarás réplicas perfectas de las obras más famosas del escultor francés. Por su parte, la boutique del Museo Picasso, en el barrio de Le Marais, es el lugar ideal para adquirir objetos decorativos para el hogar y accesorios: piezas de cerámica, bolsos, cojines y mucho más. Todos ellos diseñados para rendir un elegante homenaje al padre del cubismo. Souvenirs para amantes de la lectura El tramo entre Quai Voltaire y Quai de la Tournelle, en la margen izquierda del Sena, es un paraíso para amantes de los libros. Date un paseo a la orilla del río para disfrutar de las magníficas vistas de la Catedral de Notre Dame y de los bateaux que surcan las aguas del Sena, mientras curioseas entre las mercancías de los Bouquinistes de París. Encontrarás clásicos de la literatura, novelas gráficas, antigüedades polvorientas, libros infantiles, arte, poesía... Sin olvidar, por supuesto, los sellos y las postales antiguas. En el extremo oriental de este tramo, al borde del Barrio Latino, también se encuentra la fabulosa librería en lengua inglesa Shakespeare and Company. En este laberinto de estanterías y pilas de libros se esconde el souvenir perfecto para cualquier ratón de biblioteca: un hermoso libro con el famoso logotipo de la tienda estampado en la primera página. Prendas y complementos típicamente parisinos Si quieres hacerte con el clásico look parisino de boina y camiseta marinera como la pareja de la foto, te recomendamos que vayas a una tienda de productos franceses, en lugar de comprar las imitaciones baratas que abundan en las tiendas de souvenirs (y que seguramente te durarán menos que el vuelo de vuelta a casa). Para boinas y gorros, puedes pasarte por La Cerise sur le Chapeau y la camiseta de rayas bretonas puedes encontrarla en Armor-Lux. La calidad será mucho mejor y tampoco te costarán un ojo de la cara. Ambas marcas tienen varias sucursales por todo París. Lo que sí puede hacer implosionar tu tarjeta de crédito es una visita a la megatienda de Louis Vuitton en los Campos Elíseos, la más grande del mundo. En este palacio del derroche te esperan siete pisos de accesorios a un precio desorbitado. Merece la pena visitarla solo para contemplar sus maravillas y, si además puedes permitírtelo, seguro que encuentras un recuerdo bonito de tu viaje a París. Deliciosos souvenirs comestibles parisinos La gastronomía francesa goza de fama y popularidad mundial, así que no es mala idea hacerse con algún souvenir gastronómico: un exquisito tarrito de mostaza de Dijon en la Maison Maille de la plaza de la Madeleine, por ejemplo. O un chocolate en polvo del legendario Café Angelina. París también está repleta de deliciosas fromageries y caves à vin en las que hacer acopio de quesos y vinos franceses. Sigue tu olfato hasta la pintoresca Rue Mouffetard, una de las calles más antiguas de París y hogar de la Casa Androuet, donde te esperan cientos de fragantes quesos franceses. Y dirígete a la Galerie Vivienne para disfrutar de una experiencia vinícola a la antigua usanza en Legrand Filles et Fils. Bajo la gran cubierta de cristal de esta galería del siglo XIX, encontrarás un auténtico paraíso de vinos de Burdeos, Borgoña y más. Y, por último, es imposible hablar de recuerdos comestibles parisinos sin mencionar los macarons, esos pequeños y coloridos dulces de merengue tan apreciados en la capital francesa. Si buscas la mayor calidad y los envoltorios más vistosos, acércate hasta los Campos Elíseos. Allí podrás elegir entre la opulenta tienda Ladurée y su rival Pierre Hermé. Claro que sería aún mucho más original que te volvieras a casa con unos macarons de tu propia creación. Y para eso, solo tendrías que apuntarte a la clase de creación de macarons en las emblemáticas Galerías Lafayette.  Ahorra en París con Go City® Hasta aquí nuestra selección de los mejores souvenirs que llevarse de París. Como ves las opciones son muchas y muy variadas. Elige las que más te gusten y hazte con un recuerdo imborrable de tus días en París. Ya que los recuerdos te supondrán un gasto extra, tal vez quieras ahorrar en las entradas para las principales atracciones y actividades de París. Si es así, tan solo tienes que hacerte con un pase turístico de Go City®. ¡La mejor manera de ahorrar mientras haces turismo!
Maria Ermitas Barrasa Rodriguez
Maria Ermitas Barrasa Rodriguez
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Los 10 mejores planes relajantes en París (¡y 2 más de regalo!)

Sabemos por propia experiencia que el turismo es muy cansado y que de vez en cuando es necesario tomarse un respiro para descansar las piernas, escribir postales o sencillamente empaparse del ambiente de la ciudad. ¿Y qué puede haber más idílico que tomárselo con calma en París? Las opciones que ofrece la capital francesa para la relajación son casi infinitas, gracias a sus frondosos parques, sus floridos jardines, sus tranquilos canales, sus coquetos cafés y sus inmejorables restaurantes. Si buscas inspiración para tus momentos de respiro durante tu visita a Paris, estás en el lugar adecuado. A continuación, te contamos las 10 cosas más relajantes que puedes hacer en París. Nuestra selección incluye: Picnic junto a la Torre Eiffel Librerías del Barrio Latino Canal de Saint Martin Crucero por el Sena Museo Rodin Cata de vinos franceses ¡Y mucho más! 1. Picnic junto a la Torre Eiffel Si te gustan los picnics, París te va a parecer un paraíso terrenal. Esta fascinante ciudad cuenta con más de 400 espacios verdes en los que plantar la cesta y extender la manta. Y el menú tampoco se queda atrás: súrtete bien con productos tan típicos como deliciosos: una baguette recién hecha, quesos, embutidos y una botella de Chablis bien fría. Cuando tengas la cesta lista, dirígete a uno de los mejores lugares de París para hacer un picnic: los Campos de Marte, una enorme extensión de césped a los pies de la Torre Eiffel. Las cálidas noches de verano son perfectas para para pasear o sencillamente sentarse a contemplar cómo se ilumina la torre más famosa de París. No te pierdas el espectáculo de luces a cada hora en punto, momento en que la gran estructura de hierro parece cubrirse de miles de diminutos diamantes luminosos. ¿El tiempo no acompaña? No te preocupes, te proponemos un plan a cubierto que seguro que tampoco te querrás perder: una cata de vinos franceses en la espectacular bodega de Les Caves du Louvre. 2. Pasea y ojea libros en el Barrio Latino Las estrechas y sinuosas callejuelas del Barrio Latino pueden ser un remanso de paz si le dedicas un rato a merodear por sus librerías. Este barrio estudiantil no solo alberga montones de librerías de segunda mano y cafés repletos de gente joven leyendo y charlando, también es donde se encuentra la universidad más famosa de la ciudad: la Sorbona de París. A orillas del río, junto a la emblemática Plaza de Saint Michel, se encuentra también una de las librerías más famosas de París, la legendaria librería en lengua inglesa Shakespeare and Company. En definitiva, date un paseo por las callejuelas del barrio y disfruta del ambiente bohemio y cultural. Eso sí, ten cuidado con las compras, ¡no vaya a ser que tengas pagar por el exceso de equipaje a la vuelta! 3. Tómate una pizza y una cerveza en el Canal de Saint-Martin Esquiva la ruta más turística y acércate al Canal Saint-Martin, uno de los lugares favoritos de reunión de la juventud parisina. recorre los agradables muelles arbolados y descubre coquetos cafés, bistrós y bares de cerveza artesanal entre las plazas ajardinadas, los paseos adoquinados y los puentes de estilo veneciano. No solo te lo pasarás genial, además harás unas fotos increíbles. Si te resulta familiar la zona, puede que sea porque la viste en Amélie, la peculiar comedia romántica de 2001 ambientada en algunos de los lugares más pintorescos de París, incluido el Canal de Saint Martin. Cómprate una pizza y una cerveza en uno de los locales de comida para llevar y busca un sitio para sentarte y disfrutar de los reflejos de la luz del atardecer en las aguas del canal (si quieres emular a la protagonista de la película y lanzar una piedra al canal, ¡ten cuidado con el resto de la gente y con los barcos que pasan!). 4. Date un paseo por la Coulée Verte René-Dumont La Coulée Verte, o sendero verde, no es otra cosa que un encantador parque elevado en pleno corazón de París. En origen fue una vía de ferrocarril que atravesaba el centro de París a lo largo de un viaducto. Al caer en desuso, se convirtió en la apacible vía verde peatonal elevada repleta de exuberante vegetación que es hoy. Disfruta de las vistas del skyline parisino desde esta verde atalaya y rellena tu botella de agua con gas (¡sí, en serio!) en la fuente gratuita del Jardin de Reuilly, una de las pocas de este tipo que encontrarás en París. Sabemos lo imprevisible que es el clima de París, así que volvemos a proponerte otro plan encantador a cubierto en caso de que la cosa se ponga fea y no te apetezca caminar bajo la lluvia. ¿Qué tal un viaje al pasado? Descubre el París del siglo XIX en un paseo guiado por las evocadoras galerías y pasajes cubiertos de la ciudad. Puede que incluso salgas con algún que otro souvenir en tu haber. 5. Alquila una barca en el Bois de Boulogne Dos veces más grande que Central Park, el Bois de Boulogne es uno de los parques más grandes de París. Su ubicación, un poco alejada de las rutas turísticas, en el distrito 16, lo convierte en uno de los menos concurridos de la ciudad. En el Lac Inferieur (lago inferior) se alquilan barcas de remos, lo que te permitirá pasar una o dos horas disfrutando de sus tranquilas aguas. Después, date un paseo por el parque para oler las (muchas) rosas del hermoso jardín botánico Parc de Bagatelle. Si tienes suerte, por el camino podrás ver pavos reales y escurridizas ardillas rojas. 6. Disfruta de un hammam Sus maravillosos e intrincados mosaicos y su impresionante minarete de 33 metros de altura no son las únicas razones por las que visitar la Gran Mezquita de París, en el Barrio Latino. También hay un hermoso hammam de estilo bizantino con una sala de vapor de mármol y una fuente de agua. Reserva una exfoliación o un vigoroso masaje para vivir una experiencia casi religiosa y completa tu transición a un estado zen total con la degustación de deliciosos baklavas y té a la menta en el precioso patio. Ten en cuenta que, por motivos religiosos, hay horarios distintos para hombres y mujeres en el hammam. 7. Juega a la petanca La petanca, uno de los pasatiempos más relajantes que existen, es también uno de los más populares en Francia. Verás tanto grupos de estudiantes como personas mayores pasándolo en grande en jardines y plazas con este juego. Nuestra recomendación si quieres practicarlo es que te acerques a la Place de la Nation o al maravilloso Jardín de Luxemburgo, donde también podrás jugar al ajedrez gigante, al tenis o con antiguos barcos de juguete en el estanque ornamental. 8. Contempla la puesta de sol (¡o el amanecer!) Las puestas de sol en París son realmente increíbles. Cuando el cielo se tiñe de rosa y púrpura, y las luces de la ciudad comienzan a iluminarse, el ambiente se llena de magia. No es de extrañar que este momento del día (y su homólogo matutino) haya servido de inspiración a tantos artistas en la historia. Haz un crucero por el Sena para contemplar desde el agua los monumentos más emblemáticos de París, como el Louvre y el Puente Alejandro III, iluminados. O si prefieres contemplar la ciudad a vista de pájaro, el mirador de la moderna Torre de Montparnasse es una muy buena opción. Algo menos tranquilo, ya que el barrio suele animarse bastante con la caída de la noche, pero también maravillosa puede ser una visita a la colina de Montmartre para disfrutar de las imponentes vistas de toda la ciudad con el Sacré-Cœur a tus espaldas. 9. Visita jardines repletos de arte Como ya habrás comprobado, en París nunca se está muy lejos de un parque o un jardín, así que es fácil desconectar del bullicio de la ciudad y pararse a oler las rosas, literalmente. El Jardín de las Tullerías, del siglo XVII, situado estratégicamente entre el Louvre y la Plaza de la Concordia, es un agradable parque con dos estanques, estatuas de Rodin y Giacometti y numerosas sillas en las que descansar. Otro jardín en el que abundan las esculturas es el Museo Rodin, donde los estanques ornamentales, los setos de boj perfectamente cuidados y una variedad de famosas piezas del célebre escultor te permitirán pasar una o dos horas de total relajación. No es precisamente un jardín, aunque tiene zonas realmente boscosas, y solo encontrarás esculturas en las lápidas más elaboradas, pero también es un lugar en el que pasar un rato de relajada introspección. Nos referimos al famoso Cementerio de Père Lachaise, lugar de descanso de Molière, Oscar Wilde, Maria Callas, Édith Piaf y Jim Morrison, entre muchas otras figuras de la cultura y la historia. 10. Contempla a la gente desde la terraza de un café Pocas cosas hay más parisinas que sentarse en la terraza de un café a contemplar cómo pasa la vida ante tus ojos. Pídete un café con un croissant y actúa como si llevases toda la vida en esta ciudad. Lo normal es que no te traigan la cuenta hasta que no la pidas, así que tienes todo el tiempo del mundo para relajarte y disfrutar de uno de los mejore espectáculos de la ciudad: las ajetreadas vidas de sus habitantes. Ahorra en París con Go City® Hasta aquí nuestra selección de los mejores planes relajantes en París. Y, si además de disfrutar y descansar en tus vacaciones en París, también quieres ahorrar en las entradas para las principales atracciones de la ciudad, solo tienes que hacerte con un pase turístico de Go City®. ¡No te lo pierdas!
Maria Ermitas Barrasa Rodriguez
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