Cómo moverse en París: una guía del transporte público

Te contamos todo lo que necesitas saber para moverte por París como si llevaras en la ciudad toda la vida. Consejo número 1: olvídate del coche y disfruta del transporte público. Por suerte, París está muy bien comunicada, tienes metro, autobús, tren, tranvía, taxi, bici... ¡Tú decides la ruta!

Parada de metro modernista de París. Guía de los medios de transporte en París.

Ya tienes tus billetes de avión, tu alojamiento, tu lista de lugares que quieres visitar... Ahora necesitas saber cómo moverte por París, y has llegado al lugar adecuado para averiguarlo. ¿Qué transporte utilizar en París?

En primer lugar, a no ser que seas masoquista, no alquiles un auto para moverte por París. Aparte de que las calles están muy (muy, muy) congestionadas y de que las plazas de estacionamiento son tan caras como escasas, la ciudad cuenta con una red de transporte público eficaz, asequible y segura.

Sigue leyendo nuestro blog para descubrir todo sobre los metros y autobuses de la capital, sin olvidar el nuevo aliado de los parisinos, la bicicleta, además de un par de formas inusuales de descubrir la ciudad.

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París en metro

El metro de París, con sus más de 300 estaciones, es uno de los más densos del mundo. Así que nunca estarás lejos de una parada de metro. Hay 14 líneas, y cada una está marcada en el mapa con un color diferente, por lo que encontrar el camino es casi un juego de niños. Como en muchos sistemas de metro, la dirección está marcada por la última estación de la línea.

¿Cómo se paga el transporte público en París? Los billetes se compran en cualquier estación, ya sea en las máquinas expendedoras o en lugares autorizados. Si compras un paquete de 10 billetes, ahorrarás algo de dinero y podrás usarlo entre las personas que quieras. Son billetitos de cartulina que tienes que introducir en la entrada de la estación; guarda tu billete hasta el final del viaje porque las inspecciones dentro de los trenes son frecuentes. Cuando salgas, recuerda tirar tu billete o meterlo en un lugar diferente al de los billetes sin usar. ¡Es muy fácil confundirse!

La línea 1, de color amarillo, da servicio a numerosas atracciones turísticas, desde el Arco del Triunfo hasta la Plaza de la Bastilla, pasando por los Campos Elíseos, el Louvre y el Jardín de las Tullerías. La línea 4, de color rosa, también te será muy útil, ya que conecta tres de las principales estaciones parisinas, la de Montparnasse en el sur, y las de Norte y Este.

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Pero nuestra favorita es la línea 6, en verde claro en el mapa, ya que tiene una parte exterior desde donde puedes disfrutar de unas magníficas vistas de París. No te pierdas la sección entre las estaciones de Trocadero y La Motte-Piquet, que pasa por encima del Sena justo delante de la Torre Eiffel, así que ten tu cámara lista.

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El “Réseau Express Régional”, o RER, es el sistema regional de trenes de cercanías. Aunque la mayoría de los turistas no lo usan, si te interesa conocer los castillos y palacios de los alrededores parisinos como Versalles, Saint-Germain-en-Laye o Malmaison, esta es la mejor forma de llegar a ellos.

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Aquí dejamos algunos datos interesantes del metro de París para los más curiosos:

  • La primera línea de metro parisina se inauguró el 19 de julio de 1900, con motivo de la Exposición Universal. Unía Porte Maillot y Porte de Vincennes en 27 minutos, y es la antecesora de la actual línea 1.
  • La línea más corta es la 3bis, con solo 4 estaciones (Gambetta, Pelleport, Saint-Fargeau y Porte des Lilas).
  • Châtelet es la estación de metro más grande del mundo. En hora punta, pueden pasar por ella hasta 120 trenes por hora.
  • La estación de Abbesses es la más profunda de la red: los andenes tienen más de 30 metros de profundidad.
  • El metro de París es casi un museo: hay reproducciones de estatuas egipcias en la estación Louvre-Rivoli (línea 1), Art Decó en Pelleport (línea 3bis) y Vaneau (línea 10), la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano en las paredes de la estación Concorde (líneas 1-8-12-13). Así que haz una pausa en tu trayecto, y disfruta de las vistas.
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París en autobús

Además de la red de metro, París cuenta con una red de autobuses muy extensa y completa. Es ideal para los que quieran desplazarse admirando las calles de la ciudad, o para los que prefieren evitar las multitudes del metro, ya que los autobuses suelen estar menos concurridos que el metro. Por ejemplo, si viajas con bebés en carriola o con alguien que va en silla de ruedas, el autobús es una gran opción.

Como circulan por carriles especiales, el tráfico parisino les afecta poco, pero aun así, desplazarse en autobús lleva más tiempo que hacerlo en metro.

El metro de París se detiene alrededor de la 1 de la madrugada y los autobuses toman el relevo. Así, los noctámbulos pueden llegar a sus casas en uno de los muchos Noctiliens que circulan durante toda la noche en la capital hasta que se reanudan los servicios normales de autobuses y metro, entre las 5.30 y las 6 de la mañana.

Ten en cuenta esta pequeña peculiaridad de los autobuses parisinos: no se pueden comprar los billetes al subir al autobús, hay que comprarlos de antemano. Son los mismos billetes y tarjetas que para los metros.

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París en bicicleta

Por último, la red de carriles bici de París está muy bien desarrollada y crece cada año. Varios carriles para bici siguen las principales líneas de metro y permiten descongestionar las estaciones con más tráfico.

Por ejemplo, puedes tomar el carril para bici de Bastilla-La Défense a través de la rue de Rivoli, que es mucho más agradable ahora que se ha liberado del tráfico y se usa exclusivamente por bicicletas, autobuses y taxis. Sigue más o menos la misma ruta que la línea 1 del metro.

También puedes recorrer en bicicleta todos los muelles del Sena. Para los más deportistas, ésta puede ser la forma ideal de descubrir la ciudad.

El servicio de bicicletas públicas de París se llama Vélib'. Hay muchas terminales y las verás por todas partes en la capital. Hay dos tipos: bicicletas tradicionales (verdes) y bicicletas eléctricas (azules). Puedes tomar una directamente en la terminal con tu tarjeta de crédito, o suscribirte gratuitamente en la aplicación y pagar por un pase de 24 horas, o uno de tres días.

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Taxis y Uber en París

Puede que sean caros en comparación con otras formas de moverse por París, pero los taxis tienen su utilidad. Por un lado, podrás encontrar un taxi a cualquier hora del día o de la noche, así que son prácticos para llegar al aeropuerto si tienes un vuelo temprano.

Los taxis se pueden parar en la calle o en cualquiera de las 500 paradas oficiales que hay en la ciudad. Los taxis desocupados tienen una luz verde en la parte superior, pero no pueden recoger pasajeros a menos de 50 metros de una parada de taxis.

No te recomendamos llamar a un radiotaxi. A no ser que hables perfectamente el francés, no sólo tendrás que lidiar con el problema del idioma, sino que las tarifas comienzan a partir del momento en que el conductor se dirige a recogerte.

Un problema adicional al utilizar los taxis en París es el tráfico. Las tarifas se calculan por kilómetro recorrido más un cargo inicial equivalente a recorrer unos dos kilómetros. Pero estar atrapado en un atasco de tráfico no es manera ideal de pasar tus vacaciones.

Hay que pagar en efectivo: no todos los vehículos aceptan pagos con tarjeta. La propina del 10% es de rigor si quieres evitar malas caras.

Uber es otra opción. Lyft no opera en Francia por el momento. Pero debido a las condiciones de licencia de Uber en París, la diferencia de precio es mínima, así que la única razón para recurrir a Uber es que no encuentres un taxi convencional.

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Más maneras de transportase por París

Algo que siempre recomendamos a todos nuestros lectores en todas las ciudades es subirse al autobús turístico hop-on hop-off el primer día. Es una manera estupenda de hacerse una idea general del mapa de la ciudad, y puedes subir y bajar tantas veces como quieras en las paradas de las rutas y aprovechar para tachar alguno de los lugares de interés de tu lista.

Los famosos barcos, los “bateaux-mouches”, atraviesan el Sena de un extremo a otro. Un crucero es otra forma ideal de echar un primer vistazo a París, o de organizar una velada romántica.

También puedes ver la capital desde un globo aerostático (Parc André Citroën, distrito 14), o en el trenecito que recorre Montmartre (con salida en la Place Blanche o en la Place du Tertre).

Y por supuesto, la mejor manera de recorrer la ciudad siempre será la más barata y sencilla: tus propios pies. Si puedes caminar, hazlo, y encontrarás lugares que no están en ninguna guía turística.

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Ahora ya tienes todos los datos que necesitas para moverte por París como un profesional. Solo te falta hacer tus maletas y elegir uno de los dos pases de Go City para disfrutar de todo lo que París ofrece de una manera súper cómoda y, además, ahorrando considerablemente en las entradas a las principales atracciones turísticas de la ciudad. Bon voyage !

Anna Rivero
Experto/a de viajes de Go City®

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Una panorámica de París y la Torre Eiffel con un cielo naranja
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El fin de semana perfecto en París

Una forma muy popular de visitar París es mediante una escapada de fin de semana. Y no es porque París tenga pocos lugares de interés. Al contrario, su larga lista de monumentos y atracciones hace de la capital francesa una de las ciudades más reconocibles del mundo. Entonces, ¿por qué optar por un fin de semana en París? A pesar de todo su patrimonio y destreza arquitectónica, París es una ciudad en constante evolución. Como nunca es igual dos veces, una escapada corta te da la opción de volver una y otra vez, revisitando tus lugares favoritos y descubriendo qué ha cambiado en los meses o años transcurridos. Al mismo tiempo, un viaje de dos o tres días a París te ofrecerá la dosis perfecta de la magia y el romanticismo de la ciudad, desde sus colecciones de museos hasta su vida nocturna. Cómo planificar tu fin de semana en París Para aprovechar al máximo tu fin de semana de ensueño, no olvides los siguientes consejos prácticos: La mayoría de los museos de París cierran los lunes, lo que lo convierte en un día ideal para volver a casa. Lo mejor es planificar los fines de semana largos en París de viernes a domingo. El tiempo puede ser cambiante: el pronóstico de cinco días será tu mejor aliado. Utiliza Go City® y ahorra a lo grande en los costes de entrada a las atracciones. Día 1 Mañana Tras registrarte en tu hotel —y merece la pena reservar un sitio céntrico si solo tienes un par de días para disfrutar—, sacúdete el jet lag con un cruise along the River Seine con Bateaux Parisiens. Es una forma fantástica de familiarizarse con la capital francesa, donde las atracciones más emblemáticas aparecen una tras otra. Deslízate bajo una infinidad de puentes antiguos mientras contemplas la torre Eiffel y la catedral de Notre Dame por el camino. Cambia el suave fluir del río por las calles de la ciudad para continuar tu recorrido con un Hop-on Hop-off sightseeing bus y utiliza tu billete flexible para parar a comer un crepe o algún dulce francés por el camino. Bájate de nuevo en el Arc de Triomphe y sube sus 330 escalones para descubrir unas vistas de 360° de los distritos centrales de la ciudad, incluida la gran avenida arbolada de los Campos Elíseos. Con casi dos kilómetros de línea totalmente recta, es uno de los mejores lugares de Europa para disfrutar de un poco de escaparatismo. Tarde Tras haber visitado muchas de las atracciones principales en tu primera mañana, puedes pasar la tarde viviendo la ciudad como un habitante más. Te sugerimos dirigirte a los populares caminos de sirga del Canal Saint-Martin. Zigzagueando hacia el norte desde el Sena, el tramo del Quai de Valmy posee una maravillosa authenticité. Cobra vida gracias a su elegancia un tanto ruda y su ambiente tranquilo. Se combinan con puentes peatonales de hierro forjado de lo más parisinos, que conducen a una gran cantidad de lugares donde descansar los pies con una taza del mejor café. Noche A pocas paradas de metro hacia el oeste, South Pigalle es el último grito en cuanto a lugares de moda, aunque su pedigrí se remonta a hace bastante tiempo. Considerado por algunos como una alternativa menos conocida a Montmartre, «SoPi» es el hogar del club de cabaré Moulin Rouge, cuyos espectáculos llevan deslumbrando a los visitantes de forma intermitente desde su inauguración en 1889. Restaurantes y bares elegantes se extienden desde la rue des Martyrs; Buvette y Victor son solo dos de los lugares donde te considerarás afortunado si consigues mesa. Después de comer, disfruta de un concierto en Bus Palladium o acércate a la barra de cócteles del evocador interior de Dirty Dick, escondido tras un exterior poco llamativo. Día 2 Mañana Si te apetece madrugar en el segundo día de tu fin de semana en París y tienes buen ojo para las gangas, no busques más: los puestos al aire libre del mercado de Beauvau son tu sitio. Están listos para cerrar sus primeros tratos del día a partir de las 7:30. También conocido como el Marché d’Aligre, en sus tres majestuosos pabellones encontrarás una amplia variedad de productos de alimentación, mientras que en la calle, los fruteros y molinillos de café dan paso a mesas repletas de objetos vintage y antigüedades. Para quienes prefieran quedarse un poco más en la habitación del hotel, está el Marché aux Puces de Saint-Ouen, al norte de Montmartre and the Basilica of the Sacré-Coeur. En este mercadillo, que cuenta con la impresionante cifra de 1700 puestos individuales, hay de todo: desde discos de vinilo raros hasta muebles originales de Luis XV. Además, tiene una hora de inicio muy razonable, a las 10:00, aunque se puede visitar hasta bien entrada la tarde. Tarde Es media tarde, el mejor momento para explorar la inigualable colección de tesoros de the Louvre, ya que las multitudes alrededor de la Mona Lisa y La Libertad guiando al pueblo empiezan a disminuir a partir de las 15:00. Sin embargo, todavía queda tiempo de sobra antes de que el museo cierre sus puertas para absorber su riqueza de objetos históricos y obras de arte. Después, cruza el Sena por el Pont Neuf, o «Puente Nuevo», irónicamente el puente más antiguo que conecta las orillas izquierda y derecha de París. Se abrió al tráfico por primera vez en 1607. Continúa por la calle hacia el sur unos cientos de metros hasta las puertas del Jardin du Luxembourg; se proyectaron solo cinco años después de la construcción del Pont Neuf y tienen un papel importante en la trama de Los miserables, de Victor Hugo. Rodeado de árboles maduros, el punto central de los jardines es una serie de parterres de flores plantados de forma simétrica y un estanque llamado Grand Bassin, donde navega una pequeña flota de barcos de vela por control remoto. Entre los parterres hay más de 100 estatuas copiadas de la antigüedad, aunque la estrella del espectáculo es la magnífica fuente de Médici. Tarde-noche Un recorrido por el Jardin du Luxembourg te deja en la posición perfecta para pasar la tarde-noche en el entramado de callejuelas que conforman el Barrio Latino. La Rue de la Huchette alberga una de las mayores concentraciones de restaurantes de la ciudad, lo que la convierte en la calle ideal para comer a precios razonables. A pocos pasos encontrarás bares con una clientela ecléctica de estudiantes, viajeros e intelectuales que, sin duda, te dejarán recuerdos positivos de todo lo parisino, sea cual sea la hora a la que regreses a tu hotel. Ahorra en tu fin de semana en París Los gastos de viaje, hotel y atracciones pueden acumularse rápidamente, incluso en un fin de semana en París. Puedes ayudar a limitar, e incluso reducir, el esfuerzo para tu bolsillo explorando con Go City. Al ofrecer a los visitantes ahorros en la entrada a muchas de las principales atracciones de la ciudad, nuestros pases son el complemento perfecto para cualquier escapada a París.
Ian Packham
The Eiffel Tower framed by fall color
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París en noviembre

¿Estás dudando de si noviembre es un buen mes para visitar París? A nosotros, que nos gusta descubrir las ciudades sin aglomeraciones y cuando los precios de los vuelos y los alojamientos no están por las nubes, noviembre en París nos parece una idea excelente. Aquí te explicamos por qué. Podrás ver la Mona Lisa de cerca en el Louvre, y tendrás acceso a los elevadores de la Torre Eiffel sin tener que esperar horas en la fila; pasearás por los muelles del Sena en solitario (o con muy poca gente a tu alrededor), y, además, considera tu suerte: en noviembre en París (y en toda Francia) se celebra con gran ceremonia la primera cata del nuevo vino Beaujolais. Que no te de miedo el frío: ve preparado con un buen abrigo (o cómprate uno increíble allí), y disfruta de tu viaje a París en noviembre. Los museos de París Los rankings nos dicen que después de Londres, París es la ciudad con más museos en el mundo, pero el Louvre es el más visitado de todos. Así que, ya que estás aquí, aparta algo de tiempo para hacer una visita guiada y descubrir por ti mismo las maravillas que distinguen a este museo entre todos los demás. Si te interesan las artes visuales, tendrás que hacer una difícil elección entre muchas opciones. El Centro Pompidou es una visita obligada para ver arte contemporáneo, y en el Museo de Orsay podrás admirar las grandes obras de los pintores impresionistas y postimpresionistas que cambiaron el rumbo del arte a finales del XIX y principios del XX, como Renoir, Sisley y Gaugin. Echa un vistazo al Museo Maillol, al Museo Rodin o a la Fundación Louis Vuitton, que abrió sus puertas en 2014. El edificio, una estructura moderna situada en el Bois de Boulogne, merece una visita solo por sí mismo. Por otro lado, no dejes de visitar el Museo Carnavalet, ubicado en un precioso palacio renacentista en el Marais, y dedicado a la historia de París desde los tiempos del Mesolítico. Es buena idea ir al principio de tu viaje, para empaparte de una vez con la geografía y la historia de la ciudad que vas a estar explorando el resto de tu viaje. Y aunque podríamos seguirnos recomendándote museos con entusiasmo, ya solo nos queda espacio para dos más: la Fundación Henri Cartier-Bresson, donde siempre tienen excelentes exposiciones de fotoperiodismo y fotografía documental, y el Museo del Perfume Fragonard, porque qué sería de Francia sin sus perfumes. Los pasajes cubiertos de París En la primera mitad del siglo XIX, los pasajes cubiertos fueron la respuesta parisina al clima otoñal. Techados con preciosas vidrieras de herrería y cristal que deja pasar la luz natural, son pequeños centros comerciales de alcurnia. En algún momento hubo 150 de ellos, pero la famosa transformación de París en la segunda mitad del siglo XIX (la del Barón Haussmann, un señor del que vas a escuchar mucho en tu estancia en esta ciudad) hizo que desaparecieran muchos de ellos. Uno de los pasajes más antiguos aún accesibles data de 1799: el Passage des Panoramas, un sueño para los filatelistas, ya que alberga numerosas tiendas de sellos antiguos. El más largo es el Passage du Caire, con 360 metros de longitud, construido durante la campaña de Napoleón en Egipto. Visita el minúsculo Passage des Princes, con su cúpula de vitrales de colores sobre arabescos metálicos (hoy en día es el “templo de los juegos de video”); el Passage Verdeau, con sus tiendas de antigüedades y librerías de segunda mano; y la muy elegante Galerie Vivienne, donde las tiendas de prêt-à-porter y de diseño de interiores se codean con agradables cafés. Por último, si quieres degustar lo mejor de la cocina indo-pakistaní en París, ve al Passage Brady, en el distrito 10. En esta olorosa galería construida en 1828 se concentran restaurantes de la India y Pakistán, y también de las más exóticas Mauritania y la Isla Reunión. El vino nuevo La fiesta del Beaujolais Nouveau se celebra en toda Francia desde 1951, y el descorche de este vino joven, fresco y afrutado, está regulado por el gobierno francés, que ha decretado el tercer jueves de noviembre (a las 12 del mediodía exactamente) como la fecha oficial para la ceremonia. Conociendo a los franceses, espera quesos, charcutería y conversaciones en voz muy alta para acompañar la cata. Puedes celebrar la llegada del Beaujolais Nouveau en un gran número de brasseries parisinas. Por ejemplo, Au Pied de Cochon, un establecimiento histórico del barrio de Halles, que organiza una tómbola en la que los premios son (lo adivinaste) botellas de Beaujolais. En el barrio del Sentier, la Brasserie Dubillot ofrece una velada de Beaujolais con un concierto y un set de DJs para no parar hasta el final de la noche. Paseos otoñales en París El mes empieza con la celebración del 1 de noviembre, con la celebración de La Toussaint (Todos los Santos). Como en otros países mayormente católicos, este es un día feriado en el que algunas personas visitan los cementerios para recordar a los que ya se fueron. Y tal vez ese día no sea el más adecuado para ir al famoso cementerio de Père Lachaise, pero trata de visitarlo en cualquier otro momento. Seguro que alguno de tus héroes culturales está enterrado allí, y este momento, la primera quincena de noviembre, con el otoño en todo su esplendor, es especialmente adecuado para caminar entre mausoleos, tumbas y grandes árboles. Ve al Jardin des Tuileries para admirar las esculturas de Rodin entre árboles de tonos dorados, camina por los amplios Jardines de Luxemburgo o aventúrate a la periferia de la ciudad y pasea en un entorno natural y tranquilo en el Bois de Vincennes, donde hay un zoo, cuatro lagos y kilómetros y kilómetros de paz, además del viejo castillo de Vincennes (siglo XIV) donde fue ejecutada la supuesta espía Mata Hari. En resumen... Como ves, visitar París en noviembre ofrece grandes ventajas. Más allá de los museos, los paseos otoñales, las galerías cubiertas y el primer vino Beaujolais del año, también tendrás la mejor excusa para probar un delicioso chocolate caliente en alguna de las famosas chocolaterías parisinas como Carette o Charles Chocolatier. Por si fuera poco, con Go City ahorrarás considerablemente en el precio de las entradas a las atracciones principales de París. Elige entre el Pase Explorer o el Pase Todo Incluido para acceder a montones de atracciones en las que tal vez ni siquiera habías pensado, descarga el código en tu móvil y ¡explora París a tu propio ritmo!
Anna Rivero

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