Qué hacer en Nueva York un lunes

Evita las multitudes: los lunes son perfectos para visitar museos, bares en azoteas, joyas ocultas y la mejor comida de Nueva York.

Fecha de publicación: 25 de abril de 2025
The High Line en Nueva York

Los lunes en Nueva York están llenos de potencial. Con el ajetreo del fin de semana atrás, los museos están más tranquilos, los restaurantes menos concurridos y las calles un poco más despejadas, lo que te deja espacio para disfrutar de la ciudad como alguien de aquí. Tanto si buscas saborear un desayuno tranquilo, perderte entre el arte o las maravillas naturales, o recorrer sin esperas los lugares imprescindibles, el lunes es la estrella secreta de la semana en Nueva York. ¿Tienes ganas de transformar tu lunes en una aventura? Así es como lo llenaríamos con experiencias inolvidables que solo podrías vivir en Nueva York.

Desayuno en Buvette

Bagels y bollería

Empieza tu lunes en Buvette, una encantadora cafetería francesa escondida en el West Village. La luz del sol de la mañana brilla a través de las ventanas, proyectando un suave resplandor sobre las mesas de madera rústica y los elegantes suelos de baldosas en blanco y negro. El público de los días laborables es maravillosamente local (escritores, perfiles creativos y algún que otro famoso) y todo se mueve a un ritmo relajado. El menú de desayuno de Buvette es una carta de amor a París: huevos escalfados esponjosos con salmón ahumado, croque monsieur rebosante de queso gruyère y bollería de mantequilla que se deshace en la boca, horneada cada día. Prueba el latte, servido en un cuenco, para darle un toque auténtico.

Pasea por el High Line

El High Line se transforma los lunes. Atrás queda el bullicio del fin de semana; en su lugar, fluye una suave corriente de lugareños y viajeros expertos. Con menos multitudes, podrás disfrutar de verdad de las esculturas de jardín, las flores silvestres y el arte público que bordean this elevated park above Chelsea and the Meatpacking District. A principios de semana, el ritmo es pausado e invita a quedarse en las tumbonas y bancos de madera con un café de algún tostadero local. La vegetación del High Line, cuidadosamente seleccionada y dispuesta frente a los viejos raíles de acero y las nuevas vistas de la ciudad, permite hacer fotos de un dramatismo sereno. Haz una pausa por el camino en miradores como el 10th Avenue Overlook, donde la ciudad vibra suavemente bajo tus pies.

Explora el Museum of Modern Art (MoMA)

Visitar MoMA un lunes es una delicia para los amantes del arte. Sin las multitudes del fin de semana, tendrás la oportunidad de contemplar obras maestras del arte con mucha más tranquilidad. Hablamos de visitas imprescindibles como La noche estrellada de Van Gogh, el arte pop de Warhol y el audaz cubismo de Picasso. Las galerías están tranquilas y bañadas por la luz natural, que ilumina fotografías evocadoras, esculturas asombrosas, obras maestras atemporales y las últimas instalaciones contemporáneas. La cafetería del museo ofrece un descanso refinado para comentar tus obras favoritas, y el jardín de esculturas está especialmente tranquilo los lunes; un oasis secreto en Midtown.

Disfruta de las vistas desde el Top of the Rock

Vistas desde el Top of the Rock

Si buscas una perspectiva inmejorable de Manhattan un lunes, dirígete al Top of the Rock Observation Deck en el Rockefeller Center. Con menos afluencia de gente que el fin de semana, pasarás menos tiempo en la cola y más tiempo maravillándote con el extenso paisaje urbano. Las vistas se extienden desde el manto verde de Central Park hasta la densa agrupación de rascacielos de Midtown y llegan hasta el Lower Manhattan. Observa la ciudad desde las alturas mientras los icónicos taxis amarillos avanzan lentamente allá abajo y los puentes resplandecientes se extienden hacia Brooklyn y Queens. La experiencia se siente mucho más especial con menos gente alrededor: hay espacio para detenerse, hacer fotos y reflexionar sobre la ciudad que se despliega ante ti. Aprovecha el espacio adicional para quedarte un rato más y encontrar los mejores ángulos para tus fotos o simplemente para empaparte de la serenidad de las alturas.

Da un paseo por Central Park

Central Park adquiere una personalidad nueva los lunes. Las multitudes disminuyen, dejando los jardines, senderos y puentes libres para que los explores. Es el día ideal para encontrar la tranquilidad en el Conservatory Garden, explorar rincones menos conocidos como North Woods o disfrutar de las vistas despejadas en Bethesda Terrace. Barcas de remos y bikes are easier to rent sin el ajetreo del fin de semana, haciendo que las aventuras espontáneas sean más divertidas y menos frenéticas. Prepara un pícnic o compra algo de comer en uno de los puestos ambulantes y disfrútalo acompañado de esas icónicas vistas del perfil de Manhattan. Central Park en lunes es tu refugio tranquilo: un lugar para desconectar de verdad y sentir que tienes Nueva York para ti a solas.

Pausa para el café en Culture Espresso

¿Existe mejor forma de animar un lunes que con un café preparado por expertos? Culture Espresso, en Midtown, ofrece algunas de las mejores variedades de la ciudad. Sus baristas sirven espressos perfectos, cafés de goteo de origen único y galletas espectaculares que son casi del tamaño de tu cabeza (consejo: prueba la legendaria de pepitas de chocolate). Su elegante interior, con techos altos, ladrillo visto y arte moderno, atrae tanto a los apasionados del café como a quienes buscan un descanso de las oficinas cercanas, y los días de diario ofrecen un ambiente local relajado donde a todo el mundo se le trata como a un cliente habitual.

Visita el Museo Americano de Historia Natural

Museo Americano de Historia Natural

El The American Museum of Natural History es uno de los planes favoritos para los lunes, cuando las grandiosas salas del museo parecen tu propio patio de recreo personal. Pasea entre imponentes esqueletos de dinosaurios, explora planetas lejanos en el Rose Center o recorre el Hall of Ocean Life con su famosa ballena azul suspendida. El ambiente tranquilo de los días de diario te permite tomarte tu tiempo: lee cada placa, únete a una visita guiada o disfruta de las exhibiciones interactivas sin tener que esperar tu turno. Los lunes también ofrecen una programación única —charlas especiales o proyecciones—, así que consulta la agenda del día antes de ir. Ya vengas a solas, en familia o simplemente por amor al aprendizaje, el Museo Americano de Historia Natural ofrece los lunes una mezcla de curiosidad y asombro con una calma inesperada en la ciudad más bulliciosa del mundo.

Rodéate de libros en la Biblioteca Pública de Nueva York

Entra en la sede principal de la Biblioteca Pública de Nueva York en la Quinta Avenida y te encontrarás con un ambiente de lunes digno, grandioso y sumamente tranquilo. Los leones de mármol vigilan mientras estudiantes, investigadores y bibliófilos entran para leer bajo los techos ornamentados y con murales de la Rose Main Reading Room. Al haber menos turistas, podrás disfrutar plenamente de la elegancia del viejo mundo que desprende el edificio, examinando volúmenes raros o admirando la arquitectura histórica sin las aglomeraciones habituales. Explora las fascinantes exposiciones gratuitas de la biblioteca —desde mapas antiguos hasta manuscritos literarios— y después tómate un descanso en el tranquilo Bryant Park, situado justo detrás.

Explora Roosevelt Island en teleférico

El Roosevelt Island Tramway es uno de los secretos mejor guardados de la ciudad, elevándose sobre el East River desde Midtown Manhattan. Los lunes son el día perfecto para subir al teleférico: sin colas ni prisas, solo vistas panorámicas de puentes y rascacielos mientras te deslizas suavemente hacia la isla. En Roosevelt Island, pasea por los paseos marítimos para disfrutar de escenas dignas de fotografiar de Manhattan y luego explora lugares destacados como el FDR Four Freedoms Park, las ruinas del antiguo Smallpox Hospital (¡ahora uno de los favoritos de Instagram!) o los tranquilos jardines del extremo sur. El viaje de vuelta en el teleférico mientras el atardecer brilla tras el perfil de la ciudad es una forma inesperada y memorable de vivir Nueva York un día de diario.

Asómbrate con Grand Central Station

Grand Central Station

Visita Grand Central el lunes fuera de las horas punta para disfrutar de una experiencia silenciosa, casi como la de una catedral. Desde finales de la mañana hasta el principio de la tarde es el mejor momento: la luz del sol entra por los enormes ventanales iluminando el famoso reloj de oro, los pasos resuenan en el inmenso espacio y tendrás tiempo de sobra para detenerte a disfrutar de un cupcake de red velvet en Magnolia Bakery. Pasea por el vestíbulo a tu ritmo, deteniéndote bajo el techo celestial o realizando un tour de audio autoguiado para descubrir datos arquitectónicos poco conocidos. Busca la galería de los susurros, donde el sonido viaja de formas misteriosas. Con tiendas y galerías por explorar, puedes pasar aquí una o dos horas completas; los lunes te permiten saborear la grandeza, observar a la gente y hacer fotos sin las multitudes vertiginosas.

Almuerza en Black Seed Bagels

La hora de comer de un lunes pide algo delicioso, saciante y típicamente neoyorquino. Black Seed Bagels en Nolita ofrece precisamente eso: bagels en lotes pequeños, enrollados a mano, hervidos y horneados con cuidado experto. Su sello de identidad: un estilo que mezcla Montreal con Nueva York, hecho a la leña, crujiente por fuera, tierno por dentro y un imán para los aficionados a los bagels. El menú está lleno de sándwiches creativos con pescado ahumado, cremas para untar caseras e incluso especialidades mensuales únicas (como salmón curado con remolacha o combinaciones de aguacate y labneh). Entre semana, la fila avanza rápido y hay muchos asientos disponibles. Acomódate con un café y tu bagel personalizado mientras disfrutas de la sensación de almorzar como un auténtico neoyorquino.

Ve directo al New York Transit Museum

Baja hasta Brooklyn y descubre la historia del transporte más fascinante y divertida de la ciudad en el New York Transit Museum. Ubicado en una estación de metro fuera de servicio, este museo te guía por la evolución de los sistemas de metro, autobús y tranvía que mantienen Nueva York en movimiento. Los lunes atraen a una mezcla equilibrada de familias con niños, aficionados al transporte y curiosos que buscan algo diferente. Puedes pasear por vagones de metro antiguos (cada uno decorado según el estilo de su época), poner a prueba tu habilidad con las tarjetas de transporte o hacerte selfis con carteles de estaciones auténticos. Su historia accesible y sus grandes galerías abiertas te permiten empaparte de la historia de Nueva York a tu propio ritmo, sin las aglomeraciones del fin de semana.

Museum of the Moving Image

Caja de palomitas en el cine

Los amantes del cine y de los medios de comunicación no querrán perderse el Museum of the Moving Image en Astoria, especialmente los lunes, cuando hay poca gente y es fácil explorar las exposiciones. Este museo único rinde homenaje a todo tipo de contenidos, desde películas clásicas y programas de televisión hasta videojuegos modernos, con mucha diversión interactiva. Las pantallas interactivas muestran el arte y la ciencia que hay detrás de la animación, los efectos de sonido, el vestuario y el montaje. Sumérgete en el legado de los Muppets de Jim Henson, juega con máquinas recreativas retro o entra en un auténtico plató de rodaje. Las exposiciones temporales profundizan en iconos de la cultura pop y el cine, y las salas de proyección del museo suelen albergar películas independientes o clásicos restaurados. Los lunes suelen ofrecer espacio para experimentar, observar y disfrutar de tu afición a tu aire, para que te vayas con un profundo aprecio por la magia que hay detrás de la pantalla.

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Saborea un ramen en Ippudo

Haga sol o llueva, siempre hay cola en Ippudo. Pero los lunes, entrarás rápidamente con un saludo alegre y un servicio ágil, todo un lujo en este popular local de ramen. Al entrar, la energía es animada: cocina abierta, jazz suave y el tintineo de los cuencos llenos de algunos de los mejores fideos de la ciudad. Su caldo tonkotsu característico es rico y cremoso, con carne de cerdo que se deshace en la boca, un huevo perfectamente meloso y fideos con la elasticidad justa. Las opciones vegetarianas y los aperitivos creativos completan la carta para todos los paladares. Disfruta de tu comida junto a clientes habituales muy animados y turistas bien informados. Con el ánimo por las nubes y la barriga llena, tu lunes te parecerá de repente mucho más acogedor.

Noche de jazz en Blue Note

Completa tu lunes con música en uno de los locales de jazz legendarios de Nueva York, Blue Note. Escondido en Greenwich Village, este club íntimo vibra con talento de talla mundial y un ambiente genial y cercano. Los lunes son conocidos por sus actuaciones frescas e invitados sorpresa; a veces encontrarás a grandes cabezas de cartel entre giras, o a bandas jóvenes e innovadoras probando nuevos repertorios atrevidos. El público está totalmente entregado: aficionados a la música, parejas en una cita y lugareños que vienen después del trabajo y saben cuál es la mejor manera de empezar la semana. El personal mantiene el ritmo con los cócteles clásicos mientras las luces se atenúan y la banda se acomoda, sumergiéndote en un espectáculo que va desde estándares melancólicos hasta improvisaciones modernas que te harán marcar el ritmo con los pies y te llenarán el corazón. ¿Te ha gustado? Echa un vistazo a nuestros things to do in New York on a Saturday favoritos y, por supuesto, a on a Sunday.

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Empire State Building: guía de visita

El Empire State Building es probablemente el edificio más famoso de Nueva York. Con sus 443 metros de altura, sus 102 plantas y su particular diseño art déco, domina la ciudad y cautiva a habitantes y visitantes por igual. Por lo que no es de extrañar que sea una verdadera estrella turística, con más de cuatro millones de visitas al año. Si tú tampoco te lo quieres perder en tu próximo viaje a Nueva York, seguro que este artículo te interesa. Empire State Building, ¡allá vamos! Un poco de historia A finales de la década de 1920 y principios de la de 1930, se desató una auténtica batalla en todo el mundo por construir el rascacielos más alto posible. El Empire State Building se construyó entre 1930 y 1931: 102 pisos y 381 metros de altura (443 metros si se cuenta la antena). Con estas dimensiones, el Empire State fue el edificio más alto del mundo durante varias décadas, hasta 1970, cuando dejó paso a otro edificio neoyorquino, la Torre Norte del World Trade Center. La fachada del Empire State, de estilo art déco, se caracteriza por sus líneas rectas y esbeltas, además de por sus enormes proporciones. En el interior, abundan los detalles decorativos, también típicos de los años 30 (de los que hablaremos a continuación...) El edificio tiene 6500 ventanas, 73 ascensores, pesa 365 000 toneladas y se necesitaron diez millones de ladrillos para construirlo. Está considerada como una de las Siete Maravillas del Mundo Moderno, y ha aparecido en numerosos cuadros y películas, incluida una famosísima escena de King Kong. ¿Qué ver en el Empire State Building? La mayor parte del Empire State Building es espacio de oficinas, pero esas no son precisamente las zonas que nos interesan. A continuación te contamos todo lo que no te debes perder en tu visita a este emblemático rascacielos. El vestíbulo El imponente vestíbulo tiene la altura equivalente a tres pisos. Una verdadera joya arquitectónica y decorativa de estilo art decó realizada en mármol y aluminio. Contempla detenidamente los detalles de las paredes y los techos... descubrirás que nada se ha dejado al azar. ¡Quién pudiera venir a trabajar todos los días a esta oficina! La segunda planta En la segunda planta es donde se sacan las entradas para el Empire State Building. Tras pasar por el control de seguridad, recibirás una audioguía multimedia gratuita que podrás utilizar durante toda tu visita. Incluso si ya has estado antes en el edificio, seguro que aprendes nuevos detalles sobre su construcción y su historia. También hay varias exposiciones en esta planta, así que calcula que necesitarás algo de tiempo para explorarlas. Planta ochenta La zona expositiva de la planta ochenta muestra la planificación y la construcción del Empire State Building. Aquí conocerás los detalles de la historia y la arquitectura del edificio a través de documentos originales, como fotografías de la época, planos de construcción y mucho más. En esta planta se encuentra también la tienda de recuerdos. Pásate por ella si buscas regalos para quienes te esperan en casa o si quieres llevarte un detalle que te recuerde para siempre tu viaje a Nueva York. Planta 86: mirador principal En esta planta descubrirás lo que tanto has estado esperando: ¡las vistas! Accede al mirador al aire libre, desde el que podrás disfrutar de unas maravillosas vistas panorámicas de la ciudad. Localiza Central Park, los dos ríos de Nueva York (el Hudson y el East River), el Puente de Brooklyn, Times Square, la Estatua de la Libertad y mucho más. ¿Sabía que la planta 86 del Empire State Building es además una estrella de cine? Ha aparecido en numerosas películas, como Tú y yo o Sleepless in Seattle, así como en el clásico de la televisión Te quiero, Lucy. Planta 102: mirador superior Si no padeces de vértigo, toma el ascensor acristalado que te llevará hasta la planta 102. En este mirador de la última planta disfrutarás de unas vistas panorámicas inigualables gracias a sus enormes ventanales que se extienden desde el suelo hasta el techo. Tendrás la sensación de estar sobrevolando Manhattan. En un día despejado, pueden verse hasta seis estados: Nueva York, Nueva Jersey, Pensilvania, Connecticut, Massachusetts y Delaware. ¡Una experiencia que no olvidarás fácilmente! El Empire State Building iluminado Si te dan miedo las alturas o no tienes tiempo de subir, no te preocupes, el Empire State visto desde el suelo es ya un espectáculo inolvidable. Te recomendamos esperar hasta la caída de la noche para contemplarlo en su máximo esplendor: iluminado. Desde 1976 las luces del Empire State marcan la vida cultural neoyorquina: cambian de color en función de festividades y acontecimientos. Además, en 2012 se instaló un sistema de luces LED capaz de producir hasta 16 millones de colores. ¡No te lo puedes perder! Información práctica Los horarios de apertura y cierre varían dependiendo del día y de la época del año. Ten en cuenta que el último acceso es siempre 45 minutos antes de la hora de cierre. El horario más extendido, que suele coincidir con el verano, es de 10:00 de la mañana a medianoche. Los precios también varían en función de la temporada y de lo que quieras visitar. Hay tarifas reducidas para niños y personas mayores. El Empire State Building forma parte del paquete de atracciones turísticas de Go City® en Nueva York. Hazte con un pase y disfruta de descuentos estupendos en el Empire State y en muchas otras atracciones de Nueva York. La entrada al Empire State Building está situada en el número 20 de West 34th Street, entre la quinta y la sexta avenidas. Se encuentra en una de las zonas más populares de Manhattan, por lo que te recomendamos que vayas caminando y disfrutando del paisaje. La ruta Downtown del autobús turístico también hace parada en el Empire State Building, por si prefieres disfrutar de las vistas en el trayecto pero sin cansarte demasiado. Si vas con el tiempo justo y prefieres tomar el transporte público, lo mejor es el metro. Las dos paradas más cercanas son: 34th Street-Herald Square (líneas R, N, Q, B, D, M, F) y 34th Street-Penn Station (líneas 1, 2, 3). ¿Cuál es el mejor momento para visitar el Empire State Building? Cada momento tiene sus ventajas, te las enumeramos para que decidas tú cuál te convence más. Durante el día, especialmente a primera hora de la mañana, podrás disfrutar de unas vistas increíbles de Manhattan y evitar las aglomeraciones. Vivirás una experiencia maravillosa y harás unas fotos panorámicas increíbles de Nueva York. Visitar el mirador de noche es una experiencia completamente distinta. Hacer fotos será más complicado, pero contemplar Manhattan iluminado desde lo alto es algo que hay que hacer alguna vez en la vida. Si optas por disfrutar de las luces de la ciudad, te recomendamos que evites la hora de la puesta de sol, que es la más concurrida. La hora favorita de mucha gente es precisamente la puesta de sol, ya que puedes disfrutar de las vistas con la luz dorada del atardecer y más tarde contemplar la ciudad iluminada. Ten en cuenta, sin embargo, que es también la hora en que las esperas son más largas y las entradas más caras. No hay mal momento para subir al mirador del Empire State Building, así que no te preocupes, vayas cuando vayas, será inolvidable. Te damos más detalles en nuestro artículo sobre las peculiaridades de la mejor hora para visitar el Empire State. Consejos para tu visita al Empire State Building ¿Cómo evitar aglomeraciones en el Empire State Building? Una buena manera de evitar las aglomeraciones y las colas es planificar la visita a primera hora de la mañana (de 8:00 a 11:00) o a última hora de la noche (después de las 22:00, ¡las vistas nocturnas son espectaculares!). ¿Cómo ver la puesta de sol en el Empire State Building? Si quieres ver la puesta de sol, llega al rascacielos con bastante tiempo de antelación. La hora anterior a la puesta de sol es la mejor para las fotos, así que todo son ventajas. Los menores de seis años entran gratis. Puedes llevar un cochecito, pero solo si es plegable, ya que será necesario plegarlo antes de entrar en el ascensor. Prepárate para el control de seguridad. Ayuda a acelerar el proceso asegurándote de que no llevas ningún artículo prohibido, como maletas grandes, botellas de vidrio, trípodes, etc. Abrígate en función del tiempo que haga. Consulta la previsión meteorológica y ten en cuenta que en el mirador hará más frío y más viento que abajo. Reserva tus entradas con antelación. Cuanto antes reserves, más probable será que la hora a la que quieres visitar la atracción esté disponible. Planifica el tiempo de visita. Calcula que la visita al Empire State Building te llevará de 2 a 3 horas, más o menos. De ese modo podrás planificar qué otras atracciones turísticas te da tiempo a ver en las inmediaciones. Curiosidades sobre el Empire State Building A continuación, te dejamos algunas de las preguntas más frecuentes sobre este impresionante rascacielos neoyorquino. ¿Por qué es tan famoso el Empire State Building? El Empire State Building es un edificio emblemático de la ciudad de Nueva York y es famoso por su impresionante altura y su diseño arquitectónico único. Fue inaugurado en 1931 y se convirtió en el edificio más alto del mundo, manteniendo este título hasta 1970. Desde entonces, ha sido un símbolo mundial de Nueva York y una atracción turística muy popular. Además de su altura, el Empire State Building también es conocido por su aparición en numerosas películas, como la mítica King Kong y series de televisión, lo que ha contribuido a su fama y a su estatus como una de las principales atracciones turísticas de la ciudad. ¿Cuáles son los 5 datos más relevantes sobre el Empire State Building? Fue inaugurado en 1931 y se convirtió en el edificio más alto del mundo, manteniendo este título hasta 1970. El Empire State Building tiene 102 plantas y mide 443 metros de altura. La construcción del Empire State Building costó más de 41 millones de dólares y se llevó a cabo en un tiempo récord de solo 410 días. El Empire State Building es un edificio de oficinas y tiene más de 70 000 metros cuadrados de espacio de oficinas; cuenta con una variedad de servicios y comodidades para trabajadores y visitantes. El Empire State Building es una atracción turística muy popular de Manhattan, con más de 4 millones de visitas al año. su principal atractivo es su mirador, que proporciona vistas panorámicas de la ciudad de Nueva York. ¿Qué hay dentro del Empire State Building? Gran parte del Empire State Building está dedicado a oficinas. Más de 20 000 personas trabajan a diario en este histórico rascacielos. Pero no es por eso por lo que el Empire States ha cobrado fama mundial. Además de oficinistas, recibe a montones de turistas a diario, que recorren sus tiendas, sus restaurantes, sus salas de exposiciones y, por supuesto, sus miradores. Un mirador principal al aire libre en la planta 86. Y un mirador cubierto acristalado en la planta 102. ¿Se puede vivir dentro del Empire State Building? No, el Empire State Building no tiene apartamentos residenciales y está destinado principalmente a uso comercial. Sin embargo, hay alojamiento disponible en las cercanías si deseas alojarte cerca de este monumento tan emblemático. Ahorra en Nueva York con Go City® Seguro que además del Empire State Building, querrás visitar montones de atracciones más durante tus vacaciones en Nueva York. Si quieres descubrir la mejor manera de sacarle todo el partido a la Gran Manzana sin que el presupuesto se te dispare, consulta las ventajas de Go City® en Nueva York. Descubrirás cómo visitar más y pagar menos. ¡No te lo pierdas!
Maria Ermitas Barrasa Rodriguez
Maria Ermitas Barrasa Rodriguez
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Nueva York en diciembre

El solsticio invernal en Nueva York es un momento mágico. Las luces navideñas iluminan las largas y frías noches, y el ambiente se vuelve festivo y electrizante. Diciembre es un mes de celebración y alegría, de comprar regalos y vivir experiencias especiales. ¿Qué tiempo hace en Nueva York en diciembre? Aunque tal vez caiga un poco de nieve, las temperaturas no son lo suficientemente bajas como para que ésta permanezca mucho tiempo sobre las calles. Hace frío, eso sí, pero lo cierto es que las probabilidades de unas Navidades blancas son muy bajas: sólo ha sucedido cinco veces desde 1970. Ven preparado con ropa de abrigo, o aprovecha para comprarla aquí. Consejo importante: es esencial vestirse en capas, ya que en los interiores suelen poner la calefacción a tope, incluso en los vagones del metro. ¿Qué se puede hacer en Nueva York en diciembre? Pero no todo es navideño en Nueva York en diciembre. En este artículo te queremos proponer varias actividades y tours diferentes, como el Museum of Ice Cream, o un tour por las catacumbas de la catedral de Saint Patrick, y también algunas emociones fuertes, como el mirador The Edge (no apto para personas con vértigo) o la experiencia interactiva Spyscape. ¿Qué se puede hacer en Nueva York en diciembre? Nueva York es una ciudad muy animada durante todo el año, pero especialmente en diciembre. Durante este mes, la ciudad se ilumina con hermosos adornos navideños y hay muchas actividades para disfrutar. Algunas de las cosas que se pueden hacer en Nueva York en diciembre son: Ver el Árbol de Navidad en Rockefeller Center: Este famoso árbol de Navidad es uno de los más grandes y hermosos de la ciudad. Patinar en el Rockefeller Center: Puedes alquilar patines y disfrutar de una vista espectacular mientras patinas en la pista de hielo. Ver un espectáculo de Navidad en Broadway: Hay muchos espectáculos navideños en Broadway que puedes ver, como "The Nutcracker" o "A Christmas Carol". Hacer compras navideñas: Puedes visitar tiendas como Macy's, Bloomingdale's y Bergdorf Goodman para encontrar los mejores regalos navideños. Pasear por la ciudad: Puedes disfrutar de un agradable paseo por la ciudad para ver las hermosas luces navideñas y el bullicio de la temporada. Asistir a un concierto navideño: Hay muchos conciertos navideños en Nueva York, desde la música clásica hasta los conciertos de rock. Visitar el Mercado Navideño en Union Square: Este mercado al aire libre ofrece comida, bebidas y artesanías navideñas para comprar. Estas son solo algunas de las muchas cosas que se pueden hacer en Nueva York en diciembre de un vistazo rápido. Sigue lleyendo para tener más detalles y seguro que encontrarás algo que te guste! Déjate contagiar por el espíritu navideño Desde finales de noviembre (en cuanto pasa la celebración de Thanksgiving), empieza el frenesí navideño en NYC. Se encienden las luces en las grandes avenidas, se arman mercados en plazas y parques, y las Rockettes alzan sus kilométricas piernas bailando en el musical Radio City Christmas Spectacular, una tradición navideña neoyorquina desde 1933. En el Rockefeller Center se prende el árbol de Navidad más grande de la ciudad, y es un precioso telón de fondo para los patinadores de la pista de hielo, The Rink, probablemente una de las más fotografiadas y filmadas del planeta. Otra de las tradiciones más entrañables de la Navidad en NYC es el Holiday Train Show del Jardín Botánico de Nueva York, una instalación de miniaturas que replican a los grandes monumentos y edificios icónicos de la ciudad, todas ellas construidas con materiales naturales recogidos del jardín, como piñas, hojas, semillas, ramitas y otros materiales similares. Trenes de juguete (algunos muy antiguos) recorren este mundo de fantasía. Inside Out Tours ofrece una excursión de cuatro horas en la que los participantes recorren cuatro mercados navideños distintos, desde el Winter Village de Bryant Park hasta las tiendas del Union Square Market, pasando por la fulgurante Quinta Avenida. Pero para ver las decoraciones navideñas más entrañables, tienes que ir a Brooklyn, al barrio de Dyker Heights, donde algunos de los vecinos se gastan cantidades astronómicas decorando el exterior de sus casas (e imaginamos que también el interior). Este barrio se puede recorrer con un guía experto que te contará toda la historia de esta extravagante tradición en Brooklyn. Experiencias fuera de lo común Como dijimos más arriba, no todo tiene porque ser un parque de atracciones navideño en NYC en diciembre. Sube al autobús del tour The Ride para experimentar un recorrido muy especial. Los guías son dos artistas profesionales del escenario simpatiquísimos, que te harán llorar de risa mientras te cuentan historias sobre la ciudad. El recorrido de hora y media por la zona central de Manhattan tiene varias paradas para ver las actuaciones callejeras de bailarines, raperos y cantantes. El autobús cuenta con asientos en grada y vistas panorámicas a través de gigantescas ventanas, para que todos los pasajeros puedan ver bien. En el Museum of Ice Cream (el Museo del Helado) podrás reconectar con el niño que llevas dentro, además de aprender muchísimas cosas que no sabías sobre la historia de esta dulce obsesión y también sacar millones de fotos para tu Instagram (y por supuesto, comer un helado, aunque sea diciembre). Haz una visita al Museo del Sexo para sumergirte en la historia y la ciencia de este aspecto del ser humano del que no se habla lo suficiente. El museo está asociado al Instituto Kinsey para la Investigación del Sexo, el Género y la Reproducción, y su objetivo principal es fomentar un diálogo franco sobre la sexualidad humana. Su colección cuenta con más de 15,000 objetos que se van turnando para mostrar diferentes aspectos relacionados con el sexo, y las exposiciones temporales tratan temas puntuales de gran interés. Emociones fuertes No te puedes marchar de Nueva York sin pasar por el mirador The Edge, situado el edificio Hudson Yards. Sube en el elevador ultra rápido hasta el piso 100 para disfrutar de las vistas desde este increíble espacio con ventanas de cristal de piso a techo y una plataforma con suelo transparente que te hará sentir que flotas en el vacío (es decir, si no sufres de vértigo, en cuyo caso te sentirás un poco enfermo). Si te gusta pasar un poco de miedo, tenemos el plan perfecto para ti: haz el tour de las catacumbas a la luz de las velas en las profundidades de la catedral de Saint Patrick en la Quinta Avenida. Este lugar subterráneo está lleno de historias, algunas francamente espeluznantes, y aquí se encuentran enterrados algunos de los más célebres católicos neoyorquinos. Por último, te proponemos vivir por un rato la adrenalina de los espías y los agentes especiales en SPYSCAPE, un espacio multisensorial con instalaciones interactivas en las que podrás participar en operaciones especiales como atravesar una habitación llena de rayos laser, aprender a detectar a un mentiroso y todo lo que un agente secreto debe saber para resolver casos difíciles. La última noche del año en NYC Ve a Times Square para ver con otros cientos de miles de espectadores cómo cae la bola de cristales Waterford en el edificio de One Times Square. Esta bola es la séptima versión de una tradición que comenzó en 1907 y que hoy en día es la protagonista de la cuenta atrás más famosa del mundo (se estima que la ven ¡mil millones de espectadores!). Hay que ir temprano para alcanzar a encontrar lugar, y esperar horas en el frío (ve muy abrigado), pero merece mucho la pena. Verla caer en vivo sí que es una emoción fuerte. Así que ya lo sabes: la ciudad de Nueva York te espera para hacerte vivir las mejores Navidades de tu vida, y muchas otras emociones con las que no contabas. No olvides adquirir tu Pase Explorer para agilizar tu viaje y además ahorrar en las entradas a las atracciones principales de la Gran Manzana. ¡En Go City siempre estamos pensando en cómo hacer que tu viaje sea inolvidable!
Anna Rivero

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