Aventuras en días de nieve: experiencias refrescantes en el paraíso invernal de Nueva York.

Desde patinar sobre hielo hasta entrar en calor en museos de clase mundial, aquí tienes nuestra guía de actividades y atracciones para días de nieve en la Gran Manzana.

Fecha de publicación: 1 de mayo de 2025
Niño en trineo en la nieve

Las nevadas transforman Nueva York en un paraíso invernal. El aire se vuelve nítido, los tejados centellean bajo un manto reciente y tu galería de fotos se llena de paisajes urbanos sacados de una bola de nieve. Incluso los neoyorquinos de toda la vida dan un rodeo para volver a casa solo para disfrutar de esta escena mágica. Lo que hace especial a esta ciudad es que nunca se detiene por el tiempo que haga. En su lugar, la energía se transforma: los patinadores acuden en masa a las pistas al aire libre, los museos se llenan de turistas que buscan cultura (y refugio del frío) y los aromas seductores de canela y chocolate caliente emanan de cada pastelería. Ya sea que quieras caminar sobre la nieve virgen, tomar algo caliente o simplemente ver las mejores galerías de arte del mundo con tranquilidad, Nueva York muestra su mejor cara en un día de nieve. Aquí tienes un montón de ideas para que tus vacaciones de invierno en la Gran Manzana sean de lo más especiales...

Patinaje sobre hielo en el Rockefeller Center

Patinadores sobre hielo

Hay algo irresistible en patinar sobre hielo en Rockefeller Center, y la experiencia es aún más memorable cuando empieza a nevar. Esta famosa pista parece funcionar como el salón de invierno de la ciudad, atrayendo tanto a turistas como a locales durante toda la temporada. Con los rascacielos alzándose a tu alrededor, te sientes realmente en el corazón de la ciudad. Abrígate bien y alquila un par de patines en la entrada de la pista. Aunque no te hayas calzado unos patines desde la infancia, estarás en buena compañía; mucha gente empieza agarrada a la barandilla, sobre todo en su primera vuelta. Es encantador ver a familias aprendiendo a patinar juntas y a parejas riéndose de sus movimientos torpes: se respira una verdadera sensación de alegría sobre el hielo. Si vienes cerca de las fiestas, la plaza es aún más deslumbrante con ese famoso árbol de Navidad alzándose sobre ti y brillando con miles de bombillas de colores. Las luces se reflejan en la superficie de la pista, creando un brillo urbano único que recordarás mucho tiempo después de irte.

Contempla obras maestras en el Museo de Arte Moderno (MoMA)

Cuando caen los copos de nieve y las calles brillan, entrar en MoMA es como realizar un viaje en el tiempo. Aquí, la colección de arte moderno y contemporáneo más importante del mundo llena galerías luminosas y espacios abiertos. Su atractivo es evidente: 'La noche estrellada' de Van Gogh, los iconos pop de Warhol, las formas y colores audaces de Picasso e incluso los enormes nenúfares de Monet, que cuentan con su propia ala. Pero la verdadera energía del MoMA proviene de su lúdica mezcla de creatividad y descubrimiento. Encontrarás instalaciones inmersivas, vídeos que invitan a la reflexión y salas llenas de visitantes impacientes por ver qué es lo siguiente. En un día de nieve, la calidez del interior es contagiosa, con estudiantes dibujando en los bancos y amigos debatiendo sobre sus obras favoritas mientras toman algo en la cafetería del museo. Las plantas más nuevas están inundadas de luz natural, incluso durante las tardes más oscuras de invierno, lo que hace que los colores resalten y mantiene el ánimo invernal por todo lo alto.

Diviértete en la nieve de Central Park

Central Park bajo la nieve

Central Park se transforma en un patio de recreo gigante cuando la nieve cubre la ciudad, con colinas, árboles y praderas que se convierten de repente en lugares ideales para la diversión invernal. Residentes y visitantes acuden en masa a las zonas de trineo favoritas, como Pilgrim Hill, justo al lado de la calle 72 y la Quinta Avenida. Verás a niños bajando las pendientes a toda velocidad en sus trineos de plástico (e incluso a algún que otro adulto sacando a su niño interior en una batalla de bolas de nieve). Cedar Hill, un poco más al norte, promete emociones similares con algo menos de gente. No te preocupes si no has traído trineo: los vendedores de temporada cerca de las entradas suelen tenerlos, o puedes pedir consejo al conserje de tu hotel sobre alquileres o préstamos. Aunque no seas de los que se tiran en trineo, merece la pena pasear por el parque para observar a la gente y sacar fotos nevadas perfectas para Instagram. Surgen batallas de bolas de nieve entre amigos, los niños construyen muñecos de nieve cerca del estanque de botes y los carruajes de caballos avanzan suavemente entre la nieve acumulada. Los fotógrafos se congregan en Bow Bridge con la esperanza de captar esa escena nevada de postal, y a los observadores de aves les encanta avistar cardenales de color rojo brillante y pájaros carpinteros saltando por las ramas nevadas.

Visita el American Museum of Natural History

Cuando el frío te muerda la nariz y la nieve empiece a soplar con fuerza, nada supera un día en el American Museum of Natural History. En cuanto entres, te recibirá el enorme esqueleto de titanosaurio en el vestíbulo de entrada: un momento de asombro garantizado tanto para niños como para adultos. El museo es enorme y cada ala promete sus propios descubrimientos, por lo que es fácil perder la noción del tiempo mientras el clima invernal arrecia fuera. Los fósiles de dinosaurios siempre son los favoritos y despiertan la imaginación mientras paseas bajo huesos enormes y reconstrucciones a tamaño real. El Hall of Ocean Life es inolvidable, con su gigantesca ballena azul suspendida de forma espectacular desde el techo y sus exposiciones submarinas inmersivas. No querrás perderte los espectáculos espaciales del planetario, donde podrás viajar por galaxias lejanas sin tener que quitarte las botas de invierno.

Come algo en Chelsea Market

Tacos de comida callejera

Cuando las aventuras invernales al aire libre te dejen los pies entumecidos, dirígete a Chelsea Market para disfrutar de la escapada culinaria más acogedora de la ciudad. Esta antigua fábrica de galletas se ha convertido en un animado mercado gastronómico y un paraíso de compras artesanales, donde los acogedores aromas a pan recién hecho, carne asada y sopas a fuego lento te harán entrar en calor rápidamente. Prueba un rollito de langosta o entra en calor con un tazón de ramen humeante. Si buscas algo rápido para comer, los tacos de Los Tacos No.1 ofrecen un sabor como pocos en la ciudad, con tortillas frescas y rellenos sabrosos preparados justo frente a ti. Chelsea Market está diseñado para quedarse: tómate un café en Ninth Street Espresso, compra unos dulces en Doughnuttery y recorre los puestos repletos de todo tipo de productos, desde joyas hechas a mano hasta encurtidos artesanales y jabones orgánicos. En invierno, suele haber vendedores con delicias de temporada como sidra caliente, frutos secos con especias y chocolate a la taza con nubes, el remedio perfecto para un gélido día en Nueva York.

Entra en calor en la Morgan Library & Museum

Entrar en la Morgan Library & Museum un día de nieve es como acceder a un santuario oculto. Originalmente la biblioteca privada del financiero J. P. Morgan, hoy es un tesoro público repleto de libros raros, manuscritos originales, bellas obras de arte y objetos musicales de colección. Sin embargo, la verdadera magia reside en el propio espacio, con paredes paneladas de madera que se elevan sobre ti, techos dorados y vidrieras que dejan pasar la suave luz del invierno. Amantes de la literatura, alegraos: aquí encontrarás notas manuscritas auténticas de Dickens y Austen, que comparten espacio con antiguos textos religiosos y partituras de ópera de Mozart y Beethoven. La colección es rotativa, por lo que siempre hay algo fascinante que descubrir, tanto si ya has estado antes como si es tu primera vez. El Morgan Café es un refugio cuando nieva, con un café intenso, repostería artesanal y vistas al jardín invernal. Entra en calor con una porción de quiche o un cruasán de almendras y contempla cómo caen los copos de nieve tras las ventanas de siglos de antigüedad.

Déjate maravillar por la exposición de trenes navideños en el New York Botanical Garden

Muñeco y muñeca de nieve

Cuando la nieve cubre el Bronx, el New York Botanical Garden se transforma en un resplandeciente paraíso invernal; además, su exposición anual de trenes navideños es una de las mejores tradiciones de la ciudad para el frío. Ubicada dentro del Haupt Conservatory y su cúpula de cristal, esta fantasiosa exhibición cuenta con trenes en miniatura que recorren versiones a escala de los monumentos de Nueva York, todos fabricados con materiales naturales como corteza, hojas y bellotas. El entorno es impresionante. Al entrar en el calor tropical del conservatorio, el contraste con el frío exterior es inmediato y el aire huele a vegetación fresca. Las familias se reúnen en torno a las elaboradas vías, siguiendo puentes, túneles y pequeños ríos que pasan junto a versiones diminutas del puente de Brooklyn, el Empire State Building y el Yankee Stadium. Los niños pegan sus caras al cristal, señalando cada nuevo descubrimiento, mientras los adultos se maravillan con la artesanía y la atención al detalle. Todo el jardín brilla con luces festivas y la nieve exterior solo aumenta la sensación de magia.

Explora las estanterías de la Strand Bookstore

Hay algo encantador en curiosear en la emblemática Strand Bookstore de Nueva York mientras la nieve cae en el exterior. Este refugio literario se encuentra en la esquina de la calle 12 con Broadway desde hace casi un siglo y presume de tener más de «18 millas de libros» apilados en todas direcciones. En su interior, el ambiente es acogedor y bullicioso a la vez, con altísimas estanterías de madera, escaleras rodantes y rincones repletos de títulos nuevos y viejas joyas polvorientas. Es fácil pasar las horas aquí, perdiéndose entre libros de bolsillo, tomos ilustrados y raras primeras ediciones que no encontrarás en ningún otro lugar. Encontrarás a un personal apasionado que te recomendará encantado una lectura de invierno o compartirá historias sobre autores locales y visitantes famosos. Sube a la planta superior para echar un vistazo a la selección de libros raros y firmados, y después dirígete al nivel inferior para comprar regalos, marcapáginas originales y bolsas de tela de temática literaria para recordar tu visita. Durante las fiestas, la tienda se engalana con guirnaldas de luces y creativos escaparates de libros, lo que añade un toque de magia al estilo de Harry Potter mientras curioseas.

Disfruta del mejor jazz en el Village Vanguard

Cantante de jazz

Cuando cae la nieve, pocas experiencias resultan más puramente neoyorquinas que refugiarse en un sótano tenuemente iluminado y dejarse envolver por décadas de historia del jazz. El Village Vanguard es uno de los clubes de jazz más legendarios de la ciudad, con su emblemático neón verde y rojo, sus bancos corridos rojos, techos bajos y un escenario por el que han pasado desde John Coltrane hasta Bill Evans. El ambiente aquí es sencillamente insuperable. Baja las escaleras desde una tranquila calle lateral en Greenwich Village y te encontrarás en una sala íntima abarrotada de aficionados: gente del barrio, peregrinos del jazz y primerizos, todos atraídos por los sonidos de la noche. En las noches de nieve, verás al público con las mejillas un poco más sonrosadas, conversando en voz baja mientras toman un clásico Old Fashioned o una copa de vino tinto. Y, cuando vuelvas a salir a la nieve, la música perdurará contigo, dándote calor frente a la noche de invierno.

Date un festín de fideos en Ippudo o Totto Ramen

No hay mejor remedio para el frío que sumergirse de lleno en un bol de ramen humeante, y Nueva York sabe preparar este plato reconfortante a la perfección. Para darte un auténtico capricho, busca sitio en Ippudo o Totto Ramen, dos locales de culto que saben cómo suavizar una noche de nieve en la ciudad. Hacer cola es parte del ritual y merece mucho la pena. Una vez dentro, Ippudo ofrece una iluminación tenue y un bullicio tranquilo, con el aire impregnado del tentador aroma del caldo de cerdo a fuego lento. Su clásico Shiromaru se sirve con cerdo tiernísimo, un huevo en su punto, cebolletas y fideos finos y elásticos que nadan en una sopa sedosa. Totto Ramen tiene un ambiente más pequeño e íntimo y se especializa en caldos a base de pollo, ricos y ahumados. En cualquiera de los dos locales, puedes pedir una opción extra picante o añadir ajo fresco, cebolla crujiente y fideos adicionales para disfrutar del máximo confort y calidez. Acompañamientos como los panecillos de cerdo, las empanadillas gyoza y los pepinos picantes completan la comida y, si consigues un asiento junto a la ventana, podrás ver cómo la nieve cubre las aceras mientras comes.

Disfruta de la merienda-cena en el Plaza

Pasteles en el té de la tarde

Pocas actividades invernales capturan el encanto clásico de Nueva York como el té de la tarde en el hotel Plaza. A pocos pasos de Central Park, este hotel histórico ofrece un oasis de elegancia y calidez, sobre todo cuando el mundo exterior está cubierto por la nieve. En el interior del Palm Court, encontrarás techos altos con arcos, un dosel de exuberante vegetación, lámparas de araña doradas y un murmullo de conversaciones tranquilas; todo ello te transportará a una época en la que el té era un ritual vespertino. El servicio de té es un festín para los sentidos. Se te presentará una bandeja de varios pisos con sándwiches de salmón ahumado, pepino y ensalada de huevo, junto con scone recién horneados servidos con porciones de clotted cream y conservas dulces caseras. Reserva espacio para la selección de repostería, que incluye delicados macarons, tartas de limón y ricos éclairs de chocolate, todo ello acompañado de tu elección de tés de hoja suelta de todo el mundo.

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Disfruta de un paseo por la High Line nevada

Recorrer la High Line en invierno ofrece una perspectiva totalmente diferente del oeste de Nueva York. Cuando cae la nieve, la antigua vía férrea elevada se transforma en un tranquilo sendero urbano que serpentea sobre Chelsea and the Meatpacking District. Los sonidos de la ciudad se desvanecen, la nieve amortigua tus pasos y obtienes vistas de cerca de obras de arte público, arquitectura contemporánea y almacenes históricos cubiertos de blanco. En los meses más fríos, las multitudes se dispersan y el sendero adquiere una magia tranquila. Las hierbas secas asoman entre la nieve y las ramas de los abedules brillan con la escarcha. A lo largo del camino, los bancos a la sombra ofrecen un lugar para descansar, tomar un café caliente para llevar o sacar fotos del río Hudson iluminado por el pálido sol de invierno.

Disfruta de un espectáculo de Broadway

Taxis de Nueva York bajo la nieve

Ninguna lista de actividades para un día de nieve estaría completa sin experimentar la emoción del teatro en vivo en Broadway. Hay una sensación especial al llegar a un gran teatro histórico mientras la nieve cae suavemente sobre las calles iluminadas por el neón de Times Square. Tanto si te apetece un musical lleno de energía como un drama conmovedor, hay algo para todos los gustos. Espectáculos como The Lion King, Wicked y Hamilton ofrecen una puesta en escena audaz y canciones inolvidables. Los espectáculos y obras de menor formato ofrecen intimidad y matices, a menudo con estrellas conocidas que asumen nuevos papeles sorprendentes. Los teatros de Broadway son muy evocadores, repletos de arquitectura señorial y lámparas de araña resplandecientes. Y cuando cae el telón, la sensación de alegría compartida y asombro colectivo te acompañará mucho tiempo después de volver a salir a la nieve.

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Nueva York y el Día de la Independencia: cómo pasar el 4 de julio en NYC

Banderas americanas, fuegos artificiales, fiestas de barrio, BBQ y cervezas, calor, música... Todo esto forma parte del Día de la Independencia en Nueva York. Si vas a pasar el 4 de julio en la ciudad más fabulosa del planeta, estás de suerte. Aquí te presentamos un pequeño resumen de todo lo que puedes hacer este día en Nueva York, desde sentir la atmósfera festiva junto al mar en Coney Island, hasta los mejores lugares para ver los fuegos artificiales, y muchas más cosas. Pero primero... Un poco de historia En este día, los estadounidenses conmemoran la Declaración de la Independencia del Reino Unido el 4 de julio de 1776. De un histórico plumazo, las trece colonias americanas dejaron de estar sometidas al dominio británico del rey Jorge III. Uno de los protagonistas de esta narración es Thomas Jefferson, co-autor de la Declaración de la Independencia aprobada por el Congreso estadounidense dos días antes. Se trata, pues, del origen de los Estados Unidos lo que se celebra en este día. Todos los años se organizan conmemoraciones oficiales a lo largo y lo ando del país: por ejemplo, cada 4 de julio al mediodía se dispara un cañón desde una base militar en cada uno de los estados. También es un día festivo federal en el que cierran todos los comercios no esenciales y se lanzan fuegos artificiales en todas las ciudades y pueblos del país. Fiestas en la azotea, fuegos artificiales y otras tradiciones Si estás en Nueva York el 4 de julio, va a ser difícil evadir los fuegos artificiales: ¡son los más grandes del país! Patrocinados por los grandes almacenes Macy's desde hace casi cincuenta años, nada menos que 22 toneladas de material pirotécnico se disparan desde el East River esa noche. Para ver el espectáculo, cada año se habilitan zonas oficiales en Manhattan. Pero también puedes instalarte a orillas del río, por ejemplo, en el Domino Park de Williamsburg, o en el Transmitter Park en Greenpoint. No olvides vestirte con tus mejores galas rojas y azules. Entre otras tradiciones neoyorquinas del 4 de julio, queremos destacar el Concurso de Hot Dog de Nathan’s, la famosa cadena de perritos calientes de Coney Island. Se trata por supuesto de comer el mayor número de hot dogs en 10 minutos. No te emociones, que sólo pueden concursar los miembros profesionales de la Liga Mayor de Competiciones de Comida, o MLE por sus siglas en inglés (Major Leage Eating). Por otro lado, si conoces a algún neoyorkino, tal vez te invite a un “roof party” o fiesta en la azotea, completa con BBQ y mucha cerveza, otra de las tradiciones del 4 de julio de la ciudad que nunca duerme (y menos esta noche). Ve a Coney Island Para los neoyorquinos que pasan gran parte de su tiempo en un entorno urbano, el verano es la ocasión perfecta para acercarse a la costa y disfrutar de las playas y el océano Atlántico. Si no te molesta darte un baño de multitudes, toma el metro hasta Coney Island y no olvides llevar tu cámara de fotos. Coney Island es famosa por su playa y su largo paseo de madera que la une con el barrio ruso de Brighton Beach, por su Freak Show y los perritos calientes de Nathan’s, y por ser un verdadero zoológico humano durante los meses de verano. También es mundialmente conocida por su veterano parque de atracciones, Luna Park. Su noria, la mítica Wonderweel, tiene 45 metros de altura, que ahora nos da risa, pero en su momento fue todo un logro de la tecnología. Sigue siendo muy hermosa, con su aspecto retro y sus carritos que se columpian. Pero la estrella de todas las atracciones del parque es la montaña rusa The Cyclon, una de las más antiguas del mundo aún en funcionamiento. Por supuesto, la estructura es de madera. Sólo para los más valientes (lleva funcionando desde 1927), y, sobre todo, no lo intentes si tienes problema en las cervicales. Recorre los monumentos históricos El resto del año, la ciudad de Nueva York también se conoce como “la república independiente de NYC”, tan diferente se siente del resto del país. Así que únete a este raro momento de patriotismo neoyorquino durante o alrededor el Día de la Independencia para aprender más sobre la historia de Estados Unidos y visita los monumentos históricos más famosos de la ciudad. Empieza por donde empezó todo para millones de migrantes, en Ellis Island: esta pequeña isla, situada en la desembocadura del río Hudson, era el principal punto de entrada de los emigrantes que llegaban a Estados Unidos. Entre su apertura en 1892 y su cierre en 1954, recibió a 14 millones de personas. En la actualidad, casi un tercio de los estadounidenses tiene un antepasado que llegó al país a través de Ellis Island. El museo del sitio es super interesante, con datos sobre las oleadas de migraciones que sucedieron constantemente desde el inicio del país, testimonios, e incluso objetos que las personas traían de sus tierras. Imágenes, voces y textos componen una narrativa que de vez en cuando pone la piel de gallina. Lady Liberty Y claro, está la Estatua de la Libertad, que se alza orgullosa en la bahía de Nueva York desde 1886, cuando Francia la ofreció como regalo, pero, todo hay que decirlo, sin pedestal. Pequeño detalle... El empresario de los medios Joseph Pulitzer organizó lo que tal vez fue el primer “crowdfunding” de la historia, difundiendo la llamada a través de su periódico, prometiendo publicar el nombre de cada donador sin importar la cantidad. Desde niños que cooperaron con 5 centavos hasta personas que ofrecieron cientos de dólares, la respuesta fue masiva y la Lady Liberty finalmente pudo elevarse sobre un gran pedestal que permite que la podamos ver desde tantos lugares de la ciudad. De vuelta a Manhattan, sube por la 5a Avenida hasta el Museo de Historia de Nueva York: fundado en 1923, cuenta la historia de la ciudad y sus gentes a través de una excelente colección de pinturas, artefactos y fotografías, y traza el destino de algunos de los personajes más ilustres de Nueva York. En resumen... ¡El 4 de julio es un momento muy intenso para visitar la ciudad! Disfruta del verano y el ambiente festivo, toma fotos divertidas, explora los monumentos que hicieron historia, y mientras lo haces, ahorra en las entradas a las mejores atracciones de Nueva York con los pases de Go City. Desde paseos en autobús hasta el observatorio del Empire State, pasando por tours gastronómicos, entradas para museos y experiencias interactivas, Go City te da la oportunidad de armar un itinerario a tu medida, y ahorrar hasta un 50% en el costo combinado de las entradas. Suena bien, ¿verdad? ¡De nada!
Anna Rivero
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Nueva York en diciembre

El solsticio invernal en Nueva York es un momento mágico. Las luces navideñas iluminan las largas y frías noches, y el ambiente se vuelve festivo y electrizante. Diciembre es un mes de celebración y alegría, de comprar regalos y vivir experiencias especiales. ¿Qué tiempo hace en Nueva York en diciembre? Aunque tal vez caiga un poco de nieve, las temperaturas no son lo suficientemente bajas como para que ésta permanezca mucho tiempo sobre las calles. Hace frío, eso sí, pero lo cierto es que las probabilidades de unas Navidades blancas son muy bajas: sólo ha sucedido cinco veces desde 1970. Ven preparado con ropa de abrigo, o aprovecha para comprarla aquí. Consejo importante: es esencial vestirse en capas, ya que en los interiores suelen poner la calefacción a tope, incluso en los vagones del metro. ¿Qué se puede hacer en Nueva York en diciembre? Pero no todo es navideño en Nueva York en diciembre. En este artículo te queremos proponer varias actividades y tours diferentes, como el Museum of Ice Cream, o un tour por las catacumbas de la catedral de Saint Patrick, y también algunas emociones fuertes, como el mirador The Edge (no apto para personas con vértigo) o la experiencia interactiva Spyscape. ¿Qué se puede hacer en Nueva York en diciembre? Nueva York es una ciudad muy animada durante todo el año, pero especialmente en diciembre. Durante este mes, la ciudad se ilumina con hermosos adornos navideños y hay muchas actividades para disfrutar. Algunas de las cosas que se pueden hacer en Nueva York en diciembre son: Ver el Árbol de Navidad en Rockefeller Center: Este famoso árbol de Navidad es uno de los más grandes y hermosos de la ciudad. Patinar en el Rockefeller Center: Puedes alquilar patines y disfrutar de una vista espectacular mientras patinas en la pista de hielo. Ver un espectáculo de Navidad en Broadway: Hay muchos espectáculos navideños en Broadway que puedes ver, como "The Nutcracker" o "A Christmas Carol". Hacer compras navideñas: Puedes visitar tiendas como Macy's, Bloomingdale's y Bergdorf Goodman para encontrar los mejores regalos navideños. Pasear por la ciudad: Puedes disfrutar de un agradable paseo por la ciudad para ver las hermosas luces navideñas y el bullicio de la temporada. Asistir a un concierto navideño: Hay muchos conciertos navideños en Nueva York, desde la música clásica hasta los conciertos de rock. Visitar el Mercado Navideño en Union Square: Este mercado al aire libre ofrece comida, bebidas y artesanías navideñas para comprar. Estas son solo algunas de las muchas cosas que se pueden hacer en Nueva York en diciembre de un vistazo rápido. Sigue lleyendo para tener más detalles y seguro que encontrarás algo que te guste! Déjate contagiar por el espíritu navideño Desde finales de noviembre (en cuanto pasa la celebración de Thanksgiving), empieza el frenesí navideño en NYC. Se encienden las luces en las grandes avenidas, se arman mercados en plazas y parques, y las Rockettes alzan sus kilométricas piernas bailando en el musical Radio City Christmas Spectacular, una tradición navideña neoyorquina desde 1933. En el Rockefeller Center se prende el árbol de Navidad más grande de la ciudad, y es un precioso telón de fondo para los patinadores de la pista de hielo, The Rink, probablemente una de las más fotografiadas y filmadas del planeta. Otra de las tradiciones más entrañables de la Navidad en NYC es el Holiday Train Show del Jardín Botánico de Nueva York, una instalación de miniaturas que replican a los grandes monumentos y edificios icónicos de la ciudad, todas ellas construidas con materiales naturales recogidos del jardín, como piñas, hojas, semillas, ramitas y otros materiales similares. Trenes de juguete (algunos muy antiguos) recorren este mundo de fantasía. Inside Out Tours ofrece una excursión de cuatro horas en la que los participantes recorren cuatro mercados navideños distintos, desde el Winter Village de Bryant Park hasta las tiendas del Union Square Market, pasando por la fulgurante Quinta Avenida. Pero para ver las decoraciones navideñas más entrañables, tienes que ir a Brooklyn, al barrio de Dyker Heights, donde algunos de los vecinos se gastan cantidades astronómicas decorando el exterior de sus casas (e imaginamos que también el interior). Este barrio se puede recorrer con un guía experto que te contará toda la historia de esta extravagante tradición en Brooklyn. Experiencias fuera de lo común Como dijimos más arriba, no todo tiene porque ser un parque de atracciones navideño en NYC en diciembre. Sube al autobús del tour The Ride para experimentar un recorrido muy especial. Los guías son dos artistas profesionales del escenario simpatiquísimos, que te harán llorar de risa mientras te cuentan historias sobre la ciudad. El recorrido de hora y media por la zona central de Manhattan tiene varias paradas para ver las actuaciones callejeras de bailarines, raperos y cantantes. El autobús cuenta con asientos en grada y vistas panorámicas a través de gigantescas ventanas, para que todos los pasajeros puedan ver bien. En el Museum of Ice Cream (el Museo del Helado) podrás reconectar con el niño que llevas dentro, además de aprender muchísimas cosas que no sabías sobre la historia de esta dulce obsesión y también sacar millones de fotos para tu Instagram (y por supuesto, comer un helado, aunque sea diciembre). Haz una visita al Museo del Sexo para sumergirte en la historia y la ciencia de este aspecto del ser humano del que no se habla lo suficiente. El museo está asociado al Instituto Kinsey para la Investigación del Sexo, el Género y la Reproducción, y su objetivo principal es fomentar un diálogo franco sobre la sexualidad humana. Su colección cuenta con más de 15,000 objetos que se van turnando para mostrar diferentes aspectos relacionados con el sexo, y las exposiciones temporales tratan temas puntuales de gran interés. Emociones fuertes No te puedes marchar de Nueva York sin pasar por el mirador The Edge, situado el edificio Hudson Yards. Sube en el elevador ultra rápido hasta el piso 100 para disfrutar de las vistas desde este increíble espacio con ventanas de cristal de piso a techo y una plataforma con suelo transparente que te hará sentir que flotas en el vacío (es decir, si no sufres de vértigo, en cuyo caso te sentirás un poco enfermo). Si te gusta pasar un poco de miedo, tenemos el plan perfecto para ti: haz el tour de las catacumbas a la luz de las velas en las profundidades de la catedral de Saint Patrick en la Quinta Avenida. Este lugar subterráneo está lleno de historias, algunas francamente espeluznantes, y aquí se encuentran enterrados algunos de los más célebres católicos neoyorquinos. Por último, te proponemos vivir por un rato la adrenalina de los espías y los agentes especiales en SPYSCAPE, un espacio multisensorial con instalaciones interactivas en las que podrás participar en operaciones especiales como atravesar una habitación llena de rayos laser, aprender a detectar a un mentiroso y todo lo que un agente secreto debe saber para resolver casos difíciles. La última noche del año en NYC Ve a Times Square para ver con otros cientos de miles de espectadores cómo cae la bola de cristales Waterford en el edificio de One Times Square. Esta bola es la séptima versión de una tradición que comenzó en 1907 y que hoy en día es la protagonista de la cuenta atrás más famosa del mundo (se estima que la ven ¡mil millones de espectadores!). Hay que ir temprano para alcanzar a encontrar lugar, y esperar horas en el frío (ve muy abrigado), pero merece mucho la pena. Verla caer en vivo sí que es una emoción fuerte. Así que ya lo sabes: la ciudad de Nueva York te espera para hacerte vivir las mejores Navidades de tu vida, y muchas otras emociones con las que no contabas. No olvides adquirir tu Pase Explorer para agilizar tu viaje y además ahorrar en las entradas a las atracciones principales de la Gran Manzana. ¡En Go City siempre estamos pensando en cómo hacer que tu viaje sea inolvidable!
Anna Rivero

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