¿Estás intentando decidir dónde alojarte en San Francisco? ¿Serán los animados centros turísticos de Fisherman’s Wharf y la Marina? ¿El bullicioso centro o los tranquilos suburbios? ¿Los modernos barrios de Mission y Castro o la colorida estética victoriana clásica de NoPa y Hayes Valley? ¿Vistas a la bahía o a la ciudad? ¿En lo alto o al pie de la colina? Echa un vistazo a nuestra guía sobre algunas de las direcciones más codiciadas de la ciudad, con ideas para quienes viajan a solas, en pareja o con una gran familia a cuestas.
El centro

El centro es, sin duda, uno de los mejores lugares para alojarse en San Francisco y ofrece innumerables ventajas. En primer lugar, te permite llegar dando un paseo a muchísimas de las atracciones imprescindibles de la ciudad. Allí se encuentran, por ejemplo, el Museo de Arte Moderno de San Francisco (SFMOMA) y el emblemático Ferry Building en el Embarcadero, con su altísima torre del reloj y su interior cavernoso que alberga un animado mercado lleno de cafeterías, restaurantes, coquetas boutiques y tiendas de comida artesanal. El Embarcadero también cuenta con algunos de los mejores hoteles de lujo del barrio y habitaciones con vistas a la bahía.
La meca de las compras, Union Square, se sitúa en el corazón del centro y promete boutiques de alta gama y grandes marcas preparadas para poner a prueba tu tarjeta de crédito. Piensa en Saks, Macy’s, Bloomingdale’s, Chanel, Apple y la Disney Store. También hay una enorme oferta gastronómica para todos los gustos, desde filetes hasta sushi, pasando por pasteles y cócteles. Y si te apetece comida asiática de calidad, no busques más allá del cercano Chinatown, donde las auténticas gyoza de gambas y los esponjosos dumplings de cerdo a la barbacoa podrían cambiarte la vida.

Las excelentes conexiones de transporte con el resto de la ciudad también hacen del centro una buena elección, especialmente para quienes visitan la ciudad por primera vez y quieren tachar de su lista tantas experiencias imprescindibles en San Francisco como sea posible. Dos de las tres líneas de tranvía que quedan en la ciudad empiezan aquí, por lo que puedes subirte a estos históricos vagones pintados para disfrutar de un viaje movido y sonoro por las colinas de la ciudad, contemplando las vistas de Lombard Street, la isla de Alcatraz y la bahía mientras te diriges a Fisherman’s Wharf.
Fisherman’s Wharf y North Beach
Fisherman’s Wharf es, para ser directos, un punto neurálgico para los turistas. Pero no sin razón: aquí encontrarás montones de entretenimientos costeros tradicionales. Estamos hablando de todo, desde juegos recreativos y paseos en barco por la bahía hasta las figuras de cera de Madame Tussauds, un acuario y una oferta de restauración familiar casi vertiginosa. Además, por supuesto, está la famosa colonia de leones marinos del Pier 39. Por todo ello, verás que Fisherman’s Wharf cuenta con una gran oferta de las principales cadenas hoteleras (Marriott, Holiday Inn, Hyatt, Fairmont), es decir, algo para casi todos los bolsillos.

Si prefieres algo un poco menos ajetreado, el vecino North Beach es una buena opción, ya que permite acceder fácilmente a toda la emoción de Fisherman’s Wharf, además de tener un encanto nada desdeñable. Este animado distrito rebosa sabor italiano, con algunas de las mejores heladerías de la ciudad y panaderías que venden cannoli dulces y crujientes en casi cada esquina. Sus calles empinadas también son ideales para explorar sin prisas: los valientes con pantorrillas de acero pueden subir los escalones de Filbert Street (unos 500) hasta la emblemática Coit Tower. Créenos: merece la pena por las impresionantes vistas de la resplandeciente bahía a tus pies.
Mission y Castro

Un poco al sur del centro, los barrios de Castro y Mission son, sin duda, los distritos más modernos de la ciudad. Castro es el corazón de la comunidad LGBTQ+ de la ciudad (y quizá del planeta) y verás preciosos arcoíris por todas partes: banderas, pasos de cebra y lo que se te ocurra. Como es de esperar, la vida nocturna es excelente y el histórico Castro Theatre acoge noches de drag, así como proyecciones periódicas de películas clásicas y sesiones de canciones de Disney para cantar a coro.
Entre Castro y Mission se encuentra Dolores Park, que debe su nombre a la iglesia cercana, el edificio más antiguo de San Francisco, con más de 200 años de historia. El parque es un espacio verde exuberante, ideal para observar a la gente y disfrutar de las vistas del centro y la bahía. Las raíces latinas de Mission se reflejan en muchos de los increíbles y coloridos murales que adornan sus calles, así como en su gastronomía. No te pierdas el famoso «Mission Burrito»: su tortilla suave y elástica, a punto de reventar con ingredientes frescos de la granja, es algo de otro nivel.

También hay tiendas fantásticas en Valencia Street, con una mezcla ecléctica de tiendas de segunda mano, boutiques de moda, librerías, tiendas de discos e incluso una tienda que vende artículos para aspirantes a pirata. Sí, de verdad. Una excelente selección de locales nocturnos y coctelerías de lujo también permite disfrutar de grandes noches aquí, con un puñado de hoteles y B&B decentes disponibles para descansar hasta bien entrada la mañana siguiente.
Un consejo: gracias al microclima de esta parte de la ciudad, los barrios de Mission y Castro se libran en gran medida de las nieblas que suelen entrar por la bahía, sobre todo en verano. ¿Qué más se puede pedir?
Nob Hill

Reservado exclusivamente para presupuestos dignos de una estrella, Nob Hill es uno de los distritos más lujosos de San Francisco, con precios a la altura. Este histórico barrio en lo alto de una colina goza de una de las mejores arquitecturas de la ciudad, incluyendo la grandiosa maravilla gótica de Grace Cathedral, algunas hermosas mansiones antiguas y dos de los hoteles de lujo más emblemáticos de la ciudad: el Fairmont y el Mark Hopkins. Las vistas del horizonte de San Francisco desde el restaurante Top of the Mark, en la planta 19 del hotel, te acelerarán el pulso, aunque, por desgracia, la cuenta también podría provocarle un infarto al asombrado director de tu banco.
Huntington Park, junto a la catedral, es un agradable espacio verde para observar a los residentes adinerados del barrio, y la ubicación céntrica de Nob Hill permite acceder fácilmente a las atracciones de toda la ciudad. Además, la línea de tranvía de California recorre desde cerca del Embarcadero hasta lo alto de Nob Hill (y vuelve a bajar por el otro lado), por lo que ese ascenso empinado a uno de los mejores miradores de la ciudad no tiene por qué ser tan intimidante.
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