¿Es Roma una ciudad segura?

Te contamos todo lo que necesitas saber para disfrutar de una estancia segura en Roma. Consulta nuestra guía para descubrir consejos, información práctica y los timos más comunes a turistas.

Calle de Trastevere, Roma. Consejos sobre seguridad en Roma.

Roma es una de las ciudades más visitadas del mundo, con más de 10 millones de turistas cautivados por sus antiguas atracciones cada año. Y, con tantos lugares de interés a poca distancia unos de otros, no es de extrañar que la Ciudad Eterna sea tan popular. Hablamos de lugares como el Coliseo, el Foro Romano, el Panteón, el Circo Máximo y los Museos Capitolinos. También están los exuberantes parques, las colinas con sus maravillosas vistas panorámicas y maravillas medievales como la Basílica de San Pedro y la obra maestra de Miguel Ángel, la Capilla Sixtina. Además, los romanos saben hacer una pizza estupenda.

Si estás pensando en viajar a la más romántica de las ciudades italianas, probablemente te preguntes si es seguro visitarla. No te preocupes: nosotros te ayudamos a hacer tu viaje lo más seguro posible. Sigue leyendo nuestra guía de seguridad en Roma.

¿Es segura Roma?

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Primero las buenas noticias: Roma es, a grandes rasgos, una ciudad muy segura: ocupa el puesto 29 en el Índice de Ciudades Seguras 2021 de The Economist, con un índice de criminalidad inferior al de muchas otras ciudades italianas. La delincuencia violenta es poco frecuente, pero, como en cualquier gran capital, también hay delitos menores, como carteristas, ladrones de bolsos y estafadores callejeros. Los robos de coches también son un problema, pero a menos que seas masoquista y te guste el caos de tráfico en el centro de la ciudad y las altas tarifas de estacionamiento, que en sí mismas constituyen una forma de robo a plena luz del día, te recomendamos explorar Roma a pie y en transporte público.

Inevitablemente, son los turistas (sobre todo los que parecen especialmente desorientados, perdidos o necesitados) los que tienen más probabilidades de convertirse en objetivo de ladrones y estafadores oportunistas. Aprender a detectar las señales de peligro y tomar algunas precauciones sensatas te ayudará a disfrutar de unas vacaciones sin problemas.

La primavera y el verano de Roma son una época de bonanza para los delincuentes, cuando los turistas acuden en masa para disfrutar del buen tiempo. Los encontrarás ejerciendo su dudoso oficio en los principales monumentos y sus alrededores, donde las multitudes de turistas distraídos son un blanco fácil.

Así que mantén tu efectivo escondido en el Coliseo, tu smartphone a salvo en la Plaza de España y tus preciados pasaportes en los bolsillos en la Piazza Navona (mejor, déjalos a salvo en tu cuarto de hotel o alojamiento). Los trenes y las estaciones de ferrocarril también tienen mala fama, sobre todo los que van y vienen del aeropuerto de Fiumicino.

Lo mismo ocurre con el autobús 64 que, gracias a una ruta que incluye muchas de las principales atracciones, es muy popular entre los turistas. Y, por tanto, también lo es entre los maleantes. Por otro lado, es mejor evitar algunos barrios residenciales, como Corviale, Tor Bella Monaca, Romanina y San Basilio, sobre todo por la noche.

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Algunos consejos básicos para tu seguridad (y la de tus pertenencias) en Roma:

  • Evita llevar encima grandes cantidades de dinero en efectivo.
  • No vayas enseñando tus dispositivos valiosos, como teléfonos inteligentes, ni los dejes sobre las mesas de los cafés ni por un minuto.
  • Cierra bien los bolsos y guarda las carteras en bolsillos estrechos.
  • Lleva tu mochila hacia delante en el transporte público.
  • Se consciente de lo que le rodea, sobre todo cuando utilices un cajero automático o el teléfono.
  • La caja fuerte del hotel es tu amiga: ¡úsala!
  • Si tienes la mala suerte de que te roben tus pertenencias, denuncia el incidente a la policía local lo antes posible.

Sigue estas sencillas precauciones y es probable que lo peor que te ocurra en Roma sea recibir una bronca del camarero cuando pidas piña en tu pizza.

Estafas comunes en Roma

Los bribones romanos, hay que admitirlo, son verdaderos artistas y han ideado numerosas técnicas extraordinarias para despojarte de tus pertenencias. Todas y cada una de ellas implican algún elemento de sorpresa diseñado para confundirte y embaucarte el tiempo suficiente para que los estafadores consigan lo que buscaban antes de pasar a su siguiente víctima. He aquí algunas de las estafas más comunes a las que debes prestar atención.

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El timo del mapa

Estás sentado en una cafetería, saboreando un café expreso y pensando en comprarte otro pastel cuando, ¡zas!, un transeúnte te pone un enorme mapa de papel sobre la mesa y te pide que le ayudes a llegar a tal o cual atracción. Cuando levanten el mapa para seguir su alegre camino, también levantarán lo que había en la mesa, debajo del mapa. Sí, el teléfono, la cartera y las valiosas reliquias familiares que dejaste a la vista por descuido. Tampoco te molestes en intentar seguirlos; es muy poco probable que se dirigieran a donde dijeron que iban.

El timo del regalo

El estafador (normalmente una mujer o un niño) se te acerca por la calle e intenta regalarte una rosa, un amuleto o una baratija. No caigas en la trampa: en cuanto tomes el objeto, esa dulce niña cambiará de tono y empezará a exigirte el pago a gritos y con agresividad. Hay muchas variantes de esta estafa. Sé firme, di que no y márchate con el dinero y la dignidad intactos.

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Comerciantes sospechosos y restaurantes sin menú

Puede que hayan pasado más de 20 años desde que Italia adoptó el euro, pero, sorprendentemente, todavía circulan algunas liras. Por supuesto, no son de curso legal, pero gracias a la gran similitud de la moneda de 500 liras con la de 2 euros, han cobrado una nueva vida. Cuidado con los vendedores de dudosa reputación que reparten estas impostoras con el cambio.

También hay que tener cuidado con los restaurantes que timan a los turistas diciendo que no tienen menú. Si pides comida en uno de esto, hazlo por tu cuenta y riesgo: cuando llegue la factura, descubrirás que lo que esperabas que fuera una asequible pizza callejera te ha costado aproximadamente lo mismo que una cena de tres platos con champán en el Ritz. Pide siempre que te enseñen el menú o la lista de precios antes de pedir y, si no te los dan, márchate. Roma tiene miles de restaurantes con dueños honestos.

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Atención: taxis

Los taxis oficiales de Roma son blancos y tienen taxímetro. Inevitablemente, hay conductores sin escrúpulos que, al ver a un turista, “olvidan” poner en marcha el taxímetro para cobrarte de más al final del trayecto. O te ofrecerán una tarifa plana que saben que superará la lectura del taxímetro para la distancia que quieres recorrer. No lo aceptes y asegúrate siempre de que el contador está activado antes de ponerte en marcha.

Sin embargo, estos casos son bastante raros, y estos coches blancos son, con diferencia, la forma más segura y fiable de viajar si necesitas tomar un taxi. Ni qué decir tiene que nunca hay que subirse a un taxi sin licencia, sobre todo de noche. No están regulados y no hay ninguna garantía de que no te roben (o algo peor).

Entonces, ¿es seguro visitar Roma? Sí, lo es. Pero ¿merece la pena tomar algunas precauciones básicas para asegurarse unas vacaciones memorables? Por supuesto. No queremos que nada salga mal en tu viaje.

Ahorra en tu viaje a Roma

Además de la seguridad, si te preocupa tu presupuesto, tenemos algo para ti: el Pase Explorer de Go City en Roma, con los que podrás disfrutar al máximo de la ciudad. Te dan acceso a una larga lista de atracciones, tours guiados, experiencias gastronómicas, museos y monumentos, y lo mejor es que suponen un ahorro de hasta el 50% en el costo combinado de las entradas.

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Anna Rivero
Experto/a de viajes de Go City®

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Las mejores excursiones de un día desde Roma

Roma tiene tanto que ofrecer que puede incluso resultar apabullante en una primera visita. Lo mejor es tomárselo con calma y hacer una visita a la Fontana di Trevi cuanto antes para lanzar la moneda y desear volver pronto a la Ciudad Eterna. Ya sabes que Roma no se construyó en un día y por lo tanto tampoco puede abarcarse en una sola visita. Sobre todo, porque además de recorrer el centro de la ciudad, con el Coliseo, los Foros Romanos, las plazas, las fuentes y los montones de maravillas romanas, tendrás la tentación de visitar los alrededores de Roma, donde te esperan lugares encantadores e inolvidables. Via Appia Antica Villa Adriana en Tívoli Vistas desde las colinas de Orvieto Lago Bracciano Asís Florencia Pompeya Recorre la Via Appia Antica en bicicleta Una de las visitas que merecen mucho la pena si estás en Roma es hacer un recorrido en bicicleta por la Via Appia Antica, la antigua calzada romana que unía Brundisium (actual Brindisi) con la capital. El mejor momento para lanzarse a explorar esta histórica calzada salpicada de monumentos es el domingo, porque es el día que está cerrada al tráfico rodado y podrás disfrutar a tus anchas de tu excursión en bici. La calzada tiene la friolera de 560 kilómetros, pero no te preocupes, las partes imperdibles están todas a pocos kilómetros del centro de visitantes, que está a 15 minutos del Circo Massimo. Consulta el mapa y decide qué monumentos quieres visitar y dónde quieres hacer paradas para descansar o incluso para hacer un agradable picnic. Tienes mucho donde elegir, porque la ruta está salpicada de iglesias, villas, mausoleos y catacumbas. Visita Villa Adriana en Tívoli Al emperador Adriano le gustaba salir de la ciudad de vez en cuando; sigue sus pasos y visita su villa a las afueras de Tívoli. Por suerte, tú no tendrás que ir en cuadriga, basta que tomes el transporte público en la estación de Termini para llegar a la zona en menos de dos horas (en coche te llevará tan solo media hora). A Adriano, como a todos los emperadores romanos, le encantaba construir cosas, y no cualquier cosita, sino monumentos como el increíble Panteón de Roma o su propia muralla, pero también el magnífico complejo de villas de Tívoli, con termas, templos, teatros y jardines. Si las ruinas romanas no son lo tuyo, tal vez te interese más visitar la cercana Villa d'Este, un palacio del siglo XVI. Sus extensos terrenos cuentan con uno de los primeros jardines renacentistas italianos, que sentaron las bases del estilo que se extendió por Europa y que consistía en formas geométricas, fuentes y estatuas ornamentales. Disfruta de vistas panorámicas en Orvieto A 90 minutos en tren del centro de Roma, se encuentra la ciudad de Orvieto, encaramada a una enorme roca volcánica y con unas vistas panorámicas inmejorables de las colinas romanas. Sube en teleférico hasta el Duomo (o camina hasta la cumbre para abrir el apetito y disfrutar aún más de la deliciosa pizza o la increíble pasta que te comas en la ciudad) y asciende hasta la torre del reloj para contemplar las vistas de 360 grados de las colinas circundantes. Si tienes coche, o una vespa, puedes tomar el camino más largo para volver a casa y recorrer las ricas regiones agrícolas de la campiña sabina, haciendo paradas para degustar el delicioso aceite de oliva y las exquisitas trufas de producción local. Si no, puedes volver a Roma a tiempo para disfrutar de una cena tradicional en una terraza en el barrio de Prati. Disfruta de la naturaleza en el lago Bracciano Si te apetece zambullirte en plena naturaleza, pero no tienes tiempo de viajar hasta los Alpes, te recomendamos hacer una excursión de un día al lago Bracciano, que se encuentra a una hora al norte de Roma. Este lago volcánico, muy frecuentado por piragüistas, submarinistas y todo tipo de amantes de los deportes acuáticos, está resguardado por las colinas que lo rodean y protegido por encontrarse en un parque nacional, por lo que el número de embarcaciones motorizadas está restringido. Aprovecha la excursión para visitar la pequeña ciudad de Bracciano y el castillo medieval de Orsini-Odescalchi, que alberga una impresionante colección de armaduras y armas medievales, aunque quizá sea más famoso por ser el lugar donde se casaron Tom Cruise y Katie Holmes. Haz una peregrinación hasta Asís Menos famosa que la Toscana, aunque igual de bonita, es la vecina región de Umbría, donde se encuentra la encantadora ciudad de Asís, lugar de peregrinaje para amantes del arte y personas devotas del santo patrón de los animales y el medio ambiente. Visita la Basílica de San Francisco de Asís y no te pierdas los maravillosos frescos de Giotto y la tumba de San Francisco. Cuando termines de visitar la basílica, date un agradable paseo por la ciudad de Asís y recorre sus estrechas callejuelas adoquinadas repletas de tiendas familiares y casitas de piedra. Disfruta de la calma y el encanto de visitar una ciudad pequeña mucho menos atestada de turistas que la capital. Tú decides si te quedas a cenar y a seguir disfrutando de la relajación rural, o si prefieres regresar al bullicio de Roma al atardecer. Maravíllate ante la belleza arquitectónica de Florencia Roma no se queda corta en lo que a grandes obras maestras se refiere (la mayoría se encuentran en los Museos Vaticanos y en el Museo Capitolino), pero si te gusta el arte, lo más seguro es que no puedas resistirte a la tentación de visitar Florencia. Esta fascinante ciudad italiana fue el epicentro de la creación artística italiana durante el renacimiento, hecho que queda más que patente en su bella arquitectura y en sus impresionantes galerías. Madruga para tomar el tren temprano y visitar la Galería de los Uffizi por la mañana. Por la tarde, podrás visitar la Academia o subir al Duomo. Termina el día con una visita autoguiada a pie por el Ponte Vecchio y la Piazza Della Signoria, donde podrás empaparte del ambiente florentino mientras tomas un refrescante aperitivo antes de volver a Roma. Haz un viaje en el tiempo hasta Pompeya Destruida por la erupción del Vesubio en el año 79 d.C., la ciudad de Pompeya no fue redescubierta hasta el siglo XVIII, perfectamente conservada bajo una gran capa de ceniza. De hecho, casi todo lo que sabemos sobre la vida cotidiana del pueblo romano procede de lo que se ha descubierto en los yacimientos de Pompeya, donde se conservan desde huertos, panaderías y burdeles, hasta lámparas, utensilios de cocina e incluso grafitis. Puedes pasar fácilmente más de un par de horas paseando por las ruinas, pero lo mejor es acabar la visita antes de que lleguen las horas de más calor, ya que no hay muchas sombras donde cobijarse en Pompeya. Por la tarde, podrás aprovechar para para subir al volcán o para visitar la caótica e inimitable ciudad de Nápoles. Ahorra en Roma con Go City® Es bien sabido que todos los caminos llevan a Roma, por lo que no es de extrañar que desde Roma haya montones de excursiones increíbles que hacer en un día. No importa si prefieres las ruinas antiguas, el esplendor renacentista o la suntuosidad barroca, todo ello y mucho más, podrás disfrutarlo en Roma y en sus alrededores. Y si además de aprovechar al máximo tu viaje a Roma, también quieres ahorrar en las entradas para las principales atracciones turísticas de la Ciudad Eterna, solo tienes que hacerte con un Pase Explorer de Go City®. ¡No te lo pierdas! Con los pases turísticos de Go City®, cuanto más visitas, más ahorras.
Maria Ermitas Barrasa Rodriguez
Maria Ermitas Barrasa Rodriguez
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Una semana en Roma: ¡todos los planes imprescindibles!

¿Vas a pasar una semana en Roma? ¡Qué suerte la tuya! Mucha gente se equivoca a la hora de calcular el tiempo necesario para disfrutar de Roma a tope. No nos malinterpretes, por poco tiempo que sea, estará bien empleado si lo dedicas a visitar Roma. Pero, haznos caso, la mejor manera de vivir esta fascinante y algo caótica ciudad es con calma, parándote a tomar un espresso siempre que te apetezca y dedicándole todo el tiempo necesario a joyas como el Coliseo o la Capilla Sixtina. Las prisas no le sientan bien a una ciudad tan increíble como Roma. De hecho, hay tanto que ver y que hacer en Roma, que incluso siete días te parecerán pocos, ya lo verás. Precisamente por eso, para ayudarte a organizarte, te hemos preparado un itinerario de una semana en Roma con todos los planes imprescindibles para una primera visita a la Ciudad Eterna. Te los contamos ahora mismo. Nuestra selección incluye: Coliseo Foro Romano Barrio de Trastevere Vaticano Fontana di Trevi Piazza Navona Villa Borghese Panteón Museos Capitolinos ¡Y mucho más! Día 1: Roma Antigua Tenemos buenas noticias para ti: muchas de las atracciones más famosas de Roma se encuentran a poca distancia unas de otras. Por ejemplo, es perfectamente posible visitar el Coliseo, el Foro Romano y el Palatino en un solo día. Empieza por el Coliseo, uno de los anfiteatros de la antigüedad mejor conservados del mundo. Te será muy fácil imaginar los gritos de la multitud que atestaba las gradas para contemplar macabros espectáculos de lucha entre gladiadores y fieras salvajes hace más de 2000 años. Pasea después por las avenidas del Foro Romano para contemplar los restos de toda una ciudad, con sus enormes arcos, sus templos en ruinas, sus imponente columnas y sus majestuosas estatuas. Todo un viaje en el tiempo hasta el corazón de la Roma Imperial. Termina tu visita en el Monte Palatino, donde descubrirás coloridas flores silvestres, ruinas romanas y unas estupendas vistas panorámicas de la ciudad. Cuenta la leyenda que fue en esta colina donde Rómulo y Remo, los míticos fundadores de Roma, fueron criados por una loba. Para terminar tu primer día en Roma, te recomendamos que avances unos cuantos siglos en la historia del arte y te acerques hasta la espectacular Piazza Navona. Esta famosa plaza no es solo la plaza barroca por excelencia de Roma, sino que también es un lugar de lo más animado para pasear, tomarse un helado o cenar algo en una trattoria típica. Día 2: Villa Borghese y otros imprescindibles de Roma Nos hemos venido un poco arriba con el itinerario del segundo día, así que tal vez quieras dejarte alguna de las visitas para un día un poco menos cargado. Recuerda que con nuestro itinerario solo pretendemos darte ideas para que planifiques tu propia semana ideal en Roma. Comienza bien el día con una visita al Panteón, una de las estructuras romanas mejor conservadas de la Antigüedad, con su magnífico pórtico de 12 columnas corintias, sus suelos de mármol y su impresionante cúpula de hormigón con óculo: una abertura central que permite la entrada de la luz del sol (¡y de la lluvia!). Tómate tu tiempo en esta maravilla arquitectónica milenaria, lo merece. Después, camina hasta la Fontana di Trevi, a menos de 10 minuto a pie desde la plaza del Panteón. No querrás irte de Roma sin lanzar la típica moneda a esta imponente (aunque seguramente atestada) fuente, ¿verdad? Tras el ritual, camina otros diez minutos escasos hasta la Escalinata de Piazza di Spagna y prepárate para subir los 135 escalones hasta la cima. Una vez arriba, podrás visitar la majestuosa iglesia de Trinità dei Monti, con sus campanarios renacentistas gemelos y sus frescos del siglo XVII, y, por supuesto, disfrutar de unas vistas increíbles de Roma, con la famosa Piazza del Popolo justo a tus pies. Dejamos para la tarde la visita a los suntuosos jardines y las fastuosas villas de Villa Borghese, donde además podrás visitar la Galería Borghese. Adéntrate en las salas de este hermoso museo y contempla obras maestras de artistas de la talla de Caravaggio, Rafael y Bernini. O, si necesitas un descanso, aprovecha la belleza del entorno y, sencillamente, cómprate un helado y siéntate en el césped a observar a la gente pasar durante un buen rato. Día 3: Trastevere El barrio de Trastevere tiene mucho que ofrecer y, si vas a pasar una semana en Roma, te puedes permitir dedicarle un día entero a esta encantadora zona de la ciudad. No hay mejor lugar para observar la auténtica vida romana mientras recorres callejuelas medievales adoquinadas y pintorescas plazas. El barrio de Trastevere se encuentra a orillas del río Tíber, al sur del Vaticano. Piérdete por sus calles y descubre preciosas iglesias románicas, casas de color ocre cubiertas de hiedra y animadas placitas. Nuestra recomendación particular: mantente alerta y déjate llevar por el olfato... en esta parte de Roma encontrarás algunas de las mejores pizzerías de la ciudad. Aprovecha para subir a la cima de la Colina del Gianicolo, desde donde disfrutarás de unas estupendas vistas panorámicas de Roma. En la colina descubrirás además montones de monumentos interesantes, como una imponente estatua de Garibaldi a caballo, una fuente monumental del siglo XVII con tallas de mármol en forma de águilas y dragones, y un amplio jardín botánico. Día 4: Museos, vistas y mucho más Si lo tuyo son los objetos antiguos, Roma es sin duda tu sitio. Y, más concretamente, los Museos Capitolinos, que se encuentran en lo alto de la Colina Capitolina. Asciende por la elegante escalinata que te llevará hasta la monumental Piazza del Campidoglio, diseñada por Miguel Ángel. Contempla sus imponentes estatuas, sus palacios, sus iglesias... y las estupendas visas del Foro y del Coliseo. Una vez hayas disfrutado de la plaza, entra a los museos para contemplar esculturas clásicas, bronces medievales, cerámica romana y un verdadero tesoro de pinturas y esculturas de artistas como Caravaggio, Rubens, Tiziano y Van Dyck. Entre las obras más destacadas se encuentran la famosa estatua del Galata morente (conocida como Gálata o Galo moribundo) y la icónica Loba capitolina, una pieza de bronce que representa a los míticos fundadores de Roma, Rómulo y Remo, siendo amamantados por la loba, también conocida como Luperca. Tras los museos, continúa tu paseo río abajo hasta la hermosa iglesia románica de Santa Maria in Cosmedin para probar suerte con la Bocca della Verità, una imponente máscara medieval de mármol en cuya boca deberás meter la mano para demostrar tu sinceridad. Supuestamente, solo recuperarás tu mano intacta si la boca decide que eres una persona digna de confianza. Tras esta prueba de fuego (y esperamos que con ambas manos en su sitio) dirígete a la Colina del Aventino para contemplar una de las vistas más curiosas de la ciudad: la cúpula de la Basílica de San Pedro enmarcada por una avenida de cipreses perfectamente cuidados, vista a través del ojo de la cerradura de una puerta que, de no ser por esta carambola, pasaría completamente desapercibida. Con la habilidad suficiente, ¡sacarás unas fotos increíbles! Día 5: Via Appia Antica Un paseo por la Vía Apia es una visita obligada cuando se pasa una semana entera en Roma. Aparentemente congelada en el tiempo, gran parte de esta antigua calzada romana permanece inalterada desde que Julio César hizo marchar a sus ejércitos por ella hace 2000 años. La hermosa avenida adoquinada se extiende a lo largo de unos 65 kilómetros hacia el sur de la ciudad (mucho más corta de lo que era en su época de esplendor, cuando llegaba hasta Brindisi, a más de 500 km de distancia de Roma). Más allá de los altos pinos que flanquean la calzada, hay grandes parques y campos salpicados de montones de monumentos antiguos. Prepárate para contemplar restos de catacumbas, mausoleos, templos, termas, acueductos y murallas. Todo ello en un entorno natural de lo más agradable. Nuestra recomendación: hazte con una bicicleta para poder recorrer más terreno y disfruta de un día entero recorriendo esta milenaria calzada. Naturaleza, ruinas romanas y un picnic. ¿Qué más se puede pedir? Día 6: Basílica de San Pedro, Capilla Sixtina y Museos Vaticanos Ni que decir tiene que el Vaticano no puede faltar en tu itinerario de una semana en Roma y que merece la pena dedicarle un día entero, porque como verás... no es poco lo que te espera en la Ciudad Estado más pequeña del mundo. Para empezar, está la visita a la Basílica de San Pedro y su cúpula. Una vez que los ojos se te hayan acostumbrado a la monumental belleza del Vaticano, pasamos a la estrella del lugar: la Capilla Sixtina; donde no nos extrañaría nada que te pasases varias horas sin poder despegar la vista de los frescos del techo, obra de Miguel Ángel (tómatelo con calma y haz pausas de vez en cuando, no nos gustaría que tuvieras que llevarte un collarín como souvenir de Roma). Para continuar con el festín de arte, nada mejor que los Museos Vaticanos que tienen prácticamente de todo: salas repletas de esculturas griegas y romanas, entre las que destaca el dramático grupo escultórico de Laocoonte y sus hijos atacados por serpientes marinas; pinacotecas con obras de artistas de la talla de Da Vinci, Caravaggio e incluso Van Gogh y Chagall; galerías con tapices de los siglos XVI y XVII, y las llamadas estancias de Rafael: cuatro grandes salas decoradas íntegramente con frescos de Rafael, entre los que destaca la fascinante Escuela de Atenas. Atención a los techos de todas estas salas: si no te fijas demasiado, te parecerá que están esculpidos en relieve, pero en realidad son completamente planos. ¿No es sorprendente que ya en el siglo XVIII se dominase de tal manera la pintura de luces y sombras como para crear ilusiones ópticas en 3D totalmente convincentes? Como ves, no te engañábamos, el Vaticano no se visita precisamente en un santiamén. Termina este intenso día plagado de grandes maravillas de la historia del arte de la mejor manera posible: relajándote con un refrescante spritz y rememorando todo lo que has visto... ¡O también puedes aprovechar para compartir las fotos con todo el mundo! Día 7: Arrivederci, Roma ¿Aún no has comprado ningún recuerdo para llevarte a casa? Será mejor que te acerques el fin de semana al mercado de Campagna Amico, junto al Circo Máximo. Todo lo que aquí se vende ha sido cultivado, criado, horneado o elaborado en un radio de 100 kilómetros. Algunas de las delicias que podrás llevarte a casa en este mercado de proximidad son: vinos afrutados del Lacio, sabrosos aceites de oliva virgen extra, quesos curados de oveja y embutidos variados. Si quieres algo que te dure un poco más (te aseguramos que los productos comestibles no te durarán mucho, especialmente si pretendes compartirlos con tus seres queridos al llegar), pásate por las principales arterias turísticas de Roma en busca de grandes clásicos como llaveros del Coliseo, imanes del Foro Romano, bolas de nieve de la Fontana di Trevi y estatuillas de plástico del Papa Francisco. Con la excusa, puedes visitar de nuevo los monumentos que más te hayan gustado durante tu semana en Roma para darles un último vistazo de despedida. Si no eres capaz de decidirte por unos pocos, también puedes hacerte la ruta del autobús turístico de Roma para decirles "ciao, ciao" a todos ellos. ¡No te pongas triste, seguro que solo es un "hasta la próxima"! Ahorra en Roma con Go City® Esperamos haberte dado unas cuantas ideas para disfrutar de tu semana en Roma con nuestro itinerario de 7 días en la Ciudad Eterna. Y si además de disfrutar al máximo de tu visita a Roma, también quieres ahorrar en las entradas para las principales atracciones de la ciudad, solo tienes que hacerte con un pase de Go City®. Un pase turístico con el que disfrutarás de unos precios increíbles. ¡Hazte ya con el tuyo!
Maria Ermitas Barrasa Rodriguez
Maria Ermitas Barrasa Rodriguez

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