Roma en febrero: una guía esencial

¿Vas a viajar a Roma en febrero y buscas inspiración? No te pierdas nuestra guía de viaje para descubrir todos los planes imprescindibles en Roma durante el mes de febrero: carnaval, escapada romántica en San Valentín, visita a las catacumbas, música en directo...

Vista del coliseo de Roma con nieve. Qué hacer en febrero en Roma.

Un viaje a Roma en febrero es una idea excelente para romper con la rutina invernal, vivas donde vivas. Si la has conocido ya, sabrás que es una ciudad como ninguna otra, una de las grandes maravillas de Europa, que por un milagro de la historia ha logrado conservar huellas (algunas mucho más que huellas) de todas las épocas de su historia. Si no la conoces aún, ¿a qué esperas? ¡Ánimate!

En vez de como sucede en Nueva York con su Met, o en Berlín con los Museos Estatales, o en Londres con el British Museum, aquí los tesoros del arte y la arquitectura forman parte del paisaje urbano donde transcurre la vida cotidiana de los romanos. Y, además, están la comida, y el café, y los romanos.

¿Qué visitar en Roma en febrero? Febrero es el mes de San Valentín y de los carnavales. Aunque sea la temporada baja de turismo, la ciudad estará animada (tal vez demasiado animada), pero no encontrarás las largas filas del verano para entrar a los lugares más populares como el Coliseo o los museos del Vaticano.

Carnaval

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Entre las celebraciones de carnaval en el mundo, las de Italia ocupan un lugar especial. El de Venecia es el más famoso, pero en Roma no se quedan cortos. Es uno de los momentos más esperados del invierno en la ciudad, y dura ocho días. Los epicentros de la fiesta son las grandes plazas romanas: la Piazza di Spagna, la Piazza Navona y la Piazza della Repubblica, así como el castillo de Sant'Angelo. Encontrarás música en directo, teatro de calle, desfiles, y puestos de comida y bebida.

Hace unos siglos, durante el carnaval en Roma se celebraban unas carreras muy salvajes de caballos sin jinetes por las calles de la ciudad. El evento ha desaparecido, o, mejor dicho, se ha transformado: desde la década de 2010 el espectáculo con caballos regresó al programa carnavalesco, pero ahora con jinetes que desfilan presumiendo de su maestría en doma ecuestre. Este es uno de los momentos más destacados de la fiesta, y es lo que diferencia al Carnaval romano de otros, así que no te lo pierdas si estás en Roma en estas fechas.

Como en muchos carnavales, los romanos se disfrazan durante estas fiestas, así que, si te gustan esas cosas, aprovecha para lucir tus trajes de fantasía (o puedes comprar uno en Roma para llevártelo de recuerdo).

Roma subterránea

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Estamos en febrero, y aunque Italia tiene la suerte de tener un clima bastante bueno durante todo el año, los días son más frescos y cortos que en otros meses. Si buscas actividades para resguardarte de la lluvia, dirígete a las profundidades de la ciudad, que como todo aquí, están abarrotadas de tesoros.

Sin ir más lejos, toma el metro de Roma. A lo largo de 3,000 años se han ido creando capas de diferentes épocas que se hacen evidentes el subsuelo romano. El mejor ejemplo de ello son los pasajes subterráneos del barrio de Trevi, a un paso de la famosa fuente del mismo nombre. A nueve metros bajo tierra se encuentra una fascinante colección de edificios romanos. Aquí se pueden ver las casas que ocupaban las clases altas de la época, así como uno de los once acueductos que abastecían de agua a la antigua Roma. Es un verdadero viaje en el tiempo.

Bajo la Piazza Navona se esconde un tesoro insospechado: los restos del Estadio de Domiciano, donde se celebraban competiciones de atletismo y otros deportes. Este estadio data de hace más de 2,000 años y es el único de mampostería conocido en Roma. Podrás ver de cerca las excavaciones arqueológicas y aprender más sobre el lugar que ocupaba el atletismo en la antigua Roma. Alerta de spoiler: ¡la disciplina era muy importante! Se practicaban carreras, lanzamientos de jabalina y disco y todo tipo de saltos, además de algunas luchas de gladiadores.

Y por supuestos están las catacumbas, que muestran otra época de la ciudad de Roma, la de los inicios del cristianismo y las primeras comunidades cristianas. Las catacumbas de San Calixto albergan las tumbas de grandes figuras religiosas, mientras que las de Domitilla, las más antiguas de la ciudad, son famosas por sus magníficos frescos finamente coloreados.

Música clásica

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Tanto si estás en Roma para pasar un fin de semana romántico como si viajas en familia o en solitario, puedes aprovechar tu estancia en la capital italiana para escuchar música clásica.

Hay muchas opciones, pero nosotros te recomendamos los conciertos en el Auditorio Valdense, situado en una pequeña iglesia del siglo XIX justo al lado de la Piazza Venezia. El cuarteto de cuerda residente interpreta clásicos como los conciertos de las Cuatro Estaciones de Vivaldi. Estos conciertos se realizan a la luz de las velas.

Por último, si quieres vivir la experiencia de conocer los grandes escenarios de la música clásica en Roma, consulta la programación del Teatro dell'Opera di Roma, el Auditorium Parco della Musica (un conjunto de auditorios diseñado por Renzo Piano), o el Teatro Salone Margherita. Seguro que encontrarás un concierto que merece la pena.

En plan romántico

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Estás en Roma, la ciudad del amor: por todas sus calles, jardines y villas se respira un aire de romanticismo, pero en la comida es donde el placer de vivir se vuelve un arte en toda Italia. La oferta es inmensa, y lo cierto es aquí es difícil comer mal.

Rosciolli y Trattoria Monti son dos restaurantes de toda la vida para saborear platos típicos romanos y clásicos italianos, pero para una experiencia elevada, reserva una mesa para dos en la Enoteca La Torre.

Antes de cenar, pueden hacer un tour guiado a pie al atardecer por algunos de los lugares más icónicos de Roma. El paseo empieza en las escalinatas de la Piazza di Spagna, y pasa por la fuente de Trevi, el Panteón y la Piazza Navona con sus tres fuentes, para terminar en la plaza Campo de’Fiori. Antes de que termine el tour, ¡pídele al guía que te recomiende sus restaurantes favoritos!

¿Qué temperatura hace en Roma en febrero?

Roma es una ciudad con un clima mediterráneo, caracterizado por inviernos suaves y veranos calurosos. Durante el mes de febrero, la temperatura en Roma varía entre los 6°C y los 14°C en promedio. Si bien las temperaturas pueden ser bajas para algunos visitantes, el clima de febrero es ideal para aquellos que prefieren evitar las multitudes del verano.

Aunque la temperatura puede ser fresca, el clima en febrero es en general seco y soleado, lo que hace que sea agradable pasear por la ciudad y visitar los principales lugares turísticos de Roma sin tener que lidiar con las altas temperaturas del verano.

¿Qué ropa llevar a Italia en febrero?

En cuanto a la vestimenta, es recomendable llevar ropa abrigada y cómoda, ya que las mañanas y las noches pueden ser bastante frías. También es aconsejable llevar un paraguas, ya que febrero es uno de los meses más lluviosos del año en Roma.

En resumen, la temperatura en Roma en febrero es bastante fresca, pero el clima es generalmente agradable y seco, lo que permite a los visitantes disfrutar de la ciudad sin las altas temperaturas del verano y sin las multitudes de turistas.

En resumen...

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¿Qué fecha es buena para ir a Roma? Evidentemente, cualquier época del año es buena para visitar la Ciudad Eterna, pero Roma en febrero es una escapada ideal para descubrir la ciudad a tus anchas, lejos de las multitudes del verano. Ya sea por tres días o por una semana, no faltan cosas que hacer en esta capital de casi tres millones de habitantes y 3,000 años de historia.

Si quieres ahorrar en las entradas a los museos, tours y otras experiencias, Go City te ofrece una solución fabulosa: el pase Explorer, para que puedas verlo todo sin hacer estallar tu presupuesto. ¡La vita è bella!

Anna Rivero
Experto/a de viajes de Go City®

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Diez planes relajantes y tranquilos en Roma

La vida del turista es dura, lo sabemos por experiencia propia. Y Roma tiene suficientes monumentos, museos y restaurantes para mantener ocupado durante varios días al más ávido viajero. Pero ¿para qué sirven unas vacaciones si no es para relajarse? ¿dónde está la gracia de ir de un lado para otro todo el tiempo? Aléjate de las zonas turísticas más concurridas, con sus bulliciosas aglomeraciones y las bocinas de los coches a todo volumen, y descubrirás rápidamente otra cara de la Ciudad Eterna, la de las iglesias silenciosas, los picnics en la cima de las colinas y los paseos al atardecer. Sigue leyendo para descubrir nuestra selección de los 10 planes más tranquilos y relajantes que hacer en Roma... Visita el Giardino degli Aranci Este pequeño jardín es conocido entre los lugareños sobre todo por las naranjas amargas que crecen en sus árboles. Su nombre oficial es Parco Savello, pero todos los romanos lo llaman el Jardín de los naranjos. Cómprate algo dulce y un espresso para llevar, y dirígete a los bancos del parque, donde podrás ver pasar el mundo y disfrutar de los aromas cítricos del jardín. La fuente de la entrada está coronada por un rostro de mármol del siglo XVI, y la posición elevada del parque ofrece excelentes vistas de la ciudad. A un lado del jardín está la Piazza dei Cavalieri di Malta, donde una mirada a través del ojo de la cerradura de la puerta que conduce a la Villa dei Cavalieri revela la cúpula de la Basílica de San Pedro perfectamente enmarcada entre los setos del jardín. Cata de vinos Cuando estés en Roma, haz como los romanos: ¡bebe vino! Ya sea un barolo, un chianti o un valpolicella, en VinoRoma encontrarás variedades italianas interesantes y sabrosas. Sus sesiones de cata incluyen información sobre cómo se producen los vinos y los mejores acompañamientos gastronómicos para cada variedad, así como aperitivos tradicionales como los taralli (similares a los picos de pan españoles) y, por supuesto, el importantísimo trío de vinos. Además, el local está situado a tiro de piedra del Coliseo. Relájate en un spa Spa es un acrónimo del latín Salus per Aquam, lo que demuestra que los romanos prácticamente inventaron los balnearios, así que cuando se está en Roma... bueno, ya te haces una idea. Como era de esperar, en la ciudad abundan las opciones de bienestar. El QC Terme Roma es uno de los mejores: ubicado en una antigua casa de baños dentro de un yacimiento arqueológico romano, sus instalaciones terapéuticas incluyen una preciosa piscina termal al aire libre, cascadas revitalizantes, saunas, baños de sal e incluso piscinas con música subacuática. Presumiblemente, música chillout ambiental y nada de AC/DC. Hoteles de lujo como el Trilussa Palace y el Palazzo Montemartini prometen experiencias rejuvenecedoras similares. Ve a un concierto en una iglesia Roma posee algunas de las iglesias más bellas del planeta, la mayoría de ellas centenarias. Los conciertos son una magnífica manera de disfrutar de estos espacios sagrados, entre frescos medievales, vidrieras altísimas, antiguos objetos, estatuas doradas y, en ocasiones, reliquias extrañas. Ya sea un estruendoso recital de órgano, un coro dándolo todo, una orquesta clásica al completo o Los Tres Tenores, no hace falta ser religioso para vivir una experiencia realmente edificante. Paseo al atardecer El atardecer es el momento más romántico de Roma: el cielo se tiñe de naranjas, rosas, morados y rojos, y los monumentos más emblemáticos, como el Coliseo y la Fontana de Trevi, se iluminan con un estilo espectacular. Apúntate a tour a pie por algunas de los lugares más icónicos de Roma, desde la escalinata de la Plaza de España hasta el antiguo Panteón, magníficamente conservado. Tira una moneda en la Fontana de Trevi y pide un deseo, y saca fotos que te convertirán en la envidia de todos tus amigos de Instagram. Pero, sobre todo, relájate y disfruta este paseo en el que sólo te tienes que dejar llevar. Pasa el día en Villa Borghese Si quieres relajarse en Roma, lo mejor que puedes hacer es pasar un día explorando los encantos de Villa Borghese, uno de los parques más grandes de la ciudad. Un paseo por sus arbolados senderos revela impresionantes edificios y monumentos históricos, tranquilas fuentes y hectáreas de exuberantes jardines. Visita las numerosas grandes villas que salpican el recinto, incluida la que da nombre al parque y que ahora alberga la Galería Borghese, con su magnífica colección de obras de Rafael, Caravaggio, Tiziano y otros. Renta una barca para remar por el lago y contemplar de cerca el Templo de Esculapio, del siglo XVIII. O asiste a una obra de teatro en el Globe Theater, basado, por supuesto, en el teatro londinense de Shakespeare y con obras (principalmente) shakesperianas en su programación. Las obras son en italiano y la temporada del teatro va de finales de junio a principios de octubre. El café más relajante de Roma El bistró Romeow, en el barrio de Ostiense, destaca por dos razones principales: su conmovedor grupo de gatos y su simpático nombre, un juego de palabras entre “Roma” y “meow”, que es “miau” en inglés. La comida es excelente: en el restaurante ofrecen una selección de coloridos platos veganos italianos, mientras que el bistró es el lugar ideal para tomar un buen café y sabrosos pasteles caseros, acompañados del relajante sonido de varios gatos ronroneando. Con unos pasteles tan buenos que querrás pedir un segundo trozo y unos simpáticos gatitos como compañía, ¿qué puede no gustarte? Cena, monumentos, and all that jazz ¿Qué se obtiene cuando se combina el jazz en directo con una cena y un tour guiado? Nada más y nada menos que el TramJazz, una aventura musical única por las calles de Roma. Sube a bordo del Stanga 1947, un tranvía antiguo iluminado con velas que ahora es un restaurante rodante y una sala de conciertos que recorre los monumentos de la ciudad mientras tú cenas con el relajante sonido de fondo de una banda de jazz en directo. Al aperitivo le siguen tres platos, servidos mientras recorres poco a poco la metrópolis, con paradas en Villa Borghese y oportunidades fotográficas en el Coliseo y el Circo Máximo. Se trata de una experiencia única y casi onírica, tanto si eres un fan del jazz o no. Picnic en Monte Mario Justo fuera de los límites de la ciudad, y con unas vistas excepcionales de Roma, Monte Mario es la colina más alta de la ciudad, con 139 metros de altura. Por supuesto, la subida a la cima quizá no sea lo que tenías en mente cuando, buscando actividades relajantes y tranquilas en Roma, encontrarte este artículo, pero la paz y la relativa soledad que se respiran aquí arriba, junto con esas maravillosas vistas panorámicas bien merecen el esfuerzo. Llévate un picnic —burrata, pecorino, salami, y pan fresco para empezar, cannoli y una botella de barolo de postre— y túmbate sobre la hierba para dar un descanso a tus cuádriceps antes de emprender el viaje de vuelta. Un taller de pintura con comida y vino Este viaje a Roma puede ser el momento en el que por fin te atreves a tomar un pincel y explorar tu talento para la pintura. Si ya la practicas, sabrás que no hay nada más relajante que pasar un rato pintando, sobre todo si estás en buena compañía y puedes tomar unos vinos para desinhibirte y soltar la mano. Toma un taller de pintura en Roma para crear un recuerdo imborrable y, quién sabe, tal vez hasta una obra maestra. Hasta aquí nuestra lista de planes relajantes y tranquilos en Roma. Tenemos otro consejo más, y es que consideres el Pase Explorer de Go City en Roma, con el que podrás aprovechar al máximo tu tiempo y gastar lo mínimo en el costo combinado de las entradas a las atracciones principales de la Ciudad Eterna. ¡Cuéntanos cómo te fue en Instagram o Facebook, y síguenos para enterarte de nuestras promociones! (Tenemos otros pases en muchas otras ciudades del mundo. Con Go City, viajar es más fácil.)
Anna Rivero
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Roma en septiembre

Cuando el resto del mundo se prepara para iniciar un nuevo año escolar, o para regresar a la rutina del trabajo, Roma en septiembre espera a los viajeros suertudos como tú. No solo ya pasó el pico de la temporada alta (no habrá tantos turistas); también pasaron las olas de calor del verano, y el tiempo es por lo general mucho más agradable. Para este mes hemos preparado una breve guía con cinco de nuestros monumentos favoritos, más cinco parques y cinco mercados para descubrir esta fabulosa ciudad y a sus habitantes. Cinco monumentos Roma es conocida en todo el mundo por la grandeza de sus monumentos, desde los restos de la antigua Roma hasta las iglesias paleocristianas, pasando por edificios medievales, barrocos y neoclásicos. Todas las épocas dejaron aquí su huella, y esta es realmente una de las características más notables de Roma. Así que aquí te van los cinco monumentos que no puedes perderte en tu visita a la capital italiana: - El Coliseo: Este inmenso anfiteatro es una obra maestra de la antigua arquitectura romana. Construido entre el 70 y el 72 de nuestra era, el Coliseo podía albergar a más de 50,000 espectadores. La gente acudía a ver las luchas de gladiadores y de animales salvajes, y también las representaciones teatrales de batallas y mitos. A lo largo de los milenios la estructura se ha visto afectada por terremotos, guerras y olvidos, pero sigue siendo un monumento impresionante, un símbolo de la Roma de ayer y de hoy. - El Panteón: Una proeza arquitectónica del siglo I, es uno de los edificios mejor conservados de la antigua Roma. Originalmente se utilizaba para rendir culto a las deidades de la mitología: su nombre significa "todos los dioses" en griego antiguo. Se convirtió en una iglesia católica en el siglo VII, y sigue en uso hoy en día. Entra para situarte bajo la mayor cúpula de toda la antigüedad: mide más de 43 metros de diámetro, y en su centro hay un ojo de luz. - La Fontana di Trevi: esta fuente barroca es uno de los lugares más emblemáticos de la capital italiana. Construida entre 1732 y 1762, tiene más de 26 metros de altura y se apoya en cuatro pilares monumentales. En el centro, la imponente estatua de Neptuno, el dios romano del océano, se eleva sobre un carro tirado por dos caballos marinos o hipocampos. Aquí es donde hay que echar monedas, con la idea de que si lo haces regresarás a Roma. No pierdes nada por intentarlo. - El Foro Romano: Este es el sitio arqueológico más importante de Roma. Era el centro político y ceremonial de la ciudad en la antigüedad: aquí se celebraban bodas, se organizaban fiestas y celebraciones, y también se anunciaban las últimas noticias políticas. - La pirámide de Cestio: ¡sí, hay una pirámide de inspiración egipcia en Roma! Se construyó entre el 18 y el 12 de nuestra era, poco después de la conquista de Egipto por el Imperio Romano. Es en realidad la monumental tumba de Cayo Cestio, el gran magistrado romano que ordenó su construcción. Cinco parques Es septiembre, el tiempo sigue siendo agradable y es un buen momento para hacer picnics y pasear en uno de los muchos parques romanos. Aquí están nuestros favoritos: Empezaremos por el más famoso: la Villa Borghese. Pasea por sus tranquilos y acogedores senderos, admira las numerosas estatuas repartidas por el parque, recorre el lago y no te pierdas el Templo de Esculapio, un pequeño edificio neoclásico dedicado al dios de la medicina. Aprovecha para visitar la Galería Borghese, uno de los museos de arte más importantes del mundo. Podrás admirar obras de los grandes maestros italianos como Rafael, Caravaggio, Bernini y Canova. En el parque hay otros dos museos, el Carlo Bilotti de arte moderno, y el Pietro Canonica, con obras del artista del mismo nombre, que también era compositor y político. Para un viaje en el tiempo, ve a recorrer en bici el parque de la Via Appia Antica : esta antigua carretera tiene casi 500 kilómetros de longitud y va de Roma a Apulia. El tramo que se conserva en Roma está situado en un espacio verde, tranquilo y virgen, donde incluso pastan rebaños de ovejas. Otros parques y jardines ofrecen vistas panorámicas de la capital italiana, como el Parco Savello, en la colina del Monte Aventino, también conocido como el Jardín de los Naranjos, en referencia a las decenas de naranjos que crecen aquí. Cerca de este parque hay una salumeria famosa en Roma, la Volpetti, donde puedes comprar comida para tu picnic. El parque que tal vez sea más popular entre los romanos es el de Villa Pamphili con sus 180 hectáreas de pinar y la magnífica fachada del Casino del Bel Respiro. Ven a disfrutar de la compañía de los romanos que vienen aquí a pasear a sus perros, hacer deporte y pasar la tarde con sus amigos y familiares. Otro lugar con una vista panorámica de la ciudad es la colina del Janículo (Beldevere del Gianicolo). Desde un punto de este parque cada día unos guardias uniformados lanzan un cañonazo que anuncia las 12 del mediodía, con la idea de que todos los campanarios y relojes de Roma estén sincronizados (una tradición que empezó antes de los teléfonos inteligentes, obviamente). Fuera de ese momento, la colina es un lugar tranquilo, con amplios espacios verdes para disfrutar de un picnic (y hasta una siesta). En este parque también se encuentra el jardín botánico de Roma, el Orto Botanico dell'Università di Roma "La Sapienza". Cinco mercados ¿A quién no le gustan los mercados? No hay mejor manera de descubrir una ciudad en profundidad que meterse en el lugar donde hacen sus compras (de todo tipo). El de Porta Portese es el mercado de pulgas más famoso de Roma. Se pone los domingos nada más en el barrio de Trastevere. Pasa un rato divertido cazando tesoros entre los puestos de todo tipo de artículos de segunda mano, y después sigue explorando el barrio de Trastevere (no te pierdas la basílica de Santa María de Trastevere, una de las iglesias más antiguas de la ciudad). También nos gusta el Mercato di Campagna Amica, abierto solo los fines de semana, donde se pueden encontrar productos ecológicos de los alrededores de Roma. Otro lugar excelente para abastecerse antes de irse de picnic. Para frutas, verduras, charcutería y demás delicias italianas, dirígete al mercado en la plaza Campo de’Fiori, uno de los mercados al aire libre con más solera de Roma (fue escenario de una comedia del director de cine Mario Bonnard, con la fantástica Anna Magnani de protagonista: ¡vela!). Si quieres conocer dos mercados cubiertos grandes y auténticos, a donde vienen chefs y gastrónomos a comprar sus ingredientes, ve al Mercato Triomfale, situado cerca del Vaticano, una verdadera institución de Roma. Por último, el Mercato di Testaccio es un mercado cubierto con aires innovadores ubicado en un edificio minimalista, con una excelente iluminación natural y puestos de ropa, bolsos, artesanías y, cómo no, comida (estás en Italia). En resumen... Septiembre es un mes excelente para conocer Roma. El tiempo agradable y los días todavía largos del fin del verano permiten hacer muchas actividades al aire libre. De hecho, si tienes tiempo y ganas podrías incluso ir a la playa (lee nuestro artículo de Roma en julio para conocer cuáles son nuestras favoritas). La última recomendación es que, por favor, no vayas a Roma sin el pase Explorer de Go City. No sólo ahorrarás en el precio de las entradas a los monumentos y atracciones principales de la ciudad; también te puede inspirar a conocer lugares en los que no habías pensado. Y si quieres, cuéntanos cómo te fue en nuestras redes sociales. ¡Disfruta!
Anna Rivero

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