Para ser una ciudad tan compacta (de apenas once kilómetros de largo por once de ancho), San Francisco es impresionante en cuanto a atracciones, compras y vida nocturna. Piensa en iconos de fama mundial como el Golden Gate Bridge, los históricos tranvías de madera y la isla de Alcatraz. Los parques, museos y las amplias vistas de la bahía desde sus más de 50 colinas tampoco se quedan atrás. Pero ¿es seguro San Francisco para los turistas? Sigue leyendo nuestra guía...
¿Qué tan seguro es San Francisco?

A pesar de su tamaño relativamente pequeño, San Francisco es una de las ciudades más densamente pobladas de Estados Unidos, con casi un millón de habitantes. Si a esto le sumamos los cerca de 25 millones de turistas que la visitan cada año, es inevitable que existan delitos menores. Pero, en realidad, probablemente no sea peor que cualquier otra ciudad de este tipo.
Como ocurre en la mayoría de las grandes ciudades, siempre hay un componente de delincuencia menor y no violenta, como tirones de bolsos y carteristas, y los turistas son inevitablemente el blanco más fácil. Los robos en coches son un problema aquí, pero no necesitas coche para moverte y, sinceramente, las tarifas de aparcamiento en San Francisco ya son un robo a mano armada por sí solas.
La ciudad tiene una gran población de personas sin hogar, concentrada sobre todo en el distrito de Tenderloin, lo que puede intimidar a los recién llegados. Incluso North Beach, un barrio familiar, tiene un lado algo más turbio al anochecer, mientras que los concurridos muelles de Fisherman’s Wharf son el lugar donde es más probable que un carterista oportunista te quite la cartera. Pero no veas estas zonas como lugares que debas evitar, sino simplemente como sitios donde estar más alerta. San Francisco es seguro para los turistas en general y es muy poco probable que tengas algún problema. Dicho esto, no está de más tomar algunas precauciones de sentido común para no parecer vulnerable ante posibles ladrones.
Aunque son poco frecuentes, los desastres naturales no son desconocidos en San Francisco, por lo que merece la pena informarse sobre qué hacer en caso de terremoto o incendio forestal, por ejemplo, aunque las probabilidades de que te encuentres con alguno de ellos en tu visita a la Ciudad Dorada sean casi nulas.
Consejos para mantener la seguridad en San Francisco

Los oportunistas que buscan quitarte el dinero de tus vacaciones suelen merodear por las atracciones más concurridas, donde les resulta mucho más fácil camuflarse entre la multitud con su botín. Mantente alerta en lugares como Fisherman’s Wharf y, sobre todo, en el popular Pier 39, donde los turistas se reúnen por miles para ver a la colonia de leones marinos y visitar el Aquarium of the Bay u otros grandes reclamos de San Francisco. Lo mismo ocurre en zonas del centro y Chinatown, donde los carteristas hacen de las suyas y timadores experimentados intentarán todo tipo de historias tristes para que les des unos dólares. Del mismo modo, el animado ocio nocturno y los grandes festivales anuales que atraen a gente de todo el mundo son muy divertidos, pero suponen más aglomeraciones y víctimas más fáciles para... bueno, ya te haces una idea.
Así que, mantente alerta en las zonas menos seguras y presta atención a lo que te rodea estés donde estés. Mantén tus objetos de valor fuera de la vista y desconfía de cualquiera que se te acerque pidiéndote dinero, sobre todo de esos "ayudantes amables" que rondan los cajeros automáticos, de cualquiera que se ofrezca a hacerte una bonita foto de recuerdo con tu carísimo smartphone o de quien tenga una historia para dar lástima. Confía en tu instinto: si algo no te da buena espina, vete.
Aunque esto pueda parecer obvio, los ladrones confían en el factor sorpresa y es fácil ponerse nervioso cuando te enfrentas a una situación así de repente. Sí, hasta el punto de entregar voluntariamente tu teléfono para luego ver impotente cómo este y su nuevo dueño se pierden entre la multitud.
En el caso poco probable de que pierdas tus pertenencias por un tirón, una estafa o un carterista, no dudes en dar la voz de alarma, pero realmente no merece la pena perseguirlos. En su lugar, denuncia el incidente a la policía lo antes posible (tu aseguradora te pedirá una denuncia policial) y, sobre todo, intenta que una mala experiencia no te arruine el resto del viaje.
Seguridad en las playas de San Francisco

Seguro que querrás pasar mucho tiempo al aire libre durante tus vacaciones en San Francisco. ¿Y quién puede culparte? Tiene ese clima templado, perfecto para hacer picnics en el inmenso Golden Gate Park, excursiones en barco por la bahía, subidas épicas a Nob Hill y los escalones de Filbert Street, que te harán arder los cuádriceps (los 500 que hay). Sin olvidar la más imprescindible de las actividades en San Francisco: un paseo por el Golden Gate Bridge hasta la encantadora ciudad costera de Sausalito.
Y luego están las playas, desde la salvaje y agreste extensión de Ocean Beach en la costa oeste, hasta la ensenada protegida del Aquatic Park. Ahora bien, San Francisco no es precisamente conocida por un tiempo soleado garantizado, debido a las omnipresentes nieblas veraniegas que recorren la bahía y a las brisas marinas, sorprendentemente fuertes incluso en temporada alta. De hecho, el mejor tiempo de playa suele darse en septiembre y principios de octubre, cuando las nieblas han remitido y puedes esperar cielos despejados y temperaturas en torno a los 20 °C la mayor parte del tiempo.
Lo primero es lo primero: aunque no sientas que hace tanto calor, no termines pareciendo una langosta cocida por pensar que no quema lo suficiente. El sol de San Francisco puede ser traicionero en ese sentido, así que ponte protector solar cuando salgas al aire libre. Más vale prevenir que curar, ya sabes. Las playas de aquí son estupendas para relajarse y tomar el sol, pero no para nadar. Casi no hay socorristas en la zona de la bahía, y las bravas aguas del Pacífico no son seguras para el baño debido a sus temperaturas gélidas y a las peligrosas corrientes de resaca. No caigas en la tentación de entrar aunque el agua parezca tranquila: ha habido turistas a los que el agua apenas les llegaba a la cintura en Ocean Beach y se los ha llevado la corriente de repente.
Si te apetece mojarte los pies, tu mejor opción es la ensenada protegida del Aquatic Park, en el National Maritime Historical Park, a lo largo de la costa norte. O cruza el puente hasta Stinson Beach, en el condado de Marin, donde la arena blanca, las aguas relativamente tranquilas y la presencia de socorristas en verano garantizan un día de excursión divertido (¡y seguro!). Está a unos 45 minutos en coche del centro de San Francisco.
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